El delito de prevaricato tutela, si bien genéricamente la
administración de justicia, también la rectitud, la legalidad y
la honestidad en el cumplimiento de los actos en que consiste
la actividad de administrar justicia.
Sebastián Soler
El Poder Judicial y el impulso vengativo de ciertos sectores no reconocen límites temporales ni humanos. Lo ocurrido el 10 de abril por orden del juez Daniel Rafecas, vuelve a poner en evidencia una dinámica que, lejos de orientarse a hacer justicia, está anclada en una lógica de persecución implacable.
El Juez Rafecas dispuso un allanamiento en el que fuera domicilio del general Carlos Guillermo Suárez Mason, fallecido hace veintiún años. El paso del tiempo, que en cualquier sistema jurídico razonable opera como límite, no impidió que este inveterado prevaricador ordenara que una comisión policial, portando armas largas, irrumpiera en la vivienda donde hoy residen la viuda de aquel militar y su hija de 97 y 77 años respectivamente. Dos ancianas…..
Durante el procedimiento, diez efectivos policiales, acompañados por testigos y un fiscal, recorrieron todos los ambientes del domicilio, incluido el dormitorio de la señora, quien se encontraba durmiendo. La pantomima, carente de toda heroicidad y justificación, se ejecutó sobre personas en condición de evidente vulnerabilidad y que, además, no son objeto directo de imputación alguna.
Es evidente que esta desmesura no respondía a un verdadero interés jurídico, sino a una necesidad de escenificación. La justicia, por lo demás, cuando se transforma en espectáculo o en instrumento de represalia, deja de ser tal para convertirse en un coliseo, donde lo jurídico se confunde con la puesta en escena y lo importante no es la verdad sino el compromiso político.
El juez Rafecas es un especialista en estas lides. Basta con recordar cuando concedió la detención domiciliaria a dos narcotraficantes de origen serbio -Dejan Miko Trsic y Dragoslav Tony Ilic- en condiciones sumamente confortables: alojamiento en el Four Seasons Hotel Buenos Aires. Un criterio humanitario digno de estudio: despliegue severo y teatral para algunos; garantismo cinco estrellas para otros.
Cuando la justicia pierde coherencia, también pierde legitimidad. Y sin legitimidad cualquier sistema judicial desaparece.
El ejercicio de la jurisdicción debe estar guiado siempre por principios de proporcionalidad, razonabilidad y respeto por la dignidad humana. De lo contrario, el riesgo es claro: el Poder Judicial deja de ser garantía de derechos, para convertirse en un instrumento de oportunismo político y corrupción.
Pero estos tipos de Justicia y Concordia ¿Para qué sirven ?
Son chantas que buscan clientes para nuevos juicios de lesa. Mucho verso y cartita de lectores.
Además tienen doble moral. Por un lado defienden militares que lucharon por la patria y por el otro, empresarios que coimearon con la patria.
ARGENTINA ES “LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA”. A RAFECAS LO APOYARON CARRIÓ, RITONDO, RODRÍGUEZ LARRETA Y OTROS PERSONAJES DEL PRO, PARA QUE LO NOMBRAR PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN. ¡UNA MARAVILLA! CLAUDIO KUSSMAN
Siempre estuvimos én el horno. El poder judicial no existe.
Es una corporación mafiosa no electa por el pueblo.
Se eligen entre ellos haciendo ternas y luego de una rosca con el presidente que garantice la impunudad de este y su círculo rojo son propuestos por este al senado, donde unos pocos senadores de la comisión de acuerdo del senado, suben o bajan el pulgar.
Hay que elegir a los magistrados por el voto popular y por 4 años.
Si un ciudadano puede elegir al presidente, diputados, senadores, gobernadores, intendentes y consejales, también puede elegir al presidente de la corte, jueces, fiscales, defensores y comisarios.
BASTA DE IMPUNIDAD.
Si así ocurriese, se limpiaría el poder judicias en menos de un año y toda la mierda iría a para a la cloaca. Pero esto no ocurrirá, por argentina es la cloaca misma.
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El delito de prevaricato tutela, si bien genéricamente la
administración de justicia, también la rectitud, la legalidad y
la honestidad en el cumplimiento de los actos en que consiste
la actividad de administrar justicia.
Sebastián Soler
El Poder Judicial y el impulso vengativo de ciertos sectores no reconocen límites temporales ni humanos. Lo ocurrido el 10 de abril por orden del juez Daniel Rafecas, vuelve a poner en evidencia una dinámica que, lejos de orientarse a hacer justicia, está anclada en una lógica de persecución implacable.
El Juez Rafecas dispuso un allanamiento en el que fuera domicilio del general Carlos Guillermo Suárez Mason, fallecido hace veintiún años. El paso del tiempo, que en cualquier sistema jurídico razonable opera como límite, no impidió que este inveterado prevaricador ordenara que una comisión policial, portando armas largas, irrumpiera en la vivienda donde hoy residen la viuda de aquel militar y su hija de 97 y 77 años respectivamente. Dos ancianas…..
Durante el procedimiento, diez efectivos policiales, acompañados por testigos y un fiscal, recorrieron todos los ambientes del domicilio, incluido el dormitorio de la señora, quien se encontraba durmiendo. La pantomima, carente de toda heroicidad y justificación, se ejecutó sobre personas en condición de evidente vulnerabilidad y que, además, no son objeto directo de imputación alguna.
Es evidente que esta desmesura no respondía a un verdadero interés jurídico, sino a una necesidad de escenificación. La justicia, por lo demás, cuando se transforma en espectáculo o en instrumento de represalia, deja de ser tal para convertirse en un coliseo, donde lo jurídico se confunde con la puesta en escena y lo importante no es la verdad sino el compromiso político.
El juez Rafecas es un especialista en estas lides. Basta con recordar cuando concedió la detención domiciliaria a dos narcotraficantes de origen serbio -Dejan Miko Trsic y Dragoslav Tony Ilic- en condiciones sumamente confortables: alojamiento en el Four Seasons Hotel Buenos Aires. Un criterio humanitario digno de estudio: despliegue severo y teatral para algunos; garantismo cinco estrellas para otros.
Cuando la justicia pierde coherencia, también pierde legitimidad. Y sin legitimidad cualquier sistema judicial desaparece.
El ejercicio de la jurisdicción debe estar guiado siempre por principios de proporcionalidad, razonabilidad y respeto por la dignidad humana. De lo contrario, el riesgo es claro: el Poder Judicial deja de ser garantía de derechos, para convertirse en un instrumento de oportunismo político y corrupción.
Juan Antonio Vergara del Carril Alberto Solanet
Secretario Presidente
PrisioneroEnArgentina.com
Abril 28, 2026
14 thoughts on “EL COLISEO JUDICIAL”
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- Oloroso Inodoro
- posted on April 28, 2026
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- Bizancio
- posted on April 28, 2026
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- Oloroso Inodoro
- posted on April 28, 2026
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- Doloroso Inodoro
- posted on April 28, 2026
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- Ruano del Rey
- posted on April 28, 2026
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- SALAME PICADO FINO
- posted on April 28, 2026
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- Federico
- posted on April 28, 2026
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- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on April 28, 2026
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- OSVALDO S.
- posted on April 28, 2026
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- ROCIO ANGÉLICA
- posted on April 28, 2026
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- Eugenio Zaffaroni
- posted on April 28, 2026
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- Los magistrados son ratas despreciable y vomitiva
- posted on April 28, 2026
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- SONIA
- posted on April 28, 2026
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- SONIA
- posted on April 28, 2026
CommentCOLISEO se dice porque las ratas mueven las colas.
COLISEO es porque las ratas mueven las colas.
Hey Bizansio no me copies
COLISEO es porque las ratas mueven las colas.
Pero estos tipos de Justicia y Concordia ¿Para qué sirven ?
Son chantas que buscan clientes para nuevos juicios de lesa. Mucho verso y cartita de lectores.
Además tienen doble moral. Por un lado defienden militares que lucharon por la patria y por el otro, empresarios que coimearon con la patria.
En cualquier momento lo elijen para la Suprema Corte.
Con mortadela de caballo trucho alcanza.
ARGENTINA ES “LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA”. A RAFECAS LO APOYARON CARRIÓ, RITONDO, RODRÍGUEZ LARRETA Y OTROS PERSONAJES DEL PRO, PARA QUE LO NOMBRAR PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN. ¡UNA MARAVILLA! CLAUDIO KUSSMAN
Y la que se viene, si Karina se asesora con Si Señoria Lorenzetti , alias “el monto”
Estamos en el horno con estos ejemplares que “administran” la justicia carajo.
Siempre estuvimos én el horno. El poder judicial no existe.
Es una corporación mafiosa no electa por el pueblo.
Se eligen entre ellos haciendo ternas y luego de una rosca con el presidente que garantice la impunudad de este y su círculo rojo son propuestos por este al senado, donde unos pocos senadores de la comisión de acuerdo del senado, suben o bajan el pulgar.
Hay que elegir a los magistrados por el voto popular y por 4 años.
Si un ciudadano puede elegir al presidente, diputados, senadores, gobernadores, intendentes y consejales, también puede elegir al presidente de la corte, jueces, fiscales, defensores y comisarios.
BASTA DE IMPUNIDAD.
Si así ocurriese, se limpiaría el poder judicias en menos de un año y toda la mierda iría a para a la cloaca. Pero esto no ocurrirá, por argentina es la cloaca misma.
RAFECAS ES UNO DE LOS BUENISIMOS JUECES DE LOS HERMANITOS MILEI, A NO QUEJARSE. ADEMÁS AHORA ENTRARAN OTROS QUE TAMBIEN SON DE JUSTICIA LEGÍTIMA.
SERIA BUENO PROBAR PARA VER SI SE MEJORA ,POR LO MENOS UN POCO EL PODER JUDICIAL QUE HOY ESTÁ POR EL SUELO