EL ACOMPAÑAMIENTO DE JESUCRISTO EN LA INMENSIDAD DE                                       ARTEMIS II

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Gonzalo Sánchez                                                                                                                                                   

Pastor Misionero

  EN LA CASA DE MI PADRE; MUCHAS MORADAS HAY

La Misión Artemis II no solo representa un hito en la ingeniería y la exploración humana; se ha convertido en un altar itinerante donde la ciencia y la espiritualidad convergen en el vasto silencio del cosmos.                                                            

Al cruzar la frontera de la atmósfera, la tripulación no solo llevó consigo tecnología de punta, sino una conciencia profunda de que el Señor de la Creación caminaba o más bien, sostenía su cápsula en el vacío. A medida que la Tierra se hacía pequeña tras la escotilla, la presencia subliminal de Jesucristo se manifestaba de formas distintas pero unánimes en el corazón de los viajeros:

Victor Glover: El Maestro en el Vacío; Para Glover, quien ha servido como maestro de Escuela Bíblica Dominical, el espacio no es un lugar desolado, sino la máxima expresión del Salmo 19:1: “Los cielos cuentan la gloria de Dios”. En su sentir, cada maniobra era un acto de confianza en el Pastor Supremo. Él sintió que no estaba piloteando solo; la presencia de Jesucristo era el ancla de su espíritu, recordándole que incluso en la órbita lunar, el Creador sostiene a sus hijos.

Christina Koch: El Asombro ante la Obra. Desde su perspectiva, la Tierra no era un simple accidente geológico, sino una joya diseñada por la mano Divina. Su gratitud se transformó en una forma de oración silenciosa, reconociendo que la magnitud de lo que sus ojos veían solo podía ser producto de una inteligencia superior y un amor infinito.

Reid Wiseman: El Encuentro con lo Sobrenatural. Aunque su camino ha sido más filosófico, el comandante sintió el peso de lo Sagrado. Esa necesidad de buscar guía espiritual tras el regreso revela que, en la lejanía, la presencia de Dios se vuelve innegable; Fue como si, en la inmensidad, hubiera escuchado el susurro de aquel que “cuenta el número de las estrellas y a todas llama por sus nombres” (Salmo 147:4).

El viaje hacia la Luna ofrece una perspectiva Teológica única; Al observar la Tierra desde tal distancia, se comprende la fragilidad de nuestro hogar, pero también la promesa de Jesucristo en Juan 14:2: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay. Esta misión nos recuerda que el universo no es un lugar extraño, sino parte de la vasta heredad de Dios.

La sensación de acompañamiento espiritual fue constante; como si Jesucristo los llevara en sus brazos, recordándoles que ninguna distancia es suficiente para separarnos de su amor.

En ese vacío aparente, la tripulación experimentó que el espacio es simple-mente una “habitación” más en el “palacio del Padre”. La Misión Artemis II nos enseña que cuanto más lejos viaja el hombre, más cerca se encuentra del misterio Divino; La tripulación no solo trajo datos científicos, sino un testimonio renovado de que la Creación Divina es vasta, hermosa y está bajo el cuidado constante del Maestro.

Desde la Tierra, hoy podemos mirar hacia arriba y saber que, más allá de los cohetes y los cálculos, hay una presencia espiritual que guía cada paso de la humanidad, recordándonos que nunca estamos solos, ni siquiera entre las estrellas.

 Amén

 

                                           Campo de Mayo, ARGENTINA

3 thoughts on “EL ACOMPAÑAMIENTO DE JESUCRISTO EN LA INMENSIDAD DE                                       ARTEMIS II”

    • Ruben2527
    • posted on April 22, 2026

    https://shorturl.fm/5YSgH

    • María Elena Cisneros Rueda
    • posted on April 22, 2026

    Qué testimonio de Fe! A pesar de que los hombres han tratado y continúan en el proceso,la grandeza de la Creación Divina es imponente, visible y tangible! Gracias por tan hermoso artículo!
    Saludos cordiales
    Maria Elena Cisneros Rueda

    • Angela Lorenzo
    • posted on April 22, 2026

    Todo es obra de Dos Nuestro Señor.

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