Argentina tiene una cantidad sorprendente de productos en los que está primera o entre los primeros exportadores mundiales, aunque decir que “los desaprovecha” requiere matices: muchos ya generan miles de millones de dólares, pero en varios casos existe margen para exportar más productos elaborados y capturar mayor valor agregado.
Los principales ejemplos
Producto
Posición mundial de Argentina
Aceite de soja
1.º exportador
Maní
1.º
Jugo de limón
1.º
Aceite esencial de limón
1.º
Harina/pellets de soja
2.º
Yerba mate
2.º
Maíz
3.º
Sorgo
3.º
Ajo
3.º
Miel
entre los principales exportadores
Carne vacuna
entre los cinco primeros
Leche en polvo
entre los principales
Vino
potencia exportadora
Pesca
potencia exportadora
Los datos oficiales argentinos muestran que en 2024 Argentina fue el primer exportador mundial de jugo y aceite esencial de limón, maní y aceite de soja, mientras que quedó segunda en harina de soja y yerba mate y tercera en maíz, sorgo y ajo.
Y hay un detalle todavía más interesante: en 2026 el Gobierno informó que Argentina volvió a alcanzar posiciones de liderazgo mundial en aceite y subproductos de soja, limón, ajo, miel, maní, yerba mate, maíz, sorgo y peras, entre otros productos.
¿Dónde está el problema?
El verdadero desafío argentino no es solamente producir más. Es vender productos de mayor valor agregado.
Por ejemplo, Argentina es una potencia mundial de la soja. Pero una parte considerable del negocio internacional está concentrada en granos, aceites y harinas. El desafío consiste en desarrollar más alimentos procesados, proteínas vegetales, ingredientes industriales, biocombustibles y productos alimenticios de marca.
Lo mismo ocurre con el maní. Argentina es líder mundial en exportaciones, pero todavía existe espacio para desarrollar más productos terminados: mantequilla de maní, snacks, ingredientes alimentarios, proteínas y alimentos especializados.
Con el limón, la situación es particularmente interesante. Argentina tiene una enorme industria citrícola y lidera las exportaciones de jugo y aceite esencial. Es decir, ya existe industrialización. Pero podría capturar todavía más valor mediante alimentos, bebidas, productos farmacéuticos, cosméticos y otros derivados.
El caso de la carne
La carne vacuna es probablemente uno de los ejemplos más famosos.
Argentina tiene una marca internacional extraordinariamente fuerte. Sin embargo, buena parte de la producción sigue destinándose al mercado interno. Un informe de 2026 señala que aproximadamente 73% de la producción bovina se consume dentro de Argentina.
Eso significa que el país podría aumentar considerablemente sus exportaciones si consiguiera combinar producción, calidad, trazabilidad, mercados internacionales y estabilidad macroeconómica.
Y después aparecen el litio, el petróleo y el gas
Aquí está quizá la oportunidad más grande del futuro.
Argentina posee enormes recursos de litio y una de las grandes reservas mundiales de shale gas y shale oil en Vaca Muerta. El sector energético ya está transformándose en un componente importante de las exportaciones argentinas. El Financial Times señala que petróleo, gas y minería están emergiendo como pilares del nuevo modelo exportador argentino.
Pero nuevamente aparece la cuestión del valor agregado.
Exportar litio es importante. Producir baterías es mucho más complejo y potencialmente genera mayor valor.
Exportar petróleo genera dólares. Desarrollar petroquímica, combustibles y productos derivados permite capturar más etapas de la cadena.
Exportar gas es importante. Convertirlo en energía, fertilizantes, petroquímicos o GNL puede multiplicar las posibilidades comerciales.
¿Argentina desaprovecha sus recursos?
En cierta medida, sí, pero la explicación es más compleja que simplemente “Argentina no sabe aprovecharlos”.
El país tiene problemas históricos de infraestructura, impuestos, ciclos de restricciones a las exportaciones, falta de financiamiento, volatilidad cambiaria y dificultades para sostener políticas económicas durante períodos prolongados.
Al mismo tiempo, los números muestran que Argentina ya está aprovechando mucho de su potencial. En 2025, los complejos exportadores representaron el 93% de las ventas argentinas al exterior, y soja, petróleo-petroquímica, automotriz, maíz, oro-plata, carne, trigo, girasol, pesca y lácteos concentraron 77,7% del total.
Por eso, la gran pregunta para Argentina no es solamente “¿qué tenemos?”, sino “¿cuánto valor podemos agregar antes de venderlo al mundo?”
Ahí puede estar una de las mayores oportunidades económicas del país: pasar de ser simplemente un gran productor de materias primas y alimentos a convertirse en un gran exportador de productos industrializados, tecnología, energía y alimentos de alto valor agregado.
Para el público, Charles Manson era un genio aterrador. Para los reclusos más duros, era el hazmerreír: un tipo de 1,57 metros que hacía escorpiones con calcetines y no se callaba.
Dentro de prisiones como San Quentin, Folsom y la Prisión Estatal de Corcoran, los internos reconocían que Manson no era un genio criminal. En prisión, el respeto se gana mediante la intimidación física, códigos de conducta rígidos, lealtad a la pandilla y silencio. Manson no poseía ninguna de estas características. En cambio, balbuceaba sin cesar, bailaba, tocaba la guitarra y tenía rabietas infantiles. Daba la impresión de ser exactamente lo que era: un hombre con una grave enfermedad mental que había pasado la mayor parte de su vida internado en una institución.
En lugar de ser temido, Manson era frecuentemente acosado y atacado. Debido a su baja estatura y comportamiento errático, era un blanco fácil para cualquiera que buscara hacerse un nombre. Uno de los incidentes más infames ocurrió en 1984 en el Centro Médico Penitenciario de California en Vacaville. Manson comenzó a gritar y quejarse porque un compañero de celda, Jan Holmstrom, estaba recitando oraciones Hare Krishna. Holmstrom respondió rociándolo con disolvente de pintura y prendiéndole fuego con una cerilla, causándole quemaduras de segundo y tercer grado en el 18% de su cuerpo. En varias otras ocasiones, Manson fue simplemente abofeteado o golpeado por ser irritante.
Al principio, Manson intentó comprar protección. En la década de 1970, intentó aliarse con la Hermandad Aria, ofreciendo que sus seguidoras —que aún le eran leales fuera de la prisión— introdujeran drogas y armas de contrabando en la cárcel para la organización. La Hermandad Aria lo toleró por un corto tiempo para aprovechar sus contactos externos, pero finalmente, rompieron relaciones. Lo consideraban demasiado impredecible y molesto como para mantenerlo cerca.
Debido a su incapacidad para sobrevivir en la población general, Manson pasó décadas recluido en unidades de aislamiento, como la de la prisión estatal de Corcoran. Los funcionarios de la prisión no lo pusieron en aislamiento porque representara un peligro para el patio, sino porque el patio representaba un grave peligro para él. Sin la presencia de guardias que lo mantuvieran separado de la población reclusa principal, su esperanza de vida habría sido extremadamente corta.
Si hubiera que elegir a un solo cantante argentino como el más conocido internacionalmente de toda la historia, el nombre más difícil de discutir sería Carlos Gardel. Aunque su lugar exacto de nacimiento sigue siendo motivo de una histórica disputa entre Francia y Uruguay, Gardel fue criado en Buenos Aires, se nacionalizó argentino en 1923 y se convirtió en el máximo símbolo internacional del tango. El propio Estado argentino lo reconoce como una de las figuras fundamentales de la música nacional.
Gardel nació oficialmente en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, como Charles Romuald Gardès, y llegó con su madre a Buenos Aires cuando era muy pequeño. Creció en un ambiente humilde y desarrolló desde joven una extraordinaria capacidad para cantar. Su formación artística estuvo profundamente vinculada con Buenos Aires y con la cultura popular de la ciudad.
Su gran revolución llegó cuando convirtió al tango, que durante mucho tiempo había sido fundamentalmente instrumental, en una forma de canción popular. En 1917 grabó “Mi noche triste”, considerada una obra decisiva en la transformación del tango cantado. Desde entonces, su voz y su estilo comenzaron a cambiar para siempre la música rioplatense.
Gardel no solamente tenía una voz extraordinaria. Poseía también una personalidad magnética. Su manera de vestir, su sonrisa, su elegancia y su capacidad para interpretar historias de amor, nostalgia, abandono y tristeza hicieron que millones de personas se identificaran con él.
Durante los primeros años de su carrera formó un famoso dúo con José Razzano. Juntos recorrieron escenarios de Argentina y Uruguay y comenzaron a construir una enorme popularidad. Pero Gardel tenía ambiciones mucho mayores. En la década de 1920 comenzó su expansión internacional. Actuó en España y Francia y llegó a conquistar al público europeo.
En París logró un éxito particularmente importante. El tango se había convertido en una moda internacional y Gardel apareció como su gran intérprete. Su fama creció rápidamente y pasó de ser una estrella argentina a convertirse en una celebridad latinoamericana y europea.
El cine multiplicó todavía más su popularidad. Gardel protagonizó varias películas, entre ellas “El día que me quieras”, “Tango Bar” y “El tango en Broadway”. Estas producciones permitieron que su rostro y su voz llegaran a públicos que jamás habían tenido la oportunidad de verlo actuar en un teatro.
En los años 30 comenzó a conquistar también el mercado estadounidense. Grabó discos, actuó en radio y participó en películas producidas para el público internacional. En Nueva York trabajó intensamente con el poeta y letrista Alfredo Le Pera, con quien creó algunas de las canciones más famosas de la historia del tango.
Entre sus grandes éxitos aparecen “Volver”, “Por una cabeza”, “El día que me quieras”, “Mi Buenos Aires querido”, “Cuesta abajo” y “Sus ojos se cerraron”. Muchas de estas canciones sobrevivieron durante generaciones y fueron interpretadas posteriormente por artistas de distintos países y géneros musicales.
Gardel también dejó una impresionante producción discográfica. La UNESCO estima que grabó alrededor de 700 canciones, más de 500 de ellas tangos, durante una carrera relativamente corta. Su colección discográfica fue incorporada al programa Memoria del Mundo de la UNESCO, una señal de la importancia cultural que adquirió su obra.
Pero su vida terminó abruptamente. El 24 de junio de 1935, mientras se encontraba de gira por Colombia, el avión en el que viajaba chocó con otra aeronave en el aeropuerto de Medellín. Gardel murió a los 44 años junto con varios integrantes de su equipo, entre ellos Alfredo Le Pera.
Su muerte transformó al cantante en leyenda. Cuando sus restos finalmente llegaron a Buenos Aires, enormes multitudes participaron de los homenajes. Su fama no disminuyó con el tiempo; por el contrario, aumentó. La frase popular “cada día canta mejor” resume perfectamente la forma en que los argentinos transformaron su recuerdo en mito.
Hoy, más de nueve décadas después de su muerte, Gardel continúa siendo probablemente el cantante argentino con mayor reconocimiento histórico internacional. Otros artistas argentinos posteriores —desde Mercedes Sosa hasta Sandro, Charly García, Luis Alberto Spinetta o Diego Torres— alcanzaron enorme importancia, y figuras como Astor Piazzolla llevaron el tango a nuevas dimensiones. Pero ninguno consiguió combinar de manera tan poderosa música, cine, cultura popular, identidad argentina y fama internacional en una época en la que las comunicaciones globales eran todavía muy limitadas.
Gardel no fue solamente un cantante. Fue la voz de una época y uno de los primeros grandes ídolos musicales de América Latina. Su figura pertenece simultáneamente a Buenos Aires, al tango y a la cultura argentina, pero también a la historia mundial de la música popular. Su voz continúa sonando y, quizás por eso, la leyenda sigue teniendo sentido: Gardel murió en 1935, pero para millones de personas todavía canta.
Donald Trump volvió a provocar una tormenta política en Estados Unidos con una frase pronunciada durante un acto político en Nebraska. Al hablar de la guerra con Irán y del peligro que, según él, representaría que Teherán consiguiera un arma nuclear, Trump planteó un escenario hipotético en el que ciudades estadounidenses como Los Ángeles o San Diego podrían ser destruidas.
La expresión provocó inmediatamente una reacción furiosa en California.
El gobernador Gavin Newsom calificó las palabras de Trump de “peligrosas”. También hubo críticas de algunos republicanos californianos. Jim Desmond, candidato republicano al Congreso por San Diego, cuestionó la idea de considerar a una ciudad estadounidense como un sacrificio aceptable.
La Casa Blanca, sin embargo, ofreció otra interpretación. Su director de comunicaciones, Steven Cheung, sostuvo que Trump no estaba deseando un ataque contra ciudades estadounidenses, sino explicando lo que podría haber ocurrido si Irán hubiera obtenido capacidad nuclear.
La diferencia entre ambas interpretaciones es enorme.
Pero la frase ya había sido pronunciada.
Y había sido pronunciada sobre dos ciudades particularmente importantes.
Los Ángeles: millones de habitantes y relativamente pocas instalaciones militares activas
Los Ángeles suele aparecer en el imaginario estadounidense como una ciudad de Hollywood, playas, entretenimiento y grandes industrias culturales.
Pero el condado de Los Ángeles también tiene una presencia militar.
La instalación activa más importante dentro del condado es Los Angeles Air Force Base, ubicada en El Segundo. Según el Departamento de Defensa, la base cuenta con aproximadamente 1.340 militares en servicio activo, además de unos 1.850 empleados civiles y familiares de militares. La propia instalación señala que es la única instalación militar activa del condado de Los Ángeles.
Eso no significa que solamente existan 1.340 personas vinculadas a las Fuerzas Armadas en toda la región. Hay reservistas, miembros de la Guardia Nacional, retirados, empleados civiles del Departamento de Defensa y militares que viven fuera del condado.
Pero sí demuestra una diferencia fundamental con San Diego.
Los Ángeles es una gigantesca metrópolis con presencia militar relativamente limitada dentro de sus fronteras.
San Diego es otra historia.
San Diego: una ciudad militar
San Diego es uno de los principales centros militares estadounidenses del Pacífico.
La ciudad alberga instalaciones de la Marina, los Marines y la Guardia Costera. Entre ellas están Naval Base San Diego, Marine Corps Recruit Depot San Diego, Naval Base Point Loma, Marine Corps Air Station Miramar y las instalaciones de la Guardia Costera. En la región también se encuentra Naval Base Coronado y, al norte, Camp Pendleton.
Los números son enormes.
El San Diego Military Advisory Council calcula que aproximadamente 136.350 militares en servicio activo están estacionados en el área de San Diego. Eso representa aproximadamente uno de cada seis marineros en servicio activo de la Marina estadounidense y uno de cada cuatro Marines.
Un informe de UC San Diego ofrece una fotografía detallada de esa presencia. Sus cifras suman más de 60.000 efectivos de la Marina, más de 44.000 Marines, más de 800 miembros de la Guardia Costera y casi 4.000 efectivos de servicios médicos militares, entre otras categorías.
Y hay una instalación particularmente importante: Camp Pendleton.
La base tiene más de 42.000 militares en servicio activo, según el Departamento de Defensa.
Por eso, hablar de un ataque contra San Diego no significa hablar solamente de una ciudad turística.
Significa hablar de una de las concentraciones militares más importantes de Estados Unidos.
¿Cuántos republicanos viven allí?
Otro dato interesante es el político.
California continúa siendo un estado claramente demócrata en materia de registro electoral, pero Los Ángeles y San Diego tienen importantes comunidades republicanas.
Los últimos datos oficiales de registro disponibles antes de las elecciones generales de noviembre de 2026 corresponden al 4 de septiembre de 2026.
En el condado de Los Ángeles había 5.894.510 votantes registrados. De ellos, 1.093.235 estaban registrados como republicanos, equivalentes al 18,55%. Había más de tres millones de demócratas registrados.
En el condado de San Diego había 2.008.974 votantes registrados, de los cuales 548.220 eran republicanos, equivalentes al 27,29%. Los demócratas eran 816.491.
Sumados los dos condados, estamos hablando de aproximadamente 1,64 millones de votantes registrados como republicanos.
Es una cifra importante.
Por supuesto, estar registrado como republicano no significa necesariamente votar por Donald Trump. Tampoco todos los demócratas votan siempre por los candidatos de su partido.
Pero el dato demuestra algo que a veces se pierde en la discusión política: incluso en una California profundamente demócrata existen millones de votantes republicanos.
La frase de Trump y su significado
Aquí aparece la cuestión central.
Trump no estaba hablando de una invasión terrestre convencional de Los Ángeles o San Diego. Estaba hablando de la posibilidad de que Irán consiguiera armas nucleares y utilizaba el ejemplo extremo de una eventual destrucción de ciudades estadounidenses.
Su argumento era que evitar que Irán desarrollara capacidad nuclear justificaba costos importantes para Estados Unidos.
La Casa Blanca insistió posteriormente en esa interpretación.
Pero los críticos respondieron que incluso dentro de un argumento sobre seguridad nacional existe una enorme diferencia entre decir que una guerra tiene costos y decir que la destrucción de una ciudad estadounidense sería un “precio pequeño” o aceptable.
El lenguaje importa.
Especialmente cuando quien habla es el presidente de Estados Unidos.
Una paradoja política
Existe además una paradoja.
San Diego es una de las regiones estadounidenses con mayor presencia militar y, al mismo tiempo, contiene cientos de miles de votantes republicanos.
Por eso, cualquier comentario presidencial que parezca minimizar el riesgo para San Diego puede tener una repercusión particularmente fuerte.
Los propios militares y sus familias viven allí.
También viven allí veteranos.
Y viven allí cientos de miles de personas que votan republicano.
No se trata simplemente de una discusión entre California y Trump.
Se trata de una discusión sobre qué significa hablar de la seguridad de una ciudad estadounidense cuando esa ciudad alberga una parte fundamental de la capacidad militar del país.
¿Puede un presidente decir cualquier cosa?
Trump es conocido por utilizar un lenguaje provocador, exagerado y muchas veces imprevisible en sus discursos.
Sus seguidores suelen interpretar ese estilo como una forma de hablar sin filtros y de decir cosas que otros políticos evitarían.
Sus críticos lo consideran una fuente permanente de riesgos políticos y diplomáticos.
La polémica de Los Ángeles y San Diego vuelve a colocar esa discusión en primer plano.
Un presidente puede utilizar ejemplos hipotéticos para explicar una amenaza.
Pero cuando el ejemplo involucra la destrucción de ciudades estadounidenses, el impacto político cambia completamente.
Los Ángeles tiene casi seis millones de votantes registrados en su condado.
San Diego supera los dos millones.
Entre ambos existen aproximadamente 1,64 millones de republicanos registrados.
Y San Diego, además, concentra más de 136.000 militares activos en su región.
Una frase que seguirá siendo discutida
La controversia probablemente no desaparecerá rápidamente.
Para los partidarios de Trump, sus palabras deben entenderse dentro de su argumento sobre Irán y las armas nucleares.
Para sus adversarios, la frase demuestra hasta qué punto el presidente puede utilizar un lenguaje extremo incluso cuando habla de la seguridad de ciudadanos estadounidenses.
Lo cierto es que Trump no ordenó un ataque contra Los Ángeles ni contra San Diego, y la Casa Blanca negó que estuviera llamando a que Irán atacara esas ciudades.
Pero también es cierto que mencionó explícitamente a ambas como ejemplos de lo que podría ocurrir en un escenario nuclear.
Y eso tiene una particular importancia en San Diego.
Porque allí, detrás de las playas, los hoteles y el turismo, existe una gigantesca concentración de barcos, Marines, marineros, bases, hospitales militares y familias de las Fuerzas Armadas.
Por eso la frase de Trump no cayó sobre dos ciudades cualquiera.
Cayó sobre Los Ángeles, una de las mayores ciudades de Estados Unidos, y San Diego, uno de sus principales centros militares.
Y quizás por eso la reacción fue tan intensa.
En política, las palabras pueden ser solamente palabras.
Pero cuando las pronuncia un presidente, sobre una guerra y sobre ciudades que millones de estadounidenses llaman hogar, pueden convertirse en algo mucho más grande.
En este caso, se convirtieron en una nueva batalla política sobre Donald Trump, Irán, California y los límites del lenguaje presidencial.
Mucho antes de que la Argentina conociera los nombres de Carlos Robledo Puch, Cayetano Santos Godino o Yiya Murano, Buenos Aires fue escenario de una serie de crímenes que estremecieron a la sociedad de finales del siglo XIX.
El protagonista fue Cayetano Domingo Grossi, un inmigrante italiano que pasó a la historia como uno de los primeros asesinos seriales identificados en la Argentina. Entre 1896 y 1898 asesinó a cinco de sus hijos recién nacidos, según la reconstrucción histórica del caso. Finalmente fue condenado a muerte y ejecutado por un pelotón de fusilamiento en 1900.
Su historia es particularmente siniestra porque los asesinatos ocurrieron dentro de su propio entorno familiar y permanecieron inicialmente ocultos.
Un inmigrante en Buenos Aires
Grossi había nacido en Italia en 1854 y emigró a la Argentina en 1878. Se instaló en Buenos Aires y trabajó inicialmente en distintos oficios hasta convertirse en carrero.
Con el tiempo formó una familia. Se casó con Rosa Ponce de Nicola, una viuda que tenía tres hijas. Posteriormente tuvo más hijos con ella.
Sin embargo, detrás de aquella estructura familiar se desarrollaba una historia de enorme violencia.
Las investigaciones posteriores determinaron que Grossi había mantenido relaciones sexuales con algunas de sus hijastras y que los bebés nacidos de esas relaciones fueron asesinados después de nacer.
El primer descubrimiento
El caso comenzó a salir a la luz en 1896, cuando se encontró en un basural de la zona de Retiro una bolsa que contenía partes del cuerpo de un recién nacido.
La policía investigó el hallazgo y descubrió restos adicionales. La autopsia estableció que el bebé había muerto como consecuencia de una fractura de cráneo.
Sin embargo, en aquel momento los investigadores no pudieron identificar al responsable.
El caso quedó prácticamente sin resolver.
Pero dos años después aparecería otro cadáver.
El patrón criminal
En 1898, nuevamente fueron encontrados restos de un recién nacido en una zona cercana.
Para los investigadores, la repetición de circunstancias comenzó a resultar sospechosa.
Ya no parecía tratarse de un episodio aislado.
La policía empezó a buscar conexiones entre los distintos hallazgos y terminó concentrando sus sospechas en Grossi.
El descubrimiento de otros restos permitió reconstruir una historia que había permanecido escondida durante años.
Según la acusación, Grossi había asesinado a varios bebés después de que nacieran de relaciones con sus hijastras.
La cifra finalmente establecida fue de cinco homicidios.
Un crimen diferente
El caso Grossi resulta particularmente importante para comprender la historia de la criminalidad argentina porque ocurrió en una época en la que el concepto moderno de “asesino serial” prácticamente no existía.
La policía todavía utilizaba métodos rudimentarios.
No existían huellas digitales como herramienta criminalística habitual, análisis de ADN, cámaras de seguridad ni modernas técnicas de perfilación criminal.
La investigación dependía principalmente de testimonios, documentos, inspecciones físicas y declaraciones de los sospechosos.
En ese contexto, reconstruir una serie de homicidios cometidos años atrás era extraordinariamente difícil.
La investigación
A medida que aparecieron nuevos elementos, las autoridades comenzaron a reconstruir el entorno familiar.
La esposa de Grossi y algunas de sus hijas fueron investigadas por su posible participación o encubrimiento.
Finalmente, la Justicia determinó que Grossi era responsable material de los asesinatos.
Su familia recibió penas mucho menores, al ser considerada responsable de encubrimiento según la reconstrucción histórica del proceso.
El caso produjo una enorme conmoción.
No se trataba de un delincuente que atacaba desconocidos en la calle. Las víctimas eran criaturas indefensas y el responsable pertenecía al mismo círculo familiar.
La condena a muerte
En una Argentina donde todavía estaba vigente la pena capital, Grossi fue condenado a muerte.
La sentencia estableció que debía ser ejecutado mediante fusilamiento.
El 6 de abril de 1900, en Buenos Aires, se llevó a cabo la ejecución.
Grossi fue colocado frente al pelotón y fusilado. Según las reconstrucciones históricas, recibió posteriormente el tiro de gracia.
Tenía aproximadamente 45 años.
Su ejecución convirtió el caso en uno de los episodios criminales más recordados de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX.
El “primer asesino serial”
Grossi es frecuentemente presentado como el primer asesino serial de la historia argentina. Algunas fuentes históricas y recopilaciones criminológicas utilizan esa denominación porque fue responsable de múltiples homicidios separados en el tiempo y con un patrón común.
Sin embargo, existe una cuestión importante: las categorías criminológicas actuales no pueden aplicarse mecánicamente a todos los casos del siglo XIX.
El concepto contemporáneo de asesino serial se desarrolló mucho después. Por eso es más exacto decir que Grossi es considerado uno de los primeros asesinos seriales documentados de la Argentina, y no asumir que la clasificación moderna funciona exactamente igual para todos los casos históricos.
Un crimen que anticipó otros casos
Décadas después aparecerían otros asesinos seriales argentinos mucho más conocidos.
Cayetano Santos Godino, “El Petiso Orejudo”, asesinó a niños a comienzos del siglo XX y se convirtió en uno de los criminales más famosos del país. La Biblioteca Digital del Estado argentino conserva documentación sobre su caso y señala que confesó cuatro homicidios cometidos cuando todavía no había cumplido 15 años.
Mucho después, Carlos Robledo Puch sería condenado por 11 homicidios y se convertiría en el asesino múltiple más famoso de la Argentina.
Pero antes de todos ellos estuvo Grossi.
Una historia todavía inquietante
El caso de Cayetano Grossi permanece en la memoria criminal argentina por varias razones.
Primero, por la cantidad de víctimas.
Segundo, por el vínculo familiar entre el victimario y los niños.
Y tercero, porque demuestra que los crímenes seriales no son un fenómeno exclusivo de la sociedad moderna.
A finales del siglo XIX, cuando Buenos Aires todavía estaba transformándose en una gran ciudad, un hombre consiguió ocultar durante años una serie de asesinatos que finalmente fueron descubiertos por el hallazgo de restos humanos.
La historia también revela cuánto cambió la investigación criminal desde entonces. Lo que hoy podría analizarse mediante ADN, bases de datos y sofisticadas técnicas forenses dependía entonces de una investigación policial mucho más limitada.
Cayetano Grossi terminó frente a un pelotón de fusilamiento y su nombre quedó asociado para siempre con uno de los primeros grandes casos de homicidio serial de la Argentina.
Antes de Robledo Puch, antes de Godino y antes de Yiya Murano, ya había existido un asesino serial en Buenos Aires. Su nombre era Cayetano Domingo Grossi.
Y su historia comenzó con un hallazgo macabro en un basural y terminó con una ejecución que quedó registrada en la historia criminal argentina.
¿Cómo se pasa de una infancia en Austria a gobernador de California? Para Arnold Schwarzenegger, uno de los inmigrantes estadounidenses más famosos, fue un largo camino, y rara vez fácil. Nacido en una familia católica pobre y estricta, con un padre exnazi a quien Schwarzenegger describiría más tarde como “abusador”, Schwarzenegger se vio obligado a forjar su propio camino. Era un estudiante promedio, pero se afianzó muy pronto en el mundo del levantamiento de pesas, habiendo cogido su primera barra a los 13 años. A los 17, competía profesionalmente.
En 1965, Schwarzenegger sirvió un año en el Ejército Austriaco, un requisito en aquel entonces para todos los varones austriacos al cumplir los 18 años. Continuó compitiendo en el circuito de culturismo y ganó el concurso Junior Mr. Europa mientras aún estaba en servicio activo. Poco después, fue elegido el “hombre mejor formado de Europa”, lo que amplió sus oportunidades y le permitió participar en el concurso Mr. Universo. Schwarzenegger escribió más tarde en su sitio web que Mr. Universo era “mi boleto a Estados Unidos, la tierra de las oportunidades, donde podía convertirme en una estrella y hacerme rico”. Y aunque quedó en segundo lugar, la competencia lo puso frente a entrenadores, incluyendo uno que lo contrató y lo trasladó a su casa en Londres.
En Londres, Schwarzenegger comenzó a perfeccionar su inglés. Vivir con su entrenador le dio más estabilidad de la que estaba acostumbrado y también le proporcionó el amor y la atención que le faltaban en su casa en Austria. Un año después, se llevó el primer lugar en Mr. Universo, convirtiéndose en la persona más joven en ganar el título. Lo ganó de nuevo un año después.
Después de eso, decidió probar suerte en algo nuevo y se mudó a Los Ángeles para convertirse en estrella de cine.
En 2002, la prensa describió a Schwarzenegger como uno de los inmigrantes estadounidenses más famosos, tras haber superado “un marcado acento austriaco y trascendido el improbable pasado del culturismo para convertirse en la mayor estrella de cine del mundo en la década de 1990”. Contra todo pronóstico una vez más, Schwarzenegger aprovechó su éxito cinematográfico —que incluía películas como Terminator y Junior— para la política, y en 2003 ganó la gobernación de California con el 55,4% de los votos. El periódico europeo The Telegraph se refirió a Schwarzenegger como la personificación del sueño americano, una afirmación que pocos podrían negar. Y aunque ya se retiró de la política, tuiteó en 2018 que cree que la reforma migratoria estadounidense es necesaria, pero que «los jóvenes no deberían ser peones mientras los adultos lo resuelven».
Hay personas que coleccionan estampillas, monedas o automóviles antiguos. Y después están aquellos para quienes prácticamente cualquier objeto puede convertirse en una pieza digna de ser conservada. Ese es el caso de Martín, un salvadoreño cuya pasión por las cosas extrañas terminó convirtiendo su propia casa en una especie de museo privado.
Su historia comenzó de una manera relativamente convencional. A los 30 años empezó a coleccionar monedas. Lo que inicialmente parecía un simple pasatiempo fue creciendo hasta convertirse en una verdadera obsesión por los objetos antiguos, curiosos y difíciles de encontrar. Cuando tenía 50 años, después de más de dos décadas de búsqueda, su colección incluía desde piedras y fósiles hasta objetos relacionados con la guerra y piezas de uso cotidiano de otras épocas.
Martín no es su verdadero nombre. El coleccionista pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad. Y no resulta difícil comprender su preocupación cuando se conoce el contenido de su colección.
De las monedas a los objetos imposibles
Su primera gran pasión fueron las monedas. Más tarde llegaron los billetes y, poco a poco, las piezas comenzaron a diversificarse.
Durante los años que vivió en Italia, donde permaneció alrededor de 12 años después de trasladarse allí en 1986, profundizó su interés por la numismática. Las monedas y los billetes se convirtieron en la puerta de entrada a un universo mucho más amplio.
Después aparecieron las piedras preciosas y volcánicas, fósiles, madera petrificada, huesos, caracoles, estrellas de mar, espadas, llaves, candados, platos, vasijas, herramientas antiguas y objetos relacionados con la historia salvadoreña.
La colección llegó a incluir incluso colmillos de mamut y piezas de maquinaria que parecían salidas de una película de aventuras. También conservaba objetos vinculados con la guerra civil de El Salvador, además de cascos, armas y restos de material militar.
No era simplemente acumular por acumular. Martín buscaba piezas que tuvieran algo diferente: antigüedad, rareza, valor histórico o simplemente una historia detrás.
La piedra que necesitó quince hombres
Una de las historias más reveladoras de su personalidad ocurrió cuando encontró una enorme piedra en una quebrada.
Le gustó inmediatamente, pero había un problema: era demasiado pesada para que pudiera transportarla solo.
La solución fue reunir a unas quince personas para sacarla del lugar.
Para Martín, esa anécdota resumía perfectamente su filosofía: cuando realmente quería una pieza, estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para conseguirla.
Su afición lo llevaba a recorrer lugares que prefería no revelar. Con amigos y conocidos buscaba piedras, fósiles y otros vestigios. Algunos lugares eran prácticamente secretos, porque el coleccionista consideraba que revelar su ubicación podía poner en peligro futuras piezas.
Una casa convertida en museo
Su vivienda parecía más un museo que una casa convencional.
En las paredes había espadas y cuadros. En la cocina se podían observar platos antiguos. En otras habitaciones aparecían planchas de diferentes tamaños, llaves, candados, herramientas, piedras y objetos que habían pertenecido a generaciones anteriores.
Tenía más de veinte álbumes dedicados a monedas y papel moneda de distintos países.
Algunas piezas eran particularmente llamativas. Entre ellas estaban antiguas planchas utilizadas para la ropa. Una de ellas pesaba más de diez libras, mientras otra era tan pequeña que parecía un llavero.
También conservaba antiguos peroles utilizados en las moliendas, algunos de ellos llenos de cristales y cuarzos.
Cada objeto parecía tener una historia.
El precio de lo extraordinario
Coleccionar también tiene un costo económico.
Martín reconocía que algunas piezas eran demasiado caras incluso para él. Una vez le ofrecieron una cigarrera de oro de 24 quilates que pesaba aproximadamente media libra. La pieza le pareció extraordinaria, pero decidió no comprarla debido a su elevado precio.
El episodio muestra una de las paradojas del coleccionismo: cuanto más rara es una pieza, más difícil resulta resistirse a ella, pero también más costoso puede ser adquirirla.
Martín utilizaba un catálogo que había llevado desde Italia para consultar valores de monedas y otros objetos. Su experiencia también le permitía distinguir entre una pieza común y otra verdaderamente excepcional.
Piedras de millones de años
Entre sus objetos favoritos estaban las piedras petrificadas.
Para él, esas piezas representaban algo mucho más importante que su apariencia. Eran testimonios de un pasado inimaginablemente antiguo.
Martín explicaba que determinados procesos de petrificación podían tomar millones de años. Esa dimensión temporal parecía fascinarlo: mientras las personas viven unas pocas décadas, determinados objetos naturales sobreviven durante períodos que escapan completamente a nuestra experiencia cotidiana.
El coleccionista no necesitaba que una pieza fuera hermosa. Bastaba con que tuviera una historia.
Más de cien bonsáis
Su afición tampoco terminaba en los objetos antiguos.
Como propietario de un vivero de plantas, comenzó a interesarse por los bonsáis. Con el tiempo llegó a tener más de cien variedades.
Uno de ellos tenía aproximadamente treinta años y murió después de que Martín estuviera enfermo durante algunos días.
El episodio le afectó porque para un coleccionista el valor de una pieza no depende exclusivamente del dinero. También existe un componente emocional.
Una moneda puede recordar un viaje. Una espada puede representar una época. Una piedra puede haber sido encontrada después de una larga búsqueda. Un árbol puede haber acompañado al propietario durante décadas.
¿Por qué coleccionar?
La respuesta de Martín era sencilla: lo hacía como pasatiempo.
Para él, coleccionar era una manera de pasar el tiempo de forma saludable y escapar del estrés cotidiano.
Pero su colección terminó convirtiéndose en algo más profundo.
Cada objeto representaba una pequeña parte del pasado. Las monedas hablaban de economías desaparecidas. Las herramientas mostraban cómo trabajaban generaciones anteriores. Los objetos militares recordaban períodos difíciles de la historia salvadoreña. Los fósiles y piedras petrificadas conectaban al coleccionista con un pasado mucho más antiguo que la propia humanidad.
Por eso, detrás de aquella enorme acumulación de objetos había también una forma de preservar memoria.
El sueño de un museo
Martín tenía un proyecto para el futuro: transformar su colección en un museo.
La idea tenía sentido. Una colección privada de semejante diversidad podía convertirse en una exposición capaz de mostrar historia, naturaleza, numismática y cultura material.
Pero mientras ese proyecto llegaba, Martín continuaba buscando.
Para él, el coleccionismo no tenía un punto final. Siempre podía aparecer una moneda desconocida, una piedra especial, una herramienta olvidada o un objeto que alguien había guardado durante décadas.
Y quizás esa sea la característica fundamental de los verdaderos coleccionistas: nunca sienten que la colección está completa.
En el caso de Martín, la búsqueda de objetos raros terminó convirtiéndose en una forma de vida. Lo que comenzó con unas monedas se transformó en una casa llena de fósiles, piedras, huesos, herramientas, objetos militares, plantas y recuerdos de otras épocas.
Su historia demuestra que aquello que para una persona puede ser simplemente una vieja llave, una piedra o una plancha oxidada, para otra puede ser un fragmento irrepetible de la historia.
Y para el coleccionista de cosas raras, ese fragmento del pasado vale mucho más que su precio: vale porque sobrevivió al tiempo.
El problema es mucho más grave que el simple hecho de desconocer los 18 años de su vida, desde los 12 hasta los 30.
En realidad, no sabemos nada de la supuesta vida de Jesús hasta que comenzó su ministerio, presumiblemente alrededor de los 30 años, pero ni siquiera eso lo sabemos.
¿Por qué?
Para empezar, la veracidad de la supuesta vida de Jesús es cuestionable, pero supongamos, a efectos de este análisis, que Jesús fue una persona real.
¿Qué sabemos y con qué certeza?
El Evangelio de Lucas afirma que Jesús tenía alrededor de 30 años cuando comenzó su ministerio público (Lucas 3:23).
Según Lucas, Jesús nació en el año 6 d. C. durante un censo romano.
Sin embargo, según el evangelio de Mateo, Jesús nació al menos 10 años antes, cuando Herodes el Grande aún vivía, ya que Herodes murió en el año 4 a. C.
Por lo tanto, desconocemos la fecha de nacimiento de Jesús.
¿Por qué nos falta información sobre la vida de Jesús hasta los treinta años (según Lucas) o quizás cerca de los cuarenta (según Mateo)?
Porque ambos autores inventaban cosas y se contradecían constantemente.
O mentía Mateo, o mentía Lucas.
Pero en realidad, ambos mentían.
¿Cómo lo sabemos?
Ambos autores inventaron «genealogías» ficticias para Jesús, y estas dos genealogías falsas son irreconciliables.
¿Se llamaba Jacob o Honi el abuelo paterno de Jesús?
Los autores discrepan.
Si no conocían el nombre del abuelo de Jesús, ¿cómo podemos confiar en que conocieran a sus antepasados durante mil años?
¿Cuántos seres humanos han conocido su genealogía durante mil años ininterrumpidos?
Entonces, los autores (o sus redactores) hicieron que ambas genealogías falsas carecieran de sentido al inventar dos historias falsas e irreconciliables de «nacimiento virginal».
De repente, José dejó de ser el padre de Jesús, por lo que las genealogías falsas no solo eran falsas, sino completamente absurdas.
¿A quién le importa el linaje de José si no era el padre de Jesús?
Por supuesto, los apologistas cristianos afirmarán que una genealogía era de María, pero ambas dicen específicamente que eran de José, y las genealogías en la Biblia siempre se trazaron a través de los padres, no de las madres.
Obviamente, las narrativas falsas de «nacimiento virginal» se inventaron después de las genealogías falsas.
En cualquier caso, como estamos leyendo a dos mentirosos descarados, no sabemos nada de Jesús hasta que comenzó su ministerio.
Absolutamente nada.
En los comentarios se planteó la pregunta sobre la supuesta presencia de Jesús en el templo a los 12 años, asombrando a los adultos.
Mi argumento es que, dado que los evangelios están plagados de mentiras y falsificaciones evidentes, no podemos creer nada de lo que leemos.
Además, el autor de Lucas y Hechos copió libremente de Josefo, y algunos expertos creen que la “biografía” proviene de Josefo, quien afirma que, de niño, Jesús había asombrado a los religiosos adultos del templo. En el judaísmo, un niño se convierte en hombre a los 13 años, de ahí la elección de los 12, el último año de la niñez.
Es más, no sabemos si Jesús fue una persona real, ya que no hay evidencia de que haya vivido, más allá de la Biblia, increíblemente dudosa y llena de falsificaciones, y de un puñado de escritores que citan propaganda de cultos cristianos un siglo o más después, o que son pura ficción.
La “biografía” de Jesús en los evangelios se construyó a partir de argumentos teológicos.
Google puede ser una de las empresas estadounidenses más grandes jamás fundadas, pero probablemente no existiría sin su cofundador ruso-estadounidense, Sergey Brin. Brin nació en Moscú a principios de la década de 1970, cuando Rusia aún pertenecía a la Unión Soviética. Sus padres eran intelectuales: su padre, profesor de matemáticas, y su madre, investigadora científica.
La familia intentó abandonar la Unión Soviética en 1978 debido al antisemitismo generalizado, aunque fue más fácil decirlo que hacerlo. Al solicitar un visado de salida, ambos padres de Brin perdieron sus trabajos y pasaron ocho meses de penurias antes de que finalmente pudieran emigrar.
La familia Brin se mudó a Viena y luego a París, y poco después a Estados Unidos, donde el padre de Brin obtuvo un puesto de profesor en la Universidad de Maryland. Brin era todavía un niño en ese momento, y aunque aprendió inglés rápidamente en su nueva escuela —la Paint Branch Montessori School en Adelphi, Maryland—, sus padres lo animaron a mantener sus conocimientos de ruso y lo ayudaron a desarrollar su talento matemático. Brin obtuvo una licenciatura en informática y matemáticas en la Universidad de Maryland, seguida de una beca de posgrado en informática en la Universidad de Stanford. Fue en Stanford donde conoció a Larry Page, también fundador de Google.
Google se lanzó en línea en 1998, pero desde entonces Brin no ha bajado el ritmo. Hoy, además de ser la decimotercera persona más rica del mundo, Brin participa en iniciativas para combatir la creciente crisis climática, así como en la innovación e investigación médica, entre otras.
La gente está demasiado obsesionada con la presidencia.
Si uno deja de lado la presidencia por un momento, se da cuenta de que los republicanos están ganando. Hay una cabeza azul en la cima de la pirámide política estadounidense, pero la mayor parte está hecha de ladrillos rojos.
Esto se debe a que la Constitución no otorga poder a las personas, sino a los territorios, en forma de estados y distritos.
Los territorios, no las personas, son la fuente básica del poder en Estados Unidos.
Y si bien la nación en su conjunto se ha vuelto menos blanca, los lugares seguirán siendo más blancos que la población promedio en el futuro previsible. Esto se debe a que la creciente población no blanca se concentra, en general, en las ciudades.
Este mapa muestra los resultados de las elecciones a la Cámara de Representantes de 2014, en las que los demócratas perdieron 52% a 45%. Las áreas de color rojo brillante representan los lugares que fueron ganados por los republicanos. El tono azul más claro (como el del distrito norte de Florida) representa las áreas ganadas por los demócratas. Normalmente, se esperaría que los demócratas obtuvieran alrededor de 195 escaños (el 45% de 435). Sin embargo, obtuvieron 188. ¿A qué se debe esto?
Quizás pienses: ¿y qué? No es para tanto. Tal vez tengas razón. Analicemos los resultados de 2012: en esta ocasión, los demócratas ganaron con un 48,8% frente a un 47,6%, una victoria ajustada, sin duda, pero una victoria al fin y al cabo. De nuevo, se esperaría que obtuvieran una mayoría ajustada en la Cámara de Representantes, pero en cambio, ¡consiguieron 201 escaños frente a 234 para los republicanos!
Disculpen el tamaño reducido del mapa, pero es el único que encontré que utiliza la misma combinación de colores para diferenciar los distritos que conservaron de los que ganaron recientemente.
La cuestión es que, incluso cuando los demócratas obtienen la mayoría de los votos, se encuentran en desventaja estructural porque tienden a concentrarse en las ciudades. La razón habitual que se suele dar es la manipulación de los distritos electorales, pero si bien es innegable que forma parte de la explicación, la mayor parte se deriva de la segregación voluntaria entre zonas urbanas y rurales.
El resultado es que lo que tenemos no es democracia, el gobierno del pueblo; más bien es una forma de topocracia, gobierno de lugares, o corocracia (χώρος = espacio).
La solución sería tratar a cada estado como un superdistrito del que se elegiría un gran grupo de representantes y abandonar por completo el concepto de distritos más pequeños. Esto haría que los resultados de la Cámara de Representantes se ajustaran más a la voluntad del votante promedio de cada estado. Pero, por supuesto, los republicanos lo percibirían como un cambio injusto de las reglas para favorecer a los demócratas y jamás aceptarían tal cambio. Siendo justos, hacerlo sería un suicidio político.
En cualquier caso, volviendo a la pregunta planteada: ¿Está en declive el Partido Republicano? Ni mucho menos. Controlan el Senado, la Cámara de Representantes, la gran mayoría de las legislaturas estatales y las gobernaciones. Veamos un par de mapas más, ¿les parece?
Desde que se elaboró este mapa, Luisiana está ahora gobernada por el demócrata conservador John Bel Edwards en lugar de Bobby Jindal. Y Kentucky ahora tiene un gobernador republicano.
Pero, ¿les parece que esto indica que el partido está en declive?
EDITADO:
He recibido algunas críticas a mi argumento anterior, incluso de Gary Teal y David Goodhand. Creo que no lo expliqué con suficiente claridad. Así que intentaré otra cosa.
Imaginen que los recuadros de arriba son distritos legislativos.
Ahora imaginen que tienen 200 canicas: 100 azules y 100 rojas.
Las canicas azules se concentran desproporcionadamente en el distrito superior derecho, con 34 allí y 22 en cada uno de los otros distritos.
Las canicas rojas tienen una distribución diferente: 16 en el distrito superior derecho y 28 en cada uno de los otros 3 distritos.
Así pues, aunque tengas el mismo número de canicas en total y el mismo número de canicas en cada distrito, el resultado es que hay una mayoría de canicas rojas en 3 de los 4 distritos.
En este escenario, el distrito superior derecho representa una ciudad. Hay un exceso de votos azules allí. Si los votantes azules estuvieran distribuidos de forma más equitativa, habría 4 distritos competitivos. Pero, en cambio, ninguno de los distritos es competitivo. Los azules ganarán la ciudad superior por un amplio margen. Los rojos ganarán todo lo demás por márgenes más pequeños.
Espero que esto explique mejor lo que intentaba transmitir sobre la ventaja inherente que tienen los republicanos en las elecciones a la Cámara de Representantes.
Gavin Christopher Newsom nació el 10 de octubre de 1967 en San Francisco, California, en el seno de una familia de clase media. Con el paso de las décadas se convertiría en uno de los políticos demócratas más conocidos de Estados Unidos y, en 2026, en una de las figuras que más atención despiertan dentro de la carrera presidencial de 2028.
Newsom estudió en Santa Clara University, donde obtuvo un título en Ciencias Políticas en 1989. Sin embargo, antes de convertirse en político tuvo una importante experiencia empresarial. Después de la universidad creó una tienda de vinos que posteriormente se transformó en PlumpJack Group, un conjunto de negocios relacionados con bodegas, restaurantes y hoteles. La empresa creció considerablemente y le permitió adquirir experiencia en el mundo empresarial antes de ingresar plenamente en la política.
El comienzo de su carrera política
Su entrada en la política se produjo en San Francisco. En 1997 llegó a la Junta de Supervisores de la ciudad y posteriormente fue elegido alcalde en 2003. Fue reelegido en 2007.
Como alcalde adquirió notoriedad nacional por sus posiciones progresistas. Uno de los episodios más importantes ocurrió en 2004, cuando ordenó que San Francisco comenzara a emitir licencias matrimoniales para parejas del mismo sexo, en una época en que los matrimonios igualitarios todavía generaban enormes disputas legales y políticas.
Aunque los matrimonios fueron posteriormente anulados por la justicia, la decisión convirtió a Newsom en una figura nacional dentro del movimiento por los derechos LGBT.
Su etapa como alcalde también estuvo marcada por políticas relacionadas con vivienda, tecnología, salud pública y modernización de los servicios municipales.
De San Francisco a Sacramento
En 2010, Newsom dio un paso decisivo al ser elegido vicegobernador de California. Permaneció en ese cargo durante ocho años y fue reelegido en 2014.
Finalmente, en 2018 consiguió la gobernación de California. Asumió el cargo el 7 de enero de 2019 y fue reelegido en 2022.
Su gobierno impulsó políticas relacionadas con el cambio climático, energías limpias, derechos reproductivos, control de armas, vivienda, infraestructura y expansión de servicios de salud.
Pero su gestión también tuvo momentos muy difíciles.
La pandemia y el intento de destitución
La pandemia de COVID-19 convirtió a Newsom en uno de los gobernadores más observados de Estados Unidos. California aplicó algunas de las restricciones más importantes del país durante la emergencia sanitaria.
Sus decisiones provocaron elogios entre muchos demócratas, pero también fuertes críticas de empresarios, republicanos y sectores afectados por las restricciones.
En 2021 sus adversarios consiguieron llevar adelante una elección especial para intentar destituirlo. Newsom sobrevivió ampliamente al recall, demostrando que conservaba una importante base electoral en California.
Sin embargo, la controversia dejó una marca en su imagen política.
El problema de California
Newsom presenta a California como un laboratorio de políticas progresistas y como una de las economías más importantes del planeta. Sus defensores destacan el crecimiento económico, las inversiones tecnológicas, las políticas ambientales y la ampliación de servicios públicos.
Sus críticos, en cambio, señalan problemas como el elevado costo de la vivienda, la falta de viviendas asequibles, la pobreza, la falta de vivienda y el precio de la energía.
Ese contraste será fundamental si Newsom decide buscar la Casa Blanca. Lo que funciona políticamente en California no necesariamente funciona en estados como Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona o Georgia.
¿Presidente en 2028?
En 2026, Newsom aparece como uno de los principales posibles candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2028. Todavía no ha anunciado formalmente una candidatura, pero sus movimientos son cada vez más parecidos a los de un aspirante presidencial.
Ha viajado a estados importantes para las primarias demócratas, particularmente Carolina del Sur, y está construyendo una red política y financiera nacional. En septiembre de 2026, durante una visita a Carolina del Sur, incluso comenzaron a aparecer botones con la inscripción “Gavin 2028”.
Además, ha convertido al presidente Donald Trump en uno de sus principales adversarios políticos. Su estilo comunicativo, especialmente en redes sociales, busca presentar a Newsom como uno de los dirigentes capaces de enfrentarse directamente al trumpismo.
Pero todavía tiene que superar importantes obstáculos. Su asociación con California puede ser una ventaja dentro del Partido Demócrata, pero también un problema frente a votantes moderados y conservadores del resto del país.
Un político que todavía tiene historia por escribir
Gavin Newsom ha recorrido un camino extraordinario: empresario, supervisor municipal, alcalde de San Francisco, vicegobernador y gobernador de California.
A sus 58 años, su carrera está lejos de terminar. La gran pregunta es si conseguirá transformar su experiencia en California en una candidatura presidencial capaz de conquistar una mayoría nacional.
El camino hacia 2028 será largo. Newsom todavía debe competir dentro de un Partido Demócrata que cuenta con numerosas figuras potenciales. Pero una cosa ya parece clara: Gavin Newsom quiere ser protagonista de la próxima generación de la política estadounidense.
El 15 de enero de 1999, las aguas del Río de la Plata fueron escenario de uno de los mayores desastres ambientales vinculados con el petróleo en la historia argentina. Frente a las costas de Magdalena, provincia de Buenos Aires, el buque petrolero Estrella Pampeana, operado por Shell, chocó con el carguero Sea Paraná. El accidente provocó el derrame de más de 5,4 millones de litros de petróleo crudo.
La magnitud del derrame convirtió rápidamente el episodio en una emergencia ambiental. El petróleo comenzó a extenderse sobre las aguas y posteriormente alcanzó sectores de la costa de Magdalena, afectando playas, humedales, vegetación y distintos ambientes naturales.
Una marea negra en el Río de la Plata
El Estrella Pampeana transportaba alrededor de 31.500 metros cúbicos de petróleo cuando se produjo la colisión. Una parte importante de esa carga terminó en el Río de la Plata.
El crudo formó una enorme mancha que las corrientes y los vientos fueron desplazando. El problema no se limitó a la superficie del agua: el hidrocarburo llegó a zonas costeras y penetró en distintos ambientes, provocando daños cuya recuperación se prolongó durante años.
Para una localidad como Magdalena, cuya relación con el río forma parte de su identidad y de su actividad económica, las consecuencias fueron especialmente graves. La contaminación afectó actividades vinculadas con la pesca, el turismo y el uso recreativo de la costa.
La batalla por las responsabilidades
Después del desastre comenzó otra batalla, esta vez en los tribunales. El municipio de Magdalena inició acciones legales contra Shell y reclamó una compensación por los daños ambientales, económicos y sociales.
La disputa se prolongó durante años. Finalmente, en 2009, los habitantes de Magdalena aprobaron mediante un plebiscito un acuerdo con Shell que contemplaba una compensación cercana a los 10 millones de dólares, además de recursos destinados al desarrollo del municipio.
El acuerdo, sin embargo, estuvo lejos de cerrar todas las controversias. Para sectores de la comunidad y organizaciones ambientalistas, la compensación no reflejaba necesariamente la dimensión de los daños producidos.
Un desastre que dejó una lección
El caso Magdalena también expuso una debilidad importante: Argentina no contaba con un mecanismo suficientemente sólido para responder rápidamente a una catástrofe de semejante magnitud y garantizar una reparación ambiental integral.
A diferencia de otros grandes derrames internacionales, el desastre argentino no generó un fondo nacional de recomposición ambiental de grandes dimensiones. La recuperación de los ecosistemas afectados fue un proceso complejo y prolongado.
Más de dos décadas después, el episodio continúa siendo recordado como una advertencia sobre los riesgos asociados al transporte marítimo de hidrocarburos.
Argentina posee enormes reservas de petróleo y gas y, con el crecimiento de Vaca Muerta, la actividad hidrocarburífera tiene cada vez mayor importancia económica. Pero el caso Magdalena demuestra que el desarrollo energético también exige controles estrictos, prevención, capacidad de respuesta y mecanismos eficaces para reparar los daños.
El petróleo puede representar riqueza, empleo y energía. Pero cuando llega al agua sin control, puede convertirse en una amenaza ambiental de enormes proporciones. El desastre de Magdalena sigue siendo, por eso, una de las páginas más importantes de la historia ambiental argentina.
Cuando se habla de los asesinos seriales más terribles de África, suelen aparecer nombres de Sudáfrica, Zambia o Kenia. Sin embargo, uno de los casos más extraordinarios está relacionado con Uganda: William Unek, un antiguo agente de policía que protagonizó dos oleadas de asesinatos masivos en África central y oriental durante la década de 1950.
Unek es descrito como un asesino serial y asesino masivo ugandés. La cifra que se le atribuye es de 58 personas asesinadas, además de decenas de heridos, aunque sus crímenes fueron cometidos en distintos episodios y en más de un territorio.
Un policía convertido en asesino
William Unek nació con el nombre de Adrogo, en el condado de Okoro, en la región del Nilo Occidental, entonces parte del Protectorado británico de Uganda.
Lo más inquietante de su historia es que había trabajado como agente de policía. Es decir, conocía las armas, los procedimientos de seguridad y las técnicas utilizadas por las fuerzas del orden.
Su primera gran oleada criminal ocurrió en el entonces Congo Belga, actual República Democrática del Congo, en 1954 o 1955.
Allí comenzó una serie de ataques extremadamente violentos. Las autoridades comenzaron a perseguirlo después de varios asesinatos y agresiones.
Unek desapareció y consiguió evitar su captura.
Durante aproximadamente tres años no hubo una resolución definitiva del caso.
Entonces regresó.
Y la segunda oleada sería todavía más sangrienta.
La masacre de 1957
En febrero de 1957, Unek apareció en el territorio de Tanganyika, que posteriormente formaría parte de Tanzania.
Entre el 11 y el 16 de febrero de 1957, según los registros disponibles, volvió a atacar.
Esta vez utilizó diferentes métodos, entre ellos un hacha, un rifle británico Lee-Enfield calibre .303 y el incendio provocado de edificios.
El objetivo no parecía ser una persona determinada.
La violencia adquirió características de ataque indiscriminado.
Las autoridades comenzaron una enorme operación de búsqueda.
Unek era considerado extremadamente peligroso y podía desplazarse utilizando su conocimiento de la región y su experiencia previa como policía.
La persecución se convirtió en una auténtica cacería.
El balance de víctimas
Las cifras históricas atribuidas a Unek son extraordinarias: 58 muertos y más de 30 heridos en sus dos grandes episodios criminales.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre el caso de Unek y el de asesinos seriales como Carlos Robledo Puch o Ted Bundy.
Unek no desarrolló necesariamente una larga carrera de asesinatos individuales durante décadas.
Sus crímenes estuvieron concentrados en dos episodios de violencia masiva separados por varios años.
Por eso, desde una perspectiva criminológica moderna, resulta más preciso describirlo como un asesino serial y asesino masivo, en lugar de compararlo directamente con los asesinos seriales clásicos que seleccionaban víctimas individualmente durante años.
El final de William Unek
La persecución terminó en febrero de 1957.
El 19 de febrero, las autoridades localizaron finalmente a Unek.
Pero la captura no fue sencilla.
Durante el enfrentamiento, Unek atacó a un agente con un hacha. La policía respondió disparando.
Resultó gravemente herido y fue trasladado para recibir atención médica.
Murió el 20 de febrero de 1957 en Mwanza, en el entonces territorio de Tanganyika.
Tenía así un final tan violento como había sido su carrera criminal.
¿Por qué su caso es tan poco conocido?
William Unek no alcanzó la fama internacional de otros asesinos africanos.
Una de las razones es histórica.
Sus crímenes ocurrieron en territorios coloniales que posteriormente se transformaron profundamente: el Congo Belga se convirtió en la República Democrática del Congo y Tanganyika terminó formando parte de Tanzania.
Además, los registros criminales africanos de mediados del siglo XX son mucho menos completos que los existentes en Estados Unidos o Europa.
Esto dificulta establecer con absoluta precisión la cantidad de víctimas y reconstruir su vida.
A diferencia de casos modernos, tampoco existieron grandes investigaciones televisivas, bases de datos internacionales o extensos perfiles psicológicos.
¿Fue realmente el mayor asesino serial de Uganda?
Aquí conviene ser cuidadoso.
No existe una clasificación oficial universal que permita afirmar que William Unek fue “el mayor asesino serial de Uganda” en el sentido estricto de número de víctimas.
Sí puede afirmarse que es uno de los criminales más mortíferos vinculados con Uganda y uno de los casos más extraordinarios de violencia criminal de la región.
Además, su historia demuestra la dificultad de clasificar los asesinatos históricos utilizando categorías modernas.
Un asesino que mata a muchas personas durante un solo ataque es normalmente considerado un asesino masivo. Un asesino que mata en diferentes ocasiones separadas por períodos de tiempo es considerado serial. Unek presenta elementos de ambos fenómenos.
Una historia casi olvidada
La historia de William Unek resulta particularmente inquietante por una razón: conocía el funcionamiento de la policía porque había pertenecido a ella.
Pasó de representar la autoridad a convertirse en uno de los hombres más buscados de África oriental y central.
Sus crímenes atravesaron fronteras coloniales y provocaron una persecución internacional para la época.
Murió sin llegar a enfrentar un juicio que permitiera reconstruir completamente sus motivos.
Y esa ausencia de un proceso judicial deja muchas preguntas sin respuesta.
¿Por qué comenzó a matar?
¿Por qué sus ataques se produjeron en dos períodos diferentes?
¿Por qué utilizó métodos tan distintos?
¿Existió algún detonante psicológico?
Las fuentes históricas disponibles no permiten responder con seguridad.
Por eso, más que inventar un diagnóstico psicológico retrospectivo, resulta más responsable concentrarse en los hechos comprobados.
William Unek quedó en la historia como uno de los asesinos más mortíferos relacionados con Uganda: un ex policía que, en dos oleadas de violencia, dejó decenas de muertos y heridos antes de morir durante su persecución en 1957.
Si una guerra nuclear comenzara hoy, en septiembre de 2026, la pregunta de quién ganaría tendría una respuesta muy distinta de la que podía darse durante la Guerra Fría. En realidad, en una guerra nuclear a gran escala no habría un ganador convencional. Incluso el país que conservara más fuerzas militares terminaría enfrentando una catástrofe económica, humana, ambiental y política de dimensiones extraordinarias.
El mundo posee actualmente unas 12.187 armas nucleares, de las cuales unas 9.745 están en arsenales militares potencialmente utilizables. Estados Unidos y Rusia continúan concentrando la enorme mayoría del arsenal mundial. SIPRI estima además que unas 4.012 ojivas están desplegadas con misiles o aeronaves y que más de 2.100 permanecen en un estado de alta alerta.
¿Quiénes entrarían en una guerra nuclear?
Los nueve Estados que poseen armas nucleares son Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.
Sin embargo, una guerra mundial probablemente no comenzaría con los nueve países disparándose simultáneamente.
El escenario más peligroso sería una confrontación entre Estados Unidos y Rusia, porque ambos disponen de enormes arsenales y sistemas capaces de alcanzar prácticamente cualquier punto del planeta.
Un segundo escenario sería una guerra entre Estados Unidos y China, posiblemente originada por una crisis en Asia, especialmente alrededor de Taiwán.
Un tercer escenario extremadamente peligroso sería India-Pakistán. Aunque sus arsenales son mucho menores, una guerra convencional entre ambos países podría escalar hacia el empleo nuclear.
También existe el factor Corea del Norte, cuyo arsenal es pequeño en comparación con el estadounidense, ruso o chino, pero que introduce un elemento de incertidumbre particularmente peligroso.
Y existe un escenario de escalada en Medio Oriente que involucraría a Israel y potencialmente a otros países si una crisis regional llegara a un punto nuclear.
Estados Unidos contra Rusia: el peor escenario
Si Washington y Moscú se enfrentaran directamente, sería el escenario más destructivo.
Rusia posee aproximadamente 5.400 armas nucleares en su inventario total y Estados Unidos unas 5.000, según estimaciones recientes de la Federación de Científicos Americanos. China se encuentra bastante por detrás, aunque su arsenal está creciendo rápidamente.
Estados Unidos tendría enormes ventajas tecnológicas, económicas y logísticas. Su sistema militar global incluye submarinos nucleares, bombarderos estratégicos y misiles balísticos intercontinentales.
Rusia, sin embargo, conserva una capacidad nuclear suficiente para destruir Estados Unidos aunque sufriera un primer ataque devastador.
Ahí aparece el principio fundamental de la disuasión nuclear: la capacidad de responder después de recibir un ataque.
Un país puede perder una parte importante de sus armas y todavía conservar submarinos, misiles móviles u otros sistemas capaces de responder.
Por eso, un ataque nuclear contra una potencia nuclear no garantiza la victoria. Puede garantizar la destrucción de ambos.
¿Y China?
China es el tercer gran actor.
Su arsenal está creciendo y modernizándose rápidamente. SIPRI advierte que los nueve Estados nucleares están desarrollando o modernizando sus fuerzas, en un contexto de creciente competencia estratégica.
En una guerra entre Estados Unidos y China, Rusia podría intentar mantenerse al margen, apoyar políticamente a Pekín o aprovechar la situación. Pero si el conflicto estadounidense-chino se convirtiera en una guerra nuclear generalizada, las consecuencias serían mundiales.
China tampoco tendría que destruir completamente a Estados Unidos para provocar una catástrofe. Bastaría con ataques contra determinadas ciudades, instalaciones militares y centros económicos para producir enormes pérdidas humanas y económicas.
India y Pakistán: una guerra menor que podría convertirse en tragedia mundial
India y Pakistán representan otro peligro.
Sus arsenales son considerablemente inferiores a los de Estados Unidos y Rusia, pero ambos países poseen armas nucleares.
Las estimaciones de 2026 sitúan a India alrededor de 190 armas y a Pakistán alrededor de 170. India mantiene oficialmente una política de no primer uso, mientras Pakistán no mantiene la misma restricción.
Una guerra nuclear limitada entre ambos podría parecer mucho menor que una guerra entre Washington y Moscú.
Pero sería un error pensar que sus consecuencias quedarían restringidas al subcontinente.
Investigaciones científicas publicadas en Nature Food han demostrado que el humo producido por incendios urbanos provocados por explosiones nucleares podría entrar en la atmósfera, reducir la radiación solar y alterar gravemente la producción agrícola mundial.
El verdadero enemigo: el hambre
Ésta es quizás la parte menos conocida de una guerra nuclear.
Las explosiones matarían a millones de personas directamente. Pero posteriormente podrían morir muchas más por hambre, enfermedades, colapso sanitario y destrucción económica.
Un estudio dirigido por investigadores de Rutgers estimó que una guerra nuclear total entre Estados Unidos y Rusia podría provocar una crisis alimentaria capaz de causar la muerte por hambre de más de 5.000 millones de personas.
El fenómeno conocido como invierno nuclear podría reducir significativamente las temperaturas y la producción agrícola.
Eso significaría que un país que no hubiera sido bombardeado también podría sufrir.
Argentina, Brasil, Australia, Canadá, Europa, África y otras regiones podrían experimentar problemas con las cosechas, el comercio internacional, el transporte y los mercados alimentarios.
Por eso, una guerra nuclear no sería simplemente Estados Unidos contra Rusia.
Sería, en cierto sentido, la humanidad contra las consecuencias de sus propias armas.
¿Quién ganaría?
Si obligáramos a escoger un ganador militar en una guerra limitada, podríamos analizar factores como cantidad de armas, submarinos, sistemas de alerta, capacidad industrial, defensa aérea y capacidad de represalia.
Pero en una guerra nuclear estratégica entre las grandes potencias, esa comparación pierde buena parte de su significado.
Estados Unidos no podría conquistar Rusia después de una guerra nuclear. Rusia tampoco podría conquistar Estados Unidos. China no podría simplemente reemplazar a Washington como potencia mundial.
Las sociedades quedarían profundamente dañadas.
Incluso si uno de los países sufriera menos destrucción que otro, tendría que enfrentarse a una economía mundial colapsada, interrupciones comerciales, contaminación, desplazamientos masivos y una posible crisis alimentaria planetaria.
Por eso, la respuesta más realista es:
el ganador sería nadie.
¿Podría sobrevivir la civilización?
Sí. Una guerra nuclear no necesariamente significaría la desaparición inmediata de la especie humana. Pero una guerra global podría destruir una parte enorme de la población y hacer retroceder décadas o incluso siglos el desarrollo económico y tecnológico.
Además, las consecuencias podrían durar mucho más que las explosiones iniciales.
Investigaciones recientes incluso estudian cómo los cambios atmosféricos posteriores a una guerra nuclear podrían modificar la radiación ultravioleta y afectar la salud humana durante décadas.
La gran paradoja es que tener armas nucleares puede hacer menos probable una guerra directa entre grandes potencias, precisamente porque todos conocen el precio de utilizaras. Pero al mismo tiempo, cuantos más países posean armas nucleares y cuanto mayor sea la tensión internacional, mayores son las posibilidades de accidente, error de cálculo o escalada.
En 2026, el mundo continúa viviendo bajo esa paradoja.
Estados Unidos, Rusia y China son los protagonistas centrales. India y Pakistán mantienen un peligro regional muy serio. Corea del Norte añade incertidumbre. Israel representa otro factor estratégico importante.
Pero si alguna vez comenzara una guerra nuclear generalizada, la pregunta histórica probablemente no sería “¿quién ganó?”, sino:
“La Historia era así de fluctuante: a veces, su ritmo estaba signado por las campanadas de las
catedrales; otras, las pulsaciones de los corazones empalmaban directamente con su cadencia”.
Diego Rojas
Mañana mismo comenzará un ciclo de elecciones cuyos resultados, seguramente, impactarán en el mundo entero, pero tendrán especial influencia en los escenarios bélicos que hoy tan razonablemente lo inquietan y en la deriva política de América Latina. Me refiero, en orden temporal, a las presidenciales en Brasil, a las parlamentarias en Israel del 27 y las de medio término en Estados Unidos, el 3 de noviembre.
En nuestro gran vecino, competirán – los únicos con probabilidades de vencer, aunque se presentarán otros tres candidatos – Luiz Inácio Lula da Silva que, con su Partido dos Trabalhadores (PT), buscará su reelección luego de gobernar tres períodos no consecutivos, y Flávio Bolsonaro, hijo del ex Presidente Jair Bolsonaro, indiscutido líder de la derecha brasileña. La segunda vuelta, de cuya necesidad no hay quien dude, se sustanciará tres semanas después. Además del próximo inquilino del Palácio do Planalto, en Brasília, se renovarán dos tercios del Senado (54 sobre 81), la totalidad de las bancas (513) en Diputados – hay que mirar con mucha atención las nuevas composiciones que resulten – y las 27 gobernaciones estaduales.
Para Javier Milei, esa elección presenta una paradoja: ha respaldado sin fisuras a Bolsonaro e insultado a Lula pero, si aquél triunfara, nuestro Presidente perdería su actual liderazgo de la derecha de América Latina y menguaría la atención que hasta ahora ha recibido de EEUU, pues Brasil, un país más grande y poderoso que la Argentina, pasará a ser el aliado crucial de la Casa Blanca en la región. Para Donald Trump esta elección reviste un particular interés, pues está en juego la disputa con China y los BRICS y toda su aspiración continental (la doctrina “Donroe”), hoy puesta en fuerte cuestionamiento precisamente por la negativa de Lula de aceptar sus decisiones arancelarias y geopolíticas, en una dura posición compartida nada menos que por las otras dos mayores economías de América: México y Canadá.
En un régimen parlamentario, como tiene Israel, la supervivencia y la libertad del Primer Ministro Benjamin Netanyahu – de quien Milei es un ferviente fanático – dependerá del resultado de las elecciones que se celebrarán el 27 de este mes porque si sus aliados, halcones y ultraortodoxos, no resultaran triunfadores, su gobierno caerá y Bibi deberá enfrentar en los tribunales viejas denuncias por corrupción y las más recientes, que le imputan no haber evitado, pese a los avisos previos recibidos de la inteligencia de Emiratos Arabes Unidos y Egipto, el criminal ataque de Hamás de hace tres años. Netanyahu ha conservado hasta hoy su cargo manteniendo a su país en guerra en múltiples frentes – Irán, Gaza, Cisjordania y Líbano – porque “nadie cambia de caballo en mitad del río”. Claramente, de estas elecciones dependerá el futuro inmediato de Medio Oriente y, sobre todo, la relación entre Tel Aviv y Washington.
Para cerrar el calendario de importantes eventos electorales, el 3 de noviembre los estadounidenses concurrirán a las urnas para renovar la totalidad (435) de la Cámara de Representantes (diputados) y un tercio (35 sobre 100) del Senado, amén de los gobernadores de 36 Estados. Históricamente, y salvo en tres ocasiones, los oficialismos han perdido las elecciones de medio término pero, dada la agresiva y perniciosa actitud que mantiene Trump contra las instituciones federales y estaduales y la prensa libre, sus políticas arancelarias, la guerra del Golfo Pérsico, los tradicionales aliados de EEUU en todo el mundo, los inmigrantes, etc., esta vez podrían tener un resultado trágico para el magnate.
Así, con el gigantesco impacto negativo que provoca en su propia grey política el aumento del precio de los combustibles, es prácticamente seguro que el Partido Republicano perderá la actual mayoría en la Cámara de Representes y, aunque menos probable, en el Senado. Si fuera derrotado, Trump podría tener que enfrentar un proceso de impeachment que, aunque no pudiera prosperar por las mayorías especiales requeridas, confirmaría su debilitamiento y su condición de pato rengo.
La pública oferta de un cheque por US$ 5.000 que enviaría su administración a cada ciudadano si conservara el control del Capitolio, el más que cuestionable enriquecimiento personal que ha experimentado con su propia moneda digital, el regalo de un avión que recibió del Emir de Qatar, la controversial actuación de sus negociadores especiales en los escenarios de conflicto – Steve Witkoff y Jared Kurchner (el “yernísimo”) – y el acceso anticipado – por US$ 100.000 mensuales – a sus anuncios y mensajes en su red Truth Social, que diariamente alteran mercados y cotizaciones, sin duda serán objeto de duro escrutinio, tanto como las tentativas para modificar los sistemas electorales y sus maniobras para eludir el control parlamentario sobre sus “poderes de guerra” en todos los frentes.
Para cerrar, un breve comentario local. Esta semana, la Corte Suprema – con la honrosa excepción de Carlos Rosenkrantz – revocó el sobreseimiento del Tte. Gral. (RE) César Milani en la causa por la desaparición del conscripto Alberto Ledo en 1976, cuando el ex Jefe del Ejército – en la época de Cristina Fernández – era sólo un Subteniente de 21 años destinado en Tucumán; con esta tan reprobable resolución, que ignora cómo funcionan las fuerzas armadas, continúa la política de persecución a quienes derrotaron a la subversión terrorista en la guerra civil que éstas desataron para implantar un régimen similar al cubano. El fallo, sin embargo, por otro camino hace justicia con este siniestro personaje que, en su momento y abrazado a Hebe Bonafini, proclamó su deseo de construir un “ejército popular” para respaldar y custodiar al pero-kirchnerismo ladrón, mientras espiaba y perseguía a sus enemigos políticos y se enriquecía robando al propio Estado.
En estos momentos están fuera del país los Sres. presidente y vicepresidente. Indudablemente la ley de sucesión, para los acontecimientos definitivos está explicitada y vigente. Sin embargo, resumidamente, veamos algún criterio institucional para configurar los pros y contras que se han suscitado en los medios. ¿hay daño institucional, más allá de las escaramuzas formales? Obviamente juega la concepción republicana, representativa federal, en una metodología democrática, como forma de gobierno.
ENFOQUE
El viaje en simultáneo fuera del territorio nacional de las máximas autoridades ejecutivas de la República Argentina -como ocurre actualmente con las agendas de Javier Milei en París y Victoria Villarruel en Madrid- es un evento contemplado con claridad por el ordenamiento legal. Sin embargo, en el debate periodístico y la opinión pública, suscita lecturas encontradas respecto a la salud institucional y la concepción del sistema representativo, republicano y federal. A continuación, se sintetizan las distintas perspectivas, ventajas e inconvenientes institucionales discutidos en los medios, que se pueden vislumbrar.
MARCO LEGAL: EL ORDEN DE REEMPLAZO
Bajo el amparo del artículo 88 de la Constitución Nacional y la Ley N.° 20.972 de Acefalía Presidencial (modificada por la Ley N.° 25.716), cuando el presidente y el vicepresidente se encuentran fuera del país, el desempeño del Poder Ejecutivo Nacional se transfiere transitoriamente en el siguiente orden:
1.El Presidente Provisional del Senado (quien ejerce el mando actualmente).
2.El Presidente de la Cámara de Diputados.
3.El Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
ANÁLISIS DEL DEBATE INSTITUCIONAL: PROS Y CONTRAS
Argumentos sobre la Normalidad Institucional (Pros)
Previsibilidad y continuidad del Estado: Quienes sostienen que no existe daño institucional argumentan que los mecanismos constitucionales funcionan de manera óptima. El ejercicio interino garantiza que el Estado nunca quede descabezado, independientemente de la ubicación física de sus mandatarios.
Proyección internacional: Se interpreta que los viajes simultáneos responden a misiones estratégicas y diplomáticas paralelas. Mientras la jefatura de Estado busca inversiones o asiste a cumbres globales (como la Argentina Week en París), la vicepresidencia encabeza delegaciones de cooperación legislativa (como el Foro Parlamentario Iberoamericano en Madrid).
Críticas e Inconvenientes Planteados (Contras)
Debilitamiento de la centralidad presidencial: Sectores críticos argumentan que dejar el Poder Ejecutivo interinamente en manos de un legislador debilita la figura institucional presidencialista establecida en la Constitución. Aunque sea legal, se percibe como una falta de ponderación de la máxima responsabilidad ante crisis internas inmediatas.
Tensiones políticas de fondo: En los medios se suele debatir si estas agendas paralelas exponen una falta de coordinación o ruidos políticos dentro del binomio presidencial. Cuando la fórmula de gobierno no viaja junta ni coordina permanencias alternadas en el territorio, se interpretan esos movimientos como un reflejo de agendas autónomas o distanciadas.
Costos e idoneidad del traspaso formal: Históricamente, se han planteado discusiones técnicas sobre si la formalización del traspaso de mando mediante acta oficial se realiza con la debida anticipación y claridad administrativa para evitar baches de pocas horas donde ninguna autoridad firme decretos.
¿HAY DAÑO INSTITUCIONAL REAL MÁS ALLÁ DE LO FORMAL?
Desde un estricto criterio republicano y metodológico, no se configura un daño institucional objetivo, ya que la institucionalidad radica precisamente en que las reglas de sucesión están prefijadas y se ejecutan sin fricción. El sistema representativo y federal no se quiebra porque el presidente provisional del Senado —quien también posee legitimidad democrática indirecta otorgada por las provincias a través de la Cámara Alta— asuma temporalmente la conducción. Lo que los medios reflejan como “escaramuzas” o “daño” no es una quiebra de la república, sino el síntoma de una cultura política de alta intensidad, donde el uso de las atribuciones formales por parte de los gobernantes siempre se evalúa bajo la lupa de la oportunidad política, la austeridad y la cohesión del propio Poder Ejecutivo.
CONCLUSIÓN
Esta situación se ha producido en reiteradas ocasiones a lo largo de la historia institucional argentina y está perfectamente contemplada por la legislación nacional. Para no ir muy lejos en el tiempo, la Ley de Acefalía Temporal (Ley 20.972) debió aplicarse:
Del 8 al 11 de diciembre de 2025: Se dio exactamente el mismo escenario que en estos días y con los mismos protagonistas. En esa ocasión, Milei viajó a Noruega y Villarruel a España, quedando Bartolomé Abdala a cargo de la Presidencia de la Nación por primera vez.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y NORMATIVOS
A lo largo de la historia argentina, la salida simultánea de la fórmula presidencial ha ocurrido bajo distintos mandatos (por ejemplo, durante las gestiones de Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner o Carlos Menem, cuando ambos mandatarios tenían cumbres o viajes que coincidían en el exterior).
En todos esos casos, la solución constitucional no implica un “vacío de poder” definitivo, sino una suplencia transitoria. MÁS ALLÁ DEL CUMPLIMIENTO FORMAL, ESCARAMUZAS, COMO AVENTURAN LOS MEDIOS, HAN FACILITADO ESTA SITUACIÓN
Nota: Esta acefalía temporal por viaje es muy distinta a la “acefalía definitiva” (por muerte o renuncia de ambos), que es lo que ocurrió en la histórica crisis de diciembre de 2001. En el caso de los viajes, el funcionario que asume solo “ejerce” el timón del Estado de manera administrativa hasta el regreso de alguna de las dos máximas autoridades.
Por Dr. Gonzalo P. Miño para PrisioneroEnArgentina.com
Como en el limbo del Dante, los “presos de lesa”, son almas errantes que vagan en este mundo, sufriendo en la pena de vivir con el deseo eterno e insatisfecho de conocer algún día la Justicia, la verdadera, la que se escribe con mayúscula.
Esa maquinaria legal, puesta en marcha, allá por el 2004, para “aniquilar” (devolución de gentileza de las “orgas” de los derechos humanos) a las fuerzas armadas y policiales que los 70 impidieron que Argentina hoy sea Cuba o Irán, y que sirvió de cobertura para que el entonces gobierno K pudiera saquear obscenamente las arcas del estado con absoluta tranquilidad. ha sido tan eficaz que logró lo que las organizaciones terroristas no pudieron en aquellos años, “arrasar” con las fuerzas armadas y policiales.
A tal punto lo consiguieron, que estos “presos de lesa” fueron condenados al “ostracismo”, son “parias” dentro de su propio terruño, rechazados incluso por sus propias fuerzas, a las que alguna vez con gran orgullo pertenecieron. No solo son privados de los más mínimos derechos que le asisten a cualquier ciudadano común por los togados, sino también son despojados del más ínfimo respeto y consideración que merecen, por parte de la gran mayoría de sus propios camaradas.
Siempre se dice que “nunca se abandona al camarada en el campo de batalla”, pero esa máxima que se repite, como mantra en el ámbito castrense, resultó, en esta oportunidad, una frase vacía, que ya nadie se anima a decir, justamente por la deshonrosa vergüenza que ello causaría.
Tan eficiente ha sido este accionar de las “orgas” de los derechos humanos, amparadas por la complicidad de una casta política que solo desea el poder para sus espurias ambiciones, que no solo consiguieron quebrar ese espíritu de camaradería, que siempre existió en las diferentes fuerzas, sino que hasta lograron que en sus altos mandos actuales se escuchen frases como “a no van a manejar el Ejercito esos viejos” o “no me rompan las bolas con esos viejos de mierda”.
Tristemente las fuerzas son hoy una MANADA DE LEONES CONDUCIDOS POR CIERVOS, si por lo menos fueran una manada de CIERVOS CONDUCIDAS POR LEONES….
Sobre el particular, nos estamos refiriendo a verdaderos leones, no al que se auto titula así, que tras tres años de un experimento de gobierno, demostró ser un adorable “Winine Pooh” ante esta situación.
Irremediablemente, toda esta coyuntura se trasmite a las familias de esos presos, pues son el único refugio que tienen los mismos, a quienes también les atraviesa, como dagas filosas, toda esta maldita soledad, angustia y desconsuelo, al que fueron confinados, sea que tengan a sus seres queridos en una penal o en prisión domiciliaria. AL RESPECTO ES MÁS QUE LOABLE, QUE SEAN LOS ÚNICOS QUE “RESISTAN” EN ESTAS DESOLADAS CONDICIONES, SIENDO EL ÚNICO “FARO” AL QUE SE AFERRAN LOS PRESOS PARA MANTENERSE INCOLUME ANTE ESTA ADVERSIDAD QUE SUFREN.
No hay desosiego ni desdicha que haga “mover el amperímetro” de la gran mayoría de sus camaradas, a quienes PARECIERA QUE POR VENAS NO CORRE SANGRE SINO REFRIGERANTE. Dolorosamente, no hay “punto de inflexión” que los haga reaccionar, no lo hicieron en estos más de 26 años de atropellos de la ley, sería un prodigio si lo hicieran ahora.
Una vez más diremos, para evitar los ya cansadores y hartantes quejas sobre este punto. NO NOS ESTAMOS REFIRIENDO A LOS POCOS QUE SI HACEN -Y MUCHO- POR SUS CAMARADAS PRESOS, LO QUE ES MAS QUE VALORADO; SINO A ESA GRAN MAYORIA QUE HA OPTADO POR EL SILENCIO Y EL DESENTENDIMIENTO DE LA CUESTION. A ESOS QUE PRIVILEGIAN SU “TRANQUILIDAD PERSONAL” POR SOBRE LA ADVERISDAD DE SUS PROPIOS CAMARADAS.
Hay gestos verdaderamente conmovedores de camaradas hacia sus compañeros, incluso sin ser de la misma promoción, pero penosamente, es una mínima expresión dentro del vasto ámbito militar y policial, cuando ello debería la ser la regla y no la excepción.
De anverso, a los altos mandos de las fuerzas, como se expuso, “les fastidia” esta cuestión de los retirados presos, pues siguen poniendo ridículas trabas a las concretas órdenes judiciales sobre la restitución de los haberes y el uso de la obra social de los dados de baja, como es concretamente el Ejército y la Fuerza Área. Por supuesto ni hablar de recocerles el honor de haber combatido exitosamente al terrorismo, ni siquiera mediante un pequeño recordatorio al momento de su muerte. Hasta se cuidan puntillosamente de homenajear a los héroes de Malvinas que tienen una causa “de lesa” sobre su lomo. Ni una misera muestra de empatía a esos hombres, que también son parte de la fuerza, aunque “no les guste”.
Más aún, este 5 de octubre se conmemora un nuevo aniversario del intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa, por parte de la organización terrorista Montoneros, ocurrida ese día pero en 1975. Al mismo asistirá el gobernador de la provincia, PERO PARECE QUE NADIE DEL GOBIERNO NACIONAL, el que homenajea a soldados israelíes caídos en el conflicto en Gaza, (lo que está muy bien pues merecen ese tributo por su combate al terrorismo) mientras OLVIDA A SUS PROPIOS SOLDADOS QUE CAYERON POR ESA EXACTAMENTE MISMA CIRCUNSTANCIA.
Asimismo, ¿los jefes miliares que asistan a ese acto recordarán a QUIENES ESTAN INJUSTAMENTE PRESOS POR HABER DEFENDIDO ESE CUARTEL, peticionado que los familiares de los caídos también sean indemnizaciones como víctimas por parte del Estado y reclamando la libertad de esos presos, o guardarán indignante silencio al respecto, limitándose a un protocolar acto y a los “políticamente correcto?”. Demostrarán que los soles que llevan sobre sus hombros son producto del honor de portarlos o que solo son el emblema de su obsecuencia al gobierno de turno?
A la par, los retirados harán “sentir públicamente” su empática a sus camaradas presos, pues ese criminal ataque fue lo que motivó, que las entonces autoridades democráticas de la época ordenaran a las Fuerzas Armadas combatir y aniquilar a las organizaciones terroristas.
A su vez, alguna autoridad dirá “algo” sobre el conspicuo miembro de la Suprema Corte, que está sospechado de ser uno de los que ayudó a escapar a esos terroristas que intentaron ese criminal ataque, luego de secuestrar a punta de pistola un avión de pasajeros para hacerlo aterrizar en una pista clandestina, preparada para ello, en el norte de la provincia de Santa Fe.
Todas reflexiones sembradas en la arena y preguntas gritadas a viento, pues los detenidos de lesa siguen vagando en el callejón de las almas perdidas.
LA QUIEBRA DEL ALMA HUMANA Y EL LLAMADO AL RETORNO
La sociedad contemporánea no padece una simple crisis de instituciones o de economía; Nos enfrentamos a una quiebra absoluta del alma humana. El hombre moderno deambula desorientado, despojado de su identidad y de su propósito trascendente. Es imperativo reaccionar. El ser humano debe ser reconstituido con urgencia, y ese proceso no admite medias tintas ni falsas novedades: exige un retorno decidido a las fuentes verdaderas, una vuelta incondicional a Dios ya los fundamentos inconmovibles de la enseñanza tradicional del Catolicismo inconmovible. Para nuestra Patria, este retorno implica reconectarse de manera inmediata con nuestra tradición hispana, fuente originaria de nuestra Fe, la cual fue el pilar fundacional sobre el que se erigió nuestra identidad y nuestra cultura.
EL ORIGEN DEL MAL: EL CHOQUE DE DOS MATRICES CULTURALES
Basta mirar a nuestro alrededor para constatar el desastre. Nos han conducido ciegamente hacia un nihilismo radicalizado, un vacío existencial donde nada tiene valor real y donde las certezas más elementales han sido pulverizadas. Este estado de postración es el fruto directo de habernos entregado a ideologías perversas, a un materialismo feroz ya un consumismo asfixiante. En la raíz de este proceso se encuentra la influencia asimilada del protestantismo anglo sionista, una matriz cultural y teológica ajena que, al entronizar el éxito material y el individualismo, ha sido el motor que nos llevó al actual estado de situación.
Aquí se revela una confrontación conceptual absoluta: mientras que el modelo de la Hispanidad concebía a la sociedad como una comunidad orgánica unida en el bien común y ordenada hacia la salvación eterna, la contraparte anglosajona impuso una visión mercantilista del mundo. En este esquema mercantil, el prójimo deja de ser un hermano en Cristo para convertirse en un mero competidor o en un recurso de consumo. Al desplazar al Creador del centro de la vida colectiva, esta infiltración ideológica sustituyó la adoración al Dios vivo por el culto al ego ya los bienes materiales.
LA INVOLUCIÓN Y DESINTEGRACIÓN DEL SUELO PATRIO
En nuestra Patria, esta realidad golpea con una crueldad devastadora. Argentina ha sido disuelta en sus lazos espirituales y culturales más profundos; lo que alguna vez fue una comunidad organizada bajo el amparo de la fe y el sentido del destino común, hoy yace fragmentada. La disolución argentina se manifiesta en el sálvese quien pueda cotidiano, en la desconfianza mutua que destruye la vecindad y en el olvido de nuestra propia historia e identidad católica.
Nos hemos convertido en espectadores pasivos de nuestra propia involución: un retroceso deliberado y sistemático hacia la barbarie espiritual, donde el ser humano, creyendo marchar hacia un falso progreso, desanda el camino de la civilización para degradar su propia naturaleza. Permitimos así que agendas foráneas e ideologías del vacío dinamiten la familia, despojen a la juventud de toda esperanza de trascendencia y sumerjan a la nación en una amnesia moral sin precedentes.
LA ATOMIZACIÓN SOCIAL Y LA RUPTURA DE LA COMUNIDAD
Las consecuencias de esta apostasía práctica están a la vista de todos. El individualismo recalcitrante ha atomizado a nuestra sociedad, destruyendo los hilos invisibles pero firmes que nos unían. Ya no formamos un cuerpo social; nos hemos convertido en una masa de individuos aislados, recelosos y desconectados. Esta ruptura ha desencadenado una anomia absoluta: un desorden moral donde las normas divinas ya no existen, los valores se relativizan y el sentido del deber se extingue. Al proclamar una falsa libertad desvinculada de la Verdad, el hombre ha roto la comunidad, triturando los lazos sagrados de la familia, la vecindad y la patria que antes le daban cobijo y el amor por el próximo.
LA ROCA FIRME DE LA TRADICIÓN COMO ÚNICA SALIDA
Frente a esta ruina, la solución no se encuentra en las recetas del mundo que provocaron el problema. La reconstitución del hombre exige apartarse con valentía del fango materialista y volver la mirada a la enseñanza tradicional de la Iglesia, ese faro de doctrina inmutable, liturgia reverente y moral severa pero liberada que sostuvo el espíritu de Occidente durante siglos. Esta formación tradicional no es una pieza de museo; es una fuente de agua viva, un ancla de certezas eternas frente a la tempestad de la modernidad.
UN LLAMADO URGENTE A LA RESPONSABILIDAD DEL ARGENTINO
Por todo esto, pesa sobre cada argentino una responsabilidad histórica e ineludible. El desastre de una nación disuelta no se revierte esperando salvadores externos ni soluciones puramente políticas; la reconstrucción comienza en el fuero íntimo y en el hogar de cada compatriota. Es hora de que cada argentino asuma el compromiso de frenar este retroceso, de volver a doblar las rodillas ante Dios y de custodiar con celo la educación tradicional de sus hijos. No podemos ser cómplices de la nada por omisión o cobardía. Reconstituir la comunidad requiere la valentía individual de decir basta al consumismo embrutecedor y volver a mirarnos como hermanos bajo la mirada del Creador.
Es tiempo de elegir: o continuar por la senda de la autodestrucción y el vacío que proponen las ideologías de turno, o emprender el camino del retorno. La restauración de la comunidad y la sanación de nuestra sociedad herida solo serán posibles cuando reconozcamos nuestra indigencia espiritual, volvamos a las fuentes divinas y reconstruyamos nuestra existencia sobre la roca firme de la Tradición católica. La llamada está hecha; la decisión de rescatar nuestra alma o dejar que se disuelva en la nada depende de nosotros.
No permitamos que Argentina desaparezca, seamos los artífices de un nuevo destino.
“Democracia es la patética creencia en la sabiduría colectiva de la ignorancia individual”.
Henry Louis Mencken
El mundo continúa girando, pero cada vez se parece menos al que conocimos. Las reglas que ordenaron las relaciones internacionales desde la II Guerra Mundial están siendo reemplazadas por la voluntad de los más poderosos, mientras las instituciones multilaterales contemplan cómo se desmorona su autoridad. Donald Trump ha convertido la diplomacia en una mezcla de amenazas, aranceles, negocios y demostraciones de fuerza, sin advertir – o sin importarle – que sus decisiones pueden escapar a su control.
La guerra con Irán y sus consecuencias sobre el petróleo y el comercio mundial exhiben la fragilidad de los equilibrios internacionales. Vladimir Putin continúa apostando al desgaste de Ucrania, mientras Xi Jinping observa cómo los errores de sus adversarios amplían el margen de maniobra de China. Europa, atrapada entre la amenaza rusa y las incertidumbres de su alianza con Washington, debe decidir si seguirá dependiendo de una protección que Estados Unidos utiliza cada vez más como instrumento de presión.
Pero el Viejo Continente enfrenta, además, otra amenaza: el creciente malestar de sus propias sociedades. En Francia, las protestas estudiantiles contra los recortes y el deterioro de la educación han derivado en enfrentamientos con la Policía; en Bélgica e Italia también se multiplican las movilizaciones. En España, la crisis habitacional y los alquileres prohibitivos han llevado a miles de personas a las calles. A ello se suman el encarecimiento de los combustibles y las huelgas contra los ajustes presupuestarios. No estamos ante una única rebelión coordinada, sino frente a distintas expresiones de una misma insatisfacción: ciudadanos que sienten que sus gobiernos les exigen sacrificios mientras no consiguen resolver problemas elementales. La paradoja es evidente: las democracias europeas, que durante décadas fueron presentadas como modelos de prosperidad y protección social, enfrentan dificultades crecientes para conciliar sus compromisos fiscales con las demandas de sus habitantes. Cuando la política no ofrece respuestas, los extremos suelen encontrar terreno fértil.
Las próximas elecciones agregan incertidumbre. En Brasil, Lula y Flávio Bolsonaro disputarán el balotaje del 25 de octubre, y su resultado influirá sobre el equilibrio regional. Para Javier Milei, la victoria de su aliado ideológico podría encerrar una paradoja: Brasil tiene un peso económico y diplomático muy superior al argentino y podría desplazar a nuestro Presidente del protagonismo latinoamericano que procura ejercer. El 3 de noviembre, las elecciones legislativas pondrán a prueba, a su vez, la autoridad de Trump.
Argentina no puede permanecer ajena. La energía, los alimentos y los minerales críticos nos ofrecen oportunidades extraordinarias, pero también estamos expuestos a las turbulencias de los mercados globales. Vaca Muerta constituye una ventaja estratégica; aprovecharla requiere infraestructura, inversiones y reglas previsibles, no solamente anuncios grandilocuentes. Milei insiste en presentar el equilibrio fiscal y la reducción de la inflación como los pilares de su gestión. Nadie sensato puede desconocer la importancia de esos objetivos después de décadas de emisión descontrolada, despilfarro y endeudamiento. Pero tampoco podemos confundirlos con la solución definitiva de nuestros problemas. La debilidad del consumo, las dificultades de la industria y la incertidumbre sobre la recuperación económica obligan a preguntarse cuánto tiempo puede sostenerse un programa si sus beneficios no llegan a amplios sectores de la sociedad.
No se trata de reivindicar el regreso al proteccionismo indiscriminado ni a los privilegios corporativos, sino de comprender que la competitividad no se decreta: se construye mediante crédito, infraestructura, impuestos razonables y seguridad jurídica. Tenemos recursos para convertirnos en un proveedor confiable de un mundo necesitado de energía y alimentos. Sin embargo, seguimos atrapados entre las urgencias fiscales, las disputas políticas y la incapacidad de acordar políticas de Estado que sobrevivan a los cambios de gobierno. Tampoco podemos desatender nuestras instituciones. La legitimidad electoral no equivale a una autorización ilimitada para gobernar. La independencia judicial, las atribuciones del Congreso y el respeto por la Constitución no son obstáculos que deba remover el Poder Ejecutivo: son garantías que protegen a los ciudadanos frente a los errores y abusos de quienes ejercen el poder.
El panorama internacional no invita al optimismo fácil. Sobran conflictos, escasean los liderazgos capaces de construir acuerdos y crece la desconfianza hacia los dirigentes. Las protestas europeas recuerdan que ni siquiera las sociedades más desarrolladas están inmunizadas contra el descontento cuando la política pierde contacto con las necesidades cotidianas. La Argentina tiene una oportunidad que sería imperdonable desperdiciar. Pero necesita algo más que afinidades ideológicas con quienes ocupan circunstancialmente las principales capitales: una política exterior que defienda sus intereses, una economía que estimule la producción y una República que inspire confianza.
El mundo no esperará a que resolvamos nuestras eternas disputas. Las potencias seguirán moviendo sus piezas, las guerras modificarán los mercados y las sociedades reclamarán respuestas. La pregunta es si tendremos la inteligencia necesaria para anticiparnos o si, una vez más, nos limitaremos a contemplar cómo otros deciden nuestro destino. Porque no basta con estar del lado correcto de la historia. También hay que saber qué hacer cuando la historia llama a nuestra puerta.
Nos hemos enterado de que se ha ejecutado recientemente, una digna y correcta aplicación de la igualdad ante la ley, al restituir al sacrificado ex cenador Eduardo Menem, un dinero que injustamente le había sido negado luego de sus invalorables servicios para con la Patria, a través de memorables debates y discursos en la cámara de cenadores, por lo menos una vez por mes durante su permanencia en el parlamento.
Por resolución de nuestra impecable corte suprema de justicia, que ha contado seguramente en sus profundos estudios del tema, con el asesoramiento invalorable del hijo del meritorio patriota, quien actualmente se desempeña como presidente de la cámara de diputados, se avaló la resolución de un señoría de turno, que había dispuesto con solemnidad y emoción, se le devuelvan 1.500 millones de $ como indemnización justa y reivindicatoria (prácticamente 1 millón de trumps) y una asignación ¡¡¡mensual!!! de 50 millones también de $, por los patrióticos servicios ya mencionados y que no habían sido suficientemente reconocidos
Todo esto es realmente emocionante y no creo que tenga antecedente en el mundo, salvo quizás en Burkina Faso, para felicidad del chiqui Tapia.
Indudablemente muchos jubilados que han trabajado toda su vida y actualmente solo perciben lo mínimo para poder alimentarse dignamente, pese a sus sufrimientos, apoyarán con entusiasmo la resolución de la muy particular ¿¿¿ justicia??? que el gran pueblo argentino salud ha logrado instalar.
Este antecedente meritorio, les permite abrigar la esperanza de que cualquier siglo de éstos, sus derechos serán también reconocidos.
Pero para mayor felicidad, no debemos ignorar otros miles de beneficios justos, variados y generosos reconocimientos, que nuestro impoluto estado nacional y popular, paga a ex heroicos funcionarios de diversos niveles, ambientes y regiones, incluyendo por cierto también en caso de fallecimiento del prócer correspondiente, a familiares y o queridas o queridos meritorios herederos.
Queda absolutamente invalidada la presunción, como alguien erróneamente podría pensar, de que estos generosos emolumentos son aplicados para sostener a parásitos y ex , creados y sostenidos con fe y entusiasmo por todos los argentinos en el marco de una democracia justa y soberana.
Son solo una expresión de justicia republicana, para sostener el funcionamiento armónico de este sistema de gobierno, que nos impulsa a la verdad y el bien común.
Entre miles de otros ejemplos similares destacables en vigencia; mencionemos el caso de un ex presidente por siete días; la arbitrariedad cometida contra los derechos de Kretina y su lúdico hijo Minimo, que inclusive soportan injustos juicios en su contra y las desventuras de Alverso, después de sus cuatro años de sacrificio en el poder.
Lo mas destacable de todo esto, es que esta política justa, soberana y reparadora, ha gozado particularmente a partir de 1983, del apoyo total y ejemplar de diferentes gobiernos de turno, caracterizados por diversas etiquetas de oportunidad y discursos de ocasión, dándonos así un ejemplo de unidad en las causas convocantes y vocación por la justicia.
Sería bueno que alguna vez se pudiera hacer una suma exacta de todo lo que se invierte en esta causa nacional. Es de esperar que alcancen los 0 disponibles para la cifra resultante.
Seguramente podrían llegar a igualar los recursos que se aplican en educación o defensa nacional y más aun aquellos necesarios para sostener a los minus válidos.
Esperemos que esta democracia eficiente y digna, se afiance en las próximas elecciones, en las cuales deberemos elegir para que ¿administren? los recursos de todos, al menos malo de todos los peores en oferta, a fin de que continúe la vigencia de esta democracia que hemos sabido conseguir y nos proyecta a un futuro digno y venturoso en el país de Alí Babá.
Cosas veredes Sancho…
Por lo menos, así, lo veo yo.
Francisco Cervo
NOTA DEL AUTOR: Hago la aclaración de que cuando menciono a los senadores lo hago con c, pues entiendo cuál es su mérito principal. Además, pongo en minúscula algunos títulos y designaciones por el relieve que merecen.
Hace unos días escribí una carta cuyo título contenía una convicción sencilla: “Señor presidente: la palabra también gobierna”. No imaginé que aquella reflexión comenzaría a caminar por sí sola. Mientras escribo estas líneas, más de 23.000 personas la han leído, y el número continúa creciendo.
Podría detenerme en la cifra. No quiero hacerlo.
Los números impresionan; las razones importan mucho más.
Porque veintitrés mil lectores no son veintitrés mil números. Son personas. Hombres y mujeres que, durante algunos minutos, interrumpieron la velocidad de una pantalla para encontrarse con una pregunta incómoda: ¿qué sucede con una sociedad cuando el insulto comienza a parecernos normal?
Mi carta nació a partir de expresiones del presidente Javier Milei dirigidas a la periodista Maru Duffard. Rechacé esos agravios entonces y los sigo rechazando ahora. Pero desde el comienzo procuré que aquella reflexión no fuera partidaria.
No escribí contra un hombre.
Escribí a favor de una forma de convivir.
Porque mañana el nombre del presidente será otro. Cambiarán los gobiernos, las mayorías, las consignas y quizá también nuestras propias preferencias. Pero debería permanecer una frontera que ninguna victoria electoral autoriza a cruzar: la dignidad del otro.
Eso fue lo que quise decir cuando escribí que la banda presidencial obliga a cuidar la dignidad de los demás.
Y eso es también lo que sigo creyendo.
A una periodista se la puede contradecir.
A un adversario se lo puede enfrentar.
Una idea puede ser combatida con enorme firmeza.
Pero ninguna discrepancia necesita de la humillación para ser contundente.
Quizá por eso aquella carta encontró tantos lectores.
Tal vez estamos más cansados del agravio de lo que creemos.
Tal vez debajo del ruido cotidiano exista una Argentina silenciosa que todavía desea escuchar una discusión donde dos personas puedan pensar distinto sin convertirse en enemigos.
Y aquí aparece para mí lo verdaderamente esperanzador de esos más de 23.000 lectores.
En tiempos en que suele afirmarse que nadie lee textos largos, miles se detuvieron a hacerlo.
En tiempos en que muchas publicaciones buscan el impacto mediante la provocación, una reflexión sobre educación y dignidad también encontró su camino.
En tiempos en que el algoritmo parece premiar el grito, descubrimos que la serenidad todavía puede ser escuchada.
Antonio Machado dejó escrito: “¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla”.
Cuánta falta nos hace volver a esa búsqueda.
No mi verdad contra la tuya.
No mi Argentina contra la tuya.
No mi pensamiento anulando el tuyo.
Buscar juntos algo que sea superior a nuestras pequeñas victorias: una sociedad donde nadie necesite degradar al otro para demostrar que tiene razón.
Pero hubo una frase de aquella carta que, entre todas, siento especialmente cercana:
“Nuestros hijos oyen. Nuestros nietos aprenden.”
Quizá allí estaba el verdadero corazón del texto.
Porque llegará un día en que quienes hoy ejercemos responsabilidades públicas, profesionales, periodísticas o simplemente ciudadanas ya no estaremos.
Ellos sí estarán.
Y habrán aprendido de nosotros mucho más que aquello que intentamos enseñarles.
Habrán aprendido también cómo discutíamos, cómo tratábamos al que pensaba distinto, qué palabras celebrábamos y cuáles tuvimos el coraje de rechazar.
Por eso estos más de 23.000 lectores no me producen vanidad.
Me producen responsabilidad.
Cada persona que lee transforma la escritura en un compromiso mayor.
Y me confirma algo que quizás necesitábamos recordar:
todavía vale la pena escribir sin odio. Todavía vale la pena disentir sin destruir. Todavía vale la pena defender la dignidad sin preguntar primero a qué partido pertenece quien la necesita.
La palabra también gobierna.
Pero ahora agregaría algo.
La palabra también educa. La palabra también hiere. La palabra también reconcilia. Y, algunas veces, una palabra dicha con respeto puede comenzar a cambiar aquello que el grito jamás consiguió modificar.
Más de 23.000 personas ya pasaron por aquella carta.
El número sigue creciendo.
Ojalá no crezca solamente una publicación.
Ojalá crezca con ella nuestra voluntad de volver a hablarnos como argentinos.
Las relaciones entre Argentina y el Reino Unido desde la guerra de Malvinas de 1982 son una mezcla de distancia política, cooperación económica y una disputa de soberanía que continúa completamente vigente. En 2026, la relación es bastante más pragmática que durante los años inmediatamente posteriores a la guerra, pero Malvinas sigue siendo el principal obstáculo.
Después de la guerra: de la ruptura a la normalización
Tras la derrota argentina en 1982, las relaciones diplomáticas quedaron interrumpidas. La situación comenzó a cambiar en 1989-1990, cuando ambos países alcanzaron los acuerdos de Madrid que permitieron restablecer relaciones diplomáticas y cooperar en cuestiones prácticas del Atlántico Sur, sin que ninguno de los dos países abandonara su posición sobre la soberanía.
Es decir, Argentina nunca renunció al reclamo, y el Reino Unido tampoco aceptó negociar la soberanía.
La Cancillería argentina sostiene actualmente que las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur forman parte del territorio argentino y reclama nuevamente negociaciones de soberanía.
Una relación que no es de enemigos
Lo interesante es que Buenos Aires y Londres pueden mantener relaciones diplomáticas normales mientras continúan enfrentados por Malvinas.
Existe comercio, contactos diplomáticos, cooperación científica y vínculos entre empresas y ciudadanos de ambos países. La relación tampoco tiene las características de una confrontación militar.
El problema aparece cuando se toca el tema territorial.
Para Argentina, Malvinas es una cuestión de soberanía nacional pendiente. Para el Reino Unido, las islas son un territorio británico y Londres sostiene que sus habitantes tienen derecho a determinar su futuro.
La posición argentina, en cambio, se apoya en las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de una disputa de soberanía y han llamado a Argentina y Reino Unido a negociar una solución. En junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de la ONU volvió a pedir la reanudación de negociaciones.
¿Qué cambió con Javier Milei?
Milei
Milei introdujo una característica particular en la política exterior argentina: una relación muy cercana con Estados Unidos y una fuerte aproximación al mundo occidental, incluido el Reino Unido.
Sin embargo, eso no significó abandonar Malvinas.
Por el contrario, Milei y el canciller Pablo Quirno han continuado afirmando públicamente el reclamo argentino. En abril de 2026, por ejemplo, Milei volvió a sostener que las Malvinas son argentinas en medio de una nueva discusión diplomática con Londres.
En junio, Quirno volvió a defender oficialmente la posición argentina y describió la ocupación británica de 1833 como un acto de fuerza.
Esto muestra algo importante: Milei puede ser políticamente muy cercano al Reino Unido y, al mismo tiempo, mantener el reclamo argentino sobre las islas.
El verdadero punto de conflicto
El problema fundamental no es comercial ni económico. Es la soberanía.
Argentina quiere sentarse con Londres a discutir quién debe ejercer la soberanía sobre las islas.
El Reino Unido, en cambio, no acepta actualmente iniciar negociaciones de soberanía. Para Londres, la cuestión está esencialmente resuelta y la voluntad de los habitantes de las islas constituye un elemento central.
Por eso existe una especie de paradoja.
Argentina y Reino Unido pueden mejorar sus relaciones económicas y diplomáticas sin resolver Malvinas.
Pero difícilmente puedan llegar a una relación política completamente normal mientras continúe la disputa territorial.
¿Puede cambiar algún día?
Sí, pero probablemente no en el corto plazo.
Una solución negociada requeriría cambios políticos importantes en ambos países y, sobre todo, un marco aceptable para los habitantes de las islas.
Argentina, además, tiene una política de Estado respecto de Malvinas incorporada incluso a su Constitución desde 1994: recuperar el ejercicio de soberanía sobre los territorios reclamados constituye un objetivo permanente.
Por eso, Malvinas probablemente seguirá siendo una cuestión argentina durante generaciones.
La gran diferencia respecto de 1982 es que hoy Argentina y Reino Unido no están en guerra. Pueden discrepar profundamente sobre Malvinas y, al mismo tiempo, mantener relaciones diplomáticas, comerciales y personales.
En definitiva, la relación actual podría describirse como “cooperación sin reconciliación completa”.
La guerra terminó hace más de cuatro décadas, pero la disputa no terminó.
Y mientras Argentina siga reclamando soberanía y el Reino Unido siga rechazando negociar ese punto, Malvinas continuará siendo la herida abierta de la relación entre Buenos Aires y Londres.
Lider y desaprovecho
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Argentina tiene una cantidad sorprendente de productos en los que está primera o entre los primeros exportadores mundiales, aunque decir que “los desaprovecha” requiere matices: muchos ya generan miles de millones de dólares, pero en varios casos existe margen para exportar más productos elaborados y capturar mayor valor agregado.
Los principales ejemplos
Los datos oficiales argentinos muestran que en 2024 Argentina fue el primer exportador mundial de jugo y aceite esencial de limón, maní y aceite de soja, mientras que quedó segunda en harina de soja y yerba mate y tercera en maíz, sorgo y ajo.
Y hay un detalle todavía más interesante: en 2026 el Gobierno informó que Argentina volvió a alcanzar posiciones de liderazgo mundial en aceite y subproductos de soja, limón, ajo, miel, maní, yerba mate, maíz, sorgo y peras, entre otros productos.
¿Dónde está el problema?
El verdadero desafío argentino no es solamente producir más. Es vender productos de mayor valor agregado.
Por ejemplo, Argentina es una potencia mundial de la soja. Pero una parte considerable del negocio internacional está concentrada en granos, aceites y harinas. El desafío consiste en desarrollar más alimentos procesados, proteínas vegetales, ingredientes industriales, biocombustibles y productos alimenticios de marca.
Lo mismo ocurre con el maní. Argentina es líder mundial en exportaciones, pero todavía existe espacio para desarrollar más productos terminados: mantequilla de maní, snacks, ingredientes alimentarios, proteínas y alimentos especializados.
Con el limón, la situación es particularmente interesante. Argentina tiene una enorme industria citrícola y lidera las exportaciones de jugo y aceite esencial. Es decir, ya existe industrialización. Pero podría capturar todavía más valor mediante alimentos, bebidas, productos farmacéuticos, cosméticos y otros derivados.
El caso de la carne
La carne vacuna es probablemente uno de los ejemplos más famosos.
Argentina tiene una marca internacional extraordinariamente fuerte. Sin embargo, buena parte de la producción sigue destinándose al mercado interno. Un informe de 2026 señala que aproximadamente 73% de la producción bovina se consume dentro de Argentina.
Eso significa que el país podría aumentar considerablemente sus exportaciones si consiguiera combinar producción, calidad, trazabilidad, mercados internacionales y estabilidad macroeconómica.
Y después aparecen el litio, el petróleo y el gas
Aquí está quizá la oportunidad más grande del futuro.
Argentina posee enormes recursos de litio y una de las grandes reservas mundiales de shale gas y shale oil en Vaca Muerta. El sector energético ya está transformándose en un componente importante de las exportaciones argentinas. El Financial Times señala que petróleo, gas y minería están emergiendo como pilares del nuevo modelo exportador argentino.
Pero nuevamente aparece la cuestión del valor agregado.
Exportar litio es importante. Producir baterías es mucho más complejo y potencialmente genera mayor valor.
Exportar petróleo genera dólares. Desarrollar petroquímica, combustibles y productos derivados permite capturar más etapas de la cadena.
Exportar gas es importante. Convertirlo en energía, fertilizantes, petroquímicos o GNL puede multiplicar las posibilidades comerciales.
¿Argentina desaprovecha sus recursos?
En cierta medida, sí, pero la explicación es más compleja que simplemente “Argentina no sabe aprovecharlos”.
El país tiene problemas históricos de infraestructura, impuestos, ciclos de restricciones a las exportaciones, falta de financiamiento, volatilidad cambiaria y dificultades para sostener políticas económicas durante períodos prolongados.
Al mismo tiempo, los números muestran que Argentina ya está aprovechando mucho de su potencial. En 2025, los complejos exportadores representaron el 93% de las ventas argentinas al exterior, y soja, petróleo-petroquímica, automotriz, maíz, oro-plata, carne, trigo, girasol, pesca y lácteos concentraron 77,7% del total.
Por eso, la gran pregunta para Argentina no es solamente “¿qué tenemos?”, sino “¿cuánto valor podemos agregar antes de venderlo al mundo?”
Ahí puede estar una de las mayores oportunidades económicas del país: pasar de ser simplemente un gran productor de materias primas y alimentos a convertirse en un gran exportador de productos industrializados, tecnología, energía y alimentos de alto valor agregado.
Charles Manson en la cárcel
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Para el público, Charles Manson era un genio aterrador. Para los reclusos más duros, era el hazmerreír: un tipo de 1,57 metros que hacía escorpiones con calcetines y no se callaba.
Dentro de prisiones como San Quentin, Folsom y la Prisión Estatal de Corcoran, los internos reconocían que Manson no era un genio criminal. En prisión, el respeto se gana mediante la intimidación física, códigos de conducta rígidos, lealtad a la pandilla y silencio. Manson no poseía ninguna de estas características. En cambio, balbuceaba sin cesar, bailaba, tocaba la guitarra y tenía rabietas infantiles. Daba la impresión de ser exactamente lo que era: un hombre con una grave enfermedad mental que había pasado la mayor parte de su vida internado en una institución.
Al principio, Manson intentó comprar protección. En la década de 1970, intentó aliarse con la Hermandad Aria, ofreciendo que sus seguidoras —que aún le eran leales fuera de la prisión— introdujeran drogas y armas de contrabando en la cárcel para la organización. La Hermandad Aria lo toleró por un corto tiempo para aprovechar sus contactos externos, pero finalmente, rompieron relaciones. Lo consideraban demasiado impredecible y molesto como para mantenerlo cerca.
Debido a su incapacidad para sobrevivir en la población general, Manson pasó décadas recluido en unidades de aislamiento, como la de la prisión estatal de Corcoran. Los funcionarios de la prisión no lo pusieron en aislamiento porque representara un peligro para el patio, sino porque el patio representaba un grave peligro para él. Sin la presencia de guardias que lo mantuvieran separado de la población reclusa principal, su esperanza de vida habría sido extremadamente corta.
Gardel, el cantante argentino más conocido del mundo
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Si hubiera que elegir a un solo cantante argentino como el más conocido internacionalmente de toda la historia, el nombre más difícil de discutir sería Carlos Gardel. Aunque su lugar exacto de nacimiento sigue siendo motivo de una histórica disputa entre Francia y Uruguay, Gardel fue criado en Buenos Aires, se nacionalizó argentino en 1923 y se convirtió en el máximo símbolo internacional del tango. El propio Estado argentino lo reconoce como una de las figuras fundamentales de la música nacional.
Gardel nació oficialmente en Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, como Charles Romuald Gardès, y llegó con su madre a Buenos Aires cuando era muy pequeño. Creció en un ambiente humilde y desarrolló desde joven una extraordinaria capacidad para cantar. Su formación artística estuvo profundamente vinculada con Buenos Aires y con la cultura popular de la ciudad.
Su gran revolución llegó cuando convirtió al tango, que durante mucho tiempo había sido fundamentalmente instrumental, en una forma de canción popular. En 1917 grabó “Mi noche triste”, considerada una obra decisiva en la transformación del tango cantado. Desde entonces, su voz y su estilo comenzaron a cambiar para siempre la música rioplatense.
Durante los primeros años de su carrera formó un famoso dúo con José Razzano. Juntos recorrieron escenarios de Argentina y Uruguay y comenzaron a construir una enorme popularidad. Pero Gardel tenía ambiciones mucho mayores. En la década de 1920 comenzó su expansión internacional. Actuó en España y Francia y llegó a conquistar al público europeo.
En París logró un éxito particularmente importante. El tango se había convertido en una moda internacional y Gardel apareció como su gran intérprete. Su fama creció rápidamente y pasó de ser una estrella argentina a convertirse en una celebridad latinoamericana y europea.
El cine multiplicó todavía más su popularidad. Gardel protagonizó varias películas, entre ellas “El día que me quieras”, “Tango Bar” y “El tango en Broadway”. Estas producciones permitieron que su rostro y su voz llegaran a públicos que jamás habían tenido la oportunidad de verlo actuar en un teatro.
En los años 30 comenzó a conquistar también el mercado estadounidense. Grabó discos, actuó en radio y participó en películas producidas para el público internacional. En Nueva York trabajó intensamente con el poeta y letrista Alfredo Le Pera, con quien creó algunas de las canciones más famosas de la historia del tango.
Entre sus grandes éxitos aparecen “Volver”, “Por una cabeza”, “El día que me quieras”, “Mi Buenos Aires querido”, “Cuesta abajo” y “Sus ojos se cerraron”. Muchas de estas canciones sobrevivieron durante generaciones y fueron interpretadas posteriormente por artistas de distintos países y géneros musicales.
Gardel también dejó una impresionante producción discográfica. La UNESCO estima que grabó alrededor de 700 canciones, más de 500 de ellas tangos, durante una carrera relativamente corta. Su colección discográfica fue incorporada al programa Memoria del Mundo de la UNESCO, una señal de la importancia cultural que adquirió su obra.
Pero su vida terminó abruptamente. El 24 de junio de 1935, mientras se encontraba de gira por Colombia, el avión en el que viajaba chocó con otra aeronave en el aeropuerto de Medellín. Gardel murió a los 44 años junto con varios integrantes de su equipo, entre ellos Alfredo Le Pera.
Su muerte transformó al cantante en leyenda. Cuando sus restos finalmente llegaron a Buenos Aires, enormes multitudes participaron de los homenajes. Su fama no disminuyó con el tiempo; por el contrario, aumentó. La frase popular “cada día canta mejor” resume perfectamente la forma en que los argentinos transformaron su recuerdo en mito.
Hoy, más de nueve décadas después de su muerte, Gardel continúa siendo probablemente el cantante argentino con mayor reconocimiento histórico internacional. Otros artistas argentinos posteriores —desde Mercedes Sosa hasta Sandro, Charly García, Luis Alberto Spinetta o Diego Torres— alcanzaron enorme importancia, y figuras como Astor Piazzolla llevaron el tango a nuevas dimensiones. Pero ninguno consiguió combinar de manera tan poderosa música, cine, cultura popular, identidad argentina y fama internacional en una época en la que las comunicaciones globales eran todavía muy limitadas.
Gardel no fue solamente un cantante. Fue la voz de una época y uno de los primeros grandes ídolos musicales de América Latina. Su figura pertenece simultáneamente a Buenos Aires, al tango y a la cultura argentina, pero también a la historia mundial de la música popular. Su voz continúa sonando y, quizás por eso, la leyenda sigue teniendo sentido: Gardel murió en 1935, pero para millones de personas todavía canta.
Lo mas visto ♣ Octubre 7, 2026
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“Que tomen Los Ángeles, que tomen San Diego”: las polémicas palabras de Trump y dos ciudades con millones de habitantes
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Donald Trump volvió a provocar una tormenta política en Estados Unidos con una frase pronunciada durante un acto político en Nebraska. Al hablar de la guerra con Irán y del peligro que, según él, representaría que Teherán consiguiera un arma nuclear, Trump planteó un escenario hipotético en el que ciudades estadounidenses como Los Ángeles o San Diego podrían ser destruidas.
La expresión provocó inmediatamente una reacción furiosa en California.
El gobernador Gavin Newsom calificó las palabras de Trump de “peligrosas”. También hubo críticas de algunos republicanos californianos. Jim Desmond, candidato republicano al Congreso por San Diego, cuestionó la idea de considerar a una ciudad estadounidense como un sacrificio aceptable.
La Casa Blanca, sin embargo, ofreció otra interpretación. Su director de comunicaciones, Steven Cheung, sostuvo que Trump no estaba deseando un ataque contra ciudades estadounidenses, sino explicando lo que podría haber ocurrido si Irán hubiera obtenido capacidad nuclear.
La diferencia entre ambas interpretaciones es enorme.
Pero la frase ya había sido pronunciada.
Y había sido pronunciada sobre dos ciudades particularmente importantes.
Los Ángeles: millones de habitantes y relativamente pocas instalaciones militares activas
Los Ángeles suele aparecer en el imaginario estadounidense como una ciudad de Hollywood, playas, entretenimiento y grandes industrias culturales.
Pero el condado de Los Ángeles también tiene una presencia militar.
Eso no significa que solamente existan 1.340 personas vinculadas a las Fuerzas Armadas en toda la región. Hay reservistas, miembros de la Guardia Nacional, retirados, empleados civiles del Departamento de Defensa y militares que viven fuera del condado.
Pero sí demuestra una diferencia fundamental con San Diego.
Los Ángeles es una gigantesca metrópolis con presencia militar relativamente limitada dentro de sus fronteras.
San Diego es otra historia.
San Diego: una ciudad militar
San Diego es uno de los principales centros militares estadounidenses del Pacífico.
La ciudad alberga instalaciones de la Marina, los Marines y la Guardia Costera. Entre ellas están Naval Base San Diego, Marine Corps Recruit Depot San Diego, Naval Base Point Loma, Marine Corps Air Station Miramar y las instalaciones de la Guardia Costera. En la región también se encuentra Naval Base Coronado y, al norte, Camp Pendleton.
Los números son enormes.
El San Diego Military Advisory Council calcula que aproximadamente 136.350 militares en servicio activo están estacionados en el área de San Diego. Eso representa aproximadamente uno de cada seis marineros en servicio activo de la Marina estadounidense y uno de cada cuatro Marines.
Un informe de UC San Diego ofrece una fotografía detallada de esa presencia. Sus cifras suman más de 60.000 efectivos de la Marina, más de 44.000 Marines, más de 800 miembros de la Guardia Costera y casi 4.000 efectivos de servicios médicos militares, entre otras categorías.
Y hay una instalación particularmente importante: Camp Pendleton.
La base tiene más de 42.000 militares en servicio activo, según el Departamento de Defensa.
Por eso, hablar de un ataque contra San Diego no significa hablar solamente de una ciudad turística.
Significa hablar de una de las concentraciones militares más importantes de Estados Unidos.
¿Cuántos republicanos viven allí?
Otro dato interesante es el político.
California continúa siendo un estado claramente demócrata en materia de registro electoral, pero Los Ángeles y San Diego tienen importantes comunidades republicanas.
Los últimos datos oficiales de registro disponibles antes de las elecciones generales de noviembre de 2026 corresponden al 4 de septiembre de 2026.
En el condado de Los Ángeles había 5.894.510 votantes registrados. De ellos, 1.093.235 estaban registrados como republicanos, equivalentes al 18,55%. Había más de tres millones de demócratas registrados.
En el condado de San Diego había 2.008.974 votantes registrados, de los cuales 548.220 eran republicanos, equivalentes al 27,29%. Los demócratas eran 816.491.
Sumados los dos condados, estamos hablando de aproximadamente 1,64 millones de votantes registrados como republicanos.
Es una cifra importante.
Por supuesto, estar registrado como republicano no significa necesariamente votar por Donald Trump. Tampoco todos los demócratas votan siempre por los candidatos de su partido.
Pero el dato demuestra algo que a veces se pierde en la discusión política: incluso en una California profundamente demócrata existen millones de votantes republicanos.
La frase de Trump y su significado
Aquí aparece la cuestión central.
Trump no estaba hablando de una invasión terrestre convencional de Los Ángeles o San Diego. Estaba hablando de la posibilidad de que Irán consiguiera armas nucleares y utilizaba el ejemplo extremo de una eventual destrucción de ciudades estadounidenses.
Su argumento era que evitar que Irán desarrollara capacidad nuclear justificaba costos importantes para Estados Unidos.
La Casa Blanca insistió posteriormente en esa interpretación.
Pero los críticos respondieron que incluso dentro de un argumento sobre seguridad nacional existe una enorme diferencia entre decir que una guerra tiene costos y decir que la destrucción de una ciudad estadounidense sería un “precio pequeño” o aceptable.
El lenguaje importa.
Especialmente cuando quien habla es el presidente de Estados Unidos.
Una paradoja política
Existe además una paradoja.
San Diego es una de las regiones estadounidenses con mayor presencia militar y, al mismo tiempo, contiene cientos de miles de votantes republicanos.
Por eso, cualquier comentario presidencial que parezca minimizar el riesgo para San Diego puede tener una repercusión particularmente fuerte.
Los propios militares y sus familias viven allí.
También viven allí veteranos.
Y viven allí cientos de miles de personas que votan republicano.
No se trata simplemente de una discusión entre California y Trump.
Se trata de una discusión sobre qué significa hablar de la seguridad de una ciudad estadounidense cuando esa ciudad alberga una parte fundamental de la capacidad militar del país.
¿Puede un presidente decir cualquier cosa?
Sus seguidores suelen interpretar ese estilo como una forma de hablar sin filtros y de decir cosas que otros políticos evitarían.
Sus críticos lo consideran una fuente permanente de riesgos políticos y diplomáticos.
La polémica de Los Ángeles y San Diego vuelve a colocar esa discusión en primer plano.
Un presidente puede utilizar ejemplos hipotéticos para explicar una amenaza.
Pero cuando el ejemplo involucra la destrucción de ciudades estadounidenses, el impacto político cambia completamente.
Los Ángeles tiene casi seis millones de votantes registrados en su condado.
San Diego supera los dos millones.
Entre ambos existen aproximadamente 1,64 millones de republicanos registrados.
Y San Diego, además, concentra más de 136.000 militares activos en su región.
Una frase que seguirá siendo discutida
La controversia probablemente no desaparecerá rápidamente.
Para los partidarios de Trump, sus palabras deben entenderse dentro de su argumento sobre Irán y las armas nucleares.
Para sus adversarios, la frase demuestra hasta qué punto el presidente puede utilizar un lenguaje extremo incluso cuando habla de la seguridad de ciudadanos estadounidenses.
Lo cierto es que Trump no ordenó un ataque contra Los Ángeles ni contra San Diego, y la Casa Blanca negó que estuviera llamando a que Irán atacara esas ciudades.
Pero también es cierto que mencionó explícitamente a ambas como ejemplos de lo que podría ocurrir en un escenario nuclear.
Y eso tiene una particular importancia en San Diego.
Porque allí, detrás de las playas, los hoteles y el turismo, existe una gigantesca concentración de barcos, Marines, marineros, bases, hospitales militares y familias de las Fuerzas Armadas.
Por eso la frase de Trump no cayó sobre dos ciudades cualquiera.
Cayó sobre Los Ángeles, una de las mayores ciudades de Estados Unidos, y San Diego, uno de sus principales centros militares.
Y quizás por eso la reacción fue tan intensa.
En política, las palabras pueden ser solamente palabras.
Pero cuando las pronuncia un presidente, sobre una guerra y sobre ciudades que millones de estadounidenses llaman hogar, pueden convertirse en algo mucho más grande.
En este caso, se convirtieron en una nueva batalla política sobre Donald Trump, Irán, California y los límites del lenguaje presidencial.
El primer asesino serial de la historia argentina
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Mucho antes de que la Argentina conociera los nombres de Carlos Robledo Puch, Cayetano Santos Godino o Yiya Murano, Buenos Aires fue escenario de una serie de crímenes que estremecieron a la sociedad de finales del siglo XIX.
El protagonista fue Cayetano Domingo Grossi, un inmigrante italiano que pasó a la historia como uno de los primeros asesinos seriales identificados en la Argentina. Entre 1896 y 1898 asesinó a cinco de sus hijos recién nacidos, según la reconstrucción histórica del caso. Finalmente fue condenado a muerte y ejecutado por un pelotón de fusilamiento en 1900.
Su historia es particularmente siniestra porque los asesinatos ocurrieron dentro de su propio entorno familiar y permanecieron inicialmente ocultos.
Un inmigrante en Buenos Aires
Grossi había nacido en Italia en 1854 y emigró a la Argentina en 1878. Se instaló en Buenos Aires y trabajó inicialmente en distintos oficios hasta convertirse en carrero.
Con el tiempo formó una familia. Se casó con Rosa Ponce de Nicola, una viuda que tenía tres hijas. Posteriormente tuvo más hijos con ella.
Sin embargo, detrás de aquella estructura familiar se desarrollaba una historia de enorme violencia.
Las investigaciones posteriores determinaron que Grossi había mantenido relaciones sexuales con algunas de sus hijastras y que los bebés nacidos de esas relaciones fueron asesinados después de nacer.
El primer descubrimiento
La policía investigó el hallazgo y descubrió restos adicionales. La autopsia estableció que el bebé había muerto como consecuencia de una fractura de cráneo.
Sin embargo, en aquel momento los investigadores no pudieron identificar al responsable.
El caso quedó prácticamente sin resolver.
Pero dos años después aparecería otro cadáver.
El patrón criminal
En 1898, nuevamente fueron encontrados restos de un recién nacido en una zona cercana.
Para los investigadores, la repetición de circunstancias comenzó a resultar sospechosa.
Ya no parecía tratarse de un episodio aislado.
La policía empezó a buscar conexiones entre los distintos hallazgos y terminó concentrando sus sospechas en Grossi.
El descubrimiento de otros restos permitió reconstruir una historia que había permanecido escondida durante años.
Según la acusación, Grossi había asesinado a varios bebés después de que nacieran de relaciones con sus hijastras.
La cifra finalmente establecida fue de cinco homicidios.
Un crimen diferente
El caso Grossi resulta particularmente importante para comprender la historia de la criminalidad argentina porque ocurrió en una época en la que el concepto moderno de “asesino serial” prácticamente no existía.
La policía todavía utilizaba métodos rudimentarios.
No existían huellas digitales como herramienta criminalística habitual, análisis de ADN, cámaras de seguridad ni modernas técnicas de perfilación criminal.
La investigación dependía principalmente de testimonios, documentos, inspecciones físicas y declaraciones de los sospechosos.
En ese contexto, reconstruir una serie de homicidios cometidos años atrás era extraordinariamente difícil.
La investigación
A medida que aparecieron nuevos elementos, las autoridades comenzaron a reconstruir el entorno familiar.
La esposa de Grossi y algunas de sus hijas fueron investigadas por su posible participación o encubrimiento.
Finalmente, la Justicia determinó que Grossi era responsable material de los asesinatos.
Su familia recibió penas mucho menores, al ser considerada responsable de encubrimiento según la reconstrucción histórica del proceso.
El caso produjo una enorme conmoción.
No se trataba de un delincuente que atacaba desconocidos en la calle. Las víctimas eran criaturas indefensas y el responsable pertenecía al mismo círculo familiar.
La condena a muerte
En una Argentina donde todavía estaba vigente la pena capital, Grossi fue condenado a muerte.
La sentencia estableció que debía ser ejecutado mediante fusilamiento.
El 6 de abril de 1900, en Buenos Aires, se llevó a cabo la ejecución.
Grossi fue colocado frente al pelotón y fusilado. Según las reconstrucciones históricas, recibió posteriormente el tiro de gracia.
Tenía aproximadamente 45 años.
Su ejecución convirtió el caso en uno de los episodios criminales más recordados de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX.
El “primer asesino serial”
Sin embargo, existe una cuestión importante: las categorías criminológicas actuales no pueden aplicarse mecánicamente a todos los casos del siglo XIX.
El concepto contemporáneo de asesino serial se desarrolló mucho después. Por eso es más exacto decir que Grossi es considerado uno de los primeros asesinos seriales documentados de la Argentina, y no asumir que la clasificación moderna funciona exactamente igual para todos los casos históricos.
Un crimen que anticipó otros casos
Décadas después aparecerían otros asesinos seriales argentinos mucho más conocidos.
Cayetano Santos Godino, “El Petiso Orejudo”, asesinó a niños a comienzos del siglo XX y se convirtió en uno de los criminales más famosos del país. La Biblioteca Digital del Estado argentino conserva documentación sobre su caso y señala que confesó cuatro homicidios cometidos cuando todavía no había cumplido 15 años.
Mucho después, Carlos Robledo Puch sería condenado por 11 homicidios y se convertiría en el asesino múltiple más famoso de la Argentina.
Pero antes de todos ellos estuvo Grossi.
Una historia todavía inquietante
El caso de Cayetano Grossi permanece en la memoria criminal argentina por varias razones.
Primero, por la cantidad de víctimas.
Segundo, por el vínculo familiar entre el victimario y los niños.
Y tercero, porque demuestra que los crímenes seriales no son un fenómeno exclusivo de la sociedad moderna.
A finales del siglo XIX, cuando Buenos Aires todavía estaba transformándose en una gran ciudad, un hombre consiguió ocultar durante años una serie de asesinatos que finalmente fueron descubiertos por el hallazgo de restos humanos.
La historia también revela cuánto cambió la investigación criminal desde entonces. Lo que hoy podría analizarse mediante ADN, bases de datos y sofisticadas técnicas forenses dependía entonces de una investigación policial mucho más limitada.
Cayetano Grossi terminó frente a un pelotón de fusilamiento y su nombre quedó asociado para siempre con uno de los primeros grandes casos de homicidio serial de la Argentina.
Antes de Robledo Puch, antes de Godino y antes de Yiya Murano, ya había existido un asesino serial en Buenos Aires. Su nombre era Cayetano Domingo Grossi.
Y su historia comenzó con un hallazgo macabro en un basural y terminó con una ejecución que quedó registrada en la historia criminal argentina.
Arnold Schwarzenegger, Austria
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¿Cómo se pasa de una infancia en Austria a gobernador de California? Para Arnold Schwarzenegger, uno de los inmigrantes estadounidenses más famosos, fue un largo camino, y rara vez fácil. Nacido en una familia católica pobre y estricta, con un padre exnazi a quien Schwarzenegger describiría más tarde como “abusador”, Schwarzenegger se vio obligado a forjar su propio camino. Era un estudiante promedio, pero se afianzó muy pronto en el mundo del levantamiento de pesas, habiendo cogido su primera barra a los 13 años. A los 17, competía profesionalmente.
En 1965, Schwarzenegger sirvió un año en el Ejército Austriaco, un requisito en aquel entonces para todos los varones austriacos al cumplir los 18 años. Continuó compitiendo en el circuito de culturismo y ganó el concurso Junior Mr. Europa mientras aún estaba en servicio activo. Poco después, fue elegido el “hombre mejor formado de Europa”, lo que amplió sus oportunidades y le permitió participar en el concurso Mr.
Universo. Schwarzenegger escribió más tarde en su sitio web que Mr. Universo era “mi boleto a Estados Unidos, la tierra de las oportunidades, donde podía convertirme en una estrella y hacerme rico”. Y aunque quedó en segundo lugar, la competencia lo puso frente a entrenadores, incluyendo uno que lo contrató y lo trasladó a su casa en Londres.
En Londres, Schwarzenegger comenzó a perfeccionar su inglés. Vivir con su entrenador le dio más estabilidad de la que estaba acostumbrado y también le proporcionó el amor y la atención que le faltaban en su casa en Austria. Un año después, se llevó el primer lugar en Mr. Universo, convirtiéndose en la persona más joven en ganar el título. Lo ganó de nuevo un año después.
Después de eso, decidió probar suerte en algo nuevo y se mudó a Los Ángeles para convertirse en estrella de cine.
En 2002, la prensa describió a Schwarzenegger como uno de los inmigrantes estadounidenses más famosos, tras haber superado “un marcado acento austriaco y trascendido el improbable pasado del culturismo para convertirse en la mayor estrella de cine del mundo en la década de 1990”. Contra todo pronóstico una vez más, Schwarzenegger aprovechó su éxito cinematográfico —que incluía películas como Terminator y Junior— para la política, y en 2003 ganó la gobernación de California con el 55,4% de los votos. El periódico europeo The Telegraph se refirió a Schwarzenegger como la personificación del sueño americano, una afirmación que pocos podrían negar. Y aunque ya se retiró de la política, tuiteó en 2018 que cree que la reforma migratoria estadounidense es necesaria, pero que «los jóvenes no deberían ser peones mientras los adultos lo resuelven».
PrisioneroEnArgentina.com
Febrero 17, 2026
El coleccionista de cosas raras
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Hay personas que coleccionan estampillas, monedas o automóviles antiguos. Y después están aquellos para quienes prácticamente cualquier objeto puede convertirse en una pieza digna de ser conservada. Ese es el caso de Martín, un salvadoreño cuya pasión por las cosas extrañas terminó convirtiendo su propia casa en una especie de museo privado.
Su historia comenzó de una manera relativamente convencional. A los 30 años empezó a coleccionar monedas. Lo que inicialmente parecía un simple pasatiempo fue creciendo hasta convertirse en una verdadera obsesión por los objetos antiguos, curiosos y difíciles de encontrar. Cuando tenía 50 años, después de más de dos décadas de búsqueda, su colección incluía desde piedras y fósiles hasta objetos relacionados con la guerra y piezas de uso cotidiano de otras épocas.
Martín no es su verdadero nombre. El coleccionista pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad. Y no resulta difícil comprender su preocupación cuando se conoce el contenido de su colección.
De las monedas a los objetos imposibles
Su primera gran pasión fueron las monedas. Más tarde llegaron los billetes y, poco a poco, las piezas comenzaron a diversificarse.
Durante los años que vivió en Italia, donde permaneció alrededor de 12 años después de trasladarse allí en 1986, profundizó su interés por la numismática. Las monedas y los billetes se convirtieron en la puerta de entrada a un universo mucho más amplio.
Después aparecieron las piedras preciosas y volcánicas, fósiles, madera petrificada, huesos, caracoles, estrellas de mar, espadas, llaves, candados, platos, vasijas, herramientas antiguas y objetos relacionados con la historia salvadoreña.
La colección llegó a incluir incluso colmillos de mamut y piezas de maquinaria que parecían salidas de una película de aventuras. También conservaba objetos vinculados con la guerra civil de El Salvador, además de cascos, armas y restos de material militar.
No era simplemente acumular por acumular. Martín buscaba piezas que tuvieran algo diferente: antigüedad, rareza, valor histórico o simplemente una historia detrás.
La piedra que necesitó quince hombres
Una de las historias más reveladoras de su personalidad ocurrió cuando encontró una enorme piedra en una quebrada.
Le gustó inmediatamente, pero había un problema: era demasiado pesada para que pudiera transportarla solo.
La solución fue reunir a unas quince personas para sacarla del lugar.
Para Martín, esa anécdota resumía perfectamente su filosofía: cuando realmente quería una pieza, estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para conseguirla.
Su afición lo llevaba a recorrer lugares que prefería no revelar. Con amigos y conocidos buscaba piedras, fósiles y otros vestigios. Algunos lugares eran prácticamente secretos, porque el coleccionista consideraba que revelar su ubicación podía poner en peligro futuras piezas.
Una casa convertida en museo
Su vivienda parecía más un museo que una casa convencional.
En las paredes había espadas y cuadros. En la cocina se podían observar platos antiguos. En otras habitaciones aparecían planchas de diferentes tamaños, llaves, candados, herramientas, piedras y objetos que habían pertenecido a generaciones anteriores.
Tenía más de veinte álbumes dedicados a monedas y papel moneda de distintos países.
Algunas piezas eran particularmente llamativas. Entre ellas estaban antiguas planchas utilizadas para la ropa. Una de ellas pesaba más de diez libras, mientras otra era tan pequeña que parecía un llavero.
También conservaba antiguos peroles utilizados en las moliendas, algunos de ellos llenos de cristales y cuarzos.
Cada objeto parecía tener una historia.
Coleccionar también tiene un costo económico.
Martín reconocía que algunas piezas eran demasiado caras incluso para él. Una vez le ofrecieron una cigarrera de oro de 24 quilates que pesaba aproximadamente media libra. La pieza le pareció extraordinaria, pero decidió no comprarla debido a su elevado precio.
El episodio muestra una de las paradojas del coleccionismo: cuanto más rara es una pieza, más difícil resulta resistirse a ella, pero también más costoso puede ser adquirirla.
Martín utilizaba un catálogo que había llevado desde Italia para consultar valores de monedas y otros objetos. Su experiencia también le permitía distinguir entre una pieza común y otra verdaderamente excepcional.
Piedras de millones de años
Entre sus objetos favoritos estaban las piedras petrificadas.
Para él, esas piezas representaban algo mucho más importante que su apariencia. Eran testimonios de un pasado inimaginablemente antiguo.
Martín explicaba que determinados procesos de petrificación podían tomar millones de años. Esa dimensión temporal parecía fascinarlo: mientras las personas viven unas pocas décadas, determinados objetos naturales sobreviven durante períodos que escapan completamente a nuestra experiencia cotidiana.
El coleccionista no necesitaba que una pieza fuera hermosa. Bastaba con que tuviera una historia.
Más de cien bonsáis
Su afición tampoco terminaba en los objetos antiguos.
Como propietario de un vivero de plantas, comenzó a interesarse por los bonsáis. Con el tiempo llegó a tener más de cien variedades.
Uno de ellos tenía aproximadamente treinta años y murió después de que Martín estuviera enfermo durante algunos días.
El episodio le afectó porque para un coleccionista el valor de una pieza no depende exclusivamente del dinero. También existe un componente emocional.
Una moneda puede recordar un viaje. Una espada puede representar una época. Una piedra puede haber sido encontrada después de una larga búsqueda. Un árbol puede haber acompañado al propietario durante décadas.
¿Por qué coleccionar?
La respuesta de Martín era sencilla: lo hacía como pasatiempo.
Para él, coleccionar era una manera de pasar el tiempo de forma saludable y escapar del estrés cotidiano.
Pero su colección terminó convirtiéndose en algo más profundo.
Cada objeto representaba una pequeña parte del pasado. Las monedas hablaban de economías desaparecidas. Las herramientas mostraban cómo trabajaban generaciones anteriores. Los objetos militares recordaban períodos difíciles de la historia salvadoreña. Los fósiles y piedras petrificadas conectaban al coleccionista con un pasado mucho más antiguo que la propia humanidad.
Por eso, detrás de aquella enorme acumulación de objetos había también una forma de preservar memoria.
El sueño de un museo
Martín tenía un proyecto para el futuro: transformar su colección en un museo.
La idea tenía sentido. Una colección privada de semejante diversidad podía convertirse en una exposición capaz de mostrar historia, naturaleza, numismática y cultura material.
Pero mientras ese proyecto llegaba, Martín continuaba buscando.
Para él, el coleccionismo no tenía un punto final. Siempre podía aparecer una moneda desconocida, una piedra especial, una herramienta olvidada o un objeto que alguien había guardado durante décadas.
Y quizás esa sea la característica fundamental de los verdaderos coleccionistas: nunca sienten que la colección está completa.
En el caso de Martín, la búsqueda de objetos raros terminó convirtiéndose en una forma de vida. Lo que comenzó con unas monedas se transformó en una casa llena de fósiles, piedras, huesos, herramientas, objetos militares, plantas y recuerdos de otras épocas.
Su historia demuestra que aquello que para una persona puede ser simplemente una vieja llave, una piedra o una plancha oxidada, para otra puede ser un fragmento irrepetible de la historia.
Y para el coleccionista de cosas raras, ese fragmento del pasado vale mucho más que su precio: vale porque sobrevivió al tiempo.
PrisioneroEnArgentina.com
Set 11, 2026
¿Por qué la Biblia no narra la vida de Jesús entre los 12 y los 30 años?
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El problema es mucho más grave que el simple hecho de desconocer los 18 años de su vida, desde los 12 hasta los 30.
En realidad, no sabemos nada de la supuesta vida de Jesús hasta que comenzó su ministerio, presumiblemente alrededor de los 30 años, pero ni siquiera eso lo sabemos.
¿Por qué?
Para empezar, la veracidad de la supuesta vida de Jesús es cuestionable, pero supongamos, a efectos de este análisis, que Jesús fue una persona real.
¿Qué sabemos y con qué certeza?
El Evangelio de Lucas afirma que Jesús tenía alrededor de 30 años cuando comenzó su ministerio público (Lucas 3:23).
Según Lucas, Jesús nació en el año 6 d. C. durante un censo romano.
Sin embargo, según el evangelio de Mateo, Jesús nació al menos 10 años antes, cuando Herodes el Grande aún vivía, ya que Herodes murió en el año 4 a. C.
Por lo tanto, desconocemos la fecha de nacimiento de Jesús.
¿Por qué nos falta información sobre la vida de Jesús hasta los treinta años (según Lucas) o quizás cerca de los cuarenta (según Mateo)?
Porque ambos autores inventaban cosas y se contradecían constantemente.
O mentía Mateo, o mentía Lucas.
Pero en realidad, ambos mentían.
¿Cómo lo sabemos?
Ambos autores inventaron «genealogías» ficticias para Jesús, y estas dos genealogías falsas son irreconciliables.
Los autores discrepan.
Si no conocían el nombre del abuelo de Jesús, ¿cómo podemos confiar en que conocieran a sus antepasados durante mil años?
¿Cuántos seres humanos han conocido su genealogía durante mil años ininterrumpidos?
Entonces, los autores (o sus redactores) hicieron que ambas genealogías falsas carecieran de sentido al inventar dos historias falsas e irreconciliables de «nacimiento virginal».
De repente, José dejó de ser el padre de Jesús, por lo que las genealogías falsas no solo eran falsas, sino completamente absurdas.
¿A quién le importa el linaje de José si no era el padre de Jesús?
Por supuesto, los apologistas cristianos afirmarán que una genealogía era de María, pero ambas dicen específicamente que eran de José, y las genealogías en la Biblia siempre se trazaron a través de los padres, no de las madres.
Obviamente, las narrativas falsas de «nacimiento virginal» se inventaron después de las genealogías falsas.
En cualquier caso, como estamos leyendo a dos mentirosos descarados, no sabemos nada de Jesús hasta que comenzó su ministerio.
Absolutamente nada.
En los comentarios se planteó la pregunta sobre la supuesta presencia de Jesús en el templo a los 12 años, asombrando a los adultos.
Mi argumento es que, dado que los evangelios están plagados de mentiras y falsificaciones evidentes, no podemos creer nada de lo que leemos.
Además, el autor de Lucas y Hechos copió libremente de Josefo, y algunos expertos creen que la “biografía” proviene de Josefo, quien afirma que, de niño, Jesús había asombrado a los religiosos adultos del templo. En el judaísmo, un niño se convierte en hombre a los 13 años, de ahí la elección de los 12, el último año de la niñez.
Es más, no sabemos si Jesús fue una persona real, ya que no hay evidencia de que haya vivido, más allá de la Biblia, increíblemente dudosa y llena de falsificaciones, y de un puñado de escritores que citan propaganda de cultos cristianos un siglo o más después, o que son pura ficción.
La “biografía” de Jesús en los evangelios se construyó a partir de argumentos teológicos.
Sergey Brin
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Google puede ser una de las empresas estadounidenses más grandes jamás fundadas, pero probablemente no existiría sin su cofundador ruso-estadounidense, Sergey Brin. Brin nació en Moscú a principios de la década de 1970, cuando Rusia aún pertenecía a la Unión Soviética. Sus padres eran intelectuales: su padre, profesor de matemáticas, y su madre, investigadora científica.
La familia Brin se mudó a Viena y luego a París, y poco después a Estados Unidos, donde el padre de Brin obtuvo un puesto de profesor en la Universidad de Maryland. Brin era todavía un niño en ese momento, y aunque aprendió inglés rápidamente en su nueva escuela —la Paint Branch Montessori School en Adelphi, Maryland—, sus padres lo animaron a mantener sus conocimientos de ruso y lo ayudaron a desarrollar su talento matemático. Brin obtuvo una licenciatura en informática y matemáticas en la Universidad de Maryland, seguida de una beca de posgrado en informática en la Universidad de Stanford. Fue en Stanford donde conoció a Larry Page, también fundador de Google.
Google se lanzó en línea en 1998, pero desde entonces Brin no ha bajado el ritmo. Hoy, además de ser la decimotercera persona más rica del mundo, Brin participa en iniciativas para combatir la creciente crisis climática, así como en la innovación e investigación médica, entre otras.
PrisioneroEnArgentina.com
Febrero 17, 2026
Si Trump pierde en noviembre, ¿marcará eso la caída definitiva del Partido Republicano?
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No van a ninguna parte.
La gente está demasiado obsesionada con la presidencia.
Si uno deja de lado la presidencia por un momento, se da cuenta de que los republicanos están ganando. Hay una cabeza azul en la cima de la pirámide política estadounidense, pero la mayor parte está hecha de ladrillos rojos.
Esto se debe a que la Constitución no otorga poder a las personas, sino a los territorios, en forma de estados y distritos.
Los territorios, no las personas, son la fuente básica del poder en Estados Unidos.
Y si bien la nación en su conjunto se ha vuelto menos blanca, los lugares seguirán siendo más blancos que la población promedio en el futuro previsible. Esto se debe a que la creciente población no blanca se concentra, en general, en las ciudades.
Este mapa muestra los resultados de las elecciones a la Cámara de Representantes de 2014, en las que los demócratas perdieron 52% a 45%. Las áreas de color rojo brillante representan los lugares que fueron ganados por los republicanos. El tono azul más claro (como el del distrito norte de Florida) representa las áreas ganadas por los demócratas. Normalmente, se esperaría que los demócratas obtuvieran alrededor de 195 escaños (el 45% de 435). Sin embargo, obtuvieron 188. ¿A qué se debe esto?
Quizás pienses: ¿y qué? No es para tanto. Tal vez tengas razón. Analicemos los resultados de 2012: en esta ocasión, los demócratas ganaron con un 48,8% frente a un 47,6%, una victoria ajustada, sin duda, pero una victoria al fin y al cabo. De nuevo, se esperaría que obtuvieran una mayoría ajustada en la Cámara de Representantes, pero en cambio, ¡consiguieron 201 escaños frente a 234 para los republicanos!
Disculpen el tamaño reducido del mapa, pero es el único que encontré que utiliza la misma combinación de colores para diferenciar los distritos que conservaron de los que ganaron recientemente.
La cuestión es que, incluso cuando los demócratas obtienen la mayoría de los votos, se encuentran en desventaja estructural porque tienden a concentrarse en las ciudades. La razón habitual que se suele dar es la manipulación de los distritos electorales, pero si bien es innegable que forma parte de la explicación, la mayor parte se deriva de la segregación voluntaria entre zonas urbanas y rurales.
El resultado es que lo que tenemos no es democracia, el gobierno del pueblo; más bien es una forma de topocracia, gobierno de lugares, o corocracia (χώρος = espacio).
La solución sería tratar a cada estado como un superdistrito del que se elegiría un gran grupo de representantes y abandonar por completo el concepto de distritos más pequeños. Esto haría que los resultados de la Cámara de Representantes se ajustaran más a la voluntad del votante promedio de cada estado. Pero, por supuesto, los republicanos lo percibirían como un cambio injusto de las reglas para favorecer a los demócratas y jamás aceptarían tal cambio. Siendo justos, hacerlo sería un suicidio político.
En cualquier caso, volviendo a la pregunta planteada: ¿Está en declive el Partido Republicano? Ni mucho menos. Controlan el Senado, la Cámara de Representantes, la gran mayoría de las legislaturas estatales y las gobernaciones. Veamos un par de mapas más, ¿les parece?
Desde que se elaboró este mapa, Luisiana está ahora gobernada por el demócrata conservador John Bel Edwards en lugar de Bobby Jindal. Y Kentucky ahora tiene un gobernador republicano.
Pero, ¿les parece que esto indica que el partido está en declive?
EDITADO:
He recibido algunas críticas a mi argumento anterior, incluso de Gary Teal y David Goodhand. Creo que no lo expliqué con suficiente claridad. Así que intentaré otra cosa.
Imaginen que los recuadros de arriba son distritos legislativos.
Ahora imaginen que tienen 200 canicas: 100 azules y 100 rojas.
Las canicas azules se concentran desproporcionadamente en el distrito superior derecho, con 34 allí y 22 en cada uno de los otros distritos.
Las canicas rojas tienen una distribución diferente: 16 en el distrito superior derecho y 28 en cada uno de los otros 3 distritos.
Así pues, aunque tengas el mismo número de canicas en total y el mismo número de canicas en cada distrito, el resultado es que hay una mayoría de canicas rojas en 3 de los 4 distritos.
En este escenario, el distrito superior derecho representa una ciudad. Hay un exceso de votos azules allí. Si los votantes azules estuvieran distribuidos de forma más equitativa, habría 4 distritos competitivos. Pero, en cambio, ninguno de los distritos es competitivo. Los azules ganarán la ciudad superior por un amplio margen. Los rojos ganarán todo lo demás por márgenes más pequeños.
Espero que esto explique mejor lo que intentaba transmitir sobre la ventaja inherente que tienen los republicanos en las elecciones a la Cámara de Representantes.
La vida, la carrera y el futuro político de un líder democrata
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Gavin Christopher Newsom nació el 10 de octubre de 1967 en San Francisco, California, en el seno de una familia de clase media. Con el paso de las décadas se convertiría en uno de los políticos demócratas más conocidos de Estados Unidos y, en 2026, en una de las figuras que más atención despiertan dentro de la carrera presidencial de 2028.
Newsom estudió en Santa Clara University, donde obtuvo un título en Ciencias Políticas en 1989. Sin embargo, antes de convertirse en político tuvo una importante experiencia empresarial. Después de la universidad creó una tienda de vinos que posteriormente se transformó en PlumpJack Group, un conjunto de negocios relacionados con bodegas, restaurantes y hoteles. La empresa creció considerablemente y le permitió adquirir experiencia en el mundo empresarial antes de ingresar plenamente en la política.
El comienzo de su carrera política
Su entrada en la política se produjo en San Francisco. En 1997 llegó a la Junta de Supervisores de la ciudad y posteriormente fue elegido alcalde en 2003. Fue reelegido en 2007.
Como alcalde adquirió notoriedad nacional por sus posiciones progresistas. Uno de los episodios más importantes ocurrió en 2004, cuando ordenó que San Francisco comenzara a emitir licencias matrimoniales para parejas del mismo sexo, en una época en que los matrimonios igualitarios todavía generaban enormes disputas legales y políticas.
Aunque los matrimonios fueron posteriormente anulados por la justicia, la decisión convirtió a Newsom en una figura nacional dentro del movimiento por los derechos LGBT.
Su etapa como alcalde también estuvo marcada por políticas relacionadas con vivienda, tecnología, salud pública y modernización de los servicios municipales.
De San Francisco a Sacramento
En 2010, Newsom dio un paso decisivo al ser elegido vicegobernador de California. Permaneció en ese cargo durante ocho años y fue reelegido en 2014.
Finalmente, en 2018 consiguió la gobernación de California. Asumió el cargo el 7 de enero de 2019 y fue reelegido en 2022.
Su gobierno impulsó políticas relacionadas con el cambio climático, energías limpias, derechos reproductivos, control de armas, vivienda, infraestructura y expansión de servicios de salud.
Pero su gestión también tuvo momentos muy difíciles.
La pandemia y el intento de destitución
La pandemia de COVID-19 convirtió a Newsom en uno de los gobernadores más observados de Estados Unidos. California aplicó algunas de las restricciones más importantes del país durante la emergencia sanitaria.
Sus decisiones provocaron elogios entre muchos demócratas, pero también fuertes críticas de empresarios, republicanos y sectores afectados por las restricciones.
En 2021 sus adversarios consiguieron llevar adelante una elección especial para intentar destituirlo. Newsom sobrevivió ampliamente al recall, demostrando que conservaba una importante base electoral en California.
Sin embargo, la controversia dejó una marca en su imagen política.
Newsom presenta a California como un laboratorio de políticas progresistas y como una de las economías más importantes del planeta. Sus defensores destacan el crecimiento económico, las inversiones tecnológicas, las políticas ambientales y la ampliación de servicios públicos.
Sus críticos, en cambio, señalan problemas como el elevado costo de la vivienda, la falta de viviendas asequibles, la pobreza, la falta de vivienda y el precio de la energía.
Ese contraste será fundamental si Newsom decide buscar la Casa Blanca. Lo que funciona políticamente en California no necesariamente funciona en estados como Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona o Georgia.
¿Presidente en 2028?
En 2026, Newsom aparece como uno de los principales posibles candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2028. Todavía no ha anunciado formalmente una candidatura, pero sus movimientos son cada vez más parecidos a los de un aspirante presidencial.
Ha viajado a estados importantes para las primarias demócratas, particularmente Carolina del Sur, y está construyendo una red política y financiera nacional. En septiembre de 2026, durante una visita a Carolina del Sur, incluso comenzaron a aparecer botones con la inscripción “Gavin 2028”.
Además, ha convertido al presidente Donald Trump en uno de sus principales adversarios políticos. Su estilo comunicativo, especialmente en redes sociales, busca presentar a Newsom como uno de los dirigentes capaces de enfrentarse directamente al trumpismo.
Pero todavía tiene que superar importantes obstáculos. Su asociación con California puede ser una ventaja dentro del Partido Demócrata, pero también un problema frente a votantes moderados y conservadores del resto del país.
Un político que todavía tiene historia por escribir
Gavin Newsom ha recorrido un camino extraordinario: empresario, supervisor municipal, alcalde de San Francisco, vicegobernador y gobernador de California.
A sus 58 años, su carrera está lejos de terminar. La gran pregunta es si conseguirá transformar su experiencia en California en una candidatura presidencial capaz de conquistar una mayoría nacional.
El camino hacia 2028 será largo. Newsom todavía debe competir dentro de un Partido Demócrata que cuenta con numerosas figuras potenciales. Pero una cosa ya parece clara: Gavin Newsom quiere ser protagonista de la próxima generación de la política estadounidense.
El desastre petrolero que contaminó el Río de la Plata
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El 15 de enero de 1999, las aguas del Río de la Plata fueron escenario de uno de los mayores desastres ambientales vinculados con el petróleo en la historia argentina. Frente a las costas de Magdalena, provincia de Buenos Aires, el buque petrolero Estrella Pampeana, operado por Shell, chocó con el carguero Sea Paraná. El accidente provocó el derrame de más de 5,4 millones de litros de petróleo crudo.
La magnitud del derrame convirtió rápidamente el episodio en una emergencia ambiental. El petróleo comenzó a extenderse sobre las aguas y posteriormente alcanzó sectores de la costa de Magdalena, afectando playas, humedales, vegetación y distintos ambientes naturales.
Una marea negra en el Río de la Plata
El Estrella Pampeana transportaba alrededor de 31.500 metros cúbicos de petróleo cuando se produjo la colisión. Una parte importante de esa carga terminó en el Río de la Plata.
El crudo formó una enorme mancha que las corrientes y los vientos fueron desplazando. El problema no se limitó a la superficie del agua: el hidrocarburo llegó a zonas costeras y penetró en distintos ambientes, provocando daños cuya recuperación se prolongó durante años.
Para una localidad como Magdalena, cuya relación con el río forma parte de su identidad y de su actividad económica, las consecuencias fueron especialmente graves. La contaminación afectó actividades vinculadas con la pesca, el turismo y el uso recreativo de la costa.
La batalla por las responsabilidades
Después del desastre comenzó otra batalla, esta vez en los tribunales. El municipio de Magdalena inició acciones legales contra Shell y reclamó una compensación por los daños ambientales, económicos y sociales.
La disputa se prolongó durante años. Finalmente, en 2009, los habitantes de Magdalena aprobaron mediante un plebiscito un acuerdo con Shell que contemplaba una compensación cercana a los 10 millones de dólares, además de recursos destinados al desarrollo del municipio.
El acuerdo, sin embargo, estuvo lejos de cerrar todas las controversias. Para sectores de la comunidad y organizaciones ambientalistas, la compensación no reflejaba necesariamente la dimensión de los daños producidos.
Un desastre que dejó una lección
El caso Magdalena también expuso una debilidad importante: Argentina no contaba con un mecanismo suficientemente sólido para responder rápidamente a una catástrofe de semejante magnitud y garantizar una reparación ambiental integral.
A diferencia de otros grandes derrames internacionales, el desastre argentino no generó un fondo nacional de recomposición ambiental de grandes dimensiones. La recuperación de los ecosistemas afectados fue un proceso complejo y prolongado.
Más de dos décadas después, el episodio continúa siendo recordado como una advertencia sobre los riesgos asociados al transporte marítimo de hidrocarburos.
Argentina posee enormes reservas de petróleo y gas y, con el crecimiento de Vaca Muerta, la actividad hidrocarburífera tiene cada vez mayor importancia económica. Pero el caso Magdalena demuestra que el desarrollo energético también exige controles estrictos, prevención, capacidad de respuesta y mecanismos eficaces para reparar los daños.
El petróleo puede representar riqueza, empleo y energía. Pero cuando llega al agua sin control, puede convertirse en una amenaza ambiental de enormes proporciones. El desastre de Magdalena sigue siendo, por eso, una de las páginas más importantes de la historia ambiental argentina.
William Unek
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Cuando se habla de los asesinos seriales más terribles de África, suelen aparecer nombres de Sudáfrica, Zambia o Kenia. Sin embargo, uno de los casos más extraordinarios está relacionado con Uganda: William Unek, un antiguo agente de policía que protagonizó dos oleadas de asesinatos masivos en África central y oriental durante la década de 1950.
Unek es descrito como un asesino serial y asesino masivo ugandés. La cifra que se le atribuye es de 58 personas asesinadas, además de decenas de heridos, aunque sus crímenes fueron cometidos en distintos episodios y en más de un territorio.
Un policía convertido en asesino
William Unek nació con el nombre de Adrogo, en el condado de Okoro, en la región del Nilo Occidental, entonces parte del Protectorado británico de Uganda.
Lo más inquietante de su historia es que había trabajado como agente de policía. Es decir, conocía las armas, los procedimientos de seguridad y las técnicas utilizadas por las fuerzas del orden.
Su primera gran oleada criminal ocurrió en el entonces Congo Belga, actual República Democrática del Congo, en 1954 o 1955.
Allí comenzó una serie de ataques extremadamente violentos. Las autoridades comenzaron a perseguirlo después de varios asesinatos y agresiones.
Unek desapareció y consiguió evitar su captura.
Durante aproximadamente tres años no hubo una resolución definitiva del caso.
Entonces regresó.
Y la segunda oleada sería todavía más sangrienta.
La masacre de 1957
En febrero de 1957, Unek apareció en el territorio de Tanganyika, que posteriormente formaría parte de Tanzania.
Entre el 11 y el 16 de febrero de 1957, según los registros disponibles, volvió a atacar.
Esta vez utilizó diferentes métodos, entre ellos un hacha, un rifle británico Lee-Enfield calibre .303 y el incendio provocado de edificios.
El objetivo no parecía ser una persona determinada.
La violencia adquirió características de ataque indiscriminado.
Las autoridades comenzaron una enorme operación de búsqueda.
Unek era considerado extremadamente peligroso y podía desplazarse utilizando su conocimiento de la región y su experiencia previa como policía.
La persecución se convirtió en una auténtica cacería.
El balance de víctimas
Las cifras históricas atribuidas a Unek son extraordinarias: 58 muertos y más de 30 heridos en sus dos grandes episodios criminales.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre el caso de Unek y el de asesinos seriales como Carlos Robledo Puch o Ted Bundy.
Unek no desarrolló necesariamente una larga carrera de asesinatos individuales durante décadas.
Sus crímenes estuvieron concentrados en dos episodios de violencia masiva separados por varios años.
Por eso, desde una perspectiva criminológica moderna, resulta más preciso describirlo como un asesino serial y asesino masivo, en lugar de compararlo directamente con los asesinos seriales clásicos que seleccionaban víctimas individualmente durante años.
El final de William Unek
La persecución terminó en febrero de 1957.
El 19 de febrero, las autoridades localizaron finalmente a Unek.
Pero la captura no fue sencilla.
Durante el enfrentamiento, Unek atacó a un agente con un hacha. La policía respondió disparando.
Resultó gravemente herido y fue trasladado para recibir atención médica.
Murió el 20 de febrero de 1957 en Mwanza, en el entonces territorio de Tanganyika.
Tenía así un final tan violento como había sido su carrera criminal.
¿Por qué su caso es tan poco conocido?
William Unek no alcanzó la fama internacional de otros asesinos africanos.
Una de las razones es histórica.
Sus crímenes ocurrieron en territorios coloniales que posteriormente se transformaron profundamente: el Congo Belga se convirtió en la República Democrática del Congo y Tanganyika terminó formando parte de Tanzania.
Además, los registros criminales africanos de mediados del siglo XX son mucho menos completos que los existentes en Estados Unidos o Europa.
Esto dificulta establecer con absoluta precisión la cantidad de víctimas y reconstruir su vida.
A diferencia de casos modernos, tampoco existieron grandes investigaciones televisivas, bases de datos internacionales o extensos perfiles psicológicos.
¿Fue realmente el mayor asesino serial de Uganda?
No existe una clasificación oficial universal que permita afirmar que William Unek fue “el mayor asesino serial de Uganda” en el sentido estricto de número de víctimas.
Sí puede afirmarse que es uno de los criminales más mortíferos vinculados con Uganda y uno de los casos más extraordinarios de violencia criminal de la región.
Además, su historia demuestra la dificultad de clasificar los asesinatos históricos utilizando categorías modernas.
Un asesino que mata a muchas personas durante un solo ataque es normalmente considerado un asesino masivo. Un asesino que mata en diferentes ocasiones separadas por períodos de tiempo es considerado serial. Unek presenta elementos de ambos fenómenos.
Una historia casi olvidada
La historia de William Unek resulta particularmente inquietante por una razón: conocía el funcionamiento de la policía porque había pertenecido a ella.
Pasó de representar la autoridad a convertirse en uno de los hombres más buscados de África oriental y central.
Sus crímenes atravesaron fronteras coloniales y provocaron una persecución internacional para la época.
Murió sin llegar a enfrentar un juicio que permitiera reconstruir completamente sus motivos.
Y esa ausencia de un proceso judicial deja muchas preguntas sin respuesta.
¿Por qué comenzó a matar?
¿Por qué sus ataques se produjeron en dos períodos diferentes?
¿Por qué utilizó métodos tan distintos?
¿Existió algún detonante psicológico?
Las fuentes históricas disponibles no permiten responder con seguridad.
Por eso, más que inventar un diagnóstico psicológico retrospectivo, resulta más responsable concentrarse en los hechos comprobados.
William Unek quedó en la historia como uno de los asesinos más mortíferos relacionados con Uganda: un ex policía que, en dos oleadas de violencia, dejó decenas de muertos y heridos antes de morir durante su persecución en 1957.
Guerra nuclear hoy: ¿quiénes se enfrentarían y quién ganaría?
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Si una guerra nuclear comenzara hoy, en septiembre de 2026, la pregunta de quién ganaría tendría una respuesta muy distinta de la que podía darse durante la Guerra Fría. En realidad, en una guerra nuclear a gran escala no habría un ganador convencional. Incluso el país que conservara más fuerzas militares terminaría enfrentando una catástrofe económica, humana, ambiental y política de dimensiones extraordinarias.
El mundo posee actualmente unas 12.187 armas nucleares, de las cuales unas 9.745 están en arsenales militares potencialmente utilizables. Estados Unidos y Rusia continúan concentrando la enorme mayoría del arsenal mundial. SIPRI estima además que unas 4.012 ojivas están desplegadas con misiles o aeronaves y que más de 2.100 permanecen en un estado de alta alerta.
¿Quiénes entrarían en una guerra nuclear?
Los nueve Estados que poseen armas nucleares son Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.
Sin embargo, una guerra mundial probablemente no comenzaría con los nueve países disparándose simultáneamente.
El escenario más peligroso sería una confrontación entre Estados Unidos y Rusia, porque ambos disponen de enormes arsenales y sistemas capaces de alcanzar prácticamente cualquier punto del planeta.
Un segundo escenario sería una guerra entre Estados Unidos y China, posiblemente originada por una crisis en Asia, especialmente alrededor de Taiwán.
Un tercer escenario extremadamente peligroso sería India-Pakistán. Aunque sus arsenales son mucho menores, una guerra convencional entre ambos países podría escalar hacia el empleo nuclear.
También existe el factor Corea del Norte, cuyo arsenal es pequeño en comparación con el estadounidense, ruso o chino, pero que introduce un elemento de incertidumbre particularmente peligroso.
Y existe un escenario de escalada en Medio Oriente que involucraría a Israel y potencialmente a otros países si una crisis regional llegara a un punto nuclear.
Estados Unidos contra Rusia: el peor escenario
Si Washington y Moscú se enfrentaran directamente, sería el escenario más destructivo.
Rusia posee aproximadamente 5.400 armas nucleares en su inventario total y Estados Unidos unas 5.000, según estimaciones recientes de la Federación de Científicos Americanos. China se encuentra bastante por detrás, aunque su arsenal está creciendo rápidamente.
Estados Unidos tendría enormes ventajas tecnológicas, económicas y logísticas. Su sistema militar global incluye submarinos nucleares, bombarderos estratégicos y misiles balísticos intercontinentales.
Rusia, sin embargo, conserva una capacidad nuclear suficiente para destruir Estados Unidos aunque sufriera un primer ataque devastador.
Ahí aparece el principio fundamental de la disuasión nuclear: la capacidad de responder después de recibir un ataque.
Un país puede perder una parte importante de sus armas y todavía conservar submarinos, misiles móviles u otros sistemas capaces de responder.
Por eso, un ataque nuclear contra una potencia nuclear no garantiza la victoria. Puede garantizar la destrucción de ambos.
¿Y China?
China es el tercer gran actor.
Su arsenal está creciendo y modernizándose rápidamente. SIPRI advierte que los nueve Estados nucleares están desarrollando o modernizando sus fuerzas, en un contexto de creciente competencia estratégica.
En una guerra entre Estados Unidos y China, Rusia podría intentar mantenerse al margen, apoyar políticamente a Pekín o aprovechar la situación. Pero si el conflicto estadounidense-chino se convirtiera en una guerra nuclear generalizada, las consecuencias serían mundiales.
China tampoco tendría que destruir completamente a Estados Unidos para provocar una catástrofe. Bastaría con ataques contra determinadas ciudades, instalaciones militares y centros económicos para producir enormes pérdidas humanas y económicas.
India y Pakistán: una guerra menor que podría convertirse en tragedia mundial
India y Pakistán representan otro peligro.
Sus arsenales son considerablemente inferiores a los de Estados Unidos y Rusia, pero ambos países poseen armas nucleares.
Las estimaciones de 2026 sitúan a India alrededor de 190 armas y a Pakistán alrededor de 170. India mantiene oficialmente una política de no primer uso, mientras Pakistán no mantiene la misma restricción.
Una guerra nuclear limitada entre ambos podría parecer mucho menor que una guerra entre Washington y Moscú.
Pero sería un error pensar que sus consecuencias quedarían restringidas al subcontinente.
Investigaciones científicas publicadas en Nature Food han demostrado que el humo producido por incendios urbanos provocados por explosiones nucleares podría entrar en la atmósfera, reducir la radiación solar y alterar gravemente la producción agrícola mundial.
El verdadero enemigo: el hambre
Ésta es quizás la parte menos conocida de una guerra nuclear.
Las explosiones matarían a millones de personas directamente. Pero posteriormente podrían morir muchas más por hambre, enfermedades, colapso sanitario y destrucción económica.
Un estudio dirigido por investigadores de Rutgers estimó que una guerra nuclear total entre Estados Unidos y Rusia podría provocar una crisis alimentaria capaz de causar la muerte por hambre de más de 5.000 millones de personas.
El fenómeno conocido como invierno nuclear podría reducir significativamente las temperaturas y la producción agrícola.
Eso significaría que un país que no hubiera sido bombardeado también podría sufrir.
Argentina, Brasil, Australia, Canadá, Europa, África y otras regiones podrían experimentar problemas con las cosechas, el comercio internacional, el transporte y los mercados alimentarios.
Por eso, una guerra nuclear no sería simplemente Estados Unidos contra Rusia.
Sería, en cierto sentido, la humanidad contra las consecuencias de sus propias armas.
¿Quién ganaría?
Si obligáramos a escoger un ganador militar en una guerra limitada, podríamos analizar factores como cantidad de armas, submarinos, sistemas de alerta, capacidad industrial, defensa aérea y capacidad de represalia.
Pero en una guerra nuclear estratégica entre las grandes potencias, esa comparación pierde buena parte de su significado.
Estados Unidos no podría conquistar Rusia después de una guerra nuclear. Rusia tampoco podría conquistar Estados Unidos. China no podría simplemente reemplazar a Washington como potencia mundial.
Las sociedades quedarían profundamente dañadas.
Incluso si uno de los países sufriera menos destrucción que otro, tendría que enfrentarse a una economía mundial colapsada, interrupciones comerciales, contaminación, desplazamientos masivos y una posible crisis alimentaria planetaria.
Por eso, la respuesta más realista es:
el ganador sería nadie.
¿Podría sobrevivir la civilización?
Sí. Una guerra nuclear no necesariamente significaría la desaparición inmediata de la especie humana. Pero una guerra global podría destruir una parte enorme de la población y hacer retroceder décadas o incluso siglos el desarrollo económico y tecnológico.
Además, las consecuencias podrían durar mucho más que las explosiones iniciales.
Investigaciones recientes incluso estudian cómo los cambios atmosféricos posteriores a una guerra nuclear podrían modificar la radiación ultravioleta y afectar la salud humana durante décadas.
La gran paradoja es que tener armas nucleares puede hacer menos probable una guerra directa entre grandes potencias, precisamente porque todos conocen el precio de utilizaras. Pero al mismo tiempo, cuantos más países posean armas nucleares y cuanto mayor sea la tensión internacional, mayores son las posibilidades de accidente, error de cálculo o escalada.
En 2026, el mundo continúa viviendo bajo esa paradoja.
Estados Unidos, Rusia y China son los protagonistas centrales. India y Pakistán mantienen un peligro regional muy serio. Corea del Norte añade incertidumbre. Israel representa otro factor estratégico importante.
Pero si alguna vez comenzara una guerra nuclear generalizada, la pregunta histórica probablemente no sería “¿quién ganó?”, sino:
“¿Cómo consiguió la humanidad sobrevivir?”
Lo Mas Visto ♣ Octubre 6, 2026
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DIOS SALVE A LAS URNAS
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“La Historia era así de fluctuante: a veces, su ritmo estaba signado por las campanadas de las
catedrales; otras, las pulsaciones de los corazones empalmaban directamente con su cadencia”.
Diego Rojas
Mañana mismo comenzará un ciclo de elecciones cuyos resultados, seguramente, impactarán en el mundo entero, pero tendrán especial influencia en los escenarios bélicos que hoy tan razonablemente lo inquietan y en la deriva política de América Latina. Me refiero, en orden temporal, a las presidenciales en Brasil, a las parlamentarias en Israel del 27 y las de medio término en Estados Unidos, el 3 de noviembre.
En nuestro gran vecino, competirán – los únicos con probabilidades de vencer, aunque se presentarán otros tres candidatos – Luiz Inácio Lula da Silva que, con su Partido dos Trabalhadores (PT), buscará su reelección luego de gobernar tres períodos no consecutivos, y Flávio Bolsonaro, hijo del ex Presidente Jair Bolsonaro, indiscutido líder de la derecha brasileña. La segunda vuelta, de cuya necesidad no hay quien dude, se sustanciará tres semanas después. Además del próximo inquilino del Palácio do Planalto, en Brasília, se renovarán dos tercios del Senado (54 sobre 81), la totalidad de las bancas (513) en Diputados – hay que mirar con mucha atención las nuevas composiciones que resulten – y las 27 gobernaciones estaduales.
Para Javier Milei, esa elección presenta una paradoja: ha respaldado sin fisuras a Bolsonaro e insultado a Lula pero, si aquél triunfara, nuestro Presidente perdería su actual liderazgo de la derecha de América Latina y menguaría la atención que hasta ahora ha recibido de EEUU, pues Brasil, un país más grande y poderoso que la Argentina, pasará a ser el aliado crucial de la Casa Blanca en la región. Para Donald Trump esta elección reviste un particular interés, pues está en juego la disputa con China y los BRICS y toda su aspiración continental (la doctrina “Donroe”), hoy puesta en fuerte cuestionamiento precisamente por la negativa de Lula de aceptar sus decisiones arancelarias y geopolíticas, en una dura posición compartida nada menos que por las otras dos mayores economías de América: México y Canadá.
Para cerrar el calendario de importantes eventos electorales, el 3 de noviembre los estadounidenses concurrirán a las urnas para renovar la totalidad (435) de la Cámara de Representantes (diputados) y un tercio (35 sobre 100) del Senado, amén de los gobernadores de 36 Estados. Históricamente, y salvo en tres ocasiones, los oficialismos han perdido las elecciones de medio término pero, dada la agresiva y perniciosa actitud que mantiene Trump contra las instituciones federales y estaduales y la prensa libre, sus políticas arancelarias, la guerra del Golfo Pérsico, los tradicionales aliados de EEUU en todo el mundo, los inmigrantes, etc., esta vez podrían tener un resultado trágico para el magnate.
Así, con el gigantesco impacto negativo que provoca en su propia grey política el aumento del precio de los combustibles, es prácticamente seguro que el Partido Republicano perderá la actual mayoría en la Cámara de Representes y, aunque menos probable, en el Senado. Si fuera derrotado, Trump podría tener que enfrentar un proceso de impeachment que, aunque no pudiera prosperar por las mayorías especiales requeridas, confirmaría su debilitamiento y su condición de pato rengo.
La pública oferta de un cheque por US$ 5.000 que enviaría su administración a cada ciudadano si conservara el control del Capitolio, el más que cuestionable enriquecimiento personal que ha experimentado con su propia moneda digital, el regalo de un avión que recibió del Emir de Qatar, la controversial actuación de sus negociadores especiales en los escenarios de conflicto – Steve Witkoff y Jared Kurchner (el “yernísimo”) – y el acceso anticipado – por US$ 100.000 mensuales – a sus anuncios y mensajes en su red Truth Social, que diariamente alteran mercados y cotizaciones, sin duda serán objeto de duro escrutinio, tanto como las tentativas para modificar los sistemas electorales y sus maniobras para eludir el control parlamentario sobre sus “poderes de guerra” en todos los frentes.
Para cerrar, un breve comentario local. Esta semana, la Corte Suprema – con la honrosa excepción de Carlos Rosenkrantz – revocó el sobreseimiento del Tte. Gral. (RE) César Milani en la causa por la desaparición del conscripto Alberto Ledo en 1976, cuando el ex Jefe del Ejército – en la época de Cristina Fernández – era sólo un Subteniente de 21 años destinado en Tucumán; con esta tan reprobable resolución, que ignora cómo funcionan las fuerzas armadas, continúa la política de persecución a quienes derrotaron a la subversión terrorista en la guerra civil que éstas desataron para implantar un régimen similar al cubano. El fallo, sin embargo, por otro camino hace justicia con este siniestro personaje que, en su momento y abrazado a Hebe Bonafini, proclamó su deseo de construir un “ejército popular” para respaldar y custodiar al pero-kirchnerismo ladrón, mientras espiaba y perseguía a sus enemigos políticos y se enriquecía robando al propio Estado.
Bs.As., 3 Oct 2026
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
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MILEI (EN FRANCIA) Y VILLARUEL (EN ESPAÑA) ¿AL MISMO TIEMPO?
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LOS HECHOS
En estos momentos están fuera del país los Sres. presidente y vicepresidente. Indudablemente la ley de sucesión, para los acontecimientos definitivos está explicitada y vigente. Sin embargo, resumidamente, veamos algún criterio institucional para configurar los pros y contras que se han suscitado en los medios. ¿hay daño institucional, más allá de las escaramuzas formales? Obviamente juega la concepción republicana, representativa federal, en una metodología democrática, como forma de gobierno.
ENFOQUE
MARCO LEGAL: EL ORDEN DE REEMPLAZO
Bajo el amparo del artículo 88 de la Constitución Nacional y la Ley N.° 20.972 de Acefalía Presidencial (modificada por la Ley N.° 25.716), cuando el presidente y el vicepresidente se encuentran fuera del país, el desempeño del Poder Ejecutivo Nacional se transfiere transitoriamente en el siguiente orden:
1.El Presidente Provisional del Senado (quien ejerce el mando actualmente).
2.El Presidente de la Cámara de Diputados.
3.El Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
ANÁLISIS DEL DEBATE INSTITUCIONAL: PROS Y CONTRAS
Argumentos sobre la Normalidad Institucional (Pros)
Proyección internacional: Se interpreta que los viajes simultáneos responden a misiones estratégicas y diplomáticas paralelas. Mientras la jefatura de Estado busca inversiones o asiste a cumbres globales (como la Argentina Week en París), la vicepresidencia encabeza delegaciones de cooperación legislativa (como el Foro Parlamentario Iberoamericano en Madrid).
Críticas e Inconvenientes Planteados (Contras)
Debilitamiento de la centralidad presidencial: Sectores críticos argumentan que dejar el Poder Ejecutivo interinamente en manos de un legislador debilita la figura institucional presidencialista establecida en la Constitución. Aunque sea legal, se percibe como una falta de ponderación de la máxima responsabilidad ante crisis internas inmediatas.
Tensiones políticas de fondo: En los medios se suele debatir si estas agendas paralelas exponen una falta de coordinación o ruidos políticos dentro del binomio presidencial. Cuando la fórmula de gobierno no viaja junta ni coordina permanencias alternadas en el territorio, se interpretan esos movimientos como un reflejo de agendas autónomas o distanciadas.
Costos e idoneidad del traspaso formal: Históricamente, se han planteado discusiones técnicas sobre si la formalización del traspaso de mando mediante acta oficial se realiza con la debida anticipación y claridad administrativa para evitar baches de pocas horas donde ninguna autoridad firme decretos.
¿HAY DAÑO INSTITUCIONAL REAL MÁS ALLÁ DE LO FORMAL?
Desde un estricto criterio republicano y metodológico, no se configura un daño institucional objetivo, ya que la institucionalidad radica precisamente en que las reglas de sucesión están prefijadas y se ejecutan sin fricción. El sistema representativo y federal no se quiebra porque el presidente provisional del Senado —quien también posee legitimidad democrática indirecta otorgada por las provincias a través de la Cámara Alta— asuma temporalmente la conducción. Lo que los medios reflejan como “escaramuzas” o “daño” no es una quiebra de la república, sino el síntoma de una cultura política de alta intensidad, donde el uso de las atribuciones formales por parte de los gobernantes siempre se evalúa bajo la lupa de la oportunidad política, la austeridad y la cohesión del propio Poder Ejecutivo.
CONCLUSIÓN
Esta situación se ha producido en reiteradas ocasiones a lo largo de la historia institucional argentina y está perfectamente contemplada por la legislación nacional. Para no ir muy lejos en el tiempo, la Ley de Acefalía Temporal (Ley 20.972) debió aplicarse:
Del 8 al 11 de diciembre de 2025: Se dio exactamente el mismo escenario que en estos días y con los mismos protagonistas. En esa ocasión, Milei viajó a Noruega y Villarruel a España, quedando Bartolomé Abdala a cargo de la Presidencia de la Nación por primera vez.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y NORMATIVOS
A lo largo de la historia argentina, la salida simultánea de la fórmula presidencial ha ocurrido bajo distintos mandatos (por ejemplo, durante las gestiones de Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner o Carlos Menem, cuando ambos mandatarios tenían cumbres o viajes que coincidían en el exterior).
En todos esos casos, la solución constitucional no implica un “vacío de poder” definitivo, sino una suplencia transitoria. MÁS ALLÁ DEL CUMPLIMIENTO FORMAL, ESCARAMUZAS, COMO AVENTURAN LOS MEDIOS, HAN FACILITADO ESTA SITUACIÓN
Nota: Esta acefalía temporal por viaje es muy distinta a la “acefalía definitiva” (por muerte o renuncia de ambos), que es lo que ocurrió en la histórica crisis de diciembre de 2001. En el caso de los viajes, el funcionario que asume solo “ejerce” el timón del Estado de manera administrativa hasta el regreso de alguna de las dos máximas autoridades.
LESA. EL CALLEJON DE LAS ALMAS PERDIDAS.
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Como en el limbo del Dante, los “presos de lesa”, son almas errantes que vagan en este mundo, sufriendo en la pena de vivir con el deseo eterno e insatisfecho de conocer algún día la Justicia, la verdadera, la que se escribe con mayúscula.
Esa maquinaria legal, puesta en marcha, allá por el 2004, para “aniquilar” (devolución de gentileza de las “orgas” de los derechos humanos) a las fuerzas armadas y policiales que los 70 impidieron que Argentina hoy sea Cuba o Irán, y que sirvió de cobertura para que el entonces gobierno K pudiera saquear obscenamente las arcas del estado con absoluta tranquilidad. ha sido tan eficaz que logró lo que las organizaciones terroristas no pudieron en aquellos años, “arrasar” con las fuerzas armadas y policiales.
A tal punto lo consiguieron, que estos “presos de lesa” fueron condenados al “ostracismo”, son “parias” dentro de su propio terruño, rechazados incluso por sus propias fuerzas, a las que alguna vez con gran orgullo pertenecieron. No solo son privados de los más mínimos derechos que le asisten a cualquier ciudadano común por los togados, sino también son despojados del más ínfimo respeto y consideración que merecen, por parte de la gran mayoría de sus propios camaradas.
Siempre se dice que “nunca se abandona al camarada en el campo de batalla”, pero esa máxima que se repite, como mantra en el ámbito castrense, resultó, en esta oportunidad, una frase vacía, que ya nadie se anima a decir, justamente por la deshonrosa vergüenza que ello causaría.
Tan eficiente ha sido este accionar de las “orgas” de los derechos humanos, amparadas por la complicidad de una casta política que solo desea el poder para sus espurias ambiciones, que no solo consiguieron quebrar ese espíritu de camaradería, que siempre existió en las diferentes fuerzas, sino que hasta lograron que en sus altos mandos actuales se escuchen frases como “a no van a manejar el Ejercito esos viejos” o “no me rompan las bolas con esos viejos de mierda”.
Tristemente las fuerzas son hoy una MANADA DE LEONES CONDUCIDOS POR CIERVOS, si por lo menos fueran una manada de CIERVOS CONDUCIDAS POR LEONES….
Sobre el particular, nos estamos refiriendo a verdaderos leones, no al que se auto titula así, que tras tres años de un experimento de gobierno, demostró ser un adorable “Winine Pooh” ante esta situación.
Irremediablemente, toda esta coyuntura se trasmite a las familias de esos presos, pues son el único refugio que tienen los mismos, a quienes también les atraviesa, como dagas filosas, toda esta maldita soledad, angustia y desconsuelo, al que fueron confinados, sea que tengan a sus seres queridos en una penal o en prisión domiciliaria. AL RESPECTO ES MÁS QUE LOABLE, QUE SEAN LOS ÚNICOS QUE “RESISTAN” EN ESTAS DESOLADAS CONDICIONES, SIENDO EL ÚNICO “FARO” AL QUE SE AFERRAN LOS PRESOS PARA MANTENERSE INCOLUME ANTE ESTA ADVERSIDAD QUE SUFREN.
Una vez más diremos, para evitar los ya cansadores y hartantes quejas sobre este punto. NO NOS ESTAMOS REFIRIENDO A LOS POCOS QUE SI HACEN -Y MUCHO- POR SUS CAMARADAS PRESOS, LO QUE ES MAS QUE VALORADO; SINO A ESA GRAN MAYORIA QUE HA OPTADO POR EL SILENCIO Y EL DESENTENDIMIENTO DE LA CUESTION. A ESOS QUE PRIVILEGIAN SU “TRANQUILIDAD PERSONAL” POR SOBRE LA ADVERISDAD DE SUS PROPIOS CAMARADAS.
Hay gestos verdaderamente conmovedores de camaradas hacia sus compañeros, incluso sin ser de la misma promoción, pero penosamente, es una mínima expresión dentro del vasto ámbito militar y policial, cuando ello debería la ser la regla y no la excepción.
De anverso, a los altos mandos de las fuerzas, como se expuso, “les fastidia” esta cuestión de los retirados presos, pues siguen poniendo ridículas trabas a las concretas órdenes judiciales sobre la restitución de los haberes y el uso de la obra social de los dados de baja, como es concretamente el Ejército y la Fuerza Área. Por supuesto ni hablar de recocerles el honor de haber combatido exitosamente al terrorismo, ni siquiera mediante un pequeño recordatorio al momento de su muerte. Hasta se cuidan puntillosamente de homenajear a los héroes de Malvinas que tienen una causa “de lesa” sobre su lomo. Ni una misera muestra de empatía a esos hombres, que también son parte de la fuerza, aunque “no les guste”.
Más aún, este 5 de octubre se conmemora un nuevo aniversario del intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa, por parte de la organización terrorista Montoneros, ocurrida ese día pero en 1975. Al mismo asistirá el gobernador de la provincia, PERO PARECE QUE NADIE DEL GOBIERNO NACIONAL, el que homenajea a soldados israelíes caídos en el conflicto en Gaza, (lo que está muy bien pues merecen ese tributo por su combate al terrorismo) mientras OLVIDA A SUS PROPIOS SOLDADOS QUE CAYERON POR ESA EXACTAMENTE MISMA CIRCUNSTANCIA.
Asimismo, ¿los jefes miliares que asistan a ese acto recordarán a QUIENES ESTAN INJUSTAMENTE PRESOS POR HABER DEFENDIDO ESE CUARTEL, peticionado que los familiares de los caídos también sean indemnizaciones como víctimas por parte del Estado y reclamando la libertad de esos presos, o guardarán indignante silencio al respecto, limitándose a un protocolar acto y a los “políticamente correcto?”. Demostrarán que los soles que llevan sobre sus hombros son producto del honor de portarlos o que solo son el emblema de su obsecuencia al gobierno de turno?
A la par, los retirados harán “sentir públicamente” su empática a sus camaradas presos, pues ese criminal ataque fue lo que motivó, que las entonces autoridades democráticas de la época ordenaran a las Fuerzas Armadas combatir y aniquilar a las organizaciones terroristas.
A su vez, alguna autoridad dirá “algo” sobre el conspicuo miembro de la Suprema Corte, que está sospechado de ser uno de los que ayudó a escapar a esos terroristas que intentaron ese criminal ataque, luego de secuestrar a punta de pistola un avión de pasajeros para hacerlo aterrizar en una pista clandestina, preparada para ello, en el norte de la provincia de Santa Fe.
Todas reflexiones sembradas en la arena y preguntas gritadas a viento, pues los detenidos de lesa siguen vagando en el callejón de las almas perdidas.
EL HOMBRE Y LA NADA, SU CAMINO INEXORABLE HACIA UN TRISTE FINAL DE DOLOR Y DESASTRE. ARGENTINA HA SIDO DISUELTA.
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La sociedad contemporánea no padece una simple crisis de instituciones o de economía; Nos enfrentamos a una quiebra absoluta del alma humana. El hombre moderno deambula desorientado, despojado de su identidad y de su propósito trascendente. Es imperativo reaccionar. El ser humano debe ser reconstituido con urgencia, y ese proceso no admite medias tintas ni falsas novedades: exige un retorno decidido a las fuentes verdaderas, una vuelta incondicional a Dios ya los fundamentos inconmovibles de la enseñanza tradicional del Catolicismo inconmovible. Para nuestra Patria, este retorno implica reconectarse de manera inmediata con nuestra tradición hispana, fuente originaria de nuestra Fe, la cual fue el pilar fundacional sobre el que se erigió nuestra identidad y nuestra cultura.
Basta mirar a nuestro alrededor para constatar el desastre. Nos han conducido ciegamente hacia un nihilismo radicalizado, un vacío existencial donde nada tiene valor real y donde las certezas más elementales han sido pulverizadas. Este estado de postración es el fruto directo de habernos entregado a ideologías perversas, a un materialismo feroz ya un consumismo asfixiante. En la raíz de este proceso se encuentra la influencia asimilada del protestantismo anglo sionista, una matriz cultural y teológica ajena que, al entronizar el éxito material y el individualismo, ha sido el motor que nos llevó al actual estado de situación.
Aquí se revela una confrontación conceptual absoluta: mientras que el modelo de la Hispanidad concebía a la sociedad como una comunidad orgánica unida en el bien común y ordenada hacia la salvación eterna, la contraparte anglosajona impuso una visión mercantilista del mundo. En este esquema mercantil, el prójimo deja de ser un hermano en Cristo para convertirse en un mero competidor o en un recurso de consumo. Al desplazar al Creador del centro de la vida colectiva, esta infiltración ideológica sustituyó la adoración al Dios vivo por el culto al ego ya los bienes materiales.
En nuestra Patria, esta realidad golpea con una crueldad devastadora. Argentina ha sido disuelta en sus lazos espirituales y culturales más profundos; lo que alguna vez fue una comunidad organizada bajo el amparo de la fe y el sentido del destino común, hoy yace fragmentada. La disolución argentina se manifiesta en el sálvese quien pueda cotidiano, en la desconfianza mutua que destruye la vecindad y en el olvido de nuestra propia historia e identidad católica.
Nos hemos convertido en espectadores pasivos de nuestra propia involución: un retroceso deliberado y sistemático hacia la barbarie espiritual, donde el ser humano, creyendo marchar hacia un falso progreso, desanda el camino de la civilización para degradar su propia naturaleza. Permitimos así que agendas foráneas e ideologías del vacío dinamiten la familia, despojen a la juventud de toda esperanza de trascendencia y sumerjan a la nación en una amnesia moral sin precedentes.
Las consecuencias de esta apostasía práctica están a la vista de todos. El individualismo recalcitrante ha atomizado a nuestra sociedad, destruyendo los hilos invisibles pero firmes que nos unían. Ya no formamos un cuerpo social; nos hemos convertido en una masa de individuos aislados, recelosos y desconectados. Esta ruptura ha desencadenado una anomia absoluta: un desorden moral donde las normas divinas ya no existen, los valores se relativizan y el sentido del deber se extingue. Al proclamar una falsa libertad desvinculada de la Verdad, el hombre ha roto la comunidad, triturando los lazos sagrados de la familia, la vecindad y la patria que antes le daban cobijo y el amor por el próximo.
Frente a esta ruina, la solución no se encuentra en las recetas del mundo que provocaron el problema. La reconstitución del hombre exige apartarse con valentía del fango materialista y volver la mirada a la enseñanza tradicional de la Iglesia, ese faro de doctrina inmutable, liturgia reverente y moral severa pero liberada que sostuvo el espíritu de Occidente durante siglos. Esta formación tradicional no es una pieza de museo; es una fuente de agua viva, un ancla de certezas eternas frente a la tempestad de la modernidad.
Por todo esto, pesa sobre cada argentino una responsabilidad histórica e ineludible. El desastre de una nación disuelta no se revierte esperando salvadores externos ni soluciones puramente políticas; la reconstrucción comienza en el fuero íntimo y en el hogar de cada compatriota. Es hora de que cada argentino asuma el compromiso de frenar este retroceso, de volver a doblar las rodillas ante Dios y de custodiar con celo la educación tradicional de sus hijos. No podemos ser cómplices de la nada por omisión o cobardía. Reconstituir la comunidad requiere la valentía individual de decir basta al consumismo embrutecedor y volver a mirarnos como hermanos bajo la mirada del Creador.
Es tiempo de elegir: o continuar por la senda de la autodestrucción y el vacío que proponen las ideologías de turno, o emprender el camino del retorno. La restauración de la comunidad y la sanación de nuestra sociedad herida solo serán posibles cuando reconozcamos nuestra indigencia espiritual, volvamos a las fuentes divinas y reconstruyamos nuestra existencia sobre la roca firme de la Tradición católica. La llamada está hecha; la decisión de rescatar nuestra alma o dejar que se disuelva en la nada depende de nosotros.
No permitamos que Argentina desaparezca, seamos los artífices de un nuevo destino.
¡Argentinos a las cosas!
EL MUNDO NO ESPERA
Henry Louis Mencken
El mundo continúa girando, pero cada vez se parece menos al que conocimos. Las reglas que ordenaron las relaciones internacionales desde la II Guerra Mundial están siendo reemplazadas por la voluntad de los más poderosos, mientras las instituciones multilaterales contemplan cómo se desmorona su autoridad. Donald Trump ha convertido la diplomacia en una mezcla de amenazas, aranceles, negocios y demostraciones de fuerza, sin advertir – o sin importarle – que sus decisiones pueden escapar a su control.
La guerra con Irán y sus consecuencias sobre el petróleo y el comercio mundial exhiben la fragilidad de los equilibrios internacionales. Vladimir Putin continúa apostando al desgaste de Ucrania, mientras Xi Jinping observa cómo los errores de sus adversarios amplían el margen de maniobra de China. Europa, atrapada entre la amenaza rusa y las incertidumbres de su alianza con Washington, debe decidir si seguirá dependiendo de una protección que Estados Unidos utiliza cada vez más como instrumento de presión.
Pero el Viejo Continente enfrenta, además, otra amenaza: el creciente malestar de sus propias sociedades. En Francia, las protestas estudiantiles contra los recortes y el deterioro de la educación han derivado en enfrentamientos con la Policía; en Bélgica e Italia también se multiplican las movilizaciones. En España, la crisis habitacional y los alquileres prohibitivos han llevado a miles de personas a las calles. A ello se suman el encarecimiento de los combustibles y las huelgas contra los ajustes presupuestarios. No estamos ante una única rebelión coordinada, sino frente a distintas expresiones de una misma insatisfacción: ciudadanos que sienten que sus gobiernos les exigen sacrificios mientras no consiguen resolver problemas elementales. La paradoja es evidente: las democracias europeas, que durante décadas fueron presentadas como modelos de prosperidad y protección social, enfrentan dificultades crecientes para conciliar sus compromisos fiscales con las demandas de sus habitantes. Cuando la política no ofrece respuestas, los extremos suelen encontrar terreno fértil.
Las próximas elecciones agregan incertidumbre. En Brasil, Lula y Flávio Bolsonaro disputarán el balotaje del 25 de octubre, y su resultado influirá sobre el equilibrio regional. Para Javier Milei, la victoria de su aliado ideológico podría encerrar una paradoja: Brasil tiene un peso económico y diplomático muy superior al argentino y podría desplazar a nuestro Presidente del protagonismo latinoamericano que procura ejercer. El 3 de noviembre, las elecciones legislativas pondrán a prueba, a su vez, la autoridad de Trump.
Argentina no puede permanecer ajena. La energía, los alimentos y los minerales críticos nos ofrecen oportunidades extraordinarias, pero también estamos expuestos a las turbulencias de los mercados globales. Vaca Muerta constituye una ventaja estratégica; aprovecharla requiere infraestructura, inversiones y reglas previsibles, no solamente anuncios grandilocuentes. Milei insiste en presentar el equilibrio fiscal y la reducción de la inflación como los pilares de su gestión. Nadie sensato puede desconocer la importancia de esos objetivos después de décadas de emisión descontrolada, despilfarro y endeudamiento. Pero tampoco podemos confundirlos con la solución definitiva de nuestros problemas. La debilidad del consumo, las dificultades de la industria y la incertidumbre sobre la recuperación económica obligan a preguntarse cuánto tiempo puede sostenerse un programa si sus beneficios no llegan a amplios sectores de la sociedad.
No se trata de reivindicar el regreso al proteccionismo indiscriminado ni a los privilegios corporativos, sino de comprender que la competitividad no se decreta: se construye mediante crédito, infraestructura, impuestos razonables y seguridad jurídica. Tenemos recursos para convertirnos en un proveedor confiable de un mundo necesitado de energía y alimentos. Sin embargo, seguimos atrapados entre las urgencias fiscales, las disputas políticas y la incapacidad de acordar políticas de Estado que sobrevivan a los cambios de gobierno. Tampoco podemos desatender nuestras instituciones. La legitimidad electoral no equivale a una autorización ilimitada para gobernar. La independencia judicial, las atribuciones del Congreso y el respeto por la Constitución no son obstáculos que deba remover el Poder Ejecutivo: son garantías que protegen a los ciudadanos frente a los errores y abusos de quienes ejercen el poder.
El panorama internacional no invita al optimismo fácil. Sobran conflictos, escasean los liderazgos capaces de construir acuerdos y crece la desconfianza hacia los dirigentes. Las protestas europeas recuerdan que ni siquiera las sociedades más desarrolladas están inmunizadas contra el descontento cuando la política pierde contacto con las necesidades cotidianas. La Argentina tiene una oportunidad que sería imperdonable desperdiciar. Pero necesita algo más que afinidades ideológicas con quienes ocupan circunstancialmente las principales capitales: una política exterior que defienda sus intereses, una economía que estimule la producción y una República que inspire confianza.
El mundo no esperará a que resolvamos nuestras eternas disputas. Las potencias seguirán moviendo sus piezas, las guerras modificarán los mercados y las sociedades reclamarán respuestas. La pregunta es si tendremos la inteligencia necesaria para anticiparnos o si, una vez más, nos limitaremos a contemplar cómo otros deciden nuestro destino. Porque no basta con estar del lado correcto de la historia. También hay que saber qué hacer cuando la historia llama a nuestra puerta.
Enrique Guillermo Avogadro
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LA MAGNÍFICA GENEROSIDAD DE LA DEMOCRACIA QUE SUPIMOS CONSEGUIR.
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Nos hemos enterado de que se ha ejecutado recientemente, una digna y correcta aplicación de la igualdad ante la ley, al restituir al sacrificado ex cenador Eduardo Menem, un dinero que injustamente le había sido negado luego de sus invalorables servicios para con la Patria, a través de memorables debates y discursos en la cámara de cenadores, por lo menos una vez por mes durante su permanencia en el parlamento.
Por resolución de nuestra impecable corte suprema de justicia, que ha contado seguramente en sus profundos estudios del tema, con el asesoramiento invalorable del hijo del meritorio patriota, quien actualmente se desempeña como presidente de la cámara de diputados, se avaló la resolución de un señoría de turno, que había dispuesto con solemnidad y emoción, se le devuelvan 1.500 millones de $ como indemnización justa y reivindicatoria (prácticamente 1 millón de trumps) y una asignación ¡¡¡mensual!!! de 50 millones también de $, por los patrióticos servicios ya mencionados y que no habían sido suficientemente reconocidos
Todo esto es realmente emocionante y no creo que tenga antecedente en el mundo, salvo quizás en Burkina Faso, para felicidad del chiqui Tapia.
Indudablemente muchos jubilados que han trabajado toda su vida y actualmente solo perciben lo mínimo para poder alimentarse dignamente, pese a sus sufrimientos, apoyarán con entusiasmo la resolución de la muy particular ¿¿¿ justicia??? que el gran pueblo argentino salud ha logrado instalar.
Este antecedente meritorio, les permite abrigar la esperanza de que cualquier siglo de éstos, sus derechos serán también reconocidos.
Queda absolutamente invalidada la presunción, como alguien erróneamente podría pensar, de que estos generosos emolumentos son aplicados para sostener a parásitos y ex , creados y sostenidos con fe y entusiasmo por todos los argentinos en el marco de una democracia justa y soberana.
Son solo una expresión de justicia republicana, para sostener el funcionamiento armónico de este sistema de gobierno, que nos impulsa a la verdad y el bien común.
Entre miles de otros ejemplos similares destacables en vigencia; mencionemos el caso de un ex presidente por siete días; la arbitrariedad cometida contra los derechos de Kretina y su lúdico hijo Minimo, que inclusive soportan injustos juicios en su contra y las desventuras de Alverso, después de sus cuatro años de sacrificio en el poder.
Lo mas destacable de todo esto, es que esta política justa, soberana y reparadora, ha gozado particularmente a partir de 1983, del apoyo total y ejemplar de diferentes gobiernos de turno, caracterizados por diversas etiquetas de oportunidad y discursos de ocasión, dándonos así un ejemplo de unidad en las causas convocantes y vocación por la justicia.
Sería bueno que alguna vez se pudiera hacer una suma exacta de todo lo que se invierte en esta causa nacional. Es de esperar que alcancen los 0 disponibles para la cifra resultante.
Seguramente podrían llegar a igualar los recursos que se aplican en educación o defensa nacional y más aun aquellos necesarios para sostener a los minus válidos.
Esperemos que esta democracia eficiente y digna, se afiance en las próximas elecciones, en las cuales deberemos elegir para que ¿administren? los recursos de todos, al menos malo de todos los peores en oferta, a fin de que continúe la vigencia de esta democracia que hemos sabido conseguir y nos proyecta a un futuro digno y venturoso en el país de Alí Babá.
Cosas veredes Sancho…
Por lo menos, así, lo veo yo.
Francisco Cervo
NOTA DEL AUTOR: Hago la aclaración de que cuando menciono a los senadores lo hago con c, pues entiendo cuál es su mérito principal. Además, pongo en minúscula algunos títulos y designaciones por el relieve que merecen.
“CUANDO 23.000 PERSONAS SE DETIENEN A LEER”
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Hace unos días escribí una carta cuyo título contenía una convicción sencilla: “Señor presidente: la palabra también gobierna”. No imaginé que aquella reflexión comenzaría a caminar por sí sola. Mientras escribo estas líneas, más de 23.000 personas la han leído, y el número continúa creciendo.
Podría detenerme en la cifra. No quiero hacerlo.
Los números impresionan; las razones importan mucho más.
Porque veintitrés mil lectores no son veintitrés mil números. Son personas. Hombres y mujeres que, durante algunos minutos, interrumpieron la velocidad de una pantalla para encontrarse con una pregunta incómoda: ¿qué sucede con una sociedad cuando el insulto comienza a parecernos normal?
Mi carta nació a partir de expresiones del presidente Javier Milei dirigidas a la periodista Maru Duffard. Rechacé esos agravios entonces y los sigo rechazando ahora. Pero desde el comienzo procuré que aquella reflexión no fuera partidaria.
No escribí contra un hombre.
Escribí a favor de una forma de convivir.
Porque mañana el nombre del presidente será otro. Cambiarán los gobiernos, las mayorías, las consignas y quizá también nuestras propias preferencias. Pero debería permanecer una frontera que ninguna victoria electoral autoriza a cruzar: la dignidad del otro.
Eso fue lo que quise decir cuando escribí que la banda presidencial obliga a cuidar la dignidad de los demás.
Y eso es también lo que sigo creyendo.
A una periodista se la puede contradecir.
A un adversario se lo puede enfrentar.
Una idea puede ser combatida con enorme firmeza.
Pero ninguna discrepancia necesita de la humillación para ser contundente.
Quizá por eso aquella carta encontró tantos lectores.
Tal vez debajo del ruido cotidiano exista una Argentina silenciosa que todavía desea escuchar una discusión donde dos personas puedan pensar distinto sin convertirse en enemigos.
Y aquí aparece para mí lo verdaderamente esperanzador de esos más de 23.000 lectores.
En tiempos en que suele afirmarse que nadie lee textos largos, miles se detuvieron a hacerlo.
En tiempos en que muchas publicaciones buscan el impacto mediante la provocación, una reflexión sobre educación y dignidad también encontró su camino.
En tiempos en que el algoritmo parece premiar el grito, descubrimos que la serenidad todavía puede ser escuchada.
Antonio Machado dejó escrito: “¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla”.
Cuánta falta nos hace volver a esa búsqueda.
No mi verdad contra la tuya.
No mi Argentina contra la tuya.
No mi pensamiento anulando el tuyo.
Buscar juntos algo que sea superior a nuestras pequeñas victorias: una sociedad donde nadie necesite degradar al otro para demostrar que tiene razón.
Pero hubo una frase de aquella carta que, entre todas, siento especialmente cercana:
“Nuestros hijos oyen. Nuestros nietos aprenden.”
Quizá allí estaba el verdadero corazón del texto.
Porque llegará un día en que quienes hoy ejercemos responsabilidades públicas, profesionales, periodísticas o simplemente ciudadanas ya no estaremos.
Ellos sí estarán.
Y habrán aprendido de nosotros mucho más que aquello que intentamos enseñarles.
Habrán aprendido también cómo discutíamos, cómo tratábamos al que pensaba distinto, qué palabras celebrábamos y cuáles tuvimos el coraje de rechazar.
Por eso estos más de 23.000 lectores no me producen vanidad.
Me producen responsabilidad.
Cada persona que lee transforma la escritura en un compromiso mayor.
Y me confirma algo que quizás necesitábamos recordar:
todavía vale la pena escribir sin odio. Todavía vale la pena disentir sin destruir. Todavía vale la pena defender la dignidad sin preguntar primero a qué partido pertenece quien la necesita.
La palabra también gobierna.
Pero ahora agregaría algo.
La palabra también educa. La palabra también hiere. La palabra también reconcilia. Y, algunas veces, una palabra dicha con respeto puede comenzar a cambiar aquello que el grito jamás consiguió modificar.
Más de 23.000 personas ya pasaron por aquella carta.
El número sigue creciendo.
Ojalá no crezca solamente una publicación.
Ojalá crezca con ella nuestra voluntad de volver a hablarnos como argentinos.
Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón
San Miguel de Tucumán
Argentina, Inglaterra… despues de tiempo
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Las relaciones entre Argentina y el Reino Unido desde la guerra de Malvinas de 1982 son una mezcla de distancia política, cooperación económica y una disputa de soberanía que continúa completamente vigente. En 2026, la relación es bastante más pragmática que durante los años inmediatamente posteriores a la guerra, pero Malvinas sigue siendo el principal obstáculo.
Después de la guerra: de la ruptura a la normalización
Tras la derrota argentina en 1982, las relaciones diplomáticas quedaron interrumpidas. La situación comenzó a cambiar en 1989-1990, cuando ambos países alcanzaron los acuerdos de Madrid que permitieron restablecer relaciones diplomáticas y cooperar en cuestiones prácticas del Atlántico Sur, sin que ninguno de los dos países abandonara su posición sobre la soberanía.
Es decir, Argentina nunca renunció al reclamo, y el Reino Unido tampoco aceptó negociar la soberanía.
La Cancillería argentina sostiene actualmente que las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur forman parte del territorio argentino y reclama nuevamente negociaciones de soberanía.
Una relación que no es de enemigos
Lo interesante es que Buenos Aires y Londres pueden mantener relaciones diplomáticas normales mientras continúan enfrentados por Malvinas.
Existe comercio, contactos diplomáticos, cooperación científica y vínculos entre empresas y ciudadanos de ambos países. La relación tampoco tiene las características de una confrontación militar.
El problema aparece cuando se toca el tema territorial.
Para Argentina, Malvinas es una cuestión de soberanía nacional pendiente. Para el Reino Unido, las islas son un territorio británico y Londres sostiene que sus habitantes tienen derecho a determinar su futuro.
La posición argentina, en cambio, se apoya en las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de una disputa de soberanía y han llamado a Argentina y Reino Unido a negociar una solución. En junio de 2026, el Comité Especial de Descolonización de la ONU volvió a pedir la reanudación de negociaciones.
¿Qué cambió con Javier Milei?
Milei introdujo una característica particular en la política exterior argentina: una relación muy cercana con Estados Unidos y una fuerte aproximación al mundo occidental, incluido el Reino Unido.
Sin embargo, eso no significó abandonar Malvinas.
Por el contrario, Milei y el canciller Pablo Quirno han continuado afirmando públicamente el reclamo argentino. En abril de 2026, por ejemplo, Milei volvió a sostener que las Malvinas son argentinas en medio de una nueva discusión diplomática con Londres.
En junio, Quirno volvió a defender oficialmente la posición argentina y describió la ocupación británica de 1833 como un acto de fuerza.
Esto muestra algo importante: Milei puede ser políticamente muy cercano al Reino Unido y, al mismo tiempo, mantener el reclamo argentino sobre las islas.
El verdadero punto de conflicto
El problema fundamental no es comercial ni económico. Es la soberanía.
Argentina quiere sentarse con Londres a discutir quién debe ejercer la soberanía sobre las islas.
El Reino Unido, en cambio, no acepta actualmente iniciar negociaciones de soberanía. Para Londres, la cuestión está esencialmente resuelta y la voluntad de los habitantes de las islas constituye un elemento central.
Por eso existe una especie de paradoja.
Argentina y Reino Unido pueden mejorar sus relaciones económicas y diplomáticas sin resolver Malvinas.
Pero difícilmente puedan llegar a una relación política completamente normal mientras continúe la disputa territorial.
¿Puede cambiar algún día?
Sí, pero probablemente no en el corto plazo.
Una solución negociada requeriría cambios políticos importantes en ambos países y, sobre todo, un marco aceptable para los habitantes de las islas.
Argentina, además, tiene una política de Estado respecto de Malvinas incorporada incluso a su Constitución desde 1994: recuperar el ejercicio de soberanía sobre los territorios reclamados constituye un objetivo permanente.
Por eso, Malvinas probablemente seguirá siendo una cuestión argentina durante generaciones.
La gran diferencia respecto de 1982 es que hoy Argentina y Reino Unido no están en guerra. Pueden discrepar profundamente sobre Malvinas y, al mismo tiempo, mantener relaciones diplomáticas, comerciales y personales.
En definitiva, la relación actual podría describirse como “cooperación sin reconciliación completa”.
La guerra terminó hace más de cuatro décadas, pero la disputa no terminó.
Y mientras Argentina siga reclamando soberanía y el Reino Unido siga rechazando negociar ese punto, Malvinas continuará siendo la herida abierta de la relación entre Buenos Aires y Londres.