PROCLAMA. CUARTEL GENERAL EN VALPARAÍSO, 22 DE JULIO DE 1820

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A los habitantes de las Provincias del Río de la Plata

Compatriotas: se acerca el momento en que debo seguir el destino que me llama; voy a emprender la grande obra de dar la libertad al Perú. Mas antes de mi partida, quiero deciros algunas verdades, que sentiría las acabéis de conocer por experiencia. También os manifestaré las quejas que tengo, no de los hombres imparciales y bien intencionados, cuya opinión me ha consolado siempre, sino de algunos que conocen poco sus propios intereses y los de su país, porque al fin la calumnia, como todos los crímenes, no es sino obra de la ignorancia y del discernimiento pervertido (1).

Vuestra situación no admite disimulo. Diez años de constantes sacrificios sirven hoy de trofeo a la anarquía; la gloria de haberlos hecho es mi pesar actual, cuando se considera su poco fruto. Habéis trabajado un precipicio con vuestras propias manos y, acostumbrados a su vista, ninguna sensación de horror es capaz de deteneros.

El genio del mal os ha inspirado el delirio de la federación: esta palabra está llena de muertes, y no significa sino ruina y devastación. Yo apelo sobre esto a vuestra propia experiencia y os ruego que escuchéis con franqueza de ánimo la opinión de un general que os ama, y que nada espera de vosotros. Yo tengo motivos para conocer vuestra situación, porque en los dos ejércitos que he mandado me ha sido preciso averiguar el estado político de las provincias que dependían de mí. Pensar en establecer el gobierno federativo en un país casi desierto, lleno de celos y de antipatías locales, escaso de saber y de experiencia en los negocios públicos, desprovisto de rentas para hacer frente a los gastos del Gobierno General, fuera de los que demanda la lista civil de cada Estado: es un plan cuyos peligros no permiten infatuarse, ni aun con el placer efímero que causan siempre las ilusiones de la novedad.

Compatriotas, yo os hablo con la franqueza de un soldado. Si dóciles a la experiencia de diez años de conflictos no dais a vuestros deseos una dirección más prudente, temo que, cansados de la anarquía, suspiréis al fin por la opresión y recibáis el yugo del primer aventurero feliz que se presente, quien, lejos de fijar vuestros destinos, no hará más que prolongar vuestra incertidumbre.

Voy ahora a manifestar las quejas que tengo, no porque el silencio sea una prueba difícil para mis sentimientos, sino porque yo no debo dejar en perplejidad a los hombres de bien, ni puedo abandonar eternamente a la posteridad el juicio de mi conducta, calumniada por hombres en quienes la gratitud algún día recobrará sus derechos.

Yo servía en el ejército español en 1811. Veinte años de honrados servicios me habían traído alguna consideración, sin embargo de ser americano; supe la revolución de mi país y, al abandonar mi fortuna y mis esperanzas, sólo sentía no tener más que sacrificar al deseo de contribuir a la libertad de mi patria. Llegué a Buenos Aires a principios de 1812 y desde entonces me consagré a la causa de América: sus enemigos podrán decir si mis servicios han sido útiles.

En 1814 me hallaba de gobernador en Mendoza; la pérdida de este país dejaba en peligro la provincia de mi mando. Yo la puse luego en estado de defensa, hasta que llegase el tiempo de tomar la ofensiva. Mis recursos eran escasos y apenas tenía un embrión de ejército, pero conocía la buena voluntad de los cuyanos y emprendí formarlo bajo un plan que hiciese ver hasta qué grado puede apurarse la economía para llevar al cabo las grandes empresas.

En 1817, el Ejército de los Andes está ya organizado. Abrí la campaña de Chile y el 12 de febrero mis soldados recibieron el premio de su constancia. Yo conocí que desde este momento excitaría celos mi fortuna y me esforcé, aunque sin fruto, a calmarlos con moderación y desinterés.

Todos saben que, después de la batalla de Chacabuco, me hallé dueño de cuanto puede dar el entusiasmo a un vencedor. El pueblo chileno quiso acreditarme su generosidad ofreciéndome todo lo que es capaz de lisonjear al hombre; el mismo es testigo del aprecio con que recibí sus ofertas y de la firma con que rehusé admitirlas.

Agosto 20, 1820 – El general don José de San Martín, junto a la expedición libertadora, partieron desde Valparaíso, rumbo al Perú

Julio 28, 1821 – San Martín, desde un palco en la plaza mayor de Lima, declaro: “El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad de los pueblos y de la justicia de su causa que Dios defiende”, Levantando la bandera roja y blanca, fue aclamado por la multitud. Desde esa misma ciudad, San Martín le escribe a O´Higgins sus pensamientos: “Al fin, con paciencia y movimientos, hemos reducido á los enemigos á que abandonen la capital de los Pizarros : – al fin nuestros desvelos han sido recompensados con los santos fines de ver asegurada la independencia de la América del Sud. – El Perú es libre. – En conclusión, ya yo preveo el término de mi vida pública, y voy a tratar de entregar esta pesada carga a manos seguras, y retirarme a un rincón a vivir como hombre”.

Sin embargo de esto, la calumnia trabajaba contra mí, con una perfecta actividad, pero buscaba las tinieblas porque no podía existir delante de la luz. Hasta el mes de enero próximo pasado, el general San Martín merecía el concepto público en las provincias que formaban la Unión y, sólo después de haber formado la anarquía, ha entrado en el cálculo de mis enemigos el calumniarme sin disfraz y recurrir sobre mi nombre los improperios más exagerados.

Pero yo tengo derecho a preguntarles: ¿qué misterio de iniquidad ha habido en esperar la época del desorden para denigrar mi opinión? ¿Cómo son conciliables las suposiciones de aquéllos con la conducta del Gobierno de Chile y la del Ejército de los Andes? El primero, de acuerdo con el Senado y voto del pueblo, me ha nombrado jefe de las fuerzas expedicionarias, y el segundo me reeligió por su general en el mes de marzo, cuando, trastornada en las Provincias Unidas la autoridad central, renuncié el mando que había recibido de ellas, para que el ejército, acantonado entonces en Rancagua, nombrase al jefe a quien quisiera voluntariamente obedecer.

Si tal ha sido la conducta de los que han observado de cerca mis acciones, no es posible explicar la de aquellos que me calumnian desde lejos sino corriendo el velo que oculta sus sentimientos y sus miras. Protesto que me aflige el pensar en ellas, no por lo que me toca a mi persona, sino por los males que amenazan a los pueblos que se hallan bajo su influencia.

Compatriotas, yo os dejo con el profundo sentimiento que causa la perspectiva de vuestras desgracias. Vosotros me habéis recriminado aun de no haber contribuido a aumentarlas, porque éste habría sido el resultado si yo hubiese tomado una parte activa en la guerra contra los federalistas. Mi ejército era el único que conservaba su moral, y lo exponía a perderla abriendo una campaña en que el ejemplo de la licencia armase mis tropas contra el orden. En tal caso, era preciso renunciar la empresa de libertar el Perú y, suponiendo que la suerte de las armas me hubiese sido favorable en la guerra civil, yo habría tenido que llorar la victoria con los mismos vencidos. No, el general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sud América.

En fin, a nombre de vuestros propios intereses, os ruego que aprendáis a distinguir los que trabajan por vuestra salud de los que meditan vuestra ruina: no os expongáis a que los hombres de bien os abandonen al consejo de los ambiciosos. La firmeza de las almas virtuosas no llega hacia el extremo de sufrir que los malvados sean puestos a nivel con ellas y ¡desgraciado el pueblo donde se forma impunemente tan escandaloso paralelo!

¡Provincias del Río de la Plata! El día más célebre de nuestra revolución está próximo a amanecer. Voy a dar la última respuesta a mis calumniadores: yo no puedo hacer más que comprometer mi existencia y mi honor por la causa de mi país. Y sea cual fuere mi suerte en la campaña del Perú, probaré que, desde que volví a mi patria, su independencia ha sido el único pensamiento que me ha ocupado, y que no he tenido más ambición que la de merecer esl odio de los ingratos y el aprecio de los hombres virtuosos.

José de San Martín

 

Si alguno comenta que los gobernantes que hemos padecido hasta la fecha, han tenido esta característica, perdonen, “no les creo”.        

                                                                                                           

PATRICIO ANDERSON

1)  San Martín se refiere a las duras críticas, de las que fue objeto, por su sabia decisión  de mantener al Ejército al margen del conflicto  entre Buenos Aires y el Litoral.

 


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Junio 11, 2021


 

Memorándum sobre la determinación del Presidente Donald J. Trump sobre el tránsito de drogas importantes o los principales países productores de drogas ilícitas para el año fiscal 2020

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Determinación presidencial sobre tránsito importante de drogas
o principales países productores de drogas ilícitas para
Año fiscal 2020

 

Por la autoridad conferida a mí como Presidente por la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, incluida la sección 706 (1) de la Ley de Autorización de Relaciones Exteriores, Año Fiscal 2003 (Ley Pública 107-228) (FRAA), por la presente identifico siguientes países como principales países de tránsito de drogas o principales países productores de drogas ilícitas: Afganistán, Bahamas, Belice, Bolivia, Birmania, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México , Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú y Venezuela.

La presencia de un país en la lista anterior no es necesariamente un reflejo de los esfuerzos antinarcóticos de su gobierno o el nivel de cooperación con los Estados Unidos. De conformidad con la definición legal de tránsito de drogas importante o país productor de drogas ilícitas establecido en la sección 481 (e) (2) y (5) de la Ley de Asistencia Exterior de 1961, según enmendada (Ley Pública 87-195) (FAA ), la razón por la que los países se colocan en la lista es la combinación de factores geográficos, comerciales y económicos que permiten el tránsito o la producción de drogas, incluso si un gobierno ha emprendido medidas de control de narcóticos sólidas y diligentes.

De conformidad con la sección 706 (2) (A) de la FRAA, por la presente designo a Bolivia y al régimen ilegítimo de Nicolás Maduro en Venezuela por haber fallado demostrablemente durante los 12 meses anteriores a cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales antinarcóticos y tomar las medidas requerido por la sección 489 (a) (1) de la FAA. Con esta determinación se incluyen las justificaciones para las designaciones de Bolivia y el régimen de Maduro, como lo requiere la sección 706 (2) (B) del FRAA. También he determinado, de conformidad con las disposiciones de la sección 706 (3) (A) de la FRAA, que los programas de los Estados Unidos que apoyan al gobierno interino legítimo en Venezuela son vitales para los intereses nacionales de los Estados Unidos.

Mi Administración ha dedicado recursos sin precedentes para combatir el flagelo de las drogas ilícitas en los Estados Unidos, incluso mediante el fortalecimiento de las fronteras de nuestro país y la expansión de los programas para prevenir el uso de drogas ilícitas y ayudar a la recuperación y el tratamiento de quienes lo necesitan. Estamos haciendo progresos constantes para cambiar el rumbo de la epidemia de drogas de nuestro país, pero aún queda mucho por hacer. Esto incluye esfuerzos adicionales más allá de las fronteras de nuestra nación, por parte de gobiernos de países donde se originan drogas ilegales peligrosas.

En Colombia, el presidente Iván Duque ha logrado avances tempranos en la reducción de los niveles récord de cultivo de coca y producción de cocaína heredados de su predecesor y en los principales esfuerzos para reiniciar un programa de erradicación aérea liderado por Colombia. Este progreso debe continuar y expandirse, y mi Administración trabajará con nuestros socios colombianos para alcanzar nuestra meta conjunta de 5 años para reducir el cultivo de coca y la producción de cocaína a la mitad para fines de 2023. También continuaremos coordinando estrechamente con Colombia y otros socios con ideas afines en nuestro hemisferio para restaurar la democracia en Venezuela. Con el fin de la dictadura de Maduro plagada de elementos criminales, Estados Unidos tendrá una oportunidad mucho mejor de trabajar con Venezuela para detener el flujo de drogas que salen de América del Sur.

A lo largo de nuestra frontera sur, México necesita hacer más para detener el flujo de drogas letales que ingresan a nuestro país. Necesitamos que el gobierno mexicano intensifique sus esfuerzos para aumentar la erradicación de la adormidera, la prohibición de drogas ilícitas, los enjuiciamientos y la incautación de activos, y para desarrollar una estrategia integral de control de drogas. En particular, la plena cooperación de México es esencial para reducir la producción de heroína y enfrentar la producción ilícita de fentanilo y todas las formas de tráfico de drogas, incluso a través de los puertos de entrada de los Estados Unidos. Muchos profesionales militares y policiales mexicanos, en cooperación con sus homólogos de los Estados Unidos, están enfrentando valientemente este desafío y confrontando a las organizaciones criminales transnacionales que amenazan a nuestros dos países. Necesitamos ver un compromiso sostenido y unificado de los funcionarios del gobierno mexicano a través de agencias militares y civiles y trabajar con socios extranjeros. Sin más progreso durante el próximo año, consideraré determinar que México ha fallado demostrablemente en cumplir con sus compromisos internacionales de control de drogas.

Usted está autorizado y dirigido a presentar esta designación, junto con los memorandos de justificación de Bolivia y Venezuela, bajo la sección 706 de la FRAA, al Congreso, y a publicarla en el Registro Federal.

DONALD J. TRUMP

 


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Agosto 9, 2019


 

La Guerra del Pacífico

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Como la mayoría de las guerras anteriores y posteriores, la Guerra del Pacífico (1879 – 1883) fue sobre dinero: depósitos de nitrato y guano (ambos se usaron en fertilizantes) en el desierto de Atacama, en este caso. Aunque Perú y Bolivia eran dueños de las tierras donde se encontraban la mayoría de las minas de nitrato, las minas en sí eran de Chile y eran operadas por ellos. Esto condujo a disputas sobre impuestos, que a su vez dieron lugar a una guerra total entre Chile por un lado, Perú y Bolivia por el otro.

La guerra comenzó lentamente, pero una vez que Chile movilizó su armada, rápidamente establecieron la supremacía sobre las fuerzas más primitivas peruanas y bolivianas. La batalla terrestre subsiguiente fue de corta duración, especialmente para Bolivia, que se rindió desde 1880. Perú se mantuvo por más tiempo y las fuerzas chilenas llegaron hasta Lima, ciudad que ocuparon en 1881. Siguieron dos años de guerra de guerrillas, pero finalmente un tratado se firmó en 1883.
No solo se perdieron 13 000 vidas, sino que tanto Perú como Bolivia cedieron enormes franjas de territorio a Chile. Chile se benefició enormemente de la guerra y Perú sufrió mucho, pero tal vez las mayores pérdidas fueron bolivianas: abandonaron todos sus territorios costeros, incluido el puerto principal de Antofagasta, en la guerra y han estado sin salida al mar desde entonces.

El conflicto que involucró a Chile, Bolivia y Perú, que resultó en la anexión chilena de valioso territorio disputado en la costa del Pacífico. Surgió de una disputa entre Chile y Bolivia sobre el control de una parte del Desierto de Atacama que se encuentra entre los paralelos 23 y 26 en la costa del Pacífico de América del Sur. El territorio contenía valiosos recursos minerales, particularmente nitrato de sodio.

Las fronteras nacionales en la región nunca habían sido establecidas definitivamente; los dos países negociaron un tratado que reconocía el paralelo 24 como su límite y que le daba a Chile el derecho de compartir los impuestos de exportación sobre los recursos minerales del territorio de Bolivia entre los paralelos 23 y 24. Pero Bolivia posteriormente se sintió insatisfecha por tener que compartir sus impuestos con Chile y temía la toma de la región costera donde los intereses chilenos ya controlaban la industria minera.

El interés de Perú en el conflicto se derivó de su tradicional rivalidad con Chile por la hegemonía en la costa del Pacífico. En 1873, Perú acordó secretamente con Bolivia una garantía mutua de sus territorios e independencia. En 1874, las relaciones entre Chile y Bolivia fueron mejoradas por un tratado revisado en virtud del cual Chile renunció a su cuota de impuestos a la exportación de minerales enviados desde Bolivia, y Bolivia acordó no aumentar los impuestos a las empresas chilenas en Bolivia durante 25 años. La amistad se rompió en 1878 cuando Bolivia intentó aumentar los impuestos de la Compañía Chilena de Nitrato de Antofagasta sobre las protestas del gobierno chileno. Cuando Bolivia amenazó con confiscar las propiedades de la compañía, las fuerzas armadas chilenas ocuparon la ciudad portuaria de Antofagasta el 14 de febrero de 1879. Bolivia luego declaró la guerra a Chile y pidió ayuda a Perú. Chile declaró la guerra tanto a Perú como a Bolivia (5 de abril de 1879).

Chile ocupó fácilmente la región costera boliviana (provincia de Antofagasta) y luego tomó la ofensiva contra el Perú más poderoso. Las victorias navales en Iquique (21 de mayo de 1879) y en Angamos (8 de octubre de 1879) permitieron a Chile controlar los accesos marítimos a Perú. Un ejército chileno invadió el Perú. Un intento de mediación de los Estados Unidos fracasó en octubre de 1880, y las fuerzas chilenas ocuparon -como se mencionó anteriormente- la capital peruana de Lima el siguiente enero. La resistencia peruana continuó por tres años más, con el aliento de los Estados Unidos. Finalmente, el 20 de octubre de 1883, Perú y Chile firmaron el Tratado de Ancón, por el cual la provincia de Tarapacá fue cedida a este último.

Chile también ocuparía las provincias de Tacna y Arica durante 10 años, después de lo cual se celebraría un plebiscito para determinar su nacionalidad. Pero los dos países fallaron durante décadas para acordar qué términos se llevaría a cabo el plebiscito. Esta disputa diplomática sobre Tacna y Arica fue conocida como la Cuestión del Pacífico. Finalmente, en 1929, a través de la mediación de los Estados Unidos, se llegó a un acuerdo mediante el cual Chile mantuvo a Arica; Perú volvió a adquirir Tacna y recibió $ 6 millones de la moneda americana en concepto de indemnización y otras concesiones.
Durante la guerra, el Perú sufrió la pérdida de miles de personas y muchas propiedades, y al final de la guerra se produjo una guerra civil de siete meses; La nación se hundió económicamente durante décadas después. En 1884, una tregua entre Bolivia y Chile le dio a este último el control de toda la costa boliviana (provincia de Antofagasta), con sus industrias de nitrato, cobre y otras industrias minerales; Un tratado en 1904 hizo este arreglo permanente. A cambio, Chile acordó construir un ferrocarril que conecte la capital boliviana de La Paz con el puerto de Arica y garantizó la libertad de tránsito para el comercio boliviano a través de los puertos y el territorio de Chile. Pero Bolivia continuó su intento de salir de su situación sin salida al mar a través de la red del río Paraná-Paraguay hasta la costa atlántica, un esfuerzo que finalmente condujo a la Guerra del Chaco (1932–35) entre Bolivia y Paraguay.

Arturo Prat, uno de los héroes más grandes de esta guerra en Chile, tiene el honor de ser el hombre con más calles chilenas que lleva su nombre: hay 162 comunas en Chile que tienen una calle que lleva su nombre.
En Lima, el Parque de la Reserva fue construido para conmemorar la ocupación de Lima y cuenta con un pequeño museo en el lugar. La mayoría de las personas, sin embargo, van a ver el Circuito Mágico del Agua, un increíble despliegue de 13 fuentes interactivas que no tiene nada que ver con la guerra.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Enero 16, 2019


 

Fujimori, de nuevo en problemas

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Un juez peruano, hoy miércoles 3 de octubre, anuló un indulto presidencial otorgado al ex líder autoritario Alberto Fujimori a fines del año pasado y ordenó su captura inmediata y el regreso a la cárcel. Fujimori, de 80 años, había sido absuelto por el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, de condenas por abusos contra los derechos humanos.

Una gran cantidad de periodistas  esperaban fuera de la casa en expansión en Lima donde Fujimori ha estado viviendo desde que se convirtió en un hombre libre, a menos de la mitad de una condena de 25 años. La sentencia se debió a las acciones llevadas a cabo por comandantes de escuadrones de la muerte que masacraron a civiles bajo su gobierno entre los años 1990-2000.

El abogado de Fujimori y su hija, Keiko Fujimori, dijeron en comentarios difundidos que Fujimori apelaría la decisión.

Kuczynski había citado el mal estado de salud de Fujimori para conceder el perdón, y dijo que no quería que un ex presidente muriera en la cárcel.

Pero el perdón ha sido ampliamente visto como parte de un acuerdo político y los familiares de las víctimas de los asesinatos de los escuadrones de la muerte argumentaron que se había concedido ilegalmente.

Kuczynski, quien cumplió 80 años el miércoles, renunció debido a un escándalo de soborno en marzo y ahora está siendo investigado por los fiscales en relación con el perdón de Fujimori.

Alejandro Aguinaga, médico de Fujimori, que Fujimori estaba en su casa pero que no podía moverse debido a un problema cardíaco.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Octubre3, 2018


 

Seis paises Americanos denuncian a Maduro en la Corte Internacional de La Haya

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En una llamada sin precedentes, Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú han exigido a la corte respaldada por la ONU en La Haya que investigue los presuntos crímenes del presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

 

Los cinco países de América del Sur y Canadá presentaron hoy una solicitud histórica a la Corte Penal Internacional (CPI), pidiéndole que investigue los presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos por el gobierno de Venezuela durante la presidencia de Nicolás Maduro.

Al presentar sus quejas, Perú, Paraguay, Chile, Argentina, Colombia y Canadá dieron el paso sin precedentes de solicitar al tribunal de La Haya que investigue a un país miembro.

Presentaron su pedido en la Asamblea General de la ONU en Nueva York cuando Maduro se dirigía a la reunión, donde se expresó preocupación por su liderazgo represivo y la crisis económica y humanitaria relacionada, incluida la corriente de refugiados venezolanos hacia los países vecinos.

Trump

Macri

Trudeau

Duque

Maduro

Las naciones que presentaron informes pidieron a la CPI que investigue presuntas torturas, violaciones, asesinatos, violaciones del debido proceso y crímenes de lesa humanidad perpetrados por el gobierno de Maduro desde febrero de 2014.

En su carta de siete páginas, las naciones se refirieron a los informes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y abogados internacionales que documentan los presuntos delitos.

Si bien la solicitud de una investigación no garantiza que se lleve a cabo, podría acelerar y ampliar el alcance de una investigación preliminar en curso en la CPI.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, aplaudió la acción de los seis países en “crear un hito crucial en interés de la justicia, la rendición de cuentas, la no repetición y la reparación a las víctimas de la dictadura venezolana”. 

Los funcionarios venezolanos no respondieron de inmediato a la acción.

La crisis política en Venezuela ha exacerbado una economía ya débil y ha enviado a más de 2 millones de venezolanos que huyen a los países vecinos, con 1 millón de personas que aterrizan solo en Colombia.

El presidente colombiano, Iván Duque, pidió la creación de un fondo multilateral para ayudar a los vecinos de Venezuela a lidiar con la afluencia de refugiados.

La histórica solicitud de que la CPI respaldada por la ONU investigue a Venezuela se produjo cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha denunciado repetidamente la eficacia de las instituciones multilaterales.

En su discurso en la Asamblea General el martes, Trump dijo que para los EE. UU., “La CPI no tiene jurisdicción, ni legitimidad ni autoridad”.

El presidente canadiense, Justin Trudeau, uno de los signatarios de la carta del miércoles, describió al tribunal de La Haya como una “forma útil e importante de promover un orden basado en normas internacionales”.

La Corte Penal Internacional fue creada con el apoyo de la ONU en 2002 para enjuiciar crímenes de guerra, genocidio y otros crímenes de lesa humanidad que de otra manera no serían llevados ante la justicia.

 


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Septiembre 26, 2018