LA LIBERTAD HUÉRFANA

EL VICIO OCULTO DEL LIBERALISMO RADICAL Y LA LECCIÓN DEL GÉNESIS
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 Por Gonzalo Sanchez

– Pastor Misionero                                                                                                        

El famoso neurólogo; psiquiatra y superviviente del Holocausto austríaco Viktor Frankl, escribió en su célebre libro El hombre en busca de sentido (Man’s Search for Meaning), que la libertad sin un sentido de la responsabilidad puede volverse peligrosa y arbitraria; Su cita exacta explica muy bien su punto de vista:

“La libertad, no obstante, no es la última palabra. La libertad es solo una parte de la historia y la mitad de la verdad. La libertad es el aspecto negativo de un fenómeno cuyo aspecto positivo es la responsabilidad. De hecho, la libertad corre el peligro de degenerar en mera arbitrariedad a menos que se viva con responsabilidad. Por eso recomiendo que la Estatua de la Libertad en la Costa Este sea complementada con una Estatua de la Responsabilidad en la Costa Oeste”.

En el debate político contemporáneo, el liberalismo radical y su vertiente más extrema, el anarcocapitalismo, se presentan como el culmen de la emancipación humana; su premisa es seductora: Remover la coacción del Estado para que el individuo, en pleno uso de su libre albedrío, alcance su máximo potencial a través del mercado. Sin embargo, este andamiaje teórico padece de un punto ciego fundamental; exalta la libertad como un absoluto, pero se desentiende de la instrucción ética y educativa necesaria para ejercerla.

Al concebir la libertad simplemente como la ausencia de límites (“libertad de”) y no como una facultad que requiere cultivo moral (“libertad para”), estas ideologías sientan las bases de su propio colapso; la libertad sin responsabilidad no produce una utopía armónica, sino una distopía donde la ignorancia y el egoísmo miope terminan destruyendo el tejido social. Para comprender este fenómeno, no es necesario recurrir únicamente a tratados de economía, sino al mito fundacional de la cultura occidental: El gran acto del Edén; el primer vacío regulatorio, el Génesis.  El escenario previo a la caída de Adán funciona de manera análoga a una utopía libertaria. Dios establece un marco regulatorio hiper-minimalista, un Principio de No Agresión” original:

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:16-17)

Adán goza de propiedad y gestión absoluta sobre el paraíso; existe una advertencia orientativa, pero no un direccionamiento coercitivo que impida el error.

Cuando aparece la serpiente, el agente desregulador, Adán ejerce su libre albedrío en el vacío de la inexperiencia; Al no tener la instrucción ética plenamente madurada en su conciencia, antepone el deseo inmediato a la estructura normativa que sostenía su realidad. El resultado posterior es el reflejo exacto de las sociedades hiper individualistas: la fragmentación de la culpa y la cobardía civil.

Al ser confrontado, Adán culpa a Eva, y Eva culpa a la víbora; La responsabilidad se atomiza y se diluye, al privatizar el criterio del bien y del mal, la confianza colapsa y el sistema se vuelve insostenible, derivando en la expulsión; es decir, en la pérdida de la estructura que garantizaba su bienestar.

¿Dónde queda la ética en el esquema anarcolibertario?; Queda reducida a un minimalismo moral negativo. Para estas corrientes, la virtud se limita a no iniciar la violencia física o el fraude (el PNA). Si un individuo es profundamente insolidario, codicioso o carece de empatía, sigue siendo considerado un ciudadano “ético” bajo la ley del mercado, pues la ética se vacía de virtud cívica y se reduce a un mero código de tráfico. El error de raíz de este planteamiento es la creencia en una “mano invisible moral“: asumir que la decencia, la honestidad y la responsabilidad brotarán espontánea-mente porque “conviene para los negocios”; Sin embargo, el mercado es un excelente mecanismo para generar riqueza, pero un pésimo instrumento para generar conciencia.  El mercado satisface deseos, no virtudes; y si una sociedad es educada en el vacío moral, el mercado proveerá exactamente aquello que satisfaga su degradación inmediata.

 Este debate filosófico encuentra un laboratorio viviente, una analogía con la realidad política Argentina y una resonancia asombrosa en la historia reciente y el panorama político de la República. Durante décadas, el país sufrió el extremo opuesto: un estatismo hipertrofiado, un paternalismo estatal que asfixió la economía y que, bajo la narrativa de la “justicia social”, a menudo sustituyó la responsabilidad individual por la dependencia clientelar. Ese modelo también destruyó la ética del trabajo y de la responsabilidad, haciendo que el ciudadano dependiera del arbitrio del gobernante de turno. Como reacción pendular a ese ahogo, la sociedad argentina abrazó en estos últimos tiempos un discurso de liberalismo y libertarismo radical; Bajo consignas de libertad absoluta, se propuso desmantelar la estructura estatal en favor de las fuerzas libres del mercado. Sin embargo, la analogía con el drama de Adán se vuelve evidente en la práctica local:

Al igual que en el Edén, se asume que la mera remoción de las “cadenas del Estado” solucionará mágicamente los problemas estructurales; Pero una sociedad con profundos déficits educativos, niveles alarmantes de pobreza y un tejido social fragmentado por años de crisis, no puede ejercer una libertad virtuosa de la noche a la mañana.  Soltar a los individuos al mercado sin una red de contención institucional y educativa es equivalente a dejar a Adán ante el fruto prohibido sin las herramientas cognitivas para medir el impacto de sus decisiones. En la política argentina, la fragmentación de la responsabilidad es norma; Así como Adán culpó a Eva, los sucesivos gobiernos y sectores sociales externalizan siempre la culpa hacia un tercero: “la herencia recibida”, “el imperio”, “los monopolios”, o actualmente, “la casta” y “el Estado”; Nadie asume la responsabilidad sistémica.

El discurso libertario radical corre el riesgo de repetir este vicio: si el experimento económico genera dolor o exclusión, la culpa nunca será del egoísmo del mercado, sino de que “todavía quedó algo de Estado sin destruir”. La libertad no es el punto de partida de una civilización; es el punto de llegada que se conquista mediante la educación y el cultivo de las virtudes cívicas.

Los pensadores del republicanismo clásico ya advertían que para que existan hombres libres, primero deben existir ciudadanos virtuosos; La política no puede disociarse de la moral ni de la estructura educativa.

Si la estructura política se limita a la neutralidad técnica o a la glorificación del libre albedrío sin instrucción, la libertad se degrada en mero consumo y capricho, y la responsabilidad se transforma en la eterna excusa infantil del “yo no fui”.

Para que una Nación como la Argentina, o cualquier sociedad moderna, prospere de manera sostenible, debe entenderse que la libertad es un lienzo en blanco: “si la mano que sostiene el pincel carece de criterio, principios éticos y educación, el resultado inevitable será el caos y la posterior tiranía.”

 

Campo de Mayo, ARGENTINA

 

PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 25 2026

5 thoughts on “LA LIBERTAD HUÉRFANA”

    • Sonia S
    • posted on May 26, 2026

    bufffff

    madre mía … otro que tal.

    El cinismo elevado a la enésima, citando a un sobreviviente del Holocausto alguien que, según un compadre suyo, perteneció a una camorra a un sindicato criminal, amparado desde el Estado, que cometió “atrocidades peores que las de los nazis”

    • Bizancio
    • posted on May 25, 2026

    En apoyo y adición:

    No debemos asimilar libre albedrío con libertad. El libre albedrío es un don, una gracia, que implica la facultad de elegir entre LA ESCLAVITUD respecto de deseos, personas o cosas, y la LIBERTAD de pensar desear y hacer el bien y lo bueno. En términos latinos sería el Libre Albedrío la POTENTIA y la libertad la POTESTAS.

    La famosa frase de San Agustín hace referencia al tema, a la Caridad, al Amor al Prójimo como a sí mismo, así: “Con la caridad, el pobre es rico; sin la caridad, el rico es pobre”.

    El ESTADO es un substantivo abstracto que no es persona y en invocación de inmorales y viciosos es una sábana de fantasma para ocultar sus crímenes, sus delitos, su condición de vampiros del prójimo.
    Pero que en la acción virtuosa es el sustantivo abstracto que debería personificar la acción libre de buscar solamente el bien común. Y que no debe asimilarse a la política ya que ésta solo busca el poder a secas, sin adjetivos calificativos.

    • Patricio
    • posted on May 25, 2026

    “La libertad no es propina, solo peleando se gana” Pero ya no hay ni soldados ni generales para guiarlos.

    • Laura Molinari
    • posted on May 25, 2026

    Vaya libertad con el energúmeno que tenemos de presidente.

      • MARCELO FERRARY
      • posted on May 25, 2026

      Otro gobierno mafioso mas y van…..

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