El modelo de desarrollo que fue exitoso en la República Argentina estaba basado en la exportación y en la industrialización, que en muchos casos consistía en la transformación de los frutos del país. También se sustentaba en el cumplimiento riguroso de las obligaciones financieras, fueran en moneda local o extranjera.
Era tal el prestigio argentino en esta última materia que cuando el presidente Marcelo T. de Alvear quiso volver al patrón oro o sea que la moneda argentina tuviera una correspondencia con dicho metal como en la ley de 1899 y consultó con el Banco de Inglaterra sobre el margen de crédito que tenía para hacer esa importante operación financiera, le contestaron en inglés “unlimited”, o sea ilimitado.
En 1932 el producto bruto interno agrícola era similar al producto bruto industrial pero siete años más tarde éste duplicaba al primero en impresionante demostración de la capacidad de los gobiernos de esa época. Lamentablemente, años después, se creó un tributo denominado “retención” que científicamente no existe y que graba la producción. Esto último no lo hace ninguna nación civilizada, que sepamos, porque los países serios estimulan la creación de riqueza, en lugar de desalentarla como se hace con este impuesto y otras obstáculos, en nuestro medio.
Entre los directos responsables de nuestro desolador retraso en términos mundiales, que comenzó con el golpe fascista del 4 de Junio de 1943 que nos envió en los 76 años transcurridos hasta la fecha, del puesto número 7 que teníamos comparándonos con otras naciones, al 70 y algo más en que nos ubicamos en la actualidad, existe el impuesto a la producción que para engañar a la gente se lo denomina “retención”.
Este impuesto es realmente “salvaje” en el cabal significado de la palabra: “Dícese de los pueblos que no se han incorporado al desarrollo general de la civilización y mantienen formas primitivas de vida”. La palabra retención no tiene vinculación alguna con el derecho tributario: el acto de retener no describe el hecho real que es un impuesto sobre la producción de determinados bienes, sino la acción del gobierno de quedarse con una parte de los ingresos de alguien.
Se utiliza la palabra retención para ocultar su verdadero significado al ciudadano “de a pie”. Este no ha sido enterado que los alcanzados por la retención pagan un impuesto sobre el hecho de producir, independientemente de si los bienes producidos han brindado a quién los obtuvo una ganancia o una pérdida. Supongamos que un productor agropecuario tuvo una mala cosecha. Si lo que cosechó no cubrió sus gastos, el gobierno, además, le retiene una parte de lo obtenido.
A la derrota de haber menguado su patrimonio por el fracaso del negocio, el productor tiene que agregarle el tributo que le debe pagar al Fisco que grava lo poco que consiguió. Ese tributo se trata de un impuesto a la producción y así debe llamárselo porque gane o no gane, el productor tiene que pagarlo. En ninguna nación civilizada se abona un impuesto de esta naturaleza.
Es por ese motivo que las personas bien intencionadas y que al vino lo llaman vino y al pan, de esa manera y no de otra, no deberían utilizar más la palabra “retención” que sirve para ocultar la siniestra verdad de un gravamen a la producción que es su nombre real.
No debe hacérsele el juego a los discípulos del fascismo y el trotsquismo, expertos en modificar el significado de las palabras para que se entienda algo diferente de su esencia. Para terminar con la pobreza y la inflación, no hay más remedio que producir más y desde luego exportar más y no tirar el dinero inventando puestos públicos para incorporar empleados que no trabajan.
Si realmente queremos pagar las deudas y no amenazar dentro de unos años a los acreedores con un próximo default, hay que alentar a los que producen y no aplicarles tributos salvajes falsificando el nombre que científicamente les corresponde.
EXPORTACIONES
Si tomamos el caso de la soja -de todos los demás no podemos hablar por razones de espacio- se ha gravado la exportación de soja con el 30% de su valor. Ese 30% “retrocede” en la cadena de la comercialización y lo paga finalmente el productor, quién no puede vender a nadie a un precio que sea superior al valor neto que recibe el exportador del mercado internacional deducido ese 30% con el que se queda el Fisco, o sea que “retiene” el fisco.
Para facilitar la comprensión del itinerario del precio, no computamos el flete ni los gastos de comercialización que también los paga el productor. En consecuencia si queremos saber cuál es el precio que recibe realmente el productor, es preciso deducir además del 30% retenido por el Fisco los demás gastos arriba mencionados del precio fijado en el mercado internacional de la soja. Si computamos los costos de producción, el impuesto del 30% es confiscatorio.
Debido a que la ley de la oferta y la demanda no ha podido aún ser derogada por nuestros gobernantes desde el 4 de Junio de 1943 en que se lo intentó en varias ocasiones, si el precio que recibió el productor no es satisfactorio, en adelante no siembra o siembra menos. Disminuye en consecuencia la producción y desde luego la exportación.
Se reciben menos dólares y las deudas no se pagan, no se crean empleos, disminuyen las fuentes de trabajo y hay muchos bolsillos vacíos. A las provincias se les reduce su recaudación y tienen que tratar que el gobierno nacional, endeudamiento mediante o emisión monetaria más o menos disimulada, las ayude.
El federalismo, invento norteamericano para garantizar las libertades de su pueblo y adoptado por ilustres gobernantes argentinos con el mismo propósito, concluye en la mano mendicante de un gobernador a quien no le cierran las cuentas. El impuesto a la producción va a terminar con la República porque es un tributo salvaje o sea contrario a la civilización.
It always amazed me when I was in college (I have a degree on South American History) finding out about Argentina struggle. Between 1880 and 1940, the majority of immigrants often decided that Argentina would be the best place to live, with job opportunities, peace, religious freedom, and a future for their families even higher than in the USA. In 1895 and 1896 Argentina was not one of the richest countries in the world, but the number one, with the world’s highest GDP per capita. Right behind Argentina were the United States, Belgium, Australia, the United Kingdom, and New Zealand. I wonder what the heck went wrong?
Siempre me sorprendió cuando estaba en la universidad (tengo un título en Historia de América del Sur) al enterarme de la lucha en Argentina. Entre 1880 y 1940, la mayoría de los inmigrantes a menudo decidieron que Argentina sería el mejor lugar para vivir, con oportunidades de trabajo, paz, libertad religiosa y un futuro para sus familias aún más alto que en los Estados Unidos. En 1895 y 1896, Argentina no era uno de los países más ricos del mundo, sino el número uno, con el PIB per cápita más alto del mundo. Justo detrás de Argentina estaban los Estados Unidos, Bélgica, Australia, el Reino Unido y Nueva Zelanda. Me pregunto qué demonios salió mal.
Tiene razòn el autor, Juan Josè Guaresti (nieto) en que las denominadas “retenciones a la exportaciòn” no son tales sino verdaderos “IMPUESTOS A LA PRODUCCIÒN QUE SE EXPORTA” Pero, estamos tan acostumbrados los argentinos a cambiarle el nombre a las cosas que ya no nos llama la atenciòn y/o ni nos damos cuenta. Por ejemplo, recientemente, durante el gobierno presidido por M.Macri, se empezò a hablar de “reperfilamiento” de la deuda. ¿Que es reperfilar’: REPERFILAR es que repetimos el PERFIL de algo o repasamos ej : Una línea, la remarcamos Pero, a los funcionarios del gobierno de ese entonces -y los actuales tambièn porque siguen usàndola- les pareciò mejor, màs bonito, llamarla asì y no por su verdadero nombre: “renegociar la deuda”. Total el pueblo inculto se tragarìa el sapo. Un par de ejemplos màs: “las coimas”, en nuestro pàis se las denomina “mordidas”, “participaciòn”, “comisiones”, etc. Entonces parecerìa que el coimero, no lo es o, por lo menos, no lo es tanto. Y nosotros, el pueblo, lo aceptamos por desidia, por estupidez, porque no queremos ser diferentes, etc.
Esta intervenciòn no es para hacer un artìculo sobre es tema, que como dije, se halla muy bien tratado por el autor. Me animarè a hacerle una pequeña acotaciòn. Hace cargar el pecado inicial en el golpe cìvico militar de 4 de Junio de 1944. Primero creo que hay un error de calendario y segundo una falta de tratamiento o consideraciòn al porquè del triunfo de ese golpe que redundò en el futuro peronismo. Aclaro, desde ya, que no soy peronismo pero me agrada tratar de buscar las causas de todos los hechos, especialmente los històricos. Creo que si buscamos una fecha inicial de nuestros males, la encontraremos el 6 de setiembre de 1930, aniversario del golpe de estado encabezado por el Gral. Josè Fèlix Uriburu que rompiò con las institucionalidad -defectuosa, pero institucionalidad al fin- que venìa ocurriendo en nuestro paìs desde hacìa muchos años. Luego del gobierno de facto, se sucedieron algunos gobiernos surgidos de elecciones fraudulentas -se hablaba de ¡”fraude patriòtico”!- y, debido a los terribles negociados -recordar el intento de asesinato a Lisandro de la Torre, que terminò con la vida del Senador Bordabehere, por el tema de las carnes- y el desvergonzado sometimiento a los intereses ingleses confesado por nada menos que por el vicepresidente de la Naciòn, Julio A.Roca (h). La insensibilidad de la clase dirigente de los gobiernos conservadores (obsérvese que digo conservadores y no liberales, que son cosas muy distintas. Los conservadores quieren mantener a toda costa sus privilegios -como el prìncipe Gatopardo de la pelìcula de Visconti- mientras que los liberales son amantes de la libertad econòmica que es lo que hace ricos a los pueblos) en un mundo que cambiaba, trajo como consecuencia los gobiernos populistas que se sucedieron a partir del presidido por Peròn y que, salvo las excepciones de Frondizi e Îlia, se han sucedido hasta la fecha. Y asì nos va.
El tema da para mucho màs. Atte. Ricardo Ruiz Vega – Mendoza
En 1981 Lorenzo Sigaut dijo “el que apuesta al dolar pierde”, los militares ocupaban el gobierno y años despues al principio de este siglo Duhalde prometio “el que deposito dolares recibira dolares” . Nadie cumplio como para creerle a nuestros lideres que tienen sus dolares en el exterior . Argnetina no existe
SI LAS RETENCIONES , EN VEZ DE IR A PARAR A LOS BOLSILLOS DE LOS DELINCUENTES PERDON FUNCIONARIOS , FUERAN A PARAR A OBRAS HECHAS A CONCIENCIA , NO DOLERIA TANTO
“Hoy acá les quiero decir que la Argentina los invita, espera que todos ustedes sean parte de esta etapa maravillosa que estamos comenzando”, dijo Macri, a un millar de empresarios extranjeros en septiembre de 2016. Habrá creido que eran tontos????????
Excelente y veraz escrito de la realidad argentina de larga data, la cual hace pensar que nos gusta que todo sea como es. Lamentablemente por más retenciones que se aplique como así los 93 impuestos (alguno más o alguno menos) que existen, nada le alcanza a un estado elefantiásico como el nuestro. Aparte de su sobredimensión, gigante corrupción y mala praxis en la administración de los dineros públicos a los políticos y la misma gente por excelencia ama que todo sea “gratis”. No solo para los argentinos sino también para todo extranjero que pise este suelo en el que pareciera, creemos ser grandes ricachones. Así se da universidades, salud, jubilaciones sin haber hecho aportes, planes a desocupados consuetudinarios, indemnizaciones a terroristas o sus familiares, medicamentos, preservativos, y próximamente abortos, y mil cosas más, todo “GRATIS”. ¿La solución?…fuerza de voluntad e irse del país antes de que sea demasiado tarde. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN
Diario La Prensa .
El modelo de desarrollo que fue exitoso en la República Argentina estaba basado en la exportación y en la industrialización, que en muchos casos consistía en la transformación de los frutos del país. También se sustentaba en el cumplimiento riguroso de las obligaciones financieras, fueran en moneda local o extranjera.
Era tal el prestigio argentino en esta última materia que cuando el presidente Marcelo T. de Alvear quiso volver al patrón oro o sea que la moneda argentina tuviera una correspondencia con dicho metal como en la ley de 1899 y consultó con el Banco de Inglaterra sobre el margen de crédito que tenía para hacer esa importante operación financiera, le contestaron en inglés “unlimited”, o sea ilimitado.
En 1932 el producto bruto interno agrícola era similar al producto bruto industrial pero siete años más tarde éste duplicaba al primero en impresionante demostración de la capacidad de los gobiernos de esa época. Lamentablemente, años después, se creó un tributo denominado “retención” que científicamente no existe y que graba la producción. Esto último no lo hace ninguna nación civilizada, que sepamos, porque los países serios estimulan la creación de riqueza, en lugar de desalentarla como se hace con este impuesto y otras obstáculos, en nuestro medio.
Este impuesto es realmente “salvaje” en el cabal significado de la palabra: “Dícese de los pueblos que no se han incorporado al desarrollo general de la civilización y mantienen formas primitivas de vida”. La palabra retención no tiene vinculación alguna con el derecho tributario: el acto de retener no describe el hecho real que es un impuesto sobre la producción de determinados bienes, sino la acción del gobierno de quedarse con una parte de los ingresos de alguien.
Se utiliza la palabra retención para ocultar su verdadero significado al ciudadano “de a pie”. Este no ha sido enterado que los alcanzados por la retención pagan un impuesto sobre el hecho de producir, independientemente de si los bienes producidos han brindado a quién los obtuvo una ganancia o una pérdida. Supongamos que un productor agropecuario tuvo una mala cosecha. Si lo que cosechó no cubrió sus gastos, el gobierno, además, le retiene una parte de lo obtenido.
A la derrota de haber menguado su patrimonio por el fracaso del negocio, el productor tiene que agregarle el tributo que le debe pagar al Fisco que grava lo poco que consiguió. Ese tributo se trata de un impuesto a la producción y así debe llamárselo porque gane o no gane, el productor tiene que pagarlo. En ninguna nación civilizada se abona un impuesto de esta naturaleza.
Es por ese motivo que las personas bien intencionadas y que al vino lo llaman vino y al pan, de esa manera y no de otra, no deberían utilizar más la palabra “retención” que sirve para ocultar la siniestra verdad de un gravamen a la producción que es su nombre real.
No debe hacérsele el juego a los discípulos del fascismo y el trotsquismo, expertos en modificar el significado de las palabras para que se entienda algo diferente de su esencia. Para terminar con la pobreza y la inflación, no hay más remedio que producir más y desde luego exportar más y no tirar el dinero inventando puestos públicos para incorporar empleados que no trabajan.
Si realmente queremos pagar las deudas y no amenazar dentro de unos años a los acreedores con un próximo default, hay que alentar a los que producen y no aplicarles tributos salvajes falsificando el nombre que científicamente les corresponde.
EXPORTACIONES
Para facilitar la comprensión del itinerario del precio, no computamos el flete ni los gastos de comercialización que también los paga el productor. En consecuencia si queremos saber cuál es el precio que recibe realmente el productor, es preciso deducir además del 30% retenido por el Fisco los demás gastos arriba mencionados del precio fijado en el mercado internacional de la soja. Si computamos los costos de producción, el impuesto del 30% es confiscatorio.
Debido a que la ley de la oferta y la demanda no ha podido aún ser derogada por nuestros gobernantes desde el 4 de Junio de 1943 en que se lo intentó en varias ocasiones, si el precio que recibió el productor no es satisfactorio, en adelante no siembra o siembra menos. Disminuye en consecuencia la producción y desde luego la exportación.
Se reciben menos dólares y las deudas no se pagan, no se crean empleos, disminuyen las fuentes de trabajo y hay muchos bolsillos vacíos. A las provincias se les reduce su recaudación y tienen que tratar que el gobierno nacional, endeudamiento mediante o emisión monetaria más o menos disimulada, las ayude.
El federalismo, invento norteamericano para garantizar las libertades de su pueblo y adoptado por ilustres gobernantes argentinos con el mismo propósito, concluye en la mano mendicante de un gobernador a quien no le cierran las cuentas. El impuesto a la producción va a terminar con la República porque es un tributo salvaje o sea contrario a la civilización.
http://www.laprensa.com.ar/486183-Retenciones-un-impuesto-salvaje-a-la-produccion.note.aspx
PrisioneroEnArgentina.com
Marzo 2, 2020
16 thoughts on “Retenciones, un impuesto salvaje a la producción”
-
- Eduardo Satoransky (@ESatoransky)
- posted on March 11, 2020
-
- Christopher Anderson
- posted on March 3, 2020
-
- CHRISTOPHER ANDERSON - TRADUCCIÓN
- posted on March 3, 2020
-
- Angela Lorenzo
- posted on March 3, 2020
-
- Ricardo Ruiz Vega
- posted on March 3, 2020
-
- Marco
- posted on March 2, 2020
-
- Solis Anibal
- posted on March 2, 2020
-
- Chuni Boresovich
- posted on March 11, 2020
-
- ALICIA PETRONI
- posted on March 2, 2020
-
- Camila Schneider
- posted on March 2, 2020
-
- T. Sanders
- posted on March 2, 2020
-
- Andres Medinilla
- posted on March 2, 2020
-
- Anonymous
- posted on March 11, 2020
-
- Osvaldo S.
- posted on March 2, 2020
-
- SEVIENEELCORONA
- posted on March 11, 2020
-
- Prisionero En Arg (@PrisioneroA)
- posted on March 2, 2020
CommentY a rendir las retenciones rapidito, che
It always amazed me when I was in college (I have a degree on South American History) finding out about Argentina struggle. Between 1880 and 1940, the majority of immigrants often decided that Argentina would be the best place to live, with job opportunities, peace, religious freedom, and a future for their families even higher than in the USA. In 1895 and 1896 Argentina was not one of the richest countries in the world, but the number one, with the world’s highest GDP per capita. Right behind Argentina were the United States, Belgium, Australia, the United Kingdom, and New Zealand. I wonder what the heck went wrong?
Siempre me sorprendió cuando estaba en la universidad (tengo un título en Historia de América del Sur) al enterarme de la lucha en Argentina. Entre 1880 y 1940, la mayoría de los inmigrantes a menudo decidieron que Argentina sería el mejor lugar para vivir, con oportunidades de trabajo, paz, libertad religiosa y un futuro para sus familias aún más alto que en los Estados Unidos. En 1895 y 1896, Argentina no era uno de los países más ricos del mundo, sino el número uno, con el PIB per cápita más alto del mundo. Justo detrás de Argentina estaban los Estados Unidos, Bélgica, Australia, el Reino Unido y Nueva Zelanda. Me pregunto qué demonios salió mal.
aca van a queda lo traficantes de droga par exportar y nada ma s
Tiene razòn el autor, Juan Josè Guaresti (nieto) en que las denominadas “retenciones a la exportaciòn” no son tales sino verdaderos “IMPUESTOS A LA PRODUCCIÒN QUE SE EXPORTA” Pero, estamos tan acostumbrados los argentinos a cambiarle el nombre a las cosas que ya no nos llama la atenciòn y/o ni nos damos cuenta. Por ejemplo, recientemente, durante el gobierno presidido por M.Macri, se empezò a hablar de “reperfilamiento” de la deuda. ¿Que es reperfilar’: REPERFILAR es que repetimos el PERFIL de algo o repasamos ej : Una línea, la remarcamos Pero, a los funcionarios del gobierno de ese entonces -y los actuales tambièn porque siguen usàndola- les pareciò mejor, màs bonito, llamarla asì y no por su verdadero nombre: “renegociar la deuda”. Total el pueblo inculto se tragarìa el sapo. Un par de ejemplos màs: “las coimas”, en nuestro pàis se las denomina “mordidas”, “participaciòn”, “comisiones”, etc. Entonces parecerìa que el coimero, no lo es o, por lo menos, no lo es tanto. Y nosotros, el pueblo, lo aceptamos por desidia, por estupidez, porque no queremos ser diferentes, etc.
Esta intervenciòn no es para hacer un artìculo sobre es tema, que como dije, se halla muy bien tratado por el autor. Me animarè a hacerle una pequeña acotaciòn. Hace cargar el pecado inicial en el golpe cìvico militar de 4 de Junio de 1944. Primero creo que hay un error de calendario y segundo una falta de tratamiento o consideraciòn al porquè del triunfo de ese golpe que redundò en el futuro peronismo. Aclaro, desde ya, que no soy peronismo pero me agrada tratar de buscar las causas de todos los hechos, especialmente los històricos. Creo que si buscamos una fecha inicial de nuestros males, la encontraremos el 6 de setiembre de 1930, aniversario del golpe de estado encabezado por el Gral. Josè Fèlix Uriburu que rompiò con las institucionalidad -defectuosa, pero institucionalidad al fin- que venìa ocurriendo en nuestro paìs desde hacìa muchos años. Luego del gobierno de facto, se sucedieron algunos gobiernos surgidos de elecciones fraudulentas -se hablaba de ¡”fraude patriòtico”!- y, debido a los terribles negociados -recordar el intento de asesinato a Lisandro de la Torre, que terminò con la vida del Senador Bordabehere, por el tema de las carnes- y el desvergonzado sometimiento a los intereses ingleses confesado por nada menos que por el vicepresidente de la Naciòn, Julio A.Roca (h). La insensibilidad de la clase dirigente de los gobiernos conservadores (obsérvese que digo conservadores y no liberales, que son cosas muy distintas. Los conservadores quieren mantener a toda costa sus privilegios -como el prìncipe Gatopardo de la pelìcula de Visconti- mientras que los liberales son amantes de la libertad econòmica que es lo que hace ricos a los pueblos) en un mundo que cambiaba, trajo como consecuencia los gobiernos populistas que se sucedieron a partir del presidido por Peròn y que, salvo las excepciones de Frondizi e Îlia, se han sucedido hasta la fecha. Y asì nos va.
El tema da para mucho màs. Atte. Ricardo Ruiz Vega – Mendoza
No tiene nada que ver con federalismo. Es otra de las palabras deformadas. Esto es puro y absoluto unitarismo.
En 1981 Lorenzo Sigaut dijo “el que apuesta al dolar pierde”, los militares ocupaban el gobierno y años despues al principio de este siglo Duhalde prometio “el que deposito dolares recibira dolares” . Nadie cumplio como para creerle a nuestros lideres que tienen sus dolares en el exterior . Argnetina no existe
Ahora el campo a pesificar se ha dicho
SI LAS RETENCIONES , EN VEZ DE IR A PARAR A LOS BOLSILLOS DE LOS DELINCUENTES PERDON FUNCIONARIOS , FUERAN A PARAR A OBRAS HECHAS A CONCIENCIA , NO DOLERIA TANTO
Que Dios nos ayude con lahambruna cada dia hay mas asaltos y ma drogas .
“Hoy acá les quiero decir que la Argentina los invita, espera que todos ustedes sean parte de esta etapa maravillosa que estamos comenzando”, dijo Macri, a un millar de empresarios extranjeros en septiembre de 2016. Habrá creido que eran tontos????????
Los del campo q no se quejen q cuando la soja estaba cara votaron a los kk.
A 750 estaban contentos
hay que negrear pagando los menos imuestos posibles y comprar dólares -no queda otra
Hay que vender todo e irse a vivir a Cuba
Excelente y veraz escrito de la realidad argentina de larga data, la cual hace pensar que nos gusta que todo sea como es. Lamentablemente por más retenciones que se aplique como así los 93 impuestos (alguno más o alguno menos) que existen, nada le alcanza a un estado elefantiásico como el nuestro. Aparte de su sobredimensión, gigante corrupción y mala praxis en la administración de los dineros públicos a los políticos y la misma gente por excelencia ama que todo sea “gratis”. No solo para los argentinos sino también para todo extranjero que pise este suelo en el que pareciera, creemos ser grandes ricachones. Así se da universidades, salud, jubilaciones sin haber hecho aportes, planes a desocupados consuetudinarios, indemnizaciones a terroristas o sus familiares, medicamentos, preservativos, y próximamente abortos, y mil cosas más, todo “GRATIS”. ¿La solución?…fuerza de voluntad e irse del país antes de que sea demasiado tarde. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN