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A principios del siglo XIX, casi un tercio de la población de Buenos Aires era negra. La abrumadora población blanca de Argentina hoy en día no es casualidad, sino el resultado de una ingeniería demográfica intencionada.

Mientras que muchas naciones latinoamericanas surgieron de la colonización con una mezcla de herencia europea, indígena y africana, los líderes argentinos del siglo XIX diseñaron activamente su país para emular a Europa.

Siguiendo la doctrina de “Gobernar es poblar”, la Constitución de 1853 promovió explícitamente la inmigración europea para modernizar la fuerza laboral y la sociedad. Entre 1880 y 1930, el gobierno abrió sus puertos a aproximadamente 6,6 millones de inmigrantes europeos, lo que convirtió a Argentina en el segundo país con mayor número de llegadas durante este período, solo superado por Estados Unidos. La inmensa mayoría eran italianos y españoles que huían de las dificultades económicas, junto con un número menor de inmigrantes franceses, alemanes, rusos y judíos. Dado que la población total de Argentina era de tan solo unos 1,8 millones en 1869, esta afluencia reestructuró por completo la demografía nacional.

La llegada de europeos coincidió con la expulsión de las poblaciones no blancas existentes. En las décadas de 1870 y 1880, el ejército argentino lanzó la “Conquista del Desierto”, una campaña liderada por el general Julio Argentino Roca para apoderarse de territorios indígenas en la Pampa y la Patagonia. Miles de mapuches, tehuelches y ranqueles fueron asesinados, desplazados o sometidos a la servidumbre. Sus tierras ancestrales fueron posteriormente distribuidas entre colonos europeos y terratenientes adinerados, lo que consolidó el marcado carácter europeo de ciudades del sur como Bariloche.

Simultáneamente, la históricamente numerosa población negra de Argentina fue desapareciendo de la vista pública. Su número disminuyó debido a las altas tasas de bajas en la Guerra de la Triple Alianza y la epidemia de fiebre amarilla de 1871, que afectó con mayor dureza a los barrios más pobres. Este cambio demográfico se vio acentuado por un proceso cultural de blanqueamiento. Con el auge de la inmigración europea, aumentaron los matrimonios interraciales y el gobierno comenzó a clasificar cada vez más a las personas de raza mixta como blancas en los censos oficiales, borrando así la herencia afroargentina del discurso nacional.

 

PrisioneroEnArgentina

Julio 31, 2026

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