En la historia de los grandes robos existen golpes espectaculares: bancos perforados durante la noche, cajas fuertes abiertas con explosivos, trenes detenidos en medio del desierto y bandas que desaparecen con millones de dólares.
Pero pocos pueden compararse con lo ocurrido en Bagdad el 18 de marzo de 2003.
Aquella madrugada, mientras el mundo se preparaba para una guerra que comenzaría oficialmente al día siguiente, casi 1.000 millones de dólares en efectivo fueron retirados del Banco Central de Irak. La operación fue realizada por orden del entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, y ejecutada por su hijo Qusay Hussein y uno de sus principales colaboradores.
El Guinness World Records considera el episodio el mayor robo de un banco cometido por un jefe de Estado, con aproximadamente 1.000 millones de dólares retirados.
La historia parece salida de una película.
Pero ocurrió realmente.
Una orden escrita a mano
La operación comenzó con algo sorprendentemente sencillo: una orden escrita a mano.
Según funcionarios iraquíes y estadounidenses, Saddam Hussein ordenó retirar enormes cantidades de dinero del Banco Central de Irak poco antes de que comenzara la invasión liderada por Estados Unidos.
Una de las versiones más documentadas señala que la orden autorizaba la entrega de aproximadamente 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
El encargado de ejecutar la operación fue Qusay Hussein, segundo hijo de Saddam.
Qusay llegó al banco acompañado por Abid al-Hamid Mahmoud, uno de los hombres de mayor confianza del presidente iraquí.
No llegaron con una sofisticada tecnología criminal.
Llegaron con camiones.
Los empleados del banco recibieron la orden de cargar grandes cantidades de billetes en los vehículos. Cerca de 900 millones de dólares estaban en billetes de 100 dólares, mientras que el resto correspondía a euros.
La cantidad era tan gigantesca que se necesitaron tres camiones para transportar el dinero.
La operación duró varias horas.
Y después, los vehículos abandonaron el banco.
El momento elegido
El momento no fue casual.
El 19 de marzo de 2003, Estados Unidos comenzó su ofensiva militar contra Irak. Saddam Hussein sabía que su régimen estaba a punto de enfrentarse a una invasión que podía terminar con su gobierno.
La retirada del dinero se produjo prácticamente en vísperas de la guerra.
Los funcionarios bancarios no recibieron una explicación financiera convencional.
Según el relato de un funcionario iraquí citado por The New York Times, cuando Saddam daba una orden, nadie discutía sus motivos.
El dinero desapareció de las bóvedas.
Y durante un tiempo nadie sabía exactamente dónde estaba.
¿Era realmente un robo?
Aquí aparece una de las características más extrañas del caso.
Saddam Hussein era el dictador de Irak. Por esa razón, definir jurídicamente el episodio como un “robo” es más complicado que en un atraco convencional.
No fue una banda entrando clandestinamente en un banco.
Fue el jefe de Estado ordenando que dinero perteneciente al Estado fuera retirado de una institución estatal.
Sin embargo, después de la caída del régimen, las autoridades estadounidenses y los responsables iraquíes trataron el dinero como fondos sustraídos al Estado iraquí.
El propio Guinness distingue este episodio como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Por eso, el caso ocupa un lugar peculiar en la historia: fue simultáneamente una gigantesca extracción de dinero estatal y uno de los mayores golpes financieros jamás registrados.
El dinero reaparece
La historia no terminó cuando los camiones desaparecieron.
Después de la caída de Bagdad, las fuerzas estadounidenses comenzaron a buscar el dinero.
Una parte considerable apareció escondida en distintos lugares vinculados con Saddam Hussein.
Según informaciones publicadas en aquella época, aproximadamente 650 millones de dólares fueron encontrados en uno de los palacios de Saddam.
El hallazgo permitió recuperar una parte importante del dinero.
Pero no todo.
Una cantidad considerable permaneció desaparecida.
Durante años circularon diferentes versiones sobre el destino de los fondos restantes. Algunas especulaciones apuntaron a que podrían haber sido utilizados para financiar a miembros del antiguo régimen o actividades de la insurgencia.
Pero el destino exacto de todo el dinero nunca quedó completamente esclarecido.
Qusay Hussein
El hombre que ejecutó la operación, Qusay Hussein, tampoco tuvo oportunidad de explicar públicamente qué ocurrió con los fondos.
Qusay era uno de los hombres más poderosos del régimen y había sido considerado por muchos como uno de los posibles sucesores de su padre.
Tras la invasión estadounidense, Saddam y sus hijos se escondieron.
Qusay fue finalmente localizado en Mosul junto con su hermano Uday.
El 22 de julio de 2003, ambos murieron durante un enfrentamiento con fuerzas estadounidenses.
Con su muerte desapareció una de las personas que conocía directamente los detalles de la operación.
¿Cuánto dinero desapareció realmente?
Las cifras varían según la fuente y según si se contabilizan únicamente los dólares o también los euros.
Las primeras informaciones hablaron de aproximadamente 900 millones de dólares en billetes estadounidenses y hasta 100 millones de dólares adicionales en euros, para un total cercano a los 1.000 millones de dólares.
Otros documentos hablaron de una orden por 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
Por eso, no existe una cifra única que todas las fuentes utilicen.
Lo que sí está fuera de discusión es la extraordinaria magnitud de la operación.
No fue el robo tradicional
Existe otra razón por la cual este caso resulta fascinante.
Los grandes robos bancarios normalmente requieren planificación clandestina. Los delincuentes estudian alarmas, horarios, guardias, cámaras y sistemas de seguridad.
Aquí ocurrió exactamente lo contrario.
Los autores tenían algo mucho más poderoso que una herramienta para abrir una caja fuerte:
tenían autoridad política.
Los empleados del banco no estaban enfrentándose a delincuentes encapuchados.
Estaban recibiendo órdenes de personas que actuaban en nombre del presidente del país.
La enorme cantidad de dinero pudo ser cargada y retirada precisamente porque quienes ordenaron la operación controlaban el aparato estatal.
¿Fue el mayor robo de la historia?
Si utilizamos como criterio el dinero en efectivo retirado de un banco, el episodio del Banco Central de Irak es generalmente considerado el mayor de la historia.
Guinness World Records lo mantiene como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre este caso y otros grandes atracos.
Por ejemplo, Guinness registra el robo del Dar Es Salaam Investment Bank, ocurrido en Bagdad en 2007, como el mayor robo bancario convencional de su categoría, con unos 282 millones de dólares y una cantidad adicional de dinares iraquíes.
Ese caso sí tuvo las características de un atraco criminal tradicional y, según Guinness, habría contado con participación de empleados de seguridad del banco.
Pero incluso esa cifra queda muy por debajo del dinero retirado del Banco Central iraquí en 2003.
El misterio que permanece
Más de dos décadas después, la historia continúa generando preguntas.
¿Dónde terminó exactamente todo el dinero?
¿Cuánto fue recuperado?
¿Cuánto se gastó?
¿Cuánto desapareció definitivamente?
¿Quiénes participaron en la distribución de los fondos?
Algunas respuestas probablemente murieron con Saddam Hussein y sus hijos.
El episodio también representa uno de los símbolos más extraordinarios de la caída del régimen iraquí.
Mientras los ejércitos se preparaban para entrar en Bagdad, mientras millones de personas observaban las noticias y mientras el mundo esperaba el comienzo de la guerra, tres camiones salieron cargados con una fortuna.
No hubo una explosión.
No hubo una persecución cinematográfica.
No hubo una bóveda perforada.
Hubo una orden.
Y detrás de esa orden, el poder absoluto de un dictador.
Casi 1.000 millones de dólares desaparecieron de las reservas del Banco Central de Irak en una operación que Guinness todavía considera el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
El caso quedó para la historia como “el robo de Saddam”.
Y quizás su mayor misterio no sea cuánto dinero fue retirado.
Es cuánto de aquel dinero nunca volvió a aparecer.
PrisioneroEnArgentina.com
Octubre 20, 2026
4 thoughts on “El robo más grande de la historia: el día que desaparecieron casi mil millones de dólares”
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Lo de satan husein es una joda, Milei hizo lo mismo
Hola, el gobierno de Milei acaba de perder 1.000 millones en una timba con el oro argentino, siendo sus actores el Ministro de Economía y el Presidente de Banco Central y nadie dice nada. Esta nota es una joda. Lo de Milei ¿no es lo mismo?
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En la historia de los grandes robos existen golpes espectaculares: bancos perforados durante la noche, cajas fuertes abiertas con explosivos, trenes detenidos en medio del desierto y bandas que desaparecen con millones de dólares.
Pero pocos pueden compararse con lo ocurrido en Bagdad el 18 de marzo de 2003.
Aquella madrugada, mientras el mundo se preparaba para una guerra que comenzaría oficialmente al día siguiente, casi 1.000 millones de dólares en efectivo fueron retirados del Banco Central de Irak. La operación fue realizada por orden del entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, y ejecutada por su hijo Qusay Hussein y uno de sus principales colaboradores.
El Guinness World Records considera el episodio el mayor robo de un banco cometido por un jefe de Estado, con aproximadamente 1.000 millones de dólares retirados.
La historia parece salida de una película.
Pero ocurrió realmente.
Una orden escrita a mano
La operación comenzó con algo sorprendentemente sencillo: una orden escrita a mano.
Según funcionarios iraquíes y estadounidenses, Saddam Hussein ordenó retirar enormes cantidades de dinero del Banco Central de Irak poco antes de que comenzara la invasión liderada por Estados Unidos.
Una de las versiones más documentadas señala que la orden autorizaba la entrega de aproximadamente 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
El encargado de ejecutar la operación fue Qusay Hussein, segundo hijo de Saddam.
Qusay llegó al banco acompañado por Abid al-Hamid Mahmoud, uno de los hombres de mayor confianza del presidente iraquí.
No llegaron con una sofisticada tecnología criminal.
Llegaron con camiones.
Los empleados del banco recibieron la orden de cargar grandes cantidades de billetes en los vehículos. Cerca de 900 millones de dólares estaban en billetes de 100 dólares, mientras que el resto correspondía a euros.
La cantidad era tan gigantesca que se necesitaron tres camiones para transportar el dinero.
La operación duró varias horas.
Y después, los vehículos abandonaron el banco.
El momento elegido
El 19 de marzo de 2003, Estados Unidos comenzó su ofensiva militar contra Irak. Saddam Hussein sabía que su régimen estaba a punto de enfrentarse a una invasión que podía terminar con su gobierno.
La retirada del dinero se produjo prácticamente en vísperas de la guerra.
Los funcionarios bancarios no recibieron una explicación financiera convencional.
Según el relato de un funcionario iraquí citado por The New York Times, cuando Saddam daba una orden, nadie discutía sus motivos.
El dinero desapareció de las bóvedas.
Y durante un tiempo nadie sabía exactamente dónde estaba.
¿Era realmente un robo?
Aquí aparece una de las características más extrañas del caso.
Saddam Hussein era el dictador de Irak. Por esa razón, definir jurídicamente el episodio como un “robo” es más complicado que en un atraco convencional.
No fue una banda entrando clandestinamente en un banco.
Fue el jefe de Estado ordenando que dinero perteneciente al Estado fuera retirado de una institución estatal.
Sin embargo, después de la caída del régimen, las autoridades estadounidenses y los responsables iraquíes trataron el dinero como fondos sustraídos al Estado iraquí.
El propio Guinness distingue este episodio como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Por eso, el caso ocupa un lugar peculiar en la historia: fue simultáneamente una gigantesca extracción de dinero estatal y uno de los mayores golpes financieros jamás registrados.
El dinero reaparece
La historia no terminó cuando los camiones desaparecieron.
Después de la caída de Bagdad, las fuerzas estadounidenses comenzaron a buscar el dinero.
Una parte considerable apareció escondida en distintos lugares vinculados con Saddam Hussein.
Según informaciones publicadas en aquella época, aproximadamente 650 millones de dólares fueron encontrados en uno de los palacios de Saddam.
El hallazgo permitió recuperar una parte importante del dinero.
Pero no todo.
Una cantidad considerable permaneció desaparecida.
Durante años circularon diferentes versiones sobre el destino de los fondos restantes. Algunas especulaciones apuntaron a que podrían haber sido utilizados para financiar a miembros del antiguo régimen o actividades de la insurgencia.
Pero el destino exacto de todo el dinero nunca quedó completamente esclarecido.
Qusay Hussein
El hombre que ejecutó la operación, Qusay Hussein, tampoco tuvo oportunidad de explicar públicamente qué ocurrió con los fondos.
Qusay era uno de los hombres más poderosos del régimen y había sido considerado por muchos como uno de los posibles sucesores de su padre.
Tras la invasión estadounidense, Saddam y sus hijos se escondieron.
Qusay fue finalmente localizado en Mosul junto con su hermano Uday.
El 22 de julio de 2003, ambos murieron durante un enfrentamiento con fuerzas estadounidenses.
Con su muerte desapareció una de las personas que conocía directamente los detalles de la operación.
¿Cuánto dinero desapareció realmente?
Las cifras varían según la fuente y según si se contabilizan únicamente los dólares o también los euros.
Las primeras informaciones hablaron de aproximadamente 900 millones de dólares en billetes estadounidenses y hasta 100 millones de dólares adicionales en euros, para un total cercano a los 1.000 millones de dólares.
Otros documentos hablaron de una orden por 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
Por eso, no existe una cifra única que todas las fuentes utilicen.
Lo que sí está fuera de discusión es la extraordinaria magnitud de la operación.
No fue el robo tradicional
Existe otra razón por la cual este caso resulta fascinante.
Los grandes robos bancarios normalmente requieren planificación clandestina. Los delincuentes estudian alarmas, horarios, guardias, cámaras y sistemas de seguridad.
Aquí ocurrió exactamente lo contrario.
Los autores tenían algo mucho más poderoso que una herramienta para abrir una caja fuerte:
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La enorme cantidad de dinero pudo ser cargada y retirada precisamente porque quienes ordenaron la operación controlaban el aparato estatal.
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Si utilizamos como criterio el dinero en efectivo retirado de un banco, el episodio del Banco Central de Irak es generalmente considerado el mayor de la historia.
Guinness World Records lo mantiene como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre este caso y otros grandes atracos.
Por ejemplo, Guinness registra el robo del Dar Es Salaam Investment Bank, ocurrido en Bagdad en 2007, como el mayor robo bancario convencional de su categoría, con unos 282 millones de dólares y una cantidad adicional de dinares iraquíes.
Ese caso sí tuvo las características de un atraco criminal tradicional y, según Guinness, habría contado con participación de empleados de seguridad del banco.
Pero incluso esa cifra queda muy por debajo del dinero retirado del Banco Central iraquí en 2003.
El misterio que permanece
Más de dos décadas después, la historia continúa generando preguntas.
¿Dónde terminó exactamente todo el dinero?
¿Cuánto fue recuperado?
¿Cuánto se gastó?
¿Cuánto desapareció definitivamente?
¿Quiénes participaron en la distribución de los fondos?
Algunas respuestas probablemente murieron con Saddam Hussein y sus hijos.
El episodio también representa uno de los símbolos más extraordinarios de la caída del régimen iraquí.
Mientras los ejércitos se preparaban para entrar en Bagdad, mientras millones de personas observaban las noticias y mientras el mundo esperaba el comienzo de la guerra, tres camiones salieron cargados con una fortuna.
No hubo una explosión.
No hubo una persecución cinematográfica.
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Y detrás de esa orden, el poder absoluto de un dictador.
Casi 1.000 millones de dólares desaparecieron de las reservas del Banco Central de Irak en una operación que Guinness todavía considera el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
El caso quedó para la historia como “el robo de Saddam”.
Y quizás su mayor misterio no sea cuánto dinero fue retirado.
Es cuánto de aquel dinero nunca volvió a aparecer.
4 thoughts on “El robo más grande de la historia: el día que desaparecieron casi mil millones de dólares”
-
- John
- posted on October 22, 2026
-
- ab999
- posted on October 21, 2026
-
- Lo de satan husein es una joda, Milei hizo lo mismo
- posted on October 20, 2026
-
- Alaya Pope
- posted on October 20, 2026
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