En este Mundial de Futbol 2026 todos los argentinos estuvimos ilusionados con ser nuevamente campeones, hasta que al perder el último partido la gran mayoría sufrimos una tristeza y una angustia que duele hasta el alma. Lamentablemente para esto el único remedio que existe es… el tiempo.
Quienes leen mis notas y otras de un nivel intelectual superior al mío, verán que somos muchos los que reclamamos por los presos de los mal llamados delitos de lesa humanidad en razón de las injusticias que padecen estas almas, la mayoría mayores de 70,80 y 90 años, por haber combatido y derrotado al terrorismo marxista asesino, en una guerra urbana y rural asimétrica. Hago esta comparación relativa a la tristeza y la angustia, porque es lo que experimentan quienes enfrentaron no solo al terrorismo, sino también a los ingleses en la guerra por nuestras ISLAS Malvinas. En esos años los políticos, el sindicalismo y gran parte del pueblo, incluyendo la justicia, los empresarios y los religiosos clamaban por la intervención de los uniformados para terminar con la subversión que asolaba el país. Así a partir de marzo del 76, en un lustro lograron normalizar nuestra patria.
En el 82, nuevamente el pueblo en su mayoría salió a apoyar la guerra contra el pirata inglés, recordemos que en la Plaza de Mayo se juntaron más de un millón de personas. Muchos combatientes de las dos guerras hoy esperan la libertad por medio de la muerte, mientras los que pedían a gritos para que intervinieran, no solamente los ignoran, muchos los acusan de genocidas, mientras la justicia prevaricadora y corrupta es la que comete este genocidio. Muchos cobraron suculentas indemnizaciones por ser familiar o por pertenecer a las organizaciones terroristas; quienes solamente opinan, porque durante más de veinte años se le contó una historia totalmente falsa, dirán que están “bien presos”, desconociendo que se los juzgó con leyes posteriores a los hechos, con una justicia que no les correspondía, violando el artículo 18 de la Constitución Nacional. En no pocos casos con fiscales parientes de terroristas o de su misma ideología, con testigos falsos y un sin número de irregularidades. También les digo que lean “Mentirás tus muertos” de José D’Angelo Rodríguez, “Crónica de una guerra negada” y “Un aporte a la verdad” de Jorge Di Pasquale, “Carta de los años70” de Nahuel Sotelo y muchos otros.
Vivíamos en un infierno, jamás los medios masivos de comunicación, dan a conocer todas las atrocidades cometidas, como por ejemplo secuestros de civiles y uniformados, bombas en los espacios públicos y en domicilios particulares, asesinatos a estudiantes, profesores y niños inocentes ,toma de comisarias, cuarteles , asalto a bancos y empresas. El horror de esa época llenaría muchos renglones nombrando los actos cometidos por las organizaciones terroristas, como ERP y Montoneros
Es angustiante perder el campeonato, pero más angustiante aún es esperar la muerte para lograr la libertad.
Cada vez que me comunico con los cautivos y escucho de las injusticias que padecen, no alcanzo a comprender como en pleno siglo XXI haya personas que estén padeciendo torturas físicas y psicológicas, siendo responsables jueces, fiscales, organizaciones de derechos humanos, (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y también el mismo presidente de la nación.
No alcanzo a comprender semejante odio y venganza que lleva a los seres humanos a promover y ejecutar este tormento sin tener en cuenta que gracias a ellos, hoy vivimos en democracia.
Lo que ocurrió en los años 60 y 70, muchos empresarios, sindicalistas, políticos, letrados, educadores y religiosos lo saben muy bien. ¿Qué ocurre con ellos, que le dieron tanto apoyo a quienes hoy mueren privados de libertad, y hoy su silencio aturde? ¿Será porque el peligro ya pasó y la casta política está muy cómoda disfrutando de las mieles del poder obtenida por los nobles soldados que por amor a la Patria y aceptando decretos democráticos y cumpliendo órdenes militares, lograron sacrificándose?
MIGUEL FRANCISCO PRESTOFELIPPO
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 23, 2026
6 thoughts on “Entre el futbol y los prisioneros de “lesa humanidad””
En este tema, en las noticias, se mira hacia otro lado. Tendrá consecuencias cada vez más graves que las ya muy graves actuales.
Lo del fútbol aglutinará. Este tema será usado para seguir tratado de separar. Coincido con su perplejidad Sr. Prestofelippo.
VEO LA FOTO DE ESTE ARTÍCULO Y COMPRUEBO QUE EL JAVIER LE PLAGIÓ EL GESTITO CON LOS PULGARES A GALTIERI. HIZO IGUAL QUE CON LOS LIBROS QUE ESCRIBIÓ. JAJAJAJA
Felicitaciones al señor MIGUEL PRESTOFELIPPO, por sus férreas convicciones que expresa dando la cara valientemente pese a no tener familiares que pertenezcan a las fuerzas armadas o que esté imputado por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad. Lamentable que la gran mayoría de uniformados no sigan su ejemplo y prefieran callar. CLAUDIO KUSSMAN
El señor Hipólito Solari Yrigoyen, a quien tras conocer vida y obra me parece una persona admirable e íntegra, a años luz de los monstruos que escriben en este mundo del revés, todavía está esperando a que le digan porque le secuestraron y atormentaron física y emocionalmente durante nueve meses de su estancia en el infierno . Y solo gracias a la intensa presión internacional logró salir de los sótanos, de la oscuridad y la inmundicia. Si a alguien que atrajo la atención de Jimmy Carter e innumerables personalidades de todo el mundo lo sometieron a trato tan cruel y degradante, no puedo imaginar la suerte de otras personas más anónimas.
Y como el Sr. Yrigoyen, decenas y decenas de casos similares.
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En este Mundial de Futbol 2026 todos los argentinos estuvimos ilusionados con ser nuevamente campeones, hasta que al perder el último partido la gran mayoría sufrimos una tristeza y una angustia que duele hasta el alma. Lamentablemente para esto el único remedio que existe es… el tiempo.
Quienes leen mis notas y otras de un nivel intelectual superior al mío, verán que somos muchos los que reclamamos por los presos de los mal llamados delitos de lesa humanidad en razón de las injusticias que padecen estas almas, la mayoría mayores de 70,80 y 90 años, por haber combatido y derrotado al terrorismo marxista asesino, en una guerra urbana y rural asimétrica. Hago esta comparación relativa a la tristeza y la angustia, porque es lo que experimentan quienes enfrentaron no solo al terrorismo, sino también a los ingleses en la guerra por nuestras ISLAS Malvinas. En esos años los políticos, el sindicalismo y gran parte del pueblo, incluyendo la justicia, los empresarios y los religiosos clamaban por la intervención de los uniformados para terminar con la subversión que asolaba el país. Así a partir de marzo del 76, en un lustro lograron normalizar nuestra patria.
Vivíamos en un infierno, jamás los medios masivos de comunicación, dan a conocer todas las atrocidades cometidas, como por ejemplo secuestros de civiles y uniformados, bombas en los espacios públicos y en domicilios particulares, asesinatos a estudiantes, profesores y niños inocentes ,toma de comisarias, cuarteles , asalto a bancos y empresas. El horror de esa época llenaría muchos renglones nombrando los actos cometidos por las organizaciones terroristas, como ERP y Montoneros
Es angustiante perder el campeonato, pero más angustiante aún es esperar la muerte para lograr la libertad.
Cada vez que me comunico con los cautivos y escucho de las injusticias que padecen, no alcanzo a comprender como en pleno siglo XXI haya personas que estén padeciendo torturas físicas y psicológicas, siendo responsables jueces, fiscales, organizaciones de derechos humanos, (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y también el mismo presidente de la nación.
No alcanzo a comprender semejante odio y venganza que lleva a los seres humanos a promover y ejecutar este tormento sin tener en cuenta que gracias a ellos, hoy vivimos en democracia.
Lo que ocurrió en los años 60 y 70, muchos empresarios, sindicalistas, políticos, letrados, educadores y religiosos lo saben muy bien. ¿Qué ocurre con ellos, que le dieron tanto apoyo a quienes hoy mueren privados de libertad, y hoy su silencio aturde? ¿Será porque el peligro ya pasó y la casta política está muy cómoda disfrutando de las mieles del poder obtenida por los nobles soldados que por amor a la Patria y aceptando decretos democráticos y cumpliendo órdenes militares, lograron sacrificándose?
MIGUEL FRANCISCO PRESTOFELIPPO
6 thoughts on “Entre el futbol y los prisioneros de “lesa humanidad””
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- Patricio
- posted on July 23, 2026
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- Bizancio
- posted on July 23, 2026
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- Jordan Lee
- posted on July 23, 2026
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- SONIA
- posted on July 23, 2026
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- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on July 23, 2026
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- Sonia S
- posted on July 23, 2026
Comment“La gente débil se venga; la gente fuerte perdona; la gente inteligente ignora.” – Albert Einstein
¿Con cual de estas nos quedamos?
En este tema, en las noticias, se mira hacia otro lado. Tendrá consecuencias cada vez más graves que las ya muy graves actuales.
Lo del fútbol aglutinará. Este tema será usado para seguir tratado de separar. Coincido con su perplejidad Sr. Prestofelippo.
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VEO LA FOTO DE ESTE ARTÍCULO Y COMPRUEBO QUE EL JAVIER LE PLAGIÓ EL GESTITO CON LOS PULGARES A GALTIERI. HIZO IGUAL QUE CON LOS LIBROS QUE ESCRIBIÓ. JAJAJAJA
Felicitaciones al señor MIGUEL PRESTOFELIPPO, por sus férreas convicciones que expresa dando la cara valientemente pese a no tener familiares que pertenezcan a las fuerzas armadas o que esté imputado por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad. Lamentable que la gran mayoría de uniformados no sigan su ejemplo y prefieran callar. CLAUDIO KUSSMAN
El señor Hipólito Solari Yrigoyen, a quien tras conocer vida y obra me parece una persona admirable e íntegra, a años luz de los monstruos que escriben en este mundo del revés, todavía está esperando a que le digan porque le secuestraron y atormentaron física y emocionalmente durante nueve meses de su estancia en el infierno . Y solo gracias a la intensa presión internacional logró salir de los sótanos, de la oscuridad y la inmundicia. Si a alguien que atrajo la atención de Jimmy Carter e innumerables personalidades de todo el mundo lo sometieron a trato tan cruel y degradante, no puedo imaginar la suerte de otras personas más anónimas.
Y como el Sr. Yrigoyen, decenas y decenas de casos similares.