Carta al Jefe de Estado Mayor General Agustín H. Cejas

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 Escribe JUAN GIOVARRUSCIO

Señor                                                                                                                          “Seamos libres, lo demás

Jefe de Estado Mayor General del Ejército                                                    no importa nada”

General de Brigada D. AGUSTIN HUMBERTO CEJAS                                   Grl José de San Martín

S____________________/__________________D

De mi consideración:

Me dirijo al señor jefe del Estado Mayor General del Ejército con consideración y respeto. El interés que impulsa estas líneas está relacionado con el artículo publicado por el diario digital INFOBAE de fecha 29 de mayo de 2020, titulado “La pandemia es una oportunidad que tenemos para revalorizar a los militares”.

Tal artículo está organizado y redactado en formato de preguntas y respuestas. Ello, permite apreciar, en cierta medida, su pensamiento en cuanto al componente militar que conduce.

Lo allí reflejado por Ud., provocó la necesidad de hacerle conocer mi reflexión, esencialmente, lo referido a la institución, dado que me siento aludido por haber pertenecido “aquel ejército”.

Por ello, antes de continuar, debo comentarle que fui condenado en un ilegítimo juicio autodenominado de “lesa humanidad” y me encuentro bajo arresto domiciliario. Llevo en esta injusta y miserable condición más de siete años, junto a mi familia.

Realizada esta escueta introducción, iré al contenido del artículo analizado, especialmente, lo que refiere al ejército.

Al iniciar la nota, se sostiene que, “para romper el estereotipo del militar de la época de la dictadura, depende en gran medida de nosotros ya que, debemos mostrar nuestras aspiraciones y que podemos hacer por la sociedad”.

Reflexión: Debo decir que aquel ejército, al cual se lo denomina “de la dictadura”, fue un ejército QUE SOSTUVO CON HONOR LA GLORIA DE SU HISTORIA. Que, no solo mostró sus “aspiraciones”, sino, que la materializó en los hechos, al derrotar a fuerzas irregulares, entrenadas, adiestradas y apoyadas por potencias extranjeras (ex URSS, CUBA, LIBIA, entre otras y elementos periféricos locales de reclutamiento, adoctrinamiento y logística), que venían por “UN MILLON DE MUERTOS”, para instaurar, luego un gobierno tiránico y totalitario de ideología marxista.

 Venció en el monte, en el llano, en la montaña y en las ciudades. Fue un ejército que, por las pésimas decisiones de políticos fracasados, el desgobierno y la anarquía reinante, (subversión, terrorismo, guerrilla), se vio obligado a asumir la responsabilidad institucional del país, para impedir el objetivo de aquel enemigo, dado que el poder político, “manifestó que no tenía la solución (ver periódicos de la época y declaraciones de Balbín, Luder, Ruckauf, Robledo o, los diarios de sesiones del Congreso de la Nación)   

Balbin
Luder

Se puede agregar, además, que la totalidad de los integrantes del ejército, especialmente los cuadros subalternos, “JAMAS FUERON CONSULTADOS” por cuestiones que no fueran otras que, las estrictamente castrenses.

A partir de tal acontecimiento se operó profesionalmente, sin especulaciones, tal el juramento: “HASTA PERDER LA VIDA”. No debe quedar dudas, que, aquella actuación militar, “permitió, no sólo caminar seguro por las calles, sino, más importante aún: “DEFENDIO LA LIBERTAD.

Libertad que hoy, tambalea.

También, es bueno resaltar, que aquel ejército, no sólo se mostró en acciones comunitarias, sino que lo hizo en “combate”. Combate donde “dejaron la vida cientos de soldados, suboficiales y oficiales. Otros fueron “secuestrados, torturados y asesinados”. Varios juntos a sus seres queridos. Podemos decir que aún hoy se encuentra su sangre fresca y esparcida en los distintos escenarios donde, traicioneramente fueron ejecutados.

Ruckauf
Robledo

Por esto y, mucho más, que, el “mentiroso relato” esconde, es que, no se entiende y, además, suena a desprecio el ejemplo utilizado al decir que; “la edad promedio de los actuales integrantes de la fuerza es de 32 años. Este aspecto, los hace diferentes de “aquellos otros”.  Pareciera ser, que esta condición otorgaría una categoría superlativa y distinta a los héroes que cayeron, en los montes tucumanos, en nuestras ciudades o en las gélidas Islas Malvinas.

Como observamos aquel ejército, combatió en TRES GUERRAS. Una, no convencional e irregular, como fue la subversión y la guerrilla. Otra, en un ambiente insular para el cual no estaba convenientemente entrenado, como lo fue el Conflicto del Atlántico Sur. Enfrentando a la primera potencia militar de Europa, apoyada por la OTAN. Por último, una guerra, que no fue, como el Conflicto por las islas australes, Lennox, Picton y Nueva con CHILE. (movilización y despliegue en trincheras, listos para el combate). Reitero, a los cuadros subalternos, no se nos se les daba explicaciones de tales decisiones, tampoco se pedían. No correspondía. (Reglamento de Servicio Interno y Código de justicia Militar).

Es bueno recordar esta historia, pues, muestra que, “el ejército no se manchó”. Lo mancharon reescribiendo y manipulando los acontecimientosEn muchos casos han sido los propios que por cuestiones mezquinas han llegado a la “traición”, al decir que lo que ocurrió fue: “por culpa de una mini organización de inteligencia del ejército”. (Grl Martín Balza, repudiado por sus pares y separado del Círculo Militar)

¿Que hubo errores?… ¡SI, … SI… LOS HUBO! …En que conflicto armado no reina la tragedia y los excesos? Nadie los niega, pero esto, no empalidece el triunfo sobre el enemigo artero al cual derrotó y, con ello preservó la LIBERTAD. Es importante resaltar que, “no ocurrió” tal lo “construido por el relato”, “que dirigentes políticos, gremiales y sociales, recuperaron la democracia”. A mí no me lo contaron, yo lo viví. También mis contemporáneos lo vivieron, lo recuerdan y lo saben.

Por otro lado, hay que recordar que, por todos aquellos errores, los comandantes, fueron procesados, juzgados y condenados.  En tal sentido, valga una aclaración. Fueron juzgados por un “Consejo de Guerra”, con el Código de Justicia Militar, como corresponde. Luego, por cuestiones políticas, los condenó la Cámara Federal, causa 13. Sólo a los integrantes de la primera junta se los condenó a perpetua. Al resto penas menores y otros, fueron absueltos.

Resalto esto y, hago un comentario al margen, dado que, en mi caso, junto a otros 26 hombres, fui procesado, enjuiciado y condenado, (perpetua) por un tribunal compuesto por “JUECES NO NATURALES” avasallando los mecanismos legales para sus designaciones. Todos vinculados familiarmente con ex convictos que pertenecieron a bandas terroristas y organizaciones de ddhh. Es interesante aclarar, que, en dicho juicio, testificaron más de trescientas personas y, duró más de tres años, “ni uno me señaló, acusó y/o manifestó nada en absoluto sobre mi persona”. (¡qué extraño!).

Por ello, reflexiono: “si no se defiende aquel sacrificado pasado, mal se podrá defender este comprometido presente”.

Aliverti
Alberto Fernández

Digo esto, dado que, en el transcurso de la entrevista, se trasluce un sutil “negacionismo” de aquel pasado y, llama poderosamente la atención que no se mencione palabra alguna, referida a informar, de manera clara, a la ciudadanía, “como se desarrollan los mal llamados juicios de lesa humanidad”. Es decir, como, cuadros de la fuerza, retirados y ancianos ya, son sometidos a juicios ilegítimos, sin pruebas, por “conjeturas”, donde se le violan los derechos constitucionales como, por ejemplo, el art 18 de la CN o, tratados internacionales, como el Tratado de Roma en su art. 7mo (prohibición de la aplicación retroactiva del mismo). Estos aspectos son muy claros. Al respecto, vale recordar que quien mejor lo expresa en un reportaje, en mayo del año 2009, por Radio La Red al periodista EDUARDO ALIVERTI, es el actual señor presidente de la nación Dr. ALBERTO FERNANDEZ. Allí, le comenta y reconoce como “tuvieron que remover políticamente los obstáculos jurídicos para llevar adelante los juicios a los militares, dado que era un caso cerrado, (recordar leyes de obediencia debida y punto final sancionadas por el Congreso de la Nación e indulto, tanto para los miembros de las FFAA, FFSS, CIVILES, etc. y dirigentes terroristas presos). Esta “ilegalidad ha sido denunciada por la Academia Nacional de Derecho como, asimismo, por destacados constitucionalistas de nuestro país, como es el caso de, los doctores Carlos Fayt (fallecido) y Adolfo Vázquez, ex integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Rescato este tema, dado que sería conveniente, en aras de la “historia, memoria, verdad y justicia”, se dé a conocer institucionalmente los nombres de los más de 565 integrantes de la fuerza, muertos en cautiverio, en condiciones denigrantes. Algunos, sin juicios, otros procesados. Vencidos todos los plazos legales de las prisiones preventivas y, otros sin condena firme. Es decir, INOCENTES. Se puede agregar, sin temor, que el 90 % de las causas son “armadas”, dado que se acusa sin pruebas, por el sólo hecho de “haber estado” en un determinado destino o pertenecer a las FFAA y FFSS. Hacerlo, no viola mandato constitucional alguno.

Es digno resaltar que detrás de cada prisionero muerto, en cautiverio, (en mazmorras inmundas), o desterrados en distintos países, existen esposas, hijos, nietos, madres e infinidad de seres queridos que son injustamente estigmatizados con el mote de: “genocida y torturador”, sin que jurídicamente, se haya podido probar tal brutal acusación.

A modo de síntesis, sin temor a equívocos, se puede concluir que, aquellos hombres, hace cuarenta años, dando fe y fidelidad a la constitución, las leyes y reglamentos militares, se entregaron con valentía y coraje a defender la libertad, sin condicionamientos. Hace tiempo, “LOS DEJARON SOLOS”.

Así también, al remarcar que los actuales integrantes que nacieron después del año 1976, rompen el estereotipo de la dictadura, suena a traición, olvido y, queda claro que, con “la entrega de más de 3.000 hombres INOCENTES, la institución y el estado argentino, pretenden lavar culpas y errores de sus cuadros políticos y, a la vez, intenta cerrar la página más negra del siglo pasado de la sociedad argentina”.

Atrás queda la sangre, con nombre y apellido de los muertos en combate o, prisioneros de aquel enemigo, no hace mucho tiempo, derrotado.  Muchos de aquellos “jóvenes idealistas”, hoy, convertidos en honorables funcionarios, cultivan sus conocimientos en las aciagas páginas de los manuales del “Foro de Sao Paulo”, “Grupo de Puebla” y/o “Instituto Patria” y, desde allí, diseñan el incierto futuro de nuestra amada patria. Así también, gestan el nuevo “ejército nacional y popular”. Por lo expresado y, como reflexión final, preguntaría: … ¿Qué dirían los Generales SAN MARTIN Y BELGRANO, entre otros?

Sin otro particular, saludo al señor jefe del Estado Mayor General del Ejército, con mi mayor consideración y respeto.

                                                                                  MENDOZA, 06 de junio de 2020

                                                                                             

                                                                                                      FIRMADO

                                                                                   JUAN ARMANDO GIOVARRUSCIO

                                                                                                   SUBF MY (RE)

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 30, 2020


 

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