La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha notificado este viernes al Ministerio de Sanidad un brote de Covid-19 con 5 casos leves en una empresa de Madrid capital.
Las personas afectadas, con edades comprendidas entre los 18 y los 54 años, se encuentran en aislamiento domiciliario, ya que ninguna ha requerido ingreso hospitalario, y cuentan con seguimiento de los médicos de Atención Primaria o del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la empresa.
Según ha señalado la Consejería de Sanidad en un comunicado, “la investigación epidemiológica de la Dirección General de Salud Pública ha permitido identificar con rapidez tanto a los casos de infección con Covid-19 como a sus contactos estrechos, que igualmente permanecen bajo vigilancia médica”. En total, suman 18 personas: 6 en el entorno de trabajo y 12 familiares o contactos sociales.
Por otro lado, la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha ampliado la información que ofrece en la página web sobre los casos de coronavirus en la región incluyendo de forma diferenciada los casos de infección activa de Covid-19, es decir, los que en la fecha presentan síntomas y pueden transmitir la enfermedad.
Concretamente, en la última actualización la administración autonómica ha reportado 197 casos de Covid-19 activos en los últimos 14 días y que se concentran en seis municipios: Madrid ciudad, Fuenlabrada, Móstoles, Leganés, Torrejón de Ardoz y Getafe. Según la información reportada el martes, la capital presenta 149 casos activos, seguida de Leganés (14), Fuenlabrada (11), Móstoles (8), Getafe (8) y Torrejón de Ardoz (7).
Sanidad ha asegurado que la información diferenciada de casos de infección activa de Covid-19 responde a los objetivos de la estrategia de “detección precoz, vigilancia y control” de Covid-19 adaptada a la Comunidad de Madrid, de 26 de junio, y para el establecimiento “ágil” de las medidas de control para evitar la aparición de nuevas infecciones.
Finalmente, la Dirección General de Salud Pública considera que en estos momentos “cobra especial interés distinguir los casos de infección activa, con el fin de cortar la cadena de transmisión, reforzar la investigación epidemiológica, y la identificación y seguimiento de los contactos estrechos”.
Una vez más a través de la colaboración del valiente abogado defensor GONZALO MIÑO, podemos tener idea cierta de la evolución del coronavirus en la Unidad Penitenciaria Federal 34 de Campo de Mayo.
Allí, se encuentran alojas unos 70 prisioneros adultos mayores, imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad, que por su edad avanzada corren serio riesgo de perder la vida. Además del cautivo LUIS MUIÑA a quien se le detectara la enfermedad el 20 de junio pasado, también hay 2 efectivos del servicio penitenciario a quienes se les confirmó el contagio, presumiblemente a través de MUIÑA, los días 24 y 25 de junio.
Finalmente hay otros 13 agentes penitenciarios aislados, quienes mantuvieran contacto con los 2 portadores anteriores.
Repudiable es la actitud del Director del establecimiento Alcaide Mayor RICARDO ALDERETE, que al guardar bajo estricta reserva la identidad del personal afectado, aumenta el estrés carcelario de los internos, a quienes la “justicia”, ilegalmente se empecina en negarles el arresto domiciliario.
Cuando Alfredo Cornejo dijo: “Mendoza tiene todo para vivir como un país independiente…, pero realmente Argentina perjudica a Mendoza para tomar deuda y traer inversiones”, el revuelo que se produjo entre los idiotas vernáculos sería lógico si hoy la Argentina fuese un país en serio.
Cornejo, como todos los políticos que hoy están en actividad es parte del problema ya que todos son culpables de que, a partir de su inepcia – tanto lo que hoy es oposición como el rejuntado que actúa como oficialista- han dejado a la república postrada casi de manera terminal; es tan vasta la ignorancia y la negligencia de la que hace cuarenta años se ufanan que son incapaces de ver lo obvio, que es probable que esta tierra esté transitando los últimos años como nación.
Alfredo Cornejo, gobernador de la Provincia de Mendoza
Hagamos un ejercicio de política ficción; supongamos que los mendocinos, luego de la trastada que les hizo el “presidente” al vetar el proyecto de la presa Portezuelo de los Vientos, amén de otras picardías- obligado por la obediencia debida que le ha impuesto su mandataria- decidan por mayoría independizarse, ¿Qué pasaría?, no sirve hablar de la Constitución Nacional, al fin y al cabo una Constitución sin una fuerza que la respalde es papel y nada más, lo más probable es que no pase nada porque la Argentina no tiene la potencia necesaria que respalde su Constitución.
Porque acá, más que rasgarse las vestiduras por una poco feliz frase de un político, sería mejor a las plañideras de siempre preguntarse: ¿Aún tiene entidad independiente la Nación Argentina?, o mejor aún, ¿tiene la Nación Argentina los elementos que hacen soberana a una nación?…., la respuesta es no.
Pensemos un simple inventario de lo que se considera necesario para que una república sea independiente: Educación, Salud Pública, Defensa, Seguridad Interior, Moneda y Relaciones Exteriores. La educación pública en la Argentina es una ilusión, su sistema de salud es un espejismo, su moneda, no existe, su economía está en ruinas, la defensa nacional- después de años de perseguir a las Fuerzas Armadas- es una ficción, la seguridad interna un engaño y las relaciones exteriores, manejadas por un inútil de toda inutilidad, una simple ofuscación.
Ricardo Alfonsín, embajador argentino en España
Convengamos que aún conservamos casi intacto el territorio- pregunto: ¿la base china?, ¿los mapuches independentistas?- porque esta situación se da hoy y no en 1978; negar que la integridad territorial argentina hoy tiene más que ver con una idea mundial de relaciones pacíficas entre países, porque esta idea que se ha traducido en indulgencia de nuestros vecinos para con nosotros y no en que ellos se han aplacado porque las Fuerzas Armadas Argentinas ya no tienen hipótesis de conflicto vecinales como creen los imbéciles que han manejado el país desde 1983.
La ceguera de los que se angustian por declaraciones estúpidas y no por lo que sucede realmente es desastrosa, porque los avisos de independencia ya han comenzado en el país. Esto empieza siempre, a partir de realidades económicas. Hoy ya no son tres o cuatro los bodegueros que pasan de contrabando vino y mosto a granel a Chile, ni son tres o cuatro grandes exportadores que trasiegan soja, maíz y trigo a Bolivia, Paraguay y a Uruguay; eso sucedía hace veinte años, ahora son centenares los productores que aprovechando fronteras desguarnecidas hacen esto. Si nuestros políticos se tomaran el trabajo de trabajar y evaluar lo que hacen nuestros vecinos, habrían visto que la producción boliviana, uruguaya o paraguaya de soja, con terrenos más pobres, tienen “mejores rindes” que en Argentina.
Pero no nos preocupemos, el ñoqui que ejerce de embajador argentino en España ha repudiado las declaraciones de Cornejo; ¡La democracia está a salvo!
El Acuerdo Estados Unidos México Canadá (USMCA) es una versión actualizada del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) de casi 25 años. Incluye cambios importantes en los automóviles y nuevas políticas sobre normas laborales y ambientales, protecciones de propiedad intelectual y algunas disposiciones comerciales digitales.
Durante la campaña presidencial de 2016, Donald Trump prometió renegociar el NAFTA, al que llamó “el peor acuerdo comercial jamás hecho”. Como presidente, lo hizo. El resultado es el USMCA, que Trump promulgó en enero y promocionó como uno de sus logros más destacados en su discurso sobre el estado de la Unión.
Aquí hay una breve descripción de lo que contiene:
Reglas del país de origen: los automóviles deben tener el 75 por ciento de sus componentes fabricados en México, los EE. UU. O Canadá para calificar para aranceles cero (un aumento del 62.5 por ciento bajo el NAFTA). Disposiciones laborales: del 40 al 45 por ciento de las piezas de automóviles deben ser fabricadas por trabajadores que ganen al menos $ 16 por hora para 2023. México acordó aprobar nuevas leyes laborales para brindar mayores protecciones a los trabajadores, incluidos los migrantes y las mujeres. En particular, se supone que estas leyes facilitan la sindicalización de los trabajadores mexicanos.
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Los agricultores estadounidenses tienen más acceso al mercado lácteo canadiense: Estados Unidos consiguió que Canadá abriera su mercado lácteo a los agricultores estadounidenses, un gran problema para Trump. Propiedad intelectual y comercio digital: el acuerdo extiende los términos de los derechos de autor a 70 años más allá de la vida del autor (hasta 50). También incluye nuevas disposiciones para hacer frente a la economía digital, como la prohibición de derechos sobre cosas como música y libros electrónicos, y protecciones para las compañías de Internet para que no sean responsables del contenido que producen sus usuarios. Cláusula de expiración: el acuerdo agrega una cláusula de expiración de 16 años, lo que significa que los términos del acuerdo expiran, o “expiración”, después de 16 años. El acuerdo también está sujeto a una revisión cada seis años, momento en el que Estados Unidos, México y Canadá pueden decidir extender el USMCA.
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1993 Ford Explorer2020 Ford Explorer
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En junio de 2019, México se convirtió en el primer país en ratificar el acuerdo. Pero en los Estados Unidos, los demócratas en el Capitolio se negaron a firmar el acuerdo sin una aplicación más estricta de las disposiciones laborales, protecciones ambientales más estrictas y otros cambios.
Los demócratas de la Cámara formaron un grupo para trabajar con la administración en esas demandas.
En diciembre, los demócratas de la Cámara anunciaron que habían alcanzado un acuerdo revisado de USMCA con la administración Trump que incluía la mayoría de las actualizaciones que querían. Uno importante fue un “mecanismo de respuesta rápida” que requiere un panel independiente de tres personas de expertos multinacionales e independientes que se asegurarán de que México cumpla con sus normas sindicales y otras protecciones.
La versión revisada obtuvo el apoyo de Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos en los Estados Unidos, que inicialmente se había opuesto al acuerdo. Sin embargo, los grupos ambientalistas dijeron que no fue lo suficientemente lejos, y algunos sindicatos aún se opusieron.
Pero fue lo suficientemente bueno para obtener apoyo bipartidista en el Congreso.
El 19 de diciembre, el USMCA aprobó la Cámara con un voto de 385 a 41. Aproximadamente un mes después, el Senado aprobó abrumadoramente el USMCA, 89 a 10.
El 29 de enero, Trump firmó oficialmente el USMCA, anotando un logro importante para el presidente mientras se dirige a las elecciones de 2020.
Canadá ratificó el acuerdo en marzo y el USMCA entró en vigor el 1 de julio de 2020. Aunque el NAFTA está oficialmente muerto, los gobiernos y las empresas aún se están ajustando a las nuevas normas, principalmente a las nuevas disposiciones laborales. El coronavirus también puede complicar la implementación, ya que los fabricantes se adaptarán a las nuevas pautas en medio de una crisis económica mundial.
De todas maneras estos logros se observaran en el futuro. El “peor negocio” com llamó Trump a NAFTA, se pudo evaluar despues de más de 25 años. Un vehículo, por ejemplo, Ford cuyo Cero Kilometro costaba 20,000 dólares en 1993, cuesta ahora el mismo modelo 2020 unos 40,000 dólares. Una amplia diferencia, verdad? Ocurre que ese modelo cero km 1993, con los adheridos de ls inflación, costaría 39,000 dólares hoy en día. Ese mínimo aumento lo sostuvo el viejo plan NAFTA.
Un ejecutivo de United Airlines respondió a críticas, diciendo que no había necesidad de prácticar distanciamiento social en los vuelos.
“Cuando se trata de bloquear asientos intermedios, esa es una estrategia de relaciones públicas”, dijo el director de comunicaciones Josh Earnest durante una conferencia de prensa. “Esa no es una estrategia de seguridad”.
Earnest, quien se unió a United en 2018 después de servir como secretario de prensa de la Casa Blanca bajo el presidente Barack Obama, dijo que otras medidas de seguridad tuvieron un mayor impacto.
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“Cuando estás a bordo del avión, si estás sentado en el pasillo y el asiento central está vacío, la persona que está al otro lado del pasillo está a 6 pies de ti”, dijo. “La persona en la ventana está a 6 pies de ti. Las personas en la fila frente a ti están a 6 pies de ti. Las personas en la fila detrás de ti están a 6 pies de ti”.
Añadió: “Si quieres mantenerte seguro en el avión, necesitamos usar una máscara, necesitamos una buena filtración de aire, el avión debe limpiarse a fondo y debemos asegurarnos de que cada etapa de tu viaje sea podemos distanciarnos socialmente, eso lo estamos haciendo. Esos son todos los pasos que los científicos han recomendado que tomemos “.
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A medida que la demanda de viajes ha aumentado lenta pero constantemente en las últimas semanas, han aumentado las dudas sobre la seguridad de los aviones embalados.
American Airlines dijo la semana pasada que dejaría de bloquear los asientos intermedios en sus aviones, lo que provocó fuertes críticas del Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de los Institutos Nacionales para la Salud, Director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, Dr. Robert Redfield y el senador Bernie Sanders.
United no bloqueó los asientos ni puso límites a la capacidad durante la pandemia.
“Obviamente, eso es algo que preocupa”, dijo Fauci sobre los vuelos completos. “Evitar las multitudes, permanecer distante y, en una situación como esa, usar una máscara. Creo que en los confines de un avión, eso se vuelve aún más problemático”.
Las líneas aéreas y representantes de la industria, incluida la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, han argumentado que el distanciamiento social en los vuelos no es necesario debido a los patrones de flujo de aire en los aviones, los filtros de aire de partículas de alta eficiencia que evitan la recirculación de microbios en el aire, otras medidas de limpieza y uso de máscaras.
¿Por qué cuando estamos invitados a comer un asado, en algún momento a alguien se le ocurre pedir un aplauso para el asador?
¿Por qué si estamos invitamos a comer sushi, ravioles, pollo, o cualquier otra comida elaborada, a nadie se le acontece proponer y/o pedir un aplauso para quien preparó ese plato.
¿Y entonces? ¿Qué podemos decir?… Hay quienes afirman que el aplauso para el asador no es sino una expresión del sentimiento de culpa.
Partamos de la base de considerar los caracteres de un asado, y de las características de los comensales. Y es porque cuando tenemos invitados a un asado, hay diferencias en los pedidos de cada uno: “dame a punto”, “para mí más cocido”, “yo prefiero con hueso”, “con poca grasa?”, “dame de punta” ; etc., etc. Vaya uno a saber por qué el/los comensales hacen esas demandas, cosa que jamás ocurriría cuando hacemos unos buenos fideos. A cada comensal no se le ocurriría pedir algo distinto; no se los pide “al dente”, o cocidos.
Hasta aquí entonces, podemos entender por qué cuando se propone un aplauso para el asador: por una forma de compensar las exigencias dadas al mismo; o sea que sería una forma de reparación.
En el ritual del asado se pone en evidencia una suerte de “espíritu democrático”, según el cual cada quien tiene derecho a pedir lo que necesita, y a opinar sobre tal o cual grado de cocción se encuentra la carne que se está haciendo sobre la parrilla. Nos quedad averiguar, por qué en los asados puede aparecer ese comensal que se excusa diciendo “estoy un poco descompuesto, así que no voy a comer carne”. ¿Qué yerro! ¿Cómo no participar activamente de este ritual?
Cuando hablamos de “asado” nos referimos a un tipo de comida simple, que resulta ser una de sus principales características; pero, no debemos confundir simpleza con algo que no es de importancia. Lo que se experimenta al hacer un asado, el participar en la “ceremonia” de un asado, resulta ser un poco complejo de explicar a quienes no lo ha vivenciado o bien experimentado. Es que para nosotros, los parrilleros de alma, lo consideramos un acto sublime, que se encuentra cargado de emociones pero, a la vez, resulta simple, pensándolo desde el sentido puro.
Es importante, para cuando se planifica realizar un asado, disponer de un buen elemento combustible para poder prender que, según gustos, puede ser sea leña o bien carbón. Pensemos de lo que se pondrá sobre la parrilla, o sea nuestra carne. Para nuestro asado, podemos considerar distintas variantes tales como la de origen vacuno (preferentemente), pero también existen presas de cordero, cerdo, pollo, cabrito, pescado, y hasta también de jabalí, conejo, entre tantos otros. Es de destacar que cuando hablamos de “presa”, nos estamos refiriendo a la carne, que es lo más común de nuestro asado. Pero, entiéndase, que podemos asar vegetales que lo dejaremos para otra ocasión.
No importa si los invitados piden la carne bien cocida, más quemada, ni aquellos que la prefieren bien roja, o los que quieren lomo en vez de cuadril; ni siquiera puede revestir gran importancia aquel que llega un poco tarde (siempre hay uno), y que nos complica los tiempos.
El ritual del asado va más allá de la comida; es el punto de encuentro en donde los convidados se sienten libres y prósperos; es un espacio de comunión que se abre entre el anfitrión y los agasajados; Es el nexo para las reuniones familiares y de amigos que comparten buenos momentos de los cuales puede aparecer aquel invitado que nos diga: “¡esto sí que es vida!”.
Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:
-Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla.
A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El juez lo hizo comparecer y le dijo:
-¿Quién eres y cuál es tu patria?
El hombre declaró:
-Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.
El juez le preguntó:
-¿Qué te trajo a Persia?
El hombre optó por la verdad y le dijo:
-Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.
El juez echó a reír.
-Hombre desatinado -le dijo-, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín. Y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol, una higuera, y bajo la higuera un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Isfaján. Toma estas monedas y vete.
El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la higuera de su casa (que era la del sueño del juez) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto.
Con motivo de un nuevo y triste aniversario del atentado en las instalaciones del comedor de la Superintendencia de la Policía Federal, el Comisario Inspector Esteban Sanguinetti ofrece unas palabras de recuerdo. Sanguinetti, quien esta imputado por los mal llamados casos de lesa humanidad- se encuentra alojado en la Unidad Penitencia Federal 34 de Campo de Mayo.
Estudiantes en Tuscaloosa, Alabama, que han sido diagnosticados con COVID-19 han asistido a fiestas en la ciudad y sus alrededores como parte de un concurso inquietante para ver quién puede contagiar el virus primero, dijo un miembro del consejo municipal.
SmithMacKinstry
La concejala de la ciudad de Tuscaloosa, Sonya McKinstry, dijo que los estudiantes han estado organizando “fiestas COVID” como un juego para contagiarse intencionalmente con el virus que ha matado a más de 127,000 personas en los Estados Unidos.
La funcionaria dijo que recientemente se enteró del comportamiento e informó al ayuntamiento de las fiestas que ocurrían en la ciudad.
MacKinstry dijo que los organizadores de las fiestas están invitando deliberadamente a personas que tienen COVID-19.
“Ponen dinero en una copa e intentan obtener COVID. Quien obtenga COVID primero recibe el monto de la copa. No tiene sentido”, dijo McKinstry. “Lo están haciendo intencionalmente”.
El jefe de bomberos de Tuscaloosa, Randy Smith, dijo al Ayuntamiento el martes que confirmó el comportamiento descuidado de los estudiantes.
Homenaje a todas las víctimas de los atentados terroristas que cometieron los grupos MONTENEROS, ERP, ENR, FAR en Argentina en los 70′.
Hoy es un nuevo aniversario del atentado Montonero contra el Comedor de la Superintendencia de Coordinación Federal en el año 1976. La bomba mató a 24 personas (y muchas otras más que murieron en los años subsiguientes). A la fecha, no se ha juzgado ni condenado a los autores del atentado. Los terroristas de los años 70 se llaman hoy “jóvenes idealistas”. Las victimas del terrorismo no son aun reconocidas para el Estado argentino. La Policía Federal y los dirigentes argentinos continúan negando los hechos históricos y prefieran hablar de “los policías caídos en cumplimiento del deber” para no hablar de víctimas del terrorismo, y hablan sin pudor de “Memoria, Verdad y Justicia”.
Hoy algunos de los efectivos que sobrevivieron a este atentado son presos políticos.
Mas informaciones sobre la causa judicial por la bomba en el comedor de la Policía Federal: Latin American Studies.
☼ Los fiscales del Vaticano ordenaron la confiscación de documentos y computadoras de las oficinas administrativas de la Basílica de San Pedro en una investigación aparentemente nueva sobre irregularidades financieras en la Santa Sede.
Los fiscales del Vaticano ordenaron la confiscación de documentos y computadoras de las oficinas administrativas de la Basílica de San Pedro en una aparente nueva investigación sobre irregularidades financieras en la Santa Sede.
El Vaticano dijo el martes que el Papa Francisco también nombró a un comisionado especial para administrar la basílica, reorganizar sus oficinas, actualizar sus estatutos para cumplir con las nuevas normas del Vaticano sobre adquisiciones y contrataciones, y para “aclarar su administración”.
El Vaticano dijo que ambas decisiones derivaron de un informe del auditor general del Vaticano. Según el informe del auditor, los fiscales penales del Vaticano autorizaron el martes la incautación de documentación y computadoras de la “Fabbrica di San Pietro”, las oficinas que administran la basílica del Papa.
GiordanaBergoglio
El Vaticano no proporcionó detalles sobre lo que el auditor marcó o los problemas específicos que el comisionado extraordinario se encargó de solucionar. El comisionado, el obispo Mario Giordana, realizó previamente una investigación sobre irregularidades financieras dentro del Coro de la Capilla Sixtina que condujo a la jubilación anticipada del director del coro el año pasado.
El coro se presenta en todas las misas papales en la basílica.
Los fiscales del Vaticano nunca iniciaron una investigación criminal sobre la administración del coro después de que el organismo de control financiero del Vaticano, la Autoridad de Información Financiera, señalara que los ingresos de los conciertos del coro no se incluyeron en sus estados de resultados.
En un comunicado, el Vaticano dijo que el nombramiento de Giordana siguió las nuevas normas emitidas por Francisco el 1 de junio para centralizar los procedimientos de contratación y adquisición del Vaticano en un intento por reducir el desperdicio, erradicar la corrupción y actualizar la gestión financiera del Vaticano.
Fabbrica es responsable de la gestión, limpieza y restauración de la basílica, una de las más grandes del mundo, así como de organizar recorridos por sus excavaciones subterráneas. La actual basílica de estilo renacentista, diseñada principalmente por Donato Bramante, Miguel Ángel y Gian Lorenzo Bernini, se completó en el siglo XVII sobre lo que la tradición dice que fue la tumba de San Pedro.
Los fiscales del Vaticano lanzaron el año pasado una investigación por separado en la secretaría del Vaticano de la compra de un edificio de lujo en Londres en medio de acusaciones de que los intermediarios habían huido de la Santa Sede con millones de euros. No se han dictado acusaciones en ese caso, aunque un agente fue arrestado y luego liberado a principios de este mes.
Cuando Donald J. Trump comenzó su carrera presidencial, noté el discurso populista. Los mismos métodos que llevaron a tantos dictadores al poder, el neoyorkino los llevaba a cabo frente a su base, republicanos que ni siquiera saben que reza la plataforma de su partido. También pateó la puerta y entró con fuerza ejecutando verbalmente a otros candidatos internos. Acusó al padre del postulante Ted Cruz de haber participado en el asesinato de John F. Kennedy solo por ser cubano. También insultó a la esposa de Cruz sin recibir una respuesta de este. El expresidente Barack Obama fue inculpado por Trump de fraguar documentos sentenciando que había nacido en Kenia, sin la menor evidencia que esto haya ocurrido. Pidió el encarcelamiento de su rival Hillary Clinton por usar el correo electrónico gubernamental para atender conflictos relacionados con su fundación benéfica. Mas tarde, Ivanka Trump cometió el mismo pecado. El actual presidente asegura que los crímenes descendieron durante su mandato, cuando el año 2014 marcó números mucho menores. Inauguró fábricas ya existentes en previas administraciones y cortó una cinta simbólica en una locación de Apple que no figura en los mapas. Trump prometió reiteradamente durante y después de su campaña de 2016 que haría que México pagara por “un gran muro hermoso” en toda la frontera de 1,954 millas (3,145 km). Hasta ahora, la administración Trump ha edificado 216 millas (508 km) y ha gastado $ 15 mil millones en el proyecto. México no ha aportado nada. Acusó al periodista Joe Scarborough de asesinar a una de sus empleadas, cuando diferentes forenses certificaron la muerte como accidental. Scarborough no estaba en la ciudad cuando esto sucedió. El presidente entró en defensa de no derribar monumentos, un punto en el cual tenemos cierta concordancia -no que a Trump le preocupe lo que yo piense, claro está- pero, por las razones equivocadas. Semejante a George Bush llevando al país a la guerra con Irán en vez de admitir que Al Qaeda fue la responsable de los ataques a las torres gemelas, Trump no tiene idea quien fue Jefferson Davies o Robert E. Lee. Mi posición indica que estatuas nunca deben ser esculpidas. Los héroes y villanos pertenecen a los libros de historia. Ahora bien, los monumentos ya están, no hay nada que se pueda hacer al respecto. Queda destruirlos, o… transportarlos a un predio donde se pueda explicar que hicieron los mencionados, en realidad traidores a la patria. Piense en una estatua de Ernesto “Che” Guevara en el medio de una ciudad o una estación de subterráneo con el nombre de Rodolfo Walsh en Argentina. Inimaginable, ¿verdad? Los niveles de desempleo bajaron drásticamente durante la presidencia de Trump, basados en un programa dibujado por George W. Bush, continuado por Barack Obama, para rescatar a la industria automotriz. Esto, sin inmiscuirme en temas relacionados con COVID-19, en donde falsa información sobre medicamentos, test, desinfectantes, estaciones del año, salieron de la boca de primer mandatario americano. Con el tiempo veremos el legado de Trump, sus acuerdos comerciales y edictos para la mejora del bienestar de la ciudadanía, se verán reflejados en futuras administraciones.
Donald John Trump es el presidente número 45 y actual de los Estados Unidos. Antes de entrar en política, era un hombre de negocios y una personalidad televisiva. Trump nació y creció en Queens y recibió una licenciatura en economía de la Wharton School. Nacido: 14 de junio de 1946 (74 años), Nueva York, NYJoseph Robinette Biden Jr. es un político estadounidense que se desempeñó como el vicepresidente número 47 de los Estados Unidos de 2009 a 2017. Representó a Delaware en el Senado de los Estados Unidos de 1973 a 2009. Nació: 20 de noviembre de 1942 (77 años), Scranton , Pensilvania
En el rincón opuesto se encuentra Joseph “Joe” Robinette Biden Jr., el 47avo. Vicepresidente de los Estados Unidos, originario de Scranton, Pennsylvania. Biden tiene una larga historia de mentiras: sobre sí mismo, sobre su pasado y sobre eventos que nunca tuvieron lugar.
Los demócratas quieren que la campaña 2020 sea un referéndum sobre el presidente Trump. Bien, pero si se trata de un concurso de personajes, solo es apropiado que la historia de fabricación y engaño de Joe Biden, a menudo destinada a reforzar sus credenciales intelectuales, algo de lo que no nos podemos confiar hasta ahora. Biden tronó que la administración de Obama “no encerró a las personas en jaulas”. Sabemos que los inmigrantes ilegales detenidos (menores incluidos) aún hoy descansan en celdas creadas por el exmandatario demócrata. Esto sin descartar la retención ilegal de prisioneros en Guantánamo Bay, quienes -culpables o no- se encuentran en prisiones de dudosa salubridad a la espera de un juicio que tarda -en muchos casos- décadas en llegar. Algo también impensado, siquiera en un país tercermundista. Biden también sostuvo que se graduó con tres diplomas universitarios, con una beca total y fue el estudiante sobresaliente en el departamento de ciencias políticas. Ninguna de esas afirmaciones es cierta. De hecho, Biden graduó 76avo. entre 85 estudiantes de su clase de derecho, solo obtuvo una beca parcial y no obtuvo los máximos honores en su disciplina de pregrado. En otra oportunidad, Biden afirmó que sus antepasados trabajaban en las minas de carbón del noreste de Pensilvania y tronaban a sus hogares luego de 12 horas de labor y jugaban al fútbol durante cuatro horas, a pesar de que nadie en el árbol genealógico de Biden trabajó en esa línea de tareas. Los partidarios de Biden descartarán estos episodios como del pasado distante, tal como los seguidores de Trump tapan sus oídos ante las manifestaciones sin evidencia de su líder. Pero la tendencia de Biden a engañar no expiró aún. Más recientemente, el exvicepresidente le dijo al público que después de su período en la Casa Blanca, se había convertido en maestro. En un profesor. Si bien es cierto que recibió un alto salario para pronunciar un puñado de discursos para la Universidad de Pensilvania, Biden nunca ha enseñado a estudiantes. Si estoy de acuerdo con la existencia de una inspiradora historia al visitar Afganistán para honrar a un heroico oficial naval. Biden describió las acciones del oficial en detalle, y agregó: “Esta es la verdad de Dios, mi palabra como que me llamo Biden“. Pero según una revisión de varios periodistas, los descripto nunca tuvo lugar. Biden aún no ha cambiado legalmente su apellido. Lo mas preocupante ha sido su delirante aventura de Sudáfrica. Las afirmaciones de Biden de haber sido arrestado en la década de 1970 porque intentó visitar a Nelson Mandela en prisión no tienen basamento histórico. Rodeado de reporteros, lo único que pudo haber estado es preso de un dolor de estómago. También se ha presentado como activista de los derechos civiles y copatrocinador de la Ley de Especies en Peligro de Extinción; esas cosas tampoco son ciertas.
Los demócratas responderán que el presidente Trump frecuentemente miente, exagera y embellece sus acciones, lo cual es cierto. Pero Trump ha estado en una olla hirviendo durante casi cuatro años, y la prensa -con todo su derecho- lo tiene continuamente bajo la lupa.
Trump y Biden. Biden y Trump. El peor y el menos malo. Queda en cada uno decidir cual es cual.
“La misión de EAU a Marte, un momento decisivo para la nación”, dijo el gobernante de Dubai, añadiendo que la misión Hope muestra el desarrollo del país
El lanzamiento de la misión de Emiratos Árabes Unidos a Marte será un momento decisivo para el país, dijo su alteza el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos y gobernante de Dubai.
Mohammed bin Rashid Al Maktoum
“La iniciativa marcará un momento decisivo entre dos épocas diferentes: los últimos 50 años de EAU y los próximos 50”, tuiteó el jeque. El gobernante de Dubai escribió que la investigación Hope es la recompensa de un viaje de 50 años de desarrollo humano en el país.
“Hoy, vemos las recompensas, y todos estamos felices, y debemos estar orgullosos de nuestra gente y celebrar su éxito con el mundo”.
La sonda Hope se lanzará el 14 de julio. El viaje de 495.000.000 kilómetros hasta Marte comenzará a las 00:51:27 hora de EAU (05:51:27, hora de Japón) desde el Centro Espacial Tanegashima japonés. El martes, la Oficina de Medios del Gobierno de Dubai acudió a Twitter para publicar fotos del vehículo de lanzamiento H-IIA (F42) que llevará la sonda a Marte.
Las fotos muestran a los ingenieros aplicando toques finales al cohete mientras están preparado para el lanzamiento. Se espera que la sonda llegue al Planeta Rojo en el primer trimestre de 2021, un año que marca el 50 aniversario de la unión de los siete emiratos en 1971.
Construida por los Emiratos Árabes Unidos, la misión orbitará a Marte y estudiará la dinámica de la atmósfera marciana y su interacción con el espacio exterior y el viento solar.
Los objetivos científicos principales son buscar la conexión entre el clima marciano actual y el antiguo clima de Marte, estudiar los mecanismos de pérdida de la atmósfera de Marte al espacio mediante el seguimiento del comportamiento y el escape de hidrógeno y oxígeno, investigar cómo los niveles inferior y superior de la atmósfera marciana está conectada y crea una imagen global de cómo la atmósfera marciana varía durante el día y el año.
Naves espaciales y subsistemas La misión Emirates Mars tiene una masa total, incluido el combustible, de 1500 kg.
Es un prisma hexagonal, de 2,37 m de ancho por 2,90 m de altura, construido con paneles de aluminio en forma de panal con láminas de material compuesto, con tres alas de panel solar fijadas a la plataforma superior.
Los paneles solares proporcionan 600 W en Marte, cargando baterías para hacer funcionar la nave espacial. El requisito de la nave espacial es 477 W.
Las comunicaciones son de banda X, a través de una antena de plato direccional de alta ganancia de 1.5 m de diámetro montada en la cubierta superior de la nave espacial. Permitirá velocidades de comunicación de 1.6 Mbps en la distancia mínima Tierra-Marte a 250 kbps en su punto más alejado. También hay tres antenas de baja ganancia.
La propulsión es proporcionada por cuatro a seis propulsores de 120 N montados en la parte inferior de la nave espacial, usando hidrazina monopropelente y un tanque de presión GHe, con maniobras y control de actitud a través de 8 a 12 propulsores del sistema de control de reacción de 5 N y un conjunto de ruedas de reacción .
Los rastreadores de estrellas y los sensores solares gruesos proporcionan conocimiento de posición y orientación.
Llevará tres instrumentos científicos montados en un lado de la nave espacial.
El Emirates eXploration Imager (EXI) es una cámara multibanda de alta resolución (visible y UV), el espectrómetro ultravioleta Emirates Mars (EMUS), un espectrógrafo de imágenes de ultravioleta lejano y el espectrómetro infrarrojo Emirates Mars (EMIRS) y el espectrómetro de exploración FTIR.
Perfil de la misión La misión está programada para lanzarse en una ventana que se abrirá el 14 de julio de 2020 a las 20:51:27 UT (15 de julio a las 12:51:27 am hora de los EAU, 5:51:27 am JST) desde Japón en un Mitsubishi H-IIA aumentador de presión. Después de un crucero de 200 días a Marte, Hope entrará en una órbita elíptica de aproximadamente 22000 x 44000 km con un período de 55 horas y una inclinación de 25 grados. El periapsis está cerca del ecuador. Se planean dos años de operaciones científicas, a partir de mayo de 2021, con la posibilidad de una extensión de dos años para hacer más ciencia en 2025.
Un juez del condado de Dutchess, Nueva York, impuso una orden judicial preliminar que impide temporalmente que la sobrina del presidente Donald Trump, Mary Trump, y la editorial Simon & Schuster publiquen su próximo libro.
Simon & Schuster publicará un trabajo de la sobrina del presidente número 45 de los Estados Unidos. Mary, la hija de su difunto hermano mayor Fred. Esto estará planeado para salir a la luz el 28 de julio Simon & Schuster el libro: “Demasiado y nunca suficiente: cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo”.
Según una reseña del libro, este describe una pesadilla de traumas, relaciones destructivas y una combinación trágica de negligencia y abuso. Explica cómo los eventos específicos y los patrones familiares generales crearon al hombre dañado que actualmente ocupa la Oficina Oval.
Mary TrumpDonald Trump
Esta fue la segunda vez que se intentó detener la publicación del libro. El primer intento, en el mismo tribunal sustituto de Queens donde se resolvió el patrimonio del padre del presidente, fracasó cuando el juez dijo que el resultado no afectaría la administración Trump.
Si bien el Tribunal sustituto no era el lugar para que la familia Trump buscara una orden judicial, el juez dijo que la familia era libre de volver a intentarlo en la Corte Suprema del Estado, lo que se hizo en el condado de Dutchess, al norte de la ciudad de Nueva York.
“Este libro, que aborda asuntos de gran interés público e importancia sobre un presidente en ejercicio en el año electoral, no debe ser suprimido ni siquiera por un día”, dijo Ted Boutrous, quien representa a Mary Trump.
El juez ordenó a cada parte presentar documentos en los próximos siete días para que pueda tomar una decisión sobre otorgar una orden judicial permanente antes de la fecha de publicación programada para el 28 de julio. Tanto un representante de Simon & Schuster como un abogado de Mary Trump dijeron que tienen la intención de apelar el fallo.
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos… Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas… Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe eso… Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre. Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. Un día inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le apreté el pescuezo a una señora nada más por nomás. Yo no me acuerdo. Pero, a todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata bien. Por eso estoy contento en su casa. Además, aquí vive Felipa. Felipa es muy buena conmigo. Por eso la quiero… La leche de Felipa es dulce como las flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y también de puerca recién parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa… Ahora ya hace mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos… Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba conmigo, acostándose encima de mí o echándose a un ladito. Luego se las ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se dejaba venir en chorros por la lengua… Muchas veces he comido flores de obelisco para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, sólo que a mí me gustaba más, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me hacia cosquillas por todas partes. Luego sucedía que casi siempre se quedaba dormida junto a mí, hasta la madrugada. Y eso me servía de mucho; porque yo no me apuraba del frío ni de ningún miedo a condenarme en el infierno si me moría yo solo allí, en alguna noche… A veces no le tengo tanto miedo al infierno. Pero a veces sí. Luego me gusta darme mis buenos sustos con eso de que me voy a ir al infierno cualquier día de éstos, por tener la cabeza tan dura y por gustarme dar de cabezazos contra lo primero que encuentro. Pero viene Felipa y me espanta mis miedos. Me hace cosquillas con sus manos como ella sabe hacerlo y me ataja el miedo ese que tengo de morirme. Y por un ratito hasta se me olvida… Felipa dice, cuando tiene ganas de estar conmigo, que ella le cuenta al Señor todos mis pecados. Que irá al cielo muy pronto y platicará con Él pidiéndole que me perdone toda la mucha maldad que me llena el cuerpo de arriba abajo. Ella le dirá que me perdone, para que yo no me preocupe más. Por eso se confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo confesándose por mí. Todos los días. Todas las tardes de todos los días. Por toda la vida ella me hará ese favor. Eso dice Felipa. Por eso yo la quiero tanto… Sin embargo, lo de tener la cabeza así de dura es la gran cosa. Uno da de topes contra los pilares del corredor horas enteras y la cabeza no se hace nada, aguanta sin quebrarse. Y uno da de topes contra el suelo; primero despacito, después más recio y aquello suena como un tambor. Igual que el tambor que anda con la chirimía, cuando viene la chirimía a la función del Señor. Y entonces uno está en la iglesia, amarrado a la madrina, oyendo afuera el tum tum del tambor… Y mi madrina dice que si en mi cuarto hay chinches y cucarachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el infierno si sigo con mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza. Pero lo que yo quiero es oír el tambor. Eso es lo que ella debería saber. Oírlo, como cuando uno está en la iglesia, esperando salir pronto a la calle para ver cómo es que aquel tambor se oye de tan lejos, hasta lo hondo de la iglesia y por encima de las condenaciones del señor cura…: “El camino de las cosas buenas está lleno de luz. El camino de las cosas malas es oscuro.” Eso dice el señor cura… Yo me levanto y salgo de mi cuarto cuando todavía está a oscuras. Barro la calle y me meto otra vez en mi cuarto antes que me agarre la luz del día. En la calle suceden cosas. Sobra quién lo descalabre a pedradas apenas lo ven a uno. Llueven piedras grandes y filosas por todas partes. Y luego hay que remendar la camisa y esperar muchos días a que se remienden las rajaduras de la cara o de las rodillas. Y aguantar otra vez que le amarren a uno las manos, porque si no ellas corren a arrancar la costra del remiendo y vuelve a salir el chorro de sangre. Ora que la sangre también tiene buen sabor aunque, eso sí, no se parece al sabor de la leche de Felipa… Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi cobija… Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude… De cualquier modo, yo estoy más a gusto en mi cuarto que si anduviera en la calle, llamando la atención de los amantes de aporrear gente. Aquí nadie me hace nada. Mi madrina no me regaña porque me vea comiéndome las flores de su obelisco, o sus arrayanes, o sus granadas. Ella sabe lo entrado en ganas de comer que estoy siempre. Ella sabe que no se me acaba el hambre. Que no me ajusta ninguna comida para llenar mis tripas aunque ande a cada rato pellizcando aquí y allá cosas de comer. Ella sabe que me como el garbanzo remojado que le doy a los puercos gordos y el maíz seco que le doy a los puercos flacos. Así que ella ya sabe con cuánta hambre ando desde que me amanece hasta que me anochece. Y mientras encuentre de comer aquí en esta casa, aquí me estaré. Porque yo creo que el día en que deje de comer me voy a morir, y entonces me iré con toda seguridad derechito al infierno. Y de allí ya no me sacará nadie, ni Felipa, aunque sea tan buena conmigo, ni el escapulario que me regaló mi madrina y que traigo enredado en el pescuezo… Ahora estoy junto a la alcantarilla esperando a que salgan las ranas. Y no ha salido ninguna en todo este rato que llevo platicando. Si tardan más en salir, puede suceder que me duerma, y luego ya no habrá modo de matarlas, y a mi madrina no le llegará por ningún lado el sueño si las oye cantar, y se llenará de coraje. Y entonces le pedirá, a alguno de toda la hilera de santos que tiene en su cuarto, que mande a los diablos por mí, para que me lleven a rastras a la condenación eterna, derechito, sin pasar ni siquiera por el purgatorio, y yo no podré ver entonces ni a mi papá ni a mi mamá que es allí donde están… Mejor seguiré platicando… De lo que más ganas tengo es de volver a probar algunos tragos de la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por debajo a las flores del obelisco…
Todos sabemos que al histriónico Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, el Teniente Coronel SERGIO BERNI, las cámaras de la televisión lo atraen más que una lámpara de luz a las polillas. Así hoy temprano apareció raudamente montado en una motocicleta BMW estatal con fulgurantes y estroboscópicas luces azules, en el control vehicular que desde hace tres meses está instalado sobre el Puente de la Noria. Vestía campera negra con la inscripción del ministerio en la espalda y lo seguían dos custodios con similar atuendo. Allí con las cámaras de TV funcionando a full, demostró enojo y comenzó a los gritos con el personal de la Policía Federal, dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación a cargo de la opaca antropóloga SABINA FRÉDERIC, con quien esta duramente enfrentado. Nada de hablar reservadamente a nivel ministerial como corresponde a su investidura. Estos tiempos en donde el virus de la mansedumbre en los uniformados está tanto o más extendido que el coronavirus, le permite impunemente ser un maleducado con ellos. Quizás me equivoco y estos uniformados del presente son más educados y pacientes que nosotros “los de antes”, que generalmente reaccionábamos mal cuando alguien se comportaba en forma prepotente y nos quería llevar por delante.
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“Los controles son para facilitarle la vida a la gente, no para generarle más kilombo (1) en esta situación especial. Tenemos 10 kilómetros de cola cuando a solo 100 metros hay 5 carriles libres. Hay que tener un poco de sentido común y una ambulancia no estar 20 minutos para pasar”, les dijo a los periodistas allí presentes. Más que evidente que al DIVO como buen político le preocupa el bienestar de la gente. Tanto como a sus pares los pobres, los cuales, gracias a estos mismos políticos, año a año crecen exponencialmente en cantidad. Cuando las cámaras dejaron de funcionar BERNI montó nuevamente en el bólido de dos ruedas, de parpadeantes luces azules, alejándose velozmente del lugar. Lo seguían sus custodios y su misión estaba cumplida.
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“Lo principal de un espectáculo es la coreografía,
no el bailarín, porque si no se convierte en un divo”
Antonio Gades (1936-2004)
(1)El término quilombo, de raíces africanas, tiene varios usos. Se puede referir a algo que provoca escándalo, bullicio, conflictos, o que está descontrolado. También puede referirse a un prostíbulo.
El Papa Francisco insta a los medios católicos en los Estados Unidos a trabajar para superar las “enfermedades del racismo y la injusticia” en sus últimos comentarios sobre la muerte de George Floyd en los Estados Unidos y las protestas contra el racismo que siguieron.
Bergoglio
En un mensaje a una conferencia virtual de periodistas católicos de América del Norte ayer martes, Francisco dijo que los
medios católicos deben construir puentes y diálogo, así como defender la vida.
Rezó para que los periodistas se iluminen con sabiduría y comprensión y sean guiados por el Espíritu Santo para “trabajar eficazmente para superar las enfermedades del racismo, la injusticia y la indiferencia que desfiguran el rostro de nuestra familia común”.
Bergoglio ha hablado previamente sobre la muerte de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis y el “pecado del racismo”.
Él denunció las violentas protestas que estallaron como autodestructivas, pero también afirmó que “No podemos cerrar los ojos ante ninguna forma de racismo o exclusión, mientras pretendemos defender lo sagrado de toda vida humana”.
La muerte de Floyd ha inspirado renovadas protestas de Black Lives Matter en los Estados Unidos, a algunos de los cuales asistieron sacerdotes católicos, obispos y activistas por la paz.
El tema ha recibido una gran cobertura por parte de los medios de comunicación del Vaticano.
Por Michael R. Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos de América
La decisión del Partido Comunista Chino de imponer una draconiana legislación de seguridad nacional en Hong Kong destruye la autonomía del territorio y uno de los mayores logros de China. Hong Kong demostró al mundo lo que un pueblo chino libre podría lograr: una de las economías más exitosas y sociedades vibrantes del mundo. Pero la paranoia de Beijing y el miedo a las aspiraciones de su propio pueblo lo han llevado a destripar los cimientos del éxito del territorio, convirtiendo “Un país, dos sistemas” en “Un país, un sistema”.
La acción del PCCh demuestra una vez más que los compromisos de Beijing, en este caso, la Declaración Conjunta sino-británica de 1984 y la Ley Básica, son palabras vacías. El PCCh prometió 50 años de libertad al pueblo de Hong Kong y solo les dio 23. En los últimos años, Beijing también ha violado sus acuerdos con la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas. Este es un patrón que el mundo no puede ignorar.
Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados mientras China se traga a Hong Kong en sus fauces autoritarias. La semana pasada, impusimos restricciones de visa a los funcionarios del PCCh responsables de socavar la autonomía de Hong Kong. Estamos finalizando las exportaciones de defensa y tecnología de doble uso al territorio. Según las instrucciones del presidente Trump, eliminaremos las exenciones de políticas que otorgan a Hong Kong un trato diferente y especial, con pocas excepciones.
Estados Unidos continuará apoyando a las personas amantes de la libertad de Hong Kong y responderá a los ataques de Beijing contra las libertades de expresión, prensa y reunión, así como al estado de derecho, todo lo cual, hasta ahora, ha permitido territorio para florecer. Hoy es un día triste para Hong Kong y para las personas amantes de la libertad en toda China.
El presidente Donald Trump trató de darse un nuevo apodo ayer martes en Twitter.
En un tuit en mayúsculas, se llamó a sí mismo “el guerrero solitario”, completo con un signo de exclamación al final.
Eric TrumpDonald TrumpPutinBiden
Uno de sus hijos estuvo de acuerdo: Eric Trump escribió en Twitter, “realmente lo eres”, pero agregó: “es por eso que Estados Unidos te ama y te aprecia”.
La declaración de “guerrero solitario” de Trump se produce en medio de acusaciones de que conoció durante meses sobre una unidad militar rusa que paga recompensas a militantes afganos por matar soldados estadounidenses. Trump invitó al presidente ruso, Vladimir Putin, a una reunión del G-7 después de que supuestamente había sido informado.
Trump también se ha convertido en un guerrero contra el coronavirus, declarándose en marzo un “presidente en tiempos de guerra” debido a la pandemia de COVID-19.
Pero con el aumento del virus, el ex vicepresidente Joe Biden dijo el martes que Trump “se rindió, agitó la bandera blanca y abandonó el campo de batalla”.
Trump también evitó el servicio militar durante la Guerra de Vietnam a través de aplazamientos médicos por espolones óseos.
Algunas contestaciones en Twitter:
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¡EL SOLO RACISTA SOLITARIO, INCOMPETENTE, TRAIDOR GUERRERO!
Ted Lie, político
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Trump fue un “guerrero solitario” durante Vietnam. Se quedó en casa “solo” mientras los verdaderos guerreros servían. Guerrero Solitario, mi trasero. Es un maldito cobarde.
Veteranos de América
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Tienes Rusia y China. No estás completamente solo.
De siempre habíamos escuchado que los togados para hacerse de unos pesos extra, con los cuales engrosaban su jubilación, recibían el dinero a través del estudio de un abogado amigo, que generalmente podía haber sido algún ex socio. Este era el que trataba, fijaba la tarifa, cobraba y compartía “las ganancias”. En el ambiente se sabía quién tenía “la llave” de tal o cual juzgado pero su titular nunca daban la cara. Es evidente que los tiempos han cambiado, que el dinero ha perdido valor y entonces ahora podremos ver a través de una cámara espía como los jueces RAÚL DA PRA y JUAN PABLO MORALES de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de la Provincia de Catamarca, reciben en mano propias y sobre tablas los billetes entregados por un abogado, no muy amigo. A cambio de 820.000 pesos (6.800 dólares) estos leguleyos debían hacer lugar a una apelación solicitando el levantamiento de la prisión preventiva de un imputado. Digno de mención es que el juez MORALES fue Ministro de seguridad durante la gestión de la Gobernadora LUCÍA CORPACCI (10 de diciembre de 2011-9 de diciembre de 2019). Jueces similares a estos son los que nos juzgan a quienes estamos imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad y en razón a sus “pecados” se prestan a actuar como actúan con nosotros. Sabiendo de los latrocinios gubernamentales por miles de millones de dólares que gobierno tras gobierno se llevan a cabo en la Argentina, el caso de estos dos togados podríamos decir que… “casi es una picardía de niños”.
El 28 de enero de 1948, los filósofos británicos F.C. Copleston y Bertrand Russell se enfrentaron en la radio de la BBC para un debate sobre la existencia de Dios. Copleston era un sacerdote jesuita que creía en Dios. Russell sostuvo que si bien era técnicamente agnóstico sobre la existencia del Dios judeocristiano, al igual que era técnicamente agnóstico sobre la existencia de los dioses griegos Zeus y Poseidón, era ateo a todos los efectos.
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Bertrand Arthur William Russell fue un político británico, filósofo, lógico, matemático, historiador, escritor, crítico social, activista político y premio Nobel. Nacido: 18 de mayo de 1872, Trelleck, Reino Unido Murió: 2 de febrero de 1970, Penrhyndeudraeth, Reino Unido
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Frederick Charles Copleston fue un sacerdote jesuita, filósofo e historiador de la filosofía, mejor conocido por su influyente Historia de la filosofía, trabajo de varios volúmenes. Nacido: 10 de abril de 1907, Taunton, Reino Unido Fallecido: 3 de febrero de 1994, Londres, Reino Unido
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COPLESTON: Como vamos a discutir aquí la existencia de Dios, quizás sería conveniente llegar a un acuerdo provisional en cuanto a lo que entendemos por el término «Dios». Presumo que entendemos un ser personal supremo, distinto del mundo y creador del mundo. ¿Está de acuerdo, al menos provisionalmente, en aceptar esta declaración como significado de la palabra «Dios»?
RUSSELL: Sí, acepto esa definición.
COPLESTON: Bien, mi posición es la posición afirmativa de que tal ser existe realmente y que Su existencia puede ser probada filosóficamente. Quizás podría decirme si su posición es la del agnosticismo o el ateísmo. Quiero decir, ¿cree que puede probarse la no existencia de Dios?
RUSSELL: No, yo no digo eso: mi posición es agnóstica.
COPLESTON: ¿Está de acuerdo conmigo en que el problema de Dios es un problema de gran importancia? Por ejemplo, ¿está de acuerdo en que si Dios no existe, los seres humanos y la historia humana pueden no tener otra finalidad que la finalidad que ellos decidan elegir, lo cual, en la práctica, significaría la finalidad que impusieran los que tienen poder para imponerla?
RUSSELL: Hablando en términos generales, si, aunque tendría que poner alguna limitación a su última cláusula.
COPLESTON: ¿Cree que si no hay Dios, si no hay un Ser absoluto, puede haber valores absolutos? Quiero decir, ¿cree que, si no hay un bien absoluto, el resultado es la relatividad de los valores?
RUSSELL: No, creo que esas cuestiones son lógicamente distintas. Tome, por ejemplo, la obra de G. E. Moore, Principia Ethica, donde él sostiene que hay una diferencia entre bien y mal, que ambas cosas son conceptos definidos. Pero no saca a relucir la idea de Dios en apoyo de su afirmación.
COPLESTON: Bueno, dejemos para más tarde la cuestión del bien, hasta que lleguemos al argumento moral, y antes daré un argumento metafísico. Querría destacar principalmente el argumento metafísico basado en el argumento de Leibniz de la «contingencia», y luego discutiremos el argumento moral. ¿Quiere que haga una breve exposición sobre el argumento metafísico, y luego pasemos a discutirlo?
RUSSELL: Ése me parece un buen plan.
El argumento de la contingencia
COPLESTON: Bien, para aclarar, dividiré el argumento en distintas fases. En primer lugar, diría, sabemos que hay, al menos, ciertos seres en el mundo que no contienen en sí mismos la razón de su existencia. Por ejemplo, yo dependo de mis padres, y ahora del aire, del alimento, etc. Segundo, el mundo es simplemente la totalidad o el conjunto real o imaginado de objetos individuales, ninguno de los cuales contiene sólo en sí mismo la razón de su existencia. No hay ningún mundo distinto de los objetos que lo forman, así como la raza humana no es algo aparte de sus miembros. Por lo tanto, diría pues que existen objetos y acontecimientos, y como ningún objeto de experiencia contiene dentro de sí mismo la razón de su existencia, esta razón, la totalidad de los objetos, tiene que tener una razón fuera de sí misma. Esa razón tiene que ser un ser existente. Bien, ese ser es la razón de su propia existencia o no lo es. Si lo es, enhorabuena. Si no lo es, tenemos que seguir adelante. Pero si procedemos en este sentido hasta el infinito, entonces no hay explicación de la existencia. Así, diría, con el fin de explicar la existencia, tenemos que llegar a un ser que contiene en sí mismo la razón de su existencia, es decir que no puede no existir.
RUSSELL: Eso plantea muchas cuestiones y no es del todo fácil saber por dónde empezar, pero creo que, quizás, respondiendo a su argumento, el mejor modo de empezar es la cuestión del ser necesario. La palabra «necesario», a mi entender, sólo puede aplicarse significativamente a las proposiciones. Y, en realidad, sólo a las analíticas, es decir, a las proposiciones cuya negación supone una contradicción manifiesta. Yo sólo podría admitir un ser necesario si hubiera un ser cuya existencia sólo pudiere negarse mediante una contradicción manifiesta. Querría saber si usted acepta la división de Leibniz de las proposiciones en verdades de razón y verdades de hecho. Si acepta las primeras, las verdades de razón, como necesarias.
COPLESTON: Bien, yo, desde luego, no suscribo lo que parece ser la idea de Leibniz sobre las verdades de razón y las verdades de hecho, ya que al parecer, para él, a la larga, sólo hay proposiciones analíticas. Al parecer, para Leibniz, las verdades de hecho se pueden reducir en último término a verdades de razón. Es decir, a proposiciones analíticas, al menos para la mente omnisciente. Yo no estoy de acuerdo con eso. Por un lado, no se corresponde con los requisitos de la experiencia de la libertad. Yo no deseo apoyar toda la filosofía de Leibniz. Me he valido de su argumento de la contingencia para el ser necesario, basando el argumento en el principio de la razón suficiente, simplemente porque me parece una formulación breve y clara de lo que es, en mi opinión, el argumento metafísico fundamental de la existencia de Dios.
RUSSELL: Pero, a mi entender, «una proposición necesaria» tiene que ser analítica. No veo qué otra cosa puede significar. Y las proposiciones analíticas son siempre complejas y lógicamente algo lentas. «Los animales irracionales son animales» es una proposición analítica; pero una proposición como «Esto es un animal» no puede ser nunca analítica. En realidad, todas las proposiciones que pueden ser analíticas son un poco lentas en la construcción de proposiciones.
COPLESTON: Tomemos la proposición «Si hay un ser contingente, entonces hay un ser necesario». Considero que esa proposición, hipotéticamente expresada, es una proposición necesaria. Si va a llamar proposición analítica a toda proposición necesaria, entonces, para evitar una discusión sobre terminología, convendré en llamarla analítica, aunque no la considero una proposición tautológica. Pero la proposición es sólo una proposición necesaria en el supuesto de que exista un ser contingente. El que exista realmente un ser contingente tiene que ser descubierto por experiencia, y la proposición de que existe un ser contingente no es ciertamente una proposición analítica, aunque, como usted sabe, yo una vez sostuve que, si hay un ser contingente, necesariamente hay un ser necesario.
RUSSELL: La dificultad de esta discusión estriba en que yo no admito la idea de un ser necesario, y no admito que tenga ningún significado particular el llamar «contingentes» a otros seres. Estas frases no tienen para mí significado más que dentro de una lógica que yo rechazo.
COPLESTON: ¿Quiere decir que rechaza usted estos términos porque no encajan en lo que se denomina «lógica moderna»?
RUSSELL: Bien, no les encuentro significación. La palabra «necesario» me parece una palabra inútil, excepto cuando se aplica a proposiciones analíticas, no a cosas.
COPLESTON: En primer lugar, ¿qué entiende por «lógica moderna»? Que yo sepa, hay sistemas un poco diferentes. En segundo lugar, no todos los lógicos modernos reconocen seguramente la falta de sentido de la metafísica. De todos modos, ambos sabemos que había un pensador moderno muy eminente, cuyos conocimientos de lógica moderna eran bien profundos, que no pensaba ciertamente que la metafísica carece de sentido o, en particular, que el problema de Dios carece de sentido. De nuevo, aunque todos los lógicos modernos sostuvieran que los términos metafísicos carecen de sentido, eso no significaría que tuviesen razón. La proposición de que los términos metafísicos carecen de sentido me parece una proposición basada en una supuesta filosofía. La proposición dogmática que hay detrás de ella parece ser ésta: lo que no cabe dentro de mi máquina no existe, o carece de sentido; es la expresión de la emoción. Sencillamente, estoy tratando de destacar que cualquiera que afirma que un sistema particular de lógica moderna es el único criterio sensato, afirma algo superdogmático; insiste dogmáticamente en que una parte de la filosofía es toda la filosofía. Después de todo, un ser «contingente» es un ser que no tiene en sí mismo la completa razón de su existencia, que es lo que yo entiendo por ser contingente. Usted sabe, tan bien corno yo, que no puede ser explicada la existencia de ninguno de nosotros sin referencia a algo o alguien fuera de nosotros, nuestros padres, por ejemplo. Por el contrario, un ser «necesario» significa un ser que tiene que existir y no puede dejar de existir. Puede decir que no existe tal ser, pero le va a ser difícil convencerme de que no entiende los términos que uso. Si no los entiende, ¿qué motivos tiene entonces para decir que no existe ese ser, si es eso lo que dice?
RUSSELL: Bien, aquí hay puntos en los que no quiero profundizar. No sostengo en absoluto que la metafísica carezca de sentido en general. Sostengo la falta de sentido de ciertos términos particulares, no basándome en alguna razón general, sino simplemente porque no he sido capaz de ver una interpretación de esos términos particulares. No es un dogma general; es una cosa particular. Pero, por el momento, dejo esos puntos. Y diré que lo que ha dicho nos lleva, a mi entender, al argumento ontológico de que hay un ser cuya esencia implica existencia, de forma que Su existencia es analítica. A mí eso me parece imposible, y plantea, claro está, la cuestión de lo que uno entiende por existencia, y, en cuanto a esto, pienso que no puede decirse nunca que un sujeto nombrado existe significativamente, sino sólo un sujeto descrito. Y que la existencia, en realidad, no es, definitivamente, un predicado.
COPLESTON: Bien, usted dice, me parece, que es mala gramática o, mejor dicho, mala sintaxis el decir, por ejemplo, «T. S. Eliot existe»; debería decirse, por ejemplo, «El autor de Asesinato en la Catedral existe». ¿Va usted a decirme que la proposición «La causa del mundo existe» carece de significado? Puede decir que el mundo no tiene causa; pero yo no veo cómo puede decir que la proposición «La causa del mundo existe» no tiene sentido. Póngalo en forma de pregunta: «¿Tiene el mundo una causa?» «¿Existe la causa del mundo?» La mayoría de la gente entendería seguramente la pregunta, aun cuando no estén de acuerdo sobre la respuesta.
RUSSELL: Bien; realmente la pregunta «¿Existe la causa del mundo?» es una pregunta con significado. Pero si dice «Sí, Dios es la causa del mundo», emplea a Dios como nombre propio; luego «Dios existe» no será una afirmación con significado; ésa es la postura que yo defiendo. Porque, por lo tanto, se deduce que no puede nunca ser una proposición analítica decir que esto o aquello existe. Por ejemplo, supongamos que toma como tema «el círculo cuadrado existente»; parecería una proposición analítica decir «el círculo cuadrado existente existe», pero no existe.
COPLESTON: No, no existe, pero no se puede decir que no existe hasta que se tenga un concepto de lo que es la existencia. En cuanto a la frase «círculo cuadrado existente» yo diría que carece absolutamente de significado.
RUSSELL: Completamente dé acuerdo. Entonces yo diría lo mismo en otro contexto en lo que respecta a un «ser necesario».
COPLESTON: Bien, parece que hemos llegado a un callejón sin salida. El decir que un ser necesario es un ser que tiene que existir y no puede dejar de existir tiene para mí un significado definido. Para usted carece de significado.
RUSSELL: Bien, podemos llevar el asunto un poco más lejos, me parece. Un ser que tiene que existir y que no puede dejar de existir sería, según usted, un ser cuya esencia supone existencia.
COPLESTON: Sí, un ser que es la esencia de lo que ha de existir. Pero yo no querría discutir la existencia de Dios simplemente partiendo de la idea de Su esencia, porque no creo que hasta ahora tengamos una clara intuición de la esencia de Dios. Creo que tenemos que discutir partiendo de la experiencia del mundo hasta llegar Dios.
RUSSELL: Sí, veo claramente la diferencia. Pero, al mismo tiempo, un ser con el conocimiento suficiente podría decir: «¡Aquí está este ser cuya esencia supone existencia!»
COPLESTON: Sí, ciertamente, si alguien viera a Dios, vería que Dios tiene que existir.
RUSSELL: Por eso digo que hay un ser cuya esencia supone existencia aunque no conozcamos esa esencia. Sólo sabemos que ese ser existe.
COPLESTON: Sí, yo añadiría que no conocemos la esencia a priori. Sólo a posteriori, a través de nuestra experiencia del mundo, llegamos a un conocimiento de la existencia de ese ser. Y entonces, uno se dice, la esencia y la existencia tienen que ser idénticas. Porque si la esencia de Dios y la existencia de Dios no son idénticas, entonces habría que buscar más allá de Dios alguna razón suficiente de esta existencia.
RUSSELL: Luego, todo gira en torno a la cuestión de la razón suficiente y tengo que declarar que no me ha definido aún la «razón suficiente» de un modo que yo pueda comprenderla. ¿Qué entiende por razón suficiente? ¿No quiere decir causal?
COPLESTON: No necesariamente. La causa es una especie de razón suficiente. Sólo un ser contingente puede tener una causa. Dios es Su propia razón suficiente; y Él no es la causa de Sí. Por razón suficiente, en sentido absoluto, entiendo una explicación adecuada de la existencia de algún ser particular.
RUSSELL: Pero ¿cuándo es adecuada una explicación? Supongamos que yo me dispongo a encender una cerilla. Usted puede decir que una explicación suficiente es que la frote contra la caja.
COPLESTON: Bien, en lo que respecta a la práctica, sí, pero teóricamente esa es sólo una explicación parcial. Una explicación adecuada tiene que ser en último término una explicación total, a la cual no se puede añadir nada más.
RUSSELL: Entonces sólo puedo decir que usted busca algo que no se puede conseguir, y que no debemos esperar conseguir.
COPLESTON: El decir que no se ha encontrado es una cosa; el decir que no debe buscarse me parece demasiado dogmático.
RUSSELL: Bien, no lo sé. Quiero decir que la explicación de una cosa es otra cosa que hace la otra cosa dependiente de otra cosa aún, y que hay que captar todo este lamentable sistema de cosas para hacer lo que usted quiere, y eso no lo podemos hacer.
COPLESTON: ¿Pero me va a decir que no podemos o que no deberíamos siquiera plantear la cuestión de la existencia de esta lamentable serie de cosas… de todo el universo?
RUSSELL: Sí. No creo que tenga ningún sentido. Creo que la palabra «universo» es una palabra útil con relación a algo, pero no creo que represente algo que tenga un significado.
COPLESTON: Si la palabra carece de significado, no puede ser tan útil. De todas maneras, no digo que el universo sea algo distinto de los objetos que lo componen (ya lo indiqué en mi breve resumen de la prueba); lo que hago es buscar la razón, en este caso la causa, de los objetos, cuya totalidad real o imaginada constituye lo que llamamos universo. ¿Usted dice: yo creo que el universo -o mi existencia si lo prefiere, o cualquier otra existencia- es ininteligible?
RUSSELL: Primero voy a rebatir el punto de que si una palabra carece de sentido no puede ser útil. Eso suena bien, pero no es verdad. Tomemos, por ejemplo, la palabra «el» o «que». Usted no puede indicarme ningún objeto con esos significados, pero son muy útiles; yo diría lo mismo de «universo». Pero dejando eso aparte, usted pregunta si creo que el universo es ininteligible. Yo no diría ininteligible; creo que no tiene explicación. Inteligible para mí es una cosa diferente. Se refiere a la cosa en sí, intrínsecamente, y no a sus relaciones.
COPLESTON: Bien, mi criterio es que lo que denominamos mundo es intrínsecamente ininteligible, aparte de la existencia de Dios. Verá, yo no creo que el carácter infinito de una serie de acontecimientos -me refiero a una serie horizontal, por así decirlo-, si ese carácter infinito pudiera ser probado, tenga alguna relevancia. Si usted suma chocolates, obtendrá chocolates y no una oveja. Si suma chocolates hasta el infinito, es presumible que obtendrá un número infinito de chocolates. Así, si suma seres contingentes hasta el infinito, seguirá obteniendo seres contingentes, no un ser necesario. Una serie infinita de seres contingentes será, de acuerdo con mi modo de pensar, igualmente incapaz de ser su causa, como un solo ser contingente. Sin embargo, usted dice, según creo, que no se puede plantear la cuestión de lo que explicaría la existencia de cualquier objeto particular, ¿no es así?
RUSSELL: Sí, si entiende que explicarla es simplemente hallar su causa.
COPLESTON: Bien, ¿por qué detenernos en un objeto particular? ¿Por qué no presentar la cuestión de la causa de la existencia de todos los objetos particulares?
RUSSELL: Porque no encuentro la razón para pensar que la hay. Todo concepto de causa está derivado de nuestra observación de cosas particulares; no encuentro ninguna razón para suponer que el total tenga una causa, cualquiera que sea.
COPLESTON: Bien, el decir que no hay causa no es lo mismo que decir que no debemos buscar una causa. La afirmación de que no hay causa debería venir, si viene, al final de la indagación, no al principio. En cualquier caso, si el total carece de causa, entonces, a mi manera de ver, tiene que ser su propia causa, lo que me parece imposible. Además, la afirmación de que el mundo existe, aunque sólo sea como respuesta a una pregunta, presupone que la pregunta tiene sentido.
RUSSELL: No, no necesita ser su propia causa; lo que digo es que el concepto de causa no es aplicable al total.
COPLESTON: Entonces, ¿está de acuerdo con Sartre en que el universo es lo que él lama «gratuito»?
RUSSEU: Bien, la palabra «gratuito» sugiere que podría haber algo más; yo digo que el universo simplemente existe, eso es todo.
COPLESTON: Bien, no comprendo cómo suprime la legitimidad de preguntar cómo el total, o cualquiera de las partes, ha adquirido existencia. ¿Por qué algo,mejor que nada? El hecho de que sostengamos nuestra noción de casualidad empíricamente de causas particulares no excluye la posibilidad de preguntar cuál es la causa de la serie. Si la palabra «causa» careciera de sentido, o si pudiera demostrarse que el criterio de Kant sobre la materia era el verdadero, la pregunta sería ilegítima; pero usted no parece sostener que la palabra «causa» carezca de sentido, ni creo que sea kantiano.
RUSSELL: Puedo ilustrar lo que me parece su falacia por excelencia. Todo hombre existente tiene una madre y me parece que su argumento es que, por lo tanto, la raza humana tiene una madre, pero evidentemente la raza humana no tiene una madre: ésa es una esfera lógica diferente.
COPLESTON: Bien, realmente no veo ninguna similitud. Si dijera «todo objeto tiene una causa fenoménica; por lo tanto, toda la serie tiene una causa fenoménica», habría una similitud; pero no digo eso; digo: todo objeto tiene una causa fenoménica si insiste en la infinidad de la serie, pero la serie de causas fenoménicas es una explicación insuficiente de la serie. Por lo tanto, la serie tiene, no una causa fenoménica, sino una causa trascendente.
RUSSELL: Eso, presuponiendo siempre que no sólo cada cosa particular del mundo sino el mundo globalmente tiene que tener una causa. No encuentro la razón para esa suposición. Si usted me la da, le escucharé.
COPLESTON: Bien, la serie de acontecimientos tiene causa o no tiene causa. Si la tiene, debe haber, evidentemente, una causa fuera de la serie. Si no tiene causa, entonces es suficiente por sí misma, y si lo es, es lo que yo llamo necesaria. Pero no puede ser necesaria ya que cada miembro es contingente, y hemos convenido en que el total no tiene realidad aparte de sus miembros, y por lo tanto no puede ser necesario. Por lo tanto, no puede carecer de causa, y tiene que tener una causa. Y me gustaría anotar, de pasada, que la afirmación «el mundo existe sencillamente y es inexplicable» no puede ser producto del análisis lógico.
RUSSELL: No quiero parecer arrogante, pero me parece que puedo concebir cosas que usted dice que la mente humana no puede concebir. En cuanto a que las cosas no tengan causa, los físicos nos aseguran que la transición del cuántum individual de los átomos carece de causa.
COPLESTON: Bien, yo me pregunto si eso no es simplemente una inferencia transitoria.
RUSSELL: Puede ser, pero demuestra que las mentes de los físicos pueden concebirlo.
COPLESTON: Sí, convengo en que algunos científicos -los físicos- están dispuestos a permitir la indeterminación dentro de un campo restringido. Pero hay muchos científicos que no están tan dispuestos. Creo que el profesor Dingle, de la Universidad de Londres, sostiene que el principio de incertidumbre de Heisenberg nos dice algo sobre el éxito (o la falta de él) de la presente teoría atómica basada en observaciones correlativas, pero no sobre la naturaleza en sí, y muchos físicos comparten este criterio. Sea como sea, no comprendo cómo los físicos pueden no aceptar la teoría en la práctica, aunque no la acepten en teoría. No comprendo cómo puede hacerse ciencia, si no es basándose en la suposición del orden y la inteligibilidad de la naturaleza. El físico presupone, al menos tácitamente, que tiene cierto sentido investigar la naturaleza y buscar las causas de los acontecimientos, como el detective presupone que tiene un sentido el buscar la causa de un asesinato. El metafísico supone que tiene sentido buscar la razón o la causa de los fenómenos y, como no soy kantiano, considero que el metafísico está tan justificado en su suposición como el físico. Cuando Sartre, por ejemplo, dice que el mundo es gratuito, creo que no ha considerado suficientemente lo que implica «gratuito».
RUSSELL: Creo… me parece que de eso no podemos hablar por extensión; un físico busca causas; eso no significa necesariamente que haya causas por todas partes. Un hombre puede buscar oro sin suponer que haya oro en todas partes; si encuentra oro, enhorabuena; si no lo encuentra mala suerte. Lo mismo ocurre cuando los físicos buscan causas. En cuanto a Sartre, no sé exactamente lo que quiere decir, y no querría que pensasen que lo interpreto, pero, por mi parte, creo que la noción de que el mundo tiene una explicación es un error. No veo por qué uno debe esperar que la tenga, y creo que lo que dice sobre la justificación de la suposición del científico es una afirmación excesiva.
COPLESTON: Bien, me parece que el científico hace ciertas suposiciones. Cuando experimenta para averiguar alguna verdad particular, detrás del experimento se esconde la suposición de que el universo no es simplemente discontinuo. Existe la posibilidad de averiguar una verdad mediante el experimento. El experimento puede ser malo, puede no tener resultado, o no el resultado deseado, pero, de todas maneras existe la posibilidad de hallar la verdad que supone mediante el experimento. Y esto me parece que presupone un universo ordenado e inteligible.
RUSSELL: Creo que está generalizando más de lo necesario. Sin duda el científico supone que probablemente la hallará y con frecuencia es así. No da por supuesto que la hallará seguro y ése es un asunto muy importante en la física moderna.
COPLESTON: Bien, creo que lo da por supuesto, o está obligado a darlo tácitamente, en la práctica. Puede ocurrir, citando al profesor Haldane que «cuando encienda un gas bajo la marmita, parte de las moléculas de agua se evaporarán, y no habrá modo de averiguar cuáles serán», pero no hay que pensar necesariamente que la idea de la casualidad tenga que ser introducida excepto en relación con nuestros propios conocimientos.
RUSSELL: No, no es así, al menos si puedo creer en lo que él mismo dice. Descubre muchas cosas el científico; descubre muchas cosas que están sucediendo en el mundo, que son, al principio, comienzos de cadenas causales, primeras causas que no tienen causa en sí mismas. No supone que todo tiene una causa.
COPLESTON: Seguramente hay una primera causa dentro de un cierto campo elegido. Es una primera causa relativa.
RUSSELL: No creo que diga eso. Si existe un mundo en el cual la mayoría de los acontecimientos, pero no todos, tienen causas, el científico podrá describir las probabilidades e incertidumbres suponiendo que este acontecimiento particular en que uno está interesado, probablemente tiene una causa. Y como, en cualquier caso, no se tiene más que la probabilidad, con eso basta.
COPLESTON: Puede ocurrir que el científico no espere obtener más que la probabilidad, pero, al plantear la cuestión, supone que la cuestión de la explicación tiene un significado. Pero su criterio general es, entonces, Lord Russell, que no es siquiera legítimo plantear la cuestión de la causa del mundo, ¿no es así?
RuSSELL: Sí, ésa es mi postura.
COPLESTON: Si esa cuestión carece para usted de significado, es, claro está, muy difícil discutirla, ¿no es cierto?
RUSSELL: Sí, es muy difícil. ¿Qué le parece si pasamos a otros problemas?
La experiencia religiosa
COPLESTON: Muy bien. Voy a decir unas palabras sobre la experiencia religiosa, y luego pasaremos a la experiencia moral. Yo no considero la experiencia religiosa como una prueba estricta de la existencia de Dios, por lo que el carácter de la discusión cambia un poco, pero creo que puede decirse que su mejor aplicación es la existencia de Dios. Por experiencia religiosa no entiendo simplemente sentirse a gusto. Entiendo una apasionada, aunque oscura, conciencia de un objeto que irresistiblemente parece al sujeto de la experiencia algo que le trasciende, algo que trasciende todos los objetos normales de experiencia, algo que no puede ser imaginado, ni conceptualizado, pero cuya realidad es indudable, al menos durante la experiencia. Yo afirmaría que no puede explicarse adecuadamente y sin dejarse cosas en el tintero; sólo subjetivamente. La experiencia básica real, de todos modos, se explica fácilmente mediante la hipótesis de que existe realmente alguna causa objetiva de esa experiencia.
RUSSELL: Yo respondería a esa argumentación que todo el argumento que se derive de nuestros estados de conciencia con respecto a algo fuera de nosotros es un asunto muy peligroso. Aun cuando todos admitimos su validez, sólo nos sentimos justificados al hacerlo, me parece a mí, en virtud del consenso de la humanidad. Si hay una multitud en una habitación y en la habitación hay un reloj, todos pueden ver el reloj. El hecho de que todos puedan verlo tiende a hacerles pensar que no se trata de una alucinación: mientras que esas experiencias religiosas tienden a ser muy particulares.
COPLESTON: Sí, así es. Hablo estrictamente de la experiencia mística pura, y ciertamente no incluyo lo que se llaman visiones. Me refiero sencillamente a la experiencia, y admito plenamente que es inefable, del objeto trascendente o de lo que parece ser un objeto trascendente. Recuerdo que Julian Huxley dijo en una conferencia que la experiencia religiosa, o la experiencia mística, es una experiencia tan real como el enamorarse o el apreciar la poesía y el arte. Bien, yo creo que cuando apreciamos la poesía y el arte apreciamos poemas concretos o una obra de arte en concreto. Si nos enamoramos, nos enamoramos de alguien, no de nadie.
RUSSELL: Permítame interrumpirle un momento. Eso no sucede siempre así. Los novelistas japoneses nunca creen que han conseguido su objetivo hasta que gran cantidad de seres reales se han suicidado por amor a la heroína imaginaria.
COPLESTON: Bien, le creo lo que dice que sucede en el Japón. No me he suicidado, gracias a Dios, pero me vi fuertemente influido, al tomar dos importantes decisiones en mi vida, por dos biografías. Sin embargo, debo aclarar que encuentro poca semejanza entre la influencia real de esos libros sobre mí, y la experiencia mística pura, hasta el punto, entiéndase, en que alguien ajeno a ella puede tener una idea de tal experiencia.
RUSSELL: Bien, yo quiero decir que no debemos considerar a Dios al mismo nivel que los personajes de una obra de ficción. ¿Reconocerá que aquí hay una diferencia?
COPLESTON: Desde luego. Pero lo que yo diría es que la mejor explicación parece ser la explicación que no es puramente subjetiva. Claro que una explicación subjetiva es posible en el caso de cierta gente, en la que hay escasa relación entre la experiencia y la vida, como en el caso de los alucinados, etc. Pero cuando se llega al tipo puro, como por ejemplo San Francisco de Asís, cuando se obtiene una experiencia cuyo resultado es un desbordamiento de amor creativo y dinámico, la mejor explicación, a mi entender, es la existencia real de una causa objetiva de la experiencia.
RUSSELL: Bien, yo no afirmo dogmáticamente que no hay Dios. Lo que sostengo es que no sabemos que lo haya. Yo sólo puedo tener en cuenta lo que se registra, y encuentro que se registran muchas cosas, pero estoy seguro de que usted no acepta lo que se dice sobre los demonios, etc., aunque todas esas cosas se afirman exactamente con el mismo tono de voz y con la misma convicción. Y el místico, si su visión es verdadera, puede decir que él sabe que existen los demonios. Pero yo no sé que los haya.
COPLESTON: Seguramente en el caso de los demonios ha habido gente que ha hablado principalmente de visiones, apariciones, ángeles o diablos, etcétera. Yo excluiría las apariciones porque pueden ser explicadas con independencia de la existencia del sujeto supuestamente visto.
RUSSELL: Pero ¿no cree que hay suficientes casos registrados de personas que creen que han oído cómo Satán les hablaba dentro de su corazón, del mismo modo que los místicos afirman a Dios? Y ahora no hablo de una visión exterior, hablo de una experiencia puramente mental. Ésa parece ser una experiencia de la misma clase que la experiencia de Dios de los místicos, y no veo por qué, por lo que nos dicen los místicos, no se puede sostener el mismo argumento en favor de Satán.
COPLESTON: Estoy completamente de acuerdo en que hay gente que ha imaginado o pensado que ha visto u oído a Satán. Y de pasada, yo no tengo el menor deseo de negar la existencia de Satán. Pero no creo que la gente haya afirmado haber experimentado a Satán, del modo preciso en que los místicos afirman haber experimentado a Dios. Tomemos el caso de Plotino, que no era cristiano. Éste admite la experiencia de algo inexpresable, el objeto es un objeto de amor, y por lo tanto no un objeto que causa horror y disgusto. Y el efecto de esa experiencia está, diría, refrendado o, mejor dicho, la validez de la experiencia está refrendada por las crónicas de la vida de Plotino. De todas maneras, es más razonable suponer que tuvo esa experiencia, si hemos de aceptar el relato de Porfirio sobre la bondad y benevolencia de Plotino.
RUSSELL: El hecho de que una creencia tenga un buen efecto moral sobre un hombre no constituye ninguna evidencia en favor de su verdad.
COPLESTON: No, pero si pudiera probarse de verdad que la creencia era realmente la causa de un buen efecto en la vida de ese hombre, la consideraría una presunción en favor de alguna verdad; en todo caso, de la parte positiva de la creencia, no de su entera validez. Pero, sea como sea, utilizo el carácter de su vida como prueba en favor de la veracidad y la cordura del místico más que como prueba de la verdad de sus creencias.
RUSSELL: Pero incluso eso no lo considero como prueba. Yo he tenido experiencias que han alterado mi carácter profundamente. Y de todas maneras, en aquel momento pensé que fue alterado para bien. Aquellas experiencias eran importantes, pero no suponían la existencia de algo fuera de mí, y no creo que, si yo hubiere pensado que la suponían, el hecho de que tuvieran un efecto saludable constituiría una prueba de que yo tenía razón.
COPLESTON: No, pero creo que el buen efecto atestiguaría su veracidad en la descripción de la experiencia. Por favor, recuerde que no estoy diciendo que la mediación de un místico o la interpretación de su experiencia deban ser inmunes a la crítica o discusión.
RUSSELL: Evidentemente, el carácter de un joven puede verse, y con frecuencia se ve, inmensamente afectado para bien por las lecturas sobre un gran hombre de la historia, y puede ocurrir que el gran hombre sea un mito y no exista, pero el muchacho queda tan afectado para bien como si existiera. Ha habido gente así. En las Vidas de Plutarco encontramos el ejemplo de Licurgo, que no existió de verdad, pero se puede uno ver muy influido leyendo cosas sobre Licurgo, teniendo incluso la impresión de que ha existido. Entonces uno habrá recibido la influencia de un objeto que ha amado, pero no habrá objeto existente.
COPLESTON: En eso estoy de acuerdo con usted; un hombre puede sufrir la influencia de un personaje de ficción. Sin profundizar en la cuestión de qué es lo que precisamente le afecta (yo diría que un valor real), creo que la situación de ese hombre y del místico son diferentes. Después de todo, el hombre influido por Licurgo no ha tenido la irresistible impresión de que ha experimentado, en alguna forma, la última realidad.
RUSSELL: No creo que haya captado bien mi criterio sobre estos personajes históricos, estos personajes no históricos de la historia. No supongo lo que usted llama un efecto sobre la persona. Supongo que el joven, al leer sobre esa persona y creerla real, la ama, cosa que ocurre con mucha facilidad, pero, sin embargo, ama a un fantasma.
COPLESTON: En un sentido ama a un fantasma, eso es perfectamente cierto; en el sentido, quiero decir, que ama a X o Y que no existen. Pero, al mismo tiempo, creo que el muchacho no ama al fantasma como tal; percibe el valor real, una idea que reconoce como objetivamente válida, y eso es lo que despierta su amor.
RUSSELL: Sí, en el mismo sentido en que hablábamos antes de los personajes de ficción.
COPLESTON: Sí, en un sentido el hombre ama a un fantasma; perfectamente cierto. Pero, en otro, ama lo que percibe como un valor.
El argumento moral
RUSSELL: Pero ¿ahora no está diciendo, en efecto, que entiende por Dios todo cuanto es bueno, o la suma total de lo que es bueno, el sistema de lo que es bueno, y, por lo tanto, cuando un joven ama algo bueno, ama a Dios? ¿Es eso lo que dice? Porque, si lo es, hay que discutirlo.
COPLESTON: No digo, claro está, que Dios sea la suma total o el sistema de lo bueno en el sentido panteísta; no soy panteísta, pero sí creo que toda bondad refleja a Dios de alguna forma y procede de Él, de modo que el hombre que ama lo que es realmente bueno, ama a Dios, aun cuando no advierta a Dios. Pero convengo en que la validez de esta interpretación de la conducta de un hombre depende del reconocimiento de la existencia de Dios, evidentemente.
RUSSELL: Sí, pero ése es un punto que hay que probar.
COPLESTON: De acuerdo, pero yo considero que lo prueba el argumento metafísico y ahí diferimos.
RUSSELL: Verá, yo entiendo que hay cosas buenas y cosas malas. Yo amo las cosas que son buenas, que yo creo que son buenas, y odio las cosas que creo malas. No digo que las cosas buenas lo son porque participan de la divina bondad.
COPLESTON: Sí, pero ¿cuál es su justificación para distinguir entre lo bueno y lo malo, o cómo se las arregla para distinguir ambas cosas?
RUSSELL: No necesito justificación alguna, como no la necesito cuando distingo entre el azul y el amarillo. ¿Cuál es mi justificación para distinguir entre el azul y el amarillo? Veo que son diferentes.
COPLESTON: Estoy de acuerdo en que ésa es una excelente justificación. Usted distingue el amarillo del azul porque los ve, pero ¿cómo distingue lo bueno de lo malo?
RUSSELL: Por mis sentimientos.
COPLESTON: Por sus sentimientos. Bien, eso era lo que yo preguntaba. ¿Usted cree que el bien y el mal hacen referencia simplemente al sentimiento?
RUSSELL: Bien, ¿por qué un tipo de objeto parece amarillo y otro azul? Puedo darle una respuesta a eso gracias a los físicos, y en cuanto a que yo considere mala una cosa y otra buena, probablemente la respuesta es de la misma clase, pero no ha sido estudiada del mismo modo y no se la puedo dar.
COPLESTON: Bien, tomemos por ejemplo el comportamiento del comandante de Belsen. A usted le parece malo e indeseable, y a mí también. Para Adolfo Hitler, me figuro que sería algo bueno y deseable. Supongo que usted reconocerá que para Hitler era bueno y para usted malo.
RUSSELL: No, no voy a ir tan lejos. Quiero decir que hay gente que comete errores en eso, como puede cometerlos en otras cosas. Si tiene ictericia verá las cosas amarillas aun cuando no lo sean. En eso comete un error.
COPLESTON: Sí, uno puede cometer errores, pero ¿se puede cometer un error cuando se trata simplemente de una cuestión referida a un sentimiento o a una emoción? Seguramente Hitler sería el único juez posible en lo relativo a sus propias emociones.
RUSSELL: Tiene razón al decir eso, pero puede decir también varias cosas sobre los demás; por ejemplo, que si eso afectaba de tal manera las emociones de Hitler, entonces Hitler afecta de un modo totalmente distinto a mis emociones.
COPLESTON: Concedido. Pero ¿no hay criterio objetivo, aparte del sentimiento, para condenar la conducta del comandante de Belsen, según usted?
RUSSELL: No más que para una persona daltónica que se encuentra exactamente en la misma posición. ¿Por qué condenamos intelectualmente al daltónico? ¿Porque se trata de una minoría?
COPLESTON: Yo diría que es porque le falta algo que normalmente pertenece a la naturaleza humana.
RUSSELL: Sí, pero si se tratara de una mayoría, no diríamos eso.
COPLESTON: Entonces, usted diría que no hay criterio aparte del sentimiento que nos permita distinguir entre la conducta del comandante de Belsen y la conducta, por ejemplo, de Sir Strafford Cripps, o del Arzobispo de Canterbury.
RUSSELL: Lo del sentimiento es demasiado simple. Hay que tener en cuenta los efectos de los actos y los sentimientos hacia ésos efectos. Como verá, puede provocar una discusión, si usted dice que cierta clase de sucesos le agradan y que otros no le agradan. Entonces, tendría que tener en cuenta los efectos de las acciones. Puede decir muy bien que los efectos de las acciones del comandante de Belsen fueron dolorosos y desagradables.
COPLESTON: Indudablemente lo fueron, de acuerdo, para toda la gente del campo.
RUSSELL: Sí, pero no sólo para la gente del campo, sino también para los extraños que los contemplaban.
COPLESTON: Sí, completamente cierto. Pero ése es mi criterio. No apruebo esos actos, y sé que usted no los aprueba, pero no veo razón alguna para no aprobarlos, porque, después de todo, para el comandante de Belsen esos actos era agradables.
RUSSELL: Sí, pero ve que en este caso no necesito más razones que en el caso de la percepción de los colores. Hay personas que piensan que todo es amarillo, hay gentes que sufren de ictericia, y yo no estoy de acuerdo con ellas. No puedo probar que las cosas no son amarillas, no hay prueba de ello, pero la mayoría de la gente está de acuerdo conmigo en que el comandante de Belsen estaba cometiendo errores.
COPLESTON: Bien, ¿acepta alguna obligación moral?
RUSSELL: El responder a eso me obligaría a extenderme mucho. Hablando en términos prácticos, sí. Hablando teóricamente, tendría que definir la obligación moral muy cuidadosamente.
COPLESTON: Bien, ¿cree que la palabra «debo» tiene simplemente una connotación emocional?
RUSSELL: No, no lo creo, porque, como decía hace un momento, uno tiene que tener en cuenta los efectos, y yo opino que la buena conducta es la que probablemente produciría el mayor saldo posible en valor intrínseco de todos los actos posibles de acuerdo con las circunstancias, y hay que tener en cuenta los efectos probables de una acción al considerar lo que es bueno.
COPLESTON: Bien, yo traje a colación la obligación moral porque pienso que uno puede acercarse por ese camino a la cuestión de la existencia de Dios. La gran mayoría de la raza humana hará, y siempre ha hecho, alguna distinción entre el bien y el mal. La gran mayoría, a mi entender, tiene alguna conciencia de una obligación en la esfera moral. Yo opino que la percepción de valores y la conciencia de una ley y una obligación morales tienen su mejor aplicación en la hipótesis de una razón trascendente del valor y de un autor de la ley moral. No entiendo por «autor de la ley moral» un autor arbitrario de la ley moral. Creo, en realidad, que esos ateos modernos que han sostenido, a la inversa, «no hay Dios; por lo tanto, no hay valores absolutos ni ley absoluta» son completamente lógicos.
RUSSELL: No me gusta la palabra «absoluto». No creo que haya nada absoluto. La ley moral, por ejemplo, cambia constantemente. En un período del desarrollo de la raza humana casi todo el mundo pensaba que el canibalismo era un deber.
COPLESTON: Bien, no veo que las diferencias entre juicios morales particulares constituyan ningún argumento concluyente contra la universidad de la ley moral. Supongamos por el momento que hay valores morales absolutos; incluso manejando esta hipótesis sólo se puede esperar que diferentes individuos y diferentes grupos posean diversos grados de percepción de esos valores.
RUSSELL: Me siento inclinado a pensar que «debo», el sentimiento que uno tiene acerca de «debo», es un eco de lo que nos han dicho nuestros padres y nuestras ayas.
COPLESTON: Bien, yo me pregunto si se puede acabar con la idea del «debo» solamente en términos de ayas y de padres. Realmente no sé cómo puede ser transmitida a nadie en otros términos que los propios. Me parece que, si hay un orden moral que pesa sobre la conciencia humana, entonces ese orden moral es ininteligible sin la existencia de Dios.
RUSSELL: Entonces, tiene que elegir una de las dos cosas. O Dios sólo habla a un pequeño porcentaje de la humanidad -que da la casualidad que le comprende a usted-, o deliberadamente dice cosas que no son ciertas, cuando se dirige a la conciencia de los salvajes.
COPLESTON: Bien, yo no estoy sugiriendo que Dios dicte realmente los preceptos morales a la conciencia. Las ideas humanas del contenido de la ley moral dependen, desde luego, en gran parte de la educación y del medio, y un hombre tiene que usar su razón al estimar la validez de las ideas morales reales de su grupo social. Pero la posibilidad de criticar el código moral aceptado presupone que hay un patrón objetivo, que hay un orden moral ideal, que se impone (quiero decir, cuyo carácter obligatorio puede ser reconocido). Creo que el reconocimiento de este orden moral ideal es parte del reconocimiento de la contingencia. Implica la existencia de un fundamento real de Dios.
RUSSELL: Pero el legislador siempre ha sido, a mi parecer, los padres o alguien semejante. Hay muchos legisladores terrestres, lo que explica por qué las conciencias de la gente son tan extraordinariamente distintas en diferentes tiempos y lugares.
COPLESTON: Eso ayuda a explicar las diferencias de percepción de los valores morales particulares, diferencias que de lo contrario son inexplicables. Ayudará también a explicar los cambios en materia de ley moral, en el contenido de los preceptos aceptados por esta o aquella nación, o este o aquel individuo. Pero su forma, lo que Kant llama el imperativo categórico, el «debo», yo realmente no sé cómo puede ser inculcado a nadie por los padres o las ayas, porque no hay términos posibles, que yo sepa, con que se pueda explicar. No puede definirse con otros términos que los suyos propios, porque una vez que se le ha definido en otros términos que ésos, se ha terminado con él. Ya no es un deber moral. Ya es otra cosa.
RUSSsELL: Bien, yo creo que el sentimiento del deber es la consecuencia de la imaginaria reprobación de alguien; puede ser la imaginaria reprobación de Dios, pero es la reprobación imaginaria de alguien. Y eso es lo que yo entiendo por «deber».
COPLESTON: A mí me parece que todas las cosas externas, las costumbres y tabús, son las que pueden ser explicadas en base al medio y la educación, mas todo eso pertenece, a mi entender, a lo que llamo la materia de la ley, al contenido. La idea de «deber» es tal que no puede ser inculcada a un hombre por un jefe de tribu ni por nadie, porque no hay términos para ello. Me parece perfectamente… (Russell interrumpe).
RUSSELL: Pero no encuentro ninguna razón para decir eso. Todos sabemos algo sobre reflejos condicionados. Sabemos que un animal, si se le castiga habitualmente por un determinado acto, a1 cabo de un tiempo dejará de hacerlo. No creo que el animal deje de hacerlo porque se ha dicho «mi amo se enfadará si hago esto». Tiene la sensación de que no debe hacer aquello. Eso es lo que ocurre con nosotros y nada más.
COPLESTON: No veo ninguna razón que nos haga suponer que un animal tiene conciencia de la obligación moral; y la verdad es que no consideramos a un animal moralmente responsable por sus actos de desobediencia. Pero el hombre tiene conciencia de la obligación y de los valores morales. No creo que se pueda condicionar a los hombres, como se puede «condicionar» a un animal, ni supongo que usted quisiera hacerlo realmente, aun cuando se pudiera. Si el conductismo fuera cierto, no habría distinción moral objetiva entre el emperador Nerón y San Francisco de Asís. No puedo menos que pensar, Lord Russell, que usted considera la conducta del comandante de Belsen como moralmente reprensible, y que usted jamás, bajo la circunstancia que fuese, actuaría de ese modo, aun cuando pensase, o tuviera razones para pensar, que posiblemente el saldo de felicidad de la raza humana podría aumentarse si se tratase a algunas personas de esa manera abominable.
RUSSELL: No. Yo no imitaría la conducta de un perro rabioso. Pero el que no lo hiciera no incumbe a la cuestión que estamos discutiendo.
COPLESTON: No, pero si usted estuviera dando una explicación utilitaria del bien y del mal en términos de consecuencias, podría sostenerse, y yo supongo que algunos de los mejores nazis lo habrán sostenido, que, aunque es lamentable proceder de este modo, sin embargo, a la larga el saldo de felicidad es mayor. No creo que usted afirme eso, ¿verdad? Yo creo que usted dirá que esa acción es mala, en sí, aparte de que aumente o no la felicidad general. Entonces, si está dispuesto a decir esto, creo que debe de tener cierto criterio del bien y del mal, al margen del criterio del sentimiento. Para mí, ese reconocimiento tendría como último resultado el reconocimiento de Dios, como suprema razón de los valores existentes.
RUSSELL: Creo que nos estamos confundiendo. No es el sentimiento directo hacia el acto el que me sirve de juicio, sino más bien el sentimiento hacia sus efectos. Y no puedo reconocer circunstancia alguna en la cual ciertas clases de conducta como las que ha estado poniendo como ejemplo podrían causar un bien. No concibo circunstancias en las cuales pudieran tener un efecto beneficioso. Creo que las personas que lo creen se engañan. Pero si hubiera circunstancias en las que produjesen un efecto beneficioso, entonces podría verme obligado a decir, aunque de mala gana, «No me gustan esas cosas, pero las aceptaré», como acepto el Código Penal, aunque el castigo me molesta profundamente.
COPLESTON: Bien, quizás ha llegado el momento de que yo haga un resumen de mi postura. He discutido dos cosas. Primero, que la existencia de Dios puede ser probada filosóficamente, mediante un argumento metafísico; segundo, que sólo la existencia de Dios da sentido a la experiencia moral y a la experiencia religiosa del hombre. Personalmente, opino que su modo de explicar los juicios morales del hombre lleva inevitablemente a una contradicción entre lo que exige su teoría y sus juicios espontáneos. Además, su teoría da de lado a la obligación moral, y eso no es una explicación. Con respecto al argumento metafísico, aparentemente estamos de acuerdo en que lo que llamamos mundo consiste sencillamente en seres contingentes. Es decir, en seres carentes de razón para su propia existencia. Usted dice que la serie de acontecimientos no necesita explicación: yo digo que, si no hubiera un ser necesario, un ser que tuviera que existir y no pudiera dejar de existir, no existiría nada. El carácter infinito de la serie de seres contingentes, aun probado, no conduciría a nada. Hay algo que existe; por lo tanto tiene que haber algo que explique este hecho, un ser que esté al margen de la serie de seres contingentes. Si usted hubiera admitido esto, podríamos haber discutido si ese ser es personal, bueno, etc. En el punto sobre el que hemos realmente discutido, si hay o no un ser necesario, yo estoy de acuerdo con la gran mayoría de los filósofos clásicos. Usted sostiene, según creo, que los seres existentes existen sencillamente, y que no hay justificación para plantear la cuestión de la explicación de su existencia. Pero yo querría indicar que esta posición no puede fundamentarse mediante el análisis lógico; expresa una filosofía que necesita pruebas. Creo que hemos llegado a un callejón sin salida porque nuestras ideas filosóficas son radicalmente diferentes; me parece que a lo que yo llamo una parte de la filosofía, usted lo llama el total, al menos en lo que tiene de racional la filosofía. Me parece, si me perdona que se lo diga, que además de su sistema lógico, que llama «moderno» por oposición a la lógica anticuada (un adjetivo tendencioso), defiende una filosofía que no puede ser verificada mediante el análisis lógico. Después de todo, el problema de la existencia de Dios es un problema existencial mientras que el análisis lógico no trata directamente los problemas de la existencia. Luego, a mi modo de ver, declarar que los términos que suponen una serie de problemas carecen de sentido, porque no son necesarios para tratar otra serie de problemas, es establecer desde un principio la naturaleza y la extensión de la filosofía, y esto en sí mismo es un acto filosófico que necesita justificación.
RUSSELL: Bien, también yo diré unas cuantas palabras como resumen. Primero, en cuanto al argumento metafísico: no admito las connotaciones del término «contingente» o la posibilidad de explicación en el sentido del padre Copleston. Creo que la palabra «contingente» inevitablemente sugiere la posibilidad de algo que no tendría lo que llamaría usted el carácter accidental de existir simplemente, y no creo que esto sea verdad excepto en el sentido puramente causal. A veces se puede dar una explicación causal de algo diciendo que es el efecto de otra cosa, pero esto es sólo referir una cosa a otra y no hay -a mi entender- explicación alguna en el sentido del padre Copleston, ni tiene sentido tampoco llamar «contingentes» a las cosas, porque no podrían ser de otra manera. Esto es lo que yo diría acerca de eso, pero querría decir unas palabras sobre la acusación del padre Copleston acerca de que considero la lógica como el total de la filosofía, lo que no es así. No considero en absoluto la lógica como el total de la filosofía. Creo que la lógica es una parte esencial de la filosofía y que la lógica tiene que ser usada en filosofía, y creo que en eso él y yo estamos de acuerdo. Cuando la lógica que él usa era nueva, a saber, en la época de Aristóteles, hubo que darle una gran importancia; Aristóteles le dio pues una gran importancia a la lógica. Ahora se ha hecho vieja y respetable y no hay que darle tanta importancia. La lógica en que yo creo es relativamente nueva y, por lo tanto, tengo que imitar a Aristóteles dándole mucha importancia; pero no es que yo crea que representa toda la filosofía, no lo creo. Creo que es una parte importante de la filosofía y, cuando digo eso, que no encuentro un significado para esta o la otra palabra, se trata de una apreciación basada en lo que he averiguado sobre esa palabra en particular, al pensar acerca de ella. No se trata de una postura general que implique que todas las palabras usadas en metafísica carezcan de sentido, o cosa semejante, que realmente yo no creo. Con respecto al argumento moral advierto que cuando uno estudia antropología o historia se da cuenta de que hay personas que piensan que su deber consiste en realizar actos que yo considero abominables y, por lo tanto, no puedo atribuir origen divino a la materia de la obligación moral, cosa que el padre Copleston no me pide; pero creo que incluso la forma que toma la obligación moral, cuando se trata de ordenarle a uno que se coma a su padre, por ejemplo, no me parece una cosa muy noble y bella; y, por lo tanto, no puedo atribuir origen divino a la obligación moral en este sentido que creo que puede explicarse fácilmente de otras muchas maneras.
MERCEDES BENZ – Más que evidente que este siglo es el de los grandes cambios o si se quiere mutaciones, eso permite a una prestigiosa empresa como MERCEDES BENZ bajo el lema “END RACISM (Fin al Racismo)” repintar sus autos de Fórmula Uno y llevarlos del clásico plateado al color negro, como forma de unirse al movimiento “Black Lives Matter”. Atrás quedaron los tiempos en que durante la segunda guerra mundial se nutriera de mano de obra judía esclava, como así también de otras minorías gracias a las redadas y capturas que efectuaban los nazis. Ellos llegaron a tener hasta 40.000 de esos esclavos, si bien no fueron los únicos ya que BMW utilizó 50.000, Auto Unión, actual Audi 20.000 y Volkswagen 12.000. O sea que “a rio revuelto ganancia de pescadores”. Sin querer imagina cual sería el presente de esas empresas si hubiera ganado la guerra ADOLF HITLER, podemos decir que es positiva la nueva política de estas marcas mundiales, con respecto al racismo y la discriminación…dejando toda hipocresía de lado.
Marzo 24, 2016, los ex presidentes Barack Obama y Mauricio Macri en el Parque de la Memoria. Pese a ello los uniformados votaron masivamente a este último, en los comicios por la reelección que perdiera en el año 2019.
ERP – MONTONEROS – Los miembros de estas dos agrupaciones terroristas de Argentina, sí que supieron mutar a más y mejor, pasando de ser sanguinarios asesinos de hombres, mujeres y niños, a “jóvenes idealistas del presente que lucharon por la democracia”. Cuando se dio por terminado el enfrentamiento armado en la década de los 70 del siglo pasado, ellos continuaron con “su lucha” y cambiaron la historia. Hoy hablan de democracia, ocupan cargos en el gobierno, en los medios o son exitosos empresarios, al tiempo que van captando mentes y ganando nuevos militantes. Lo hacen a través de diversos planes de enseñanza que comienzan en la educación primaria, siguen en la secundaria, universitaria e inclusive penetran los programas de estudio para todos los uniformados, sean estos de las fuerzas armadas, de seguridad, policiales o penitenciarias. Han sido tan inmorales que nunca hicieron una autocrítica por el daño causado al país. Por el contrario, a sus depredadores le han levantado monumentos, museos de la memoria y un fastuoso “Parque de la Memoria” al que llegan los presidentes y autoridades gubernamentales, autóctonas y del extranjero con ofrendas florales.
EMPRESARIOS – En el siglo pasado nuestros empresarios fueron grandes “amigos” de los militares cuando estos detentaban el poder. Todos tenían en su empresa como personal jerarquizado uno ya retirado, para que oficiara de “abre puertas” con los gobernantes. Asistían en masa a los actos de estos y los alentaban al combate contra los terroristas que asolaban el país. Colaboraban y marcaban a los mismos cuando estaban dentro del plantel en las fábricas. Con los años llegó el olvido y resulta que ninguno de esos empresarios conoció ni fue amigo de un militar y tampoco se benefició con ellos a través de contratos y condonaciones de deudas. Digno ejemplo, fue la familia MACRI, la que a través de FRANCO (f), padre del ex presidente MAURICIO, pasó de tener una decena de empresas en el año 1973, a más de 40, 10 años después. Según el gobierno, fueron contratistas, privatistas o lo que fuera necesario ser, con tal de estar siempre en la cresta de la ola, con el poder de turno. No fueron presos por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad gracias a su camaleónica habilidad. Sin la complicidad y participación de ellos los funcionarios no podrían ser tan corruptos como lo son en Argentina.
UNIFORMADOS – En este caso la mutación fue la más vil y extrema por lo que sería muy extensa de describir. Solo mencionaré, que, a través del tiempo, sucesivos Generales del Ejército se abrazaron y fotografiaron con los terroristas mientras sus camaradas y quienes no lo somos, nos pudrimos en la cárcel. En algún momento, TODOS, mientras frente a una bandera celeste y blanca, cantaban el Himno Nacional Argentino sin pudor, le rindieron públicos honores a una terrorista como NILDA GARRÉ o PATRICIA BULRICH. De ser rugientes leones en el pasado, se volvieron mudos gatitos del presente y así hoy terminaron orgullosos, al igual que punteros barriales, repartiendo guiso a un pueblo empobrecido por el mismo poder político que nos mata a nosotros. Mientras, aclaran que ellos ingresaron a la fuerza luego que finalizara la “dictadura militar” y en consecuencia, son distintos. Entre tantos generales y coroneles retirados no se logra que masiva, ni individualmente, emitan opinión alguna. Su camuflaje no se los permite y por eso todos moriremos indignamente en prisión. El tiempo, al que se le suma la cobardía y el deshonor, por sí solo, no sacará a la superficie toda la verdad de las tragedias argentinas del siglo pasado, para ello dando la cara se debe luchar políticamente, día tras día como hicieron y hacen aquellos asesinos que hoy falazmente ganaron ser considerados: “los jóvenes idealistas que combatieron por la democracia”.
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Uno de los super Mercedes Benz de Adolfo Hitler
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Hugo Chávez (f) y Franco Macri (f)
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El éxtasis de una ex terrorista llamada Nidal Garré, agasajada por obsecuentes reptantes, de uniforme. Imágenes que causan profundo dolor y vergüenza.
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Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad, con miembros de Gendarmería Nacional, una de las fuerzas de seguridad, que rastrea y captura a los adultos mayores, imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad, que deciden darse a la fuga
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26/04/2018 – Martín María Bourdieu, excombatiente de Malvinas, Mayor Médico del Ejército Argentino, recibe de MARIO MONTOTO, quien fuera nada menos que “secretario” y luego apoderado de Mario Firmenich jefe del ejército terrorista Montoneros, una distinción. Junto a él, CLAUDIO PASCUALINI, Jefe del Estado Mayor General del Ejército y BARI DEL VALLE SOSA, Jefe Estado Mayor Conjunto. Adiós a la dignidad y el honor a cambio de un trozo de hojalata y madera que proviene de manos manchadas con sangre. A esa fecha, 431 prisioneros adultos mayores habían muerto en cautiverio. Al día de hoy se sumaron de 135 más.
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La mutación es la clave para nuestra evolución, nos ha permitido evolucionar
del organismo de una sola célula hasta ser la especie dominante en el planeta.
Patrick Stewart – Profesor X – (1940- )
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SE RECUERDA QUE PRISIONEROENARGENTINA.COM, SIN CENSURA ALGUNA Y SIN LÍMETE DE ESPACIO, ESTÁ ABIERTO A TODO AQUÉL QUE QUIERA EXPRESAR SU PARECER Y SENTIR SOBRE ESTE TEMA O CUALQUIER OTRO QUE RESULTE DE SU INTERÉS.
Primer rebrote de covid-19 en Madrid
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La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha notificado este viernes al Ministerio de Sanidad un brote de Covid-19 con 5 casos leves en una empresa de Madrid capital.
Las personas afectadas, con edades comprendidas entre los 18 y los 54 años, se encuentran en aislamiento domiciliario, ya
que ninguna ha requerido ingreso hospitalario, y cuentan con seguimiento de los médicos de Atención Primaria o del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la empresa.
Según ha señalado la Consejería de Sanidad en un comunicado, “la investigación epidemiológica de la Dirección General de Salud Pública ha permitido identificar con rapidez tanto a los casos de infección con Covid-19 como a sus contactos estrechos, que igualmente permanecen bajo vigilancia médica”. En total, suman 18 personas: 6 en el entorno de trabajo y 12 familiares o contactos sociales.
Por otro lado, la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha ampliado la información que ofrece en la página web sobre los casos de coronavirus en la región incluyendo de forma diferenciada los casos de infección activa de Covid-19, es decir, los que en la fecha presentan síntomas y pueden transmitir la enfermedad.
Concretamente, en la última actualización la administración autonómica ha reportado 197 casos de Covid-19 activos en los últimos 14 días y que se concentran en seis municipios: Madrid ciudad, Fuenlabrada, Móstoles, Leganés, Torrejón de Ardoz y Getafe. Según la información reportada el martes, la capital presenta 149 casos activos, seguida de Leganés (14), Fuenlabrada (11), Móstoles (8), Getafe (8) y Torrejón de Ardoz (7).
Sanidad ha asegurado que la información diferenciada de casos de infección activa de Covid-19 responde a los objetivos de la estrategia de “detección precoz, vigilancia y control” de Covid-19 adaptada a la Comunidad de Madrid, de 26 de junio, y para el establecimiento “ágil” de las medidas de control para evitar la aparición de nuevas infecciones.
Finalmente, la Dirección General de Salud Pública considera que en estos momentos “cobra especial interés distinguir los casos de infección activa, con el fin de cortar la cadena de transmisión, reforzar la investigación epidemiológica, y la identificación y seguimiento de los contactos estrechos”.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 3, 2020
EL CORONAVIRUS EN LA UPF 34 DE CAMPO DE MAYO
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AUMENTO DEL ESTRÉS CARCELARIO
Una vez más a través de la colaboración del valiente abogado defensor GONZALO MIÑO, podemos tener idea cierta de la evolución del coronavirus en la Unidad Penitenciaria Federal 34 de Campo de Mayo.
Allí, se encuentran alojas unos 70 prisioneros adultos mayores, imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad, que por su edad avanzada corren serio riesgo de perder la vida. Además del cautivo LUIS MUIÑA a quien se le detectara la enfermedad el 20 de junio pasado, también hay 2 efectivos del servicio penitenciario a quienes se les confirmó el contagio, presumiblemente a través de MUIÑA, los días 24 y 25 de junio.
Finalmente hay otros 13 agentes penitenciarios aislados, quienes mantuvieran contacto con los 2 portadores anteriores.
Repudiable es la actitud del Director del establecimiento Alcaide Mayor RICARDO ALDERETE, que al guardar bajo estricta reserva la identidad del personal afectado, aumenta el estrés carcelario de los internos, a quienes la “justicia”, ilegalmente se empecina en negarles el arresto domiciliario.
www.prisioneroenargentina.com
Radiograma Oficial del Servicio Penitenciario Federal
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 2, 2020
¿DE QUE INDEPENDENCIA HABLAMOS?
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Cuando Alfredo Cornejo dijo: “Mendoza tiene todo para vivir como un país independiente…, pero realmente Argentina perjudica a Mendoza para tomar deuda y traer inversiones”, el revuelo que se produjo entre los idiotas vernáculos sería lógico si hoy la Argentina fuese un país en serio.
Cornejo, como todos los políticos que hoy están en actividad es parte del problema ya que todos son culpables de que, a partir de su inepcia – tanto lo que hoy es oposición como el rejuntado que actúa como oficialista- han dejado a la república postrada casi de manera terminal; es tan vasta la ignorancia y la negligencia de la que hace cuarenta años se ufanan que son incapaces de ver lo obvio, que es probable que esta tierra esté transitando los últimos años como nación.
Hagamos un ejercicio de política ficción; supongamos que los mendocinos, luego de la trastada que les hizo el “presidente” al vetar el proyecto de la presa Portezuelo de los Vientos, amén de otras picardías- obligado por la obediencia debida que le ha impuesto su mandataria- decidan por mayoría independizarse, ¿Qué pasaría?, no sirve hablar de la Constitución Nacional, al fin y al cabo una Constitución sin una fuerza que la respalde es papel y nada más, lo más probable es que no pase nada porque la Argentina no tiene la potencia necesaria que respalde su Constitución.
Porque acá, más que rasgarse las vestiduras por una poco feliz frase de un político, sería mejor a las plañideras de siempre preguntarse: ¿Aún tiene entidad independiente la Nación Argentina?, o mejor aún, ¿tiene la Nación Argentina los elementos que hacen soberana a una nación?…., la respuesta es no.
Pensemos un simple inventario de lo que se considera necesario para que una república sea independiente: Educación, Salud Pública, Defensa, Seguridad Interior, Moneda y Relaciones Exteriores. La educación pública en la Argentina es una ilusión, su sistema de salud es un espejismo, su moneda, no existe, su economía está en ruinas, la defensa nacional- después de años de perseguir a las Fuerzas Armadas- es una ficción, la seguridad interna un engaño y las relaciones exteriores, manejadas por un inútil de toda inutilidad, una simple ofuscación.
Convengamos que aún conservamos casi intacto el territorio- pregunto: ¿la base china?, ¿los mapuches independentistas?- porque esta situación se da hoy y no en 1978; negar que la integridad territorial argentina hoy tiene más que ver con una idea mundial de relaciones pacíficas entre países, porque esta idea que se ha traducido en indulgencia de nuestros vecinos para con nosotros y no en que ellos se han aplacado porque las Fuerzas Armadas Argentinas ya no tienen hipótesis de conflicto vecinales como creen los imbéciles que han manejado el país desde 1983.
La ceguera de los que se angustian por declaraciones estúpidas y no por lo que sucede realmente es desastrosa, porque los avisos de independencia ya han comenzado en el país. Esto empieza siempre, a partir de realidades económicas. Hoy ya no son tres o cuatro los bodegueros que pasan de contrabando vino y mosto a granel a Chile, ni son tres o cuatro grandes exportadores que trasiegan soja, maíz y trigo a Bolivia, Paraguay y a Uruguay; eso sucedía hace veinte años, ahora son centenares los productores que aprovechando fronteras desguarnecidas hacen esto. Si nuestros políticos se tomaran el trabajo de trabajar y evaluar lo que hacen nuestros vecinos, habrían visto que la producción boliviana, uruguaya o paraguaya de soja, con terrenos más pobres, tienen “mejores rindes” que en Argentina.
Pero no nos preocupemos, el ñoqui que ejerce de embajador argentino en España ha repudiado las declaraciones de Cornejo; ¡La democracia está a salvo!
JOSE LUIS MILIA
josemilia_686@hotmail.com
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 3, 2020
El Acuerdo Trump
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El Acuerdo Estados Unidos México Canadá (USMCA) es una versión actualizada del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) de casi 25 años. Incluye cambios importantes en los automóviles y nuevas políticas sobre normas laborales y ambientales, protecciones de propiedad intelectual y algunas disposiciones comerciales digitales.
Durante la campaña presidencial de 2016, Donald Trump prometió renegociar el NAFTA, al que llamó “el peor acuerdo comercial jamás hecho”. Como presidente, lo hizo. El resultado es el USMCA, que Trump promulgó en enero y promocionó como uno de sus logros más destacados en su discurso sobre el estado de la Unión.
Aquí hay una breve descripción de lo que contiene:
Reglas del país de origen: los automóviles deben tener el 75 por ciento de sus componentes fabricados en México, los EE. UU. O Canadá para calificar para aranceles cero (un aumento del 62.5 por ciento bajo el NAFTA).
Disposiciones laborales: del 40 al 45 por ciento de las piezas de automóviles deben ser fabricadas por trabajadores que ganen al menos $ 16 por hora para 2023. México acordó aprobar nuevas leyes laborales para brindar mayores protecciones a los trabajadores, incluidos los migrantes y las mujeres. En particular, se supone que estas leyes facilitan la sindicalización de los trabajadores mexicanos.
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Los agricultores estadounidenses tienen más acceso al mercado lácteo canadiense: Estados Unidos consiguió que Canadá abriera su mercado lácteo a los agricultores estadounidenses, un gran problema para Trump.
Propiedad intelectual y comercio digital: el acuerdo extiende los términos de los derechos de autor a 70 años más allá de la vida del autor (hasta 50). También incluye nuevas disposiciones para hacer frente a la economía digital, como la prohibición de derechos sobre cosas como música y libros electrónicos, y protecciones para las compañías de Internet para que no sean responsables del contenido que producen sus usuarios.
Cláusula de expiración: el acuerdo agrega una cláusula de expiración de 16 años, lo que significa que los términos del acuerdo expiran, o “expiración”, después de 16 años. El acuerdo también está sujeto a una revisión cada seis años, momento en el que Estados Unidos, México y Canadá pueden decidir extender el USMCA.
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1993 Ford Explorer

2020 Ford Explorer
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En junio de 2019, México se convirtió en el primer país en ratificar el acuerdo. Pero en los Estados Unidos, los demócratas en el Capitolio se negaron a firmar el acuerdo sin una aplicación más estricta de las disposiciones laborales, protecciones ambientales más estrictas y otros cambios.
Los demócratas de la Cámara formaron un grupo para trabajar con la administración en esas demandas.
En diciembre, los demócratas de la Cámara anunciaron que habían alcanzado un acuerdo revisado de USMCA con la administración Trump que incluía la mayoría de las actualizaciones que querían. Uno importante fue un “mecanismo de respuesta rápida” que requiere un panel independiente de tres personas de expertos multinacionales e independientes que se asegurarán de que México cumpla con sus normas sindicales y otras protecciones.
La versión revisada obtuvo el apoyo de Richard Trumka, presidente de la AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos en los Estados Unidos, que inicialmente se había opuesto al acuerdo. Sin embargo, los grupos ambientalistas dijeron que no fue lo suficientemente lejos, y algunos sindicatos aún se opusieron.
Pero fue lo suficientemente bueno para obtener apoyo bipartidista en el Congreso.
El 19 de diciembre, el USMCA aprobó la Cámara con un voto de 385 a 41. Aproximadamente un mes después, el Senado aprobó abrumadoramente el USMCA, 89 a 10.
El 29 de enero, Trump firmó oficialmente el USMCA, anotando un logro importante para el presidente mientras se dirige a las elecciones de 2020.
Canadá ratificó el acuerdo en marzo y el USMCA entró en vigor el 1 de julio de 2020. Aunque el NAFTA está oficialmente muerto, los gobiernos y las empresas aún se están ajustando a las nuevas normas, principalmente a las nuevas disposiciones laborales. El coronavirus también puede complicar la implementación, ya que los fabricantes se adaptarán a las nuevas pautas en medio de una crisis económica mundial.
De todas maneras estos logros se observaran en el futuro. El “peor negocio” com llamó Trump a NAFTA, se pudo evaluar despues de más de 25 años. Un vehículo, por ejemplo, Ford cuyo Cero Kilometro costaba 20,000 dólares en 1993, cuesta ahora el mismo modelo 2020 unos 40,000 dólares. Una amplia diferencia, verdad? Ocurre que ese modelo cero km 1993, con los adheridos de ls inflación, costaría 39,000 dólares hoy en día. Ese mínimo aumento lo sostuvo el viejo plan NAFTA.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 3, 2020
Ejecutivo de United Airlines dijo que no es necesario el distanciamiento social en los vuelos
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Un ejecutivo de United Airlines respondió a críticas, diciendo que no había necesidad de prácticar distanciamiento social en los vuelos.
“Cuando se trata de bloquear asientos intermedios, esa es una estrategia de relaciones públicas”, dijo el director de comunicaciones Josh Earnest durante una conferencia de prensa. “Esa no es una estrategia de seguridad”.
Earnest, quien se unió a United en 2018 después de servir como secretario de prensa de la Casa Blanca bajo el presidente Barack Obama, dijo que otras medidas de seguridad tuvieron un mayor impacto.
[ezcol_1half] [/ezcol_1half] [ezcol_1half_end]“Cuando estás a bordo del avión, si estás sentado en el pasillo y el asiento central está vacío, la persona que está al otro lado del pasillo está a 6 pies de ti”, dijo. “La persona en la ventana está a 6 pies de ti. Las personas en la fila frente a ti están a 6 pies de ti. Las personas en la fila detrás de ti están a 6 pies de ti”.
Añadió: “Si quieres mantenerte seguro en el avión, necesitamos usar una máscara, necesitamos una buena filtración de aire, el avión debe limpiarse a fondo y debemos asegurarnos de que cada etapa de tu viaje sea podemos distanciarnos socialmente, eso lo estamos haciendo. Esos son todos los pasos que los científicos han recomendado que tomemos “.
[/ezcol_1half_end]A medida que la demanda de viajes ha aumentado lenta pero constantemente en las últimas semanas, han aumentado las dudas sobre la seguridad de los aviones embalados.
American Airlines dijo la semana pasada que dejaría de bloquear los asientos intermedios en sus aviones, lo que provocó fuertes críticas del Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de los Institutos Nacionales para la Salud, Director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, Dr. Robert Redfield y el senador Bernie Sanders.
United no bloqueó los asientos ni puso límites a la capacidad durante la pandemia.
“Obviamente, eso es algo que preocupa”, dijo Fauci sobre los vuelos completos. “Evitar las multitudes, permanecer distante y, en una situación como esa, usar una máscara. Creo que en los confines de un avión, eso se vuelve aún más problemático”.
Las líneas aéreas y representantes de la industria, incluida la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, han argumentado que el distanciamiento social en los vuelos no es necesario debido a los patrones de flujo de aire en los aviones, los filtros de aire de partículas de alta eficiencia que evitan la recirculación de microbios en el aire, otras medidas de limpieza y uso de máscaras.
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Julio 3, 2020
Y ESTÁN LOS QUE DICEN QUE EL ASADO CONTAMINA… ¡UN APLAUSO PARA EL ASADOR!
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¿Por qué cuando estamos invitados a comer un asado, en algún momento a alguien se le ocurre pedir un aplauso para el asador?
¿Por qué si estamos invitamos a comer sushi, ravioles, pollo, o cualquier otra comida elaborada, a nadie se le acontece proponer y/o pedir un aplauso para quien preparó ese plato.
¿Y entonces? ¿Qué podemos decir?… Hay quienes afirman que el aplauso para el asador no es sino una expresión del sentimiento de culpa.
Hasta aquí entonces, podemos entender por qué cuando se propone un aplauso para el asador: por una forma de compensar las exigencias dadas al mismo; o sea que sería una forma de reparación.
En el ritual del asado se pone en evidencia una suerte de “espíritu democrático”, según el cual cada quien tiene derecho a pedir lo que necesita, y a opinar sobre tal o cual grado de cocción se encuentra la carne que se está haciendo sobre la parrilla. Nos quedad averiguar, por qué en los asados puede aparecer ese comensal que se excusa diciendo “estoy un poco descompuesto, así que no voy a comer carne”. ¿Qué yerro! ¿Cómo no participar activamente de este ritual?
Cuando hablamos de “asado” nos referimos a un tipo de comida simple, que resulta ser una de sus principales características; pero, no debemos confundir simpleza con algo que no es de importancia. Lo que se experimenta al hacer un asado, el participar en la “ceremonia” de un asado, resulta ser un poco complejo de explicar a quienes no lo ha vivenciado o bien experimentado. Es que para nosotros, los parrilleros de alma, lo consideramos un acto sublime, que se encuentra cargado de emociones pero, a la vez, resulta simple, pensándolo desde el sentido puro.
Es importante, para cuando se planifica realizar un asado, disponer de un buen elemento combustible para poder prender que, según gustos, puede ser sea leña o bien carbón. Pensemos de lo que se pondrá sobre la parrilla, o sea nuestra carne. Para nuestro asado, podemos considerar distintas variantes tales como la de origen vacuno (preferentemente), pero también existen presas de cordero, cerdo, pollo, cabrito, pescado, y hasta también de jabalí, conejo, entre tantos otros. Es de destacar que cuando hablamos de “presa”, nos estamos refiriendo a la carne, que es lo más común de nuestro asado. Pero, entiéndase, que podemos asar vegetales que lo dejaremos para otra ocasión.
No importa si los invitados piden la carne bien cocida, más quemada, ni aquellos que la prefieren bien roja, o los que quieren lomo en vez de cuadril; ni siquiera puede revestir gran importancia aquel que llega un poco tarde (siempre hay uno), y que nos complica los tiempos.
El ritual del asado va más allá de la comida; es el punto de encuentro en donde los convidados se sienten libres y prósperos; es un espacio de comunión que se abre entre el anfitrión y los agasajados; Es el nexo para las reuniones familiares y de amigos que comparten buenos momentos de los cuales puede aparecer aquel invitado que nos diga: “¡esto sí que es vida!”.
Claudio Valerio
** Valerius **
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 3, 2020
Historia de los dos que soñaron
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Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:
-Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla.
A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El juez lo hizo
comparecer y le dijo:
-¿Quién eres y cuál es tu patria?
El hombre declaró:
-Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.
El juez le preguntó:
-¿Qué te trajo a Persia?
El hombre optó por la verdad y le dijo:
-Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.
El juez echó a reír.
-Hombre desatinado -le dijo-, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín. Y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol, una higuera, y bajo la higuera un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Isfaján. Toma estas monedas y vete.
El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la higuera de su casa (que era la del sueño del juez) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 3, 2020
LAS NOTICIAS MÁS VISTAS ♣ Julio 2, 2020
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Las noticias más leídas en PrisioneroEnArgentina.com. Las más comentadas, las más polémicas. De que está la gente hablando…
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Julio 2, 2020
Habla el Comisario Inspector de la Policía Federal Esteban Sanguinetti
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Con motivo de un nuevo y triste aniversario del atentado en las instalaciones del comedor de la Superintendencia de la Policía Federal, el Comisario Inspector Esteban Sanguinetti ofrece unas palabras de recuerdo. Sanguinetti, quien esta imputado por los mal llamados casos de lesa humanidad- se encuentra alojado en la Unidad Penitencia Federal 34 de Campo de Mayo.
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[/ezcol_1third] [ezcol_2third_end]Las palabras del Comisario Inspector Sanguinetti
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Julio 2, 2020
Estudiantes de Alabama organizan ‘fiestas COVID’ para ver quién se infecta
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Estudiantes en Tuscaloosa, Alabama, que han sido diagnosticados con COVID-19 han asistido a fiestas en la ciudad y sus alrededores como parte de un concurso inquietante para ver quién puede contagiar el virus primero, dijo un miembro del consejo municipal.
La concejala de la ciudad de Tuscaloosa, Sonya McKinstry, dijo que los estudiantes han estado organizando “fiestas COVID” como un juego para contagiarse intencionalmente con el virus que ha matado a más de 127,000 personas en los Estados Unidos.
La funcionaria dijo que recientemente se enteró del comportamiento e informó al ayuntamiento de las fiestas que ocurrían en la ciudad.
MacKinstry dijo que los organizadores de las fiestas están invitando deliberadamente a personas que tienen COVID-19.
“Ponen dinero en una copa e intentan obtener COVID. Quien obtenga COVID primero recibe el monto de la copa. No tiene sentido”, dijo McKinstry. “Lo están haciendo intencionalmente”.
El jefe de bomberos de Tuscaloosa, Randy Smith, dijo al Ayuntamiento el martes que confirmó el comportamiento descuidado de los estudiantes.
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Julio 2, 2020
ANIVERSARIO DEL ATENTADO CONTRA LA SUPERINTENDENCIA DE COORDINACIÓN FEDERAL DEL 2 DE JULIO DE 1976
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Homenaje a todas las víctimas de los atentados terroristas que cometieron los grupos MONTENEROS, ERP, ENR, FAR en Argentina en los 70′.
Hoy es un nuevo aniversario del atentado Montonero contra el Comedor de la Superintendencia de Coordinación Federal en el año 1976. La bomba mató a 24 personas (y muchas otras más que murieron en los años subsiguientes). A la fecha, no se ha juzgado ni condenado a los autores del atentado. Los terroristas de los años 70 se llaman hoy “jóvenes idealistas”. Las victimas del terrorismo no son aun reconocidas para el Estado argentino. La Policía Federal y los dirigentes argentinos continúan negando los hechos históricos y prefieran hablar de “los policías caídos en cumplimiento del deber” para no hablar de víctimas del terrorismo, y hablan sin pudor de “Memoria, Verdad y Justicia”.
Hoy algunos de los efectivos que sobrevivieron a este atentado son presos políticos.
Mas informaciones sobre la causa judicial por la bomba en el comedor de la Policía Federal: Latin American Studies.
MARIO SANDOVAL
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 2, 2020
Vaticano S.A. en llamas
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Los fiscales del Vaticano ordenaron la confiscación de documentos y computadoras de las oficinas administrativas de la Basílica de San Pedro en una investigación aparentemente nueva sobre irregularidades financieras en la Santa Sede.
Los fiscales del Vaticano ordenaron la confiscación de documentos y computadoras de las oficinas administrativas de la Basílica de San Pedro en una aparente nueva investigación sobre irregularidades financieras en la Santa Sede.
El Vaticano dijo el martes que el Papa Francisco también nombró a un comisionado especial para administrar la basílica, reorganizar sus oficinas, actualizar sus estatutos para cumplir con las nuevas normas del Vaticano sobre adquisiciones y contrataciones, y para “aclarar su administración”.
El Vaticano dijo que ambas decisiones derivaron de un informe del auditor general del Vaticano. Según el informe del auditor, los fiscales penales del Vaticano autorizaron el martes la incautación de documentación y computadoras de la “Fabbrica di San Pietro”, las oficinas que administran la basílica del Papa.
El Vaticano no proporcionó detalles sobre lo que el auditor marcó o los problemas específicos que el comisionado extraordinario se encargó de solucionar. El comisionado, el obispo Mario Giordana, realizó previamente una investigación sobre irregularidades financieras dentro del Coro de la Capilla Sixtina que condujo a la jubilación anticipada del director del coro el año pasado.
El coro se presenta en todas las misas papales en la basílica.
Los fiscales del Vaticano nunca iniciaron una investigación criminal sobre la administración del coro después de que el organismo de control financiero del Vaticano, la Autoridad de Información Financiera, señalara que los ingresos de los conciertos del coro no se incluyeron en sus estados de resultados.
En un comunicado, el Vaticano dijo que el nombramiento de Giordana siguió las nuevas normas emitidas por Francisco el 1 de junio para centralizar los procedimientos de contratación y adquisición del Vaticano en un intento por reducir el desperdicio, erradicar la corrupción y actualizar la gestión financiera del Vaticano.
Fabbrica es responsable de la gestión, limpieza y restauración de la basílica, una de las más grandes del mundo, así como de organizar recorridos por sus excavaciones subterráneas. La actual basílica de estilo renacentista, diseñada principalmente por Donato Bramante, Miguel Ángel y Gian Lorenzo Bernini, se completó en el siglo XVII sobre lo que la tradición dice que fue la tumba de San Pedro.
Los fiscales del Vaticano lanzaron el año pasado una investigación por separado en la secretaría del Vaticano de la compra de un edificio de lujo en Londres en medio de acusaciones de que los intermediarios habían huido de la Santa Sede con millones de euros. No se han dictado acusaciones en ese caso, aunque un agente fue arrestado y luego liberado a principios de este mes.
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Julio 1, 2020
Estados Unidos debe elegir entre el peor y el menos malo
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Cuando Donald J. Trump comenzó su carrera presidencial, noté el discurso populista. Los mismos métodos que llevaron a tantos dictadores al poder, el neoyorkino los llevaba a cabo frente a su base, republicanos que ni siquiera saben que reza la plataforma de su partido. También pateó la puerta y entró con fuerza ejecutando verbalmente a otros candidatos internos. Acusó al padre del postulante Ted Cruz de haber participado en el asesinato de John F. Kennedy solo por ser cubano. También insultó a la esposa de Cruz sin recibir una respuesta de este. El expresidente Barack Obama fue inculpado por Trump de fraguar documentos sentenciando que había nacido en Kenia, sin la menor evidencia que esto haya ocurrido. Pidió el encarcelamiento de su rival Hillary Clinton por usar el correo electrónico gubernamental para atender conflictos relacionados con su fundación benéfica. Mas tarde, Ivanka Trump cometió el mismo pecado. El actual presidente asegura que los crímenes descendieron durante su mandato, cuando el año 2014 marcó números mucho menores. Inauguró fábricas ya existentes en previas administraciones y cortó una cinta simbólica en una locación de Apple que no figura en los mapas. Trump prometió reiteradamente durante y después de su campaña de 2016 que haría que México pagara por “un gran muro hermoso” en toda la frontera de 1,954 millas (3,145 km). Hasta ahora, la administración Trump ha edificado 216 millas (508 km) y ha gastado $ 15 mil millones en el proyecto. México no ha aportado nada. Acusó al periodista Joe Scarborough de asesinar a una de sus empleadas, cuando diferentes forenses certificaron la muerte como accidental. Scarborough no estaba en la ciudad cuando esto sucedió. El presidente entró en defensa de no derribar monumentos, un punto en el cual tenemos cierta concordancia -no que a Trump le preocupe lo que yo piense, claro está- pero, por las razones equivocadas. Semejante a George Bush llevando al país a la guerra con Irán en vez de admitir que Al Qaeda fue la responsable de los ataques a las torres gemelas, Trump no tiene idea quien fue Jefferson Davies o Robert E. Lee. Mi posición indica que estatuas nunca deben ser esculpidas. Los héroes y villanos pertenecen a los libros de historia. Ahora bien, los monumentos ya están, no hay nada que se pueda hacer al respecto. Queda destruirlos, o… transportarlos a un predio donde se pueda explicar que hicieron los mencionados, en realidad traidores a la patria. Piense en una estatua de Ernesto “Che” Guevara en el medio de una ciudad o una estación de subterráneo con el nombre de Rodolfo Walsh en Argentina. Inimaginable, ¿verdad? Los niveles de desempleo bajaron drásticamente durante la presidencia de Trump, basados en un programa dibujado por George W. Bush, continuado por Barack Obama, para rescatar a la industria automotriz. Esto, sin inmiscuirme en temas relacionados con COVID-19, en donde falsa información sobre medicamentos, test, desinfectantes, estaciones del año, salieron de la boca de primer mandatario americano. Con el tiempo veremos el legado de Trump, sus acuerdos comerciales y edictos para la mejora del bienestar de la ciudadanía, se verán reflejados en futuras administraciones.
En el rincón opuesto se encuentra Joseph “Joe” Robinette Biden Jr., el 47avo. Vicepresidente de los Estados Unidos, originario de Scranton, Pennsylvania. Biden tiene una larga historia de mentiras: sobre sí mismo, sobre su pasado y sobre eventos que nunca tuvieron lugar.
Los demócratas quieren que la campaña 2020 sea un referéndum sobre el presidente Trump. Bien, pero si se trata de un concurso de personajes, solo es apropiado que la historia de fabricación y engaño de Joe Biden, a menudo destinada a reforzar sus credenciales intelectuales, algo de lo que no nos podemos confiar hasta ahora. Biden tronó que la administración de Obama “no encerró a las personas en jaulas”. Sabemos que los inmigrantes ilegales detenidos (menores incluidos) aún hoy descansan en celdas creadas por el exmandatario demócrata. Esto sin descartar la retención ilegal de prisioneros en Guantánamo Bay, quienes -culpables o no- se encuentran en prisiones de dudosa salubridad a la espera de un juicio que tarda -en muchos casos- décadas en llegar. Algo también impensado, siquiera en un país tercermundista. Biden también sostuvo que se graduó con tres diplomas universitarios, con una beca total y fue el estudiante sobresaliente en el departamento de ciencias políticas. Ninguna de esas afirmaciones es cierta. De hecho, Biden graduó 76avo. entre 85 estudiantes de su clase de derecho, solo obtuvo una beca parcial y no obtuvo los máximos honores en su disciplina de pregrado. En otra oportunidad, Biden afirmó que sus antepasados trabajaban en las minas de carbón del noreste de Pensilvania y tronaban a sus hogares luego de 12 horas de labor y jugaban al fútbol durante cuatro horas, a pesar de que nadie en el árbol genealógico de Biden trabajó en esa línea de tareas. Los partidarios de Biden descartarán estos episodios como del pasado distante, tal como los seguidores de Trump tapan sus oídos ante las manifestaciones sin evidencia de su líder. Pero la tendencia de Biden a engañar no expiró aún. Más recientemente, el exvicepresidente le dijo al público que después de su período en la Casa Blanca, se había convertido en maestro. En un profesor. Si bien es cierto que recibió un alto salario para pronunciar un puñado de discursos para la Universidad de Pensilvania, Biden nunca ha enseñado a estudiantes. Si estoy de acuerdo con la existencia de una inspiradora historia al visitar Afganistán para honrar a un heroico oficial naval. Biden describió las acciones del oficial en detalle, y agregó: “Esta es la verdad de Dios, mi palabra como que me llamo Biden“. Pero según una revisión de varios periodistas, los descripto nunca tuvo lugar. Biden aún no ha cambiado legalmente su apellido. Lo mas preocupante ha sido su delirante aventura de Sudáfrica. Las afirmaciones de Biden de haber sido arrestado en la década de 1970 porque intentó visitar a Nelson Mandela en prisión no tienen basamento histórico. Rodeado de reporteros, lo único que pudo haber estado es preso de un dolor de estómago. También se ha presentado como activista de los derechos civiles y copatrocinador de la Ley de Especies en Peligro de Extinción; esas cosas tampoco son ciertas.
Los demócratas responderán que el presidente Trump frecuentemente miente, exagera y embellece sus acciones, lo cual es cierto. Pero Trump ha estado en una olla hirviendo durante casi cuatro años, y la prensa -con todo su derecho- lo tiene continuamente bajo la lupa.
Trump y Biden. Biden y Trump. El peor y el menos malo. Queda en cada uno decidir cual es cual.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 2, 2020
Emiratos Árabes Unidos rumbo a Marte
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“La misión de EAU a Marte, un momento decisivo para la nación”, dijo el gobernante de Dubai, añadiendo que la misión Hope muestra el desarrollo del país
El lanzamiento de la misión de Emiratos Árabes Unidos a Marte será un momento decisivo para el país, dijo su alteza el jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos y gobernante de Dubai.
“La iniciativa marcará un momento decisivo entre dos épocas diferentes: los últimos 50 años de EAU y los próximos 50”, tuiteó el jeque. El gobernante de Dubai escribió que la investigación Hope es la recompensa de un viaje de 50 años de desarrollo humano en el país.
“Hoy, vemos las recompensas, y todos estamos felices, y debemos estar orgullosos de nuestra gente y celebrar su éxito con el mundo”.
La sonda Hope se lanzará el 14 de julio. El viaje de 495.000.000 kilómetros hasta Marte comenzará a las 00:51:27 hora de EAU (05:51:27, hora de Japón) desde el Centro Espacial Tanegashima japonés. El martes, la Oficina de Medios del Gobierno de Dubai acudió a Twitter para publicar fotos del vehículo de lanzamiento H-IIA (F42) que llevará la sonda a Marte.
Las fotos muestran a los ingenieros aplicando toques finales al cohete mientras están preparado para el lanzamiento. Se espera que la sonda llegue al Planeta Rojo en el primer trimestre de 2021, un año que marca el 50 aniversario de la unión de los siete emiratos en 1971.
Los objetivos científicos principales son buscar la conexión entre el clima marciano actual y el antiguo clima de Marte, estudiar los mecanismos de pérdida de la atmósfera de Marte al espacio mediante el seguimiento del comportamiento y el escape de hidrógeno y oxígeno, investigar cómo los niveles inferior y superior de la atmósfera marciana está conectada y crea una imagen global de cómo la atmósfera marciana varía durante el día y el año.
Naves espaciales y subsistemas
La misión Emirates Mars tiene una masa total, incluido el combustible, de 1500 kg.
Es un prisma hexagonal, de 2,37 m de ancho por 2,90 m de altura, construido con paneles de aluminio en forma de panal con láminas de material compuesto, con tres alas de panel solar fijadas a la plataforma superior.
Los paneles solares proporcionan 600 W en Marte, cargando baterías para hacer funcionar la nave espacial. El requisito de la nave espacial es 477 W.
Las comunicaciones son de banda X, a través de una antena de plato direccional de alta ganancia de 1.5 m de diámetro montada en la cubierta superior de la nave espacial. Permitirá velocidades de comunicación de 1.6 Mbps en la distancia mínima Tierra-
Marte a 250 kbps en su punto más alejado. También hay tres antenas de baja ganancia.
La propulsión es proporcionada por cuatro a seis propulsores de 120 N montados en la parte inferior de la nave espacial, usando hidrazina monopropelente y un tanque de presión GHe, con maniobras y control de actitud a través de 8 a 12 propulsores del sistema de control de reacción de 5 N y un conjunto de ruedas de reacción .
Los rastreadores de estrellas y los sensores solares gruesos proporcionan conocimiento de posición y orientación.
Llevará tres instrumentos científicos montados en un lado de la nave espacial.
El Emirates eXploration Imager (EXI) es una cámara multibanda de alta resolución (visible y UV), el espectrómetro ultravioleta Emirates Mars (EMUS), un espectrógrafo de imágenes de ultravioleta lejano y el espectrómetro infrarrojo Emirates Mars (EMIRS) y el espectrómetro de exploración FTIR.
Perfil de la misión
La misión está programada para lanzarse en una ventana que se abrirá el 14 de julio de 2020 a las 20:51:27 UT (15 de julio a las 12:51:27 am hora de los EAU, 5:51:27 am JST) desde Japón en un Mitsubishi H-IIA aumentador de presión. Después de un crucero de 200 días a Marte, Hope entrará en una órbita elíptica de aproximadamente 22000 x 44000 km con un período de 55 horas y una inclinación de 25 grados. El periapsis está cerca del ecuador. Se planean dos años de operaciones científicas, a partir de mayo de 2021, con la posibilidad de una extensión de dos años para hacer más ciencia en 2025.
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Julio 2, 2020
Juez evita temporalmente que la sobrina de Trump publique un libro revelador
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Un juez del condado de Dutchess, Nueva York, impuso una orden judicial preliminar que impide temporalmente que la sobrina del presidente Donald Trump, Mary Trump, y la editorial Simon & Schuster publiquen su próximo libro.
Simon & Schuster publicará un trabajo de la sobrina del presidente número 45 de los Estados Unidos. Mary, la hija de su difunto hermano mayor Fred. Esto estará planeado para salir a la luz el 28 de julio Simon & Schuster el libro: “Demasiado y nunca suficiente: cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo”.
Según una reseña del libro, este describe una pesadilla de traumas, relaciones destructivas y una combinación trágica de negligencia y abuso. Explica cómo los eventos específicos y los patrones familiares generales crearon al hombre dañado que actualmente ocupa la Oficina Oval.
Esta fue la segunda vez que se intentó detener la publicación del libro. El primer intento, en el mismo tribunal sustituto de Queens donde se resolvió el patrimonio del padre del presidente, fracasó cuando el juez dijo que el resultado no afectaría la administración Trump.
Si bien el Tribunal sustituto no era el lugar para que la familia Trump buscara una orden judicial, el juez dijo que la familia era libre de volver a intentarlo en la Corte Suprema del Estado, lo que se hizo en el condado de Dutchess, al norte de la ciudad de Nueva York.
“Este libro, que aborda asuntos de gran interés público e importancia sobre un presidente en ejercicio en el año electoral, no debe ser suprimido ni siquiera por un día”, dijo Ted Boutrous, quien representa a Mary Trump.
El juez ordenó a cada parte presentar documentos en los próximos siete días para que pueda tomar una decisión sobre otorgar una orden judicial permanente antes de la fecha de publicación programada para el 28 de julio. Tanto un representante de Simon & Schuster como un abogado de Mary Trump dijeron que tienen la intención de apelar el fallo.
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Julio 1, 2020
Macario
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Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos… Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas… Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe eso… Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre. Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. Un día inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le apreté el pescuezo a una señora nada más por nomás. Yo no me acuerdo. Pero, a todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata bien. Por eso estoy contento en su casa. Además, aquí vive Felipa. Felipa es muy buena conmigo. Por eso la quiero… La leche de Felipa es dulce como las flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y también de puerca recién parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa… Ahora ya hace mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos… Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba conmigo, acostándose encima de mí o echándose a un ladito. Luego se las ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se dejaba venir en chorros por la lengua… Muchas veces he comido flores de obelisco para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, sólo que a mí me gustaba más, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me hacia
cosquillas por todas partes. Luego sucedía que casi siempre se quedaba dormida junto a mí, hasta la madrugada. Y eso me servía de mucho; porque yo no me apuraba del frío ni de ningún miedo a condenarme en el infierno si me moría yo solo allí, en alguna noche… A veces no le tengo tanto miedo al infierno. Pero a veces sí. Luego me gusta darme mis buenos sustos con eso de que me voy a ir al infierno cualquier día de éstos, por tener la cabeza tan dura y por gustarme dar de cabezazos contra lo primero que encuentro. Pero viene Felipa y me espanta mis miedos. Me hace cosquillas con sus manos como ella sabe hacerlo y me ataja el miedo ese que tengo de morirme. Y por un ratito hasta se me olvida… Felipa dice, cuando tiene ganas de estar conmigo, que ella le cuenta al Señor todos mis pecados. Que irá al cielo muy pronto y platicará con Él pidiéndole que me perdone toda la mucha maldad que me llena el cuerpo de arriba abajo. Ella le dirá que me perdone, para que yo no me preocupe más. Por eso se confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo confesándose por mí. Todos los días. Todas las tardes de todos los días. Por toda la vida ella me hará ese favor. Eso dice Felipa. Por eso yo la quiero tanto… Sin embargo, lo de tener la cabeza así de dura es la gran cosa. Uno da de topes contra los pilares del corredor horas enteras y la cabeza no se hace nada, aguanta sin quebrarse. Y uno da de topes contra el suelo; primero despacito, después más recio y aquello suena como un tambor. Igual que el tambor que anda con la chirimía, cuando viene la chirimía a la función del Señor. Y entonces uno está en la iglesia, amarrado a la madrina, oyendo afuera el tum tum del tambor… Y mi madrina dice que si en mi cuarto hay chinches y cucarachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el infierno si sigo con mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza. Pero lo que yo quiero es oír el tambor. Eso es lo que ella debería saber. Oírlo, como cuando uno está en la iglesia, esperando salir pronto a la calle para ver cómo es que aquel tambor se oye de tan lejos, hasta lo hondo de la iglesia y por encima de las condenaciones del señor cura…: “El camino de las cosas buenas está lleno de luz. El camino de las cosas malas es oscuro.” Eso dice el señor cura… Yo me levanto y salgo de mi cuarto cuando todavía está a oscuras. Barro la calle y me meto otra vez en mi cuarto antes que me agarre la luz del día. En la calle suceden cosas. Sobra quién lo descalabre a pedradas apenas lo ven a uno. Llueven piedras grandes y filosas por todas partes. Y luego hay que remendar la camisa y esperar muchos días a que se remienden las rajaduras de la cara o de las rodillas. Y aguantar otra vez que le amarren a uno las manos, porque si no ellas corren a arrancar la costra del remiendo y vuelve a salir el chorro de sangre. Ora que la sangre también tiene buen sabor aunque, eso sí, no se parece al sabor de la leche de Felipa… Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi cobija… Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude… De cualquier modo, yo estoy más a gusto en mi cuarto que si anduviera en la calle, llamando la atención de los amantes de aporrear gente. Aquí nadie me hace nada. Mi madrina no me regaña porque me vea comiéndome las flores de su obelisco, o sus arrayanes, o sus granadas. Ella sabe lo entrado en ganas de comer que estoy siempre. Ella sabe que no se me acaba el hambre. Que no me ajusta ninguna comida para llenar mis tripas aunque ande a cada rato pellizcando aquí y allá cosas de comer. Ella sabe que me como el garbanzo remojado que le doy a los puercos gordos y el maíz seco que le doy a los puercos flacos. Así que ella ya sabe con cuánta hambre ando desde que me amanece hasta que me anochece. Y mientras encuentre de comer aquí en esta casa, aquí me estaré. Porque yo creo que el día en que deje de comer me voy a morir, y entonces me iré con toda seguridad derechito al infierno. Y de allí ya no me sacará nadie, ni Felipa, aunque sea tan buena conmigo, ni el escapulario que me regaló mi madrina y que traigo enredado en el pescuezo… Ahora estoy junto a la alcantarilla esperando a que salgan las ranas. Y no ha salido ninguna en todo este rato que llevo platicando. Si tardan más en salir, puede suceder que me duerma, y luego ya no habrá modo de matarlas, y a mi madrina no le llegará por ningún lado el sueño si las oye cantar, y se llenará de coraje. Y entonces le pedirá, a alguno de toda la hilera de santos que tiene en su cuarto, que mande a los diablos por mí, para que me lleven a rastras a la condenación eterna, derechito, sin pasar ni siquiera por el purgatorio, y yo no podré ver entonces ni a mi papá ni a mi mamá que es allí donde están… Mejor seguiré platicando… De lo que más ganas tengo es de volver a probar algunos tragos de la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por debajo a las flores del obelisco…
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Julio 1, 2020
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Julio 1, 2020
SERGIO BERNI, EL DIVO
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SABINA FRÉDERIC, LA ANTROPÓLOGA
[ezcol_1half]Todos sabemos que al histriónico Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, el Teniente Coronel SERGIO BERNI, las cámaras de la televisión lo atraen más que una lámpara de luz a las polillas. Así hoy temprano apareció raudamente montado en una motocicleta BMW estatal con fulgurantes y estroboscópicas luces azules, en el control vehicular que desde hace tres meses está instalado sobre el Puente de la Noria. Vestía campera negra con la inscripción del ministerio en la espalda y lo seguían dos custodios con similar atuendo. Allí con las cámaras de TV funcionando a full, demostró enojo y comenzó a los gritos con el personal de la Policía Federal, dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación a cargo de la opaca antropóloga SABINA FRÉDERIC, con quien esta duramente enfrentado. Nada de hablar reservadamente a nivel ministerial como corresponde a su investidura. Estos tiempos en donde el virus de la mansedumbre en los uniformados está tanto o más extendido que el coronavirus, le permite impunemente ser un maleducado con ellos. Quizás me equivoco y estos uniformados del presente son más educados y pacientes que nosotros “los de antes”, que generalmente reaccionábamos mal cuando alguien se comportaba en forma prepotente y nos quería llevar por delante.
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[/ezcol_1half_end]“Los controles son para facilitarle la vida a la gente, no para generarle más kilombo (1) en esta situación especial. Tenemos 10 kilómetros de cola cuando a solo 100 metros hay 5 carriles libres. Hay que tener un poco de sentido común y una ambulancia no estar 20 minutos para pasar”, les dijo a los periodistas allí presentes. Más que evidente que al DIVO como buen político le preocupa el bienestar de la gente. Tanto como a sus pares los pobres, los cuales, gracias a estos mismos políticos, año a año crecen exponencialmente en cantidad. Cuando las cámaras dejaron de funcionar BERNI montó nuevamente en el bólido de dos ruedas, de parpadeantes luces azules, alejándose velozmente del lugar. Lo seguían sus custodios y su misión estaba cumplida.
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(1)El término quilombo, de raíces africanas, tiene varios usos. Se puede referir a algo que provoca escándalo, bullicio, conflictos, o que está descontrolado. También puede referirse a un prostíbulo.
Claudio Kussman
Comisario Mayor (R)
Policía Pcia. Buenos Aires
Julio 02, 2020
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Julio 2, 2020
El Pedido de Bergoglio
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El Papa Francisco insta a los medios católicos en los Estados Unidos a trabajar para superar las “enfermedades del racismo y la injusticia” en sus últimos comentarios sobre la muerte de George Floyd en los Estados Unidos y las protestas contra el racismo que siguieron.
En un mensaje a una conferencia virtual de periodistas católicos de América del Norte ayer martes, Francisco dijo que los
medios católicos deben construir puentes y diálogo, así como defender la vida.
Rezó para que los periodistas se iluminen con sabiduría y comprensión y sean guiados por el Espíritu Santo para “trabajar eficazmente para superar las enfermedades del racismo, la injusticia y la indiferencia que desfiguran el rostro de nuestra familia común”.
Bergoglio ha hablado previamente sobre la muerte de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis y el “pecado del racismo”.
Él denunció las violentas protestas que estallaron como autodestructivas, pero también afirmó que “No podemos cerrar los ojos ante ninguna forma de racismo o exclusión, mientras pretendemos defender lo sagrado de toda vida humana”.
La muerte de Floyd ha inspirado renovadas protestas de Black Lives Matter en los Estados Unidos, a algunos de los cuales asistieron sacerdotes católicos, obispos y activistas por la paz.
El tema ha recibido una gran cobertura por parte de los medios de comunicación del Vaticano.
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Julio 1, 2020
Sobre la imposición de Beijing de la legislación de seguridad nacional en Hong Kong
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La decisión del Partido Comunista Chino de imponer una draconiana legislación de seguridad nacional en Hong Kong destruye la autonomía del territorio y uno de los mayores logros de China. Hong Kong demostró al mundo lo que un pueblo chino libre podría lograr: una de las economías más exitosas y sociedades vibrantes del mundo. Pero la paranoia de Beijing y el miedo a las aspiraciones de su propio pueblo lo han llevado a destripar los cimientos del éxito del territorio, convirtiendo “Un país, dos sistemas” en “Un país, un sistema”.
La acción del PCCh demuestra una vez más que los compromisos de Beijing, en este caso, la Declaración Conjunta sino-británica de 1984 y la Ley Básica, son palabras vacías. El PCCh prometió 50 años de libertad al pueblo de Hong Kong y solo les dio 23. En los últimos años, Beijing también ha violado sus acuerdos con la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas. Este es un patrón que el mundo no puede ignorar.
Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados mientras China se traga a Hong Kong en sus fauces autoritarias. La semana pasada, impusimos restricciones de visa a los funcionarios del PCCh responsables de socavar la autonomía de Hong Kong. Estamos finalizando las exportaciones de defensa y tecnología de doble uso al territorio. Según las instrucciones del presidente Trump, eliminaremos las exenciones de políticas que otorgan a Hong Kong un trato diferente y especial, con pocas excepciones.
Estados Unidos continuará apoyando a las personas amantes de la libertad de Hong Kong y responderá a los ataques de Beijing contra las libertades de expresión, prensa y reunión, así como al estado de derecho, todo lo cual, hasta ahora, ha permitido territorio para florecer. Hoy es un día triste para Hong Kong y para las personas amantes de la libertad en toda China.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 1, 2020
El Guerrero Solitario
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El presidente Donald Trump trató de darse un nuevo apodo ayer martes en Twitter.
En un tuit en mayúsculas, se llamó a sí mismo “el guerrero solitario”, completo con un signo de exclamación al final.
Uno de sus hijos estuvo de acuerdo: Eric Trump escribió en Twitter, “realmente lo eres”, pero agregó: “es por eso que Estados Unidos te ama y te aprecia”.
La declaración de “guerrero solitario” de Trump se produce en medio de acusaciones de que conoció durante meses sobre una unidad militar rusa que paga recompensas a militantes afganos por matar soldados estadounidenses. Trump invitó al presidente ruso, Vladimir Putin, a una reunión del G-7 después de que supuestamente había sido informado.
Trump también se ha convertido en un guerrero contra el coronavirus, declarándose en marzo un “presidente en tiempos de guerra” debido a la pandemia de COVID-19.
Pero con el aumento del virus, el ex vicepresidente Joe Biden dijo el martes que Trump “se rindió, agitó la bandera blanca y abandonó el campo de batalla”.
Trump también evitó el servicio militar durante la Guerra de Vietnam a través de aplazamientos médicos por espolones óseos.
Algunas contestaciones en Twitter:
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Julio 1, 2020
LA JUSTICIA EN ACCIÓN… 2 JUECES COIMEANDO EN VIVO Y DIRECTO
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POR UNOS POCOS DÓLARES
De siempre habíamos escuchado que los togados para hacerse de unos pesos extra, con los cuales engrosaban su jubilación, recibían el dinero a través del estudio de un abogado amigo, que generalmente podía haber sido algún ex socio. Este era el que trataba, fijaba la tarifa, cobraba y compartía “las ganancias”. En el ambiente se sabía quién tenía “la llave” de tal o cual juzgado
pero su titular nunca daban la cara. Es evidente que los tiempos han cambiado, que el dinero ha perdido valor y entonces ahora podremos ver a través de una cámara espía como los jueces RAÚL DA PRA y JUAN PABLO MORALES de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de la Provincia de Catamarca, reciben en mano propias y sobre tablas los billetes entregados por un abogado, no muy amigo. A cambio de 820.000 pesos (6.800 dólares) estos leguleyos debían hacer lugar a una apelación solicitando el levantamiento de la prisión preventiva de un imputado. Digno de mención es que el juez MORALES fue Ministro de seguridad durante la gestión de la Gobernadora LUCÍA CORPACCI (10 de diciembre de 2011-9 de diciembre de 2019). Jueces similares a estos son los que nos juzgan a quienes estamos imputados por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad y en razón a sus “pecados” se prestan a actuar como actúan con nosotros. Sabiendo de los latrocinios gubernamentales por miles de millones de dólares que gobierno tras gobierno se llevan a cabo en la Argentina, el caso de estos dos togados podríamos decir que… “casi es una picardía de niños”.
[ezcol_1half]Claudio Kussman
Comisario Mayor (R)
Policía Pcia. Buenos Aires
Julio 01, 2020
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Julio 1, 2020
Grandes Debates: Bertrand Russell vs. Padre Frederick Copleston
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El 28 de enero de 1948, los filósofos británicos F.C. Copleston y Bertrand Russell se enfrentaron en la radio de la BBC para un debate sobre la existencia de Dios. Copleston era un sacerdote jesuita que creía en Dios. Russell sostuvo que si bien era técnicamente agnóstico sobre la existencia del Dios judeocristiano, al igual que era técnicamente agnóstico sobre la existencia de los dioses griegos Zeus y Poseidón, era ateo a todos los efectos.
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COPLESTON: Como vamos a discutir aquí la existencia de Dios, quizás sería conveniente llegar a un acuerdo provisional en cuanto a lo que entendemos por el término «Dios». Presumo que entendemos un ser personal supremo, distinto del mundo y creador del mundo. ¿Está de acuerdo, al menos provisionalmente, en aceptar esta declaración como significado de la palabra «Dios»?
RUSSELL: Sí, acepto esa definición.
COPLESTON: Bien, mi posición es la posición afirmativa de que tal ser existe realmente y que Su existencia puede ser probada filosóficamente. Quizás podría decirme si su posición es la del agnosticismo o el ateísmo. Quiero decir, ¿cree que puede probarse la no existencia de Dios?
RUSSELL: No, yo no digo eso: mi posición es agnóstica.
COPLESTON: ¿Está de acuerdo conmigo en que el problema de Dios es un problema de gran importancia? Por ejemplo, ¿está de acuerdo en que si Dios no existe, los seres humanos y la historia humana pueden no tener otra finalidad que la finalidad que ellos decidan elegir, lo cual, en la práctica, significaría la finalidad que impusieran los que tienen poder para imponerla?
RUSSELL: Hablando en términos generales, si, aunque tendría que poner alguna limitación a su última cláusula.
COPLESTON: ¿Cree que si no hay Dios, si no hay un Ser absoluto, puede haber valores absolutos? Quiero decir, ¿cree que, si no hay un bien absoluto, el resultado es la relatividad de los valores?
RUSSELL: No, creo que esas cuestiones son lógicamente distintas. Tome, por ejemplo, la obra de G. E. Moore, Principia Ethica, donde él sostiene que hay una diferencia entre bien y mal, que ambas cosas son conceptos definidos. Pero no saca a relucir la idea de Dios en apoyo de su afirmación.
COPLESTON: Bueno, dejemos para más tarde la cuestión del bien, hasta que lleguemos al argumento moral, y antes daré un argumento metafísico. Querría destacar principalmente el argumento metafísico basado en el argumento de Leibniz de la «contingencia», y luego discutiremos el argumento moral. ¿Quiere que haga una breve exposición sobre el argumento metafísico, y luego pasemos a discutirlo?
RUSSELL: Ése me parece un buen plan.
El argumento de la contingencia
COPLESTON: Bien, para aclarar, dividiré el argumento en distintas fases. En primer lugar, diría, sabemos que hay, al menos, ciertos seres en el mundo que no contienen en sí mismos la razón de su existencia. Por ejemplo, yo dependo de mis padres, y ahora del aire, del alimento, etc. Segundo, el mundo es simplemente la totalidad o el conjunto real o imaginado de objetos individuales, ninguno de los cuales contiene sólo en sí mismo la razón de su existencia. No hay ningún mundo distinto de los objetos que lo forman, así como la raza humana no es algo aparte de sus miembros. Por lo tanto, diría pues que existen objetos y acontecimientos, y como ningún objeto de experiencia contiene dentro de sí mismo la razón de su existencia, esta razón, la totalidad de los objetos, tiene que tener una razón fuera de sí misma. Esa razón tiene que ser un ser existente. Bien, ese ser es la razón de su propia existencia o no lo es. Si lo es, enhorabuena. Si no lo es, tenemos que seguir adelante. Pero si procedemos en este sentido hasta el infinito, entonces no hay explicación de la existencia. Así, diría, con el fin de explicar la existencia, tenemos que llegar a un ser que contiene en sí mismo la razón de su existencia, es decir que no puede no existir.
RUSSELL: Eso plantea muchas cuestiones y no es del todo fácil saber por dónde empezar, pero creo que, quizás, respondiendo a su argumento, el mejor modo de empezar es la cuestión del ser necesario. La palabra «necesario», a mi entender, sólo puede aplicarse significativamente a las proposiciones. Y, en realidad, sólo a las analíticas, es decir, a las proposiciones cuya negación supone una contradicción manifiesta. Yo sólo podría admitir un ser necesario si hubiera un ser cuya existencia sólo pudiere negarse mediante una contradicción manifiesta. Querría saber si usted acepta la división de Leibniz de las proposiciones en verdades de razón y verdades de hecho. Si acepta las primeras, las verdades de razón, como necesarias.
COPLESTON: Bien, yo, desde luego, no suscribo lo que parece ser la idea de Leibniz sobre las verdades de razón y las verdades de hecho, ya que al parecer, para él, a la larga, sólo hay proposiciones analíticas. Al parecer, para Leibniz, las verdades de hecho se pueden reducir en último término a verdades de razón. Es decir, a proposiciones analíticas, al menos para la mente omnisciente. Yo no estoy de acuerdo con eso. Por un lado, no se corresponde con los requisitos de la experiencia de la libertad. Yo no deseo apoyar toda la filosofía de Leibniz. Me he valido de su argumento de la contingencia para el ser necesario, basando el argumento en el principio de la razón suficiente, simplemente porque me parece una formulación breve y clara de lo que es, en mi opinión, el argumento metafísico fundamental de la existencia de Dios.
RUSSELL: Pero, a mi entender, «una proposición necesaria» tiene que ser analítica. No veo qué otra cosa puede significar. Y las proposiciones analíticas son siempre complejas y lógicamente algo lentas. «Los animales irracionales son animales» es una proposición analítica; pero una proposición como «Esto es un animal» no puede ser nunca analítica. En realidad, todas las proposiciones que pueden ser analíticas son un poco lentas en la construcción de proposiciones.
COPLESTON: Tomemos la proposición «Si hay un ser contingente, entonces hay un ser necesario». Considero que esa proposición, hipotéticamente expresada, es una proposición necesaria. Si va a llamar proposición analítica a toda proposición necesaria, entonces, para evitar una discusión sobre terminología, convendré en llamarla analítica, aunque no la considero una proposición tautológica. Pero la proposición es sólo una proposición necesaria en el supuesto de que exista un ser contingente. El que exista realmente un ser contingente tiene que ser descubierto por experiencia, y la proposición de que existe un ser contingente no es ciertamente una proposición analítica, aunque, como usted sabe, yo una vez sostuve que, si hay un ser contingente, necesariamente hay un ser necesario.
RUSSELL: La dificultad de esta discusión estriba en que yo no admito la idea de un ser necesario, y no admito que tenga ningún significado particular el llamar «contingentes» a otros seres. Estas frases no tienen para mí significado más que dentro de una lógica que yo rechazo.
COPLESTON: ¿Quiere decir que rechaza usted estos términos porque no encajan en lo que se denomina «lógica moderna»?
RUSSELL: Bien, no les encuentro significación. La palabra «necesario» me parece una palabra inútil, excepto cuando se aplica a proposiciones analíticas, no a cosas.
COPLESTON: En primer lugar, ¿qué entiende por «lógica moderna»? Que yo sepa, hay sistemas un poco diferentes. En segundo lugar, no todos los lógicos modernos reconocen seguramente la falta de sentido de la metafísica. De todos modos, ambos sabemos que había un pensador moderno muy eminente, cuyos conocimientos de lógica moderna eran bien profundos, que no pensaba ciertamente que la metafísica carece de sentido o, en particular, que el problema de Dios carece de sentido. De nuevo, aunque todos los lógicos modernos sostuvieran que los términos metafísicos carecen de sentido, eso no significaría que tuviesen razón. La proposición de que los términos metafísicos carecen de sentido me parece una proposición basada en una supuesta filosofía. La proposición dogmática que hay detrás de ella parece ser ésta: lo que no cabe dentro de mi máquina no existe, o carece de sentido; es la expresión de la emoción. Sencillamente, estoy tratando de destacar que cualquiera que afirma que un sistema particular de lógica moderna es el único criterio sensato, afirma algo superdogmático; insiste dogmáticamente en que una parte de la filosofía es toda la filosofía. Después de todo, un ser «contingente» es un ser que no tiene en sí mismo la completa razón de su existencia, que es lo que yo entiendo por ser contingente. Usted sabe, tan bien corno yo, que no puede ser explicada la existencia de ninguno de nosotros sin referencia a algo o alguien fuera de nosotros, nuestros padres, por ejemplo. Por el contrario, un ser «necesario» significa un ser que tiene que existir y no puede dejar de existir. Puede decir que no existe tal ser, pero le va a ser difícil convencerme de que no entiende los términos que uso. Si no los entiende, ¿qué motivos tiene entonces para decir que no existe ese ser, si es eso lo que dice?
RUSSELL: Bien, aquí hay puntos en los que no quiero profundizar. No sostengo en absoluto que la metafísica carezca de sentido en general. Sostengo la falta de sentido de ciertos términos particulares, no basándome en alguna razón general, sino simplemente porque no he sido capaz de ver una interpretación de esos términos particulares. No es un dogma general; es una cosa particular. Pero, por el momento, dejo esos puntos. Y diré que lo que ha dicho nos lleva, a mi entender, al argumento ontológico de que hay un ser cuya esencia implica existencia, de forma que Su existencia es analítica. A mí eso me parece imposible, y plantea, claro está, la cuestión de lo que uno entiende por existencia, y, en cuanto a esto, pienso que no puede decirse nunca que un sujeto nombrado existe significativamente, sino sólo un sujeto descrito. Y que la existencia, en realidad, no es, definitivamente, un predicado.
COPLESTON: Bien, usted dice, me parece, que es mala gramática o, mejor dicho, mala sintaxis el decir, por ejemplo, «T. S. Eliot existe»; debería decirse, por ejemplo, «El autor de Asesinato en la Catedral existe». ¿Va usted a decirme que la proposición «La causa del mundo existe» carece de significado? Puede decir que el mundo no tiene causa; pero yo no veo cómo puede decir que la proposición «La causa del mundo existe» no tiene sentido. Póngalo en forma de pregunta: «¿Tiene el mundo una causa?» «¿Existe la causa del mundo?» La mayoría de la gente entendería seguramente la pregunta, aun cuando no estén de acuerdo sobre la respuesta.
RUSSELL: Bien; realmente la pregunta «¿Existe la causa del mundo?» es una pregunta con significado. Pero si dice «Sí, Dios es la causa del mundo», emplea a Dios como nombre propio; luego «Dios existe» no será una afirmación con significado; ésa es la postura que yo defiendo. Porque, por lo tanto, se deduce que no puede nunca ser una proposición analítica decir que esto o aquello existe. Por ejemplo, supongamos que toma como tema «el círculo cuadrado existente»; parecería una proposición analítica decir «el círculo cuadrado existente existe», pero no existe.
COPLESTON: No, no existe, pero no se puede decir que no existe hasta que se tenga un concepto de lo que es la existencia. En cuanto a la frase «círculo cuadrado existente» yo diría que carece absolutamente de significado.
RUSSELL: Completamente dé acuerdo. Entonces yo diría lo mismo en otro contexto en lo que respecta a un «ser necesario».
COPLESTON: Bien, parece que hemos llegado a un callejón sin salida. El decir que un ser necesario es un ser que tiene que existir y no puede dejar de existir tiene para mí un significado definido. Para usted carece de significado.
RUSSELL: Bien, podemos llevar el asunto un poco más lejos, me parece. Un ser que tiene que existir y que no puede dejar de existir sería, según usted, un ser cuya esencia supone existencia.
COPLESTON: Sí, un ser que es la esencia de lo que ha de existir. Pero yo no querría discutir la existencia de Dios simplemente partiendo de la idea de Su esencia, porque no creo que hasta ahora tengamos una clara intuición de la esencia de Dios. Creo que tenemos que discutir partiendo de la experiencia del mundo hasta llegar Dios.
RUSSELL: Sí, veo claramente la diferencia. Pero, al mismo tiempo, un ser con el conocimiento suficiente podría decir: «¡Aquí está este ser cuya esencia supone existencia!»
COPLESTON: Sí, ciertamente, si alguien viera a Dios, vería que Dios tiene que existir.
RUSSELL: Por eso digo que hay un ser cuya esencia supone existencia aunque no conozcamos esa esencia. Sólo sabemos que ese ser existe.
COPLESTON: Sí, yo añadiría que no conocemos la esencia a priori. Sólo a posteriori, a través de nuestra experiencia del mundo, llegamos a un conocimiento de la existencia de ese ser. Y entonces, uno se dice, la esencia y la existencia tienen que ser idénticas. Porque si la esencia de Dios y la existencia de Dios no son idénticas, entonces habría que buscar más allá de Dios alguna razón suficiente de esta existencia.
RUSSELL: Luego, todo gira en torno a la cuestión de la razón suficiente y tengo que declarar que no me ha definido aún la «razón suficiente» de un modo que yo pueda comprenderla. ¿Qué entiende por razón suficiente? ¿No quiere decir causal?
COPLESTON: No necesariamente. La causa es una especie de razón suficiente. Sólo un ser contingente puede tener una causa. Dios es Su propia razón suficiente; y Él no es la causa de Sí. Por razón suficiente, en sentido absoluto, entiendo una explicación adecuada de la existencia de algún ser particular.
RUSSELL: Pero ¿cuándo es adecuada una explicación? Supongamos que yo me dispongo a encender una cerilla. Usted puede decir que una explicación suficiente es que la frote contra la caja.
COPLESTON: Bien, en lo que respecta a la práctica, sí, pero teóricamente esa es sólo una explicación parcial. Una explicación adecuada tiene que ser en último término una explicación total, a la cual no se puede añadir nada más.
RUSSELL: Entonces sólo puedo decir que usted busca algo que no se puede conseguir, y que no debemos esperar conseguir.
COPLESTON: El decir que no se ha encontrado es una cosa; el decir que no debe buscarse me parece demasiado dogmático.
RUSSELL: Bien, no lo sé. Quiero decir que la explicación de una cosa es otra cosa que hace la otra cosa dependiente de otra cosa aún, y que hay que captar todo este lamentable sistema de cosas para hacer lo que usted quiere, y eso no lo podemos hacer.
COPLESTON: ¿Pero me va a decir que no podemos o que no deberíamos siquiera plantear la cuestión de la existencia de esta lamentable serie de cosas… de todo el universo?
RUSSELL: Sí. No creo que tenga ningún sentido. Creo que la palabra «universo» es una palabra útil con relación a algo, pero no creo que represente algo que tenga un significado.
COPLESTON: Si la palabra carece de significado, no puede ser tan útil. De todas maneras, no digo que el universo sea algo distinto de los objetos que lo componen (ya lo indiqué en mi breve resumen de la prueba); lo que hago es buscar la razón, en este caso la causa, de los objetos, cuya totalidad real o imaginada constituye lo que llamamos universo. ¿Usted dice: yo creo que el universo -o mi existencia si lo prefiere, o cualquier otra existencia- es ininteligible?
RUSSELL: Primero voy a rebatir el punto de que si una palabra carece de sentido no puede ser útil. Eso suena bien, pero no es verdad. Tomemos, por ejemplo, la palabra «el» o «que». Usted no puede indicarme ningún objeto con esos significados, pero son muy útiles; yo diría lo mismo de «universo». Pero dejando eso aparte, usted pregunta si creo que el universo es ininteligible. Yo no diría ininteligible; creo que no tiene explicación. Inteligible para mí es una cosa diferente. Se refiere a la cosa en sí, intrínsecamente, y no a sus relaciones.
COPLESTON: Bien, mi criterio es que lo que denominamos mundo es intrínsecamente ininteligible, aparte de la existencia de Dios. Verá, yo no creo que el carácter infinito de una serie de acontecimientos -me refiero a una serie horizontal, por así decirlo-, si ese carácter infinito pudiera ser probado, tenga alguna relevancia. Si usted suma chocolates, obtendrá chocolates y no una oveja. Si suma chocolates hasta el infinito, es presumible que obtendrá un número infinito de chocolates. Así, si suma seres contingentes hasta el infinito, seguirá obteniendo seres contingentes, no un ser necesario. Una serie infinita de seres contingentes será, de acuerdo con mi modo de pensar, igualmente incapaz de ser su causa, como un solo ser contingente. Sin embargo, usted dice, según creo, que no se puede plantear la cuestión de lo que explicaría la existencia de cualquier objeto particular, ¿no es así?
RUSSELL: Sí, si entiende que explicarla es simplemente hallar su causa.
COPLESTON: Bien, ¿por qué detenernos en un objeto particular? ¿Por qué no presentar la cuestión de la causa de la existencia de todos los objetos particulares?
RUSSELL: Porque no encuentro la razón para pensar que la hay. Todo concepto de causa está derivado de nuestra observación de cosas particulares; no encuentro ninguna razón para suponer que el total tenga una causa, cualquiera que sea.
COPLESTON: Bien, el decir que no hay causa no es lo mismo que decir que no debemos buscar una causa. La afirmación de que no hay causa debería venir, si viene, al final de la indagación, no al principio. En cualquier caso, si el total carece de causa, entonces, a mi manera de ver, tiene que ser su propia causa, lo que me parece imposible. Además, la afirmación de que el mundo existe, aunque sólo sea como respuesta a una pregunta, presupone que la pregunta tiene sentido.
RUSSELL: No, no necesita ser su propia causa; lo que digo es que el concepto de causa no es aplicable al total.
COPLESTON: Entonces, ¿está de acuerdo con Sartre en que el universo es lo que él lama «gratuito»?
RUSSEU: Bien, la palabra «gratuito» sugiere que podría haber algo más; yo digo que el universo simplemente existe, eso es todo.
COPLESTON: Bien, no comprendo cómo suprime la legitimidad de preguntar cómo el total, o cualquiera de las partes, ha adquirido existencia. ¿Por qué algo,mejor que nada? El hecho de que sostengamos nuestra noción de casualidad empíricamente de causas particulares no excluye la posibilidad de preguntar cuál es la causa de la serie. Si la palabra «causa» careciera de sentido, o si pudiera demostrarse que el criterio de Kant sobre la materia era el verdadero, la pregunta sería ilegítima; pero usted no parece sostener que la palabra «causa» carezca de sentido, ni creo que sea kantiano.
RUSSELL: Puedo ilustrar lo que me parece su falacia por excelencia. Todo hombre existente tiene una madre y me parece que su argumento es que, por lo tanto, la raza humana tiene una madre, pero evidentemente la raza humana no tiene una madre: ésa es una esfera lógica diferente.
COPLESTON: Bien, realmente no veo ninguna similitud. Si dijera «todo objeto tiene una causa fenoménica; por lo tanto, toda la serie tiene una causa fenoménica», habría una similitud; pero no digo eso; digo: todo objeto tiene una causa fenoménica si insiste en la infinidad de la serie, pero la serie de causas fenoménicas es una explicación insuficiente de la serie. Por lo tanto, la serie tiene, no una causa fenoménica, sino una causa trascendente.
RUSSELL: Eso, presuponiendo siempre que no sólo cada cosa particular del mundo sino el mundo globalmente tiene que tener una causa. No encuentro la razón para esa suposición. Si usted me la da, le escucharé.
COPLESTON: Bien, la serie de acontecimientos tiene causa o no tiene causa. Si la tiene, debe haber, evidentemente, una causa fuera de la serie. Si no tiene causa, entonces es suficiente por sí misma, y si lo es, es lo que yo llamo necesaria. Pero no puede ser necesaria ya que cada miembro es contingente, y hemos convenido en que el total no tiene realidad aparte de sus miembros, y por lo tanto no puede ser necesario. Por lo tanto, no puede carecer de causa, y tiene que tener una causa. Y me gustaría anotar, de pasada, que la afirmación «el mundo existe sencillamente y es inexplicable» no puede ser producto del análisis lógico.
RUSSELL: No quiero parecer arrogante, pero me parece que puedo concebir cosas que usted dice que la mente humana no puede concebir. En cuanto a que las cosas no tengan causa, los físicos nos aseguran que la transición del cuántum individual de los átomos carece de causa.
COPLESTON: Bien, yo me pregunto si eso no es simplemente una inferencia transitoria.
RUSSELL: Puede ser, pero demuestra que las mentes de los físicos pueden concebirlo.
COPLESTON: Sí, convengo en que algunos científicos -los físicos- están dispuestos a permitir la indeterminación dentro de un campo restringido. Pero hay muchos científicos que no están tan dispuestos. Creo que el profesor Dingle, de la Universidad de Londres, sostiene que el principio de incertidumbre de Heisenberg nos dice algo sobre el éxito (o la falta de él) de la presente teoría atómica basada en observaciones correlativas, pero no sobre la naturaleza en sí, y muchos físicos comparten este criterio. Sea como sea, no comprendo cómo los físicos pueden no aceptar la teoría en la práctica, aunque no la acepten en teoría. No comprendo cómo puede hacerse ciencia, si no es basándose en la suposición del orden y la inteligibilidad de la naturaleza. El físico presupone, al menos tácitamente, que tiene cierto sentido investigar la naturaleza y buscar las causas de los acontecimientos, como el detective presupone que tiene un sentido el buscar la causa de un asesinato. El metafísico supone que tiene sentido buscar la razón o la causa de los fenómenos y, como no soy kantiano, considero que el metafísico está tan justificado en su suposición como el físico. Cuando Sartre, por ejemplo, dice que el mundo es gratuito, creo que no ha considerado suficientemente lo que implica «gratuito».
RUSSELL: Creo… me parece que de eso no podemos hablar por extensión; un físico busca causas; eso no significa necesariamente que haya causas por todas partes. Un hombre puede buscar oro sin suponer que haya oro en todas partes; si encuentra oro, enhorabuena; si no lo encuentra mala suerte. Lo mismo ocurre cuando los físicos buscan causas. En cuanto a Sartre, no sé exactamente lo que quiere decir, y no querría que pensasen que lo interpreto, pero, por mi parte, creo que la noción de que el mundo tiene una explicación es un error. No veo por qué uno debe esperar que la tenga, y creo que lo que dice sobre la justificación de la suposición del científico es una afirmación excesiva.
COPLESTON: Bien, me parece que el científico hace ciertas suposiciones. Cuando experimenta para averiguar alguna verdad particular, detrás del experimento se esconde la suposición de que el universo no es simplemente discontinuo. Existe la posibilidad de averiguar una verdad mediante el experimento. El experimento puede ser malo, puede no tener resultado, o no el resultado deseado, pero, de todas maneras existe la posibilidad de hallar la verdad que supone mediante el experimento. Y esto me parece que presupone un universo ordenado e inteligible.
RUSSELL: Creo que está generalizando más de lo necesario. Sin duda el científico supone que probablemente la hallará y con frecuencia es así. No da por supuesto que la hallará seguro y ése es un asunto muy importante en la física moderna.
COPLESTON: Bien, creo que lo da por supuesto, o está obligado a darlo tácitamente, en la práctica. Puede ocurrir, citando al profesor Haldane que «cuando encienda un gas bajo la marmita, parte de las moléculas de agua se evaporarán, y no habrá modo de averiguar cuáles serán», pero no hay que pensar necesariamente que la idea de la casualidad tenga que ser introducida excepto en relación con nuestros propios conocimientos.
RUSSELL: No, no es así, al menos si puedo creer en lo que él mismo dice. Descubre muchas cosas el científico; descubre muchas cosas que están sucediendo en el mundo, que son, al principio, comienzos de cadenas causales, primeras causas que no tienen causa en sí mismas. No supone que todo tiene una causa.
COPLESTON: Seguramente hay una primera causa dentro de un cierto campo elegido. Es una primera causa relativa.
RUSSELL: No creo que diga eso. Si existe un mundo en el cual la mayoría de los acontecimientos, pero no todos, tienen causas, el científico podrá describir las probabilidades e incertidumbres suponiendo que este acontecimiento particular en que uno está interesado, probablemente tiene una causa. Y como, en cualquier caso, no se tiene más que la probabilidad, con eso basta.
COPLESTON: Puede ocurrir que el científico no espere obtener más que la probabilidad, pero, al plantear la cuestión, supone que la cuestión de la explicación tiene un significado. Pero su criterio general es, entonces, Lord Russell, que no es siquiera legítimo plantear la cuestión de la causa del mundo, ¿no es así?
RuSSELL: Sí, ésa es mi postura.
COPLESTON: Si esa cuestión carece para usted de significado, es, claro está, muy difícil discutirla, ¿no es cierto?
RUSSELL: Sí, es muy difícil. ¿Qué le parece si pasamos a otros problemas?
La experiencia religiosa
COPLESTON: Muy bien. Voy a decir unas palabras sobre la experiencia religiosa, y luego pasaremos a la experiencia moral. Yo no considero la experiencia religiosa como una prueba estricta de la existencia de Dios, por lo que el carácter de la discusión cambia un poco, pero creo que puede decirse que su mejor aplicación es la existencia de Dios. Por experiencia religiosa no entiendo simplemente sentirse a gusto. Entiendo una apasionada, aunque oscura, conciencia de un objeto que irresistiblemente parece al sujeto de la experiencia algo que le trasciende, algo que trasciende todos los objetos normales de experiencia, algo que no puede ser imaginado, ni conceptualizado, pero cuya realidad es indudable, al menos durante la experiencia. Yo afirmaría que no puede explicarse adecuadamente y sin dejarse cosas en el tintero; sólo subjetivamente. La experiencia básica real, de todos modos, se explica fácilmente mediante la hipótesis de que existe realmente alguna causa objetiva de esa experiencia.
RUSSELL: Yo respondería a esa argumentación que todo el argumento que se derive de nuestros estados de conciencia con respecto a algo fuera de nosotros es un asunto muy peligroso. Aun cuando todos admitimos su validez, sólo nos sentimos justificados al hacerlo, me parece a mí, en virtud del consenso de la humanidad. Si hay una multitud en una habitación y en la habitación hay un reloj, todos pueden ver el reloj. El hecho de que todos puedan verlo tiende a hacerles pensar que no se trata de una alucinación: mientras que esas experiencias religiosas tienden a ser muy particulares.
COPLESTON: Sí, así es. Hablo estrictamente de la experiencia mística pura, y ciertamente no incluyo lo que se llaman visiones. Me refiero sencillamente a la experiencia, y admito plenamente que es inefable, del objeto trascendente o de lo que parece ser un objeto trascendente. Recuerdo que Julian Huxley dijo en una conferencia que la experiencia religiosa, o la experiencia mística, es una experiencia tan real como el enamorarse o el apreciar la poesía y el arte. Bien, yo creo que cuando apreciamos la poesía y el arte apreciamos poemas concretos o una obra de arte en concreto. Si nos enamoramos, nos enamoramos de alguien, no de nadie.
RUSSELL: Permítame interrumpirle un momento. Eso no sucede siempre así. Los novelistas japoneses nunca creen que han conseguido su objetivo hasta que gran cantidad de seres reales se han suicidado por amor a la heroína imaginaria.
COPLESTON: Bien, le creo lo que dice que sucede en el Japón. No me he suicidado, gracias a Dios, pero me vi fuertemente influido, al tomar dos importantes decisiones en mi vida, por dos biografías. Sin embargo, debo aclarar que encuentro poca semejanza entre la influencia real de esos libros sobre mí, y la experiencia mística pura, hasta el punto, entiéndase, en que alguien ajeno a ella puede tener una idea de tal experiencia.
RUSSELL: Bien, yo quiero decir que no debemos considerar a Dios al mismo nivel que los personajes de una obra de ficción. ¿Reconocerá que aquí hay una diferencia?
COPLESTON: Desde luego. Pero lo que yo diría es que la mejor explicación parece ser la explicación que no es puramente subjetiva. Claro que una explicación subjetiva es posible en el caso de cierta gente, en la que hay escasa relación entre la experiencia y la vida, como en el caso de los alucinados, etc. Pero cuando se llega al tipo puro, como por ejemplo San Francisco de Asís, cuando se obtiene una experiencia cuyo resultado es un desbordamiento de amor creativo y dinámico, la mejor explicación, a mi entender, es la existencia real de una causa objetiva de la experiencia.
RUSSELL: Bien, yo no afirmo dogmáticamente que no hay Dios. Lo que sostengo es que no sabemos que lo haya. Yo sólo puedo tener en cuenta lo que se registra, y encuentro que se registran muchas cosas, pero estoy seguro de que usted no acepta lo que se dice sobre los demonios, etc., aunque todas esas cosas se afirman exactamente con el mismo tono de voz y con la misma convicción. Y el místico, si su visión es verdadera, puede decir que él sabe que existen los demonios. Pero yo no sé que los haya.
COPLESTON: Seguramente en el caso de los demonios ha habido gente que ha hablado principalmente de visiones, apariciones, ángeles o diablos, etcétera. Yo excluiría las apariciones porque pueden ser explicadas con independencia de la existencia del sujeto supuestamente visto.
RUSSELL: Pero ¿no cree que hay suficientes casos registrados de personas que creen que han oído cómo Satán les hablaba dentro de su corazón, del mismo modo que los místicos afirman a Dios? Y ahora no hablo de una visión exterior, hablo de una experiencia puramente mental. Ésa parece ser una experiencia de la misma clase que la experiencia de Dios de los místicos, y no veo por qué, por lo que nos dicen los místicos, no se puede sostener el mismo argumento en favor de Satán.
COPLESTON: Estoy completamente de acuerdo en que hay gente que ha imaginado o pensado que ha visto u oído a Satán. Y de pasada, yo no tengo el menor deseo de negar la existencia de Satán. Pero no creo que la gente haya afirmado haber experimentado a Satán, del modo preciso en que los místicos afirman haber experimentado a Dios. Tomemos el caso de Plotino, que no era cristiano. Éste admite la experiencia de algo inexpresable, el objeto es un objeto de amor, y por lo tanto no un objeto que causa horror y disgusto. Y el efecto de esa experiencia está, diría, refrendado o, mejor dicho, la validez de la experiencia está refrendada por las crónicas de la vida de Plotino. De todas maneras, es más razonable suponer que tuvo esa experiencia, si hemos de aceptar el relato de Porfirio sobre la bondad y benevolencia de Plotino.
RUSSELL: El hecho de que una creencia tenga un buen efecto moral sobre un hombre no constituye ninguna evidencia en favor de su verdad.
COPLESTON: No, pero si pudiera probarse de verdad que la creencia era realmente la causa de un buen efecto en la vida de ese hombre, la consideraría una presunción en favor de alguna verdad; en todo caso, de la parte positiva de la creencia, no de su entera validez. Pero, sea como sea, utilizo el carácter de su vida como prueba en favor de la veracidad y la cordura del místico más que como prueba de la verdad de sus creencias.
RUSSELL: Pero incluso eso no lo considero como prueba. Yo he tenido experiencias que han alterado mi carácter profundamente. Y de todas maneras, en aquel momento pensé que fue alterado para bien. Aquellas experiencias eran importantes, pero no suponían la existencia de algo fuera de mí, y no creo que, si yo hubiere pensado que la suponían, el hecho de que tuvieran un efecto saludable constituiría una prueba de que yo tenía razón.
COPLESTON: No, pero creo que el buen efecto atestiguaría su veracidad en la descripción de la experiencia. Por favor, recuerde que no estoy diciendo que la mediación de un místico o la interpretación de su experiencia deban ser inmunes a la crítica o discusión.
RUSSELL: Evidentemente, el carácter de un joven puede verse, y con frecuencia se ve, inmensamente afectado para bien por las lecturas sobre un gran hombre de la historia, y puede ocurrir que el gran hombre sea un mito y no exista, pero el muchacho queda tan afectado para bien como si existiera. Ha habido gente así. En las Vidas de Plutarco encontramos el ejemplo de Licurgo, que no existió de verdad, pero se puede uno ver muy influido leyendo cosas sobre Licurgo, teniendo incluso la impresión de que ha existido. Entonces uno habrá recibido la influencia de un objeto que ha amado, pero no habrá objeto existente.
COPLESTON: En eso estoy de acuerdo con usted; un hombre puede sufrir la influencia de un personaje de ficción. Sin profundizar en la cuestión de qué es lo que precisamente le afecta (yo diría que un valor real), creo que la situación de ese hombre y del místico son diferentes. Después de todo, el hombre influido por Licurgo no ha tenido la irresistible impresión de que ha experimentado, en alguna forma, la última realidad.
RUSSELL: No creo que haya captado bien mi criterio sobre estos personajes históricos, estos personajes no históricos de la historia. No supongo lo que usted llama un efecto sobre la persona. Supongo que el joven, al leer sobre esa persona y creerla real, la ama, cosa que ocurre con mucha facilidad, pero, sin embargo, ama a un fantasma.
COPLESTON: En un sentido ama a un fantasma, eso es perfectamente cierto; en el sentido, quiero decir, que ama a X o Y que no existen. Pero, al mismo tiempo, creo que el muchacho no ama al fantasma como tal; percibe el valor real, una idea que reconoce como objetivamente válida, y eso es lo que despierta su amor.
RUSSELL: Sí, en el mismo sentido en que hablábamos antes de los personajes de ficción.
COPLESTON: Sí, en un sentido el hombre ama a un fantasma; perfectamente cierto. Pero, en otro, ama lo que percibe como un valor.
El argumento moral
RUSSELL: Pero ¿ahora no está diciendo, en efecto, que entiende por Dios todo cuanto es bueno, o la suma total de lo que es bueno, el sistema de lo que es bueno, y, por lo tanto, cuando un joven ama algo bueno, ama a Dios? ¿Es eso lo que dice? Porque, si lo es, hay que discutirlo.
COPLESTON: No digo, claro está, que Dios sea la suma total o el sistema de lo bueno en el sentido panteísta; no soy panteísta, pero sí creo que toda bondad refleja a Dios de alguna forma y procede de Él, de modo que el hombre que ama lo que es realmente bueno, ama a Dios, aun cuando no advierta a Dios. Pero convengo en que la validez de esta interpretación de la conducta de un hombre depende del reconocimiento de la existencia de Dios, evidentemente.
RUSSELL: Sí, pero ése es un punto que hay que probar.
COPLESTON: De acuerdo, pero yo considero que lo prueba el argumento metafísico y ahí diferimos.
RUSSELL: Verá, yo entiendo que hay cosas buenas y cosas malas. Yo amo las cosas que son buenas, que yo creo que son buenas, y odio las cosas que creo malas. No digo que las cosas buenas lo son porque participan de la divina bondad.
COPLESTON: Sí, pero ¿cuál es su justificación para distinguir entre lo bueno y lo malo, o cómo se las arregla para distinguir ambas cosas?
RUSSELL: No necesito justificación alguna, como no la necesito cuando distingo entre el azul y el amarillo. ¿Cuál es mi justificación para distinguir entre el azul y el amarillo? Veo que son diferentes.
COPLESTON: Estoy de acuerdo en que ésa es una excelente justificación. Usted distingue el amarillo del azul porque los ve, pero ¿cómo distingue lo bueno de lo malo?
RUSSELL: Por mis sentimientos.
COPLESTON: Por sus sentimientos. Bien, eso era lo que yo preguntaba. ¿Usted cree que el bien y el mal hacen referencia simplemente al sentimiento?
RUSSELL: Bien, ¿por qué un tipo de objeto parece amarillo y otro azul? Puedo darle una respuesta a eso gracias a los físicos, y en cuanto a que yo considere mala una cosa y otra buena, probablemente la respuesta es de la misma clase, pero no ha sido estudiada del mismo modo y no se la puedo dar.
COPLESTON: Bien, tomemos por ejemplo el comportamiento del comandante de Belsen. A usted le parece malo e indeseable, y a mí también. Para Adolfo Hitler, me figuro que sería algo bueno y deseable. Supongo que usted reconocerá que para Hitler era bueno y para usted malo.
RUSSELL: No, no voy a ir tan lejos. Quiero decir que hay gente que comete errores en eso, como puede cometerlos en otras cosas. Si tiene ictericia verá las cosas amarillas aun cuando no lo sean. En eso comete un error.
COPLESTON: Sí, uno puede cometer errores, pero ¿se puede cometer un error cuando se trata simplemente de una cuestión referida a un sentimiento o a una emoción? Seguramente Hitler sería el único juez posible en lo relativo a sus propias emociones.
RUSSELL: Tiene razón al decir eso, pero puede decir también varias cosas sobre los demás; por ejemplo, que si eso afectaba de tal manera las emociones de Hitler, entonces Hitler afecta de un modo totalmente distinto a mis emociones.
COPLESTON: Concedido. Pero ¿no hay criterio objetivo, aparte del sentimiento, para condenar la conducta del comandante de Belsen, según usted?
RUSSELL: No más que para una persona daltónica que se encuentra exactamente en la misma posición. ¿Por qué condenamos intelectualmente al daltónico? ¿Porque se trata de una minoría?
COPLESTON: Yo diría que es porque le falta algo que normalmente pertenece a la naturaleza humana.
RUSSELL: Sí, pero si se tratara de una mayoría, no diríamos eso.
COPLESTON: Entonces, usted diría que no hay criterio aparte del sentimiento que nos permita distinguir entre la conducta del comandante de Belsen y la conducta, por ejemplo, de Sir Strafford Cripps, o del Arzobispo de Canterbury.
RUSSELL: Lo del sentimiento es demasiado simple. Hay que tener en cuenta los efectos de los actos y los sentimientos hacia ésos efectos. Como verá, puede provocar una discusión, si usted dice que cierta clase de sucesos le agradan y que otros no le agradan. Entonces, tendría que tener en cuenta los efectos de las acciones. Puede decir muy bien que los efectos de las acciones del comandante de Belsen fueron dolorosos y desagradables.
COPLESTON: Indudablemente lo fueron, de acuerdo, para toda la gente del campo.
RUSSELL: Sí, pero no sólo para la gente del campo, sino también para los extraños que los contemplaban.
COPLESTON: Sí, completamente cierto. Pero ése es mi criterio. No apruebo esos actos, y sé que usted no los aprueba, pero no veo razón alguna para no aprobarlos, porque, después de todo, para el comandante de Belsen esos actos era agradables.
RUSSELL: Sí, pero ve que en este caso no necesito más razones que en el caso de la percepción de los colores. Hay personas que piensan que todo es amarillo, hay gentes que sufren de ictericia, y yo no estoy de acuerdo con ellas. No puedo probar que las cosas no son amarillas, no hay prueba de ello, pero la mayoría de la gente está de acuerdo conmigo en que el comandante de Belsen
estaba cometiendo errores.
COPLESTON: Bien, ¿acepta alguna obligación moral?
RUSSELL: El responder a eso me obligaría a extenderme mucho. Hablando en términos prácticos, sí. Hablando teóricamente, tendría que definir la obligación moral muy cuidadosamente.
COPLESTON: Bien, ¿cree que la palabra «debo» tiene simplemente una connotación emocional?
RUSSELL: No, no lo creo, porque, como decía hace un momento, uno tiene que tener en cuenta los efectos, y yo opino que la buena conducta es la que probablemente produciría el mayor saldo posible en valor intrínseco de todos los actos posibles de acuerdo con las circunstancias, y hay que tener en cuenta los efectos probables de una acción al considerar lo que es bueno.
COPLESTON: Bien, yo traje a colación la obligación moral porque pienso que uno puede acercarse por ese camino a la cuestión de la existencia de Dios. La gran mayoría de la raza humana hará, y siempre ha hecho, alguna distinción entre el bien y el mal. La gran mayoría, a mi entender, tiene alguna conciencia de una obligación en la esfera moral. Yo opino que la percepción de valores y la conciencia de una ley y una obligación morales tienen su mejor aplicación en la hipótesis de una razón trascendente del valor y de un autor de la ley moral. No entiendo por «autor de la ley moral» un autor arbitrario de la ley moral. Creo, en realidad, que esos ateos modernos que han sostenido, a la inversa, «no hay Dios; por lo tanto, no hay valores absolutos ni ley absoluta» son completamente lógicos.
RUSSELL: No me gusta la palabra «absoluto». No creo que haya nada absoluto. La ley moral, por ejemplo, cambia constantemente. En un período del desarrollo de la raza humana casi todo el mundo pensaba que el canibalismo era un deber.
COPLESTON: Bien, no veo que las diferencias entre juicios morales particulares constituyan ningún argumento concluyente contra la universidad de la ley moral. Supongamos por el momento que hay valores morales absolutos; incluso manejando esta hipótesis sólo se puede esperar que diferentes individuos y diferentes grupos posean diversos grados de percepción de esos valores.
RUSSELL: Me siento inclinado a pensar que «debo», el sentimiento que uno tiene acerca de «debo», es un eco de lo que nos han dicho nuestros padres y nuestras ayas.
COPLESTON: Bien, yo me pregunto si se puede acabar con la idea del «debo» solamente en términos de ayas y de padres. Realmente no sé cómo puede ser transmitida a nadie en otros términos que los propios. Me parece que, si hay un orden moral que pesa sobre la conciencia humana, entonces ese orden moral es ininteligible sin la existencia de Dios.
RUSSELL: Entonces, tiene que elegir una de las dos cosas. O Dios sólo habla a un pequeño porcentaje de la humanidad -que da la casualidad que le comprende a usted-, o deliberadamente dice cosas que no son ciertas, cuando se dirige a la conciencia de los salvajes.
COPLESTON: Bien, yo no estoy sugiriendo que Dios dicte realmente los preceptos morales a la conciencia. Las ideas humanas del contenido de la ley moral dependen, desde luego, en gran parte de la educación y del medio, y un hombre tiene que usar su razón al estimar la validez de las ideas morales reales de su grupo social. Pero la posibilidad de criticar el código moral aceptado presupone que hay un patrón objetivo, que hay un orden moral ideal, que se impone (quiero decir, cuyo carácter obligatorio puede ser reconocido). Creo que el reconocimiento de este orden moral ideal es parte del reconocimiento de la contingencia. Implica la existencia de un fundamento real de Dios.
RUSSELL: Pero el legislador siempre ha sido, a mi parecer, los padres o alguien semejante. Hay muchos legisladores terrestres, lo que explica por qué las conciencias de la gente son tan extraordinariamente distintas en diferentes tiempos y lugares.
COPLESTON: Eso ayuda a explicar las diferencias de percepción de los valores morales particulares, diferencias que de lo contrario son inexplicables. Ayudará también a explicar los cambios en materia de ley moral, en el contenido de los preceptos aceptados por esta o aquella nación, o este o aquel individuo. Pero su forma, lo que Kant llama el imperativo categórico, el «debo», yo realmente no sé cómo puede ser inculcado a nadie por los padres o las ayas, porque no hay términos posibles, que yo sepa, con que se pueda explicar. No puede definirse con otros términos que los suyos propios, porque una vez que se le ha definido en otros términos que ésos, se ha terminado con él. Ya no es un deber moral. Ya es otra cosa.
RUSSsELL: Bien, yo creo que el sentimiento del deber es la consecuencia de la imaginaria reprobación de alguien; puede ser la imaginaria reprobación de Dios, pero es la reprobación imaginaria de alguien. Y eso es lo que yo entiendo por «deber».
COPLESTON: A mí me parece que todas las cosas externas, las costumbres y tabús, son las que pueden ser explicadas en base al medio y la educación, mas todo eso pertenece, a mi entender, a lo que llamo la materia de la ley, al contenido. La idea de «deber» es tal que no puede ser inculcada a un hombre por un jefe de tribu ni por nadie, porque no hay términos para ello. Me parece perfectamente… (Russell interrumpe).
RUSSELL: Pero no encuentro ninguna razón para decir eso. Todos sabemos algo sobre reflejos condicionados. Sabemos que un animal, si se le castiga habitualmente por un determinado acto, a1 cabo de un tiempo dejará de hacerlo. No creo que el animal deje de hacerlo porque se ha dicho «mi amo se enfadará si hago esto». Tiene la sensación de que no debe hacer aquello. Eso es lo que ocurre con nosotros y nada más.
COPLESTON: No veo ninguna razón que nos haga suponer que un animal tiene conciencia de la obligación moral; y la verdad es que no consideramos a un animal moralmente responsable por sus actos de desobediencia. Pero el hombre tiene conciencia de la obligación y de los valores morales. No creo que se pueda condicionar a los hombres, como se puede «condicionar» a un animal, ni supongo que usted quisiera hacerlo realmente, aun cuando se pudiera. Si el conductismo fuera cierto, no habría distinción moral objetiva entre el emperador Nerón y San Francisco de Asís. No puedo menos que pensar, Lord Russell, que usted considera la conducta del comandante de Belsen como moralmente reprensible, y que usted jamás, bajo la circunstancia que fuese, actuaría de ese modo, aun cuando pensase, o tuviera razones para pensar, que posiblemente el saldo de felicidad de la raza humana podría aumentarse si se tratase a algunas personas de esa manera abominable.
RUSSELL: No. Yo no imitaría la conducta de un perro rabioso. Pero el que no lo hiciera no incumbe a la cuestión que estamos discutiendo.
COPLESTON: No, pero si usted estuviera dando una explicación utilitaria del bien y del mal en términos de consecuencias, podría sostenerse, y yo supongo que algunos de los mejores nazis lo habrán sostenido, que, aunque es lamentable proceder de este modo, sin embargo, a la larga el saldo de felicidad es mayor. No creo que usted afirme eso, ¿verdad? Yo creo que usted dirá que esa acción es mala, en sí, aparte de que aumente o no la felicidad general. Entonces, si está dispuesto a decir esto, creo que debe de tener cierto criterio del bien y del mal, al margen del criterio del sentimiento. Para mí, ese reconocimiento tendría como último resultado el reconocimiento de Dios, como suprema razón de los valores existentes.
RUSSELL: Creo que nos estamos confundiendo. No es el sentimiento directo hacia el acto el que me sirve de juicio, sino más bien el sentimiento hacia sus efectos. Y no puedo reconocer circunstancia alguna en la cual ciertas clases de conducta como las que ha estado poniendo como ejemplo podrían causar un bien. No concibo circunstancias en las cuales pudieran tener un efecto beneficioso. Creo que las personas que lo creen se engañan. Pero si hubiera circunstancias en las que produjesen un efecto beneficioso, entonces podría verme obligado a decir, aunque de mala gana, «No me gustan esas cosas, pero las aceptaré», como acepto el Código Penal, aunque el castigo me molesta profundamente.
COPLESTON: Bien, quizás ha llegado el momento de que yo haga un resumen de mi postura. He discutido dos cosas. Primero, que la existencia de Dios puede ser probada filosóficamente, mediante un argumento metafísico; segundo, que sólo la existencia de Dios da sentido a la experiencia moral y a la experiencia religiosa del hombre. Personalmente, opino que su modo de explicar los juicios morales del hombre lleva inevitablemente a una contradicción entre lo que exige su teoría y sus juicios espontáneos. Además, su teoría da de lado a la obligación moral, y eso no es una explicación. Con respecto al argumento metafísico, aparentemente estamos de acuerdo en que lo que llamamos mundo consiste sencillamente en seres contingentes. Es decir, en seres carentes de razón para su propia existencia. Usted dice que la serie de acontecimientos no necesita explicación: yo digo que, si no hubiera un ser necesario, un ser que tuviera que existir y no pudiera dejar de existir, no existiría nada. El carácter infinito de la serie de seres contingentes, aun probado, no conduciría a nada. Hay algo que existe; por lo tanto tiene que haber algo que explique este hecho, un ser que esté al margen de la serie de seres contingentes. Si usted hubiera admitido esto, podríamos haber discutido si ese ser es personal, bueno, etc. En el punto sobre el que hemos realmente discutido, si hay o no un ser necesario, yo estoy de acuerdo con la gran mayoría de los filósofos clásicos. Usted sostiene, según creo, que los seres existentes existen sencillamente, y que no hay justificación para plantear la cuestión de la explicación de su existencia. Pero yo querría indicar que esta posición no puede fundamentarse mediante el análisis lógico; expresa una filosofía que necesita pruebas. Creo que hemos llegado a un callejón sin salida porque nuestras ideas filosóficas son radicalmente diferentes; me parece que a lo que yo llamo una parte de la filosofía, usted lo llama el total, al menos en lo que tiene de racional la filosofía. Me parece, si me perdona que se lo diga, que además de su sistema lógico, que llama «moderno» por oposición a la lógica anticuada (un adjetivo tendencioso), defiende una filosofía que no puede ser verificada mediante el análisis lógico. Después de todo, el problema de la existencia de Dios es un problema existencial mientras que el análisis lógico no trata directamente los problemas de la existencia. Luego, a mi modo de ver, declarar que los términos que suponen una serie de problemas carecen de sentido, porque no son necesarios para tratar otra serie de problemas, es establecer desde un principio la naturaleza y la extensión de la filosofía, y esto en sí mismo es un acto filosófico que necesita justificación.
RUSSELL: Bien, también yo diré unas cuantas palabras como resumen. Primero, en cuanto al argumento metafísico: no admito las connotaciones del término «contingente» o la posibilidad de explicación en el sentido del padre Copleston. Creo que la palabra «contingente» inevitablemente sugiere la posibilidad de algo que no tendría lo que llamaría usted el carácter accidental de existir simplemente, y no creo que esto sea verdad excepto en el sentido puramente causal. A veces se puede dar una explicación causal de algo diciendo que es el efecto de otra cosa, pero esto es sólo referir una cosa a otra y no hay -a mi entender- explicación alguna en el sentido del padre Copleston, ni tiene sentido tampoco llamar «contingentes» a las cosas, porque no podrían ser de otra manera. Esto es lo que yo diría acerca de eso, pero querría decir unas palabras sobre la acusación del padre Copleston acerca de que considero la lógica como el total de la filosofía, lo que no es así. No considero en absoluto la lógica como el total de la filosofía. Creo que la lógica es una parte esencial de la filosofía y que la lógica tiene que ser usada en filosofía, y creo que en eso él y yo estamos de acuerdo. Cuando la lógica que él usa era nueva, a saber, en la época de Aristóteles, hubo que darle una gran importancia; Aristóteles le dio pues una gran importancia a la lógica. Ahora se ha hecho vieja y respetable y no hay que darle tanta importancia. La lógica en que yo creo es relativamente nueva y, por lo tanto, tengo que imitar a Aristóteles dándole mucha importancia; pero no es que yo crea que representa toda la filosofía, no lo creo. Creo que es una parte importante de la filosofía y, cuando digo eso, que no encuentro un significado para esta o la otra palabra, se trata de una apreciación basada en lo que he averiguado sobre esa palabra en particular, al pensar acerca de ella. No se trata de una postura general que implique que todas las palabras usadas en metafísica carezcan de sentido, o cosa semejante, que realmente yo no creo. Con respecto al argumento moral advierto que cuando uno estudia antropología o historia se da cuenta de que hay personas que piensan que su deber consiste en realizar actos que yo considero abominables y, por lo tanto, no puedo atribuir origen divino a la materia de la obligación moral, cosa que el padre Copleston no me pide; pero creo que incluso la forma que toma la obligación moral, cuando se trata de ordenarle a uno que se coma a su padre, por ejemplo, no me parece una cosa muy noble y bella; y, por lo tanto, no puedo atribuir origen divino a la obligación moral en este sentido que creo que puede explicarse fácilmente de otras muchas maneras.
PrisioneroEnArgentina.com
Julio 1, 2020
MUTANTES SIGLO XXI: MERCEDES BENZ, ERP, MONTONEROS, EMPRESARIOS Y UNIFORMADOS
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LOS QUE COMBATIERON POR LA DEMOCRACIA
MERCEDES BENZ – Más que evidente que este siglo es el de los grandes cambios o si se quiere mutaciones, eso permite a una prestigiosa empresa como MERCEDES BENZ bajo el lema “END RACISM (Fin al Racismo)” repintar sus autos de Fórmula Uno y llevarlos del clásico plateado al color negro, como forma de unirse al movimiento “Black Lives Matter”. Atrás quedaron los tiempos en que durante la segunda guerra mundial se nutriera de mano de obra judía esclava, como así también de otras minorías gracias a las redadas y capturas que efectuaban los nazis. Ellos llegaron a tener hasta 40.000 de esos esclavos, si bien no fueron los únicos ya que BMW utilizó 50.000, Auto Unión, actual Audi 20.000 y Volkswagen 12.000. O sea que “a rio revuelto ganancia de pescadores”. Sin querer imagina cual sería el presente de esas empresas si hubiera ganado la guerra ADOLF HITLER, podemos decir que es positiva la nueva política de estas marcas mundiales, con respecto al racismo y la discriminación…dejando toda hipocresía de lado.
ERP – MONTONEROS – Los miembros de estas dos agrupaciones terroristas de Argentina, sí que supieron mutar a más y mejor, pasando de ser sanguinarios asesinos de hombres, mujeres y niños, a “jóvenes idealistas del presente que lucharon por la democracia”. Cuando se dio por terminado el enfrentamiento armado en la década de los 70 del siglo pasado, ellos continuaron con “su lucha” y cambiaron la historia. Hoy hablan de democracia, ocupan cargos en el gobierno, en los medios o son exitosos empresarios, al tiempo que van captando mentes y ganando nuevos militantes. Lo hacen a través de diversos planes de enseñanza que comienzan en la educación primaria, siguen en la secundaria, universitaria e inclusive penetran los programas de estudio para todos los uniformados, sean estos de las fuerzas armadas, de seguridad, policiales o penitenciarias. Han sido tan inmorales que nunca hicieron una autocrítica por el daño causado al país. Por el contrario, a sus depredadores le han levantado monumentos, museos de la memoria y un fastuoso “Parque de la Memoria” al que llegan los presidentes y autoridades gubernamentales, autóctonas y del extranjero con ofrendas florales.
EMPRESARIOS – En el siglo pasado nuestros empresarios fueron grandes “amigos” de los militares cuando estos detentaban el poder. Todos tenían en su empresa como personal jerarquizado uno ya retirado, para que oficiara de “abre puertas” con los gobernantes. Asistían en masa a los actos de estos y los alentaban al combate contra los terroristas que asolaban el país. Colaboraban y marcaban a los mismos cuando estaban dentro del plantel en las fábricas. Con los años llegó el olvido y resulta que ninguno de esos empresarios conoció ni fue amigo de un militar y tampoco se benefició con ellos a través de contratos y condonaciones de deudas. Digno ejemplo, fue la familia MACRI, la que a través de FRANCO (f), padre del ex presidente MAURICIO, pasó de tener una decena de empresas en el año 1973, a más de 40, 10 años después. Según el gobierno, fueron contratistas, privatistas o lo que fuera necesario ser, con tal de estar siempre en la cresta de la ola, con el poder de turno. No fueron presos por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad gracias a su camaleónica habilidad. Sin la complicidad y participación de ellos los funcionarios no podrían ser tan corruptos como lo son en Argentina.
UNIFORMADOS – En este caso la mutación fue la más vil y extrema por lo que sería muy extensa de describir. Solo mencionaré, que, a través del tiempo, sucesivos Generales del Ejército se abrazaron y fotografiaron con los terroristas mientras sus camaradas y quienes no lo somos, nos pudrimos en la cárcel. En algún momento, TODOS, mientras frente a una bandera celeste y blanca, cantaban el Himno Nacional Argentino sin pudor, le rindieron públicos honores a una terrorista como NILDA GARRÉ o PATRICIA BULRICH. De ser rugientes leones en el pasado, se volvieron mudos gatitos del presente y así hoy terminaron orgullosos, al igual que punteros barriales, repartiendo guiso a un pueblo empobrecido por el mismo poder político que nos mata a nosotros. Mientras, aclaran que ellos ingresaron a la fuerza luego que finalizara la “dictadura militar” y en consecuencia, son distintos. Entre tantos generales y coroneles retirados no se logra que masiva, ni individualmente, emitan opinión alguna. Su camuflaje no se los permite y por eso todos moriremos indignamente en prisión. El tiempo, al que se le suma la cobardía y el deshonor, por sí solo, no sacará a la superficie toda la verdad de las tragedias argentinas del siglo pasado, para ello dando la cara se debe luchar políticamente, día tras día como hicieron y hacen aquellos asesinos que hoy falazmente ganaron ser considerados: “los jóvenes idealistas que combatieron por la democracia”.
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[/ezcol_1third_end]El éxtasis de una ex terrorista llamada Nidal Garré, agasajada por obsecuentes reptantes, de uniforme. Imágenes que causan profundo dolor y vergüenza.
[ezcol_1half]Claudio Kussman
Comisario Mayor (R)
Policía Pcia. Buenos Aires
Julio 01, 2020
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Ju;io 1, 2020