Los Derechos Humanos, la democracia, el Estado de Derecho y la Constitución Nacional se sustentan en una premisa tan elemental como inquebrantable: la vigencia de una justicia imparcial, independiente, sujeta estricta y exclusivamente a la ley. Sin embargo, cuando los tribunales se convierten en escenarios de especulación política, complicidades ideológicas y dobles varas punitivas, el sistema colapsa. El reciente fallo dictado el 14 de septiembre de 2026 por los jueces, DANIEL OBLIGADO, ADRIÁN GRÜNBERG y ADRIANA PALIOTTI, del Tribunal Oral Federal N° 5 en la denominada causa “Sueños Compartidos” no representa el esclarecimiento de un delito ni el triunfo de la legalidad; es la radiografía descarnada de la hipocresía judicial, la inmoralidad de sus magistrados y la total visibilidad de la impunidad institucionalizada.
LA FARSA DE LA IMPUNIDAD Y EL SIMULACRO PROCESAL
Los integrantes del TOF 5 transitaron un largo camino plagado de maniobras dilatorias, buscando y agotando cada argumento posible para evitar que el juicio se llevara a cabo. La espera silenciosa de estos jueces, que aguardaban casi como un alivio el fallecimiento de la principal acusada culminó en un veredicto que ofende al sentido común: no condenaron a los acusados por la magnitud de los hechos ilícitos probados, sino que dictaron una sentencia a medida de sus afinidades corporativas y políticas.
Las propias palabras de los implicados reflejan el absurdo kafkiano de un proceso de quince años. Como señaló Sergio Schoklender a la salida de los tribunales:
“Es un absurdo.No se animaron, después de quince años, a decir: ‘Perdón, usted no cometió ningún delito. Está probado. El problema es Comodoro Py. No se animaron a reconocer el disparate que habían hecho. Todo empezó con el exjuez federal, Norberto Oyarbide”
“Si efectivamente se hubiera cometido un delito, incluso la pena de seis años que pidió el fiscal habría sido baja.El hecho de que me hayan impuesto una condena de dos años y ocho meses en suspendido demuestra cómo funciona el sistema“.
“Lo que hacen es imponer una pena simbólica y patear todo el tema a la Corte. Hoy dicen dos años, pero los fundamentos recién se conocerán en noviembre. Después tendremos que ir a Casación y, más tarde, a la Corte”.
“No hay explicación. Este edificio es la muestra palpable de lo degradado que está el sistema judicial argentino. No se desvió un puto peso. Hay muchas casas que no se terminaron, pero eso ocurrió después de que yo me fui”.
Una sanción ridícula, carente de sustancia punitiva real. Un simulacro de justicia donde el desvío de fondos públicos millonarios queda diluido en la irrelevancia de condenas condicionales. La inmoralidad de estos magistrados se evidencia de manera escandalosa al contrastar su criterio frente a distintos tipos penales. Mientras que en casos de corrupción estructural y defraudación al Estado se otorgan absoluciones selectivas y penas en suspenso para los compañeros de militancia, el mismo tribunal opera bajo una lógica completamente antagónica cuando juzga causas de lesa humanidad.
En esos procesos, los acusados no son condenados por lo que jurídicamente hicieron o probaron haber cometido, sino por lo que son y fueron: se los condena por principio, por ser considerados enemigos ideológicos de las vivencias y la militancia política de los jueces. Allí las penas nunca son en suspenso, la prisión perpetua se aplica como regla estricta, y los discursos de los magistrados rozan el delirio jurídico al demandar calificaciones imposibles como “genocidio” o porque no del “exterminio de la raza humana”. Esta asimetría punitiva demuestra que la justicia argentina ha consagrado una selectividad punitiva ideológica absoluta, donde la sanción responde a la adscripción política y al encono faccioso del tribunal.
LA INQUISICIÓN MODERNA: EL MÉTODO VYSHINSKI Y EL COLAPSO ÉTICO DE LOS MAGISTRADOS
Los tres miembros del TOF 5 DANIEL OBLIGADO, ADRIÁN GRÜNBERG y ADRIANA PALIOTTI y el fiscal interviniente (SR. DIEGO VELASCO) en dicha causa emergen como fieles representantes de las peores prácticas inquisitoriales asociadas históricamente a Andréi Vyshinski (1883-1954), fiscal general de la URSS entre 1935 y 1939, célebre por su divisa de que el principio de prueba era secundario frente a la necesidad política: “Dadme un nombre y os encontraré un delito”.
Bajo este paradigma, los magistrados y los representantes del Ministerio Público Fiscal pulverizan los elementos más elementales de la ética judicial. Someten a los justiciables a una burla al plazo razonable, dilatando los procesos durante década y media para luego ofrecer fallos vacíos de contenido sustancial. Al actuar de este modo, flagelan el deber de motivación que toda sentencia válida exige, escudándose en veredictos improvisados cuyos fundamentos se postergan indefinidamente.
Asimismo, al actuar como operadores facciosos, desoyen por completo la obligación ineludible de ejercer el control de convencionalidad, destruyendo los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial (ONU 2002) y los preceptos fundamentales del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCyP) relativos a la independencia, la objetividad y la imparcialidad. Los fiscales Diego Velasco junto con el fiscal coadyuvante Juan Argibay Molina y el auxiliar fiscal Diego Puñet fueron invisibles en su rol de custodios de la legalidad convencional, violando asi abiertamente las Directrices sobre la Función de los Fiscales (ONU 1990), reduciendo los derechos humanos de la sociedad.
Ante este cuadro, acudir al Consejo de la Magistratura (CSM) o al MPF resulta un ejercicio estéril: un desgaste burocrático cuyo resultado previsible se despacha en un plazo récord de 48 horas con la absolución corporativa de todos los involucrados.
COLABORACIONISMO INSTITUCIONAL Y LA SOMBRA DE NÚREMBERG
La gravedad de estas conductas trasciende el ámbito doméstico, configurando un serio abuso de poder que compromete la responsabilidad internacional del Estado argentino (Resolución AG-ONU 56/83-2001). Los jueces que actúan bajo estas estructuras operan bajo un principio colaboracionista equiparable al de los collabos que, durante la Segunda Guerra Mundial, servían dócilmente a los intereses de las fuerzas de ocupación e invasión en detrimento de sus propios pueblos. Politizan la justicia subordinando la Constitución a la conveniencia de facciones partidarias.
Por ello, la respuesta institucional frente a este desvío no puede limitarse a los mecanismos corporativos internos que garantizan la impunidad automática. Se requiere una reflexión analógica profunda basada en los estándares del Juicio N° 3 de Núremberg. Aquel tribunal histórico estableció de manera inapelable que el derecho no puede utilizarse como un biombo formal para encubrir crímenes contra el Estado de Derecho, y que los magistrados que instrumentalizan las leyes pervierten los códigos y traicionan su deber de neutralidad pierden la inmunidad de su cargo. Deben ser juzgados bajo un formato extraordinario y ajeno a las corporaciones que hoy los protegen, evitando que la impunidad judicial se convierta en la tumba definitiva de la democracia.
¿Por qué la sociedad argentina y la comunidad internacional continúan tolerando en silencio este degradado simulacro de justicia? ¿Hasta cuándo aceptarán que los tribunales se transformen en instrumentos de impunidad selectiva? Despertar de esta pesadilla es una urgencia cívica ineludible: hoy miran hacia otro lado, pero cuando la arbitrariedad y el terror institucional vengan por sus propias garantías, ya será demasiado tarde.
Pese a los ataques ad hominem de valientes anónimos, yo elegí defender la justicia y los Derechos Humanos sin especulaciones dogmáticas ni condicionamientos políticos o ideológicos; el Fiscal y los miembros del TOF de la verguenza, no.
Prof. Mario Sandoval
Presidente Casppa-France
Campo de Mayo, ARGENTINA
1-Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Detenido arbitrariamente por la Argentina, actualmente privado de libertad en la prisión de alta seguridad de la U34 del SPF. Presidente de Casppa-France.
2-Sueños Compartidos: absolvieron a Julio De Vido y condenaron en suspenso a José López y los hermanos Schoklender https://www.infobae .com/judiciales/2026/09/14/suenos-compartidos-absolvieron-a-julio-de-vido-y-condenaron-en-suspenso-a-jose-lopez-y-los-hermanos-schoklender/
3- Sueños Compartidos: el precio de la impunidad https://tn.com.ar/politica/2026/09/15/suenos-compartidos-el-precio-de-la-impunidad/
4 – Sueños Compartidos: condenaron a José López, a los hermanos Schoklender y absolvieron a Julio de Vido por el plan de viviendas https://www.lanacion.com.ar/politica/condenaron-a-jose-lopez-y-a-los-hermanos-schoklender-por-el-plan-de-vivienda-suenos-compartidos-nid14092026/
5-Esa lógica totalitaria encuentra su antecedente conceptual en la famosa máxima atribuida originariamente al Cardenal Richelieu en la Francia del siglo XVI: “Dadme seis líneas escritas por la mano del hombre más honesto, y encontraré algo en ellas para hacerlo colgar”.
6- Sueños Compartidos: condenaron al exsecretario de Obras Públicas y a los hermanos Schoklender por administración fraudulenta https://www.fiscales.gob .ar/corrupcion/suenos-compartidos-condenaron-al-exsecretario-de-obras-publicas-y-a-los-hermanos-schoklender-por-administracion-fraudulenta/
7-El proceso contra los jueces y funcionarios del sistema judicial nazi, conocido como el Caso de los Ministros de Justicia o Juicio de los Jueces
Un conjunto de correos electrónicos desclasificados del FBI, publicados por el presidente del Comité Judicial del Senado, Chuck Grassley, revelan discusiones internas durante la investigación de Crossfire Hurricane sobre la apertura de investigaciones contra Elon Musk y posibles sesgos en la persecución de casos contra Trump.
Los documentos se centran en tres exagentes y sugieren un patrón percibido de instrumentalización e influencia desde altos cargos. Grassley califica esta conducta como parte de un esfuerzo más amplio y prolongado para socavar a Trump.
Estas revelaciones alimentan las acusaciones de que el «Estado profundo» persiguió a Trump en la investigación de la era Obama y los intentos previos de intervenir en casos que involucraban a otros republicanos.
El período abarca acontecimientos de principios de 2025 y hace referencia a transiciones anteriores de la era Mueller, lo que plantea interrogantes sobre la selección de casos y la supervisión. La publicación señala un renovado escrutinio sobre cómo se dirigen las investigaciones y qué medidas podrían tomar los legisladores para garantizar la rendición de cuentas.
Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado, publicó correos electrónicos desclasificados relacionados con Crossfire Hurricane, la investigación del Departamento de Justicia sobre la posible interferencia rusa en la campaña de Trump de 2016. Estos correos revelan discusiones sobre la investigación a Elon Musk por comunicaciones gubernamentales en X y otras plataformas.
El conjunto de documentos se centra en tres exagentes del FBI: Kevin Gounaud, Walter Giardina y Timothy Thibault. Muestran a Gounaud intentando abrir un caso penal contra Musk mientras este supervisaba el programa DOGE, vinculado al gobierno, como empleado especial.
La confrontación de Gounaud relacionó el uso de Twitter por parte de Musk con asuntos oficiales, argumentando que podría monetizar la plataforma y asemejarse al presunto uso indebido del servidor de correo electrónico privado de Hillary Clinton. Esto llevó a Grassley a criticar públicamente al agente en redes sociales.
Se muestra a Giardina presionando para ser asignado a Crossfire Hurricane y comunicándose con Thibault, a quien Grassley había acusado previamente de violaciones de la Ley Hatch. Los correos electrónicos sugieren debates internos en curso sobre qué casos investigar y quién debería liderarlos.
Grassley afirma que los registros revelan esfuerzos sistemáticos del llamado Estado Profundo para socavar a Trump y a figuras republicanas, lo que sugiere que las administraciones demócratas llevaron a cabo operaciones encubiertas y perjudiciales que comprometieron las funciones gubernamentales.
El comunicado señala que la posterior intervención de Mueller cambió el rumbo de la investigación, ya que la actividad de Giardina se remonta a enero de 2017 y los hallazgos se entregaron finalmente a Mueller en mayo de ese mismo año, lo que ilustra cómo la dirección inicial influyó en la investigación.
Grassley sostiene que los casos documentados, incluidos los intentos de iniciar acciones legales contra Sinema, contradicen las declaraciones públicas de exfuncionarios del FBI sobre la incapacidad de los agentes para seleccionar sus casos, lo que pone de manifiesto las tensiones en torno a la rendición de cuentas y la supervisión.
Élias publicó el 8 de septiembre de 2026 un artículo titulado “Here is Trump’s blueprint to rig the 2026 midterms”, en el que sostiene que Donald Trump está preparando mecanismos que podrían dificultar el voto y darle al gobierno federal una influencia extraordinaria sobre las elecciones.
Pero es importante distinguir entre las acusaciones de Elias y hechos ya comprobados. Hay medidas reales de la administración Trump que están siendo litigadas, especialmente sobre voto por correo, datos de votantes y participación federal en las elecciones.
¿Qué está denunciando Marc Elias?
Según Elias, existen varios elementos preocupantes:
Elias
Restricciones al voto por correo. La administración Trump ha intentado establecer nuevas reglas federales sobre las boletas enviadas por correo. Varias de esas medidas están siendo impugnadas judicialmente.
Acceso a los padrones electorales. El Departamento de Justicia ha buscado obtener información de los registros de votantes estatales. Elias sostiene que esto podría utilizarse para identificar erróneamente a ciudadanos como personas no elegibles.
Mayor intervención federal. Organizaciones como ProPublica y el Brennan Center también han advertido sobre una expansión sin precedentes de la intervención federal en aspectos tradicionalmente administrados por los estados.
Rediseño de distritos. Las disputas por los mapas electorales, particularmente en estados como Missouri, pueden modificar considerablemente la competencia por la Cámara de Representantes.
Al mismo tiempo, no existe evidencia presentada públicamente que permita afirmar como hecho que Trump ya tenga un plan secreto capaz de “robar” las elecciones de noviembre. Lo que existe es una combinación de medidas administrativas, disputas judiciales y advertencias de expertos y opositores.
Además, los tribunales ya han frenado algunas iniciativas. La administración Trump ha perdido varios litigios relacionados con sus intentos de ampliar el control federal sobre las elecciones, aunque otras decisiones judiciales le han dado victorias parciales.
El contexto político es especialmente delicado. Las elecciones legislativas serán el 3 de noviembre de 2026, y Trump está convirtiendo los comicios en un referéndum sobre su presidencia. Su comité político MAGA Inc. anunció que podría gastar entre 400 y 500 millones de dólares para ayudar a candidatos republicanos.
Por eso, la frase “Trump planea robar las elecciones” debe tratarse como una acusación política, no como un hecho demostrado. Una formulación periodísticamente más rigurosa sería:
“Marc Elias advierte que Trump prepara mecanismos para interferir en las elecciones legislativas de 2026.”
Esa historia es particularmente interesante porque Elias no está diciendo simplemente que Trump quiera ganar. Su argumento es que el gobierno está intentando cambiar las reglas y estructuras mediante las cuales se vota, se verifican los electores y se cuentan las boletas. Y ahí está la verdadera batalla de las elecciones de 2026.
La política estadounidense acaba de producir una de esas historias que pocos especialistas habían previsto. Angie Nixon, representante estatal de Florida y miembro de los Democratic Socialists of America (DSA), logró una sorprendente victoria en las primarias demócratas para el Senado de Estados Unidos. Su triunfo la convirtió en una de las figuras más importantes de la izquierda estadounidense y puso nuevamente sobre la mesa una pregunta que divide al Partido Demócrata: ¿puede un candidato progresista ganar en un estado tan conservador como Florida?
La respuesta de Nixon es contundente: sí se puede intentarlo.
Su victoria del 18 de agosto de 2026 fue particularmente significativa porque derrotó a Alexander Vindman, el exoficial de inteligencia militar que alcanzó notoriedad nacional por su participación en el primer juicio político contra Donald Trump. Vindman tenía reconocimiento nacional y una enorme ventaja financiera. Sin embargo, Nixon consiguió imponerse con aproximadamente el 56% de los votos frente al 44% de su rival.
De Jacksonville a la política
Angie Nixon nació en Jacksonville, Florida, en 1984. Es una política demócrata afroamericana y, antes de llegar a la Legislatura estatal, trabajó como organizadora sindical y activista comunitaria.
Su trayectoria política no comenzó en Washington ni en los círculos tradicionales del Partido Demócrata. Su carrera estuvo mucho más vinculada a Jacksonville, al movimiento sindical y a organizaciones comunitarias.
En 2020 consiguió una victoria importante al ser elegida para la Cámara de Representantes de Florida. Desde entonces se convirtió en una de las voces más combativas de los demócratas frente al gobierno republicano del estado.
Nixon llamó especialmente la atención por sus enfrentamientos con las políticas del gobernador Ron DeSantis y por su oposición a medidas relacionadas con educación, derechos electorales y redistribución de distritos.
Nunca perdió una elección desde que comenzó su carrera electoral. Su estilo, directo y frecuentemente confrontacional, le permitió construir una base política propia.
La mujer que desafió a Vindman
Cuando comenzó la carrera por el Senado, prácticamente nadie esperaba que Nixon pudiera derrotar a Alexander Vindman.
Vindman tenía una historia política extraordinariamente conocida. Había sido oficial del Ejército estadounidense y una figura central en la investigación que terminó contribuyendo al primer impeachment de Trump.
Además, su campaña contó con una ventaja financiera gigantesca.
Nixon, en cambio, construyó una campaña mucho más pequeña y basada en voluntarios, organizaciones comunitarias, sindicatos y contactos directos con los votantes.
Según The Guardian, Nixon recaudó alrededor de 975.000 dólares, mientras que Vindman había recaudado aproximadamente 16,3 millones. A pesar de esa diferencia, Nixon obtuvo más de 750.000 votos frente a unos 550.000 de Vindman.
Fue una derrota que sorprendió incluso dentro del Partido Demócrata.
La lección fue importante: en determinadas circunstancias, el dinero y la fama nacional no necesariamente sustituyen a una organización local fuerte.
¿Es realmente socialista?
Aquí comienza una de las mayores controversias alrededor de Nixon.
En junio de 2026, durante su campaña, Nixon se incorporó a Democratic Socialists of America. Su afiliación provocó inmediatamente ataques de los republicanos.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre ser miembro del DSA y adoptar automáticamente todas las posiciones de esa organización.
Nixon ha explicado que no coincide al cien por ciento con la plataforma del grupo. También ha rechazado la idea de que su candidatura pueda reducirse simplemente a la palabra “socialismo”. En entrevistas ha insistido en que su prioridad son las necesidades económicas de la población.
En una entrevista posterior a su victoria afirmó, en esencia, que el debate no debería centrarse exclusivamente en las etiquetas, sino en cuestiones concretas como el costo de la vida y las oportunidades económicas.
Su campaña presenta su visión como una defensa de las familias trabajadoras.
Sus propuestas
Nixon propone una agenda económica mucho más progresista que la tradicional del Partido Demócrata.
Entre sus ideas se encuentran una expansión significativa de la cobertura sanitaria, cuidado infantil universal, aumento del salario mínimo federal hasta 25 dólares por hora y mayores impuestos para los multimillonarios.
Su discurso gira alrededor de una idea sencilla: los trabajadores estadounidenses están trabajando cada vez más mientras tienen mayores dificultades para pagar vivienda, alimentos, seguros médicos y otros gastos básicos.
En su página de campaña sostiene que las familias trabajadoras deberían poder alcanzar la independencia económica y acusa a las grandes corporaciones y a los multimillonarios de tener una influencia excesiva sobre el sistema político.
Este mensaje tiene una particularidad: Nixon intenta presentar el progresismo no como una batalla exclusivamente cultural, sino como una cuestión económica.
Y allí puede estar una de las claves de su éxito.
La importancia del voto afroamericano
Uno de los elementos más interesantes de la victoria de Nixon fue quiénes la votaron.
Su triunfo no procedió únicamente de jóvenes universitarios o de los sectores tradicionalmente identificados con la izquierda.
Un análisis del Washington Post encontró que Nixon tuvo un rendimiento especialmente fuerte en comunidades con grandes poblaciones afroamericanas y en algunos de los condados de Florida con menores ingresos y menor nivel educativo.
Esto es fundamental.
Durante años, algunos progresistas estadounidenses han tenido dificultades para ampliar su base más allá de los votantes urbanos jóvenes y altamente educados.
Nixon demostró que un mensaje económico progresista puede encontrar receptividad entre sectores diferentes.
Reuters también destacó el desafío que representa para los candidatos vinculados al DSA conquistar el apoyo de los votantes afroamericanos, particularmente de generaciones mayores, que en ocasiones mantienen posiciones más moderadas.
El ataque republicano
Los republicanos no tardaron en convertir el socialismo en el centro de sus ataques.
Ashley Moody, senadora republicana y rival de Nixon en noviembre, ha presentado a su adversaria como una candidata socialista radical.
El argumento republicano es que Nixon estaría asociada con las posiciones más izquierdistas del DSA sobre policía, inmigración, gasto militar y otras cuestiones.
Pero Nixon intenta darle la vuelta al argumento.
En lugar de aceptar que la campaña se transforme en un debate ideológico sobre “socialismo contra capitalismo”, busca hablar de salarios, vivienda, atención médica y el costo de vivir en Florida.
Incluso ha dicho que no se considera simplemente definida por la etiqueta socialista y ha destacado que es miembro del Partido Demócrata y empresaria.
Un desafío enorme en noviembre
La victoria en las primarias fue extraordinaria, pero ganar las elecciones generales será una tarea completamente diferente.
Florida se ha convertido en uno de los estados más republicanos del país. La ventaja estructural del Partido Republicano es considerable y el discurso anticomunista o antisocialista tiene una historia particularmente fuerte en el estado.
Nixon tendrá que convencer a demócratas, independientes y posiblemente a algunos republicanos moderados.
Su rival, Ashley Moody, tiene además la ventaja de competir desde una posición republicana fuerte en un estado donde Donald Trump continúa teniendo una enorme influencia política.
Por eso la campaña de Nixon será mucho más que una elección personal. Se convertirá en una prueba nacional.
¿El comienzo de una nueva izquierda?
El significado de Angie Nixon puede ser mayor que el de una candidatura individual.
Durante décadas, la política estadounidense estuvo dominada por una división relativamente estable entre republicanos conservadores y demócratas moderados o liberales.
En los últimos años apareció una tercera corriente dentro del Partido Demócrata: el socialismo democrático.
Bernie Sanders fue una de sus figuras nacionales más importantes. Alexandria Ocasio-Cortez ayudó posteriormente a convertir esa corriente en una fuerza electoral visible. Zohran Mamdani y otros candidatos han demostrado que el movimiento puede obtener victorias sorprendentes en elecciones primarias.
Ahora Angie Nixon añade algo diferente: Florida.
Su triunfo demuestra que el progresismo puede obtener apoyo incluso en territorios donde el Partido Demócrata tiene enormes dificultades.
Pero también enfrenta un dilema. Si insiste demasiado en la etiqueta socialista, puede facilitar los ataques republicanos. Si la evita completamente, puede perder parte de la energía que la llevó hasta la nominación.
Ese será uno de sus mayores desafíos.
Una elección que puede cambiar el debate
Angie Nixon todavía no ha demostrado que pueda ganar un escaño en el Senado. Eso se decidirá en noviembre.
Pero ya consiguió algo extraordinario.
Derrotó a un candidato nacionalmente conocido, gastó una fracción de su dinero y construyó una coalición electoral que sorprendió a buena parte del establishment demócrata.
Su historia representa una transformación de la política estadounidense: una dirigente local, procedente del activismo sindical y comunitario, logró derrotar a un candidato con una enorme maquinaria financiera.
Ahora Nixon tiene que convencer a un estado entero.
Si gana, no solamente será una nueva senadora. Se convertiría en la primera mujer afroamericana elegida por Florida para el Senado de Estados Unidos y en una de las principales figuras del ala progresista nacional.
Si pierde, su campaña seguirá dejando una pregunta incómoda al Partido Demócrata: quizá el futuro del partido no esté solamente en tener más dinero, candidatos más centristas o figuras conocidas en Washington.
Quizá esté, como sostiene Angie Nixon, en volver a hablar directamente con las personas que sienten que el sistema económico dejó de funcionar para ellas.
Y esa puede ser la verdadera razón por la que su historia apenas comienza.
En Argentina, la palabra brujería despierta imágenes de mujeres misteriosas, velas, hierbas, amuletos, maleficios y ceremonias realizadas durante la noche. Pero detrás de esas imágenes existe una historia mucho más compleja. Las creencias relacionadas con la magia, el daño, la curación y los espíritus forman parte de la cultura popular argentina desde hace siglos. No se trata de una tradición única. La brujería argentina nació de la combinación de diferentes mundos culturales: las creencias de pueblos originarios, las tradiciones europeas introducidas durante la conquista y colonización, el catolicismo y, posteriormente, distintas corrientes espiritistas y esotéricas.
La Salamanca: la escuela de las brujas
Probablemente ninguna leyenda representa mejor la imaginación argentina sobre la brujería que La Salamanca. La tradición está especialmente arraigada en el Noroeste argentino, sobre todo en Santiago del Estero, aunque existen versiones en otras provincias. Según la leyenda, La Salamanca es una cueva secreta donde se reúnen brujas, hechiceros y personas que desean adquirir conocimientos extraordinarios. Allí, bajo la influencia del Diablo —conocido en diferentes relatos como Supay o Zupay—, los iniciados pueden aprender habilidades que normalmente requerirían años de esfuerzo. La música, la danza, la guitarra, la doma, la curandería y la magia aparecen entre los conocimientos atribuidos a quienes ingresan en este mundo sobrenatural. Pero entrar en La Salamanca no es sencillo. Las historias tradicionales hablan de pruebas destinadas a demostrar el valor del aspirante. Animales monstruosos, serpientes, criaturas diabólicas y símbolos religiosos aparecen en diferentes versiones de la leyenda. La Salamanca representa algo más profundo que una simple historia de terror: es una explicación popular de cómo determinadas personas adquieren capacidades extraordinarias.
El “daño” y el miedo
En distintas regiones del país existe la creencia en el llamado daño, es decir, la posibilidad de que una persona provoque intencionalmente enfermedad, desgracia o sufrimiento a otra mediante procedimientos mágicos.
Los estudios antropológicos realizados en el Noroeste argentino muestran que la brujería puede funcionar como una explicación cultural del sufrimiento. Cuando una persona enferma y no encuentra una explicación satisfactoria, la idea de que alguien le produjo un daño puede convertirse en una interpretación de lo ocurrido.
En este contexto aparece la figura del curandero.
El curandero no necesariamente es considerado un brujo. Para muchas comunidades puede ser exactamente lo contrario: una persona capaz de deshacer el daño.
Esta distinción es fundamental. En el imaginario tradicional, el mundo puede contener fuerzas capaces de enfermar, pero también personas capaces de combatirlas.
Curanderos y medicina popular
Durante los siglos XIX y comienzos del XX, el curanderismo tuvo una presencia importante en distintas regiones argentinas.
Los curanderos utilizaban hierbas, preparados, oraciones, prácticas rituales y conocimientos transmitidos oralmente. Algunas de estas prácticas procedían de antiguas tradiciones europeas; otras tenían raíces indígenas o habían surgido de la mezcla cultural producida durante siglos.
La medicina académica intentó progresivamente desplazar estas prácticas.
Pero no desaparecieron.
Una de las razones fue que el curanderismo no era solamente un tratamiento médico. También ofrecía una explicación cultural y espiritual de la enfermedad. Para algunas personas, acudir a un curandero significaba encontrar a alguien que comprendiera su problema dentro de su universo de creencias.
Investigaciones sobre el Noroeste argentino muestran precisamente esta combinación entre medicina tradicional, conocimientos populares y rituales de origen indígena, europeo y católico.
La bruja como personaje
La figura de la bruja también adquirió características particulares en Argentina.
En muchos relatos rurales aparece como una mujer que vive apartada, conoce hierbas y secretos, puede realizar maleficios o posee poderes que los demás no comprenden.
Pero estas historias también reflejan antiguos prejuicios sociales.
Durante mucho tiempo, las mujeres que tenían conocimientos sobre plantas medicinales, partos o tratamientos tradicionales podían ser vistas con sospecha. En la Argentina de finales del siglo XIX y comienzos del XX, médicos, criminólogos e intelectuales estudiaron y criticaron determinadas formas de religiosidad popular, curanderismo y hechicería.
La modernización del país produjo así un enfrentamiento entre dos maneras de comprender la realidad: una basada cada vez más en la ciencia y otra sustentada en la tradición, la religión y la experiencia comunitaria.
Brujería y pueblos originarios
Las tradiciones indígenas constituyen otro componente fundamental.
En el Chaco argentino, por ejemplo, investigadores han estudiado las concepciones de brujería entre comunidades indígenas y han encontrado que no pueden reducirse simplemente a una “superstición antigua”.
La brujería puede servir también para interpretar conflictos sociales, cambios económicos, enfermedades y tensiones dentro de una comunidad. Es decir, puede convertirse en una manera de explicar el malestar producido por transformaciones sociales.
Esto demuestra que la brujería no pertenece necesariamente a un pasado desaparecido. Las creencias pueden cambiar y adaptarse a nuevas circunstancias.
El catolicismo y la magia
Una de las características más curiosas de la cultura popular argentina es la convivencia entre elementos católicos y prácticas consideradas mágicas.
Oraciones, cruces, santos, agua bendita y otros símbolos religiosos pueden aparecer junto a hierbas, rituales y amuletos.
Esta mezcla no debería sorprender. Durante siglos, las comunidades rurales combinaron diferentes tradiciones para explicar la enfermedad, la suerte, la desgracia y la protección.
Los investigadores han señalado precisamente la fuerte presencia de elementos religiosos en la medicina popular argentina.
¿Existieron realmente las brujas?
Aquí aparece una diferencia importante entre historia y folklore.
Las investigaciones históricas y antropológicas pueden documentar personas acusadas de brujería, prácticas de curanderismo, creencias y rituales. Pero eso no demuestra que los poderes sobrenaturales atribuidos a las brujas existan realmente.
Una persona podía ser considerada bruja por sus vecinos y, sin embargo, no poseer ninguna capacidad sobrenatural.
Muchas acusaciones surgían después de una enfermedad inexplicable, una muerte, una pelea familiar o una desgracia económica. El miedo podía convertir a una persona determinada en el supuesto responsable.
Por eso, estudiar la brujería argentina no significa afirmar que la magia sea real. Significa estudiar cómo diferentes generaciones de argentinos interpretaron aquello que no podían explicar.
La brujería en la Argentina moderna
La modernización y la expansión de la medicina científica no eliminaron completamente estas creencias.
Actualmente existen personas que consultan tarotistas, astrólogos, curanderos y especialistas en prácticas esotéricas. Algunas lo hacen por entretenimiento; otras tienen una auténtica convicción espiritual.
Al mismo tiempo, las antiguas leyendas continúan formando parte de la cultura popular.
La Salamanca sigue siendo uno de los grandes símbolos del folklore del Norte argentino. Sus historias aparecen en canciones, relatos, literatura y conversaciones familiares. La figura del Mandinga, las cuevas misteriosas y los pactos sobrenaturales continúan alimentando la imaginación colectiva.
Una historia de miedo, fe y cultura
La brujería argentina es, en definitiva, mucho más que una colección de historias sobre hechizos.
Es la historia de cómo una sociedad intentó comprender la enfermedad, la muerte, la desgracia, la suerte y aquello que parecía inexplicable.
En ella conviven indígenas y europeos, religión y superstición, medicina y ritual, miedo y esperanza.
Quizá por eso las historias de brujas continúan fascinando.
La pregunta no es solamente si las brujas existieron.
La verdadera pregunta es por qué tantas personas creyeron en ellas.
Y la respuesta conduce directamente a la historia profunda de Argentina: un país donde diferentes culturas se encontraron, se enfrentaron y terminaron mezclándose para producir un folklore extraordinariamente rico.
Entre todas sus leyendas, ninguna resume mejor ese universo que La Salamanca: una cueva escondida, una música misteriosa y la promesa de conocimientos prohibidos.
Una historia que, siglos después, todavía consigue producir escalofríos.
Ahora está completamente convencido de que atacar a Irán fue una pésima idea.
También cree que el “acuerdo de paz” es una capitulación vergonzosa y humillante.
Ahora solo tiene que averiguar de quién fue la culpa. Porque lo único seguro es que no fue suya. Porque nada malo es jamás su culpa, de ninguna manera.
La guerra es, obviamente, culpa de Pete Hegseth. Netanyahu le mintió a Pete Hegseth y él fue demasiado ingenuo para darse cuenta, demasiado ocupado haciendo flexiones en Instagram. Pete debe renunciar, asumiendo toda la responsabilidad por su fracaso y explicando por qué nada de este desastre fue culpa de Donald Trump.
Hegseth puede unirse a Christie Noem en su valiosa labor en el “Escudo de las Américas”, un puesto especial creado por Trump después de despedirla, para impedir que se presentara al Senado. Su función consiste en recibir mucho dinero de los contribuyentes sin hacer nada y callarse.
El humillante “acuerdo de paz” ahora parece ser culpa de JD Vance. JD Vance se opuso a la guerra desde el principio y tuvo una participación mínima o nula en las negociaciones, que fueron llevadas a cabo por Jared Kushner y Steve Witkoff. Dos empresarios inmobiliarios, uno de ellos casado con Ivanka Trump y el otro amigo de golf de Trump.
Entonces, ¿por qué es culpa de JD Vance? Bueno, Trump no va a despedir al marido de Ivanka ni a su amigo de golf, ya que ambos están en sus puestos únicamente para canalizar grandes sumas de dinero a Donald Trump y a la familia Trump dondequiera que vean una oportunidad.
Trump tampoco puede despedir a JD Vance porque es el vicepresidente. Pero tenía que endosarle a alguien este humillante “acuerdo de paz”, ¿y saben qué?
Creo que a JD Vance le pareció bien.
Porque a) no puede ser despedido. b) se postula para presidente. c) Quiere que la gente piense que detuvo la guerra y que no tuvo nada que ver con su inicio.
JD Vance se enfrenta a Marco Rubio como sucesor de Trump. Rubio lleva mucha ventaja en este punto porque, bueno, JD Vance es una rata mentirosa y repugnante. Pero JD cree que la guerra ha sido un fracaso épico y catastrófico al 100% y que puede culpar a Rubio, mientras afirma que estuvo en contra todo el tiempo.
Así que sí. Trump admite que nunca debió haber atacado a Irán. Busca a quién culpar —porque desde luego no es suya— y encuentra a Netanyahu y Hegseth. Quienes están pagando las consecuencias.
Y por el humillante acuerdo de paz, le toca a JD Vance. Quien no paga las consecuencias, sino que decide asumirlas, aceptando la responsabilidad de un desastre que no es culpa suya, solo porque detener la guerra en términos tan vergonzosos no es tan humillante como empezarla.
La historia de Thomas Quick es particularmente inquietante porque contiene todos los elementos de un thriller policial: asesinatos múltiples, confesiones macabras, un supuesto asesino en serie, psiquiatría, policías convencidos de haber encontrado al culpable y, finalmente, una de las mayores condenas erróneas de la historia judicial sueca.
La horrible historia de Thomas Quick: el asesino en serie que quizá nunca existió
Durante buena parte de la década de 1990, Suecia creyó haber encontrado a su propio monstruo. Se llamabaThomas Quick, aunque ese no era su verdadero nombre. Era el nombre que había adoptadoSture Bergwall, un hombre internado en un hospital psiquiátrico de alta seguridad.
Quick afirmó haber cometido más de30 asesinatos. Contó historias de violaciones, estrangulamientos, mutilaciones y canibalismo. Describió a niños y adultos que supuestamente había asesinado en Suecia y Noruega.
Los periódicos lo bautizaron como el “Hannibal Lecter sueco”.
Y, durante años, las autoridades le creyeron.
El problema fue que casi todo aquello terminó derrumbándose.
En una extraordinaria cadena de acontecimientos, Bergwall fue condenado porocho asesinatos, pese a que prácticamente no existía evidencia física que lo vinculara con ellos. Posteriormente retiró sus confesiones y las condenas fueron anuladas. En 2013 fue absuelto del último de los ocho casos.
La historia se convirtió en un escándalo nacional y en un ejemplo extraordinario de cómo investigadores, psiquiatras, fiscales y tribunales pueden llegar a convencerse de una teoría equivocada.
Un hombre profundamente perturbado
Sture Bergwall nació en Suecia y tuvo una infancia complicada. Era uno de varios hermanos y creció en un ambiente religioso muy estricto.
Durante su adolescencia tuvo dificultades para aceptar su sexualidad y comenzó a consumir drogas. Su vida adulta estuvo marcada por problemas psicológicos, abuso de sustancias y comportamientos delictivos.
En 1990 protagonizó un robo a un banco mientras llevaba un disfraz de Papá Noel. Fue detenido y terminó internado en el hospital psiquiátrico deSäter.
Fue allí donde comenzó la transformación de Sture Bergwall en Thomas Quick.
No apareció de repente como un asesino.
Apareció primero como un paciente que insinuaba que podía haber hecho algo terrible.
En 1992, durante una sesión de terapia, comenzó a sugerir que quizá había cometido un asesinato. Según el propio Bergwall, aquella revelación provocó una reacción inmediata de interés por parte de las personas que lo trataban.
Y descubrió algo poderoso:
cuando hablaba de asesinatos, la gente le prestaba atención.
Nace Thomas Quick
Bergwall comenzó a construir una personalidad alternativa.
Se convirtió en Thomas Quick.
A partir de entonces empezaron las confesiones.
Primero fueron unos pocos asesinatos. Después fueron muchos más.
Quick afirmaba que había asesinado personas durante décadas. Algunas historias eran extraordinariamente violentas. En determinadas declaraciones llegó a describir actos de mutilación y canibalismo.
La prensa quedó fascinada.
Suecia tenía aparentemente un asesino en serie que había escapado durante años de la policía.
Pero había un problema enorme.
No existía evidencia física que demostrara que Quick hubiera cometido aquellos crímenes.
No había ADN.
No había huellas dactilares.
No había armas de los asesinatos.
No había testigos que lo hubieran visto cometerlos.
En varios casos ni siquiera había cuerpos.
Aun así, las investigaciones continuaron.
Johan Asplund: el niño desaparecido
Uno de los casos más famosos fue el deJohan Asplund, un niño de 11 años que desapareció en 1980.
El cuerpo de Johan nunca fue encontrado.
Años después, Thomas Quick afirmó que había secuestrado al niño, abusado sexualmente de él, estrangulado y desmembrado su cuerpo.
Era una historia terrible.
Pero no había cadáver.
La policía buscó en los lugares indicados por Quick.
No encontró restos.
Sin embargo, su confesión fue utilizada como parte fundamental del caso.
Finalmente fue condenado por el asesinato de Johan, aunque el niño jamás apareció.
Décadas después, esa condena sería anulada.
Para la familia de Johan, el asunto fue especialmente doloroso.
Porque si Quick no había matado al niño, entonces el verdadero destino de Johan seguía siendo un misterio.
Therese Johannessen
Otro de los casos más inquietantes fue el deTherese Johannessen, una niña noruega de nueve años que desapareció en 1988.
Quick afirmó haberla asesinado.
Pero su primera descripción de la niña y del lugar donde vivía contenía errores importantes.
La niña no tenía las características físicas que él había descrito y el escenario tampoco coincidía con su relato.
Eso debería haber sido una enorme señal de alarma.
Pero los investigadores continuaron interrogándolo.
Quick fue llevado a Noruega y señaló lugares donde supuestamente había ocultado los restos de Therese.
Las autoridades realizaron búsquedas.
No encontraron el cadáver.
Incluso se drenó un lago buscando restos de la niña. Un supuesto fragmento óseo terminó siendo identificado como un trozo de madera quemada.
A pesar de todo aquello, la confesión continuó teniendo enorme peso.
El caso que parecía imposible
Quizá uno de los elementos más sorprendentes fue que algunas confesiones parecían incompatibles con hechos que podían comprobarse.
En un caso, Quick afirmó haber cometido un asesinato cuando era adolescente.
Pero existían personas que recordaban haberlo visto en otro lugar en el momento correspondiente.
Incluso existía una fotografía que aparentemente podía situarlo lejos de la escena del crimen.
En otro caso, relacionado con la muerte de una mujer de 23 años en Noruega, Quick proporcionó una versión sexual de los acontecimientos.
Pero el ADN encontrado en la víctima no coincidía con él.
Sin embargo, fue condenado igualmente.
La pregunta comenzó a hacerse inevitable:
¿Cómo podía una persona ser condenada por ocho asesinatos sin evidencia física que la conectara con ellos?
La respuesta fue la misma en cada oportunidad:
sus confesiones.
¿Cómo pudo convencer a investigadores y psiquiatras?
Esta es probablemente la parte más fascinante del caso.
Quick no necesariamente necesitaba conocer información secreta.
Según la investigación posterior del periodistaHannes Råstam, podía obtener información de periódicos y otros documentos sobre los asesinatos.
Además, investigadores y terapeutas podían proporcionarle involuntariamente información durante las entrevistas.
Quick tomaba esos datos, los combinaba con sus propias fantasías y construía una historia.
Cuando cometía errores, algunos investigadores interpretaban las contradicciones como consecuencia de sus problemas psicológicos.
En lugar de decir:
“Esta información demuestra que está mintiendo”,
podían pensar:
“Su enfermedad le impide recordar correctamente”.
Ese mecanismo permitió que la teoría se protegiera de la evidencia contradictoria.
Las drogas y la terapia
Otro elemento polémico fue la medicación.
Durante años, Bergwall recibió grandes cantidades de medicamentos, incluidos tranquilizantes de la familia de las benzodiacepinas.
Los investigadores posteriores cuestionaron la forma en que se realizaron algunas entrevistas y el papel que desempeñaron las drogas y la terapia en sus confesiones.
Se desarrolló además una teoría psicológica según la cual Quick habría reprimido recuerdos traumáticos que podían reaparecer gradualmente durante la terapia.
Eso significaba que una confesión llena de contradicciones no necesariamente era considerada falsa.
Podía interpretarse como un recuerdo fragmentado.
Era una teoría extraordinariamente peligrosa cuando se aplicaba a acusaciones de asesinato.
Porque podía convertir la falta de evidencia en una razón para buscar todavía más confesiones.
El periodista que destruyó la historia
La verdadera revolución comenzó con un periodista.
Su nombre era Hannes Råstam.
En 2008 empezó a estudiar el caso.
No se conformó con leer los titulares.
Examinó miles de páginas de documentos judiciales, interrogatorios y registros médicos.
Y encontró algo extraordinario.
Cuanto más investigaba, menos evidencia encontraba contra Bergwall.
Råstam llegó a una conclusión que parecía increíble:
el supuesto asesino en serie podía no haber asesinado a ninguna de las personas por las que había sido condenado.
Råstam entrevistó a Bergwall y confrontó sus historias con los hechos.
Finalmente, Bergwall reconoció que había inventado las confesiones.
La historia comenzó a desmoronarse.
El hombre que quería ser importante
¿Por qué alguien inventaría semejantes historias?
La explicación de Bergwall fue profundamente perturbadora.
No dijo simplemente que quería escapar de la cárcel.
Según su propia explicación posterior, quería pertenecer a algo.
En el hospital psiquiátrico observó que los pacientes considerados más peligrosos recibían una atención especial.
Los criminales violentos despertaban interés.
Y él quería convertirse en una persona importante.
El personaje de Thomas Quick le permitió conseguirlo.
Cuanto más terrible era su historia, más atención recibía.
Así nació una especie de círculo vicioso.
Él confesaba.
Los investigadores encontraban coincidencias.
Los terapeutas interpretaban sus contradicciones.
Los medios publicaban nuevas historias.
Y la fama de Thomas Quick aumentaba.
El derrumbe
En 2008 comenzó la revisión del caso.
Poco a poco, las condenas fueron anuladas.
Primero cayeron algunas.
Después otras.
Finalmente, en julio de 2013, un tribunal anuló la última condena que quedaba contra Bergwall.
El fiscal general sueco Anders Perklev calificó el episodio como unfracaso del sistema judicial.
La situación era extraordinaria:
un hombre había sido condenado por ocho asesinatos y después había sido declarado inocente de todos ellos.
No porque se hubiera encontrado al verdadero asesino.
Sino porque la evidencia contra Bergwall resultó insuficiente.
¿Era realmente inocente?
Aquí hay que hacer una distinción importante.
Que Bergwall haya sido absuelto de los ocho asesinatosno significa que fuera una persona completamente inocente o que nunca hubiera cometido delitos.
Tenía antecedentes criminales y graves problemas psicológicos.
Pero no apareció evidencia suficiente para demostrar que hubiera cometido aquellos asesinatos.
La investigación posterior se concentró especialmente en cómo el sistema había aceptado sus confesiones sin exigir pruebas independientes.
En otras palabras, la gran pregunta dejó de ser:
“¿Qué clase de monstruo es Thomas Quick?”
Y pasó a ser:
“¿Cómo pudimos creer durante tantos años que era un asesino?”
El escándalo judicial
En 2015 una comisión examinó el caso.
Su conclusión fue devastadora.
Identificó una especie de“groupthink”, o pensamiento grupal: cuando un grupo de personas comparte una teoría y empieza a interpretar toda la evidencia de manera que confirme esa teoría.
Los investigadores que creían que Quick era un asesino podían interpretar sus errores como síntomas psicológicos.
Los terapeutas podían considerar sus relatos como recuerdos reprimidos.
Los fiscales podían considerar sus confesiones como evidencia.
Y los tribunales recibían una narrativa aparentemente coherente.
Cada parte reforzaba a las demás.
El problema era que el edificio entero descansaba sobre una base extremadamente frágil:
las declaraciones del propio Quick.
Las verdaderas víctimas
Quizás la parte más trágica de la historia es que el caso no solamente afectó a Bergwall.
También afectó a las familias de las personas asesinadas o desaparecidas.
Durante años, algunos familiares creyeron que finalmente habían recibido una respuesta.
Pero la respuesta era falsa.
En el caso de Johan Asplund, por ejemplo, el padre del niño sostuvo que nunca había creído que Bergwall fuera responsable. Después de la absolución, manifestó su frustración porque el verdadero responsable de la desaparición de su hijo probablemente continuaría sin ser identificado.
Así, el caso produjo una paradoja terrible:
al intentar resolver los crímenes, las autoridades pudieron haber contribuido a impedir que se descubrieran sus verdaderos autores.
El legado de Thomas Quick
La historia de Thomas Quick es ahora considerada uno de los ejemplos más extraordinarios de error judicial moderno en Suecia.
También plantea preguntas sobre la psicología de las falsas confesiones.
¿Por qué alguien confiesa un crimen que no cometió?
La respuesta puede ser compleja.
Puede existir deseo de atención.
Puede existir enfermedad mental.
Puede existir presión durante los interrogatorios.
Puede existir una relación de dependencia entre paciente y terapeuta.
Puede existir la necesidad de convertirse en alguien importante.
Y puede existir simplemente el poder de una narrativa que, una vez aceptada por un grupo, se vuelve muy difícil de destruir.
El caso también demuestra un principio fundamental de la investigación criminal:
una confesión no debería sustituir a la evidencia independiente.
En el caso Quick ocurrió prácticamente lo contrario.
La confesión se convirtió en el centro de la investigación y la evidencia que la contradecía fue reinterpretada o minimizada.
El hombre detrás del monstruo
Después de que las condenas fueron anuladas, Sture Bergwall abandonó el personaje de Thomas Quick.
Ya no era el monstruo que había aterrorizado a Suecia.
Era nuevamente Sture Bergwall.
Había pasado más de dos décadas dentro de una institución psiquiátrica.
Cuando un periodista le preguntó qué haría si finalmente pudiera salir, respondió con una frase extraordinariamente sencilla:
“Saldré por la puerta y seguiré caminando.”
Quizá esa frase resume mejor que ninguna otra la tragedia.
Durante años, Suecia creyó tener un Hannibal Lecter.
Después descubrió algo mucho más inquietante.
El supuesto asesino en serie había sido, en gran medida, una construcción formada por las confesiones de un hombre perturbado, las teorías de sus terapeutas, las investigaciones policiales, el entusiasmo de los medios y la confianza de los tribunales.
El monstruo que Suecia buscaba podía no haber existido.
Pero los asesinatos sí existieron.
Y algunos continúan sin una respuesta.
Ese es el aspecto verdaderamente horrible de la historia de Thomas Quick: no solamente demuestra que una persona inocente puede ser convertida en un asesino serial por un sistema que se equivoca; demuestra también que una falsa confesión puede cerrar una investigación antes de que la verdad haya sido encontrada.
Pennsylvania está atravesando uno de los brotes de sarampión más importantes que ha experimentado Estados Unidos en décadas. A comienzos de septiembre de 2026, el Departamento de Salud de Pennsylvania informó 540 casos confirmados en 36 condados, 91 hospitalizaciones y dos muertes asociadas al sarampión. El brote se ha convertido además en el centro de una fuerte controversia política entre las autoridades sanitarias de Pennsylvania y el gobierno federal.
La situación resulta especialmente llamativa porque el sarampión es una enfermedad que Estados Unidos había conseguido controlar extraordinariamente bien mediante la vacunación. La reaparición de cientos de casos demuestra que, cuando disminuye la inmunización de una comunidad, un virus extremadamente contagioso puede regresar rápidamente.
Pero existe una segunda historia detrás del brote: la discusión sobre las dos personas fallecidas. Pennsylvania considera que ambas muertes estuvieron relacionadas con el sarampión. El gobierno federal, en cambio, ha cuestionado esa clasificación y el CDC decidió no incluirlas, por el momento, en sus estadísticas nacionales.
Así, una crisis sanitaria se transformó también en una disputa sobre ciencia, estadísticas y política.
¿Qué está ocurriendo en Pennsylvania?
El brote comenzó a adquirir importancia durante 2026 y se concentró inicialmente en comunidades de la región de Lancaster. Posteriormente el virus se extendió a otros sectores del estado.
Según las cifras publicadas por el Departamento de Salud de Pennsylvania el 3 de septiembre, ya había 540 casos en 36 condados. De esos pacientes, 91 habían requerido hospitalización. Las autoridades estatales registraban dos muertes asociadas al sarampión.
El crecimiento ha sido rápido. El 28 de agosto había 460 casos en 31 condados. Tres días después, el estado informaba 497 casos en 34 condados. Para el 3 de septiembre, el número había alcanzado 540 y la transmisión había sido identificada en 36 condados.
Es decir, no estamos hablando de algunos casos aislados.
El virus está circulando ampliamente.
¿Por qué el sarampión es tan peligroso?
El sarampión suele comenzar con fiebre, tos, secreción nasal y ojos rojos. Posteriormente aparece la característica erupción cutánea.
Pero el problema es que no siempre termina allí.
El sarampión puede producir neumonía, inflamación cerebral y otras complicaciones graves. Según el Departamento de Salud estatal, aproximadamente uno de cada cinco pacientes puede necesitar hospitalización y entre uno y tres de cada 1.000 pacientes pueden morir.
Además, el virus es extraordinariamente contagioso.
Una persona infectada puede transmitirlo al respirar, toser o estornudar. El virus puede permanecer infeccioso en el aire y sobre determinadas superficies durante un período de hasta dos horas.
Esto significa que una persona susceptible puede entrar en una habitación después de que el enfermo se haya marchado y todavía quedar expuesta.
Por eso el sarampión necesita niveles extraordinariamente altos de vacunación para impedir que circule.
La importancia del 95%
Uno de los datos más importantes para comprender la crisis es la cobertura de vacunación.
Durante el año escolar 2025-2026, solamente alrededor del 93,2% de los niños de kindergarten de Pennsylvania estaban vacunados contra sarampión, paperas y rubéola (MMR).
Puede parecer un porcentaje elevado.
Pero para una enfermedad tan contagiosa como el sarampión, una cobertura inferior al 95% puede permitir que el virus encuentre suficientes personas susceptibles para comenzar a propagarse.
La situación es todavía más preocupante en determinados lugares. En aproximadamente el 40% de las escuelas del área de Philadelphia, la cobertura estaba por debajo del 95%.
Por eso, la pregunta no es simplemente cuántas personas están vacunadas.
La pregunta es dónde están las personas no vacunadas.
Si están dispersas entre una población muy inmunizada, el virus encuentra dificultades para propagarse. Si están concentradas en una misma comunidad, una sola persona infectada puede desencadenar un brote.
La vacuna funciona
La vacuna MMR es una de las herramientas de salud pública más eficaces contra el sarampión.
Pennsylvania informa que dos dosis proporcionan aproximadamente 97% de protección contra el sarampión.
Ante el brote, las autoridades estatales comenzaron campañas especiales de vacunación. Desde que comenzó la epidemia, se administraron más de 3.700 vacunas MMR en más de 100 clínicas temporales instaladas en comunidades afectadas. En agosto, los proveedores sanitarios administraron más de 46.000 dosis en Pennsylvania, frente a unas 25.000 en un mes típico.
Eso demuestra algo importante: cuando aparece el peligro, muchas personas que anteriormente no habían considerado urgente vacunarse cambian de opinión.
Las dos muertes
La parte más controvertida de la historia son las dos muertes que Pennsylvania considera asociadas al sarampión.
Ambas víctimas eran del condado de Lancaster y no estaban vacunadas, según los informes publicados por las autoridades.
Sin embargo, la naturaleza de las muertes ha provocado una fuerte discusión médica.
Uno de los casos involucró a un recién nacido cuya madre había padecido sarampión durante el embarazo. El bebé murió poco después de nacer.
El caso es complicado porque el certificado o registro inicial señaló una lesión grave del bazo como causa de muerte. La familia y las autoridades locales se encontraron posteriormente en el centro de una disputa sobre si el sarampión debía considerarse causa directa o factor contribuyente.
Esto explica parte de la discusión.
Decir que alguien “murió de sarampión” puede significar que el virus fue directamente responsable de la muerte.
Pero también puede significar que el sarampión provocó o contribuyó a una cadena de complicaciones que finalmente terminó causando la muerte.
Esa diferencia médica es importante.
Robert F. Kennedy Jr. entra en escena
La controversia adquirió una dimensión nacional cuando Robert F.Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, cuestionó públicamente las muertes que Pennsylvania había atribuido al sarampión.
Según Reuters, fuentes familiarizadas con el asunto indicaron que Kennedy pidió a la directora del CDC, Erica Schwartz, que retirara las dos muertes de las estadísticas oficiales del organismo. Posteriormente, el CDC modificó sus datos públicos y dejó de contabilizarlas mientras continúa la revisión.
El episodio provocó una reacción inmediata de funcionarios de Pennsylvania.
El gobernador Josh Shapiro defendió la evaluación de los especialistas estatales y acusó a Kennedy de politizar una emergencia de salud pública.
Kennedy, por su parte, cuestionó la clasificación realizada por Pennsylvania.
El resultado es una situación inusual: dos autoridades sanitarias están presentando al público interpretaciones diferentes sobre las mismas muertes.
¿Quién tiene razón?
Aquí es necesario separar los hechos comprobados de la controversia política.
Es un hecho que Pennsylvania informó dos muertes asociadas al sarampión.
Es también un hecho que el CDC actualmente no las incluye en su conteo nacional mientras revisa la evidencia.
Lo que continúa en discusión es si el sarampión fue la causa directa o contribuyente de ambas muertes.
Por lo tanto, sería incorrecto afirmar categóricamente que el CDC ha demostrado que Pennsylvania inventó las muertes.
Tampoco sería correcto decir que existe consenso federal absoluto en que ambas fueron causadas directamente por el sarampión.
Lo que existe es una disputa sobre la clasificación médica y epidemiológica de los fallecimientos.
Y esa disputa se volvió política.
Una batalla que llega a Washington
El enfrentamiento resulta especialmente delicado porque Kennedy tiene una larga historia de declaraciones controvertidas sobre las vacunas.
Sus críticos sostienen que la discusión sobre las muertes distrae de la cuestión principal: Estados Unidos está experimentando un resurgimiento del sarampión precisamente cuando las tasas de vacunación están disminuyendo.
Los datos nacionales son preocupantes.
Para septiembre de 2026, Estados Unidos había registrado 3.134 casos de sarampión, el nivel anual más alto en más de tres décadas.
El país había conseguido eliminar la transmisión endémica del sarampión en el año 2000, aunque posteriormente se produjeron brotes vinculados a personas que introdujeron el virus desde otros países.
La vacunación permitió mantener la enfermedad bajo control.
Ahora esa protección está debilitándose.
El problema no es solamente Pennsylvania
Pennsylvania es un ejemplo especialmente visible, pero el fenómeno es nacional.
La caída de las tasas de vacunación ha creado bolsas de población vulnerable en distintos lugares.
Esto afecta especialmente a los bebés demasiado pequeños para recibir todas sus vacunas, a algunas personas inmunodeprimidas y a quienes no pueden ser vacunados por razones médicas.
Cuando una comunidad pierde suficiente inmunidad, no solamente corren peligro quienes decidieron no vacunarse.
También pueden quedar expuestas personas que no tienen la posibilidad de protegerse mediante una vacuna.
Por eso la vacunación tiene una dimensión individual y otra colectiva.
El caso de las comunidades Amish
La región de Lancaster también tiene una importante población Amish.
La vacunación contra el sarampión ha sido históricamente más baja en algunas comunidades Amish, aunque no debe confundirse a toda la población Amish con personas no vacunadas.
Precisamente por eso las autoridades han realizado esfuerzos específicos de comunicación y vacunación.
El objetivo no es solamente convencer a quienes rechazan las vacunas.
También es llegar a personas que nunca recibieron la vacuna porque tuvieron dificultades de acceso, desconocimiento, problemas logísticos o simplemente no consideraron que fuera necesaria.
El brote ha provocado un aumento significativo de la demanda de vacunas.
¿Por qué está regresando una enfermedad que parecía derrotada?
La respuesta tiene varios componentes.
Primero, el sarampión nunca desapareció completamente del mundo.
Mientras exista circulación del virus internacionalmente, siempre existe la posibilidad de que llegue a Estados Unidos.
Segundo, la enfermedad necesita una población susceptible para propagarse.
Tercero, las dudas sobre las vacunas han aumentado.
Cuarto, las tasas de vacunación pueden esconder diferencias importantes entre comunidades.
Y quinto, cuando disminuye la inmunidad colectiva, el virus vuelve a encontrar oportunidades.
La situación de Pennsylvania demuestra que las enfermedades infecciosas no desaparecen simplemente porque una generación haya dejado de verlas.
Cuando una sociedad deja de recordar lo peligrosa que puede ser una enfermedad, puede comenzar a subestimar la herramienta que permitió controlarla.
El gran debate: ciencia contra política
Quizás el aspecto más preocupante de la crisis sea que la discusión científica se haya convertido en una batalla política.
El Departamento de Salud de Pennsylvania sostiene que está proporcionando datos epidemiológicos al gobierno federal y continúa trabajando con el CDC.
Pero la disputa pública entre Shapiro y Kennedy ha generado preguntas sobre la independencia de los datos sanitarios.
Reuters informó que funcionarios estatales señalaron que existen restricciones legales relacionadas con la privacidad que impiden compartir públicamente información médica personal de las víctimas.
Esto genera una situación complicada.
Los funcionarios deben proteger la privacidad de los pacientes.
Al mismo tiempo, el público necesita confiar en que los datos de salud pública son completos y no están siendo manipulados por razones políticas.
Una advertencia para Estados Unidos
El brote de Pennsylvania debería servir como una advertencia.
El sarampión no necesita una población completamente no vacunada.
Necesita solamente suficientes personas susceptibles para encontrar una cadena de transmisión.
Por eso el descenso del 95% al 93% puede parecer pequeño en términos estadísticos, pero puede ser importante epidemiológicamente.
En una enfermedad extremadamente contagiosa, unos pocos puntos porcentuales pueden representar miles de personas sin protección.
¿Qué puede ocurrir ahora?
Pennsylvania continuará realizando vigilancia epidemiológica y campañas de vacunación.
Los funcionarios sanitarios están recomendando que las personas comprueben si tienen las dos dosis de MMR y consulten a un profesional de salud si no conocen su estado de vacunación.
La situación de las dos muertes también puede continuar evolucionando.
Si nuevas investigaciones concluyen que el sarampión fue causa directa o contribuyente de los fallecimientos, el CDC podría modificar nuevamente sus estadísticas.
Si las autoridades federales concluyen que la evidencia no demuestra suficientemente una relación causal, las dos muertes podrían permanecer fuera del conteo nacional.
Pero independientemente de cómo termine esa disputa, existe un dato que no está en discusión: 540 personas en Pennsylvania han contraído sarampión en 2026 y 91 han sido hospitalizadas, según el Departamento de Salud estatal.
Conclusión
La crisis del sarampión en Pennsylvania es mucho más que una discusión sobre dos certificados de defunción.
Es una advertencia sobre lo rápidamente que una enfermedad prevenible puede regresar cuando disminuye la inmunidad de una población.
También es una prueba para las instituciones de salud pública.
La controversia entre Josh Shapiro y Robert F. Kennedy Jr. demuestra hasta qué punto las estadísticas sanitarias pueden convertirse en un campo de batalla político. Pero los virus no tienen partido político.
El sarampión no distingue entre demócratas y republicanos, entre comunidades rurales y urbanas, ni entre quienes confían o desconfían de Washington.
Ataca a las personas que no tienen inmunidad.
La vacuna MMR ofrece una protección extraordinariamente elevada y, según Pennsylvania, dos dosis protegen aproximadamente al 97% de las personas contra el sarampión.
La pregunta fundamental para Estados Unidos no debería ser únicamente quién tiene razón en la disputa entre Harrisburg y Washington.
La pregunta debería ser cómo evitar que el país vuelva a una época en la que una enfermedad que puede prevenirse mediante una vacuna vuelva a matar regularmente.
Pennsylvania está proporcionando una respuesta inquietante.
Cuando la inmunidad colectiva comienza a desaparecer, el pasado puede regresar con una velocidad sorprendente.
Batalla de Tucumán y Virgen de la Merced 24 de septiembre
Hay fechas que se recuerdan y hay fechas que, silenciosamente, nos recuerdan quiénes somos. El 24 de septiembre pertenece a estas últimas. No es una efeméride más ni una página inmóvil en los manuales. Es el día en que Tucumán, pequeño en el mapa, pero inmenso en coraje, cambió el destino de la Patria.
En septiembre de 1812, todo parecía inclinarse hacia la derrota. El Ejército del Norte llegaba extenuado después del Éxodo Jujeño; las fuerzas realistas avanzaban con superioridad de hombres y armamento, y Manuel Belgrano tenía una orden terminante: retirarse hasta Córdoba y abandonar Tucumán. Podía obedecer y conservarse a salvo de todo reproche. Sin embargo, escuchó la voz de este pueblo, que le pidió quedarse y ofreció cuanto tenía para defender la tierra. Hay obediencias que preservan un expediente; hay desobediencias responsables que salvan una patria.
Tucumán no esperó la libertad con los brazos cruzados. Desde la ciudad y la campaña llegaron gauchos, campesinos, mujeres, comerciantes y familias enteras. Unos aportaron caballos y ganado; otros, dinero, herramientas, alimentos o armas improvisadas. Muchos entregaron lo más valioso: su propia vida y la de sus hijos. Durante aquellos días, el pueblo dejó de ser espectador y se convirtió en ejército.
En el Campo de las Carreras, entre polvo, viento, estruendo y confusión, se libró una de las batallas decisivas de nuestra independencia. No fue una victoria ordenada ni sencilla; fue una victoria profundamente criolla, nacida del valor de soldados y milicianos que se negaron a retroceder. Allí no triunfó solamente una fuerza militar. Triunfó la voluntad de una comunidad que comprendió que, si Tucumán caía, el Norte quedaba abierto y la Revolución podía perderse.
Pero aquella jornada tuvo también un corazón espiritual. Antes del combate, Belgrano se encomendó a Nuestra Señora de la Merced. Después del triunfo dejó escrito que había sido el “día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos”. Más tarde, en la procesión, depositó su bastón de mando ante la imagen y la proclamó Generala del Ejército.
Ese gesto no disminuye el mérito de los combatientes; lo engrandece. Un verdadero conductor no se atribuye a sí mismo toda la gloria. Belgrano supo que la fe no reemplaza al coraje, pero lo sostiene; no evita la batalla, pero concede una razón para librarla; no dispensa del deber, sino que lo vuelve más alto. El hombre que había creado la Bandera se inclinó ante la Virgen porque entendía que ningún poder es grande si no sabe ponerse al servicio de algo superior.
La palabra merced significa gracia, misericordia, liberación. Por eso, la Virgen de la Merced estuvo desde sus orígenes unida a quienes padecían cautiverio. También hoy existen cadenas, aunque muchas ya no tengan hierro: la pobreza que humilla, la droga que destruye, la violencia que invade los hogares, la corrupción que roba esperanza, la soledad de nuestros mayores, la indiferencia ante la discapacidad y el rencor que divide a los argentinos. De todas esas prisiones necesitamos ser liberados.
Tal vez el mejor homenaje no consista en repetir palabras gloriosas, sino en preguntarnos si somos dignos de quienes estuvieron allí. La Patria no se defiende solamente en un campo de batalla. Se la defiende cada vez que un ciudadano cumple honestamente su tarea; cuando un maestro no abandona a un niño; cuando la justicia llega a tiempo; cuando la política vuelve a ser servicio; cuando cuidamos a quien es más vulnerable; cuando el adversario deja de ser tratado como enemigo.
Desde nuestro Valle, donde los cerros guardan antiguas voces y el silencio parece tener memoria, el 24 de septiembre vuelve a sentirse cercano. En las campanas, en las calles y en el rostro de la Virgen, Tucumán escucha todavía el rumor de aquellos hombres y mujeres. La historia no es únicamente lo que pasó: es una pregunta que el pasado formula al presente.
Hoy, como tucumano, vuelvo los ojos hacia Nuestra Señora de la Merced y le pido que proteja a esta provincia que la ama; que nos libre del miedo, de la soberbia y de la resignación; que conceda paz a nuestra Argentina y al mundo; y que nos enseñe a unirnos cuando la hora exige grandeza.
Belgrano y el pueblo tucumano nos dejaron una enseñanza que no envejece: la libertad comienza cuando alguien decide no retirarse de su deber. Aquel 24 de septiembre, Tucumán no preguntó si era posible. Hizo lo que debía. Y porque lo hizo, la Patria pudo seguir soñando.
El caso de Lindsay Clancy se convirtió en uno de los procesos criminales más conmocionantes de Estados Unidos. No solamente porque una madre fue acusada de matar a sus tres hijos pequeños, sino porque prácticamente toda la controversia jurídica gira alrededor de una pregunta difícil de responder: ¿qué ocurre cuando una persona comete un crimen terrible mientras sufre una enfermedad mental tan grave que, según la defensa, ya no puede distinguir correctamente entre lo que está bien y lo que está mal?
El juicio se desarrolló en Plymouth County Superior Court, Massachusetts, ante el juez William Sullivan. Clancy, una exenfermera de maternidad de 36 años, no negó haber causado la muerte de sus hijos. Su defensa sostuvo, sin embargo, que en ese momento sufría una grave psicosis posparto y que, por lo tanto, no debía ser considerada penalmente responsable. La fiscalía presentó una interpretación completamente diferente: Clancy habría planificado los asesinatos y sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
Y ahora, en septiembre de 2026, el juicio llegó a un punto extraordinario: el jurado no consiguió alcanzar un veredicto unánime y el juez declaró el juicio nulo (mistrial) después de más de 38 horas de deliberaciones. La fiscalía todavía podría intentar llevar nuevamente a Clancy a juicio.
La tragedia de Duxbury
Todo comenzó el 24 de enero de 2023, en Duxbury, Massachusetts.
Clancy vivía allí con su esposo, Patrick, y sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de apenas 8 meses. Ese día, la policía recibió una llamada relacionada con una mujer que había caído desde una ventana del segundo piso.
La mujer era Lindsay.
Dentro de la vivienda, los primeros socorristas encontraron a los tres niños. Los menores fueron trasladados a hospitales, pero murieron. Los investigadores determinaron posteriormente que los tres habían fallecido por asfixia.
Clancy había sobrevivido a la caída, aunque sufrió lesiones gravísimas que posteriormente la dejaron paralizada.
Desde las primeras horas de la investigación, la tragedia presentó dos historias diferentes.
Una era la de una madre que había asesinado deliberadamente a sus tres hijos.
La otra era la de una mujer profundamente enferma que había entrado en un estado psicótico después del nacimiento de su tercer hijo y que, según la defensa, había perdido el contacto con la realidad.
Esa diferencia terminó convirtiéndose en el centro absoluto del juicio.
Una madre con problemas psicológicos
Uno de los elementos más importantes del proceso fue la historia de salud mental de Clancy.
Después del nacimiento de Callan, en mayo de 2022, su estado psicológico comenzó a deteriorarse. Según los testimonios presentados durante el juicio, sufrió depresión severa, pensamientos suicidas y otros síntomas preocupantes.
Buscó ayuda médica en varias oportunidades.
A comienzos de enero de 2023 incluso fue internada en una institución psiquiátrica. Sin embargo, después de la evaluación fue considerada suficientemente estable como para regresar a su casa.
Poco después ocurrió la tragedia.
La defensa utilizó estos antecedentes para sostener que el sistema médico había tenido numerosas oportunidades para reconocer la gravedad de su enfermedad y que no lo hizo adecuadamente.
Sus abogados también cuestionaron el tratamiento farmacológico que recibió. Según su argumento, Clancy había sido medicada con numerosos medicamentos psiquiátricos y su estado podía haberse agravado por una combinación de fármacos y una enfermedad que no había sido correctamente diagnosticada.
La defensa llegó a sostener que sufría una combinación de psicosis posparto, depresión grave y un trastorno bipolar que no había sido diagnosticado.
La versión de la fiscalía
La fiscalía presentó una imagen radicalmente distinta.
Los fiscales no negaron que Clancy tuviera problemas psicológicos. El punto fundamental era otro: tener depresión o incluso graves problemas de salud mental no significa automáticamente ser legalmente irresponsable por un asesinato.
La acusación sostuvo que Clancy sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Uno de los elementos que los fiscales destacaron fue la conducta de Clancy antes de los asesinatos. Según la teoría de la acusación, envió a su marido fuera de la casa y creó una ventana de tiempo en la que podía quedarse sola con los niños.
Para los fiscales, esto era evidencia de planificación.
La acusación también sostuvo que Clancy había decidido matar a sus hijos porque los veía como un obstáculo para terminar con su propio sufrimiento. En otras palabras, según esa interpretación, ella habría tomado una decisión consciente y deliberada.
La fiscalía trató de demostrar que Clancy estaba deprimida, pero no psicótica al punto de perder la capacidad de comprender la realidad.
Esta distinción fue fundamental.
La defensa: “no era ella misma”
El abogado defensor Kevin Reddington presentó el caso desde una perspectiva completamente diferente.
Su argumento fue que Lindsay Clancy no era simplemente una mujer deprimida que tomó una decisión horrible. Según la defensa, estaba atravesando una crisis psicótica extrema.
Uno de los expertos psiquiátricos que declaró en el juicio fue el reconocido especialista Phillip Resnick. Según la información presentada durante el proceso, Resnick consideró que Clancy estaba “francamente psicótica” cuando ocurrieron los asesinatos.
La defensa también habló de alucinaciones auditivas y de una voz que, según el testimonio presentado, la habría impulsado a cometer los asesinatos.
El objetivo era demostrar que la conducta de Clancy no podía analizarse como la de una persona racional que simplemente decidió matar.
La pregunta era si su enfermedad había destruido su capacidad para comprender la naturaleza de sus actos o su carácter moral.
Patrick Clancy: el testimonio más doloroso
Uno de los momentos emocionalmente más difíciles del juicio fue el testimonio de Patrick Clancy, el padre de los tres niños y entonces esposo de Lindsay.
Patrick describió el momento en que regresó a la casa y descubrió la tragedia.
Su testimonio fue particularmente importante porque la defensa necesitaba mostrar cómo había cambiado Lindsay durante los meses anteriores.
Patrick también había sido testigo del deterioro psicológico de su esposa.
Pero su posición pública fue extraordinariamente compleja.
A diferencia de muchas personas que exigían una condena severa, Patrick manifestó que perdonaba a Lindsay y expresó la convicción de que estaba gravemente enferma.
Su actitud introdujo una dimensión humana extraordinaria al juicio: el padre que había perdido a sus tres hijos no estaba necesariamente pidiendo venganza contra la mujer acusada de matarlos.
Eso no significa que el crimen dejara de ser terrible. Significa que Patrick veía simultáneamente a Lindsay como responsable de una tragedia y como una persona profundamente enferma.
El problema jurídico
El juicio no consistía simplemente en decidir si Lindsay había causado las muertes.
Eso prácticamente no estaba en discusión.
La cuestión era su responsabilidad criminal.
La defensa sostuvo que debía ser considerada no responsable debido a su estado mental.
La fiscalía sostuvo que debía ser declarada culpable de asesinato.
Los jurados podían considerar diferentes niveles de responsabilidad criminal, incluidos cargos de asesinato en primer o segundo grado y homicidio involuntario, además de la posibilidad de determinar que no era penalmente responsable debido a una enfermedad mental.
La diferencia en las consecuencias podía ser enorme.
Una condena por asesinato en primer grado podía significar cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Una conclusión de falta de responsabilidad criminal, en cambio, podía conducir a su internación en una institución psiquiátrica, dependiendo de las decisiones posteriores de las autoridades y de las evaluaciones médicas.
Por eso, el juicio no era simplemente una batalla entre “culpable” e “inocente”.
Era una batalla sobre qué significa ser responsable de un acto cuando la mente está gravemente enferma.
Más de 80 testigos y cientos de pruebas
El proceso fue extraordinariamente complejo.
Según Associated Press, durante más de cuatro semanas de testimonios se presentaron más de 80 testigos y alrededor de 300 elementos de prueba. Hubo especialistas médicos, familiares, policías, profesionales de salud mental y otros testigos.
Los expertos no estuvieron de acuerdo.
Algunos respaldaron la interpretación de la defensa sobre la psicosis.
Otros consideraron que Clancy no presentaba un estado psicótico suficientemente grave como para eliminar su responsabilidad criminal.
Esta diferencia entre expertos fue crucial.
La medicina podía explicar por qué una persona actuó de determinada manera, pero el tribunal tenía que determinar si esa explicación alcanzaba el estándar jurídico necesario para eliminar la responsabilidad penal.
El jurado se divide
Después de semanas de testimonios, el jurado comenzó sus deliberaciones el 27 de agosto de 2026.
Y rápidamente quedó claro que el caso no tendría una resolución sencilla.
Los jurados deliberaron durante días sin conseguir un acuerdo.
En determinado momento comunicaron al juez que estaban bloqueados. El juez William Sullivan les pidió que continuaran deliberando.
Posteriormente utilizó una instrucción conocida como Tuey-Rodriguez charge, destinada a recordar a los jurados la importancia de continuar discutiendo de buena fe para intentar alcanzar una decisión unánime.
Pero el desacuerdo continuó.
Según reportes de los últimos días, 11 jurados parecían estar de acuerdo en una posición mientras un jurado mantenía una postura diferente. La defensa pidió que ese miembro fuera apartado, alegando que no estaba siguiendo correctamente las instrucciones del tribunal sobre la “duda razonable”.
El juez rechazó la solicitud después de examinar la situación.
El juicio termina sin veredicto
Finalmente llegó el desenlace.
Después de aproximadamente siete días de deliberaciones y más de 38 horas de discusión, el jurado no logró alcanzar unanimidad.
El 4 de septiembre de 2026, el juez indicó que debía declararse un juicio nulo debido al estancamiento del jurado. Sin embargo, la defensa solicitó una oportunidad para presentar una apelación de emergencia ante el Tribunal Judicial Supremo de Massachusetts, cuestionando el manejo del jurado. El juez concedió inicialmente un breve plazo para esa presentación.
Por lo tanto, es importante aclarar algo: un mistrial no significa que Lindsay Clancy haya sido declarada inocente.
Tampoco significa que haya sido declarada culpable.
Significa que el proceso terminó sin un veredicto válido.
¿Habrá un segundo juicio?
Esta es ahora la gran pregunta.
En términos generales, un juicio nulo provocado por un jurado bloqueado puede permitir a la fiscalía intentar nuevamente el proceso. La fiscalía podría solicitar un nuevo juicio, negociar un acuerdo con la defensa o eventualmente decidir no continuar.
Los fiscales enfrentan una situación complicada.
Por un lado, el caso produjo una enorme conmoción pública y las muertes de tres niños son extremadamente graves.
Por otro, el primer juicio mostró que convencer a los doce miembros de un jurado sobre la responsabilidad criminal de Clancy puede ser extraordinariamente difícil.
La defensa, por su parte, puede interpretar el estancamiento como evidencia de que existe una duda profunda y legítima sobre la responsabilidad de su cliente.
El debate sobre la psicosis posparto
Más allá de Lindsay Clancy, el caso provocó una discusión nacional sobre la salud mental después del parto.
La psicosis posparto es una condición psiquiátrica poco frecuente pero potencialmente extremadamente grave. Puede incluir delirios, alucinaciones, confusión y pérdida de contacto con la realidad.
El caso Clancy puso sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿los sistemas médicos reconocen y tratan suficientemente rápido los síntomas de las mujeres después del parto?
La defensa sostiene que el sistema falló.
La acusación, en cambio, advierte contra utilizar una enfermedad mental como explicación automática de un asesinato.
Ambas cuestiones pueden ser verdaderas simultáneamente: una persona puede estar gravemente enferma y, dependiendo de su estado mental concreto en el momento del crimen, seguir siendo legalmente responsable.
El fantasma del caso Andrea Yates
El proceso también fue comparado con el famoso caso de Andrea Yates, la mujer de Texas que en 2001 asesinó a sus cinco hijos mientras sufría una enfermedad mental severa.
El caso Yates provocó una enorme discusión sobre la psicosis posparto, la responsabilidad criminal y la capacidad del sistema sanitario para identificar enfermedades psiquiátricas graves.
Pero existen diferencias jurídicas y fácticas importantes entre ambos procesos.
Lo que tienen en común es una pregunta que continúa siendo extraordinariamente difícil: ¿cómo debe reaccionar la justicia cuando una madre mata a sus hijos y existen pruebas de que su mente podía estar profundamente alterada?
Una tragedia sin final
El caso Lindsay Clancy no terminó con el esperado momento televisivo de un jurado pronunciando “culpable” o “no culpable”.
Terminó con silencio.
Con doce personas incapaces de ponerse de acuerdo.
Con una familia que perdió tres niños.
Con un padre que públicamente habló de perdón.
Con una mujer gravemente discapacitada que permanece en el centro de una batalla jurídica.
Y con una sociedad dividida entre dos explicaciones.
Para la fiscalía, Lindsay Clancy cometió tres asesinatos y debe responder ante la justicia.
Para la defensa, Lindsay Clancy era una mujer atrapada en una enfermedad mental devastadora que destruyó su percepción de la realidad.
El jurado no pudo resolver esa contradicción.
Y precisamente por eso el caso resulta tan perturbador.
No se trata únicamente de decidir qué castigo merece una persona que mató a sus hijos. Se trata de determinar cuánto puede modificar una enfermedad mental la responsabilidad moral y jurídica de un ser humano.
Por ahora, esa pregunta permanece abierta.
El juicio nulo no borra la tragedia de Duxbury. Tampoco establece la inocencia de Clancy. Simplemente significa que el sistema judicial no consiguió obtener la unanimidad necesaria para dictar una sentencia.
El próximo capítulo dependerá de los tribunales y de la decisión de los fiscales. Un nuevo juicio es posible, aunque también podrían existir otras salidas legales.
Lo que parece indiscutible es que el caso Lindsay Clancy continuará siendo estudiado durante años por abogados, psiquiatras y especialistas en salud mental. Su impacto probablemente excederá ampliamente el destino de una sola acusada, porque ha colocado ante el público una cuestión incómoda: ¿dónde termina la enfermedad mental y dónde comienza la responsabilidad criminal?
Y en este caso, hasta el jurado que escuchó durante semanas todas las pruebas no pudo encontrar una respuesta unánime.
Winston Churchill condenó públicamente la neutralidad irlandesa en la Segunda Guerra Mundial como una traición mortal, incluso mientras Dublín facilitaba secretamente el regreso de los aviadores aliados accidentados a través de la frontera para que se reincorporaran al combate.
Esta política, conocida internamente en Irlanda como «La Emergencia», fue impulsada por el Taoiseach Éamon de Valera y alteró radicalmente la relación entre Londres y Dublín.
El principal motivo de la furia británica fue la pérdida de los puertos del tratado. En 1938, como parte de un acuerdo comercial anglo-irlandés, Gran Bretaña había devuelto tres bases navales de aguas profundas —Berehaven, Cobh y Lough Swilly— al control irlandés. Al comenzar la Batalla del Atlántico, Winston Churchill necesitaba desesperadamente estos puertos para reabastecer de combustible a los destructores que protegían a los vulnerables convoyes mercantes de los submarinos alemanes.
Mapa de los tres estratégicos puertos de aguas profundas que Gran Bretaña devolvió a Irlanda en 1938, un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Fotografía de Zello, bajo licencia CC BY-SA 3.0.
De Valera se negó a arrendarlos de nuevo, argumentando que hacerlo convertiría a Irlanda en un objetivo legítimo para la Luftwaffe y arrastraría al recién independizado estado a una guerra para la que carecía de capacidad militar. Churchill consideró esta negativa como la causa directa de la muerte de innumerables marineros británicos en el Atlántico.
Más allá de las fricciones diplomáticas, Irlanda practicó una neutralidad claramente benevolente, con una marcada inclinación hacia los Aliados. La Dirección de Inteligencia Militar irlandesa, G2, colaboró ampliamente con el MI5 y el MI6. Mientras que los aviadores aliados accidentados eran devueltos al Reino Unido, los aviadores alemanes eran internados rigurosamente en el campo de Curragh durante toda la guerra. Dublín incluso autorizó el “Corredor de Donegal”, una ruta de vuelo secreta sobre el espacio aéreo irlandés que permitía a los hidroaviones británicos con base en Irlanda del Norte cazar submarinos alemanes sobre el Atlántico. Más de 40.000 ciudadanos irlandeses también se ofrecieron como voluntarios para servir en las Fuerzas Armadas británicas.
A pesar de esta cooperación encubierta, las relaciones públicas tocaron fondo en 1945. Tras el suicidio de Adolf Hitler, De Valera visitó al enviado alemán en Dublín para expresar sus condolencias oficiales. Consideraba que esto era un cumplimiento necesario del estricto protocolo diplomático para una nación neutral, pero para Gran Bretaña y el resto del mundo, pareció una muestra de insensibilidad moral.
La tensión culminó en mayo de 1945. En su discurso de victoria mundial, Churchill lanzó un ataque mordaz y sarcástico contra Irlanda, afirmando que Gran Bretaña habría estado justificada al tomar los puertos irlandeses por la fuerza. De Valera respondió con un discurso radiofónico notablemente comedido, reconociendo el liderazgo de Churchill durante la guerra y defendiendo el derecho de Irlanda a afirmar su soberanía, tan duramente conquistada, manteniéndose al margen del conflicto. La serena réplica de De Valera le granjeó un inmenso apoyo interno y consolidó la independencia irlandesa en la práctica, no solo en el papel.
En Pennsylvania se han producido dos muertes asociadas al sarampión en 2026, las primeras relacionadas con esta enfermedad en el estado en aproximadamente 35 años. Ambas personas no estaban vacunadas y eran del condado de Lancaster.
La situación es especialmente preocupante porque el sarampión había sido prácticamente eliminado de Estados Unidos gracias a la vacunación. Ahora está reapareciendo porque hay comunidades donde la cobertura de vacunación ha descendido por debajo del nivel necesario para mantener la inmunidad colectiva.
¿Por qué puede matar el sarampión?
El sarampión no es simplemente una enfermedad infantil con fiebre y manchas. Es un virus extremadamente contagioso que puede provocar:
Neumonía, una de las complicaciones más importantes.
Inflamación cerebral (encefalitis), que puede producir daño neurológico permanente o muerte.
Deshidratación y complicaciones graves por la infección.
Una alteración temporal del sistema inmunitario que puede hacer que el organismo sea más vulnerable a otras infecciones.
El Departamento de Salud de Pennsylvania indica que aproximadamente 1 a 3 personas por cada 1.000 casos de sarampión pueden morir, aunque el riesgo depende mucho de la edad, el estado inmunitario y el acceso a atención médica. Cerca de uno de cada cinco casos puede requerir hospitalización.
¿Qué está pasando específicamente en Pennsylvania?
El brote comenzó a crecer significativamente en la región de Lancaster-Lebanon, y posteriormente se extendió a otros lugares.
Al 3 de septiembre de 2026, Pennsylvania había confirmado 540 casos en 36 condados, con 91 hospitalizaciones y dos muertes asociadas al sarampión.
Un factor importante es la disminución de la vacunación. Durante el año escolar 2025-2026, la cobertura estatal de la vacuna MMR entre niños de kindergarten cayó al 93,2%. Eso es importante porque se considera que aproximadamente 95% de cobertura es necesaria para mantener una protección comunitaria suficientemente fuerte contra un virus tan contagioso.
Una controversia sobre las dos muertes
Hay además una controversia política y médica bastante importante.
El Departamento de Salud de Pennsylvania considera que las dos muertes están asociadas al sarampión. Sin embargo, funcionarios federales, incluido el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., cuestionaron inicialmente que el sarampión fuera la causa de las muertes. El CDC posteriormente no incluyó esas dos muertes en su conteo nacional mientras revisaba la evidencia.
Uno de los casos es particularmente complejo: se trata de un recién nacido cuya madre había sufrido una infección grave de sarampión durante el embarazo. El bebé murió después del nacimiento y se ha informado que una lesión del bazo fue registrada como causa de muerte, mientras que las autoridades estatales consideran que existe una relación con el sarampión.
Por eso es más preciso decir “muertes asociadas al sarampión” que afirmar que existe consenso federal absoluto sobre la causa directa de ambas.
Lo más importante: se pueden prevenir
La buena noticia es que el sarampión es altamente prevenible mediante la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola). Dos dosis proporcionan aproximadamente 97% de protección contra el sarampión.
El problema actual de Pennsylvania no es que el virus se haya vuelto más mortal. El problema es que hay más personas susceptibles a infectarse porque la protección de la población ha disminuido.
Y cuando un virus tan contagioso encuentra una comunidad con suficientes personas sin inmunidad, puede propagarse rápidamente.
Alguna vez ya había escrito sobre esta cuestión marchosa pero, que fuera rescatada como título para una marcha real me da pie para recordar ese pequeño contenido al que seguro se apeló como disparador silencioso con la certeza de que el mismo estaría sonando en las cabezas de los marchantes. En la versión 1981 de la marcha insignia de la canción de protesta se destacaba la bronca porque roba el asaltante pero también roba el comerciante, aun cuando la intención de comparación hubiera sido hacia un comerciante dueño de precios inescrupulosos, en definitiva es comercio (un acuerdo entre dos partes). Una exitosa marcha juvenil crucifica la libertad de comerciar y disponer de los bienes propios. La estigmatización de la circulación monetaria en un simple verso de éxito.
Quizás solo por coincidencia una marcha anterior, la de Hugo del Carril en un verso en declive previo a la doble repetición reafirmante del nombre del dueño del movimiento como enarbolador de la idea, dejaba en claro que el capital debía ser combatido.
Nada menos que el capital o sea en definitiva propiedad privada o quizás mejor definido aún el potencial necesario para el impulso de cualquier actividad emprendedora o económica.
Marchas puestas a disposición de la efusividad juvenil o de la efervescencia de las masas. Qué mejor que repitan hasta el hartazgo los postulados de la inactividad y la resignación del derecho a la propiedad privada.
Y así finalmente llegamos a uno de los símbolos de la miseria usado como título de la queja.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ante la Asamblea General de la ONU, que debe tomar una “gran decisión” sobre Irán: si llegar a un acuerdo que ponga fin a la guerra o “aniquilar” a la República Islámica.
En la misma intervención, sin embargo, el mandatario opinó que habrá un acuerdo para poner fin a la guerra después de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre.
“Debo tomar una gran decisión”, expresó el mandatario. “¿Alcanzar un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse (…) o aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente?”, prosiguió el mandatario.
“¿Los empujo al infierno sin ninguna posibilidad de sobrevivir y sin esperanza de alcanzar grandeza alguna en el futuro o para las próximas generaciones?”,agregó.
El mandatario añadió que cree que habrá un acuerdo después de las elecciones porque los iraníes “están esperando para ver” cómo le va a Trump en las elecciones.
Durante su intervención, aseguró además que la Armada estadounidense ha escoltado recientemente más de 1.000 millones de barriles de petróleo por el estrecho de Ormuz, donde, a pesar del bloqueo iraní, dijo que “está fluyendo más petróleo que en cualquier otro momento desde el inicio de la guerra”.
La historia de Joseph Moore, un agente de 38 años contratado recientemente por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), terminó de manera trágica después de que la agencia le comunicara que sería despedido. Su muerte, ocurrida en Filadelfia, ha abierto interrogantes sobre el acelerado proceso de contratación de nuevos agentes de ICE y sobre las consecuencias personales que puede tener la pérdida de una carrera profesional para alguien que había convertido el trabajo policial en el centro de su vida.
Según una investigación publicada el 15 de septiembre de 2026 por The Washington Post, Moore había soñado desde adolescente con dedicarse a las fuerzas del orden. En 2020 escribió a autoridades de una localidad de Pensilvania que la actividad policial estaba en su sangre y que no imaginaba otra profesión para él. Antes de llegar a ICE, sin embargo, había tenido dificultades para mantener empleos en organismos policiales. Dos agencias lo habían despedido y otras habían rechazado sus solicitudes.
La oportunidad llegó durante la enorme campaña de contratación emprendida por ICE en 2025. La expansión se produjo después de que el Gobierno federal recibiera nuevos recursos destinados a incrementar considerablemente el número de agentes de la agencia. Entre los incentivos ofrecidos figuraban bonos de contratación de hasta 50.000 dólares.
Moore fue uno de los miles de candidatos incorporados durante aquella expansión y comenzó a trabajar como oficial encargado de deportaciones. Según el reportaje, aproximadamente 12.000 nuevos empleados recibieron ofertas dentro de esa campaña. La contratación se produjo con una rapidez extraordinaria y antiguos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional cuestionaron posteriormente si todos los candidatos habían recibido una investigación de antecedentes suficientemente rigurosa.
Las dudas sobre la contratación
La cuestión del proceso de selección constituye uno de los elementos centrales del caso.
Un denunciante de ICE había advertido en agosto de 2025 a la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional que el enorme aumento de contrataciones estaba sobrecargando los procedimientos de verificación. Según la información citada por The Washington Post, se habían producido casos en los que candidatos comenzaban a trabajar antes de completar determinadas comprobaciones de antecedentes.
Posteriormente, ICE comenzó a despedir a algunos de los nuevos agentes. Tres exfuncionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron al periódico que algunos despidos estaban relacionados con problemas que, según ellos, deberían haber sido detectados durante el proceso de selección, además de cuestiones de desempeño.
Moore se encontraba entre ellos.
La notificación de despido
A finales de agosto, ICE comunicó a Moore que iba a ser despedido y le indicó que acudiera a la oficina de la agencia en Filadelfia.
Dos funcionarios federales citados por The Washington Post señalaron que ICE había encontrado problemas en su historial profesional, entre ellos sus anteriores despidos de organismos policiales.
La familia de Moore ofreció posteriormente algunos detalles diferentes sobre el momento de la decisión. Según sus declaraciones al periódico, el aviso de terminación llegó prácticamente un año después de su incorporación a ICE y pocos días después de que Moore presentara una reclamación relacionada con un accidente automovilístico.
Estas circunstancias forman parte de la información proporcionada por la familia y no deben confundirse con conclusiones oficiales sobre las causas de su muerte.
La muerte en Filadelfia
El 28 de agosto, Moore acudió a las inmediaciones de la oficina de ICE en Filadelfia. De acuerdo con la policía de Filadelfia, llevaba un arma y los agentes policiales intentaron detener la situación.
La investigación policial determinó que Moore murió por una herida de bala autoinfligida. La oficina del médico forense de Filadelfia registró la muerte como suicidio.
ICE posteriormente comunicó la muerte a los agentes de deportación y señaló que el incidente estaba siendo investigado. La agencia expresó sus condolencias a la familia y dijo que proporciona servicios de asesoramiento y apoyo a sus empleados.
Sin embargo, la familia de Moore ha cuestionado algunos aspectos de la reconstrucción de los acontecimientos. En declaraciones al Washington Post, sus familiares dijeron que Moore estaba hablando por teléfono con funcionarios de ICE durante sus últimos momentos y sostuvieron que uno de esos funcionarios creía que la situación se había calmado antes de que interviniera la policía.
El Departamento de Policía de Filadelfia respondió que ninguno de sus agentes disparó durante el incidente y anunció una revisión interna de la actuación policial.
Una carrera marcada por dificultades
La historia profesional de Moore también ha generado preguntas.
Según documentos laborales y judiciales citados por el periódico, había tenido conflictos con algunos de sus anteriores empleadores. En uno de los episodios, ocurrido en Pensilvania, fue investigado después de detener a un funcionario de una cárcel durante una disputa relacionada con un detenido.
En otro empleo, una autoridad municipal decidió despedirlo después de cuestiones relacionadas con informes policiales, equipamiento y su asistencia a una audiencia judicial. La familia de Moore ha defendido su actuación y ha presentado una versión diferente de algunos de esos episodios.
Lo que parece claro es que su trayectoria en las fuerzas del orden había sido complicada mucho antes de su incorporación a ICE.
El debate sobre las contrataciones de ICE
La muerte de Moore llega en medio de una transformación considerable de ICE.
La administración de Donald Trump impulsó una expansión de la agencia destinada a aumentar su capacidad para detener y deportar inmigrantes. La contratación masiva buscaba incrementar rápidamente el número de agentes disponibles.
Pero una expansión de semejante magnitud plantea una cuestión fundamental: ¿cómo puede una agencia incorporar miles de personas rápidamente sin sacrificar los controles necesarios para garantizar que quienes reciben autoridad policial están adecuadamente preparados y evaluados?
Antiguos funcionarios citados por The Washington Post consideran que la velocidad de las contrataciones creó dificultades. Un exagente también dijo al periódico que ICE estaba sometida a una enorme presión para realizar arrestos y cumplir objetivos operativos.
ICE, por su parte, no ha reconocido públicamente que la contratación de Moore haya sido la causa de su muerte. Tampoco existe una conclusión oficial que establezca que el despido provocó por sí solo su decisión. La relación entre ambos acontecimientos es una cuestión que debe tratarse con cautela.
Una tragedia familiar
Más allá del debate político sobre ICE, existe una dimensión humana difícil de ignorar.
Moore tenía 38 años y dos hijos. Para él, según personas que lo conocieron, trabajar en las fuerzas del orden no era simplemente un empleo. Era la carrera que había buscado durante años.
La pérdida de un trabajo puede representar un golpe económico y emocional importante, especialmente cuando una persona identifica profundamente su identidad con una profesión. Pero en un caso de suicidio, sería incorrecto atribuir la muerte a una única causa sin evidencia suficiente. Las decisiones de una persona en una crisis de este tipo pueden involucrar numerosos factores personales y psicológicos que desde fuera no siempre pueden conocerse.
Por eso, el caso de Moore debe ser analizado con respeto tanto hacia su familia como hacia los hechos disponibles.
Las preguntas que quedan
La muerte de Joseph Moore deja varias preguntas abiertas.
¿Debió ICE haber detectado antes los problemas existentes en su historial profesional? ¿Fue adecuado el procedimiento utilizado para contratar a miles de agentes en tan poco tiempo? ¿Qué ocurrió exactamente durante las últimas conversaciones de Moore con los funcionarios de la agencia? ¿La revisión interna de la policía de Filadelfia aportará información adicional?
Y quizá la pregunta institucional más importante sea si una expansión tan rápida de una fuerza policial federal puede realizarse manteniendo estándares rigurosos de selección, entrenamiento y supervisión.
Por ahora, la información disponible establece que Moore murió el 28 de agosto de 2026 y que las autoridades de Filadelfia clasificaron su muerte como suicidio. Su familia ha expresado dudas sobre algunos aspectos de lo ocurrido, mientras ICE y la policía mantienen sus propias investigaciones y revisiones.
La tragedia de Joseph Moore no debería reducirse simplemente a una disputa política sobre inmigración. Es también la historia de un hombre que buscó durante años una carrera en la aplicación de la ley, consiguió finalmente incorporarse a una de las agencias federales más importantes del país y, menos de un año después, recibió la noticia de que perdería ese puesto.
Su muerte ha convertido una crisis personal en una cuestión pública sobre contratación, supervisión, responsabilidad institucional y el costo humano de una expansión acelerada de una agencia federal. El debate sobre esas cuestiones continuará, pero las circunstancias exactas de los últimos momentos de Moore deberán determinarse a partir de investigaciones y evidencias, no de especulaciones.
El senador Mitch McConnell (republicano por Kentucky), con semblante distante, fue visto cambiando su voto después de que los republicanos sentados a su lado le aconsejaran hacerlo.
McConnell regresó al Senado a principios de esta semana y, el miércoles, se le vio siguiendo el consejo de otros republicanos en el Comité de Agricultura del Senado durante la revisión del proyecto de ley conocido como Ley Agrícola 2.0. Según informes de The Hill, el comité, controlado por los republicanos, aprobó por un estrecho margen la Ley Agrícola 2.0 con 12 votos a favor y 11 en contra, resultado que se habría revertido si el voto inicial de McConnell no hubiera cambiado.
En un video que circula en X, se escucha claramente a McConnell votar en contra durante la revisión. Los subtítulos del video incluso captaron el “no”, pero se pudo ver a los republicanos que rodeaban a McConnell, incluido el presidente del comité, el senador John Boozman (republicano por Arkansas), inclinándose y murmurando justo después de que McConnell votara en contra. McConnell cambió su voto a “sí” después de que su voto inicial inquietara a los republicanos a su alrededor. Boozman también se inclinó y le susurró algo a McConnell antes de que comenzara la votación.
Según The Hill, los demócratas se opusieron a la enmienda debido a una disposición que obligaría a los estados a ayudar a cubrir el costo del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Boozman defendió la disposición argumentando que la intención era brindar a los estados “la ayuda que necesitaban, ponerlos bajo control, donde no tuvieran tasas de error del 20-25 por ciento”, señaló The Hill.
En línea, los observadores criticaron el cambio de postura de McConnell después de que Boozman se inclinara. El comentarista político progresista Mike Nellis reaccionó: “Esto es ridículo”, en una publicación en X. La escritora y editora Laura Bassett lo describió en tono de broma como “abuso de ancianos”.
“El gran vegetal del Senado”, bromeó el locutor de radio y comentarista político canadiense Dean Blundell. “¡Vaya!”.
El influyente político de derecha Nick Sortor también se mostró alarmado, escribiendo que McConnell es “literalmente un senador títere en este momento”.
Tras la votación, la cuenta X de McConnell publicó un comunicado que decía: “Quiero felicitar al presidente Boozman por su trabajo en la Ley Agrícola… Me enorgullece haber votado a favor de la Ley Agrícola en nombre de las familias agricultoras trabajadoras de Kentucky. Los agricultores estadounidenses son la piedra angular de nuestra nación”.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuestionó desde Estados Unidos el supuesto “milagro económico”del gobierno de Javier Milei y aseguró que la Argentina está atravesando “una verdadera catástrofe”, durante un desayuno de alto nivel ofrecido por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
“No solo no hay un milagro, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”, afirmó el mandatario bonaerense en su segundo día de visita a los Estados Unidos, según informó la gobernación.
Kicillof participó del encuentro convocado por Mamdani en la Gracie Mansion, la residencia oficial de los alcaldes de la ciudad de Nueva York, junto al presidente de España, Pedro Sánchez, empresarios y representantes de grupos inversores internacionales.
Del desayuno participaron también otros representantes de distintas delegaciones que asisten hoy a la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), entre ellos, Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y Mia Amor Barbados Mottley, primera ministra de Barbados.
“Quiero aprovechar esta reunión para referirme a la propaganda que se ha intentado instalar en el mundo sobre que hay un ‘milagro económico’ en la Argentina”, afirmó el mandatario bonaerense según reprodujo la gobernación.
En ese sentido, sostuvo: “No solo no hay un milagro, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”.
Kicillof también se refirió a las transformaciones internacionales y consideró que la Argentina tiene posibilidades de aprovechar el nuevo escenario global por sus capacidades productivas, científicas e industriales.
“Estamos atestiguando un cambio en el orden mundial y una profunda revolución tecnológica.Con todas sus capacidades científicas e industriales, la Argentina tiene muchas oportunidades en este nuevo contexto, pero Milei las está desperdiciando por llevar adelante un plan de subordinación a las grandes potencias”,afirmó.
El gobernador bonaerense sostuvo además que el escenario internacional todavía está en proceso de transformación y planteó la necesidad de construir alternativas desde los países y sus sociedades.
“El nuevo orden mundial no está escrito.Esta reunión tiene ese objetivo: pensar desde nuestros pueblos, en conjunto, un orden mundial que reconozca la justicia social, la soberanía de los países y una mayor igualdad”, concluyó Kicillof.
Al mismo tiempo, el gobernador publicó en su cuenta de X que también mantuvo reuniones “con fondos de inversión internacionales que tienen títulos de nuestra provincia y participaron de la reestructuración de nuestra deuda bonaerense”.
“Seguimos trabajando para defender los intereses de nuestra provincia con la convicción de que necesitamos una Argentina que vuelva a crecer y generar oportunidades”.
Tierra del Fuego, que considera a las islas Malvinas como parte de su territorio, respaldó la iniciativa del presidente Javier Milei de instalar una base militar en ese distrito cercano al archipiélago del Atlántico sur bajo ocupación británica.
“Valoramos la decisión de avanzar con la Base Naval Integrada. Fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y nuestra proyección antártica reafirma la importancia estratégica de Tierra del Fuego”, dijo el gobernador de esa provincia, Gustavo Melella, en un mensaje en redes sociales.
El jefe de Estado anunció en la noche del jueves un plan para instalar una gran base militar y logística en Tierra del Fuego, cuyo Gobierno ha cuestionado varias veces al Poder Ejecutivo Nacional por su supuesta débil defensa de los intereses de Argentina en la disputa con el Reino Unido por la soberanía de las islas, situadas a 13.000 kilómetros de Londres y a 464 kilómetros del territorio continental argentino.
“Como gobernador de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, destaco el cambio de posición del Gobierno nacional respecto de la causa de nuestras Islas Malvinas”, afirmó Melella.
El mandatario provincial sostuvo que, para concretar la construcción de la base naval, “será indispensable establecer presupuesto, plazos y una articulación efectiva con la provincia”.
Melella dijo que también se necesita “fortalecer las herramientas para impedir la explotación ilegítima de los recursos naturales” que forman parte del territorio argentino y provincial.
“No puede existir una política nacional sobre Malvinas que se construya sin Tierra del Fuego. Por eso solicitaremos formalmente una mayor apertura al diálogo y la participación efectiva de nuestra provincia en cada decisión que se adopte sobre las Islas y el Atlántico Sur”, sostuvo
Cuando se menciona a John Wayne Gacy, inmediatamente aparece la imagen de uno de los criminales más siniestros de la historia de Estados Unidos: un hombre que durante años consiguió mantener una apariencia de ciudadano respetable mientras asesinaba jóvenes y enterraba muchos de sus cuerpos debajo de su propia casa. Gacy fue condenado en 1980 por 33 asesinatos y posteriormente ejecutado en 1994.
Pero detrás de aquella historia criminal existía otra tragedia, mucho menos conocida: la de sus propios hijos.
John Wayne Gacy tuvo dos hijos con su primera esposa, Marlynn Myers: un hijo, Michael, nacido en 1966, y una hija, Christine, nacida en 1967. Por lo tanto, Michael fue el único hijo varón de Gacy, aunque no su único hijo.
La vida de Michael quedó marcada para siempre por los crímenes de su padre, aunque durante su infancia no podía imaginar la verdadera naturaleza del hombre que llevaba el apellido Gacy.
Una infancia aparentemente normal
Michael nació cuando su padre todavía estaba casado con Marlynn Myers. En aquella época, John Wayne Gacy no era conocido como uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos. Era simplemente un padre de familia que trabajaba y trataba de construir una vida aparentemente normal.
La familia vivió en Iowa durante parte de esos años. Gacy administraba restaurantes Kentucky Fried Chicken pertenecientes a su suegro y llevaba una existencia que, desde afuera, parecía convencional.
Pero detrás de esa fachada comenzaron a aparecer señales preocupantes.
En 1968, Gacy fue acusado de abusar sexualmente de un adolescente en Iowa. Se declaró culpable de un cargo relacionado con sodomía y recibió una condena de diez años de prisión. Sin embargo, solamente cumplió alrededor de 18 meses antes de obtener la libertad.
Para Michael, aquello significó el comienzo de una infancia sin su padre.
El divorcio
Después de la condena de Gacy, Marlynn Myers solicitó el divorcio. En 1969 obtuvo la custodia de Michael y Christine.
Los niños eran todavía muy pequeños.
Según las fuentes que han reconstruido la historia familiar, Michael y Christine dejaron prácticamente de tener contacto con su padre. Algunas publicaciones señalan que Gacy intentó posteriormente comunicarse con ellos mediante cartas y regalos, pero esos intentos fueron rechazados.
Esta circunstancia resulta particularmente importante porque significa que Michael no creció junto al hombre que posteriormente se convertiría en uno de los asesinos seriales más famosos del país.
No vivió con Gacy durante los años más sangrientos de sus crímenes.
El padre que se convirtió en monstruo
Después de salir de prisión, Gacy se trasladó a Illinois y comenzó una nueva vida.
Se convirtió en empresario de la construcción, participó en actividades comunitarias y llegó incluso a involucrarse en la política local. También comenzó a actuar como payaso en fiestas y eventos, adoptando el personaje conocido como “Pogo”.
La contradicción era estremecedora.
Para sus vecinos, Gacy podía ser un hombre amable, empresario y miembro activo de la comunidad. Para las víctimas que entraban en su círculo privado, era otra persona completamente distinta.
Entre 1972 y 1978 asesinó a por lo menos 33 jóvenes y adolescentes. La mayoría de los cuerpos fueron encontrados debajo de su vivienda en Norwood Park Township, Illinois.
Michael, mientras tanto, estaba completamente separado de esa vida.
El descubrimiento de la verdad
La pesadilla salió definitivamente a la luz en diciembre de 1978, después de la desaparición de Robert Piest, un adolescente de 15 años.
La investigación llevó a los detectives hasta Gacy. Posteriormente, la policía descubrió evidencias aterradoras dentro de su vivienda y comenzó a recuperar los restos de numerosas víctimas.
Gacy fue arrestado y finalmente condenado por 33 asesinatos.
Para el público estadounidense, aquella revelación fue impactante. Para los hijos de Gacy debió representar algo completamente diferente: el descubrimiento de que el hombre que llevaban como padre era, en realidad, responsable de una serie de asesinatos monstruosos.
Michael había tenido un padre que desapareció de su vida cuando era un niño pequeño. Ahora ese mismo padre aparecía en televisión como uno de los asesinos seriales más notorios de Estados Unidos.
Una víctima indirecta
Michael nunca fue acusado de ningún delito relacionado con su padre. Tampoco existe evidencia pública de que tuviera conocimiento de los asesinatos.
Esta distinción es fundamental.
Los hijos de los criminales no son responsables de los delitos cometidos por sus padres. Sin embargo, pueden sufrir consecuencias psicológicas y sociales enormes.
Llevar el apellido Gacy significaba estar asociado involuntariamente con uno de los casos criminales más famosos de Estados Unidos.
Cada vez que alguien pronunciaba su apellido, aparecía inevitablemente la sombra de John Wayne Gacy.
¿Qué ocurrió con Michael?
Aquí comienza la parte más misteriosa de la historia.
A diferencia de los hijos de otras figuras criminales famosas, Michael y Christine decidieron prácticamente desaparecer de la vida pública.
No se convirtieron en celebridades, no concedieron entrevistas regularmente y no intentaron beneficiarse de la fama de su padre.
Las fuentes recientes coinciden en que ambos han mantenido una vida extremadamente privada y han evitado deliberadamente la atención pública.
Por esa razón, existen numerosas historias en Internet sobre Michael: supuestas profesiones, fotografías, matrimonios, cambios de identidad y otras afirmaciones.
Muchas de ellas no están verificadas.
Lo responsable es reconocer que hay muy poca información pública fiable sobre su vida adulta.
El precio de un apellido
La historia de Michael Gacy plantea una cuestión que va mucho más allá del true crime.
¿Qué sucede con los hijos de una persona que comete crímenes extraordinarios?
Ellos no eligieron a sus padres.
Michael nació antes de que los crímenes de su padre fueran conocidos y era apenas un niño cuando sus padres se divorciaron. No participó en las actividades criminales de Gacy y no puede ser responsabilizado por ellas.
Sin embargo, la sociedad puede convertir involuntariamente a los familiares de un criminal en personajes secundarios de su historia.
Cada fotografía, cada rumor y cada especulación sobre Michael vuelve a colocar sobre él una identidad que nunca eligió.
Por eso, su decisión de permanecer en silencio puede entenderse como una forma de protección.
John Wayne Gacy murió, pero su sombra permaneció
Gacy fue condenado a muerte en 1980 y permaneció durante años en el corredor de la muerte. Finalmente fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994.
Su muerte puso fin a la vida del asesino, pero no terminó con la historia.
Los nombres de sus víctimas continuaron formando parte de investigaciones, identificaciones y procesos de memoria. Su casa fue demolida y posteriormente se construyó otra vivienda en el lugar, precisamente para tratar de romper con el pasado.
Y su apellido quedó asociado para siempre con el horror.
Para Michael, sin embargo, la historia probablemente fue mucho más personal.
No era solamente el hijo de un asesino serial.
Era un niño que perdió a su padre mucho antes de conocer la verdadera razón y que, años después, tuvo que descubrir por televisión que ese hombre estaba acusado de algunos de los crímenes más horribles de la historia criminal estadounidense.
Una vida que merece permanecer privada
La fascinación por John Wayne Gacy continúa décadas después de su muerte. Documentales, libros, películas y series siguen contando su historia. Nuevas generaciones conocen al “Killer Clown” y se preguntan cómo pudo cometer tantos asesinatos mientras mantenía una apariencia de normalidad.
Pero existe una frontera que debería respetarse.
Michael Gacy no es John Wayne Gacy.
Es su hijo.
Y, precisamente porque no tuvo participación conocida en los crímenes de su padre y porque ha elegido mantenerse fuera de los medios, su vida adulta merece ser tratada con respeto.
Quizá el aspecto más llamativo de su historia no sea descubrir dónde vive, qué profesión tiene o qué hizo después de la muerte de su padre.
Es comprender que, cuando un criminal destruye vidas, las consecuencias pueden alcanzar incluso a personas completamente inocentes que jamás participaron de sus delitos.
En el caso de Michael Gacy, la desaparición de la vida pública parece haber sido la respuesta más lógica.
Su padre buscó fama, poder y reconocimiento.
Michael hizo exactamente lo contrario.
Eligió el silencio.
Y después de haber heredado uno de los apellidos más siniestros de la historia criminal estadounidense, probablemente ese silencio haya sido su manera de recuperar algo que su padre le quitó para siempre: la posibilidad de vivir como una persona anónima.
Determinar cuál fue el mayor caso de corrupción política de la historia de Bahía Blanca no es sencillo. La ciudad ha atravesado investigaciones relacionadas con funcionarios, contrataciones públicas, irregularidades administrativas y episodios de enorme repercusión. Sin embargo, por la jerarquía del funcionario involucrado, la gravedad de las acusaciones y el impacto institucional que produjo, uno de los episodios que merece ocupar un lugar central es el caso del exintendente Rodolfo Lopes, ocurrido durante su gestión municipal a comienzos de la década de 2000.
El episodio alcanzó una dimensión extraordinaria porque no se trataba de un funcionario menor: Lopes era el intendente de Bahía Blanca, es decir, la máxima autoridad política del municipio. En marzo de 2006, la Justicia llegó a ordenar su detención por acusaciones de estafa reiterada, peculado y malversación de caudales públicos.
La acusación sostenía que determinadas maniobras podían haber estado vinculadas con la obtención de recursos para financiar actividades políticas.
Un intendente en el centro del escándalo
Rodolfo Lopes había llegado a la intendencia como representante del Frente para la Victoria. Su gobierno quedó posteriormente golpeado por una investigación judicial que puso bajo sospecha la utilización de recursos y bienes relacionados con el Estado municipal.
Según informó entonces La Nación, la jueza de Garantías Gilda Stemphelet consideró que existían elementos que permitían atribuirle, en principio, responsabilidad por tres hechos de estafa, además de un supuesto delito de peculado relacionado con empresas privadas.
El caso adquirió especial gravedad porque una parte de las acusaciones estaba relacionada con la presunta utilización de recursos para una campaña electoral.
Esto convertía el episodio en algo mucho más serio que una simple irregularidad administrativa. La pregunta que quedó instalada era fundamental para cualquier democracia: ¿pueden utilizarse recursos públicos para favorecer una campaña política?
Si la respuesta fuera afirmativa, se produciría una distorsión del proceso democrático, porque un partido estaría utilizando recursos pertenecientes a todos los ciudadanos para obtener una ventaja electoral.
Las empresas y el dinero
Entre las empresas mencionadas en la investigación figuraban Profértil, Solvay-Indupa y PBB Polisur. La Justicia investigaba operaciones que, según la acusación de entonces, habrían perjudicado a esas compañías y generado recursos que podían terminar vinculados con actividades políticas.
Es importante aclarar algo fundamental: una acusación judicial no equivale automáticamente a una condena. Las personas investigadas tienen derecho a defenderse y corresponde a la Justicia determinar responsabilidades sobre la base de pruebas.
Pero la gravedad institucional del caso ya era evidente.
Cuando un intendente es acusado de utilizar mecanismos ilegales para obtener dinero destinado a una actividad política, el problema deja de ser exclusivamente personal. Se transforma en una cuestión que afecta a toda la estructura municipal.
El automóvil municipal
Otro elemento señalado por la Justicia fue el supuesto préstamo de un automóvil perteneciente al municipio al intendente de La Costa, Juan de Jesús.
La utilización de bienes públicos para fines privados o partidarios puede constituir peculado cuando se reúnen los elementos establecidos por la legislación penal. En el caso Lopes, la jueza consideró que existían indicios suficientes para investigar también ese episodio.
El automóvil parece, comparado con otros casos de corrupción, un asunto menor. Pero precisamente por eso resulta importante.
La corrupción no comienza necesariamente con millones de dólares. Puede comenzar cuando un funcionario considera que los bienes del Estado son una extensión de sus propios recursos.
Un vehículo municipal, un teléfono oficial, empleados públicos o fondos presupuestarios pertenecen al Estado. No al intendente, al partido gobernante ni a un funcionario individual.
Los teléfonos municipales
La investigación también mencionó la utilización de teléfonos proporcionados por el municipio para actividades relacionadas con la campaña política del Frente para la Victoria.
La Justicia incluyó este episodio entre los elementos que, según la resolución de entonces, constituían indicios de un posible delito de peculado.
El hecho puede parecer pequeño, pero tiene una importancia simbólica enorme.
Un teléfono municipal es pagado por los contribuyentes. Si se utiliza para actividades partidarias, el costo termina siendo absorbido por toda la comunidad.
El principio democrático debería ser exactamente el contrario: el partido debe financiar sus actividades políticas con recursos permitidos por la ley, no con bienes del Estado.
La crisis política
El escándalo produjo una fuerte crisis política en Bahía Blanca. La posibilidad de que un intendente pudiera terminar detenido representaba un golpe extraordinario para la administración municipal y para la imagen de la ciudad.
Además, el caso mostró una característica frecuente de los grandes escándalos políticos: la frontera entre responsabilidad política, responsabilidad administrativa y responsabilidad penal puede resultar complicada.
Un funcionario puede cometer un error administrativo sin cometer un delito. También puede existir una irregularidad administrativa que posteriormente revele una conducta penalmente relevante.
Por eso, los tribunales deben determinar cuidadosamente qué ocurrió, quién participó y cuál fue la intención.
¿Fue realmente el mayor caso de corrupción?
Aquí aparece una cuestión interesante.
Bahía Blanca ha tenido otros episodios polémicos. Por ejemplo, en 2022 se conoció que el municipio había pagado aproximadamente $4 millones de más a los concejales debido a una liquidación incorrecta de salarios durante 2020. El Tribunal de Cuentas había observado la situación. Sin embargo, ese episodio fue presentado como un error administrativo, no como un caso comparable al proceso penal contra Lopes.
Más recientemente, en 2026 también surgieron cuestionamientos relacionados con la Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales. El Tribunal de Cuentas detectó que se había cobrado a la concesionaria un porcentaje inferior al que correspondía y formuló un cargo millonario contra integrantes del directorio.
Pero estos casos deben diferenciarse cuidadosamente de una condena penal por corrupción.
Por eso, si utilizamos como criterios la jerarquía del funcionario, la intervención directa de la Justicia penal, la gravedad de los delitos investigados y el impacto político, el caso Lopes aparece como uno de los candidatos más fuertes para ser considerado el mayor escándalo de corrupción política de Bahía Blanca.
Una ciudad que exige transparencia
Bahía Blanca cuenta actualmente con herramientas destinadas a aumentar la transparencia y el acceso ciudadano a la información. El municipio ofrece, por ejemplo, un sistema para consultar expedientes administrativos por número, año o carátula.
La existencia de estas herramientas es importante porque la lucha contra la corrupción no debería depender únicamente de fiscales y jueces.
También depende de los ciudadanos.
Una sociedad que puede consultar contratos, expedientes, gastos y decisiones gubernamentales tiene más posibilidades de detectar irregularidades antes de que se conviertan en grandes escándalos.
La verdadera lección del caso Lopes
El episodio de Rodolfo Lopes dejó una enseñanza que continúa siendo válida muchos años después.
El poder municipal es enorme. Un intendente controla presupuestos, contratos, empleados, vehículos, oficinas y numerosas decisiones que afectan directamente a los ciudadanos.
Por eso, cuanto mayor es el poder de un funcionario, mayor debe ser el nivel de control sobre sus actos.
La corrupción política destruye algo que no aparece en ningún presupuesto: la confianza.
Cuando un vecino sospecha que una licitación puede estar arreglada, que un vehículo público puede utilizarse para fines particulares o que los recursos municipales pueden terminar financiando campañas políticas, comienza a desconfiar de toda la administración.
Y recuperar esa confianza puede llevar décadas.
El caso Lopes permanece, por eso, como uno de los episodios políticos y judiciales más graves de la historia reciente de Bahía Blanca. No solamente por las acusaciones contra un intendente, sino porque planteó una cuestión mucho más profunda: quién controla a quienes controlan el dinero y los recursos de una ciudad.
Hablar del mayor hecho de corrupción política de la Argentina exige cierta cautela, porque no existe un ranking oficial que determine cuál fue “el más grande” de todos. Sin embargo, por la cantidad de personas involucradas, la duración del supuesto mecanismo, el volumen de dinero investigado y el alcance institucional, la Causa Cuadernos se convirtió en uno de los casos de corrupción política más importantes de la historia argentina. De hecho, el juicio iniciado en noviembre de 2025 es considerado el mayor proceso por corrupción política realizado en el país.
La historia comenzó públicamente en 2018, cuando salieron a la luz los llamados “cuadernos de las coimas”, atribuidos al chofer Oscar Centeno, quien durante años habría registrado recorridos, reuniones y entregas de bolsos con dinero vinculados a funcionarios y empresarios. Aquellas anotaciones se transformaron en el punto de partida de una investigación judicial de enormes dimensiones.
Un sistema que habría funcionado durante años
Nestor y Cristina Kirchner
La acusación sostiene que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, entre 2003 y 2015, habría funcionado un sistema organizado de recaudación de sobornos relacionado principalmente con contratos de obra pública.
Según la Fiscalía, empresarios que recibían contratos del Estado entregaban periódicamente dinero a funcionarios. Ese dinero habría sido trasladado en vehículos oficiales o particulares y distribuido entre distintos lugares. En los casos de sumas importantes, la acusación sostiene que parte del dinero habría llegado a domicilios vinculados con dirigentes políticos.
La investigación no se limita a una operación aislada. El proceso judicial reúne seis causas relacionadas y alcanza a funcionarios, empresarios y otros participantes. Cuando comenzó el juicio, había 87 imputados, una cifra extraordinaria para un proceso de corrupción de esta naturaleza.
La Fiscalía presentó una acusación de cientos de páginas y sostuvo que existió una asociación ilícita destinada a recaudar dinero mediante sobornos. Entre los principales acusados se encuentra Cristina Kirchner, quien rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de una persecución política.
El papel de los cuadernos
El elemento que dio nombre al caso fueron las anotaciones atribuidas a Centeno. En ellas aparecían fechas, direcciones, nombres y referencias a movimientos de dinero.
La importancia de esos documentos radica en que, según los investigadores, permitieron reconstruir una posible estructura de pagos que no se limitaba a un empresario o funcionario determinado.
El caso adquirió todavía mayor dimensión cuando algunos empresarios y exfuncionarios comenzaron a declarar ante la Justicia. Algunos reconocieron pagos, aunque las versiones sobre el motivo y las circunstancias fueron diferentes. Algunos empresarios sostuvieron que habían sido obligados a pagar; otros reconocieron mecanismos de corrupción.
La causa, por lo tanto, puso frente al mismo tribunal a dos sectores que históricamente habían mantenido relaciones estrechas: la dirigencia política y grandes empresas contratistas del Estado.
Cristina Kirchner, en el centro de la acusación
Cristina Fernández de Kirchner es una de las figuras centrales del proceso. La Fiscalía sostiene que ella habría ocupado una posición de liderazgo dentro del supuesto esquema.
En 2025, al comenzar el juicio, los fiscales la señalaron como una de las principales responsables de la estructura investigada. Posteriormente, en marzo de 2026, Kirchner declaró ante el tribunal y rechazó categóricamente las acusaciones. Afirmó que el proceso forma parte de una persecución política y cuestionó la utilización de las declaraciones de empresarios y de los cuadernos como elementos de prueba.
Es importante distinguir entre acusación y condena. Que una persona sea imputada o acusada no significa que haya sido declarada culpable en ese proceso. La responsabilidad penal debe ser determinada por los tribunales.
La conexión con la obra pública
La importancia del caso reside también en que la presunta corrupción habría estado vinculada con uno de los negocios más grandes del Estado argentino: la obra pública.
La obra pública mueve enormes cantidades de dinero. Carreteras, viviendas, infraestructura energética, ferrocarriles y otras construcciones dependen de contratos estatales que pueden alcanzar cifras multimillonarias.
Si un sistema de sobornos influye sobre quién obtiene esos contratos, las consecuencias van mucho más allá del dinero entregado ilegalmente. Puede afectar la competencia entre empresas, aumentar los costos de las obras, reducir la calidad de las construcciones y perjudicar directamente a los contribuyentes.
Por eso, la corrupción relacionada con la contratación pública es considerada particularmente grave: el dinero utilizado para pagar las obras pertenece al conjunto de la sociedad.
El antecedente de la Ruta del Dinero K
Baez
Los Cuadernos no aparecieron en un vacío. Antes ya había existido otra investigación gigantesca: la denominada Ruta del Dinero K, relacionada con el empresario Lázaro Báez.
La investigación periodística de Jorge Lanata en 2013 puso bajo los reflectores operaciones financieras vinculadas con Báez y empresas que habían obtenido contratos de obra pública. La investigación posterior terminó con condenas por lavado de activos y se convirtió en uno de los mayores escándalos de corrupción de la era kirchnerista.
También existieron otros casos emblemáticos, como el caso Ciccone, que terminó con la condena del exvicepresidente Amado Boudou por corrupción. Boudou recibió una pena de cinco años y diez meses de prisión y una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Esto demuestra que la corrupción argentina no puede reducirse a un único expediente. Durante las últimas décadas hubo numerosos casos que involucraron a funcionarios de diferentes niveles.
¿Por qué los Cuadernos son considerados tan importantes?
Hay cinco razones principales.
Primero, la dimensión temporal. La investigación sostiene que el mecanismo habría funcionado durante muchos años.
Segundo, la cantidad de involucrados. Decenas de funcionarios y empresarios quedaron vinculados al proceso.
Tercero, el dinero. Las acusaciones describen enormes cantidades de efectivo que supuestamente circularon fuera de los mecanismos legales de contratación y financiamiento político.
Cuarto, la conexión con la obra pública. El supuesto sistema habría utilizado un área fundamental del presupuesto nacional.
Quinto, la dimensión institucional. El caso no afecta únicamente a individuos: plantea preguntas sobre la relación entre empresarios, funcionarios, contrataciones estatales y financiamiento político.
Un problema que va más allá del kirchnerismo
Sin embargo, sería un error concluir que la corrupción argentina comenzó o terminó con el kirchnerismo. La corrupción política atraviesa diferentes gobiernos, partidos y épocas.
La cuestión fundamental es institucional: ¿cómo puede un Estado evitar que quienes administran recursos públicos los utilicen para beneficio personal, partidario o empresarial?
Argentina ha creado organismos de control, leyes de ética pública, mecanismos de licitación y sistemas de auditoría. Pero los grandes escándalos demuestran que las instituciones pueden resultar insuficientes cuando existe complicidad entre funcionarios y empresarios.
El desafío no consiste solamente en encarcelar a los responsables después de que ocurre el delito. También consiste en impedir que el delito pueda producirse.
Una prueba para la democracia argentina
La Causa Cuadernos representa, en definitiva, una prueba para la Justicia argentina. Si las acusaciones son ciertas, estaríamos ante una estructura de corrupción de dimensiones extraordinarias. Si algunas acusaciones resultaran falsas o insuficientemente demostradas, también sería fundamental que los tribunales lo establezcan.
Una democracia saludable necesita las dos cosas: castigar la corrupción cuando se demuestra y proteger a los acusados cuando no se demuestra.
Por eso, más allá de Cristina Kirchner, Néstor Kirchner, los empresarios o los funcionarios mencionados, el verdadero protagonista debería ser el Estado argentino. El objetivo final tendría que ser construir un sistema en el que ganar una licitación dependa de ofrecer el mejor servicio y el mejor precio, y no de tener contactos políticos.
Los Cuadernos pueden terminar siendo recordados como el mayor escándalo de corrupción política de la historia argentina, o como uno de los más importantes. Pero su verdadero significado dependerá de lo que determine definitivamente la Justicia. Lo esencial será que, cualquiera sea el resultado, el país aprenda una lección: cuando la corrupción captura al Estado, no roba solamente dinero; también roba confianza, oportunidades y futuro.
Oriundo de la localidad bonaerense de Campana, el asado de tira es mucho más que un plato tradicional: constituye una auténtica efigie de la cultura gastronómica y el símbolo definitivo de la argentinidad. En este marco, el historiador, escritor y docente Ing. Claudio Valerio rescató y documentó una historia poco conocida que revela el origen de uno de los cortes más venerados por los amantes de la carne. La investigación de Valerio sitúa este hito en 1882, con la instalación de The River Plate Fresh Meat Co. en Campana, el primer frigorífico de Sudamérica con tecnología de refrigeración. Situándonos a finales del siglo XIX, hasta ese momento, los vacunos se faenaban a cuchillo, descartando el espinazo y las costillas porque el personal no contaba con las herramientas necesarias para trozar el hueso.
La verdadera revolución llegó con la introducción de la sierra sinfin, un instrumento que permitió realizar cortes transversales en el costillar de la res. Lo notable es que en aquella época, los trabajadores del frigorífico comenzaron a llevar a sus hogares esos trozos de “asado de tira “, hueso con carne, dado que la empresa desechaba los costillares de las reses; solo exportaba cuarto trasero y delantera por separado. Al cocinar estos cortes a la parrilla, transformaron un descarte en una pieza cárnica que hoy corona la gastronomía nacional. Gracias a este redescubrimiento, Campana lleva ya realizando cuatro ediciones de la “fiesta del asado de tira”, siento la quinta edición a realizar próximamente y trabajando para declararla oficialmente como “Capital Nacional del Asado de Tira”, consolidando a este rincón bonaerense como la auténtica cuna de la mayor tradición culinaria argentina.
Pero la ciudad de Campana, y con orgullo, puede decir que ha conquistado dos países y once premios logrados y donde tres campanense han participado para lograrlos.
Todo arrancó en México, en el Mundial de Asadores Ancestrales. El evento se hizo los días 21 y 22 de marzo de 2026 en el Centro Dinámico Pegaso (Foro Pegaso), en Toluca, Estado de México.
Cuatro equipos seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla —presidente y vicepresidente de la Asociación Argentina de Asadores— lograron cinco (5) podios. Los equipos y sus integrantes fueron “Fuego Argentino”, con Bruno Portillo, Alejandro Mansilla, Guillermo Schioppa y Pablo Acosta; “Fuego Sagrado” con Fernando Merochenich, Agustín Escarpi y Leo Carena; “Malvinas Argentinas”, con Cristian Carluccio, Javier Aguirre, Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Argentina Raza Fuerte, con Eduardo Pérez, Erica Tolosa, Sergio Araya y Sebastián Martínez.
Todo arrancó en México, en el “Mundial de Asadores Ancestrales” los días 21 y 22 de marzo de 2026 en el Centro Dinámico Pegaso (Foro Pegaso) en Toluca (Estado de México), cuando cuatro equipos seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla, presidente y vicepresidente de la Asociación Argentina de Asadores respectivamente, “Fuego Argentino”, “Fuego Sagrado”, “Malvinas Argentinas” y “Argentina raza fuerte”, alcanzaron cinco podios. Los ganadores, Bruno Portillo, Alejandro Mansilla, Guillermo Schioppa, Pablo Acosta; Fernando Merochenich, Agustín Escarpi, Leo Carena; Cristian Carluccio, Javier Aguirre, Nicanor Giorda, Amilcar Plem; Eduardo Pérez, Erica Tolosa, Sergio Araya, Sebastián Martínez.
Con participación nacional, nuevamente la Asociación Argentina de Asadores estuvo presente en el Campeonato Iberoamericano de Chefs y Asadores Ancestrales que se realizó en Río Grande do Sul (Brasil) del 13 al 17 de mayo de este año y que estuviera organizado por la Federación Brasileña de Asadores y Chefs (FBAC). En el mismo, se destacó la presencia de tres equipos de Argentina y que incluían representantes de Campana. Los equipos, también seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla, fueron “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla y Jorge “Kike” Wagner; “Malvinas Argentinas”, integrado por Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Fuego Sagrado”, integrado por Daniel García y su esposa, David Medina y Claudio Arévalo; David y Claudio son campanenses y hacen parte de la agrupación local “Perros de Campana”. En este campeonato brasileño, y a través de sus representantes, la Asociación Argentina de Asadores consiguió 6 (seis) podios.
En el caso de México, con la celebración del Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales, al igual que en Brasil, se busca honrar la memoria de los pueblos originarios a través del fuego. De este modo, se preservan y ponen en valor técnicas milenarias de cocción a cielo abierto y tradiciones nativas de combustión, transformando estos eventos en espectáculos donde la cocina y la cultura global son las protagonistas.
Pero otros eventos nacionales, uno en Uruguay y otro en Chile, la Asociación Argentina de Asadores dijo presente y en donde hubo también premios para campanense. En Chile, en el Campeonato del cerdo en Talca, que forma parte de la XVI Fiesta Costumbrista del Chancho 2026, el equipo “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla, Miguel Calveira, Pablo Acosta y Jésica Lingua, obtuvieron podio en la categoría “Panceta” (Lou Kubidi). En Fray Bentos (Uruguay), se realizó el II Campeonato Binacional de Asadores (categoría asado a la estaca y Plato de autor), en donde “Perros de Campana”, integrado por Claudio Arevalo y Davíd Medina, obtuvieron podio. En este campeonato se evaluaba la destreza de los competidores en manejar tiempos lentos de cocción con brasa y fuego, además de la creatividad en la realización de platos de autor.
¡Felicitaciones a los equipos argentinos! A cada uno de sus integrantes y ganadores. Con su entrega, honor y sacrificio en este y otros torneos gastronómicos, logran que la competencia supere el simple espectáculo. Se convierten en verdaderos difusores y guardianes de nuestras costumbres ancestrales… Y, destacando, que todos estos logros fueron alcanzados sin apoyo económico, logrado solo a pulmón.
Claudio Valerio es Ingeniero Electricista, Especialista en Docencia Universitaria; investigador y escritor. Autor de la tetralogía ASADO DE TIRA: ASADO DE TIRA, Clásico Argento y Legado campanense; ASADO DE TIRA, Manual del buen asador; ASADO DE TIRA, Anthology; ASADO DE TIRA, Urbano, Federal y a la Estaca. Autor de “los miedos de crecer”, “Ser o no epicúreo y vivir para contarlo”
Columnista, redactor y colaborador en diarios locales e internacionales: TestimoniosBA (CABA); CAMPANA NOTICIAS (Campana); El Buscador Diario (Uruguay); Prisionero en Argentina (USA, Orlando); La Opinión (Puebla, México); ESCOBAR A DIARIO (Escobar); Norte en Línea (Zona norte de la provincia de Buenos Aires)… En Revistas: GLOBAL (Paraguay); Best Of Gastronomie Magazine (Francia); SINERGIA (Bolivia); ATMOSFERA.MDE (Colombia); Salud y Familia (Perú).
Embajador Cultural y Gastronómico: Best of Gastronomíe; Fédération des Chefs Congolais; Asociación Gastronómica del Perú; Star Chefs Culinary Arts; Máster Cuisine Recipe; Ases Culinarios de Centroamérica; Estrellas Mundiales de la Gastronomía.
CUANDO EL SUEÑO SE TRANSFORMA EN PESADILLA COMPARTIDA.
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Los Derechos Humanos, la democracia, el Estado de Derecho y la Constitución Nacional se sustentan en una premisa tan elemental como inquebrantable: la vigencia de una justicia imparcial, independiente, sujeta estricta y exclusivamente a la ley. Sin embargo, cuando los tribunales se convierten en escenarios de especulación política, complicidades ideológicas y dobles varas punitivas, el sistema colapsa. El reciente fallo dictado el 14 de septiembre de 2026 por los jueces, DANIEL OBLIGADO, ADRIÁN GRÜNBERG y ADRIANA PALIOTTI, del Tribunal Oral Federal N° 5 en la denominada causa “Sueños Compartidos” no representa el esclarecimiento de un delito ni el triunfo de la legalidad; es la radiografía descarnada de la hipocresía judicial, la inmoralidad de sus magistrados y la total visibilidad de la impunidad institucionalizada.
LA FARSA DE LA IMPUNIDAD Y EL SIMULACRO PROCESAL
Los integrantes del TOF 5 transitaron un largo camino plagado de maniobras dilatorias, buscando y agotando cada argumento posible para evitar que el juicio se llevara a cabo. La espera silenciosa de estos jueces, que aguardaban casi como un alivio el fallecimiento de la principal acusada culminó en un veredicto que ofende al sentido común: no condenaron a los acusados por la magnitud de los hechos ilícitos probados, sino que dictaron una sentencia a medida de sus afinidades corporativas y políticas.
Las propias palabras de los implicados reflejan el absurdo kafkiano de un proceso de quince años. Como señaló Sergio Schoklender a la salida de los tribunales:
Una sanción ridícula, carente de sustancia punitiva real. Un simulacro de justicia donde el desvío de fondos públicos millonarios queda diluido en la irrelevancia de condenas condicionales. La inmoralidad de estos magistrados se evidencia de manera escandalosa al contrastar su criterio frente a distintos tipos penales. Mientras que en casos de corrupción estructural y defraudación al Estado se otorgan absoluciones selectivas y penas en suspenso para los compañeros de militancia, el mismo tribunal opera bajo una lógica completamente antagónica cuando juzga causas de lesa humanidad.
En esos procesos, los acusados no son condenados por lo que jurídicamente hicieron o probaron haber cometido, sino por lo que son y fueron: se los condena por principio, por ser considerados enemigos ideológicos de las vivencias y la militancia política de los jueces. Allí las penas nunca son en suspenso, la prisión perpetua se aplica como regla estricta, y los discursos de los magistrados rozan el delirio jurídico al demandar calificaciones imposibles como “genocidio” o porque no del “exterminio de la raza humana”. Esta asimetría punitiva demuestra que la justicia argentina ha consagrado una selectividad punitiva ideológica absoluta, donde la sanción responde a la adscripción política y al encono faccioso del tribunal.
LA INQUISICIÓN MODERNA: EL MÉTODO VYSHINSKI Y EL COLAPSO ÉTICO DE LOS MAGISTRADOS
Los tres miembros del TOF 5 DANIEL OBLIGADO, ADRIÁN GRÜNBERG y ADRIANA PALIOTTI y el fiscal interviniente (SR. DIEGO VELASCO) en dicha causa emergen como fieles representantes de las peores prácticas inquisitoriales asociadas históricamente a Andréi Vyshinski (1883-1954), fiscal general de la URSS entre 1935 y 1939, célebre por su divisa de que el principio de prueba era secundario frente a la necesidad política: “Dadme un nombre y os encontraré un delito”.
Bajo este paradigma, los magistrados y los representantes del Ministerio Público Fiscal pulverizan los elementos más elementales de la ética judicial. Someten a los justiciables a una burla al plazo razonable, dilatando los procesos durante década y media para luego ofrecer fallos vacíos de contenido sustancial. Al actuar de este modo, flagelan el deber de motivación que toda sentencia válida exige, escudándose en veredictos improvisados cuyos fundamentos se postergan indefinidamente.
Asimismo, al actuar como operadores facciosos, desoyen por completo la obligación ineludible de ejercer el control de convencionalidad, destruyendo los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial (ONU 2002) y los preceptos fundamentales del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCyP) relativos a la independencia, la objetividad y la imparcialidad. Los fiscales Diego Velasco junto con el fiscal coadyuvante Juan Argibay Molina y el auxiliar fiscal Diego Puñet fueron invisibles en su rol de custodios de la legalidad convencional, violando asi abiertamente las Directrices sobre la Función de los Fiscales (ONU 1990), reduciendo los derechos humanos de la sociedad.
Ante este cuadro, acudir al Consejo de la Magistratura (CSM) o al MPF resulta un ejercicio estéril: un desgaste burocrático cuyo resultado previsible se despacha en un plazo récord de 48 horas con la absolución corporativa de todos los involucrados.
COLABORACIONISMO INSTITUCIONAL Y LA SOMBRA DE NÚREMBERG
La gravedad de estas conductas trasciende el ámbito doméstico, configurando un serio abuso de poder que compromete la responsabilidad internacional del Estado argentino (Resolución AG-ONU 56/83-2001). Los jueces que actúan bajo estas estructuras operan bajo un principio colaboracionista equiparable al de los collabos que, durante la Segunda Guerra Mundial, servían dócilmente a los intereses de las fuerzas de ocupación e invasión en detrimento de sus propios pueblos. Politizan la justicia subordinando la Constitución a la conveniencia de facciones partidarias.
Por ello, la respuesta institucional frente a este desvío no puede limitarse a los mecanismos corporativos internos que garantizan la impunidad automática. Se requiere una reflexión analógica profunda basada en los estándares del Juicio N° 3 de Núremberg. Aquel tribunal histórico estableció de manera inapelable que el derecho no puede utilizarse como un biombo formal para encubrir crímenes contra el Estado de Derecho, y que los magistrados que instrumentalizan las leyes pervierten los códigos y traicionan su deber de neutralidad pierden la inmunidad de su cargo. Deben ser juzgados bajo un formato extraordinario y ajeno a las corporaciones que hoy los protegen, evitando que la impunidad judicial se convierta en la tumba definitiva de la democracia.
¿Por qué la sociedad argentina y la comunidad internacional continúan tolerando en silencio este degradado simulacro de justicia? ¿Hasta cuándo aceptarán que los tribunales se transformen en instrumentos de impunidad selectiva? Despertar de esta pesadilla es una urgencia cívica ineludible: hoy miran hacia otro lado, pero cuando la arbitrariedad y el terror institucional vengan por sus propias garantías, ya será demasiado tarde.
Pese a los ataques ad hominem de valientes anónimos, yo elegí defender la justicia y los Derechos Humanos sin especulaciones dogmáticas ni condicionamientos políticos o ideológicos; el Fiscal y los miembros del TOF de la verguenza, no.
Prof. Mario Sandoval
Presidente Casppa-France
Campo de Mayo, ARGENTINA
«Peor que el Watergate»: Nuevos archivos del FBI detallan la presión ejercida por un agente para unirse a la investigación de Trump e investigar a Elon Musk.
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Un conjunto de correos electrónicos desclasificados del FBI, publicados por el presidente del Comité Judicial del Senado, Chuck Grassley, revelan discusiones internas durante la investigación de Crossfire Hurricane sobre la apertura de investigaciones contra Elon Musk y posibles sesgos en la persecución de casos contra Trump.
Los documentos se centran en tres exagentes y sugieren un patrón percibido de instrumentalización e influencia desde altos cargos. Grassley califica esta conducta como parte de un esfuerzo más amplio y prolongado para socavar a Trump.
Estas revelaciones alimentan las acusaciones de que el «Estado profundo» persiguió a Trump en la investigación de la era Obama y los intentos previos de intervenir en casos que involucraban a otros republicanos.
Grassley, presidente del Comité Judicial del Senado, publicó correos electrónicos desclasificados relacionados con Crossfire Hurricane, la investigación del Departamento de Justicia sobre la posible interferencia rusa en la campaña de Trump de 2016. Estos correos revelan discusiones sobre la investigación a Elon Musk por comunicaciones gubernamentales en X y otras plataformas.
El conjunto de documentos se centra en tres exagentes del FBI: Kevin Gounaud, Walter Giardina y Timothy Thibault. Muestran a Gounaud intentando abrir un caso penal contra Musk mientras este supervisaba el programa DOGE, vinculado al gobierno, como empleado especial.
La confrontación de Gounaud relacionó el uso de Twitter por parte de Musk con asuntos oficiales, argumentando que podría monetizar la plataforma y asemejarse al presunto uso indebido del servidor de correo electrónico privado de Hillary Clinton. Esto llevó a Grassley a criticar públicamente al agente en redes sociales.
Se muestra a Giardina presionando para ser asignado a Crossfire Hurricane y comunicándose con Thibault, a quien Grassley había acusado previamente de violaciones de la Ley Hatch. Los correos electrónicos sugieren debates internos en curso sobre qué casos investigar y quién debería liderarlos.
Grassley afirma que los registros revelan esfuerzos sistemáticos del llamado Estado Profundo para socavar a Trump y a figuras republicanas, lo que sugiere que las administraciones demócratas llevaron a cabo operaciones encubiertas y perjudiciales que comprometieron las funciones gubernamentales.
El comunicado señala que la posterior intervención de Mueller cambió el rumbo de la investigación, ya que la actividad de Giardina se remonta a enero de 2017 y los hallazgos se entregaron finalmente a Mueller en mayo de ese mismo año, lo que ilustra cómo la dirección inicial influyó en la investigación.
Grassley sostiene que los casos documentados, incluidos los intentos de iniciar acciones legales contra Sinema, contradicen las declaraciones públicas de exfuncionarios del FBI sobre la incapacidad de los agentes para seleccionar sus casos, lo que pone de manifiesto las tensiones en torno a la rendición de cuentas y la supervisión.
Marc Elias denuncia arreglos en las elecciones de medio tiiempo
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Élias publicó el 8 de septiembre de 2026 un artículo titulado “Here is Trump’s blueprint to rig the 2026 midterms”, en el que sostiene que Donald Trump está preparando mecanismos que podrían dificultar el voto y darle al gobierno federal una influencia extraordinaria sobre las elecciones.
Pero es importante distinguir entre las acusaciones de Elias y hechos ya comprobados. Hay medidas reales de la administración Trump que están siendo litigadas, especialmente sobre voto por correo, datos de votantes y participación federal en las elecciones.
¿Qué está denunciando Marc Elias?
Según Elias, existen varios elementos preocupantes:
Restricciones al voto por correo. La administración Trump ha intentado establecer nuevas reglas federales sobre las boletas enviadas por correo. Varias de esas medidas están siendo impugnadas judicialmente.
Al mismo tiempo, no existe evidencia presentada públicamente que permita afirmar como hecho que Trump ya tenga un plan secreto capaz de “robar” las elecciones de noviembre. Lo que existe es una combinación de medidas administrativas, disputas judiciales y advertencias de expertos y opositores.
Además, los tribunales ya han frenado algunas iniciativas. La administración Trump ha perdido varios litigios relacionados con sus intentos de ampliar el control federal sobre las elecciones, aunque otras decisiones judiciales le han dado victorias parciales.
El contexto político es especialmente delicado. Las elecciones legislativas serán el 3 de noviembre de 2026, y Trump está convirtiendo los comicios en un referéndum sobre su presidencia. Su comité político MAGA Inc. anunció que podría gastar entre 400 y 500 millones de dólares para ayudar a candidatos republicanos.
Por eso, la frase “Trump planea robar las elecciones” debe tratarse como una acusación política, no como un hecho demostrado. Una formulación periodísticamente más rigurosa sería:
“Marc Elias advierte que Trump prepara mecanismos para interferir en las elecciones legislativas de 2026.”
Esa historia es particularmente interesante porque Elias no está diciendo simplemente que Trump quiera ganar. Su argumento es que el gobierno está intentando cambiar las reglas y estructuras mediante las cuales se vota, se verifican los electores y se cuentan las boletas. Y ahí está la verdadera batalla de las elecciones de 2026.
Angie Nixon: una socialista en Florida
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La política estadounidense acaba de producir una de esas historias que pocos especialistas habían previsto. Angie Nixon, representante estatal de Florida y miembro de los Democratic Socialists of America (DSA), logró una sorprendente victoria en las primarias demócratas para el Senado de Estados Unidos. Su triunfo la convirtió en una de las figuras más importantes de la izquierda estadounidense y puso nuevamente sobre la mesa una pregunta que divide al Partido Demócrata: ¿puede un candidato progresista ganar en un estado tan conservador como Florida?
La respuesta de Nixon es contundente: sí se puede intentarlo.
Su victoria del 18 de agosto de 2026 fue particularmente significativa porque derrotó a Alexander Vindman, el exoficial de inteligencia militar que alcanzó notoriedad nacional por su participación en el primer juicio político contra Donald Trump. Vindman tenía reconocimiento nacional y una enorme ventaja financiera. Sin embargo, Nixon consiguió imponerse con aproximadamente el 56% de los votos frente al 44% de su rival.
De Jacksonville a la política
Angie Nixon nació en Jacksonville, Florida, en 1984. Es una política demócrata afroamericana y, antes de llegar a la Legislatura estatal, trabajó como organizadora sindical y activista comunitaria.
Su trayectoria política no comenzó en Washington ni en los círculos tradicionales del Partido Demócrata. Su carrera estuvo mucho más vinculada a Jacksonville, al movimiento sindical y a organizaciones comunitarias.
En 2020 consiguió una victoria importante al ser elegida para la Cámara de Representantes de Florida. Desde entonces se convirtió en una de las voces más combativas de los demócratas frente al gobierno republicano del estado.
Nixon llamó especialmente la atención por sus enfrentamientos con las políticas del gobernador Ron DeSantis y por su oposición a medidas relacionadas con educación, derechos electorales y redistribución de distritos.
Nunca perdió una elección desde que comenzó su carrera electoral. Su estilo, directo y frecuentemente confrontacional, le permitió construir una base política propia.
La mujer que desafió a Vindman
Vindman tenía una historia política extraordinariamente conocida. Había sido oficial del Ejército estadounidense y una figura central en la investigación que terminó contribuyendo al primer impeachment de Trump.
Además, su campaña contó con una ventaja financiera gigantesca.
Nixon, en cambio, construyó una campaña mucho más pequeña y basada en voluntarios, organizaciones comunitarias, sindicatos y contactos directos con los votantes.
Según The Guardian, Nixon recaudó alrededor de 975.000 dólares, mientras que Vindman había recaudado aproximadamente 16,3 millones. A pesar de esa diferencia, Nixon obtuvo más de 750.000 votos frente a unos 550.000 de Vindman.
Fue una derrota que sorprendió incluso dentro del Partido Demócrata.
La lección fue importante: en determinadas circunstancias, el dinero y la fama nacional no necesariamente sustituyen a una organización local fuerte.
¿Es realmente socialista?
Aquí comienza una de las mayores controversias alrededor de Nixon.
En junio de 2026, durante su campaña, Nixon se incorporó a Democratic Socialists of America. Su afiliación provocó inmediatamente ataques de los republicanos.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre ser miembro del DSA y adoptar automáticamente todas las posiciones de esa organización.
Nixon ha explicado que no coincide al cien por ciento con la plataforma del grupo. También ha rechazado la idea de que su candidatura pueda reducirse simplemente a la palabra “socialismo”. En entrevistas ha insistido en que su prioridad son las necesidades económicas de la población.
En una entrevista posterior a su victoria afirmó, en esencia, que el debate no debería centrarse exclusivamente en las etiquetas, sino en cuestiones concretas como el costo de la vida y las oportunidades económicas.
Su campaña presenta su visión como una defensa de las familias trabajadoras.
Sus propuestas
Nixon propone una agenda económica mucho más progresista que la tradicional del Partido Demócrata.
Entre sus ideas se encuentran una expansión significativa de la cobertura sanitaria, cuidado infantil universal, aumento del salario mínimo federal hasta 25 dólares por hora y mayores impuestos para los multimillonarios.
Su discurso gira alrededor de una idea sencilla: los trabajadores estadounidenses están trabajando cada vez más mientras tienen mayores dificultades para pagar vivienda, alimentos, seguros médicos y otros gastos básicos.
En su página de campaña sostiene que las familias trabajadoras deberían poder alcanzar la independencia económica y acusa a las grandes corporaciones y a los multimillonarios de tener una influencia excesiva sobre el sistema político.
Este mensaje tiene una particularidad: Nixon intenta presentar el progresismo no como una batalla exclusivamente cultural, sino como una cuestión económica.
Y allí puede estar una de las claves de su éxito.
La importancia del voto afroamericano
Uno de los elementos más interesantes de la victoria de Nixon fue quiénes la votaron.
Su triunfo no procedió únicamente de jóvenes universitarios o de los sectores tradicionalmente identificados con la izquierda.
Un análisis del Washington Post encontró que Nixon tuvo un rendimiento especialmente fuerte en comunidades con grandes poblaciones afroamericanas y en algunos de los condados de Florida con menores ingresos y menor nivel educativo.
Esto es fundamental.
Durante años, algunos progresistas estadounidenses han tenido dificultades para ampliar su base más allá de los votantes urbanos jóvenes y altamente educados.
Nixon demostró que un mensaje económico progresista puede encontrar receptividad entre sectores diferentes.
Reuters también destacó el desafío que representa para los candidatos vinculados al DSA conquistar el apoyo de los votantes afroamericanos, particularmente de generaciones mayores, que en ocasiones mantienen posiciones más moderadas.
El ataque republicano
Ashley Moody, senadora republicana y rival de Nixon en noviembre, ha presentado a su adversaria como una candidata socialista radical.
El argumento republicano es que Nixon estaría asociada con las posiciones más izquierdistas del DSA sobre policía, inmigración, gasto militar y otras cuestiones.
Pero Nixon intenta darle la vuelta al argumento.
En lugar de aceptar que la campaña se transforme en un debate ideológico sobre “socialismo contra capitalismo”, busca hablar de salarios, vivienda, atención médica y el costo de vivir en Florida.
Incluso ha dicho que no se considera simplemente definida por la etiqueta socialista y ha destacado que es miembro del Partido Demócrata y empresaria.
Un desafío enorme en noviembre
La victoria en las primarias fue extraordinaria, pero ganar las elecciones generales será una tarea completamente diferente.
Florida se ha convertido en uno de los estados más republicanos del país. La ventaja estructural del Partido Republicano es considerable y el discurso anticomunista o antisocialista tiene una historia particularmente fuerte en el estado.
Nixon tendrá que convencer a demócratas, independientes y posiblemente a algunos republicanos moderados.
Su rival, Ashley Moody, tiene además la ventaja de competir desde una posición republicana fuerte en un estado donde Donald Trump continúa teniendo una enorme influencia política.
Por eso la campaña de Nixon será mucho más que una elección personal. Se convertirá en una prueba nacional.
¿El comienzo de una nueva izquierda?
El significado de Angie Nixon puede ser mayor que el de una candidatura individual.
Durante décadas, la política estadounidense estuvo dominada por una división relativamente estable entre republicanos conservadores y demócratas moderados o liberales.
En los últimos años apareció una tercera corriente dentro del Partido Demócrata: el socialismo democrático.
Bernie Sanders fue una de sus figuras nacionales más importantes. Alexandria Ocasio-Cortez ayudó posteriormente a convertir esa corriente en una fuerza electoral visible. Zohran Mamdani y otros candidatos han demostrado que el movimiento puede obtener victorias sorprendentes en elecciones primarias.
Ahora Angie Nixon añade algo diferente: Florida.
Su triunfo demuestra que el progresismo puede obtener apoyo incluso en territorios donde el Partido Demócrata tiene enormes dificultades.
Pero también enfrenta un dilema. Si insiste demasiado en la etiqueta socialista, puede facilitar los ataques republicanos. Si la evita completamente, puede perder parte de la energía que la llevó hasta la nominación.
Ese será uno de sus mayores desafíos.
Una elección que puede cambiar el debate
Angie Nixon todavía no ha demostrado que pueda ganar un escaño en el Senado. Eso se decidirá en noviembre.
Pero ya consiguió algo extraordinario.
Derrotó a un candidato nacionalmente conocido, gastó una fracción de su dinero y construyó una coalición electoral que sorprendió a buena parte del establishment demócrata.
Su historia representa una transformación de la política estadounidense: una dirigente local, procedente del activismo sindical y comunitario, logró derrotar a un candidato con una enorme maquinaria financiera.
Ahora Nixon tiene que convencer a un estado entero.
Si gana, no solamente será una nueva senadora. Se convertiría en la primera mujer afroamericana elegida por Florida para el Senado de Estados Unidos y en una de las principales figuras del ala progresista nacional.
Si pierde, su campaña seguirá dejando una pregunta incómoda al Partido Demócrata: quizá el futuro del partido no esté solamente en tener más dinero, candidatos más centristas o figuras conocidas en Washington.
Quizá esté, como sostiene Angie Nixon, en volver a hablar directamente con las personas que sienten que el sistema económico dejó de funcionar para ellas.
Y esa puede ser la verdadera razón por la que su historia apenas comienza.
Brujería en Argentina
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En Argentina, la palabra brujería despierta imágenes de mujeres misteriosas, velas, hierbas, amuletos, maleficios y ceremonias realizadas durante la noche. Pero detrás de esas imágenes existe una historia mucho más compleja. Las creencias relacionadas con la magia, el daño, la curación y los espíritus forman parte de la cultura popular argentina desde hace siglos. No se trata de una tradición única. La brujería argentina nació de la combinación de diferentes mundos culturales: las creencias de pueblos originarios, las tradiciones europeas introducidas durante la conquista y colonización, el catolicismo y, posteriormente, distintas corrientes espiritistas y esotéricas.
La Salamanca: la escuela de las brujas
Probablemente ninguna leyenda representa mejor la imaginación argentina sobre la brujería que La Salamanca. La tradición está especialmente arraigada en el Noroeste argentino, sobre todo en Santiago del Estero, aunque existen versiones en otras provincias. Según la leyenda, La Salamanca es una cueva secreta donde se reúnen brujas, hechiceros y personas que desean adquirir conocimientos extraordinarios. Allí, bajo la influencia del Diablo —conocido en diferentes relatos como Supay o Zupay—, los iniciados pueden aprender habilidades que normalmente requerirían años de esfuerzo. La música, la danza, la guitarra, la doma, la curandería y la magia aparecen entre los conocimientos atribuidos a quienes ingresan en este mundo sobrenatural. Pero entrar en La Salamanca no es sencillo. Las historias tradicionales hablan de pruebas destinadas a demostrar el valor del aspirante. Animales monstruosos, serpientes, criaturas diabólicas y símbolos religiosos aparecen en diferentes versiones de la leyenda. La Salamanca representa algo más profundo que una simple historia de terror: es una explicación popular de cómo determinadas personas adquieren capacidades extraordinarias.
El “daño” y el miedo
Los estudios antropológicos realizados en el Noroeste argentino muestran que la brujería puede funcionar como una explicación cultural del sufrimiento. Cuando una persona enferma y no encuentra una explicación satisfactoria, la idea de que alguien le produjo un daño puede convertirse en una interpretación de lo ocurrido.
En este contexto aparece la figura del curandero.
El curandero no necesariamente es considerado un brujo. Para muchas comunidades puede ser exactamente lo contrario: una persona capaz de deshacer el daño.
Esta distinción es fundamental. En el imaginario tradicional, el mundo puede contener fuerzas capaces de enfermar, pero también personas capaces de combatirlas.
Curanderos y medicina popular
Durante los siglos XIX y comienzos del XX, el curanderismo tuvo una presencia importante en distintas regiones argentinas.
Los curanderos utilizaban hierbas, preparados, oraciones, prácticas rituales y conocimientos transmitidos oralmente. Algunas de estas prácticas procedían de antiguas tradiciones europeas; otras tenían raíces indígenas o habían surgido de la mezcla cultural producida durante siglos.
La medicina académica intentó progresivamente desplazar estas prácticas.
Pero no desaparecieron.
Una de las razones fue que el curanderismo no era solamente un tratamiento médico. También ofrecía una explicación cultural y espiritual de la enfermedad. Para algunas personas, acudir a un curandero significaba encontrar a alguien que comprendiera su problema dentro de su universo de creencias.
Investigaciones sobre el Noroeste argentino muestran precisamente esta combinación entre medicina tradicional, conocimientos populares y rituales de origen indígena, europeo y católico.
La bruja como personaje
La figura de la bruja también adquirió características particulares en Argentina.
En muchos relatos rurales aparece como una mujer que vive apartada, conoce hierbas y secretos, puede realizar maleficios o posee poderes que los demás no comprenden.
Pero estas historias también reflejan antiguos prejuicios sociales.
Durante mucho tiempo, las mujeres que tenían conocimientos sobre plantas medicinales, partos o tratamientos tradicionales podían ser vistas con sospecha. En la Argentina de finales del siglo XIX y comienzos del XX, médicos, criminólogos e intelectuales estudiaron y criticaron determinadas formas de religiosidad popular, curanderismo y hechicería.
La modernización del país produjo así un enfrentamiento entre dos maneras de comprender la realidad: una basada cada vez más en la ciencia y otra sustentada en la tradición, la religión y la experiencia comunitaria.
Brujería y pueblos originarios
Las tradiciones indígenas constituyen otro componente fundamental.
En el Chaco argentino, por ejemplo, investigadores han estudiado las concepciones de brujería entre comunidades indígenas y han encontrado que no pueden reducirse simplemente a una “superstición antigua”.
La brujería puede servir también para interpretar conflictos sociales, cambios económicos, enfermedades y tensiones dentro de una comunidad. Es decir, puede convertirse en una manera de explicar el malestar producido por transformaciones sociales.
Esto demuestra que la brujería no pertenece necesariamente a un pasado desaparecido. Las creencias pueden cambiar y adaptarse a nuevas circunstancias.
El catolicismo y la magia
Una de las características más curiosas de la cultura popular argentina es la convivencia entre elementos católicos y prácticas consideradas mágicas.
Oraciones, cruces, santos, agua bendita y otros símbolos religiosos pueden aparecer junto a hierbas, rituales y amuletos.
Esta mezcla no debería sorprender. Durante siglos, las comunidades rurales combinaron diferentes tradiciones para explicar la enfermedad, la suerte, la desgracia y la protección.
Los investigadores han señalado precisamente la fuerte presencia de elementos religiosos en la medicina popular argentina.
¿Existieron realmente las brujas?
Las investigaciones históricas y antropológicas pueden documentar personas acusadas de brujería, prácticas de curanderismo, creencias y rituales. Pero eso no demuestra que los poderes sobrenaturales atribuidos a las brujas existan realmente.
Una persona podía ser considerada bruja por sus vecinos y, sin embargo, no poseer ninguna capacidad sobrenatural.
Muchas acusaciones surgían después de una enfermedad inexplicable, una muerte, una pelea familiar o una desgracia económica. El miedo podía convertir a una persona determinada en el supuesto responsable.
Por eso, estudiar la brujería argentina no significa afirmar que la magia sea real. Significa estudiar cómo diferentes generaciones de argentinos interpretaron aquello que no podían explicar.
La brujería en la Argentina moderna
La modernización y la expansión de la medicina científica no eliminaron completamente estas creencias.
Actualmente existen personas que consultan tarotistas, astrólogos, curanderos y especialistas en prácticas esotéricas. Algunas lo hacen por entretenimiento; otras tienen una auténtica convicción espiritual.
Al mismo tiempo, las antiguas leyendas continúan formando parte de la cultura popular.
La Salamanca sigue siendo uno de los grandes símbolos del folklore del Norte argentino. Sus historias aparecen en canciones, relatos, literatura y conversaciones familiares. La figura del Mandinga, las cuevas misteriosas y los pactos sobrenaturales continúan alimentando la imaginación colectiva.
Una historia de miedo, fe y cultura
La brujería argentina es, en definitiva, mucho más que una colección de historias sobre hechizos.
Es la historia de cómo una sociedad intentó comprender la enfermedad, la muerte, la desgracia, la suerte y aquello que parecía inexplicable.
En ella conviven indígenas y europeos, religión y superstición, medicina y ritual, miedo y esperanza.
Quizá por eso las historias de brujas continúan fascinando.
La pregunta no es solamente si las brujas existieron.
La verdadera pregunta es por qué tantas personas creyeron en ellas.
Y la respuesta conduce directamente a la historia profunda de Argentina: un país donde diferentes culturas se encontraron, se enfrentaron y terminaron mezclándose para producir un folklore extraordinariamente rico.
Entre todas sus leyendas, ninguna resume mejor ese universo que La Salamanca: una cueva escondida, una música misteriosa y la promesa de conocimientos prohibidos.
Una historia que, siglos después, todavía consigue producir escalofríos.
¿Trump admite que jamás debió haber atacado a Irán?
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Ahora está completamente convencido de que atacar a Irán fue una pésima idea.
También cree que el “acuerdo de paz” es una capitulación vergonzosa y humillante.
Ahora solo tiene que averiguar de quién fue la culpa. Porque lo único seguro es que no fue suya. Porque nada malo es jamás su culpa, de ninguna manera.
La guerra es, obviamente, culpa de Pete Hegseth. Netanyahu le mintió a Pete Hegseth y él fue demasiado ingenuo para darse cuenta, demasiado ocupado haciendo flexiones en Instagram. Pete debe renunciar, asumiendo toda la responsabilidad por su fracaso y explicando por qué nada de este desastre fue culpa de Donald Trump.
El humillante “acuerdo de paz” ahora parece ser culpa de JD Vance. JD Vance se opuso a la guerra desde el principio y tuvo una participación mínima o nula en las negociaciones, que fueron llevadas a cabo por Jared Kushner y Steve Witkoff. Dos empresarios inmobiliarios, uno de ellos casado con Ivanka Trump y el otro amigo de golf de Trump.
Entonces, ¿por qué es culpa de JD Vance? Bueno, Trump no va a despedir al marido de Ivanka ni a su amigo de golf, ya que ambos están en sus puestos únicamente para canalizar grandes sumas de dinero a Donald Trump y a la familia Trump dondequiera que vean una oportunidad.
Trump tampoco puede despedir a JD Vance porque es el vicepresidente. Pero tenía que endosarle a alguien este humillante “acuerdo de paz”, ¿y saben qué?
Creo que a JD Vance le pareció bien.
Porque a) no puede ser despedido. b) se postula para presidente. c) Quiere que la gente piense que detuvo la guerra y que no tuvo nada que ver con su inicio.
JD Vance se enfrenta a Marco Rubio como sucesor de Trump. Rubio lleva mucha ventaja en este punto porque, bueno, JD Vance es una rata mentirosa y repugnante. Pero JD cree que la guerra ha sido un fracaso épico y catastrófico al 100% y que puede culpar a Rubio, mientras afirma que estuvo en contra todo el tiempo.
Así que sí. Trump admite que nunca debió haber atacado a Irán. Busca a quién culpar —porque desde luego no es suya— y encuentra a Netanyahu y Hegseth. Quienes están pagando las consecuencias.
Y por el humillante acuerdo de paz, le toca a JD Vance. Quien no paga las consecuencias, sino que decide asumirlas, aceptando la responsabilidad de un desastre que no es culpa suya, solo porque detener la guerra en términos tan vergonzosos no es tan humillante como empezarla.
La horrible historia de Thomas Quick
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Lo mas leido ♣ Set 24, 2026
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Setiembre 24, 2026
El brote de sarampión en Pennsylvania: muertes, vacunas y una batalla política
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Pennsylvania está atravesando uno de los brotes de sarampión más importantes que ha experimentado Estados Unidos en décadas. A comienzos de septiembre de 2026, el Departamento de Salud de Pennsylvania informó 540 casos confirmados en 36 condados, 91 hospitalizaciones y dos muertes asociadas al sarampión. El brote se ha convertido además en el centro de una fuerte controversia política entre las autoridades sanitarias de Pennsylvania y el gobierno federal.
La situación resulta especialmente llamativa porque el sarampión es una enfermedad que Estados Unidos había conseguido controlar extraordinariamente bien mediante la vacunación. La reaparición de cientos de casos demuestra que, cuando disminuye la inmunización de una comunidad, un virus extremadamente contagioso puede regresar rápidamente.
Pero existe una segunda historia detrás del brote: la discusión sobre las dos personas fallecidas. Pennsylvania considera que ambas muertes estuvieron relacionadas con el sarampión. El gobierno federal, en cambio, ha cuestionado esa clasificación y el CDC decidió no incluirlas, por el momento, en sus estadísticas nacionales.
Así, una crisis sanitaria se transformó también en una disputa sobre ciencia, estadísticas y política.
¿Qué está ocurriendo en Pennsylvania?
El brote comenzó a adquirir importancia durante 2026 y se concentró inicialmente en comunidades de la región de Lancaster. Posteriormente el virus se extendió a otros sectores del estado.
Según las cifras publicadas por el Departamento de Salud de Pennsylvania el 3 de septiembre, ya había 540 casos en 36 condados. De esos pacientes, 91 habían requerido hospitalización. Las autoridades estatales registraban dos muertes asociadas al sarampión.
El crecimiento ha sido rápido. El 28 de agosto había 460 casos en 31 condados. Tres días después, el estado informaba 497 casos en 34 condados. Para el 3 de septiembre, el número había alcanzado 540 y la transmisión había sido identificada en 36 condados.
Es decir, no estamos hablando de algunos casos aislados.
El virus está circulando ampliamente.
¿Por qué el sarampión es tan peligroso?
El sarampión suele comenzar con fiebre, tos, secreción nasal y ojos rojos. Posteriormente aparece la característica erupción cutánea.
Pero el problema es que no siempre termina allí.
El sarampión puede producir neumonía, inflamación cerebral y otras complicaciones graves. Según el Departamento de Salud estatal, aproximadamente uno de cada cinco pacientes puede necesitar hospitalización y entre uno y tres de cada 1.000 pacientes pueden morir.
Además, el virus es extraordinariamente contagioso.
Una persona infectada puede transmitirlo al respirar, toser o estornudar. El virus puede permanecer infeccioso en el aire y sobre determinadas superficies durante un período de hasta dos horas.
Esto significa que una persona susceptible puede entrar en una habitación después de que el enfermo se haya marchado y todavía quedar expuesta.
Por eso el sarampión necesita niveles extraordinariamente altos de vacunación para impedir que circule.
La importancia del 95%
Durante el año escolar 2025-2026, solamente alrededor del 93,2% de los niños de kindergarten de Pennsylvania estaban vacunados contra sarampión, paperas y rubéola (MMR).
Puede parecer un porcentaje elevado.
Pero para una enfermedad tan contagiosa como el sarampión, una cobertura inferior al 95% puede permitir que el virus encuentre suficientes personas susceptibles para comenzar a propagarse.
La situación es todavía más preocupante en determinados lugares. En aproximadamente el 40% de las escuelas del área de Philadelphia, la cobertura estaba por debajo del 95%.
Por eso, la pregunta no es simplemente cuántas personas están vacunadas.
La pregunta es dónde están las personas no vacunadas.
Si están dispersas entre una población muy inmunizada, el virus encuentra dificultades para propagarse. Si están concentradas en una misma comunidad, una sola persona infectada puede desencadenar un brote.
La vacuna funciona
La vacuna MMR es una de las herramientas de salud pública más eficaces contra el sarampión.
Pennsylvania informa que dos dosis proporcionan aproximadamente 97% de protección contra el sarampión.
Ante el brote, las autoridades estatales comenzaron campañas especiales de vacunación. Desde que comenzó la epidemia, se administraron más de 3.700 vacunas MMR en más de 100 clínicas temporales instaladas en comunidades afectadas. En agosto, los proveedores sanitarios administraron más de 46.000 dosis en Pennsylvania, frente a unas 25.000 en un mes típico.
Eso demuestra algo importante: cuando aparece el peligro, muchas personas que anteriormente no habían considerado urgente vacunarse cambian de opinión.
Las dos muertes
La parte más controvertida de la historia son las dos muertes que Pennsylvania considera asociadas al sarampión.
Ambas víctimas eran del condado de Lancaster y no estaban vacunadas, según los informes publicados por las autoridades.
Sin embargo, la naturaleza de las muertes ha provocado una fuerte discusión médica.
Uno de los casos involucró a un recién nacido cuya madre había padecido sarampión durante el embarazo. El bebé murió poco después de nacer.
El caso es complicado porque el certificado o registro inicial señaló una lesión grave del bazo como causa de muerte. La familia y las autoridades locales se encontraron posteriormente en el centro de una disputa sobre si el sarampión debía considerarse causa directa o factor contribuyente.
Esto explica parte de la discusión.
Decir que alguien “murió de sarampión” puede significar que el virus fue directamente responsable de la muerte.
Pero también puede significar que el sarampión provocó o contribuyó a una cadena de complicaciones que finalmente terminó causando la muerte.
Esa diferencia médica es importante.
Robert F. Kennedy Jr. entra en escena
La controversia adquirió una dimensión nacional cuando Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, cuestionó públicamente las muertes que Pennsylvania había atribuido al sarampión.
Según Reuters, fuentes familiarizadas con el asunto indicaron que Kennedy pidió a la directora del CDC, Erica Schwartz, que retirara las dos muertes de las estadísticas oficiales del organismo. Posteriormente, el CDC modificó sus datos públicos y dejó de contabilizarlas mientras continúa la revisión.
El episodio provocó una reacción inmediata de funcionarios de Pennsylvania.
El gobernador Josh Shapiro defendió la evaluación de los especialistas estatales y acusó a Kennedy de politizar una emergencia de salud pública.
Kennedy, por su parte, cuestionó la clasificación realizada por Pennsylvania.
El resultado es una situación inusual: dos autoridades sanitarias están presentando al público interpretaciones diferentes sobre las mismas muertes.
¿Quién tiene razón?
Es un hecho que Pennsylvania informó dos muertes asociadas al sarampión.
Es también un hecho que el CDC actualmente no las incluye en su conteo nacional mientras revisa la evidencia.
Lo que continúa en discusión es si el sarampión fue la causa directa o contribuyente de ambas muertes.
Por lo tanto, sería incorrecto afirmar categóricamente que el CDC ha demostrado que Pennsylvania inventó las muertes.
Tampoco sería correcto decir que existe consenso federal absoluto en que ambas fueron causadas directamente por el sarampión.
Lo que existe es una disputa sobre la clasificación médica y epidemiológica de los fallecimientos.
Y esa disputa se volvió política.
Una batalla que llega a Washington
El enfrentamiento resulta especialmente delicado porque Kennedy tiene una larga historia de declaraciones controvertidas sobre las vacunas.
Sus críticos sostienen que la discusión sobre las muertes distrae de la cuestión principal: Estados Unidos está experimentando un resurgimiento del sarampión precisamente cuando las tasas de vacunación están disminuyendo.
Los datos nacionales son preocupantes.
Para septiembre de 2026, Estados Unidos había registrado 3.134 casos de sarampión, el nivel anual más alto en más de tres décadas.
El país había conseguido eliminar la transmisión endémica del sarampión en el año 2000, aunque posteriormente se produjeron brotes vinculados a personas que introdujeron el virus desde otros países.
La vacunación permitió mantener la enfermedad bajo control.
Ahora esa protección está debilitándose.
El problema no es solamente Pennsylvania
Pennsylvania es un ejemplo especialmente visible, pero el fenómeno es nacional.
La caída de las tasas de vacunación ha creado bolsas de población vulnerable en distintos lugares.
Esto afecta especialmente a los bebés demasiado pequeños para recibir todas sus vacunas, a algunas personas inmunodeprimidas y a quienes no pueden ser vacunados por razones médicas.
Cuando una comunidad pierde suficiente inmunidad, no solamente corren peligro quienes decidieron no vacunarse.
También pueden quedar expuestas personas que no tienen la posibilidad de protegerse mediante una vacuna.
Por eso la vacunación tiene una dimensión individual y otra colectiva.
El caso de las comunidades Amish
La región de Lancaster también tiene una importante población Amish.
La vacunación contra el sarampión ha sido históricamente más baja en algunas comunidades Amish, aunque no debe confundirse a toda la población Amish con personas no vacunadas.
Precisamente por eso las autoridades han realizado esfuerzos específicos de comunicación y vacunación.
El objetivo no es solamente convencer a quienes rechazan las vacunas.
También es llegar a personas que nunca recibieron la vacuna porque tuvieron dificultades de acceso, desconocimiento, problemas logísticos o simplemente no consideraron que fuera necesaria.
El brote ha provocado un aumento significativo de la demanda de vacunas.
¿Por qué está regresando una enfermedad que parecía derrotada?
La respuesta tiene varios componentes.
Primero, el sarampión nunca desapareció completamente del mundo.
Mientras exista circulación del virus internacionalmente, siempre existe la posibilidad de que llegue a Estados Unidos.
Segundo, la enfermedad necesita una población susceptible para propagarse.
Tercero, las dudas sobre las vacunas han aumentado.
Cuarto, las tasas de vacunación pueden esconder diferencias importantes entre comunidades.
Y quinto, cuando disminuye la inmunidad colectiva, el virus vuelve a encontrar oportunidades.
La situación de Pennsylvania demuestra que las enfermedades infecciosas no desaparecen simplemente porque una generación haya dejado de verlas.
Cuando una sociedad deja de recordar lo peligrosa que puede ser una enfermedad, puede comenzar a subestimar la herramienta que permitió controlarla.
El gran debate: ciencia contra política
Quizás el aspecto más preocupante de la crisis sea que la discusión científica se haya convertido en una batalla política.
El Departamento de Salud de Pennsylvania sostiene que está proporcionando datos epidemiológicos al gobierno federal y continúa trabajando con el CDC.
Pero la disputa pública entre Shapiro y Kennedy ha generado preguntas sobre la independencia de los datos sanitarios.
Reuters informó que funcionarios estatales señalaron que existen restricciones legales relacionadas con la privacidad que impiden compartir públicamente información médica personal de las víctimas.
Esto genera una situación complicada.
Los funcionarios deben proteger la privacidad de los pacientes.
Al mismo tiempo, el público necesita confiar en que los datos de salud pública son completos y no están siendo manipulados por razones políticas.
Una advertencia para Estados Unidos
El sarampión no necesita una población completamente no vacunada.
Necesita solamente suficientes personas susceptibles para encontrar una cadena de transmisión.
Por eso el descenso del 95% al 93% puede parecer pequeño en términos estadísticos, pero puede ser importante epidemiológicamente.
En una enfermedad extremadamente contagiosa, unos pocos puntos porcentuales pueden representar miles de personas sin protección.
¿Qué puede ocurrir ahora?
Pennsylvania continuará realizando vigilancia epidemiológica y campañas de vacunación.
Los funcionarios sanitarios están recomendando que las personas comprueben si tienen las dos dosis de MMR y consulten a un profesional de salud si no conocen su estado de vacunación.
La situación de las dos muertes también puede continuar evolucionando.
Si nuevas investigaciones concluyen que el sarampión fue causa directa o contribuyente de los fallecimientos, el CDC podría modificar nuevamente sus estadísticas.
Si las autoridades federales concluyen que la evidencia no demuestra suficientemente una relación causal, las dos muertes podrían permanecer fuera del conteo nacional.
Pero independientemente de cómo termine esa disputa, existe un dato que no está en discusión: 540 personas en Pennsylvania han contraído sarampión en 2026 y 91 han sido hospitalizadas, según el Departamento de Salud estatal.
Conclusión
La crisis del sarampión en Pennsylvania es mucho más que una discusión sobre dos certificados de defunción.
Es una advertencia sobre lo rápidamente que una enfermedad prevenible puede regresar cuando disminuye la inmunidad de una población.
También es una prueba para las instituciones de salud pública.
La controversia entre Josh Shapiro y Robert F. Kennedy Jr. demuestra hasta qué punto las estadísticas sanitarias pueden convertirse en un campo de batalla político. Pero los virus no tienen partido político.
El sarampión no distingue entre demócratas y republicanos, entre comunidades rurales y urbanas, ni entre quienes confían o desconfían de Washington.
Ataca a las personas que no tienen inmunidad.
La vacuna MMR ofrece una protección extraordinariamente elevada y, según Pennsylvania, dos dosis protegen aproximadamente al 97% de las personas contra el sarampión.
La pregunta fundamental para Estados Unidos no debería ser únicamente quién tiene razón en la disputa entre Harrisburg y Washington.
La pregunta debería ser cómo evitar que el país vuelva a una época en la que una enfermedad que puede prevenirse mediante una vacuna vuelva a matar regularmente.
Pennsylvania está proporcionando una respuesta inquietante.
Cuando la inmunidad colectiva comienza a desaparecer, el pasado puede regresar con una velocidad sorprendente.
EL DÍA EN QUE TUCUMÁN SALVÓ A LA PATRIA
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Batalla de Tucumán y Virgen de la Merced 24 de septiembre
Hay fechas que se recuerdan y hay fechas que, silenciosamente, nos recuerdan quiénes somos. El 24 de septiembre pertenece a estas últimas. No es una efeméride más ni una página inmóvil en los manuales. Es el día en que Tucumán, pequeño en el mapa, pero inmenso en coraje, cambió el destino de la Patria.
En septiembre de 1812, todo parecía inclinarse hacia la derrota. El Ejército del Norte llegaba extenuado después del Éxodo Jujeño; las fuerzas realistas avanzaban con superioridad de hombres y armamento, y Manuel Belgrano tenía una orden terminante: retirarse hasta Córdoba y abandonar Tucumán. Podía obedecer y conservarse a salvo de todo reproche. Sin embargo, escuchó la voz de este pueblo, que le pidió quedarse y ofreció cuanto tenía para defender la tierra. Hay obediencias que preservan un expediente; hay desobediencias responsables que salvan una patria.
Tucumán no esperó la libertad con los brazos cruzados. Desde la ciudad y la campaña llegaron gauchos, campesinos, mujeres, comerciantes y familias enteras. Unos aportaron caballos y ganado; otros, dinero, herramientas, alimentos o armas improvisadas. Muchos entregaron lo más valioso: su propia vida y la de sus hijos. Durante aquellos días, el pueblo dejó de ser espectador y se convirtió en ejército.
En el Campo de las Carreras, entre polvo, viento, estruendo y confusión, se libró una de las batallas decisivas de nuestra independencia. No fue una victoria ordenada ni sencilla; fue una victoria profundamente criolla, nacida del valor de soldados y milicianos que se negaron a retroceder. Allí no triunfó solamente una fuerza militar. Triunfó la voluntad de una comunidad que comprendió que, si Tucumán caía, el Norte quedaba abierto y la Revolución podía perderse.
Pero aquella jornada tuvo también un corazón espiritual. Antes del combate, Belgrano se encomendó a Nuestra Señora de la Merced. Después del triunfo dejó escrito que había sido el “día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos”. Más tarde, en la procesión, depositó su bastón de mando ante la imagen y la proclamó Generala del Ejército.
La palabra merced significa gracia, misericordia, liberación. Por eso, la Virgen de la Merced estuvo desde sus orígenes unida a quienes padecían cautiverio. También hoy existen cadenas, aunque muchas ya no tengan hierro: la pobreza que humilla, la droga que destruye, la violencia que invade los hogares, la corrupción que roba esperanza, la soledad de nuestros mayores, la indiferencia ante la discapacidad y el rencor que divide a los argentinos. De todas esas prisiones necesitamos ser liberados.
Tal vez el mejor homenaje no consista en repetir palabras gloriosas, sino en preguntarnos si somos dignos de quienes estuvieron allí. La Patria no se defiende solamente en un campo de batalla. Se la defiende cada vez que un ciudadano cumple honestamente su tarea; cuando un maestro no abandona a un niño; cuando la justicia llega a tiempo; cuando la política vuelve a ser servicio; cuando cuidamos a quien es más vulnerable; cuando el adversario deja de ser tratado como enemigo.
Desde nuestro Valle, donde los cerros guardan antiguas voces y el silencio parece tener memoria, el 24 de septiembre vuelve a sentirse cercano. En las campanas, en las calles y en el rostro de la Virgen, Tucumán escucha todavía el rumor de aquellos hombres y mujeres. La historia no es únicamente lo que pasó: es una pregunta que el pasado formula al presente.
Hoy, como tucumano, vuelvo los ojos hacia Nuestra Señora de la Merced y le pido que proteja a esta provincia que la ama; que nos libre del miedo, de la soberbia y de la resignación; que conceda paz a nuestra Argentina y al mundo; y que nos enseñe a unirnos cuando la hora exige grandeza.
Belgrano y el pueblo tucumano nos dejaron una enseñanza que no envejece: la libertad comienza cuando alguien decide no retirarse de su deber. Aquel 24 de septiembre, Tucumán no preguntó si era posible. Hizo lo que debía. Y porque lo hizo, la Patria pudo seguir soñando.
Jorge Bernabé Lobo Aragón
Jorgeloboaragon@gmail.com
San Miguel de Tucumán
El juicio que divide a Estados Unidos entre la enfermedad mental y la responsabilidad criminal
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El caso de Lindsay Clancy se convirtió en uno de los procesos criminales más conmocionantes de Estados Unidos. No solamente porque una madre fue acusada de matar a sus tres hijos pequeños, sino porque prácticamente toda la controversia jurídica gira alrededor de una pregunta difícil de responder: ¿qué ocurre cuando una persona comete un crimen terrible mientras sufre una enfermedad mental tan grave que, según la defensa, ya no puede distinguir correctamente entre lo que está bien y lo que está mal?
El juicio se desarrolló en Plymouth County Superior Court, Massachusetts, ante el juez William Sullivan. Clancy, una exenfermera de maternidad de 36 años, no negó haber causado la muerte de sus hijos. Su defensa sostuvo, sin embargo, que en ese momento sufría una grave psicosis posparto y que, por lo tanto, no debía ser considerada penalmente responsable. La fiscalía presentó una interpretación completamente diferente: Clancy habría planificado los asesinatos y sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
Y ahora, en septiembre de 2026, el juicio llegó a un punto extraordinario: el jurado no consiguió alcanzar un veredicto unánime y el juez declaró el juicio nulo (mistrial) después de más de 38 horas de deliberaciones. La fiscalía todavía podría intentar llevar nuevamente a Clancy a juicio.
La tragedia de Duxbury
Todo comenzó el 24 de enero de 2023, en Duxbury, Massachusetts.
Clancy vivía allí con su esposo, Patrick, y sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de apenas 8 meses. Ese día, la policía recibió una llamada relacionada con una mujer que había caído desde una ventana del segundo piso.
La mujer era Lindsay.
Dentro de la vivienda, los primeros socorristas encontraron a los tres niños. Los menores fueron trasladados a hospitales, pero murieron. Los investigadores determinaron posteriormente que los tres habían fallecido por asfixia.
Clancy había sobrevivido a la caída, aunque sufrió lesiones gravísimas que posteriormente la dejaron paralizada.
Desde las primeras horas de la investigación, la tragedia presentó dos historias diferentes.
Una era la de una madre que había asesinado deliberadamente a sus tres hijos.
La otra era la de una mujer profundamente enferma que había entrado en un estado psicótico después del nacimiento de su tercer hijo y que, según la defensa, había perdido el contacto con la realidad.
Esa diferencia terminó convirtiéndose en el centro absoluto del juicio.
Una madre con problemas psicológicos
Uno de los elementos más importantes del proceso fue la historia de salud mental de Clancy.
Después del nacimiento de Callan, en mayo de 2022, su estado psicológico comenzó a deteriorarse. Según los testimonios presentados durante el juicio, sufrió depresión severa, pensamientos suicidas y otros síntomas preocupantes.
Buscó ayuda médica en varias oportunidades.
A comienzos de enero de 2023 incluso fue internada en una institución psiquiátrica. Sin embargo, después de la evaluación fue considerada suficientemente estable como para regresar a su casa.
Poco después ocurrió la tragedia.
La defensa utilizó estos antecedentes para sostener que el sistema médico había tenido numerosas oportunidades para reconocer la gravedad de su enfermedad y que no lo hizo adecuadamente.
Sus abogados también cuestionaron el tratamiento farmacológico que recibió. Según su argumento, Clancy había sido medicada con numerosos medicamentos psiquiátricos y su estado podía haberse agravado por una combinación de fármacos y una enfermedad que no había sido correctamente diagnosticada.
La defensa llegó a sostener que sufría una combinación de psicosis posparto, depresión grave y un trastorno bipolar que no había sido diagnosticado.
La versión de la fiscalía
La fiscalía presentó una imagen radicalmente distinta.
Los fiscales no negaron que Clancy tuviera problemas psicológicos. El punto fundamental era otro: tener depresión o incluso graves problemas de salud mental no significa automáticamente ser legalmente irresponsable por un asesinato.
La acusación sostuvo que Clancy sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Uno de los elementos que los fiscales destacaron fue la conducta de Clancy antes de los asesinatos. Según la teoría de la acusación, envió a su marido fuera de la casa y creó una ventana de tiempo en la que podía quedarse sola con los niños.
Para los fiscales, esto era evidencia de planificación.
La acusación también sostuvo que Clancy había decidido matar a sus hijos porque los veía como un obstáculo para terminar con su propio sufrimiento. En otras palabras, según esa interpretación, ella habría tomado una decisión consciente y deliberada.
La fiscalía trató de demostrar que Clancy estaba deprimida, pero no psicótica al punto de perder la capacidad de comprender la realidad.
Esta distinción fue fundamental.
La defensa: “no era ella misma”
El abogado defensor Kevin Reddington presentó el caso desde una perspectiva completamente diferente.
Su argumento fue que Lindsay Clancy no era simplemente una mujer deprimida que tomó una decisión horrible. Según la defensa, estaba atravesando una crisis psicótica extrema.
Uno de los expertos psiquiátricos que declaró en el juicio fue el reconocido especialista Phillip Resnick. Según la información presentada durante el proceso, Resnick consideró que Clancy estaba “francamente psicótica” cuando ocurrieron los asesinatos.
La defensa también habló de alucinaciones auditivas y de una voz que, según el testimonio presentado, la habría impulsado a cometer los asesinatos.
El objetivo era demostrar que la conducta de Clancy no podía analizarse como la de una persona racional que simplemente decidió matar.
La pregunta era si su enfermedad había destruido su capacidad para comprender la naturaleza de sus actos o su carácter moral.
Patrick Clancy: el testimonio más doloroso
Uno de los momentos emocionalmente más difíciles del juicio fue el testimonio de Patrick Clancy, el padre de los tres niños y entonces esposo de Lindsay.
Patrick describió el momento en que regresó a la casa y descubrió la tragedia.
Su testimonio fue particularmente importante porque la defensa necesitaba mostrar cómo había cambiado Lindsay durante los meses anteriores.
Patrick también había sido testigo del deterioro psicológico de su esposa.
Pero su posición pública fue extraordinariamente compleja.
A diferencia de muchas personas que exigían una condena severa, Patrick manifestó que perdonaba a Lindsay y expresó la convicción de que estaba gravemente enferma.
Su actitud introdujo una dimensión humana extraordinaria al juicio: el padre que había perdido a sus tres hijos no estaba necesariamente pidiendo venganza contra la mujer acusada de matarlos.
Eso no significa que el crimen dejara de ser terrible. Significa que Patrick veía simultáneamente a Lindsay como responsable de una tragedia y como una persona profundamente enferma.
El problema jurídico
El juicio no consistía simplemente en decidir si Lindsay había causado las muertes.
Eso prácticamente no estaba en discusión.
La cuestión era su responsabilidad criminal.
La defensa sostuvo que debía ser considerada no responsable debido a su estado mental.
La fiscalía sostuvo que debía ser declarada culpable de asesinato.
Los jurados podían considerar diferentes niveles de responsabilidad criminal, incluidos cargos de asesinato en primer o segundo grado y homicidio involuntario, además de la posibilidad de determinar que no era penalmente responsable debido a una enfermedad mental.
La diferencia en las consecuencias podía ser enorme.
Una condena por asesinato en primer grado podía significar cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Una conclusión de falta de responsabilidad criminal, en cambio, podía conducir a su internación en una institución psiquiátrica, dependiendo de las decisiones posteriores de las autoridades y de las evaluaciones médicas.
Por eso, el juicio no era simplemente una batalla entre “culpable” e “inocente”.
Era una batalla sobre qué significa ser responsable de un acto cuando la mente está gravemente enferma.
Más de 80 testigos y cientos de pruebas
El proceso fue extraordinariamente complejo.
Según Associated Press, durante más de cuatro semanas de testimonios se presentaron más de 80 testigos y alrededor de 300 elementos de prueba. Hubo especialistas médicos, familiares, policías, profesionales de salud mental y otros testigos.
Los expertos no estuvieron de acuerdo.
Algunos respaldaron la interpretación de la defensa sobre la psicosis.
Otros consideraron que Clancy no presentaba un estado psicótico suficientemente grave como para eliminar su responsabilidad criminal.
Esta diferencia entre expertos fue crucial.
La medicina podía explicar por qué una persona actuó de determinada manera, pero el tribunal tenía que determinar si esa explicación alcanzaba el estándar jurídico necesario para eliminar la responsabilidad penal.
El jurado se divide
Después de semanas de testimonios, el jurado comenzó sus deliberaciones el 27 de agosto de 2026.
Y rápidamente quedó claro que el caso no tendría una resolución sencilla.
Los jurados deliberaron durante días sin conseguir un acuerdo.
En determinado momento comunicaron al juez que estaban bloqueados. El juez William Sullivan les pidió que continuaran deliberando.
Posteriormente utilizó una instrucción conocida como Tuey-Rodriguez charge, destinada a recordar a los jurados la importancia de continuar discutiendo de buena fe para intentar alcanzar una decisión unánime.
Pero el desacuerdo continuó.
Según reportes de los últimos días, 11 jurados parecían estar de acuerdo en una posición mientras un jurado mantenía una postura diferente. La defensa pidió que ese miembro fuera apartado, alegando que no estaba siguiendo correctamente las instrucciones del tribunal sobre la “duda razonable”.
El juez rechazó la solicitud después de examinar la situación.
El juicio termina sin veredicto
Finalmente llegó el desenlace.
Después de aproximadamente siete días de deliberaciones y más de 38 horas de discusión, el jurado no logró alcanzar unanimidad.
El 4 de septiembre de 2026, el juez indicó que debía declararse un juicio nulo debido al estancamiento del jurado. Sin embargo, la defensa solicitó una oportunidad para presentar una apelación de emergencia ante el Tribunal Judicial Supremo de Massachusetts, cuestionando el manejo del jurado. El juez concedió inicialmente un breve plazo para esa presentación.
Por lo tanto, es importante aclarar algo: un mistrial no significa que Lindsay Clancy haya sido declarada inocente.
Tampoco significa que haya sido declarada culpable.
Significa que el proceso terminó sin un veredicto válido.
¿Habrá un segundo juicio?
Esta es ahora la gran pregunta.
En términos generales, un juicio nulo provocado por un jurado bloqueado puede permitir a la fiscalía intentar nuevamente el proceso. La fiscalía podría solicitar un nuevo juicio, negociar un acuerdo con la defensa o eventualmente decidir no continuar.
Los fiscales enfrentan una situación complicada.
Por un lado, el caso produjo una enorme conmoción pública y las muertes de tres niños son extremadamente graves.
Por otro, el primer juicio mostró que convencer a los doce miembros de un jurado sobre la responsabilidad criminal de Clancy puede ser extraordinariamente difícil.
La defensa, por su parte, puede interpretar el estancamiento como evidencia de que existe una duda profunda y legítima sobre la responsabilidad de su cliente.
El debate sobre la psicosis posparto
Más allá de Lindsay Clancy, el caso provocó una discusión nacional sobre la salud mental después del parto.
La psicosis posparto es una condición psiquiátrica poco frecuente pero potencialmente extremadamente grave. Puede incluir delirios, alucinaciones, confusión y pérdida de contacto con la realidad.
El caso Clancy puso sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿los sistemas médicos reconocen y tratan suficientemente rápido los síntomas de las mujeres después del parto?
La defensa sostiene que el sistema falló.
La acusación, en cambio, advierte contra utilizar una enfermedad mental como explicación automática de un asesinato.
Ambas cuestiones pueden ser verdaderas simultáneamente: una persona puede estar gravemente enferma y, dependiendo de su estado mental concreto en el momento del crimen, seguir siendo legalmente responsable.
El fantasma del caso Andrea Yates
El proceso también fue comparado con el famoso caso de Andrea Yates, la mujer de Texas que en 2001 asesinó a sus cinco hijos mientras sufría una enfermedad mental severa.
El caso Yates provocó una enorme discusión sobre la psicosis posparto, la responsabilidad criminal y la capacidad del sistema sanitario para identificar enfermedades psiquiátricas graves.
Pero existen diferencias jurídicas y fácticas importantes entre ambos procesos.
Lo que tienen en común es una pregunta que continúa siendo extraordinariamente difícil: ¿cómo debe reaccionar la justicia cuando una madre mata a sus hijos y existen pruebas de que su mente podía estar profundamente alterada?
Una tragedia sin final
El caso Lindsay Clancy no terminó con el esperado momento televisivo de un jurado pronunciando “culpable” o “no culpable”.
Terminó con silencio.
Con doce personas incapaces de ponerse de acuerdo.
Con una familia que perdió tres niños.
Con un padre que públicamente habló de perdón.
Con una mujer gravemente discapacitada que permanece en el centro de una batalla jurídica.
Y con una sociedad dividida entre dos explicaciones.
Para la fiscalía, Lindsay Clancy cometió tres asesinatos y debe responder ante la justicia.
Para la defensa, Lindsay Clancy era una mujer atrapada en una enfermedad mental devastadora que destruyó su percepción de la realidad.
El jurado no pudo resolver esa contradicción.
Y precisamente por eso el caso resulta tan perturbador.
No se trata únicamente de decidir qué castigo merece una persona que mató a sus hijos. Se trata de determinar cuánto puede modificar una enfermedad mental la responsabilidad moral y jurídica de un ser humano.
Por ahora, esa pregunta permanece abierta.
El juicio nulo no borra la tragedia de Duxbury. Tampoco establece la inocencia de Clancy. Simplemente significa que el sistema judicial no consiguió obtener la unanimidad necesaria para dictar una sentencia.
El próximo capítulo dependerá de los tribunales y de la decisión de los fiscales. Un nuevo juicio es posible, aunque también podrían existir otras salidas legales.
Lo que parece indiscutible es que el caso Lindsay Clancy continuará siendo estudiado durante años por abogados, psiquiatras y especialistas en salud mental. Su impacto probablemente excederá ampliamente el destino de una sola acusada, porque ha colocado ante el público una cuestión incómoda: ¿dónde termina la enfermedad mental y dónde comienza la responsabilidad criminal?
Y en este caso, hasta el jurado que escuchó durante semanas todas las pruebas no pudo encontrar una respuesta unánime.
¿Cómo afectó la neutralidad de Irlanda durante la Segunda Guerra Mundial a su relación con Gran Bretaña?
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Winston Churchill condenó públicamente la neutralidad irlandesa en la Segunda Guerra Mundial como una traición mortal, incluso mientras Dublín facilitaba secretamente el regreso de los aviadores aliados accidentados a través de la frontera para que se reincorporaran al combate.
Esta política, conocida internamente en Irlanda como «La Emergencia», fue impulsada por el Taoiseach Éamon de Valera y alteró radicalmente la relación entre Londres y Dublín.
El principal motivo de la furia británica fue la pérdida de los puertos del tratado. En 1938, como parte de un acuerdo comercial anglo-irlandés, Gran Bretaña había devuelto tres bases navales de aguas profundas —Berehaven, Cobh y Lough Swilly— al control irlandés. Al comenzar la Batalla del Atlántico, Winston Churchill necesitaba desesperadamente estos puertos para reabastecer de combustible a los destructores que protegían a los vulnerables convoyes mercantes de los submarinos alemanes.
Mapa de los tres estratégicos puertos de aguas profundas que Gran Bretaña devolvió a Irlanda en 1938, un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Fotografía de Zello, bajo licencia CC BY-SA 3.0.
Más allá de las fricciones diplomáticas, Irlanda practicó una neutralidad claramente benevolente, con una marcada inclinación hacia los Aliados. La Dirección de Inteligencia Militar irlandesa, G2, colaboró ampliamente con el MI5 y el MI6. Mientras que los aviadores aliados accidentados eran devueltos al Reino Unido, los aviadores alemanes eran internados rigurosamente en el campo de Curragh durante toda la guerra. Dublín incluso autorizó el “Corredor de Donegal”, una ruta de vuelo secreta sobre el espacio aéreo irlandés que permitía a los hidroaviones británicos con base en Irlanda del Norte cazar submarinos alemanes sobre el Atlántico. Más de 40.000 ciudadanos irlandeses también se ofrecieron como voluntarios para servir en las Fuerzas Armadas británicas.
A pesar de esta cooperación encubierta, las relaciones públicas tocaron fondo en 1945. Tras el suicidio de Adolf Hitler, De Valera visitó al enviado alemán en Dublín para expresar sus condolencias oficiales. Consideraba que esto era un cumplimiento necesario del estricto protocolo diplomático para una nación neutral, pero para Gran Bretaña y el resto del mundo, pareció una muestra de insensibilidad moral.
La tensión culminó en mayo de 1945. En su discurso de victoria mundial, Churchill lanzó un ataque mordaz y sarcástico contra Irlanda, afirmando que Gran Bretaña habría estado justificada al tomar los puertos irlandeses por la fuerza. De Valera respondió con un discurso radiofónico notablemente comedido, reconociendo el liderazgo de Churchill durante la guerra y defendiendo el derecho de Irlanda a afirmar su soberanía, tan duramente conquistada, manteniéndose al margen del conflicto. La serena réplica de De Valera le granjeó un inmenso apoyo interno y consolidó la independencia irlandesa en la práctica, no solo en el papel.
Sarapion en Pensilvania
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En Pennsylvania se han producido dos muertes asociadas al sarampión en 2026, las primeras relacionadas con esta enfermedad en el estado en aproximadamente 35 años. Ambas personas no estaban vacunadas y eran del condado de Lancaster.
La situación es especialmente preocupante porque el sarampión había sido prácticamente eliminado de Estados Unidos gracias a la vacunación. Ahora está reapareciendo porque hay comunidades donde la cobertura de vacunación ha descendido por debajo del nivel necesario para mantener la inmunidad colectiva.
¿Por qué puede matar el sarampión?
El sarampión no es simplemente una enfermedad infantil con fiebre y manchas. Es un virus extremadamente contagioso que puede provocar:
El Departamento de Salud de Pennsylvania indica que aproximadamente 1 a 3 personas por cada 1.000 casos de sarampión pueden morir, aunque el riesgo depende mucho de la edad, el estado inmunitario y el acceso a atención médica. Cerca de uno de cada cinco casos puede requerir hospitalización.
¿Qué está pasando específicamente en Pennsylvania?
El brote comenzó a crecer significativamente en la región de Lancaster-Lebanon, y posteriormente se extendió a otros lugares.
Al 3 de septiembre de 2026, Pennsylvania había confirmado 540 casos en 36 condados, con 91 hospitalizaciones y dos muertes asociadas al sarampión.
Un factor importante es la disminución de la vacunación. Durante el año escolar 2025-2026, la cobertura estatal de la vacuna MMR entre niños de kindergarten cayó al 93,2%. Eso es importante porque se considera que aproximadamente 95% de cobertura es necesaria para mantener una protección comunitaria suficientemente fuerte contra un virus tan contagioso.
Una controversia sobre las dos muertes
Hay además una controversia política y médica bastante importante.
El Departamento de Salud de Pennsylvania considera que las dos muertes están asociadas al sarampión. Sin embargo, funcionarios federales, incluido el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., cuestionaron inicialmente que el sarampión fuera la causa de las muertes. El CDC posteriormente no incluyó esas dos muertes en su conteo nacional mientras revisaba la evidencia.
Uno de los casos es particularmente complejo: se trata de un recién nacido cuya madre había sufrido una infección grave de sarampión durante el embarazo. El bebé murió después del nacimiento y se ha informado que una lesión del bazo fue registrada como causa de muerte, mientras que las autoridades estatales consideran que existe una relación con el sarampión.
Por eso es más preciso decir “muertes asociadas al sarampión” que afirmar que existe consenso federal absoluto sobre la causa directa de ambas.
Lo más importante: se pueden prevenir
La buena noticia es que el sarampión es altamente prevenible mediante la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola). Dos dosis proporcionan aproximadamente 97% de protección contra el sarampión.
El problema actual de Pennsylvania no es que el virus se haya vuelto más mortal. El problema es que hay más personas susceptibles a infectarse porque la protección de la población ha disminuido.
Y cuando un virus tan contagioso encuentra una comunidad con suficientes personas sin inmunidad, puede propagarse rápidamente.
Marcha de los cabrones
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Alguna vez ya había escrito sobre esta cuestión marchosa pero, que fuera rescatada como título para una marcha real me da pie para recordar ese pequeño contenido al que seguro se apeló como disparador silencioso con la certeza de que el mismo estaría sonando en las cabezas de los marchantes. En la versión 1981 de la marcha insignia de la canción de protesta se destacaba la bronca porque roba el asaltante pero también roba el
comerciante, aun cuando la intención de comparación hubiera sido hacia un comerciante dueño de precios inescrupulosos, en definitiva es comercio (un acuerdo entre dos partes). Una exitosa marcha juvenil crucifica la libertad de comerciar y disponer de los bienes propios. La estigmatización de la circulación monetaria en un simple verso de éxito.
Quizás solo por coincidencia una marcha anterior, la de Hugo del Carril en un verso en declive previo a la doble repetición reafirmante del nombre del dueño del movimiento como enarbolador de la idea, dejaba en claro que el capital debía ser combatido.
Nada menos que el capital o sea en definitiva propiedad privada o quizás mejor definido aún el potencial necesario para el impulso de cualquier actividad emprendedora o económica.
Marchas puestas a disposición de la efusividad juvenil o de la efervescencia de las masas. Qué mejor que repitan hasta el hartazgo los postulados de la inactividad y la resignación del derecho a la propiedad privada.
Y así finalmente llegamos a uno de los símbolos de la miseria usado como título de la queja.
Ing Paul Battistón
Trump y la gran decisión: llegar a un acuerdo o aniquilar a Irán
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ante la Asamblea General de la ONU, que debe tomar una “gran decisión” sobre Irán: si llegar a un acuerdo que ponga fin a la guerra o “aniquilar” a la República Islámica.
“Debo tomar una gran decisión”, expresó el mandatario. “¿Alcanzar un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse (…) o aniquilo a la República Islámica y lo hago rápidamente?”, prosiguió el mandatario.
“¿Los empujo al infierno sin ninguna posibilidad de sobrevivir y sin esperanza de alcanzar grandeza alguna en el futuro o para las próximas generaciones?”,agregó.
El mandatario añadió que cree que habrá un acuerdo después de las elecciones porque los iraníes “están esperando para ver” cómo le va a Trump en las elecciones.
Durante su intervención, aseguró además que la Armada estadounidense ha escoltado recientemente más de 1.000 millones de barriles de petróleo por el estrecho de Ormuz, donde, a pesar del bloqueo iraní, dijo que “está fluyendo más petróleo que en cualquier otro momento desde el inicio de la guerra”.
Joseph Moore: la muerte de un agente de ICE después de conocer que iba a ser despedido
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La historia de Joseph Moore, un agente de 38 años contratado recientemente por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), terminó de manera trágica después de que la agencia le comunicara que sería despedido. Su muerte, ocurrida en Filadelfia, ha abierto interrogantes sobre el acelerado proceso de contratación de nuevos agentes de ICE y sobre las consecuencias personales que puede tener la pérdida de una carrera profesional para alguien que había convertido el trabajo policial en el centro de su vida.
Según una investigación publicada el 15 de septiembre de 2026 por The Washington Post, Moore había soñado desde adolescente con dedicarse a las fuerzas del orden. En 2020 escribió a autoridades de una localidad de Pensilvania que la actividad policial estaba en su sangre y que no imaginaba otra profesión para él. Antes de llegar a ICE, sin embargo, había tenido dificultades para mantener empleos en organismos policiales. Dos agencias lo habían despedido y otras habían rechazado sus solicitudes.
La oportunidad llegó durante la enorme campaña de contratación emprendida por ICE en 2025. La expansión se produjo después de que el Gobierno federal recibiera nuevos recursos destinados a incrementar considerablemente el número de agentes de la agencia. Entre los incentivos ofrecidos figuraban bonos de contratación de hasta 50.000 dólares.
Moore fue uno de los miles de candidatos incorporados durante aquella expansión y comenzó a trabajar como oficial encargado de deportaciones. Según el reportaje, aproximadamente 12.000 nuevos empleados recibieron ofertas dentro de esa campaña. La contratación se produjo con una rapidez extraordinaria y antiguos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional cuestionaron posteriormente si todos los candidatos habían recibido una investigación de antecedentes suficientemente rigurosa.
Las dudas sobre la contratación
La cuestión del proceso de selección constituye uno de los elementos centrales del caso.
Un denunciante de ICE había advertido en agosto de 2025 a la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional que el enorme aumento de contrataciones estaba sobrecargando los procedimientos de verificación. Según la información citada por The Washington Post, se habían producido casos en los que candidatos comenzaban a trabajar antes de completar determinadas comprobaciones de antecedentes.
Posteriormente, ICE comenzó a despedir a algunos de los nuevos agentes. Tres exfuncionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron al periódico que algunos despidos estaban relacionados con problemas que, según ellos, deberían haber sido detectados durante el proceso de selección, además de cuestiones de desempeño.
Moore se encontraba entre ellos.
La notificación de despido
A finales de agosto, ICE comunicó a Moore que iba a ser despedido y le indicó que acudiera a la oficina de la agencia en Filadelfia.
Dos funcionarios federales citados por The Washington Post señalaron que ICE había encontrado problemas en su historial profesional, entre ellos sus anteriores despidos de organismos policiales.
La familia de Moore ofreció posteriormente algunos detalles diferentes sobre el momento de la decisión. Según sus declaraciones al periódico, el aviso de terminación llegó prácticamente un año después de su incorporación a ICE y pocos días después de que Moore presentara una reclamación relacionada con un accidente automovilístico.
Estas circunstancias forman parte de la información proporcionada por la familia y no deben confundirse con conclusiones oficiales sobre las causas de su muerte.
La muerte en Filadelfia
El 28 de agosto, Moore acudió a las inmediaciones de la oficina de ICE en Filadelfia. De acuerdo con la policía de Filadelfia, llevaba un arma y los agentes policiales intentaron detener la situación.
La investigación policial determinó que Moore murió por una herida de bala autoinfligida. La oficina del médico forense de Filadelfia registró la muerte como suicidio.
ICE posteriormente comunicó la muerte a los agentes de deportación y señaló que el incidente estaba siendo investigado. La agencia expresó sus condolencias a la familia y dijo que proporciona servicios de asesoramiento y apoyo a sus empleados.
Sin embargo, la familia de Moore ha cuestionado algunos aspectos de la reconstrucción de los acontecimientos. En declaraciones al Washington Post, sus familiares dijeron que Moore estaba hablando por teléfono con funcionarios de ICE durante sus últimos momentos y sostuvieron que uno de esos funcionarios creía que la situación se había calmado antes de que interviniera la policía.
El Departamento de Policía de Filadelfia respondió que ninguno de sus agentes disparó durante el incidente y anunció una revisión interna de la actuación policial.
Una carrera marcada por dificultades
Según documentos laborales y judiciales citados por el periódico, había tenido conflictos con algunos de sus anteriores empleadores. En uno de los episodios, ocurrido en Pensilvania, fue investigado después de detener a un funcionario de una cárcel durante una disputa relacionada con un detenido.
En otro empleo, una autoridad municipal decidió despedirlo después de cuestiones relacionadas con informes policiales, equipamiento y su asistencia a una audiencia judicial. La familia de Moore ha defendido su actuación y ha presentado una versión diferente de algunos de esos episodios.
Lo que parece claro es que su trayectoria en las fuerzas del orden había sido complicada mucho antes de su incorporación a ICE.
El debate sobre las contrataciones de ICE
La muerte de Moore llega en medio de una transformación considerable de ICE.
La administración de Donald Trump impulsó una expansión de la agencia destinada a aumentar su capacidad para detener y deportar inmigrantes. La contratación masiva buscaba incrementar rápidamente el número de agentes disponibles.
Pero una expansión de semejante magnitud plantea una cuestión fundamental: ¿cómo puede una agencia incorporar miles de personas rápidamente sin sacrificar los controles necesarios para garantizar que quienes reciben autoridad policial están adecuadamente preparados y evaluados?
Antiguos funcionarios citados por The Washington Post consideran que la velocidad de las contrataciones creó dificultades. Un exagente también dijo al periódico que ICE estaba sometida a una enorme presión para realizar arrestos y cumplir objetivos operativos.
ICE, por su parte, no ha reconocido públicamente que la contratación de Moore haya sido la causa de su muerte. Tampoco existe una conclusión oficial que establezca que el despido provocó por sí solo su decisión. La relación entre ambos acontecimientos es una cuestión que debe tratarse con cautela.
Una tragedia familiar
Más allá del debate político sobre ICE, existe una dimensión humana difícil de ignorar.
Moore tenía 38 años y dos hijos. Para él, según personas que lo conocieron, trabajar en las fuerzas del orden no era simplemente un empleo. Era la carrera que había buscado durante años.
La pérdida de un trabajo puede representar un golpe económico y emocional importante, especialmente cuando una persona identifica profundamente su identidad con una profesión. Pero en un caso de suicidio, sería incorrecto atribuir la muerte a una única causa sin evidencia suficiente. Las decisiones de una persona en una crisis de este tipo pueden involucrar numerosos factores personales y psicológicos que desde fuera no siempre pueden conocerse.
Por eso, el caso de Moore debe ser analizado con respeto tanto hacia su familia como hacia los hechos disponibles.
Las preguntas que quedan
La muerte de Joseph Moore deja varias preguntas abiertas.
¿Debió ICE haber detectado antes los problemas existentes en su historial profesional? ¿Fue adecuado el procedimiento utilizado para contratar a miles de agentes en tan poco tiempo? ¿Qué ocurrió exactamente durante las últimas conversaciones de Moore con los funcionarios de la agencia? ¿La revisión interna de la policía de Filadelfia aportará información adicional?
Y quizá la pregunta institucional más importante sea si una expansión tan rápida de una fuerza policial federal puede realizarse manteniendo estándares rigurosos de selección, entrenamiento y supervisión.
Por ahora, la información disponible establece que Moore murió el 28 de agosto de 2026 y que las autoridades de Filadelfia clasificaron su muerte como suicidio. Su familia ha expresado dudas sobre algunos aspectos de lo ocurrido, mientras ICE y la policía mantienen sus propias investigaciones y revisiones.
La tragedia de Joseph Moore no debería reducirse simplemente a una disputa política sobre inmigración. Es también la historia de un hombre que buscó durante años una carrera en la aplicación de la ley, consiguió finalmente incorporarse a una de las agencias federales más importantes del país y, menos de un año después, recibió la noticia de que perdería ese puesto.
Su muerte ha convertido una crisis personal en una cuestión pública sobre contratación, supervisión, responsabilidad institucional y el costo humano de una expansión acelerada de una agencia federal. El debate sobre esas cuestiones continuará, pero las circunstancias exactas de los últimos momentos de Moore deberán determinarse a partir de investigaciones y evidencias, no de especulaciones.
Mitch McConnell cambia su voto tras los susurros de un colega republicano: “¡Qué ridículo!”
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El senador Mitch McConnell (republicano por Kentucky), con semblante distante, fue visto cambiando su voto después de que los republicanos sentados a su lado le aconsejaran hacerlo.
McConnell regresó al Senado a principios de esta semana y, el miércoles, se le vio siguiendo el consejo de otros republicanos en el Comité de Agricultura del Senado durante la revisión del proyecto de ley conocido como Ley Agrícola 2.0. Según informes de The Hill, el comité, controlado por los republicanos, aprobó por un estrecho margen la Ley Agrícola 2.0 con 12 votos a favor y 11 en contra, resultado que se habría revertido si el voto inicial de McConnell no hubiera cambiado.
En un video que circula en X, se escucha claramente a McConnell votar en contra durante la revisión. Los subtítulos del video incluso captaron el “no”, pero se pudo ver a los republicanos que rodeaban a McConnell, incluido el presidente del comité, el senador John Boozman (republicano por Arkansas), inclinándose y murmurando justo después de que McConnell votara en contra. McConnell cambió su voto a “sí” después de que su voto inicial inquietara a los republicanos a su alrededor. Boozman también se inclinó y le susurró algo a McConnell antes de que comenzara la votación.
Según The Hill, los demócratas se opusieron a la enmienda debido a una disposición que obligaría a los estados a ayudar a cubrir el costo del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Boozman defendió la disposición argumentando que la intención era brindar a los estados “la ayuda que necesitaban, ponerlos bajo control, donde no tuvieran tasas de error del 20-25 por ciento”, señaló The Hill.
En línea, los observadores criticaron el cambio de postura de McConnell después de que Boozman se inclinara. El comentarista político progresista Mike Nellis reaccionó: “Esto es ridículo”, en una publicación en X. La escritora y editora Laura Bassett lo describió en tono de broma como “abuso de ancianos”.
“El gran vegetal del Senado”, bromeó el locutor de radio y comentarista político canadiense Dean Blundell. “¡Vaya!”.
El influyente político de derecha Nick Sortor también se mostró alarmado, escribiendo que McConnell es “literalmente un senador títere en este momento”.
Tras la votación, la cuenta X de McConnell publicó un comunicado que decía: “Quiero felicitar al presidente Boozman por su trabajo en la Ley Agrícola… Me enorgullece haber votado a favor de la Ley Agrícola en nombre de las familias agricultoras trabajadoras de Kentucky. Los agricultores estadounidenses son la piedra angular de nuestra nación”.
Axel Kicillof cuestionó desde Estados Unidos el “milagro económico” de Milei
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El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuestionó desde Estados Unidos el supuesto “milagro económico”del gobierno de Javier Milei y aseguró que la Argentina está atravesando “una verdadera catástrofe”, durante un desayuno de alto nivel ofrecido por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
“No solo no hay un milagro, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”, afirmó el mandatario bonaerense en su segundo día de visita a los Estados Unidos, según informó la gobernación.
Kicillof participó del encuentro convocado por Mamdani en la Gracie Mansion, la residencia oficial de los alcaldes de la ciudad de Nueva York, junto al presidente de España, Pedro Sánchez, empresarios y representantes de grupos inversores internacionales.
Del desayuno participaron también otros representantes de distintas delegaciones que asisten hoy a la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), entre ellos, Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y Mia Amor Barbados Mottley, primera ministra de Barbados.
“Quiero aprovechar esta reunión para referirme a la propaganda que se ha intentado instalar en el mundo sobre que hay un ‘milagro económico’ en la Argentina”, afirmó el mandatario bonaerense según reprodujo la gobernación.
En ese sentido, sostuvo: “No solo no hay un milagro, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”.
“Estamos atestiguando un cambio en el orden mundial y una profunda revolución tecnológica.Con todas sus capacidades científicas e industriales, la Argentina tiene muchas oportunidades en este nuevo contexto, pero Milei las está desperdiciando por llevar adelante un plan de subordinación a las grandes potencias”,afirmó.
El gobernador bonaerense sostuvo además que el escenario internacional todavía está en proceso de transformación y planteó la necesidad de construir alternativas desde los países y sus sociedades.
“El nuevo orden mundial no está escrito.Esta reunión tiene ese objetivo: pensar desde nuestros pueblos, en conjunto, un orden mundial que reconozca la justicia social, la soberanía de los países y una mayor igualdad”, concluyó Kicillof.
Al mismo tiempo, el gobernador publicó en su cuenta de X que también mantuvo reuniones “con fondos de inversión internacionales que tienen títulos de nuestra provincia y participaron de la reestructuración de nuestra deuda bonaerense”.
“Seguimos trabajando para defender los intereses de nuestra provincia con la convicción de que necesitamos una Argentina que vuelva a crecer y generar oportunidades”.
Tierra del Fuego y la instalación de una gran base militar
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Tierra del Fuego, que considera a las islas Malvinas como parte de su territorio, respaldó la iniciativa del presidente Javier Milei de instalar una base militar en ese distrito cercano al archipiélago del Atlántico sur bajo ocupación británica.
El jefe de Estado anunció en la noche del jueves un plan para instalar una gran base militar y logística en Tierra del Fuego, cuyo Gobierno ha cuestionado varias veces al Poder Ejecutivo Nacional por su supuesta débil defensa de los intereses de Argentina en la disputa con el Reino Unido por la soberanía de las islas, situadas a 13.000 kilómetros de Londres y a 464 kilómetros del territorio continental argentino.
“Como gobernador de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, destaco el cambio de posición del Gobierno nacional respecto de la causa de nuestras Islas Malvinas”, afirmó Melella.
El mandatario provincial sostuvo que, para concretar la construcción de la base naval, “será indispensable establecer presupuesto, plazos y una articulación efectiva con la provincia”.
Melella dijo que también se necesita “fortalecer las herramientas para impedir la explotación ilegítima de los recursos naturales” que forman parte del territorio argentino y provincial.
“No puede existir una política nacional sobre Malvinas que se construya sin Tierra del Fuego. Por eso solicitaremos formalmente una mayor apertura al diálogo y la participación efectiva de nuestra provincia en cada decisión que se adopte sobre las Islas y el Atlántico Sur”, sostuvo
La escalofriante historia de Michael Gacy, el único hijo del “payaso asesino” John Wayne Gacy.
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Cuando se menciona a John Wayne Gacy, inmediatamente aparece la imagen de uno de los criminales más siniestros de la historia de Estados Unidos: un hombre que durante años consiguió mantener una apariencia de ciudadano respetable mientras asesinaba jóvenes y enterraba muchos de sus cuerpos debajo de su propia casa. Gacy fue condenado en 1980 por 33 asesinatos y posteriormente ejecutado en 1994.
Pero detrás de aquella historia criminal existía otra tragedia, mucho menos conocida: la de sus propios hijos.
John Wayne Gacy tuvo dos hijos con su primera esposa, Marlynn Myers: un hijo, Michael, nacido en 1966, y una hija, Christine, nacida en 1967. Por lo tanto, Michael fue el único hijo varón de Gacy, aunque no su único hijo.
La vida de Michael quedó marcada para siempre por los crímenes de su padre, aunque durante su infancia no podía imaginar la verdadera naturaleza del hombre que llevaba el apellido Gacy.
Una infancia aparentemente normal
Michael nació cuando su padre todavía estaba casado con Marlynn Myers. En aquella época, John Wayne Gacy no era conocido como uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos. Era simplemente un padre de familia que trabajaba y trataba de construir una vida aparentemente normal.
La familia vivió en Iowa durante parte de esos años. Gacy administraba restaurantes Kentucky Fried Chicken pertenecientes a su suegro y llevaba una existencia que, desde afuera, parecía convencional.
Pero detrás de esa fachada comenzaron a aparecer señales preocupantes.
En 1968, Gacy fue acusado de abusar sexualmente de un adolescente en Iowa. Se declaró culpable de un cargo relacionado con sodomía y recibió una condena de diez años de prisión. Sin embargo, solamente cumplió alrededor de 18 meses antes de obtener la libertad.
Para Michael, aquello significó el comienzo de una infancia sin su padre.
El divorcio
Después de la condena de Gacy, Marlynn Myers solicitó el divorcio. En 1969 obtuvo la custodia de Michael y Christine.
Los niños eran todavía muy pequeños.
Según las fuentes que han reconstruido la historia familiar, Michael y Christine dejaron prácticamente de tener contacto con su padre. Algunas publicaciones señalan que Gacy intentó posteriormente comunicarse con ellos mediante cartas y regalos, pero esos intentos fueron rechazados.
Esta circunstancia resulta particularmente importante porque significa que Michael no creció junto al hombre que posteriormente se convertiría en uno de los asesinos seriales más famosos del país.
No vivió con Gacy durante los años más sangrientos de sus crímenes.
El padre que se convirtió en monstruo
Después de salir de prisión, Gacy se trasladó a Illinois y comenzó una nueva vida.
Se convirtió en empresario de la construcción, participó en actividades comunitarias y llegó incluso a involucrarse en la política local. También comenzó a actuar como payaso en fiestas y eventos, adoptando el personaje conocido como “Pogo”.
La contradicción era estremecedora.
Para sus vecinos, Gacy podía ser un hombre amable, empresario y miembro activo de la comunidad. Para las víctimas que entraban en su círculo privado, era otra persona completamente distinta.
Entre 1972 y 1978 asesinó a por lo menos 33 jóvenes y adolescentes. La mayoría de los cuerpos fueron encontrados debajo de su vivienda en Norwood Park Township, Illinois.
Michael, mientras tanto, estaba completamente separado de esa vida.
El descubrimiento de la verdad
La pesadilla salió definitivamente a la luz en diciembre de 1978, después de la desaparición de Robert Piest, un adolescente de 15 años.
La investigación llevó a los detectives hasta Gacy. Posteriormente, la policía descubrió evidencias aterradoras dentro de su vivienda y comenzó a recuperar los restos de numerosas víctimas.
Gacy fue arrestado y finalmente condenado por 33 asesinatos.
Para el público estadounidense, aquella revelación fue impactante. Para los hijos de Gacy debió representar algo completamente diferente: el descubrimiento de que el hombre que llevaban como padre era, en realidad, responsable de una serie de asesinatos monstruosos.
Michael había tenido un padre que desapareció de su vida cuando era un niño pequeño. Ahora ese mismo padre aparecía en televisión como uno de los asesinos seriales más notorios de Estados Unidos.
Una víctima indirecta
Michael nunca fue acusado de ningún delito relacionado con su padre. Tampoco existe evidencia pública de que tuviera conocimiento de los asesinatos.
Esta distinción es fundamental.
Los hijos de los criminales no son responsables de los delitos cometidos por sus padres. Sin embargo, pueden sufrir consecuencias psicológicas y sociales enormes.
Llevar el apellido Gacy significaba estar asociado involuntariamente con uno de los casos criminales más famosos de Estados Unidos.
Cada vez que alguien pronunciaba su apellido, aparecía inevitablemente la sombra de John Wayne Gacy.
¿Qué ocurrió con Michael?
Aquí comienza la parte más misteriosa de la historia.
A diferencia de los hijos de otras figuras criminales famosas, Michael y Christine decidieron prácticamente desaparecer de la vida pública.
No se convirtieron en celebridades, no concedieron entrevistas regularmente y no intentaron beneficiarse de la fama de su padre.
Las fuentes recientes coinciden en que ambos han mantenido una vida extremadamente privada y han evitado deliberadamente la atención pública.
Por esa razón, existen numerosas historias en Internet sobre Michael: supuestas profesiones, fotografías, matrimonios, cambios de identidad y otras afirmaciones.
Muchas de ellas no están verificadas.
Lo responsable es reconocer que hay muy poca información pública fiable sobre su vida adulta.
El precio de un apellido
La historia de Michael Gacy plantea una cuestión que va mucho más allá del true crime.
¿Qué sucede con los hijos de una persona que comete crímenes extraordinarios?
Ellos no eligieron a sus padres.
Michael nació antes de que los crímenes de su padre fueran conocidos y era apenas un niño cuando sus padres se divorciaron. No participó en las actividades criminales de Gacy y no puede ser responsabilizado por ellas.
Sin embargo, la sociedad puede convertir involuntariamente a los familiares de un criminal en personajes secundarios de su historia.
Cada fotografía, cada rumor y cada especulación sobre Michael vuelve a colocar sobre él una identidad que nunca eligió.
Por eso, su decisión de permanecer en silencio puede entenderse como una forma de protección.
John Wayne Gacy murió, pero su sombra permaneció
Gacy fue condenado a muerte en 1980 y permaneció durante años en el corredor de la muerte. Finalmente fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994.
Su muerte puso fin a la vida del asesino, pero no terminó con la historia.
Los nombres de sus víctimas continuaron formando parte de investigaciones, identificaciones y procesos de memoria. Su casa fue demolida y posteriormente se construyó otra vivienda en el lugar, precisamente para tratar de romper con el pasado.
Y su apellido quedó asociado para siempre con el horror.
Para Michael, sin embargo, la historia probablemente fue mucho más personal.
No era solamente el hijo de un asesino serial.
Era un niño que perdió a su padre mucho antes de conocer la verdadera razón y que, años después, tuvo que descubrir por televisión que ese hombre estaba acusado de algunos de los crímenes más horribles de la historia criminal estadounidense.
Una vida que merece permanecer privada
La fascinación por John Wayne Gacy continúa décadas después de su muerte. Documentales, libros, películas y series siguen contando su historia. Nuevas generaciones conocen al “Killer Clown” y se preguntan cómo pudo cometer tantos asesinatos mientras mantenía una apariencia de normalidad.
Pero existe una frontera que debería respetarse.
Michael Gacy no es John Wayne Gacy.
Es su hijo.
Y, precisamente porque no tuvo participación conocida en los crímenes de su padre y porque ha elegido mantenerse fuera de los medios, su vida adulta merece ser tratada con respeto.
Quizá el aspecto más llamativo de su historia no sea descubrir dónde vive, qué profesión tiene o qué hizo después de la muerte de su padre.
Es comprender que, cuando un criminal destruye vidas, las consecuencias pueden alcanzar incluso a personas completamente inocentes que jamás participaron de sus delitos.
En el caso de Michael Gacy, la desaparición de la vida pública parece haber sido la respuesta más lógica.
Su padre buscó fama, poder y reconocimiento.
Michael hizo exactamente lo contrario.
Eligió el silencio.
Y después de haber heredado uno de los apellidos más siniestros de la historia criminal estadounidense, probablemente ese silencio haya sido su manera de recuperar algo que su padre le quitó para siempre: la posibilidad de vivir como una persona anónima.
El caso Rodolfo Lopes en Bahia Blanca, Argentina
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Determinar cuál fue el mayor caso de corrupción política de la historia de Bahía Blanca no es sencillo. La ciudad ha atravesado investigaciones relacionadas con funcionarios, contrataciones públicas, irregularidades administrativas y episodios de enorme repercusión. Sin embargo, por la jerarquía del funcionario involucrado, la gravedad de las acusaciones y el impacto institucional que produjo, uno de los episodios que merece ocupar un lugar central es el caso del exintendente Rodolfo Lopes, ocurrido durante su gestión municipal a comienzos de la década de 2000.
El episodio alcanzó una dimensión extraordinaria porque no se trataba de un funcionario menor: Lopes era el intendente de Bahía Blanca, es decir, la máxima autoridad política del municipio. En marzo de 2006, la Justicia llegó a ordenar su detención por acusaciones de estafa reiterada, peculado y malversación de caudales públicos.
La acusación sostenía que determinadas maniobras podían haber estado vinculadas con la obtención de recursos para financiar actividades políticas.
Un intendente en el centro del escándalo
Rodolfo Lopes había llegado a la intendencia como representante del Frente para la Victoria. Su gobierno quedó posteriormente golpeado por una investigación judicial que puso bajo sospecha la utilización de recursos y bienes relacionados con el Estado municipal.
Según informó entonces La Nación, la jueza de Garantías Gilda Stemphelet consideró que existían elementos que permitían atribuirle, en principio, responsabilidad por tres hechos de estafa, además de un supuesto delito de peculado relacionado con empresas privadas.
El caso adquirió especial gravedad porque una parte de las acusaciones estaba relacionada con la presunta utilización de recursos para una campaña electoral.
Esto convertía el episodio en algo mucho más serio que una simple irregularidad administrativa. La pregunta que quedó instalada era fundamental para cualquier democracia: ¿pueden utilizarse recursos públicos para favorecer una campaña política?
Si la respuesta fuera afirmativa, se produciría una distorsión del proceso democrático, porque un partido estaría utilizando recursos pertenecientes a todos los ciudadanos para obtener una ventaja electoral.
Las empresas y el dinero
Entre las empresas mencionadas en la investigación figuraban Profértil, Solvay-Indupa y PBB Polisur. La Justicia investigaba operaciones que, según la acusación de entonces, habrían perjudicado a esas compañías y generado recursos que podían terminar vinculados con actividades políticas.
Es importante aclarar algo fundamental: una acusación judicial no equivale automáticamente a una condena. Las personas investigadas tienen derecho a defenderse y corresponde a la Justicia determinar responsabilidades sobre la base de pruebas.
Pero la gravedad institucional del caso ya era evidente.
Cuando un intendente es acusado de utilizar mecanismos ilegales para obtener dinero destinado a una actividad política, el problema deja de ser exclusivamente personal. Se transforma en una cuestión que afecta a toda la estructura municipal.
El automóvil municipal
Otro elemento señalado por la Justicia fue el supuesto préstamo de un automóvil perteneciente al municipio al intendente de La Costa, Juan de Jesús.
La utilización de bienes públicos para fines privados o partidarios puede constituir peculado cuando se reúnen los elementos establecidos por la legislación penal. En el caso Lopes, la jueza consideró que existían indicios suficientes para investigar también ese episodio.
El automóvil parece, comparado con otros casos de corrupción, un asunto menor. Pero precisamente por eso resulta importante.
La corrupción no comienza necesariamente con millones de dólares. Puede comenzar cuando un funcionario considera que los bienes del Estado son una extensión de sus propios recursos.
Un vehículo municipal, un teléfono oficial, empleados públicos o fondos presupuestarios pertenecen al Estado. No al intendente, al partido gobernante ni a un funcionario individual.
Los teléfonos municipales
La investigación también mencionó la utilización de teléfonos proporcionados por el municipio para actividades relacionadas con la campaña política del Frente para la Victoria.
La Justicia incluyó este episodio entre los elementos que, según la resolución de entonces, constituían indicios de un posible delito de peculado.
El hecho puede parecer pequeño, pero tiene una importancia simbólica enorme.
Un teléfono municipal es pagado por los contribuyentes. Si se utiliza para actividades partidarias, el costo termina siendo absorbido por toda la comunidad.
El principio democrático debería ser exactamente el contrario: el partido debe financiar sus actividades políticas con recursos permitidos por la ley, no con bienes del Estado.
La crisis política
El escándalo produjo una fuerte crisis política en Bahía Blanca. La posibilidad de que un intendente pudiera terminar detenido representaba un golpe extraordinario para la administración municipal y para la imagen de la ciudad.
Además, el caso mostró una característica frecuente de los grandes escándalos políticos: la frontera entre responsabilidad política, responsabilidad administrativa y responsabilidad penal puede resultar complicada.
Un funcionario puede cometer un error administrativo sin cometer un delito. También puede existir una irregularidad administrativa que posteriormente revele una conducta penalmente relevante.
Por eso, los tribunales deben determinar cuidadosamente qué ocurrió, quién participó y cuál fue la intención.
¿Fue realmente el mayor caso de corrupción?
Aquí aparece una cuestión interesante.
Bahía Blanca ha tenido otros episodios polémicos. Por ejemplo, en 2022 se conoció que el municipio había pagado aproximadamente $4 millones de más a los concejales debido a una liquidación incorrecta de salarios durante 2020. El Tribunal de Cuentas había observado la situación. Sin embargo, ese episodio fue presentado como un error administrativo, no como un caso comparable al proceso penal contra Lopes.
Más recientemente, en 2026 también surgieron cuestionamientos relacionados con la Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales. El Tribunal de Cuentas detectó que se había cobrado a la concesionaria un porcentaje inferior al que correspondía y formuló un cargo millonario contra integrantes del directorio.
Pero estos casos deben diferenciarse cuidadosamente de una condena penal por corrupción.
Por eso, si utilizamos como criterios la jerarquía del funcionario, la intervención directa de la Justicia penal, la gravedad de los delitos investigados y el impacto político, el caso Lopes aparece como uno de los candidatos más fuertes para ser considerado el mayor escándalo de corrupción política de Bahía Blanca.
Una ciudad que exige transparencia
Bahía Blanca cuenta actualmente con herramientas destinadas a aumentar la transparencia y el acceso ciudadano a la información. El municipio ofrece, por ejemplo, un sistema para consultar expedientes administrativos por número, año o carátula.
La existencia de estas herramientas es importante porque la lucha contra la corrupción no debería depender únicamente de fiscales y jueces.
También depende de los ciudadanos.
Una sociedad que puede consultar contratos, expedientes, gastos y decisiones gubernamentales tiene más posibilidades de detectar irregularidades antes de que se conviertan en grandes escándalos.
La verdadera lección del caso Lopes
El episodio de Rodolfo Lopes dejó una enseñanza que continúa siendo válida muchos años después.
El poder municipal es enorme. Un intendente controla presupuestos, contratos, empleados, vehículos, oficinas y numerosas decisiones que afectan directamente a los ciudadanos.
Por eso, cuanto mayor es el poder de un funcionario, mayor debe ser el nivel de control sobre sus actos.
La corrupción política destruye algo que no aparece en ningún presupuesto: la confianza.
Cuando un vecino sospecha que una licitación puede estar arreglada, que un vehículo público puede utilizarse para fines particulares o que los recursos municipales pueden terminar financiando campañas políticas, comienza a desconfiar de toda la administración.
Y recuperar esa confianza puede llevar décadas.
El caso Lopes permanece, por eso, como uno de los episodios políticos y judiciales más graves de la historia reciente de Bahía Blanca. No solamente por las acusaciones contra un intendente, sino porque planteó una cuestión mucho más profunda: quién controla a quienes controlan el dinero y los recursos de una ciudad.
La respuesta debería ser clara: los tribunales,
La causa de los Cuadernos
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Hablar del mayor hecho de corrupción política de la Argentina exige cierta cautela, porque no existe un ranking oficial que determine cuál fue “el más grande” de todos. Sin embargo, por la cantidad de personas involucradas, la duración del supuesto mecanismo, el volumen de dinero investigado y el alcance institucional, la Causa Cuadernos se convirtió en uno de los casos de corrupción política más importantes de la historia argentina. De hecho, el juicio iniciado en noviembre de 2025 es considerado el mayor proceso por corrupción política realizado en el país.
La historia comenzó públicamente en 2018, cuando salieron a la luz los llamados “cuadernos de las coimas”, atribuidos al chofer Oscar Centeno, quien durante años habría registrado recorridos, reuniones y entregas de bolsos con dinero vinculados a funcionarios y empresarios. Aquellas anotaciones se transformaron en el punto de partida de una investigación judicial de enormes dimensiones.
Un sistema que habría funcionado durante años
La acusación sostiene que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, entre 2003 y 2015, habría funcionado un sistema organizado de recaudación de sobornos relacionado principalmente con contratos de obra pública.
Según la Fiscalía, empresarios que recibían contratos del Estado entregaban periódicamente dinero a funcionarios. Ese dinero habría sido trasladado en vehículos oficiales o particulares y distribuido entre distintos lugares. En los casos de sumas importantes, la acusación sostiene que parte del dinero habría llegado a domicilios vinculados con dirigentes políticos.
La investigación no se limita a una operación aislada. El proceso judicial reúne seis causas relacionadas y alcanza a funcionarios, empresarios y otros participantes. Cuando comenzó el juicio, había 87 imputados, una cifra extraordinaria para un proceso de corrupción de esta naturaleza.
La Fiscalía presentó una acusación de cientos de páginas y sostuvo que existió una asociación ilícita destinada a recaudar dinero mediante sobornos. Entre los principales acusados se encuentra Cristina Kirchner, quien rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de una persecución política.
El papel de los cuadernos
El elemento que dio nombre al caso fueron las anotaciones atribuidas a Centeno. En ellas aparecían fechas, direcciones, nombres y referencias a movimientos de dinero.
La importancia de esos documentos radica en que, según los investigadores, permitieron reconstruir una posible estructura de pagos que no se limitaba a un empresario o funcionario determinado.
El caso adquirió todavía mayor dimensión cuando algunos empresarios y exfuncionarios comenzaron a declarar ante la Justicia. Algunos reconocieron pagos, aunque las versiones sobre el motivo y las circunstancias fueron diferentes. Algunos empresarios sostuvieron que habían sido obligados a pagar; otros reconocieron mecanismos de corrupción.
La causa, por lo tanto, puso frente al mismo tribunal a dos sectores que históricamente habían mantenido relaciones estrechas: la dirigencia política y grandes empresas contratistas del Estado.
Cristina Kirchner, en el centro de la acusación
Cristina Fernández de Kirchner es una de las figuras centrales del proceso. La Fiscalía sostiene que ella habría ocupado una posición de liderazgo dentro del supuesto esquema.
En 2025, al comenzar el juicio, los fiscales la señalaron como una de las principales responsables de la estructura investigada. Posteriormente, en marzo de 2026, Kirchner declaró ante el tribunal y rechazó categóricamente las acusaciones. Afirmó que el proceso forma parte de una persecución política y cuestionó la utilización de las declaraciones de empresarios y de los cuadernos como elementos de prueba.
Es importante distinguir entre acusación y condena. Que una persona sea imputada o acusada no significa que haya sido declarada culpable en ese proceso. La responsabilidad penal debe ser determinada por los tribunales.
La conexión con la obra pública
La importancia del caso reside también en que la presunta corrupción habría estado vinculada con uno de los negocios más grandes del Estado argentino: la obra pública.
La obra pública mueve enormes cantidades de dinero. Carreteras, viviendas, infraestructura energética, ferrocarriles y otras construcciones dependen de contratos estatales que pueden alcanzar cifras multimillonarias.
Si un sistema de sobornos influye sobre quién obtiene esos contratos, las consecuencias van mucho más allá del dinero entregado ilegalmente. Puede afectar la competencia entre empresas, aumentar los costos de las obras, reducir la calidad de las construcciones y perjudicar directamente a los contribuyentes.
Por eso, la corrupción relacionada con la contratación pública es considerada particularmente grave: el dinero utilizado para pagar las obras pertenece al conjunto de la sociedad.
El antecedente de la Ruta del Dinero K
Los Cuadernos no aparecieron en un vacío. Antes ya había existido otra investigación gigantesca: la denominada Ruta del Dinero K, relacionada con el empresario Lázaro Báez.
La investigación periodística de Jorge Lanata en 2013 puso bajo los reflectores operaciones financieras vinculadas con Báez y empresas que habían obtenido contratos de obra pública. La investigación posterior terminó con condenas por lavado de activos y se convirtió en uno de los mayores escándalos de corrupción de la era kirchnerista.
También existieron otros casos emblemáticos, como el caso Ciccone, que terminó con la condena del exvicepresidente Amado Boudou por corrupción. Boudou recibió una pena de cinco años y diez meses de prisión y una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Esto demuestra que la corrupción argentina no puede reducirse a un único expediente. Durante las últimas décadas hubo numerosos casos que involucraron a funcionarios de diferentes niveles.
¿Por qué los Cuadernos son considerados tan importantes?
Hay cinco razones principales.
Primero, la dimensión temporal. La investigación sostiene que el mecanismo habría funcionado durante muchos años.
Segundo, la cantidad de involucrados. Decenas de funcionarios y empresarios quedaron vinculados al proceso.
Tercero, el dinero. Las acusaciones describen enormes cantidades de efectivo que supuestamente circularon fuera de los mecanismos legales de contratación y financiamiento político.
Cuarto, la conexión con la obra pública. El supuesto sistema habría utilizado un área fundamental del presupuesto nacional.
Quinto, la dimensión institucional. El caso no afecta únicamente a individuos: plantea preguntas sobre la relación entre empresarios, funcionarios, contrataciones estatales y financiamiento político.
Un problema que va más allá del kirchnerismo
Sin embargo, sería un error concluir que la corrupción argentina comenzó o terminó con el kirchnerismo. La corrupción política atraviesa diferentes gobiernos, partidos y épocas.
La cuestión fundamental es institucional: ¿cómo puede un Estado evitar que quienes administran recursos públicos los utilicen para beneficio personal, partidario o empresarial?
Argentina ha creado organismos de control, leyes de ética pública, mecanismos de licitación y sistemas de auditoría. Pero los grandes escándalos demuestran que las instituciones pueden resultar insuficientes cuando existe complicidad entre funcionarios y empresarios.
El desafío no consiste solamente en encarcelar a los responsables después de que ocurre el delito. También consiste en impedir que el delito pueda producirse.
Una prueba para la democracia argentina
La Causa Cuadernos representa, en definitiva, una prueba para la Justicia argentina. Si las acusaciones son ciertas, estaríamos ante una estructura de corrupción de dimensiones extraordinarias. Si algunas acusaciones resultaran falsas o insuficientemente demostradas, también sería fundamental que los tribunales lo establezcan.
Una democracia saludable necesita las dos cosas: castigar la corrupción cuando se demuestra y proteger a los acusados cuando no se demuestra.
Por eso, más allá de Cristina Kirchner, Néstor Kirchner, los empresarios o los funcionarios mencionados, el verdadero protagonista debería ser el Estado argentino. El objetivo final tendría que ser construir un sistema en el que ganar una licitación dependa de ofrecer el mejor servicio y el mejor precio, y no de tener contactos políticos.
Los Cuadernos pueden terminar siendo recordados como el mayor escándalo de corrupción política de la historia argentina, o como uno de los más importantes. Pero su verdadero significado dependerá de lo que determine definitivamente la Justicia. Lo esencial será que, cualquiera sea el resultado, el país aprenda una lección: cuando la corrupción captura al Estado, no roba solamente dinero; también roba confianza, oportunidades y futuro.
Lo mas visto ♣ Set 23, 2026
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Setiembre 23, 2026
CLAUDIO VALERIO Y EL REY DE LA PARRILLA: EL ASADO DE TIRA ES UN HITO DE LA IDENTIDAD ARGENTINA
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Oriundo de la localidad bonaerense de Campana, el asado de tira es mucho más que un plato tradicional: constituye una auténtica efigie de la cultura gastronómica y el símbolo definitivo de la argentinidad. En este marco, el historiador, escritor y docente Ing. Claudio Valerio rescató y documentó una historia poco conocida que revela el origen de uno de los cortes más venerados por los amantes de la carne. La investigación de Valerio sitúa este hito en 1882, con la instalación de The River Plate Fresh Meat Co. en Campana, el primer frigorífico de Sudamérica con tecnología de refrigeración. Situándonos a finales del siglo XIX, hasta ese momento, los vacunos se faenaban a cuchillo, descartando el espinazo y las costillas porque el personal no contaba con las herramientas necesarias para trozar el hueso.
La verdadera revolución llegó con la introducción de la sierra sinfin, un instrumento que permitió realizar cortes transversales en el costillar de la res. Lo notable es que en aquella época, los trabajadores del frigorífico comenzaron a llevar a sus hogares esos trozos de “asado de tira “, hueso con carne, dado que la empresa desechaba los costillares de las reses; solo exportaba cuarto trasero y delantera por separado. Al cocinar estos cortes a la parrilla, transformaron un descarte en una pieza cárnica que hoy corona la gastronomía nacional. Gracias a este redescubrimiento, Campana lleva ya realizando cuatro ediciones de la “fiesta del asado de tira”, siento la quinta edición a realizar próximamente y trabajando para declararla oficialmente como “Capital Nacional del Asado de Tira”, consolidando a este rincón bonaerense como la auténtica cuna de la mayor tradición culinaria argentina.
Pero la ciudad de Campana, y con orgullo, puede decir que ha conquistado dos países y once premios logrados y donde tres campanense han participado para lograrlos.
Todo arrancó en México, en el Mundial de Asadores Ancestrales. El evento se hizo los días 21 y 22 de marzo de 2026 en el Centro Dinámico Pegaso (Foro Pegaso), en Toluca, Estado de México.
Cuatro equipos seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla —presidente y vicepresidente de la Asociación Argentina de Asadores— lograron cinco (5) podios. Los equipos y sus integrantes fueron “Fuego Argentino”, con Bruno Portillo, Alejandro Mansilla, Guillermo Schioppa y Pablo Acosta; “Fuego Sagrado” con Fernando Merochenich, Agustín Escarpi y Leo Carena; “Malvinas Argentinas”, con Cristian Carluccio, Javier Aguirre, Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Argentina Raza Fuerte, con Eduardo Pérez, Erica Tolosa, Sergio Araya y Sebastián Martínez.
Con participación nacional, nuevamente la Asociación Argentina de Asadores estuvo presente en el Campeonato Iberoamericano de Chefs y Asadores Ancestrales que se realizó en Río Grande do Sul (Brasil) del 13 al 17 de mayo de este año y que estuviera organizado por la Federación Brasileña de Asadores y Chefs (FBAC). En el mismo, se destacó la presencia de tres equipos de Argentina y que incluían representantes de Campana. Los equipos, también seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla, fueron “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla y Jorge “Kike” Wagner; “Malvinas Argentinas”, integrado por Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Fuego Sagrado”, integrado por Daniel García y su esposa, David Medina y Claudio Arévalo; David y Claudio son campanenses y hacen parte de la agrupación local “Perros de Campana”. En este campeonato brasileño, y a través de sus representantes, la Asociación Argentina de Asadores consiguió 6 (seis) podios.
En el caso de México, con la celebración del Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales, al igual que en Brasil, se busca honrar la memoria de los pueblos originarios a través del fuego. De este modo, se preservan y ponen en valor técnicas milenarias de cocción a cielo abierto y tradiciones nativas de combustión, transformando estos eventos en espectáculos donde la cocina y la cultura global son las protagonistas.
Pero otros eventos nacionales, uno en Uruguay y otro en Chile, la Asociación Argentina de Asadores dijo presente y en donde hubo también premios para campanense. En Chile, en el Campeonato del cerdo en Talca, que forma parte de la XVI Fiesta Costumbrista del Chancho 2026, el equipo “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla, Miguel Calveira, Pablo Acosta y Jésica Lingua, obtuvieron podio en la categoría “Panceta” (Lou Kubidi). En Fray Bentos (Uruguay), se realizó el II Campeonato Binacional de Asadores (categoría asado a la estaca y Plato de autor), en donde “Perros de Campana”, integrado por Claudio Arevalo y Davíd Medina, obtuvieron podio. En este campeonato se evaluaba la destreza de los competidores en manejar tiempos lentos de cocción con brasa y fuego, además de la creatividad en la realización de platos de autor.
¡Felicitaciones a los equipos argentinos! A cada uno de sus integrantes y ganadores. Con su entrega, honor y sacrificio en este y otros torneos gastronómicos, logran que la competencia supere el simple espectáculo. Se convierten en verdaderos difusores y guardianes de nuestras costumbres ancestrales… Y, destacando, que todos estos logros fueron alcanzados sin apoyo económico, logrado solo a pulmón.
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