¿Premio Nobel de la Paz?

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El miércoles pasado, el Premio Nobel de la Paz atrajo la atención por una nominación particular, lo que provocó que muchos cuestionaran la integridad del proceso de nominación.
El Presidente de Estados Unidos de América, Donald J. Trump se encuentra entre los postulados junto al ex presidente colombiano Juan Manuel Santos, el informante de la NSA Edward Snowden y los voluntarios sirios refugiados en las islas griegas.
Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca el viernes, Trump dijo que el primer ministro japonés le había dado “la copia más hermosa” de una carta de nominación de cinco páginas al Comité Noruego del Nobel. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, no está diciendo si nominó o no a Donald Trump para el Premio Nobel de la Paz de este año, pero la pregunta puede ser discutible o no: el presidente de los Estados Unidos ha sido presentado por otros para el prestigioso premio. Desde el anuncio de Trump, Abe se ha negado a decir si lo había hecho. En cualquier caso, Trump ya ha sido nominado por dos legisladores noruegos.

“Lo hemos nominado, por supuesto, por los desarrollos positivos en la península de Corea”, dijo Per-Willy Amundsen. 
Amundsen fue ministro de Justicia en el gabinete de la primera ministra Erna Solberg en 2016-2018.
“Ha sido una situación muy difícil y las tensiones han disminuido y muchas de ellas se deben al estilo diplomático no convencional de Trump”, agregó.

Per-Willy Amundsen

Amundsen, que es miembro del Partido del Progreso de la derecha, escribió una carta al comité de premios junto con su colega parlamentario Christian Tybring-Gjedde.
La carta fue presentada en junio, inmediatamente después de una cumbre que celebró Trump en Singapur con el líder norcoreano Kim Jong Un para aliviar las tensiones y enfrentar el programa de armas nucleares de Pyongyang.

Christian Tybring-Gjedde

Tybring-Gjedde, miembro del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa del Parlamento de Noruega, también confirmó la nominación conjunta de Trump cuando fue contactado por Reuters.
“Un posible premio, por supuesto, dependerá de las conversaciones que conduzcan a un acuerdo de desarme creíble”, dijo.

Nominados polémicos
Benito Mussolini
El mismo año que el dictador fascista italiano Benito Mussolini invadió Etiopía y puso a las tres cuartas partes de las empresas italianas bajo control estatal,  fue nominado para el Premio Nobel de la Paz de 1935. No recibió una carta de recomendación, sino dos: una de un profesor de derecho en Alemania y la otra de un profesor en Francia. Misteriosamente, esas cartas no se pueden encontrar en los archivos del Instituto Nobel, por lo que nunca se conocerá la razón exacta por la que dos profesores lo consideraron digno de tal premio. Mussolini no fue considerado en el primer corte de selección de nominaciones, pero hubo tanto desacuerdo dentro del comité que el premio no fue otorgado ese año. Se sospecha que si Mussolini no pudo tenerlo, entonces nadie puede.
Josef Stalin
El ex líder de la Unión Soviética, Josef Stalin, fue nominado dos veces: en 1945 y 1948. Aparentemente fue por sus esfuerzos para poner fin a la Segunda Guerra Mundial. Pero liderar un violento asedio a Berlín, causando 65,000 muertes, ejecutando a más de 25,000 prisioneros de guerra polacos, orquestando una campaña política más tarde llamada “El Gran Terror”, y liderando tropas para violar a mujeres en el camino, no termina las guerras: las perpetúa .
Adolf Hitler
Josef Stalin no fue el único chico malo de la Segunda Guerra Mundial que consiguió una nominación al Premio Nobel de la Paz. En 1939, Adolf Hitler fue nominado por un miembro del parlamento sueco, E.G.C. Brandt. Pero Brandt no lo hizo en serio. Pretendía que fuera una crítica satírica señalar las fallas de la política exterior de la época, particularmente el Pacto de Munich en 1938, que permitía a la Alemania nazi hacerse cargo de partes de Checoslovaquia. Nadie entendió el chiste, y la nominación fue retirada, pero no retirada de la historia.
Fidel Castro
El autoproclamado y casi eterno mandatario socialista marxista-leninista, Fidel Castro, recibió una nominación al Premio Nobel de la Paz en 2001. Pero lo más sorprendente fue la razón por la que su admirador, el miembro del parlamento noruego, Hallgeir Langeland, lo nominó. Independientemente de los pasados ​​crímenes de Castro contra la humanidad, Langeland defendió su nombramiento argumentando “¿qué prefieres? El derecho a votar, o el fácil acceso a las escuelas, a la atención médica, a la vivienda y a la alimentación, como en el caso de Cuba.” Hay muchos países en los que tanto el voto como los derechos básicos a la educación y al bienestar físico coexisten bien sin limitar la libertad . Langeland sorprendentemente pareció no ser consciente de eso, ya que es un funcionario del gobierno en uno de los países que mejor lo hace. Castro no ganó el premio, pero no era un perdedor. En 2014, ganó el Premio Confucio de la Paz de China.
Vladimir Putin
Vladimir Putin, el niño del póster para las invasiones modernas, fue nominado por la Academia Internacional de Unidad Espiritual y Cooperación de los Pueblos del Mundo en 2014. No es nada misterioso que sea un grupo de defensa ruso. Querían que se reconociera a Putin por sus esfuerzos en el uso de acciones no militares para lograr que el gobierno sirio entregara sus armas químicas. Fue suficiente para que el comité lo considerara por un par de rondas a pesar de que había invadido Ucrania en este momento. Pero, en última instancia, no ganó porque Siria estaba “atrasada en el momento de entregar sus armas”, que es la forma educada de decir que Siria desestimó las órdenes de Putin.

Alfred Nobel

 

Una amplia gama de personas pueden postularse para recibir el Premio Nobel de la Paz, incluidos miembros de parlamentos y gobiernos, jefes de estado, profesores universitarios de historia, ciencias sociales o leyes y anteriores ganadores del Premio Nobel de la Paz, entre otros.
La fecha límite para las nominaciones para el premio 2019, que se anunciará el 11 de octubre, fue el 31 de enero.
 

PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 19, 2019


 

PÉREZ ESQUIVEL

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Por Claudio Kussman.

 

 

MENTE CALENTURIENTA

Este señor PÉREZ, titular nada menos que de un Premio Nobel de la Paz sobre cuyo merecimiento no opinaré, luego de ser víctima de un robo , como viene haciendo de años, puso su mente sesgada a trabajar. De inmediato con su ilimitada sabiduría dictaminó: “PODRIAN HABER SIDO POLICIAS Y ESTO PUDO SER UN MENSAJE”. Claro, ¿cómo es que le van a robar a él, semidiós de la única verdad y la justicia existente? Esos hechos repudiables solo son para los mortales comunes.
Él como defensor de los derechos humanos de “algunos”, entre los que se encuentran “jóvenes idealistas” que murieron nada más que por sus “inocentes ideas”, nunca por asesinar hombres mujeres y niños, no puede ser víctima de los cacos. Por supuesto en sus elucubraciones tampoco estuvo ausente SANTIAGO MALDONADO y al hecho lo describió como “UN OPERATIVO MUY BIEN ORGANIZADO”.

 

LA CRUDA REALIDAD

En esta oportunidad la realidad se impuso con el esclarecimiento del hecho y la detención de dos consuetudinarios delincuentes, quienes recientemente habían recuperado su libertad tras cumplir condenas por robos similares. Identificados como: Sergio Enrique Vázquez, de 35 años y Rubén Alberto Cuttiz de 36. Se les secuestró: las condecoraciones de Pérez Esquivel, dinero en efectivo pesos, dólares y euros (le habían sustraído 4.500 dólares, 3.000 euros y 3.000 pesos) un revolver Smith Wesson 22 largo, celulares, un handy para escucha de las frecuencias policiales y objetos varios. También un Citroën C3 Air Cross y una camioneta Mercedes Benz sustraídas que utilizaron en el hecho.
Si bien Pérez Esquivel no sería merecedor de la recuperación de sus pertenencias y afectos, está bien que así haya ocurrido.  Pero segura y lamentablemente nada lo hará cambiar en el rumbo que se impuso como meta de vida para inculpar siempre uniformados, a como dé lugar. Viendo solo víctimas de un lado y victimarios del otro ,  en nada ayudará a  cerrar heridas para el logro de la paz interna,  que tanto necesita la Argentina.

 

Claudio Kussman

www.PrisioneroEnArgentina.com

Claudio@PrisioneroEnArgentina.com

@PrisioneroA

Septiembre 16, 2017

 

 

EN MEMORIA DE MAHATMA GANDHI SIMBOLO DE LA NO VIOLENCIA EN EL SIGLO 20. NOMINADO EN CINCO OPORTUNIDADES PARA EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ, MURIÓ ASESINADO SIN RECIBIR ESTE MERECIDO GALARDÓN. REMEMORAMOS TAMBIEN A LOS ADULTOS MAYORES QUE SUFREN Y MUEREN EN CÁRCELES ARGENTINAS, SIN QUE SUS  DERECHOS HUMANOS SEAN MENCIONADOS Y MUCHO MENOS RESPETADOS. ASÍ PODEMOS DECIR QUE LOS PODERES DEL ESTADO ACTUAN COMO VULGARES ASESINOS LLEVANDO ADELANTE UN ACEITADO PLAN DE EXTERMINIO.

 

 

 

 


 

“Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada,

sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad”.

Juan Pablo II (1920-2005)

 


 


PrisioneroEnArgentina.com

Septiembre 16, 2017


 

Santos, La última tentación de Alfred Nobel.

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Alfred Bernhardt Nobel estuvo directamente involucrado en armamentos a través de la compra de acero en 1894. La productora Bofors, que el químico sueco puso en marcha, llegó a convertirse en uno de los líderes fabricantes de armas militares que contribuyen a la muerte de muchas personas, no solo en guerras. Alfred Nobel tuvo la idea de usar su dinero para los premios anuales después de que su hermano, Ludvig, murió en 1888 y un periódico francés erróneamente pensó que había sido Alfred Nobel mismo quien había muerto. El diario publicó el obituario con el título: “El mercader de la muerte está muerto”, pasando a declarar: “Dr. Alfred Nobel, que se hizo millonario al encontrar nuevas maneras de matar a más y más rápido que nunca a seres humanos, murió ayer “.

Ese es -muy livianamente- el macabro origen de uno de los galardones más famosos del mundo moderno y el nacimiento entre sus categorías, el de la paz, el que más desvela a los dirigentes políticos.

En 1973, Henry Kissinger, la mano hábil detrás de Richard Nixon, se convirtió en un candidato al premio, alegando que su proeza negociadora en las conversaciones de paz de París estaba poniendo fin a la guerra de Vietnam. Finalmente, el premio fue concedido conjuntamente con el general y diplomático vietnamita Le Duc Tho. Este y el americano nacido en Alemania fueron claves en la firma del tratado. El acuerdo fue suscrito por ambos funcionarios y el presidente vietnamita Nguyen Van Thieu, permitió un cese de fuego y un intercambio de prisioneros de guerra. Sin embargo, Le Duc Tho no aceptó la condecoración con el pequeño argumento de que en Vietnam no había paz. Esto es registrado por la brillante periodista italiana Oriana Fallaci quien preguntó al consejero de seguridad nacional americano si se encontraba decepcionado. Ante la sorpresa de este, la florentina espetó: “Se han firmado los tratados de paz, pero la guerra continúa, y la violencia es superior”. El gran descuido del comité del Nobel fue la historia detrás de la historia. Kissinger, el orquestador de cuatro años de bombardeos en Camboya, de las masacres de Timor del Este, Bangladesh, la invasión a Chipre o políticas intervencionistas en Chile, Rodesia y Argentina, no había detenido la violencia en Vietnam, algo poco emparentado con la paz.

Una vez hubo un tal Yasser Arafat. Arafat, visto como el padre de la lucha palestina por la estadidad por sus partidarios y un terrorista no arrepentido por sus detractores, tiene un legado polémico. Si hay algo que es irrefutable es que, durante la mayor parte de su carrera en la escena pública, Arafat fue un firme motor del uso de la violencia para lograr objetivos políticos. O como lo expresó después de la fundación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP): “Revolución armada en todas partes de nuestro territorio palestino para hacer de ella una guerra de liberación. Rechazamos todos los acuerdos políticos”.

La facción de Arafat dentro de la OLP, Fatah- estuvo implicada en numerosos ataques armados contra civiles, tanto en Israel como en el extranjero, incluyendo la masacre de 1972 en los Juegos Olímpicos de Munich y el secuestro de 1985 del buque de crucero Achille Lauro. Mantuvo estrechas relaciones personales con dictadores como Saddam Hussein e Idi Amin.

Arafat reconoció a Israel en 1988 y firmó una serie de acuerdos de paz, incluyendo los Acuerdos de Oslo de 1993, por los que compartió el Nobel con Shimon Peres e Yitzhak Rabin. Pero rechazó un acuerdo propuesto en la Cumbre de Camp David en el año 2000, elevando sospechas sobre si estaba realmente interesado en encontrar soluciones no belicosas.

El Comité del premio Nobel cita el trabajo de Kofi Annan en el fortalecimiento de las alianzas de las Naciones Unidas con la sociedad, en su énfasis en el desarrollo de la fundación del Fondo Mundial de Sida y Salud.

Pero la biografía de Annan también tiene capítulos oscuros. Durante el genocidio cometido en Ruanda en 1994, fue el director de misiones de paz de la ONU. El general canadiense Romeo Dallaire, que comandó la misión de mantenimiento de la paz en ese momento, ha acusado a Annan de impedir que las tropas de las Naciones Unidas intervengan para detener el asesinato en masa y modificar y destruir los informes de Dallaire a Nueva York. En su libro Estrechando la Mano del Diablo, el militar declara: “Pudimos haber salvado cientos de miles de vidas”. Pero Annan tenía otra visión, y la misma se encontraba cercana a los extremistas Hutus. El papel de Annan fue criticado en una revisión interna de la ONU y se ha disculpado por no actuar con más fuerza durante el conflicto.

Un panel nombrado por la ONU también criticó a Annan en 2005 por su mala administración del programa de Petróleo por Alimentos de las Naciones Unidas, que terminó canalizando 1,700 millones de dólares en sobornos en las arcas de Saddam Hussein. El informe también sugirió que el hijo de Annan, empleado de una compañía petrolífera suiza, se había beneficiado de la posición de su padre para obtener lucrativos contratos petroleros iraquíes, aunque no se encontró evidencia de que Annan haya intervenido personalmente en nombre de su hijo.

El comité de los premios nos tomó por sorpresa otorgando los laureles a Barack Obama. El presidente norteamericano no había terminado de jurar su primer término como mandatario de la potencia más grande del planeta cuando se produjeron las nominaciones.  Obama mismo reconoció que “Comparado con algunos de los gigantes de la historia que han recibido este premio – Schweitzer y King; Marshall y Mandela – mis logros son leves “. Sin embargo, la mayor sorpresa recayó en el hecho de utilizar gran parte de su discurso de aceptación al Nobel en defensa del uso legítimo de la fuerza.

De hecho, el Nobel parece haber sido dado al candidato Obama -el definido por su oposición a la guerra en Irak, aquel que prometió cerrar Guantánamo y se comprometió a fomentar el diálogo con gobiernos hostiles- y no al presidente Obama, más conocido por el conflicto en Afganistán -una guerra ampliamente expandida- una intervención militar en Libia y las ejecuciones de Anwar al-Awlaki y Osama bin Laden. Sin mencionar que Guantánamo todavía está activo y que ha habido pocos progresos en la paz en el Medio Oriente. Estas acciones pueden ser justificables, pero es probable que no cuajen con la definición de un hombre de paz. Al menos reconozco el poder de visión de futuro de los seleccionadores del Nobel: El homenaje a los terroristas argentinos por él, y el presidente Macri prodigado, si se ajusta a sus manuales.

Usted podría incluir a Adolfo Pérez Esquivel, discutir a Al Gore o al menos dudar de Mohamed Elbaradei y su Agencia Internacional de Energía Atómica pero no se puede excluir a Juan Manuel Santos y sus acuerdos por la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas. La consecuencia de la derrota del tratado impulsado por Santos no fue precisamente el revés en sí, sino la división de un país. El presidente, en vez de honrar el poder del pueblo en su propia propuesta de consulta popular, traicionó a quienes pensaron que la democracia era innegociable. Ese 3 de octubre, los ciudadanos dijeron “no”, pero no a la impunidad de los crímenes cometidos por las Farcs, cosa que no significaba rechazar la paz. El 7 de octubre, el comité del Nobel, cuya presidente, la fallecida Kaci Kullmann, fue ministra de Comercio y sostuvo un alto cargo de Statoil, la petrolera noruega con intereses en Colombia, anunció el galardón a Santos. Este comité intentó un sermón de castigo: “Esta honra debería ser tributo al pueblo colombiano, que a pesar de las dificultades y abusos no ha perdido las esperanzas de una justa paz, y a todos aquellos que contribuyeron al proceso de paz; y a las incontables víctimas de la guerra civil”.

En su discurso de aceptación del premio a su ego, el Jefe de Estado colombiano recurre a García Márquez y su Macondo mágico y contradictorio insinuando que eso era Colombia antes de su búsqueda por la paz. Considerando esa grieta que el mismo cavó, Colombia continúa apresada en la atmósfera de Cien Años de Soledad.

Santos no solo no respeta la elección democrática de su propio pueblo, como buen político va más allá: “El Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz, de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, concluyó –luego de un estudio detallado de los 34 acuerdos firmados en el mundo en las últimas tres décadas para poner fin a conflictos armados– que el acuerdo de paz en Colombia es el más completo e integral de todos”. Completo e integral, palabras elegantes que el propio mandatario desconoce cómo usar. El Instituto Kroc, en su ensayo, ¡Pacifista!, sobre los acuerdos de Paz menciona en su segundo párrafo que la agenda acordada antes de la instalación de la mesa de conversaciones destinó un espacio para discutir los términos del proceso que se pondrá en marcha una vez los colombianos se pronuncien en las urnas: la implementación. Como lo explicó la Corte Constitucional, para que los acuerdos se implementen debe ganar el SÍ.

Cuan pequeños somos los hombres y que cerca estamos de Calígula.

 


Fabian Kussman

email@PrisioneroEnArgentina.com

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@FabianKussman

Abril 12, 2017