El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, terminó abruptamente una reunión de la Casa Blanca con los líderes del Congreso ayer miércoles, declarando rotundamente que ya no trabajaría en proyectos con los demócratas a menos que abandonen todas las investigaciones después del informe Trump-Russia del abogado especial.
El jueves por la mañana, después de negarse a trabajar en cualquier otra legislación bipartidista, Trump criticó a los demócratas como el partido “¡NO HAGA NADA!” – un apodo similar al “No hacer nada del Congreso” del presidente Truman en 1948 para sus oponentes republicanos en ese momento.
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Trump
Pelosi
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La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, lo calificó de “muy, muy, muy extraño” y dijo que estaba orando por Trump y la nación. Trump twitteó su agradecimiento por sus oraciones, pero dijo que no avanzaría en dos temas: investigación y legislación. Trump también acusó a Pelosi de mentir sobre él lanzando un berrinche y caprichos durante la breve reunión.
Los demócratas dijeron que su ultimátum parecía guionado, con carteles que declaraban su inocencia ya preparados para sus comentarios post reunión en conferencia al aire libre.
La escena que se presentó en vivo en la televisión recordaba a las anteriores en la Casa Blanca, incluso durante el cierre del gobierno federal, cuando Trump abandonó a los demócratas. Si bien este enfrentamiento podría beneficiarlo políticamente en el corto plazo, con su dura conversación provocando y acaparando simpatías partidarias, deja en peligro sus acuerdos comerciales, un nuevo presupuesto y otros objetivos mientras se dirige a una campaña de reelección. Los demócratas lo llamaron otra rabieta de Trump.
“Quiero hacer infraestructura”, dijo Trump, dijo a Pelosi y al líder demócrata del Senado Chuck Schumer, destacando el tema programado de la reunión.
“¿Pero sabe qué? No podemos hacerlo en estas circunstancias”, dijo. “Así que terminen con estas investigaciones falsas”.
Sin estrechar la mano de nadie, ni siquiera tomar asiento, Trump dio media vuelta y abandonó la reunión que solo duró tres minutos. Se dirigió al Rose Garden donde se habían reunido los periodistas y las cámaras de televisión y procedió a atacar a los demócratas, especialmente a Pelosi, por su comentario de la mañana temprano en el Capitolio de que creía que el presidente estaba involucrado en un “encubrimiento” con Rusia.
“Yo no soy participe de encubrimientos”, Trump estableció firmemente, “Son mentiras y no hay evidencia aluna sobre esto”
En Twitter el miércoles por la noche, Trump negó la afirmación de Pelosi de que tenía “un berrinche”.
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“Fui deliberadamente muy educado y tranquilo, al igual que unos minutos más tarde con la prensa en el Rose Garden”, escribió en un tweet. “Se puede probar fácilmente. ¡Es toda una mentira!”
Flanqueada por Schumer y otros líderes de la Cámara y del Senado, Pelosi dijo que los demócratas habían ido a la Casa Blanca “para darle a este presidente la oportunidad de tener un apoyo en el apartado de reparaciones de infraestructuras”.
“Pueden continuar con la caza de brujas … o volver al trabajo”, escribió Trump en Twitter.
Pelosi no mostró signos de retroceder.
“El hecho es que, a simple vista, en el dominio público, este presidente está obstruyendo la justicia y está involucrado en un encubrimiento, y eso podría ser impugnable”, dijo Pelosi durante un evento posterior en el liberal Center for American Progress.
“Como dicen, el encubrimiento suele ser peor que el crimen”, dijo. Recordó que el tercer artículo de juicio político contra el presidente Richard Nixon fue su obstrucción al Congreso.
Esta semana, un artículo de opinión anónimo del New York Times escrito por un “alto funcionario de la administración Trump” afirmó ser parte de la “resistencia” que trabajaba en la Casa Blanca presideida por Donald J. Trump. En el medio, la nota periodística rezaba: “Dada la inestabilidad que muchos presenciaron, hubo murmullos tempranos dentro del gabinete al invocar la Enmienda 25, lo que iniciaría un proceso complejo para remover al presidente”.
La senadora Elizabeth Warren, (Demócrata de Massachusstes) emitió su opinión a los medios: “Si los altos funcionarios del gobierno piensan que el presidente de los Estados Unidos no puede hacer su trabajo, entonces deberían invocar la Enmienda 25”.
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¿Cómo surgió la 25ª Enmienda? Data de 1963, cuando el vicepresidente Lyndon B. Johnson se convirtió en presidente después del asesinato de John F. Kennedy. No había un plan para elegir el reemplazo de Johnson, y había preocupación sobre el procedimiento en el caso de que se enfermara o quedara incapacitado antes de que se nombrara un nuevo vicepresidente. En 1965, el Congreso propuso formalmente la 25ª Enmienda, y se convirtió en parte de la Constitución en febrero de 1967.
La 25ta Enmienda tiene cuatro secciones. Los tres primeros aclaran el orden de sucesión presidencial y pueden asumir temporalmente los deberes del presidente. La sección 4 recibe la mayor atención: es un proceso de varios pasos para que el vicepresidente y el gabinete declaren que el presidente “no puede cumplir con los poderes y deberes de su cargo”.
¿Se ha utilizado la 25ª Enmienda antes? La primera sección fue invocada cuando Richard Nixon renunció a la presidencia en 1974 y fue reemplazado por su vicepresidente, Gerald Ford. La Sección 2 se usó cuando Gerald Ford, como presidente, nominó a Nelson Rockefeller para vicepresidente, y fue confirmado en la Cámara de Representantes y el Senado.
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La Sección 3 se usó en 1985 cuando Ronald Reagan se sometió a una breve cirugía para combatir el cáncer que padecía y afectó al Vicepresidente George H.W. Bush que asumió sus responsabilidades. En 2002 y 2007, George W. Bush invocó la Sección 3 cuando se sometió a procedimientos médicos, y luego el Vicepresidente Dick Cheney se convirtió en presidente interino.
La sección 4 nunca se ha utilizado porque es un proceso desafiante. Es más difícil eliminar a un presidente mediante la Enmienda 25 usando la Sección 4 que bajo el proceso de impugnación:
Acusación: Requiere una mayoría simple en la Cámara de Representantes y dos tercios de los votos en el Senado.
25ª Enmienda: Requiere un voto de dos tercios tanto en la Cámara como en el Senado.
“La incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado”.
Rafael Bielsa
El domingo pasado, al leer la imprescindible columna de Jorge Fernández Díaz en “La Nación” (https://tinyurl.com/z4qcmmf), tomé conciencia del primero de los impresionantes cambios que se han producido en lo que va del año.
Hasta ahora, los ideólogos de izquierda del mundo subdesarrollado se hartaron de despotricar contra la globalización, a la que consideran terriblemente perjudicial para los países pobres. Sin embargo, hoy quien enarbola la bandera más importante de resistencia a ese movimiento –que, debo decir, me parece imparable- es nada menos que Donald Trump, que brega por cerrar la economía estadounidense con los mismos argumentos que utilizan quienes se encuentran en sus antípodas políticas.
Es interesante, entonces, pensar cómo puede darse un fenómeno socio-económico, relativamente nuevo, que resulte perjudicial para todos, sean privilegiados o sumergidos. Como, naturalmente, eso contiene una contradicción que lo convierte en imposible, resulta fundamental discernir a quién le asiste la razón.
Estados Unidos es, sin duda, el mayor país del mundo todavía, aunque China pretenda acercársele. Y es el mayor exportador de tecnología, dada su monumental inversión en investigación y desarrollo. Pero, para poder mantener al mundo entero como un mercado para sus productos, debe también aceptar que el resto de los países exporten a su mercado interno porque, en general, las economías son reacias a comprar a quien no les compra.
Por eso, creo que los próximos meses –hace pocas décadas, hubiéramos dicho años- traerán algunas respuestas a estos interrogantes, generados por algunos datos ciertos: un obrero estadounidense gana, en promedio, cuatro veces más que su homólogo mexicano, y ni hablar de los trabajadores del sudeste asiático, pese a que éstos también han mejorado. Si Trump insiste en concentrar toda la producción de las empresas norteamericanas en su propio territorio y en incentivar el “compre nacional”, resulta obvio que los salarios locales subirán aún más, y ese mayor costo se trasladará, necesariamente, a los precios; de la reacción de la sociedad ante ese incremento dependerá, en mucho, el futuro político del nuevo Presidente. Casi tanto como de sus feroces batallas contra la prensa (tan tradicionalmente libre allí que llegó a costarle su cargo al Presidente Richard Nixon) y contra la Justicia, que ha actuado siempre como garante de la división de poderes y como última defensa de los ciudadanos frente a los abusos del Poder Ejecutivo.
El segundo vuelco se refiere a la ola anticorrupción que, desatada por las investigaciones en las empresas Petrobras y Odebrecht, ya alcanza a varios países de Latinoamérica. El pedido de captura del ex Presidente peruano, Alejandro Toledo, las imputaciones al Gobernador del Estado de Rio de Janeiro y al Alcalde (Prefeito) de su capital, el bloqueo judicial a la designación de uno de los principales ministros de Michel Temer (Presidente de Brasil), las acusaciones contra Juan Manuel Santos (Presidente de Colombia), las repercusiones en Panamá y en República Dominicana, donde hay varios políticos y funcionarios de primer nivel involucrados, están transformando al Lava Jato en un verdadero tsunami internacional que nadie sabe dónde terminará, ni cuál será su costo.
Otro vuelco, el primero propio, se refiere al reducido índice de inflación de enero, un mes tradicionalmente malo para esta medición, que sorprendió a todos los economistas. Anualizando los logros de los últimos siete meses en la materia, resulta claro que el Gobierno y el Banco Central han conseguido domeñar este flagelo, que tantos pobres produce; además, resultará un dato clave al momento de negociar las paritarias, salvo aquéllas que se celebrarán con los gremios de marcada dirigencia kirchnerista, en especial los maestros. Pero creo que, si los diferentes gobiernos provinciales se mantienen firmes, surgirá una importante disidencia dentro de los distintas agrupaciones que permitirán el comienzo de las clases en tiempo y forma, y lo mismo sucederá con el subterráneo capitalino y sus salvajes “metrodelegados”. Cada vez serán más quienes estén dispuestos a desobedecer directivas claramente desestabilizadoras.
El dato de la inflación, sumado al éxito del blanqueo y a la proximidad del ingreso de ingentes divisas provenientes de las exportaciones de granos, acompañado por la favorable opinión de los grandes operadores de los mercados de crédito internacionales (Morgan Stanley dijo, el viernes, que Argentina enderezará su economía y atraerá US$ 230 mil millones), permiten afirmar que el Gobierno está haciendo muy bien las cosas en ese terreno. Estoy seguro que el país volverá a crecer este año, aunque será muy difícil que ese crecimiento sea parejo para todas las áreas de actividad, en la medida en que muchas de ellas dependen de la marcha de nuestro principal socio comercial, Brasil, inmerso en una crisis económica y política de incierto futuro.
Y, finalmente, el marcado revuelco que significa la permanente presencia en los medios de difusión masiva, que hoy hasta editorializan sobre la cuestión de los presos políticos pese a haberla ignorado durante los últimos catorce años. Obviamente, ese cambio de actitud responde a un nuevo interés social, reflejado en el rating y en los cientos de cartas de lectores que publican los diarios de mayor circulación, que piden una solución inmediata de este grave condicionamiento de nuestra joven democracia.
Todo ello resulta innegablemente positivo porque, a la entrevista que realizó Eduardo Feinmann a Victoria Villarruel esta semana, siguió un interesantísimo y constructivo debate -en Intratables- entre Silvia Ibarzábal (hija del Coronel secuestrado en el ataque a la guarnición de Azul, torturado y asesinado en 1974, durante la presidencia de Juan Domingo Perón), Luis Labraña (el ex montonero que inventó la mágica cifra de los 30.000 desaparecidos) y Eduardo Anguita (ex combatiente del ERP), que permitió iluminar este tema, tan manipulado.
Resulta inexplicable que, mientras rivales seculares como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Polonia y Rusia, que combatieron en guerras terribles y sanguinarias, pudieron sólo siete años después de la Segunda Guerra Mundial (en la que murió el equivalente a toda nuestra población) sentar las bases para la actual Comunidad Europea, y Estados Unidos y Japón se convirtieron en fuertes aliados después de los bombardeos atómicos, nosotros sigamos inmersos en una contienda que ya debiéramos haber debido dejar atrás, cerrando las heridas que, sin duda, causaron esas décadas violentas.
Pero no podremos hacerlo hasta que cese la venganza, y todos podamos estudiar nuestra historia analizando crudamente los hechos tal como sucedieron, sin enmascararlos detrás de posturas ideológicas, y sin tergiversar lo que pasó en nombre de un sesgado relato que, a esta altura, huele irremediablemente a moho.
¿Trump al borde de ser procesado?
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, terminó abruptamente una reunión de la Casa Blanca con los líderes del Congreso ayer miércoles, declarando rotundamente que ya no trabajaría en proyectos con los demócratas a menos que abandonen todas las investigaciones después del informe Trump-Russia del abogado especial.
El jueves por la mañana, después de negarse a trabajar en cualquier otra legislación bipartidista, Trump criticó a los demócratas como el partido “¡NO HAGA NADA!” – un apodo similar al “No hacer nada del Congreso” del presidente Truman en 1948 para sus oponentes republicanos en ese momento.
[ezcol_1third]Trump
Pelosi
[/ezcol_1third] [ezcol_2third_end]La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, lo calificó de “muy, muy, muy extraño” y dijo que estaba orando por Trump y la nación. Trump twitteó su agradecimiento por sus oraciones, pero dijo que no avanzaría en dos temas: investigación y legislación. Trump también acusó a Pelosi de mentir sobre él lanzando un berrinche y caprichos durante la breve reunión.
Los demócratas dijeron que su ultimátum parecía guionado, con carteles que declaraban su inocencia ya preparados para sus comentarios post reunión en conferencia al aire libre.
La escena que se presentó en vivo en la televisión recordaba a las anteriores en la Casa Blanca, incluso durante el cierre del gobierno federal, cuando Trump abandonó a los demócratas. Si bien este enfrentamiento podría beneficiarlo políticamente en el corto plazo, con su dura conversación provocando y acaparando simpatías partidarias, deja en peligro sus acuerdos comerciales, un nuevo presupuesto y otros objetivos mientras se dirige a una campaña de reelección. Los demócratas lo llamaron otra rabieta de Trump.
“Quiero hacer infraestructura”, dijo Trump, dijo a Pelosi y al líder demócrata del Senado Chuck Schumer, destacando el tema programado de la reunión.
“¿Pero sabe qué? No podemos hacerlo en estas circunstancias”, dijo. “Así que terminen con estas investigaciones falsas”.
Sin estrechar la mano de nadie, ni siquiera tomar asiento, Trump dio media vuelta y abandonó la reunión que solo duró tres minutos. Se dirigió al Rose Garden donde se habían reunido los periodistas y las cámaras de televisión y procedió a atacar a los demócratas, especialmente a Pelosi, por su comentario de la mañana temprano en el Capitolio de que creía que el presidente estaba involucrado en un “encubrimiento” con Rusia.
“Yo no soy participe de encubrimientos”, Trump estableció firmemente, “Son mentiras y no hay evidencia aluna sobre esto”
En Twitter el miércoles por la noche, Trump negó la afirmación de Pelosi de que tenía “un berrinche”.
[/ezcol_2third_end]“Fui deliberadamente muy educado y tranquilo, al igual que unos minutos más tarde con la prensa en el Rose Garden”, escribió en un
tweet. “Se puede probar fácilmente. ¡Es toda una mentira!”
Flanqueada por Schumer y otros líderes de la Cámara y del Senado, Pelosi dijo que los demócratas habían ido a la Casa Blanca “para darle a este presidente la oportunidad de tener un apoyo en el apartado de reparaciones de infraestructuras”.
“Pueden continuar con la caza de brujas … o volver al trabajo”, escribió Trump en Twitter.
Pelosi no mostró signos de retroceder.
“El hecho es que, a simple vista, en el dominio público, este presidente está obstruyendo la justicia y está involucrado en un encubrimiento, y eso podría ser impugnable”, dijo Pelosi durante un evento posterior en el liberal Center for American Progress.
“Como dicen, el encubrimiento suele ser peor que el crimen”, dijo. Recordó que el tercer artículo de juicio político contra el presidente Richard Nixon fue su obstrucción al Congreso.
PrisioneroEnArgentina.com
Mayo 23, 2019
¿Orden de desalojo en la Casa Blanca?
Esta semana, un artículo de opinión anónimo del New York Times escrito por un “alto funcionario de la administración Trump” afirmó ser parte de la “resistencia” que trabajaba en la Casa Blanca presideida por Donald J. Trump. En el medio, la nota periodística rezaba: “Dada la inestabilidad que muchos presenciaron, hubo murmullos tempranos dentro del gabinete al invocar la Enmienda 25, lo que iniciaría un proceso complejo para remover al presidente”.
La senadora Elizabeth Warren, (Demócrata de Massachusstes) emitió su opinión a los medios: “Si los altos funcionarios del gobierno piensan que el presidente de los Estados Unidos no puede hacer su trabajo, entonces deberían invocar la Enmienda 25”.
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[/ezcol_1third_end]¿Cómo surgió la 25ª Enmienda? Data de 1963, cuando el vicepresidente Lyndon B. Johnson se convirtió en presidente después del asesinato de John F. Kennedy. No había un plan para elegir el reemplazo de Johnson, y había preocupación sobre el procedimiento en el caso de que se enfermara o quedara incapacitado antes de que se nombrara un nuevo vicepresidente. En 1965, el Congreso propuso formalmente la 25ª Enmienda, y se convirtió en parte de la Constitución en febrero de 1967.
La 25ta Enmienda tiene cuatro secciones. Los tres primeros aclaran el orden de sucesión presidencial y pueden asumir temporalmente los deberes del presidente. La sección 4 recibe la mayor atención: es un proceso de varios pasos para que el vicepresidente y el gabinete declaren que el presidente “no puede cumplir con los poderes y deberes de su cargo”.
¿Se ha utilizado la 25ª Enmienda antes? La primera sección fue invocada cuando Richard Nixon renunció a la presidencia en 1974 y fue reemplazado por su vicepresidente, Gerald Ford. La Sección 2 se usó cuando Gerald Ford, como presidente, nominó a Nelson Rockefeller para vicepresidente, y fue confirmado en la Cámara de Representantes y el Senado.
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[/ezcol_1third_end]La Sección 3 se usó en 1985 cuando Ronald Reagan se sometió a una breve cirugía para combatir el cáncer que padecía y afectó al Vicepresidente George H.W. Bush que asumió sus responsabilidades. En 2002 y 2007, George W. Bush invocó la Sección 3 cuando se sometió a procedimientos médicos, y luego el Vicepresidente Dick Cheney se convirtió en presidente interino.
La sección 4 nunca se ha utilizado porque es un proceso desafiante. Es más difícil eliminar a un presidente mediante la Enmienda 25 usando la Sección 4 que bajo el proceso de impugnación:
Acusación: Requiere una mayoría simple en la Cámara de Representantes y dos tercios de los votos en el Senado.
25ª Enmienda: Requiere un voto de dos tercios tanto en la Cámara como en el Senado.
PrisioneroEnArgentina.com
Septiembre 9, 2018
REVUELCOS INTERESANTES
Revuelcos Interesantes
El domingo pasado, al leer la imprescindible columna de Jorge Fernández Díaz en “La Nación” (https://tinyurl.com/z4qcmmf), tomé conciencia del primero de los impresionantes cambios que se han producido en lo que va del año.
Es interesante, entonces, pensar cómo puede darse un fenómeno socio-económico, relativamente nuevo, que resulte perjudicial para todos, sean privilegiados o sumergidos. Como, naturalmente, eso contiene una contradicción que lo convierte en imposible, resulta fundamental discernir a quién le asiste la razón.
Estados Unidos es, sin duda, el mayor país del mundo todavía, aunque China pretenda acercársele. Y es el mayor exportador de tecnología, dada su monumental inversión en investigación y desarrollo. Pero, para poder mantener al mundo entero como un mercado para sus productos, debe también aceptar que el resto de los países exporten a su mercado interno porque, en general, las economías son reacias a comprar a quien no les compra.
Por eso, creo que los próximos meses –hace pocas décadas, hubiéramos dicho años- traerán algunas respuestas a estos interrogantes, generados por algunos datos ciertos: un obrero estadounidense gana, en promedio, cuatro veces más que su homólogo mexicano, y ni hablar de los trabajadores del sudeste asiático, pese a que éstos también han mejorado. Si Trump insiste en concentrar toda la producción de las empresas norteamericanas en su propio territorio y en incentivar el “compre nacional”, resulta obvio que los salarios locales subirán aún más, y ese mayor costo se trasladará, necesariamente, a los precios; de la reacción de la sociedad ante ese incremento dependerá, en mucho, el futuro político del nuevo Presidente. Casi tanto como de sus feroces batallas contra la prensa (tan tradicionalmente libre allí que llegó a costarle su cargo al Presidente Richard Nixon) y contra la Justicia, que ha actuado siempre como garante de la división de poderes y como última defensa de los ciudadanos frente a los abusos del Poder Ejecutivo.
El segundo vuelco se refiere a la ola anticorrupción que, desatada por las investigaciones en las empresas Petrobras y Odebrecht, ya alcanza a
varios países de Latinoamérica. El pedido de captura del ex Presidente peruano, Alejandro Toledo, las imputaciones al Gobernador del Estado de Rio de Janeiro y al Alcalde (Prefeito) de su capital, el bloqueo judicial a la designación de uno de los principales ministros de Michel Temer (Presidente de Brasil), las acusaciones contra Juan Manuel Santos (Presidente de Colombia), las repercusiones en Panamá y en República Dominicana, donde hay varios políticos y funcionarios de primer nivel involucrados, están transformando al Lava Jato en un verdadero tsunami internacional que nadie sabe dónde terminará, ni cuál será su costo.
Otro vuelco, el primero propio, se refiere al reducido índice de inflación de enero, un mes tradicionalmente malo para esta medición, que sorprendió a todos los economistas. Anualizando los logros de los últimos siete meses en la materia, resulta claro que el Gobierno y el Banco Central han conseguido domeñar este flagelo, que tantos pobres produce; además, resultará un dato clave al momento de negociar las paritarias, salvo aquéllas que se celebrarán con los gremios de marcada dirigencia kirchnerista, en especial los maestros. Pero creo que, si los diferentes gobiernos provinciales se mantienen firmes, surgirá una importante disidencia dentro de los distintas agrupaciones que permitirán el comienzo de las clases en tiempo y forma, y lo mismo sucederá con el subterráneo capitalino y sus salvajes “metrodelegados”. Cada vez serán más quienes estén dispuestos a desobedecer directivas claramente desestabilizadoras.
El dato de la inflación, sumado al éxito del blanqueo y a la proximidad del ingreso de ingentes divisas provenientes de las exportaciones de granos, acompañado por la favorable opinión de los grandes operadores de los mercados de crédito internacionales (Morgan Stanley dijo, el viernes, que Argentina enderezará su economía y atraerá US$ 230 mil millones), permiten afirmar que el Gobierno está haciendo muy bien las cosas en ese terreno. Estoy seguro que el país volverá a crecer este año, aunque será muy difícil que ese crecimiento sea parejo para todas las áreas de actividad, en la medida en que muchas de ellas dependen de la marcha de nuestro principal socio comercial, Brasil, inmerso en una crisis económica y política de incierto futuro.
Y, finalmente, el marcado revuelco que significa la permanente presencia en los medios de difusión masiva, que hoy hasta editorializan sobre la cuestión de los presos políticos pese a haberla ignorado durante los últimos catorce años. Obviamente, ese cambio de actitud responde a un nuevo interés social, reflejado en el rating y en los cientos de cartas de lectores que publican los diarios de mayor circulación, que piden una solución inmediata de este grave condicionamiento de nuestra joven democracia.
Resulta inexplicable que, mientras rivales seculares como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Polonia y Rusia, que combatieron en guerras terribles y sanguinarias, pudieron sólo siete años después de la Segunda Guerra Mundial (en la que murió el equivalente a toda nuestra población) sentar las bases para la actual Comunidad Europea, y Estados Unidos y Japón se convirtieron en fuertes aliados después de los bombardeos atómicos, nosotros sigamos inmersos en una contienda que ya debiéramos haber debido dejar atrás, cerrando las heridas que, sin duda, causaron esas décadas violentas.
Pero no podremos hacerlo hasta que cese la venganza, y todos podamos estudiar nuestra historia analizando crudamente los hechos tal como sucedieron, sin enmascararlos detrás de posturas ideológicas, y sin tergiversar lo que pasó en nombre de un sesgado relato que, a esta altura, huele irremediablemente a moho.
Bs.As., 11 Feb 17
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
PrisioneroEnArgentina.com
Febrero 11, 2017