En tiempos de paz, Diocleciano y sus asistentes enfrentaron los problemas de la decadencia econ贸mica. Para superar la depresi贸n y evitar la revoluci贸n, sustituy贸 la ley de la oferta y la demanda por una econom铆a gestionada. Estableci贸 una moneda s贸lida garantizando a la acu帽aci贸n de oro en un peso fijo y pureza que retuvo en el Imperio de Oriente hasta 1453. Distribuy贸 alimentos a los pobres a la mitad del precio de mercado o gratis, y emprendi贸 extensas obras p煤blicas para apaciguar a los desempleados. Para asegurar el abastecimiento de art铆culos de primera necesidad para las ciudades y los ej茅rcitos, puso muchas ramas de la industria bajo completo control estatal, comenzando con la importaci贸n de cereales; persuadi贸 a los armadores, comerciantes y tripulaciones involucradas en este comercio para que aceptaran tal control a cambio de la garant铆a gubernamental de seguridad en el empleo y los retornos. Gradualmente, bajo Aureliano y Diocleciano, la mayor铆a de los establecimientos industriales y gremios en Italia fueron puestos bajo el control del estado corporativo.
Diocleciano
El estado hab铆a pose铆do desde hac铆a mucho tiempo la mayor铆a de las canteras, dep贸sitos de sal y minas; ahora prohib铆a la exportaci贸n de sal, hierro, oro, vino, cereales o aceite de Italia, y regulaba estrictamente la importaci贸n de estos art铆culos. Luego pas贸 a controlar establecimientos que produc铆an para el ej茅rcito, la burocracia o la corte. En las f谩bricas de municiones, textiles y panader铆as, el gobierno exig铆a un producto m铆nimo, lo compraba a su propio precio y responsabilizaba a las asociaciones de fabricantes de cumplir con los pedidos y especificaciones. Si este procedimiento result贸 inadecuado, nacionaliz贸 completamente estas f谩bricas y las dot贸 de mano de obra ligada al trabajo.
Los carniceros, panaderos, alba帽iles, constructores, sopladores de vidrio, herreros, grabadores, estaban regidos por regulaciones gubernamentales detalladas. Las diversas corporaciones eran m谩s como supervisores menores de sus propias preocupaciones en nombre del estado que sus due帽os; ellos mismos estaban sometidos a la esclavitud de los funcionarios de los distintos departamentos y de los comandantes de las distintas unidades militares. Las asociaciones de comerciantes y artesanos recibieron diversos privilegios del gobierno y, a menudo, ejercieron presi贸n sobre sus pol铆ticas; a cambio, sirvieron como 贸rganos de la administraci贸n nacional, ayudaron a regular el trabajo y recaudaron impuestos para el estado de sus miembros.
M茅todos similares de control gubernamental se extendieron, a fines del siglo III y principios del IV, a las industrias provinciales de armamento, alimentos y confecci贸n. En todas las provincias, procuradores especiales supervisaban las actividades industriales. En cada ciudad grande, el estado se convirti贸 en un empleador poderoso que se situ贸 muy por encima de los industriales privados, que en cualquier caso estaban aplastados por los impuestos. Un sistema as铆 no podr铆a funcionar sin control de precios. En 301, Diocleciano y sus colegas emitieron un Edictum de pretiis, que dictaba los precios o salarios m谩ximos legales para todos los art铆culos o servicios importantes en el Imperio. Su pre谩mbulo ataca a los monopolistas que, en una “econom铆a de escasez”, hab铆an mantenido bienes del mercado para subir los precios:
驴Qui茅n est谩 … tan desprovisto de sentimiento humano como para no ver que los precios desmesurados est谩n muy extendidos en los mercados de nuestras ciudades, y que la pasi贸n por la ganancia no disminuye ni por la abundancia de suministros ni por los a帽os fruct铆feros? los hombres consideran su p茅rdida si llega la abundancia. Hay hombres cuyo objetivo es restringir la prosperidad general … buscar ganancias usureras y ruinosas. … La avaricia hace estragos en todo el mundo. … Dondequiera que nuestros ej茅rcitos se vean obligados a ir por la seguridad com煤n, los especuladores extorsionan precios no s贸lo cuatro u ocho veces lo normal, sino m谩s all谩 de cualquier palabra para describir. A veces el soldado debe agotar su salario y su bono en una sola compra, de modo que las contribuciones del mundo entero para apoyar a los ej茅rcitos caigan en las abominables ganancias de los ladrones.
El Edicto fue, hasta nuestros d铆as, el ejemplo m谩s famoso de un intento de reemplazar las leyes econ贸micas por decretos gubernamentales. Su fracaso fue r谩pido y completo. Los comerciantes ocultaron sus mercanc铆as, la escasez se hizo m谩s aguda que antes, el propio Diocleciano fue acusado de confabular un aumento de los precios, se produjeron disturbios y hubo que relajar el Edicto para restaurar la producci贸n y la distribuci贸n. Finalmente fue revocado por Constantine.
La debilidad de esta econom铆a gestionada resid铆a en su coste administrativo. La burocracia requerida era tan extensa que Lactancio, sin duda con licencia pol铆tica, la estim贸 en la mitad de la poblaci贸n. Los bur贸cratas encontraron su tarea demasiado grande para la integridad humana, su vigilancia demasiado espor谩dica para el ingenio evasivo de los hombres. Para apoyar a la burocracia, la corte, el ej茅rcito, el programa de construcci贸n y el subsidio, los impuestos se elevaron a picos sin precedentes de continuidad ubicua.
AurelianoConstantino
Como el estado a煤n no hab铆a descubierto el plan de endeudamiento p煤blico para ocultar su despilfarro y posponer su ajuste de cuentas, el costo de las operaciones de cada a帽o tuvo que cubrirse con los ingresos de cada a帽o. Para evitar devoluciones en monedas que se deprecian, Diocleciano orden贸 que, siempre que fuera posible, los impuestos se recaudaran en especie: se exig铆a a los contribuyentes que transportaran sus cuotas impositivas a los dep贸sitos gubernamentales, y se cre贸 una laboriosa organizaci贸n para llevar las mercanc铆as desde all铆 a su destino final. En cada municipio, los decuriones, o funcionarios municipales, eran responsables econ贸micamente de cualquier escasez en el pago de los impuestos impuestos a sus comunidades. Dado que cada contribuyente buscaba evadir impuestos, el estado organiz贸 una fuerza especial de polic铆a fiscal para examinar la propiedad y los ingresos de cada hombre; se utiliz贸 la tortura sobre las esposas, los hijos y los esclavos para hacerles revelar la riqueza o las ganancias ocultas del hogar; y se promulgaron severas penas por evasi贸n. Hacia finales del siglo III, y a煤n m谩s en el IV, la huida de los impuestos se convirti贸 en casi una epidemia en el Imperio. Los acomodados ocultaban sus riquezas, los arist贸cratas locales se hab铆an reclasificado a s铆 mismos como humiliores para escapar de la elecci贸n a cargos municipales, los artesanos abandonaron sus oficios, los propietarios campesinos dejaron sus sobrecargadas propiedades para convertirse en jornaleros, en muchas aldeas y en algunas ciudades (por ejemplo, Tiber铆ades en Palestina) fueron abandonadas debido a las elevadas evaluaciones; por fin, en el siglo IV, miles de ciudadanos huyeron por la frontera en busca de refugio entre los b谩rbaros. Probablemente fue para frenar esta costosa movilidad, para asegurar un flujo adecuado de alimentos a los ej茅rcitos y ciudades, y de impuestos al estado, que Diocleciano recurri贸 a medidas que, en efecto, establecieron la servidumbre en campos, f谩bricas y gremios. Habiendo responsabilizado al terrateniente mediante cuotas fiscales en especie por la productividad de sus arrendatarios, el gobierno dictamin贸 que un arrendatario debe permanecer en su tierra hasta que se paguen sus deudas o diezmos atrasados.
No sabemos la fecha de este hist贸rico decreto; pero en 332, una ley de Constantino la asumi贸 y confirm贸, e hizo adscriptitius al inquilino, “obligado por escrito”, a la tierra que labraba; no pod铆a dejarlo sin el consentimiento del propietario; y cuando se vendi贸, 茅l y su familia se vendieron con 茅l. No hizo ninguna protesta de lo que nos ha llegado; tal vez se le present贸 la ley como garant铆a de seguridad, como en la Alemania actual. De esta y otras formas, la agricultura pas贸 en el siglo III de la esclavitud a la libertad a la servidumbre y entr贸 en la Edad Media. En la industria se utilizaron medios similares para lograr la estabilidad. La mano de obra fue “congelada” en su trabajo, se le prohibi贸 pasar de un taller a otro sin el consentimiento del gobierno. Cada colegio o gremio estaba vinculado a su oficio y su tarea asignada, y ning煤n hombre pod铆a abandonar el gremio en el que hab铆a estado inscrito. La membres铆a en uno u otro gremio se hizo obligatoria para todas las personas dedicadas al comercio y la industria, y se requiri贸 que el hijo siguiera el oficio de su padre. Cuando un hombre deseaba dejar su lugar u ocupaci贸n por otro, el estado le recordaba que Italia estaba en estado de sitio por los b谩rbaros y que todo hombre deb铆a permanecer en su puesto. Ejemplos similares abundan, es raro que hoy intentemos repetir las malas experiencias de la historia.
PrisioneroEnArgentina.com
Noviembre 25, 2021
9 thoughts on “El Socialismo que destruy贸 al Imperio Romano”
Uno de los problemas de Roma es que era un Imperio Depredador. Su riqueza se basaba en la conquista y el espolio de nuevos pueblos.
Cuando se les acabaron los pueblos y territorios “Ricos” a los que conquistar y saquear, empez贸 su decadencia econ贸mica.
Si unimos esto a la incapacidad, corrupci贸n y la creacion de un pueblo holgazan, era cuesti贸n de tiempo.
Excelente nota que demuestra que el ser humano no aprende, ni aun conociendo la historia. En consecuencia, vuelve a repetir sus fracasos una y otra vez. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN
Los primeros s铆ntomas de declive empezaron en mi opini贸n bajo el gobierno conjunto de Lucio Vero y Marco Aurelio ( Peste Antonina y las renovadas invasiones germanicas en el Rin y Danubio) sin embargo la decadencia como tal fue bajo los Severos all铆 se asent贸 la inflaci贸n que no acabo nunca ( se convirti贸 en cr贸nica) hasta la ca铆da de la parte occidental
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En tiempos de paz, Diocleciano y sus asistentes enfrentaron los problemas de la decadencia econ贸mica. Para superar la depresi贸n y evitar la revoluci贸n, sustituy贸 la ley de la oferta y la demanda por una econom铆a gestionada. Estableci贸 una moneda s贸lida garantizando a la acu帽aci贸n de oro en un peso fijo y pureza que retuvo en el Imperio de Oriente hasta 1453. Distribuy贸 alimentos a los pobres a la mitad del precio de mercado o gratis, y emprendi贸 extensas obras p煤blicas para apaciguar a los desempleados. Para asegurar el abastecimiento de art铆culos de primera necesidad para las ciudades y los ej茅rcitos, puso muchas ramas de la industria bajo completo control estatal, comenzando con la importaci贸n de cereales; persuadi贸 a los armadores, comerciantes y tripulaciones involucradas en este comercio para que aceptaran tal control a cambio de la garant铆a gubernamental de seguridad en el empleo y los retornos. Gradualmente, bajo Aureliano y Diocleciano, la mayor铆a de los establecimientos industriales y gremios en Italia fueron puestos bajo el control del estado corporativo.
El estado hab铆a pose铆do desde hac铆a mucho tiempo la mayor铆a de las canteras, dep贸sitos de sal y minas; ahora prohib铆a la exportaci贸n de sal, hierro, oro, vino, cereales o aceite de Italia, y regulaba estrictamente la importaci贸n de estos art铆culos. Luego pas贸 a controlar establecimientos que produc铆an para el ej茅rcito, la burocracia o la corte. En las f谩bricas de municiones, textiles y panader铆as, el gobierno exig铆a un producto m铆nimo, lo compraba a su propio precio y responsabilizaba a las asociaciones de fabricantes de cumplir con los pedidos y especificaciones. Si este procedimiento result贸 inadecuado, nacionaliz贸 completamente estas f谩bricas y las dot贸 de mano de obra ligada al trabajo.
Los carniceros, panaderos, alba帽iles, constructores, sopladores de vidrio, herreros, grabadores, estaban regidos por regulaciones gubernamentales detalladas. Las diversas corporaciones eran m谩s como supervisores menores de sus propias preocupaciones en nombre del estado que sus due帽os; ellos mismos estaban sometidos a la esclavitud de los funcionarios de los distintos departamentos y de los comandantes de las distintas unidades militares. Las asociaciones de comerciantes y artesanos recibieron diversos privilegios del gobierno y, a menudo, ejercieron presi贸n sobre sus pol铆ticas; a cambio, sirvieron como 贸rganos de la administraci贸n nacional, ayudaron a regular el trabajo y recaudaron impuestos para el estado de sus miembros.
M茅todos similares de control gubernamental se extendieron, a fines del siglo III y principios del IV, a las industrias provinciales de armamento, alimentos y confecci贸n. En todas las provincias, procuradores especiales supervisaban las actividades industriales. En cada ciudad grande, el estado se convirti贸 en un empleador poderoso que se situ贸 muy por encima de los industriales privados, que en cualquier caso estaban aplastados por los impuestos. Un sistema as铆 no podr铆a funcionar sin control de precios. En 301, Diocleciano y sus colegas emitieron un Edictum de pretiis, que dictaba los precios o salarios m谩ximos legales para todos los art铆culos o servicios importantes en el Imperio. Su pre谩mbulo ataca a los monopolistas que, en una “econom铆a de escasez”, hab铆an mantenido bienes del mercado para subir los precios:
El Edicto fue, hasta nuestros d铆as, el ejemplo m谩s famoso de un intento de reemplazar las leyes econ贸micas por decretos gubernamentales. Su fracaso fue r谩pido y completo. Los comerciantes ocultaron sus mercanc铆as, la escasez se hizo m谩s aguda que antes, el propio Diocleciano fue acusado de confabular un aumento de los precios, se produjeron disturbios y hubo que relajar el Edicto para restaurar la producci贸n y la distribuci贸n. Finalmente fue revocado por Constantine.
La debilidad de esta econom铆a gestionada resid铆a en su coste administrativo. La burocracia requerida era tan extensa que Lactancio, sin duda con licencia pol铆tica, la estim贸 en la mitad de la poblaci贸n. Los bur贸cratas encontraron su tarea demasiado grande para la integridad humana, su vigilancia demasiado espor谩dica para el ingenio evasivo de los hombres. Para apoyar a la burocracia, la corte, el ej茅rcito, el programa de construcci贸n y el subsidio, los impuestos se elevaron a picos sin precedentes de continuidad ubicua.
Como el estado a煤n no hab铆a descubierto el plan de endeudamiento p煤blico para ocultar su despilfarro y posponer su ajuste de cuentas, el costo de las operaciones de cada a帽o tuvo que cubrirse con los ingresos de cada a帽o. Para evitar devoluciones en monedas que se deprecian, Diocleciano orden贸 que, siempre que fuera posible, los impuestos se recaudaran en especie: se exig铆a a los contribuyentes que transportaran sus cuotas impositivas a los dep贸sitos gubernamentales, y se cre贸 una laboriosa organizaci贸n para llevar las mercanc铆as desde all铆 a su destino final. En cada municipio, los decuriones, o funcionarios municipales, eran responsables econ贸micamente de cualquier escasez en el pago de los impuestos impuestos a sus comunidades. Dado que cada contribuyente buscaba evadir impuestos, el estado organiz贸 una fuerza especial de polic铆a fiscal para examinar la propiedad y los ingresos de cada hombre; se utiliz贸 la tortura sobre las esposas, los hijos y los esclavos para hacerles revelar la riqueza o las ganancias ocultas del hogar; y se promulgaron severas penas por evasi贸n. Hacia finales del siglo III, y a煤n m谩s en el IV, la huida de los impuestos se convirti贸 en casi una epidemia en el Imperio. Los acomodados ocultaban sus riquezas, los arist贸cratas locales se hab铆an reclasificado a s铆 mismos como humiliores para escapar de la elecci贸n a cargos municipales, los artesanos abandonaron sus oficios, los propietarios campesinos dejaron sus sobrecargadas propiedades para convertirse en jornaleros, en muchas aldeas y en algunas ciudades (por ejemplo, Tiber铆ades en Palestina) fueron abandonadas debido a las elevadas evaluaciones; por fin, en el siglo IV, miles de ciudadanos huyeron por la frontera en busca de refugio entre los b谩rbaros. Probablemente fue para frenar esta costosa movilidad, para asegurar un flujo adecuado de alimentos a los ej茅rcitos y ciudades, y de impuestos al estado, que Diocleciano recurri贸 a medidas que, en efecto, establecieron la servidumbre en campos, f谩bricas y gremios. Habiendo responsabilizado al terrateniente mediante cuotas fiscales en especie por la productividad de sus arrendatarios, el gobierno dictamin贸 que un arrendatario debe permanecer en su tierra hasta que se paguen sus deudas o diezmos atrasados.
No sabemos la fecha de este hist贸rico decreto; pero en 332, una ley de Constantino la asumi贸 y confirm贸, e hizo adscriptitius al inquilino, “obligado por escrito”, a la tierra que labraba; no pod铆a dejarlo sin el consentimiento del propietario; y cuando se vendi贸, 茅l y su familia se vendieron con 茅l. No hizo ninguna protesta de lo que nos ha llegado; tal vez se le present贸 la ley como garant铆a de seguridad, como en la Alemania actual. De esta y otras formas, la agricultura pas贸 en el siglo III de la esclavitud a la libertad a la servidumbre y entr贸 en la Edad Media. En la industria se utilizaron medios similares para lograr la estabilidad. La mano de obra fue “congelada” en su trabajo, se le prohibi贸 pasar de un taller a otro sin el consentimiento del gobierno. Cada colegio o gremio estaba vinculado a su oficio y su tarea asignada, y ning煤n hombre pod铆a abandonar el gremio en el que hab铆a estado inscrito. La membres铆a en uno u otro gremio se hizo obligatoria para todas las personas dedicadas al comercio y la industria, y se requiri贸 que el hijo siguiera el oficio de su padre. Cuando un hombre deseaba dejar su lugar u ocupaci贸n por otro, el estado le recordaba que Italia estaba en estado de sitio por los b谩rbaros y que todo hombre deb铆a permanecer en su puesto. Ejemplos similares abundan, es raro que hoy intentemos repetir las malas experiencias de la historia.
PrisioneroEnArgentina.com
Noviembre 25, 2021
9 thoughts on “El Socialismo que destruy贸 al Imperio Romano”
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- Lisa
- posted on November 26, 2021
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- Armando
- posted on November 25, 2021
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- ana maria montagni
- posted on November 25, 2021
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- Claudio Kussman
- posted on November 25, 2021
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- mariano_barroso_OK
- posted on November 25, 2021
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- juanca
- posted on November 25, 2021
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- jennybilarsky
- posted on November 25, 2021
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- Natale Juan Jose
- posted on November 25, 2021
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- no hay un mango viejo gomez
- posted on November 25, 2021
CommentGreat example for the dems…
Por f铆n 谩lguien que lo cuenta como tiene que ser
Uno de los problemas de Roma es que era un Imperio Depredador. Su riqueza se basaba en la conquista y el espolio de nuevos pueblos.
Cuando se les acabaron los pueblos y territorios “Ricos” a los que conquistar y saquear, empez贸 su decadencia econ贸mica.
Si unimos esto a la incapacidad, corrupci贸n y la creacion de un pueblo holgazan, era cuesti贸n de tiempo.
Excelente nota que demuestra que el ser humano no aprende, ni aun conociendo la historia. En consecuencia, vuelve a repetir sus fracasos una y otra vez. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN
Los primeros s铆ntomas de declive empezaron en mi opini贸n bajo el gobierno conjunto de Lucio Vero y Marco Aurelio ( Peste Antonina y las renovadas invasiones germanicas en el Rin y Danubio) sin embargo la decadencia como tal fue bajo los Severos all铆 se asent贸 la inflaci贸n que no acabo nunca ( se convirti贸 en cr贸nica) hasta la ca铆da de la parte occidental
buena teoria
World history is far more interesting than any fiction
Buen art铆culo, felicitaciones .Para tener en cuenta .
desde que el mundo es mundo, el socialismo hace estragos