Las trabajadoras sexuales de Zimbabue afirman que se han visto obligadas a recurrir a métodos anticonceptivos no convencionales, como calcetines para bebés, debido a la escasez de condones en algunas partes del país.
La escasez se atribuye a una combinación de varios factores: retrasos en la reposición de reservas en los centros de salud, acaparamiento por parte de algunas trabajadoras sexuales y supuesta mala gestión de los suministros por parte del personal sanitario.
Aunque el Gobierno zimbabuense niega que haya escasez a nivel nacional, se han reportado problemas de suministro en localidades como Epworth, Mutare, Masvingo, Harare y Seke.
“Estamos optando por utilizar calcetines para bebés recién nacidos”, aseveró Precious Musindo, fundadora de Springs of Life Zimbabwe, una organización de personas que se dedican a la prostitución.
“Las trabajadoras sexuales también tienen dificultades para acceder a los servicios sanitarios. Dada la situación económica actual, a veces nos vamos a casa con las manos vacías”, dijo Musindo, quien describió la escasez de preservativos como “catastrófica”.
La prostitución es un tema controvertido que ha sido discutido a lo largo de la historia y también ha tenido un lugar en la Biblia. Aunque la prostitución es considerada inmoral y dañina, las escrituras también nos muestran que Dios perdona a las personas involucradas en esta práctica. A través de las historias de mujeres como Rahab y la mujer pecadora que se encuentran en la Biblia, vemos cómo Dios muestra su misericordia y perdón incluso a aquellos que han llevado una vida de pecado.
La prostitución ha sido una realidad en muchas sociedades a lo largo de la historia y no es diferente en la Biblia. En muchos pasajes del Antiguo Testamento, la prostitución es condenada y se presenta como una práctica inmoral. La Ley Mosaica prohibía la prostitución y se consideraba un pecado grave. Sin embargo, también hay ejemplos de mujeres en la Biblia que se encontraban involucradas en la prostitución y lograron encontrar el perdón y la redención de Dios.
Uno de los ejemplos más destacados de una prostituta que encontró el perdón de Dios en la Biblia es la historia de Rahab. Rahab era una prostituta que vivía en la ciudad de Jericó, que estaba a punto de ser conquistada por el pueblo de Israel liderado por Josué. Aunque Rahab estaba involucrada en la prostitución, ella mostró fe en el Dios de Israel y ayudó a esconder a dos espías israelitas que habían sido enviados para explorar la ciudad.
En el libro de Josué, se relata cómo Rahab les dijo a los espías que había oído hablar de la grandeza de Dios y cómo él les había dado victorias a los israelitas. Rahab tomó el riesgo de albergar a los espías y solicitar su protección cuando la ciudad fuera conquistada. Por su fe y acciones, Rahab y su familia fueron salvados cuando Jericó fue destruido y los israelitas tomaron posesión de ella.
Esta historia nos muestra cómo incluso alguien involucrado en la prostitución puede encontrar la redención y el perdón de Dios a través de la fe y el arrepentimiento. Rahab fue incluida en la genealogía de Jesús, lo que demuestra que Dios no discrimina ni excluye a nadie por su pasado.
En el Nuevo Testamento, encontramos otra historia poderosa que ilustra el perdón divino hacia una prostituta. En el Evangelio de Lucas, Jesús se encuentra con una mujer pecadora en la casa de un fariseo. La mujer, que es descrita como una pecadora pública, se acerca a Jesús, llora a sus pies y los unge con perfume.
El fariseo se sorprende de que Jesús permita que esta mujer lo toque y le muestra desprecio. Sin embargo, Jesús defiende a la mujer y le dice al fariseo una parábola sobre un prestamista que perdona a dos deudores, uno de ellos con una deuda mucho mayor que el otro. Jesús concluye diciendo: “Por lo tanto, te digo que sus muchos pecados le han sido perdonados, porque amó mucho. Pero aquel a quien se le perdona poco, ama poco” (Lucas 7:47).
Esta historia nos muestra que Jesús no rechaza a las personas que han llevado una vida de pecado, incluso las prostitutas. Jesús ofrece perdón y redención a todos, sin importar cuán grande sea su pecado o cuán estigmatizados estén en la sociedad.
La historia de Rahab y la mujer pecadora nos enseñan que el perdón de Dios no tiene límites y que todas las personas, incluidas las prostitutas, pueden encontrar esperanza y redención a través de la fe en Dios. Estas historias nos recuerdan que nuestro pasado no define nuestro futuro y que Dios está dispuesto a perdonar y restaurar a aquellos que se vuelven a él en arrepentimiento.
Como cristianos, debemos recordar que es importante no juzgar a los demás basándonos en su pasado o en lo que hacen para sobrevivir. En cambio, debemos seguir el ejemplo de Jesús al amar y perdonar a todos, sin importar sus circunstancias o elecciones pasadas. Aunque la prostitución es considerada inmoral y dañina, la Biblia también nos muestra que Dios perdona a las personas involucradas en esta práctica. Las historias de Rahab y la mujer pecadora nos muestran que el perdón de Dios no tiene límites y que todas las personas, sin importar su pasado, pueden encontrar esperanza y redención a través de la fe en Dios. Como cristianos, debemos seguir el ejemplo de Jesús al amar y perdonar a todos, sin juzgar ni excluir a aquellos que han llevado una vida de pecado. El perdón de Dios está disponible para todos, incluyendo a las prostitutas. Entretanto no debemos olvidar que las prostitutas son hijas de Dios, lo que significa que ¡debemos cuidarlas y protegerlas!, en cuanto a su seguridad, salubridad, y asistencia cultural general, y espiritual fundamentalmente.
¡Dios mio! muchas son madres y están arrastradas a la vida pecaminosa por extrema necesidad del abandono de otros que no les dan la oportunidad para modificar su proyecto de existencia.
Los grandes pecadores son aquellas Autoridades de Aplicación que, en conocimiento de las circunstancias que rodean la actividad de la prostitución, nada hacen para revertir las tribulaciones que atormentan a estas hijas de Dios.
Baruch Hashem Adonai
Amoin
◘
Aunque el Gobierno zimbabuense niega que haya escasez a nivel nacional, se han reportado problemas de suministro en localidades como Epworth, Mutare, Masvingo, Harare y Seke.
“Estamos optando por utilizar calcetines para bebés recién nacidos”, aseveró Precious Musindo, fundadora de Springs of Life Zimbabwe, una organización de personas que se dedican a la prostitución.
“Las trabajadoras sexuales también tienen dificultades para acceder a los servicios sanitarios. Dada la situación económica actual, a veces nos vamos a casa con las manos vacías”, dijo Musindo, quien describió la escasez de preservativos como “catastrófica”.
PrisioneroEnArgentina.com
Diciembre 25, 2024
Tags: Africa, Prostitución, ZimbabueRelated Posts
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4 thoughts on “A falta de preservativos, buenos son los zoquetes”
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- Pr.Mis.Dr.(HC Ord/ Chap. Br) Gonzalo Sanchez
- posted on December 25, 2024
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- Marce Carpatto
- posted on December 24, 2024
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- Patricio Casas
- posted on December 24, 2024
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- Felipe Escagna
- posted on December 24, 2024
CommentLa prostitución es un tema controvertido que ha sido discutido a lo largo de la historia y también ha tenido un lugar en la Biblia. Aunque la prostitución es considerada inmoral y dañina, las escrituras también nos muestran que Dios perdona a las personas involucradas en esta práctica. A través de las historias de mujeres como Rahab y la mujer pecadora que se encuentran en la Biblia, vemos cómo Dios muestra su misericordia y perdón incluso a aquellos que han llevado una vida de pecado.
La prostitución ha sido una realidad en muchas sociedades a lo largo de la historia y no es diferente en la Biblia. En muchos pasajes del Antiguo Testamento, la prostitución es condenada y se presenta como una práctica inmoral. La Ley Mosaica prohibía la prostitución y se consideraba un pecado grave. Sin embargo, también hay ejemplos de mujeres en la Biblia que se encontraban involucradas en la prostitución y lograron encontrar el perdón y la redención de Dios.
Uno de los ejemplos más destacados de una prostituta que encontró el perdón de Dios en la Biblia es la historia de Rahab. Rahab era una prostituta que vivía en la ciudad de Jericó, que estaba a punto de ser conquistada por el pueblo de Israel liderado por Josué. Aunque Rahab estaba involucrada en la prostitución, ella mostró fe en el Dios de Israel y ayudó a esconder a dos espías israelitas que habían sido enviados para explorar la ciudad.
En el libro de Josué, se relata cómo Rahab les dijo a los espías que había oído hablar de la grandeza de Dios y cómo él les había dado victorias a los israelitas. Rahab tomó el riesgo de albergar a los espías y solicitar su protección cuando la ciudad fuera conquistada. Por su fe y acciones, Rahab y su familia fueron salvados cuando Jericó fue destruido y los israelitas tomaron posesión de ella.
Esta historia nos muestra cómo incluso alguien involucrado en la prostitución puede encontrar la redención y el perdón de Dios a través de la fe y el arrepentimiento. Rahab fue incluida en la genealogía de Jesús, lo que demuestra que Dios no discrimina ni excluye a nadie por su pasado.
En el Nuevo Testamento, encontramos otra historia poderosa que ilustra el perdón divino hacia una prostituta. En el Evangelio de Lucas, Jesús se encuentra con una mujer pecadora en la casa de un fariseo. La mujer, que es descrita como una pecadora pública, se acerca a Jesús, llora a sus pies y los unge con perfume.
El fariseo se sorprende de que Jesús permita que esta mujer lo toque y le muestra desprecio. Sin embargo, Jesús defiende a la mujer y le dice al fariseo una parábola sobre un prestamista que perdona a dos deudores, uno de ellos con una deuda mucho mayor que el otro. Jesús concluye diciendo: “Por lo tanto, te digo que sus muchos pecados le han sido perdonados, porque amó mucho. Pero aquel a quien se le perdona poco, ama poco” (Lucas 7:47).
Esta historia nos muestra que Jesús no rechaza a las personas que han llevado una vida de pecado, incluso las prostitutas. Jesús ofrece perdón y redención a todos, sin importar cuán grande sea su pecado o cuán estigmatizados estén en la sociedad.
La historia de Rahab y la mujer pecadora nos enseñan que el perdón de Dios no tiene límites y que todas las personas, incluidas las prostitutas, pueden encontrar esperanza y redención a través de la fe en Dios. Estas historias nos recuerdan que nuestro pasado no define nuestro futuro y que Dios está dispuesto a perdonar y restaurar a aquellos que se vuelven a él en arrepentimiento.
Como cristianos, debemos recordar que es importante no juzgar a los demás basándonos en su pasado o en lo que hacen para sobrevivir. En cambio, debemos seguir el ejemplo de Jesús al amar y perdonar a todos, sin importar sus circunstancias o elecciones pasadas.
Aunque la prostitución es considerada inmoral y dañina, la Biblia también nos muestra que Dios perdona a las personas involucradas en esta práctica. Las historias de Rahab y la mujer pecadora nos muestran que el perdón de Dios no tiene límites y que todas las personas, sin importar su pasado, pueden encontrar esperanza y redención a través de la fe en Dios. Como cristianos, debemos seguir el ejemplo de Jesús al amar y perdonar a todos, sin juzgar ni excluir a aquellos que han llevado una vida de pecado. El perdón de Dios está disponible para todos, incluyendo a las prostitutas.
Entretanto no debemos olvidar que las prostitutas son hijas de Dios, lo que significa que ¡debemos cuidarlas y protegerlas!, en cuanto a su seguridad, salubridad, y asistencia cultural general, y espiritual fundamentalmente.
¡Dios mio! muchas son madres y están arrastradas a la vida pecaminosa por extrema necesidad del abandono de otros que no les dan la oportunidad para modificar su proyecto de existencia.
Los grandes pecadores son aquellas Autoridades de Aplicación que, en conocimiento de las circunstancias que rodean la actividad de la prostitución, nada hacen para revertir las tribulaciones que atormentan a estas hijas de Dios.
Baruch Hashem Adonai
Amoin
¿Cinta scotch?
Los primeros preservativos eran de tripa como la piel de los salames
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