El cuádruple crimen de La Plata que conmocionó a la Argentina
El 15 de noviembre de 1992, una tragedia familiar sacudió a la ciudad de La Plata y se convirtió en uno de los casos policiales más recordados de la historia argentina. Ricardo Alberto Barreda, un odontólogo de 56 años, asesinó a su esposa, Gladys McDonald; a sus dos hijas, Cecilia y Adriana; y a su suegra, Elena Arreche. El caso quedó asociado a un debate sobre la violencia contra las mujeres, la responsabilidad penal y las dificultades de detectar lo que sucede puertas adentro de una familia.
Más allá de la repercusión mediática, detrás de aquella historia hubo cuatro víctimas cuyas vidas quedaron interrumpidas y una investigación que reveló cómo el responsable intentó ocultar lo ocurrido.
Una mañana que terminó en tragedia
Barreda vivía con su familia en una casa situada en la calle 48, entre 11 y 12, en el centro de La Plata. Su esposa, Gladys, tenía 57 años; Elena Arreche, su suegra, 86; Cecilia, una de sus hijas, 26; y Adriana, la menor, 24. Las jóvenes habían desarrollado sus propias carreras profesionales: Cecilia era odontóloga y Adriana, abogada.
Aquel domingo, Barreda utilizó una escopeta para matar a las cuatro mujeres dentro de la vivienda. El hecho no fue consecuencia de un enfrentamiento callejero ni de un asalto cometido por desconocidos. Ocurrió en el ámbito doméstico, entre personas unidas por vínculos familiares directos.
La noticia provocó conmoción en la ciudad. La imagen de un profesional respetado que había construido una vida aparentemente convencional y que, sin embargo, era responsable de cuatro asesinatos, desafió las ideas simplistas sobre quién podía cometer un crimen de semejante magnitud.
Las víctimas no fueron únicamente integrantes de una familia: eran cuatro mujeres con historias, relaciones y proyectos propios. La cobertura posterior se concentró durante años en la figura de Barreda, pero el centro de la tragedia fueron las vidas que destruyó.
La coartada que no resistió
Después de los asesinatos, Barreda intentó presentar la escena como si se hubiera producido un robo. La disposición de los objetos y su relato buscaban desviar la atención de la responsabilidad que finalmente recaería sobre él.
Sin embargo, las sospechas avanzaron durante la investigación. Las inconsistencias de su explicación y las circunstancias del hecho debilitaron la versión inicial. Durante las actuaciones policiales, Barreda terminó confesando los homicidios.
La confesión resultó decisiva para reconstruir lo ocurrido. El caso dejó al descubierto no solamente la violencia ejercida contra las cuatro mujeres, sino también el intento posterior de presentar los asesinatos como consecuencia de una intervención ajena.
La investigación y el proceso judicial se concentraron en determinar qué había sucedido, cuál era la responsabilidad penal del acusado y si comprendía la criminalidad de sus actos.
La explicación de Barreda
Durante el proceso, Barreda sostuvo que había vivido situaciones de humillación y malos tratos dentro de su familia. Entre sus argumentos mencionó expresiones despectivas que, según él, utilizaban las mujeres de su entorno.
Esas afirmaciones ocuparon un lugar importante en la discusión pública. Sin embargo, debían entenderse como parte de la versión del acusado, no como una explicación que justificara los asesinatos.
El caso también planteó una cuestión fundamental para la Justicia: determinar si Barreda había actuado comprendiendo la naturaleza y las consecuencias de sus acciones. La defensa y la evaluación de su estado mental formaron parte de un debate que tuvo consecuencias en el proceso.
El contexto familiar podía ser investigado y discutido, pero no convertía el homicidio en una respuesta legítima ante un conflicto doméstico. La responsabilidad por los hechos debía establecerse a partir de las pruebas y de la legislación aplicable.
El gobernador Osvaldo Jaldo advirtió que no acompañará un Presupuesto nacional que desconozca los fondos para discapacidad y universidades públicas. Comparto esa posición porque hay un límite que ningún ajuste debería atravesar: la dignidad humana.
La Ley 27.793 no es una súplica. Es una norma de orden público. Su cumplimiento no depende de la generosidad de un gobernante. Las leyes no se votan para adornar bibliotecas, sino para proteger personas.
Detrás de una prestación interrumpida hay una vida que espera. Detrás de una universidad desfinanciada, un futuro que se oscurece. Y detrás de cada derecho ignorado, una Constitución que pierde su voz.
Borges nos dejó laberintos; Machado, caminos. Pero sería imperdonable que la Argentina se perdiera en el laberinto de sus números y olvidara el camino hacia su gente.
Como abogado, asesor legislativo y persona con discapacidad, rechazo que la necesidad de ordenar las cuentas se convierta en argumento para postergar derechos.
Un presupuesto puede exhibir equilibrio económico y representar, al mismo tiempo, una derrota moral.
Porque hay algo más grave que una Nación empobrecida: una Nación que se acostumbra al sufrimiento ajeno.
Y cuando el Estado cierra sus puertas a quienes más lo necesitan, no está ahorrando dinero: está hipotecando su conciencia.
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
Abogado – Asesor de la Legislatura de Tucumán
Argentina tiene miles de kilómetros de costa y numerosas ciudades balnearias, pero pocas lograron construir una identidad tan fuerte como Pinamar. Con sus extensas playas, sus bosques y su particular combinación de naturaleza y turismo, se convirtió en uno de los destinos de verano más tradicionales y elegantes del país.
Ubicada en la provincia de Buenos Aires, a unos 350 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Pinamar comenzó a desarrollarse como una ciudad turística diferente a los tradicionales balnearios de la costa atlántica. Su característica más llamativa es la convivencia entre el mar y los bosques de pinos que rodean buena parte de la localidad.
La playa es, naturalmente, el gran atractivo. Durante el verano, miles de visitantes llegan para disfrutar de largas jornadas frente al Atlántico. La costa ofrece amplios sectores de arena, espacios para descansar y zonas donde se practican deportes acuáticos.
Uno de los mayores encantos de Pinamar es que no se limita a la experiencia de playa. A diferencia de otros destinos costeros, la ciudad posee una importante superficie arbolada. Las calles rodeadas de pinos y las casas escondidas entre la vegetación le dan una personalidad particular.
La zona también es conocida por sus dunas y por la posibilidad de realizar actividades al aire libre. Los visitantes pueden caminar por la costa, practicar surf y otros deportes, andar en bicicleta o simplemente contemplar el océano.
Pinamar tiene además una intensa vida turística. Restaurantes, cafés, comercios y espacios de entretenimiento reciben durante la temporada a visitantes provenientes de diferentes puntos de Argentina.
Sin embargo, elegir cuál es “la mejor playa argentina” es inevitablemente subjetivo. Mar del Plata posee una infraestructura incomparable; Cariló ofrece tranquilidad y bosques; Villa Gesell tiene una tradición juvenil y bohemia; y algunas playas de la Patagonia ofrecen paisajes completamente diferentes.
Pinamar se distingue por el equilibrio entre naturaleza, servicios y paisaje. Es un lugar donde el visitante puede pasar la mañana frente al mar, recorrer un bosque por la tarde y disfrutar de la gastronomía y la vida nocturna durante la noche.
Quizás por eso continúa ocupando un lugar privilegiado en la imaginación turística argentina.
Cuando llega el verano y las rutas comienzan a llenarse de automóviles rumbo al Atlántico, Pinamar vuelve a recibir a quienes buscan algo más que arena y mar.
Busca ofrecer una experiencia completa: el océano como protagonista, los bosques como escenario y el verano argentino como tradición.
En la historia criminal de la antigua Checoslovaquia existen casos que parecen extraídos de una novela policial. Entre ellos sobresale el de Hubert Pilčík, un hombre que durante años consiguió presentarse ante sus vecinos como una persona respetable mientras, según las investigaciones, ocultaba una actividad criminal que terminaría convirtiéndolo en uno de los asesinos seriales más recordados del país.
Pilčík nació en 1891 y desarrolló durante buena parte de su vida una existencia aparentemente ordinaria. Trabajó como empleado ferroviario y, después de jubilarse, vivió en las cercanías de Pilsen. Para quienes lo conocían, era un hombre mayor, tranquilo y aparentemente inofensivo. Esa imagen resultaría fundamental para que pudiera ganarse la confianza de sus víctimas.
El escenario de sus crímenes era especialmente inquietante. Pilčík habría aprovechado su conocimiento de la región y su capacidad para establecer relaciones con personas que se encontraban en situaciones vulnerables. Una de sus estrategias consistía en ofrecer ayuda, alojamiento o asistencia a quienes necesitaban encontrar una salida a sus problemas.
En 1951, una joven llamada Hana Hrušková desapareció después de haber estado relacionada con Pilčík. Su desaparición despertó sospechas y posteriormente se descubrieron elementos que vinculaban al anciano con una serie de hechos criminales.
Las investigaciones revelarían un panorama mucho más oscuro.
Pilčík fue acusado de haber asesinado a varias personas y de haber cometido robos contra sus víctimas. Las cifras exactas atribuidas a su actividad criminal han sido objeto de diferentes versiones históricas, pero el caso quedó asociado a varios homicidios y desapariciones.
Una de las características más perturbadoras del criminal era precisamente la diferencia entre su apariencia y sus acciones. No necesitaba presentarse como un monstruo. Por el contrario, su apariencia de hombre común habría sido una de sus principales armas.
El caso comenzó a desmoronarse cuando las autoridades encontraron evidencias relacionadas con las desapariciones. La policía registró propiedades vinculadas con Pilčík y descubrió elementos que apuntaban hacia los crímenes.
En aquella época, Checoslovaquia se encontraba bajo el régimen comunista y las investigaciones policiales estaban sometidas a un sistema muy diferente del actual. Los medios de comunicación tenían fuertes restricciones y muchos detalles de los casos criminales no recibían la misma cobertura pública que tendrían décadas después.
Pilčík terminó detenido. Sin embargo, nunca llegó a enfrentar un juicio completo.
En septiembre de 1951, mientras se encontraba detenido, murió en prisión. Las circunstancias de su muerte fueron atribuidas oficialmente a un suicidio. Con su muerte desapareció también la posibilidad de conocer directamente su versión de los hechos.
El caso quedó rodeado de preguntas. ¿Cuántas personas fueron realmente asesinadas? ¿Cuántas desapariciones pudieron estar relacionadas con él? ¿Actuaba solo? ¿Existieron otras víctimas cuyos casos jamás fueron conectados con el criminal?
Estas preguntas contribuyeron a convertir a Hubert Pilčík en una figura legendaria dentro de la historia criminal checa.
Lo más inquietante de su historia no es solamente la violencia atribuida a sus crímenes. Es la posibilidad de que durante años haya convivido con otras personas sin despertar sospechas. Para sus vecinos podía ser simplemente un jubilado más, alguien que llevaba una vida tranquila en una pequeña comunidad.
Pero detrás de esa apariencia se escondía, según la investigación policial, un hombre capaz de utilizar la confianza ajena para cometer delitos terribles.
Hoy, décadas después, el nombre de Hubert Pilčík continúa apareciendo en libros y estudios sobre criminalidad en la antigua Checoslovaquia. Su historia recuerda una de las características más perturbadoras del crimen serial: el asesino no siempre tiene el rostro de un monstruo.
A veces puede parecer exactamente lo contrario: un hombre común al que nadie teme hasta que comienza a aparecer la verdad.
Pocos artistas españoles consiguieron convertir una canción interpretada en castellano en un fenómeno verdaderamente global. Julio Iglesias es, para muchos, el cantante español más famoso de la historia y uno de los artistas de habla hispana con mayor reconocimiento internacional. Su trayectoria, marcada por millones de discos vendidos, conciertos en los principales escenarios del planeta y canciones convertidas en clásicos, comenzó de una manera que nadie hubiera imaginado.
Julio Iglesias nació en Madrid el 23 de septiembre de 1943. En su juventud, la música no parecía ser su destino. Era un apasionado del fútbol y llegó a jugar como arquero en las categorías inferiores del Real Madrid. Su carrera deportiva, sin embargo, terminó abruptamente después de sufrir un grave accidente automovilístico en 1963.
Durante su recuperación pasó largos meses con movilidad limitada. Fue entonces cuando comenzó a tocar la guitarra y a escribir canciones. Aquella etapa difícil terminó cambiando completamente su vida.
En 1968 ganó el Festival Internacional de la Canción de Benidorm con “La vida sigue igual”. El triunfo abrió las puertas de la industria musical española y poco después comenzó una carrera que lo llevaría mucho más allá de las fronteras de su país.
Iglesias desarrolló un estilo basado en las baladas románticas, una voz reconocible y una interpretación elegante. Sus canciones hablaban principalmente de amor, separación, nostalgia y relaciones humanas. Esa temática sencilla permitió que sus canciones fueran comprendidas y disfrutadas en numerosos países.
Durante las décadas de 1970 y 1980, su popularidad creció de manera extraordinaria. Iglesias no se limitó al mercado español. Grabó canciones en varios idiomas, entre ellos inglés, francés, italiano, portugués y alemán. Esa estrategia lo convirtió en un artista verdaderamente internacional.
Canciones como “Hey!”, “De niña a mujer”, “Me olvidé de vivir”, “Soy un truhán, soy un señor” y “Abrázame” se transformaron en éxitos. También colaboró con importantes artistas internacionales y llevó la música en español a públicos que hasta entonces tenían poco contacto con ella.
Uno de los mayores logros de Iglesias fue su capacidad para construir una carrera en Estados Unidos y otros mercados donde los artistas españoles tenían tradicionalmente enormes dificultades para triunfar. Actuó en grandes escenarios y llegó a cantar para públicos de diferentes culturas.
Su fama también estuvo acompañada por una intensa exposición mediática. Su elegancia, su vida sentimental y su imagen de hombre romántico contribuyeron a convertirlo en una celebridad internacional.
A lo largo de su carrera recibió numerosos premios y reconocimientos. Su discografía abarca décadas y sus canciones continúan siendo escuchadas por nuevas generaciones.
Pero quizás su mayor legado no se encuentre solamente en las cifras de ventas. Julio Iglesias ayudó a demostrar que un cantante español podía convertirse en una estrella mundial sin abandonar sus raíces. Su éxito abrió camino para otros artistas latinos que posteriormente conquistarían Europa, Estados Unidos y América Latina.
Con el paso del tiempo, Iglesias redujo sus apariciones públicas y sus presentaciones. Sin embargo, su nombre permaneció asociado a una época dorada de la música romántica.
Hoy, cuando se habla de los grandes embajadores internacionales de la cultura española, su nombre aparece inevitablemente. Para millones de personas, Julio Iglesias representa la voz de una generación y, al mismo tiempo, uno de los primeros grandes artistas españoles verdaderamente globales.
Su historia comenzó con un accidente que puso fin a su sueño futbolístico. Paradójicamente, aquella tragedia terminó llevándolo hacia otro escenario.
Y allí encontró algo que nunca había buscado: una carrera que lo convertiría en uno de los cantantes españoles más famosos de todos los tiempos.
Durante años, una zona industrial de las afueras de Vancouver ocultó uno de los capítulos criminales más perturbadores de la historia de Canadá. Allí vivía Robert William Pickton, un criador de cerdos que llevaba una vida aparentemente alejada de los grandes centros urbanos. Sin embargo, detrás de aquella imagen se encontraba un criminal responsable de uno de los casos de asesinatos seriales más graves del país.
Pickton nació en 1949 en Port Coquitlam, Columbia Británica, y pasó buena parte de su vida en la granja familiar. El lugar terminaría convirtiéndose en una pieza central de una investigación que durante años mantuvo en vilo a las autoridades y a las familias de numerosas mujeres desaparecidas.
Las víctimas estaban vinculadas, en muchos casos, con el Downtown Eastside de Vancouver, una zona que durante décadas sufrió problemas de pobreza, adicciones y vulnerabilidad social. Muchas de las mujeres desaparecieron durante los años 1990 y comienzos de la década de 2000.
Durante mucho tiempo, sus desapariciones no recibieron la atención que posteriormente recibirían. Las familias denunciaban que sus seres queridos no regresaban, mientras las autoridades intentaban determinar si existía una conexión entre los casos.
La situación cambió radicalmente cuando la policía comenzó a concentrarse en la propiedad de Pickton.
En febrero de 2002, agentes realizaron un registro de la granja. Lo que encontraron provocó una investigación de enorme magnitud. La propiedad fue examinada durante meses y se recuperaron numerosas evidencias relacionadas con mujeres desaparecidas.
Pickton fue detenido inicialmente por delitos relacionados con armas y posteriormente acusado de asesinato. La investigación comenzó a revelar la posible dimensión de sus crímenes.
En 2007 llegó el juicio que conmocionaría a Canadá. Pickton fue declarado culpable del asesinato en segundo grado de seis mujeres: Sereena Abotsway, Marnie Frey, Mona Wilson, Andrea Joesbury, Georgina Papin y Brenda Wolfe.
Aunque la acusación había relacionado a Pickton con muchas más desapariciones, los fiscales decidieron concentrarse en esos seis casos para el juicio. Fue condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de solicitar libertad condicional durante 25 años.
El número total de víctimas atribuidas a Pickton se convirtió en uno de los aspectos más controvertidos del caso. Durante la investigación se habló de hasta 49 mujeres desaparecidas potencialmente relacionadas con él. Sin embargo, no todas pudieron ser vinculadas judicialmente al acusado.
El caso también provocó una fuerte discusión sobre la actuación de las autoridades. Muchas de las mujeres desaparecidas pertenecían a sectores particularmente vulnerables de la sociedad. Familiares y organizaciones cuestionaron por qué sus desapariciones no habían generado una respuesta policial más rápida.
La investigación oficial posterior examinó precisamente esos problemas y señaló deficiencias importantes en la respuesta institucional.
Pickton, mientras tanto, permaneció encarcelado durante años. En 2024, su historia volvió a ocupar las primeras páginas de los medios canadienses cuando murió después de sufrir graves lesiones durante una agresión en prisión. Tenía 74 años.
Su muerte cerró físicamente la historia del hombre condenado por seis asesinatos, pero no resolvió todas las preguntas relacionadas con las mujeres que desaparecieron alrededor de Vancouver.
El caso Pickton dejó una huella profunda en Canadá porque no fue solamente la historia de un asesino serial. También expuso las dificultades que enfrentan las personas desaparecidas cuando pertenecen a comunidades marginadas y puso bajo discusión la responsabilidad de las instituciones encargadas de protegerlas.
La antigua granja de Port Coquitlam se convirtió en un símbolo de una investigación que comenzó con desapariciones aparentemente aisladas y terminó descubriendo una tragedia mucho mayor.
Robert Pickton pasó a la historia criminal canadiense como uno de sus asesinos seriales más notorios. Pero detrás de su nombre permanecen los nombres de las mujeres que desaparecieron y de las familias que durante años buscaron respuestas.
Ese es, quizás, el aspecto más doloroso de la historia: para las estadísticas fueron víctimas; para sus familias fueron madres, hijas, hermanas y amigas cuyos nombres merecían ser encontrados y recordados.
Argentina 1 de diciembre, 2018Francia 14 de diciembre, 2018
Indudablemente la ausencia de verdaderos estadistas éticos y honestos está llevando a que amplios sectores del mundo vivan frecuentes y peligrosas crisis con final incierto, de cuyo análisis se ocupan ampliamente diversos expertos internacionales. Sí, mencionaremos las violentas protestas en Francia de los días 17 y 18 de corriente, ampliamente difundidas en los medios televisivos en las que participaron según estimaciones de Associated Press entre 500.000 y 800.000 manifestantes, con infiltración de violentos grupos de izquierda. Estos sembraron el caos saqueando e incendiando vehículos, comercios, agencias gubernamentales y todo lo que se le puso al paso. Se habla de 2.400 detenciones, más de 1000 efectivos de las fuerzas de seguridad heridos, y cuantiosas pérdidas económicas de cientos de millones de euros, cuyo monto definitivo todavía se está evaluando. Las violentas protestas actuales no surgieron de la nada, en realidad han acompañado buena parte de la presidencia de EMMANUEL MACRON (48 años). Pese a ello este exótico personaje casado con BRIGITTE MARIE-CLAUDE TROGNEUX de 73 años, que suele ser golpeado por ella (https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-video-del-cachetazo -de-brigitte-al-presidente-emmanuel-macron-nid26052025/), piensa luego de completar su segundo mandato en mayo de 2027, tras un impase de un periodo legal volver a presentarse nuevamente como candidato a la presidencia de la pobre Francia, en el año 2032. Digno de destacar es que este personaje visitó Argentina entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 2018, ampliamente agasajado por el macrismo que supimos conseguir (el que con el mejor equipo de los últimos 50 años terminaría con el curro de los DDHH), mientras Francia al igual que hoy se incendiaba por las protestas callejeras provocadas por los chalecos amarillos (gillets jaunes). En esa oportunidad concurrió juntamente con HORACIO RODRIGUEZ LARRETA jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (quien a fines del siglo pasado victimizara al virtuoso cardiocirujano RENÉ FAVALORO), al fastuoso Parque de la Memoria llevando flores homenajeando entre otros a SANGUINARIOS TERRORISTAS ARGENTINOS. Días después para ser mas precisos el 14 de diciembre, en Francia también rendía homenaje en la plaza Kleeber de Estraburgo a LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO. Si alguien conoce mayor muestra de hipocresía e hijoputismo político desarrollado en un corto periodo de tan solo 2 semanas, agasajando a las 2 partes de sanguinarias confrontaciones, agradeceremos la información. Detalles sobre su visita de los días 16 y 17 de noviembre de 2024 al León sionista que hace temblar a los zurdos de no sé dónde, por ahora los omitiremos. Mientras, yo en modo de consuelo de tonto una vez más repaso el título de estas líneas y siento que MACRON …tiene lo que merece.
“Creo firmemente que la vida política moderna debe redescubrir el sentido del simbolismo. Necesitamos desarrollar una especie de heroísmo político. No quiero decir que quiera hacer de héroe. Pero tenemos que volver a estar dispuestos a crear grandes relatos”.
En la historia judicial y económica de la Argentina, el caso de Enrique Juan Blaksley Señorans —apodado por la prensa y la justicia como el «Madoff argentino»— se consolidó como la mayor estafa piramidal y financiera cometida contra inversores privados en el país.A través de su firma insignia, Hope Funds S.A., el empresario logró tejer una red que defraudó a más de 3.000 ahorristas y movilizó cifras millonarias en dólares mediante un clásico esquema Ponzi combinado con un complejo entramado de lavado de activos.
La fachada de éxito y el anzuelo comercial
Blaksley
Creada a comienzos de la década de 2000, Hope Funds comenzó ofreciendo contratos de mutuo (préstamos financieros) e inversiones directas. El principal atractivo para los inversores era la promesa de tasas de retorno de entre el 7% y el 12% anual en dólares, un rendimiento considerablemente superior al que ofrecía cualquier entidad bancaria o fondo regulado por la Comisión Nacional de Valores.
Para disipar sospechas y proyectar una imagen de solidez económica inquebrantable, Blaksley desplegó una ostentosa estrategia de marketing y patrocinio:
Eventos deportivos de escala internacional:Auspició las visitas a la Argentina de figuras de la talla de Roger Federer (para su exhibición con Juan Martín del Potro), Usain Bolt, las hermanas Serena y Venus Williams, y partidos a beneficio con Lionel Messi.
Presencia en el polo: Financió a La Dolfina, uno de los equipos de polo más icónicos del mundo, asociando su marca al lujo y al alto poder adquisitivo.
Proyectos inmobiliarios y marcas:Comercializó participaciones en megaproyectos inmobiliarios como el barrio privado Verazul en Pilar y emprendimientos en Nordelta, e incluso adquirió licencias de operación comercial como la franquicia de Hard Rock Café en Buenos Aires.
La mecánica del fraude
Servini
Detrás de las luces y el glamour, la estructura operativa no sustentaba las rentabilidades prometidas. El modelo dependía íntegramente del flujo constante de nuevos ahorristas. Con el capital ingresado por las nuevas víctimas se pagaban los intereses de los clientes más antiguos, creando la ilusión de que el negocio era extraordinariamente rentable.
A medida que el capital ingresaba, Blaksley y sus socios diseñaron una red offshore conformada por más de 40 sociedades fantasma en jurisdicciones de baja tributación (como Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Curaçao). A través de estas firmas desviasen los fondos depositados por los ahorristas para adquirir propiedades de lujo, departamentos en Panamá y Miami, vehículos de alta gama y terrenos sin la correspondiente autorización legal para construir.
El colapso del imperio piramidal
Entre 2014 y 2015, los controles de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y las alertas de la Unidad de Información Financiera (UIF) sobre inconsistencias fiscales en Hope Funds comenzaron a hacerse públicos. La desconfianza generó una corrida: cientos de clientes solicitaron de forma masiva la devolución de sus capitales e intereses.
Al no contar con inversiones reales que respaldaran los pasivos acumulados, la pirámide colapsó. La empresa cesó los pagos, los cheques emitidos rebotaron por falta de fondos y los contratos vencidos no fueron renovados.
Juicio y condena histórica
En abril de 2018, la jueza federal María Servini ordenó la detención de Enrique Blaksley.En marzo de 2023, el Tribunal Oral Federal N° 4 dictó sentencia en un histórico juicio que demandó el análisis de miles de cuerpos de expediente y cientos de testimonios:
Pena:Blaksley fue condenado a 8 años de prisión al ser hallado culpable de ser el jefe de una asociación ilícita, cometer estafas reiteradas (más de 300 casos probados directos y miles de damnificados indirectos), e incurrir en lavado de activos e insolvencia fraudulenta.
Penas accesorias y cómplices: Varios directivos, abogados y contadores de la firma (incluidos familiares del empresario) recibieron condenas de menor escala por su grado de participación en la maniobra.
Multas millonarias:Se ordenó el decomiso de bienes y se le impusieron multas que superaron ampliamente los miles de millones de pesos.
El caso de Hope Funds marcó un precedente fundamental en la jurisprudencia argentina respecto a las estafas piramidales masivas y el monitoreo de fondos no regulados, recordando el peligro de las promesas de alta rentabilidad sin respaldo de riesgo transparente.
Lamentablemente, hay que decirlo. 77,6 millones votaron por este estafador de toda la vida por segunda vez. Demasiados estadounidenses estúpidos, crédulos e ignorantes. Imagínense, después de todas las estafas, todas las mentiras, beber lejía para curar el Covid, el encubrimiento de los Archivos Epstein, incitar a un motín en el Capitolio, intentar robar las elecciones con electores falsos, todo más caro que nunca, la estúpida guerra con Irán, las publicaciones delirantes en línea después de medianoche, el racismo, la evidente demencia, ¡y aún así siguen a Trump como zombis de una secta! Ahora este corrupto paciente con demencia sigue afirmando que ganó las elecciones de 2020. ¡Qué risa! ¿Acaso no había un ser humano menos despreciable al que confiarle el país? Ni una sola cualidad redentora. Sin moral, ética, principios, escrúpulos ni empatía. Encarna todo lo que intentas enseñar a tus hijos a no ser. ¡Un individuo con una enfermedad mental grave y un trastorno histriónico de la personalidad que representa un peligro para el mundo y debería estar en una camisa de fuerza!
Hay crímenes que conmocionan a una ciudad y otros que terminan convirtiéndose en parte de la historia de un país. El asesinato de Nora Raquel Dalmasso pertenece a la segunda categoría. Durante años, su nombre apareció en las portadas de los diarios, en programas de televisión y en expedientes judiciales. Se formularon hipótesis, se señalaron sospechosos, se realizaron pericias y se produjeron investigaciones que terminaron siendo cuestionadas. Sin embargo, casi dos décadas después, una pregunta fundamental continúa sin respuesta: ¿quién mató a Nora Dalmasso?
Nora tenía 51 años y vivía en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. La noche del 25 de noviembre de 2006 se encontraba en su vivienda del exclusivo barrio Villa Golf. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado sin vida en una de las habitaciones.
La noticia rápidamente adquirió una dimensión nacional.
Desde el comienzo, el escenario del crimen generó interrogantes. La investigación determinó que Nora había muerto por asfixia y que se había utilizado el cinturón de una bata alrededor de su cuello. La escena también presentaba indicios de una relación sexual, circunstancia que durante años alimentó diferentes teorías sobre lo ocurrido.
Pero lo que parecía inicialmente un crimen pasional se convirtió en una investigación extraordinariamente compleja.
El viudo en el centro de las sospechas
El esposo de Nora, el médico Marcelo Macarrón, se encontraba en Uruguay cuando ocurrió el asesinato, participando de un torneo de golf en Punta del Este. Esa circunstancia se convirtió en uno de los elementos centrales de la investigación.
Con el paso del tiempo, la hipótesis acusatoria terminó sosteniendo que Macarrón habría contratado a un sicario para matar a su esposa mientras él permanecía fuera de Argentina.
La teoría era extraordinaria: un crimen planificado, ejecutado por una persona que nunca pudo ser identificada y con un supuesto móvil relacionado con la relación matrimonial.
Macarrón negó siempre haber participado en el asesinato.
La investigación también alcanzó a otros integrantes del entorno familiar y social de Nora. Su hijo Facundo llegó a estar imputado durante una etapa de la causa, aunque finalmente fue desvinculado de la acusación. El caso llegó incluso a involucrar públicamente a distintas personas del círculo de la víctima.
Uno de los nombres que adquirió enorme notoriedad fue el de Gastón Zárate, un pintor que había trabajado en la casa de los Dalmasso. Fue detenido y posteriormente quedó desvinculado de la causa. Su exposición pública se convirtió en uno de los episodios más recordados de una investigación marcada por sospechas y controversias.
Una investigación cuestionada
Con los años comenzaron a surgir fuertes críticas sobre la manera en que se había investigado el crimen.
El escenario de la muerte había sido contaminado, se cuestionaron procedimientos policiales y aparecieron interrogantes alrededor de las primeras pericias. Para los críticos de la investigación, los errores cometidos durante las primeras horas habían dificultado enormemente la posibilidad de identificar al verdadero asesino.
En el juicio de 2022, el fiscal Julio Rivero fue particularmente duro con la investigación realizada durante los años anteriores.
Después de escuchar a numerosos testigos y analizar la evidencia acumulada durante más de quince años, Rivero llegó a una conclusión contundente: no existían pruebas suficientes para acusar a Macarrón.
“No puedo acusar por acusar”, sostuvo el fiscal durante su alegato.
La decisión fue trascendental.
El juicio que terminó sin condena
El juicio contra Marcelo Macarrón comenzó en marzo de 2022 y se desarrolló ante un tribunal con participación de jurados populares. El expediente acumulaba miles de páginas y durante el proceso fueron analizados numerosos testimonios y elementos de prueba.
La acusación sostenía que Macarrón había instigado el asesinato de su esposa y que un sicario había ejecutado el crimen.
Pero el fiscal Rivero decidió no mantener la acusación.
Para el representante del Ministerio Público, no se había demostrado que Macarrón hubiera contratado a un asesino ni que hubiera participado en el homicidio. También cuestionó la idea de que el crimen hubiera sido necesariamente cometido por un sicario.
El 5 de julio de 2022 llegó el momento decisivo.
El jurado popular absolvió por unanimidad a Marcelo Macarrón. La absolución coincidió con el pedido realizado por el fiscal y la defensa.
Macarrón, visiblemente emocionado, abrazó a sus hijos.
Después de años de acusaciones y sospechas, había sido declarado inocente del delito que se le atribuía.
Pero la absolución no significaba que el misterio hubiera sido resuelto.
Significaba exactamente lo contrario.
¿Quién mató a Nora?
Esta es la parte más inquietante de la historia.
La Justicia no determinó quién asesinó a Nora Dalmasso.
El juicio terminó sin una condena y el principal acusado fue absuelto. La propia resolución judicial reconoció a Nora como víctima de violencia de género y dispuso poner las actuaciones y los elementos secuestrados a disposición del Ministerio Público para continuar con una investigación.
Entre los elementos que despertaron interés se encontraba material genético que no había permitido identificar al responsable. La posibilidad de encontrar al autor a través de nuevas técnicas forenses fue mencionada durante el juicio como una de las pocas vías que podían conducir a una respuesta.
Pero el paso del tiempo juega en contra.
Cada año que transcurre significa testigos que olvidan detalles, evidencias que pierden valor y una investigación que se vuelve más difícil.
El otro crimen: el juicio mediático
El caso Dalmasso también dejó una discusión mucho más profunda sobre el tratamiento de las víctimas de delitos en los medios de comunicación.
Durante años, la vida privada de Nora fue examinada públicamente. Sus relaciones, sus amistades, su matrimonio y hasta aspectos íntimos de su vida fueron convertidos en elementos de discusión pública.
En muchas ocasiones, la pregunta dejó de ser quién había asesinado a Nora para convertirse en preguntas sobre cómo era ella, con quién se relacionaba o qué hacía en su vida privada.
Ese fenómeno provocó críticas y, con el tiempo, impulsó una reflexión sobre la forma en que los medios deben informar sobre femicidios y otros delitos contra mujeres.
La víctima terminó siendo sometida a una segunda exposición después de su muerte.
Un misterio que permanece
El crimen de Nora Dalmasso tiene todos los elementos de una novela policial: una vivienda de una zona acomodada, una mujer asesinada, un esposo que estaba lejos, sospechosos que aparecieron y desaparecieron, una investigación llena de controversias, pruebas genéticas, acusaciones cruzadas y un juicio que terminó sin culpables.
Pero no fue una novela.
Fue la muerte de una mujer y el dolor de una familia que durante años esperó una respuesta.
En julio de 2022, después de más de quince años de investigaciones, un jurado popular absolvió a Marcelo Macarrón. El fiscal había reconocido que no tenía pruebas suficientes para sostener la acusación.
La consecuencia fue inevitable: el hombre que había llegado al juicio como acusado salió de los tribunales libre de culpa y cargo.
Y el asesino de Nora Dalmasso nunca fue identificado judicialmente.
Casi veinte años después, el caso permanece como uno de los grandes enigmas criminales argentinos. Una investigación que comenzó buscando a un culpable terminó dejando una pregunta mucho más dolorosa: ¿cuántas oportunidades tuvo la Justicia para descubrir la verdad y cuántas se perdieron para siempre?
En las noches más oscuras del campo argentino, cuando el viento golpea los árboles y los caminos quedan desiertos, todavía sobrevive una de las leyendas más inquietantes del folclore rioplatense: la del Lobizón, un hombre condenado a transformarse en una criatura semejante a un lobo.
La historia del Lobizón forma parte de una tradición profundamente arraigada en Argentina, Paraguay, Uruguay y otras regiones de Sudamérica. Durante generaciones, la leyenda fue transmitida de padres a hijos, especialmente en las zonas rurales, donde los relatos sobre apariciones, brujería y criaturas sobrenaturales ocupaban un lugar importante en la cultura popular.
Según la versión más conocida, el Lobizón sería el séptimo hijo varón consecutivo de una familia. La creencia sostiene que, llegado a cierta edad, ese hombre sufriría una transformación durante las noches de luna llena. Su cuerpo se convertiría en el de una criatura monstruosa, cubierta de pelo, con aspecto de perro salvaje o lobo.
La transformación estaría vinculada especialmente con la noche del viernes o del sábado, dependiendo de la región y de la versión del relato. El hombre abandonaría su casa y recorrería caminos, cementerios y zonas rurales, buscando animales o personas que pudieran convertirse en sus víctimas.
Uno de los aspectos más aterradores de la leyenda es que, durante el día, el Lobizón aparentaría ser una persona completamente normal. Podría ser un vecino, un trabajador, un padre de familia o incluso alguien conocido por toda la comunidad. Nadie sabría con certeza quién se oculta detrás de la criatura.
Durante mucho tiempo, estos relatos provocaron verdadero temor. En pequeños pueblos, un ruido extraño durante la madrugada, las huellas de un animal desconocido o la desaparición de ganado podían ser atribuidos rápidamente al Lobizón.
La leyenda también está relacionada con antiguas creencias europeas sobre los hombres lobo. Sin embargo, en Sudamérica adquirió características propias y se mezcló con tradiciones indígenas, supersticiones rurales y creencias religiosas.
En Argentina, la figura del séptimo hijo varón llegó incluso a tener consecuencias sociales. Durante décadas existió la creencia de que esos niños estaban destinados a convertirse en Lobizones. Para protegerlos de esa supuesta maldición, algunas familias buscaban padrinos especiales o realizaban ceremonias religiosas.
Con el paso del tiempo, la superstición fue perdiendo fuerza. El avance de la educación, la medicina, la ciencia y la urbanización hizo que cada vez menos personas aceptaran literalmente la existencia de hombres capaces de transformarse en animales.
Pero la leyenda no desapareció.
El Lobizón continúa presente en libros, películas, programas de radio, relatos familiares y conversaciones alrededor de un fogón. Su permanencia demuestra que las sociedades no abandonan fácilmente las historias que alguna vez utilizaron para explicar aquello que no podían comprender.
También existe una explicación psicológica y social para la persistencia del mito. En comunidades pequeñas, los acontecimientos inexplicables podían adquirir rápidamente una interpretación sobrenatural. Una persona con comportamientos extraños, una enfermedad desconocida o una conducta nocturna poco habitual podía convertirse en objeto de sospechas.
Así nació, o al menos se fortaleció, una de las criaturas más famosas del imaginario argentino.
Quizás el Lobizón nunca haya existido como criatura sobrenatural. Pero su historia sí existe, y lleva siglos caminando por la memoria popular.
Porque cuando llega la noche, el campo queda en silencio y se escucha un aullido perdido entre los árboles, siempre queda abierta la misma pregunta:
¿Fue simplemente un perro salvaje… o el Lobizón volvió a salir de su escondite?
En la historia de los grandes robos existen golpes espectaculares: bancos perforados durante la noche, cajas fuertes abiertas con explosivos, trenes detenidos en medio del desierto y bandas que desaparecen con millones de dólares.
Pero pocos pueden compararse con lo ocurrido en Bagdad el 18 de marzo de 2003.
Aquella madrugada, mientras el mundo se preparaba para una guerra que comenzaría oficialmente al día siguiente, casi 1.000 millones de dólares en efectivo fueron retirados del Banco Central de Irak. La operación fue realizada por orden del entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, y ejecutada por su hijo Qusay Hussein y uno de sus principales colaboradores.
El Guinness World Records considera el episodio el mayor robo de un banco cometido por un jefe de Estado, con aproximadamente 1.000 millones de dólares retirados.
La historia parece salida de una película.
Pero ocurrió realmente.
Una orden escrita a mano
La operación comenzó con algo sorprendentemente sencillo: una orden escrita a mano.
Según funcionarios iraquíes y estadounidenses, Saddam Hussein ordenó retirar enormes cantidades de dinero del Banco Central de Irak poco antes de que comenzara la invasión liderada por Estados Unidos.
Una de las versiones más documentadas señala que la orden autorizaba la entrega de aproximadamente 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
El encargado de ejecutar la operación fue Qusay Hussein, segundo hijo de Saddam.
Qusay llegó al banco acompañado por Abid al-Hamid Mahmoud, uno de los hombres de mayor confianza del presidente iraquí.
No llegaron con una sofisticada tecnología criminal.
Llegaron con camiones.
Los empleados del banco recibieron la orden de cargar grandes cantidades de billetes en los vehículos. Cerca de 900 millones de dólares estaban en billetes de 100 dólares, mientras que el resto correspondía a euros.
La cantidad era tan gigantesca que se necesitaron tres camiones para transportar el dinero.
La operación duró varias horas.
Y después, los vehículos abandonaron el banco.
El momento elegido
El momento no fue casual.
El 19 de marzo de 2003, Estados Unidos comenzó su ofensiva militar contra Irak. Saddam Hussein sabía que su régimen estaba a punto de enfrentarse a una invasión que podía terminar con su gobierno.
La retirada del dinero se produjo prácticamente en vísperas de la guerra.
Los funcionarios bancarios no recibieron una explicación financiera convencional.
Según el relato de un funcionario iraquí citado por The New York Times, cuando Saddam daba una orden, nadie discutía sus motivos.
El dinero desapareció de las bóvedas.
Y durante un tiempo nadie sabía exactamente dónde estaba.
¿Era realmente un robo?
Aquí aparece una de las características más extrañas del caso.
Saddam Hussein era el dictador de Irak. Por esa razón, definir jurídicamente el episodio como un “robo” es más complicado que en un atraco convencional.
No fue una banda entrando clandestinamente en un banco.
Fue el jefe de Estado ordenando que dinero perteneciente al Estado fuera retirado de una institución estatal.
Sin embargo, después de la caída del régimen, las autoridades estadounidenses y los responsables iraquíes trataron el dinero como fondos sustraídos al Estado iraquí.
El propio Guinness distingue este episodio como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Por eso, el caso ocupa un lugar peculiar en la historia: fue simultáneamente una gigantesca extracción de dinero estatal y uno de los mayores golpes financieros jamás registrados.
El dinero reaparece
La historia no terminó cuando los camiones desaparecieron.
Después de la caída de Bagdad, las fuerzas estadounidenses comenzaron a buscar el dinero.
Una parte considerable apareció escondida en distintos lugares vinculados con Saddam Hussein.
Según informaciones publicadas en aquella época, aproximadamente 650 millones de dólares fueron encontrados en uno de los palacios de Saddam.
El hallazgo permitió recuperar una parte importante del dinero.
Pero no todo.
Una cantidad considerable permaneció desaparecida.
Durante años circularon diferentes versiones sobre el destino de los fondos restantes. Algunas especulaciones apuntaron a que podrían haber sido utilizados para financiar a miembros del antiguo régimen o actividades de la insurgencia.
Pero el destino exacto de todo el dinero nunca quedó completamente esclarecido.
Qusay Hussein
El hombre que ejecutó la operación, Qusay Hussein, tampoco tuvo oportunidad de explicar públicamente qué ocurrió con los fondos.
Qusay era uno de los hombres más poderosos del régimen y había sido considerado por muchos como uno de los posibles sucesores de su padre.
Tras la invasión estadounidense, Saddam y sus hijos se escondieron.
Qusay fue finalmente localizado en Mosul junto con su hermano Uday.
El 22 de julio de 2003, ambos murieron durante un enfrentamiento con fuerzas estadounidenses.
Con su muerte desapareció una de las personas que conocía directamente los detalles de la operación.
¿Cuánto dinero desapareció realmente?
Las cifras varían según la fuente y según si se contabilizan únicamente los dólares o también los euros.
Las primeras informaciones hablaron de aproximadamente 900 millones de dólares en billetes estadounidenses y hasta 100 millones de dólares adicionales en euros, para un total cercano a los 1.000 millones de dólares.
Otros documentos hablaron de una orden por 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
Por eso, no existe una cifra única que todas las fuentes utilicen.
Lo que sí está fuera de discusión es la extraordinaria magnitud de la operación.
No fue el robo tradicional
Existe otra razón por la cual este caso resulta fascinante.
Los grandes robos bancarios normalmente requieren planificación clandestina. Los delincuentes estudian alarmas, horarios, guardias, cámaras y sistemas de seguridad.
Aquí ocurrió exactamente lo contrario.
Los autores tenían algo mucho más poderoso que una herramienta para abrir una caja fuerte:
tenían autoridad política.
Los empleados del banco no estaban enfrentándose a delincuentes encapuchados.
Estaban recibiendo órdenes de personas que actuaban en nombre del presidente del país.
La enorme cantidad de dinero pudo ser cargada y retirada precisamente porque quienes ordenaron la operación controlaban el aparato estatal.
¿Fue el mayor robo de la historia?
Si utilizamos como criterio el dinero en efectivo retirado de un banco, el episodio del Banco Central de Irak es generalmente considerado el mayor de la historia.
Guinness World Records lo mantiene como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre este caso y otros grandes atracos.
Por ejemplo, Guinness registra el robo del Dar Es Salaam Investment Bank, ocurrido en Bagdad en 2007, como el mayor robo bancario convencional de su categoría, con unos 282 millones de dólares y una cantidad adicional de dinares iraquíes.
Ese caso sí tuvo las características de un atraco criminal tradicional y, según Guinness, habría contado con participación de empleados de seguridad del banco.
Pero incluso esa cifra queda muy por debajo del dinero retirado del Banco Central iraquí en 2003.
El misterio que permanece
Más de dos décadas después, la historia continúa generando preguntas.
¿Dónde terminó exactamente todo el dinero?
¿Cuánto fue recuperado?
¿Cuánto se gastó?
¿Cuánto desapareció definitivamente?
¿Quiénes participaron en la distribución de los fondos?
Algunas respuestas probablemente murieron con Saddam Hussein y sus hijos.
El episodio también representa uno de los símbolos más extraordinarios de la caída del régimen iraquí.
Mientras los ejércitos se preparaban para entrar en Bagdad, mientras millones de personas observaban las noticias y mientras el mundo esperaba el comienzo de la guerra, tres camiones salieron cargados con una fortuna.
No hubo una explosión.
No hubo una persecución cinematográfica.
No hubo una bóveda perforada.
Hubo una orden.
Y detrás de esa orden, el poder absoluto de un dictador.
Casi 1.000 millones de dólares desaparecieron de las reservas del Banco Central de Irak en una operación que Guinness todavía considera el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
El caso quedó para la historia como “el robo de Saddam”.
Y quizás su mayor misterio no sea cuánto dinero fue retirado.
Es cuánto de aquel dinero nunca volvió a aparecer.
Holanda suele asociarse con canales tranquilos, ciudades históricas y una sociedad ordenada. Sin embargo, detrás de esa imagen existieron algunos de los casos criminales más inquietantes de Europa. Entre ellos sobresale la historia de Hans van Zon, un hombre que durante la década de 1960 pasó de ser considerado un joven inteligente y encantador a convertirse en uno de los asesinos seriales más notorios de la historia criminal neerlandesa.
Johannes Marinus van Zon nació en Utrecht durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes lo conocieron lo describieron como un hombre de buena presencia, inteligente y capaz de conquistar fácilmente a otras personas. Esa apariencia, aparentemente normal, contrastaba con el comportamiento violento que terminaría revelándose años después.
Van Zon tenía dificultades económicas y mantenía relaciones con varias mujeres. En aquella época también obtenía dinero mediante la fotografía. Su vida comenzó a entrar progresivamente en el mundo de la delincuencia.
El primer asesinato
El 29 de abril de 1967, Coby van der Voort, una mujer de 37 años que había mantenido una relación con Van Zon, fue asesinada en Utrecht.
Según la investigación, Van Zon la golpeó mortalmente con una barra de plomo. Después intentó hacer creer a la policía que se había producido un robo y se llevó objetos de valor de la víctima.
El asesinato marcó el comienzo de una cadena de crímenes que convertiría su nombre en sinónimo de terror en Utrecht.
Van Zon terminó contando el crimen a Arnoldus “Ouwe Nol” Rietbergen, un conocido delincuente de la ciudad. En lugar de denunciarlo, Rietbergen utilizó la información para involucrarlo en nuevas actividades criminales.
Dos asesinatos más
El 31 de mayo de 1967 fue asesinado Jan Donse, un comerciante de 80 años conocido en Utrecht. El crimen estuvo relacionado con un robo.
Poco después, el 12 de agosto, Van Zon volvió a matar. La víctima fue Reijer de Bruijn, un repartidor de leche.
En ambos casos existía un elemento común: el dinero y los objetos de valor.
La policía comenzó a relacionar los crímenes y Van Zon terminó convirtiéndose en el principal sospechoso.
También existió una cuarta víctima que sobrevivió. Dora Woortmeijer fue atacada y golpeada, pero consiguió sobrevivir y posteriormente ayudó a identificar al agresor.
La investigación
La policía fue reconstruyendo lentamente la cadena de acontecimientos. Las declaraciones de personas vinculadas al ambiente criminal de Utrecht fueron importantes para establecer la relación entre Van Zon y los asesinatos.
Finalmente, Van Zon fue detenido en diciembre de 1970.
El proceso judicial despertó enorme interés en los Países Bajos. La prensa siguió de cerca el caso y Van Zon fue presentado como uno de los criminales más peligrosos del país. El juicio llegó a ser descrito como uno de los grandes procesos criminales de aquella época.
Fue condenado a cadena perpetua por los asesinatos que se pudieron demostrar.
Pero el expediente tenía una característica inquietante: existían sospechas de que Van Zon podía haber cometido otros homicidios.
¿Más víctimas?
Antes de los asesinatos de 1967, Van Zon había sido relacionado con otros casos. Entre ellos figuraban las muertes de Elly Segov, en 1964, y Claude Berkeley, un director de cine británico, en 1965.
Sin embargo, esas sospechas nunca fueron demostradas judicialmente. Esta distinción es fundamental: que un criminal sea considerado sospechoso de un homicidio no significa que pueda afirmarse que fue responsable.
Algunas investigaciones posteriores y publicaciones sobre Van Zon han elevado todavía más el número de posibles víctimas, pero las cifras no coinciden y muchas de esas atribuciones permanecen sin confirmación judicial.
Los tres asesinatos por los que fue condenado son, por tanto, la parte más sólida de su historial criminal.
Una vida extraordinaria en prisión
Van Zon pasó muchos años encarcelado. Durante su permanencia en prisión mantuvo una relación con Riet van der Brink, una trabajadora social que posteriormente se convirtió en su esposa.
Su situación penitenciaria también generó controversias. Con el tiempo, su condena a cadena perpetua fue transformada en una pena determinada y Van Zon terminó siendo liberado en 1986, después de aproximadamente dos décadas de prisión.
La liberación sorprendió a muchas personas.
Para entonces, Van Zon ya se había convertido en una figura conocida de la crónica policial neerlandesa.
Después de la cárcel
La libertad no significó el final de la controversia.
La prensa continuó interesándose por su vida. Su consumo excesivo de alcohol y otros aspectos de su existencia fueron objeto de atención pública.
Una de las historias más sorprendentes relacionadas con Van Zon fue su vínculo posterior con la periodista y escritora Loes Leeman. Ella lo había conocido siendo adolescente y, años después, volvió a relacionarse con él tras su salida de prisión. Su experiencia terminó convirtiéndose en material para investigaciones y libros sobre el criminal.
Van Zon murió en 1998, después de años de consumo excesivo y prolongado de alcohol.
El legado de un asesino
Hans van Zon permanece como una de las figuras más conocidas de la historia criminal de los Países Bajos. Su caso reúne varios elementos característicos de los grandes expedientes policiales: una personalidad aparentemente normal, relaciones personales complicadas, delitos económicos, asesinatos y sospechas sobre crímenes adicionales que nunca pudieron ser demostrados.
Pero su historia también demuestra la importancia de separar los hechos comprobados de las especulaciones.
Van Zon fue condenado por tres asesinatos. Otras muertes fueron vinculadas a él como sospechas, pero nunca recibieron una confirmación judicial suficiente.
En la memoria criminal neerlandesa, sin embargo, su nombre continúa apareciendo como uno de los grandes asesinos seriales del país.
Un hombre que durante años pudo presentarse como un ciudadano elegante y carismático terminó revelando un lado completamente diferente.
Y quizás esa sea una de las características más inquietantes de su historia: el monstruo que aterrorizó Utrecht no tenía la apariencia de un monstruo.
El juez federal Julián Ercolini procesó al ex funcionario kirchnerista Roberto Baratta en la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, según conformaron fuentes judiciales.
En el fallo, el magistrado subrogante del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 12 consideró que“habría incrementado su patrimonio de manera apreciable e injustificada” entre 2003 y 2017, período en el que estuvo en la función pública como subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal de la Nación.
Para Ercolini, este aumento “carecería de sustento” en comparación con sus ingresos legítimos, ya que “las aplicaciones de fondos efectivamente verificadas arroja saldos negativos en los ejercicios 2005, 2008, 2010 y 2012 a 2017, los que acumulados a lo largo de todo el lapso imputado ascienden a la suma de $4.678.496,90”.
Esto“evidencia la existencia de desfasajes entre los recursos declarados y las erogaciones detectadas en el presente expediente”,enfatizó el juez.
También mencionó que este incremento patrimonial se habría materializado“a través de la adquisición de diversos bienes inmuebles y vehículos, registrados tanto a nombre del imputado como de personas interpuestas de su entorno familiar directo”, al igual que “mediante la tenencia de importantes sumas de dinero en efectivo en moneda extranjera”.
Uno de los puntos de la acusación apunta al lote en el Mapuche Country Club de Pilar, el cual compró por US$70.000 en efectivo y sobre el que luego se construyó una mansión por un valor de $3.700.000. El mismo fue abonado en 30 pagos, la mayoría en efectivo tanto en pesos como en dólares.
Según el escrito, la incorporación del inmueble a su patrimonio fue “disimulada a través de la actuación como interpósita persona de su madre, Marta Rosa Girola, quien figuró como titular registral de la propiedad”.
Baratta “se habría valido de una tercera persona para disimular tanto la adquisición del terreno como la inversión dineraria posterior”, y para incorporarlo a su patrimonio habría simulado una “oferta de donación en su favor por parte de su madre”.
En su última declaración a indagatoria, el ex funcionario había justificado que la mansión fue comprada por sus padres como un “proyecto familiar” para tener un lugar de veraneo y pasar el fin de semana. También rechazó los cargos y aseguró que todos sus bienes fueron adquiridos de forma legítima.
Además del procesamiento, Ercolini también decidió embargar los bienes de Baratta para cubrir una suma de $1.500 millones.
Los socavones en Malibú y sus alrededores son bastante comunes, por lo que no suelen acaparar los titulares durante días, pero el socavón bajo la entrada de la casa de Nicolas Cage no es un socavón cualquiera en Malibú. Si bien los titulares iniciales se centraron en la fama del propietario afectado, la gravedad de la situación pronto se convirtió en el centro de la conversación.
El derrumbe ocurrió el martes 8 de septiembre, cerca de la propiedad frente al mar en Sea Level Drive. Lo que inicialmente parecía un simple hundimiento de la entrada se convirtió rápidamente en un problema mucho mayor. Para la noche del martes, las autoridades de Malibú habían declarado el estado de emergencia local y ordenado evacuaciones, ya que el terreno inestable amenazaba las viviendas y el acceso al vecindario.
Una entrada se derrumbó repentinamente Antes de la evacuación de emergencia en Malibú, se recibió una llamada sobre una presunta fuga de gas en una residencia en Sea Level Drive. La entrada, que se había derrumbado, dejó una gran abertura en el suelo y dañó parte de la carretera cercana. SoCal Gas respondió rápidamente a la llamada y controló la fuga tras varias horas. Su trabajo se complicó enormemente debido a la presencia del socavón y al peligro que representaba para la zona circundante.
Lo que hizo la situación especialmente preocupante fue que el agujero no se limitó al tamaño del derrumbe original. Funcionarios y residentes observaron cómo la abertura se expandía, convirtiendo una entrada de vehículos dañada en una sección potencialmente peligrosa del vecindario.
El socavón se hizo enorme No tardaron en surgir informes de que el socavón se encontraba en la casa de Nicolas Cage en Malibú. Si bien la propiedad de una celebridad suele ser el foco de atención de los reportes, el tamaño del socavón rápidamente acaparó la atención. Para el martes por la noche, se estimaba que el socavón, que siguió creciendo durante todo el día, tenía entre 7,5 y 9 metros de profundidad y unos 9 por 18 metros. Los escombros y secciones de la carretera derrumbada se extendían hacia la playa, creando una zona inestable entre las casas y la costa.
El tamaño del socavón generó rápidamente problemas que fueron más allá de los daños materiales. El acceso de emergencia al vecindario se dificultó cada vez más, ya que algunos tramos de la carretera quedaron intransitables y los restantes eran potencialmente demasiado estrechos para los vehículos de emergencia. Un socavón en la entrada de una casa es una cosa, pero cuando este empieza a hacer que la carretera sea intransitable, los equipos de emergencia deben tomar medidas inmediatas y drásticas.
Más de 30 propiedades fueron evacuadas. Para la noche del martes, las autoridades municipales habían ordenado la evacuación de emergencia de Malibú, que abarcaba más de 30 propiedades que se creía que corrían peligro de verse afectadas por el socavón. Siete viviendas fueron declaradas inhabitables debido a problemas de seguridad directos, mientras que otras 24 propiedades perdieron el acceso vehicular seguro. La Cruz Roja Americana estableció un refugio temporal en la escuela secundaria de Malibú para los residentes que necesitaban un lugar donde alojarse. Las autoridades municipales y estatales también advirtieron que la situación podría empeorar aún más debido a las mareas altas y las lluvias adicionales que afectaban la costa.
El clima pudo haber contribuido a la situación. Se cree que los remanentes del huracán Marie pudieron haber desempeñado un papel importante en la formación y expansión del socavón de Malibú. Fuertes lluvias y oleaje peligroso azotaron las comunidades costeras del sur de California durante el fin de semana del Día del Trabajo. Marie no tocó tierra en el sur de California, pero sus efectos contribuyeron al fuerte oleaje y a una mayor presión a lo largo de una costa ya vulnerable.
Crédito: NOAA Las autoridades de California han señalado la erosión costera como una preocupación importante, aunque la causa exacta del socavón más reciente de Malibú aún está bajo investigación. Esta distinción es importante. Es tentador observar un colapso dramático y atribuir inmediatamente una sola causa, pero los grandes deslizamientos de tierra pueden involucrar varios factores que interactúan, incluyendo la erosión, el movimiento del agua, el drenaje, las condiciones del suelo y la estabilidad del terreno bajo estructuras y carreteras.
En este caso, la combinación del clima reciente, el fuerte oleaje y un entorno costero expuesto creó una serie de circunstancias particularmente preocupantes.
Una extraña historia de una celebridad con una seria lección La imagen de un enorme socavón que aparentemente surgió de la nada bajo la casa de Nicolas Cage podría parecer el argumento de una gran película de Hollywood, pero fue una historia muy real que causó pánico justificado en la comunidad.
Para los residentes de Malibú, el incidente es un recordatorio de que la erosión costera no siempre es un problema que avanza lentamente y que se puede observar desde la distancia. A veces, las consecuencias se manifiestan en forma de una entrada de garaje que desaparece bajo tierra y un vecindario entero que de repente tiene que buscar una solución.
Durante años, Bolivia convivió con una historia criminal que parecía imposible: un hombre condenado por asesinato consiguió abandonar la prisión y, mientras se encontraba bajo detención domiciliaria, volvió a matar.
Ese hombre era Richard Choque Flores, uno de los criminales más conocidos y perturbadores de la historia reciente de Bolivia.
Su nombre quedó asociado principalmente con la ciudad de El Alto, donde fueron descubiertos los restos de varias de sus víctimas. Pero el caso trascendió los límites de la crónica policial. También reveló graves fallas del sistema judicial boliviano y provocó una investigación sobre jueces, abogados y funcionarios que habían permitido que un condenado considerado peligroso recuperara la libertad.
La primera condena
La historia criminal de Choque comenzó mucho antes de que Bolivia descubriera la magnitud de sus delitos.
En 2013 fue condenado por el asesinato de Blanca Rubí Limachi Sirpa, una joven de 20 años.
Según la reconstrucción del caso publicada por El Deber, Choque había secuestrado, agredido sexualmente y asesinado a la joven. Posteriormente recibió una condena de 30 años de prisión sin derecho a indulto.
Parecía que el caso había terminado.
Pero no fue así.
En 2019, mientras cumplía su condena, obtuvo un beneficio de detención domiciliaria concedido por el juez Rafael Alcón Aliaga. La decisión se justificó oficialmente mediante argumentos relacionados con su estado de salud. Más tarde, la investigación judicial cuestionaría seriamente las circunstancias de aquella liberación.
Choque salió de prisión.
Y volvió a delinquir.
La casa de El Alto
En enero de 2022, la Policía comenzó a investigar a Choque por otros delitos. El caso dio un giro dramático cuando los investigadores encontraron los cuerpos de dos jóvenes enterrados en una vivienda vinculada al acusado.
Las víctimas eran adolescentes.
Una de ellas era Lucy M. R. Z., de 17 años. Había desaparecido en mayo de 2021. La investigación posteriormente estableció que Choque era responsable de su muerte y recibió una nueva condena de 30 años.
Otra víctima identificada fue Iris M., de 15 años.
Las autoridades sostuvieron que ambas habían sido captadas mediante engaños y posteriormente sometidas a explotación sexual. En marzo de 2023, Choque recibió otra condena de 15 años por delitos relacionados con trata de personas, proxenetismo y pornografía, vinculados a ambas adolescentes.
La investigación estaba revelando una dimensión mucho mayor de sus actividades.
Una cuarta víctima
Pero todavía faltaba descubrir otro crimen.
En 2022 apareció el cuerpo de Fidel Lecón Choque, primo de Richard Choque. Los restos estaban enterrados en el patio de una vivienda de El Alto.
La investigación determinó que el asesinato había ocurrido aproximadamente en 2011, mucho antes de los crímenes que habían provocado su detención inicial.
Choque se declaró culpable y recibió otra condena de 30 años. Las autoridades consideraron que Fidel podía ser su primera víctima conocida cronológicamente.
De esa manera, la lista de víctimas confirmadas judicialmente fue creciendo.
El escándalo de la justicia
Pero la historia de Richard Choque no se convirtió en uno de los mayores escándalos criminales de Bolivia solamente por los asesinatos.
El elemento que provocó indignación nacional fue la manera en que había recuperado su libertad.
Choque tenía una sentencia de 30 años sin derecho a indulto. Sin embargo, en 2019 obtuvo detención domiciliaria.
Según la documentación publicada por El Deber, la resolución establecía determinadas condiciones: debía presentarse periódicamente ante la autoridad judicial, no podía cambiar de domicilio sin autorización y tenía prohibido involucrarse en actividades ilícitas.
Nada de eso impidió que volviera a cometer delitos.
Después de su recaptura, el caso provocó investigaciones sobre el juez que había otorgado el beneficio y sobre otras personas vinculadas con el sistema judicial.
El escándalo llegó a ser conocido como parte de una estructura de corrupción judicial que facilitaba la salida de condenados considerados peligrosos.
El juez
Rafael Alcón Aliaga quedó en el centro de la controversia.
El caso de Choque permitió descubrir que no se trataba necesariamente de un episodio aislado. Otros condenados por delitos graves también habían conseguido beneficios penitenciarios.
Una investigación de El Deber documentó varios casos de personas condenadas a 30 años que habían obtenido detención domiciliaria o beneficios similares.
La pregunta que comenzó a hacerse la sociedad boliviana era terrible:
¿Cuántos crímenes podrían haberse evitado si Choque hubiera permanecido en prisión?
No existe una respuesta definitiva.
Pero sí existe un hecho: durante el período en que estuvo fuera de la cárcel, fueron asesinadas nuevas víctimas.
Las redes sociales y las nuevas víctimas
Según las investigaciones fiscales difundidas por la prensa boliviana, Choque utilizaba redes sociales para captar a algunas de sus víctimas.
El contacto comenzaba aparentemente de manera normal y posteriormente podía transformarse en una situación de explotación, violencia y extorsión.
Las autoridades también señalaron que había extorsionado a numerosas mujeres.
El Deber informó que el Ministerio de Justicia llegó a señalar que Choque había extorsionado a unas 70 mujeres. Esa cifra debe entenderse como parte de las investigaciones y denuncias, no como una cantidad equivalente a víctimas de homicidio.
La diferencia es fundamental.
En los asesinatos existe una base judicial concreta. En cambio, el número de personas que pudieron haber sido víctimas de otros delitos es más difícil de establecer.
Las condenas
La Justicia boliviana terminó acumulando varias condenas contra Choque.
Además de la sentencia original por el asesinato de Blanca Limachi, recibió nuevas condenas relacionadas con Lucy Ramírez y Fidel Lecón Choque, y posteriormente otra sentencia vinculada con Iris y Lucy por delitos de trata y explotación.
En septiembre de 2022, El Deber informó que una cuarta sentencia de 30 años significaba que Choque permanecería en prisión hasta 2052, sin derecho a indulto.
El horror y la lección
El caso Richard Choque dejó una profunda herida en Bolivia.
No solamente por las víctimas y sus familias, sino porque mostró cómo una condena judicial puede perder gran parte de su significado cuando el sistema penitenciario y judicial permite que un criminal peligroso recupere la libertad de manera irregular.
La historia también recuerda la importancia de investigar las desapariciones, especialmente cuando existen antecedentes de violencia.
Las familias de algunas de las jóvenes asesinadas habían denunciado sus desapariciones. Durante meses buscaron respuestas sin saber que sus hijas estaban muertas.
Finalmente, la investigación llevó hasta una vivienda de El Alto.
Allí aparecieron las respuestas que nadie quería encontrar.
Un nombre que quedó marcado
Richard Choque Flores pasó de ser un condenado por un asesinato a convertirse en el protagonista de una investigación mucho más amplia.
La aparición de nuevos cadáveres reveló una secuencia criminal que había permanecido oculta durante años.
Pero quizá el aspecto más inquietante de toda la historia sea otro.
Choque ya había sido condenado.
El Estado ya sabía que era peligroso.
Ya existía una sentencia de 30 años.
Y, sin embargo, consiguió salir de prisión.
Mientras estuvo libre, otras jóvenes fueron asesinadas.
Por eso, el caso no solamente pertenece a la historia de los asesinos seriales de Bolivia. También pertenece a la historia de las fallas de la justicia.
Las víctimas tienen nombres y familias que todavía recuerdan su ausencia.
Y detrás de cada condena existe una pregunta que ningún sistema judicial debería olvidar:
¿Qué ocurre cuando un criminal que ya fue condenado vuelve a quedar libre y encuentra nuevamente una oportunidad para matar?
En Bolivia, la respuesta tiene un nombre: Richard Choque Flores.
Y una consecuencia que todavía resulta difícil de aceptar: algunas de sus víctimas podrían haber seguido con vida si aquella primera condena hubiera sido cumplida como correspondía.
Hay tragedias que se convierten en una fecha. En Argentina, el 30 de diciembre de 2004 es una de ellas.
Aquella noche, cientos de jóvenes llegaron al local República Cromañón, ubicado en el barrio porteño de Once, para despedir el año junto a la banda Callejeros. Muchos habían viajado desde distintos lugares del país. Querían escuchar música, encontrarse con amigos y celebrar.
Nadie imaginaba que aquella fiesta terminaría convirtiéndose en una de las mayores tragedias no naturales de la historia argentina.
El resultado fue devastador: 194 personas murieron y cientos resultaron heridas. La mayoría eran jóvenes. Algunas víctimas tenían apenas unos pocos años más de edad que los adolescentes que acudían por primera vez a un recital.
Una noche de fiesta
República Cromañón era un establecimiento cerrado utilizado para conciertos. Esa noche se encontraba colmado.
La banda Callejeros había adquirido una enorme popularidad y el recital convocó a una multitud.
Pero el lugar presentaba condiciones de seguridad que posteriormente serían objeto de investigaciones judiciales y enormes cuestionamientos.
Uno de los elementos más importantes de la tragedia fue la presencia de material inflamable en el techo. También se cuestionó la cantidad de personas que había dentro del establecimiento, las condiciones de las salidas y las medidas de seguridad.
En medio del concierto, alguien encendió una bengala.
El artefacto alcanzó el techo.
En cuestión de segundos comenzó el desastre.
El incendio
Las llamas se extendieron rápidamente.
El humo llenó el local.
Miles de personas intentaron encontrar una salida.
Pero la evacuación se convirtió en un caos.
Muchas personas no conocían las salidas disponibles. Algunas puertas estaban cerradas o tenían dificultades para ser utilizadas. La concentración de público hacía todavía más complicada la evacuación.
El humo se convirtió en uno de los principales enemigos.
En una tragedia de estas características, no siempre son las llamas las que provocan la mayor cantidad de muertes. El humo y los gases tóxicos pueden incapacitar rápidamente a las personas.
En Cromañón, cientos de jóvenes quedaron atrapados.
Algunos sobrevivientes contaron posteriormente que tuvieron que caminar sobre personas caídas para intentar escapar.
Otros regresaron al interior para buscar a amigos, hermanos o novias.
Fue una noche de desesperación.
Los que intentaron salvar a otros
En medio del caos aparecieron historias de enorme solidaridad.
Personas que ya habían conseguido escapar regresaron al interior.
Jóvenes que apenas podían respirar ayudaron a otros a llegar hasta las puertas.
Algunos sacaron a desconocidos del edificio.
También hubo policías, bomberos, médicos, enfermeros y trabajadores de emergencias que ingresaron repetidamente al lugar.
Los hospitales porteños comenzaron a recibir una cantidad extraordinaria de víctimas.
Ambulancias trasladaban heridos mientras familiares desesperados buscaban información.
Durante horas, Buenos Aires permaneció pendiente de una pregunta:
¿Quiénes habían logrado salir?
La búsqueda de los familiares
Uno de los momentos más dolorosos comenzó después del incendio.
Los familiares llegaron a hospitales y centros de emergencia intentando encontrar a sus hijos.
Algunos llevaban fotografías.
Otros repetían nombres.
Muchos recorrían hospitales sin obtener respuestas.
La incertidumbre era insoportable.
Finalmente, las listas de fallecidos comenzaron a conocerse.
Para cientos de familias, aquella madrugada significó descubrir que una persona que había salido de casa para escuchar música nunca regresaría.
El dolor no terminó con el incendio.
Para muchos comenzó allí.
¿Cómo pudo ocurrir?
Después de la tragedia comenzó una investigación que involucró a los responsables del local, integrantes de la banda, funcionarios y autoridades relacionadas con los controles.
La pregunta fundamental era cómo un establecimiento con graves problemas de seguridad había podido funcionar y recibir a una multitud.
La tragedia abrió una discusión nacional sobre las responsabilidades del Estado, los empresarios, los organizadores de espectáculos y quienes habían permitido que el lugar funcionara en esas condiciones.
El caso también mostró un problema que excedía a Cromañón: la falta de controles adecuados podía transformar un recital, una discoteca o cualquier establecimiento cerrado en una trampa mortal.
La responsabilidad judicial
El proceso judicial fue largo y complejo.
Omar Chabán, empresario y administrador de Cromañón, fue condenado por su responsabilidad en la tragedia. También fueron condenados integrantes de Callejeros y otros involucrados, aunque las responsabilidades individuales fueron objeto de distintas decisiones judiciales a lo largo de los años.
El entonces jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, también quedó en el centro de la controversia política. En 2006 fue destituido mediante un juicio político por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
La tragedia provocó además cambios en las normas de seguridad y controles de locales de espectáculos.
Cromañón había dejado una lección dolorosa: los controles que parecen burocráticos pueden convertirse en una cuestión de vida o muerte.
Las familias nunca olvidaron
Con los años, los familiares de las víctimas formaron organizaciones y mantuvieron viva la memoria de los fallecidos.
Cada aniversario vuelve a reunirlos.
Hay fotografías, velas, flores y nombres.
194 nombres.
Cada uno corresponde a una persona que tenía una familia, amigos, proyectos y una vida por delante.
Por eso, para los familiares, hablar simplemente de “la tragedia de Cromañón” no alcanza.
Ellos recuerdan a sus hijos.
Recuerdan a sus hermanos.
Recuerdan a sus parejas.
Recuerdan a los amigos que nunca volvieron.
Los sobrevivientes
Existe además otra dimensión de Cromañón que durante mucho tiempo recibió menos atención: la de quienes sobrevivieron.
Sobrevivir no significó necesariamente salir ileso.
Muchos quedaron afectados física y psicológicamente. Otros tuvieron que convivir durante años con recuerdos de aquella noche.
Algunos perdieron amigos que estaban a pocos metros de ellos.
Otros se preguntaron durante años por qué ellos habían logrado salir mientras otros no.
La supervivencia también puede convertirse en una forma de dolor.
Una generación marcada
Cromañón modificó la relación de una generación argentina con los recitales y los espacios públicos.
Después de la tragedia, aumentaron los controles sobre lugares de espectáculos y se discutieron con mayor intensidad las condiciones de evacuación, capacidad, salidas de emergencia y materiales utilizados en establecimientos cerrados.
Pero ninguna modificación normativa podía devolver a las familias a quienes habían perdido.
El incendio terminó en cuestión de minutos.
Sus consecuencias durarían décadas.
La memoria
Más de veinte años después, Cromañón continúa siendo una herida abierta.
No solamente porque murieron 194 personas, sino porque muchas de esas muertes podrían haber sido evitadas.
Esa es quizás la característica más terrible de la tragedia.
No fue un terremoto inevitable.
No fue una inundación imposible de detener.
Fue un incendio ocurrido en un lugar donde existían condiciones de seguridad que posteriormente fueron cuestionadas y donde las decisiones humanas tuvieron consecuencias enormes.
Por eso Cromañón se convirtió en algo más que un caso policial o judicial.
Se transformó en un símbolo.
Un símbolo de las consecuencias que puede producir la negligencia cuando se combina con una multitud, un espacio inseguro y una emergencia inesperada.
Una noche que no terminó
Para quienes estuvieron allí, el 30 de diciembre de 2004 nunca terminó completamente.
Cada fin de año puede traer recuerdos.
Cada recital puede despertar imágenes.
Cada fotografía de una multitud puede recordar a aquellos jóvenes.
Argentina cambió después de Cromañón.
Cambió la legislación, cambiaron los controles y cambió la conciencia sobre la seguridad en los espectáculos.
Pero la verdadera medida de aquella tragedia sigue estando en los nombres.
194 personas entraron aquella noche a un recital y no regresaron a sus hogares.
Tenían nombres.
Tenían familias.
Tenían amigos.
Tenían sueños.
Y tenían, como todos los jóvenes que estaban aquella noche en Cromañón, la expectativa de que después de la música llegaría un nuevo día.
Ese día llegó para muchos.
Para 194, no.
Por eso, cada 30 de diciembre, Argentina vuelve a recordar aquella noche.
Y la pregunta continúa siendo inevitable:
¿Cuántas de aquellas vidas podrían haberse salvado si las medidas de seguridad hubieran funcionado como debían?
La respuesta es imposible de conocer con exactitud.
Lo que sí se sabe es que Cromañón dejó una enseñanza que todavía permanece: cuando la seguridad se descuida, una noche de fiesta puede convertirse, en cuestión de minutos, en una tragedia que un país entero jamás olvida.
El riesgo país retoma la senda alcista este miércoles y vuelve a alcanzar los 600 puntos básicos luego de haber registrado una merma ante el buen clima de los mercados tras las elecciones presidenciales en Brasil.
El indicador del JP Morgan escala 27 unidades frente al cierre del martes, cuando bajó hasta 573 puntos, por lo que representa un avance de 4,7%.
Con este repunte, empieza a quedar atrás el viento favorable tras la victoria de Flávio Bolsonaro en Brasil, que propició dos jornadas en verde de los mercados y un caída del 12,5% en el riesgo país.
El desempeño negativo surge como consecuencia de una mala performance de los títulos soberanos en el arranque de la operatoria. De esta manera, se revierterte la mejora de los primeros días de la semana.
Al analizar el incio de la rueda, desde PPI señalaron que “hoy la deuda soberana en dólares arranca con caídas de 1% en un clima áspero para los mercados”, precisando que se da en un marco en el cual “el dólar se fortalece y los futuros de Wall Street operan en rojo”.
En relación al comportamiento de las últimas jornadas, remarcó que “los Globales habían encadenado dos ruedas de avances significativos” al detallar que reaccionaron positivamente al resultado de Bolsonaro con subas de hasta 2,3% en el tramo largo, y ayer sumaron hasta 0,6% en la parte corta y 1,2% en la larga.
Al referirse al cambio de condiciones, que incluyen un rebote del precio del petróleo y la suba de los rendimientos de los bonos de EE.UU., desde PPI manifestaron que “con los Globales en rojo esta mañana, el foco estará en cuánto del rebote de las últimas dos ruedas logra sostenerse”.
Durante siglos, la palabra peste fue sinónimo de muerte. En Rusia, como en otras regiones de Europa y Asia, distintas epidemias de peste dejaron una huella profunda en la historia. Entre sus formas más peligrosas se encuentra la peste neumónica, una infección provocada por la bacteria Yersinia pestis que afecta directamente a los pulmones y que, sin tratamiento rápido, puede ser mortal.
La peste no desapareció completamente del planeta. La bacteria continúa circulando principalmente entre pequeños mamíferos y sus pulgas en determinadas zonas de Asia, África y América. Rusia forma parte de una amplia región donde existen focos naturales de Yersinia pestis, particularmente en áreas relacionadas con las estepas y regiones fronterizas de Asia Central.
Una enfermedad diferente
Existen tres formas principales de peste: bubónica, septicémica y neumónica. La bubónica es la más frecuente y normalmente se produce después de la picadura de una pulga infectada. La bacteria llega a los ganglios linfáticos y provoca los característicos bubones.
La peste neumónica es mucho más peligrosa desde el punto de vista epidemiológico. Puede aparecer cuando una infección bubónica se extiende hasta los pulmones, pero también puede producirse después de inhalar partículas respiratorias infectadas. En este último caso, una persona enferma puede transmitir la infección a otras personas mediante partículas respiratorias, especialmente durante contactos cercanos.
Su velocidad también constituye una amenaza. La Organización Mundial de la Salud señala que el período de incubación puede ser de apenas 24 horas en algunos casos. Sin tratamiento temprano, la enfermedad puede avanzar rápidamente y provocar la muerte. Sin embargo, a diferencia de las grandes epidemias medievales, actualmente existen antibióticos capaces de tratar eficazmente la infección cuando se administra atención médica a tiempo.
Rusia y los focos naturales
El enorme territorio ruso incluye regiones donde históricamente ha existido circulación natural de Yersinia pestis. Estos focos están relacionados con ecosistemas donde viven determinados roedores y otros pequeños mamíferos que pueden mantener la bacteria en la naturaleza.
Esto significa que la peste no necesita necesariamente una gran ciudad o una epidemia humana para sobrevivir. Puede permanecer en ciclos naturales entre animales y pulgas durante largos períodos. El riesgo aparece cuando las personas entran en contacto con animales infectados, sus tejidos o pulgas portadoras de la bacteria.
La situación es muy diferente de la Europa del siglo XIV. Hoy existen sistemas de vigilancia epidemiológica, laboratorios capaces de identificar la bacteria y tratamientos antibióticos. Por eso, encontrar un animal infectado o incluso un caso humano no significa automáticamente que vaya a producirse una pandemia.
El fantasma de la peste negra
La historia ayuda a comprender por qué la peste continúa provocando temor. Durante la llamada Peste Negra del siglo XIV, millones de personas murieron en Europa. La OMS estima que aquella pandemia provocó más de 50 millones de muertes en Europa.
Pero la medicina moderna ha cambiado radicalmente el escenario. La peste neumónica sigue siendo una emergencia médica seria, pero ya no es la sentencia automática que representaba en la Edad Media.
El verdadero peligro aparece cuando un caso no es reconocido rápidamente. La OMS considera la peste neumónica especialmente preocupante porque puede transmitirse entre personas y desencadenar brotes. Por esa razón, el diagnóstico precoz, el aislamiento apropiado y el tratamiento inmediato son fundamentales.
¿Podría regresar una gran epidemia?
La posibilidad de nuevos casos de peste no puede descartarse mientras Yersinia pestis continúe circulando en la naturaleza. Sin embargo, una gran epidemia humana en Rusia sería muy diferente de las catástrofes del pasado.
La existencia de antibióticos, vigilancia sanitaria y métodos modernos de diagnóstico permite detectar y controlar los casos con mucha mayor rapidez. La OMS destaca que la peste sigue siendo una enfermedad grave, pero también señala que actualmente puede tratarse con antibióticos y medidas adecuadas de prevención.
La peste neumónica, por tanto, pertenece simultáneamente al pasado y al presente. Es el recuerdo de una de las enfermedades más temidas de la historia, pero también una infección que todavía existe en la naturaleza. En Rusia, como en otras regiones donde persisten focos naturales, el desafío no consiste en luchar contra una enfermedad medieval, sino en mantener vigilancia científica sobre un enemigo antiguo que nunca desapareció completamente.
El Conflicto en Medio Oriente, está plagado de violaciones al Derecho Internacional de los Conflictos Armados y parecería que la comunidad internacional, entre los que se encuentra Argentina, ha naturalizado las innumerables y graves violaciones a los derechos humanos. A fuerza de ser sincero, que Argentina las acepte no me llama la atención, porque en los juicios de Lesa Humanidad, lo hace a diario desde hace más de 20 años y el reciente artículo cuya autoría corresponde al Doctor Gonzalo Miño (SIN OBRA SOCIAL, SIN SALARIOS DIGNOS, PERO CON JUICIOS DE LESA. https://prisioneroenargentina.com/sin-obra-social-sin-salarios-dignos-pero-con-juicios-de-lesa/ ), da cuenta de ello.
Lamentablemente tenemos una sociedad mayoritariamente anestesiada, que solo sabe reconocer el beneficio dinerario propio, sin importar lo que le pase al prójimo y se ha acostumbrado, no todos, al estado de confort, que no le permite distinguir lo que está bien de lo que está mal, principio básico y elemental de toda religión monoteísta. Así las cosas, deseo tomar un ejemplo que los medios periodísticos han banalizado o no han sabido exponerlo adecuadamente, de manera que nos permita reflexionar un poco, si es que se puede, claro está.
Los días 17 y 18 de septiembre de 2024 se produjeron explosiones simultáneas de miles de buscapersonas y posteriormente, de equipos de comunicación de radio utilizados por miembros de Hezbollah en el Líbano y Siria y también por personas civiles sin conexión alguna con organizaciones terroristas. Los ataques causaron decenas de muertes y miles de heridos, entre ellos personas civiles amparados por el IV Convenio de Ginebra de 1949.
El caso plantea una cuestión central del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y el Derecho Internacional de los Conflictos Armados DICA y es preguntarse si ¿el hecho de que un ataque esté dirigido contra integrantes de un grupo armado permite utilizar cualquier medio para quebrar su voluntad de continuar combatiendo pese a existir un riesgo cierto de afectar a la población civil?
La respuesta, a mi juicio, es categórica, NO. Un ataque militar debe tener en cuenta el objetivo perseguido, pero también las circunstancias del ataque y sus consecuencias en relación con la población civil, la que debe quedar excluida de la violencia armada.
ANÁLISIS A LA LUZ DE ALGUNOS PRINCIPIOS DEL DIH
PRINCIPIO DE HUMANIDAD
Este principio procura evitar sufrimientos innecesarios en los Conflictos Armados y prohíbe los daños que no sean imprescindibles para alcanzar un objetivo militar que posibilite una ventaja significativa al atacante. También se relaciona con la prohibición de emplear medios o métodos de guerra que causen males superfluos, innecesarios e indiscriminados.
En el caso de marras, personas que no participaban en las hostilidades sufrieron el ataque, murieron o tuvieron heridas, razón por la cual debería haber sido apreciado por los órganos militares que tomaron la decisión a los efectos de evitar ser acusados de cometer crímenes de guerra. Los civiles no forman parte del conflicto y los militares profesionales lo saben.
PRINCIPIO DE DISTINCIÓN
El principio de distinción exige diferenciar a los militares que combaten de la población civil. En idéntico sentido, los objetivos militares atacados, nunca deben afectar la protección de las personas y los bienes civiles. Los buscapersonas y los walkie-talkies son dispositivos de uso generalizado por toda la población. En tal sentido, un ataque a ese tipo de dispositivos electrónicos irremediablemente afectará a personas inocentes y un militar profesional no puede ignorarlo, razón por la cual, debe abstenerse de realizar el ataque. La pertenencia política a Hezbollah, por sí sola, no convierte automáticamente a una persona en objetivo militar, mucho más aún, teniendo en cuenta que en el gobierno del Líbano, el Hezbollah integra el parlamento libanés desde 1992 luego de participar en las elecciones legislativas celebradas entre agosto y octubre de ese año. Al atacar personas por el mero hecho de portar un dispositivo electrónico, sin verificar si eran integrantes del Hezbollah, se violó el principio de distinción y los que ordenaron el ataque, pueden plausibles de una acusación por la comisión de un crimen de guerra.
PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD
La proporcionalidad prohíbe un ataque contra un objetivo donde las personas que se encuentran en el mismo no pueden defenderse. No es un objetivo militar legítimo cuando sea previsible que las pérdidas incidentales de vidas o lesiones de civiles sean excesivas en relación con la ventaja militar concreta que se desea obtener porque no se ataca personas que no están alertadas, como si lo están los integrantes de los bandos en pugna. Si los comandantes militares que ordenaron el ataque, podían prever la muerte y lesiones de civiles que no forman parte del conflicto armado, han violado el principio de distinción, atacaron indiscriminadamente personas que no podían defenderse y por lo tanto no hay proporcionalidad alguna. El ataque es un acto susceptible de constituir un crimen de guerra violatorio del IV Convenio de Ginebra de 1949.
PRINCIPIO DE NECESIDAD MILITAR
La necesidad militar permite emplear la fuerza necesaria para alcanzar objetivos militares legítimos, pero no autoriza cualquier procedimiento por el solo hecho de que pueda resultar útil desde el punto de vista operativo, tiene que ofrecer una marcada ventaja militar. Aprecio que el ataque del caso de marras, generó una ventaja efímera en cuanto a la interrupción de las comunicaciones de Hezbollah y de ningún modo podía neutralizar la estructura armada de dicha organización, la que de hecho, hoy sigue plenamente activa.
CONCLUSIONES
A mi juicio, los ataques de septiembre de 2024 son violatorios de los principios de humanidad, distinción, proporcionalidad y necesidad militar. La utilización de dispositivos explosivos ocultos en identificadores de llamada o equipos de comunicación accesibles a civiles no combatientes, constituye un acto típico de la perfidia, no es una estratagema. En consecuencia, al demostrar que los ataques fueron indiscriminados, que se dirigieron contra civiles protegidos y que previsiblemente ocasionarían daños civiles excesivos, existirían fundamentos para concluir que violaron el DIH y DICA.
Pero también resulta interesante intentar encontrar una explicación a nivel nacional para alinearse políticamente con el Estado de Israel con la fuerza y esmero en que el actual gobierno argentino lo hace, en sintonía con el gobierno de EEUU sin evaluar las consecuencias futuras que traerán a nuestro país cuando estas situaciones terminen, porque si algo es seguro, “ES QUE NADA ES PARA SIEMPRE”.
Los republicanos han comenzado a rebelarse contra Pete Hegseth, instando a Donald Trump a destituir al secretario de Defensa tras advertirle que podría ser sometido a un juicio político después de las elecciones de mitad de mandato.
El representante Thomas Massie declaró el jueves que el presidente debería hacer lo correcto y destituir a Hegseth. “Trump debería despedir a Hegseth para evitar su juicio político. Es lo correcto”, escribió el republicano de Kentucky en X.
Su publicación surgió en respuesta a un informe que afirmaba que Trump estaba considerando despedir al jefe del Pentágono después de las elecciones de mitad de mandato para que asumiera la responsabilidad por su impopular guerra contra Irán.
Hegseth
Massie propuso el juicio político contra Hegseth el mes pasado, argumentando que el secretario de Defensa había violado repetidamente la Constitución con su gestión de la guerra con Irán y la muerte de civiles en otros conflictos alrededor del mundo.
Sin embargo, los líderes republicanos de la Cámara de Representantes aplazaron la votación, prevista para septiembre, más allá de las elecciones de mitad de mandato. Massie ha prometido impulsar nuevamente el juicio político contra Hegseth.
“La Cámara de Representantes entró en receso anticipadamente para evitar la votación, así que volveré a presentar los artículos de juicio político contra Hegseth cuando regresemos para la sesión de transición, independientemente del resultado de las elecciones de medio término”, escribió.
Esto ocurre después de que Hegseth quedara humillado el jueves cuando Trump anunció que el Pentágono ya no transmitiría en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, autor del tiroteo en Fort Hood.
Hegseth había anunciado a principios de este mes que la ejecución de Hasan sería pública, y el Pentágono confirmó posteriormente que se transmitiría en vivo. La decisión provocó una fuerte reacción tanto de republicanos como de demócratas, y muchos señalaron que las imágenes podrían usarse para fomentar la radicalización.
A pesar de la confirmación del Pentágono sobre la transmisión en vivo, el vicepresidente JD Vance expresó dudas sobre su realización.
“No sé si eso realmente vaya a suceder”, dijo el viernes pasado. “Miren, si al final se transmite en directo, no lo voy a ver”, añadió.
El senador de Carolina del Norte, Thom Thillis, también calificó el plan de Hegseth de transmitir la ejecución en directo como “absurdo”.
“Hasan debería enfrentar la pena de muerte, ¿pero hacer pública su ejecución y transmitirla? Absurdo. Las ejecuciones públicas son propias de dictaduras opresoras como Irán y Afganistán. Esto no debería ocurrir en Estados Unidos”, escribió el republicano en X.
El jueves, Trump canceló el plan de transmitir la ejecución en directo. “Creo que transmitir la ejecución para que todos la vieran podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo viera cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan, pero muchas personas buenas y bienintencionadas prefieren no verlo morir, ni por transmisión ni por ningún otro medio visual”, escribió Trump en Truth Social.
“Morirá, como estaba previsto, por fusilamiento, pero este evento no se transmitirá”, anunció el presidente.
Thillis volvió a criticar a Hegseth el jueves, después de que el primer ministro ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmara que la administración Trump había traicionado a su nación al restringir el acceso a las terminales Starlink de fabricación estadounidense, cruciales para las operaciones de defensa ucranianas.
Los drones ucranianos perdieron velocidad el miércoles tras la imposición repentina de restricciones al uso en el campo de batalla de la terminal de comunicaciones Starlink de fabricación estadounidense.
Hegseth ha declarado que el acceso satelital a Starlink para Ucrania ya se ha restablecido por completo, pero se desconoce la causa del apagón.
En una publicación en X, Thillis expresó sus dudas sobre la transparencia de Hegseth respecto al incidente.
Trump
“Los últimos informes sugieren que este fallo estratégico pudo haber ocurrido a nivel local dentro de los sistemas Starshield del Departamento de Defensa, y no con Starlink ni con SpaceX. No espero que el secretario de Defensa, Hegseth, ofrezca transparencia, así que solicitaremos al Inspector General del Departamento de Defensa que inicie una investigación e informe al Congreso y al pueblo estadounidense”, escribió.
Mientras tanto, tanto civiles ucranianos como personal diplomático y de seguridad estadounidense fueron expuestos a un riesgo innecesario y sin previo aviso. En el mejor de los casos, se trató de un error o negligencia inaceptable, y en el peor, de una decisión deliberada para facilitar un ataque ruso, añadió el senador.
Por otro lado, los demócratas también han advertido que Hegseth se enfrenta a un juicio político tras las elecciones de mitad de mandato.
“Hegseth no está capacitado. El día que el Congreso vuelva a sesionar, forzaremos una votación para aprobar la resolución de juicio político del representante Thomas Massie y destituirlo”, escribió el representante de California, Ro Khanna, en respuesta a la publicación de Massie.
“Todo esto fue, desde el principio, un repugnante intento de machismo por parte de Pete Hegseth. Me alegra que se haya revertido”, declaró la representante de Vermont, Becca Balint, sobre la decisión de Trump de revocar el plan de transmisión en vivo de Hegseth.
“Ahora, Hegseth puede esperar ser destituido por la Cámara de Representantes… suponiendo que Trump no intente convertirlo en chivo expiatorio por la guerra en Irán y lo despida antes”, añadió.
Hay asesinatos que conmocionan por su violencia. Otros lo hacen por el número de víctimas. Y existen algunos que producen un impacto todavía más profundo porque destruyen una de las relaciones que la sociedad considera más sagradas: la de padres e hijos.
El caso de Suzane von Richthofen reúne varios de esos elementos.
La noche del 31 de octubre de 2002, Manfred Albert von Richthofen, un reconocido ingeniero, y su esposa, Marísia von Richthofen, psiquiatra, fueron asesinados dentro de su propia casa, en el barrio de Brooklin, en São Paulo. Sus muertes inicialmente parecieron formar parte de un robo particularmente violento.
Pero la investigación pronto reveló una realidad mucho más perturbadora.
Detrás del crimen estaba su propia hija, Suzane, entonces de 18 años.
Una familia de clase alta
Los Richthofen pertenecían a una familia acomodada de São Paulo. Manfred era ingeniero y Marísia ejercía como psiquiatra. Suzane estudiaba Derecho y tenía una vida que, desde afuera, parecía alejada de cualquier escenario criminal.
Pero dentro de la familia existían conflictos.
Uno de los principales problemas era la relación sentimental de Suzane con Daniel Cravinhos. Sus padres desaprobaban la relación y consideraban que Daniel no era una influencia adecuada para su hija.
La oposición familiar terminó convirtiéndose, según la investigación judicial, en uno de los elementos que contribuyeron al plan para eliminar a los padres.
Suzane no actuó sola.
Su novio, Daniel Cravinhos, y el hermano de éste, Cristian Cravinhos, participaron en el asesinato. Los tres terminarían siendo condenados.
La noche del crimen
La noche del 31 de octubre, Suzane salió con Daniel y Cristian. Posteriormente regresó a la residencia familiar.
La investigación determinó que Suzane conocía perfectamente la casa y sabía que sus padres estaban durmiendo.
Según la acusación y los hechos establecidos posteriormente por el tribunal, los hermanos Cravinhos ingresaron a la vivienda y atacaron a Manfred y Marísia mientras dormían.
Los padres fueron asesinados a golpes.
La escena fue posteriormente alterada para hacer creer que había ocurrido un robo.
Pero existía un problema: los investigadores comenzaron a encontrar contradicciones.
La hipótesis de un asalto común no explicaba satisfactoriamente determinados elementos de la escena.
Además, la actitud de Suzane despertó sospechas.
Mientras la policía investigaba el supuesto robo, aparecieron preguntas sobre el comportamiento de la hija y sobre la situación económica y familiar existente antes del asesinato.
El detalle que cambió todo
La investigación policial avanzó rápidamente hacia el círculo íntimo de las víctimas.
Los investigadores descubrieron que determinados objetos de valor no habían sido sustraídos de la manera que normalmente habría ocurrido durante un robo.
También encontraron indicios que apuntaban hacia personas que conocían perfectamente la vivienda.
La relación entre Suzane y Daniel se convirtió entonces en una pieza fundamental del rompecabezas.
Finalmente, los involucrados confesaron su participación.
El caso que inicialmente parecía un asalto terminó revelándose como un asesinato planificado desde el interior de la propia familia.
Brasil quedó conmocionado.
La pregunta que dominaba los medios era sencilla y terrible: ¿cómo podía una hija haber participado en el asesinato de sus propios padres?
El juicio
El proceso judicial comenzó después de años de investigación y enorme cobertura mediática.
En julio de 2006, un tribunal del jurado de São Paulo condenó a Suzane von Richthofen y a Daniel Cravinhos a 39 años de prisión y seis meses de detención por los asesinatos. Cristian Cravinhos recibió una condena de 38 años y seis meses.
La sentencia confirmó judicialmente la responsabilidad de los tres.
La magnitud del caso hizo que el juicio fuera seguido prácticamente minuto a minuto por la prensa brasileña.
No se trataba solamente de un doble homicidio. Era la historia de una familia acomodada destruida desde dentro.
Y había otro elemento que convirtió a Suzane en uno de los personajes criminales más conocidos de Brasil: su edad.
Tenía apenas 18 años cuando ocurrió el crimen.
La búsqueda del dinero
Uno de los aspectos más discutidos durante la investigación fue el dinero.
La acusación sostuvo que Suzane y Daniel esperaban beneficiarse económicamente de la muerte de los padres. La herencia se convirtió así en uno de los elementos centrales de la explicación del crimen.
Pero el caso también estuvo marcado por la relación sentimental entre Suzane y Daniel.
Los padres rechazaban aquella relación y habían intentado separarlos.
La investigación reconstruyó una combinación de intereses: dinero, conflicto familiar, deseo de independencia y la relación entre Suzane y Daniel.
No fue, por lo tanto, un crimen cometido en un instante de furia.
La condena se basó en la existencia de un plan.
La prisión
Suzane permaneció durante años en la penitenciaría de Tremembé, en el estado de São Paulo.
La prisión se convirtió en parte de la cultura popular brasileña. Allí también estuvieron detenidas otras mujeres cuyos casos habían provocado enorme repercusión nacional.
Con el paso del tiempo, Suzane estudió, trabajó y obtuvo beneficios penitenciarios.
En 2015 había pasado al régimen semiabierto y posteriormente consiguió una nueva progresión.
El 11 de enero de 2023, después de aproximadamente 20 años de prisión, la Justicia de São Paulo autorizó que cumpliera el resto de su condena en régimen abierto. La decisión se tomó después de que la Justicia considerara cumplidos los requisitos previstos por la legislación de ejecución penal.
Su salida volvió a provocar una enorme discusión pública.
Para muchas personas, la pregunta era cómo alguien condenado por un crimen tan impactante podía volver a vivir fuera de una prisión.
Pero jurídicamente se trataba de una progresión de régimen prevista por la legislación brasileña, no de una declaración de inocencia ni de una anulación de la condena.
Un crimen convertido en fenómeno cultural
El caso Richthofen sobrevivió mucho tiempo después del juicio.
Libros, documentales, programas de televisión y películas reconstruyeron la historia.
En 2023, la película A Menina que Matou os Pais – A Confissão volvió a llevar el caso a las pantallas y se concentró en los momentos posteriores al asesinato y en la investigación.
La enorme atención demuestra hasta qué punto el caso penetró en la sociedad brasileña.
No fue solamente un crimen.
Se convirtió en un fenómeno cultural.
¿Por qué produjo tanto horror?
Brasil ha sufrido masacres, asesinatos seriales y crímenes con un número de víctimas mucho mayor.
Por eso sería imposible afirmar objetivamente que el caso Richthofen fue “el peor” crimen cometido en el país.
Su particularidad está en otra parte.
Las víctimas dormían en su propia casa.
La principal responsable condenada era su hija.
El crimen había sido planeado.
Los autores intentaron simular un robo.
Y el motivo involucraba una combinación de conflicto familiar, dinero y una relación sentimental.
Todo aquello produjo una sensación de traición especialmente profunda.
Los padres no fueron atacados por un desconocido que irrumpió accidentalmente en su vivienda. Según lo establecido por la Justicia, fueron asesinados dentro de su propia casa como consecuencia de un plan en el que participó su propia hija.
El legado
Más de dos décadas después, el caso continúa siendo recordado como uno de los episodios criminales más perturbadores de Brasil.
Manfred y Marísia quedaron convertidos en los nombres de dos víctimas de un crimen que parecía imposible hasta que ocurrió.
Suzane, Daniel y Cristian recibieron largas condenas y posteriormente obtuvieron progresiones de régimen conforme a las reglas de ejecución penal.
Pero la historia dejó una pregunta que probablemente nunca desaparezca de la memoria brasileña:
¿Qué puede llevar a una persona a convertir a quienes le dieron la vida en los objetivos de un asesinato planificado?
El caso Richthofen no tiene la espectacularidad de una gran masacre ni la larga lista de víctimas de un asesino serial. Su horror es diferente.
Es el horror de la traición.
Una familia, una casa, dos padres dormidos y una hija que, según la sentencia judicial, decidió participar en el plan para acabar con ellos.
Por eso, cuando Brasil recuerda sus crímenes más estremecedores, el nombre de Suzane von Richthofen continúa apareciendo entre los casos que más profundamente marcaron a la sociedad.
El odontólogo que asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra
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El cuádruple crimen de La Plata que conmocionó a la Argentina
El 15 de noviembre de 1992, una tragedia familiar sacudió a la ciudad de La Plata y se convirtió en uno de los casos policiales más recordados de la historia argentina. Ricardo Alberto Barreda, un odontólogo de 56 años, asesinó a su esposa, Gladys McDonald; a sus dos hijas, Cecilia y Adriana; y a su suegra, Elena Arreche. El caso quedó asociado a un debate sobre la violencia contra las mujeres, la responsabilidad penal y las dificultades de detectar lo que sucede puertas adentro de una familia.
Más allá de la repercusión mediática, detrás de aquella historia hubo cuatro víctimas cuyas vidas quedaron interrumpidas y una investigación que reveló cómo el responsable intentó ocultar lo ocurrido.
Una mañana que terminó en tragedia
Barreda vivía con su familia en una casa situada en la calle 48, entre 11 y 12, en el centro de La Plata. Su esposa, Gladys, tenía 57 años; Elena Arreche, su suegra, 86; Cecilia, una de sus hijas, 26; y Adriana, la menor, 24. Las jóvenes habían desarrollado sus propias carreras profesionales: Cecilia era odontóloga y Adriana, abogada.
Aquel domingo, Barreda utilizó una escopeta para matar a las cuatro mujeres dentro de la vivienda. El hecho no fue consecuencia de un enfrentamiento callejero ni de un asalto cometido por desconocidos. Ocurrió en el ámbito doméstico, entre personas unidas por vínculos familiares directos.
La noticia provocó conmoción en la ciudad. La imagen de un profesional respetado que había construido una vida aparentemente convencional y que, sin embargo, era responsable de cuatro asesinatos, desafió las ideas simplistas sobre quién podía cometer un crimen de semejante magnitud.
Las víctimas no fueron únicamente integrantes de una familia: eran cuatro mujeres con historias, relaciones y proyectos propios. La cobertura posterior se concentró durante años en la figura de Barreda, pero el centro de la tragedia fueron las vidas que destruyó.
La coartada que no resistió
Después de los asesinatos, Barreda intentó presentar la escena como si se hubiera producido un robo. La disposición de los objetos y su relato buscaban desviar la atención de la responsabilidad que finalmente recaería sobre él.
Sin embargo, las sospechas avanzaron durante la investigación. Las inconsistencias de su explicación y las circunstancias del hecho debilitaron la versión inicial. Durante las actuaciones policiales, Barreda terminó confesando los homicidios.
La confesión resultó decisiva para reconstruir lo ocurrido. El caso dejó al descubierto no solamente la violencia ejercida contra las cuatro mujeres, sino también el intento posterior de presentar los asesinatos como consecuencia de una intervención ajena.
La investigación y el proceso judicial se concentraron en determinar qué había sucedido, cuál era la responsabilidad penal del acusado y si comprendía la criminalidad de sus actos.
Durante el proceso, Barreda sostuvo que había vivido situaciones de humillación y malos tratos dentro de su familia. Entre sus argumentos mencionó expresiones despectivas que, según él, utilizaban las mujeres de su entorno.
Esas afirmaciones ocuparon un lugar importante en la discusión pública. Sin embargo, debían entenderse como parte de la versión del acusado, no como una explicación que justificara los asesinatos.
El caso también planteó una cuestión fundamental para la Justicia: determinar si Barreda había actuado comprendiendo la naturaleza y las consecuencias de sus acciones. La defensa y la evaluación de su estado mental formaron parte de un debate que tuvo consecuencias en el proceso.
El contexto familiar podía ser investigado y discutido, pero no convertía el homicidio en una respuesta legítima ante un conflicto doméstico. La responsabilidad por los hechos debía establecerse a partir de las pruebas y de la legislación aplicable.
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JALDO: NO SE SALVA UN PAÍS ABANDONANDO A SU GENTE
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El gobernador Osvaldo Jaldo advirtió que no acompañará un Presupuesto nacional que desconozca los fondos para discapacidad y universidades públicas. Comparto esa posición porque hay un límite que ningún ajuste debería atravesar: la dignidad humana.
La Ley 27.793 no es una súplica. Es una norma de orden público. Su cumplimiento no depende de la generosidad de un gobernante. Las leyes no se votan para adornar bibliotecas, sino para proteger personas.
Borges nos dejó laberintos; Machado, caminos. Pero sería imperdonable que la Argentina se perdiera en el laberinto de sus números y olvidara el camino hacia su gente.
Como abogado, asesor legislativo y persona con discapacidad, rechazo que la necesidad de ordenar las cuentas se convierta en argumento para postergar derechos.
Un presupuesto puede exhibir equilibrio económico y representar, al mismo tiempo, una derrota moral.
Porque hay algo más grave que una Nación empobrecida: una Nación que se acostumbra al sufrimiento ajeno.
Y cuando el Estado cierra sus puertas a quienes más lo necesitan, no está ahorrando dinero: está hipotecando su conciencia.
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
Abogado – Asesor de la Legislatura de Tucumán
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Octubre 21, 2026
Pinamar: una de las mejores playas de Argentina
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Argentina tiene miles de kilómetros de costa y numerosas ciudades balnearias, pero pocas lograron construir una identidad tan fuerte como Pinamar. Con sus extensas playas, sus bosques y su particular combinación de naturaleza y turismo, se convirtió en uno de los destinos de verano más tradicionales y elegantes del país.
La playa es, naturalmente, el gran atractivo. Durante el verano, miles de visitantes llegan para disfrutar de largas jornadas frente al Atlántico. La costa ofrece amplios sectores de arena, espacios para descansar y zonas donde se practican deportes acuáticos.
Uno de los mayores encantos de Pinamar es que no se limita a la experiencia de playa. A diferencia de otros destinos costeros, la ciudad posee una importante superficie arbolada. Las calles rodeadas de pinos y las casas escondidas entre la vegetación le dan una personalidad particular.
La zona también es conocida por sus dunas y por la posibilidad de realizar actividades al aire libre. Los visitantes pueden caminar por la costa, practicar surf y otros deportes, andar en bicicleta o simplemente contemplar el océano.
Pinamar tiene además una intensa vida turística. Restaurantes, cafés, comercios y espacios de entretenimiento reciben durante la temporada a visitantes provenientes de diferentes puntos de Argentina.
Sin embargo, elegir cuál es “la mejor playa argentina” es inevitablemente subjetivo. Mar del Plata posee una infraestructura incomparable; Cariló ofrece tranquilidad y bosques; Villa Gesell tiene una tradición juvenil y bohemia; y algunas playas de la Patagonia ofrecen paisajes completamente diferentes.
Pinamar se distingue por el equilibrio entre naturaleza, servicios y paisaje. Es un lugar donde el visitante puede pasar la mañana frente al mar, recorrer un bosque por la tarde y disfrutar de la gastronomía y la vida nocturna durante la noche.
Quizás por eso continúa ocupando un lugar privilegiado en la imaginación turística argentina.
Cuando llega el verano y las rutas comienzan a llenarse de automóviles rumbo al Atlántico, Pinamar vuelve a recibir a quienes buscan algo más que arena y mar.
Busca ofrecer una experiencia completa: el océano como protagonista, los bosques como escenario y el verano argentino como tradición.
El asesino serial más siniestro de Checoslovaquia
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En la historia criminal de la antigua Checoslovaquia existen casos que parecen extraídos de una novela policial. Entre ellos sobresale el de Hubert Pilčík, un hombre que durante años consiguió presentarse ante sus vecinos como una persona respetable mientras, según las investigaciones, ocultaba una actividad criminal que terminaría convirtiéndolo en uno de los asesinos seriales más recordados del país.
Pilčík nació en 1891 y desarrolló durante buena parte de su vida una existencia aparentemente ordinaria. Trabajó como empleado ferroviario y, después de jubilarse, vivió en las cercanías de Pilsen. Para quienes lo conocían, era un hombre mayor, tranquilo y aparentemente inofensivo. Esa imagen resultaría fundamental para que pudiera ganarse la confianza de sus víctimas.
El escenario de sus crímenes era especialmente inquietante. Pilčík habría aprovechado su conocimiento de la región y su capacidad para establecer relaciones con personas que se encontraban en situaciones vulnerables. Una de sus estrategias consistía en ofrecer ayuda, alojamiento o asistencia a quienes necesitaban encontrar una salida a sus problemas.
En 1951, una joven llamada Hana Hrušková desapareció después de haber estado relacionada con Pilčík. Su desaparición despertó sospechas y posteriormente se descubrieron elementos que vinculaban al anciano con una serie de hechos criminales.
Las investigaciones revelarían un panorama mucho más oscuro.
Pilčík fue acusado de haber asesinado a varias personas y de haber cometido robos contra sus víctimas. Las cifras exactas atribuidas a su actividad criminal han sido objeto de diferentes versiones históricas, pero el caso quedó asociado a varios homicidios y desapariciones.
El caso comenzó a desmoronarse cuando las autoridades encontraron evidencias relacionadas con las desapariciones. La policía registró propiedades vinculadas con Pilčík y descubrió elementos que apuntaban hacia los crímenes.
En aquella época, Checoslovaquia se encontraba bajo el régimen comunista y las investigaciones policiales estaban sometidas a un sistema muy diferente del actual. Los medios de comunicación tenían fuertes restricciones y muchos detalles de los casos criminales no recibían la misma cobertura pública que tendrían décadas después.
Pilčík terminó detenido. Sin embargo, nunca llegó a enfrentar un juicio completo.
En septiembre de 1951, mientras se encontraba detenido, murió en prisión. Las circunstancias de su muerte fueron atribuidas oficialmente a un suicidio. Con su muerte desapareció también la posibilidad de conocer directamente su versión de los hechos.
El caso quedó rodeado de preguntas. ¿Cuántas personas fueron realmente asesinadas? ¿Cuántas desapariciones pudieron estar relacionadas con él? ¿Actuaba solo? ¿Existieron otras víctimas cuyos casos jamás fueron conectados con el criminal?
Estas preguntas contribuyeron a convertir a Hubert Pilčík en una figura legendaria dentro de la historia criminal checa.
Lo más inquietante de su historia no es solamente la violencia atribuida a sus crímenes. Es la posibilidad de que durante años haya convivido con otras personas sin despertar sospechas. Para sus vecinos podía ser simplemente un jubilado más, alguien que llevaba una vida tranquila en una pequeña comunidad.
Pero detrás de esa apariencia se escondía, según la investigación policial, un hombre capaz de utilizar la confianza ajena para cometer delitos terribles.
Hoy, décadas después, el nombre de Hubert Pilčík continúa apareciendo en libros y estudios sobre criminalidad en la antigua Checoslovaquia. Su historia recuerda una de las características más perturbadoras del crimen serial: el asesino no siempre tiene el rostro de un monstruo.
A veces puede parecer exactamente lo contrario: un hombre común al que nadie teme hasta que comienza a aparecer la verdad.
El cantante español más famoso del mundo
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Pocos artistas españoles consiguieron convertir una canción interpretada en castellano en un fenómeno verdaderamente global. Julio Iglesias es, para muchos, el cantante español más famoso de la historia y uno de los artistas de habla hispana con mayor reconocimiento internacional. Su trayectoria, marcada por millones de discos vendidos, conciertos en los principales escenarios del planeta y canciones convertidas en clásicos, comenzó de una manera que nadie hubiera imaginado.
Julio Iglesias nació en Madrid el 23 de septiembre de 1943. En su juventud, la música no parecía ser su destino. Era un apasionado del fútbol y llegó a jugar como arquero en las categorías inferiores del Real Madrid. Su carrera deportiva, sin embargo, terminó abruptamente después de sufrir un grave accidente automovilístico en 1963.
Durante su recuperación pasó largos meses con movilidad limitada. Fue entonces cuando comenzó a tocar la guitarra y a escribir canciones. Aquella etapa difícil terminó cambiando completamente su vida.
En 1968 ganó el Festival Internacional de la Canción de Benidorm con “La vida sigue igual”. El triunfo abrió las puertas de la industria musical española y poco después comenzó una carrera que lo llevaría mucho más allá de las fronteras de su país.
Iglesias desarrolló un estilo basado en las baladas románticas, una voz reconocible y una interpretación elegante. Sus canciones hablaban principalmente de amor, separación, nostalgia y relaciones humanas. Esa temática sencilla permitió que sus canciones fueran comprendidas y disfrutadas en numerosos países.
Durante las décadas de 1970 y 1980, su popularidad creció de manera extraordinaria. Iglesias no se limitó al mercado español. Grabó canciones en varios idiomas, entre ellos inglés, francés, italiano, portugués y alemán. Esa estrategia lo convirtió en un artista verdaderamente internacional.
Canciones como “Hey!”, “De niña a mujer”, “Me olvidé de vivir”, “Soy un truhán, soy un señor” y “Abrázame” se transformaron en éxitos. También colaboró con importantes artistas internacionales y llevó la música en español a públicos que hasta entonces tenían poco contacto con ella.
Uno de los mayores logros de Iglesias fue su capacidad para construir una carrera en Estados Unidos y otros mercados donde los artistas españoles tenían tradicionalmente enormes dificultades para triunfar. Actuó en grandes escenarios y llegó a cantar para públicos de diferentes culturas.
Su fama también estuvo acompañada por una intensa exposición mediática. Su elegancia, su vida sentimental y su imagen de hombre romántico contribuyeron a convertirlo en una celebridad internacional.
A lo largo de su carrera recibió numerosos premios y reconocimientos. Su discografía abarca décadas y sus canciones continúan siendo escuchadas por nuevas generaciones.
Pero quizás su mayor legado no se encuentre solamente en las cifras de ventas. Julio Iglesias ayudó a demostrar que un cantante español podía convertirse en una estrella mundial sin abandonar sus raíces. Su éxito abrió camino para otros artistas latinos que posteriormente conquistarían Europa, Estados Unidos y América Latina.
Con el paso del tiempo, Iglesias redujo sus apariciones públicas y sus presentaciones. Sin embargo, su nombre permaneció asociado a una época dorada de la música romántica.
Hoy, cuando se habla de los grandes embajadores internacionales de la cultura española, su nombre aparece inevitablemente. Para millones de personas, Julio Iglesias representa la voz de una generación y, al mismo tiempo, uno de los primeros grandes artistas españoles verdaderamente globales.
Su historia comenzó con un accidente que puso fin a su sueño futbolístico. Paradójicamente, aquella tragedia terminó llevándolo hacia otro escenario.
Y allí encontró algo que nunca había buscado: una carrera que lo convertiría en uno de los cantantes españoles más famosos de todos los tiempos.
Robert Pickton: el asesino serial que estremeció a Canadá
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Durante años, una zona industrial de las afueras de Vancouver ocultó uno de los capítulos criminales más perturbadores de la historia de Canadá. Allí vivía Robert William Pickton, un criador de cerdos que llevaba una vida aparentemente alejada de los grandes centros urbanos. Sin embargo, detrás de aquella imagen se encontraba un criminal responsable de uno de los casos de asesinatos seriales más graves del país.
Pickton nació en 1949 en Port Coquitlam, Columbia Británica, y pasó buena parte de su vida en la granja familiar. El lugar terminaría convirtiéndose en una pieza central de una investigación que durante años mantuvo en vilo a las autoridades y a las familias de numerosas mujeres desaparecidas.
Las víctimas estaban vinculadas, en muchos casos, con el Downtown Eastside de Vancouver, una zona que durante décadas sufrió problemas de pobreza, adicciones y vulnerabilidad social. Muchas de las mujeres desaparecieron durante los años 1990 y comienzos de la década de 2000.
Durante mucho tiempo, sus desapariciones no recibieron la atención que posteriormente recibirían. Las familias denunciaban que sus seres queridos no regresaban, mientras las autoridades intentaban determinar si existía una conexión entre los casos.
La situación cambió radicalmente cuando la policía comenzó a concentrarse en la propiedad de Pickton.
En febrero de 2002, agentes realizaron un registro de la granja. Lo que encontraron provocó una investigación de enorme magnitud. La propiedad fue examinada durante meses y se recuperaron numerosas evidencias relacionadas con mujeres desaparecidas.
En 2007 llegó el juicio que conmocionaría a Canadá. Pickton fue declarado culpable del asesinato en segundo grado de seis mujeres: Sereena Abotsway, Marnie Frey, Mona Wilson, Andrea Joesbury, Georgina Papin y Brenda Wolfe.
Aunque la acusación había relacionado a Pickton con muchas más desapariciones, los fiscales decidieron concentrarse en esos seis casos para el juicio. Fue condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de solicitar libertad condicional durante 25 años.
El número total de víctimas atribuidas a Pickton se convirtió en uno de los aspectos más controvertidos del caso. Durante la investigación se habló de hasta 49 mujeres desaparecidas potencialmente relacionadas con él. Sin embargo, no todas pudieron ser vinculadas judicialmente al acusado.
El caso también provocó una fuerte discusión sobre la actuación de las autoridades. Muchas de las mujeres desaparecidas pertenecían a sectores particularmente vulnerables de la sociedad. Familiares y organizaciones cuestionaron por qué sus desapariciones no habían generado una respuesta policial más rápida.
La investigación oficial posterior examinó precisamente esos problemas y señaló deficiencias importantes en la respuesta institucional.
Pickton, mientras tanto, permaneció encarcelado durante años. En 2024, su historia volvió a ocupar las primeras páginas de los medios canadienses cuando murió después de sufrir graves lesiones durante una agresión en prisión. Tenía 74 años.
Su muerte cerró físicamente la historia del hombre condenado por seis asesinatos, pero no resolvió todas las preguntas relacionadas con las mujeres que desaparecieron alrededor de Vancouver.
El caso Pickton dejó una huella profunda en Canadá porque no fue solamente la historia de un asesino serial. También expuso las dificultades que enfrentan las personas desaparecidas cuando pertenecen a comunidades marginadas y puso bajo discusión la responsabilidad de las instituciones encargadas de protegerlas.
La antigua granja de Port Coquitlam se convirtió en un símbolo de una investigación que comenzó con desapariciones aparentemente aisladas y terminó descubriendo una tragedia mucho mayor.
Robert Pickton pasó a la historia criminal canadiense como uno de sus asesinos seriales más notorios. Pero detrás de su nombre permanecen los nombres de las mujeres que desaparecieron y de las familias que durante años buscaron respuestas.
Ese es, quizás, el aspecto más doloroso de la historia: para las estadísticas fueron víctimas; para sus familias fueron madres, hijas, hermanas y amigas cuyos nombres merecían ser encontrados y recordados.
EMMANUEL MACRON… JODETE
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Indudablemente la ausencia de verdaderos estadistas éticos y honestos está llevando a que amplios sectores del mundo vivan frecuentes y peligrosas crisis con final incierto, de cuyo análisis se ocupan ampliamente diversos expertos internacionales. Sí, mencionaremos las violentas protestas en Francia de los días 17 y 18 de corriente, ampliamente difundidas en los medios televisivos en las que participaron según estimaciones de Associated Press entre 500.000 y 800.000 manifestantes, con infiltración de violentos grupos de izquierda. Estos sembraron el caos saqueando e incendiando vehículos, comercios, agencias gubernamentales y todo lo que se le puso al paso. Se habla de 2.400 detenciones, más de 1000 efectivos de las fuerzas de seguridad heridos, y cuantiosas pérdidas económicas de cientos de millones de euros, cuyo monto definitivo todavía se está evaluando. Las violentas protestas actuales no surgieron de la nada, en realidad han acompañado buena parte de la presidencia de EMMANUEL MACRON (48 años). Pese a ello este exótico personaje casado con BRIGITTE MARIE-CLAUDE TROGNEUX de 73 años, que suele ser golpeado por ella (https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-video-del-cachetazo -de-brigitte-al-presidente-emmanuel-macron-nid26052025/), piensa luego de completar su segundo mandato en mayo de 2027, tras un impase de un periodo legal volver a presentarse nuevamente como candidato a la presidencia de la pobre Francia, en el año 2032. Digno de destacar es que este personaje visitó Argentina entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 2018, ampliamente agasajado por el macrismo que supimos conseguir (el que con el mejor equipo de los últimos 50 años terminaría con el curro de los DDHH), mientras Francia al igual que hoy se incendiaba por las protestas callejeras provocadas por los chalecos amarillos (gillets jaunes). En esa oportunidad concurrió juntamente con HORACIO RODRIGUEZ LARRETA jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (quien a fines del siglo pasado victimizara al virtuoso cardiocirujano RENÉ FAVALORO), al fastuoso Parque de la Memoria llevando flores homenajeando entre otros a SANGUINARIOS TERRORISTAS ARGENTINOS. Días después para ser mas precisos el 14 de diciembre, en Francia también rendía homenaje en la plaza Kleeber de Estraburgo a LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO. Si alguien conoce mayor muestra de hipocresía e hijoputismo político desarrollado en un corto periodo de tan solo 2 semanas, agasajando a las 2 partes de sanguinarias confrontaciones, agradeceremos la información. Detalles sobre su visita de los días 16 y 17 de noviembre de 2024 al León sionista que hace temblar a los zurdos de no sé dónde, por ahora los omitiremos. Mientras, yo en modo de consuelo de tonto una vez más repaso el título de estas líneas y siento que MACRON …tiene lo que merece.
CLAUDIO KUSSMAN
Comisario Mayor (RAV)
Policía Prov. Buenos Aires
claudio@PrisioneroEnArgentina.com
www.PrisioneroEnArgentina.com
Enrique Blaksley y el caso Hope Funds: El mayor fraude financiero de la historia argentina
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En la historia judicial y económica de la Argentina, el caso de Enrique Juan Blaksley Señorans —apodado por la prensa y la justicia como el «Madoff argentino»— se consolidó como la mayor estafa piramidal y financiera cometida contra inversores privados en el país. A través de su firma insignia, Hope Funds S.A., el empresario logró tejer una red que defraudó a más de 3.000 ahorristas y movilizó cifras millonarias en dólares mediante un clásico esquema Ponzi combinado con un complejo entramado de lavado de activos.
La fachada de éxito y el anzuelo comercial
Creada a comienzos de la década de 2000, Hope Funds comenzó ofreciendo contratos de mutuo (préstamos financieros) e inversiones directas. El principal atractivo para los inversores era la promesa de tasas de retorno de entre el 7% y el 12% anual en dólares, un rendimiento considerablemente superior al que ofrecía cualquier entidad bancaria o fondo regulado por la Comisión Nacional de Valores.
Para disipar sospechas y proyectar una imagen de solidez económica inquebrantable, Blaksley desplegó una ostentosa estrategia de marketing y patrocinio:
Eventos deportivos de escala internacional: Auspició las visitas a la Argentina de figuras de la talla de Roger Federer (para su exhibición con Juan Martín del Potro), Usain Bolt, las hermanas Serena y Venus Williams, y partidos a beneficio con Lionel Messi.
Presencia en el polo: Financió a La Dolfina, uno de los equipos de polo más icónicos del mundo, asociando su marca al lujo y al alto poder adquisitivo.
Proyectos inmobiliarios y marcas: Comercializó participaciones en megaproyectos inmobiliarios como el barrio privado Verazul en Pilar y emprendimientos en Nordelta, e incluso adquirió licencias de operación comercial como la franquicia de Hard Rock Café en Buenos Aires.
La mecánica del fraude
Detrás de las luces y el glamour, la estructura operativa no sustentaba las rentabilidades prometidas. El modelo dependía íntegramente del flujo constante de nuevos ahorristas. Con el capital ingresado por las nuevas víctimas se pagaban los intereses de los clientes más antiguos, creando la ilusión de que el negocio era extraordinariamente rentable.
A medida que el capital ingresaba, Blaksley y sus socios diseñaron una red offshore conformada por más de 40 sociedades fantasma en jurisdicciones de baja tributación (como Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Curaçao). A través de estas firmas desviasen los fondos depositados por los ahorristas para adquirir propiedades de lujo, departamentos en Panamá y Miami, vehículos de alta gama y terrenos sin la correspondiente autorización legal para construir.
El colapso del imperio piramidal
Entre 2014 y 2015, los controles de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y las alertas de la Unidad de Información Financiera (UIF) sobre inconsistencias fiscales en Hope Funds comenzaron a hacerse públicos. La desconfianza generó una corrida: cientos de clientes solicitaron de forma masiva la devolución de sus capitales e intereses.
Al no contar con inversiones reales que respaldaran los pasivos acumulados, la pirámide colapsó. La empresa cesó los pagos, los cheques emitidos rebotaron por falta de fondos y los contratos vencidos no fueron renovados.
Juicio y condena histórica
En abril de 2018, la jueza federal María Servini ordenó la detención de Enrique Blaksley. En marzo de 2023, el Tribunal Oral Federal N° 4 dictó sentencia en un histórico juicio que demandó el análisis de miles de cuerpos de expediente y cientos de testimonios:
Pena: Blaksley fue condenado a 8 años de prisión al ser hallado culpable de ser el jefe de una asociación ilícita, cometer estafas reiteradas (más de 300 casos probados directos y miles de damnificados indirectos), e incurrir en lavado de activos e insolvencia fraudulenta.
Penas accesorias y cómplices: Varios directivos, abogados y contadores de la firma (incluidos familiares del empresario) recibieron condenas de menor escala por su grado de participación en la maniobra.
Multas millonarias: Se ordenó el decomiso de bienes y se le impusieron multas que superaron ampliamente los miles de millones de pesos.
El caso de Hope Funds marcó un precedente fundamental en la jurisprudencia argentina respecto a las estafas piramidales masivas y el monitoreo de fondos no regulados, recordando el peligro de las promesas de alta rentabilidad sin respaldo de riesgo transparente.
¿Está Trump poniendo al mundo entero en contra de Estados Unidos?
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Lamentablemente, hay que decirlo. 77,6 millones votaron por este estafador de toda la vida por segunda vez. Demasiados estadounidenses estúpidos, crédulos e ignorantes. Imagínense, después de todas las estafas, todas
las mentiras, beber lejía para curar el Covid, el encubrimiento de los Archivos Epstein, incitar a un motín en el Capitolio, intentar robar las elecciones con electores falsos, todo más caro que nunca, la estúpida guerra con Irán, las publicaciones delirantes en línea después de medianoche, el racismo, la evidente demencia, ¡y aún así siguen a Trump como zombis de una secta! Ahora este corrupto paciente con demencia sigue afirmando que ganó las elecciones de 2020. ¡Qué risa! ¿Acaso no había un ser humano menos despreciable al que confiarle el país? Ni una sola cualidad redentora. Sin moral, ética, principios, escrúpulos ni empatía. Encarna todo lo que intentas enseñar a tus hijos a no ser. ¡Un individuo con una enfermedad mental grave y un trastorno histriónico de la personalidad que representa un peligro para el mundo y debería estar en una camisa de fuerza!
El crimen que conmocionó a la Argentina y nunca encontró un culpable
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Hay crímenes que conmocionan a una ciudad y otros que terminan convirtiéndose en parte de la historia de un país. El asesinato de Nora Raquel Dalmasso pertenece a la segunda categoría. Durante años, su nombre apareció en las portadas de los diarios, en programas de televisión y en expedientes judiciales. Se formularon hipótesis, se señalaron sospechosos, se realizaron pericias y se produjeron investigaciones que terminaron siendo cuestionadas. Sin embargo, casi dos décadas después, una pregunta fundamental continúa sin respuesta: ¿quién mató a Nora Dalmasso?
Nora tenía 51 años y vivía en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. La noche del 25 de noviembre de 2006 se encontraba en su vivienda del exclusivo barrio Villa Golf. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado sin vida en una de las habitaciones.
La noticia rápidamente adquirió una dimensión nacional.
Desde el comienzo, el escenario del crimen generó interrogantes. La investigación determinó que Nora había muerto por asfixia y que se había utilizado el cinturón de una bata alrededor de su cuello. La escena también presentaba indicios de una relación sexual, circunstancia que durante años alimentó diferentes teorías sobre lo ocurrido.
Pero lo que parecía inicialmente un crimen pasional se convirtió en una investigación extraordinariamente compleja.
El viudo en el centro de las sospechas
El esposo de Nora, el médico Marcelo Macarrón, se encontraba en Uruguay cuando ocurrió el asesinato, participando de un torneo de golf en Punta del Este. Esa circunstancia se convirtió en uno de los elementos centrales de la investigación.
Con el paso del tiempo, la hipótesis acusatoria terminó sosteniendo que Macarrón habría contratado a un sicario para matar a su esposa mientras él permanecía fuera de Argentina.
La teoría era extraordinaria: un crimen planificado, ejecutado por una persona que nunca pudo ser identificada y con un supuesto móvil relacionado con la relación matrimonial.
Macarrón negó siempre haber participado en el asesinato.
La investigación también alcanzó a otros integrantes del entorno familiar y social de Nora. Su hijo Facundo llegó a estar imputado durante una etapa de la causa, aunque finalmente fue desvinculado de la acusación. El caso llegó incluso a involucrar públicamente a distintas personas del círculo de la víctima.
Uno de los nombres que adquirió enorme notoriedad fue el de Gastón Zárate, un pintor que había trabajado en la casa de los Dalmasso. Fue detenido y posteriormente quedó desvinculado de la causa. Su exposición pública se convirtió en uno de los episodios más recordados de una investigación marcada por sospechas y controversias.
Una investigación cuestionada
Con los años comenzaron a surgir fuertes críticas sobre la manera en que se había investigado el crimen.
El escenario de la muerte había sido contaminado, se cuestionaron procedimientos policiales y aparecieron interrogantes alrededor de las primeras pericias. Para los críticos de la investigación, los errores cometidos durante las primeras horas habían dificultado enormemente la posibilidad de identificar al verdadero asesino.
En el juicio de 2022, el fiscal Julio Rivero fue particularmente duro con la investigación realizada durante los años anteriores.
Después de escuchar a numerosos testigos y analizar la evidencia acumulada durante más de quince años, Rivero llegó a una conclusión contundente: no existían pruebas suficientes para acusar a Macarrón.
“No puedo acusar por acusar”, sostuvo el fiscal durante su alegato.
La decisión fue trascendental.
El juicio que terminó sin condena
El juicio contra Marcelo Macarrón comenzó en marzo de 2022 y se desarrolló ante un tribunal con participación de jurados populares. El expediente acumulaba miles de páginas y durante el proceso fueron analizados numerosos testimonios y elementos de prueba.
La acusación sostenía que Macarrón había instigado el asesinato de su esposa y que un sicario había ejecutado el crimen.
Pero el fiscal Rivero decidió no mantener la acusación.
Para el representante del Ministerio Público, no se había demostrado que Macarrón hubiera contratado a un asesino ni que hubiera participado en el homicidio. También cuestionó la idea de que el crimen hubiera sido necesariamente cometido por un sicario.
El 5 de julio de 2022 llegó el momento decisivo.
El jurado popular absolvió por unanimidad a Marcelo Macarrón. La absolución coincidió con el pedido realizado por el fiscal y la defensa.
Macarrón, visiblemente emocionado, abrazó a sus hijos.
Después de años de acusaciones y sospechas, había sido declarado inocente del delito que se le atribuía.
Pero la absolución no significaba que el misterio hubiera sido resuelto.
Significaba exactamente lo contrario.
¿Quién mató a Nora?
Esta es la parte más inquietante de la historia.
La Justicia no determinó quién asesinó a Nora Dalmasso.
El juicio terminó sin una condena y el principal acusado fue absuelto. La propia resolución judicial reconoció a Nora como víctima de violencia de género y dispuso poner las actuaciones y los elementos secuestrados a disposición del Ministerio Público para continuar con una investigación.
Entre los elementos que despertaron interés se encontraba material genético que no había permitido identificar al responsable. La posibilidad de encontrar al autor a través de nuevas técnicas forenses fue mencionada durante el juicio como una de las pocas vías que podían conducir a una respuesta.
Pero el paso del tiempo juega en contra.
Cada año que transcurre significa testigos que olvidan detalles, evidencias que pierden valor y una investigación que se vuelve más difícil.
El otro crimen: el juicio mediático
El caso Dalmasso también dejó una discusión mucho más profunda sobre el tratamiento de las víctimas de delitos en los medios de comunicación.
Durante años, la vida privada de Nora fue examinada públicamente. Sus relaciones, sus amistades, su matrimonio y hasta aspectos íntimos de su vida fueron convertidos en elementos de discusión pública.
En muchas ocasiones, la pregunta dejó de ser quién había asesinado a Nora para convertirse en preguntas sobre cómo era ella, con quién se relacionaba o qué hacía en su vida privada.
Ese fenómeno provocó críticas y, con el tiempo, impulsó una reflexión sobre la forma en que los medios deben informar sobre femicidios y otros delitos contra mujeres.
La víctima terminó siendo sometida a una segunda exposición después de su muerte.
Un misterio que permanece
El crimen de Nora Dalmasso tiene todos los elementos de una novela policial: una vivienda de una zona acomodada, una mujer asesinada, un esposo que estaba lejos, sospechosos que aparecieron y desaparecieron, una investigación llena de controversias, pruebas genéticas, acusaciones cruzadas y un juicio que terminó sin culpables.
Pero no fue una novela.
Fue la muerte de una mujer y el dolor de una familia que durante años esperó una respuesta.
En julio de 2022, después de más de quince años de investigaciones, un jurado popular absolvió a Marcelo Macarrón. El fiscal había reconocido que no tenía pruebas suficientes para sostener la acusación.
La consecuencia fue inevitable: el hombre que había llegado al juicio como acusado salió de los tribunales libre de culpa y cargo.
Y el asesino de Nora Dalmasso nunca fue identificado judicialmente.
Casi veinte años después, el caso permanece como uno de los grandes enigmas criminales argentinos. Una investigación que comenzó buscando a un culpable terminó dejando una pregunta mucho más dolorosa: ¿cuántas oportunidades tuvo la Justicia para descubrir la verdad y cuántas se perdieron para siempre?
El Lobizón
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En las noches más oscuras del campo argentino, cuando el viento golpea los árboles y los caminos quedan desiertos, todavía sobrevive una de las leyendas más inquietantes del folclore rioplatense: la del Lobizón, un hombre condenado a transformarse en una criatura semejante a un lobo.
La historia del Lobizón forma parte de una tradición profundamente arraigada en Argentina, Paraguay, Uruguay y otras regiones de Sudamérica. Durante generaciones, la leyenda fue transmitida de padres a hijos, especialmente en las zonas rurales, donde los relatos sobre apariciones, brujería y criaturas sobrenaturales ocupaban un lugar importante en la cultura popular.
La transformación estaría vinculada especialmente con la noche del viernes o del sábado, dependiendo de la región y de la versión del relato. El hombre abandonaría su casa y recorrería caminos, cementerios y zonas rurales, buscando animales o personas que pudieran convertirse en sus víctimas.
Uno de los aspectos más aterradores de la leyenda es que, durante el día, el Lobizón aparentaría ser una persona completamente normal. Podría ser un vecino, un trabajador, un padre de familia o incluso alguien conocido por toda la comunidad. Nadie sabría con certeza quién se oculta detrás de la criatura.
Durante mucho tiempo, estos relatos provocaron verdadero temor. En pequeños pueblos, un ruido extraño durante la madrugada, las huellas de un animal desconocido o la desaparición de ganado podían ser atribuidos rápidamente al Lobizón.
La leyenda también está relacionada con antiguas creencias europeas sobre los hombres lobo. Sin embargo, en Sudamérica adquirió características propias y se mezcló con tradiciones indígenas, supersticiones rurales y creencias religiosas.
En Argentina, la figura del séptimo hijo varón llegó incluso a tener consecuencias sociales. Durante décadas existió la creencia de que esos niños estaban destinados a convertirse en Lobizones. Para protegerlos de esa supuesta maldición, algunas familias buscaban padrinos especiales o realizaban ceremonias religiosas.
Con el paso del tiempo, la superstición fue perdiendo fuerza. El avance de la educación, la medicina, la ciencia y la urbanización hizo que cada vez menos personas aceptaran literalmente la existencia de hombres capaces de transformarse en animales.
Pero la leyenda no desapareció.
El Lobizón continúa presente en libros, películas, programas de radio, relatos familiares y conversaciones alrededor de un fogón. Su permanencia demuestra que las sociedades no abandonan fácilmente las historias que alguna vez utilizaron para explicar aquello que no podían comprender.
También existe una explicación psicológica y social para la persistencia del mito. En comunidades pequeñas, los acontecimientos inexplicables podían adquirir rápidamente una interpretación sobrenatural. Una persona con comportamientos extraños, una enfermedad desconocida o una conducta nocturna poco habitual podía convertirse en objeto de sospechas.
Así nació, o al menos se fortaleció, una de las criaturas más famosas del imaginario argentino.
Quizás el Lobizón nunca haya existido como criatura sobrenatural. Pero su historia sí existe, y lleva siglos caminando por la memoria popular.
Porque cuando llega la noche, el campo queda en silencio y se escucha un aullido perdido entre los árboles, siempre queda abierta la misma pregunta:
¿Fue simplemente un perro salvaje… o el Lobizón volvió a salir de su escondite?
El robo más grande de la historia: el día que desaparecieron casi mil millones de dólares
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En la historia de los grandes robos existen golpes espectaculares: bancos perforados durante la noche, cajas fuertes abiertas con explosivos, trenes detenidos en medio del desierto y bandas que desaparecen con millones de dólares.
Pero pocos pueden compararse con lo ocurrido en Bagdad el 18 de marzo de 2003.
Aquella madrugada, mientras el mundo se preparaba para una guerra que comenzaría oficialmente al día siguiente, casi 1.000 millones de dólares en efectivo fueron retirados del Banco Central de Irak. La operación fue realizada por orden del entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, y ejecutada por su hijo Qusay Hussein y uno de sus principales colaboradores.
El Guinness World Records considera el episodio el mayor robo de un banco cometido por un jefe de Estado, con aproximadamente 1.000 millones de dólares retirados.
La historia parece salida de una película.
Pero ocurrió realmente.
Una orden escrita a mano
La operación comenzó con algo sorprendentemente sencillo: una orden escrita a mano.
Según funcionarios iraquíes y estadounidenses, Saddam Hussein ordenó retirar enormes cantidades de dinero del Banco Central de Irak poco antes de que comenzara la invasión liderada por Estados Unidos.
Una de las versiones más documentadas señala que la orden autorizaba la entrega de aproximadamente 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
El encargado de ejecutar la operación fue Qusay Hussein, segundo hijo de Saddam.
Qusay llegó al banco acompañado por Abid al-Hamid Mahmoud, uno de los hombres de mayor confianza del presidente iraquí.
No llegaron con una sofisticada tecnología criminal.
Llegaron con camiones.
Los empleados del banco recibieron la orden de cargar grandes cantidades de billetes en los vehículos. Cerca de 900 millones de dólares estaban en billetes de 100 dólares, mientras que el resto correspondía a euros.
La cantidad era tan gigantesca que se necesitaron tres camiones para transportar el dinero.
La operación duró varias horas.
Y después, los vehículos abandonaron el banco.
El momento elegido
El 19 de marzo de 2003, Estados Unidos comenzó su ofensiva militar contra Irak. Saddam Hussein sabía que su régimen estaba a punto de enfrentarse a una invasión que podía terminar con su gobierno.
La retirada del dinero se produjo prácticamente en vísperas de la guerra.
Los funcionarios bancarios no recibieron una explicación financiera convencional.
Según el relato de un funcionario iraquí citado por The New York Times, cuando Saddam daba una orden, nadie discutía sus motivos.
El dinero desapareció de las bóvedas.
Y durante un tiempo nadie sabía exactamente dónde estaba.
¿Era realmente un robo?
Aquí aparece una de las características más extrañas del caso.
Saddam Hussein era el dictador de Irak. Por esa razón, definir jurídicamente el episodio como un “robo” es más complicado que en un atraco convencional.
No fue una banda entrando clandestinamente en un banco.
Fue el jefe de Estado ordenando que dinero perteneciente al Estado fuera retirado de una institución estatal.
Sin embargo, después de la caída del régimen, las autoridades estadounidenses y los responsables iraquíes trataron el dinero como fondos sustraídos al Estado iraquí.
El propio Guinness distingue este episodio como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Por eso, el caso ocupa un lugar peculiar en la historia: fue simultáneamente una gigantesca extracción de dinero estatal y uno de los mayores golpes financieros jamás registrados.
El dinero reaparece
La historia no terminó cuando los camiones desaparecieron.
Después de la caída de Bagdad, las fuerzas estadounidenses comenzaron a buscar el dinero.
Una parte considerable apareció escondida en distintos lugares vinculados con Saddam Hussein.
Según informaciones publicadas en aquella época, aproximadamente 650 millones de dólares fueron encontrados en uno de los palacios de Saddam.
El hallazgo permitió recuperar una parte importante del dinero.
Pero no todo.
Una cantidad considerable permaneció desaparecida.
Durante años circularon diferentes versiones sobre el destino de los fondos restantes. Algunas especulaciones apuntaron a que podrían haber sido utilizados para financiar a miembros del antiguo régimen o actividades de la insurgencia.
Pero el destino exacto de todo el dinero nunca quedó completamente esclarecido.
Qusay Hussein
El hombre que ejecutó la operación, Qusay Hussein, tampoco tuvo oportunidad de explicar públicamente qué ocurrió con los fondos.
Qusay era uno de los hombres más poderosos del régimen y había sido considerado por muchos como uno de los posibles sucesores de su padre.
Tras la invasión estadounidense, Saddam y sus hijos se escondieron.
Qusay fue finalmente localizado en Mosul junto con su hermano Uday.
El 22 de julio de 2003, ambos murieron durante un enfrentamiento con fuerzas estadounidenses.
Con su muerte desapareció una de las personas que conocía directamente los detalles de la operación.
¿Cuánto dinero desapareció realmente?
Las cifras varían según la fuente y según si se contabilizan únicamente los dólares o también los euros.
Las primeras informaciones hablaron de aproximadamente 900 millones de dólares en billetes estadounidenses y hasta 100 millones de dólares adicionales en euros, para un total cercano a los 1.000 millones de dólares.
Otros documentos hablaron de una orden por 920 millones de dólares y 90 millones de euros.
Por eso, no existe una cifra única que todas las fuentes utilicen.
Lo que sí está fuera de discusión es la extraordinaria magnitud de la operación.
No fue el robo tradicional
Existe otra razón por la cual este caso resulta fascinante.
Los grandes robos bancarios normalmente requieren planificación clandestina. Los delincuentes estudian alarmas, horarios, guardias, cámaras y sistemas de seguridad.
Aquí ocurrió exactamente lo contrario.
Los autores tenían algo mucho más poderoso que una herramienta para abrir una caja fuerte:
tenían autoridad política.
Los empleados del banco no estaban enfrentándose a delincuentes encapuchados.
Estaban recibiendo órdenes de personas que actuaban en nombre del presidente del país.
La enorme cantidad de dinero pudo ser cargada y retirada precisamente porque quienes ordenaron la operación controlaban el aparato estatal.
¿Fue el mayor robo de la historia?
Si utilizamos como criterio el dinero en efectivo retirado de un banco, el episodio del Banco Central de Irak es generalmente considerado el mayor de la historia.
Guinness World Records lo mantiene como el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre este caso y otros grandes atracos.
Por ejemplo, Guinness registra el robo del Dar Es Salaam Investment Bank, ocurrido en Bagdad en 2007, como el mayor robo bancario convencional de su categoría, con unos 282 millones de dólares y una cantidad adicional de dinares iraquíes.
Ese caso sí tuvo las características de un atraco criminal tradicional y, según Guinness, habría contado con participación de empleados de seguridad del banco.
Pero incluso esa cifra queda muy por debajo del dinero retirado del Banco Central iraquí en 2003.
El misterio que permanece
Más de dos décadas después, la historia continúa generando preguntas.
¿Dónde terminó exactamente todo el dinero?
¿Cuánto fue recuperado?
¿Cuánto se gastó?
¿Cuánto desapareció definitivamente?
¿Quiénes participaron en la distribución de los fondos?
Algunas respuestas probablemente murieron con Saddam Hussein y sus hijos.
El episodio también representa uno de los símbolos más extraordinarios de la caída del régimen iraquí.
Mientras los ejércitos se preparaban para entrar en Bagdad, mientras millones de personas observaban las noticias y mientras el mundo esperaba el comienzo de la guerra, tres camiones salieron cargados con una fortuna.
No hubo una explosión.
No hubo una persecución cinematográfica.
No hubo una bóveda perforada.
Hubo una orden.
Y detrás de esa orden, el poder absoluto de un dictador.
Casi 1.000 millones de dólares desaparecieron de las reservas del Banco Central de Irak en una operación que Guinness todavía considera el mayor robo bancario cometido por un jefe de Estado.
El caso quedó para la historia como “el robo de Saddam”.
Y quizás su mayor misterio no sea cuánto dinero fue retirado.
Es cuánto de aquel dinero nunca volvió a aparecer.
El asesino serial que aterrorizó Holanda
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Holanda suele asociarse con canales tranquilos, ciudades históricas y una sociedad ordenada. Sin embargo, detrás de esa imagen existieron algunos de los casos criminales más inquietantes de Europa. Entre ellos sobresale la historia de Hans van Zon, un hombre que durante la década de 1960 pasó de ser considerado un joven inteligente y encantador a convertirse en uno de los asesinos seriales más notorios de la historia criminal neerlandesa.
Johannes Marinus van Zon nació en Utrecht durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes lo conocieron lo describieron como un hombre de buena presencia, inteligente y capaz de conquistar fácilmente a otras personas. Esa apariencia, aparentemente normal, contrastaba con el comportamiento violento que terminaría revelándose años después.
Van Zon tenía dificultades económicas y mantenía relaciones con varias mujeres. En aquella época también obtenía dinero mediante la fotografía. Su vida comenzó a entrar progresivamente en el mundo de la delincuencia.
El primer asesinato
El 29 de abril de 1967, Coby van der Voort, una mujer de 37 años que había mantenido una relación con Van Zon, fue asesinada en Utrecht.
Según la investigación, Van Zon la golpeó mortalmente con una barra de plomo. Después intentó hacer creer a la policía que se había producido un robo y se llevó objetos de valor de la víctima.
El asesinato marcó el comienzo de una cadena de crímenes que convertiría su nombre en sinónimo de terror en Utrecht.
Van Zon terminó contando el crimen a Arnoldus “Ouwe Nol” Rietbergen, un conocido delincuente de la ciudad. En lugar de denunciarlo, Rietbergen utilizó la información para involucrarlo en nuevas actividades criminales.
Dos asesinatos más
El 31 de mayo de 1967 fue asesinado Jan Donse, un comerciante de 80 años conocido en Utrecht. El crimen estuvo relacionado con un robo.
Poco después, el 12 de agosto, Van Zon volvió a matar. La víctima fue Reijer de Bruijn, un repartidor de leche.
En ambos casos existía un elemento común: el dinero y los objetos de valor.
La policía comenzó a relacionar los crímenes y Van Zon terminó convirtiéndose en el principal sospechoso.
También existió una cuarta víctima que sobrevivió. Dora Woortmeijer fue atacada y golpeada, pero consiguió sobrevivir y posteriormente ayudó a identificar al agresor.
La investigación
La policía fue reconstruyendo lentamente la cadena de acontecimientos. Las declaraciones de personas vinculadas al ambiente criminal de Utrecht fueron importantes para establecer la relación entre Van Zon y los asesinatos.
Finalmente, Van Zon fue detenido en diciembre de 1970.
El proceso judicial despertó enorme interés en los Países Bajos. La prensa siguió de cerca el caso y Van Zon fue presentado como uno de los criminales más peligrosos del país. El juicio llegó a ser descrito como uno de los grandes procesos criminales de aquella época.
Fue condenado a cadena perpetua por los asesinatos que se pudieron demostrar.
Pero el expediente tenía una característica inquietante: existían sospechas de que Van Zon podía haber cometido otros homicidios.
¿Más víctimas?
Antes de los asesinatos de 1967, Van Zon había sido relacionado con otros casos.
Entre ellos figuraban las muertes de Elly Segov, en 1964, y Claude Berkeley, un director de cine británico, en 1965.
Sin embargo, esas sospechas nunca fueron demostradas judicialmente. Esta distinción es fundamental: que un criminal sea considerado sospechoso de un homicidio no significa que pueda afirmarse que fue responsable.
Algunas investigaciones posteriores y publicaciones sobre Van Zon han elevado todavía más el número de posibles víctimas, pero las cifras no coinciden y muchas de esas atribuciones permanecen sin confirmación judicial.
Los tres asesinatos por los que fue condenado son, por tanto, la parte más sólida de su historial criminal.
Una vida extraordinaria en prisión
Van Zon pasó muchos años encarcelado. Durante su permanencia en prisión mantuvo una relación con Riet van der Brink, una trabajadora social que posteriormente se convirtió en su esposa.
Su situación penitenciaria también generó controversias. Con el tiempo, su condena a cadena perpetua fue transformada en una pena determinada y Van Zon terminó siendo liberado en 1986, después de aproximadamente dos décadas de prisión.
La liberación sorprendió a muchas personas.
Para entonces, Van Zon ya se había convertido en una figura conocida de la crónica policial neerlandesa.
Después de la cárcel
La libertad no significó el final de la controversia.
La prensa continuó interesándose por su vida. Su consumo excesivo de alcohol y otros aspectos de su existencia fueron objeto de atención pública.
Una de las historias más sorprendentes relacionadas con Van Zon fue su vínculo posterior con la periodista y escritora Loes Leeman. Ella lo había conocido siendo adolescente y, años después, volvió a relacionarse con él tras su salida de prisión. Su experiencia terminó convirtiéndose en material para investigaciones y libros sobre el criminal.
Van Zon murió en 1998, después de años de consumo excesivo y prolongado de alcohol.
El legado de un asesino
Hans van Zon permanece como una de las figuras más conocidas de la historia criminal de los Países Bajos. Su caso reúne varios elementos característicos de los grandes expedientes policiales: una personalidad aparentemente normal, relaciones personales complicadas, delitos económicos, asesinatos y sospechas sobre crímenes adicionales que nunca pudieron ser demostrados.
Pero su historia también demuestra la importancia de separar los hechos comprobados de las especulaciones.
Van Zon fue condenado por tres asesinatos. Otras muertes fueron vinculadas a él como sospechas, pero nunca recibieron una confirmación judicial suficiente.
En la memoria criminal neerlandesa, sin embargo, su nombre continúa apareciendo como uno de los grandes asesinos seriales del país.
Un hombre que durante años pudo presentarse como un ciudadano elegante y carismático terminó revelando un lado completamente diferente.
Y quizás esa sea una de las características más inquietantes de su historia: el monstruo que aterrorizó Utrecht no tenía la apariencia de un monstruo.
Roberto Baratta, en la causa por enriquecimiento ilícito
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El juez federal Julián Ercolini procesó al ex funcionario kirchnerista Roberto Baratta en la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, según conformaron fuentes judiciales.
En el fallo, el magistrado subrogante del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 12 consideró que“habría incrementado su patrimonio de manera apreciable e injustificada” entre 2003 y 2017, período en el que estuvo en la función pública como subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal de la Nación.
Para Ercolini, este aumento “carecería de sustento” en comparación con sus ingresos legítimos, ya que “las aplicaciones de fondos efectivamente verificadas arroja saldos negativos en los ejercicios 2005, 2008, 2010 y 2012 a 2017, los que acumulados a lo largo de todo el lapso imputado ascienden a la suma de $4.678.496,90”.
Esto“evidencia la existencia de desfasajes entre los recursos declarados y las erogaciones detectadas en el presente expediente”,enfatizó el juez.
También mencionó que este incremento patrimonial se habría materializado“a través de la adquisición de diversos bienes inmuebles y vehículos, registrados tanto a nombre del imputado como de personas interpuestas de su entorno familiar directo”, al igual que “mediante la tenencia de importantes sumas de dinero en efectivo en moneda extranjera”.
Uno de los puntos de la acusación apunta al lote en el Mapuche Country Club de Pilar, el cual compró por US$70.000 en efectivo y sobre el que luego se construyó una mansión por un valor de $3.700.000. El mismo fue abonado en 30 pagos, la mayoría en efectivo tanto en pesos como en dólares.
Según el escrito, la incorporación del inmueble a su patrimonio fue “disimulada a través de la actuación como interpósita persona de su madre, Marta Rosa Girola, quien figuró como titular registral de la propiedad”.
Baratta “se habría valido de una tercera persona para disimular tanto la adquisición del terreno como la inversión dineraria posterior”, y para incorporarlo a su patrimonio habría simulado una “oferta de donación en su favor por parte de su madre”.
En su última declaración a indagatoria, el ex funcionario había justificado que la mansión fue comprada por sus padres como un “proyecto familiar” para tener un lugar de veraneo y pasar el fin de semana. También rechazó los cargos y aseguró que todos sus bienes fueron adquiridos de forma legítima.
Además del procesamiento, Ercolini también decidió embargar los bienes de Baratta para cubrir una suma de $1.500 millones.
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Gonzalo Miño
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La casa de Nicolas Cage en Malibú, en el centro de una emergencia mayor
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Los socavones en Malibú y sus alrededores son bastante comunes, por lo que no suelen acaparar los titulares durante días, pero el socavón bajo la entrada de la casa de Nicolas Cage no es un socavón cualquiera en Malibú. Si bien los titulares iniciales se centraron en la fama del propietario afectado, la gravedad de la situación pronto se convirtió en el centro de la conversación.
El derrumbe ocurrió el martes 8 de septiembre, cerca de la propiedad frente al mar en Sea Level Drive. Lo que inicialmente parecía un simple hundimiento de la entrada se convirtió rápidamente en un problema mucho mayor. Para la noche del martes, las autoridades de Malibú habían declarado el estado de emergencia local y ordenado evacuaciones, ya que el terreno inestable amenazaba las viviendas y el acceso al vecindario.
Una entrada se derrumbó repentinamente
Antes de la evacuación de emergencia en Malibú, se recibió una llamada sobre una presunta fuga de gas en una residencia en Sea Level Drive. La entrada, que se había derrumbado, dejó una gran abertura en el suelo y dañó parte de la carretera cercana. SoCal Gas respondió rápidamente a la llamada y controló la fuga tras varias horas. Su trabajo se complicó enormemente debido a la presencia del socavón y al peligro que representaba para la zona circundante.
Lo que hizo la situación especialmente preocupante fue que el agujero no se limitó al tamaño del derrumbe original. Funcionarios y residentes observaron cómo la abertura se expandía, convirtiendo una entrada de vehículos dañada en una sección potencialmente peligrosa del vecindario.
El socavón se hizo enorme
No tardaron en surgir informes de que el socavón se encontraba en la casa de Nicolas Cage en Malibú. Si bien la propiedad de una celebridad suele ser el foco de atención de los reportes, el tamaño del socavón rápidamente acaparó la atención. Para el martes por la noche, se estimaba que el socavón, que siguió creciendo durante todo el día, tenía entre 7,5 y 9 metros de profundidad y unos 9 por 18 metros. Los escombros y secciones de la carretera derrumbada se extendían hacia la playa, creando una zona inestable entre las casas y la costa.
El tamaño del socavón generó rápidamente problemas que fueron más allá de los daños materiales. El acceso de emergencia al vecindario se dificultó cada vez más, ya que algunos tramos de la carretera quedaron intransitables y los restantes eran potencialmente demasiado estrechos para los vehículos de emergencia. Un socavón en la entrada de una casa es una cosa, pero cuando este empieza a hacer que la carretera sea intransitable, los equipos de emergencia deben tomar medidas inmediatas y drásticas.
Para la noche del martes, las autoridades municipales habían ordenado la evacuación de emergencia de Malibú, que abarcaba más de 30 propiedades que se creía que corrían peligro de verse afectadas por el socavón. Siete viviendas fueron declaradas inhabitables debido a problemas de seguridad directos, mientras que otras 24 propiedades perdieron el acceso vehicular seguro. La Cruz Roja Americana estableció un refugio temporal en la escuela secundaria de Malibú para los residentes que necesitaban un lugar donde alojarse. Las autoridades municipales y estatales también advirtieron que la situación podría empeorar aún más debido a las mareas altas y las lluvias adicionales que afectaban la costa.
El clima pudo haber contribuido a la situación.
Se cree que los remanentes del huracán Marie pudieron haber desempeñado un papel importante en la formación y expansión del socavón de Malibú. Fuertes lluvias y oleaje peligroso azotaron las comunidades costeras del sur de California durante el fin de semana del Día del Trabajo. Marie no tocó tierra en el sur de California, pero sus efectos contribuyeron al fuerte oleaje y a una mayor presión a lo largo de una costa ya vulnerable.
Crédito: NOAA
Las autoridades de California han señalado la erosión costera como una preocupación importante, aunque la causa exacta del socavón más reciente de Malibú aún está bajo investigación. Esta distinción es importante. Es tentador observar un colapso dramático y atribuir inmediatamente una sola causa, pero los grandes deslizamientos de tierra pueden involucrar varios factores que interactúan, incluyendo la erosión, el movimiento del agua, el drenaje, las condiciones del suelo y la estabilidad del terreno bajo estructuras y carreteras.
En este caso, la combinación del clima reciente, el fuerte oleaje y un entorno costero expuesto creó una serie de circunstancias particularmente preocupantes.
Una extraña historia de una celebridad con una seria lección
La imagen de un enorme socavón que aparentemente surgió de la nada bajo la casa de Nicolas Cage podría parecer el argumento de una gran película de Hollywood, pero fue una historia muy real que causó pánico justificado en la comunidad.
Para los residentes de Malibú, el incidente es un recordatorio de que la erosión costera no siempre es un problema que avanza lentamente y que se puede observar desde la distancia. A veces, las consecuencias se manifiestan en forma de una entrada de garaje que desaparece bajo tierra y un vecindario entero que de repente tiene que buscar una solución.
El asesino serial que estremeció a Bolivia
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Durante años, Bolivia convivió con una historia criminal que parecía imposible: un hombre condenado por asesinato consiguió abandonar la prisión y, mientras se encontraba bajo detención domiciliaria, volvió a matar.
Ese hombre era Richard Choque Flores, uno de los criminales más conocidos y perturbadores de la historia reciente de Bolivia.
Su nombre quedó asociado principalmente con la ciudad de El Alto, donde fueron descubiertos los restos de varias de sus víctimas. Pero el caso trascendió los límites de la crónica policial. También reveló graves fallas del sistema judicial boliviano y provocó una investigación sobre jueces, abogados y funcionarios que habían permitido que un condenado considerado peligroso recuperara la libertad.
La primera condena
La historia criminal de Choque comenzó mucho antes de que Bolivia descubriera la magnitud de sus delitos.
En 2013 fue condenado por el asesinato de Blanca Rubí Limachi Sirpa, una joven de 20 años.
Según la reconstrucción del caso publicada por El Deber, Choque había secuestrado, agredido sexualmente y asesinado a la joven. Posteriormente recibió una condena de 30 años de prisión sin derecho a indulto.
Parecía que el caso había terminado.
Pero no fue así.
En 2019, mientras cumplía su condena, obtuvo un beneficio de detención domiciliaria concedido por el juez Rafael Alcón Aliaga. La decisión se justificó oficialmente mediante argumentos relacionados con su estado de salud. Más tarde, la investigación judicial cuestionaría seriamente las circunstancias de aquella liberación.
Choque salió de prisión.
Y volvió a delinquir.
La casa de El Alto
Las víctimas eran adolescentes.
Una de ellas era Lucy M. R. Z., de 17 años. Había desaparecido en mayo de 2021. La investigación posteriormente estableció que Choque era responsable de su muerte y recibió una nueva condena de 30 años.
Otra víctima identificada fue Iris M., de 15 años.
Las autoridades sostuvieron que ambas habían sido captadas mediante engaños y posteriormente sometidas a explotación sexual. En marzo de 2023, Choque recibió otra condena de 15 años por delitos relacionados con trata de personas, proxenetismo y pornografía, vinculados a ambas adolescentes.
La investigación estaba revelando una dimensión mucho mayor de sus actividades.
Una cuarta víctima
Pero todavía faltaba descubrir otro crimen.
En 2022 apareció el cuerpo de Fidel Lecón Choque, primo de Richard Choque. Los restos estaban enterrados en el patio de una vivienda de El Alto.
La investigación determinó que el asesinato había ocurrido aproximadamente en 2011, mucho antes de los crímenes que habían provocado su detención inicial.
Choque se declaró culpable y recibió otra condena de 30 años. Las autoridades consideraron que Fidel podía ser su primera víctima conocida cronológicamente.
De esa manera, la lista de víctimas confirmadas judicialmente fue creciendo.
El escándalo de la justicia
Pero la historia de Richard Choque no se convirtió en uno de los mayores escándalos criminales de Bolivia solamente por los asesinatos.
El elemento que provocó indignación nacional fue la manera en que había recuperado su libertad.
Choque tenía una sentencia de 30 años sin derecho a indulto. Sin embargo, en 2019 obtuvo detención domiciliaria.
Según la documentación publicada por El Deber, la resolución establecía determinadas condiciones: debía presentarse periódicamente ante la autoridad judicial, no podía cambiar de domicilio sin autorización y tenía prohibido involucrarse en actividades ilícitas.
Nada de eso impidió que volviera a cometer delitos.
Después de su recaptura, el caso provocó investigaciones sobre el juez que había otorgado el beneficio y sobre otras personas vinculadas con el sistema judicial.
El escándalo llegó a ser conocido como parte de una estructura de corrupción judicial que facilitaba la salida de condenados considerados peligrosos.
El juez
Rafael Alcón Aliaga quedó en el centro de la controversia.
El caso de Choque permitió descubrir que no se trataba necesariamente de un episodio aislado. Otros condenados por delitos graves también habían conseguido beneficios penitenciarios.
Una investigación de El Deber documentó varios casos de personas condenadas a 30 años que habían obtenido detención domiciliaria o beneficios similares.
La pregunta que comenzó a hacerse la sociedad boliviana era terrible:
¿Cuántos crímenes podrían haberse evitado si Choque hubiera permanecido en prisión?
No existe una respuesta definitiva.
Pero sí existe un hecho: durante el período en que estuvo fuera de la cárcel, fueron asesinadas nuevas víctimas.
Las redes sociales y las nuevas víctimas
Según las investigaciones fiscales difundidas por la prensa boliviana, Choque utilizaba redes sociales para captar a algunas de sus víctimas.
El contacto comenzaba aparentemente de manera normal y posteriormente podía transformarse en una situación de explotación, violencia y extorsión.
Las autoridades también señalaron que había extorsionado a numerosas mujeres.
El Deber informó que el Ministerio de Justicia llegó a señalar que Choque había extorsionado a unas 70 mujeres. Esa cifra debe entenderse como parte de las investigaciones y denuncias, no como una cantidad equivalente a víctimas de homicidio.
La diferencia es fundamental.
En los asesinatos existe una base judicial concreta. En cambio, el número de personas que pudieron haber sido víctimas de otros delitos es más difícil de establecer.
Las condenas
La Justicia boliviana terminó acumulando varias condenas contra Choque.
Además de la sentencia original por el asesinato de Blanca Limachi, recibió nuevas condenas relacionadas con Lucy Ramírez y Fidel Lecón Choque, y posteriormente otra sentencia vinculada con Iris y Lucy por delitos de trata y explotación.
En septiembre de 2022, El Deber informó que una cuarta sentencia de 30 años significaba que Choque permanecería en prisión hasta 2052, sin derecho a indulto.
El horror y la lección
No solamente por las víctimas y sus familias, sino porque mostró cómo una condena judicial puede perder gran parte de su significado cuando el sistema penitenciario y judicial permite que un criminal peligroso recupere la libertad de manera irregular.
La historia también recuerda la importancia de investigar las desapariciones, especialmente cuando existen antecedentes de violencia.
Las familias de algunas de las jóvenes asesinadas habían denunciado sus desapariciones. Durante meses buscaron respuestas sin saber que sus hijas estaban muertas.
Finalmente, la investigación llevó hasta una vivienda de El Alto.
Allí aparecieron las respuestas que nadie quería encontrar.
Un nombre que quedó marcado
Richard Choque Flores pasó de ser un condenado por un asesinato a convertirse en el protagonista de una investigación mucho más amplia.
La aparición de nuevos cadáveres reveló una secuencia criminal que había permanecido oculta durante años.
Pero quizá el aspecto más inquietante de toda la historia sea otro.
Choque ya había sido condenado.
El Estado ya sabía que era peligroso.
Ya existía una sentencia de 30 años.
Y, sin embargo, consiguió salir de prisión.
Mientras estuvo libre, otras jóvenes fueron asesinadas.
Por eso, el caso no solamente pertenece a la historia de los asesinos seriales de Bolivia. También pertenece a la historia de las fallas de la justicia.
Las víctimas tienen nombres y familias que todavía recuerdan su ausencia.
Y detrás de cada condena existe una pregunta que ningún sistema judicial debería olvidar:
¿Qué ocurre cuando un criminal que ya fue condenado vuelve a quedar libre y encuentra nuevamente una oportunidad para matar?
En Bolivia, la respuesta tiene un nombre: Richard Choque Flores.
Y una consecuencia que todavía resulta difícil de aceptar: algunas de sus víctimas podrían haber seguido con vida si aquella primera condena hubiera sido cumplida como correspondía.
La noche que Argentina nunca olvido
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Hay tragedias que se convierten en una fecha. En Argentina, el 30 de diciembre de 2004 es una de ellas.
Aquella noche, cientos de jóvenes llegaron al local República Cromañón, ubicado en el barrio porteño de Once, para despedir el año junto a la banda Callejeros. Muchos habían viajado desde distintos lugares del país. Querían escuchar música, encontrarse con amigos y celebrar.
Nadie imaginaba que aquella fiesta terminaría convirtiéndose en una de las mayores tragedias no naturales de la historia argentina.
El resultado fue devastador: 194 personas murieron y cientos resultaron heridas. La mayoría eran jóvenes. Algunas víctimas tenían apenas unos pocos años más de edad que los adolescentes que acudían por primera vez a un recital.
Una noche de fiesta
República Cromañón era un establecimiento cerrado utilizado para conciertos. Esa noche se encontraba colmado.
La banda Callejeros había adquirido una enorme popularidad y el recital convocó a una multitud.
Pero el lugar presentaba condiciones de seguridad que posteriormente serían objeto de investigaciones judiciales y enormes cuestionamientos.
Uno de los elementos más importantes de la tragedia fue la presencia de material inflamable en el techo. También se cuestionó la cantidad de personas que había dentro del establecimiento, las condiciones de las salidas y las medidas de seguridad.
En medio del concierto, alguien encendió una bengala.
El artefacto alcanzó el techo.
En cuestión de segundos comenzó el desastre.
El incendio
Las llamas se extendieron rápidamente.
El humo llenó el local.
Miles de personas intentaron encontrar una salida.
Pero la evacuación se convirtió en un caos.
Muchas personas no conocían las salidas disponibles. Algunas puertas estaban cerradas o tenían dificultades para ser utilizadas. La concentración de público hacía todavía más complicada la evacuación.
El humo se convirtió en uno de los principales enemigos.
En una tragedia de estas características, no siempre son las llamas las que provocan la mayor cantidad de muertes. El humo y los gases tóxicos pueden incapacitar rápidamente a las personas.
En Cromañón, cientos de jóvenes quedaron atrapados.
Algunos sobrevivientes contaron posteriormente que tuvieron que caminar sobre personas caídas para intentar escapar.
Otros regresaron al interior para buscar a amigos, hermanos o novias.
Fue una noche de desesperación.
En medio del caos aparecieron historias de enorme solidaridad.
Personas que ya habían conseguido escapar regresaron al interior.
Jóvenes que apenas podían respirar ayudaron a otros a llegar hasta las puertas.
Algunos sacaron a desconocidos del edificio.
También hubo policías, bomberos, médicos, enfermeros y trabajadores de emergencias que ingresaron repetidamente al lugar.
Los hospitales porteños comenzaron a recibir una cantidad extraordinaria de víctimas.
Ambulancias trasladaban heridos mientras familiares desesperados buscaban información.
Durante horas, Buenos Aires permaneció pendiente de una pregunta:
¿Quiénes habían logrado salir?
La búsqueda de los familiares
Uno de los momentos más dolorosos comenzó después del incendio.
Los familiares llegaron a hospitales y centros de emergencia intentando encontrar a sus hijos.
Algunos llevaban fotografías.
Otros repetían nombres.
Muchos recorrían hospitales sin obtener respuestas.
La incertidumbre era insoportable.
Finalmente, las listas de fallecidos comenzaron a conocerse.
Para cientos de familias, aquella madrugada significó descubrir que una persona que había salido de casa para escuchar música nunca regresaría.
El dolor no terminó con el incendio.
Para muchos comenzó allí.
¿Cómo pudo ocurrir?
Después de la tragedia comenzó una investigación que involucró a los responsables del local, integrantes de la banda, funcionarios y autoridades relacionadas con los controles.
La pregunta fundamental era cómo un establecimiento con graves problemas de seguridad había podido funcionar y recibir a una multitud.
La tragedia abrió una discusión nacional sobre las responsabilidades del Estado, los empresarios, los organizadores de espectáculos y quienes habían permitido que el lugar funcionara en esas condiciones.
El caso también mostró un problema que excedía a Cromañón: la falta de controles adecuados podía transformar un recital, una discoteca o cualquier establecimiento cerrado en una trampa mortal.
La responsabilidad judicial
El proceso judicial fue largo y complejo.
Omar Chabán, empresario y administrador de Cromañón, fue condenado por su responsabilidad en la tragedia. También fueron condenados integrantes de Callejeros y otros involucrados, aunque las responsabilidades individuales fueron objeto de distintas decisiones judiciales a lo largo de los años.
El entonces jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, también quedó en el centro de la controversia política. En 2006 fue destituido mediante un juicio político por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
La tragedia provocó además cambios en las normas de seguridad y controles de locales de espectáculos.
Cromañón había dejado una lección dolorosa: los controles que parecen burocráticos pueden convertirse en una cuestión de vida o muerte.
Las familias nunca olvidaron
Con los años, los familiares de las víctimas formaron organizaciones y mantuvieron viva la memoria de los fallecidos.
Cada aniversario vuelve a reunirlos.
Hay fotografías, velas, flores y nombres.
194 nombres.
Cada uno corresponde a una persona que tenía una familia, amigos, proyectos y una vida por delante.
Por eso, para los familiares, hablar simplemente de “la tragedia de Cromañón” no alcanza.
Ellos recuerdan a sus hijos.
Recuerdan a sus hermanos.
Recuerdan a sus parejas.
Recuerdan a los amigos que nunca volvieron.
Los sobrevivientes
Existe además otra dimensión de Cromañón que durante mucho tiempo recibió menos atención: la de quienes sobrevivieron.
Sobrevivir no significó necesariamente salir ileso.
Muchos quedaron afectados física y psicológicamente. Otros tuvieron que convivir durante años con recuerdos de aquella noche.
Algunos perdieron amigos que estaban a pocos metros de ellos.
Otros se preguntaron durante años por qué ellos habían logrado salir mientras otros no.
La supervivencia también puede convertirse en una forma de dolor.
Una generación marcada
Después de la tragedia, aumentaron los controles sobre lugares de espectáculos y se discutieron con mayor intensidad las condiciones de evacuación, capacidad, salidas de emergencia y materiales utilizados en establecimientos cerrados.
Pero ninguna modificación normativa podía devolver a las familias a quienes habían perdido.
El incendio terminó en cuestión de minutos.
Sus consecuencias durarían décadas.
La memoria
Más de veinte años después, Cromañón continúa siendo una herida abierta.
No solamente porque murieron 194 personas, sino porque muchas de esas muertes podrían haber sido evitadas.
Esa es quizás la característica más terrible de la tragedia.
No fue un terremoto inevitable.
No fue una inundación imposible de detener.
Fue un incendio ocurrido en un lugar donde existían condiciones de seguridad que posteriormente fueron cuestionadas y donde las decisiones humanas tuvieron consecuencias enormes.
Por eso Cromañón se convirtió en algo más que un caso policial o judicial.
Se transformó en un símbolo.
Un símbolo de las consecuencias que puede producir la negligencia cuando se combina con una multitud, un espacio inseguro y una emergencia inesperada.
Una noche que no terminó
Para quienes estuvieron allí, el 30 de diciembre de 2004 nunca terminó completamente.
Cada fin de año puede traer recuerdos.
Cada recital puede despertar imágenes.
Cada fotografía de una multitud puede recordar a aquellos jóvenes.
Argentina cambió después de Cromañón.
Cambió la legislación, cambiaron los controles y cambió la conciencia sobre la seguridad en los espectáculos.
Pero la verdadera medida de aquella tragedia sigue estando en los nombres.
194 personas entraron aquella noche a un recital y no regresaron a sus hogares.
Tenían nombres.
Tenían familias.
Tenían amigos.
Tenían sueños.
Y tenían, como todos los jóvenes que estaban aquella noche en Cromañón, la expectativa de que después de la música llegaría un nuevo día.
Ese día llegó para muchos.
Para 194, no.
Por eso, cada 30 de diciembre, Argentina vuelve a recordar aquella noche.
Y la pregunta continúa siendo inevitable:
¿Cuántas de aquellas vidas podrían haberse salvado si las medidas de seguridad hubieran funcionado como debían?
La respuesta es imposible de conocer con exactitud.
Lo que sí se sabe es que Cromañón dejó una enseñanza que todavía permanece: cuando la seguridad se descuida, una noche de fiesta puede convertirse, en cuestión de minutos, en una tragedia que un país entero jamás olvida.
Riego pais
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El riesgo país retoma la senda alcista este miércoles y vuelve a alcanzar los 600 puntos básicos luego de haber registrado una merma ante el buen clima de los mercados tras las elecciones presidenciales en Brasil.
El indicador del JP Morgan escala 27 unidades frente al cierre del martes, cuando bajó hasta 573 puntos, por lo que representa un avance de 4,7%.
Con este repunte, empieza a quedar atrás el viento favorable tras la victoria de Flávio Bolsonaro en Brasil, que propició dos jornadas en verde de los mercados y un caída del 12,5% en el riesgo país.
El desempeño negativo surge como consecuencia de una mala performance de los títulos soberanos en el arranque de la operatoria. De esta manera, se revierterte la mejora de los primeros días de la semana.
Al analizar el incio de la rueda, desde PPI señalaron que “hoy la deuda soberana en dólares arranca con caídas de 1% en un clima áspero para los mercados”, precisando que se da en un marco en el cual “el dólar se fortalece y los futuros de Wall Street operan en rojo”.
En relación al comportamiento de las últimas jornadas, remarcó que “los Globales habían encadenado dos ruedas de avances significativos” al detallar que reaccionaron positivamente al resultado de Bolsonaro con subas de hasta 2,3% en el tramo largo, y ayer sumaron hasta 0,6% en la parte corta y 1,2% en la larga.
Al referirse al cambio de condiciones, que incluyen un rebote del precio del petróleo y la suba de los rendimientos de los bonos de EE.UU., desde PPI manifestaron que “con los Globales en rojo esta mañana, el foco estará en cuánto del rebote de las últimas dos ruedas logra sostenerse”.
La peste neumónica en Rusia
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Durante siglos, la palabra peste fue sinónimo de muerte. En Rusia, como en otras regiones de Europa y Asia, distintas epidemias de peste dejaron una huella profunda en la historia. Entre sus formas más peligrosas se encuentra la peste neumónica, una infección provocada por la bacteria Yersinia pestis que afecta directamente a los pulmones y que, sin tratamiento rápido, puede ser mortal.
La peste no desapareció completamente del planeta. La bacteria continúa circulando principalmente entre pequeños mamíferos y sus pulgas en determinadas zonas de Asia, África y América. Rusia forma parte de una amplia región donde existen focos naturales de Yersinia pestis, particularmente en áreas relacionadas con las estepas y regiones fronterizas de Asia Central.
Una enfermedad diferente
Existen tres formas principales de peste: bubónica, septicémica y neumónica. La bubónica es la más frecuente y normalmente se produce después de la picadura de una pulga infectada. La bacteria llega a los ganglios linfáticos y provoca los característicos bubones.
La peste neumónica es mucho más peligrosa desde el punto de vista epidemiológico. Puede aparecer cuando una infección bubónica se extiende hasta los pulmones, pero también puede producirse después de inhalar partículas respiratorias infectadas. En este último caso, una persona enferma puede transmitir la infección a otras personas mediante partículas respiratorias, especialmente durante contactos cercanos.
Su velocidad también constituye una amenaza.
La Organización Mundial de la Salud señala que el período de incubación puede ser de apenas 24 horas en algunos casos. Sin tratamiento temprano, la enfermedad puede avanzar rápidamente y provocar la muerte. Sin embargo, a diferencia de las grandes epidemias medievales, actualmente existen antibióticos capaces de tratar eficazmente la infección cuando se administra atención médica a tiempo.
Rusia y los focos naturales
El enorme territorio ruso incluye regiones donde históricamente ha existido circulación natural de Yersinia pestis. Estos focos están relacionados con ecosistemas donde viven determinados roedores y otros pequeños mamíferos que pueden mantener la bacteria en la naturaleza.
Esto significa que la peste no necesita necesariamente una gran ciudad o una epidemia humana para sobrevivir. Puede permanecer en ciclos naturales entre animales y pulgas durante largos períodos. El riesgo aparece cuando las personas entran en contacto con animales infectados, sus tejidos o pulgas portadoras de la bacteria.
La situación es muy diferente de la Europa del siglo XIV. Hoy existen sistemas de vigilancia epidemiológica, laboratorios capaces de identificar la bacteria y tratamientos antibióticos. Por eso, encontrar un animal infectado o incluso un caso humano no significa automáticamente que vaya a producirse una pandemia.
El fantasma de la peste negra
La historia ayuda a comprender por qué la peste continúa provocando temor. Durante la llamada Peste Negra del siglo XIV, millones de personas murieron en Europa. La OMS estima que aquella pandemia provocó más de 50 millones de muertes en Europa.
Pero la medicina moderna ha cambiado radicalmente el escenario. La peste neumónica sigue siendo una emergencia médica seria, pero ya no es la sentencia automática que representaba en la Edad Media.
El verdadero peligro aparece cuando un caso no es reconocido rápidamente. La OMS considera la peste neumónica especialmente preocupante porque puede transmitirse entre personas y desencadenar brotes. Por esa razón, el diagnóstico precoz, el aislamiento apropiado y el tratamiento inmediato son fundamentales.
¿Podría regresar una gran epidemia?
La posibilidad de nuevos casos de peste no puede descartarse mientras Yersinia pestis continúe circulando en la naturaleza. Sin embargo, una gran epidemia humana en Rusia sería muy diferente de las catástrofes del pasado.
La existencia de antibióticos, vigilancia sanitaria y métodos modernos de diagnóstico permite detectar y controlar los casos con mucha mayor rapidez. La OMS destaca que la peste sigue siendo una enfermedad grave, pero también señala que actualmente puede tratarse con antibióticos y medidas adecuadas de prevención.
La peste neumónica, por tanto, pertenece simultáneamente al pasado y al presente. Es el recuerdo de una de las enfermedades más temidas de la historia, pero también una infección que todavía existe en la naturaleza. En Rusia, como en otras regiones donde persisten focos naturales, el desafío no consiste en luchar contra una enfermedad medieval, sino en mantener vigilancia científica sobre un enemigo antiguo que nunca desapareció completamente.
LOS ATAQUES ISRAELÍES CON EXPLOSIVOS EN DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS
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INTRODUCCIÓN
El Conflicto en Medio Oriente, está plagado de violaciones al Derecho Internacional de los Conflictos Armados y parecería que la comunidad internacional, entre los que se encuentra Argentina, ha naturalizado las innumerables y graves violaciones a los derechos humanos. A fuerza de ser sincero, que Argentina las acepte no me llama la atención, porque en los juicios de Lesa Humanidad, lo hace a diario desde hace más de 20 años y el reciente artículo cuya autoría corresponde al Doctor Gonzalo Miño (SIN OBRA SOCIAL, SIN SALARIOS DIGNOS, PERO CON JUICIOS DE LESA. https://prisioneroenargentina.com/sin-obra-social-sin-salarios-dignos-pero-con-juicios-de-lesa/ ), da cuenta de ello.
Lamentablemente tenemos una sociedad mayoritariamente anestesiada, que solo sabe reconocer el beneficio dinerario propio, sin importar lo que le pase al prójimo y se ha acostumbrado, no todos, al estado de confort, que no le permite distinguir lo que está bien de lo que está mal, principio básico y elemental de toda religión monoteísta. Así las cosas, deseo tomar un ejemplo que los medios periodísticos han banalizado o no han sabido exponerlo adecuadamente, de manera que nos permita reflexionar un poco, si es que se puede, claro está.
El caso plantea una cuestión central del Derecho Internacional Humanitario (DIH) y el Derecho Internacional de los Conflictos Armados DICA y es preguntarse si ¿el hecho de que un ataque esté dirigido contra integrantes de un grupo armado permite utilizar cualquier medio para quebrar su voluntad de continuar combatiendo pese a existir un riesgo cierto de afectar a la población civil?
La respuesta, a mi juicio, es categórica, NO. Un ataque militar debe tener en cuenta el objetivo perseguido, pero también las circunstancias del ataque y sus consecuencias en relación con la población civil, la que debe quedar excluida de la violencia armada.
ANÁLISIS A LA LUZ DE ALGUNOS PRINCIPIOS DEL DIH
PRINCIPIO DE HUMANIDAD
Este principio procura evitar sufrimientos innecesarios en los Conflictos Armados y prohíbe los daños que no sean imprescindibles para alcanzar un objetivo militar que posibilite una ventaja significativa al atacante. También se relaciona con la prohibición de emplear medios o métodos de guerra que causen males superfluos, innecesarios e indiscriminados.
En el caso de marras, personas que no participaban en las hostilidades sufrieron el ataque, murieron o tuvieron heridas, razón por la cual debería haber sido apreciado por los órganos militares que tomaron la decisión a los efectos de evitar ser acusados de cometer crímenes de guerra. Los civiles no forman parte del conflicto y los militares profesionales lo saben.
PRINCIPIO DE DISTINCIÓN
El principio de distinción exige diferenciar a los militares que combaten de la población civil. En idéntico sentido, los objetivos militares atacados, nunca deben afectar la protección de las personas y los bienes civiles. Los buscapersonas y los walkie-talkies son dispositivos de uso generalizado por toda la población. En tal sentido, un ataque a ese tipo de dispositivos electrónicos irremediablemente afectará a personas inocentes y un militar profesional no puede ignorarlo, razón por la cual, debe abstenerse de realizar el ataque. La pertenencia política a Hezbollah, por sí sola, no convierte automáticamente a una persona en objetivo militar, mucho más aún, teniendo en cuenta que en el gobierno del Líbano, el Hezbollah integra el parlamento libanés desde 1992 luego de participar en las elecciones legislativas celebradas entre agosto y octubre de ese año. Al atacar personas por el mero hecho de portar un dispositivo electrónico, sin verificar si eran integrantes del Hezbollah, se violó el principio de distinción y los que ordenaron el ataque, pueden plausibles de una acusación por la comisión de un crimen de guerra.
PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD
PRINCIPIO DE NECESIDAD MILITAR
La necesidad militar permite emplear la fuerza necesaria para alcanzar objetivos militares legítimos, pero no autoriza cualquier procedimiento por el solo hecho de que pueda resultar útil desde el punto de vista operativo, tiene que ofrecer una marcada ventaja militar. Aprecio que el ataque del caso de marras, generó una ventaja efímera en cuanto a la interrupción de las comunicaciones de Hezbollah y de ningún modo podía neutralizar la estructura armada de dicha organización, la que de hecho, hoy sigue plenamente activa.
CONCLUSIONES
A mi juicio, los ataques de septiembre de 2024 son violatorios de los principios de humanidad, distinción, proporcionalidad y necesidad militar. La utilización de dispositivos explosivos ocultos en identificadores de llamada o equipos de comunicación accesibles a civiles no combatientes, constituye un acto típico de la perfidia, no es una estratagema. En consecuencia, al demostrar que los ataques fueron indiscriminados, que se dirigieron contra civiles protegidos y que previsiblemente ocasionarían daños civiles excesivos, existirían fundamentos para concluir que violaron el DIH y DICA.
Pero también resulta interesante intentar encontrar una explicación a nivel nacional para alinearse políticamente con el Estado de Israel con la fuerza y esmero en que el actual gobierno argentino lo hace, en sintonía con el gobierno de EEUU sin evaluar las consecuencias futuras que traerán a nuestro país cuando estas situaciones terminen, porque si algo es seguro, “ES QUE NADA ES PARA SIEMPRE”.
Yo tengo una explicación, ¿y usted?
El movimiento MAGA se desata tras la instación a Trump a despedir a Hegseth después de que los republicanos amenazaran con un juicio político contra el secretario de Defensa.
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Los republicanos han comenzado a rebelarse contra Pete Hegseth, instando a Donald Trump a destituir al secretario de Defensa tras advertirle que podría ser sometido a un juicio político después de las elecciones de mitad de mandato.
El representante Thomas Massie declaró el jueves que el presidente debería hacer lo correcto y destituir a Hegseth. “Trump debería despedir a Hegseth para evitar su juicio político. Es lo correcto”, escribió el republicano de Kentucky en X.
Su publicación surgió en respuesta a un informe que afirmaba que Trump estaba considerando despedir al jefe del Pentágono después de las elecciones de mitad de mandato para que asumiera la responsabilidad por su impopular guerra contra Irán.
Massie propuso el juicio político contra Hegseth el mes pasado, argumentando que el secretario de Defensa había violado repetidamente la Constitución con su gestión de la guerra con Irán y la muerte de civiles en otros conflictos alrededor del mundo.
Sin embargo, los líderes republicanos de la Cámara de Representantes aplazaron la votación, prevista para septiembre, más allá de las elecciones de mitad de mandato. Massie ha prometido impulsar nuevamente el juicio político contra Hegseth.
“La Cámara de Representantes entró en receso anticipadamente para evitar la votación, así que volveré a presentar los artículos de juicio político contra Hegseth cuando regresemos para la sesión de transición, independientemente del resultado de las elecciones de medio término”, escribió.
Esto ocurre después de que Hegseth quedara humillado el jueves cuando Trump anunció que el Pentágono ya no transmitiría en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, autor del tiroteo en Fort Hood.
Hegseth había anunciado a principios de este mes que la ejecución de Hasan sería pública, y el Pentágono confirmó posteriormente que se transmitiría en vivo. La decisión provocó una fuerte reacción tanto de republicanos como de demócratas, y muchos señalaron que las imágenes podrían usarse para fomentar la radicalización.
A pesar de la confirmación del Pentágono sobre la transmisión en vivo, el vicepresidente JD Vance expresó dudas sobre su realización.
“No sé si eso realmente vaya a suceder”, dijo el viernes pasado. “Miren, si al final se transmite en directo, no lo voy a ver”, añadió.
El senador de Carolina del Norte, Thom Thillis, también calificó el plan de Hegseth de transmitir la ejecución en directo como “absurdo”.
“Hasan debería enfrentar la pena de muerte, ¿pero hacer pública su ejecución y transmitirla? Absurdo. Las ejecuciones públicas son propias de dictaduras opresoras como Irán y Afganistán. Esto no debería ocurrir en Estados Unidos”, escribió el republicano en X.
El jueves, Trump canceló el plan de transmitir la ejecución en directo. “Creo que transmitir la ejecución para que todos la vieran podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo viera cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan, pero muchas personas buenas y bienintencionadas prefieren no verlo morir, ni por transmisión ni por ningún otro medio visual”, escribió Trump en Truth Social.
“Morirá, como estaba previsto, por fusilamiento, pero este evento no se transmitirá”, anunció el presidente.
Thillis volvió a criticar a Hegseth el jueves, después de que el primer ministro ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmara que la administración Trump había traicionado a su nación al restringir el acceso a las terminales Starlink de fabricación estadounidense, cruciales para las operaciones de defensa ucranianas.
Los drones ucranianos perdieron velocidad el miércoles tras la imposición repentina de restricciones al uso en el campo de batalla de la terminal de comunicaciones Starlink de fabricación estadounidense.
Hegseth ha declarado que el acceso satelital a Starlink para Ucrania ya se ha restablecido por completo, pero se desconoce la causa del apagón.
En una publicación en X, Thillis expresó sus dudas sobre la transparencia de Hegseth respecto al incidente.
“Los últimos informes sugieren que este fallo estratégico pudo haber ocurrido a nivel local dentro de los sistemas Starshield del Departamento de Defensa, y no con Starlink ni con SpaceX. No espero que el secretario de Defensa, Hegseth, ofrezca transparencia, así que solicitaremos al Inspector General del Departamento de Defensa que inicie una investigación e informe al Congreso y al pueblo estadounidense”, escribió.
Mientras tanto, tanto civiles ucranianos como personal diplomático y de seguridad estadounidense fueron expuestos a un riesgo innecesario y sin previo aviso. En el mejor de los casos, se trató de un error o negligencia inaceptable, y en el peor, de una decisión deliberada para facilitar un ataque ruso, añadió el senador.
Por otro lado, los demócratas también han advertido que Hegseth se enfrenta a un juicio político tras las elecciones de mitad de mandato.
“Hegseth no está capacitado. El día que el Congreso vuelva a sesionar, forzaremos una votación para aprobar la resolución de juicio político del representante Thomas Massie y destituirlo”, escribió el representante de California, Ro Khanna, en respuesta a la publicación de Massie.
“Todo esto fue, desde el principio, un repugnante intento de machismo por parte de Pete Hegseth. Me alegra que se haya revertido”, declaró la representante de Vermont, Becca Balint, sobre la decisión de Trump de revocar el plan de transmisión en vivo de Hegseth.
“Ahora, Hegseth puede esperar ser destituido por la Cámara de Representantes… suponiendo que Trump no intente convertirlo en chivo expiatorio por la guerra en Irán y lo despida antes”, añadió.
El caso Richthofen
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Hay asesinatos que conmocionan por su violencia. Otros lo hacen por el número de víctimas. Y existen algunos que producen un impacto todavía más profundo porque destruyen una de las relaciones que la sociedad considera más sagradas: la de padres e hijos.
El caso de Suzane von Richthofen reúne varios de esos elementos.
La noche del 31 de octubre de 2002, Manfred Albert von Richthofen, un reconocido ingeniero, y su esposa, Marísia von Richthofen, psiquiatra, fueron asesinados dentro de su propia casa, en el barrio de Brooklin, en São Paulo. Sus muertes inicialmente parecieron formar parte de un robo particularmente violento.
Pero la investigación pronto reveló una realidad mucho más perturbadora.
Detrás del crimen estaba su propia hija, Suzane, entonces de 18 años.
Una familia de clase alta
Los Richthofen pertenecían a una familia acomodada de São Paulo. Manfred era ingeniero y Marísia ejercía como psiquiatra. Suzane estudiaba Derecho y tenía una vida que, desde afuera, parecía alejada de cualquier escenario criminal.
Pero dentro de la familia existían conflictos.
Uno de los principales problemas era la relación sentimental de Suzane con Daniel Cravinhos. Sus padres desaprobaban la relación y consideraban que Daniel no era una influencia adecuada para su hija.
La oposición familiar terminó convirtiéndose, según la investigación judicial, en uno de los elementos que contribuyeron al plan para eliminar a los padres.
Suzane no actuó sola.
Su novio, Daniel Cravinhos, y el hermano de éste, Cristian Cravinhos, participaron en el asesinato. Los tres terminarían siendo condenados.
La noche del crimen
La noche del 31 de octubre, Suzane salió con Daniel y Cristian. Posteriormente regresó a la residencia familiar.
La investigación determinó que Suzane conocía perfectamente la casa y sabía que sus padres estaban durmiendo.
Según la acusación y los hechos establecidos posteriormente por el tribunal, los hermanos Cravinhos ingresaron a la vivienda y atacaron a Manfred y Marísia mientras dormían.
Los padres fueron asesinados a golpes.
La escena fue posteriormente alterada para hacer creer que había ocurrido un robo.
Pero existía un problema: los investigadores comenzaron a encontrar contradicciones.
La hipótesis de un asalto común no explicaba satisfactoriamente determinados elementos de la escena.
Además, la actitud de Suzane despertó sospechas.
Mientras la policía investigaba el supuesto robo, aparecieron preguntas sobre el comportamiento de la hija y sobre la situación económica y familiar existente antes del asesinato.
El detalle que cambió todo
La investigación policial avanzó rápidamente hacia el círculo íntimo de las víctimas.
Los investigadores descubrieron que determinados objetos de valor no habían sido sustraídos de la manera que normalmente habría ocurrido durante un robo.
También encontraron indicios que apuntaban hacia personas que conocían perfectamente la vivienda.
La relación entre Suzane y Daniel se convirtió entonces en una pieza fundamental del rompecabezas.
Finalmente, los involucrados confesaron su participación.
El caso que inicialmente parecía un asalto terminó revelándose como un asesinato planificado desde el interior de la propia familia.
Brasil quedó conmocionado.
La pregunta que dominaba los medios era sencilla y terrible: ¿cómo podía una hija haber participado en el asesinato de sus propios padres?
El juicio
El proceso judicial comenzó después de años de investigación y enorme cobertura mediática.
En julio de 2006, un tribunal del jurado de São Paulo condenó a Suzane von Richthofen y a Daniel Cravinhos a 39 años de prisión y seis meses de detención por los asesinatos. Cristian Cravinhos recibió una condena de 38 años y seis meses.
La sentencia confirmó judicialmente la responsabilidad de los tres.
La magnitud del caso hizo que el juicio fuera seguido prácticamente minuto a minuto por la prensa brasileña.
No se trataba solamente de un doble homicidio. Era la historia de una familia acomodada destruida desde dentro.
Y había otro elemento que convirtió a Suzane en uno de los personajes criminales más conocidos de Brasil: su edad.
Tenía apenas 18 años cuando ocurrió el crimen.
La búsqueda del dinero
Uno de los aspectos más discutidos durante la investigación fue el dinero.
La acusación sostuvo que Suzane y Daniel esperaban beneficiarse económicamente de la muerte de los padres. La herencia se convirtió así en uno de los elementos centrales de la explicación del crimen.
Pero el caso también estuvo marcado por la relación sentimental entre Suzane y Daniel.
Los padres rechazaban aquella relación y habían intentado separarlos.
La investigación reconstruyó una combinación de intereses: dinero, conflicto familiar, deseo de independencia y la relación entre Suzane y Daniel.
No fue, por lo tanto, un crimen cometido en un instante de furia.
La condena se basó en la existencia de un plan.
La prisión
Suzane permaneció durante años en la penitenciaría de Tremembé, en el estado de São Paulo.
La prisión se convirtió en parte de la cultura popular brasileña. Allí también estuvieron detenidas otras mujeres cuyos casos habían provocado enorme repercusión nacional.
Con el paso del tiempo, Suzane estudió, trabajó y obtuvo beneficios penitenciarios.
En 2015 había pasado al régimen semiabierto y posteriormente consiguió una nueva progresión.
El 11 de enero de 2023, después de aproximadamente 20 años de prisión, la Justicia de São Paulo autorizó que cumpliera el resto de su condena en régimen abierto. La decisión se tomó después de que la Justicia considerara cumplidos los requisitos previstos por la legislación de ejecución penal.
Su salida volvió a provocar una enorme discusión pública.
Para muchas personas, la pregunta era cómo alguien condenado por un crimen tan impactante podía volver a vivir fuera de una prisión.
Pero jurídicamente se trataba de una progresión de régimen prevista por la legislación brasileña, no de una declaración de inocencia ni de una anulación de la condena.
Un crimen convertido en fenómeno cultural
El caso Richthofen sobrevivió mucho tiempo después del juicio.
Libros, documentales, programas de televisión y películas reconstruyeron la historia.
En 2023, la película A Menina que Matou os Pais – A Confissão volvió a llevar el caso a las pantallas y se concentró en los momentos posteriores al asesinato y en la investigación.
La enorme atención demuestra hasta qué punto el caso penetró en la sociedad brasileña.
No fue solamente un crimen.
Se convirtió en un fenómeno cultural.
¿Por qué produjo tanto horror?
Brasil ha sufrido masacres, asesinatos seriales y crímenes con un número de víctimas mucho mayor.
Por eso sería imposible afirmar objetivamente que el caso Richthofen fue “el peor” crimen cometido en el país.
Su particularidad está en otra parte.
Las víctimas dormían en su propia casa.
La principal responsable condenada era su hija.
El crimen había sido planeado.
Los autores intentaron simular un robo.
Y el motivo involucraba una combinación de conflicto familiar, dinero y una relación sentimental.
Todo aquello produjo una sensación de traición especialmente profunda.
Los padres no fueron atacados por un desconocido que irrumpió accidentalmente en su vivienda. Según lo establecido por la Justicia, fueron asesinados dentro de su propia casa como consecuencia de un plan en el que participó su propia hija.
El legado
Más de dos décadas después, el caso continúa siendo recordado como uno de los episodios criminales más perturbadores de Brasil.
Manfred y Marísia quedaron convertidos en los nombres de dos víctimas de un crimen que parecía imposible hasta que ocurrió.
Suzane, Daniel y Cristian recibieron largas condenas y posteriormente obtuvieron progresiones de régimen conforme a las reglas de ejecución penal.
Pero la historia dejó una pregunta que probablemente nunca desaparezca de la memoria brasileña:
¿Qué puede llevar a una persona a convertir a quienes le dieron la vida en los objetivos de un asesinato planificado?
El caso Richthofen no tiene la espectacularidad de una gran masacre ni la larga lista de víctimas de un asesino serial. Su horror es diferente.
Es el horror de la traición.
Una familia, una casa, dos padres dormidos y una hija que, según la sentencia judicial, decidió participar en el plan para acabar con ellos.
Por eso, cuando Brasil recuerda sus crímenes más estremecedores, el nombre de Suzane von Richthofen continúa apareciendo entre los casos que más profundamente marcaron a la sociedad.