“El destino de nuestros nietos no cuenta nada cuando se lo compara
con el imperativo de que mañana aumenten los beneficios”.
Noam Chomsky
Ayer a mediodía, el mundo cambió por el impacto de un fenómeno cuyas consecuencias aún son una incógnita para muchos, pese a haber escuchado el discurso de asunción de Donald Trump, por la sorprendente integración de su gabinete. De todos modos, ya hay alguna certeza: el nuevo mandatario norteamericano ha generado en su sociedad una fractura que mucho se parece a la grieta que aquí construyeron los Kirchner; también son idénticos su populismo, su relación con la prensa y, sobre todo, su megalomanía.
Pero algo hay que reconocerle: logró expresar el resentimiento del interior profundo contra la globalización de la economía mundial. Y en eso resulta posible coincidir, a poco que pensemos en los rasgos que la han marcado en las últimas décadas: la monstruosa concentración de la riqueza en pocas manos (ocho hombres tienen tanto dinero como la mitad de la humanidad) y, sobre todo, el anonimato del capital. Que ese resentimiento se produzca cuando el país tiene la menor tasa de desempleo en años no fue óbice para que el magnate viera frustrada su carrera hacia la Casa Blanca.
El paquete accionario de control de la principal empresa del mundo en producción de bienes tangibles (General Electric) equivale sólo al 2,5% de su capital; el resto se encuentra atomizado en manos de carpinteros alemanes, agricultores italianos, ricos chinos, compañías japonesas, fondos de inversión, etc. Y esa situación se repite en la enorme mayoría de aquéllas que cotizan en las bolsas de valores de todo el mundo.
Los capitales se mueven por el mundo a la velocidad de las transacciones cibernéticas, sin importar en absoluto cuáles sean los efectos que esa migración produce en los países. Esa situación hace que los presidentes de las compañías –los famosos CEO’s- y sus ejecutivos sean meros gerentes, a los cuáles sólo se les exige cumplir una regla: generar beneficios; cuando no lo hacen, y aún con ingentes indemnizaciones, son despedidos sin piedad por las asambleas de accionistas.
A partir de esa máxima, dejó de tener relevancia alguna el lugar en que se encuentran las plantas fabriles, y éstas son trasladadas a países con costos laborales inferiores y con sistemas impositivos más beneficiosos para el capital. Si, para cumplir el objetivo, resulta indispensable sumir en la pobreza a las personas que trabajaban en las fábricas abandonadas, se lo considera “daños colaterales” y, por supuesto, perfectamente admisibles.
El ejemplo más paradigmático es la ciudad de Detroit, en Michigan, otrora capital mundial de la industria automovilística: hoy está abandonada y en ruinas, literalmente quebrada por las deudas, arrasada por el desempleo, la miseria, la violencia y la drogadicción. Y todo esto se produjo porque las grandes automotrices se radicaron en otras latitudes, se llamen Japón, China, Corea, etc., para vender en Estados Unidos.
Donald Trump ratificó ayer que hará lo que dijo en su campaña electoral: imponer el proteccionismo a la economía de su país, de la mano del “compre americano”; varias empresas, que tenían planes de inversión en México, se curaron en salud y, aún antes de su asunción, los suspendieron o, lisa y llanamente, los cancelaron por el temor que generó la imposición de gabelas de importación que las sacaría del mercado.
Esa vuelta a atrás en la apertura económica, que lo hizo reiterar que abandonará los grandes acuerdos de libre comercio –NAFTA, en especial, pero también las negociaciones del Transpacífico- implicará, necesariamente, un aumento en las tasas de interés mundiales, forzadas por unos Estados Unidos transformados en una verdadera aspiradora de fondos, y los países emergentes –como en el nuestro- verán encarecerse su endeudamiento y crecerán las dificultades para exportar productos industriales al mayor consumidor mundial.
El otro aspecto del monumental movimiento tectónico que se registró ayer son las relaciones internacionales de la mayor potencia militar del globo. Trump ha reconocido informalmente a Taiwan, y anunciado que limitará los intentos de China de extender su soberanía al mar que rodea su oriente cercano y su sudeste. Beijin, como era previsible, reaccionó oficiosamente planteando la posibilidad de un conflicto bélico que, de producirse –estudios de la Universidad de Harvard lo consideran probable- arrastrará al mundo todo y hasta podría poner en peligro su supervivencia.
El nuevo Presidente, por lo demás, ha reafirmado su simpatía con Vladimir Putin, a quien debe entenderse como la expresión de una sociedad de enorme raigambre zarista, como lo fueron desde 1917 todos los jerarcas soviéticos. La idolatría nacional por sus líderes resulta un elemento fundamental para comprender el por qué del respaldo a las actitudes más alocadas o criminales de éstos, y aún al perdón por los fracasos económicos que llevaron a la caída de la URSS. Cómo se darán las relaciones entre las tres potencias (EEUU, China y Rusia), a la luz de las diferentes alianzas que podrían forjarse entre ellas en pos de la hegemonía es la gran incógnita de los próximos años.
En cuanto a la región, sin duda el hecho más resonante de la semana fue la muerte de Teori Zavascki, integrante del Supremo Tribunal Federal de Brasil y encargado de la supervisión de las investigaciones del Lava Jato, el escándalo de corrupción que está manteniendo en vilo a los políticos y empresarios brasileños, que ha llevado a muchos de ellos a la cárcel y que tiene repercusiones en muchos países. En particular, el Juez muerto estaba dispuesto a convalidar los acuerdos de “delación premiada” de más de setenta ejecutivos de Odebrecht, incluido su Presidente, que significarán un nuevo huracán en nuestro castigado vecino.
Inmediatamente surgieron, aquí y allá, todas las sospechas sobre ese tan oportuno fallecimiento, amplificadas por el segundo aniversario del asesinato de nuestro Fiscal Alberto Nisman. Más allá del contenido de las cajas negras del avión siniestrado, las dudas se disiparán si el propio Supremo Tribunal designara a otro de sus miembros para asumir el rol de Zavascki y, en cambio, se incrementarán si se decidiera esperar a que el denunciado Presidente Michel Temer nombre, con el acuerdo del tan desprestigiado Congreso, a quien deba ocupar su lugar.
El equipo económico del Presidente Mauricio Macri pudo exhibir esta semana algunos logros significativos: la gigantesca oferta de fondos internacionales para su emisión de deuda, el reconocimiento de Davos a la gestión y las consiguientes expectativas de inversión, el cambio del disidente Carlos Melconian (que ratificó su alineamiento con el Gobierno) por el economista Javier González Fraga para impulsar el crédito hipotecario, y los incipientes acuerdos de incrementos salariales por productividad. No es poco, aunque el clima haya producido novedades desagradables para las cosechas. El anuncio de un gigantesco plan de obras públicas (180 mil millones de pesos) que se pondrá en marcha de inmediato traerá aparejado el crecimiento del empleo y una reducción en los costos de transporte, que tanto atentan contra nuestra economía.
Cuando el 16 de diciembre del año pasado Donald J. Trump se presentó en la feria de Central Florida con su gira de agradecimientos, fui testigo de que cualquier afirmación del presidente electo era vitoreada con gran fervor y una pizca de desborde. Ante la sola mención de Hillary Clinton, el público respondía con un efervescente: “Encarcelarla ya!”, cualquier referencia a México era sustituida por “Construir el muro”, y la palabra América era sinónimo de “Dios bendiga a América”. A mi izquierda, una entusiasta pareja de salvadoreños levantando biblias con los ojos cerrados. Frente a mí, los brazos abiertos de Trump y el interminable cántico “Trump-Pence-Trump-Pence-Trump…” que bajaba desde las gradas; hacia mi derecha, un grupo de Adventistas del Séptimo día, con carteles en los que la candidata demócrata era tachada por una gran equis roja.
Ronald Reagan supo presentarse allá por los años ochenta ante una audiencia de evangélicos que le aplaudieron devotamente cuando el 40avo mandatario deslizó que el gobierno de la Unión Soviética era el demonio del mundo moderno, consiguiendo un apoyo total de los religiosos en el relanzamiento de la Guerra Fría. El ex actor se convirtió en la imagen anticomunista para ellos.
Durante la campaña presidencial, uno de los asesores de Trump -Jeffrey Lord- comparó a Trump con Reagan. Pero en cuanto a la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o la Rusia de hoy, pareciera haber diferencias entre los dos líderes americanos. Teniendo en cuenta cómo el Partido Republicano ha loado a Reagan, es difícil imaginar que el líder del partido abrace al país al que su predecesor estuvo en contra. Sin embargo, Trump ha salido de su camino para alabar al presidente ruso Vladimir Putin en numerosas ocasiones, incluso dando a su liderazgo una categorización muy alta. Trump elogió a Putin como “muy inteligente” por retrasar su respuesta a las nuevas sanciones estadounidenses contra Rusia. Y Putin ha devuelto el favor, llamando a Trump un “hombre inteligente” y “talentoso”.
Los líderes religiosos han tomado una posición, y esta es situarse bien junto a Trump. El hijo del famoso predicador Billy Graham (noviembre 7, 1918), Franklin, ha elogiado a Putin en más de una oportunidad, apoyando sus medidas anti homosexualidad, criticando al saliente presidente Barack Obama, quién en su opinión, promovía el ateísmo. También el tele-evangelista Jim Bakker se pronunció en favor de Putin. Bakker cree que el líder ruso ayudará a Trump a acelerar el segundo retorno de Jesucristo a la Tierra. Rick Joyner -otro pastor- afirmó que hay mucha más libertad religiosa en Rusia que en Estados Unidos de América. Según la Comisión Internacional de la Libertad Religiosa de los Estados Unidos, Vladimir Putin, firmó una ley que redefine la actividad misionera como prácticas religiosas que suceden fuera de los lugares permitidos por el Estado. La nueva ley prohibirá el predicar, orar, hacer proselitismo y diseminar material religioso fuera de los lugares oficialmente designados por el Estado. Los ciudadanos pueden ser multados hasta $15,000 USD por participar en estas actividades en residencias privadas o distribuir material religioso no autorizado por medio de impresiones, transmisiones o material en línea. Estados Unidos es un país cristiano, pero no por imposición. Los Padres Fundadores pensaron en la libertad de profesar una religión o libertad para no acatar ninguna. En este país de más de 320 millones de habitantes, el 86% es devoto de algún credo. Entre los cristianos, el número es de 79%.
Por otra parte, Jerry Falwell Jr., es el presidente de Liberty University, la universidad evangélica más grande de los Estados Unidos, se preocupa de las restricciones de Rusia a la libertad religiosa; Considera que su tratamiento de las minorías sexuales es “bárbaro”; Y ha dejado sentado que no confía de pleno en las intenciones de Putin. Pero Falwell todavía apoya al gobierno de Trump para aproximarse potencialmente al gobierno de Putin.
Falwell exclama: “Veo a Trump más como un hombre de negocios muy, muy, muy astuto y calculador, y creo que cualquier buen hombre de negocios trataría de abrir oportunidades para la negociación y para la construcción de relaciones“.
En algunas consideraciones, el joven Falwell ha evolucionado con respecto a su padre -el fallecido Jerry Sr.- quien acerca de los ataques en setiembre 11, sentenció: “Creo que los ateos, los abortistas, las feministas, los gays y las lesbianas, quienes activamente están tratando de hacer ese tipo de vida alternativa, tratando de hacer de América una nación secular son culpables de estas tragedias”. En otras, el joven Falwell pareciera estar abrazado a los pantalones de papá. Al ser consultado sobre que opinaría si su padre estuviera vivo, junior aseveró que su padre apoyaría a Trump en su emprendimiento de asegurar negocios mundiales.
La religión ha influido en la política desde la fundación de la nación. Como dijo George Washington en su discurso de despedida de 1796, “De todas las disposiciones y hábitos que conducen a la prosperidad política, la religión y la moral son soportes indispensables“. Alexis de Tocqueville observó que la religión desempeñará un papel importante en la política estadounidense mientras los Estados Unidos siga siendo un país compuesto de ciudadanos religiosos. Thomas Jefferson no quería dar a conocer sus creencias religiosas en público para no influir sobre las personas. Es sabido que Jefferson no creía en ninguno de los milagros de la Biblia, pero no pretendía forzar a nadie a seguir su línea de pensamientos.
Un presidente podría apoyar una ley o estrategia de política exterior con más aire en sus pulmones porque es políticamente conveniente. Pero los líderes religiosos pueden bendecir “así dice el Señor” sobre él y reunir a sus grandes grupos a la causa, como lo hicieron hacia el final de la Guerra Fría y como lo hicieron ayudando a escoger a Donald Trump en la elección más bizarra que Estados Unidos haya protagonizado.
El embajador ruso en Turquía, Andrey Karlov, recibió un disparo en la espalda y dejándole sin vida, mientras hablaba en una galería de arte de Ankara. El asesino era un oficial de policía fuera de servicio que gritó “No te olvides de Alepo” y “Allahu Akbar” cuando abrió fuego.
El presidente turco Tayyip Erdogan había acordado en una llamada telefónica con el ruso Vladimir Putin para intensificar la cooperación en la lucha contra el terrorismo.
En una reunión especial en el Kremlin, el presidente Putin ordenó aumentar la seguridad en todas las misiones rusas y dijo que “los bandidos” que cometieron el acto sentirían castigo.
“Debemos saber quién dirigió la mano del asesino.”, dijo Putin.
El asesinato de un embajador, no menos importante de una potencia como Rusia, marca una peligrosa escalada de tensión en la región. El oficial asesino estaba fuera de servicio y algunos testigos dijeron que no había una máquina detectora de metales en la entrada.
El atacante estaba elegantemente vestido con traje negro y corbata y permaneció solo, detrás del embajador cuando comenzó su discurso en la exposición de arte.
Luego de ultimar al embajador, el terrorsta comenzó a gritar: “¡No te olvides de Alepo, no olvides Siria!” Y “Allahu Akbar” (“Dios es el Más Grande”). Se paseaba y gritaba mientras sostenía la pistola en una mano y agitaba la otra en el aire.
Rusia es un aliado del presidente sirio Bashar al-Assad y sus ataques aéreos ayudaron a las fuerzas sirias a poner fin a la resistencia rebelde la semana pasada en la ciudad norteña de Alepo. Turquía, que busca el derrocamiento de Assad, ha estado reparando los lazos con Moscú después de derribar un avión de guerra ruso sobre Siria el año pasado.
El terrorista fue asesinado por fuerzas especiales. Otras tres personas resultaron heridas.
“Consideramos esto como un acto terrorista”, dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova. “El terrorismo no va a ganar y lucharemos contra él de manera decisiva”.
Las imagenes del video pueden herir su sensibilidad
Y la nave va…
Ayer a mediodía, el mundo cambió por el impacto de un fenómeno cuyas consecuencias aún son una incógnita para muchos, pese a haber escuchado el discurso de asunción de Donald Trump, por la sorprendente integración de su gabinete. De todos modos, ya hay alguna certeza: el nuevo mandatario norteamericano ha generado en su sociedad una fractura que mucho se parece a la grieta que aquí construyeron los Kirchner; también son idénticos su populismo, su relación con la prensa y, sobre todo, su megalomanía.
Pero algo hay que reconocerle: logró expresar el resentimiento del interior profundo contra la globalización de la economía mundial. Y en eso resulta posible coincidir, a poco que pensemos en los rasgos que la han marcado en las últimas décadas: la monstruosa concentración de la riqueza en pocas manos (ocho hombres tienen tanto dinero como la mitad de la humanidad) y, sobre todo, el anonimato del capital. Que ese resentimiento se produzca cuando el país tiene la menor tasa de desempleo en años no fue óbice para que el magnate viera frustrada su carrera hacia la Casa Blanca.
El paquete accionario de control de la principal empresa del mundo en producción de bienes tangibles (General Electric) equivale sólo al 2,5% de su capital; el resto se encuentra atomizado en manos de carpinteros alemanes, agricultores italianos, ricos chinos, compañías japonesas, fondos de inversión, etc. Y esa situación se repite en la enorme mayoría de aquéllas que cotizan en las bolsas de valores de todo el mundo.
Los capitales se mueven por el mundo a la velocidad de las transacciones cibernéticas, sin importar en absoluto cuáles sean los efectos que esa migración produce en los países. Esa situación hace que los presidentes de las compañías –los famosos CEO’s- y sus ejecutivos sean meros gerentes, a los cuáles sólo se les exige cumplir una regla: generar beneficios; cuando no lo hacen, y aún con ingentes indemnizaciones, son despedidos sin piedad por las asambleas de accionistas.
A partir de esa máxima, dejó de tener relevancia alguna el lugar en que se encuentran las plantas fabriles, y éstas son trasladadas a países con costos laborales inferiores y con sistemas impositivos más beneficiosos para el capital. Si, para cumplir el objetivo, resulta indispensable sumir en la pobreza a las personas que trabajaban en las fábricas abandonadas, se lo considera “daños colaterales” y, por supuesto, perfectamente admisibles.
El ejemplo más paradigmático es la ciudad de Detroit, en Michigan, otrora capital mundial de la industria automovilística: hoy está abandonada y en ruinas, literalmente quebrada por las deudas, arrasada por el desempleo, la miseria, la violencia y la drogadicción. Y todo esto se produjo porque las grandes automotrices se radicaron en otras latitudes, se llamen Japón, China, Corea, etc., para vender en Estados Unidos.
Donald Trump ratificó ayer que hará lo que dijo en su campaña electoral: imponer el proteccionismo a la economía de su país, de la mano del “compre americano”; varias empresas, que tenían planes de inversión en México, se curaron en salud y, aún antes de su asunción, los suspendieron o, lisa y llanamente, los cancelaron por el temor que generó la imposición de gabelas de importación que las sacaría del mercado.
Esa vuelta a atrás en la apertura económica, que lo hizo reiterar que abandonará los grandes acuerdos de libre comercio –NAFTA, en especial, pero también las negociaciones del Transpacífico- implicará, necesariamente, un aumento en las tasas de interés mundiales, forzadas por unos Estados Unidos transformados en una verdadera aspiradora de fondos, y los países emergentes –como en el nuestro- verán encarecerse su endeudamiento y crecerán las dificultades para exportar productos industriales al mayor consumidor mundial.
El otro aspecto del monumental movimiento tectónico que se registró ayer son las relaciones internacionales de la mayor potencia militar del globo. Trump ha reconocido informalmente a Taiwan, y anunciado que limitará los intentos de China de extender su soberanía al mar que rodea su oriente cercano y su sudeste. Beijin, como era previsible, reaccionó oficiosamente planteando la posibilidad de un conflicto bélico que, de producirse –estudios de la Universidad de Harvard lo consideran probable- arrastrará al mundo todo y hasta podría poner en peligro su supervivencia.
El nuevo Presidente, por lo demás, ha reafirmado su simpatía con Vladimir Putin, a quien debe entenderse como la expresión de una sociedad de enorme raigambre zarista, como lo fueron desde 1917 todos los jerarcas soviéticos. La idolatría nacional por sus líderes resulta un elemento fundamental para comprender el por qué del respaldo a las actitudes más alocadas o criminales de éstos, y aún al perdón por los fracasos económicos que llevaron a la caída de la URSS. Cómo se darán las relaciones entre las tres potencias (EEUU, China y Rusia), a la luz de las diferentes alianzas que podrían forjarse entre ellas en pos de la hegemonía es la gran incógnita de los próximos años.
En cuanto a la región, sin duda el hecho más resonante de la semana fue la muerte de Teori Zavascki, integrante del Supremo Tribunal Federal de Brasil y encargado de la supervisión de las investigaciones del Lava Jato, el escándalo de corrupción que está manteniendo en vilo a los políticos y empresarios brasileños, que ha llevado a muchos de ellos a la cárcel y que tiene repercusiones en muchos países. En particular, el Juez muerto estaba dispuesto a convalidar los acuerdos de “delación premiada” de más de setenta ejecutivos de Odebrecht, incluido su Presidente, que significarán un nuevo huracán en nuestro castigado vecino.
Inmediatamente surgieron, aquí y allá, todas las sospechas sobre ese tan oportuno fallecimiento, amplificadas por el segundo aniversario del asesinato de nuestro Fiscal Alberto Nisman. Más allá del contenido de las cajas negras del avión siniestrado, las dudas se disiparán si el propio Supremo Tribunal designara a otro de sus miembros para asumir el rol de Zavascki y, en cambio, se incrementarán si se decidiera esperar a que el denunciado Presidente Michel Temer nombre, con el acuerdo del tan desprestigiado Congreso, a quien deba ocupar su lugar.
El equipo económico del Presidente Mauricio Macri pudo exhibir esta semana algunos logros significativos: la gigantesca oferta de fondos internacionales para su emisión de deuda, el reconocimiento de Davos a la gestión y las consiguientes expectativas de inversión, el cambio del disidente Carlos Melconian (que ratificó su alineamiento con el Gobierno) por el economista Javier González Fraga para impulsar el crédito hipotecario, y los incipientes acuerdos de incrementos salariales por productividad. No es poco, aunque el clima haya producido novedades desagradables para las cosechas. El anuncio de un gigantesco plan de obras públicas (180 mil millones de pesos) que se pondrá en marcha de inmediato traerá aparejado el crecimiento del empleo y una reducción en los costos de transporte, que tanto atentan contra nuestra economía.
PrisioneroEnArgentina.com
Enero 21, 2017
Cristiano Trump
Cuando el 16 de diciembre del año pasado Donald J. Trump se presentó en la feria de Central Florida con su gira de agradecimientos, fui testigo de que cualquier afirmación del presidente electo era vitoreada con gran fervor y una pizca de desborde. Ante la sola mención de Hillary Clinton, el público respondía con un efervescente: “Encarcelarla ya!”, cualquier referencia a México era sustituida por “Construir el muro”, y la palabra América era sinónimo de “Dios bendiga a América”. A mi izquierda, una entusiasta pareja de salvadoreños levantando biblias con los ojos cerrados. Frente a mí, los brazos abiertos de Trump y el interminable cántico “Trump-Pence-Trump-Pence-Trump…” que bajaba desde las gradas; hacia mi derecha, un grupo de Adventistas del Séptimo día, con carteles en los que la candidata demócrata era tachada por una gran equis roja.
Ronald Reagan supo presentarse allá por los años ochenta ante una audiencia de evangélicos que le aplaudieron devotamente cuando el 40avo mandatario deslizó que el gobierno de la Unión Soviética era el demonio del mundo moderno, consiguiendo un apoyo total de los religiosos en el relanzamiento de la Guerra Fría. El ex actor se convirtió en la imagen anticomunista para ellos.
Durante la campaña presidencial, uno de los asesores de Trump -Jeffrey Lord- comparó a Trump con Reagan. Pero en cuanto a la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o la Rusia de hoy, pareciera haber diferencias entre los dos líderes americanos. Teniendo en cuenta cómo el Partido Republicano ha loado a Reagan, es difícil imaginar que el líder del partido abrace al país al que su predecesor estuvo en contra. Sin embargo, Trump ha salido de su camino para alabar al presidente ruso Vladimir Putin en numerosas ocasiones, incluso dando a su liderazgo una categorización muy alta. Trump elogió a Putin como “muy inteligente” por retrasar su respuesta a las nuevas sanciones estadounidenses contra Rusia. Y Putin ha devuelto el favor, llamando a Trump un “hombre inteligente” y “talentoso”.
Los líderes religiosos han tomado una posición, y esta es situarse bien junto a Trump. El hijo del famoso predicador Billy Graham (noviembre 7, 1918), Franklin, ha elogiado a Putin en más de una oportunidad, apoyando sus medidas anti homosexualidad, criticando al saliente presidente Barack Obama, quién en su opinión, promovía el ateísmo. También el tele-evangelista Jim Bakker se pronunció en favor de Putin. Bakker cree que el líder ruso ayudará a Trump a acelerar el segundo retorno de Jesucristo a la Tierra. Rick Joyner -otro pastor- afirmó que hay mucha más libertad religiosa en Rusia que en Estados Unidos de América. Según la Comisión Internacional de la Libertad Religiosa de los Estados Unidos, Vladimir Putin, firmó una ley que redefine la actividad misionera como prácticas religiosas que suceden fuera de los lugares permitidos por el Estado. La nueva ley prohibirá el predicar, orar, hacer proselitismo y diseminar material religioso fuera de los lugares oficialmente designados por el Estado. Los ciudadanos pueden ser multados hasta $15,000 USD por participar en estas actividades en residencias privadas o distribuir material religioso no autorizado por medio de impresiones, transmisiones o material en línea. Estados Unidos es un país cristiano, pero no por imposición. Los Padres Fundadores pensaron en la libertad de profesar una religión o libertad para no acatar ninguna. En este país de más de 320 millones de habitantes, el 86% es devoto de algún credo. Entre los cristianos, el número es de 79%.
Por otra parte, Jerry Falwell Jr., es el presidente de Liberty University, la universidad evangélica más grande de los Estados Unidos, se preocupa de las restricciones de Rusia a la libertad religiosa; Considera que su tratamiento de las minorías sexuales es “bárbaro”; Y ha dejado sentado que no confía de pleno en las intenciones de Putin. Pero Falwell todavía apoya al gobierno de Trump para aproximarse potencialmente al gobierno de Putin.
Falwell exclama: “Veo a Trump más como un hombre de negocios muy, muy, muy astuto y calculador, y creo que cualquier buen hombre de negocios trataría de abrir oportunidades para la negociación y para la construcción de relaciones“.
En algunas consideraciones, el joven Falwell ha evolucionado con respecto a su padre -el fallecido Jerry Sr.- quien acerca de los ataques en setiembre 11, sentenció: “Creo que los ateos, los abortistas, las feministas, los gays y las lesbianas, quienes activamente están tratando de hacer ese tipo de vida alternativa, tratando de hacer de América una nación secular son culpables de estas tragedias”. En otras, el joven Falwell pareciera estar abrazado a los pantalones de papá. Al ser consultado sobre que opinaría si su padre estuviera vivo, junior aseveró que su padre apoyaría a Trump en su emprendimiento de asegurar negocios mundiales.
La religión ha influido en la política desde la fundación de la nación. Como dijo George Washington en su discurso de despedida de 1796, “De todas las disposiciones y hábitos que conducen a la prosperidad política, la religión y la moral son soportes indispensables“. Alexis de Tocqueville observó que la religión desempeñará un papel importante en la política estadounidense mientras los Estados Unidos siga siendo un país compuesto de ciudadanos religiosos. Thomas Jefferson no quería dar a conocer sus creencias religiosas en público para no influir sobre las personas. Es sabido que Jefferson no creía en ninguno de los milagros de la Biblia, pero no pretendía forzar a nadie a seguir su línea de pensamientos.
Un presidente podría apoyar una ley o estrategia de política exterior con más aire en sus pulmones porque es políticamente conveniente. Pero los líderes religiosos pueden bendecir “así dice el Señor” sobre él y reunir a sus grandes grupos a la causa, como lo hicieron hacia el final de la Guerra Fría y como lo hicieron ayudando a escoger a Donald Trump en la elección más bizarra que Estados Unidos haya protagonizado.
PrisioneroEnArgentina.com
Enero 14, 2017
LAS DEMOCRACIAS
Escribe Luis Bardín.
LAS DEMOCRACIAS
Que Trump y Putín coincidan:
reforzar armamentismo
y ampliar su arsenal nuclear
quizá suene a imperialismo.
Pero ellos miran al mundo
desde muy grandes alturas
viendo profundos abismos
que el resto de los mortales
ni siquiera concebimos.
Desde la cumbre se ven
las cosas más diminutas
pero también lo infinito.
La defensa de los cuerdos
es preparar buen ataque
y disuadir a los locos
antes que hagan disparates.
Saben que llegó la hora,
que ideologías muy locas
inspiran a un terrorismo
que es el brazo ejecutor
de desviada religión
y de ayatholas rodeados
de dólares petrolíferos
que son real amenaza,
que no son un espejismo.
Democracias tolerantes
están algo confundidas
envueltas en un lirismo
de justicia y candidez
de prejuicios y eufemismos,
libertad, libertinaje,
y una dosis de altruismo.
Es bueno gozar de ella
pero a nuestras democracias
también hay que defenderlas
con lucidez y eficacia.
Luis Bardín.
PrisioneroEnArgentina.com
Diciembre 23, 2016
El asesinato del embajador ruso Andrey Karlov. Terrorismo de Turquía
El embajador ruso en Turquía, Andrey Karlov, recibió un disparo en la espalda y dejándole sin vida, mientras hablaba en una galería de arte de Ankara. El asesino era un oficial de policía fuera de servicio que gritó “No te olvides de Alepo” y “Allahu Akbar” cuando abrió fuego.
El presidente turco Tayyip Erdogan había acordado en una llamada telefónica con el ruso Vladimir Putin para intensificar la cooperación en la lucha contra el terrorismo.
En una reunión especial en el Kremlin, el presidente Putin ordenó aumentar la seguridad en todas las misiones rusas y dijo que “los bandidos” que cometieron el acto sentirían castigo.
“Debemos saber quién dirigió la mano del asesino.”, dijo Putin.
El asesinato de un embajador, no menos importante de una potencia como Rusia, marca una peligrosa escalada de tensión en la región. El oficial asesino estaba fuera de servicio y algunos testigos dijeron que no había una máquina detectora de metales en la entrada.
El atacante estaba elegantemente vestido con traje negro y corbata y permaneció solo, detrás del embajador cuando comenzó su discurso en la exposición de arte.
Luego de ultimar al embajador, el terrorsta comenzó a gritar: “¡No te olvides de Alepo, no olvides Siria!” Y “Allahu Akbar” (“Dios es el Más Grande”). Se paseaba y gritaba mientras sostenía la pistola en una mano y agitaba la otra en el aire.
Rusia es un aliado del presidente sirio Bashar al-Assad y sus ataques aéreos ayudaron a las fuerzas sirias a poner fin a la resistencia rebelde la semana pasada en la ciudad norteña de Alepo. Turquía, que busca el derrocamiento de Assad, ha estado reparando los lazos con Moscú después de derribar un avión de guerra ruso sobre Siria el año pasado.
El terrorista fue asesinado por fuerzas especiales. Otras tres personas resultaron heridas.
“Consideramos esto como un acto terrorista”, dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova. “El terrorismo no va a ganar y lucharemos contra él de manera decisiva”.
Las imagenes del video pueden herir su sensibilidad
PrisioneroEnArgentina.com
Diciembre 19, 2016