La historia del hombre que siguió matando dentro de la cárcel

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Diego Roberto Casanova Trigo, nacido en Maipú, Mendoza, en 1980, se convirtió en uno de los criminales más temidos del sistema penitenciario argentino. Su apodo, “El Matapresos”, resume una circunstancia extraordinaria: después de ser encarcelado por un homicidio cometido durante un robo, continuó involucrándose en asesinatos dentro de las propias cárceles donde cumplía condena. Las fuentes periodísticas le atribuyenseis homicidios en total, cinco de ellos cometidos contra otros presos.

Su historia es también una historia sobre la violencia carcelaria y sobre el fracaso de una prisión para impedir que un hombre extremadamente violento siguiera atacando a otras personas.

Del “Gordo Picurú” al delincuente

Casanova creció en el barrio Tropero Sosa, en Maipú. De joven era conocido como“Gordo Picurú” y ya tenía antecedentes relacionados con robos y delincuencia. Según las reconstrucciones periodísticas, quienes lo conocieron en el barrio no necesariamente lo describían inicialmente como el monstruo en que terminaría convirtiéndose.

Su vida cambió definitivamente en 2004.

El 14 de octubre de aquel año, Casanova y un cómplice entraron a una vivienda del barrio México, en Maipú, con intención de robar. El propietario, un jubilado de 67 años identificado en las fuentes comoMario Federico Quevedo, se despertó durante el asalto.

La situación terminó en asesinato.

Casanova lo atacó con un arma blanca y posteriormente intentó ocultar el crimen acomodando el cuerpo y cubriéndolo. Una niña de 12 años terminó descubriendo lo ocurrido y alertó a la Policía. Casanova fue detenido ese mismo día.

Por aquel homicidio recibió una condena de aproximadamente20 años de prisión.

Nadie podía imaginar todavía que la cárcel sería el escenario de una nueva etapa mucho más sangrienta.

La cárcel no terminó con su violencia

Casanova fue trasladado alpenal de Boulogne Sur Mer, en Mendoza.

Allí empezó a construir la reputación que finalmente le daría el sobrenombre de “Matapresos”.

En prisión participó en numerosas peleas y episodios violentos. Algunas fuentes mencionan67 riñas y participación en distintos motines. También sufrió una grave lesión: en 2012 perdió el ojo izquierdo después de ser atacado por otro interno con un cuchillo, circunstancia que le valió otro apodo, “El Tuerto”.

Pero lo más extraordinario fueron los homicidios.

Los asesinatos de Ferranti y Gómez

En junio de 2006, dos internos, Diego Ferranti y Gerardo Gómez, fueron trasladados a Boulogne Sur Mer después de haber participado en un motín en otro establecimiento.

Los dos habían aceptado declarar en una investigación y, según las reconstrucciones periodísticas, fueron trasladados precisamente por razones de seguridad.

Pero terminaron en contacto con Casanova.

El 17 de junio de 2006, apenas un día después de su llegada, Ferranti y Gómez fueron asesinados. Casanova participó en el ataque junto con otros internos. Posteriormente, recibió una nueva condena a prisión perpetuapor su participación en esos homicidios.

El motivo exacto de los asesinatos ha sido objeto de distintas versiones. Una de las explicaciones atribuidas a Casanova fue particularmente llamativa: habría buscado provocar una situación suficientemente grave como para conseguir que lo trasladaran a otro establecimiento.

Es decir, la violencia podía convertirse para él en una herramienta para modificar sus condiciones de encarcelamiento.

José Manuel Cruz

La cadena de violencia continuó.

En 2006 también fue asesinadoJosé Manuel Cruz, otro interno. Según reconstrucciones posteriores, Casanova lo atacó mientras dormía.

El patrón era inquietante: un preso ya condenado por homicidio demostraba que la prisión no impedía que volviera a matar.

Las autoridades penitenciarias comenzaron a considerar a Casanova un interno extraordinariamente peligroso.

El asesinato de Darío Vega González

En 2010ocurrió otro episodio importante.

En el penal deCacheuta/Almafuerte, Casanova y otros internos participaron en un ataque contra Darío Vega González, un preso condenado por abuso sexual.

Según la reconstrucción periodística, se simuló un motín para generar las condiciones del ataque. Vega González fue apuñalado múltiples veces.

Casanova recibió por este hecho otra condena gravísima, incluida una nuevaprisión perpetua.

Con este asesinato, su reputación dentro de las cárceles mendocinas quedó prácticamente consolidada.

Ya no era simplemente un preso peligroso.

Era un preso que había demostrado repetidamente que podía matar a otros internos.

Andrés Peñaloza: el último asesinato conocido

El episodio más conocido ocurrió en mayo de 2016.

La víctima fue Andrés Florentino Peñaloza, un joven interno. Según las fuentes, Peñaloza había solicitado compartir celda con Casanova porque consideraba que estar junto a un preso tan temido podía proporcionarle cierta protección.

Los dos convivieron durante aproximadamente 45 días.

Pero la relación terminó violentamente.

El 29 de mayo de 2016, Casanova atacó a Peñaloza y lo mató utilizando un objeto contundente fabricado o adaptado dentro de la celda. Las fuentes periodísticas describen el arma como una barreta.

Lo que impresionó particularmente a los investigadores fue la conducta que se atribuyó a Casanova inmediatamente después.

Según testimonios publicados entonces, parecía preocupado por cuestiones cotidianas —entre ellas una visita que esperaba recibir— y por el estado de su ropa después del ataque.

El episodio terminó provocando un endurecimiento todavía mayor de su régimen penitenciario.

¿Por qué mataba?

Esta es probablemente la pregunta más difícil.

No existe un único motivo demostrado para todos los homicidios.

En algunos episodios se habló de conflictos entre presos, mientras que en otros aparecieron hipótesis relacionadas con traslados, disputas internas, venganzas o la necesidad de mantener una posición de aislamiento.

Casanova no encaja perfectamente en el perfil clásico del asesino serial que mata siempre por el mismo motivo. Sus víctimas fueron principalmente otros delincuentes encarcelados y los crímenes ocurrieron dentro de un ambiente extremadamente violento.

Por eso, aunque algunos medios lo califican deasesino serial, es importante recordar que esa denominación periodística no explica por sí misma sus motivaciones psicológicas.

Un hombre temido incluso por otros criminales

Quizás el aspecto más extraordinario de su historia sea queotros presos —personas que también habían cometido delitos graves— llegaron a temerle.

Una fuente periodística de 2016 describió a Casanova como un interno solitario y extremadamente peligroso. También señaló que tenía enfrentamientos con otros presos, aunque podía mantener una relación más respetuosa con parte del personal penitenciario.

Después del asesinato de Peñaloza, las autoridades optaron por mantenerlo en condiciones de aislamiento mucho más estrictas.

El objetivo era sencillo: impedir que tuviera otra oportunidad de atacar a un compañero.

El problema que plantea Casanova

La historia de Diego Casanova plantea una cuestión que va mucho más allá de su persona.

¿Qué ocurre cuando una persona condenada por asesinato continúa matando dentro de la prisión?

Una cárcel debería proteger a la sociedad y también a las personas que están bajo custodia del Estado. Los presos pierden su libertad como consecuencia de una condena, pero continúan teniendo derecho a la vida y a la integridad física.

En el caso Casanova, varias personas murieron mientras estaban encarceladas.

Eso significa que el problema no fue únicamente la violencia de un individuo. También surgieron preguntas sobreclasificación de internos, vigilancia, traslados, alojamiento, control de armas improvisadas y capacidad del sistema penitenciario para identificar a los presos de mayor riesgo.

¿Es el criminal más peligroso de Argentina?

Es difícil afirmarlo objetivamente.

Argentina tuvo otros asesinos extremadamente violentos, comoCarlos Robledo Puch y Roberto José Carmona. Además, Casanova desarrolló gran parte de su historial criminal dentro de las cárceles, mientras que otros asesinos actuaron principalmente fuera de ellas.

Pero existe una característica que hace excepcional a Casanova:

la prisión no detuvo su carrera homicida.

Entró en la cárcel después de matar a una persona durante un robo y terminó acumulando, según las fuentes, seis homicidios, cinco de ellos relacionados con otros presos.

El “Matapresos” y su legado

La historia de Diego Casanova es una de las más oscuras de la criminalidad argentina porque rompe con una expectativa básica: que el encarcelamiento debe impedir que un delincuente vuelva a matar.

Casanova se convirtió en una figura temida en las cárceles mendocinas precisamente porquecontinuó ejerciendo violencia extrema desde dentro del sistema penitenciario.

Su apodo, “El Matapresos”, terminó siendo más que un sobrenombre periodístico: se convirtió en la descripción de un fenómeno criminal extraordinario.

Años después del último asesinato conocido, su historia continúa siendo estudiada y relatada como uno de los episodios más extremos de violencia penitenciaria de Argentina. Las fuentes recientes siguen describiéndolo como un interno sometido a aislamiento y medidas de máxima seguridad.

La tragedia de Casanova no está solamente en los seis homicidios atribuidos a su trayectoria. Está también en el hecho de quevarias de sus víctimas murieron precisamente en el lugar donde el Estado debía garantizar su seguridad: una prisión.

Y esa es, quizá, la parte más inquietante de toda su historia.

PrisioneroEnArgentina.com

Setiembre 5, 2026

1 thought on “La historia del hombre que siguió matando dentro de la cárcel”

    • Petrina Coburn
    • posted on September 6, 2026

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