Mucho antes de convertirse en una de las personas más cercanas a Donald Trump dentro de la Casa Blanca, Natalie Harp ya tenía una fascinación particular por la presidencia estadounidense. Según reveló su hermano Preston Harp en una entrevista con CNN, esa admiración comenzó cuando ella era adolescente y llegó al punto de escribir cartas a presidentes.
El único mandatario anterior a Trump identificado públicamente por su nombre es George W.Bush. Preston Harp explicó que su hermana escribía a Bush desde aproximadamente los 16 años. No proporcionó públicamente los nombres de los demás presidentes a los que pudo haber escrito, por lo que no existe una lista verificable de todos ellos.
Ese detalle resulta particularmente interesante porque coloca la relación de Harp con Trump dentro de una historia personal mucho más antigua. Su interés por los presidentes no habría comenzado con el empresario neoyorquino convertido en mandatario, sino que formaba parte de una fascinación que se remontaba a su adolescencia.
De George W. Bush a Donald Trump
George W. Bush ocupó la Casa Blanca entre 2001 y 2009, un período marcado por los atentados del 11 de septiembre, las guerras de Afganistán e Irak y grandes debates sobre la política exterior estadounidense.
Según su hermano, Harp era una adolescente profundamente interesada en la figura presidencial y escribió cartas a Bush durante aquellos años. No está claro cuántas cartas envió, qué respuesta recibió —si recibió alguna— ni cuál era exactamente el contenido de esas comunicaciones.
Décadas después, su admiración encontraría un destinatario mucho más cercano: Donald Trump.
La diferencia es enorme. En el caso de Bush, Harp era una adolescente que escribía a un presidente desde fuera del poder. Con Trump, terminó trabajando directamente a su lado y teniendo acceso frecuente al mandatario.
La relación con Trump
Harp comenzó a llamar públicamente la atención de Trump en 2019, cuando apareció en televisión defendiendo al presidente y hablando de cómo las políticas de su administración habían influido en su vida. Posteriormente participó en la Convención Nacional Republicana de 2020 y trabajó en medios conservadores antes de incorporarse al entorno de Trump.
Durante la campaña presidencial de 2024 adquirió una función peculiar: acompañaba a Trump con una impresora portátil y le proporcionaba copias de artículos y noticias favorables. Algunos colegas comenzaron a llamarla “the human printer”, la impresora humana.
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, su proximidad aumentó todavía más. Actualmente trabaja como asistente ejecutiva y forma parte del reducido grupo de colaboradores que tienen acceso frecuente al presidente.
Las cartas a Trump
La atención sobre Harp explotó en 2026 después de que se conocieran cartas privadas que había escrito a Trump en 2023.
Las cartas eran extraordinariamente personales y expresaban una admiración muy intensa. En una de ellas, según los reportes publicados, Harp escribió que Trump era su “guardian and protector” y utilizó un lenguaje que sorprendió incluso a observadores acostumbrados al fervor de sus seguidores.
El hecho de que Harp ya hubiera escrito a presidentes durante su adolescencia modificó la interpretación de esas cartas. Para sus críticos, muestran una devoción que podría afectar su objetividad como funcionaria. Para sus defensores, reflejan simplemente una admiración política extraordinariamente fuerte.
Su hermano Preston adoptó una posición mucho más crítica y describió la fascinación de su hermana por Trump como una obsesión poco saludable.
Una fascinación que atravesó décadas
La historia de Harp resulta singular porque muestra cómo una fascinación adolescente por la presidencia terminó convirtiéndose en una carrera profesional dentro de la Casa Blanca.
Primero estaban las cartas enviadas desde la distancia. Después llegó la televisión conservadora. Luego, la campaña política. Finalmente, el despacho presidencial.
En ese recorrido, Trump ocupa un lugar especial. No fue simplemente otro presidente al que Harp admiró desde lejos. Fue el mandatario que terminó convirtiéndola en una integrante de su círculo personal y político más próximo.
Sin embargo, conviene mantener una distinción importante: solo George W.Bush ha sido identificado públicamente como otro presidente al que Harp escribió. La afirmación de que escribió a “otros presidentes” procede de su hermano, pero no se han hecho públicos los nombres de todos ellos. Inventar una lista sería ir más allá de la evidencia disponible.
El fenómeno Natalie Harp
El caso de Natalie Harp ha adquirido una dimensión mayor que la de una simple relación entre una funcionaria y un presidente. Su historia plantea preguntas sobre la influencia, la lealtad y los límites entre admiración personal y función profesional.
En septiembre de 2026, además, volvió a ser noticia después de que documentos financieros revelaran que Trump le entregó 45.000 dólares en efectivo como regalo navideño, una suma equivalente aproximadamente a un tercio de su salario anual. La Casa Blanca defendió el pago como parte de una tradición personal de Trump, mientras expertos en ética gubernamental cuestionaron el episodio.
Así, las antiguas cartas a George W. Bush adquieren una nueva dimensión. Aquella adolescente que escribía a presidentes terminó, años después, trabajando prácticamente al lado de uno.
La historia de Natalie Harp es, en cierto sentido, la historia de una obsesión con la presidencia que pasó de las cartas al poder real.
Y Donald Trump terminó siendo, hasta ahora, el presidente al que no solamente escribió: el presidente al que consiguió tener a pocos pasos de distancia.
Firmaron un acuerdo con el presidente Obama que eliminó el 97% de su uranio enriquecido, algo que no se hace si se busca “buscar armas nucleares”.
ObamaTrump
La única razón por la que estamos teniendo esta discusión es que el impulsivo presidente tuvo otro ataque de ira y rompió el JCPOA porque no soportaba ver la firma de un hombre mejor en la cláusula final.
Peor aún, según personas involucradas en las negociaciones, Irán le estaba ofreciendo a Trump prácticamente el mismo acuerdo cuando Bibi lo convenció de bombardear en su lugar.
Y ahora surge la duda de si Irán llegará a un acuerdo con un hombre que ha demostrado, repetidamente, que su palabra no vale nada y que su mente es tan débil que cayó en la trampa de un discurso de ventas de hace 40 años.
Donald Trump dedicó el jueves a elogiar efusivamente a Xi Jinping, mientras que el líder chino aprovechó su visita a la Casa Blanca para realizar una demostración de poder con una advertencia a Estados Unidos para que no se salga de su zona de confort.
Ante Trump, y por segunda vez en cuatro meses, Xi instó a ambos países a evitar la llamada “Trampa de Tucídides”, la teoría histórica que postula que las tensiones entre una potencia emergente y una establecida pueden desembocar en una guerra.
“La trampa de Tucídides se puede superar”, afirmó Xi, haciendo un llamado a ambos países a “coexistir en paz” y a que la competencia estadounidense se mantenga “dentro de los límites”.
Fue un mensaje sorprendentemente sobrio, pronunciado durante una ceremonia que Trump se había esmerado en hacer espectacular.
Y tampoco era la primera vez que Xi lanzaba esta advertencia, ya que había utilizado la misma frase, palabra por palabra, cuando se reunió con Trump en Pekín en mayo.
Las declaraciones del jueves se produjeron después de que Trump extendiera la alfombra roja para el líder del Partido Comunista Chino y saludara personalmente a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, en la Base Conjunta Andrews la noche del miércoles.
El jueves por la mañana, la Casa Blanca organizó una ceremonia de bienvenida con 479 militares de todas las ramas de las fuerzas armadas, que incluyó himnos nacionales, un pelotón de ejercicios silenciosos de la Infantería de Marina, una revista militar y un sobrevuelo de un bombardero B-2 y cuatro F-22 Raptor.
Las banderas china y estadounidense ondearon juntas mientras los dos presidentes pasaban revista a las tropas estadounidenses en el Jardín de las Rosas.
Trump también llevó a Xi a un recorrido privado por la Casa Blanca, mostrándole fotos de ambos expuestas en el Ala Oeste, presumiendo de la piedra que utilizó para construir el nuevo helipuerto en el Jardín Sur y señalando una foto de una máquina de escribir automática en el llamado “Paseo de la Fama Presidencial”. Trump le explicó a Xi que representaba a su predecesor, Joe Biden.
Sin embargo, después de que Trump iniciara su discurso describiendo a Xi como un “verdaderamente gran amigo” y alardeando de su relación, Xi le recordó a su anfitrión que no se trataba simplemente de una amistad entre dos hombres, sino de una contienda estratégica entre dos superpotencias rivales.
La trampa de Tucídides es un concepto relativamente moderno basado en la cita del historiador Tucídides sobre la Segunda Guerra del Peloponeso (431 a. C. a 404 a. C.): “Fue el ascenso de Atenas y el temor que esto infundió en Esparta lo que hizo inevitable la guerra”.
La visión occidental asocia a Esparta con Estados Unidos y a China con la emergente Atenas; sin embargo, Xi podría verlo de otra manera, y sus comentarios implican que China está alcanzando a Estados Unidos, si es que no lo ha hecho ya.
Trump, sin embargo, pareció ajeno a la maniobra política, calificando el día de “magnífico” mientras arremetía contra CNN y MS NOW por no cubrir el evento, a pesar de que les había impedido el acceso a la Casa Blanca hasta que un juez obligó a la administración a devolver sus credenciales. «CNN y MSDNC (sic), para demostrar lo falsos que son, se negaron hoy a cubrir uno de los eventos más importantes y hermosos de los últimos años: la llegada a la Casa Blanca del muy respetado presidente de China, Xi Jinping, y su bella esposa, la señora Peng», lamentó en Truth Social.
«El evento fue magnífico; de hecho, estaba hecho para la televisión, pero, como son noticias falsas y sabían lo bueno que sería, no quisieron darle crédito a “TRUMP” y se negaron a estar presentes».
«Por eso tienen tan baja audiencia», continuó. «¡La cena de Estado de esta noche en la Casa Blanca, en honor al presidente Xi, será espectacular!».
Más allá de toda esa pompa y ceremonia, la visita ya ha resultado polémica para Trump.
El senador republicano Roger Wicker afirmó que China era un adversario y expresó su preocupación por las violaciones de los derechos humanos y su alianza con Irán.
China compra aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán, lo que representa una enorme fuente de ingresos a pesar de las sanciones estadounidenses contra Teherán.
Otros cuatro senadores republicanos, encabezados por el enfermo Mitch McConnell, también firmaron una carta advirtiendo sobre la amenaza de China en el Indo-Pacífico y exigiendo que Trump liberara miles de millones de dólares en ayuda de seguridad para Taiwán.
Y la seguidora de MAGA, Laura Loomer, dijo que era “verdaderamente vergonzoso que se les pidiera a hombres y mujeres estadounidenses uniformados” que recibieran al “dictador comunista de China” en la Base Conjunta Andrews.
“Supongo que todos se olvidaron del virus chino y de la interferencia de China en las elecciones de 2020. Increíble”, lamentó.
El Senado de Estados Unidos rechazó el 24 de septiembre de 2026 una resolución destinada a limitar la capacidad del presidente Donald Trump para mantener a las fuerzas estadounidenses en hostilidades contra Irán sin una autorización específica del Congreso. La votación terminó 50 votos contra 49, en una nueva muestra de la profunda división existente en Washington sobre la guerra y sobre hasta dónde debe llegar el poder presidencial para conducir operaciones militares.
La medida, conocida como H. Con. Res. 89, había sido aprobada previamente por la Cámara de Representantes en julio. Su objetivo era ordenar, invocando la War Powers Resolution de 1973, el retiro de las fuerzas estadounidenses de las hostilidades contra Irán, salvo que el Congreso autorizara expresamente la guerra mediante una declaración o una autorización para el uso de la fuerza militar.
La votación del Senado fue seguida con especial atención porque llegó después de más de seis meses de conflicto y en un momento en que la guerra se había convertido también en un importante problema económico y político dentro de Estados Unidos.
Una votación ajustada
La resolución no consiguió los votos necesarios para avanzar. Cuatro republicanos —Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul y Thom Tillis— se unieron a los demócratas que apoyaron la medida. El demócrata John Fetterman fue el único senador de su partido que votó en contra.
El resultado refleja que existe oposición bipartidista a la continuación de las operaciones militares, aunque no suficiente para superar la mayoría que mantiene el respaldo a la estrategia presidencial.
Para algunos republicanos, la cuestión no es necesariamente respaldar todas las decisiones de Trump, sino preservar la autoridad constitucional del Congreso sobre la guerra. Rand Paul, por ejemplo, ha mantenido durante años una posición crítica frente a la expansión de los poderes presidenciales en materia militar.
¿Qué dice la War Powers Resolution?
La War Powers Resolution de 1973 fue aprobada después de la experiencia de Vietnam y buscó establecer límites a la capacidad del presidente para comprometer tropas estadounidenses en conflictos prolongados sin autorización legislativa.
La ley establece que el presidente debe informar al Congreso cuando introduce fuerzas estadounidenses en determinadas situaciones de hostilidades. También contempla un período limitado para las operaciones militares cuando no existe una autorización del Congreso.
La administración presidencial y distintos gobiernos anteriores han cuestionado, sin embargo, la constitucionalidad de algunos mecanismos de la ley. En particular, las administraciones de ambos partidos han sostenido durante décadas que determinadas disposiciones de la War Powers Resolution no pueden utilizarse para obligar al presidente a retirar fuerzas.
Por eso, la disputa sobre Irán no es solamente una discusión sobre una guerra concreta. También plantea una cuestión mucho más amplia: ¿quién debe tener la última palabra cuando Estados Unidos entra y permanece en un conflicto armado?
Trump mantiene el control militar
El rechazo de la resolución significa que, por ahora, el Senado no ha utilizado este mecanismo para obligar a Trump a retirar las fuerzas estadounidenses de las hostilidades contra Irán.
Trump ha defendido públicamente su política hacia Teherán. En un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 22 de septiembre, el presidente afirmó que Estados Unidos debe mantener una posición de fuerza frente a Irán y advirtió sobre las consecuencias de no alcanzar un acuerdo.
Al mismo tiempo, existen señales de que la administración también contempla una salida diplomática. Trump ha hablado de la posibilidad de alcanzar un acuerdo después de las elecciones legislativas de noviembre, mientras funcionarios iraníes han expresado disposición a reabrir negociaciones bajo determinadas condiciones.
El precio político de la guerra
La guerra también está teniendo consecuencias dentro de Estados Unidos. El aumento de los precios de los combustibles se ha convertido en uno de los principales problemas domésticos relacionados con el conflicto. El liderazgo republicano en el Senado ha reconocido que existe frustración entre los votantes debido al costo del combustible y otros efectos económicos.
Algunos republicanos que se presentan a la reelección han comenzado a distanciarse de la estrategia de Trump. Entre ellos se encuentran candidatos al Senado en Michigan e Iowa que han pedido una rápida finalización del conflicto.
Esto convierte a la guerra en un asunto especialmente relevante de cara a las elecciones de noviembre, aunque las posiciones de los candidatos varían considerablemente.
Una batalla que continuará
El rechazo del 24 de septiembre no pone fin al debate sobre los poderes de guerra del presidente. Por el contrario, vuelve a colocar en primer plano una disputa constitucional que Estados Unidos arrastra desde Vietnam.
Los demócratas sostienen que el Congreso tiene la responsabilidad constitucional de decidir cuándo el país entra en una guerra y cuándo debe terminarla. Los defensores de una amplia autoridad presidencial argumentan que el comandante en jefe necesita suficiente libertad para responder rápidamente a amenazas internacionales y dirigir las operaciones militares.
El resultado de la votación deja abierta esa discusión.
Por ahora, Trump conserva un amplio margen para continuar conduciendo la política militar estadounidense hacia Irán, mientras el Congreso sigue dividido sobre cómo ejercer su propia autoridad. El conflicto, además, continúa teniendo consecuencias militares, diplomáticas y económicas.
La cuestión fundamental ya no es solamente cuánto durará la guerra con Irán, sino también qué precedente dejará para la relación entre la Casa Blanca y el Congreso. El debate sobre los poderes presidenciales podría sobrevivir incluso al conflicto y convertirse en uno de los capítulos más importantes de la política exterior estadounidense de esta década.
Un conjunto de correos electrónicos desclasificados del FBI, publicados por el presidente del Comité Judicial del Senado, Chuck Grassley, revelan discusiones internas durante la investigación de Crossfire Hurricane sobre la apertura de investigaciones contra Elon Musk y posibles sesgos en la persecución de casos contra Trump.
Los documentos se centran en tres exagentes y sugieren un patrón percibido de instrumentalización e influencia desde altos cargos. Grassley califica esta conducta como parte de un esfuerzo más amplio y prolongado para socavar a Trump.
Estas revelaciones alimentan las acusaciones de que el «Estado profundo» persiguió a Trump en la investigación de la era Obama y los intentos previos de intervenir en casos que involucraban a otros republicanos.
El período abarca acontecimientos de principios de 2025 y hace referencia a transiciones anteriores de la era Mueller, lo que plantea interrogantes sobre la selección de casos y la supervisión. La publicación señala un renovado escrutinio sobre cómo se dirigen las investigaciones y qué medidas podrían tomar los legisladores para garantizar la rendición de cuentas.
Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado, publicó correos electrónicos desclasificados relacionados con Crossfire Hurricane, la investigación del Departamento de Justicia sobre la posible interferencia rusa en la campaña de Trump de 2016. Estos correos revelan discusiones sobre la investigación a Elon Musk por comunicaciones gubernamentales en X y otras plataformas.
El conjunto de documentos se centra en tres exagentes del FBI: Kevin Gounaud, Walter Giardina y Timothy Thibault. Muestran a Gounaud intentando abrir un caso penal contra Musk mientras este supervisaba el programa DOGE, vinculado al gobierno, como empleado especial.
La confrontación de Gounaud relacionó el uso de Twitter por parte de Musk con asuntos oficiales, argumentando que podría monetizar la plataforma y asemejarse al presunto uso indebido del servidor de correo electrónico privado de Hillary Clinton. Esto llevó a Grassley a criticar públicamente al agente en redes sociales.
Se muestra a Giardina presionando para ser asignado a Crossfire Hurricane y comunicándose con Thibault, a quien Grassley había acusado previamente de violaciones de la Ley Hatch. Los correos electrónicos sugieren debates internos en curso sobre qué casos investigar y quién debería liderarlos.
Grassley afirma que los registros revelan esfuerzos sistemáticos del llamado Estado Profundo para socavar a Trump y a figuras republicanas, lo que sugiere que las administraciones demócratas llevaron a cabo operaciones encubiertas y perjudiciales que comprometieron las funciones gubernamentales.
El comunicado señala que la posterior intervención de Mueller cambió el rumbo de la investigación, ya que la actividad de Giardina se remonta a enero de 2017 y los hallazgos se entregaron finalmente a Mueller en mayo de ese mismo año, lo que ilustra cómo la dirección inicial influyó en la investigación.
Grassley sostiene que los casos documentados, incluidos los intentos de iniciar acciones legales contra Sinema, contradicen las declaraciones públicas de exfuncionarios del FBI sobre la incapacidad de los agentes para seleccionar sus casos, lo que pone de manifiesto las tensiones en torno a la rendición de cuentas y la supervisión.
Prácticamente por cualquier criterio, salvo la cantidad de cosas que el borracho Pete hizo explotar, ganaron la guerra.
Y descubrieron que poseen una herramienta increíblemente poderosa para prevenir futuros ataques: el control del Estrecho.
Demostraron que, a pesar de su armamento extremadamente costoso, Estados Unidos puede ser derrotado en una guerra asimétrica. Esta lección le costará muy caro a Estados Unidos en los próximos años.
Mientras escribo esto, Trump vuelve a su rutina de antes de la apertura de los mercados el lunes, anunciando que la paz está cerca. Irán NO ha confirmado que se haya alcanzado un acuerdo. Y parece que los términos que se están discutiendo son: (a) la retirada de Estados Unidos, (b) un pago a Irán para que reabra el Estrecho, posiblemente mediante el levantamiento de las sanciones, (c) la discusión sobre el programa nuclear se abordará más adelante y (d) el cese de todos los combates, incluso en el Líbano.
Se dice que Israel está furioso y en pánico.
¿Cómo se resolverá esto? No lo sé. Pero sí sé que lo que se está discutiendo deja claro que Irán tiene la ventaja, y Trump o lo sabe o simplemente está aburrido y quiere retirarse.
Dicho esto, discrepo con lo que considero tu último punto. Irán se beneficia de su capacidad, ahora demostrada, para desestabilizar la economía global cerrando el estrecho. Pero una vez hecho esto, no les reporta mucho beneficio que los precios del petróleo sigan altos. Si bien esto aumenta el valor de su propio petróleo, el levantamiento de las sanciones —incluidas las que afectan a su petróleo— sería una victoria mucho mayor.
A largo plazo, una lección que esta estúpida guerra ha enseñado a todos, excepto a Estados Unidos, es que la solución reside en las energías renovables. A medio plazo, es probable que esto haga bajar el precio del petróleo, ya que la demanda caerá rápidamente. Como exportador neto, esto perjudicará a Estados Unidos, al igual que la estúpida decisión del inepto Donald de intentar erradicar las energías renovables para complacer a sus donantes de la industria del petróleo y el gas, en lugar de convertir a Estados Unidos en líder en tecnologías como paneles solares, aerogeneradores, baterías y vehículos eléctricos.
Esta bien podría pasar a la historia como la guerra más estúpida en la que jamás se haya embarcado un presidente estadounidense.
Algunos expertos legales han sugerido que los regalos en efectivo de $45,000 que el presidente Donald Trump entregó a Natalie Harp y otros asesores de la Casa Blanca podrían violar las normas legales o éticas, aunque la Casa Blanca ha defendido los pagos como “totalmente permisibles” según la ley, ya que los obsequios no están relacionados con su trabajo gubernamental.
Richard W. Painter, exasesor principal de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, declaró a Forbes que los pagos parecen ser complementos a los salarios gubernamentales de los empleados, lo que violaría una ley federal.
Una ley federal prohíbe a los empleados federales recibir un “complemento salarial” de “cualquier fuente que no sea el Gobierno de los Estados Unidos”, incluyendo “un individuo, sociedad, asociación, corporación u otra organización”.
“Este es un caso clásico de complemento salarial gubernamental”, afirmó Painter, argumentando que los pagos no son regalos y no son lo mismo que cuando un empleador invita a cenar a sus empleados o les regala una botella de vino. “No se puede permitir que alguien que ingresa al gobierno reciba cheques privados para complementar su salario público”, declaró Painter, añadiendo que “no está permitido, ya sea el Presidente de los Estados Unidos o cualquier otra persona”.
Painter explicó que parte del problema radica en que los asesores que recibieron los pagos tenían relaciones comerciales previas con Trump, ya que Harp trabajó para su campaña y otros asesores para su comité de acción política. Añadió: “No se puede permitir que antiguos empleadores digan: ‘Bueno, te daremos un complemento salarial mientras estés en el gobierno’”.
Barbara McQuade, exfiscal federal y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, afirmó en una publicación en X que los obsequios “violan las normas éticas, que existen para promover la lealtad a los Estados Unidos por encima de la lealtad a una sola persona”.
¿Podría Trump enfrentar sanciones?
La ley que Painter argumenta que violan estos obsequios contempla posibles penas de hasta cinco años de prisión y una multa de hasta 50.000 dólares. Painter afirmó que el plazo de prescripción para este delito es de cinco años, lo que sugiere que Trump podría ser procesado por un futuro Departamento de Justicia una vez finalizado su mandato en 2029. «El plazo de prescripción es de cinco años; un futuro Departamento de Justicia podría volver a investigarlo», declaró Painter a Forbes, calificando los pagos como una «muy, muy mala idea».
¿Qué ha dicho la Casa Blanca sobre los regalos?
La Casa Blanca ha defendido los regalos en efectivo, declarando a varios medios de comunicación que los pagos «no tienen nada que ver con las funciones oficiales de estas personas en el gobierno y, por lo tanto, son totalmente permisibles según las normas legales y éticas pertinentes». El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, declaró al Washington Post que Trump tiene la «antigua costumbre de dar regalos de Navidad a personas de su entorno, incluyendo en ocasiones a empleados y asesores, tanto en el gobierno como durante su etapa en el sector privado».
Información clave: Harp, asistente ejecutiva de Trump, y otros dos funcionarios gubernamentales, la asesora de comunicaciones Margo Martin y el subdirector de operaciones de la Oficina Oval, Chamberlain Harris, declararon haber recibido regalos de Trump por un valor de 45.000 dólares cada uno en documentos financieros. Los tres se refirieron al regalo como un “Regalo en efectivo para las fiestas”. Estos regalos representan casi un tercio del salario de cada una, ya que las tres ganan 150.000 dólares anuales. La revelación de estos regalos se produce en un momento en que la relación de Trump con Harp ha sido objeto de un mayor escrutinio. La cercanía de Harp con Trump atrajo la atención después de que el senador Jon Ossoff, demócrata por Georgia, la mencionara y atacara a Trump en un discurso el mes pasado, afirmando que Trump solo quiere “construir su salón de baile y viajar con Natalie en su palacio volador aparentemente indefenso, regalo del emir de Qatar”. Harp, de 35 años, habló en la Convención Nacional Republicana de 2020 y se unió al equipo de campaña de Trump para 2024 tras dejar su puesto como presentadora en la cadena de noticias de derecha One America News Network. Según se informa, Harp es conocida como la “impresora humana” dentro del círculo íntimo de Trump, ya que utiliza una impresora portátil para entregarle a Trump copias impresas de documentos.
Tras leer recientemente en este mismo portal la nota: “DEMASIADAS PIEZAS EN EL TABLERO” https://prisioneroenargentina.com/demasiadas-piezas-en-el-tablero/ debo decir que en la misma es por demás excelente y objetiva la descripción de la situación compleja y evolución imprevisible de este mundo y por cierto de un país como el nuestro, que adolece constantemente de una conducción digna y capacitada desde hace varias décadas.
El Dr. Avogadro, además de sus condiciones profesionales destacadas, es un pensador político y estratégico lúcido y valoro sus escritos. En su último discurso, obviamente el “peluquín” ha tratado de buscar una causa para motivar al pueblo y recuperar la adhesión que pierde constantemente, por los efectos prácticos de su política y objetivos de gestión. Lo salva de alguna manera en esta circunstancia dramática para los argentinos, lo horrible de las alternativas que muestra, además de sus antecedentes nefastos, la impresentable “oposición”. No obstante, nuestro porvenir a corto y mediano plazo es absolutamente imprevisible. Seguiremos presenciando las luchas tribales en los ámbitos discursivos del llamado parlamento, en ocasiones por temas intrascendentes como obligación para demostrar que no son parásitos funcionales y sirven para algo. La publicitada adhesión de “Donaldo” a nuestros derechos inclaudicables sobre Malvinas, es solo un discurso de oportunidad. Hay siglos de relaciones carnales con Gran Bretaña que no se van a cortar por un capricho de circunstancia. El apoyo de EE.UU. durante el conflicto de Malvinas fue cierto y no declarativo, con acciones concretas en el desarrollo de las operaciones que incidieron indudablemente en el resultado final.
Volviendo al discurso presidencial, al margen de las circunstancias condicionantes y motivantes de esta reacción, su contenido es correcto, pues enumera medidas y acciones concretas aplicables a la situación que se vive con respecto a nuestras reivindicaciones. Pero como todo lo que ocurre en nuestra precaria conducción política de las últimas décadas, habría que ver la forma, persistencia y efectos de su aplicación concreta deseando fervientemente que no sea un instrumento de ocasión.
Entre otras medidas me ha parecido acertada la constitución de un Consejo de Estado para que analice, coordine y supervise la marcha de nuestra conducción política hacia objetivos trascendentes claros y posibles, que surjan de análisis profundos de NUESTRA HISTORIA y MANDATOS FUNDACIONALES y LA CONSTITUCIÓN y valoración cierta y objetiva de la situación del mundo y probable evolución. Deberían ser determinados y seguidos por los gobiernos de turno, como CAUSA NACIONAL y contar con la adhesión de todos los argentinos.
Quienes conformen ese organismos deberían ser mujeres y hombres probadamente capaces espiritual, moral e intelectualmente, respetados en todos los ámbitos, con un prestigio destacado y efectivo por su trayectoria personal, familiar y profesional y su tarea humilde y sin estridencias al servicio de la Patria. Habría que encontrar varias figuras similares al Dr. Avogadro.
Inclusive su tarea debería ser ad honorem, para evitar la trepada de individuos viciosos sin trascendencia virtuosa, cuyo fin en sí mismo sería vociferar incongruencias para lograr “lubricaciones” generosas. Si en ese proceso, empezamos a buscar candidatos funcionales a intereses subalternos siempre presentes en nuestra acción política y o entrar en discusiones habituales sobre sí pueden tener ficha mugrienta, caeremos en más de lo mismo.
Espero en todo caso, no nos dejemos ganar una vez más por la politiquería barata, charlatanería aplicativa y cálculos subalternos, que acompañan la designación de figuras para cargos públicos, en particular si éstos son relevantes.
¿Podremos alguna vez encontrar la salida de este laberinto de frustraciones y fracasos en los cuales estamos encerrados desde hace tiempo?
Roguemos a DIOS y NUESTRA SANTA MADRE; como hemos opinado recientemente, que la visita del PAPA marque un punto de inflexión positivo en NUESTRA HISTORIA, hacia la vigencia plena de la JUSTICIA, UNIÓN, CONFRATERNIDAD Y BIEN COMÚN y la expulsión efectiva y para siempre, de los trapalones y sinvergüenzas inútiles y corruptos que nos han conducido, quienes por sus robos constantes y falacias interminables, condenaron a millones de argentinos a la miseria, el delito, la desesperanza y la muerte indigna.
¡¡¡Necesitamos cuanto antes una revolución MORAL, FECUNDA Y PATRIÓTICA.!!!
Deseo fervientemente que no sea este acontecimiento trascendente un fin en sí mismo, con actos políticos, religiosos y sociales hasta emocionantes, solo para el lucimiento de personajes de diversos ámbitos, expertos en manifestaciones teóricas sin proyección efectiva.
El demócrata texano James Talarico invocó repetidamente el juicio político contra Donald Trump durante varios años, presentándolo como un insurrecto e instando a Biden a procesarlo mientras se reunía con otros demócratas.
Presentó la lucha como una defensa de la democracia y la libertad, abogando por un uso audaz del poder federal y comparando acciones demócratas pasadas con los históricos intentos de juicio político. Esta retórica surgió en la convención estatal de 2022 y reapareció en varios eventos de 2024-2025, alineándose con un discurso demócrata más amplio que considera el juicio político como una herramienta viable si se logran avances en el Congreso.
Este artículo sitúa estas declaraciones en el contexto de un debate nacional más amplio entre los demócratas sobre si impulsar el juicio político en caso de recuperar el control, mientras que los republicanos advierten sobre posibles objetivos inminentes si se opta por esa vía. Las implicaciones futuras se centran en si estos llamados se traducirán en investigaciones formales o acciones concretas en caso de un cambio en el poder político.
Talarico presionó públicamente al presidente Biden para que utilizara la autoridad federal para confrontar a Trump, incluyendo medidas provocadoras como arrendar tierras federales a proveedores de servicios de aborto y declarar una emergencia de salud pública, al tiempo que exigía el juicio político contra Trump y sus aliados.
A lo largo de los años, describió a Trump con una serie de calificativos condenatorios —«insurgente sometido a juicio político dos veces», «delincuente convicto», entre otros— y lo calificó como un adversario de las normas democráticas durante entrevistas en MSNBC y actos de campaña.
En numerosos mítines demócratas, incluso con figuras destacadas como Beto O’Rourke y Joaquín Castro, Talarico vinculó las luchas contemporáneas con figuras y momentos históricos de la historia política de Texas para presentar el juicio político como una lucha fundamental.
Continuó con estos temas en los mítines de San Antonio (27 de junio de 2025) y Austin (25 de julio de 2025), enfatizando la narrativa de “luchar por la mayoría contra la minoría poderosa” y recurriendo a la tradición política local para reforzar su postura sobre el juicio político.
Sus declaraciones reflejan un diálogo demócrata más amplio: tras el regreso de Trump a la política en 2025, varios legisladores mantuvieron públicamente la posibilidad del juicio político o manifestaron su disposición a iniciarlo si las investigaciones lo justificaban, señalando una posible vía política en caso de que cambiara el control de la Cámara de Representantes.
Los líderes republicanos, incluidos Steve Scalise y Jim Jordan, advirtieron públicamente que una Cámara de Representantes demócrata impulsaría el juicio político contra Trump desde el primer día, calificando el debate actual sobre el juicio político como una maniobra partidista vinculada a la dinámica electoral.
El artículo señala que ya se habían producido intentos de juicio político durante el primer mandato de Trump, con absoluciones en el Senado, y describe el debate actual como parte de un renovado cálculo partidista sobre la rendición de cuentas y la gobernanza.
La guerra entre Estados Unidos e Irán podría estar entrando en una nueva etapa. Según reportes publicados en los últimos días, el presidente Donald Trump ha conversado en privado con altos asesores sobre la posibilidad de dar por terminado el conflicto y estaría considerando una declaración que anuncie oficialmente el final de la guerra.
La información resulta especialmente significativa porque llega después de meses de enfrentamientos y mientras algunos de los principales funcionarios de la administración advierten en privado que el conflicto podría prolongarse mucho más de lo previsto. El Wall Street Journal informó que el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio han discutido con Trump la posibilidad de que la guerra continúe incluso durante el resto de su mandato.
Trump, sin embargo, ha mantenido públicamente un mensaje diferente. Esta semana afirmó que la guerra terminaría “inmediatamente después” de las elecciones legislativas de noviembre, una declaración que coloca el calendario político estadounidense en el centro de la discusión sobre el futuro del conflicto.
Cuando comenzó la intervención estadounidense contra Irán en 2026, la administración Trump presentó objetivos militares relacionados con las capacidades nucleares y misilísticas iraníes y con la amenaza que, según Washington, representaba Teherán.
Pero el conflicto no produjo una resolución rápida.
Irán ha continuado resistiendo y el enfrentamiento se ha extendido a distintas zonas de Medio Oriente. La situación también ha afectado las rutas marítimas y el suministro energético internacional, especialmente alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio mundial de petróleo.
Reuters informó recientemente que las tensiones regionales han provocado nuevas perturbaciones energéticas y que los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril.
El problema para Washington es que una guerra prolongada puede generar costos militares y económicos crecientes, además de mantener a las fuerzas estadounidenses comprometidas durante un período indefinido.
El debate dentro de la Casa Blanca parece haber cambiado.
Según el Wall Street Journal, algunos de los principales asesores de Trump han reconocido en privado que Irán podría resistir la presión estadounidense durante mucho tiempo. La posibilidad de que el conflicto se extienda hasta 2029 habría sido discutida con el presidente.
Esta advertencia es importante porque contradice la expectativa de una guerra breve. Mantener operaciones militares durante años exigiría recursos, rotaciones de tropas, despliegues navales y una estrategia política sostenible.
Además, Estados Unidos tiene otros compromisos militares y estratégicos en Europa y Asia. Una guerra prolongada en Medio Oriente puede limitar la capacidad estadounidense para concentrarse en otras prioridades.
Aquí aparece una de las cuestiones más importantes.
Trump podría declarar que la guerra terminó sin que exista necesariamente un tratado de paz formal entre Washington y Teherán.
Una declaración presidencial podría significar que Estados Unidos considera cumplidos sus objetivos militares, que reduce determinadas operaciones o que cambia la naturaleza de su participación. Pero Irán tendría que aceptar el nuevo escenario para que pudiera hablarse realmente de una solución estable.
Y Teherán no parece dispuesto simplemente a aceptar las condiciones estadounidenses.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó recientemente que Irán no se rendirá frente a la presión externa. Al mismo tiempo, Irán ha participado en iniciativas diplomáticas destinadas a reducir las tensiones regionales.
Esto deja abierta la posibilidad de una fórmula intermedia: ni guerra total ni tratado de paz definitivo, sino una situación de alto el fuego, presión económica, operaciones limitadas y negociaciones indirectas.
La economía internacional es otra razón para buscar una salida.
El estrecho de Ormuz es fundamental para el transporte mundial de hidrocarburos. Cualquier interrupción prolongada puede aumentar los precios de la energía y trasladarse rápidamente al costo de la gasolina, el transporte, los alimentos y otros productos.
La situación se complicó todavía más después de nuevos ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita, en un momento en que la región ya enfrenta importantes interrupciones.
Para Washington, por lo tanto, el conflicto ya no es solamente una cuestión militar. También es un problema económico internacional.
Trump llegó a la Casa Blanca defendiendo una política exterior que evitara guerras prolongadas. Sin embargo, el conflicto con Irán se ha transformado en una confrontación mucho más extensa de lo que inicialmente se esperaba.
Reuters ha comparado la situación con las llamadas guerras interminables de la etapa posterior al 11 de septiembre, señalando que la campaña contra Irán ha generado debates sobre los objetivos finales y una estrategia de salida.
Por eso, declarar el final de la guerra podría tener una importancia política considerable. Trump podría argumentar que Estados Unidos alcanzó sus objetivos y que Washington ya no necesita mantener una guerra abierta.
Pero la dificultad estará en demostrar qué significa exactamente la “victoria” y qué garantías existen para impedir que el conflicto vuelva a comenzar.
La posibilidad de que Trump declare terminada la guerra no significa que el conflicto haya terminado.
Las fuerzas estadounidenses continúan desplegadas en la región, Irán mantiene capacidad militar y las tensiones alrededor de las rutas marítimas siguen siendo elevadas. Además, las declaraciones públicas de Teherán muestran que el gobierno iraní no acepta una capitulación ante Washington.
El escenario más probable, por ahora, es que Washington intente transformar una guerra abierta en una combinación de presión económica, presencia militar y negociaciones.
La gran incógnita será si Trump consigue presentar ese cambio como el final de la guerra y, al mismo tiempo, convencer a Irán de que el nuevo arreglo es aceptable.
Después de meses de enfrentamiento, terminar la guerra puede resultar mucho más complicado que comenzarla. Y la verdadera prueba para Washington no será solamente anunciar el final del conflicto, sino conseguir que ese anuncio produzca una paz que pueda mantenerse.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado en Dublin que el desarrollo de un eventual conflicto entre la Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas sería un “desastre potencial”.
Trump se mostró confiado en prevenir una escalada. Es decir, se declaró dispuesto a intervenir en la gran causa nacional de la Argentina,
El escenario elegido para estas declaraciones añade una densidad simbólica singular. Pronunciar palabras sobre nuestras islas en suelo irlandés —una nación profundamente marcada por su propia historia de autodeterminación e disputas territoriales con la Corona británica— otorga un eco particular al mensaje.
El mandatario republicano respondió preguntas durante una conferencia de prensa junto al primer ministro irlandés, Micheál Martin. “Las Islas Malvinas…acá vamos de nuevo”, introdujo Trump. “Son muy interesantes. El Reino Unido tiene algunos problemas con la inmigración, con la energía, así que no lo sé. No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Están muy lejos”, dijo al medio GB News.
Y añadio:
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo. Pero ahora mismo hay dos países que no están contentos con la situación en las Malvinas”.
Torneo de golf
El jefe de la Casa Blanca mantuvo conversaciones el sábado en Dublín con su homóloga irlandesa, Catherine Connolly, durante una visita de fin de semana que tiene más que ver con un importante torneo de golf que se celebra en un campo de su propiedad en la costa atlántica del país. También se reunió con el primer ministro del país, Micheál Martin..
Trump pronunciará unas palabras ante líderes empresariales de ambos países en la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en la capital irlandesa antes de viajar a su club de golf en Doonbeg, en la costa al otro lado del país, para ver el Irish Open.
Connolly es una política de izquierdas que estuvo entre quienes protestaron por la visita de Trump en 2019, durante su primer mandato. Ahora es la jefa de Estado electa de Irlanda, un cargo en gran medida ceremonial. Partidaria de la causa palestina, en el pasado criticó la política estadounidense en Oriente Medio y calificó a Trump de “abusón”.
La mandataria recibió a Trump al final de una alfombra roja en su residencia oficial. Se estrecharon la mano y conversaron antes de entrar. Trump salió apenas unos minutos después y saludó mientras una banda de las Fuerzas de Defensa de Irlanda interpretaba el himno nacional de Estados Unidos y pasó revista a una guardia de honor del Ejército irlandés.
Connolly se reunió luego con Trump al aire libre para presentar a las delegaciones de ambos países antes de volver al interior para su reunión a puerta cerrada.
La visita es el último ejemplo de la mezcla de las funciones oficiales de Trump con sus intereses personales.
Repasen brevemente el historial de Trump y verán rápidamente un patrón.
Elige un objetivo débil. Ataca a ese objetivo débil. El objetivo débil se rinde y le da dinero. Elige el siguiente objetivo débil. Repite el ciclo.
Netanayau lleva 30 años gritando que Irán está a 30 días de tener armas nucleares.
Obama llegó a un acuerdo para impedir que Irán desarrollara armas nucleares.
Trump rompió el acuerdo y ahora intenta obligar a Irán a volver a negociar.
Trump eligió a Irán como objetivo. Sin un plan de ataque, el ejército estadounidense atacó a Irán. Trump esperaba que Irán se rindiera y cediera, pero se burlaron de él.
Ahora, Trump no sabe qué hacer. Nunca en su vida se ha topado con nadie que le plante cara, y como el matón que es, cuando alguien se le opone, se derrumba.
Trump perdió la guerra contra Irán antes de que se lanzara la primera bomba. ¿Por qué?
Sin objetivo Sin plan de ataque En la guerra, estos dos elementos marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso.
La guerra entre Trump e Irán demuestra que no es más que un matón que está fuera de su alcance. El problema es que, si se retira ahora, no parecerá el dictador fuerte que ha proyectado a lo largo de su vida. El dictador fuerte que siempre gana.
Sufre de demencia avanzada y problemas cardíacos. La Casa Blanca intenta ocultarlo, pero todos ven las señales de que no sobrevivirá al año.
Donald Trump ha convertido su relación con la justicia estadounidense en uno de los capítulos más extraordinarios de la política moderna de Estados Unidos. Desde las acusaciones relacionadas con las elecciones de 2020 hasta su condena en Nueva York por falsificación de registros comerciales, el expresidente y actual presidente ha utilizado una estrategia jurídica y política basada, en buena medida, en cuestionar la legitimidad de los procesos en su contra.
Pero los tribunales han establecido límites.
Uno de los momentos más importantes ocurrió en febrero de 2024, cuando un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia rechazó por unanimidad —3-0— el argumento de Trump de que un expresidente gozaba de inmunidad absoluta frente a una acusación penal relacionada con sus acciones para permanecer en el poder después de perder las elecciones de 2020.
Aquella decisión tuvo una enorme importancia constitucional.
“Presidente” no significa “por encima de la ley”
El argumento de Trump era esencialmente que las acciones realizadas durante su presidencia estaban protegidas por la inmunidad presidencial.
Los jueces rechazaron una interpretación tan amplia.
El tribunal sostuvo que, una vez terminada su presidencia, Trump no podía utilizar el cargo como una protección general contra una acusación penal. La decisión estableció una idea fundamental: el presidente tiene poderes extraordinarios, pero esos poderes no crean automáticamente una licencia para cometer delitos.
Sin embargo, la historia jurídica no terminó allí.
Trump recurrió a la Corte Suprema, que en julio de 2024 produjo una decisión mucho más compleja. Los magistrados establecieron que los expresidentes poseen inmunidad absoluta respecto de determinados actos oficiales que forman parte de sus poderes constitucionales y, para otros actos oficiales, existe al menos una presunción de inmunidad. Pero los actos no oficiales no están protegidos.
La decisión modificó profundamente el panorama.
La diferencia entre actos oficiales y privados
Esta distinción es ahora el centro de muchas de las disputas legales de Trump.
Una decisión presidencial relacionada con las funciones constitucionales del mandatario puede recibir protección. Pero una actividad privada, electoral o personal no se convierte automáticamente en un acto oficial simplemente porque quien la realiza ocupa la Casa Blanca.
Esa diferencia acaba de aparecer nuevamente en el caso de Stormy Daniels.
Trump fue condenado en mayo de 2024 por 34 cargos de falsificación de registros comerciales relacionados con un pago de US$130.000 realizado durante la campaña presidencial de 2016 para mantener en silencio una relación que Trump negaba.
El 28 de agosto de 2026, el juez federal Alvin Hellerstein rechazó el intento de Trump de trasladar ese caso desde el sistema judicial estatal de Nueva York al federal y utilizar la doctrina de inmunidad presidencial para intentar eliminar la condena.
La conclusión fue contundente: el pago y su encubrimiento eran asuntos privados, no funciones presidenciales.
¿Significa esto que Trump irá nuevamente a juicio?
No necesariamente.
Aquí es importante separar tres conceptos: acusación, juicio y condena.
Trump ya fue sometido a juicio en el caso de Nueva York y fue declarado culpable. Lo que continúa ahora son las apelaciones y los esfuerzos de su equipo legal para conseguir que esa condena sea anulada.
El reciente fallo federal no significa que mañana Trump será enviado a prisión.
De hecho, el juez que dictó la sentencia en el caso de Nueva York no le impuso pena de prisión. Pero la condena penal continúa teniendo importancia histórica y jurídica.
Trump fue el primer expresidente estadounidense condenado por un delito.
El problema de las elecciones de 2020
El asunto potencialmente más trascendental era, sin embargo, el proceso federal relacionado con los esfuerzos de Trump para impedir o revertir la certificación de la victoria de Joe Biden en las elecciones de 2020.
Ese proceso quedó profundamente afectado por la decisión de la Corte Suprema sobre inmunidad y posteriormente por el regreso de Trump a la presidencia.
La cuestión constitucional continúa siendo enorme: ¿hasta dónde puede llegar la protección de un presidente cuando sus acciones están relacionadas con el ejercicio del poder?
La respuesta de los tribunales ha sido que no todo lo que hace un presidente es necesariamente un acto oficial.
Esta distinción puede parecer técnica, pero tiene consecuencias enormes para el futuro de la democracia estadounidense.
Una batalla que va mucho más allá de Trump
El caso Trump ha creado un precedente que afectará a futuros presidentes.
Si un presidente pudiera afirmar que cualquier acción realizada mientras ocupa el cargo es automáticamente oficial, prácticamente cualquier conducta presidencial podría quedar protegida.
Por el contrario, si un presidente pudiera ser procesado penalmente por cualquier decisión política tomada durante su mandato, los futuros gobiernos podrían enfrentarse a una sucesión interminable de procesos judiciales.
La Corte Suprema intentó establecer una frontera.
El problema es que esa frontera será disputada durante muchos años.
Trump contra los tribunales
Trump ha respondido históricamente a sus problemas judiciales con una combinación de recursos legales, apelaciones y ataques políticos.
Sus seguidores consideran que los procesos contra él son parte de una persecución política destinada a impedir su regreso al poder.
Sus críticos sostienen exactamente lo contrario: que Trump intenta utilizar su poder político para evitar que el sistema judicial pueda responsabilizarlo por sus actos.
Ambas posiciones han convertido los tribunales en otro campo de batalla de la polarización estadounidense.
Y esto constituye uno de los mayores peligros institucionales.
Cuando millones de ciudadanos dejan de aceptar las decisiones judiciales simplemente porque perjudican a su candidato, la confianza en las instituciones comienza a deteriorarse.
La derrota 3-0
El significado histórico de aquel 3-0 de 2024 no está solamente en Trump.
Los tres jueces dijeron, en esencia, que la presidencia no convierte a una persona en monarca.
El principio es fundamental para el sistema estadounidense: el presidente ejerce enormes poderes, pero sigue sujeto a la Constitución y a la ley.
La posterior decisión de la Corte Suprema introdujo importantes protecciones para los actos oficiales. Pero tampoco creó una inmunidad absoluta para cualquier conducta realizada durante la presidencia.
Ese límite continúa siendo particularmente importante.
El futuro judicial de Trump
Trump todavía tiene herramientas legales.
Puede apelar decisiones, presentar nuevos argumentos constitucionales y cuestionar la aplicación de las leyes. Sus abogados continuarán intentando aprovechar la doctrina de inmunidad presidencial establecida por la Corte Suprema.
Pero los tribunales ya han demostrado que no aceptarán necesariamente una interpretación ilimitada de esa doctrina.
El fallo de Hellerstein de agosto de 2026 constituye una nueva señal en ese sentido. El juez no aceptó que la inmunidad presidencial pudiera transformar una conducta privada anterior a la presidencia en un acto oficial protegido.
Un presidente frente a una pregunta histórica
El verdadero debate no es simplemente si Donald Trump será condenado, absuelto o si alguna de sus condenas será anulada.
La pregunta histórica es mucho más profunda:
¿Puede un presidente de Estados Unidos utilizar el poder de la presidencia para protegerse de las consecuencias legales de sus propios actos?
La respuesta que está emergiendo de los tribunales es compleja.
Sí existe inmunidad presidencial.
Pero no es ilimitada.
Sí existen actos oficiales protegidos.
Pero también existen actos privados que pueden quedar fuera de esa protección.
Y sí, un presidente tiene poderes extraordinarios.
Pero la Constitución estadounidense nunca convirtió al presidente en un rey.
Trump probablemente continuará combatiendo sus procesos judiciales durante años. Algunas decisiones pueden favorecerlo y otras pueden perjudicarlo. El panorama todavía puede cambiar.
Lo que ya resulta evidente, sin embargo, es que su batalla con los tribunales se ha convertido en uno de los mayores desafíos constitucionales de la historia reciente de Estados Unidos.
El 3-0 de 2024 fue uno de los primeros grandes golpes contra su teoría de inmunidad absoluta. La decisión posterior de la Corte Suprema complicó esa conclusión al reconocer una protección significativa para actos oficiales. Y el fallo de agosto de 2026 demuestra que la discusión está lejos de terminar.
Trump puede haber ganado importantes batallas jurídicas.
Pero los tribunales también han dejado claro que la presidencia no es un escudo universal contra la responsabilidad penal.
Javier Milei, el controvertido presidente argentino y autoproclamado “anarcocapitalista”, ha sido comparado a menudo con el expresidente estadounidense Donald Trump, no solo por su estilo político combativo, sino también por su abierta admiración por la personalidad y las políticas de Trump. La fascinación de Milei por Trump es emblemática de una tendencia global en la que los líderes populistas de derecha se imitan mutuamente, particularmente en su uso del espectáculo mediático, la retórica antisistema y los llamados al nacionalismo.
El ascenso político de Milei refleja el de Trump en varios aspectos clave. Al igual que Trump, Milei entró en la política desde fuera del establishment tradicional. Originalmente era economista y personalidad televisiva, ganando popularidad gracias a sus explosivas diatribas contra la clase política argentina, la intervención estatal y el sistema bancario central. Trump, magnate inmobiliario y estrella de telerrealidad, también aprovechó su fama mediática y su estatus de outsider para lanzar una campaña presidencial inesperada y exitosa. Ambos hombres cultivaron una clientela casi de culto presentándose como valientes defensores de la verdad que desafiaban a las élites corruptas.
Una de las señales más evidentes de la admiración de Milei es su mimetismo estilístico. Milei ha adoptado una personalidad extravagante y confrontativa, similar a la de Trump, utilizando lenguaje vulgar, insultos y declaraciones incendiarias como herramienta política. Ha calificado a sus oponentes de “parásitos de izquierda”, en un gesto que evoca el lenguaje despectivo de Trump hacia los demócratas y los medios de comunicación. Este estilo retórico está diseñado no solo para movilizar a su base, sino también para dominar los ciclos mediáticos y desviar el discurso político hacia los extremos.
Ideológicamente, ambos líderes comparten una desconfianza fundamental hacia las instituciones gubernamentales tradicionales. Milei ha atacado abiertamente al Banco Central de Argentina, calificándolo de “estafa”, y se ha comprometido a abolirlo, una medida que resuena con los sentimientos antiglobalización y anti-Reserva Federal de Trump. También coinciden en temas como la desregulación, las rebajas de impuestos y la retórica antisocialista. Milei ha advertido repetidamente sobre los peligros del socialismo en América Latina, al igual que los mensajes alarmistas de Trump sobre la izquierda en la esfera política estadounidense.
La fascinación de Milei por Trump también se extiende a la política internacional. Ha expresado admiración por la doctrina “América Primero” de Trump, lo que indica un cambio en la política exterior argentina hacia vínculos más estrechos con Estados Unidos e Israel y un alejamiento de las alianzas latinoamericanas tradicionales como el Mercosur o los vínculos con China. Esta reorientación refleja una alineación ideológica más amplia con la ola nacionalista-populista que Trump contribuyó a impulsar a nivel mundial.
Sin embargo, existen diferencias importantes. Mientras que Trump basó gran parte de su apoyo en valores conservadores como la religión, prteccionismo económico y las restricciones migratorias, la plataforma de Milei es libertaria e incluso antiestatista. Sus propuestas económicas son más radicales que las de Trump, incluyendo la dolarización de la economía argentina y el desmantelamiento de numerosos organismos estatales.
En definitiva, la fascinación de Milei por Trump revela una tendencia más profunda: la globalización de la política populista. En la era de las redes sociales y el branding político, líderes como Trump se han convertido en modelos a seguir para aspirantes a políticos de todo el mundo. Para Milei, Trump representa tanto un ídolo político como un símbolo de lo que es posible cuando se rompen las reglas de la política convencional. Queda por ver si esta admiración se traduce en una gobernanza eficaz, pero su poder simbólico en la configuración de la identidad política es innegable. Y queda por ver como queda ante los mundo Estados Unidos luego del paso de la administración Trump, que pueda afectar el futuro de Argentina, hoy aliado del país de Norte America.
Predecir quién ganará una guerra entre Estados Unidos e Irán no es algo que se pueda afirmar con certeza, y un análisis responsable evita declarar ganadores definitivos en conflictos reales o emergentes. Lo que los expertos y los informes actuales sugieren son escenarios y riesgos probables, basados en las capacidades militares, los objetivos estratégicos y las realidades geopolíticas a febrero de 2026.
⚔️ 1. La situación actual es compleja y está en constante evolución
Según múltiples informes fiables, Estados Unidos e Israel han lanzado ataques militares coordinados contra Irán, dirigidos contra infraestructura militar y puestos de liderazgo. Teherán ha respondido con lanzamientos de misiles en toda la región, alcanzando posiciones aliadas de Israel y Estados Unidos, intensificando un conflicto que podría extenderse más allá de las hostilidades directas a frentes indirectos.
Al mismo tiempo, se informó que diplomáticos estuvieron cerca de llegar a un acuerdo en conversaciones mediadas por Omán para limitar el programa nuclear iraní, pero la escalada militar interrumpió ese esfuerzo.
2. Lo que dicen los expertos sobre las perspectivas Fortalezas de Estados Unidos
Estados Unidos posee una superioridad militar abrumadora en tecnología, logística y proyección de poder, con portaaviones, fuerzas aéreas avanzadas y armas de precisión.
Sus aliados, como Israel y sus socios regionales, amplían esa capacidad.
Los líderes estadounidenses han expresado públicamente su confianza en que cualquier conflicto no se convertirá en una guerra a gran escala prolongada. Por ejemplo, el vicepresidente J.D. Vance declaró recientemente que “no hay posibilidad” de que Estados Unidos se vea arrastrado a una guerra larga e indefinida contra Irán, enfatizando que los ataques militares serían limitados y definidos, no indefinidos.
Posición de Irán
Irán posee un potente arsenal de misiles y drones y tiene la capacidad de atacar a países vecinos y posiciones estadounidenses en la región.
También ejerce influencia a través de milicias aliadas y grupos aliados en Irak, Siria, Líbano y Yemen. Los líderes iraníes advierten que una guerra con EE. UU. sería “catastrófica para todos”, aunque también afirman que el conflicto no es inevitable y puede evitarse mediante la diplomacia.
⚖️ 3. Resultados más plausibles (no ganadores)
En lugar de un claro “ganador”, los analistas describen posibles escenarios que muestran cómo podría desarrollarse el conflicto:
Participación militar limitada
Una serie corta de ataques podría debilitar objetivos militares clave sin desembocar en una guerra total. EE. UU. podría lograr objetivos tácticos, evitando al mismo tiempo un gran combate terrestre o una ocupación atrincherada.
Conflicto prolongado de baja intensidad
Irán podría responder con ataques sostenidos con misiles y por delegación, lo que provocaría escaramuzas continuas. Esto podría asemejarse a una tensión prolongada como la observada en conflictos anteriores en Irak o Siria, sin un vencedor definitivo.
Escalada hacia una Guerra Regional Más Amplia
Si continúan las represalias, otros actores regionales podrían verse involucrados, lo que aumenta el riesgo de un conflicto más amplio en Oriente Medio, lo que sería costoso para todos los involucrados y tendría consecuencias económicas globales.
⚠️ Resolución Diplomática
Existe la posibilidad de que la reanudación de las negociaciones, quizás impulsada por la presión internacional, pueda detener las hostilidades directas y conducir de nuevo hacia un acuerdo nuclear.
Por Qué No Hay Un Ganador Claro
El conflicto militar no es un juego de suma cero donde un bando simplemente “gana”. Incluso si un bando domina militarmente, la guerra causa:
Sufrimiento civil significativo
Perturbación económica
Inestabilidad regional a largo plazo
La geografía de Irán y sus tácticas asimétricas hacen improbable una victoria rápida y total de Estados Unidos, y las represalias iraníes podrían extender el conflicto más allá de los enfrentamientos en el campo de batalla.
En resumen
Ninguna fuente creíble predice una victoria directa de Estados Unidos en una hipotética guerra a gran escala contra Irán. En cambio, los analistas describen una gama de resultados —desde una acción militar limitada hasta un diálogo prolongado o una diplomacia renovada— con grandes incertidumbres y riesgos para ambas partes. La atención se centra en la diplomacia y la contención, no en el triunfo militar.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, mira a lo lejos. Viste una camisa negra.
El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, se unirá a las conversaciones con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara el miércoles, luego de que el presidente ucraniano expresara su deseo de intensificar las negociaciones de paz.
Zelensky
“Acercar el fin de la guerra con todas nuestras fuerzas es la máxima prioridad de Ucrania”, declaró Zelensky, añadiendo que los esfuerzos también se centrarán en reanudar los intercambios de prisioneros.
Turquía ha mantenido relaciones tanto con Kiev como con Moscú y ha sido sede de conversaciones entre ambas partes en el pasado.
Sin embargo, ningún representante ruso participará en la reunión en Ankara, según informó el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
Añadió que, si bien no existían “planes concretos” para que Vladímir Putin hablara con la parte turca ni con Witkoff, el presidente ruso estaba “por supuesto abierto al diálogo”.
Ankara será la cuarta capital que Zelenski visite en pocos días. En Atenas cerró un acuerdo de suministro de gas, en París firmó un convenio para la adquisición de hasta 100 aviones de combate y en Madrid mantuvo conversaciones sobre cooperación con fabricantes de armas españoles.
Estas visitas forman parte de la misión de Zelenski para intentar reforzar el apoyo europeo a Ucrania mientras se intensifican los ataques rusos contra el país y las tropas de Moscú se acercan a la ciudad clave de Pokrovsk, en el este del país.
En el plano interno, Zelenski se enfrenta a la crisis más grave en años. Varios miembros de su círculo más cercano están siendo investigados por coorganizar una trama criminal a gran escala, y dos ministros han dimitido.
El escándalo amenaza con agravarse aún más, y algunos líderes de la UE —que en diciembre decidirán si desbloquean un préstamo de 140.000 millones de euros (121.000 millones de libras esterlinas) para Kiev, basado en activos estatales rusos congelados— han advertido a Zelensky que debe intensificar sus esfuerzos para combatir la corrupción.
ErdoganTrump
A medida que se acerca el cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, Moscú y Kiev mantienen posturas fundamentalmente opuestas sobre cómo poner fin a la guerra.
A principios de este mes, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que las condiciones de Rusia para una paz no habían cambiado desde que Putin las expuso en 2024.
En aquel momento, el presidente ruso exigió que Kiev renunciara a cualquier aspiración de unirse a la OTAN, así como la retirada total de Ucrania de las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
Zelensky ha argumentado repetidamente que la retirada de Donetsk y Lugansk —conocidas en conjunto como el Donbás— dejaría al resto del país vulnerable a futuros ataques.
Tras una larga reunión con Putin en abril, Witkoff pareció sugerir que un acuerdo de paz entre Moscú y Kiev dependía del estatus de las regiones ucranianas en disputa, así como de Crimea, que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014. Esta postura generó tensiones con Zelensky, quien lo acusó de “difundir la narrativa rusa”.
Zelensky y Witkoff no se han reunido desde principios de septiembre. Si bien durante el verano se sucedieron numerosas conversaciones y reuniones de alto nivel —incluidas las de Trump y Putin—, los esfuerzos estadounidenses por lograr un alto el fuego entre Rusia y Ucrania se han estancado.
En un momento dado, parecía que Trump y Putin iban a reunirse de nuevo en Budapest, pero la cumbre se canceló, al parecer después de que Estados Unidos se percatara de que Moscú no tenía intención de ceder en varias exigencias inaceptables para Kiev.
No obstante, el contacto entre funcionarios estadounidenses y rusos ha continuado, aunque de forma discreta. Según los informes, el enviado especial de Putin, Kirill Dmitriev, estuvo en Washington para reunirse con Witkoff a finales de octubre, pocos días después de que Trump impusiera sanciones a las dos mayores compañías petroleras de Rusia.
Elon Musk no puede ser deportado bajo la ley estadounidense actual, ya que es ciudadano estadounidense naturalizado. Musk se nacionalizó en 2002, tras emigrar de Sudáfrica y vivir en Estados Unidos durante varios años.
Musk
Si bien el presidente Trump afirmó recientemente que “consideraría” la deportación de Musk en medio de su disputa pública, los expertos legales son claros: los ciudadanos estadounidenses, naturalizados o por nacimiento, no pueden ser deportados a menos que su ciudadanía sea revocada previamente mediante un proceso legal conocido como desnaturalización.
¿Qué es la desnaturalización?
Es un proceso legal poco común en el que el gobierno revoca la ciudadanía de alguien si esta se obtuvo mediante fraude o tergiversación.
Los motivos pueden incluir mentir en los formularios de inmigración u ocultar antecedentes penales.
Requiere procedimientos judiciales y pruebas contundentes, no solo la autorización presidencial.
Trump
No hay evidencia pública de que la ciudadanía de Musk se haya obtenido fraudulentamente, por lo que cualquier intento de deportarlo probablemente sería inconstitucional y fracasaría.
¿Por qué la confusión? Musk ha criticado públicamente las políticas de Trump, especialmente la “Gran y Hermosa Ley”, lo que ha generado tensión política.
Los comentarios de Trump sobre “considerar” la deportación probablemente fueron retóricos o represalias, sin fundamento legal.
En resumen: Ningún presidente puede deportar unilateralmente a un ciudadano estadounidense, y la ciudadanía de Elon Musk está garantizada a menos que un tribunal lo disponga.
En 1972, el comediante George Carlin identificó siete palabras prohibidas en televisión: “mierda”, “meada”, “joder”, “coño”, “chupapollas”, “hijo de puta” y “tetas”.El viernes pasado, The New York Times identificó 199 palabras y frases prohibidas en la administración Trump.Entre ellas se incluyen: “sesgado”, “ciencia del clima”, “mujer”, “mujeres”, “socioeconómico”, “desfavorecido” y “patrimonio cultural”. La obscenidad ya no es lo que era. La lista del Times de palabras prohibidas de Trump, según el periódico, está necesariamente incompleta.Por ejemplo, no incluye “Enola Gay”, prohibida como parte de la purga de DEI del secretario de Defensa Pete Hegseth por la hilarante razón de que incluía la palabra ofensiva “gay”.(El lanzamiento de la primera bomba atómica ha sido polémico durante mucho tiempo, pero nunca por ser progresista).
Carlin
La prohibición de Trump no es absoluta.Algunas palabras y frases, según informó el Times, están totalmente prohibidas en los sitios web del gobierno federal y en los programas escolares financiados por el gobierno, pero otras pueden usarse con extrema discreción.Cuando se encuentran, estas últimas se marcan automáticamente para su revisión, no solo en los sitios web gubernamentales y en los programas escolares, sino también en las propuestas de subvención y los contratos.Según tengo entendido, al solicitar una subvención del gobierno está bien decir: “Denme un dinerito”, pero no está bien decir: “Denme un dinerito para estudiar el trauma sufrido por minorías en riesgo”, porque “trauma”, “en riesgo” y “minorías” están en la lista de prohibiciones. Los liberales, por supuesto, no son ajenos a jugar a la palabra poli, y de hecho, en febrero de 2021, el Times informó que el gobierno de Biden eliminó la palabra “extranjero ilegal” y exigió que la palabra “tribal”, aplicada a los nativos americanos, se escribiera con mayúscula. Pero estos fueron, en su mayoría, reversiones de las políticas de Trump que exiliaron frases como “inmigrante indocumentado” y “cambio climático”.La frase “cambio climático” ha vuelto a la lista de tabúes de Trump.Con “inmigrante indocumentado”, la cosa es un poco más complicada.Tanto esa frase como “inmigrante ilegal” ya no pueden usarse porque la palabra “inmigrante” está prohibida.¿Acaso eso fomenta el uso del desagradable término peyorativo “ilegales”?Además, los partidarios de Trump, a pesar de su manifiesto tribalismo, no pueden decir “tribal”, ni siquiera con una discreta “t” minúscula. Díganle adiós a “persona embarazada”, una frase que el gobierno de Biden favoreció como un guiño a la comunidad transgénero.Por razones similares, LGBT y LGBTQ ahora se han relegado a LGB.En cuanto al embarazo, los policías del mundo de Trump se crearon un problema interesante.“Mujeres embarazadas” sería el sustituto lógico de “persona embarazada”, pero con “mujeres” y “mujeres” en la lista de tabú, nos vemos obligados a llamarlas… ¿”damas embarazadas”?Ese es un término sorprendentemente inadecuado para describir a una niña de 12 años víctima de violación que, debido a que la mayoría designada por Trump en la Corte Suprema anuló Roe contra Wade, no pudo abortar en el estado de Misisipi y, en consecuencia, comenzó séptimo grado como madre a los 13 años.La solución aquí podría ser el término indescriptiblemente triste “preadolescente embarazada”. “Hombres” no está en la lista de tabú, en deferencia al ascenso político de la Manosfera.“Hombres que tienen sexo con hombres” sí está en la lista de tabú, a pesar de que tenemos evidencia convincente de que al menos algunos dentro de esta subcultura homofóbica son homosexuales.“Hombres que tienen sexo con hombres” es un circunloquio para “homosexual masculino”, que, afortunadamente, no está en la lista de tabúes;tampoco lo está “gay”.Los trumpistas, con el debido respeto a Hegseth, parecen tolerar algo la cultura gay, siempre y cuando excluya a las personas transexuales. Los términos “igualdad” y “desigualdad” están prohibidos.Permítanme recordarle a nuestro presidente que tanto la Declaración de Independencia como el Discurso de Gettysburg de Lincoln afirman que todos los hombres son creados iguales.¿Acaso los funcionarios de Trump retirarán estos documentos fundacionales de los Archivos Nacionales y la Biblioteca del Congreso?Variaciones de la palabra “igual” aparecen siete veces en la Constitución.Para mayor seguridad, quizás Trump elimine las tres palabras de ese baño de Mar-a-Lago.
Trump
Algunas de las palabras en la lista del Times son simplemente desconcertantes.¿El gobierno de Trump no permite que nadie diga “prostituta”?Eso suena a un remanente de Biden;la izquierda es el único distrito que conozco donde la palabra “prostituta” es tabú.Se supone que debes decir “trabajadora sexual”, pero eso está descartado porque la Policía de la Palabra de Trump puso “sexo” en su lista de tabúes.Supongo que tendrán que volver a “cortesana” o “zorra”.Volviendo a la pregunta de cómo un tabú progresista se convirtió en un tabú para Trump: quizás lo que Trump pretende evitar es el uso de la palabra “prostituta” como verbo para describir el comportamiento servil de Lindsey Graham, J.D. Vance, Mike Johnson y tantos otros políticos republicanos que una vez lo despreciaron. Además, ¿qué tiene de malo “defensor”?Es un término neutral.¡Los conservadores abogan por cosas todo el tiempo!¿Será porque existe una revista gay llamada The Advocate?Resulta que The Advocate también es el título de una obra que mi difunto padre escribió sobre el caso Sacco y Vanzetti, que se representó durante una semana en Broadway en 1963. Así que sí, esto se está volviendo personal.En la misma línea: a finales de los 70, formé parte del consejo de prosa de una revista literaria universitaria llamada The Harvard Advocate, que (al menos por aquel entonces) era apolítica hasta la médula.Quizás “Harvard” desató una alarma;no está en la lista de tabúes, pero el Departamento de Justicia de Trump odia el lugar y acaba de iniciar una investigación por presunto antisemitismo.No importa que el director de DOGE, Elon Musk, hiciera el saludo Sieg Heil la noche de la investidura y que imitar el gesto de Musk (que Musk insistió en que se malinterpretó) se pusiera de moda entre los seguidores de Trump en la Conferencia de Acción Política Conservadora del mes pasado.Médico, cúrate a ti mismo. Otra palabra completamente neutral que los trumpistas han prohibido es “institucional”.Todos sabemos que Trump está decidido a destruir toda institución gubernamental que pueda controlar, pero prohibir la palabra en sí misma eleva el fanatismo.Por alguna razón, tampoco se puede decir “MSM”, aunque ese término (que significa “medios de comunicación tradicionales”) sea completamente peyorativo.Los reporteros de CNN no se jactan de representar a los MSM.Si Trump quiere prohibir un término autocomplaciente para los medios, debería prohibir “cuarto poder”.
Si trabajas en la administración Trump y quieres que te despidan, publica algo en línea que incluya la frase “diversidad de género”.“Diversidad” es la palabra más prohibida en la lista de tabúes de Trump, apareciendo nada menos que 10 veces (15 si se añade “diverso”).“Género” ocupa el segundo lugar, apareciendo nueve veces.Y sí, la administración Trump prohíbe específicamente la frase “diversidad de género”.Al parecer, no hay nada que Trump deteste más que la diversidad de género. Con eso en mente, el martes por la noche busqué “diversidad de género” en la página web de una agencia gubernamental y me encantó encontrar nada menos que 193 entradas.No identificaré la agencia porque no quiero meter en problemas a sus empleados.Pero parece que la resistencia anti-Trump sigue viva y coleando en las entrañas de la bestia.Como diría Carlin, debemos seguir explorando todos los medios posibles para detener a este psicópata.
“¿Por qué, oh dioses, todo, todo es eterno y sólo la felicidad no?”.
Johann Wolfgang von Goethe.
¡Veníamos tan bien! La economía está estabilizada y recuperándose después de la dura (menor que la pronosticada) caída, producida por el drástico ajuste que se vio obligado a hacer Javier Milei para paliar, en alguna medida, el desastre producido por los 16 años en los cuales los argentinos, con nuestra habitual compulsión suicida, elegimos al pero-kirchnerismo para que nos gobernara. La velocidad de esa recuperación y, sobre todo, la abrupta reducción del salvaje índice de inflación que el otro “triángulo de hierro” (Fernández + Sergio Aceitoso Massa) nos legara son reconocidas en el mundo. Y qué decir del claro mejoramiento – salvo en la pavorosa e inviable Provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kiciloff, cómplice de esa tríada delincuencial – en los índices de seguridad ciudadana y la práctica desaparición de los piquetes, que tanto nos complicaron la vida.
Milei también nos desafilió del “club de los horribles” – Venezuela, Irán, Rusia, China, Cuba, Nicaragua, etc. – al cual la emperatriz hotelera y su marido nos habían asociado, con más que turbios negocios, pese a las masivas violaciones de los derechos humanos que cometían esas dictaduras. Y se abrazó con líderes de derecha antes, inclusive, de que algunos de ellos triunfaran en las elecciones; Donald Trump, Giorgia Meloni, Najib Bukele, Santiago Abascal, Jair Bolsonaro, etc., lo recibieron con los brazos abiertos.
Pero todo ese marco se alteró y cayeron los antifaces por una serie de hechos protagonizados por el Presidente, sin dar explicaciones. Anticipo, antes de entrar en ellos, que dudo que tengan fuerte efecto negativo sobre su popularidad a la hora en que su partido – La Libertad Avanza – compita en las elecciones legislativas de octubre, porque se trata de temas ajenos a las urgencias cotidianas de la inmensa mayoría. Aunque salgan a matarme los nuevos “cabeza-de-termo”, que aceptan cualquier locura del Presidente y dicen que, con mis críticas, estoy dando pasto a las fieras, no puedo guardar callar frente a las grandes similitudes que veo entre su forma de gobernar y la de Cristina Fernández, atropellos a la República y su Constitución incluidos. Tres de esos episodios tienen un gravoso y común efecto.
El primero fue el cambalache de la cripto-estafa en la que se vio envuelto, impulsado por los varios defectos que padece: incontinencia verbal, gran soberbia y, ahora, incoherencia política. Comprendo, claro, la necesidad que tiene nuestra aún frágil economía de un apoyo de Trump ante el FMI y otros organismos multilaterales, y que ello justifica, de algún modo, el alineamiento con sus cambiantes enfoques geopolíticos, pero creo que Milei exagera; me pareció por completo ridículo que, mientras hablaba Elon Musk (a quien muchos, con preocupación, llaman “co-presidente” en Estados Unidos) en la reunión de CPAC, Milei apareciera en el escenario como un tramoyista de cuarta para entregarle una motosierra de regalo.
Corte Suprema de la Nación.
Se trató de algo menor pero, en cambio, nuestra abstención, exigida por Trump, en la votación para condenar la criminal invasión de Ucrania por Vladimir Putin, nos dejó nuevamente del lado de ese espantoso club que mencioné y, peor aún, constituyó una traición a Volodimir Zelensky, al cual Milei había jurado defender eternamente. Dedicaré la siguiente nota a analizar el escenario generado por la trágica reunión de ayer entre los presidentes de EEUU y Ucrania, pero adelanto que la actitud de Trump me pareció horrorosa y lamentable. A partir de ahora, Europa estará sola para defender las fronteras comunitarias contra el expansionismo ruso.
Pero, en la Argentina, el tema de la semana fue la firma del decreto que designó como ministros de la Corte Suprema al venal, enriquecido e inveterado protector de corruptos Ariel Lijo – que ni siquiera tuvo el decoro de renunciar a su cargo actual de Juez federal y sólo pidió licencia, a modo de cobarde paracaídas – y a Manuel García Mansilla, a quien hasta ahora respetaba como académico; digo esto último porque, en una tesis, había criticado que el Ejecutivo recurriera a esta facultad para nombrar jueces. Ambos, además, habían adelantado que no aceptarían asumir sin el acuerdo del Senado. La Corte, finalmente, sólo tomó juramento a García Mansilla, por lo cual Lijo deberá esperar para conocer su suerte al menos hasta el jueves próximo. El comunicado de la Casa Rosada, y las penosas y tragicómicas explicaciones públicas que brindó el Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, otro antiguo integrante de la casta, para intentar justificar ese dislate – legal, pero claramente ilegítimo – fueron una vergüenza y un descarado insulto a la inteligencia, al menos de aquel sector que combate diariamente por la supervivencia de las instituciones republicanas establecidas por la Constitución.
Cuando dije más arriba que todos estos episodios de máscaras caídas tienen un efecto común y devastador me refería a que el bastardeo de la palabra empeñada, tanto del Presidente cuanto de reputados legisladores y elevados jueces, y la clara demostración del total desprecio que sienten todos ellos por las funciones que ejercen, influyen muy negativamente sobre quienes deben tomar las (para nosotros, esenciales) decisiones de inversión, pues degradan aún más la seguridad jurídica, un concepto de enorme relevancia a la hora de decidir hacerlo, o no, en cualquier lugar del planeta. Y en tal sentido ya se expresaron las cámaras empresarias, como AmCham e IDEA, las asociaciones de bancos y decenas de organizaciones jurídicas y personalidades vinculadas a la transparencia en la gobernanza.
El ataque de Donald Trump al gobierno federal de Estados Unidos y al sistema manufacturero interconectado del mundo han llegado juntos a un punto de inflexión económica. “Parece casi inevitable que nos encaminamos hacia una recesión muy, muy profunda”, dijo Jesse Rothstein, profesor de Berkeley y ex economista jefe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos. Una vez que el ritmo de pérdida de empleos cruza una línea crítica, los efectos multiplicadores pueden crecer repentinamente como una bola de nieve. El profesor Rothstein dijo que las nóminas mensuales no agrícolas, el barómetro de la salud económica de Estados Unidos que los mercados siguen de cerca, podrían volverse brutalmente negativas a fines de la primavera, contrayéndose a tasas superadas solo durante los peores meses de Covid y la crisis de Lehman en 2008. “Creo que vamos a ver caídas históricamente grandes.Pérdidas de 400.000 al mes no son inverosímiles porque la gente se está poniendo nerviosa. No se trata sólo de despedir a los empleados federales: también se trata de todas las demás personas que están preocupadas por ser las siguientes, por lo que también están recortando”, dijo.
Trump
Torsten Slok, de Apollo Global, dijo que los despidos podrían acercarse a 1 millón después de tener en cuenta la probable reacción en cadena a través de los contratistas.“Estamos empezando a preocuparnos por los riesgos a la baja para la economía y los mercados”, dijo. El Sr. Slok dijo que es un misterio por qué los diferenciales de crédito y las acciones siguen comportándose tan bien cuando el índice de incertidumbre de la política económica de EE. UU. ahora es más alto que en cualquier otro momento durante la gran recesión.
El profesor Rothstein dijo que el daño no se manifestaría de inmediato debido a los efectos de retardo.Los meses feos serán abril y mayo, pero para entonces los shocks secundarios se habrán extendido por todas partes. “Hay todo tipo de efectos secundarios.Se están recortando los contratos de los contratistas externos.Nadie sabe cuánto costarán las importaciones el mes que viene, o si siquiera vamos a tener pronósticos meteorológicos precisos. ¿Cómo se puede contratar en estas condiciones?Esto va a ser muy, muy malo”, expresó.
Los mercados apuestan implícitamente a que las guerras comerciales de Trump son sólo fanfarronadas, pero el lunes por la noche reiteró que sus aranceles del 25% contra México y Canadá seguirían adelante la semana que viene, lo que enredaría instantáneamente a la industria automotriz norteamericana. “Sería devastador”, dijo Jim Farley de Ford.
Trump siente un odio particular por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y su servicio meteorológico, considerado la punta de lanza de “la industria de alarmas sobre el cambio climático” por el Proyecto 2025 de Maga. A los funcionarios de la NOAA ya se les ha dicho que “cambio climático” y “contaminación” son términos prohibidos de ahora en adelante.La oficina de administración y presupuesto planea recortar el 38% de su financiación como parte de su campaña para erradicar las “agendas progresistas”.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, quiere abolir la agencia por completo. La sorpresa es que el ejército de fanáticos de Elon Musk se está enfrentando a todo el mundo, incluso al Departamento de Defensa de Estados Unidos.La semana que viene despedirá a 5.400 empleados civiles como primera etapa de una reducción del 5 al 8 por ciento del personal del Pentágono para “reducir la grasa y hacer crecer el músculo [guerrero]. Es difícil medir la intensidad macroeconómica de los recortes fiscales porque los jueces están tratando de frenarlos.No sabemos qué es mero teatro.Me inclino a pensar que la guerra cultural es mortalmente seria”. Orville Schell, director de la Sociedad de Asia, dice que Trump se parece extrañamente a su compañero agente de la insurrección, Mao Zedong, que también se deleitaba con el caos permanente como método de gobierno.
La Gran Revolución Cultural Proletaria lanzada en 1966 convirtió en arma el fanatismo de la juventud adoctrinada, instándola a rebelarse y “bombardear la sede” del estado profundo. Los carteles con personajes los incitaban a hacer lo peor: “Mundo en gran desorden: ¡excelente situación!”o “Sin destrucción, no puede haber construcción”, escribe Schell en Project Syndicate. Musk, por su parte, hace una imitación bastante buena del ejecutor de Mao, Kuai Dafu, que levantó una fuerza de choque estudiantil de 5.000 guardias rojos para aplastar la resistencia en la jerarquía comunista. Un joven príncipe llamado Xi Jinping fue enviado a “comer amargura” en los campos de carbón de Shaanxi. ¿Qué piensa ahora el líder de China de este extraño espectáculo en Washington?¿Una satisfacción tranquila de que Estados Unidos se esté desgarrando a sí mismo?¿O la alarma de que la locura se salga de control?Un régimen que despide al personal a cargo de las armas nucleares de Estados Unidos, sin darse cuenta de quiénes son, es un peligro planetario.Pero estoy divagando.
Mao
Trump espera superar cualquier shock contractivo recortando los impuestos con su “UN GRAN PROYECTO DE LEY HERMOSO” que ahora se dirige al Congreso. Pero el riesgo para él es que a) sus maniobras ideológicas harán que la economía se desplome meses antes de que se aplique cualquier estímulo, y b) de todos modos será una papilla aguada. Basta con leer los detalles de la Orden Ejecutiva 14154 para ver que habrá consecuencias económicas reales.La Sección 7, Terminación del Nuevo Trato Verde, dice: “Todas las agencias pausarán inmediatamente el desembolso de los fondos asignados a través de la Ley de Reducción de la Inflación o la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo”. Los jueces han intervenido, pero los casi 300.000 millones de dólares que quedan de la Ley de Infraestructura siguen en el limbo.Freyr Battery ha cancelado una planta de 2.600 millones de dólares en Georgia vinculada al IRA.Kore Power ha abandonado su proyecto de almacenamiento de energía de 1.200 millones de dólares en Arizona.Heliene ha dejado de lado una instalación de células solares de 200 millones de dólares.Nel ha detenido su gigafábrica de 200 millones de dólares en Detroit.Prysmian no fabricará cables submarinos para energía eólica marina después de todo.
La economía estadounidense ha estado mostrando fatiga de fin de ciclo durante algún tiempo, lo que sin duda es la razón por la que Warren Buffett duplicó con creces su tenencia de efectivo y letras del Tesoro a 334.000 millones de dólares el año pasado.Sólo podemos adivinar sus verdaderas razones para cerrar las escotillas: tal vez tema los efectos retardados de las anteriores medidas restrictivas de la Reserva Federal;o tal vez no le guste la anarquía. Los datos estadounidenses de la semana pasada deberían ser una advertencia. Las ventas de viviendas cayeron un 4,9% desde la segunda presidencia de Trump.La encuesta de servicios de S&P Global se inclinó hacia la contracción, y la manufactura se mantuvo firme sólo porque “se adelantó” a las guerras comerciales.“En febrero, la expansión estadounidense flaqueó hasta casi estancarse”, decía. ¿Está mostrando Wall Street la misma complacencia patológica que se vio a fines de 1999, o fines de 2007, o principios de 2020, cuando ya estaba claro para cualquiera que prestara atención científica que el Covid significaba estragos dondequiera que golpeara, avanzando en sacudidas escalonadas durante siete semanas desde China, a Corea, a Irán, a Lombardía (desestimada alegremente como un “problema italiano”) antes de que los inversores reaccionaran?Los mercados se volvieron locos. La pregunta más profunda que debemos hacernos es cuál es el valor de equilibrio de las acciones y los activos financieros en un mundo donde Estados Unidos declara una guerra comercial contra las democracias y se alinea con Rusia y Corea del Norte en geopolítica.Tal vez la inteligencia artificial DeepSeek pueda proporcionar la respuesta.
Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que podría convertirlo en el presidente más poderoso de la historia al utilizar una oscura teoría constitucional para poner en práctica su visión de la autoridad presidencial.La nueva orden busca “controlar a las agencias independientes” al apoderarse de varios departamentos que normalmente actúan de acuerdo con el Congreso y ponerlos bajo el control del poder ejecutivo en la Casa Blanca.
La orden también establece que el presidente y el fiscal general interpretarán la ley, dejando a Trump libre de la supervisión del Congreso y del poder judicial.Los observadores sugieren que Trump está utilizando la teoría ejecutiva unitaria que otorga al presidente una amplia franja de autoridad.La teoría conservadora sostiene que el Artículo II de la Constitución de los EE. UU., que delinea los poderes presidenciales, le da al presidente autoridad exclusiva sobre todos los funcionarios y empleados del poder ejecutivo.
La teoría ejecutiva unitaria es una teoría constitucional en el derecho estadounidense que sostiene que el presidente de los Estados Unidos tiene autoridad exclusiva sobre el poder ejecutivo del gobierno federal.Esta teoría se basa en una interpretación expansiva del Artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, que otorga el “poder ejecutivo” al presidente.
Puntos clave de la teoría del ejecutivo unitario:
Autoridad única: los defensores de la teoría argumentan que el presidente tiene control total sobre el poder ejecutivo, incluido el poder de destituir a cualquier funcionario del poder ejecutivo.
Poder de destitución: la teoría afirma que el presidente puede destituir a cualquier funcionario subordinado designado dentro del poder ejecutivo sin necesidad de una causa.
Centralización del poder: la teoría apunta a centralizar un mayor control sobre el poder ejecutivo en la Casa Blanca, reduciendo la independencia de las agencias y los funcionarios.
Contexto histórico: la teoría ganó prominencia durante la administración Reagan y ha sido apoyada por académicos legales y jueces conservadores.
Acontecimientos recientes: Bajo el presidente Donald Trump, la teoría del ejecutivo unitario ha sido impulsada aún más, con intentos de afirmar un mayor control sobre las agencias independientes y destituir a los funcionarios designados por administraciones anteriores.Esto ha llevado a numerosos desafíos legales y debates sobre el alcance del poder presidencial.
La teoría del ejecutivo unitario no es una ley, sino una teoría constitucional. Esta teoría interpreta el Artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, que otorga el “poder ejecutivo” al presidente, en el sentido de que el presidente tiene autoridad exclusiva sobre todo el poder ejecutivo. Los partidarios de la teoría sostienen que esto permite al presidente controlar y destituir a los funcionarios del poder ejecutivo sin restricciones.
Si bien la teoría ha influido en los argumentos jurídicos y las decisiones políticas, sigue siendo un tema de debate y no está codificada como ley. La aplicación y la aceptación de la teoría pueden variar según las opiniones de la administración actual, los tribunales y la comunidad jurídica en general.
Un tribunal de apelaciones de EE.UU. confirmó este lunes la decisión de un jurado de Nueva York de que el presidente electo del país, Donald Trump, es responsable de agredir sexualmente a la escritora E. Jean Carroll, quien aseguró que el político la violó en 1996 mientras lo acompañaba a un centro comercial.
La sentencia del tribunal confirma la indemnización de 5 millones de dólares para la mujer: tres millones por difamación y dos por daños y perjuicios civiles.
Tras la decisión del jurado, Trump afirmó que no conocía a la demandante y tachó el dictamen de una “vergüenza” y una “cacería de brujas”. Al tratarse de un caso civil y no penal, Trump nunca corrió el riesgo de ser encarcelado por las acusaciones de Carroll.
El caso de E. Jean Carroll contra Donald Trump fue un caso civil porque involucraba acusaciones de abuso sexual y difamación, que normalmente se abordan en un tribunal civil en lugar de un tribunal penal.En un caso civil, la demandante (E. Jean Carroll) solicitó una indemnización monetaria por el daño que afirmó haber sufrido, en lugar de buscar que el acusado (Donald Trump) fuera procesado y castigado penalmente. Los casos civiles se centran en resolver disputas entre personas o entidades y brindar una compensación a la parte perjudicada, mientras que los casos penales implican que el gobierno procese a una persona por violar las leyes penales, con posibles sanciones que incluyen prisión o multas. En este caso, Carroll demandó a Trump por difamación y agresión sexual, solicitando una indemnización por el daño que supuestamente le causó.
El uso de ‘jets’ privados por parte de la demócrata no solo ha sido motivo de críticas por razones económicas, sino también medioambientales, principalmente porque contradice su postura.
La campaña de la candidata demócrata, Kamala Harris, gastó millonarias sumas en vuelos privados el mes pasado, a pocas semanas de los comicios presidenciales de EE.UU. del pasado 5 de noviembre, según datos presentados recientemente ante la Comisión Federal Electoral (FEC, según sus siglas en inglés).
Los documentos precisan que solo en el mes de octubre, el equipo de la actual vicepresidenta estadounidense desembolsó 2,6 millones de dólares: 2,2 millones a la consultora de aviación privada y servicios aéreos Private Jet Services Group, y otros 430.000 dólares a un corredor de vuelos chárter conocido como Advanced Aviation Team.
En septiembre, el personal de la campaña de Harris invirtió 3,1 millones de dólares en este mismo apartado, lo que eleva el total de gastos relacionados con transporte a más de 10 millones de dólares desde julio, cuando Joe Biden abandonó la carrera presidencial.
El uso de aviones privados por parte de la demócrata no solo ha sido motivo de críticas por razones económicas, sino también medioambientales, principalmente porque contradice la postura de quien anteriormente ha hecho llamados a reducir la contaminación y combatir el cambio climático. “Las emisiones de gases de efecto invernadero amenazan nuestro aire y amenazan al planeta, y está dentro de nuestra capacidad como seres humanos cambiar nuestros comportamientos de manera que podamos reducir sus efectos”, dijo en 2019 la entonces senadora por California, según Fox News.
Un informe de 2021 de la ONG Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente señala que estas aeronaves contaminan entre 5 y 14 veces más que los aviones comerciales y 50 veces más que los trenes. Si bien Private Jet Service Group afirma que se preocupa por el impacto que sus vuelos tienen en el medio ambiente y ofrece la posibilidad de comprar la huella de carbonos de cada viaje, no está claro si la campaña de Harris se hizo partícipe de este programa, que invierte en proyectos de reforestación. En cuanto a Advanced Aviation, se desconoce si ofrece una alternativa similar.
Es posible que los costos de los viajes aéreos privados de la campaña de Harris se incrementen aún más, ya que los formularios de gastos que cubren las últimas semanas de la carrera presidencial aún no han sido publicados.
Hasta el 16 de octubre, la campaña oficial de Harris había recaudado más de 1.000 millones de dólares, incluida la etapa de Joe Biden, que abandonó la contienda en julio. Durante ese periodo, gastó 900 millones, aproximadamente. En ese mismo tiempo, según el organismo, la campaña oficial de Donald Trump recaudó 388 millones y gastó 345 millones. La campaña de Harris disponía de 118 millones en efectivo, frente a los 36,2 millones de Trump a fecha del 16 de octubre.
Este fin de semana la Vicepresidente de la Nación VICTORIA VILLARRUEL, hizo un alto en las intrigas palaciegas que tensan su relación con la familia MILEI, y concurrió a las instalaciones militares de Campo de Mayo. Pero no sea mal pensado, no fue a visitar prisioneros adultos mayores imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad, que están pudriéndose en la Unidad Penitenciaria Federal 34 que se levanta dentro de esa guarnición militar. Sí estuvo a pocos metros participando, con casco y fusil en mano, en el “Encuentro de Defensa y Seguridad 2024” organizado por la fábrica de armas BERSA (1). Allí alternó y fotografió con nuestros camaradas “no leprosos” del Ejército Argentino, de diferentes fuerzas de seguridad, policiales, y por supuesto de veteranos, también “no leprosos” de la Guerra de Malvinas. Luego de ello y dada la nueva alineación ideológica del actual gobierno de “Viva la libertad Carajo”, paró con sus “villarruelines” a comer un “combo” en un local de la cadena McDonald’s. Atrás y en el tiempo quedaron los clásicos “choripanes”, a los que eran tan afectos algunos miembros del desastroso gobierno que los antecedió. ¿Si en el norte lo hacen los candidatos presidenciales como BARACK OBAMA, DONALD TRUMP y otros, por qué ella, que también está en permanente campaña no puede aparecer en uno de los simpáticos y mundialmente famosos locales de fast food? Al igual que esos olvidados choripanes pasados de moda quedamos nosotros “los de lesa”, sometidos a los juicios donde haciendo gala de un hijoputismo sin precedentes, representantes del gobierno nacional, provincial, municipal y organizaciones radicalizadas varias, nos querellan a más y mejor. ¿No es una maravilla?
(1) Por Resolución N° 107 del 8 de marzo de 2024, la Ministra de Seguridad PATRICIA BULLRICH le adquirió a la empresa BERSA, armas por un monto de 6 millones de dólares. Lo hizo en forma directa evitando a la Sindicatura General de la Nación, lo cual creó algunas suspicacias, rápidamente silenciadas.
LA PRESENTE NOTA ESTÁ DEDICADA A LOS POLÍTICOS, A LOS “CAMARADAS” UNIFORMADOS
QUE HIPOCRITAMENTE NOS DESECHARON Y POR SUPUESTO TAMBIEN A … RONALD MCDONALD
Natalie Harp: las cartas que escribió a otros presidentes antes de Donald Trump
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Mucho antes de convertirse en una de las personas más cercanas a Donald Trump dentro de la Casa Blanca, Natalie Harp ya tenía una fascinación particular por la presidencia estadounidense. Según reveló su hermano Preston Harp en una entrevista con CNN, esa admiración comenzó cuando ella era adolescente y llegó al punto de escribir cartas a presidentes.
El único mandatario anterior a Trump identificado públicamente por su nombre es George W. Bush. Preston Harp explicó que su hermana escribía a Bush desde aproximadamente los 16 años. No proporcionó públicamente los nombres de los demás presidentes a los que pudo haber escrito, por lo que no existe una lista verificable de todos ellos.
Ese detalle resulta particularmente interesante porque coloca la relación de Harp con Trump dentro de una historia personal mucho más antigua. Su interés por los presidentes no habría comenzado con el empresario neoyorquino convertido en mandatario, sino que formaba parte de una fascinación que se remontaba a su adolescencia.
De George W. Bush a Donald Trump
George W. Bush ocupó la Casa Blanca entre 2001 y 2009, un período marcado por los atentados del 11 de septiembre, las guerras de Afganistán e Irak y grandes debates sobre la política exterior estadounidense.
Según su hermano, Harp era una adolescente profundamente interesada en la figura presidencial y escribió cartas a Bush durante aquellos años. No está claro cuántas cartas envió, qué respuesta recibió —si recibió alguna— ni cuál era exactamente el contenido de esas comunicaciones.
Décadas después, su admiración encontraría un destinatario mucho más cercano: Donald Trump.
La diferencia es enorme. En el caso de Bush, Harp era una adolescente que escribía a un presidente desde fuera del poder. Con Trump, terminó trabajando directamente a su lado y teniendo acceso frecuente al mandatario.
La relación con Trump
Harp comenzó a llamar públicamente la atención de Trump en 2019, cuando apareció en televisión defendiendo al presidente y hablando de cómo las políticas de su administración habían influido en su vida. Posteriormente participó en la Convención Nacional Republicana de 2020 y trabajó en medios conservadores antes de incorporarse al entorno de Trump.
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, su proximidad aumentó todavía más. Actualmente trabaja como asistente ejecutiva y forma parte del reducido grupo de colaboradores que tienen acceso frecuente al presidente.
Las cartas a Trump
La atención sobre Harp explotó en 2026 después de que se conocieran cartas privadas que había escrito a Trump en 2023.
Las cartas eran extraordinariamente personales y expresaban una admiración muy intensa. En una de ellas, según los reportes publicados, Harp escribió que Trump era su “guardian and protector” y utilizó un lenguaje que sorprendió incluso a observadores acostumbrados al fervor de sus seguidores.
El hecho de que Harp ya hubiera escrito a presidentes durante su adolescencia modificó la interpretación de esas cartas. Para sus críticos, muestran una devoción que podría afectar su objetividad como funcionaria. Para sus defensores, reflejan simplemente una admiración política extraordinariamente fuerte.
Su hermano Preston adoptó una posición mucho más crítica y describió la fascinación de su hermana por Trump como una obsesión poco saludable.
Una fascinación que atravesó décadas
La historia de Harp resulta singular porque muestra cómo una fascinación adolescente por la presidencia terminó convirtiéndose en una carrera profesional dentro de la Casa Blanca.
Primero estaban las cartas enviadas desde la distancia. Después llegó la televisión conservadora. Luego, la campaña política. Finalmente, el despacho presidencial.
En ese recorrido, Trump ocupa un lugar especial. No fue simplemente otro presidente al que Harp admiró desde lejos. Fue el mandatario que terminó convirtiéndola en una integrante de su círculo personal y político más próximo.
Sin embargo, conviene mantener una distinción importante: solo George W. Bush ha sido identificado públicamente como otro presidente al que Harp escribió. La afirmación de que escribió a “otros presidentes” procede de su hermano, pero no se han hecho públicos los nombres de todos ellos. Inventar una lista sería ir más allá de la evidencia disponible.
El fenómeno Natalie Harp
El caso de Natalie Harp ha adquirido una dimensión mayor que la de una simple relación entre una funcionaria y un presidente. Su historia plantea preguntas sobre la influencia, la lealtad y los límites entre admiración personal y función profesional.
En septiembre de 2026, además, volvió a ser noticia después de que documentos financieros revelaran que Trump le entregó 45.000 dólares en efectivo como regalo navideño, una suma equivalente aproximadamente a un tercio de su salario anual. La Casa Blanca defendió el pago como parte de una tradición personal de Trump, mientras expertos en ética gubernamental cuestionaron el episodio.
Así, las antiguas cartas a George W. Bush adquieren una nueva dimensión. Aquella adolescente que escribía a presidentes terminó, años después, trabajando prácticamente al lado de uno.
La historia de Natalie Harp es, en cierto sentido, la historia de una obsesión con la presidencia que pasó de las cartas al poder real.
Y Donald Trump terminó siendo, hasta ahora, el presidente al que no solamente escribió: el presidente al que consiguió tener a pocos pasos de distancia.
¿Qué opina de que el presidente iraní dijera que Teherán está “listo para asegurar al mundo” que no busca armas nucleares?
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Firmaron un acuerdo con el presidente Obama que eliminó el 97% de su uranio enriquecido, algo que no se hace si se busca “buscar armas nucleares”.
La única razón por la que estamos teniendo esta discusión es que el impulsivo presidente tuvo otro ataque de ira y rompió el JCPOA porque no soportaba ver la firma de un hombre mejor en la cláusula final.
Peor aún, según personas involucradas en las negociaciones, Irán le estaba ofreciendo a Trump prácticamente el mismo acuerdo cuando Bibi lo convenció de bombardear en su lugar.
Y ahora surge la duda de si Irán llegará a un acuerdo con un hombre que ha demostrado, repetidamente, que su palabra no vale nada y que su mente es tan débil que cayó en la trampa de un discurso de ventas de hace 40 años.
Humillacion
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Donald Trump dedicó el jueves a elogiar efusivamente a Xi Jinping, mientras que el líder chino aprovechó su visita a la Casa Blanca para realizar una demostración de poder con una advertencia a Estados Unidos para que no se salga de su zona de confort.
Ante Trump, y por segunda vez en cuatro meses, Xi instó a ambos países a evitar la llamada “Trampa de Tucídides”, la teoría histórica que postula que las tensiones entre una potencia emergente y una establecida pueden desembocar en una guerra.
“La trampa de Tucídides se puede superar”, afirmó Xi, haciendo un llamado a ambos países a “coexistir en paz” y a que la competencia estadounidense se mantenga “dentro de los límites”.
Fue un mensaje sorprendentemente sobrio, pronunciado durante una ceremonia que Trump se había esmerado en hacer espectacular.
Y tampoco era la primera vez que Xi lanzaba esta advertencia, ya que había utilizado la misma frase, palabra por palabra, cuando se reunió con Trump en Pekín en mayo.
Las declaraciones del jueves se produjeron después de que Trump extendiera la alfombra roja para el líder del Partido Comunista Chino y saludara personalmente a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, en la Base Conjunta Andrews la noche del miércoles.
El jueves por la mañana, la Casa Blanca organizó una ceremonia de bienvenida con 479 militares de todas las ramas de las fuerzas armadas, que incluyó himnos nacionales, un pelotón de ejercicios silenciosos de la Infantería de Marina, una revista militar y un sobrevuelo de un bombardero B-2 y cuatro F-22 Raptor.
Trump también llevó a Xi a un recorrido privado por la Casa Blanca, mostrándole fotos de ambos expuestas en el Ala Oeste, presumiendo de la piedra que utilizó para construir el nuevo helipuerto en el Jardín Sur y señalando una foto de una máquina de escribir automática en el llamado “Paseo de la Fama Presidencial”. Trump le explicó a Xi que representaba a su predecesor, Joe Biden.
Sin embargo, después de que Trump iniciara su discurso describiendo a Xi como un “verdaderamente gran amigo” y alardeando de su relación, Xi le recordó a su anfitrión que no se trataba simplemente de una amistad entre dos hombres, sino de una contienda estratégica entre dos superpotencias rivales.
La trampa de Tucídides es un concepto relativamente moderno basado en la cita del historiador Tucídides sobre la Segunda Guerra del Peloponeso (431 a. C. a 404 a. C.): “Fue el ascenso de Atenas y el temor que esto infundió en Esparta lo que hizo inevitable la guerra”.
La visión occidental asocia a Esparta con Estados Unidos y a China con la emergente Atenas; sin embargo, Xi podría verlo de otra manera, y sus comentarios implican que China está alcanzando a Estados Unidos, si es que no lo ha hecho ya.
Trump, sin embargo, pareció ajeno a la maniobra política, calificando el día de “magnífico” mientras arremetía contra CNN y MS NOW por no cubrir el evento, a pesar de que les había impedido el acceso a la Casa Blanca hasta que un juez obligó a la administración a devolver sus credenciales. «CNN y MSDNC (sic), para demostrar lo falsos que son, se negaron hoy a cubrir uno de los eventos más importantes y hermosos de los últimos años: la llegada a la Casa Blanca del muy respetado presidente de China, Xi Jinping, y su bella esposa, la señora Peng», lamentó en Truth Social.
«El evento fue magnífico; de hecho, estaba hecho para la televisión, pero, como son noticias falsas y sabían lo bueno que sería, no quisieron darle crédito a “TRUMP” y se negaron a estar presentes».
«Por eso tienen tan baja audiencia», continuó. «¡La cena de Estado de esta noche en la Casa Blanca, en honor al presidente Xi, será espectacular!».
Más allá de toda esa pompa y ceremonia, la visita ya ha resultado polémica para Trump.
El senador republicano Roger Wicker afirmó que China era un adversario y expresó su preocupación por las violaciones de los derechos humanos y su alianza con Irán.
China compra aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán, lo que representa una enorme fuente de ingresos a pesar de las sanciones estadounidenses contra Teherán.
Otros cuatro senadores republicanos, encabezados por el enfermo Mitch McConnell, también firmaron una carta advirtiendo sobre la amenaza de China en el Indo-Pacífico y exigiendo que Trump liberara miles de millones de dólares en ayuda de seguridad para Taiwán.
Y la seguidora de MAGA, Laura Loomer, dijo que era “verdaderamente vergonzoso que se les pidiera a hombres y mujeres estadounidenses uniformados” que recibieran al “dictador comunista de China” en la Base Conjunta Andrews.
“Supongo que todos se olvidaron del virus chino y de la interferencia de China en las elecciones de 2020. Increíble”, lamentó.
El Senado de Estados Unidos rechaza limitar los poderes de guerra de Trump sobre Irán
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El Senado de Estados Unidos rechazó el 24 de septiembre de 2026 una resolución destinada a limitar la capacidad del presidente Donald Trump para mantener a las fuerzas estadounidenses en hostilidades contra Irán sin una autorización específica del Congreso. La votación terminó 50 votos contra 49, en una nueva muestra de la profunda división existente en Washington sobre la guerra y sobre hasta dónde debe llegar el poder presidencial para conducir operaciones militares.
La medida, conocida como H. Con. Res. 89, había sido aprobada previamente por la Cámara de Representantes en julio. Su objetivo era ordenar, invocando la War Powers Resolution de 1973, el retiro de las fuerzas estadounidenses de las hostilidades contra Irán, salvo que el Congreso autorizara expresamente la guerra mediante una declaración o una autorización para el uso de la fuerza militar.
La votación del Senado fue seguida con especial atención porque llegó después de más de seis meses de conflicto y en un momento en que la guerra se había convertido también en un importante problema económico y político dentro de Estados Unidos.
Una votación ajustada
La resolución no consiguió los votos necesarios para avanzar. Cuatro republicanos —Susan Collins, Lisa Murkowski, Rand Paul y Thom Tillis— se unieron a los demócratas que apoyaron la medida. El demócrata John Fetterman fue el único senador de su partido que votó en contra.
El resultado refleja que existe oposición bipartidista a la continuación de las operaciones militares, aunque no suficiente para superar la mayoría que mantiene el respaldo a la estrategia presidencial.
Para algunos republicanos, la cuestión no es necesariamente respaldar todas las decisiones de Trump, sino preservar la autoridad constitucional del Congreso sobre la guerra. Rand Paul, por ejemplo, ha mantenido durante años una posición crítica frente a la expansión de los poderes presidenciales en materia militar.
¿Qué dice la War Powers Resolution?
La War Powers Resolution de 1973 fue aprobada después de la experiencia de Vietnam y buscó establecer límites a la capacidad del presidente para comprometer tropas estadounidenses en conflictos prolongados sin autorización legislativa.
La ley establece que el presidente debe informar al Congreso cuando introduce fuerzas estadounidenses en determinadas situaciones de hostilidades. También contempla un período limitado para las operaciones militares cuando no existe una autorización del Congreso.
La administración presidencial y distintos gobiernos anteriores han cuestionado, sin embargo, la constitucionalidad de algunos mecanismos de la ley. En particular, las administraciones de ambos partidos han sostenido durante décadas que determinadas disposiciones de la War Powers Resolution no pueden utilizarse para obligar al presidente a retirar fuerzas.
Por eso, la disputa sobre Irán no es solamente una discusión sobre una guerra concreta. También plantea una cuestión mucho más amplia: ¿quién debe tener la última palabra cuando Estados Unidos entra y permanece en un conflicto armado?
Trump mantiene el control militar
El rechazo de la resolución significa que, por ahora, el Senado no ha utilizado este mecanismo para obligar a Trump a retirar las fuerzas estadounidenses de las hostilidades contra Irán.
Trump ha defendido públicamente su política hacia Teherán. En un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 22 de septiembre, el presidente afirmó que Estados Unidos debe mantener una posición de fuerza frente a Irán y advirtió sobre las consecuencias de no alcanzar un acuerdo.
Al mismo tiempo, existen señales de que la administración también contempla una salida diplomática. Trump ha hablado de la posibilidad de alcanzar un acuerdo después de las elecciones legislativas de noviembre, mientras funcionarios iraníes han expresado disposición a reabrir negociaciones bajo determinadas condiciones.
El precio político de la guerra
La guerra también está teniendo consecuencias dentro de Estados Unidos. El aumento de los precios de los combustibles se ha convertido en uno de los principales problemas domésticos relacionados con el conflicto. El liderazgo republicano en el Senado ha reconocido que existe frustración entre los votantes debido al costo del combustible y otros efectos económicos.
Esto convierte a la guerra en un asunto especialmente relevante de cara a las elecciones de noviembre, aunque las posiciones de los candidatos varían considerablemente.
Una batalla que continuará
El rechazo del 24 de septiembre no pone fin al debate sobre los poderes de guerra del presidente. Por el contrario, vuelve a colocar en primer plano una disputa constitucional que Estados Unidos arrastra desde Vietnam.
Los demócratas sostienen que el Congreso tiene la responsabilidad constitucional de decidir cuándo el país entra en una guerra y cuándo debe terminarla. Los defensores de una amplia autoridad presidencial argumentan que el comandante en jefe necesita suficiente libertad para responder rápidamente a amenazas internacionales y dirigir las operaciones militares.
El resultado de la votación deja abierta esa discusión.
Por ahora, Trump conserva un amplio margen para continuar conduciendo la política militar estadounidense hacia Irán, mientras el Congreso sigue dividido sobre cómo ejercer su propia autoridad. El conflicto, además, continúa teniendo consecuencias militares, diplomáticas y económicas.
La cuestión fundamental ya no es solamente cuánto durará la guerra con Irán, sino también qué precedente dejará para la relación entre la Casa Blanca y el Congreso. El debate sobre los poderes presidenciales podría sobrevivir incluso al conflicto y convertirse en uno de los capítulos más importantes de la política exterior estadounidense de esta década.
«Peor que el Watergate»: Nuevos archivos del FBI detallan la presión ejercida por un agente para unirse a la investigación de Trump e investigar a Elon Musk.
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Un conjunto de correos electrónicos desclasificados del FBI, publicados por el presidente del Comité Judicial del Senado, Chuck Grassley, revelan discusiones internas durante la investigación de Crossfire Hurricane sobre la apertura de investigaciones contra Elon Musk y posibles sesgos en la persecución de casos contra Trump.
Los documentos se centran en tres exagentes y sugieren un patrón percibido de instrumentalización e influencia desde altos cargos. Grassley califica esta conducta como parte de un esfuerzo más amplio y prolongado para socavar a Trump.
Estas revelaciones alimentan las acusaciones de que el «Estado profundo» persiguió a Trump en la investigación de la era Obama y los intentos previos de intervenir en casos que involucraban a otros republicanos.
Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado, publicó correos electrónicos desclasificados relacionados con Crossfire Hurricane, la investigación del Departamento de Justicia sobre la posible interferencia rusa en la campaña de Trump de 2016. Estos correos revelan discusiones sobre la investigación a Elon Musk por comunicaciones gubernamentales en X y otras plataformas.
El conjunto de documentos se centra en tres exagentes del FBI: Kevin Gounaud, Walter Giardina y Timothy Thibault. Muestran a Gounaud intentando abrir un caso penal contra Musk mientras este supervisaba el programa DOGE, vinculado al gobierno, como empleado especial.
La confrontación de Gounaud relacionó el uso de Twitter por parte de Musk con asuntos oficiales, argumentando que podría monetizar la plataforma y asemejarse al presunto uso indebido del servidor de correo electrónico privado de Hillary Clinton. Esto llevó a Grassley a criticar públicamente al agente en redes sociales.
Se muestra a Giardina presionando para ser asignado a Crossfire Hurricane y comunicándose con Thibault, a quien Grassley había acusado previamente de violaciones de la Ley Hatch. Los correos electrónicos sugieren debates internos en curso sobre qué casos investigar y quién debería liderarlos.
Grassley afirma que los registros revelan esfuerzos sistemáticos del llamado Estado Profundo para socavar a Trump y a figuras republicanas, lo que sugiere que las administraciones demócratas llevaron a cabo operaciones encubiertas y perjudiciales que comprometieron las funciones gubernamentales.
El comunicado señala que la posterior intervención de Mueller cambió el rumbo de la investigación, ya que la actividad de Giardina se remonta a enero de 2017 y los hallazgos se entregaron finalmente a Mueller en mayo de ese mismo año, lo que ilustra cómo la dirección inicial influyó en la investigación.
Grassley sostiene que los casos documentados, incluidos los intentos de iniciar acciones legales contra Sinema, contradicen las declaraciones públicas de exfuncionarios del FBI sobre la incapacidad de los agentes para seleccionar sus casos, lo que pone de manifiesto las tensiones en torno a la rendición de cuentas y la supervisión.
¿Acaso Irán superó en astucia a Donald Trump?
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Prácticamente por cualquier criterio, salvo la cantidad de cosas que el borracho Pete hizo explotar, ganaron la guerra.
Y descubrieron que poseen una herramienta increíblemente poderosa para prevenir futuros ataques: el control del Estrecho.
Demostraron que, a pesar de su armamento extremadamente costoso, Estados Unidos puede ser derrotado en una guerra asimétrica. Esta lección le costará muy caro a Estados Unidos en los próximos años.
Se dice que Israel está furioso y en pánico.
¿Cómo se resolverá esto? No lo sé. Pero sí sé que lo que se está discutiendo deja claro que Irán tiene la ventaja, y Trump o lo sabe o simplemente está aburrido y quiere retirarse.
Dicho esto, discrepo con lo que considero tu último punto. Irán se beneficia de su capacidad, ahora demostrada, para desestabilizar la economía global cerrando el estrecho. Pero una vez hecho esto, no les reporta mucho beneficio que los precios del petróleo sigan altos. Si bien esto aumenta el valor de su propio petróleo, el levantamiento de las sanciones —incluidas las que afectan a su petróleo— sería una victoria mucho mayor.
A largo plazo, una lección que esta estúpida guerra ha enseñado a todos, excepto a Estados Unidos, es que la solución reside en las energías renovables. A medio plazo, es probable que esto haga bajar el precio del petróleo, ya que la demanda caerá rápidamente. Como exportador neto, esto perjudicará a Estados Unidos, al igual que la estúpida decisión del inepto Donald de intentar erradicar las energías renovables para complacer a sus donantes de la industria del petróleo y el gas, en lugar de convertir a Estados Unidos en líder en tecnologías como paneles solares, aerogeneradores, baterías y vehículos eléctricos.
Esta bien podría pasar a la historia como la guerra más estúpida en la que jamás se haya embarcado un presidente estadounidense.
¿Los regalos en efectivo de $45,000 de Trump violan la ley?
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Algunos expertos legales han sugerido que los regalos en efectivo de $45,000 que el presidente Donald Trump entregó a Natalie Harp y otros asesores de la Casa Blanca podrían violar las normas legales o éticas, aunque la Casa Blanca ha defendido los pagos como “totalmente permisibles” según la ley, ya que los obsequios no están relacionados con su trabajo gubernamental.
Richard W. Painter, exasesor principal de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, declaró a Forbes que los pagos parecen ser complementos a los salarios gubernamentales de los empleados, lo que violaría una ley federal.
Una ley federal prohíbe a los empleados federales recibir un “complemento salarial” de “cualquier fuente que no sea el Gobierno de los Estados Unidos”, incluyendo “un individuo, sociedad, asociación, corporación u otra organización”.
“Este es un caso clásico de complemento salarial gubernamental”, afirmó Painter, argumentando que los pagos no son regalos y no son lo mismo que cuando un empleador invita a cenar a sus empleados o les regala una botella de vino. “No se puede permitir que alguien que ingresa al gobierno reciba cheques privados para complementar su salario público”, declaró Painter, añadiendo que “no está permitido, ya sea el Presidente de los Estados Unidos o cualquier otra persona”.
Barbara McQuade, exfiscal federal y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan, afirmó en una publicación en X que los obsequios “violan las normas éticas, que existen para promover la lealtad a los Estados Unidos por encima de la lealtad a una sola persona”.
¿Podría Trump enfrentar sanciones?
La ley que Painter argumenta que violan estos obsequios contempla posibles penas de hasta cinco años de prisión y una multa de hasta 50.000 dólares. Painter afirmó que el plazo de prescripción para este delito es de cinco años, lo que sugiere que Trump podría ser procesado por un futuro Departamento de Justicia una vez finalizado su mandato en 2029. «El plazo de prescripción es de cinco años; un futuro Departamento de Justicia podría volver a investigarlo», declaró Painter a Forbes, calificando los pagos como una «muy, muy mala idea».
¿Qué ha dicho la Casa Blanca sobre los regalos?
La Casa Blanca ha defendido los regalos en efectivo, declarando a varios medios de comunicación que los pagos «no tienen nada que ver con las funciones oficiales de estas personas en el gobierno y, por lo tanto, son totalmente permisibles según las normas legales y éticas pertinentes». El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, declaró al Washington Post que Trump tiene la «antigua costumbre de dar regalos de Navidad a personas de su entorno, incluyendo en ocasiones a empleados y asesores, tanto en el gobierno como durante su etapa en el sector privado».
Información clave: Harp, asistente ejecutiva de Trump, y otros dos funcionarios gubernamentales, la asesora de comunicaciones Margo Martin y el subdirector de operaciones de la Oficina Oval, Chamberlain Harris, declararon haber recibido regalos de Trump por un valor de 45.000 dólares cada uno en documentos financieros. Los tres se refirieron al regalo como un “Regalo en efectivo para las fiestas”. Estos regalos representan casi un tercio del salario de cada una, ya que las tres ganan 150.000 dólares anuales. La revelación de estos regalos se produce en un momento en que la relación de Trump con Harp ha sido objeto de un mayor escrutinio. La cercanía de Harp con Trump atrajo la atención después de que el senador Jon Ossoff, demócrata por Georgia, la mencionara y atacara a Trump en un discurso el mes pasado, afirmando que Trump solo quiere “construir su salón de baile y viajar con Natalie en su palacio volador aparentemente indefenso, regalo del emir de Qatar”. Harp, de 35 años, habló en la Convención Nacional Republicana de 2020 y se unió al equipo de campaña de Trump para 2024 tras dejar su puesto como presentadora en la cadena de noticias de derecha One America News Network. Según se informa, Harp es conocida como la “impresora humana” dentro del círculo íntimo de Trump, ya que utiliza una impresora portátil para entregarle a Trump copias impresas de documentos.
LA EXCELENCIA DE… DEMASIADAS PIEZAS EN EL TABLERO
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Tras leer recientemente en este mismo portal la nota: “DEMASIADAS PIEZAS EN EL TABLERO” https://prisioneroenargentina.com/demasiadas-piezas-en-el-tablero/ debo decir que en la misma es por demás excelente y objetiva la descripción de la situación compleja y evolución imprevisible de este mundo y por cierto de un país como el nuestro, que adolece constantemente de una conducción digna y capacitada desde hace varias décadas.
El Dr. Avogadro, además de sus condiciones profesionales destacadas, es un pensador político y estratégico lúcido y valoro sus escritos. En su último discurso, obviamente el “peluquín” ha tratado de buscar una causa para motivar al pueblo y recuperar la adhesión que pierde constantemente, por los efectos prácticos de su política y objetivos de gestión. Lo salva de alguna manera en esta circunstancia dramática para los argentinos, lo horrible de las alternativas que muestra, además de sus antecedentes nefastos, la impresentable “oposición”. No obstante, nuestro porvenir a corto y mediano plazo es absolutamente imprevisible. Seguiremos presenciando las luchas tribales en los ámbitos discursivos del llamado parlamento, en ocasiones por temas intrascendentes como obligación para demostrar que no son parásitos funcionales y sirven para algo. La publicitada adhesión de “Donaldo” a nuestros derechos inclaudicables sobre Malvinas, es solo un discurso de oportunidad. Hay siglos de relaciones carnales con Gran Bretaña que no se van a cortar por un capricho de circunstancia. El apoyo de EE.UU. durante el conflicto de Malvinas fue cierto y no declarativo, con acciones concretas en el desarrollo de las operaciones que incidieron indudablemente en el resultado final.
Entre otras medidas me ha parecido acertada la constitución de un Consejo de Estado para que analice, coordine y supervise la marcha de nuestra conducción política hacia objetivos trascendentes claros y posibles, que surjan de análisis profundos de NUESTRA HISTORIA y MANDATOS FUNDACIONALES y LA CONSTITUCIÓN y valoración cierta y objetiva de la situación del mundo y probable evolución. Deberían ser determinados y seguidos por los gobiernos de turno, como CAUSA NACIONAL y contar con la adhesión de todos los argentinos.
Quienes conformen ese organismos deberían ser mujeres y hombres probadamente capaces espiritual, moral e intelectualmente, respetados en todos los ámbitos, con un prestigio destacado y efectivo por su trayectoria personal, familiar y profesional y su tarea humilde y sin estridencias al servicio de la Patria. Habría que encontrar varias figuras similares al Dr. Avogadro.
Inclusive su tarea debería ser ad honorem, para evitar la trepada de individuos viciosos sin trascendencia virtuosa, cuyo fin en sí mismo sería vociferar incongruencias para lograr “lubricaciones” generosas. Si en ese proceso, empezamos a buscar candidatos funcionales a intereses subalternos siempre presentes en nuestra acción política y o entrar en discusiones habituales sobre sí pueden tener ficha mugrienta, caeremos en más de lo mismo.
Espero en todo caso, no nos dejemos ganar una vez más por la politiquería barata, charlatanería aplicativa y cálculos subalternos, que acompañan la designación de figuras para cargos públicos, en particular si éstos son relevantes.
¿Podremos alguna vez encontrar la salida de este laberinto de frustraciones y fracasos en los cuales estamos encerrados desde hace tiempo?
Roguemos a DIOS y NUESTRA SANTA MADRE; como hemos opinado recientemente, que la visita del PAPA marque un punto de inflexión positivo en NUESTRA HISTORIA, hacia la vigencia plena de la JUSTICIA, UNIÓN, CONFRATERNIDAD Y BIEN COMÚN y la expulsión efectiva y para siempre, de los trapalones y sinvergüenzas inútiles y corruptos que nos han conducido, quienes por sus robos constantes y falacias interminables, condenaron a millones de argentinos a la miseria, el delito, la desesperanza y la muerte indigna.
¡¡¡Necesitamos cuanto antes una revolución MORAL, FECUNDA Y PATRIÓTICA.!!!
Deseo fervientemente que no sea este acontecimiento trascendente un fin en sí mismo, con actos políticos, religiosos y sociales hasta emocionantes, solo para el lucimiento de personajes de diversos ámbitos, expertos en manifestaciones teóricas sin proyección efectiva.
Por lo menos, así, lo veo yo.
Francisco Cervo
Abrazo y FÉ
Talarico instó a Biden a “procesar a Trump” y elogió el juicio político
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El demócrata texano James Talarico invocó repetidamente el juicio político contra Donald Trump durante varios años, presentándolo como un insurrecto e instando a Biden a procesarlo mientras se reunía con otros demócratas.
Presentó la lucha como una defensa de la democracia y la libertad, abogando por un uso audaz del poder federal y comparando acciones demócratas pasadas con los históricos intentos de juicio político. Esta retórica surgió en la convención estatal de 2022 y reapareció en varios eventos de 2024-2025, alineándose con un discurso demócrata más amplio que considera el juicio político como una herramienta viable si se logran avances en el Congreso.
Talarico presionó públicamente al presidente Biden para que utilizara la autoridad federal para confrontar a Trump, incluyendo medidas provocadoras como arrendar tierras federales a proveedores de servicios de aborto y declarar una emergencia de salud pública, al tiempo que exigía el juicio político contra Trump y sus aliados.
A lo largo de los años, describió a Trump con una serie de calificativos condenatorios —«insurgente sometido a juicio político dos veces», «delincuente convicto», entre otros— y lo calificó como un adversario de las normas democráticas durante entrevistas en MSNBC y actos de campaña.
En numerosos mítines demócratas, incluso con figuras destacadas como Beto O’Rourke y Joaquín Castro, Talarico vinculó las luchas contemporáneas con figuras y momentos históricos de la historia política de Texas para presentar el juicio político como una lucha fundamental.
Continuó con estos temas en los mítines de San Antonio (27 de junio de 2025) y Austin (25 de julio de 2025), enfatizando la narrativa de “luchar por la mayoría contra la minoría poderosa” y recurriendo a la tradición política local para reforzar su postura sobre el juicio político.
Sus declaraciones reflejan un diálogo demócrata más amplio: tras el regreso de Trump a la política en 2025, varios legisladores mantuvieron públicamente la posibilidad del juicio político o manifestaron su disposición a iniciarlo si las investigaciones lo justificaban, señalando una posible vía política en caso de que cambiara el control de la Cámara de Representantes.
Los líderes republicanos, incluidos Steve Scalise y Jim Jordan, advirtieron públicamente que una Cámara de Representantes demócrata impulsaría el juicio político contra Trump desde el primer día, calificando el debate actual sobre el juicio político como una maniobra partidista vinculada a la dinámica electoral.
El artículo señala que ya se habían producido intentos de juicio político durante el primer mandato de Trump, con absoluciones en el Senado, y describe el debate actual como parte de un renovado cálculo partidista sobre la rendición de cuentas y la gobernanza.
Trump y la guerra con Irán: la posibilidad de declarar el conflicto terminado
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La guerra entre Estados Unidos e Irán podría estar entrando en una nueva etapa. Según reportes publicados en los últimos días, el presidente Donald Trump ha conversado en privado con altos asesores sobre la posibilidad de dar por terminado el conflicto y estaría considerando una declaración que anuncie oficialmente el final de la guerra.
La información resulta especialmente significativa porque llega después de meses de enfrentamientos y mientras algunos de los principales funcionarios de la administración advierten en privado que el conflicto podría prolongarse mucho más de lo previsto. El Wall Street Journal informó que el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio han discutido con Trump la posibilidad de que la guerra continúe incluso durante el resto de su mandato.
Cuando comenzó la intervención estadounidense contra Irán en 2026, la administración Trump presentó objetivos militares relacionados con las capacidades nucleares y misilísticas iraníes y con la amenaza que, según Washington, representaba Teherán.
Pero el conflicto no produjo una resolución rápida.
Irán ha continuado resistiendo y el enfrentamiento se ha extendido a distintas zonas de Medio Oriente. La situación también ha afectado las rutas marítimas y el suministro energético internacional, especialmente alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio mundial de petróleo.
Reuters informó recientemente que las tensiones regionales han provocado nuevas perturbaciones energéticas y que los precios del petróleo han superado los 100 dólares por barril.
El problema para Washington es que una guerra prolongada puede generar costos militares y económicos crecientes, además de mantener a las fuerzas estadounidenses comprometidas durante un período indefinido.
El debate dentro de la Casa Blanca parece haber cambiado.
Según el Wall Street Journal, algunos de los principales asesores de Trump han reconocido en privado que Irán podría resistir la presión estadounidense durante mucho tiempo. La posibilidad de que el conflicto se extienda hasta 2029 habría sido discutida con el presidente.
Esta advertencia es importante porque contradice la expectativa de una guerra breve. Mantener operaciones militares durante años exigiría recursos, rotaciones de tropas, despliegues navales y una estrategia política sostenible.
Además, Estados Unidos tiene otros compromisos militares y estratégicos en Europa y Asia. Una guerra prolongada en Medio Oriente puede limitar la capacidad estadounidense para concentrarse en otras prioridades.
Aquí aparece una de las cuestiones más importantes.
Trump podría declarar que la guerra terminó sin que exista necesariamente un tratado de paz formal entre Washington y Teherán.
Una declaración presidencial podría significar que Estados Unidos considera cumplidos sus objetivos militares, que reduce determinadas operaciones o que cambia la naturaleza de su participación. Pero Irán tendría que aceptar el nuevo escenario para que pudiera hablarse realmente de una solución estable.
Y Teherán no parece dispuesto simplemente a aceptar las condiciones estadounidenses.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó recientemente que Irán no se rendirá frente a la presión externa. Al mismo tiempo, Irán ha participado en iniciativas diplomáticas destinadas a reducir las tensiones regionales.
Esto deja abierta la posibilidad de una fórmula intermedia: ni guerra total ni tratado de paz definitivo, sino una situación de alto el fuego, presión económica, operaciones limitadas y negociaciones indirectas.
La economía internacional es otra razón para buscar una salida.
La situación se complicó todavía más después de nuevos ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita, en un momento en que la región ya enfrenta importantes interrupciones.
Para Washington, por lo tanto, el conflicto ya no es solamente una cuestión militar. También es un problema económico internacional.
Trump llegó a la Casa Blanca defendiendo una política exterior que evitara guerras prolongadas. Sin embargo, el conflicto con Irán se ha transformado en una confrontación mucho más extensa de lo que inicialmente se esperaba.
Reuters ha comparado la situación con las llamadas guerras interminables de la etapa posterior al 11 de septiembre, señalando que la campaña contra Irán ha generado debates sobre los objetivos finales y una estrategia de salida.
Por eso, declarar el final de la guerra podría tener una importancia política considerable. Trump podría argumentar que Estados Unidos alcanzó sus objetivos y que Washington ya no necesita mantener una guerra abierta.
Pero la dificultad estará en demostrar qué significa exactamente la “victoria” y qué garantías existen para impedir que el conflicto vuelva a comenzar.
La posibilidad de que Trump declare terminada la guerra no significa que el conflicto haya terminado.
Las fuerzas estadounidenses continúan desplegadas en la región, Irán mantiene capacidad militar y las tensiones alrededor de las rutas marítimas siguen siendo elevadas. Además, las declaraciones públicas de Teherán muestran que el gobierno iraní no acepta una capitulación ante Washington.
El escenario más probable, por ahora, es que Washington intente transformar una guerra abierta en una combinación de presión económica, presencia militar y negociaciones.
La gran incógnita será si Trump consigue presentar ese cambio como el final de la guerra y, al mismo tiempo, convencer a Irán de que el nuevo arreglo es aceptable.
Después de meses de enfrentamiento, terminar la guerra puede resultar mucho más complicado que comenzarla. Y la verdadera prueba para Washington no será solamente anunciar el final del conflicto, sino conseguir que ese anuncio produzca una paz que pueda mantenerse.
“Desastre potencial”
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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado en Dublin que el desarrollo de un eventual conflicto entre la Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas sería un “desastre potencial”.
Trump se mostró confiado en prevenir una escalada. Es decir, se declaró dispuesto a intervenir en la gran causa nacional de la Argentina,
El escenario elegido para estas declaraciones añade una densidad simbólica singular. Pronunciar palabras sobre nuestras islas en suelo irlandés —una nación profundamente marcada por su propia historia de autodeterminación e disputas territoriales con la Corona británica— otorga un eco particular al mensaje.
Y añadio:
Torneo de golf
El jefe de la Casa Blanca mantuvo conversaciones el sábado en Dublín con su homóloga irlandesa, Catherine Connolly, durante una visita de fin de semana que tiene más que ver con un importante torneo de golf que se celebra en un campo de su propiedad en la costa atlántica del país. También se reunió con el primer ministro del país, Micheál Martin..
Trump pronunciará unas palabras ante líderes empresariales de ambos países en la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en la capital irlandesa antes de viajar a su club de golf en Doonbeg, en la costa al otro lado del país, para ver el Irish Open.
Connolly es una política de izquierdas que estuvo entre quienes protestaron por la visita de Trump en 2019, durante su primer mandato. Ahora es la jefa de Estado electa de Irlanda, un cargo en gran medida ceremonial. Partidaria de la causa palestina, en el pasado criticó la política estadounidense en Oriente Medio y calificó a Trump de “abusón”.
La mandataria recibió a Trump al final de una alfombra roja en su residencia oficial. Se estrecharon la mano y conversaron antes de entrar. Trump salió apenas unos minutos después y saludó mientras una banda de las Fuerzas de Defensa de Irlanda interpretaba el himno nacional de Estados Unidos y pasó revista a una guardia de honor del Ejército irlandés.
Connolly se reunió luego con Trump al aire libre para presentar a las delegaciones de ambos países antes de volver al interior para su reunión a puerta cerrada.
La visita es el último ejemplo de la mezcla de las funciones oficiales de Trump con sus intereses personales.
¿Ha perdido Trump el control de la guerra contra Irán?
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Repasen brevemente el historial de Trump y verán rápidamente un patrón.
Elige un objetivo débil.
Ataca a ese objetivo débil.
El objetivo débil se rinde y le da dinero.
Elige el siguiente objetivo débil.
Repite el ciclo.
Netanayau lleva 30 años gritando que Irán está a 30 días de tener armas nucleares.
Obama llegó a un acuerdo para impedir que Irán desarrollara armas nucleares.
Trump rompió el acuerdo y ahora intenta obligar a Irán a volver a negociar.
Sin un plan de ataque, el ejército estadounidense atacó a Irán.
Trump esperaba que Irán se rindiera y cediera, pero se burlaron de él.
Ahora, Trump no sabe qué hacer. Nunca en su vida se ha topado con nadie que le plante cara, y como el matón que es, cuando alguien se le opone, se derrumba.
Trump perdió la guerra contra Irán antes de que se lanzara la primera bomba. ¿Por qué?
Sin objetivo
Sin plan de ataque
En la guerra, estos dos elementos marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso.
La guerra entre Trump e Irán demuestra que no es más que un matón que está fuera de su alcance. El problema es que, si se retira ahora, no parecerá el dictador fuerte que ha proyectado a lo largo de su vida. El dictador fuerte que siempre gana.
Sufre de demencia avanzada y problemas cardíacos. La Casa Blanca intenta ocultarlo, pero todos ven las señales de que no sobrevivirá al año.
Trump frente a la justicia: la derrota 3-0 sobre la inmunidad y el riesgo de un nuevo capítulo penal
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Donald Trump ha convertido su relación con la justicia estadounidense en uno de los capítulos más extraordinarios de la política moderna de Estados Unidos. Desde las acusaciones relacionadas con las elecciones de 2020 hasta su condena en Nueva York por falsificación de registros comerciales, el expresidente y actual presidente ha utilizado una estrategia jurídica y política basada, en buena medida, en cuestionar la legitimidad de los procesos en su contra.
Pero los tribunales han establecido límites.
Uno de los momentos más importantes ocurrió en febrero de 2024, cuando un panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia rechazó por unanimidad —3-0— el argumento de Trump de que un expresidente gozaba de inmunidad absoluta frente a una acusación penal relacionada con sus acciones para permanecer en el poder después de perder las elecciones de 2020.
Aquella decisión tuvo una enorme importancia constitucional.
“Presidente” no significa “por encima de la ley”
El argumento de Trump era esencialmente que las acciones realizadas durante su presidencia estaban protegidas por la inmunidad presidencial.
Los jueces rechazaron una interpretación tan amplia.
El tribunal sostuvo que, una vez terminada su presidencia, Trump no podía utilizar el cargo como una protección general contra una acusación penal. La decisión estableció una idea fundamental: el presidente tiene poderes extraordinarios, pero esos poderes no crean automáticamente una licencia para cometer delitos.
Sin embargo, la historia jurídica no terminó allí.
Trump recurrió a la Corte Suprema, que en julio de 2024 produjo una decisión mucho más compleja. Los magistrados establecieron que los expresidentes poseen inmunidad absoluta respecto de determinados actos oficiales que forman parte de sus poderes constitucionales y, para otros actos oficiales, existe al menos una presunción de inmunidad. Pero los actos no oficiales no están protegidos.
La decisión modificó profundamente el panorama.
La diferencia entre actos oficiales y privados
Una decisión presidencial relacionada con las funciones constitucionales del mandatario puede recibir protección. Pero una actividad privada, electoral o personal no se convierte automáticamente en un acto oficial simplemente porque quien la realiza ocupa la Casa Blanca.
Esa diferencia acaba de aparecer nuevamente en el caso de Stormy Daniels.
Trump fue condenado en mayo de 2024 por 34 cargos de falsificación de registros comerciales relacionados con un pago de US$130.000 realizado durante la campaña presidencial de 2016 para mantener en silencio una relación que Trump negaba.
El 28 de agosto de 2026, el juez federal Alvin Hellerstein rechazó el intento de Trump de trasladar ese caso desde el sistema judicial estatal de Nueva York al federal y utilizar la doctrina de inmunidad presidencial para intentar eliminar la condena.
La conclusión fue contundente: el pago y su encubrimiento eran asuntos privados, no funciones presidenciales.
¿Significa esto que Trump irá nuevamente a juicio?
No necesariamente.
Aquí es importante separar tres conceptos: acusación, juicio y condena.
Trump ya fue sometido a juicio en el caso de Nueva York y fue declarado culpable. Lo que continúa ahora son las apelaciones y los esfuerzos de su equipo legal para conseguir que esa condena sea anulada.
El reciente fallo federal no significa que mañana Trump será enviado a prisión.
De hecho, el juez que dictó la sentencia en el caso de Nueva York no le impuso pena de prisión. Pero la condena penal continúa teniendo importancia histórica y jurídica.
Trump fue el primer expresidente estadounidense condenado por un delito.
El problema de las elecciones de 2020
El asunto potencialmente más trascendental era, sin embargo, el proceso federal relacionado con los esfuerzos de Trump para impedir o revertir la certificación de la victoria de Joe Biden en las elecciones de 2020.
Ese proceso quedó profundamente afectado por la decisión de la Corte Suprema sobre inmunidad y posteriormente por el regreso de Trump a la presidencia.
La cuestión constitucional continúa siendo enorme: ¿hasta dónde puede llegar la protección de un presidente cuando sus acciones están relacionadas con el ejercicio del poder?
La respuesta de los tribunales ha sido que no todo lo que hace un presidente es necesariamente un acto oficial.
Esta distinción puede parecer técnica, pero tiene consecuencias enormes para el futuro de la democracia estadounidense.
Una batalla que va mucho más allá de Trump
El caso Trump ha creado un precedente que afectará a futuros presidentes.
Si un presidente pudiera afirmar que cualquier acción realizada mientras ocupa el cargo es automáticamente oficial, prácticamente cualquier conducta presidencial podría quedar protegida.
Por el contrario, si un presidente pudiera ser procesado penalmente por cualquier decisión política tomada durante su mandato, los futuros gobiernos podrían enfrentarse a una sucesión interminable de procesos judiciales.
La Corte Suprema intentó establecer una frontera.
El problema es que esa frontera será disputada durante muchos años.
Trump contra los tribunales
Sus seguidores consideran que los procesos contra él son parte de una persecución política destinada a impedir su regreso al poder.
Sus críticos sostienen exactamente lo contrario: que Trump intenta utilizar su poder político para evitar que el sistema judicial pueda responsabilizarlo por sus actos.
Ambas posiciones han convertido los tribunales en otro campo de batalla de la polarización estadounidense.
Y esto constituye uno de los mayores peligros institucionales.
Cuando millones de ciudadanos dejan de aceptar las decisiones judiciales simplemente porque perjudican a su candidato, la confianza en las instituciones comienza a deteriorarse.
La derrota 3-0
El significado histórico de aquel 3-0 de 2024 no está solamente en Trump.
Los tres jueces dijeron, en esencia, que la presidencia no convierte a una persona en monarca.
El principio es fundamental para el sistema estadounidense: el presidente ejerce enormes poderes, pero sigue sujeto a la Constitución y a la ley.
La posterior decisión de la Corte Suprema introdujo importantes protecciones para los actos oficiales. Pero tampoco creó una inmunidad absoluta para cualquier conducta realizada durante la presidencia.
Ese límite continúa siendo particularmente importante.
El futuro judicial de Trump
Trump todavía tiene herramientas legales.
Puede apelar decisiones, presentar nuevos argumentos constitucionales y cuestionar la aplicación de las leyes. Sus abogados continuarán intentando aprovechar la doctrina de inmunidad presidencial establecida por la Corte Suprema.
Pero los tribunales ya han demostrado que no aceptarán necesariamente una interpretación ilimitada de esa doctrina.
El fallo de Hellerstein de agosto de 2026 constituye una nueva señal en ese sentido. El juez no aceptó que la inmunidad presidencial pudiera transformar una conducta privada anterior a la presidencia en un acto oficial protegido.
Un presidente frente a una pregunta histórica
El verdadero debate no es simplemente si Donald Trump será condenado, absuelto o si alguna de sus condenas será anulada.
La pregunta histórica es mucho más profunda:
¿Puede un presidente de Estados Unidos utilizar el poder de la presidencia para protegerse de las consecuencias legales de sus propios actos?
La respuesta que está emergiendo de los tribunales es compleja.
Sí existe inmunidad presidencial.
Pero no es ilimitada.
Sí existen actos oficiales protegidos.
Pero también existen actos privados que pueden quedar fuera de esa protección.
Y sí, un presidente tiene poderes extraordinarios.
Pero la Constitución estadounidense nunca convirtió al presidente en un rey.
Trump probablemente continuará combatiendo sus procesos judiciales durante años. Algunas decisiones pueden favorecerlo y otras pueden perjudicarlo. El panorama todavía puede cambiar.
Lo que ya resulta evidente, sin embargo, es que su batalla con los tribunales se ha convertido en uno de los mayores desafíos constitucionales de la historia reciente de Estados Unidos.
El 3-0 de 2024 fue uno de los primeros grandes golpes contra su teoría de inmunidad absoluta. La decisión posterior de la Corte Suprema complicó esa conclusión al reconocer una protección significativa para actos oficiales. Y el fallo de agosto de 2026 demuestra que la discusión está lejos de terminar.
Trump puede haber ganado importantes batallas jurídicas.
Pero los tribunales también han dejado claro que la presidencia no es un escudo universal contra la responsabilidad penal.
Javier Milei y su fascinación por Donald Trump
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Javier Milei, el controvertido presidente argentino y autoproclamado “anarcocapitalista”, ha sido comparado a menudo con el expresidente estadounidense Donald Trump, no solo por su estilo político combativo, sino también por su abierta admiración por la personalidad y las políticas de Trump. La fascinación de Milei por Trump es emblemática de una tendencia global en la que los líderes populistas de derecha se imitan mutuamente, particularmente en su uso del espectáculo mediático, la retórica antisistema y los llamados al nacionalismo.
Una de las señales más evidentes de la admiración de Milei es su mimetismo estilístico. Milei ha adoptado una personalidad extravagante y confrontativa, similar a la de Trump, utilizando lenguaje vulgar, insultos y declaraciones incendiarias como herramienta política. Ha calificado a sus oponentes de “parásitos de izquierda”, en un gesto que evoca el lenguaje despectivo de Trump hacia los demócratas y los medios de comunicación. Este estilo retórico está diseñado no solo para movilizar a su base, sino también para dominar los ciclos mediáticos y desviar el discurso político hacia los extremos.
Ideológicamente, ambos líderes comparten una desconfianza fundamental hacia las instituciones gubernamentales tradicionales. Milei ha atacado abiertamente al Banco Central de Argentina, calificándolo de “estafa”, y se ha comprometido a abolirlo, una medida que resuena con los sentimientos antiglobalización y anti-Reserva Federal de Trump. También coinciden en temas como la desregulación, las rebajas de impuestos y la retórica antisocialista. Milei ha advertido repetidamente sobre los peligros del socialismo en América Latina, al igual que los mensajes alarmistas de Trump sobre la izquierda en la esfera política estadounidense.
La fascinación de Milei por Trump también se extiende a la política internacional. Ha expresado admiración por la doctrina “América Primero” de Trump, lo que indica un cambio en la política exterior argentina hacia vínculos más estrechos con Estados Unidos e Israel y un alejamiento de las alianzas latinoamericanas tradicionales como el Mercosur o los vínculos con China. Esta reorientación refleja una alineación ideológica más amplia con la ola nacionalista-populista que Trump contribuyó a impulsar a nivel mundial.
En definitiva, la fascinación de Milei por Trump revela una tendencia más profunda: la globalización de la política populista. En la era de las redes sociales y el branding político, líderes como Trump se han convertido en modelos a seguir para aspirantes a políticos de todo el mundo. Para Milei, Trump representa tanto un ídolo político como un símbolo de lo que es posible cuando se rompen las reglas de la política convencional. Queda por ver si esta admiración se traduce en una gobernanza eficaz, pero su poder simbólico en la configuración de la identidad política es innegable. Y queda por ver como queda ante los mundo Estados Unidos luego del paso de la administración Trump, que pueda afectar el futuro de Argentina, hoy aliado del país de Norte America.
PrisioneroEnArgentina.com
Junio 11, 2026
La Guerra USA vs Iran
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Predecir quién ganará una guerra entre Estados Unidos e Irán no es algo que se pueda afirmar con certeza, y un análisis responsable evita declarar ganadores definitivos en conflictos reales o emergentes. Lo que los expertos y los informes actuales sugieren son escenarios y riesgos probables, basados en las capacidades militares, los objetivos estratégicos y las realidades geopolíticas a febrero de 2026.
⚔️ 1. La situación actual es compleja y está en constante evolución
Según múltiples informes fiables, Estados Unidos e Israel han lanzado ataques militares coordinados contra Irán, dirigidos contra infraestructura militar y puestos de liderazgo. Teherán ha respondido con lanzamientos de misiles en toda la región, alcanzando posiciones aliadas de Israel y Estados Unidos, intensificando un conflicto que podría extenderse más allá de las hostilidades directas a frentes indirectos.
Al mismo tiempo, se informó que diplomáticos estuvieron cerca de llegar a un acuerdo en conversaciones mediadas por Omán para limitar el programa nuclear iraní, pero la escalada militar interrumpió ese esfuerzo.
2. Lo que dicen los expertos sobre las perspectivas
Fortalezas de Estados Unidos
Estados Unidos posee una superioridad militar abrumadora en tecnología, logística y proyección de poder, con portaaviones, fuerzas aéreas avanzadas y armas de precisión.
Sus aliados, como Israel y sus socios regionales, amplían esa capacidad.
Los líderes estadounidenses han expresado públicamente su confianza en que cualquier conflicto no se convertirá en una guerra a gran escala prolongada. Por ejemplo, el vicepresidente J.D. Vance declaró recientemente que “no hay posibilidad” de que Estados Unidos se vea arrastrado a una guerra larga e indefinida contra Irán, enfatizando que los ataques militares serían limitados y definidos, no indefinidos.
Irán posee un potente arsenal de misiles y drones y tiene la capacidad de atacar a países vecinos y posiciones estadounidenses en la región.
También ejerce influencia a través de milicias aliadas y grupos aliados en Irak, Siria, Líbano y Yemen. Los líderes iraníes advierten que una guerra con EE. UU. sería “catastrófica para todos”, aunque también afirman que el conflicto no es inevitable y puede evitarse mediante la diplomacia.
⚖️ 3. Resultados más plausibles (no ganadores)
En lugar de un claro “ganador”, los analistas describen posibles escenarios que muestran cómo podría desarrollarse el conflicto:
Participación militar limitada
Una serie corta de ataques podría debilitar objetivos militares clave sin desembocar en una guerra total. EE. UU. podría lograr objetivos tácticos, evitando al mismo tiempo un gran combate terrestre o una ocupación atrincherada.
Conflicto prolongado de baja intensidad
Irán podría responder con ataques sostenidos con misiles y por delegación, lo que provocaría escaramuzas continuas. Esto podría asemejarse a una tensión prolongada como la observada en conflictos anteriores en Irak o Siria, sin un vencedor definitivo.
Escalada hacia una Guerra Regional Más Amplia
Si continúan las represalias, otros actores regionales podrían verse involucrados, lo que aumenta el riesgo de un conflicto más amplio en Oriente Medio, lo que sería costoso para todos los involucrados y tendría consecuencias económicas globales.
⚠️ Resolución Diplomática
Existe la posibilidad de que la reanudación de las negociaciones, quizás impulsada por la presión internacional, pueda detener las hostilidades directas y conducir de nuevo hacia un acuerdo nuclear.
Por Qué No Hay Un Ganador Claro
El conflicto militar no es un juego de suma cero donde un bando simplemente “gana”. Incluso si un bando domina militarmente, la guerra causa:
Sufrimiento civil significativo
Perturbación económica
Inestabilidad regional a largo plazo
La geografía de Irán y sus tácticas asimétricas hacen improbable una victoria rápida y total de Estados Unidos, y las represalias iraníes podrían extender el conflicto más allá de los enfrentamientos en el campo de batalla.
En resumen
Ninguna fuente creíble predice una victoria directa de Estados Unidos en una hipotética guerra a gran escala contra Irán. En cambio, los analistas describen una gama de resultados —desde una acción militar limitada hasta un diálogo prolongado o una diplomacia renovada— con grandes incertidumbres y riesgos para ambas partes. La atención se centra en la diplomacia y la contención, no en el triunfo militar.
PrisioneroEnArgentina.com
Marzo 4, 2026
Zelensky se reunirá con el enviado de Trump en Turquía
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El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, mira a lo lejos. Viste una camisa negra.
El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, se unirá a las conversaciones con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara el miércoles, luego de que el presidente ucraniano expresara su deseo de intensificar las negociaciones de paz.
“Acercar el fin de la guerra con todas nuestras fuerzas es la máxima prioridad de Ucrania”, declaró Zelensky, añadiendo que los esfuerzos también se centrarán en reanudar los intercambios de prisioneros.
Turquía ha mantenido relaciones tanto con Kiev como con Moscú y ha sido sede de conversaciones entre ambas partes en el pasado.
Sin embargo, ningún representante ruso participará en la reunión en Ankara, según informó el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.
Añadió que, si bien no existían “planes concretos” para que Vladímir Putin hablara con la parte turca ni con Witkoff, el presidente ruso estaba “por supuesto abierto al diálogo”.
Ankara será la cuarta capital que Zelenski visite en pocos días. En Atenas cerró un acuerdo de suministro de gas, en París firmó un convenio para la adquisición de hasta 100 aviones de combate y en Madrid mantuvo conversaciones sobre cooperación con fabricantes de armas españoles.
Estas visitas forman parte de la misión de Zelenski para intentar reforzar el apoyo europeo a Ucrania mientras se intensifican los ataques rusos contra el país y las tropas de Moscú se acercan a la ciudad clave de Pokrovsk, en el este del país.
En el plano interno, Zelenski se enfrenta a la crisis más grave en años. Varios miembros de su círculo más cercano están siendo investigados por coorganizar una trama criminal a gran escala, y dos ministros han dimitido.
El escándalo amenaza con agravarse aún más, y algunos líderes de la UE —que en diciembre decidirán si desbloquean un préstamo de 140.000 millones de euros (121.000 millones de libras esterlinas) para Kiev, basado en activos estatales rusos congelados— han advertido a Zelensky que debe intensificar sus esfuerzos para combatir la corrupción.
A medida que se acerca el cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, Moscú y Kiev mantienen posturas fundamentalmente opuestas sobre cómo poner fin a la guerra.
A principios de este mes, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que las condiciones de Rusia para una paz no habían cambiado desde que Putin las expuso en 2024.
En aquel momento, el presidente ruso exigió que Kiev renunciara a cualquier aspiración de unirse a la OTAN, así como la retirada total de Ucrania de las regiones de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
Zelensky ha argumentado repetidamente que la retirada de Donetsk y Lugansk —conocidas en conjunto como el Donbás— dejaría al resto del país vulnerable a futuros ataques.
Tras una larga reunión con Putin en abril, Witkoff pareció sugerir que un acuerdo de paz entre Moscú y Kiev dependía del estatus de las regiones ucranianas en disputa, así como de Crimea, que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014. Esta postura generó tensiones con Zelensky, quien lo acusó de “difundir la narrativa rusa”.
Zelensky y Witkoff no se han reunido desde principios de septiembre. Si bien durante el verano se sucedieron numerosas conversaciones y reuniones de alto nivel —incluidas las de Trump y Putin—, los esfuerzos estadounidenses por lograr un alto el fuego entre Rusia y Ucrania se han estancado.
En un momento dado, parecía que Trump y Putin iban a reunirse de nuevo en Budapest, pero la cumbre se canceló, al parecer después de que Estados Unidos se percatara de que Moscú no tenía intención de ceder en varias exigencias inaceptables para Kiev.
No obstante, el contacto entre funcionarios estadounidenses y rusos ha continuado, aunque de forma discreta. Según los informes, el enviado especial de Putin, Kirill Dmitriev, estuvo en Washington para reunirse con Witkoff a finales de octubre, pocos días después de que Trump impusiera sanciones a las dos mayores compañías petroleras de Rusia.
PrisioneroEnArgentina.com
Nov 20, 2025
¿Deportado?
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Elon Musk no puede ser deportado bajo la ley estadounidense actual, ya que es ciudadano estadounidense naturalizado. Musk se nacionalizó en 2002, tras emigrar de Sudáfrica y vivir en Estados Unidos durante varios años.
Si bien el presidente Trump afirmó recientemente que “consideraría” la deportación de Musk en medio de su disputa pública, los expertos legales son claros: los ciudadanos estadounidenses, naturalizados o por nacimiento, no pueden ser deportados a menos que su ciudadanía sea revocada previamente mediante un proceso legal conocido como desnaturalización.
¿Qué es la desnaturalización?
Es un proceso legal poco común en el que el gobierno revoca la ciudadanía de alguien si esta se obtuvo mediante fraude o tergiversación.
Los motivos pueden incluir mentir en los formularios de inmigración u ocultar antecedentes penales.
Requiere procedimientos judiciales y pruebas contundentes, no solo la autorización presidencial.
No hay evidencia pública de que la ciudadanía de Musk se haya obtenido fraudulentamente, por lo que cualquier intento de deportarlo probablemente sería inconstitucional y fracasaría.
¿Por qué la confusión?
Musk ha criticado públicamente las políticas de Trump, especialmente la “Gran y Hermosa Ley”, lo que ha generado tensión política.
Los comentarios de Trump sobre “considerar” la deportación probablemente fueron retóricos o represalias, sin fundamento legal.
En resumen: Ningún presidente puede deportar unilateralmente a un ciudadano estadounidense, y la ciudadanía de Elon Musk está garantizada a menos que un tribunal lo disponga.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 7, 2025
Lo que no se puede decir en la administración Trump
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En 1972, el comediante George Carlin identificó siete palabras prohibidas en televisión: “mierda”, “meada”, “joder”, “coño”, “chupapollas”, “hijo de puta” y “tetas”. El viernes pasado, The New York Times identificó 199 palabras y frases prohibidas en la administración Trump. Entre ellas se incluyen: “sesgado”, “ciencia del clima”, “mujer”, “mujeres”, “socioeconómico”, “desfavorecido” y “patrimonio cultural”. La obscenidad ya no es lo que era. La lista del Times de palabras prohibidas de Trump, según el periódico, está necesariamente incompleta. Por ejemplo, no incluye “Enola Gay”, prohibida como parte de la purga de DEI del secretario de Defensa Pete Hegseth por la hilarante razón de que incluía la palabra ofensiva “gay”. (El lanzamiento de la primera bomba atómica ha sido polémico durante mucho tiempo, pero nunca por ser progresista).
La prohibición de Trump no es absoluta. Algunas palabras y frases, según informó el Times, están totalmente prohibidas en los sitios web del gobierno federal y en los programas escolares financiados por el gobierno, pero otras pueden usarse con extrema discreción. Cuando se encuentran, estas últimas se marcan automáticamente para su revisión, no solo en los sitios web gubernamentales y en los programas escolares, sino también en las propuestas de subvención y los contratos. Según tengo entendido, al solicitar una subvención del gobierno está bien decir: “Denme un dinerito”, pero no está bien decir: “Denme un dinerito para estudiar el trauma sufrido por minorías en riesgo”, porque “trauma”, “en riesgo” y “minorías” están en la lista de prohibiciones. Los liberales, por supuesto, no son ajenos a jugar a la palabra poli, y de hecho, en febrero de 2021, el Times informó que el gobierno de Biden eliminó la palabra “extranjero ilegal” y exigió que la palabra “tribal”, aplicada a los nativos americanos, se escribiera con mayúscula. Pero estos fueron, en su mayoría, reversiones de las políticas de Trump que exiliaron frases como “inmigrante indocumentado” y “cambio climático”. La frase “cambio climático” ha vuelto a la lista de tabúes de Trump. Con “inmigrante indocumentado”, la cosa es un poco más complicada. Tanto esa frase como “inmigrante ilegal” ya no pueden usarse porque la palabra “inmigrante” está prohibida. ¿Acaso eso fomenta el uso del desagradable término peyorativo “ilegales”? Además, los partidarios de Trump, a pesar de su manifiesto tribalismo, no pueden decir “tribal”, ni siquiera con una discreta “t” minúscula. Díganle adiós a “persona embarazada”, una frase que el gobierno de Biden favoreció como un guiño a la comunidad transgénero. Por razones similares, LGBT y LGBTQ ahora se han relegado a LGB. En cuanto al embarazo, los policías del mundo de Trump se crearon un problema interesante. “Mujeres embarazadas” sería el sustituto lógico de “persona embarazada”, pero con “mujeres” y “mujeres” en la lista de tabú, nos vemos obligados a llamarlas… ¿”damas embarazadas”? Ese es un término sorprendentemente inadecuado para describir a una niña de 12 años víctima de violación que, debido a que la mayoría designada por Trump en la Corte Suprema anuló Roe contra Wade, no pudo abortar en el estado de Misisipi y, en consecuencia, comenzó séptimo grado como madre a los 13 años. La solución aquí podría ser el término indescriptiblemente triste “preadolescente embarazada”. “Hombres” no está en la lista de tabú, en deferencia al ascenso político de la Manosfera. “Hombres que tienen sexo con hombres” sí está en la lista de tabú, a pesar de que tenemos evidencia convincente de que al menos algunos dentro de esta subcultura homofóbica son homosexuales. “Hombres que tienen sexo con hombres” es un circunloquio para “homosexual masculino”, que, afortunadamente, no está en la lista de tabúes; tampoco lo está “gay”. Los trumpistas, con el debido respeto a Hegseth, parecen tolerar algo la cultura gay, siempre y cuando excluya a las personas transexuales. Los términos “igualdad” y “desigualdad” están prohibidos. Permítanme recordarle a nuestro presidente que tanto la Declaración de Independencia como el Discurso de Gettysburg de Lincoln afirman que todos los hombres son creados iguales. ¿Acaso los funcionarios de Trump retirarán estos documentos fundacionales de los Archivos Nacionales y la Biblioteca del Congreso? Variaciones de la palabra “igual” aparecen siete veces en la Constitución. Para mayor seguridad, quizás Trump elimine las tres palabras de ese baño de Mar-a-Lago.
Algunas de las palabras en la lista del Times son simplemente desconcertantes. ¿El gobierno de Trump no permite que nadie diga “prostituta”? Eso suena a un remanente de Biden; la izquierda es el único distrito que conozco donde la palabra “prostituta” es tabú. Se supone que debes decir “trabajadora sexual”, pero eso está descartado porque la Policía de la Palabra de Trump puso “sexo” en su lista de tabúes. Supongo que tendrán que volver a “cortesana” o “zorra”. Volviendo a la pregunta de cómo un tabú progresista se convirtió en un tabú para Trump: quizás lo que Trump pretende evitar es el uso de la palabra “prostituta” como verbo para describir el comportamiento servil de Lindsey Graham, J.D. Vance, Mike Johnson y tantos otros políticos republicanos que una vez lo despreciaron. Además, ¿qué tiene de malo “defensor”? Es un término neutral. ¡Los conservadores abogan por cosas todo el tiempo! ¿Será porque existe una revista gay llamada The Advocate? Resulta que The Advocate también es el título de una obra que mi difunto padre escribió sobre el caso Sacco y Vanzetti, que se representó durante una semana en Broadway en 1963. Así que sí, esto se está volviendo personal. En la misma línea: a finales de los 70, formé parte del consejo de prosa de una revista literaria universitaria llamada The Harvard Advocate, que (al menos por aquel entonces) era apolítica hasta la médula. Quizás “Harvard” desató una alarma; no está en la lista de tabúes, pero el Departamento de Justicia de Trump odia el lugar y acaba de iniciar una investigación por presunto antisemitismo. No importa que el director de DOGE, Elon Musk, hiciera el saludo Sieg Heil la noche de la investidura y que imitar el gesto de Musk (que Musk insistió en que se malinterpretó) se pusiera de moda entre los seguidores de Trump en la Conferencia de Acción Política Conservadora del mes pasado. Médico, cúrate a ti mismo. Otra palabra completamente neutral que los trumpistas han prohibido es “institucional”. Todos sabemos que Trump está decidido a destruir toda institución gubernamental que pueda controlar, pero prohibir la palabra en sí misma eleva el fanatismo. Por alguna razón, tampoco se puede decir “MSM”, aunque ese término (que significa “medios de comunicación tradicionales”) sea completamente peyorativo. Los reporteros de CNN no se jactan de representar a los MSM. Si Trump quiere prohibir un término autocomplaciente para los medios, debería prohibir “cuarto poder”.
PrisioneroEnArgentina.com
TRISTE Y REPETIDO CARNAVAL
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¡Veníamos tan bien! La economía está estabilizada y recuperándose después de la dura (menor que la pronosticada) caída, producida por el drástico ajuste que se vio obligado a hacer Javier Milei para paliar, en alguna medida, el desastre producido por los 16 años en los cuales los argentinos, con nuestra habitual compulsión suicida, elegimos al pero-kirchnerismo para que nos gobernara. La velocidad de esa recuperación y, sobre todo, la abrupta reducción del salvaje índice de inflación que el otro “triángulo de hierro” (Fernández + Sergio Aceitoso Massa) nos legara son reconocidas en el mundo. Y qué decir del claro mejoramiento – salvo en la pavorosa e inviable Provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kiciloff, cómplice de esa tríada delincuencial – en los índices de seguridad ciudadana y la práctica desaparición de los piquetes, que tanto nos complicaron la vida.
Milei también nos desafilió del “club de los horribles” – Venezuela, Irán, Rusia, China, Cuba, Nicaragua, etc. – al cual la emperatriz hotelera y su marido nos habían asociado, con más que turbios negocios, pese a las masivas violaciones de los derechos humanos que cometían esas dictaduras. Y se abrazó con líderes de derecha antes, inclusive, de que algunos de ellos triunfaran en las elecciones; Donald Trump, Giorgia Meloni, Najib Bukele, Santiago Abascal, Jair Bolsonaro, etc., lo recibieron con los brazos abiertos.
Pero todo ese marco se alteró y cayeron los antifaces por una serie de hechos protagonizados por el Presidente, sin dar explicaciones. Anticipo, antes de entrar en ellos, que dudo que tengan fuerte efecto negativo sobre su popularidad a la hora en que su partido – La Libertad Avanza – compita en las elecciones legislativas de octubre, porque se trata de temas ajenos a las urgencias cotidianas de la inmensa mayoría. Aunque salgan a matarme los nuevos “cabeza-de-termo”, que aceptan cualquier locura del Presidente y dicen que, con mis críticas, estoy dando pasto a las fieras, no puedo guardar callar frente a las grandes similitudes que veo entre su forma de gobernar y la de Cristina Fernández, atropellos a la República y su Constitución incluidos. Tres de esos episodios tienen un gravoso y común efecto.
El primero fue el cambalache de la cripto-estafa en la que se vio envuelto, impulsado por los varios defectos que padece: incontinencia verbal, gran soberbia y, ahora, incoherencia política. Comprendo, claro, la necesidad que tiene nuestra aún frágil economía de un apoyo de Trump ante el FMI y otros organismos multilaterales, y que ello justifica, de algún modo, el alineamiento con sus cambiantes enfoques geopolíticos, pero creo que Milei exagera; me pareció por completo ridículo que, mientras hablaba Elon Musk (a quien muchos, con preocupación, llaman “co-presidente” en Estados Unidos) en la reunión de CPAC, Milei apareciera en el escenario como un tramoyista de cuarta para entregarle una motosierra de regalo.
Se trató de algo menor pero, en cambio, nuestra abstención, exigida por Trump, en la votación para condenar la criminal invasión de Ucrania por Vladimir Putin, nos dejó nuevamente del lado de ese espantoso club que mencioné y, peor aún, constituyó una traición a Volodimir Zelensky, al cual Milei había jurado defender eternamente. Dedicaré la siguiente nota a analizar el escenario generado por la trágica reunión de ayer entre los presidentes de EEUU y Ucrania, pero adelanto que la actitud de Trump me pareció horrorosa y lamentable. A partir de ahora, Europa estará sola para defender las fronteras comunitarias contra el expansionismo ruso.
Pero, en la Argentina, el tema de la semana fue la firma del decreto que designó como ministros de la Corte Suprema al venal, enriquecido e inveterado protector de corruptos Ariel Lijo – que ni siquiera tuvo el decoro de renunciar a su cargo actual de Juez federal y sólo pidió licencia, a modo de cobarde paracaídas – y a Manuel García Mansilla, a quien hasta ahora respetaba como académico; digo esto último porque, en una tesis, había criticado que el Ejecutivo recurriera a esta facultad para nombrar jueces. Ambos, además, habían adelantado que no aceptarían asumir sin el acuerdo del Senado. La Corte, finalmente, sólo tomó juramento a García Mansilla, por lo cual Lijo deberá esperar para conocer su suerte al menos hasta el jueves próximo. El comunicado de la Casa Rosada, y las penosas y tragicómicas explicaciones públicas que brindó el Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, otro antiguo integrante de la casta, para intentar justificar ese dislate – legal, pero claramente ilegítimo – fueron una vergüenza y un descarado insulto a la inteligencia, al menos de aquel sector que combate diariamente por la supervivencia de las instituciones republicanas establecidas por la Constitución.
Cuando dije más arriba que todos estos episodios de máscaras caídas tienen un efecto común y devastador me refería a que el bastardeo de la palabra empeñada, tanto del Presidente cuanto de reputados legisladores y elevados jueces, y la clara demostración del total desprecio que sienten todos ellos por las funciones que ejercen, influyen muy negativamente sobre quienes deben tomar las (para nosotros, esenciales) decisiones de inversión, pues degradan aún más la seguridad jurídica, un concepto de enorme relevancia a la hora de decidir hacerlo, o no, en cualquier lugar del planeta. Y en tal sentido ya se expresaron las cámaras empresarias, como AmCham e IDEA, las asociaciones de bancos y decenas de organizaciones jurídicas y personalidades vinculadas a la transparencia en la gobernanza.
Enrique Guillermo Avogadro
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Febrero 28, 2025
Los economistas están empezando a preocuparse por las decisiones de Trump
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El ataque de Donald Trump al gobierno federal de Estados Unidos y al sistema manufacturero interconectado del mundo han llegado juntos a un punto de inflexión económica. “Parece casi inevitable que nos encaminamos hacia una recesión muy, muy profunda”, dijo Jesse Rothstein, profesor de Berkeley y ex economista jefe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos. Una vez que el ritmo de pérdida de empleos cruza una línea crítica, los efectos multiplicadores pueden crecer repentinamente como una bola de nieve. El profesor Rothstein dijo que las nóminas mensuales no agrícolas, el barómetro de la salud económica de Estados Unidos que los mercados siguen de cerca, podrían volverse brutalmente negativas a fines de la primavera, contrayéndose a tasas superadas solo durante los peores meses de Covid y la crisis de Lehman en 2008. “Creo que vamos a ver caídas históricamente grandes. Pérdidas de 400.000 al mes no son inverosímiles porque la gente se está poniendo nerviosa. No se trata sólo de despedir a los empleados federales: también se trata de todas las demás personas que están preocupadas por ser las siguientes, por lo que también están recortando”, dijo.
Torsten Slok, de Apollo Global, dijo que los despidos podrían acercarse a 1 millón después de tener en cuenta la probable reacción en cadena a través de los contratistas. “Estamos empezando a preocuparnos por los riesgos a la baja para la economía y los mercados”, dijo. El Sr. Slok dijo que es un misterio por qué los diferenciales de crédito y las acciones siguen comportándose tan bien cuando el índice de incertidumbre de la política económica de EE. UU. ahora es más alto que en cualquier otro momento durante la gran recesión.
El profesor Rothstein dijo que el daño no se manifestaría de inmediato debido a los efectos de retardo. Los meses feos serán abril y mayo, pero para entonces los shocks secundarios se habrán extendido por todas partes. “Hay todo tipo de efectos secundarios. Se están recortando los contratos de los contratistas externos. Nadie sabe cuánto costarán las importaciones el mes que viene, o si siquiera vamos a tener pronósticos meteorológicos precisos. ¿Cómo se puede contratar en estas condiciones? Esto va a ser muy, muy malo”, expresó.
Los mercados apuestan implícitamente a que las guerras comerciales de Trump son sólo fanfarronadas, pero el lunes por la noche reiteró que sus aranceles del 25% contra México y Canadá seguirían adelante la semana que viene, lo que enredaría instantáneamente a la industria automotriz norteamericana. “Sería devastador”, dijo Jim Farley de Ford.
Trump siente un odio particular por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y su servicio meteorológico, considerado la punta de lanza de “la industria de alarmas sobre el cambio climático” por el Proyecto 2025 de Maga. A los funcionarios de la NOAA ya se les ha dicho que “cambio climático” y “contaminación” son términos prohibidos de ahora en adelante. La oficina de administración y presupuesto planea recortar el 38% de su financiación como parte de su campaña para erradicar las “agendas progresistas”.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, quiere abolir la agencia por completo. La sorpresa es que el ejército de fanáticos de Elon Musk se está enfrentando a todo el mundo, incluso al Departamento de Defensa de Estados Unidos. La semana que viene despedirá a 5.400 empleados civiles como primera etapa de una reducción del 5 al 8 por ciento del personal del Pentágono para “reducir la grasa y hacer crecer el músculo [guerrero]. Es difícil medir la intensidad macroeconómica de los recortes fiscales porque los jueces están tratando de frenarlos. No sabemos qué es mero teatro. Me inclino a pensar que la guerra cultural es mortalmente seria”. Orville Schell, director de la Sociedad de Asia, dice que Trump se parece extrañamente a su compañero agente de la insurrección, Mao Zedong, que también se deleitaba con el caos permanente como método de gobierno.
La Gran Revolución Cultural Proletaria lanzada en 1966 convirtió en arma el fanatismo de la juventud adoctrinada, instándola a rebelarse y “bombardear la sede” del estado profundo. Los carteles con personajes los incitaban a hacer lo peor: “Mundo en gran desorden: ¡excelente situación!” o “Sin destrucción, no puede haber construcción”, escribe Schell en Project Syndicate. Musk, por su parte, hace una imitación bastante buena del ejecutor de Mao, Kuai Dafu, que levantó una fuerza de choque estudiantil de 5.000 guardias rojos para aplastar la resistencia en la jerarquía comunista. Un joven príncipe llamado Xi Jinping fue enviado a “comer amargura” en los campos de carbón de Shaanxi. ¿Qué piensa ahora el líder de China de este extraño espectáculo en Washington? ¿Una satisfacción tranquila de que Estados Unidos se esté desgarrando a sí mismo? ¿O la alarma de que la locura se salga de control? Un régimen que despide al personal a cargo de las armas nucleares de Estados Unidos, sin darse cuenta de quiénes son, es un peligro planetario. Pero estoy divagando.
Trump espera superar cualquier shock contractivo recortando los impuestos con su “UN GRAN PROYECTO DE LEY HERMOSO” que ahora se dirige al Congreso. Pero el riesgo para él es que a) sus maniobras ideológicas harán que la economía se desplome meses antes de que se aplique cualquier estímulo, y b) de todos modos será una papilla aguada. Basta con leer los detalles de la Orden Ejecutiva 14154 para ver que habrá consecuencias económicas reales. La Sección 7, Terminación del Nuevo Trato Verde, dice: “Todas las agencias pausarán inmediatamente el desembolso de los fondos asignados a través de la Ley de Reducción de la Inflación o la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo”. Los jueces han intervenido, pero los casi 300.000 millones de dólares que quedan de la Ley de Infraestructura siguen en el limbo. Freyr Battery ha cancelado una planta de 2.600 millones de dólares en Georgia vinculada al IRA. Kore Power ha abandonado su proyecto de almacenamiento de energía de 1.200 millones de dólares en Arizona. Heliene ha dejado de lado una instalación de células solares de 200 millones de dólares. Nel ha detenido su gigafábrica de 200 millones de dólares en Detroit. Prysmian no fabricará cables submarinos para energía eólica marina después de todo.
La economía estadounidense ha estado mostrando fatiga de fin de ciclo durante algún tiempo, lo que sin duda es la razón por la que Warren Buffett duplicó con creces su tenencia de efectivo y letras del Tesoro a 334.000 millones de dólares el año pasado. Sólo podemos adivinar sus verdaderas razones para cerrar las escotillas: tal vez tema los efectos retardados de las anteriores medidas restrictivas de la Reserva Federal; o tal vez no le guste la anarquía. Los datos estadounidenses de la semana pasada deberían ser una advertencia. Las ventas de viviendas cayeron un 4,9% desde la segunda presidencia de Trump. La encuesta de servicios de S&P Global se inclinó hacia la contracción, y la manufactura se mantuvo firme sólo porque “se adelantó” a las guerras comerciales. “En febrero, la expansión estadounidense flaqueó hasta casi estancarse”, decía. ¿Está mostrando Wall Street la misma complacencia patológica que se vio a fines de 1999, o fines de 2007, o principios de 2020, cuando ya estaba claro para cualquiera que prestara atención científica que el Covid significaba estragos dondequiera que golpeara, avanzando en sacudidas escalonadas durante siete semanas desde China, a Corea, a Irán, a Lombardía (desestimada alegremente como un “problema italiano”) antes de que los inversores reaccionaran? Los mercados se volvieron locos. La pregunta más profunda que debemos hacernos es cuál es el valor de equilibrio de las acciones y los activos financieros en un mundo donde Estados Unidos declara una guerra comercial contra las democracias y se alinea con Rusia y Corea del Norte en geopolítica. Tal vez la inteligencia artificial DeepSeek pueda proporcionar la respuesta.
PrisioneroEnArgentina.com
Febrero 26, 2025
Trump firma una orden que podría convertirlo en el presidente más poderoso
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Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que podría convertirlo en el presidente más poderoso de la historia al utilizar una oscura teoría constitucional para poner en práctica su visión de la autoridad presidencial. La nueva orden busca “controlar a las agencias independientes” al apoderarse de varios departamentos que normalmente actúan de acuerdo con el Congreso y ponerlos bajo el control del poder ejecutivo en la Casa Blanca.
La orden también establece que el presidente y el fiscal general interpretarán la ley, dejando a Trump libre de la supervisión del Congreso y del poder judicial. Los observadores sugieren que Trump está utilizando la teoría ejecutiva unitaria que otorga al presidente una amplia franja de autoridad. La teoría conservadora sostiene que el Artículo II de la Constitución de los EE. UU., que delinea los poderes presidenciales, le da al presidente autoridad exclusiva sobre todos los funcionarios y empleados del poder ejecutivo.
Puntos clave de la teoría del ejecutivo unitario:
Autoridad única: los defensores de la teoría argumentan que el presidente tiene control total sobre el poder ejecutivo, incluido el poder de destituir a cualquier funcionario del poder ejecutivo.
Poder de destitución: la teoría afirma que el presidente puede destituir a cualquier funcionario subordinado designado dentro del poder ejecutivo sin necesidad de una causa.
Centralización del poder: la teoría apunta a centralizar un mayor control sobre el poder ejecutivo en la Casa Blanca, reduciendo la independencia de las agencias y los funcionarios.
Contexto histórico: la teoría ganó prominencia durante la administración Reagan y ha sido apoyada por académicos legales y jueces conservadores.
Acontecimientos recientes: Bajo el presidente Donald Trump, la teoría del ejecutivo unitario ha sido impulsada aún más, con intentos de afirmar un mayor control sobre las agencias independientes y destituir a los funcionarios designados por administraciones anteriores. Esto ha llevado a numerosos desafíos legales y debates sobre el alcance del poder presidencial.
La teoría del ejecutivo unitario no es una ley, sino una teoría constitucional. Esta teoría interpreta el Artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, que otorga el “poder ejecutivo” al presidente, en el sentido de que el presidente tiene autoridad exclusiva sobre todo el poder ejecutivo. Los partidarios de la teoría sostienen que esto permite al presidente controlar y destituir a los funcionarios del poder ejecutivo sin restricciones.
Si bien la teoría ha influido en los argumentos jurídicos y las decisiones políticas, sigue siendo un tema de debate y no está codificada como ley. La aplicación y la aceptación de la teoría pueden variar según las opiniones de la administración actual, los tribunales y la comunidad jurídica en general.
PrisioneroEnArgentina.com
Febrero 20, 2025
Indemnización de 5 millones de dólares por abuso sexual en un veredicto contra Trump
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La sentencia del tribunal confirma la indemnización de 5 millones de dólares para la mujer: tres millones por difamación y dos por daños y perjuicios civiles.
Tras la decisión del jurado, Trump afirmó que no conocía a la demandante y tachó el dictamen de una “vergüenza” y una “cacería de brujas”. Al tratarse de un caso civil y no penal, Trump nunca corrió el riesgo de ser encarcelado por las acusaciones de Carroll.
El caso de E. Jean Carroll contra Donald Trump fue un caso civil porque involucraba acusaciones de abuso sexual y difamación, que normalmente se abordan en un tribunal civil en lugar de un tribunal penal. En un caso civil, la demandante (E. Jean Carroll) solicitó una indemnización monetaria por el daño que afirmó haber sufrido, en lugar de buscar que el acusado (Donald Trump) fuera procesado y castigado penalmente. Los casos civiles se centran en resolver disputas entre personas o entidades y brindar una compensación a la parte perjudicada, mientras que los casos penales implican que el gobierno procese a una persona por violar las leyes penales, con posibles sanciones que incluyen prisión o multas. En este caso, Carroll demandó a Trump por difamación y agresión sexual, solicitando una indemnización por el daño que supuestamente le causó.
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Diciembre 31, 2024
Kamala Harris gastó 2,6 millones de dólares en vuelos privados en los últimos días de campaña
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La campaña de la candidata demócrata, Kamala Harris, gastó millonarias sumas en vuelos privados el mes pasado, a pocas semanas de los comicios presidenciales de EE.UU. del pasado 5 de noviembre, según datos presentados recientemente ante la Comisión Federal Electoral (FEC, según sus siglas en inglés).
Los documentos precisan que solo en el mes de octubre, el equipo de la actual vicepresidenta estadounidense desembolsó 2,6 millones de dólares: 2,2 millones a la consultora de aviación privada y servicios aéreos Private Jet Services Group, y otros 430.000 dólares a un corredor de vuelos chárter conocido como Advanced Aviation Team.
En septiembre, el personal de la campaña de Harris invirtió 3,1 millones de dólares en este mismo apartado, lo que eleva el total de gastos relacionados con transporte a más de 10 millones de dólares desde julio, cuando Joe Biden abandonó la carrera presidencial.
El uso de aviones privados por parte de la demócrata no solo ha sido motivo de críticas por razones económicas, sino también medioambientales, principalmente porque contradice la postura de quien anteriormente ha hecho llamados a reducir la contaminación y combatir el cambio climático. “Las emisiones de gases de efecto invernadero amenazan nuestro aire y amenazan al planeta, y está dentro de nuestra capacidad como seres humanos cambiar nuestros comportamientos de manera que podamos reducir sus efectos”, dijo en 2019 la entonces senadora por California, según Fox News.
Un informe de 2021 de la ONG Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente señala que estas aeronaves contaminan entre 5 y 14 veces más que los aviones comerciales y 50 veces más que los trenes. Si bien Private Jet Service Group afirma que se preocupa por el impacto que sus vuelos tienen en el medio ambiente y ofrece la posibilidad de comprar la huella de carbonos de cada viaje, no está claro si la campaña de Harris se hizo partícipe de este programa, que invierte en proyectos de reforestación. En cuanto a Advanced Aviation, se desconoce si ofrece una alternativa similar.
Es posible que los costos de los viajes aéreos privados de la campaña de Harris se incrementen aún más, ya que los formularios de gastos que cubren las últimas semanas de la carrera presidencial aún no han sido publicados.
Hasta el 16 de octubre, la campaña oficial de Harris había recaudado más de 1.000 millones de dólares, incluida la etapa de Joe Biden, que abandonó la contienda en julio. Durante ese periodo, gastó 900 millones, aproximadamente. En ese mismo tiempo, según el organismo, la campaña oficial de Donald Trump recaudó 388 millones y gastó 345 millones. La campaña de Harris disponía de 118 millones en efectivo, frente a los 36,2 millones de Trump a fecha del 16 de octubre.
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Noviembre 17, 2024
VICTORIA VILLARRUEL Y LOS “VILLARRUELINES” EN CAMPO DE MAYO
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Este fin de semana la Vicepresidente de la Nación VICTORIA VILLARRUEL, hizo un alto en las intrigas palaciegas que tensan su relación con la familia MILEI, y concurrió a las instalaciones militares de Campo de Mayo. Pero no sea mal pensado, no fue a
visitar prisioneros adultos mayores imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad, que están pudriéndose en la Unidad Penitenciaria Federal 34 que se levanta dentro de esa guarnición militar. Sí estuvo a pocos metros participando, con casco y fusil en mano, en el “Encuentro de Defensa y Seguridad 2024” organizado por la fábrica de armas BERSA (1). Allí alternó y fotografió con nuestros camaradas “no leprosos” del Ejército Argentino, de diferentes fuerzas de seguridad, policiales, y por supuesto de veteranos, también “no leprosos” de la Guerra de Malvinas. Luego de ello y dada la nueva alineación ideológica del actual gobierno de “Viva la libertad Carajo”, paró con sus “villarruelines” a comer un “combo” en un local de la cadena McDonald’s. Atrás y en el tiempo quedaron los clásicos “choripanes”, a los que eran tan afectos algunos miembros del desastroso gobierno que los antecedió. ¿Si en el norte lo hacen los candidatos presidenciales como BARACK OBAMA, DONALD TRUMP y otros, por qué ella, que también está en permanente campaña no puede aparecer en uno de los simpáticos y mundialmente famosos locales de fast food? Al igual que esos olvidados choripanes pasados de moda quedamos nosotros “los de lesa”, sometidos a los juicios donde haciendo gala de un hijoputismo sin precedentes, representantes del gobierno nacional, provincial, municipal y organizaciones radicalizadas varias, nos querellan a más y mejor. ¿No es una maravilla?
Claudio Kussman
Comisario Mayor ®
Policía Prov. Buenos Aires
claudio@PrisioneroEnArgentina.com
www.PrisioneroEnArgentina.com
¡Busca los arcos dorados!
Eslogan de McDonald’s, año 1960.
(1) Por Resolución N° 107 del 8 de marzo de 2024, la Ministra de Seguridad PATRICIA BULLRICH le adquirió a la empresa BERSA, armas por un monto de 6 millones de dólares. Lo hizo en forma directa evitando a la Sindicatura General de la Nación, lo cual creó algunas suspicacias, rápidamente silenciadas.
LA PRESENTE NOTA ESTÁ DEDICADA A LOS POLÍTICOS, A LOS “CAMARADAS” UNIFORMADOS
QUE HIPOCRITAMENTE NOS DESECHARON Y POR SUPUESTO TAMBIEN A … RONALD MCDONALD
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Noviembre 10, 2024