Las palabras ya no alcanzan para describir la realidad nacional. Calificar el presente argentino como una “crisis” es un error conceptual de extrema gravedad o, en el peor de los casos, un acto de complicidad discursiva, donde nada aportamos. Las crisis son cíclicas, tienen principio y fin, y representan desajustes temporales dentro de un orden establecido. Lo que hoy experimenta nuestra Patria no es una tormenta económica ni un bache institucional; Argentina vive un proceso profundo y acelerado de disolución nacional.
La disolución se manifiesta cuando las bases fundamentales que constituyen a una Nación como tal -su FE, su cultura, su idioma, su soberanía, su identidad, su territorio y su cohesión social- comienzan a desintegrarse de manera sistemática ante la indiferencia o la entrega planificada de los centros de poder.
El tejido que nos une como pueblo se está rompiendo bajo los siguientes ejes de destrucción:
Disolución de la Identidad y los Valores Espirituales: Se pretende instaurar un materialismo individualista feroz que pisotea la historia y el alma de la Patria. Aquel fuego sagrado, místico y cristiano que movilizó a los héroes de Malvinas -hombres que combatieron con el Santo Rosario en el pecho y un amor inquebrantable a Dios y a la bandera- hoy es relegado por lógicas globalistas. Al vaciar al pueblo de su memoria histórica y su fe fundacional, se debilita la cohesión nacional frente a intereses externos, pese a que este gobierno se manifiesta contrario al globalismo y se expresa ser fiel a la cultura judeocristiana, por cierto, simplemente es en el discurso, en la práctica sigue con la línea directriz fijada por el globalismo. Aunque esa fidelidad al Occidente judeocristiano es una contradicción en sí misma, ya que son dos mundos culturales y religiosos totalmente contrapuestos, resulta un puro acto demagógico y engañoso, como lo sostuvo el Proceso en su momento y vimos como permitió el avance del marxismo por otros medios, ya que por las armas el terrorismo subversivo resultó derrotado.
El Desplazamiento Institucional y el Giro Religioso del Estado: En los últimos tiempos, se observa una transformación profunda en la simbología y en las adscripciones espirituales desde la cúspide del poder político. Sectores de la sociedad civil y corrientes tradicionales advierten con preocupación el alineamiento del Poder Ejecutivo con la corriente ortodoxa judía Jabad-Lubavitch, señalando que la adopción de estas prácticas y doctrinas en el ejercicio público choca con la matriz cultural e histórica de nuestra Patria. Se cuestiona que este giro espiritual coincida con la influencia de grandes conglomerados económicos y financieros vinculados a el anglo sionismo, lo que, sin dudas, vemos el claro favoritismo del gobierno de Milei a esos intereses, la asignación de prioridades y beneficios en la administración de los recursos públicos que van en detrimento de todos los argentinos; si bien lo ha manifestado públicamente el Presidente Milei, ya que dijo: “vine a salvar al pueblo de Israel”, pero nada dijo sobre el pueblo argentino.
Disolución Institucional y Entrega de Recursos: El amparo y los privilegios políticos de los que hoy gozan los grandes magnates inmobiliarios y financieros, como EDUARDO ELZTAIN, exponen la quiebra moral del Estado. Las instituciones ya no operan como salvaguarda del bien común ni de las capacidades de defensa nacional; funcionan como facilitadoras de la transferencia de recursos estratégicos hacia manos amigas o extranjeras, dejando al país desprotegido y subordinado.
Disolución Social y Humana: La crisis produce pobreza; la disolución produce desolación. Dejar a los veteranos de las dos guerras del siglo XX en el olvido, ignorar las secuelas de quienes lo dieron todo y desmantelar el orgullo de pertenecer a una comunidad organizada es el síntoma definitivo de un organismo social que está dejando de latir.
La ilusión materialista y la insuficiencia de los planes humanos
Frente a la gravedad de este desmoronamiento, es urgente comprender que la Patria no se salva con un plan industrialista, tampoco con un plan agrícola, ni mucho menos con un plan económico fundado en el monetarismo o el libre mercado financiero. Absolutamente no. Pensar que el destino de una Nación se reduce a fórmulas matemáticas, balanzas comerciales o estadísticas de producción es persistir en el mismo error materialista que causó nuestra ruina. Los esquemas puramente técnicos y económicos son cáscaras vacías si el alma de la comunidad está corrompida. La reconstrucción de la Argentina no es un problema contable; es un imperioso deber moral y espiritual.
La reconstrucción desde los fundamentos de la Fe y el Orden Tomista.
Frente a este escenario de desintegración, la experiencia histórica demuestra que una comunidad despojada de su trascendencia no puede sostenerse. La Patria solo se puede reconstruir restituyendo las bases de la Fe Católica sobre las cuales fue fundada y el orden tradicional que modeló su identidad profunda. Para detener la caída, es imperioso volver a las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino, cuya doctrina sobre el derecho y la política ofrece el remedio intelectual y moral contra la tiranía del relativismo y del mercado.
1- La primacía del Bien Común: El Aquinate enseña que la ordenación de la sociedad debe dirigirse siempre al bien común, el cual es superior al bien meramente individual o corporativo. Un Estado que legisla y gobierna para el enriquecimiento y beneficio de minorías financieras, descuidando la subsistencia y dignidad de su pueblo, pervierte su fin esencial y deja de ser una autoridad legítima.
2- La Ley Humana subordinada a la Ley Natural: Según la filosofía tomista, cualquier ley positiva dictada por los gobernantes que contradiga la ley natural y la justicia divina no es verdadera ley, sino una “corrupción de la ley” (corruptio legis). La entrega de los bienes estratégicos del país y la desprotección de los desvalidos bajo el pretexto de un legalismo de mercado constituyen abusos de poder desprovistos de fuerza moral.
3- La Justicia como orden y virtud: Santo Tomás define la justicia como la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno su derecho. La verdadera paz de una Nación es la “tranquilidad en el orden”, y este orden solo se recupera cuando se reconoce la soberanía de Dios sobre las sociedades humanas y se devuelven el honor, el respeto y la asistencia debida a quienes se sacrificaron por la comunidad.
Una crisis no se supera con medidas económicas o cambios de gabinete. Una disolución, en cambio, amenaza con borrar a la Nación del mapa de la historia, transformándola en un mero territorio de explotación para corporaciones extranjeras y sus socios locales.
Conclusión y Mandato Espiritual
Frente al abismo de la desintegración, ya no basta con reclamar mejoras sectoriales o parches programáticos. Es imperioso recuperar la conciencia nacional, rescatar los valores espirituales que fundaron nuestra historia y ponernos de pie para detener la liquidación de la Patria. Debemos recordar la sentencia inapelable de San Agustín de Hipona en La Ciudad de Dios, donde enseña que es imposible la existencia de una verdadera república y de una auténtica justicia allí donde el Estado se aparta del Dios verdadero:
“Donde no hay esta justicia que consiste en que el Dios soberano mande… y que el alma mande al cuerpo y la razón a los vicios según los preceptos de Dios, no hay ciertamente sociedad de hombres asociada por el consenso del derecho y la comunión de la utilidad. Y si no hay esto, ciertamente no hay pueblo… y por tanto, tampoco hay República”.
Si no defendemos hoy los cimientos espirituales que nos constituyen, mañana solo seremos testigos mudos de los restos de una Argentina que pudo ser y no fue. La restauración del orden temporal solo será posible si se vuelve a subordinar la política a las verdades eternas.
¡LA PATRIA NO SE VENDE! NI DEBEMOS PERMITIR LA DISOLUCIÓN, SE RECONSTRUYE DESDE SUS VALORES REALES, DEBEMOS TENER UNA MENTALIDAD SOBERANA Y PENSAR EN SER UNA GRAN NACIÓN.
PrisioneroEnArgentina
Julio 3, 2026
9 thoughts on “ARGENTINA NO ATRAVIESA UNA CRISIS: VIVE UN ESTADO DE DISOLUCIÓN”
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This is what I do….. https://www.work27.info
¿Reconstruir el país sobre los mismos cimientos de siempre que no funcionaron nunca? a la Argentina hay que refundarla, armarla de cero otra vez y mandar lo viejo al tacho.
Coincido con Ud. Imposible de solucionar. El kirchnerismo robó a 2 manos y gran parte de la población aplaude. El macrismo hizo lo propio, eso si con más sutileza y gran parte de la población los añora. Los libertarios que “no mienten ni roban” según sus seguidores, le saltan los dolares mal habidos por las orejas y también los aplauden e inclusive se enojan si se lo dicen. Merecemos lo que tenemos. ¡VIVA EL FUTBOL CARAJO! CLAUDIO KUSSMAN
Por eso compran aviones barcos y camiones, POR LA COIMA.
Antes había unas hipótesis de conflicto que determinaban y justificaban las compras. Ahora se compra cualquier cosa para agarrar un mango ensobrado colo verde.
Tidos unos hijos de puta y chorros.
Y me refiero a los militares.
Los militares no compran ya por si solos, sino con el aval y el control de los Políticos, donde el Ministro de Defensa salvo que sea de la Corpo, esta pintado. Eso si, le quedan algunas monedas para repartir entre los pares al que hoy funge de Ministro de Guerra, ya que esta Uniformado y por ende no es de Defensa. Lo mismo pasa en Gendarmería, donde el Director General es la pareja de la actual Ministro de Seguridad. De las Policiales ni hablar, con ver la “compra” presentada como una “Lucha contra la delincuencia” por el Intendente del engendro de CABA no hay nada más que agregar.
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Las palabras ya no alcanzan para describir la realidad nacional. Calificar el presente argentino como una “crisis” es un error conceptual de extrema gravedad o, en el peor de los casos, un acto de complicidad discursiva, donde nada aportamos. Las crisis son cíclicas, tienen principio y fin, y representan desajustes temporales dentro de un orden establecido. Lo que hoy experimenta nuestra Patria no es una tormenta económica ni un bache institucional; Argentina vive un proceso profundo y acelerado de disolución nacional.
La disolución se manifiesta cuando las bases fundamentales que constituyen a una Nación como tal -su FE, su cultura, su idioma, su soberanía, su identidad, su territorio y su cohesión social- comienzan a desintegrarse de manera sistemática ante la indiferencia o la entrega planificada de los centros de poder.
El tejido que nos une como pueblo se está rompiendo bajo los siguientes ejes de destrucción:
Disolución de la Identidad y los Valores Espirituales: Se pretende instaurar un materialismo individualista feroz que pisotea la historia y el alma de la Patria. Aquel fuego sagrado, místico y cristiano que movilizó a los héroes de Malvinas -hombres que combatieron con el Santo Rosario en el pecho y un amor inquebrantable a Dios y a la bandera- hoy es relegado por lógicas globalistas. Al vaciar al pueblo de su memoria histórica y su fe fundacional, se debilita la cohesión nacional frente a intereses externos, pese a que este gobierno se manifiesta contrario al globalismo y se expresa ser fiel a la cultura judeocristiana, por cierto, simplemente es en el discurso, en la práctica sigue con la línea directriz fijada por el globalismo. Aunque esa fidelidad al Occidente judeocristiano es una contradicción en sí misma, ya que son dos mundos culturales y religiosos totalmente contrapuestos, resulta un puro acto demagógico y engañoso, como lo sostuvo el Proceso en su momento y vimos como permitió el avance del marxismo por otros medios, ya que por las armas el terrorismo subversivo resultó derrotado.
El Desplazamiento Institucional y el Giro Religioso del Estado: En los últimos tiempos, se observa una transformación profunda en la simbología y en las adscripciones espirituales desde la cúspide del poder político. Sectores de la sociedad civil y corrientes tradicionales advierten con preocupación el alineamiento del Poder Ejecutivo con la corriente ortodoxa judía Jabad-Lubavitch, señalando que la adopción de estas prácticas y doctrinas en el ejercicio público choca con la matriz cultural e histórica de nuestra Patria. Se cuestiona que este giro espiritual coincida con la influencia de grandes conglomerados económicos y financieros vinculados a el anglo sionismo, lo que, sin dudas, vemos el claro favoritismo del gobierno de Milei a esos intereses, la asignación de prioridades y beneficios en la administración de los recursos públicos que van en detrimento de todos los argentinos; si bien lo ha manifestado públicamente el Presidente Milei, ya que dijo: “vine a salvar al pueblo de Israel”, pero nada dijo sobre el pueblo argentino.
Disolución Institucional y Entrega de Recursos: El amparo y los privilegios políticos de los que hoy gozan los grandes magnates inmobiliarios y financieros, como EDUARDO ELZTAIN, exponen la quiebra moral del Estado. Las instituciones ya no operan como salvaguarda del bien común ni de las capacidades de defensa nacional; funcionan como facilitadoras de la transferencia de recursos estratégicos hacia manos amigas o extranjeras, dejando al país desprotegido y subordinado.
La ilusión materialista y la insuficiencia de los planes humanos
Frente a la gravedad de este desmoronamiento, es urgente comprender que la Patria no se salva con un plan industrialista, tampoco con un plan agrícola, ni mucho menos con un plan económico fundado en el monetarismo o el libre mercado financiero. Absolutamente no. Pensar que el destino de una Nación se reduce a fórmulas matemáticas, balanzas comerciales o estadísticas de producción es persistir en el mismo error materialista que causó nuestra ruina. Los esquemas puramente técnicos y económicos son cáscaras vacías si el alma de la comunidad está corrompida. La reconstrucción de la Argentina no es un problema contable; es un imperioso deber moral y espiritual.
La reconstrucción desde los fundamentos de la Fe y el Orden Tomista.
Frente a este escenario de desintegración, la experiencia histórica demuestra que una comunidad despojada de su trascendencia no puede sostenerse. La Patria solo se puede reconstruir restituyendo las bases de la Fe Católica sobre las cuales fue fundada y el orden tradicional que modeló su identidad profunda. Para detener la caída, es imperioso volver a las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino, cuya doctrina sobre el derecho y la política ofrece el remedio intelectual y moral contra la tiranía del relativismo y del mercado.
1- La primacía del Bien Común: El Aquinate enseña que la ordenación de la sociedad debe dirigirse siempre al bien común, el cual es superior al bien meramente individual o corporativo. Un Estado que legisla y gobierna para el enriquecimiento y beneficio de minorías financieras, descuidando la subsistencia y dignidad de su pueblo, pervierte su fin esencial y deja de ser una autoridad legítima.
2- La Ley Humana subordinada a la Ley Natural: Según la filosofía tomista, cualquier ley positiva dictada por los gobernantes que contradiga la ley natural y la justicia divina no es verdadera ley, sino una “corrupción de la ley” (corruptio legis). La entrega de los bienes estratégicos del país y la desprotección de los desvalidos bajo el pretexto de un legalismo de mercado constituyen abusos de poder desprovistos de fuerza moral.
3- La Justicia como orden y virtud: Santo Tomás define la justicia como la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno su derecho. La verdadera paz de una Nación es la “tranquilidad en el orden”, y este orden solo se recupera cuando se reconoce la soberanía de Dios sobre las sociedades humanas y se devuelven el honor, el respeto y la asistencia debida a quienes se sacrificaron por la comunidad.
Una crisis no se supera con medidas económicas o cambios de gabinete. Una disolución, en cambio, amenaza con borrar a la Nación del mapa de la historia, transformándola en un mero territorio de explotación para corporaciones extranjeras y sus socios locales.
Conclusión y Mandato Espiritual
Frente al abismo de la desintegración, ya no basta con reclamar mejoras sectoriales o parches programáticos. Es imperioso recuperar la conciencia nacional, rescatar los valores espirituales que fundaron nuestra historia y ponernos de pie para detener la liquidación de la Patria. Debemos recordar la sentencia inapelable de San Agustín de Hipona en La Ciudad de Dios, donde enseña que es imposible la existencia de una verdadera república y de una auténtica justicia allí donde el Estado se aparta del Dios verdadero:
“Donde no hay esta justicia que consiste en que el Dios soberano mande… y que el alma mande al cuerpo y la razón a los vicios según los preceptos de Dios, no hay ciertamente sociedad de hombres asociada por el consenso del derecho y la comunión de la utilidad. Y si no hay esto, ciertamente no hay pueblo… y por tanto, tampoco hay República”.
Si no defendemos hoy los cimientos espirituales que nos constituyen, mañana solo seremos testigos mudos de los restos de una Argentina que pudo ser y no fue. La restauración del orden temporal solo será posible si se vuelve a subordinar la política a las verdades eternas.
¡LA PATRIA NO SE VENDE! NI DEBEMOS PERMITIR LA DISOLUCIÓN, SE RECONSTRUYE DESDE SUS VALORES REALES, DEBEMOS TENER UNA MENTALIDAD SOBERANA Y PENSAR EN SER UNA GRAN NACIÓN.
9 thoughts on “ARGENTINA NO ATRAVIESA UNA CRISIS: VIVE UN ESTADO DE DISOLUCIÓN”
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- jack
- posted on July 5, 2026
-
- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on July 3, 2026
-
- elGranjero
- posted on July 3, 2026
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- Anonymous
- posted on July 4, 2026
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- Lamela del Hornmiguester
- posted on July 3, 2026
-
- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on July 3, 2026
-
- Enrique Stel
- posted on July 3, 2026
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- Ratas inmundas
- posted on July 3, 2026
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- Patricio
- posted on July 3, 2026
CommentI get paid more than $120 to $130 per hour for working online. I heard about this job 3 months ago and after joining this i have earned easily $15k from this without having online working skills.
This is what I do….. https://www.work27.info
Patricio, en Argentina ¿quien no se queda con un vuelto? Bueno algunos algo más …como ADORNI. Abrazos CLAUDIO
¿Reconstruir el país sobre los mismos cimientos de siempre que no funcionaron nunca? a la Argentina hay que refundarla, armarla de cero otra vez y mandar lo viejo al tacho.
Y cual serían esas bases?
Coincido con usted pero aprecio que ya estamos disueltos.
El estado se ha convertido en una caja a saquear por quien tenga acceso.
Los que presiden instituciones no lo hacen por amor a ellas sino por las coimas que pueden recibir en todas las contrataciones y compras.
Coincido con Ud. Imposible de solucionar. El kirchnerismo robó a 2 manos y gran parte de la población aplaude. El macrismo hizo lo propio, eso si con más sutileza y gran parte de la población los añora. Los libertarios que “no mienten ni roban” según sus seguidores, le saltan los dolares mal habidos por las orejas y también los aplauden e inclusive se enojan si se lo dicen. Merecemos lo que tenemos. ¡VIVA EL FUTBOL CARAJO! CLAUDIO KUSSMAN
Jorge Luiz Borges dijo “La deshonestidad goza de muy buena reputación en Argentina porque se la llama viveza criolla”
Por eso compran aviones barcos y camiones, POR LA COIMA.
Antes había unas hipótesis de conflicto que determinaban y justificaban las compras. Ahora se compra cualquier cosa para agarrar un mango ensobrado colo verde.
Tidos unos hijos de puta y chorros.
Y me refiero a los militares.
Los militares no compran ya por si solos, sino con el aval y el control de los Políticos, donde el Ministro de Defensa salvo que sea de la Corpo, esta pintado. Eso si, le quedan algunas monedas para repartir entre los pares al que hoy funge de Ministro de Guerra, ya que esta Uniformado y por ende no es de Defensa. Lo mismo pasa en Gendarmería, donde el Director General es la pareja de la actual Ministro de Seguridad. De las Policiales ni hablar, con ver la “compra” presentada como una “Lucha contra la delincuencia” por el Intendente del engendro de CABA no hay nada más que agregar.