Día del Escritor

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 Por JORGE B. LOBO ARAGÓN

Cada 13 de junio se conmemora al Escritor, es por eso que a días del acontecimiento, deseo rememorar a los grandes escritores que tiene y tuvo el país a través de todos los tiempos y refrescar frases de José Ortega y Gasset y Leopoldo Lugones como “Argentinos a las cosas” y “La grande Argentina”. Es que el festejo no es casual y se debe a que en esa fecha, pero de 1874, nació Leopoldo y ambos escritores amaban a la Argentina y nos pintaban, ilusionados con un futuro venturoso. Es admirable lo que estos grandes literatos dedujeron de nosotros en el hecho de ir hacía más allá, un aspirar constante y un anunciar que algo va a ser. Pero las virtudes a veces se abandonan con facilidad. En este tiempo de pandemias, encierros y conflictos, es el Estado el que debe convencernos sobre nuestras técnicas y conocimientos,  para  poder explotar y administrar una riqueza intelectual que indudablemente tenemos. En Europa hubo grupos de gente sabia y una juventud ávida por cultivarse, y  de ese empuje nacen las universidades.

Lugones
Ortega y Gasset

Nosotros invertimos muchas veces  el proceso y creamos las Universidades sin tener primero los sabios, y así las “cátedras, los puestos, los huecos sociales surgen antes que los hombres capaces de llenarlos”. A principios de este siglo, un periodista escribió una nota que me llamó la atención. Decía que había observado algo insólito, inexplicable, increíble por lo irrazonable: resulta que a las canchas en las que grupos de muchachos se divertían jugando a la pelota, iba bastante público a pesar de que cobraran entrada para verlos. Mucho más público del que acudía a las bibliotecas, a pesar de que en los centro de culturas, además de no cobrarse nada por entrar, se podía realizar una tarea, estudio, aprendizaje, pasatiempo, instrucción, investigación, de alto valor para el propio interesado. El periodista mostraba el hecho como inexplicable por lo absurdo que resultaba. Ahora lo encontramos perfectamente natural y comprensible a pesar de que el bichito malicioso no deja que los muchachos vuelvan a los estadios. Este siglo, cambalache problemático y febril, nos ha acostumbrado a ver que el hombre no se guía por su raciocinio, por la lógica, sino por las pasiones. Y a pesar de que las pasiones sean apetitos desordenados del ánimo, el hombre de este siglo se las echa encima muy campante, sin siquiera ruborizarse. Una tremenda distancia espiritual nos separa de aquel faraón egipcio que en la puerta de su biblioteca escribiera: “Libros tesoro de los remedios del alma”. Hasta las alocadas y atolondradas pasiones tendrían su remedio entre el tesoro de los libros, fuentes de serena sabiduría y la calidez de los escritores. Las bibliotecas y los escritores se mantuvieron a través de los milenios. Festejemos que los escritores y los libros todavía existen  ya que el paso del tiempo no cuenta para los remedios del alma y el saber. Que esta celebración del día del escritor sea motivo propicio para que recordemos su existencia, para que nos hagamos cargo de nuestra obligación de conservar y amparar a los hombres de letra y para que tomemos conciencia de los aportes de saber que la escritura puede brindarnos. 

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragon

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 12, 2020


 

¿Por qué no?

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“Sueña René Favaloro

un país que nunca fue”.

Eduardo Falú

 

Por         ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO

El lunes, la divulgación del porcentaje (35,4%) de pobreza que afecta a la población produjo un verdadero tsunami en la clase política, la misma que se ha mostrado incapaz de encontrar una solución al problema desde hace décadas; es más, quienes forman parte de ella son los verdaderos responsables de esta situación, ya que el descontrolado gasto público y la consecuente inflación son los factores que más inciden para agravarla.

Resultaría ideal que, además, se transformara en un terremoto que sacudiera la conciencia de todos, en especial la de aquéllos que, desde la industria (reclamando sostener inicuas protecciones) y el sindicalismo (como los camioneros de Moyano o los pilotos de Aerolíneas Argentinas), luchan diariamente por mantener sus privilegios y prebendas sectoriales, en claro desmedro del bienestar general.

Moyano
Macri

La oportunidad en que se conoció el dato –a sólo 27 días de las elecciones nacionales- habla bien de la honestidad de un Gobierno que ha decidido pagar el costo de decir siempre la verdad, aún cuando ésta, tan negativa, afecte en lo inmediato sus chances de revertir el resultado de las primarias. Evidentemente, en Mauricio Macri se ha hecho carne una frase de Jorge Luis Borges: “siempre el coraje es mejor”; todos recordamos su ahora penosa apelación para que se lo juzgara al final de su gestión, precisamente, por el nivel de pobreza.

Esa actitud resulta contrastante con las frescas imágenes que todos tenemos de Anímal Fernández sosteniendo, sin siquiera ponerse colorado, que en Argentina había menos pobres que en Alemania, y de Axel Kiciloff, que pretende convertirse en el próximo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, afirmando que se había dejado de medir la pobreza porque implicaba “estigmatizar” a los afectados.

Aníbal Fernández
Kiciloff

La multitudinaria manifestación de las Barrancas de Belgrano del sábado pasado, con el cual se inició un raid de actos similares en todo el interior del país, y el inesperado resultado de las elecciones provinciales de Mendoza, el domingo, acompañado por algunas municipales en esa y otras provincias, que marcaron una fuerte reversión de lo sucedido en las PASO, retemplaron el ánimo de quienes, aún no adhiriendo a Cambiemos, están desplegando un descomunal esfuerzo para evitar que se pierdan las libertades, el respeto y la institucionalidad que han impregnado la vida de la República los últimos cuatro años, y los enormes avances en materia de infraestructura y en la relación con el mundo.

Es que todo ello demostró que aún es posible esquivar el sino trágico de este raro país que, lamentablemente y pese a los dos siglos que lleva en ello, aún no ha logrado transformarse en una nación. Todos somos conscientes de las dificultades que deberemos enfrentar, pero ya sabemos que, aunque improbable, no es imposible llegar a un ballotage y, si lo conseguimos, de infligir a la canalla corrupta –que manda, como lo demostró en las huelgas de pilotos aéreos y en los acampes callejeros- una derrota homérica.   

El primer efecto colateral trascendente sería terminar con la incipiente impunidad que las veletas del edificio de Comodoro Py parecen garantizar para los mayores ladrones –funcionarios, gremialistas y empresarios- de la historia argentina, traducida en demoras ya injustificables en el comienzo de los juicios orales, libertades cuestionables y extraordinarios privilegios para los imputados. Tal vez también produzca realineamientos en el Poder Judicial, incluyendo a la propia Corte Suprema de Justicia, que ha comenzado a cogobernar el país, con fallos de neto contenido político, de un modo por demás extraño.

Si el kirchnerismo, con esa eventual derrota, finalmente desapareciera del escenario político o quedara reducido a una mínima expresión, podrían darse las condiciones –que Cambiemos ahora aceptaría sin dudar- de llegar a un gran acuerdo con la oposición peronista, para compartir con ésta la responsabilidad de establecer políticas de estado permanentes que, a futuro, terminen con la persistente decadencia nacional. Debieran dirigirse a disminuir la pobreza, acabar con la inflación, y realizar las indispensables reformas tributarias, laborales y jubilatorias que permitan reducir drásticamente el insoportable gasto público, encarar la modernización del sistema educativo y abrir, gradualmente, la economía.

Porque cualquier análisis serio de la realidad concluye en que, quienquiera que sea el próximo Presidente, deberá hacer las mismas cosas: bregar contra una crisis recurrente, renegociar la enorme deuda, dejar de gastar lo que no se tiene, posicionar racionalmente a nuestro país en términos geopolíticos. Y todo eso deberá hacerse en un mundo convulsionado por innumerables y crecientes conflictos bélicos y comerciales, con liderazgos cada vez más cuestionados e imprevisibles, y que se encamina a una recesión peor que la que lo afectó en 2008; es decir, donde habrán desaparecido todas -aún las más extravagantes, como la imaginada China-, fuentes de financiación.

Los desafíos serán de tal magnitud, que resultarán en la obligación de participar a las diferentes fuerzas políticas porque, a esta altura de los acontecimientos, la disolución nacional –incluyendo un final violento- claramente ha dejado de ser una entelequia.

 

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02
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PrisioneroEnArgentina.com

Octubre 5, 2019


 

  “Lector”

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                                    Por JORGE B. LOBO ARAGÓN

Hoy 24 de Agosto es día del lector como homenaje al  a Jorge Luis Borges, de quien este año se conmemoró los 33 años del aniversario de su muerte el 14 de Junio de 1986.  En esta fecha, las redes sociales celebran  el día con imágenes de las portadas de sus libros preferidos, citas de sus autores, de sus frases célebres  y de sus de sus escritores preferidos. Y como alguien que disfruta leyendo y escribiendo  en un profundo lazo  con el lector, deseo ofrendar como homenaje su selecta frase “que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído”. Al  mismo tiempo en este día  me  congratulo con las bibliotecas. Esos distinguidos Lugares de los que hace mucho tiempo un  faraón egipcio e en la puerta de su biblioteca escribiera: “tesoro de los remedios del alma”. Hasta las alocadas y atolondradas pasiones tendrían su remedio entre el tesoro de los libros, fuentes de serena sabiduría. Es que a  principios de este siglo, un periodista escribió una nota que ahora nos llama la atención. Decía que había observado algo insólito, inexplicable, increíble por lo irrazonable: resulta que a las canchas en las que grupos de muchachos se divertían jugando a la pelota, iba bastante público a pesar de que cobraran entrada para verlos;  muchísimo más público del que acudía a las bibliotecas, a pesar de que en las bibliotecas, además de no cobrarse nada por entrar, se podía realizar una tarea  de  estudio, aprendizaje, pasatiempo, instrucción, investigación y lectura  de alto valor para el propio interesado. El periodista mostraba el hecho como inexplicable por lo absurdo que resultaba. Ahora por supuesto lo encontramos perfectamente natural y comprensible.

Este siglo cambalache problemático y febril, nos ha acostumbrado a ver que el hombre no se guía por su raciocinio, por la lógica, sino por las pasiones. Y a pesar de que las pasiones sean apetitos desordenados del ánimo, el hombre de este siglo se las echa encima muy campante, sin siquiera ruborizarse. Llama la atención, sí, la escasa afluencia de lectores a las bibliotecas, cada día menor. Pero es un público valioso y persistente. A pesar de que sean muchísimos más los que se junten a ver los juegos de pelotas, como en otros tiempos las cuadrigas, el circo, las fieras, las bibliotecas todavía se  mantienen a través de los milenios. Que este homenaje en  el día del lector sea para agradecer a los que absorben unos instantes de su tiempo en escudriñar los innumerables escritos, poesía, poemas y tantas ilustraciones de nuestra realidad bordados por las manos de genios de la intelectualidad. Y a quienes con coraje y valentía han leído algunos de mis escritos  un saludo en este día,  recordando la importancia de los libros y de las bibliotecas y de tantas publicaciones que se pueden leer a través de las redes sociales. Disfrutemos cada día saboreando suavemente las páginas de los remedios del alma. Feliz día LECTOR.

 

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragon

jorgeloboaragon@gmail.com

 


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 24, 2019


 

GABO

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En la última década del siglo XIX, Rubén Darío dio a Hispanoamérica la independencia literaria al inaugurar la primera corriente poética autóctona, el Modernismo. Mediado el siglo XX, correspondió al colombiano Gabriel García Márquez situar la narrativa hispanoamericana en la primera línea de la literatura mundial con la publicación de Cien años de soledad (1967). Obra cumbre del llamado realismo mágico, la mítica fundación de Macondo por los Buendía y el devenir de la aldea y de la estirpe de los fundadores hasta su extinción constituye el núcleo de un relato maravillosamente mágico y poético, tanto por su desbordada fantasía como por el subyugante estilo de su autor, dotado como pocos de un prodigioso “don de contar”.
El mundo de Macondo, parábola y reflejo de la tortuosa historia de la América hispana, había sido esbozado previamente en una serie de novelas y colecciones de cuentos; después de Cien años de soledad, nuevas obras maestras jalonaron su trayectoria, reconocida con la concesión del Nobel de Literatura en 1982: basta recordar títulos como El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981) o El amor en los tiempos del cólera (1985).
Como máximo representante del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, García Márquez contribuyó decisivamente a la merecida proyección que finalmente alcanzó la narrativa del continente: el fenómeno editorial del Boomsupuso, en efecto, el descubrimiento internacional de numerosos novelistas de altísimo nivel apenas conocidos fuera de sus respectivos países.

Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena) el 6 de marzo de 1927. Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando el pequeño Gabriel contaba sólo cinco años, a la población de Sucre, en la que don Gabriel Eligio abrió una farmacia y Luisa Santiaga daría a luz a la mayoría de los once hijos del matrimonio.
Los abuelos de García Márquez eran dos personajes bien particulares y marcaron el periplo literario del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días (1899-1902), le contaba a Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, pasaba los días contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías, la que más lo marcó fue Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida.
Gabriel García Márquez aprendió a escribir a los cinco años, en el colegio Montessori de Aracataca, con la joven y bella profesora Rosa Elena Fergusson, de quien se enamoró: fue la primera mujer que lo perturbó. Cada vez que se le acercaba le daban ganas de besarla, y sólo por el hecho de verla iba con gusto a la escuela. Rosa Elena le inculcó la puntualidad y el hábito de escribir directamente en las cuartillas, sin borrador.
En ese colegio permaneció hasta 1936, cuando murió el abuelo y tuvo que irse a vivir con sus padres al sabanero y fluvial puerto de Sucre. De allí pasó interno al Colegio San José de Barranquilla, donde a la edad de diez años ya escribía versos humorísticos. En 1940, gracias a una beca, ingresó en el internado del Liceo Nacional de Zipaquirá, una experiencia realmente traumática: el frío del internado de la Ciudad de la Sal lo ponía melancólico y triste. Embutido siempre en un enorme saco de lana, nunca sacaba las manos por fuera de sus mangas, pues le tenía pánico al frío.
Durante los seis cursos que pasó en el Liceo de Zipaquirá, hubo de recorrer al menos dos veces al año, en barco de vapor, el río Magdalena, principal arteria fluvial del país; esta experiencia, acaso la última remarcable, y sobre todo aquella asombrada primera infancia en Aracataca hasta los nueve años, con el incontenible aluvión de historias y leyendas oídas de sus abuelos y sus tías, configuran el substrato mítico del que García Márquez partiría para la composición de Cien años de soledad y la mayor parte de su obras.
En Zipaquirá tuvo como profesor de literatura, entre 1944 y 1946, a Carlos Julio Calderón Hermida, a quien en 1955, cuando publicó La hojarasca, le obsequió con la siguiente dedicatoria: “A mi profesor Carlos Julio Calderón Hermida, a quien se le metió en la cabeza esa vaina de que yo escribiera”. Ocho meses antes de la entrega del Nobel, en la columna que publicaba en quince periódicos de todo el mundo, García Márquez declaró que Calderón Hermida era “el profesor ideal de Literatura”.
En los años de estudiante en Zipaquirá, Gabriel García Márquez se dedicaba a pintar gatos, burros y rosas, y a hacer caricaturas del rector y demás compañeros de curso. En 1945 escribió unos sonetos y poemas octosílabos inspirados en una novia que tenía: son uno de los pocos intentos del escritor por versificar. En 1946 terminó sus estudios secundarios con magníficas calificaciones.
En 1947, presionado por sus padres, se trasladó a Bogotá para estudiar derecho en la Universidad Nacional, donde tuvo como profesor a Alfonso López Michelsen y se hizo amigo de Camilo Torres Restrepo. La capital del país fue para García Márquez la ciudad del mundo (y las conoció casi todas) que más lo impresionó, pues era una ciudad gris, fría, donde todo el mundo se vestía con ropa muy abrigada y negra. Al igual que en Zipaquirá, García Márquez se llegó a sentir como un extraño, en un país distinto al suyo: Bogotá era entonces “una ciudad colonial, (…) de gentes introvertidas y silenciosas, todo lo contrario al Caribe, en donde la gente sentía la presencia de otros seres fenomenales aunque éstos no estuvieran allí”.
Los estudios de leyes no eran propiamente su pasión, pero logró consolidar su vocación de escritor. El 13 de septiembre de 1947 publicó su primer cuento, La tercera resignación, en el número 80 del suplemento Fin de Semana del rotativo El Espectador, dirigido por Eduardo Zalamea Borda. Zalamea, que firmaba sus columnas con el pseudónimo de Ulises, escribió en la presentación del relato que García Márquez era el nuevo genio de la literatura colombiana; las ilustraciones del texto estuvieron a cargo de Hernán Merino. A las pocas semanas apareció un segundo cuento: Eva está dentro de un gato.
El 9 de abril de 1948 fue asesinado el líder de la oposición, Jorge Eliecer Gaitán; los violentos desórdenes que ese mismo día asolaron la capital (en una jornada de revuelta conocida como el “Bogotazo”) fueron la causa de que la Universidad Nacional cerrara indefinidamente sus puertas. García Márquez perdió muchos libros y manuscritos en el incendio de la pensión donde vivía y se vio obligado a pedir traslado a la Universidad de Cartagena, donde siguió siendo un alumno irregular. Nunca se graduó, pero inició una de sus principales actividades periodísticas: la de columnista. Manuel Zapata Olivella le consiguió una columna diaria en el recién fundado periódico El Universal.
A principios de los años cuarenta comenzó a gestarse en Barranquilla una especie de asociación de amigos de la literatura que se llamó el Grupo de Barranquilla; su cabeza rectora era don Ramón Vinyes. El “sabio catalán”, dueño de una librería en la que se vendía lo mejor de la literatura española, italiana, francesa e inglesa, orientaba al grupo en las lecturas, analizaba autores, desmontaba obras y las volvía a armar, lo que permitía descubrir los trucos de que se servían los novelistas. La otra cabeza era José Félix Fuenmayor, que proponía los temas y enseñaba a los jóvenes escritores en ciernes (Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas, entre otros) la manera de no caer en lo folclórico.
Gabriel García Márquez se vinculó a ese grupo. Al principio viajaba desde Cartagena a Barranquilla cada vez que podía. Luego, gracias a una neumonía que le obligó a recluirse en Sucre, cambió su trabajo en El Universal por una columna diaria en El Heraldo de Barranquilla, que apareció a partir de enero de 1950 bajo el encabezado de “La jirafa” y firmada por “Septimus”.
En el periódico barranquillero trabajaban también Cepeda Samudio, Vargas y Fuenmayor. García Márquez escribía, leía y discutía todos los días con los tres redactores; el inseparable cuarteto se reunía a diario en la librería del “sabio catalán” o se iba a los cafés a beber cerveza y ron hasta altas horas de la madrugada. Polemizaban a grito herido sobre literatura, o sobre sus propios trabajos, que los cuatro leían. Hacían la disección de las obras de Daniel Defoe, John Dos Passos, Albert Camus, Virginia Woolf y William Faulkner, escritor este último de gran influencia en la literatura de ficción de América Latina y muy especialmente en la de García Márquez; en el famoso discurso “La soledad de América Latina”, que pronunció con motivo de la entrega del premio Nobel en 1982, el colombiano señaló que William Faulkner había sido su maestro. Sin embargo, García Márquez nunca fue un crítico, ni un teórico literario, actividades que, además, no fueron de su predilección: siempre prefirió contar historias.
En la época del Grupo de Barranquilla, García Márquez leyó a los grandes escritores rusos, ingleses y norteamericanos, y perfeccionó su estilo directo de periodista, pero también, en compañía de sus tres inseparables amigos, analizó con cuidado el nuevo periodismo norteamericano. La vida de esos años fue de completo desenfreno y locura. Fueron los tiempos de La Cueva, un bar que pertenecía al dentista Eduardo Vila Fuenmayor y que se convirtió en el sitio mitológico en el que se reunían los miembros del Grupo de Barranquilla a hacer locuras: todo era posible allí, hasta las trompadas entre ellos mismos.
También fue la época en que vivía en pensiones de mala muerte, como El Rascacielos, un edificio de cuatro pisos ubicado en la calle del Crimen que alojaba también un prostíbulo. Muchas veces no tenía el peso con cincuenta para pasar la noche; entonces le daba al encargado sus mamotretos (los borradores de La hojarasca) y le decía: “Quédate con estos mamotretos, que valen más que la vida mía. Por la mañana te traigo plata y me los devuelves”.
Los miembros del Grupo de Barranquilla fundaron un periódico de vida muy fugaz, Crónica, que según ellos sirvió para dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales. El director era Alfonso Fuenmayor, el jefe de redacción Gabriel García Márquez, el ilustrador Alejandro Obregón, y sus colaboradores fueron, entre otros, Julio Mario Santo Domingo, Meira del Mar, Benjamín Sarta, Juan B. Fernández y Gonzalo González.

A principios de 1950, cuando ya tenía muy adelantada su primera novela, titulada entonces La casa, acompañó a doña Luisa Santiaga al pequeño, caliente y polvoriento Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde se había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió el título por La hojarasca, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor a los corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región y semejantes a las ceibas, que alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros.
En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador, donde inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista y reportero. El año siguiente apareció en Bogotá el primer número de la revista Mito, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán.
La publicación duró sólo siete años, pero fueron suficientes, por la profunda influencia que ejerció en la vida cultural colombiana, para considerar que Mito señala el momento de la aparición de la modernidad en la historia intelectual del país, pues jugó un papel definitivo en la sociedad y en la cultura colombianas: desde un principio se ubicó en la contemporaneidad y en la cultura crítica. Gabriel García Márquez publicaría tres trabajos en la revista: un capítulo de La hojarasca, el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (1955) y la novela breve El coronel no tiene quien le escriba (1958). En realidad, el escritor siempre ha considerado que Mito fue trascendental; en alguna ocasión dijo a Pedro Gómez Valderrama: “En Mito comenzaron las cosas”.
En ese año de 1955, García Márquez ganó el primer premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas; publicó La hojarasca y un extenso reportaje por entregas, Relato de un náufrago, el cual fue censurado por el régimen del general Gustavo Rojas Pinilla. La dirección de El Espectador decidió que Gabriel García Márquez saliera del país rumbo a Ginebra, para cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes, y luego a Roma, donde aparentemente el papa Pío XII agonizaba. En la capital italiana asistió, por unas semanas, al Centro Sperimentale di Cinema.
Tres años estuvo ausente de Colombia. Vivió una larga temporada en París, y recorrió Polonia y Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Continuó como corresponsal de El Espectador, aunque en precarias condiciones, pues si bien escribió dos novelas, El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora, vivía pobre a morir, esperando el giro mensual que El Espectador debía enviarle pero que se demoraba debido a las dificultades del diario con el régimen de Rojas Pinilla. Esta situación se refleja en El coronel, donde se relata la desesperanza de un viejo oficial de la guerra de los Mil Días aguardando la carta que había de anunciarle la pensión de retiro a que tiene derecho. Cuando El Espectador fue clausurado por la dictadura, fue corresponsal de El Independiente, y colaboró también con la revista venezolana Élite y la colombianísima Cromos.
La estancia en Europa permitió a García Márquez ver América Latina desde otra perspectiva. Le señaló las diferencias entre los distintos países latinoamericanos, y tomó además mucho material para escribir cuentos acerca de los latinos que vivían en la Ciudad de la Luz. Aprendió a desconfiar de los intelectuales franceses, de sus abstracciones y esquemáticos juegos mentales, y se dio cuenta de que Europa era un continente viejo, en decadencia, mientras que América, y en especial Latinoamérica, era lo nuevo, la renovación, lo vivo.
A finales de 1957 fue vinculado a la revista Momento y viajó a Venezuela, donde pudo ser testigo de los últimos momentos de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. En marzo de 1958 contrajo matrimonio en Barranquilla con Mercedes Barcha, unión de la que nacerían dos hijos: Rodrigo (1959), bautizado en la Clínica Palermo de Bogotá por Camilo Torres Restrepo, y Gonzalo (1962). Al poco tiempo de su matrimonio, de regreso a Venezuela, tuvo que dejar su cargo en Momento y asumir un extenuante trabajo en Venezuela Gráfica, sin dejar de colaborar ocasionalmente en Élite.
Pese a tener poco tiempo para escribir, su cuento Un día después del sábado fue premiado. En 1959 fue nombrado director de la recién creada agencia de noticias cubana Prensa Latina. En 1960 vivió seis meses en Cuba y al año siguiente fue trasladado a Nueva York, pero tuvo grandes problemas con los exiliados cubanos y finalmente renunció. Después de recorrer el sur de Estados Unidos se fue a vivir a México. No sobra decir que, luego de esa estadía en Estados Unidos, el gobierno norteamericano le denegó el visado de entrada porque, según las autoridades, García Márquez estaba afiliado al partido comunista. Sólo en 1971, cuando la Universidad de Columbia le otorgó el título de doctor honoris causa, recibiría el autor un visado, aunque condicionado.
Recién llegado a México, donde García Márquez residiría muchos años de su vida, se dedicó a escribir guiones de cine y durante dos años (1961-1963) trabajó en las revistas La Familia y Sucesos, de las cuales fue director. De sus intentos cinematográficos el más exitoso fue El gallo de oro (1963), basado en el cuento homónimo escrito por Juan Rulfo, que García Márquez adaptó con el también escritor Carlos Fuentes. El año anterior había obtenido el premio Esso de Novela Colombiana con La mala hora (1962).
Un día de 1966 en que se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo la repentina visión de la novela que había venido rumiando durante diecisiete años. Consideró que ya la tenía madura, se sentó a la máquina de escribir y trabajó ocho y más horas diarias durante dieciocho meses seguidos, mientras su esposa se ocupaba del sostenimiento de la casa.
“García Márquez no era un intelectual, sino un artista. No estaba en condiciones de explicar el enorme talento que tenía a la hora de ponerse a escribir. De modo que funcionaba a base de intuiciones y pálpitos que no pasaban por lo conceptual. Tenía una disposición extraordinaria para acertar tanto”.
Mario Vargas Llosa
En 1967 apareció Cien años de soledad, novela cuyo universo es una sucesión de historias fantásticas perfectamente hilvanadas en un tiempo cíclico y mítico: pestes de insomnio, diluvios, fertilidad desmedida, levitaciones… Es una gran metáfora en la que, a la vez que se narra la historia de las generaciones de los Buendía en el mundo mágico de Macondo, desde la fundación del pueblo hasta la completa extinción de la estirpe, se refleja de manera hiperbólica e insuperable la historia colombiana desde los tiempos de la independencia hasta los años treinta del siglo XX.
Cien años de soledad mereció este juicio del gran poeta chileno Pablo Neruda: “Es la mejor novela que se ha escrito en castellano después del Quijote“. Con tan calificado concepto se ha dicho todo: la novela no sólo permitía equiparar a su autor con Miguel de Cervantes, sino que constituyó un hito en la historia literaria de Latinoamérica al ser señalada como una de las mejores realizaciones narrativas desde los tiempos de Don Quijote de la Mancha. El éxito entre el público acompañó esta valoración: figura entre los libros que más traducciones tiene (cuarenta idiomas por lo menos) y que mayores ventas ha logrado, alcanzando las cifras de un verdadero best seller mundial.
El éxito de Cien años de soledad situó a García Márquez en la primera línea del Boom de la literatura hispanoamericana y supuso el espaldarazo definitivo para aquel fenómeno editorial que, desde principios de los 60, estaba dando a conocer al mundo la obra de los nuevos y no tan nuevos narradores del continente: los argentinos Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Julio Cortázar, el peruano Mario Vargas Llosa, los uruguayos Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti, el chileno José Donoso, el paraguayo Augusto Roa Bastos, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias, los cubanos Alejo Carpentier y José Lezama Lima y los mexicanos Juan Rulfo y Carlos Fuentes, entre otras figuras. Tras el aplauso unánime del público y de la crítica, García Márquez se estableció en Barcelona y pasó temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana.
Durante las siguientes décadas escribiría cinco novelas más y se publicarían tres volúmenes de cuentos y dos relatos, así como importantes recopilaciones de su producción periodística y narrativa. De los quince años que mediaron hasta la concesión del Nobel cabe destacar la colección de cuentos La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1973), la novela “de dictador” El otoño del patriarca (1975), tema recurrente en la tradición hispanoamericana, y un nuevo prodigio de perfección constructiva y narrativa basado en un suceso real y alejado del realismo mágico: la Crónica de una muerte anunciada (1981), considerada por muchos su segunda obra maestra.
Varios elementos marcan ese periplo: se profesionalizó como escritor literario, y sólo después de casi veintitrés años reanudó sus colaboraciones en El Espectador. En 1985 cambió la máquina de escribir por el computador. Su esposa Mercedes Barcha siempre colocaba un ramo de rosas amarillas en su mesa de trabajo, flores que García Márquez consideraba de buena suerte. Un vigilante autorretrato de Alejandro Obregón, que el pintor le regaló, presidía su estudio; en una noche de locos, el artista lo había atravesado con cinco tiros del calibre 38 para zanjar una disputa entre sus hijos sobre quién lo heredaría. Finalmente, dos de sus compañeros periodísticos, Álvaro Cepeda Samudio y Germán Vargas Cantillo, murieron, cumpliendo cierta prefiguración escrita en Cien años de soledad.
En la madrugada del 21 de octubre de 1982, García Márquez recibió una noticia que hacía ya tiempo que esperaba por esas fechas: la Academia Sueca acababa de otorgarle el ansiado premio Nobel de Literatura. Se hallaba entonces exiliado en México, pues el 26 de marzo de 1981 se había visto obligado a salir de Colombia para eludir su captura; el ejército colombiano quería detenerlo por una supuesta vinculación con el movimiento M-19 y porque durante cinco años había mantenido la revista Alternativa, de corte socialista.
La concesión del Nobel fue todo un acontecimiento cultural en Colombia y en Latinoamérica. El escritor Juan Rulfo opinó: “Por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo”. La ceremonia de entrega del Nobel se celebró en Estocolmo los días 8, 9 y 10 de diciembre; según se supo después, disputó el galardón con el novelista británico Graham Greene y el alemán Günter Grass.
Dos actos confirmaron el profundo sentimiento latinoamericano de García Márquez. A la entrega del premio fue vestido con un clásico e impecable liquilique de lino blanco, por ser el traje que usó su abuelo y que usaban los coroneles de las guerras civiles, y que seguía siendo de etiqueta en el Caribe continental. Y con el discurso “La soledad de América Latina” (leído el miércoles 8 de diciembre de 1982 ante la Academia Sueca en pleno y cuatrocientos invitados y traducido simultáneamente a ocho idiomas), intentó romper los moldes o frases gastadas con que tradicionalmente Europa se ha referido a Latinoamérica, y denunció la falta de atención de las superpotencias hacia el continente.

Vargas Llosa y García Márquez

El flamante Nobel dio a entender cómo los europeos se han equivocado en su posición frente a las Américas, quedándose tan sólo con la carga de maravilla y magia que se ha asociado siempre a esta parte del mundo, y sugirió cambiar ese punto de vista mediante la creación de una nueva y gran utopía, la vida, que es a su vez la respuesta de Latinoamérica a su propia trayectoria de muerte. El discurso es una pieza literaria de elevado estilo y de hondo contenido americanista, una hermosa manifestación de su personalidad nacionalista, de su fe en los destinos del continente y de sus pueblos. Confirmó asimismo su compromiso con Latinoamérica, convencido desde siempre de que el subdesarrollo afecta a todos los elementos de la vida latinoamericana; los escritores de esta parte del mundo deben, por consiguiente, estar comprometidos con la realidad social total.
Con motivo de la entrega del Nobel, el gobierno colombiano, presidido por Belisario Betancur, programó una vistosa presentación folclórica en Estocolmo. Presentó además una emisión de sellos con la efigie de García Márquez dibujada por el pintor Juan Antonio Roda, con diseño de Dickens Castro y texto de Guillermo Angulo, a propósito de la cual el escritor colombiano expresó: “El sueño de mi vida es que esta estampilla sólo lleve cartas de amor”.
Desde que se conoció la noticia de la obtención del premio, el asedio de periodistas y medios de comunicación fue permanente y los compromisos se multiplicaron. Finalmente, en marzo de 1983, Gabo regresó a Colombia. En Cartagena lo esperaba su madre, doña Luisa Santiaga Márquez de García, en su casa del Callejón de Santa Clara, en el tradicional barrio de Manga, con un suculento sancocho de tres carnes (salada, cerdo y gallina) y abundante dulce de guayaba.

García Márquez y Fidel Castro

Después del Nobel, García Márquez se ratificó como figura rectora de la cultura nacional, latinoamericana y mundial. Sus conceptos sobre diferentes temas ejercieron fuerte influencia. Durante el gobierno de César Gaviria (1990-1994), junto con otros sabios como Manuel Elkin Patarroyo, Rodolfo Llinás y el historiador Marco Palacios, formó parte de la comisión encargada de diseñar una estrategia nacional para la ciencia, la investigación y la cultura. Pero acaso una de sus más valientes actitudes fue el apoyo permanente a la revolución cubana y a Fidel Castro, la defensa del régimen socialista impuesto en la isla y su rechazo al bloqueo norteamericano, que sirvió para que otros países apoyasen de alguna manera a Cuba y evitó mayores intervenciones de los estadounidenses.
En el terreno literario, apenas tres años después del Nobel publicó otra de sus mejores novelas, El amor en los tiempos del cólera (1985), extraordinaria y dilatadísima historia de amor que tuvo una tirada inicial de 750.000 ejemplares. Deben destacarse asimismo la novela histórica El general en su laberinto (1989), sobre el libertador Simón Bolívar, los relatos breves reunidos en Doce cuentos peregrinos (1992) y la novela-reportaje Noticia de un secuestro (1996), que examina una serie de secuestros ordenados por el narcotraficante colombiano Pablo Escobar.
Tras algunos años de silencio, en 2002 García Márquez presentó la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, en la que repasa los primeros treinta años de su vida. La publicación de esta obra supuso un magno acontecimiento editorial, con el lanzamiento simultáneo de la primera edición (un millón de ejemplares) en todos los países hispanohablantes. En 2004 vio la luz la que iba a ser su última novela, Memorias de mis putas tristes; en 2007 recibió sentidos y multitudinarios homenajes por triple motivo: sus 80 años, el cuadragésimo aniversario de la publicación de Cien años de soledad y el vigésimo quinto de la concesión del Nobel. Falleció el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México, tras de una recaída en el cáncer linfático por el que ya había sido tratado en 1999.

 


Fuente: Vidas y Biografías . “Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez . “Escritores” de Gianni Tanzia


PrisioneroEnArgentina.com

Abril 17, 2019


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Poetas y Poesía…

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     En el Día internacional de la Poesía

 

Hoy me levante, sintiendo una sensación especial…Sera el día de los Poetas… Mi yo físico me decía que tendría un nuevo viaje astral o desdoblamiento… A los pocos minutos mi ser se estremeció  lanzándome  a un nuevo viaje interdimensional. Me desperté en mi Madre Patria…La España de mis ancestros… Exactamente en Sevilla en donde “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero”. Ahí mismo en donde ojala Tata Dios decida que muera y que Él…abra mi tumba el último día… Allí………..

Manuel Machado

Conocí a los dos hermanos…Ambos casi de la misma edad…Al   abrir los ojos después de un centelleante vuelo  me pareció reconocerlos de toda una vida…seguramente a través de la poesía que mis tíos y madre decían con excelsa melodía. En un primer fogonazo como en una pantalla de cine apareció Antonio quien me contó que nació un  29 de agosto de 1874  y  casi al mismo tiempo asomó Manuel quien sonriendo me dice que es el benjamín de la familia por haber nacido once meses después…Eran sin duda mis conocidos de toda una vida por escuchar, aprender y meditar sus poesías…Antonio y Manuel Machado presente en mí sueño y viaje racional. No lo puedo creer…Me encuentro en  la Sevilla, donde vivía la familia que después se trasladó a Madrid…

Antonio Machado

Borges

Serrat

Esa  luz de Sevilla que quedará reducida para Antonio en el palacio donde nació con su rumor de fuente y su padre en el despachoLa alta frente,  la breve mosca y el bigote lacio… Es que lo me  atrapa y abriga ante el paisaje adusto de las duras y bellas tierras castellanas…Es…Sevilla…y Madrid…Madrid… ¡Qué bien tu nombre suena. Rompeolas de todas las Españas…¡La tierra se desgarra, el cielo truena. Tú sonríes con el plomo en las entrañas…Antonio, mi amigo…cumbre de la poesía españolame sonríe con un guiño de ojo como subestimando su estirpe, musitando jocosamente que alcanzó  popularidad gracias a las canciones de SerratA Manuel al darme vuelta lo observo  como  en luminoso ambiente andaluz que ha pintado con vívidos colores sus recuerdos para toda la vida. Ese Manuel, el que con gallardía le cantó a la bravura de los toros y a la gloria del torero, a la guitarra y al “cante jondo”, y ha inspirado a muchísimos poetas populares. Es  al que le gusta el anonimato y  que prefiere  quedar tapado por el olvido.  Con sus palabras entiendo porque los  biógrafos  siempre comenzarán recordando: “…hermano de Antonio.
En este encuentro vívido y real me viene a la memoria mi conversación con Jorge Luis Borges  quien  casi en secreto y a su modo me confesó que le gustaba más las obras de Manuel que Antonio, lo que también no deja de ser un enorme galardón…En mi revoloteo me viene  mi mente  Rubén Darío que  lo definía  a Antonio como “hombre de buena fe”. Y… él… mismo después se pinta a sí mismo a mi trabajo acudo” como un ciudadano diligente… Ya en confianza y después de una chacotas entre ambos, Manuel con semblante serio me revela su afición a la holganza “mi voluntad se ha muerto una noche de luna / en que era muy hermoso no pensar, ni querer”…”Que la vida se tome la pena de matarme / ya que yo no me tomo la pena de vivir…”. Pero al mismo tiempo…también me habla de su hermano Antonio destacando y resaltando la sencillez y sobriedad de sus poesías. Si…con hidalguía y amor de hermano, en su bajo perfil exalta las sinceras reflexiones de Antonio que lo humanizaron  y lo acercaron al pueblo convirtiéndolo el emblemático poeta defensor del alcance popular de la poesía. Cuando me doy vuelta Antonio desaparece como entre brumas y  escucho su voz diciéndome suavemente“…Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino. Y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. De nuevo como en la mayor parte de mis relatos siento que un hilo  brillante invisible como el cordón rojo del destino me distancia de mis amigos casi gemelos. Un  hilo rojo al que no  puedo imponer mis caprichos ni tampoco romper ni deshilachar. Un torzal rojo directo a mí que como penetra en mi corazón me lleva nuevamente a mi cuerpo físico.  Cordón que como un aurea encendida, me enlaza  con los más  profundos misterios, que simbolizan el antes y el después…Al Despertar…como si fueran mis almas gemelas doy grito hacia el vacío que se me revela y exclamo ¿Cómo se hace para escribir poesía entre dos? No tengo la menor idea… Pero me lo imagino a Manuel caminando por  su cuarto mientras lanza imágenes quiméricas, y a Antonio, paciente…lápiz en mano, poniéndole orden, juicio y poesía a la maraña de fantasías que ha invadido la habitación. Y siento como detrás de un gran telón la voz de mi madre  que  delicadamente me murmura al oído.…Adiós me dijiste, una tarde plácida, escuchando el lánguido suspirar del agua…Adiós para siempre repetiste impávida siguiendo el camino sin volver la cara. Dispersa y atónita quedó mi mirada viendo como un todo “se convierte en “nada”. Gracias  poetas. Dulce viaje, algún día cuando  regresen nos volveremos a encontrar. Feliz día internacional de la poesía.

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

jorgeloboaragon@gmail.com

UNOS MODESTOS PENSAMIENTOS SOBRE MI PUEBLO

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  Por el My. Carlos Españadero

 

Estimado Garzón: He leido con toda atención tus últimos escritos. Y me han motivado profundas reflexiones sobre tu manera de pensar, referido a nuestro pueblo y a nuestra historia a las calificas con severidad.

Cada nación es el producto del quehacer de su pueblo, entre los cuales surgen sus dirigentes que pretenden ser los conductores del mismo. Y esto genera que la historia de cada nación, tenga originalidades, dentro de las cuales se manifiestan las virtudes y defectos que configuran la “personalidad” de la misma.

Yo he nacido en la Argentina. Mi Argentina. Y aunque falta dirigencia pese a estar sufriendo las injusticias que día a día me van acercando a la muerte, no reniego de la misma. Es mi país.

Esto no quita que sufra y sienta todas las cosas que una dirigencia incompetente e inmoral no solo hace con nosotros sino con su pueblo, que es mi pueblo.

Pero no podemos olvidar que la Patria sin su pueblo queda vacia. Y como todo grupo humano, con causa o sin ella va siguiendo día a día, lo que es forjar su destino. No vale usar la historia para atacar al pueblo, que es mi  pueblo. No sirve atacar a personalidades, que mal o bien han hecho cosas que de un modo o de otro, el pueblo las ha asumido y como alguien que digiere lo que come, lo ha transformado en la configuración de nuestra personalidad. Por supuesto, se digiere lo malo y lo bueno. ¡Y vale si hemos comido muy mal!.

Yo quisiera que personas brillantes como tú, con mucha humildad, pusiera sus conocimientos y amor para su pueblo. Y te recuerdo que el amor es un dar sin esperar respuesta. Es un dar por el dar mismo.

Tenemos en nuestra historia cosas muy malas que ya digeridas forman parte de nosotros. Eso ya está. Ayuda a nuestro pueblo a como el rumiante, vaya masticando nuevamente lo ingerido, pero lo haga con amor. No pensando en su beneficio sino en el beneficio de todos. Es un dar sin esperar respuesta.

No debo seguir escribiendo. Todo esto mereceria ser escrito con mucha dedicación que no puedo hacer, primero por mi incapacidad intelectual, por mi proceso vegetativo en decadencia, por lo sufrido que como el árbol no me permite ver el bosque. Pero que no es suficiente para sentir a mi pueblo y amarlo. Con sus defectos que quisiera haber corregido mediante la educación. Pero también con el orgullo de haber visto productos de este pueblo desde épicos, visionarios, valientes ante la adversidad, brillantes en su pensamiento, que hemos desperdiciado pero que han quedado imperterritos como aceros que no se quiebran ni pueden ser vencidos, como San Martín, Belgrano, pero mas allá como el estratega sin triunfos del general Paz, el insolente de Sarmiento, el filósofo como Mitre, el formidable luchador Carlos Pellegrini, el tenaz pícaro de Roca, el visionario Alberdi, el radical Alem, el austero Bernardo Irigoyen, y ya mezclados en las disputas que tanto daño nos hacen generales como Ramirez, Perón, Lonardi, Ongania, que no empalidecen a nada menos que a Favaloro, a nuestro pensador Bunge, a nuestro literato Borges, al austero Illia, al demócrata Alfonsín.

Sarmiento

Favaloro

Borges

Belgrano

San Martin

Illia

Bunge

Gay

Alberdi

Seineldin

¡Y cuantos que no cito pero que están ahí! El impacto que siento al recordar al coronel Seineldín, mi caro compañero coronel Arévalo, los mártires San Martino, Gay y Larrabure.

Y no menciono para no herir suceptibilidades a terroristas que en muchos casos, aun equivocados, ofrendaron sus vidas por lo que creian un destino mejor. Ni tampoco a los sufridos combatientes de las Malvinas. Y lamento no poder mencionar a todos.

Mi apreciado Garzón: la lista es inmensa. Y todos ellos salieron de nuestro pueblo. Como todos los humanos con errores y aciertos. Pero apretando los dientes por esa Argentina que es nuestra.

Es posible que estemos llenos de errores y por que no malas acciones. Pero se que ese pueblo no soportaria la invasión de quien fuera. Y creo que el mundo lo sabe. Yo te pido que con tu magnífica verba y luego de haber soportado las pruebas que en tu vida enfrentaste, trates de que te embarge el amor a tu pueblo, que es el amor a la Patria.

Buenos Aires, 14 de enero de 2019

 


PrisioneroEnArgentina.com

Enero 14, 2019


 

“…Volver a Soñar…          (El tigre de los llanos)

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 Por JORGE B. LOBO ARAGÓN.

Es el día del abogado. Después de recibir los emotivos y siempre conmovedores  saludos de mis amigos, que ayudan a seguir luchando en este mundo tumultuoso y febril, me acerque a la computadora con intenciones de escribir. Hace mucho tiempo que mis bilocaciones se esfumaron y extraño sobremanera a los grandes personajes que entreviste durante mi privilegio cósmico. No lograba concentrarme ni siquiera pensar. El ocio de un día de recreo sin tribunales me envolvió  en un suave letargo.  Me eché cual mascota sobre la cama para dormitar un rato. Si…De pronto empecé a volar…Estaba soñando o bajo la influencia de la ubicuidad sideral. Volando desde la vigilia observe nítidamente el globo terráqueo.

La impresionante grandeza de los océanos Indico y Pacífico hacen parecer al mar mediterráneo como un pozo de ridícula insignificancia. Y sin embargo en ese pequeño mar y en sus ajetreadas costas se han desarrollado las civilizaciones más trascendentes y la cultura ha conocido sus mayores esplendores. Seguí revoloteando y viajando por medio de las estrellas inspeccionando sus brillos mientras trataba de recordar sus nombres. Mi posición de observador estaba dotada de un blando balanceo como un ave con sus caprichosos e inesperados balanceos, mientras el solemne silencio del espacio me absorbía.

Como un cóndor me eleve todo lo alto que pude…abrí las alas y caí hacia otra dimensión. Estaba parado dentro de un plano vaporoso y saliendo  como de cono sombrío observe a un hombre más bien bajo, aunque de fuertes músculos. Su cabello ensortijado estaba  tapado por  un sombrero de alas anchas, a la moda de los provincianos arribeños; a sus recios bigotes que se unen a bien pobladas patillas, pareciera que de ocasiones se los afeitara. Lo más notable en su fisonomía son los negros ojos, llenos de luz, de fuerza, de energía, bajo las negras cejas encrespadas que hacen más vigoroso su semblante. Viste rico poncho de vicuña, como corresponde a campesinos de calidad. Un auténtico  provinciano que llega en galera a la Buenos aires del 1810 con un elegante manejo de su caballo. La ciudad no está a obscuras.

El general Quiroga va en coche al muere

El madrejon desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frio del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galeron enfatico, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿que ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de punialadas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.

 

Jorge Luis Borges

Una luna en su cuarto creciente les da a las calles el resplandor preciso para que llegue hasta el centro el carruaje. El polvo que los tapa delata que vienen de lejos. Están apurados. Contemplo  que su rostro denota cierta preocupación.  Estaba callado. Si…el…nocturno, callado, fugitivo, está llegando a la gran ciudad un once de marzo de 1830… Se llama Juan Facundo Quiroga. Nombre con renombre en todas partes. ¿Fugitivo? Sí, llega derrotado. Como general ha dirigido los ejércitos federales para salvar a las provincias de la invasión que les hace Paz con las tropas del ejército de línea, pero a pesar de su coraje ha sido vencido en La Tablada, y por confiarse en la caballerosidad lo han sorprendido en Oncativo. Al fuerte gobernador, capaz de poner y de sacar gobernadores en un montón de provincias, sólo le queda un grupito de acompañantes a falta de ejércitos aguerridos y entusiastas. Todavía no es viejo. Tiene cuarenta y tres años. Pero pareciera que la vida de intemperies que ha llevado le ha producido un reumatismo. Al otro día el gobernador de Buenos Aires le rendirá honores de general victorioso al personaje que ha venido buscando amparo ante su descalabro. Pero bien hace don Juan Manuel, porque ese Tigre de los Llanos que lame sus heridas es un derrotado pero no está vencido, no está acabado, no está entregado. “Mal herido”, sí, pero todavía capaz de “arremeter feroz”, vivo ejemplo del consejo que años después dará Almafuerte. Los comisarios de Buenos Aires le facilitarán vagos y delincuentes. Y al frente de 400 hombres, a los que él deberá impartirles disciplina y contagiarles entusiasmo, otra vez atravesará el país dando batalla donde la patria lo necesite. El general Quiroga tiene tal fibra que no parece hombre de carne y hueso. Parece la encarnación de un fantasma destinado a dar aliento a los siglos venideros. Me despierto sobresaltado, como angustiado. Miro el reloj sobre la pared. La tres de la tarde y no sé de qué día. Me levanto con ese sopor de haber vivido una sensación particular y extraña. No fue la omnipresencia de entrañables viajes siderales en donde siempre pude dimensionar al interlocutor como un prójimo de carne y hueso. He soñado y me  encuentro admirando a un hombre único y especial. A un  guerrero que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre  sus cenizas,  se levanta a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Él tiene todavía el secreto. El hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, todavía musitan ¡No! ¡No ha muerto!; ¡vive aún! Él vendrá”.Facundo no ha muerto. Está vivo en las tradiciones populares.  Enterrado de pie come le corresponde a un macho argentino que se presenta ante el Creador junto al poema de Jorge Luis Borges seguirá siendo inmortal.

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

 


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 30, 2018


 

“…Lector…” (24 de Agosto)

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Por JORGE B. LOBO ARAGÓN.

 

Opinión:

 

Hoy es día del lector como homenaje al  a Jorge Luis Borges, de quien este año se conmemora los 32 años del aniversario de su muerte el 14 de Junio de 1986.  En esta fecha, las redes sociales celebran la fecha con imágenes de las portadas de sus libros preferidos, citas de sus autores, de sus frases célebres  y de sus de sus escritores preferidos. Y como alguien que disfruta leyendo y escribiendo por su íntima relación con el lector, deseos ofrendar en su homenaje  y  congratularme con su frase  en su Poema “El lector” que escribió: “que otros se jacten de las páginas que han escrito , a mí me enorgullecen las que he leído” . Al respecto también quiero en este día congraciarme con las bibliotecas. Es que a  principios de este siglo, un periodista escribió una nota que ahora nos llama la atención. Decía que había observado algo insólito, inexplicable, increíble por lo irrazonable: resulta que a las canchas en las que grupos de muchachos se divertían jugando a la pelota, iba bastante público a pesar de que cobraran entrada para verlos;  muchísimo más público del que acudía a las bibliotecas, a pesar de que en las bibliotecas, además de no cobrarse nada por entrar, se podía realizar una tarea – estudio, aprendizaje, pasatiempo, instrucción, investigación y lectura – de alto valor para el propio interesado. El periodista mostraba el hecho como inexplicable por lo absurdo que resultaba. Ahora por supuesto lo encontramos perfectamente natural y comprensible. Este siglo – cambalache problemático y febril – , nos ha acostumbrado a ver que el hombre no se guía por su raciocinio, por la lógica, sino por las pasiones. Y a pesar de que las pasiones sean apetitos desordenados del ánimo, el hombre de este siglo se las echa encima muy campante, sin siquiera ruborizarse. Una tremenda distancia espiritual nos separa de aquel faraón egipcio que en la puerta de su biblioteca escribiera: “tesoro de los remedios del alma”. Hasta las alocadas y atolondradas pasiones tendrían su remedio entre el tesoro de los libros, fuentes de serena sabiduría. Llama la atención, sí, la escasa afluencia de lectores a las bibliotecas, cada día menor. Pero es un público valioso y persistente. A pesar de que sean muchísimos más los que se junten a ver los juegos de pelotas -como en otros tiempos las cuadrigas, el circo, las fieras, las bibliotecas todavía se  mantienen a través de los milenios. Que este homenaje en este día del lector para agradecer expresamente a los que absorben unos instantes de su tiempo a leer mis notas, comentarios o entelequias y dejan alguna opinión. Así también a los que me leen en silencio para no criticarme en público. Y a quienes con coraje y valentía me han editado y siguen publicando mis opiniones. A  cada uno sea motivo propicio para que recordemos  la existencia de los libros y de las bibliotecas y de tantas publicaciones que se pueden leer a través de las redes sociales cuando no tengamos tiempos de disfrutar palpando suavemente las páginas de losremedios del alma. Feliz día a mi gran amigo  y amiga el LECTOR.

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

jorgeloboaragon@gmail.com

 


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 24, 2018


 

“…Escritor…

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 JORGE BERNABE LOBO ARAGÓN

Cada 13 de junio se conmemora el Día del Escritor. El festejo no es casual y se debe a que en esa fecha, pero de 1874, nació Leopoldo Lugones en Villa María del Río Seco, en Córdoba. Lugones fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) la que, luego del suicidio del poeta, estableció el día de su natalicio como el Día del Escritor. Cuando Lugones escribe “La grande Argentina” su propósito era ya la de señalarnos lo que puede hacer la Nación para alcanzar su destino de llegar a la categoría de potencia. Es por eso que en el día de los escritores es mi deseo no solamente rememorar a los grandes escritores que tiene y tuvo el país a través de todos los tiempos, sino también rememorar una frase de José Ortega y Gasset con “Argentinos a las cosas”. Leopoldo al igual que Ortega y Gasset, amaban a la Argentina y nos pintaban, ilusionados con un futuro venturoso. Es admirable lo que estos grandes escritores dedujeron de nosotros en el hecho de ir hacía más allá, un aspirar constante y un anunciar que algo va a ser. Pero las virtudes a veces se abandonan con facilidad. Es que es el mismo estado el que debe convencernos de una vez por toda sobre nuestras técnicas y conocimientos, para poder explotar y administrar una riqueza intelectual que indudablemente tenemos. En Europa hubo grupos de gente sabia y una juventud ávida por cultivarse, y de ese empuje nacen las universidades. Nosotros invertimos muchas veces el proceso y creamos las universidades sin tener primero los sabios, y así las “cátedras, los puestos, los huecos sociales surgen antes que los hombres capaces de llenarlos”. A principios de este siglo, un periodista escribió una nota que ahora me llamón la atención. Decía que había observado algo insólito, inexplicable, increíble por lo irrazonable: resulta que a las canchas en las que grupos de muchachos se divertían jugando a la pelota, iba bastante público a pesar de que cobraran entrada para verlos. Mucho más público del que acudía a las bibliotecas, a pesar de que en los centro de culturas, además de no cobrarse nada por entrar, se podía realizar una tarea, estudio, aprendizaje, pasatiempo, instrucción, investigación, de alto valor para el propio interesado. El periodista mostraba el hecho como inexplicable por lo absurdo que resultaba. Ahora lo encontramos perfectamente natural y comprensible máxime en los meses del mundial de futbol. Este siglo, cambalache problemático y febril, nos ha acostumbrado a ver que el hombre no se guía por su raciocinio, por la lógica, sino por las pasiones. Y a pesar de que las pasiones sean apetitos desordenados del ánimo, el hombre de este siglo se las echa encima muy campante, sin siquiera ruborizarse. Una tremenda distancia espiritual nos separa de aquel faraón egipcio que en la puerta de su biblioteca escribiera: “Libros tesoro de los remedios del alma”. Hasta las alocadas y atolondradas pasiones tendrían su remedio entre el tesoro de los libros, fuentes de serena sabiduría y la calidez de los escritores. Las bibliotecas y los escritores se mantuvieron a través de los milenios. Festejemos que los escritores y los libros todavía existen ya que el paso del tiempo no cuenta para los remedios del alma y el saber. Recordemos que unos días más adelante el 23 de junio de 1911, en Rojas, nació Ernesto Sábato, un grande de la letra y el saber. Y qué decir de nuestro Jorge Luís Borges el escritor más celebrado y considerado de todas las épocas en nuestro país y en el mundo, literario contemporáneo. Ambos simbolizan a la intelectualidad, argentina. Decir Sábato y Borges es decir estudio, pulcritud, seriedad, hombres que por su vocación de estudiosos son y deben ser ejemplo para la juventud y el culto intelectual que cultiva la inteligencia. Que esta celebración del día del escritor sea motivo propicio para que recordemos su existencia, para que nos hagamos cargo de nuestra obligación de conservar y amparar a los hombres de letra y para que tomemos conciencia de los aportes de saber que la escritura puede brindarnos.

Dr. Jorge B. Lobo Aragon

PrisioneroEnArgentina.com

Junio 14, 2018

“DOMINATRIX” Sociopatías y Psicopatías Dañinas

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 Dr. Carlos del Señor Hidalgo Garzón*

 

 

BASES TEORICAS DE LA DIDACTICA EN LAS UNIVERSIDADES

Durante las cátedras en la Universidad en las áreas de Comunicación – Psicosociología de MCS (Medios de Comunicación Social), Periodismo Especializado, y Relaciones Públicas, teníamos que enfrentar a los alumnos con realidades que no por ser diferentes a la ética y estética personal, debiéramos desentendernos y por el contrario debíamos involucrarnos en estricto concepto didáctico profesional. No estábamos preparando ni monjes ni robot ni misiles psicopáticos. Estábamos y nos debíamos a la formación básica de un futuro profesional.

Las áreas siempre estaban ligadas a la Imagen el Mensaje y sus efectos mentales para las acciones volitivas del ser humano. Nosotros los profesores, debíamos encausar los temas a las fuentes científicas y la de la moral media, ya que la conformación de los perfiles de personalidad de los varones y las mujeres, no podía ser vulnerado, pero tampoco tan protegido, que se le evitara el conocimiento y su libre elección de enfoque y praxis.

Por otra parte, como universitarios ya en cuarto años, donde se encontraban estas asignaturas, el auditorio era compuesto por personas mayores, con la suficiente libertad de elección de los destinos temáticos en los desarrollos. Es más era y es muy conveniente, enfrentar las realidades, incluso las de mayor compromisos emocional con educación, pero sin tapujos.

Pues cada futuro profesional jurará una conducta, que más adelante cumplirá o vulnerará, más allá de los que los docentes hubiéramos insinuado en el campo de la ética, la moral lo bueno y lo bello. Siempre el camino de la Verdad y “tómela o déjela – es su camino y usted elige”.

En todo caso, lo Psico-socio-axio-antropo cultura, no permitía límites catedráticas para evitar riesgos, que de por sí , ya profesionales los alumnos seguramente se desempeñaran en MCS (Medios de Comunicación  Social) – de todo tipo – RRPP (Relaciones públicas) – Periodismos y una gama infinitas de lugares donde el buen criterio y la ausencia de lagunas del conocimiento, les permitiera actuar en consecuencia – Profesionalmente. Con su propio discernimiento y libre elección, sin que lo bueno a o lo malo sea impuesto desde un estrado catedrático. Aunque el alumno advirtiera quién y cómo era el docente en su vida real, fuera del claustro académico.

Pero por sobre todo esta ante la Libertad la responsabilidad y los Pensamientos y los Actos.

 

LIBERTAD DE CATEDRA Y CLAUSTO PROPIO

En el principio de Libertad de Claustro y académica y en el buen uso del propio ámbito es precisamente el mejor medio, para que quienes debemos transferir inquietudes y ganas por la investigación, no seamos atriles de una moral que incluso puede estar en falla en el docente, de allí que cada uno deberá si desea aceptar los medios que se le ponen a disposición y la posibilidad de rechazar ex-catedra lo que supera sus convicciones, que de ser intimas son del más puro respeto, y no la medida de no hacer daño a si mismo ni a terceros.

El inefable Tato Bores, sin ideologismos, proclamaba desde su filosofía artística – mordaz incisiva lo del “mester de juglaría o clercía” “LA LIBERTAD ES LIBRE”. Reitero no era adhesión ideológica vernácula, y como Borges con su inefable “ironía”. Géneros literarios de profunda nobleza como la Biblia o el Martín Fierro, o Almafuerte o José Ingenieros o Kraus. SI – LA LIBERTAD ES LIBRE, es algo así como – salvando las distancias la verdad metafísica del SER ES EN TANTO ES. Y el más grande y recio Maestro Jesús remató “LA VERDAD OS HARA LIBRES”

Creemos que la libre elección, tiene sus límites a la luz de una verdad no profana – y es un límite la destrucción propia o ajena de la VIDA.

DE PSICOPATAS Y SOCIOPATAS

Diferencias entre un Psicópata y un Sociópata

Cuando se trata de condiciones médicas, Y más cuando no estamos graduados como médicos, siempre es importante tener bien claros algunos conceptos, sobre todo cuando se trata de enfermedades mentales o condiciones psicológicas de influencia en la moral pública y la conducta social.

Hoy vamos a hablar de la psicopatía y la sociopatía, y en función del muestrario de  un tema del fetichismo erótico o actos de aburridos y en tal caso como influyen en las acciones para Sí y para con los terceros, en especial el contexto en el que debemos movernos ,cuál es la Criminología, con un fuerte acento en el estudio y conocimiento de  La Personalidad del Sujeto u Objeto, y su Conducta, personal y social según se lo aprecie y para qué fin.

Similitudes entre un psicópata y un sociópata

Ambas condiciones son consideradas trastornos de la personalidad y comparten muchos rasgos en común por las consecuencias de la conducta hacia si mismo o hacia terceros. Por ello advertimos la criminalidad de los actos, que son punibles.

Por ejemplo, la falta de empatía con las demás personas, la falta de remordimiento por las acciones que pueden causar daño y la tendencia a ser violentos (externa o internamente y sus evidencias externas o internas). Se trata de condiciones diferentes, pero además cada caso es único.

El tema de la violencia, puede tener diferentes enfoques morfológicos y sus manifestaciones internas y externas a veces relativas como todo lo proveniente de un ser humano, en particular estos casos en desarrollo en este capítulo, luego ampliaremos con los aportes de CASOS, a proveer por los lectores, si lo juzgan conveniente.

Ya que hay personas con un fuerte rencor reactivo, y no lo expele ni lo manifiesta en función del auto daño, y la aplicación de frenos inhibitorios, pero la peligrosidad es manifiesta; en cuanto esos frenos se aflojan- pues la violencia puede ir de lo verbal a las acciones físicas y materiales.

DAÑOS SECUENCIALES DE LAS DOMINATRIX

Como por ejemplo quitar el “arresto domiciliario” mediante subterfugios y mentiras , perfectamente pergeñadas incluso manipulando los estudios de “perimetrología” e incomunicaciones – el “preso” es para las o los Dominatrix, en el caso de los PPL (Persona Privada de Libertad), “un cacho e´carne” a zamarear, rasgar y deglutir bien sangrante canivalescamente”…como el violador …allí se siente la satisfacción como la de Wellington   en el desayuno con sus Oficiales más cercanos y previo a la batalla de Waterloo. Comiendo en ese desayuno a las cinco de la madrugada, riñones a la provenzal salteado en vino borgoña (francés).La carne del preso también da placer.

Por ejemplo, tenemos Jueces y especialmente Secretarias, que solo le llevan a la firma a al Juez – decisiones ya tomadas por ellas – y las bases y la exposición, forman parte de perversas aberraciones intestinas y traducida inclusive – suavemente y formalmente – pero con el fin de producir al prisionero mayores penurias, dolores o inconvenientes. EN RESOLUCIONES QUE REALMENTE SON EL PRODUCTO DEL RESENTIMIENTO EL ODIO Y EL PODER.

El caso más común son las “anorgásmicas” en sus relaciones con hombre o mujer y su descarga en la virulencia de acciones júdicas administrativas, ya sea de privación, opresión o lisa y llanamente, tormento y tortura, para que el as del aumento en el estrés carcelario contribuya inmensamente en la muerte – asesinato del prisionero. Cosa que los Prisioneros Políticos, tenemos claro y curiosamente, sus familiares no accionan ni buscan la lógica y noble “vindicta judicial y reparaciones Penales – Civiles y Administrativos o sea resarcimiento del crimen, y la Dominatrix lo sabe y sintiéndose estimulada, procrea nuevos crímenes.

Pues bien, se sabe dominadora por inacción de las víctimas y sus familiares. Que bajo un tamiz depresivo, se niegan a continuar la batalla por el nombre y el Honor del Asesinado y los resarcimientos, que por error en la fe religiosa, se RESIGNAN MANSAMENTE AL TRIUNFO DEL MAL.

CONTINUARÁ…

 

 

Discapacitados

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 Escribe JORGE B. LOBO ARAGÓN.

 

Se ha convenido en celebrar los 3 de diciembre el “día del discapacitado”. Permítaseme que en mi condición de Ex-Presidente de la comisión de Menores, Familia y Discapacitados les rinda mi homenaje todos los días. No se asusten, no, suponiendo que voy a formular una larga perorata, sentimental y lacrimosa, buscando despertar la conmiseración de todos hacia un sector desprotegido, desfalleciente, endeble, desconsolado, sector que al exponer sus cuitas lo haría a la espera de prebendas, dádivas y ventajas. No. Rindo homenaje a los discapacitados en cuanto son en la sociedad un sector que, si bien necesita ser tratado con ciertas diferencias por el evidente hecho de ser diferente, también está dispuesto a ser socialmente útil y a dar de sí cuanto su condición humana -imagen y semejanza de Dios- le permita brindar a los demás. En este sentido me permito recordar a ilustres discapacitados que han merecido las honras y el respeto de todo el mundo civilizado. Me refiero a Esopo y Homero, a Aníbal, a Demóstenes, a Miguel de Cervantes, a Francisco de Quevedo y Villegas, a Juan Ruiz de Alarcón, a Luis de Camoens, a Beethoven, a lord Byron, a Toulousse Lautrec. Viniendo a días más actuales, vaya este homenaje de gratitud a los músicos Joaquín Turina, Boccelli, José Feliciano, Stevie Wonder, como a Roberto Carlos. Entre los argentinos recordemos al manco Paz, al presidente Sarmiento víctima de una sordera progresiva que naturalmente agriaba su carácter y al ciego, o casi ciego, Jorge Luis Borges que señalara un hito imperecedero en nuestras letras.
Si hemos de llegar hasta los días actuales y al ámbito de la política bien podremos recordar a políticos y deportistas, y al periodista Gerardo Sofóvich. Y viniéndonos a Tucumán no pueden quedar marginados de nuestra demostración los arpistas ciegos Roque Royna y Segundo Aredes, y cuantos músicos populares han hecho pervivir la música tradicional a pesar de sus limitaciones físicas. Como olvidar a mí amigo Carlos Fiori emblema de las personas con problemas en nuestra provincia. En este recuerdo de discapacitados que han dado a la sociedad brillantes frutos de sus talentos, de su arte, de sus altas capacidades a pesar de las limitaciones sufridas, una mención especial se merecen Helen Kéller, ciega, sorda y muda que gracias a su tesón superó sus limitaciones hasta llegar a ser una escritora que dejara a la humanidad el testimonio de lo que el esfuerzo puede, y Anthony Hopkins, físico, matemático, cosmógrafo, que ha llegado a los primeros planos de la ciencia del mundo a pesar de sufrir una parálisis que afecta a todos sus miembros, a todos sus miembros pero no a su cerebro ni a su voluntad de interpretar y ampliar las ciencias del cosmos. Pido pues un homenaje de todos los días y un constante acercamiento a los discapacitados. Pero no sólo a los ilustres discapacitados de los que sólo he hecho una ligera mención, sino a todos los discapacitados, que desde desconocidos rincones y superando mil inconvenientes se esfuerzan en superar sus males, en ser útiles a los suyos y en dar a la sociedad lo máximo que sus medios les permiten. A los discapacitados que no se quedan en actitud llorosa ni compungida sino que se yerguen demostrando todo el valer de su condición humana. Para ellos, para los que luchan desde las condiciones más adversas, vaya este homenaje.

 

 


PrisioneroEnArgentina.com

Diciembre 5, 2017


 

Lector…

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 Por JORGE BERNABE LOBO ARAGON

Opinión:

Hoy 24 de Agosto día del lector como homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges, de quien este año se conmemora los ciento dieciocho años de su natalicio. En este jornada tan especial, las redes sociales celebran la fecha con imágenes de las portadas de sus libros preferidos, citas de sus autores, de sus frases célebres y de sus de sus escritores preferidos. Borges, lógicamente, es el más mencionado. El día de lector, ha sido establecido por la ley 26.754, como conmemoración y homenaje al día del natalicio del famoso escritor argentino el 24 de agosto de 1899.Y como alguien que disfruta escribiendo con una íntima y especial relación con el lector, deseos ofrendarle un homenaje y congratularme con las bibliotecas. Es que a principios de este siglo, un periodista escribió una nota que ahora nos llama la atención. Decía que había observado algo insólito, inexplicable, increíble por lo irrazonable: resulta que a las canchas en las que grupos de muchachos se divertían jugando a la pelota, iba bastante público a pesar de que cobraran entrada para verlos; mucho más público del que acudía a las bibliotecas, a pesar de que en las mismas , además de no cobrarse nada por entrar, se podía realizar una tarea, estudio, aprendizaje, pasatiempo, instrucción, investigación y lectura , de alto valor para el propio interesado. El periodista mostraba el hecho como inexplicable por lo absurdo que resultaba. Ahora lo encontramos perfectamente natural y comprensible. Este siglo, cambalache problemático y febril, nos ha acostumbrado a ver que el hombre no se guía por su raciocinio, por la lógica, sino por las pasiones. Y a pesar de que las pasiones sean apetitos desordenados del ánimo, el hombre de este siglo se las echa encima muy campante, sin siquiera ruborizarse. Una tremenda distancia espiritual nos separa de aquel faraón egipcio que en la puerta de su biblioteca escribiera “tesoro de los remedios del alma”. Hasta las alocadas y atolondradas pasiones tendrían su remedio entre el tesoro de los libros, fuentes de serena sabiduría. Llama la atención. Sí, la escasa afluencia de lectores a las bibliotecas, cada día menor. Pero es un público valioso y persistente. A pesar de que sean muchísimos más los que se junten a ver los partidos de futbol, como en otros tiempos las cuadrigas, el circo, las fieras. Las bibliotecas se mantienen a través de los milenios. Que este homenaje en este día del lector sea motivo propicio para que recordemos su existencia, para que nos hagamos cargo de nuestra obligación de conservarla, ampararla, mejorarla; para que tomemos conciencia de los aportes de saber que ella puede brindarnos. Feliz día mi amigo Lector.


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 24, 2017


 

Poetas y Poesía…

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 Por JORGE BERNABE LOBO ARAGON.

Hoy me levanté, sintiendo una sensación especial. Mi yo físico me decía que seguramente tendría un nuevo viaje astral o desdoblamiento. A los pocos minutos mi ser se estremeció lanzándome a un nuevo viaje interdimensional. Me desperté en la Madre Patria. La España de mis ancestros. Exactamente en Sevilla en donde “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero”. Ahí mismo en donde ojala Dios decida que muera y que Él abra mi tumba el último día. Allí pude conocer a dos hermanos. Ambos casi de la misma edad. Al abrir los ojos me parecía reconocerlos de toda una vida, seguramente a través de la poesía que mis tíos y madre decían con excelsa melodía. Conocí en mi primer revoloteo a Antonio quien me contó que nació un 29 de agosto de 1874 y casi al mismo tiempo apareció Manuel quien sonriendo me dice que él es el benjamín por nacer once meses después. Eran mis conocidos de toda una vida por escuchar y aprender sus poesías. Antonio y Manuel Machado presente en mí sueño racional. No lo puedo creer. Me encuentro en la Sevilla, donde vivía la familia que después se trasladó a Madrid. Esa luz de Sevilla que quedará reducida para Antonio en el palacio donde nació con su rumor de fuente y su padre en el despacho. La alta frente, la breve mosca y el bigote lacio. Es que lo atrapa el paisaje adusto de las duras tierras castellanas. Madrid, Madrid, ¡Qué bien tu nombre suena. Rompeolas de todas las Españas ¡La tierra se desgarra, el cielo truena. Tú sonríes con el plomo en las entrañas. Antonio, una cumbre de la poesía española, me sonríe con un guiño de ojo como subestimando su estirpe proclamando jocosamente que alcanzó popularidad gracias a las canciones de Serrat. A Manuel en cambio el luminoso ambiente andaluz le pintará con vívidos colores sus recuerdos para toda la vida. Es Manuel, el que con gallardía le canta a la bravura de los toros y a la gloria del torero, a la guitarra y al “cante jondo”, y ha inspirado a muchísimos poetas populares. Es él en persona quien me dice que le gusta el anonimato y que prefiere quedar tapado por el olvido. Y con sus palabras entiendo porque los biógrafos siempre comenzarán recordando: “…hermano de Antonio. Es que Manuel, de joven, va a París y se empapa en sus novedades artísticas. Vuelve en 1900 y en diez años escribe la mayor parte de sus poesías. Lo toma el desaliento. Entra a la administración pública y se desempeña como bibliotecario de las universidades de Santiago primero, de Madrid después, y luego de la biblioteca nacional y en el museo municipal. Se reduce a colaboraciones en los periódicos y algunas críticas literarias. Más tarde con la misma afabilidad y sinceridad me comenta haber sido galardonado con un asiento en la Real Academia de la Lengua. En su relato me viene a la memoria mi encuentro con Jorge Luis Borges quien casi en secreto y a su modo me confiesa que le gustaba más las obras de Manuel que Antonio, lo que también es un galardón. En cambio también recuerdo que a Antonio lo define Rubén Darío como “hombre de buena fe”. Y él mismo después se pinta – “a mi trabajo acudo”- como un ciudadano diligente. Ya en confianza Manuel me revela su afición a la holganza -“mi voluntad se ha muerto una noche de luna / en que era muy hermoso no pensar, ni querer”. ~”Que la vida se tome la pena de matarme / ya que yo no me tomo la pena de vivir”- . Es que en lugar de ahondar en filosofías se siente atraído por el pintoresquismo popular, y por componer alguna de esas coplas cuya mayor gloria será dar vueltas de boca en boca hasta convertirse en anónima. Me confirman emulando al Gaucho Martin Fierro que entre 1926 y 29 trabajan juntos en teatro poético. Manuel me enumera con enorme humildad a excelsas obras como “Julianillo Valcárcel”, “Las adelfas”, “La Lola se va los puertos”, “Juan de Mañara” y “La duquesa de Benamejí”. Me habla de su hermano Antonio destacando y resaltando la sencillez y sobriedad de su poesía. Con hidalguía y amor de hermano en su bajo perfil exalta las sinceras reflexiones de Antonio que lo humanizaron y lo acercaron al pueblo convirtiéndolo el emblemático poeta defensor del alcance popular de la poesía. Cuando me doy vuelta Antonio desaparece y solamente escucho su voz diciéndome: Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino. Y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. De nuevo como en la mayor parte de mis relatos siento que un hilo brillante invisible como el cordón rojo del destino me distancia de mis amigos casi gemelos. Un hilo rojo al que no puedo imponer mis caprichos ni tampoco romper ni deshilachar. Un hilo rojo directo a mi corazón me lleva nuevamente a mi cuerpo físico. Hilo como un aurea encendida, que me conecta en mis éxtasis a los más profundos misterios, que simbolizan el antes y el después. Como si fueran mis almas gemelas, grito sin poder despertar. ¿Cómo se hace para escribir poesía entre dos? No tengo la menor idea. Pero me lo imagino a Manuel caminando por la pieza mientras lanza imágenes quiméricas, y a Antonio, paciente, lápiz en mano, poniéndole orden, juicio y poesía a la maraña de fantasías que ha invadido la habitación. Y siento la voz de mi madre que me murmura al oído. Adiós me dijiste, una tarde plácida, escuchando el lánguido suspirar del agua. Adiós para siempre repetiste impávida siguiendo el camino sin volver la cara. Dispersa y atónita quedó mi mirada viendo como un todo “se convierte en “nada”. Gracias poetas. Dulce viaje, algún día cuando regresen nos volveremos a encontrar.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Julio 26, 2017


 

Día del Amigo

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“La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”

Francis Bacon (1561 – 1626).

 

Los amigos
En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.
Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.
Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.
Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.
Julio Cortazar

Poema de la amistad
La amistad es un río y un anillo.
El rio fluye a través del anillo.
El anillo es una isla en el río.
Dice el río: antes no hubo río, después sólo río.
Antes y después: lo que borra la amistad.
¿Lo borra? El río fluye y el anillo se forma.
La amistad borra al tiempo y así nos libera.
Es un río que, al fluir, inventa sus anillos.
En la arena del río se borran nuestras huellas.
En la arena buscamos al río: ¿dónde te has ido?
Vivimos entre olvido y memoria:
este instante es una isla combatida por el tiempo incesante
Octavio Paz
La razón de por qué los argentinos celebran hoy el Día del Amigo no es casual.
Se le ocurrió a Enrique Ernesto Febbraro, un argentino profesor de psicología y filosofía, cuando tenía 18 años, aunque tardó en concretarla.
“Fue una vieja ocurrencia de cuando era locutor en Radio Argentina. En esos días, el gobierno nos daba una lista con las celebraciones que había que evocar todos los días. Era una cantidad enorme de fechas patrióticas, pero no había ninguna virtud que se festejara. Y mi idea era festejar el Día del Amigo”, le dijo Febbraro al diario la Voz del Interior, de la provincia de Córdoba, Argentina. Pero este argentino, quien murió en 2008 a los 84 años, no podía decidir qué fecha escoger para la celebración.
Hasta que el hombre pisó la luna por primera vez el 20 de julio de 1969 “en nombre de la amistad de la humanidad hacia el universo. Esa fue mi oportunidad”, le dijo al diario algunos meses antes de morir.
Para sumar adeptos, Febbraro comenzó a enviar tarjetas postales a todo el mundo contando su propuesta. Mandó 1.000. Y le respondieron 800 personas adhiriendo a la iniciativa que luego fue patentada.
Febbraro definió la amistad como “la virtud más sobresaliente porque es desinteresada de todas maneras. El amigo es una persona real, que ronca, que tiene mal carácter y que uno lo aguanta porque lo conoce”. Pero advirtió que “eso de querer ´tener un millón de amigos’ (por el tema musical del brasileño Roberto Carlos) es un bolazo (mentira)”


 

Enrique Ernesto Febbraro

 

 

En el Día del Amigo DE UN TUCUMANAZO

En el mes de julio se conmemora el día del amigo. Lo recordábamos en una reunión de varios, mientras tomábamos mate. Uno se acordó de Atahualpa, que había definido: el amigo es uno mismo en el cuero de otro. Se agregó que ese concepto no es original de Atahualpa, sino que nos viene de Aristóteles; lo que de ningún modo es un reproche a don Ata sino un elogio, porque hace muy bien el poeta al transmitirnos conceptos de la tradición griega, tradición conservada por la cristiandad y que es legítima herencia del pueblo criollo. Una señora hizo el elogio del festejo desde el punto de vista de que no es un invento del comercio con el palmario propósito de aumentar sus ventas, no: el día del amigo tiene fecha fija, el 20 de julio, y no está dependiendo de los sueldos recién cobrados ni de fomentar la salida de los productos que se van quedando viejos sin salir de las estanterías (o de las góndolas) ni especula con las vacaciones escolares; lo han instaurado los norteamericanos en recuerdo del primer viaje a la Luna, la constante y fiel amiga de la Tierra; amiga consecuente, invariable, perseverante; excelente ejemplo de amistad. Otro de la rueda se entusiasmó con este concepto; no sabía que la inspiradora del festejo era la amistad de la Tierra con su compañera Luna; agregó que entonces lo que debiera conmemorar el día no era al amigo, sino más bien al amor, pues la Luna es la eterna enamorada de la Tierra, como lo muestra manteniéndose siempre en su entorno y mostrándole invariablemente la misma cara, como si estuviera embobada en su contemplación, deleitándose de su perpetua compañía. Entonces la viejita que nos cebaba mate intervino para sujetar esa expansión del entusiasmo. No – dijo – La Luna no es el amor sino sólo la amistad. Una característica inseparable del amor es la de ser productivo, la de fructificar. ¿Cómo va a ser amor una compañía que nunca se multiplica en hijos? El amor, verdadero amor, da frutos. Las otras relaciones pueden ser muy placenteras, muy gustosas, muy deleitables, pero no son amor, lo que se dice amor, verdadero amor. Todos los presentes asentimos. No se había incorporado a la rueda ninguno de los que llaman amor a cualquier relación, viva la amistad. Entre todos tratemos de ampliarla a todos los rincones del planeta. No es una utopía. Siempre se puede. Entre todos unidos podemos.

Poema de la Amistad

No puedo darte soluciones para todos los problemas de
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me
lo pides.
No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para
crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti…
En estos días me puse a recordar a mis amistades mas
preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pense en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Gracias por ser mi amigo.

Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero.
William Shakespeare (1564-1616)

Ese es un amigo

Aquel quien, cuando te vas, te extraña con tristeza
Aquel quien, a tu retorno, te recibe con alegría
Aquel cuya irritación jamás se deja notar
Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel quien más pronto da que pide
Aquel quien es el mismo hoy y mañana
Aquel quien compartirá tu pena igual que tu alegría
Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel quien siempre está dispuesto a ayudar
Aquel cuyos consejos siempre fueron buenos
Aquel quien no teme defenderte cuando te atacan
Ese es a quien yo llamo un amigo.

Extracto de un poema de John Burroughs (1837-1921)

 


PrisioneroEnArgentina.com

Julio 20, 2017


 

Día del Escritor

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13 de Junio 

 

Opinión:

Cada  13 de junio se conmemora el Día del Escritor. El festejo no es casual y se debe a que esta misma fecha, pero de 1874, nació Leopoldo Lugones en Villa María del Río Seco, en Córdoba. Lugones fundó la Sociedad Argentina de Escritores(SADE) que, luego del suicidio del poeta, estableció el día de su natalicio como el Día del Escritor. Ccuando Lugones escribe“La grande Argentina” su propósito era ya la de señalarnos lo que puede hacer la Nación para alcanzar su destino de llegar a la categoría de potencia. Es por eso que en el día de los escritores  deseó no solamente rememorar a los grandes escritores que tiene y tuvo el país a través de todos los tiempos, sino también  una frase de José  Ortega y Gasset con “Argentinos  a las cosas”.  Leopoldo al igual que Ortega y Gasset, amaban a la Argentina y nos pintan, ilusionados con un futuro venturoso. Es admirable lo que estos grandes escritores entendió de nosotros en el hecho de ir hacía más allá, un aspirar constante y un anunciar que algo va a ser.  Lo que nos define y describe ilusionados con un futuro venturoso. Pero las virtudes se abandonan con facilidad. Es que el estado debe convencernos de una vez por toda sobre nuestras técnicas y conocimientos,  para  poder explotar y administrar una riqueza intelectual que indudablemente tenemos. En Europa hubo grupos de gente sabia y una juventud ávida por cultivarse, y de eso nacen las universidades. Nosotros invertimos muchas veces  el proceso y creamos las universidades sin tener primero los sabios, y así las “cátedras, los puestos, los huecos sociales surgen antes que los hombres capaces de llenarlos”. A principios de este siglo, un periodista escribió una nota que ahora nos llama la atención. Decía que había observado algo insólito, inexplicable, increíble por lo irrazonable: resulta que a las canchas en las que grupos de muchachos se divertían jugando a la pelota, iba bastante público a pesar de que cobraran entrada para verlos; mucho más público del que acudía a las bibliotecas, a pesar de que en los centro de culturas, además de no cobrarse nada por entrar, se podía realizar una tarea -estudio, aprendizaje, pasatiempo, instrucción, investigación, de alto valor para el propio interesado. El periodista mostraba el hecho como inexplicable por lo absurdo que resultaba. Ahora lo encontramos perfectamente natural y comprensible. Este siglocambalache problemático y febril – , nos ha acostumbrado a ver que el hombre no se guía por su raciocinio, por la lógica, sino por las pasiones. Y a pesar de que las pasiones sean apetitos desordenados del ánimo, el hombre de este siglo se las echa encima muy campante, sin siquiera ruborizarse. Una tremenda distancia espiritual nos separa de aquel faraón egipcio que en la puerta de su biblioteca escribiera: “Libros tesoro de los remedios del alma”. Hasta las alocadas y atolondradas pasiones tendrían su remedio entre el tesoro de los libros, fuentes de serena sabiduría y la calidez de los escritores. Las bibliotecas y los escritores se mantuvieron a través de los milenios. Festejemos que los escritores  y los libros todavía existen  ya que el paso del tiempo no cuenta para los remedios del alma y el saber. Recordemos  que unos días más adelante  el 23 de junio de 1911, en Rojas, nació   Ernesto Sábato, quien se  doctora en la universidad de la Plata y becado va a Paris y participa de los más selectos ambientes, despuntando  su buen gusto literario. Dedicado por entero a las letras, hace una miscelánea filosófico literaria, “Uno y el universo”, que es premiada por la Sociedad Argentina de Escritores. Y siguen sus triunfos: en 1946 “El túnel”, en 1951 “Hombres y engranajes”, en 1953 “Heterodoxia”. Cuando cae Perón: “El caso Sábato: torturas y libertad de prensa” y “El otro rostro del peronismo”. Y qué decir de nuestro Jorge Luís  Borges el escritor más celebrado y considerado de todas las épocas en nuestro país y en el mundo, literario contemporáneo. Ambos simbolizan a  la intelectualidad, argentina.  Decir Sábato y Borges  es decir estudio, pulcritud, seriedad,  hombres que por su vocación de estudiosos  son y deben ser ejemplo para la juventud y el culto intelectual que cultiva la inteligencia. Tal vez la  inteligencia no atrae votos. La farándula sí. Entonces el gobierno, con claro sentido democrático, prefirió adherir a  otros homenajes menos que al día del escritor. Que esta celebración   del día del escritor sea motivo propicio para que recordemos su existencia, para que nos hagamos cargo de nuestra obligación de conservar y amparar a los hombres de letra y para que tomemos conciencia de los aportes de saber que  la escritura puede brindarnos.
 
Dr. Jorge B. Lobo Aragón


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 13, 2017


 

Volvió Lopérfido

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Después de un paso al costado (¿Ordenes de arriba?) Darío Lopérfido volvió al ruedo con declaraciones calientes que tiempo atrás -tal vez- supo callar. El ex de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires dejó la mesa servida para contestaciones de los intolerantes:

 

“El informe sobre los desaparecidos me da la razón”

“El fanático cree que si yo no digo treinta mil soy un negacionista, es la mayor canallada que escuché”

“En la Argentina se lee la verdad como polémica, y la verdad es la verdad”

“El kirchnerismo hizo lo peor que puede hacer un régimen, que es llenar el país de fanáticos. El fanático no razona, agrede, no escucha los argumentos de los demás. Me tocó un año movido, pero que me da muchas satisfacciones porque parte del servicio público es decir la verdad. La verdad sana. Dije que la cifra de treinta mil desaparecidos era una cifra simbólica y ahora apareció un dictamen oficial del Ministerio de Justicia, por pedido de una ONG, donde dice que fueron 8.630 y pico entre desaparecidos y ejecutados en forma sumaria. También dije que las desapariciones en la Argentina no habían empezado con la dictadura, habían empezado en el gobierno justicialista de Isabel Perón. El informe dice exactamente eso”.

“El informe oficial que se publica me da la razón. Para mí es una tragedia 8.600 personas muertas en un país que no fue bombardeado, que fueron muertos de a uno, torturados. Como decía [Jorge Luis] Borges, ‘un solo desaparecido sería un escándalo de la razón‘. Fue tremendo. El fanático cree que si yo no digo “treinta mil”, soy un negacionista, la mayor canallada que escuché -muy estimulada desde el diario Página 12, que perdió millones cuando terminó el gobierno de Cristina Kirchner, porque les dieron millones durante todos los años a través de la pauta oficial-, es decirme a mí negacionista. Negacionista es, primero, un signo de vulgaridad intelectual, negacionista es decir: No hubo muertes en la Argentina“.

“Yo dije lo que dijo [Ernesto] Sábato, lo que dijo [Graciela] Fernández Meijide, lo que dijeron historiadores y lo que ahora dice un documento oficial que se ocupa de eso. Y no es un número fijo, porque nos podemos enterar dentro de un tiempo de que hubo otra persona desaparecida y se suma, es una lista abierta”.

“Dije que se había hecho el fraude audiovisual más grande de la historia en la época del kirchnerismo. Me acosaron, me amenazaron, me piquetearon. Ahora es público y notorio que lo que dije es cierto”.

“El kirchnerismo adoctrinó fanáticamente y lo hicieron de una manera intensiva, hasta se metieron en Pakapaka, un canal de niños donde se demonizaba a [Domingo F.] Sarmiento. Sarmiento fue Presidente de la República, escribió una cantidad impresionante de libros, fue un hombre que copió el modelo americano, donde había un lugar más pobre había que poner una escuela mejor, creía que la escuela era lo único que podía salvar al país. Y a él lo demonizaban”.

“El populismo te da un subsidio, el puntero que te lo da, se queda con la mitad y con esa mitad que te quedaste estás esclavizado a votar siempre al mismo para que no te lo saquen. Hay que transformar eso en un círculo virtuoso donde la gente tenga trabajo, pague cargas sociales, entonces tenga obra social y asignaciones familiares. Tengo mucha confianza, va a pasar. Lo que sucede es que no hace un año todavía que salimos de eso”.

“El populismo dice: ‘Nosotros estamos haciendo esto para los pobres’. Me sorprende el mal concepto que tienen los kirchneristas de los pobres. A mí me gusta que la gente pobre tenga herramientas culturales para dejar de ser pobre, no lo quiero condenar a que si te gusta el fútbol y la bailanta, entonces fútbol y bailanta toda la vida. No, quiero que tu hijo sea violinista y toque en la Filarmónica de Estocolmo”.

“Los argentinos estamos enojados y violentos. Yo se lo adjudico absolutamente al kirchnerismo, no existía esto en la Argentina. No quiere decir no discutir, yo estuve en muchas posiciones de gobierno y me he dicho de todo con gente por un problema puntual, pero después nos vamos a comer juntos. El poder tiene que ser ejemplificador, debe dar el ejemplo. Acá se han hecho unas burradas que no doy crédito, no te gustaba lo que decía un periodista y le hacían un juicio público. Cuando fue el conflicto por el campo D’Elía y Moreno iban a la plaza de Mayo, puteaban a los tipos que se estaban manifestando y les querían pegar, innumerable cantidad de ejemplos. La Presidente misma por una cosa que dijo Darín lo acusó de algo que además era falso. Si el que tiene el poder hace eso, para abajo se transmite y la sociedad se crispa”.