Desde Tafí del Valle, donde los cerros parecen custodiar el silencio antiguo de la tierra, uno comprende que la paz no es una palabra decorativa ni una ceremonia pasajera.
La paz es una responsabilidad.
Es una lámpara encendida en medio de las sombras.
Es una forma superior de liderazgo, no para dominar a los hombres, sino para servirlos.
Martin Luther King Jr. nos dejó una advertencia que no ha perdido vigencia:
“Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o perecer juntos como necios”.
Esa frase no pertenece solamente a una época ni a una nación. Pertenece a la conciencia de la humanidad.
Porque el mundo, cuando olvida la fraternidad, comienza a caminar hacia su propio abismo.
Y cuando recuerda que todos somos parte de una misma casa, vuelve a encenderse una esperanza.
Por eso valoro profundamente la misión de UPF Argentina y su llamado a “proveer un nuevo nivel de liderazgo”, fundado en la interdependencia, la prosperidad mutua y los valores universales.
La paz verdadera no se impone. No grita. No humilla. No divide.
La paz verdadera se construye en silencio, como se construyen las cosas eternas: con servicio, con cooperación, con dignidad, con respeto por el otro y con la íntima certeza de que ningún pueblo se salva solo.
Desde este Valle que me protege e inspira, acompaño este camino con gratitud, humildad y compromiso.
Porque quizás la gran tarea de nuestro tiempo no sea vencer al adversario, sino descubrir que muchas veces el adversario era solamente un hermano al que todavía no habíamos aprendido a mirar.
Y acaso allí empiece la paz:
cuando dejamos de levantar muros y comenzamos a encender lámparas.
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Desde Tafí del Valle, donde los cerros parecen custodiar el silencio antiguo de la tierra, uno comprende que la paz no es una palabra decorativa ni una ceremonia pasajera.
La paz es una responsabilidad.
Es una lámpara encendida en medio de las sombras.
Es una forma superior de liderazgo, no para dominar a los hombres, sino para servirlos.
Martin Luther King Jr. nos dejó una advertencia que no ha perdido vigencia:
“Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o perecer juntos como necios”.
Esa frase no pertenece solamente a una época ni a una nación.
Pertenece a la conciencia de la humanidad.
Porque el mundo, cuando olvida la fraternidad, comienza a caminar hacia su propio abismo.
Y cuando recuerda que todos somos parte de una misma casa, vuelve a encenderse una esperanza.
Por eso valoro profundamente la misión de UPF Argentina y su llamado a “proveer un nuevo nivel de liderazgo”, fundado en la interdependencia, la prosperidad mutua y los valores universales.
La paz verdadera no se impone.
No grita.
No humilla.
No divide.
La paz verdadera se construye en silencio, como se construyen las cosas eternas: con servicio, con cooperación, con dignidad, con respeto por el otro y con la íntima certeza de que ningún pueblo se salva solo.
Desde este Valle que me protege e inspira, acompaño este camino con gratitud, humildad y compromiso.
Porque quizás la gran tarea de nuestro tiempo no sea vencer al adversario, sino descubrir que muchas veces el adversario era solamente un hermano al que todavía no habíamos aprendido a mirar.
Y acaso allí empiece la paz:
cuando dejamos de levantar muros y comenzamos a encender lámparas.
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
jorgeloboaragon@gmail.com
Desde Tafí del Valle
PrisioneroEnArgentina
Mayo 8, 2026