El terrorismo* y la guerra civil** contrarrevolucionaria

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Grl Heriberto Justo Auel

07 Enero de 2024

 

“Como los terroristas, los que combaten el terrorismo deberían pensar más como productores teatrales y menos como Generales de un Ejército.

Si queremos luchar contra el terrorismo de manera efectiva debemos darnos cuenta de queA nada de lo que hacen los terroristas nos derrota.

Somos los únicos que podemos derrotarnos a nosotros mismos,

si reaccionamos de modo excesivo y erróneo a las provocaciones terroristas”.

Yuval Noah Harari – 1976 / …. –

 

  1. LA GUERRA CIVIL CONTRARREVOLUCIONARIA -GCC-.
  2. LA RELACIÓN ENTRE LA GCC Y EL TERRORISMO.
  3. LA SECUENCIA INTERRRELACIONAL DE LA GCC ARGENTINA.
  1. LA GUERRA CIVIL CONTRARREVOLUCIONARIA -GCC-.

El 09 Jul 13 nuestro IEEBA publicó el ensayo titulado “La Larga Guerra Civil Argentina y el actual Estado de Guerra Civil Revolucionario” -“Una visión polemológica de nuestra grave crisis sociocultural y política”- (1). Decíamos en él:

“Nuestra dirigencia no se da por enterada de la naturaleza de las guerras de ayer o de las guerras en curso en un mundo globalizado que ha ingresado velozmente a la etapa de la civilización del conocimiento. En él -donde todos somos vecinos- la seguridad pública y la seguridad estratégica se desarrollan incardinadas”.

 

Más adelante, en el mismo ensayo, recordábamos un párrafo del Dr. Juan Álvarez, escrito en 1938: “Ningún hombre culto tiene el derecho de ignorar las experiencias que nos legó el pasado; y si nuestro pueblo las conociera a fondo, nunca olvidaría lo que en todo momento debe estar en el recuerdo de los argentinos (2). Han pasado ochenta y seis años, hemos acumulado -en ese tiempo-  todas las experiencias belígeras posibles en la etapa posnuclear- pero aun así no se conocen a fondo y por lo tanto no están en el recuerdo de nuestra dirigencia, lo que en todo momento debe estar en el recuerdo de los argentinos”.

Balza

¿Y qué es lo que “debe estar en el recuerdo de los argentinos y particularmente de su dirigencia”?: nada más ni nada menos que la guerra civil es la peor especie de las guerras y que el terrorismo es el procedimiento de la violencia más primitivo y brutal y además: que las guerras se prevén paraque no lleguen”. Las hemos vivido y sufrido a ambas, recientemente, en los ´70. ¿Por qué entonces “no están en el recuerdo de los argentinos”? La respuesta es sencilla, pero “políticamente incorrecta: desde los ´70 está presente en la Argentina la “revolución castro comunista”, que periódicamente alcanzó a ocupar el gobierno. De ese modo -oficialmente- se estableció que no hubo una guerra y en consecuencia se trasladaron -por decreto- las denuncias de “delitos en la guerra” a la Justicia Penal Ordinaria, retirándolas del fuero penal militar ¡que más tarde se derogó!

En la guerra -y para el Código de Justicia Militar- el que mata es un héroe. Lo hace en defensa de su Nación agredida. Fuera de una guerra -y para el Código Penal- el que mata es un asesino. Eso es lo que hizo el gobierno de Alfonsín en 1984, al pasar a la Justicia Penal “delitos en la guerra”, diciéndole a quien esto suscribe que solo irían a los Tribunales Orales “los Comandantes”. Los hechos indican donde estaba y está la verdad. El Nüremberg argentino lleva cuarenta años y continúa. PERO, no fue olvido ni error: fue hipocresía. Hoy en día registramos: 1173 condenados, 394 procesados y 510 imputados. 

Para que tengamos una idea del nivel y el volumen de esta enorme falacia, fue la que permitió a los kk mantenerse en el poder durante dos décadas y ocultar así los robos de fondos públicos más importantes de la Historia Universal. Agreguemos también el bochornoso hecho reciente:  un ex JEMGE, acompañando al ignífugo candidato revolucionario en su encuentro televisivo con el opositor y casi simultáneamente, en una entrevista pública expresó “¡que no fue una guerra!” (3).

 

Demás esta decir que Martín Antonio Balza es considerado TRAIDOR por la casi totalidad de las FF.AA. argentinas y por todos los argentinos “ciudadanos de bien”. No es el único uniformado que cruzó las líneas, pero es el tránsfuga más escandaloso. El Presidente Menem, “gran conocedor de hombres”, dijo en una conversación privada estando aun en funciones: “Mire que en mi vida política tuve muchos traidores… pero ninguno como el General Balza“.

 

A partir del 10 Dic 23 el electorado argentino expulsó del poder a la “revolución”. Lo desarrollamos en Cruzamos el Rubicón-Nov 23- (4) y en La contrarrevolución se reinicia en la Argentina” –Dic 23- (5). Las recientes expresiones del nuevo y joven Ministro de Defensa -Dr. Petri- en la despedida del Rompehielos “Almte. Irizar”, en el Regimiento de Granaderos a Caballoy en su visita -para despedir el año- a la Guardia del CMN, han tenido un contenido y un tono desconocidos en las últimas décadas.

A estas auspiciosas declaraciones públicas debemos agregar que, por primera vez desde 1983, el Viceministro de Defensa es un Oficial Superior del EA y no es uno más, sino un Tte Grl altamente calificado para el cargo, acompañado por un equipo académico consolidado en el tiempo. Hay justificadas esperanzas de que habrá una progresiva e imprescindible recuperación de la Seguridad Nacional. La salida del riesgo y de la amenaza estratégica vigentes, así lo exigen.

Cuando ya habíamos iniciado el desarrollo del presente ensayo, nuestro distinguido colaborador François Soulard nos hizo llegar la reciente traducción de un artículo (6) del Dr. Daniel Dory -Dr. en Geografía- especializado en análisis geopolítico del terrorismo, en el que interrelaciona a las “guerras civiles” con el “terrorismo”, justamente cuando los argentinos hemos retomado el sendero constitucional del 53 que abandonamos a principios del siglo XX y que -como inmediata consecuencia- los voceros de la “revolución castro comunista” amenazan con regresar a la violencia, es decir al “terrorismo” en sus diversas formas, aun antes de que el nuevo gobierno llegue a la Rosada, en un particular y complejo marco “insurreccional/sedicioso”.

 

La “pacificación nacional” es una condición imprescindible para retomar el camino del progreso. Sin embargo el “estado de guerra interna” recién llegará a su fin cuando el enemigo revolucionario -que aun ocupa una mayoría de gobiernos en la región- abandone “su actitud hostil” que, luego de perder las últimas elecciones generales se ha manifestado en superficie, de diferentes maneras.

 

En nuestro entender ello nos impone la necesidad de contar -cuanto antes- con una Gran Estrategia Conjunta-Combinada, frente a los desafíos estratégicos comunes a toda Iberoamérica. Emplear el cerebro de las FFAA regionales para el planeamiento y la inteligencia estratégicas, el comando y control cruzado y emplear para la acción operativa/táctica a los medios que correspondan, según la naturaleza de las necesidades en acto.

 

  1. LA RELACIÓN ENTRE LA GUERRA CIVIL CONTRARREVOLUCIONARIA Y EL TERRORISMO.

 

En su interesante trabajo, Dory realiza una reflexión sobre los sucesos terroristas en Francia, totalmente válida para la Argentina, pero de diferente secuencia:

“Los recientes disturbios ocurridos en Francia entre finales de junio y la primera semana de julio de 2023 suscitaron un interés, tal vez sin precedentes, a raíz de la cuestión de la guerra civil. Una vez concluida la secuencia de violencia urbana y plasmados los comentarios mediáticos de los expertos habituales, el sistema político y mediático se apresuró a pasar a temas aparentemente menos preocupantes.

Sin embargo, con la necesaria retrospectiva, es necesario reflexionar seriamente sobre la cuestión de la guerra civil. Tanto más cuanto un país como Francia (pero no es el único) experimenta también desde hace más de una década una secuencia de actos terroristas cuya naturaleza aún no se comprende del todo, pero cuyo carácter etnopolítico es indiscutible. Obviamente, extender la investigación al ámbito latinoamericano es igualmente una tarea pendiente, tomando en cuenta el estado actual de la producción científica sobre los diversos complejos terroristas que se manifestaron en la región”.

Nuestra dirigencia -como lo hemos afirmado permanentemente- tampoco concientiza que somos un país en doble posguerra, en doble “estado de guerra” y asediado -desde el 10 Dic 23-  por la amenaza pública lanzada por el Foro de San Pablo -FSP- en Jul 19: la contraofensiva revolucionaria para reconquistar el poder en aquellos países recuperados por el “neoliberalismo”.

El Dr. Dory entiende que “está pendiente” el necesario estudio de los “complejos terroristas latinoamericanos”. Los estudios comparados son altamente beneficiosos para comprender la naturaleza del fenómeno. Nuestro terrorismo no es “etnopolítico”, como lo es el francés, pero como bien señala nuestro autor, es “complejo”. Existen en él elementos ideológicos neo-marxistas, elementos violentos propios del narcotráfico y elementos transculturizadores globalistas. Sus diferencias aclaran y puntualizan la naturaleza de ambos.

La Argentina -que en sus posguerras- destruyó por vía judicial y presupuestaria a sus FFAA, DEBE recuperarlas -progresivamente- para darle sostén y viabilidad a su nueva Política Exterior y a su nueva Política Económica, ambas bajo declarada amenaza de violencia revolucionaria. La guerra por prever es: civil-interna”, “insurreccional-sediciosa”, instrumentada por el “terrorismo”, que la categoriza como “asimétrica”, “híbrida” e “irrestricta”.

Otro aporte de importancia del trabajo bajo análisis, en particular para nuestros investigadores, es el conocimiento de la bibliografía que trata las interrelaciones de la guerra civil y el terrorismo. Kalivas (7) es quien abordó la cuestión de “las nuevas guerras civiles en la posguerra fría”. Isabelle Duyvesteyn (8), nuestro autor, Daniel Dory (9) y William Reno (10) “ponen de manifiesto que los factores que contribuyen al colapso de los Estados son variables explicativas que se toman demasiado poco en cuenta”.

Entre los años 2000/2005, Paul Collier y Anke Hoeffler (11) concluyeron “en un enfoque económico de las motivaciones que subyacen al estallido y la persistencia de las guerras civiles. Partiendo de la alternativa entre codicia (por una variedad de recompensas no exclusivamente económicas) y agravio (incluido el deseo de venganza), los autores examinan una serie (bastante heterogénea) de casos, remitiéndose en última instancia a un enfoque monográfico para consolidar las hipótesis”. Estas conclusiones son de particular interés para los investigadores argentinos.

Nicholas Sambanis (12) señala puntualmente la necesidad de contar con una base de datos que admita una clara y necesaria definición de “guerra civil” y “terrorismo”, para ser eficientes. Al respecto, en nuestro país hemos llegado al escándalo de que se niegue la existencia de ambas calamidades en nuestra historia reciente. Halvard Buhaug y Päivi Lujala (13) han estudiado el escalamiento de este fenómeno con relación a su localización geográfica. Y por último se cita a Jessica A. Stanton (14), que ofrece la bibliografía más actualizada sobre la interrelación de nuestro tema y que subraya “el largo camino aun por recorrer, para disponer de un conjunto de hipótesis sobre la relación entre terrorismo y guerra civil”.

  1. LA SECUENCIA INTERRRELACIONAL  DE LA GCC ARGENTINA.

Dory entiende que el enfoque secuencial “más fructífero” en el caso francés es: 1) terrorismo, 2) insurrección y 3) guerra civil. Nosotros entendemos que en el caso argentino la secuencia ha sido 1) insurrección sediciosa, 2) GCC/terrorismo, 3) entrismo político :

1ra etapa: insurrección sediciosa. Se inicia con un proceso de anomia -desconocimiento de la legalidad vigente- y de subversión -sustitución de dicha legalidad por otra-. Surge un enemigo y el Estado Nación se moviliza. La sociedad queda dividida. 1959/1974.

2da etapa: GCC/terrorismo. Decretos de movilización y de aniquilamiento del “accionar subversivo”. El enemigo centra su acción violenta inicial mediante la “teoría del foco” -la aproximación de la periferia al centro-. Luego de sus fracasos en Manchalá y Catamarca, ingresa al terrorismo urbano. 1974/1983.

3ra etapa: Entrismo político. Nuevamente presencia revolucionaria en el poder político. El estalinismo -hard power- es reemplazado por la socialdemocracia -soft power-. Se judicializa la política y se politiza a la justicia. 1983/1989. Se da inicio al “estado de guerra civil-revolucionario”.

Menem
De La Rua
Cristina Fernández
Kirchner

1989/1999: el Presidente Menem intenta pacificar al país y cambiar el régimen económico. Fracasa.

1999/2001: el Presidente de la Rúa intenta gobernar con una coalición política inviable. Fracasa.

2001/2003: se suceden cinco presidencias fallidas.

2003/2023: gobiernan los kk -excepto 2015/2019- Se acentúa el ingreso sigiloso del gobierno al “socialismo siglo XXI”. Se agrava la crisis-decadencia de la Argentina: corrupción y pobreza.  

2023/…: El electorado reacciona: lleva al gobierno a la contrarrevolución castrocomunista.

Esta secuencia -que interrelaciona a la GCC con el terrorismo- es ignorada por la gran mayoría de la sociedad argentina, al igual que la naturaleza de su secular crisis decadencia de origen cultural y política. La necesidad de mantener oculta a la “revolución”, en un país con una gran clase media e importante movilidad social ascendente en el siglo XIX, obligó al directorio revolucionario a crear sucesivas falacias, citadas como “relatos”, de modo de cumplir con la consigna gramsciana “Occidente debe llegar al comunismo, sin saberlo”. El ingreso de un “outsider de la política” a la competencia electoral, con un leguaje “políticamente incorrecto”, quiebra al relato y despierta a la juventud. La Argentina reinicia un proceso “contrarrevolucionario”, desconocido como tal por la mayoría.

  

Así es como se llegó al 10 Dic 23. Se inició desde el poder un giro estructural copernicano, del socialismo al capitalismo y de la sociedad corporativa a una sociedad libre, por shock. El electorado no fue preparado para ello. Tiene esperanzas, pero también ansiedad, pues el salto “de un trapecio al otro” se hace sin red de seguridad y los voceros de la “revolución” anuncian sangre y retorno.

El FSP no puede perder a la Argentina y si “el Peluca” tiene éxito, el efecto dominó en la región se haría inevitable. Por ello el “estado de GCR” evolucionaría en Argentina a “GCC”.

El tendido de la red de seguridad para los trapecistas, tiene prioridad 1 y no se logrará en un día. Ello impone declarar a la Seguridad Nacional en Emergencia y suspender la perversa legislación vigente en el área.

 

Somos los únicos que podemos derrotarnos a nosotros mismos,

Si no reaccionamos o lo hacemos de modo excesivo y/o erróneo ante las provocaciones terroristas”.

“Abordar la relación entre terrorismo y guerra civil requiere entonces la movilización de un amplio abanico de conocimientos y métodos. La dificultad de tal tarea es inseparable de sus retos teóricos y prácticos. Pero forjar las herramientas conceptuales que permitan elaborar hipótesis operativas sobre un tema tan decisivo para el futuro de muchas sociedades (próximas y lejanas) es una exigencia que se debe satisfacer cuanto antes(6).

CITAS Y ACLARACIONES:

* Terrorismo: “Actos delictivos concebidos o planeados para provocar un estado de terror en la población en general, en un grupo de personas o en determinadas personas que son injustificables en todas las circunstancias, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra índole que se hagan valer para justificarlos”.

** Guerra Civil:  “Es un conflicto que enfrenta a los habitantes de un mismo país o nación. Se trata de una lucha violenta entre personas que conviven en un mismo territorio pero tienen diferentes intereses o ideologías que pretenden imponer por la fuerza. Puede desatarse por motivos políticos, étnicos, religiosos o de otra clase. En muchas ocasiones terminan involucrándose fuerzas extranjeras que brindan su apoyo a uno u otro bando”.

*** Etnopolítica: acciones de poder producidas dentro del campo étnico y por racismo, toda política fundada en la racialización de las relaciones sociales. 

 

(1). H. J. Auel. “La Larga Guerra Civil Argentina y el actual Estado de Guerra Civil Revolucionario”. 09 Jul 13. www.ieeba.com

(2). J. Álvarez. “Estudio sobre las Guerras Civiles Argentinas”. Ago 38. Vol. 238. Biblioteca del Oficial. Círculo Militar.

(3). J. Ojeda. “Con los desaparecidos el Ejército actuó con una élite de Inteligencia. Una élite criminal , pero una élite”. 14 Dic 23. Infobae.

(4). H. J. Auel. “Cruzamos el Rubicón”.30 Nov 23. www.ieeba.com

(5). H. J. Auel. “La contrarrevolución se reinicia en la Argentina”. Dic 23. www.ieeba.com

(6). D. Dory. “Guerras civiles y terrorismo: algunos comentarios preliminares”. Dic 23. www.revueconflits.com

(7). S. Kalivas. “New and Old Civil Wars. A Valid Distinction”. World Politics. Vol. 54. Nro. 1. -2001, 99/118.

(8). I. Duyvesteyn. “How New is the New Terrorism”. Studies in Conflict and Terrorism. Vol 27, Nro. 5. 2004.

(9). D. Dory. “L¨Histoire du Terrorisme: un etat des connaissances et des debats”. Sécurité Globale Nro 25- 2021. 99/123.

(10). W. Reno. “The Importance of Context When Comparing Civil Wars”. Civil Awars. Vol 21, Nro. 4.

(11). P. Collier y a. Hoeffler. “Greed and Grief in Civil War”. Oxford Economic Papers. Vol. 56. 2004. 563/595.

(12). N. Sambanis. “What is Civil War”. Journal of Conflict Resolution. Vol. 48. Nro. 6, 2004. 814/858.

(13). H. Buhaug y P. Lujala. “Accouting for Scale: Messuring Geography in Quantitative Studies of Civil Wars”. Political Geography. Vol 24, 2005, 399/418.

(14). J. Stanton. “Terrorism, Civil War and Insurgency”. The Oxford Handbook of Terrorism. Oxford University Press. Oxford 2019, 348/365.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Enero 7, 2024

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