GENERAL DE BRIGADA JOSÉ LUIS FIGUEROA – CARTA ABIERTA DESDE UN MUNDO PARALELO DE SOMBRAS

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 Por CLAUDIO KUSSMAN.

 

 

General, debo decir que el hecho de que usted publique  una  Carta de Lectores en solitario, es lo que a mí y a otros muchos nos transformó en subhumanos que arrastrando a nuestros seres queridos más próximos, morimos y moriremos en indigna prisión. Muy diferente hubiera sido si en lugar de ello, apareciera una solicitada paga de varias páginas con la firma de cientos o miles de ex uniformados.  Desgraciadamente para ello en todas las fuerzas tendrían que existir los valores y las reservas morales, que mucho se pregonan pero que en los hechos no aparecen, salvo excepcionalmente, lo cual no sirve. Próximo a cumplir cuatro años de prisión preventiva, establecida por miembros de un poder judicial que son verdaderos delincuentes asesinos, la experiencia extrema me permite respetuosamente disentir sobre lo que expresa. Porque veo que el drama al que estamos sometidos y la problemática de la desintegración de “su fuerza”, no está en manos principalmente de quienes los atacan sistemáticamente, ni en las autoridades nacionales que no atinan a desenmascarar a los que pretenden exterminarlos, humana y espiritualmente. Los viles atacantes, llevan adelante su causa, su guerra o como se lo quiera llamar. En cuanto a las “autoridades” se ocupan y preocupan solo de ellos y así gastaron en el caso Maldonado que menciona mucho más de 53 millones de pesos (2.655.000 dólares), porque lo salpicaba al mismo gobierno. El problema está de este lado, en uniformados o ex uniformados que declaman honor, gloria, patria o muerte y a lo sumo se publica un valiente y solitario escrito de tanto en tanto, o  lo pregonan  en redes cerradas de amigos. Está en la existencia de los BALZA, BENDINI o MILANI, de los que hay muchos y que inclusive se los protegen.

Martín Balza. Entorchados al por mayor, pero…

Roberto Bendini

César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani

En el peor de los casos, al primero se llegó solo a expulsarlo del Círculo Militar, como si fuera un castigo escolar. No mencionaré si de Malvinas se trata, el haber ocultado el regreso de los heroicos combatientes en la oscuridad de la noche, porque esa terrible equivocación del pasado nos llevaría a seguir discutiendo interminablemente el mismo, que ya es lejano. Las fuerzas, el espíritu y honor del que se habla, hoy no existen. De quedar algún atisbo de él, miles de hombres y mujeres de TODAS LAS INSTITUCIONES de uniformados, estarían acampando junto a los familiares del ARA San Juan  y antes, ellos y muchos miles tendrían que haber dicho presente cuando se detuvo al primer acusado de los mal llamados delitos de lesa humanidad.

Nada de eso ocurrió ni ocurre. Por el contrario, donde uno pronuncia la fatídica palabra “lesa humanidad” todos huyen y callan, con mi familia lo sabemos por experiencia diaria. ¿Acaso tan siquiera cuando a un detenido le tiran un mendrugo de pan y le dan arresto domiciliario alza la voz como un VALDIVIEZO y así intentar actuar dignamente, nada más que para no morir de rodillas? Para el que se va a la casa sus amigos de largos años de martirio compartido, aún vivos o muertos ya no existen o quizás no existieron. En la misma prisión cuando alguno muere (muchas veces por desatención médica), se guarda un minuto de silencio y terminado este, el tema reiterativo es el futbol o la comida. No hay reacción ni recuerdo alguno para el fallecido.  ¿Eso es honor, valor, espíritu de cuerpo? ¿Eso es no abandonar al caído? Si se proponen escritos, quejas exposiciones públicas, colectas de dinero para actuar o lo que sea, la excusa es que: “mi abogado me aconseja que no”. Lógico ¿qué le va a decir?  si se le está tirando la responsabilidad a él ante cualquier reacción adversa.

Mohamed Alí Seineldín, una mente avanzada en el tiempo

¿Acaso se pretende un certificado de garantía? ¿Eso es un heroico guerrero? General, sus palabras finales donde dice: “A los 649 caídos en Malvinas les debemos un tributo de honor y gloria, por eso debemos denunciar estos relatos infames y enfrentar, unidos, en paz y libertad, los desafíos del presente, esfuerzo imprescindible para rescatar a la Argentina de su decadencia, ganar la batalla del progreso y de ese modo ser merecedores del legado de nuestros héroes” son gloriosas y veraces. Ocurre que yo desde este mundo paralelo de sombras en el que estoy encerrado, hasta el día de mi muerte (aún sin fecha para el falso juicio) y no viendo miles de uniformados DE TODAS LAS FUERZAS, acompañándolo, realmente siento que no son la realidad de lo que acontece.

Atentamente

Claudio Kussman.

Interno L.U.P 345.349

Servicio Penitenciario Federal

Julio 15, 2018

 

PD: No me identifico como COMISARIO MAYOR (R) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, ya que pedí mi destitución voluntaria (sin respuesta al día de hoy) ante el accionar vergonzosamente cobarde de la institución con sus miembros cautivos. Me basta y me sobra el apoyo de mi familia y el L.U.P. (Legajo Único Penitenciario)


“La realidad es aquello que, cuando uno deja de creer en ello,

no desaparece”.

 Philip Dick (1928-1982)

 

 


PrisioneroEnArgentina.com

Julio 16, 2018


 

Inexistentes acusaciones en falsas impugnaciones: Manipulación de la participación ciudadana.

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 Por el Profesor MARIO SANDOVAL.

 

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PrisioneroEnArgentina.com

Julio 16, 2018

 


 

Relato sobre Malvinas

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 Por el General de Brigada (R.) José Luis Figueroa

En el editorial del 30 de junio se describe la persecución que sufre un grupo de oficiales y suboficiales del Regimiento de Infantería 5 (RI5), por su desempeño en la Guerra de Malvinas. Nacido con la Patria en 1810, el RI5 fue desplegado, durante dicha guerra, en la isla Gran Malvina, y sus 1500 integrantes, hoy veteranos de guerra (VGM), cumplieron su misión bajo bombardeo británico y aislados de Puerto Argentino.

El 9 de mayo el buque Isla de los Estados, que transportaba pertrechos para el regimiento, fue hundido frente a las posiciones del mismo, perdiendo la vida sus veintidós tripulantes. Los soldados del RI5 se mantuvieron unidos y operando, a pesar de no haber recibido suministros por más de cincuenta días, a la intemperie, en un clima extremo, por lo cual, sin excepción, pasaron hambre y frío.

Los admiradores de los terroristas de los 70 hoy se proponen mancillar la gesta de Malvinas estigmatizando a los soldados como víctimas, lo que constituye un insulto para quienes combatieron y dieron su vida por la Patria, en 1982. Este relato la presenta como un mero plan criminal, sistemático y generalizado, de tortura, violación de los derechos humanos y asesinato de soldados conscriptos, lo que habilita a la acusación de oficiales y suboficiales por delitos de lesa humanidad (DLH), relato en el cual la fuerza de tareas británica no existe. Tuve la oportunidad de participar de reuniones de VGM, quienes, sin distinción de jerarquías ni grados, desmienten los hechos denunciados, los cuales, además de una mentira, son un mensaje devastador para las Fuerzas Armadas, que compromete la defensa nacional. Los máximos responsables de la conducción de la Guerra de Malvinas fueron juzgados y condenados, hace más de 30 años.

Fiscal Marcelo A. Rapoport

El juez Lijo, la Cámara Federal Penal de Comodoro Rivadavia, la Sala I de la Cámara de Casación y la Corte Suprema de Justicia ya se expidieron respecto de estos inexistentes DLH, en fallos firmes, con carácter de cosa juzgada, todos exculpatorios para los acusados. No obstante, un fiscal de Justicia Legítima, el doctor Rapoport, volvió a la carga y solicitó al juez, doctor Calvete, en Río Grande, la detención e indagatoria de veintiséis oficiales y suboficiales del RI5. Existen numerosas pruebas que demuestran que los testigos y las presuntas víctimas fueron incentivados a mentir con la promesa de un resarcimiento económico.

 


Editorial de LA NACIÓN.

Malvinas: absurda persecución

(30 de Junio, 2018)

Es necesario acatar la palabra de la Justicia y no permitir que se usen acusaciones con oscuros fines contra oficiales

Otra denuncia penal presentada recientemente procura sostener que en el transcurso de la Guerra de Malvinas algunos de nuestros oficiales y suboficiales habrían torturado a soldados argentinos bajo sus órdenes. Que los habrían estaqueado y sometido a graves privaciones de comida y abrigo. Todo eso derivaría en presuntos delitos de lesa humanidad.

Uno de los casos emblemáticos en la materia, el del hoy retirado teniente primero Jorge Eduardo Taranto, permite inferir claramente que detrás de tal tipo de denuncias se mueven una vez más, como motivación esencial, espurios intereses económicos. Se puede afirmar eso en virtud de que en este delicado ejemplo hay similitudes con los excesos incurridos en alto número entre las decenas de miles de indemnizaciones pagadas al amparo de las llamadas leyes reparatorias. Estas tuvieron inicialmente como objeto compensar las muertes, desapariciones, torturas y detenciones ocurridas como parte del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar.

Las indemnizaciones fueron luego extendidas, complementadas y ampliadas por otras leyes al período que abarca desde el 16 de junio de 1955 hasta el 9 de diciembre de 1983. Y, finalmente, con sospechosa liberalidad, por vía administrativa, pagadas incluso a terroristas juzgados, condenados y con penas cumplidas por diversos delitos aberrantes que deberían haber sido considerados de lesa humanidad. También ha habido compensaciones pagadas a miles de presuntas víctimas de “exilios forzosos”.

Recordemos que el propio presidente Macri manifestó en una oportunidad: “Conmigo se acaban los curros en derechos humanos”. Es, pues, razonable que se exija en esta nueva situación la mayor transparencia y haya suficiente alerta para evitar nuevos e inadmisibles excesos.

El teniente primero (R.) Taranto, junto con otros oficiales y suboficiales, han sido destinatarios de una seguidilla ininterrumpida e interminable de demandas dirigidas a demostrar la supuesta comisión de delitos de lesa humanidad durante la Guerra del Atlántico Sur, de 1982. Los responsables de tales persecuciones han sido identificados. Sus móviles tendrían connotaciones no solo económicas, sino también ideológicas y políticas.

Taranto ya fue juzgado en dos oportunidades y resultó sobreseído en el primer caso. Pero los embates judiciales han continuado con causas iniciadas en juzgados federales emplazados en distintos lugares del país, en lo que aparenta ser una maniobra selectiva: la nefasta práctica del forum shopping, o sea, la deliberada elección de un juez determinado.

En la segunda causa por los mismos delitos y con los mismos imputados, la Cámara de Casación hizo lugar al recurso de prescripción de la acción penal a favor de todos los demandados. Se excluyó del beneficio, sin embargo, al mencionado exoficial. Por una sentencia, se precisó que los supuestos crímenes investigados -y nunca probados- no constituían delitos de lesa humanidad. El fallo de Casación no fue recurrido ni apelado. A su vez, la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia declaró extinguida la acción penal y sobreseyó a todos los imputados, Taranto incluido.

Finalmente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dio carácter de cosa juzgada a la sentencia en favor del teniente primero Taranto (R.) y de los demás oficiales y suboficiales involucrados en las denuncias. No obstante lo cual, la persecución no cesa. Quienes los siguen acosando han reabierto la causa original, tratando con ello de evitar o demorar una previsible condena adversa en una acción iniciada por el mencionado exoficial.

Ocurre que los presuntamente “estaqueados” y “torturados” negaron las acusaciones y confesaron, en cambio, haber sido sometidos a presiones y tentaciones deleznables para que falsearan testimonios a fin de facilitar el logro de una “reparación histórica” monetaria.

Por lo demás, ha quedado ampliamente probado que las presuntas víctimas nunca estuvieron a las órdenes del entonces subteniente Taranto, quien celebró su 24º cumpleaños en la isla Gran Malvina, durante la guerra. Su desempeño permitió que los cinco suboficiales y 33 soldados clase 1962, a sus órdenes, volvieran al continente vivos, aunque marcados para siempre por la guerra.

Los perversos manejos en torno de las acusaciones descriptas tienen muchas similitudes con los episodios ocurridos alrededor del caso Maldonado. En el fondo, este debería ser uno de los capítulos de la investigación abierta hace poco por un fiscal, a fin de llegar a establecer las razones del estado de degradación de recursos de todo orden en el que se encuentran las Fuerzas Armadas.

Sin una sociedad que tome conciencia del acorralamiento sistemático en el que han sido puestas las Fuerzas Armadas hace muchos años, la Argentina carecerá del sistema eficiente y respetado de defensa nacional que prevé la Constitución nacional. Y se prolongarán en esa atmósfera actitudes temerarias como las que aquí mencionamos.


A esto hemos llegado en la Argentina, sin que nuestras autoridades nacionales atinen a desenmascarar a los responsables de estas denuncias, como sé se hizo en el caso Maldonado, al que esta felonía multiplica por cien. La sed de venganza de los pretendidos querellantes solo quedaría saciada si las Fuerzas Armadas fueran humana y espiritualmente exterminadas, lo que jamás sucederá. A los 649 caídos en Malvinas les debemos un tributo de honor y gloria, por eso debemos denunciar estos relatos infames y enfrentar, unidos, en paz y libertad, los desafíos del presente, esfuerzo imprescindible para rescatar a la Argentina de su decadencia, ganar la batalla del progreso y de ese modo ser merecedores del legado de nuestros héroes.

General de Brigada (R.) José Luis Figueroa

Exjefe del Regimiento de Infantería 5

 

 


Envío y colaboración: DRA. ANDREA PALOMAS ALARCÓN


PrisioneroEnArgentina.com

Julio 15,2018