EL HOLOCAUSTO BIOLÓGICO DE LA UNIDAD 34

EL DECRETO DEL TRIBUNAL DE FUEGO
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GERONTOCIDIO EN EL ARA DE LA ARAÑA

Gonzalo Sanchez – Pastor Misionero.

 

Hay una coordenada terrestre donde el tiempo no corre, sino que se coagula. En la Unidad 34 de Campo de Mayo, ubicada en las planicies bonaerenses, donde el viento pampero suele arrastrar el polvo de los veranos ardientes y la humedad asfixiante de los inviernos rioplatenses, se ha edificado un teatro de sombras. Geográficamente, el entorno simula orden militar y pasillos de custodia; teológicamente, es un oubliette, el calabozo del olvido donde se ejecuta una sentencia silenciosa.

Aquí, el promedio de edad desafía la biología de la reclusión: setenta y ocho años; Hombres encorvados por el peso de los días, cuerpos habitados por la metástasis, mentes nubladas por el principio de Alzheimer, corazones que dependen de un hilo de prescripciones clínicas. Para un organismo que ha cruzado el umbral de la ancianidad, una condena de veinticinco años, cincuenta años o reclusión perpetua no es una privación temporal de la libertad; es, por estricta matemática biológica, la firma de una PENA DE MUERTE DIFERIDA.

 La Unidad 34 posee una expectativa de existencia comunitaria no mayor a seis u ocho años; después de eso, el silencio de las tumbas habrá vaciado los pabellones; detrás de este mecanismo opera una entidad que se autodenomina “Justicia Legítima”; En la dimensión espiritual de este ensayo, esa estructura no es un tribunal; ES LA GRAN ARAÑA TEJEDORA DE HILOS BUROCRÁTICOS.  La analogía es aterradora y exacta: la araña no mata a su presa de inmediato; Si lo hiciera, la carne se corrompería y perdería su valor. El arácnido inocula una toxina paralizante para mantener a la víctima viva, latiendo, respirando apenas, con el único propósito de succionarle la sangre y la savia vital a lo largo del tiempo.

 ¿Cuál es la savia en este tribunal de la tierra? El beneficio; El sostenimiento de una industria del castigo que alimenta el estatus, los presupuestos y las prebendas de una familia prevaricadora, jueces y funcionarios que han torcido el derecho. Mantienen los cuerpos geriátricos respirando en el corredor de la muerte para justificar su propia existencia y sus arcas, mientras los ancianos se consumen entre el olor a desinfectante y el dolor terminal. El drama humano alcanza su punto más desgarrador en la asimetría del tiempo.

 Los ojos cansados de estos viejos, nublados por las cataratas y el dolor físico, se cerrarán en el polvo de Campo de Mayo sin ver el día de la retribución humana; morirán entre las cercas con concertinas; No presenciarán el desplome de los estrados, ni verán las esposas de hierro ceñirse sobre las muñecas de los jueces que hoy firman sus edictos con desdén.

Los magistrados prevaricadores y sus asociados ilícitos caminan hoy por pasillos de mármol, envueltos con aromas caros de perfume francés y reverencias socia-les, son los tejedores que se creen eternos. Ignoran, en su ceguera espiritual, que el hilo que tejen para otros, es el mismo que utilizarán como soga para su propio cuello; El Salmista describió con precisión quirúrgica esta ilusión óptica de la impunidad:

 “Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos… No pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres… Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamiento los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores.”  (Salmos 73:3, 5, 16-17-18-19)

 El corredor de la muerte de la Unidad 34 es real, pero hay un corredor invisible, mucho más extenso y pavoroso, que se extiende debajo de los pies de los jueces prevaricadores; Cada firma, cada prórroga de la agonía de un enfermo terminal, añade un eslabón a la cadena que los arrastrará al mismo abismo. El veredicto de la Teología Bíblica es absoluto: el tribunal de los hombres es solo un tribunal de primera instancia, defectuoso y a menudo inicuo; Pero por encima de la geografía de Campo de Mayo se alza el Trono Blanco de la Justicia Divina.

 ¡El Dios de las Escrituras no es un espectador pasivo de la prevaricación!.

 La profecía de Isaías truena contra aquellos que legislan la crueldad y despojan de sus derechos a los indefensos, dictando sentencias que equivalen a la muerte del cuerpo y del espíritu:

“¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! ¿Y qué haréis en el dia del castigo?¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento?¿En dónde dejaréis vuestra gloria? (Isaías 10:1-3)

El Dios vivo ha establecido que el pecado del juicio injusto y la opresión del anciano debilitado no quedarán sepultados en el olvido biológico; Aunque los hombres mueran sin ver la justicia humana, la historia del cosmos no termina en el cementerio de una prisión. El Apóstol Pablo, en su carta a la iglesia de Roma, desmantela la arrogancia de quienes juzgan con doble vara y acumulan sobre sí la retribución del Altísimo:

 “¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?… Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras.” (Romanos 2:3, 5-6)

 La justicia de Dios no es una abstracción poética; es un hecho histórico y espiritual que llega con la certeza del amanecer y la violencia de una tormenta de juicio. Quienes hoy succionan la sangre de los gerontes terminales bajo el amparo de un sello oficial, se encontrarán ante el Juez que no recibe sobornos ni se conmueve ante los títulos terrenales. El profeta Malaquías dejó una de las descripciones más aterradoras del fin de los soberbios, una advertencia que debería hacer temblar los cimientos de cualquier tribunal corrupto:

 “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”  (Malaquías 4:1)

 La Unidad 34 de Campo de Mayo puede ser hoy el escenario del dolor, la enfermedad y la agonía prolongada de hombres que rozan los ochenta años; un corredor de la muerte biológica diseñada por la mano del hombre.

 Pero la última palabra no la tiene la araña ni el juez prevaricador; “La última palabra la tiene Aquel que pesa los corazones en la balanza de la eternidad, donde la justicia legítima de la tierra será desnudada como ilegítima iniquidad, y donde los perseguidores ocuparán, por derecho Divino, el lugar del fuego que ellos mismos encendieron”.

                                               Doxología Final

               El Clamor del Polvo y el Despertar del Juez Terrible

 

 Amén. La liturgia del dolor en las celdas de Campo de Mayo no es un grito lanzado al vacío, sino un memorial que asciende continuamente ante los ojos de Aquel que mide los siglos con el palmo de su mano; Los jueces prevaricadores de la tierra, que hoy engordan sus arcas y sostienen su estatus con la sangre succionada a los ancianos moribundos, duermen en una paz ficticia, ignorando que el suelo que pisan ya está maldito por su iniquidad. Los cuerpos de los gerontes caen uno a uno, consumidos por la patología y la perpetuidad de un decreto impío; pero cada gemido agónico en el corredor de la muerte es una saeta que se clava en el corazón del Santuario Celestial. No habrá impunidad para los tejedores de la injusticia; Aunque los ancianos cierren sus ojos sin ver la caída de sus verdugos, el registro del cielo permanece abierto, incandescente y severo; La historia no concluirá con el silencio de un acta de defunción carcelaria; concluirá con el rugido del León de la Tribu de Judá, que desciende a vengar la afrenta hecha a los desvalidos y a sentar en el banquillo de los acusados a quienes se creyeron dioses en la tierra.

 ¡Que tiemblen los estrados, que se estremezcan las familias prevaricadoras y que el pavor sierre las gargantas de los jueces de la iniquidad, porque la profecía final ya ha sido dictada y su cumplimiento es ineludible!:

“Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (Apocalipsis 6:15-17)

 Al único Dios sabio, Justo Juez de vivos y muertos, que no dejará al culpable por inocente y que quebrantará para siempre el cetro de los impíos, sea la soberanía, el terror de su majestad y la gloria reivindicadora por los siglos de los siglos.

Amén.

 Campo de Mayo ARGENTINA

 

PrisioneroEnrgentina.com

Junio 3, 2026

11 thoughts on “EL HOLOCAUSTO BIOLÓGICO DE LA UNIDAD 34”

  1. Looking forward to your next update. This was highly educational.

    • Bizancio
    • posted on June 3, 2026

    Correctas las citas bíblicas. Otros nombres para tener una imágen más amplia del horror :
    Una oubliette (del francés oublier, olvidar) es una mazmorra secreta a la que solo se puede acceder a través de una trampilla o una abertura en el techo. Este tipo de encierro medieval y renacentista era utilizado para confinar prisioneros y dejarlos deliberadamente en el olvido.
    Características principales Acceso: Sin puertas ni escaleras laterales, se ingresaba (y salía) únicamente bajando o arrojando a la persona desde el techo. Condiciones: Eran cámaras de piedra subterráneas, oscuras, reducidas y sin ventilación, diseñadas para que el prisionero sufriera aislamiento total o una muerte lenta por inanición.
    Contexto histórico y cultural. Orígenes reales: En Francia y otras regiones europeas, el término se arraigó históricamente para denotar “un lugar donde se debe ser olvidado”, aunque muchos historiadores señalan que la existencia masiva de estos espacios oscuros es más una leyenda romántica del periodo gótico que un método de tortura estándar.
    Casi siempre eran de piedra maciza, precisamente para evitar cualquier intento de escape.
    No se podía cavar para salir. Ubicación subterránea profunda: Se construían debajo del nivel del suelo, a menudo excavadas directamente en la roca madre sobre la que se asentaba el castillo. Muros de roca densa: Las paredes estaban hechas de bloques gruesos de piedra caliza, granito o mampostería pesada. Sin herramientas: Los prisioneros eran despojados de todo objeto metálico o punzante antes de ser arrojados por la trampilla. Espacio extremadamente reducido: Muchas eran tan estrechas que el prisionero no podía ponerse de pie ni estirarse, lo que eliminaba la fuerza física necesaria para romper la piedra. Intentar excavar piedra sólida con las uñas o con las manos desnudas en total oscuridad es físicamente imposible. La falta de comida y agua debilitaba a la persona en cuestión de días, anulando cualquier posibilidad de fuga.
    En épocas romanas la cárcel más famosa y terrible de la Antigua Roma era la Cárcel Mamertina, conocida originalmente en la antigüedad como el Tullianum (o Tuliano). Curiosamente, este lugar histórico comparte un diseño prácticamente idéntico al concepto de la oubliette medieval. Características del Tullianum. El pozo de la muerte: La prisión constaba de dos niveles. El nivel inferior, el Tullianum, era una fosa subterránea oscura, fría y pestilente construida en el siglo VII a.C. Originalmente funcionó como una cisterna de agua fortificada con gruesos bloques de piedra. Sin puertas: Al igual que una oubliette, la única forma de acceder al nivel inferior era a través de un agujero redondo en el techo. A los prisioneros los bajaban con cuerdas o simplemente los arrojaban hacia el suelo de piedra. Propósito: Los romanos no utilizaban las prisiones como un castigo a largo plazo para reformar ciudadanos. El Tullianum era estrictamente una zona de espera de máxima seguridad para los enemigos del Estado antes de ser ejecutados públicamente durante los desfiles triunfales. Prisioneros célebres. En este tétrico lugar pasaron sus últimos días grandes figuras de la historia: Vercingétorix: El legendario caudillo galo que desafió a Julio César. Pasó años encerrado aquí antes de ser estrangulado. Yugurta: Rey de Numidia, quien fue arrojado al foso y murió de inanición. San Pedro y San Pablo: Según la tradición cristiana, ambos apóstoles estuvieron encerrados en esta prisión bajo el mandato del emperador Nerón. La leyenda cuenta que San Pedro hizo brotar un manantial de agua milagroso del suelo de la celda para bautizar a sus propios guardias.
    El término general era Cárcer: Era la palabra genérica en latín para “prisión” o “cárcel”. De este término romano provienen directamente nuestras palabras actuales “cárcel” e “encarcelar”. Lugares de detención masiva: Lautumiae (Las Latomías): Eran antiguas canteras de piedra situadas cerca del Foro Romano. Cuando el espacio en el Cárcer principal no era suficiente, los romanos utilizaban estas profundas cuevas y excavaciones de roca para encerrar a grandes grupos de prisioneros de guerra o manifestantes políticos. Escapar de allí era casi imposible debido a las altas paredes escarpadas y al reducido número de guardias necesarios para vigilar las salidas.
    Tipos de custodia (Cárceles sin rejas)Para los ciudadanos romanos de clases altas o nobles, existían alternativas antes de ser juzgados, ya que consideraban humillante meterlos a una fosa común:
    Custodia Libera: Lo que hoy conocemos como arresto domiciliario. El acusado quedaba confinado en la casa de un magistrado o de un familiar rico que se hacía responsable legal de que no escapara.
    Custodia Militaris: El prisionero era encadenado directamente a un soldado de la guardia que lo vigilaba las 24 horas del día. Este fue el método que sufrió, por ejemplo, el apóstol San Pablo durante parte de su estancia en Roma.
    El ergástulo (del latín ergastulum, y este del griego ergasterion, que significa “taller” o “lugar de trabajo”). Aunque hoy en día la palabra se utiliza en español de forma culta o despectiva para referirse a una cárcel lúgubre, inmunda o un lugar de opresión, en la Antigua Roma tenía una connotación específica muy cruel: La cárcel de los esclavos: Un ergastulum era una prisión privada y subterránea que poseían los terratenientes romanos ricos en sus villas rurales. Propósito punitivo: No encerraban allí a criminales comunes ni a ciudadanos, sino exclusivamente a los esclavos que habían ofendido a sus amos, intentado escapar o rebelarse. Trabajo forzado encadenado: Los esclavos pasaban la noche hacinados en estas mazmorras oscuras y, durante el día, eran obligados a trabajar los campos encadenados entre sí. El poeta Juvenal los describía con desprecio como “cárceles de campo”. Ilegalidad posterior: Eran lugares tan inhumanos y propensos a abusos brutales que el emperador Adriano terminó prohibiéndolos siglos después para evitar revueltas.
    Barathrum (El Báratro): Originalmente era el nombre de un barranco en Atenas donde arrojaban a los criminales, pero los romanos adoptaron la palabra de forma despectiva para referirse a un “pozo sin fondo”, un calabozo inmundo o directamente al infierno. Trena, trullo o chirona: Si estabas pensando en términos del español actual que tienen origen antiguo, estos se usan de forma muy informal o despectiva. Por ejemplo, chirona proviene de la deformación popular de términos antiguos de confinamiento.

      • Sonia S
      • posted on June 3, 2026

      Sr. Bizancio, no se olvide vd. de las “capuchas”, “pozos” y otros sitios inmundos que afloraron en su país durante la aquí querida dictadura de 1976-83, donde los secuestrados, ya culpables reales o imaginarios, hubieran dado el alma por tener, no ya el rato que el autor de esta nota tiene para comunicarse al mundo, sino tan solo el privilegio de poder ver con sus ojos los insectos y ratas que pululaban por sus cuchitriles o tener las manos libres para poder rascarse la mugre de encima de sus cuerpos, o poder beber agua fresca cuando tenían sed, o poder ir al lavabo cuando tenían necesidad …

      ————-

      Hay que ver con este sitio; las aberraciones que se cometieron en esos años, atrocidades que hielan el alma del más pintado y ponen en duda la misma condición humana, las saltan, las ignoran, las pasan de largo. La historia no se puede borrar, desaparecer. Ni siquiera los stalinistas pudieron.

      Yo, no niego la arbitrariedad y mezquindad de jueces y políticos y como he dicho mil veces aquí, deseo un castigo a la miserable canalla terrorista. Un correctivo justo y proporcionado. No la antesala del infierno. Y mi piedad va principalmente por los inocentes que fueron inmolados, desaparecidos, “vaporizados” de la faz de la tierra en aras ¿ de ? ¿ de la salvaguarda del Occidente cristiano ? …

      Las lamentaciones del autor de la nota y conmilitones, no se dirigen a denunciar los beneficios penales que por ley les benefician, no, lo que quieren es que en provecho de la dudosa ética del Poder Judicial, se les exculpe de las barbaridades que cometieron.

      No otro creo que es el objetivo de esta web. De este mundo del revés.

        • Cesar Antonio Margue
        • posted on June 3, 2026

        ¿Y los que lanzaban dormidos desde los aviones?

          • Sonia S
          • posted on June 3, 2026

          Como decían los curas calaveras y del esperpento, arrojar a personas vivas al océano era una muerte “cristiana” y civilizada.

          Según testimonios de sobrevivientes de los gulags argentinos que he leído , “la muerte era el paraíso, la vida un infierno”

        • Bizancio
        • posted on June 4, 2026

        Las citas bíblicas son correctas.
        Y las citas históricas también, y muestran como ha sido la humanidad desde antaño. Cada quien saque sus conclusiones.
        Lamento que no tengas paz. Que Dios te bendiga para que la recuperes.

          • Sonia S
          • posted on June 4, 2026

          Sr. Bizancio, por ser amable, le agradezco sus deseos, pero mi paz interior no está en discusión. Siga centrándose en los hechos históricos.

          Sr. Bizancio ¿ se refiere -también- a las citas históricas (porque lo son) que he consignado? ya ve que no hay que retroceder a tiempos ‘mitológicos’ y de leyenda; no hay que retroceder miles de años, no hay retroceder 500 años, tan solo hace cinco décadas los tormentos medievales eran la praxis de los colegas del autor de la nota. Supongo que los reconoce, ¿ o no es así ? ¿ o es falso lo que he escrito ?

    • Laura Molinari
    • posted on June 3, 2026

    ¿VIVA LA LIBERTAD CARAJO?

      • Cesar Antonio Margue
      • posted on June 3, 2026

      la libertad no avanza LLNA

    • Angela Lorenzo
    • posted on June 3, 2026

    Que Dios se apiade de estas almas. AMEN

      • María Elena Cisneros Rueda
      • posted on June 3, 2026

      Concuerdo con todas y cada una de sus palabras Pastor y por las citas bíblicas tan acertadas. Otro hecho que también agrega dolor a la situación de esos ancianos es la soledad y el olvido. Con tanto tiempo en prisión su familia se va empequeñeciendo porque las esposas partes, los hijos tienen sus vidas, los nietos a veces no van a verlos ni tampoco son visitados por camaradas de armas o visitas de cortesía de gente que tal vez no los conoce Pero desea compartir con ellos un momento de alegría. Otra actividad que les sería muy útil es organizar talleres, entretenimientos, cine, teatro, visita de Bandas Militares. Lo digo porque tuve a mi amado esposo prisionero en Miami antes de ser extraditado y allí se organizaba este tipo de actividades e incluso yo pude dar un recital de piano para ellos y eso que era gente con otro tipo de delitos…habría que organizar algo así para que esa ” estadía” fuera un poco más llevadera. Otra cosa importante es organizar un gimnasio donde pudieran hacer ejercicios que por las edades la gimnasia Tai Chi sería lo más indicado…también me permito decirlo porque mi amado esposo estuvo en prisión tres años antes de que su cuerpo debilitado ya no pudiera continuar y realizó su vuelo supremo entre mis brazos, yo pude conseguir una bicicleta fija para que hiciera ejercicios y él solo se organizo una ” caminadora” en la celda.
      Saludos cordiales
      María Elena Cisneros Rueda

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