Argentina, Inglaterra… despues de tiempo

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Las relaciones entre Argentina y el Reino Unido desde la guerra de Malvinas de 1982 son una mezcla de distancia política, cooperación económica y una disputa de soberanía que continúa completamente vigente. En 2026, la relación es bastante más pragmática que durante los años inmediatamente posteriores a la guerra, pero Malvinas sigue siendo el principal obstáculo.

Después de la guerra: de la ruptura a la normalización

Tras la derrota argentina en 1982, las relaciones diplomáticas quedaron interrumpidas. La situación comenzó a cambiar en 1989-1990, cuando ambos países alcanzaron los acuerdos de Madrid que permitieron restablecer relaciones diplomáticas y cooperar en cuestiones prácticas del Atlántico Sur, sin que ninguno de los dos países abandonara su posición sobre la soberanía.

Es decir, Argentina nunca renunció al reclamo, y el Reino Unido tampoco aceptó negociar la soberanía.

La Cancillería argentina sostiene actualmente que las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur forman parte del territorio argentino y reclama nuevamente negociaciones de soberanía.

Una relación que no es de enemigos

Lo interesante es que Buenos Aires y Londres pueden mantener relaciones diplomáticas normales mientras continúan enfrentados por Malvinas.

Existe comercio, contactos diplomáticos, cooperación científica y vínculos entre empresas y ciudadanos de ambos países. La relación tampoco tiene las características de una confrontación militar.

El problema aparece cuando se toca el tema territorial.

Para Argentina, Malvinas es una cuestión de soberanía nacional pendiente. Para el Reino Unido, las islas son un territorio británico y Londres sostiene que sus habitantes tienen derecho a determinar su futuro.

La posición argentina, en cambio, se apoya en las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de una disputa de soberanía y han llamado a Argentina y Reino Unido a negociar una solución. En junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de la ONU volvió a pedir la reanudación de negociaciones.

¿Qué cambió con Javier Milei?

Milei

Milei introdujo una característica particular en la política exterior argentina: una relación muy cercana con Estados Unidos y una fuerte aproximación al mundo occidental, incluido el Reino Unido.

Sin embargo, eso no significó abandonar Malvinas.

Por el contrario, Milei y el canciller Pablo Quirno han continuado afirmando públicamente el reclamo argentino. En abril de 2026, por ejemplo, Milei volvió a sostener que las Malvinas son argentinas en medio de una nueva discusión diplomática con Londres.

En junio, Quirno volvió a defender oficialmente la posición argentina y describió la ocupación británica de 1833 como un acto de fuerza.

Esto muestra algo importante: Milei puede ser políticamente muy cercano al Reino Unido y, al mismo tiempo, mantener el reclamo argentino sobre las islas.

El verdadero punto de conflicto

El problema fundamental no es comercial ni económico. Es la soberanía.

Argentina quiere sentarse con Londres a discutir quién debe ejercer la soberanía sobre las islas.

El Reino Unido, en cambio, no acepta actualmente iniciar negociaciones de soberanía. Para Londres, la cuestión está esencialmente resuelta y la voluntad de los habitantes de las islas constituye un elemento central.

Por eso existe una especie de paradoja.

Argentina y Reino Unido pueden mejorar sus relaciones económicas y diplomáticas sin resolver Malvinas.

Pero difícilmente puedan llegar a una relación política completamente normal mientras continúe la disputa territorial.

¿Puede cambiar algún día?

Sí, pero probablemente no en el corto plazo.

Una solución negociada requeriría cambios políticos importantes en ambos países y, sobre todo, un marco aceptable para los habitantes de las islas.

Argentina, además, tiene una política de Estado respecto de Malvinas incorporada incluso a su Constitución desde 1994: recuperar el ejercicio de soberanía sobre los territorios reclamados constituye un objetivo permanente.

Por eso, Malvinas probablemente seguirá siendo una cuestión argentina durante generaciones.

La gran diferencia respecto de 1982 es que hoy Argentina y Reino Unido no están en guerra. Pueden discrepar profundamente sobre Malvinas y, al mismo tiempo, mantener relaciones diplomáticas, comerciales y personales.

En definitiva, la relación actual podría describirse como “cooperación sin reconciliación completa”.

La guerra terminó hace más de cuatro décadas, pero la disputa no terminó.

Y mientras Argentina siga reclamando soberanía y el Reino Unido siga rechazando negociar ese punto, Malvinas continuará siendo la herida abierta de la relación entre Buenos Aires y Londres.

PrisioneroEnArgentina.com

Octubre 6, 2026

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