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Por Joseline Alvarado.

Los juicios negativos sobre la identidad sexual, las conductas, las atracciones, los pensamientos o los sentimientos propios resultan en vergüenza sexual, un tipo específico de vergüenza. Según Pulverman y Meston, la vergüenza sexual está relacionada con las experiencias y actos sexuales previos. Abarca cuestiones como el sexo y la sexualidad, los deseos sexuales y aspectos muy privados de la identidad sexual que son inevitables, como la atracción y el género. La vergüenza sexual afecta conductas como la adicción, la homosexualidad y el adulterio. En este contexto, el ensayo se centra en este último y ofrece perspectivas clínicas y bíblicas.

Las personas dominadas por la culpa y la vergüenza sexual tienden a ocultar sus impulsos o actividades sexuales porque los consideran indeseables o indignos. La escisión psicológica, que ocurre cuando una persona considera inaceptable parte de su personalidad, es una consecuencia frecuente de la vergüenza sexual. El aspecto negado de la personalidad sigue existiendo, pero solo en privado, donde a menudo se entrelaza con la culpa.

La vergüenza sexual internalizada puede ser un componente del desarrollo de síntomas de depresión y ansiedad. Además, quienes experimentan altos niveles de vergüenza sexual pueden tener dificultades para alcanzar la intimidad en sus relaciones sexuales y románticas, lo que genera un deseo desigual, más conflictos y resentimiento en la pareja. Según Balswick y Balswick, los deseos insatisfechos se encuentran entre los primeros pasos hacia el adulterio. Estos llevan a las parejas a separarse y a buscar satisfacción en otras relaciones.

Las perspectivas clínicas y bíblicas sobre las medidas contra el adulterio coinciden en confrontar abiertamente el origen de la vergüenza. La primera se centra principalmente en una evaluación profunda para lograr la aceptación. La segunda propone lo mismo, destacando la importancia de trabajar en ello en pareja. Además, si ya se ha cometido adulterio, la Biblia declara en Pedro 5:10: «Y el Dios de toda gracia, que los llamó a su gloria eterna en Cristo, después de que hayan padecido un poco de tiempo, él mismo los restaurará, los fortalecerá, los afirmará y los fortalecerá». Por lo tanto, Dios ayudará a restaurar el matrimonio y la sexualidad, incluso si se cometió el pecado.

En conclusión, la vergüenza sexual puede resultar en muchas desviaciones del comportamiento sexual. El adulterio también puede ser causado por la vergüenza sexual; por lo tanto, los profesionales de la salud estudian las causas de dicho comportamiento para ayudar a las personas a afrontarlo. La Biblia también insta a no reprimir las emociones ocultas y a confiar en la pareja para superar el problema. Curiosamente, ambos enfoques coinciden en el caso del adulterio, a pesar de su tendencia común a abordar los problemas científicos de forma diferente.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Dic 23, 2025


 

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