El arribo de la “Chichester” y el escenario político (1829)
La recepción y la firme decisión de no desembarcar
El eco de la renuncia y el destino de la gloria
Por Jorge Eduardo Acosta
El amargo retorno de José de San Martín en la “Countess of Chichester” en 1829 y el triste desamparo impuesto a sus Granaderos en 1826 operan en nuestra historia como el síntoma temprano de una tragedia recurrente: la dolorosa asimetría entre el desinterés de los héroes fundacionales y las mezquindades de las facciones políticas en pugna. Las cartas del Libertador, preñadas de una lucidez sombría, no hacían más que constatar que sus antiguos soldados -aquellos que derramaron su sangre en un continente entero – habían sido aislados del tejido social y diluidos por el desprecio burocrático de un centralismo ciego a la gloria. En ese espejo de ingratitud debió mirarse San Martín al negarse a desembarcar. Es allí donde cobra una dimensión monumental el proceder del Almirante Guillermo Brown: ejerciendo el gobierno interino en medio de la borrasca civil, el marino de Irlanda comprendió de inmediato la estatura ética de la negativa sanmartiniana. Aunque Brown representaba a las autoridades de Buenos Aires y necesitaba la espada del prócer para pacificar la provincia, optó por respetar su neutralidad, tendiendo puentes de correspondencia que resguardaron la dignidad del Padre de la Patria por encima del lodo de la guerra fratricida.
La repercusión histórica de este cruce de voluntades es elocuente. Al blindar su sable contra las luchas intestinas, San Martín salvó su legado moral para la posteridad; mientras que Brown, quien poco después también renunciaría hastiado de los excesos políticos, legitimó con su caballerosidad el principio superior de que las armas de la patria solo pertenecen a la libertad de los pueblos, jamás a la tiranía del odio doméstico.
El miércoles por la mañana, la parte baja de un glaciar en el Himalaya se derrumbó y se precipitó al fondo del valle, posiblemente a causa de un terremoto. Una avalancha de hielo y rocas arrasó el río Lhende Khola, que discurre a lo largo de la frontera montañosa entre Nepal y el Tíbet.
El alud de lodo impactó en el puerto de Gyirong, en el Tíbet, y afectó a Nepal, provocando inundaciones repentinas de gran velocidad que destruyeron carreteras enteras, proyectos de energía e inundaron pueblos.
¿CUÁNTOS MUERTOS Y DESAPARECIDOS HAY?
Las autoridades han recuperado 157 cuerpos hasta el momento, pero se espera que la cifra de muertos aumente considerablemente. Se desconoce el número total de desaparecidos.
Entre los desaparecidos se encuentran más de 400 visitantes extranjeros, incluyendo 133 indios en peregrinación, 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos y 24 canadienses. Nueve surcoreanos que trabajaban en una central hidroeléctrica están desaparecidos, y también se reportó la desaparición de ciudadanos de Malasia y Sudáfrica.
Cerca de 5000 personas fueron evacuadas en el estado indio de Bihar tras la emisión de alertas por inundaciones.
¿CUÁL ES LA SITUACIÓN ACTUAL?
Policía y personal militar están llevando a cabo labores de rescate, aunque las autoridades han indicado que los helicópteros de rescate no podrán aterrizar en algunas de las zonas afectadas hasta que bajen las aguas. Gran parte de la zona se encuentra sin electricidad y la acumulación de sedimentos dificulta las labores de rescate.
Las personas que viven en zonas bajas han sido trasladadas a lugares seguros, y se ha recomendado a quienes viven a lo largo del río que permanezcan alerta.
Las Naciones Unidas han declarado que están movilizando suministros y personal para apoyar a las comunidades afectadas. India ha comunicado que está coordinando estrechamente con Katmandú las labores de rescate y socorro, y Corea del Sur está enviando un equipo de respuesta rápida.
La comparación entre Marco Rubio y Barack Obama respecto de Irán es especialmente interesante porque representan dos filosofías muy diferentes de política exterior. Y hay una ironía: Obama apostó fundamentalmente por la diplomacia nuclear, mientras Rubio ha respaldado una estrategia mucho más coercitiva dentro de la administración Trump.
La comparación también debe hacerse con cuidado: Obama no está gobernando durante la guerra de 2026, mientras que Rubio es actualmente secretario de Estado y, por lo tanto, forma parte directamente de las decisiones del gobierno de Donald Trump.
Obama: negociar antes que combatir
Durante la presidencia de Obama, Irán fue considerado uno de los principales desafíos estratégicos de Estados Unidos. Obama no confiaba en el régimen iraní y reconocía su apoyo a grupos armados regionales y su historial de enfrentamiento con Estados Unidos. Pero consideraba que el problema nuclear podía ser tratado mediante diplomacia.
El resultado fue el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), negociado por Estados Unidos, Irán, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia, China y la Unión Europea.
Obama defendió el acuerdo argumentando que imponía límites importantes al programa nuclear iraní y permitía inspecciones internacionales.
Su filosofía podría resumirse así:
“Si podemos impedir que Irán obtenga un arma nuclear mediante negociaciones verificables, debemos hacerlo antes de recurrir a una guerra.”
Pero Obama nunca descartó completamente la fuerza militar. En 2015 dejó claro que Estados Unidos mantendría la opción militar si la diplomacia fracasaba y consideraba que Irán estaba cerca de obtener un arma nuclear.
Rubio: presión máxima
Rubio representa una visión mucho más dura.
Como senador republicano fue durante años un crítico del acuerdo nuclear de Obama. Consideraba que el JCPOA no resolvía suficientemente el problema de los misiles iraníes, el apoyo de Teherán a grupos armados y la influencia regional de Irán.
En 2026, como secretario de Estado, Rubio está directamente involucrado en la estrategia estadounidense hacia Irán.
Durante la guerra, Rubio ha sostenido que Irán debe pagar un precio elevado por sus acciones. En julio afirmó que Teherán estaba buscando negociar, pero que todavía no estaba dispuesto a aceptar un acuerdo que Washington considerara suficiente.
La filosofía de Rubio puede resumirse así:
“La diplomacia solamente funciona cuando Irán sabe que el costo de rechazar un acuerdo es demasiado alto.”
La gran diferencia
La diferencia entre ambos no es que Obama fuera “blando” y Rubio “fuerte”.
Obama también utilizó la fuerza militar durante su presidencia. Y Rubio también participa actualmente en esfuerzos diplomáticos.
La verdadera diferencia está en cuándo utilizar la presión militar y cuándo utilizar la diplomacia.
Tema
Barack Obama
Marco Rubio
Estrategia principal
Diplomacia
Presión y coerción
Acuerdo nuclear
Lo apoyó
Lo criticó
Inspecciones internacionales
Fundamentales
Consideradas insuficientes bajo el JCPOA
Fuerza militar
Último recurso
Instrumento importante de presión
Irán
Rival que podía ser negociado
Amenaza que debe ser contenida
Multilateralismo
Muy importante
Menos central
Objetivo
Limitar el programa nuclear
Presionar a Irán para aceptar condiciones más amplias
¿Quién tenía razón sobre el acuerdo nuclear?
Esta es la parte más difícil.
Obama argumentaba que el acuerdo era mejor que ninguna alternativa porque restringía y vigilaba el programa nuclear iraní. En 2015 sostuvo que sin un acuerdo Estados Unidos tendría menos herramientas para detectar actividades clandestinas y mayor riesgo de una guerra.
Los críticos, entre ellos Rubio, respondían que el acuerdo tenía limitaciones importantes y que algunas restricciones eran temporales. También argumentaban que el pacto no resolvía suficientemente el comportamiento regional de Irán.
En 2018, Donald Trump retiró a Estados Unidos del JCPOA.
Y aquí aparece una cuestión histórica extremadamente importante para evaluar la situación actual.
Un análisis de 2026 sobre el actual conflicto sostiene que la retirada estadounidense del acuerdo en 2018 contribuyó al deterioro de la confianza y al posterior camino hacia la crisis actual. El exsecretario de Energía Ernest Moniz, uno de los negociadores del acuerdo de Obama, sostiene que aquella retirada fue un factor importante en la evolución hacia la guerra de 2026.
Eso no significa que Obama hubiera “resuelto” definitivamente el problema iraní. El acuerdo tenía límites y no solucionaba todos los conflictos entre Washington y Teherán.
La guerra de 2026 cambia completamente la comparación
La situación actual es mucho más grave.
La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, después de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Para agosto, el conflicto continúa y las negociaciones siguen estancadas. Reuters informó recientemente que Irán amenaza con adoptar una posición militar todavía más ofensiva si fracasa la diplomacia, mientras Estados Unidos mantiene la presión sobre Teherán.
Esto representa precisamente el escenario que Obama intentaba evitar cuando defendía la diplomacia nuclear.
Pero también representa el escenario que los críticos de Obama advertían que podía producirse si la presión sobre Irán no era suficiente.
¿Quién fue más inteligente?
En términos de diplomacia preventiva, Obama tiene un argumento muy fuerte.
Consiguió reunir a las principales potencias internacionales y establecer restricciones verificables sobre el programa nuclear iraní. Eso fue un logro diplomático considerable.
En términos de presión estratégica, Rubio tiene argumentos igualmente importantes.
Los defensores de su estrategia sostienen que décadas de negociaciones no consiguieron transformar fundamentalmente el comportamiento de Irán y que Teherán solamente negocia seriamente cuando enfrenta una amenaza creíble.
Pero existe un enorme problema para la estrategia de Rubio y Trump: una guerra que se prolonga durante meses puede producir precisamente el resultado contrario al buscado.
La guerra puede destruir instalaciones militares iraníes, pero también puede fortalecer a los sectores más radicales, aumentar el nacionalismo iraní, provocar ataques contra bases estadounidenses y generar enormes costos económicos.
Además, el conflicto ha afectado al estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Mi conclusión
Si la pregunta es “¿quién tenía una mejor estrategia para evitar una guerra con Irán?”, probablemente Obama.
Su estrategia consistía en limitar el programa nuclear, permitir inspecciones y mantener abiertas las negociaciones mientras se conservaba la posibilidad de utilizar la fuerza si Irán violaba el acuerdo.
Si la pregunta es “¿quién tiene una posición más dura contra Irán?”, claramente Rubio.
Pero la cuestión fundamental es si la dureza produce una paz más segura.
La experiencia de 2026 todavía no permite dar una respuesta definitiva. La guerra continúa y las negociaciones están estancadas. El conflicto ya ha demostrado que derrotar militarmente parte de las capacidades de un país no necesariamente significa conseguir una solución política duradera.
En ese sentido, Obama y Rubio representan dos caminos distintos:
Obama:“Negociemos mientras todavía podemos evitar la guerra.”
Rubio:“Aumentemos la presión hasta que Irán acepte un acuerdo.”
El gran interrogante de la historia será cuál de esas dos filosofías habría producido un Irán más estable y un Medio Oriente más seguro. Y, paradójicamente, la guerra de 2026 podría terminar demostrando que ninguna estrategia funciona por sí sola: la fuerza puede ser necesaria para contener una amenaza, pero finalmente la diplomacia es necesaria para terminar una guerra.
Estados Unidos no puede permitirse derrotar a Irán
Hay una diferencia
Si tienes 30.000 dólares en tu cuenta, teóricamente podrías comprar una moto acuática de 29.000 dólares
No lo harías porque te quedarías sin ahorros
Estas son las realidades sobre el terreno
I. Irán es sorprendentemente resistente desde dentro
La estabilidad de Irán sigue siendo altísima
Los iraníes pueden odiar a su régimen, pero NO VENDERÁN A SU PUEBLO POR LOS ESTADOUNIDENSES, LOS ISRAELÍES NI LOS ÁRABES
Esto unificó a la nación y fortaleció la resistencia, especialmente tras el asesinato del antiguo ayatolá
II. La economía de la guerra ha cambiado significativamente.
La economía de la guerra ha experimentado un giro radical.
Irán es capaz de causar daños con armamento de bajo costo, como drones y misiles balísticos ocasionales, mientras que Estados Unidos simplemente no puede afrontar financieramente el ataque.
Irán puede destruir 1.000 millones de dólares en propiedades estadounidenses con tan solo 8-15 millones de dólares en activos, pero Estados Unidos necesita entre 400 y 600 millones de dólares en activos para destruir 1.000 millones de dólares en propiedades iraníes.
III. La doctrina de la desigualdad
En pocas palabras, la victoria se define de manera diferente.
Para Irán, la continuidad de su régimen ya es una victoria. Su capacidad para resistir a Estados Unidos también lo es.
Para Estados Unidos, deben obligar a Irán a rendirse o aceptar sus condiciones. Deben derrocar al régimen.
La potencia más fuerte debe ganar con mucha más contundencia y dificultad que la potencia más débil.
¿Puede Estados Unidos derrotar a Irán?
Sí.
Necesitaría concentrar muchos recursos, aumentar su producción y desplegar entre 300.000 y 400.000 soldados sobre el terreno durante 2 o 3 años. Quizás así Estados Unidos logre finalmente derrocar al régimen, con un costo de entre 600.000 y 1 billón de dólares.
Las reservas se agotarían.
Las tropas perderían vidas (al menos 5.000).
Esto debilitaría considerablemente a Estados Unidos frente a China o Rusia, y sin duda lo debilitaría aún más frente a ambos países juntos.
El abogado George Conway proyecta que Donald Trump quedará arruinado una vez que se determinen las millonarias sanciones que le impondrá el juez Arthur Engoron por presuntamente haber cometido fraude.
George Conway
George Conway, abogado conservador quien estuvo casado con Kellyanne Conway, exasesora de Donald Trump, sostiene que el multimillonario de 77 años está a punto de quedarse arruinado debido a las sanciones financieras que le impondrá un juez de New York.
Durante una entrevista el experto en derecho afirmó que el expresidente de la nación no tiene manera de eludir a la justicia y aunque no terminará en prisión su fortuna se habrá esfumado en cuanto se determinen su sentencia de indemnización por daños y perjuicios tras haber inflado el monto de su fortuna con el objetivo de obtener líneas de crédito para sus empresas.
“Está cometiendo errores. Está balbuceando incoherentemente incluso más de lo habitual. Esto es sorprendente.
Él era el magnate del aprendiz en New York durante 50 años y ahora se está derrumbando”, indicó.
Aunque presuntamente el juez Arthur Engoron ya dictaminó que Donald Trump y sus hijos Donald Trump Jr. y Eric Trump cometieron fraude, su proceso legal en curso está programado únicamente para determinar los daños y perjuicios ocasionados para de esta manera establecer las sanciones respectivas.
Extraoficialmente, los fiscales exigen multas de $250 millones de dólares, así como la prohibición para que clan Trump no vuelva a realizar negocios en New York, pues carecerá de licencias comerciales para efectuar cualquier tipo de trato financiero.
En este sentido, Conway no duda en señalar que el republicano, quien busca volver a ser presidente de la nación, también se verá obligado a vender de varios bienes emblemáticos del poder que todavía tiene.
“Eso lo deja fuera del negocio, lo que significa que tendrá que liquidarlo todo, incluidos lugares como Mar-a-Lago, que son propiedad de LLC de New York. Después surge la pregunta de cuánto de las ganancias de esas ventas, cuando tenga que cerrar, irá al estado de New York, de eso se trata esto. Es un golpe mortal para los negocios de Trump”, enfatizó.
Como pocas veces, Trump se ha enfurecido ante un par de multas impuestas por el magistrado Engoron debido a que presuntamente violó una orden de silencio limitada.
De cualquier manera, el actual favorito en las encuestas rumbo a la nominación a la candidatura republicana insiste en ser inocente y víctima de una conspiración para sacarlo de la boleta electoral.
En 150 años, la Argentina produjo 32.234 leyes y decretos con jerarquía legal No todas las normas emanaron del Congreso de la nacion del Congreso de la Nación, el poder el Estado que representa a la voluntad popular. Muchas de esas leyes y decretos -que hoy siguen vigentes porque nunca fueron derogadas expresamente- surgieron de la pluma de dictadores y genocidas, que bautizaron como “leyes” a acciones antijurídicas tales como fusilamientos y prohibiciones ilegítimas.
El Digesto Jurídico Argentino, se propone reducir ese abominable bodoque de normas a tan sólo 3134, menos del diez por ciento del total. Todas las demás reglas jurídicas de esa jerarquía quedarán derogadas, cuando el Digesto sea convertido en ley.
Al trabajo de búsqueda, análisis, clasificación y calificación de las leyes y decretos se abocaron más de doscientos profesionales, guiados por una comisión de destacados juristas.
Leyes insólitas
En 1854, la ley 5 del Congreso de la Nación facultó al Poder Ejecutivo a “hacer la guerra o la paz con el gobierno de Buenos Aires”, cuando todavía la provincia se resistía a incorporarse a Confederación Argentina. La ley, que nunca fue derogada, se sancionó desde Paraná, que en ese entonces era la capital provisoria del Estado. La norma tuvo sentido hasta 1861, cuando Buenos Aires se incorporó definitivamente a la Nación, después de la batalla de Pavón.
La Ley 88 de 1864 autorizó al Poder Ejecutivo a “movilizar las Guardias Nacionales de las Provincias cuyo territorio estuviese amenazado por los indios”, según publicó el Boletín Oficial. A pesar de que Julio A. Roca impulsó la paradójica “Conquista del Desierto” pocos años después, lo que significó la masacre de la mayor parte de la población originaria del territorio, el Poder Ejecutivo aún conserva esa atribución.
La ley 94 de ese mismo año buscó penalizar la aplicación de azotes. La norma, que nunca fue incorporada al Código Penal, sanciona con inhabilitación para ejercer cualquier empleo nacional durante diez años a “todo el que ejerciendo autoridad civil o militar hiciese azotar a algún individuo de cualquier clase o condición”.
En 1870 se intentó regular un rubro del mercado que no resulta estratégico, pero que quizá en aquel entonces podría resultar necesario: la ley 432 declara “libres de derechos de importación a las planchas destinadas para la numeración de las puertas y de las calles de las ciudades de la República”.
Ilegítimas
En 1945, con el gobierno de Edelmiro Farrell, se estableció que “los ciudadanos argentinos que hayan prestado o que actualmente presten servicio en las fuerzas armadas en lucha con las potencias del Eje, por un tiempo mayor a un año, han cumplido con la obligación del servicio militar”. La ley 7365 podría resultar un tanto polémica hoy en día, pero después de casi setenta años, nadie se molestó en derogarla.
En 1955 y 1959 se dieron dos de las normas más ilegítimas de la historia institucional argentina. La primera, mediante el tristemente célebre decreto 3855, ordenó la “disolución de los partidos Peronista masculino y femenino en todo el territorio”.
La segunda, en 1959, prohibió de la misma forma “las actividades del Partido Comunista”. Ambos decretos se dieron en el gobierno de facto de Pedro Aramburu, que guarda varias de estas acciones en su haber.
Pena de muerte
Con el decreto ley 10364, el dictador impuso la “pena de muerte” a los participantes del levantamiento militar de Juan José Valle, en junio de 1956. La norma, única en su especie, lleva también la firma de Isaac Francisco Rojas, y es el único decreto que dispone la pena de muerte en toda la historia institucional argentina.
Ordenaba el fusilamiento de Cortinez, Ibageta, Cogorno, Cano, Caro, Noriega y Videla, entre otros soldados que se rebelaron al régimen dictatorial de Aramburu. El hecho se consumó el 12 de junio, en la Penitenciaría de Las Heras.
En 1968, Onganía le concedió al jefe de la policía de la Capital Federal, la facultad de dictaminar y establecer contravenciones, así como la de aplicar las sanciones. De esa forma, con una norma que lleva el número 17889 se autorizó a la autoridad policial a establecer sanciones y a aplicarlas, pasando por encima del Poder Legislativo –en ese entonces el Concejo Deliberante- y el Judicial.
En 1971, ya con Alejandro Agustín Lanusse en el poder, la “ley” 19216 dispuso una curiosa “amnistía general por delitos cometidos mediante la falsa inscripción, como propios, a hijos ajenos”. La norma se adelanta en tan sólo cinco años a lo que sería un plan sistemático de apropiación ilegal de bebés durante la última dictadura cívico militar, muchos de los cuales aún no conocen su verdadera identidad.
No plantar
La ley de facto 21671 fue obra del dictador Jorge Rafael Videla, que mucho de derecho no sabía. Establecía la prohibición de la siembra, plantación, cultivo y cosecha de la adormidera, cáñamo y coca; y de la tenencia y tráfico de cannabis, sus aceites, resinas y semillas. El detalle es que no dispone ninguna pena para quien incurra en esas conductas, sólo las declara “prohibidas”. En el documento final que la comisión encargada del Digesto Jurídico Argentino le entregó al Poder Ejecutivo, los juristas se refieren a esta norma preguntando irónicamente: ¿Y entonces? ¿Qué le pasa a quien viola esa prohibición?”
Hoy se cumplen cinco años del terrible ataque en Abbey Gate, en el aeropuerto de Kabul, una tragedia que cobró la vida de 13 héroes estadounidenses y más de 160 civiles afganos.
Nos solidarizamos con las familias de los caídos, cuyos seres queridos dieron su vida al servicio de nuestra gran nación. Nuestras oraciones siempre estarán con ellos y con los 45 militares estadounidenses que resultaron heridos durante este terrible ataque terrorista.
La desastrosa retirada de Afganistán por parte del gobierno de Biden sigue siendo una mancha oscura en la historia de nuestra nación. El gobierno de Trump mantiene su compromiso de honrar la memoria de quienes perdieron la vida en Abbey Gate —y durante los 20 años de presencia estadounidense en Afganistán— y de brindar al pueblo estadounidense las respuestas que merece.
Esto se agrava por la forma en que este presidente perpetúa su propia ignorancia.
El extracto del libro de Michael Wolff, publicado ayer en la revista New York Magazine, merece la pena leerse, aunque solo sea porque comienza confirmando la sospecha que muchos han tenido desde el principio sobre Donald Trump. No esperaba ganar la presidencia, ni siquiera la deseaba.
Pero me gustaría centrarme en otros detalles, ya que también confirman lo que ya sabíamos sobre este presidente.
Pocas personas que conocían a Trump se hacían ilusiones sobre él. Ese era su atractivo: era como era. Un brillo en los ojos, una maldad en el alma. Todos en su círculo social de hombres ricos conocían su profunda ignorancia. Al principio de la campaña, enviaron a Sam Nunberg para que le explicara la Constitución al candidato. “Llegué hasta la Cuarta Enmienda”, recordó Nunberg, “antes de que se llevara el dedo al labio y pusiera los ojos en blanco”.
De llamada en llamada —y su día, salvo las reuniones organizadas, consistía casi exclusivamente en llamadas— era imposible no entenderlo. No sabía conversar, no en el sentido de compartir información ni de mantener un diálogo equilibrado. Ni escuchaba atentamente lo que le decían ni reflexionaba sobre lo que respondía. Exigía atención y luego te consideraba débil por humillarte…
Este era, sin duda, el punto central de la presidencia de Trump, que influía en cada aspecto de su política y liderazgo: no procesaba la información de forma convencional. No leía. Ni siquiera hojeaba. Algunos creían que, en la práctica, era poco más que semianalfabeto. Confiaba más en su propia experiencia —por insignificante o irrelevante que fuera— que en la de nadie. A menudo se mostraba seguro de sí mismo, pero también paralizado con frecuencia; más que un genio, era una figura llena de inseguridades peligrosas y titubeantes, cuya respuesta instintiva era arremeter contra los demás y comportarse como si su instinto, por confuso que fuera, le dictara con claridad y contundencia lo que debía hacer.
Se ha escrito mucho sobre la incapacidad de Donald Trump para ser presidente. Gran parte de ello se ha centrado en debatir si padece una enfermedad mental. Pero la imagen que pintan estas descripciones es igualmente preocupante. Me recuerda a lo que Tony Schwartz, escritor fantasma de El arte de la negociación, le dijo a Jane Mayer hace un año y medio.
«Se ha escrito sobre Trump de mil maneras, pero este aspecto fundamental de su personalidad no parece comprenderse del todo», me dijo Schwartz. “Está implícito en muchos escritos, pero nunca se menciona explícitamente —o al menos, yo no lo he visto—. Y es que es imposible mantenerlo concentrado en ningún tema, salvo en su propia autoexaltación, durante más de unos minutos, e incluso entonces…”, dijo Schwartz, dejando la frase inconclusa y sacudiendo la cabeza con asombro. Considera alarmante la incapacidad de Trump para concentrarse en un candidato presidencial. “Si tuviera que recibir información sobre una crisis en la Sala de Crisis, es imposible imaginar que prestara atención durante un periodo prolongado”, afirmó.
También hemos oído hablar de esto en relación con las sesiones informativas de inteligencia de Trump.
Las conversaciones con algunos funcionarios que han informado a Trump y con otros que conocen su forma de asimilar la información lo describen como un presidente con poca capacidad de atención.
Prefiere los memorandos de una sola página y los recursos visuales como mapas, tablas, gráficos y fotografías.
Según una fuente que relató conversaciones mantenidas con funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional, estos han incluido estratégicamente el nombre de Trump en “tantos párrafos como sea posible, porque sigue leyendo si se le menciona”.
Tenemos un presidente profundamente ignorante. Este es un problema que podría solucionarse. Sin embargo, se agrava por su impulsividad y narcisismo, que perpetúan su propia ignorancia. Ignora o descarta la información que podría cuestionar su forma de pensar, guiándose por su instinto. Sobre todo, es demasiado impaciente para asimilar cualquier cosa que no sirva para alimentar su ego.
Parece evidente que todos los que tratan con Trump habitualmente son conscientes de estos patrones. En lugar de alertar, permiten que esto continúe al ser complacientes con él. Es similar a quienes permiten la adicción a las drogas o al alcohol, salvo por la cantidad de personas que pagarán las consecuencias.
Vladimir Putin dejó claro a sus súbditos que no detendrá la guerra en Ucrania. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirma que los rusos “recurrirán a cualquier cosa”.
Según Zelenski, esta “contención” por parte de Rusia incluiría “cientos o miles de ciberataques, presión con misiles, intimidación, etc.”.
No solo contra Ucrania, sino también contra cualquier país que la apoye.
Advertencias de inteligencia de varias agencias nacionales indican que Rusia planea un ataque contra la OTAN, probablemente con el uso de drones ucranianos, que llevan tiempo derribando mediante guerra electrónica.
Al mismo tiempo, Putin planea una movilización masiva en Rusia, pero sin anunciarla públicamente: su orden de “movilización parcial” de septiembre de 2022 sigue vigente, por lo que no necesitan emitir un nuevo documento para reclutar soldados y enviarlos a la guerra.
Canales rusos informan que ya existen listas para movilizar a 800.000 hombres en Rusia: estos hombres no pueden obtener un pasaporte para salir del país, no pueden cruzar la frontera para salir ni viajar al extranjero; sus nombres están registrados en el sistema.
Zelensky explicó:
“Él [Putin] necesita vender una victoria. No obtendrá una victoria en Ucrania. Necesita tomar el Donbás. No nos vamos a retirar por nuestra cuenta. Entonces, ¿qué puede vender como victoria? Distorsionará los términos de Anchorage que discutieron con la parte estadounidense, con el Presidente de los Estados Unidos. Nadie va a abandonar su país, a su gente, y simplemente marcharse. Porque nadie puede garantizar que este hombre no vaya más allá”.
Los funcionarios de Putin insisten en que “se lograrán todos los objetivos de la operación militar especial”.
El objetivo era convertir a Ucrania en un estado títere de Rusia, similar a Bielorrusia, y utilizarla como plataforma para subyugar a toda Europa y expulsar a las tropas estadounidenses del territorio europeo.
El régimen mafioso del FSB en Rusia se niega a renunciar a estos objetivos. Para ellos, es «ahora o nunca».
Europa debe asegurarse de que la respuesta sea «nunca».
En la madrugada del 22 de junio, el embajador alemán en la Unión Soviética, Schulenburg, entregó al ministro de Asuntos Exteriores soviético, Molotov, una nota oficial que, de facto, declaraba la guerra.
Con el estallido de la guerra, las relaciones diplomáticas entre ambos países cesaron. Ninguna de las partes reconoció la inmunidad diplomática de los diplomáticos. Ambos países acordaron que Bulgaria representaría a Alemania en Moscú y Suecia a la Unión Soviética en Berlín.
La embajada alemana fue rodeada por tropas soviéticas. Dado que la embajada alemana había sido advertida con antelación, todos los documentos clasificados fueron quemados y el personal no esencial, como empresarios y familiares, fue evacuado en secreto ocho días antes del 22 de junio. En el momento de la guerra, la plantilla ascendía a aproximadamente 100 personas.
Sin embargo, la embajada, los consulados y las oficinas de representación comercial soviéticas en Alemania no recibieron ninguna advertencia y tuvieron que improvisar. Según algunos testigos presenciales, cuando los edificios fueron rodeados por tropas alemanas, los diplomáticos soviéticos comenzaron a quemar documentos. Sin embargo, como las estufas de uno de los edificios eran demasiado pequeñas, colocaron una placa de metal en el suelo y comenzaron a quemar los documentos dentro del edificio.
Dado que ambos países habían roto relaciones diplomáticas, el papel de Bulgaria y Suecia en la repatriación de diplomáticos y representantes comerciales de ambos países debió ser significativo. Parece haber poca información sobre sus funciones y responsabilidades exactas, pero el personal de ambas embajadas fue intercambiado sano y salvo en la frontera turca, lo que, considerando que ambos países estaban en guerra, debió ser un milagro.
El edificio de la embajada alemana en Moscú había sido confiscado por el NKVD y permaneció vacío hasta 1943. Posteriormente, el edificio fue transferido a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Uno de los coches confiscados, un modelo Horch 901, se utilizó para transportar a Zhukov durante la guerra. El conductor de Zhukov estaba satisfecho con el vehículo porque era robusto y cómodo.
La embajada soviética en Berlín fue destruida durante la guerra y tuvo que ser reconstruida desde cero.
Uruguay está relativamente bien, sobre todo si se lo compara con buena parte de América Latina, por una combinación de instituciones sólidas, estabilidad política, continuidad de políticas públicas, prudencia económica y una sociedad relativamente cohesionada. No es un país perfecto: tiene problemas de pobreza infantil, seguridad, educación y crecimiento. Pero ha conseguido algo que Argentina ha tenido muchas dificultades para lograr: mantener reglas relativamente estables durante décadas.
1. Instituciones fuertes
Esta es probablemente la diferencia más importante. En Uruguay existe una tradición democrática mucho más estable. Gobiernos de izquierda y de derecha han podido alternarse en el poder sin destruir las reglas fundamentales del sistema.
En 2025 asumió Yamandú Orsi, del Frente Amplio, después de gobiernos de centroderecha. El cambio de orientación política no produjo una ruptura institucional ni una crisis de confianza generalizada.
Esto es fundamental para una economía: empresas y ciudadanos pueden tomar decisiones pensando en varios años, no solamente en quién será el próximo presidente.
2. Uruguay aprendió de sus crisis
Uruguay también tuvo crisis gravísimas. La crisis bancaria de 2002 fue particularmente importante. Sin embargo, después de aquella experiencia el país desarrolló una política macroeconómica más prudente. El Banco Mundial destaca precisamente la gestión macroeconómica responsable que siguió a aquella crisis y la calidad institucional del país.
Esto contrasta con Argentina, donde las crisis suelen producir cambios radicales: controles de capitales, devaluaciones, congelamientos, cambios tributarios, defaults y modificaciones constantes de las reglas económicas.
Uruguay, en cambio, ha tendido a modificar sus políticas de manera más gradual.
3. No vive una inflación descontrolada
Este es otro punto fundamental.
Uruguay tuvo históricamente inflación relativamente elevada, pero consiguió reducirla considerablemente. El Banco Mundial señala que la inflación fue de aproximadamente 3,6% en 2025, por debajo del objetivo del Banco Central, mientras que el FMI destacó la mejora de la credibilidad de la política monetaria uruguaya.
Eso cambia completamente la vida cotidiana.
Cuando la inflación es baja, una persona puede ahorrar, pedir un préstamo, comprar una vivienda o planificar un negocio con mayor seguridad. Una empresa puede calcular sus costos y sus inversiones. El Estado también puede elaborar presupuestos con mayor previsibilidad.
4. Tiene una clase media grande
El Banco Mundial señala que más del 60% de los uruguayos pertenece a la clase media, una de las proporciones más altas de América Latina. También destaca que Uruguay tiene algunos de los niveles más bajos de pobreza y desigualdad de la región.
Esto crea estabilidad social.
Una sociedad con una clase media importante suele tener mayor capacidad para resistir crisis económicas y exigir buenos servicios públicos, educación, seguridad y estabilidad institucional.
5. Un Estado social relativamente fuerte
Uruguay construyó durante muchas décadas un sistema de protección social relativamente desarrollado: jubilaciones, salud pública, educación pública, políticas sociales y diferentes mecanismos de protección para los sectores vulnerables.
Eso no significa que haya eliminado la pobreza. De hecho, la pobreza infantil continúa siendo un problema importante. El Banco Mundial advierte que la pobreza afecta especialmente a niños y adolescentes y que existen importantes desafíos educativos.
Pero el Estado uruguayo tiene instrumentos para enfrentar esos problemas.
6. Es pequeño
También hay que reconocer una ventaja estructural: Uruguay tiene apenas unos 3,4 millones de habitantes.
Gobernar un país pequeño es diferente de gobernar Argentina, con más de 45 millones de habitantes y enormes diferencias económicas y geográficas entre sus regiones.
Uruguay puede tomar determinadas decisiones con mayor facilidad y tiene una sociedad relativamente integrada.
7. Exporta productos que el mundo necesita
Uruguay tiene importantes exportaciones agropecuarias, especialmente carne, soja y celulosa, y posee vínculos comerciales con China, Brasil, Estados Unidos y Europa.
Además, ha conseguido desarrollar una imagen internacional de país estable y confiable. Eso ayuda a atraer inversiones.
Pero Uruguay no es un paraíso
Es importante no idealizarlo.
El país tiene una economía pequeña y depende bastante de sus vecinos y de los mercados internacionales. También enfrenta problemas de crecimiento, educación, seguridad, envejecimiento demográfico y pobreza infantil. El Banco Mundial señala que el crecimiento se moderó a 1,8% en 2025 y proyecta alrededor de 1,6% para 2026.
Además, Uruguay tiene una deuda pública considerable y necesita seguir cuidando sus cuentas fiscales.
¿Y por qué Argentina no consiguió lo mismo?
Aquí está la gran pregunta.
Argentina posee recursos naturales extraordinarios, una población mucho mayor, una economía diversificada, energía, agricultura, minerales, industria y enormes posibilidades de crecimiento.
El problema histórico argentino no ha sido la falta de recursos.
Ha sido, en gran medida, la falta de continuidad.
Un gobierno cambia las reglas; el siguiente las modifica nuevamente. Se gasta demasiado; después llega un ajuste brutal. Se controla el dólar; posteriormente se libera. Se congela la economía; después se intenta liberalizarla. Se subsidia; después se elimina. Se endeuda el Estado; posteriormente se produce un default.
Uruguay ha sido mucho más constante.
Esa es quizás la principal lección uruguaya para Argentina: no hace falta que todos los gobiernos piensen igual; hace falta que todos respeten determinadas reglas básicas.
Uruguay demuestra que un país latinoamericano puede tener gobiernos de izquierda y de derecha, cambiar presidentes y modificar políticas económicas sin caer permanentemente en crisis institucionales.
Por eso, cuando se pregunta “¿por qué Uruguay está bien?”, la respuesta más profunda no es simplemente “porque tiene buenos políticos”.
Es porque durante décadas construyó instituciones, confianza y continuidad.
Y esa combinación puede ser incluso más valiosa que tener petróleo, minerales o tierras fértiles.
Si bien a menudo se piensa que todos los blancos del sur discriminaron a los negros y apoyaron plenamente las leyes de segregación que ahora se conocen comúnmente como las leyes Jim Crow, este no es necesariamente el caso. Las presiones sociales que motivan el proceso político son muy diferentes de las motivaciones más familiares de hoy que impulsan el proceso económico. Las leyes de Jim Crow del Sur privaron de sus derechos a los votantes negros a través de una variedad de medios y, por lo tanto, aseguraron que solo se expresaran las opiniones blancas en el proceso político. Sin embargo, al igual que hoy, no se requería necesariamente una mayoría abrumadora de los votos blancos para ordenar legalmente la segregación racial. Si una minoría de votantes blancos poderosos quería hacer cumplir la segregación mientras que a otros blancos se les impidió votar por una variedad de razones (falta de opinión, desconocimiento del voto o incapacidad de conseguir tiempo libre en el trabajo para su poderoso arrendador), la votación fue se influyó fácilmente en la forma en que querían los votantes minoritarios. Este dominio absoluto sobre el estado de derecho se mantuvo en todo el Sur en gran parte debido a la supervisión decidida o incluso a la participación voluntaria en prácticas diseñadas para someter a la población negra por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley designados para proteger sus derechos de ciudadanía recién ganados. No fue hasta el asesinato de Martin Luther King Jr. que se reconocieron verdaderamente los problemas de la aplicación de la ley en el sur y se iniciaron reformas diseñadas para reducir la influencia de las agendas políticas en la práctica del derecho.
Las leyes de Jim Crow fueron leyes estatales y locales introducidas en el sur de los Estados Unidos a fines del siglo XIX y principios del XX que impusieron la segregación racial, siendo “Jim Crow” (Jim Cuervo) un término peyorativo para un afroamericano.Tales leyes permanecieron en vigor hasta la década de 1960.
bebederos segregados
Las raíces del problema comenzaron con la Reconstrucción. Para Lincoln, la primera prioridad después del final de la guerra fue restablecer el estado de derecho seguido de la reconstrucción de la infraestructura y la economía e introducir medidas diseñadas para evitar la redacción de leyes que introducirían la discriminación racial en el código legal. Sin embargo, la visión de Lincoln fue subvertida luego de su asesinato por parte de su sucesor, el vicepresidente Andrew Johnson. Solo tres años antes de prestar juramento como nuevo presidente de los Estados Unidos, Johnson les había dicho a los ciudadanos de Tennessee: “Creo que los esclavos deben estar subordinados y viviré y moriré creyendo”. A pesar de los esfuerzos de Johnson para evitarlo, el Congreso aprobó varias Leyes de Reconstrucción, como la Ley de Derechos Civiles de 1866, las Enmiendas Decimocuarta y Decimoquinta. La Decimocuarta Enmienda dice: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del estado en el que residen” y ningún estado puede “privar a ninguna persona de la vida, la libertad o propiedad, sin el debido proceso de ley; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la igual protección de las leyes” (Enmienda XIV). Esta misma legislación hizo posible que los hombres negros mayores de 21 años votaran y se postularan para cargos públicos. A pesar de este intento de proteger a los negros en el sur, esta legislación no pudo evitar la aprobación y aplicación de las llamadas leyes Jim Crow que tenían a los oficiales de policía haciendo cumplir la eliminación de los derechos de los ciudadanos legales en respuesta a las fuerzas políticas.
Las leyes de Jim Crow y los medios para derrotarlas se introdujeron como resultado de la necesidad de que la organización terrorista blanca sobre negra conocida como Klu Klux Klan pasara a la clandestinidad. Los negros fueron aterrorizados y amenazados con no votar y ciertamente con no postularse para un cargo. La horrible violencia perpetrada por blancos sobre negros durante este período ha sido descrita como “el terrorismo más implacable ya gran escala en la historia de Estados Unidos”. Lo que le dio al Klan su fuerza y durabilidad fue la cantidad significativa de personas poderosas, incluidos funcionarios políticos, agentes del orden público, editores, ministros y soldados, que parecían ser ciudadanos respetables durante el día pero que participaban en estos actos violentos de terrorismo por la noche. En 1868, el Klan era bien conocido por su práctica de azotar, mutilar y linchar a los negros y sus simpatizantes, así como por crear un caos general dentro de las ciudades. Fue en respuesta a las actividades del Klan que el gobierno federal aprobó una nueva legislación que sería necesaria durante la Era de los Derechos Civiles. “Bajo la nueva ley federal, los sureños perdieron su jurisdicción sobre los delitos de asalto, robo y asesinato y el presidente fue autorizado a declarar la ley marcial. Se prohibía expresamente la conducción nocturna y el uso de mascarillas”.
A mediados de la década de 1870, los sureños habían recuperado la mayoría necesaria en los gobiernos estatales. La mayoría sureña revocó rápidamente muchas leyes de la legislación anterior, en particular las relativas a los derechos civiles de los negros. Las opresivas leyes de segregación de Jim Crow hicieron ilegal que un hombre negro hablara con una mujer blanca en público en muchas partes del sur. A los negros no se les permitía asistir a las escuelas públicas, usar los mismos baños u otras comodidades que los blancos y se les exigía que siempre proporcionaran a los blancos el derecho de paso, independientemente de las circunstancias. Aunque probadas en la Corte Suprema, estas leyes se mantuvieron siempre que se pusieran a disposición de los negros las mismas facilidades. “El resultado fue un sistema de segregación que fue la ley del país durante más de 80 años. A este sistema se le llamó “separados pero iguales”, lo cual era una verdad a medias, todo estaba separado, pero nada era igual”. Estas leyes permanecieron en los libros hasta la década de 1950.
El Movimiento por los Derechos Civiles comenzó en 1955 con algunos eventos importantes. Uno de ellos fue el boicot a los autobuses de Montgomery, que resultó ser un gran éxito para llamar la atención del público. Fue instigado cuando Rosa Parks fue arrestada por negarse al pedido del conductor de ceder su asiento a un hombre blanco, este acto de desobediencia civil se convirtió en la chispa que encendió a las masas durante las décadas de 1950 y 1960 en protesta por las desigualdades raciales. El 28 de agosto de ese mismo año en Glendora, Mississippi, un joven llamado Emmitt Till fue brutalmente golpeado, baleado y su cuerpo arrojado al río por no haber hecho nada más siniestro que silbarle a una mujer blanca. Recién el año anterior, en 1954, la Corte Suprema dictaminó por unanimidad que la práctica anterior de segregación racial en las escuelas públicas era inconstitucional. Esto se decidió en el caso histórico de Brown contra la Junta de Educación de Topeka, Kansas. Aunque la decisión se opuso directamente al caso anterior Plessy vs. Ferguson de 1896 en el que las leyes de segregación ‘separadas pero iguales’ se consideraron aceptables, los jueces determinaron que ‘las instalaciones educativas separadas son intrínsecamente desiguales’. Mientras Martin Luther King Jr. y otros trabajaban en el desarrollo de diferentes métodos de resistencia pacífica a las leyes injustas, tomó hasta septiembre de 1957 antes de que nueve estudiantes negros intentaran ingresar a la Escuela Secundaria Central, anteriormente solo para blancos, ubicada en Little Rock, AR. Se les bloqueó la entrada por instrucciones explícitas del gobernador Orval Faubus, pero estas instrucciones, y la fuerza policial enviada para hacerlas cumplir, fueron superadas por las tropas federales y los miembros de la Guardia Nacional enviados en nombre de los estudiantes por el presidente Eisenhower. Los estudiantes se hicieron conocidos como los ‘Little Rock Nine’. Estos eventos sentaron las bases para el movimiento de una década que condujo a la Ley de Derechos Civiles. Esta búsqueda histórica y de alto perfil de los derechos humanos, dirigida por Martin Luther King Jr., quien fue asesinado en pos de la causa, logró notoriedad mundial y también sacó a la luz la segregación racista de los inmigrantes no blancos en Estados Unidos. Energizados y alentados por los éxitos del movimiento por los derechos civiles, los activistas trabajaron para revertir las leyes discriminatorias que restringían la entrada de personas de piel más oscura a los Estados Unidos.
Las leyes de segregación de Jim Crow fueron prohibidas por la Ley de Derechos Civiles de 1964, lo que provocó que la segregación se convirtiera en una cosa del oscuro pasado. Los negros ahora tenían igualdad social, al menos en términos legales. La Ley de Derechos Civiles también prohibió la discriminación en las prácticas laborales y la Ley de Derechos Electorales de 1965 hizo que el proceso de registro para votar fuera más accesible para los negros. Hasta este punto, se habían empleado numerosos métodos para restringir el voto negro, incluidos impuestos electorales altos (para los granjeros negros afectados por la pobreza) y las llamadas “pruebas de alfabetización administradas solo a personas negras y rara vez aprobadas en base a tecnicismos, por lo menos”. Estos y otros “trucos” se hicieron ilegales y permitieron a todos los negros adultos el derecho y los medios para votar, lo que les dio igualdad política. Todas las demás leyes discriminatorias también fueron prohibidas en la década de 1960, como las leyes que prohíben los matrimonios interraciales y las prácticas racistas de vivienda. A fines de la década de 1960, el “Movimiento de Derechos Civiles había logrado la igualdad social y política para los negros. Este fue un éxito significativo”
Ejemplos de leyes de Jim Crow en algunos estados:
ALABAMA Enfermeras: Ninguna persona o corporación exigirá que una enfermera blanca amamante en las salas o habitaciones de los hospitales, ya sean públicos o privados, en los que se coloquen hombres negros.
Autobuses: Todas las estaciones de pasajeros en este estado operadas por cualquier compañía de transporte motorizado deberán tener salas o espacios de espera separados y ventanillas de boletos separadas para las carreras blanca y de color.
Ferrocarriles: El conductor de cada tren de pasajeros está autorizado y obligado a asignar cada pasajero al carro oa la división del carro, cuando ésta esté dividida por una partición, designada para la carrera a que pertenezca dicho pasajero.
Restaurantes: Será ilegal abrir un restaurante u otro lugar para servir comida en la ciudad, en el que se sirva a personas blancas y de color en la misma habitación, a menos que tales personas blancas y de color estén efectivamente separadas por una partición sólida que se extienda desde el piso hacia arriba a una distancia de siete pies o más, y a menos que se provea una entrada separada desde la calle para cada compartimiento.
Salas de billar y billar: Será ilegal que una persona negra y blanca jueguen juntas o en compañía en cualquier juego de billar o billar.
Instalaciones sanitarias, hombres: todo empleador de hombres blancos o negros deberá proporcionar instalaciones sanitarias separadas y razonablemente accesibles para dichos hombres blancos o negros.
FLORIDA Matrimonio mixto: Todos los matrimonios entre una persona blanca y un negro, o entre una persona blanca y una persona de ascendencia negra hasta la cuarta generación inclusive, quedan prohibidos para siempre.
Convivencia: Cualquier hombre negro y mujer blanca, o cualquier hombre blanco y mujer negra, que no estén casados entre sí, que habitualmente vivan y ocupen durante la noche la misma habitación, será reprimido cada uno con pena privativa de libertad no mayor de doce (12) meses, o con multa que no exceda de quinientos ($500.00) dólares.
Educación: Las escuelas para niños blancos y las escuelas para niños negros se llevarán a cabo por separado.
Delincuentes Juveniles: Habrá edificios separados, a no más de un cuarto de milla entre sí, uno para niños blancos y otro para niños negros. Los niños blancos y los niños negros no se asociarán ni trabajarán juntos de ninguna manera.
MISSISSIPPÍ Educación: Se mantendrán escuelas separadas para los niños de las razas blanca y de color.
Promoción de la Igualdad: Cualquier persona que sea culpable de imprimir, publicar o hacer circular material impreso, mecanografiado o escrito instando o presentando para la aceptación pública o información general, argumentos o sugerencias en favor de la igualdad social o de los matrimonios mixtos entre blancos y negros, será culpable de un delito menos grave y sujeto a multa o que no exceda los quinientos (500.00) dólares o prisión que no exceda los seis (6) meses o ambas.
Matrimonio mixto: El matrimonio de una persona blanca con un negro o mulato o una persona que tenga un octavo o más de sangre negra, será ilegal y nulo.
Martin Luther King Jr
Entradas de hospitales: Las autoridades gubernamentales de cada hospital mantenido por el estado para el tratamiento de pacientes blancos y de color mantendrán entradas separadas para pacientes y visitantes blancos y de color, y dichas entradas serán utilizadas solo por la raza para la que están preparadas. .
Prisiones: El alcaide se asegurará de que los convictos blancos tengan departamentos separados para comer y dormir de los convictos negros.
La posibilidad de que Mauricio Macri vuelva a ocupar la Casa Rosada en 2027 ya no parece una fantasía política, pero tampoco puede considerarse hoy un escenario probable. A poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales, Macri ha vuelto a ocupar un lugar importante en la discusión política argentina. La pregunta es si ese regreso terminará convirtiéndose en una nueva candidatura presidencial.
Macri gobernó Argentina entre 2015 y 2019 y fue derrotado por Alberto Fernández en las elecciones de 2019. Después de abandonar la Presidencia, mantuvo una enorme influencia dentro del PRO, aunque el surgimiento de Javier Milei modificó profundamente el espacio político de la centroderecha argentina.
Durante 2026, Macri comenzó a recuperar protagonismo. El objetivo declarado de su movimiento parece ser reconstruir al PRO y mantenerlo como una fuerza política autónoma. En marzo, Macri reunió a dirigentes nacionales de su partido y sostuvo que el PRO no sería oposición a Milei, aunque conservaría su autonomía.
Esta posición es fundamental para entender su futuro. Macri sabe que una parte importante de su antiguo electorado se trasladó hacia Milei. Una candidatura presidencial independiente podría dividir nuevamente al electorado de derecha y facilitar el triunfo del peronismo. Pero, al mismo tiempo, una alianza demasiado estrecha con Milei podría terminar convirtiendo al PRO en un partido subordinado a La Libertad Avanza.
Ahí aparece el dilema de Macri.
¿Tiene posibilidades electorales?
Una encuesta realizada en julio de 2026 por Isasi-Burdman ofrece un dato interesante. Según ese estudio, cuando el PRO no presenta una candidatura independiente, La Libertad Avanza obtiene alrededor del 39% de intención de voto. Cuando Macri aparece como candidato del PRO, el porcentaje de Milei baja al 35%, mientras Macri obtiene aproximadamente el 10%.
Esto significa que Macri todavía posee un caudal electoral considerable, pero también muestra una dificultad importante: con los números actuales, no parece estar cerca de entrar al balotaje.
Sin embargo, una elección presidencial argentina puede cambiar radicalmente en doce meses. La economía, la inflación, el empleo, la seguridad, el estado de los servicios públicos y, especialmente, la situación social pueden modificar rápidamente las preferencias electorales.
Por eso sería prematuro afirmar que Macri está fuera de carrera.
El factor Milei
El principal obstáculo para Macri es Javier Milei.
Macri fue uno de los dirigentes que más contribuyó a facilitar la llegada de Milei al poder después de las elecciones de 2023. Muchos votantes que anteriormente apoyaban al PRO pasaron directamente a La Libertad Avanza.
Pero la relación entre ambos políticos nunca fue completamente estable. Macri ha respaldado varias reformas económicas de Milei, aunque también ha criticado aspectos de su liderazgo y ha reclamado mayor institucionalidad. En mayo de 2026 volvió a diferenciarse públicamente del Presidente.
Al mismo tiempo, durante agosto se produjo un nuevo acercamiento entre sectores de Milei y Macri. El diálogo entre ambos espacios resulta especialmente importante porque una alianza PRO-LLA podría evitar una división del voto de centroderecha.
Por eso, Macri podría terminar siendo candidato, pero también podría convertirse en uno de los principales negociadores de una alianza electoral con Milei.
¿Quiere realmente volver?
Esta es probablemente la mayor incógnita.
Macri no ha confirmado una candidatura presidencial para 2027. Cuando periodistas le preguntaron directamente en mayo si sería candidato, respondió irónicamente: “Voy a volver… a cantar”.
La frase puede interpretarse como una negativa, pero en política argentina las puertas rara vez se cierran definitivamente con tanta anticipación.
Además, dirigentes del PRO han expresado entusiasmo por el regreso de Macri al centro de la actividad política y algunos sectores quieren verlo encabezando una boleta en 2027.
Macri tampoco necesita anunciarse ahora. Puede esperar para observar cómo evoluciona Milei, cómo queda organizado el peronismo y qué ocurre con la economía.
El gran problema: el pasado
Macri tiene una ventaja importante: experiencia presidencial. Ya conoce la Casa Rosada, las relaciones internacionales y el funcionamiento del Estado.
Pero también tiene una desventaja: su propia gestión presidencial será nuevamente evaluada por los argentinos.
La inflación, el endeudamiento, el acuerdo con el FMI, la crisis cambiaria de 2018 y las dificultades económicas de 2019 forman parte del recuerdo de su gobierno. Sus adversarios utilizarán esos antecedentes durante una eventual campaña.
Además, después de haber gobernado durante cuatro años, Macri tendría que explicar qué haría diferente en un eventual segundo período.
¿Puede producirse un regreso?
Sí, pero necesitaría una combinación de circunstancias.
Primero, Milei tendría que perder una parte significativa de su apoyo. Segundo, el peronismo debería continuar dividido. Tercero, Macri tendría que recuperar votantes que hoy están con La Libertad Avanza. Y cuarto, el PRO debería reconstruirse como una estructura política nacional suficientemente fuerte.
Paradójicamente, Macri podría beneficiarse de una crisis dentro del propio espacio de Milei.
Si el Gobierno llega a 2027 con buenos resultados económicos, una nueva candidatura de Milei sería muy difícil de enfrentar. Pero si la situación económica empeora y una parte de los votantes liberales comienza a buscar una alternativa más moderada e institucional, Macri podría presentarse nuevamente como una opción.
¿Cuál es mi pronóstico?
A agosto de 2026, no considero que Mauricio Macri sea el favorito para volver a ser presidente. Javier Milei continúa siendo el protagonista principal de la centroderecha y tiene la ventaja de estar en el poder.
Pero tampoco considero que Macri esté políticamente terminado.
Su verdadera fortaleza puede estar precisamente en esperar. Si Milei consigue consolidar su gobierno, Macri probablemente tendrá que negociar una alianza. Si Milei se debilita, Macri podría intentar recuperar el espacio liberal-conservador que alguna vez lideró.
La encuesta de julio demuestra que una candidatura de Macri ya sería capaz de modificar considerablemente el escenario electoral, aunque no le otorgue actualmente posibilidades claras de ganar.
En definitiva, Macri puede volver a ser presidente, pero hoy parece más probable que desempeñe el papel de árbitro de la centroderecha que el de candidato presidencial. El gran interrogante será qué ocurre durante los próximos doce meses.
Argentina tiene una larga tradición de elecciones imprevisibles. Y en política argentina, especialmente cuando todavía falta más de un año para votar, descartar definitivamente a Mauricio Macri sería un error.
Interpreto la pregunta como “¿Cuáles son las medidas más perjudiciales que un presidente podría tomar legalmente tras una importante derrota electoral?”, y mi respuesta sería que recurrirá con dureza al poder ejecutivo. El comercio, la inmigración, la política regulatoria y las relaciones exteriores estarán en el punto de mira mientras hace un uso agresivo del veto.
Sabe perfectamente que cualquier cosa que exceda los límites constitucionales o legales probablemente enfrentará impugnaciones legales en los tribunales federales, como ha sucedido con ambos partidos. En cualquier caso, pondrá a prueba los límites.
Sin embargo, al final, incluso tras una derrota en las elecciones de mitad de mandato, el sistema estadounidense está sólidamente construido e impedirá que ninguna rama del gobierno tenga un poder ilimitado. Eso es un hecho, le guste o no. Y eso significa un gobierno dividido, como lo es ahora, y significa más negociación, más demandas y una formulación de políticas más lenta, en lugar de medidas unilaterales audaces.
Determinar quién fue el “peor presidente electo” de la historia argentina no es sencillo. La respuesta depende de qué se considere más importante: la economía, las instituciones, la corrupción, los derechos humanos, la estabilidad política o la capacidad para dejar un país en mejores condiciones que las recibidas. Además, hay que diferenciar a los presidentes constitucionales de los gobiernos militares, porque estos últimos llegaron al poder mediante golpes de Estado y no mediante elecciones.
Si nos limitamos a los presidentes elegidos democráticamente, hay tres nombres que aparecen inevitablemente en cualquier discusión seria: Isabel Perón, Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. Cada uno gobernó en circunstancias extraordinariamente difíciles, pero sus resultados fueron muy diferentes.
Fernando de la Rúa: el candidato más fuerte
Fernando de la Rúa probablemente sea el candidato más evidente si el criterio principal es el fracaso político y económico de un gobierno elegido democráticamente.
De la Rúa llegó a la Presidencia en diciembre de 1999 encabezando la Alianza, después de derrotar al peronismo. Recibió una economía que ya estaba entrando en recesión, con un sistema de convertibilidad que limitaba enormemente las herramientas económicas del Gobierno. La situación se agravó durante sus dos años de mandato.
Entre 1998 y 2001 Argentina sufrió cuatro años de recesión. En diciembre de 2001 la crisis financiera, social y política llegó a su punto máximo y De la Rúa terminó renunciando el 20 de diciembre.
El desenlace fue extraordinario: Argentina tuvo cinco presidentes en apenas trece días.
Sin embargo, sería injusto atribuir toda la crisis exclusivamente a De la Rúa. La convertibilidad había sido creada durante el gobierno de Carlos Menem y, para entonces, llevaba años acumulando desequilibrios. El país también había sufrido shocks externos, endeudamiento creciente y pérdida de competitividad.
Pero De la Rúa cometió errores graves. Su gobierno no consiguió generar confianza, tuvo conflictos internos, mantuvo durante demasiado tiempo un régimen económico que necesitaba modificaciones y terminó aplicando medidas de austeridad que profundizaron el conflicto social.
Por eso, si la pregunta es cuál fue el presidente electo que terminó con el fracaso institucional más dramático, De la Rúa probablemente ocupa el primer lugar.
Raúl Alfonsín: un fracaso económico, pero un éxito democrático
Alfonsín es un caso completamente diferente.
Llegó a la Presidencia en 1983, después de la dictadura militar. Su principal logro histórico fue reconstruir la democracia y consolidar las instituciones constitucionales. Pero económicamente su gobierno terminó en una situación extremadamente complicada.
Argentina atravesó una inflación extraordinaria durante su mandato. En 1989 la inflación llegó a niveles de hiperinflación y Alfonsín abandonó anticipadamente la Presidencia, entregando el poder a Carlos Menem. Estudios históricos señalan que la inflación anual de 1989 llegó a aproximadamente 4.923%.
Sería, por lo tanto, absurdo llamar a Alfonsín simplemente “el peor presidente”. Su gobierno fracasó en estabilizar la economía, pero logró algo fundamental: Argentina volvió a tener un gobierno constitucional después de años de dictadura y violencia política.
Isabel Perón: una de las gestiones más traumáticas
Isabel Perón también ocupa un lugar importante en esta discusión.
Asumió la Presidencia en 1974 después de la muerte de Juan Domingo Perón. Su gobierno estuvo marcado por una enorme violencia política, enfrentamientos dentro del peronismo, problemas económicos y una inflación creciente. En 1975 se produjo el llamado Rodrigazo, con una fuerte devaluación y enormes aumentos de precios.
La crisis económica y política terminó con el golpe militar del 24 de marzo de 1976.
No obstante, nuevamente hay que tener cuidado: atribuir todo lo ocurrido a Isabel Perón sería simplificar demasiado una época caracterizada por una profunda violencia política y una crisis que venía desarrollándose antes de su llegada al poder.
¿Y Carlos Menem?
Menem es mucho más difícil de clasificar como “el peor”.
Su gobierno tuvo enormes problemas: corrupción, desempleo, endeudamiento y una economía que finalmente desembocó en graves desequilibrios. Pero también consiguió terminar con la hiperinflación mediante la Convertibilidad y produjo un período inicial de fuerte crecimiento.
La Convertibilidad logró estabilizar los precios, pero terminó generando importantes problemas cuando la economía dejó de crecer y el peso quedó sobrevaluado. El sistema terminó colapsando en 2001.
Por eso, Menem fue un presidente de resultados contradictorios: grandes éxitos iniciales y enormes problemas estructurales posteriores.
¿Y Javier Milei?
Todavía es demasiado pronto para colocarlo definitivamente en una lista histórica de “los peores”. Su gobierno debe ser evaluado al terminar su mandato y comparando sus resultados con la situación que recibió.
Lo mismo ocurre con otros presidentes recientes. La historia necesita distancia para juzgar correctamente.
El veredicto
Si tenemos que elegir un solo presidente constitucional electo, mi respuesta sería Fernando de la Rúa, pero con una aclaración fundamental: no necesariamente fue “el peor” en todos los aspectos.
Fue probablemente el presidente electo cuyo gobierno terminó en el fracaso político más espectacular, con una crisis económica devastadora, protestas masivas, una crisis institucional y su renuncia antes de completar el mandato.
Alfonsín tuvo un fracaso económico mucho más dramático en términos de inflación, pero dejó como legado la recuperación democrática. Isabel Perón gobernó durante una etapa de violencia y descomposición política extraordinarias. Menem tuvo una combinación de éxitos y fracasos de enorme magnitud.
Por eso, una clasificación razonable sería:
1. Fernando de la Rúa — peor desenlace político de un presidente electo. 2. Isabel Perón — uno de los gobiernos más caóticos y conflictivos. 3. Raúl Alfonsín — enorme fracaso económico, pero enorme éxito democrático. 4. Carlos Menem — resultados extraordinariamente contradictorios.
La historia argentina demuestra algo importante: los presidentes no pueden ser juzgados solamente por la situación que encuentran ni solamente por la situación que dejan. También hay que analizar las circunstancias, las decisiones disponibles y las consecuencias de cada política.
Y esa es precisamente la razón por la cual De la Rúa continúa siendo, para muchos argentinos, el símbolo más fuerte del fracaso de un presidente elegido democráticamente: recibió un país que ya estaba en problemas, pero no consiguió impedir que esos problemas terminaran convirtiéndose en una de las mayores crisis políticas, económicas y sociales de la Argentina contemporánea.
Dolly Parton, quien, a pesar de una infancia humilde y llena de amor en las montañas del este de Tennessee, se convirtió en la “Reina de la Música Country”, una estrella de Hollywood y un ícono estadounidense muy querido, falleció, según anunció su familia el martes.
Tenía 80 años.
Su sobrino, Brian Seaver, dio a conocer la noticia en un video publicado en su cuenta de Instagram. No proporcionó detalles sobre su muerte.
“Mi nombre es Brian Seaver, hijo de Cassie Parton, y hoy represento a las familias Parton y Owens para anunciar el fallecimiento de mi tía, Dolly Rebecca Parton Dean, hermana y abuela de una generación y abuela de la siguiente”, dijo Seaver en el video.
“Este anuncio en video es algo que Dolly me pidió hace años, antes de que lo asimilara por completo como una futura realidad. Como su jefe de seguridad durante más de dos décadas, un cargo que mi padre, Larry, desempeñó antes que yo, había imaginado la trascendencia de este momento, pero no la había sentido realmente hasta ahora”, añadió.
Seaver agregó que Parton “vivió en la luz y está en los brazos de Jesús, donde seguramente la recibieron (su difunto esposo) Carl, sus padres y muchísimas personas más”.
“Descansa en paz, tía Dolly: tía, abuela, Gigi. Que Dios bendiga a Dolly Parton y a todos ustedes. Ella siempre los amará”, dijo Seaver al final del video.
Su muerte se produce después de que Parton anunciara en mayo la cancelación de un espectáculo en Las Vegas y que llevaba varios años recibiendo tratamiento para cálculos renales.
Héctor Zabaleta, exdirector de administración de la compañía Techint, declaró este martes en la Causa Cuadernos y admitió haber entregado paquetes con dinero a Roberto Baratta, exfuncionario y mano derecha de Julio De Vido.
“Sí, era cierto”, dijo al ser consultado sobre la información que aparece en los cuadernos de Oscar Centeno, exchofer de Baratta, que reveló las visitas del exsubsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal de Cristina Kirchner a las oficinas de la compañía.
Zabaleta, quien fue detenido e imputado en el marco de la causa y luego fue sobreseído, afirmó que entregó paquetes con dinero por instrucción de Luis Betnaza, entonces director de relaciones institucionales de Techint.
Según reveló, cada una de las entregas rondaba “entre los 600 y 700 mil pesos”. “La instrucción que me había dado Betnaza era que tenían que ser de cerca de un millón de dólares, y más o menos se cumplió. Se entregó en pesos”, agregó.
Confirmó además que las fechas que figuran en los cuadernos sobre los encuentros con Baratta eran correctas, y que todas las entregas de dinero las realizó él en una cochera en el subsuelo de la sede de la compañía porque el exfuncionario le dijo que “no quería ser visto por nadie”.
Dijo que Centeno “nunca estuvo cerca nuestro” ya que dejaba al exfuncionario a unos metros y él caminaba hasta su auto donde “le entregaba el paquete” y volvía con su entonces chofer. “Qué hacía después que se iba de mi oficina, desconozco”, sumó.
También dijo que en una comunicación que tuvo con quien fue mano derecha de De Vido, este “se enojó” porque la entrega de dinero iba a ser en pesos y no en dólares. “Me dijo: ‘Me tenés que dar dólares porque si no te voy a cortar el gas en la planta de Campana’”, comentó.
El mundo entra en una etapa política mucho más peligrosa que la que predominó después del final de la Guerra Fría. No significa que una Tercera Guerra Mundial sea inevitable. De hecho, la guerra mundial no es el escenario más probable. Pero sí estamos entrando en una época de rivalidad entre grandes potencias, guerras regionales, conflictos civiles, terrorismo, ciberataques y enfrentamientos económicos.
El Comité Internacional de la Cruz Roja calcula que en 2024 existían alrededor de 130 conflictos armados, más del doble que 15 años antes. Además, más de 20 conflictos llevaban más de dos décadas.
La situación durante 2026 confirma esa tendencia: continúan guerras importantes en Ucrania, Sudán y Myanmar, mientras Oriente Medio permanece extremadamente inestable. El Council on Foreign Relations considera que el número de conflictos armados se encuentra en su nivel más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
1. Estados Unidos y China: el conflicto que puede definir el siglo
La relación entre Estados Unidos y China probablemente sea la cuestión geopolítica más importante de las próximas décadas.
China quiere convertirse en la principal potencia económica, tecnológica y militar de Asia. Estados Unidos intenta conservar su posición y proteger a sus aliados: Japón, Corea del Sur, Filipinas, Australia y otros países.
El principal punto de peligro es Taiwán.
China considera Taiwán parte de su territorio y no renuncia al uso de la fuerza para conseguir la reunificación. Estados Unidos, por su parte, mantiene una política de ambigüedad estratégica, aunque continúa proporcionando apoyo militar y político a Taiwán.
Durante 2026 han aumentado las actividades militares y cibernéticas chinas alrededor de Taiwán. También se han producido operaciones navales y una creciente competencia tecnológica y económica entre Washington y Beijing.
¿Habrá una guerra por Taiwán?
Es imposible saberlo.
Una invasión china sería extraordinariamente peligrosa. Taiwán está separado del continente por un estrecho y una operación anfibia sería militarmente compleja. Además, una guerra probablemente involucraría a Estados Unidos y podría afectar a Japón y otros países asiáticos.
Por eso, Taiwán probablemente seguirá siendo el mayor riesgo de una guerra entre grandes potencias.
Pero también existe otra posibilidad: que China utilice presión económica, bloqueo, ciberataques y operaciones militares sin lanzar una invasión completa.
2. Rusia y Ucrania: una guerra que puede durar mucho tiempo
La guerra entre Rusia y Ucrania continúa siendo uno de los principales conflictos de Europa.
A mediados de agosto de 2026, los ataques rusos siguen produciéndose y Ucrania continúa atacando objetivos dentro de Rusia. Paralelamente, Europa está aumentando su apoyo militar a Ucrania.
El problema es que incluso si se alcanza un alto el fuego, eso no necesariamente significará una paz definitiva.
Rusia quiere conservar territorios conquistados y obtener garantías sobre la posición estratégica de Ucrania. Ucrania quiere recuperar territorio y obtener garantías de seguridad que impidan una nueva invasión.
¿Podría Rusia atacar a la OTAN?
Éste es uno de los escenarios que más preocupa a Europa.
Una guerra directa entre Rusia y un país de la OTAN sería mucho más peligrosa que la guerra actual porque activaría una confrontación entre Rusia y una alianza militar que incluye Estados Unidos.
Moldavia también es considerada vulnerable debido a su proximidad con Ucrania y a la presencia rusa en Transnistria. Algunos analistas consideran que Moscú podría intentar ampliar su presión sobre países europeos, aunque no existe certeza de que Rusia vaya a iniciar una guerra contra la OTAN.
3. Irán y Oriente Medio
Oriente Medio es probablemente la región más explosiva del mundo actualmente.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha transformado el equilibrio regional. El conflicto también afecta a grupos aliados de Irán y a la navegación comercial.
El estrecho de Ormuz es particularmente importante porque por allí circula una parte fundamental del petróleo mundial. Las tensiones alrededor del estrecho pueden provocar aumentos enormes del precio de la energía y afectar a países de todo el planeta.
Además, Yemen representa otro peligro. Naciones Unidas ha advertido que el país enfrenta su mayor riesgo de volver a una guerra a gran escala desde la tregua de 2022. Los hutíes han intensificado sus ataques y existe preocupación por la navegación en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Por eso, una guerra localizada entre Israel, Irán y sus aliados podría convertirse fácilmente en una crisis regional mucho mayor.
4. Israel y Palestina
El conflicto israelí-palestino seguirá siendo uno de los problemas centrales de la política internacional.
Aunque se produzca un alto el fuego, las cuestiones fundamentales permanecen: Gaza, Cisjordania, Jerusalén, seguridad israelí, Estado palestino, refugiados y futuro de Hamas.
La destrucción de Gaza y la crisis humanitaria han generado una enorme presión internacional.
La Organización Mundial de la Salud informó en agosto de 2026 que todos los hospitales de Gaza habían sufrido daños y que solamente alrededor de la mitad continuaban funcionando parcialmente.
El peligro futuro es que el conflicto palestino-israelí continúe alimentando otros conflictos regionales.
5. Sudán: una de las tragedias menos conocidas
Mientras Ucrania y Oriente Medio ocupan los titulares, Sudán continúa siendo una de las mayores tragedias humanitarias del planeta.
La guerra entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido ha destruido ciudades, desplazado millones de personas y generado una enorme crisis alimentaria.
Sudán puede convertirse en un conflicto todavía más internacionalizado porque diferentes países tienen intereses en la región.
El problema fundamental es que no existe una solución militar sencilla.
El futuro de Sudán probablemente dependerá de si las potencias regionales aceptan presionar realmente a las partes para negociar.
6. Myanmar
Myanmar continúa atrapado en una guerra civil.
El conflicto comenzó a intensificarse después del golpe militar de 2021, cuando las fuerzas armadas derrocaron al gobierno civil.
En 2026 la violencia contra civiles ha aumentado. ACLED documentó más de una docena de incidentes particularmente graves durante el primer semestre del año que provocaron más de 450 muertes civiles.
Myanmar es importante porque China, India y otros países tienen intereses estratégicos en la zona.
Sin embargo, no parece probable que se transforme en una guerra mundial. Es más probable que continúe como una guerra civil prolongada con participación indirecta de potencias extranjeras.
7. África: el continente de los conflictos olvidados
El Sahel —especialmente Mali, Burkina Faso y Níger— seguirá siendo una región extremadamente peligrosa.
En Mali, grupos vinculados con Al Qaeda y el Estado Islámico continúan expandiendo su actividad. La situación se ha complicado todavía más por la presencia de fuerzas vinculadas a Rusia.
En 2026, los ataques de militantes en Mali aumentaron considerablemente.
También existen conflictos graves en:
República Democrática del Congo.
Somalia.
Etiopía.
Sudán del Sur.
Nigeria.
Camerún.
El peligro para el futuro es que algunos Estados africanos pierdan progresivamente el control de grandes territorios.
8. ¿Volverá el terrorismo internacional?
Probablemente sí, pero de una manera diferente a la década posterior al 11 de septiembre.
Los grandes grupos terroristas pueden utilizar:
drones baratos;
inteligencia artificial;
redes sociales;
criptomonedas;
propaganda digital;
ciberataques.
La tecnología está cambiando la naturaleza de la guerra. En 2026 ya existe una utilización creciente de inteligencia artificial y drones en operaciones militares.
Esto significa que un grupo relativamente pequeño puede conseguir capacidades que anteriormente estaban reservadas a Estados.
9. La guerra del futuro será también económica
No todas las guerras futuras serán con tanques.
Las grandes potencias utilizarán cada vez más:
sanciones → bloqueos tecnológicos → controles de minerales → guerra comercial → ciberataques → manipulación de información.
China controla posiciones muy importantes en determinadas cadenas de suministro de minerales y tecnologías. Estados Unidos domina sectores fundamentales de las finanzas y la tecnología.
Por eso, una guerra entre Washington y Beijing podría comenzar sin que se dispare un solo misil.
Podría empezar con sanciones, bloqueo de semiconductores, ataques informáticos o restricciones comerciales.
10. La inteligencia artificial cambiará la guerra
Éste será uno de los cambios más importantes.
Los ejércitos podrán utilizar IA para:
identificar objetivos;
analizar fotografías satelitales;
detectar movimientos enemigos;
dirigir drones;
realizar operaciones cibernéticas;
analizar grandes cantidades de información.
El problema es que las máquinas pueden acelerar enormemente la velocidad de una guerra.
Un ataque que anteriormente requería horas para planificarse podría ejecutarse en minutos.
Esto aumenta el peligro de errores de cálculo.
11. ¿Habrá una Tercera Guerra Mundial?
Mi respuesta es:
Es posible, pero no es el escenario más probable.
La razón principal es el poder nuclear.
Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte poseen armas nucleares o capacidades nucleares relevantes. Una guerra directa entre varias de esas potencias podría convertirse en una catástrofe mundial.
Por eso las grandes potencias tienen un incentivo enorme para evitar enfrentarse directamente.
La amenaza más probable no es una repetición exacta de 1939.
Es un mundo de guerras regionales conectadas entre sí.
Ucrania afecta a Europa.
Irán afecta a Oriente Medio.
Taiwán afecta a Estados Unidos, China y Japón.
El mar Rojo afecta al comercio mundial.
Sudán afecta al norte y este de África.
Una crisis puede repercutir sobre otra.
12. El futuro político del mundo
La política mundial probablemente evolucionará hacia un sistema multipolar.
Durante décadas Estados Unidos fue la potencia dominante. Ahora China tiene una capacidad económica y tecnológica enorme, mientras Rusia conserva una importante capacidad militar y nuclear.
India está creciendo rápidamente y puede convertirse en una de las grandes potencias del siglo XXI.
Europa intentará aumentar su autonomía militar.
Los países del llamado Sur Global —Brasil, India, Indonesia, Sudáfrica y otros— intentarán evitar quedar atrapados entre Washington y Beijing.
El mundo será menos dominado por una sola potencia.
Y eso puede tener dos consecuencias opuestas:
más competencia, pero también más equilibrio.
¿Cuál será la guerra más peligrosa?
Si tuviera que clasificar los principales riesgos futuros:
1. Estados Unidos–China por Taiwán: el conflicto potencialmente más peligroso porque puede involucrar directamente a dos superpotencias.
2. Rusia–OTAN: menor probabilidad, pero consecuencias potencialmente catastróficas.
3. Irán–Israel–Estados Unidos: enorme riesgo de expansión regional.
4. Rusia–Ucrania: guerra con capacidad de afectar directamente a Europa y la seguridad mundial.
5. Yemen/Mar Rojo: puede afectar energía y comercio internacional.
6. Sudán: enorme crisis humanitaria y riesgo de expansión regional.
7. Myanmar: guerra civil prolongada con consecuencias regionales.
8. Sahel: expansión del terrorismo y debilitamiento de Estados.
Conclusión
El futuro del mundo no parece dirigirse hacia una sola gran guerra mundial, sino hacia una época de conflictos simultáneos.
La principal característica del nuevo orden será la competencia entre Estados Unidos y China, mientras Rusia intentará mantener su influencia, India aumentará su poder y las potencias regionales tendrán cada vez mayor autonomía.
El mayor peligro será que dos o más crisis se conecten.
Imagine, por ejemplo, una guerra por Taiwán al mismo tiempo que continúa la guerra de Ucrania y existe una crisis energética en Oriente Medio. Estados Unidos tendría que decidir dónde concentrar sus recursos. Europa tendría que aumentar enormemente su gasto militar. China podría aprovechar la distracción estadounidense. Los mercados energéticos podrían entrar en crisis.
Ese escenario no es inevitable, pero demuestra por qué el mundo actual es tan peligroso.
La buena noticia es que la mayoría de las grandes potencias todavía tienen enormes incentivos para evitar una guerra nuclear o mundial.
La mala noticia es que las instituciones internacionales están teniendo cada vez más dificultades para impedir guerras y contener conflictos. El International Crisis Group advierte que el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial se está debilitando mientras aumentan las hostilidades.
Por eso, el futuro dependerá menos de una supuesta “Tercera Guerra Mundial” y mucho más de la capacidad de los gobiernos para impedir que las guerras regionales se conecten.
El mundo de los próximos diez años probablemente será más militarizado, más tecnológico, más competitivo y menos previsible.
Pero todavía no está escrito.
La gran pregunta no es solamente qué guerra vendrá, sino si los líderes mundiales aprenderán a detener las guerras antes de que una de ellas provoque una reacción en cadena imposible de controlar.
Las encuestas muestran que los tres tienen un nivel considerable de rechazo, aunque por motivos distintos. Por ejemplo, una medición de la UBA de junio de 2026 registró imagen negativa de 64% para Macri, 60% para Milei y 54% para Kicillof entre quienes tenían opinión formada.
Javier Milei: el ajuste y la confrontación
Javier Milei es probablemente el político que provoca las opiniones más extremas: tiene una base de apoyo muy fiel, pero también un rechazo muy fuerte.
Lo que más le critican:
El ajuste económico. Muchos argentinos consideran que la reducción del gasto público ha recaído demasiado sobre jubilados, empleados públicos, universidades y sectores de menores ingresos.
El estilo agresivo. Sus insultos y enfrentamientos con periodistas, políticos y gobiernos extranjeros generan rechazo entre quienes prefieren un presidente más moderado.
La situación social. Sus críticos sostienen que la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos todavía no se traduce suficientemente en una mejora de la vida cotidiana.
El empleo y el consumo. Existe preocupación por la situación del mercado laboral y por la capacidad de las familias para llegar a fin de mes.
Las controversias y denuncias. Para alguien que llegó al poder prometiendo terminar con “la casta”, cualquier denuncia relacionada con su gobierno resulta especialmente perjudicial para su credibilidad.
Una encuesta de AtlasIntel/Bloomberg de julio de 2026 encontró 40% de imagen positiva y 57% negativa para Milei.
Pero hay que reconocer su fortaleza: para muchos argentinos Milei logró algo que parecía imposible: reducir drásticamente la inflación y terminar con años de déficits fiscales crónicos. Por eso continúa siendo electoralmente competitivo.
Axel Kicillof: el pasado kirchnerista y la gestión bonaerense
Axel Kicillof tiene una situación diferente. No provoca el mismo nivel de rechazo que Milei en algunas mediciones, pero carga con un problema enorme: para muchos argentinos representa la continuidad del kirchnerismo.
Sus principales críticas son:
Su vínculo político con Cristina Kirchner. Aunque Kicillof intenta construir una identidad propia, muchos votantes lo consideran parte del kirchnerismo.
La gestión de la provincia de Buenos Aires. Sus adversarios le atribuyen responsabilidad por problemas de seguridad, infraestructura, educación y administración provincial.
La inseguridad. Es uno de los principales puntos utilizados contra su gobierno.
La presión fiscal y el tamaño del Estado provincial.
Su pasado como ministro de Economía de Cristina Kirchner. Sus críticos lo responsabilizan por políticas económicas del período 2013-2015.
Sin embargo, Kicillof tiene una ventaja importante: su imagen negativa no es tan alta como la de algunos otros dirigentes y actualmente aparece como uno de los principales referentes de la oposición. Una medición de la UBA de junio le dio 46% de imagen positiva frente a 54% negativa, un resultado considerablemente mejor que el de Milei y Macri.
Otra encuesta reciente de Casa Tres lo ubicó como el principal referente opositor frente a Milei.
Su gran desafío es convencer a los argentinos que quieren oposición a Milei pero no necesariamente kirchnerismo.
Mauricio Macri: el fracaso económico y la vieja política
Mauricio Macri enfrenta quizá el problema más difícil de los tres: su imagen negativa continúa siendo muy elevada incluso después de haber dejado la presidencia.
En el estudio de la UBA mencionado anteriormente, Macri registró solamente 26% de imagen positiva frente a 74% negativa entre quienes tenían opinión formada.
¿Por qué?
1. La economía de 2018-2019
Macri prometió que su gobierno solucionaría los problemas económicos heredados del kirchnerismo. Sin embargo, terminó enfrentando una fuerte crisis cambiaria, recesión e inflación elevada.
El acuerdo con el FMI se convirtió en uno de los símbolos de su gobierno.
Para muchos argentinos, Macri prometió un cambio económico que no consiguió completar.
2. La inflación
Aunque recibió una economía con problemas importantes, Macri no logró bajar la inflación de manera sostenida. Para sus críticos, ésa es una de las principales razones de su fracaso electoral en 2019.
3. El aumento de la deuda
El endeudamiento durante su gobierno sigue siendo objeto de fuertes críticas. Sus adversarios consideran que la estrategia financiera fue insostenible.
4. La imagen de “político tradicional”
Macri llegó en 2015 prometiendo modernizar Argentina, pero con el tiempo comenzó a ser identificado por una parte de la sociedad con la vieja política, precisamente lo que Milei atacó durante su campaña.
Esto explica una paradoja: Macri ayudó a que Milei llegara al poder, pero Milei también desplazó a Macri como principal referente de la derecha argentina.
¿Quién genera más rechazo?
Según distintas encuestas recientes, Macri suele tener el mayor rechazo de los tres, mientras Milei y Kicillof compiten por una posición mucho más favorable dependiendo de la encuesta y del momento político.
Una medición de Management & Fit de junio de 2026 encontró:
Mauricio Macri: 54,7% negativo
Javier Milei: 52,1% negativo
Axel Kicillof: alrededor de 50% negativo
En esa encuesta, Kicillof era uno de los opositores mejor posicionados.
En la provincia de Buenos Aires, otra encuesta de julio encontró niveles todavía más altos de rechazo: 73% para Macri, 57% para Milei y 55% para Kicillof.
En resumen
Político
Lo que más le critican
Milei
Ajuste, confrontación, costo social y estilo personal
Kicillof
Kirchnerismo, gestión bonaerense, inseguridad y pasado económico
Macri
Crisis económica, deuda, FMI, inflación y fracaso de 2019
La paradoja argentina es que ninguno de los tres tiene una imagen suficientemente positiva como para representar por sí solo a toda la sociedad. Milei tiene un núcleo muy fuerte; Kicillof puede capitalizar el rechazo al Gobierno; y Macri conserva influencia política pero tiene una imagen pública muy deteriorada.
Por eso, pensando en 2027, la pregunta fundamental no será solamente quién tiene más seguidores. Será quién consigue convencer a los argentinos que no quieren votar por ninguno de los tres. Ahí probablemente esté el electorado decisivo.
Todas las bases estadounidenses en Oriente Medio están destruidas.
Irán controla el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos fue incapaz de defender a los países del Golfo contra los drones y misiles iraníes.
Los países del Golfo están empezando a negociar directamente con Irán. Probablemente pronto le pedirán a Estados Unidos que cierre sus bases.
Estados Unidos ha acordado pagar a Irán 200 mil millones de dólares en reparaciones de guerra y desbloquear 40 mil millones de dólares en activos iraníes congelados.
Estados Unidos ha dejado de apoyar a Israel en su guerra contra el Líbano.
El programa iraní de enriquecimiento de uranio continúa (han prometido vagamente no crear una bomba nuclear, pero aún no existen controles para supervisar sus actividades).
En el memorándum con Estados Unidos no se menciona a Hezbolá, Hamás ni a los hutíes.
Lo mismo ocurre con el programa iraní de misiles balísticos.
Si esto no es una derrota total para Estados Unidos, ¡no sé qué lo es!
Irán consiguió todo lo que quería y Estados Unidos nada de lo que deseaba, punto.
Este repugnante ser despreciable: James Patterson Smith (Foto principal).
En su vejez, este hombre comenzó a salir con una chica con problemas de salud mental… Kelly Anne Bates (18 de mayo de 1978 – 16 de abril de 1996). Cuando la madre de Kelly Anne conoció a James, se le erizó el vello de la nuca; podía percibir su pura maldad.
La madre de Kelly Anne le advirtió repetidamente que se mantuviera alejada, completamente aterrorizada por ese hombre.
Kelly Anne Bates
Sin embargo, poco a poco, James manipuló a Kelly Anne, lavándole el cerebro para que dejara de llamar a su madre gradualmente, hasta que finalmente solo la llamaba en días festivos, y un día… dejó de llamarla por completo.
He leído tanto sobre esta historia que me he memorizado mucha información que desearía no haber memorizado. Mi fe en la humanidad jamás se recuperará. Aquí hay una lista de las cosas que le hizo…
Le quemó los muslos con una plancha caliente.
Le marcó las nalgas con una plancha caliente.
Casi con toda seguridad le cortó los dedos.
Le destrozó la cara y le arrancó los dientes.
Iba a ahogarla y luego resucitarla.
La dejó sin comer durante semanas.
La privó de agua durante cuatro o cinco días.
¡Dios mío!… James le sacó los ojos de las cuencas.
Después, estoy seguro de que le apuñaló las cuencas vacías.
Así que murió desangrada.
El forense británico dijo: «Su muerte debió ser un final misericordioso y bienvenido para su tortura. De 600 casos, este es el peor que he visto».
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EL RETORNO DE SAN MARTÍN – BROWN Y SU MENSAJE
El arribo de la “Chichester” y el escenario político (1829)
La recepción y la firme decisión de no desembarcar
El eco de la renuncia y el destino de la gloria
El amargo retorno de José de San Martín en la “Countess of Chichester” en 1829 y el triste desamparo impuesto a sus Granaderos en 1826 operan en nuestra historia como el síntoma temprano de una tragedia recurrente: la dolorosa asimetría entre el desinterés de los héroes fundacionales y las mezquindades de las facciones políticas en pugna. Las cartas del Libertador, preñadas de una lucidez sombría, no hacían más que constatar que sus antiguos soldados -aquellos que derramaron su sangre en un continente entero – habían sido aislados del tejido social y diluidos por el desprecio burocrático de un centralismo ciego a la gloria. En ese espejo de ingratitud debió mirarse San Martín al negarse a desembarcar. Es allí donde cobra una dimensión monumental el proceder del Almirante Guillermo Brown: ejerciendo el gobierno interino en medio de la borrasca civil, el marino de Irlanda comprendió de inmediato la estatura ética de la negativa sanmartiniana. Aunque Brown representaba a las autoridades de Buenos Aires y necesitaba la espada del prócer para pacificar la provincia, optó por respetar su neutralidad, tendiendo puentes de correspondencia que resguardaron la dignidad del Padre de la Patria por encima del lodo de la guerra fratricida.
La repercusión histórica de este cruce de voluntades es elocuente. Al blindar su sable contra las luchas intestinas, San Martín salvó su legado moral para la posteridad; mientras que Brown, quien poco después también renunciaría hastiado de los excesos políticos, legitimó con su caballerosidad el principio superior de que las armas de la patria solo pertenecen a la libertad de los pueblos, jamás a la tiranía del odio doméstico.
Inundaciones en Nepal
♣
¿QUÉ PASÓ?
El miércoles por la mañana, la parte baja de un glaciar en el Himalaya se derrumbó y se precipitó al fondo del valle, posiblemente a causa de un terremoto. Una avalancha de hielo y rocas arrasó el río Lhende Khola, que discurre a lo largo de la frontera montañosa entre Nepal y el Tíbet.
El alud de lodo impactó en el puerto de Gyirong, en el Tíbet, y afectó a Nepal, provocando inundaciones repentinas de gran velocidad que destruyeron carreteras enteras, proyectos de energía e inundaron pueblos.
¿CUÁNTOS MUERTOS Y DESAPARECIDOS HAY?
Las autoridades han recuperado 157 cuerpos hasta el momento, pero se espera que la cifra de muertos aumente considerablemente. Se desconoce el número total de desaparecidos.
Entre los desaparecidos se encuentran más de 400 visitantes extranjeros, incluyendo 133 indios en peregrinación, 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos y 24 canadienses. Nueve surcoreanos que trabajaban en una central hidroeléctrica están desaparecidos, y también se reportó la desaparición de ciudadanos de Malasia y Sudáfrica.
Cerca de 5000 personas fueron evacuadas en el estado indio de Bihar tras la emisión de alertas por inundaciones.
¿CUÁL ES LA SITUACIÓN ACTUAL?
Policía y personal militar están llevando a cabo labores de rescate, aunque las autoridades han indicado que los helicópteros de rescate no podrán aterrizar en algunas de las zonas afectadas hasta que bajen las aguas. Gran parte de la zona se encuentra sin electricidad y la acumulación de sedimentos dificulta las labores de rescate.
Las personas que viven en zonas bajas han sido trasladadas a lugares seguros, y se ha recomendado a quienes viven a lo largo del río que permanezcan alerta.
Las Naciones Unidas han declarado que están movilizando suministros y personal para apoyar a las comunidades afectadas. India ha comunicado que está coordinando estrechamente con Katmandú las labores de rescate y socorro, y Corea del Sur está enviando un equipo de respuesta rápida.
Marco Rubio vs. Barack Obama sobre la guerra con Irán
♣
La comparación entre Marco Rubio y Barack Obama respecto de Irán es especialmente interesante porque representan dos filosofías muy diferentes de política exterior. Y hay una ironía: Obama apostó fundamentalmente por la diplomacia nuclear, mientras Rubio ha respaldado una estrategia mucho más coercitiva dentro de la administración Trump.
La comparación también debe hacerse con cuidado: Obama no está gobernando durante la guerra de 2026, mientras que Rubio es actualmente secretario de Estado y, por lo tanto, forma parte directamente de las decisiones del gobierno de Donald Trump.
Obama: negociar antes que combatir
Durante la presidencia de Obama, Irán fue considerado uno de los principales desafíos estratégicos de Estados Unidos. Obama no confiaba en el régimen iraní y reconocía su apoyo a grupos armados regionales y su historial de enfrentamiento con Estados Unidos. Pero consideraba que el problema nuclear podía ser tratado mediante diplomacia.
El resultado fue el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), negociado por Estados Unidos, Irán, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia, China y la Unión Europea.
Obama defendió el acuerdo argumentando que imponía límites importantes al programa nuclear iraní y permitía inspecciones internacionales.
Su filosofía podría resumirse así:
“Si podemos impedir que Irán obtenga un arma nuclear mediante negociaciones verificables, debemos hacerlo antes de recurrir a una guerra.”
Pero Obama nunca descartó completamente la fuerza militar. En 2015 dejó claro que Estados Unidos mantendría la opción militar si la diplomacia fracasaba y consideraba que Irán estaba cerca de obtener un arma nuclear.
Rubio: presión máxima
Rubio representa una visión mucho más dura.
Como senador republicano fue durante años un crítico del acuerdo nuclear de Obama. Consideraba que el JCPOA no resolvía suficientemente el problema de los misiles iraníes, el apoyo de Teherán a grupos armados y la influencia regional de Irán.
En 2026, como secretario de Estado, Rubio está directamente involucrado en la estrategia estadounidense hacia Irán.
Durante la guerra, Rubio ha sostenido que Irán debe pagar un precio elevado por sus acciones. En julio afirmó que Teherán estaba buscando negociar, pero que todavía no estaba dispuesto a aceptar un acuerdo que Washington considerara suficiente.
La filosofía de Rubio puede resumirse así:
“La diplomacia solamente funciona cuando Irán sabe que el costo de rechazar un acuerdo es demasiado alto.”
La gran diferencia
La diferencia entre ambos no es que Obama fuera “blando” y Rubio “fuerte”.
Obama también utilizó la fuerza militar durante su presidencia. Y Rubio también participa actualmente en esfuerzos diplomáticos.
La verdadera diferencia está en cuándo utilizar la presión militar y cuándo utilizar la diplomacia.
¿Quién tenía razón sobre el acuerdo nuclear?
Esta es la parte más difícil.
Obama argumentaba que el acuerdo era mejor que ninguna alternativa porque restringía y vigilaba el programa nuclear iraní. En 2015 sostuvo que sin un acuerdo Estados Unidos tendría menos herramientas para detectar actividades clandestinas y mayor riesgo de una guerra.
Los críticos, entre ellos Rubio, respondían que el acuerdo tenía limitaciones importantes y que algunas restricciones eran temporales. También argumentaban que el pacto no resolvía suficientemente el comportamiento regional de Irán.
En 2018, Donald Trump retiró a Estados Unidos del JCPOA.
Y aquí aparece una cuestión histórica extremadamente importante para evaluar la situación actual.
Un análisis de 2026 sobre el actual conflicto sostiene que la retirada estadounidense del acuerdo en 2018 contribuyó al deterioro de la confianza y al posterior camino hacia la crisis actual. El exsecretario de Energía Ernest Moniz, uno de los negociadores del acuerdo de Obama, sostiene que aquella retirada fue un factor importante en la evolución hacia la guerra de 2026.
Eso no significa que Obama hubiera “resuelto” definitivamente el problema iraní. El acuerdo tenía límites y no solucionaba todos los conflictos entre Washington y Teherán.
La guerra de 2026 cambia completamente la comparación
La situación actual es mucho más grave.
La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, después de ataques estadounidenses e israelíes contra Irán. Para agosto, el conflicto continúa y las negociaciones siguen estancadas. Reuters informó recientemente que Irán amenaza con adoptar una posición militar todavía más ofensiva si fracasa la diplomacia, mientras Estados Unidos mantiene la presión sobre Teherán.
Esto representa precisamente el escenario que Obama intentaba evitar cuando defendía la diplomacia nuclear.
Pero también representa el escenario que los críticos de Obama advertían que podía producirse si la presión sobre Irán no era suficiente.
¿Quién fue más inteligente?
En términos de diplomacia preventiva, Obama tiene un argumento muy fuerte.
Consiguió reunir a las principales potencias internacionales y establecer restricciones verificables sobre el programa nuclear iraní. Eso fue un logro diplomático considerable.
En términos de presión estratégica, Rubio tiene argumentos igualmente importantes.
Los defensores de su estrategia sostienen que décadas de negociaciones no consiguieron transformar fundamentalmente el comportamiento de Irán y que Teherán solamente negocia seriamente cuando enfrenta una amenaza creíble.
Pero existe un enorme problema para la estrategia de Rubio y Trump: una guerra que se prolonga durante meses puede producir precisamente el resultado contrario al buscado.
La guerra puede destruir instalaciones militares iraníes, pero también puede fortalecer a los sectores más radicales, aumentar el nacionalismo iraní, provocar ataques contra bases estadounidenses y generar enormes costos económicos.
Además, el conflicto ha afectado al estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Mi conclusión
Si la pregunta es “¿quién tenía una mejor estrategia para evitar una guerra con Irán?”, probablemente Obama.
Su estrategia consistía en limitar el programa nuclear, permitir inspecciones y mantener abiertas las negociaciones mientras se conservaba la posibilidad de utilizar la fuerza si Irán violaba el acuerdo.
Si la pregunta es “¿quién tiene una posición más dura contra Irán?”, claramente Rubio.
Pero la cuestión fundamental es si la dureza produce una paz más segura.
La experiencia de 2026 todavía no permite dar una respuesta definitiva. La guerra continúa y las negociaciones están estancadas. El conflicto ya ha demostrado que derrotar militarmente parte de las capacidades de un país no necesariamente significa conseguir una solución política duradera.
En ese sentido, Obama y Rubio representan dos caminos distintos:
Obama: “Negociemos mientras todavía podemos evitar la guerra.”
Rubio: “Aumentemos la presión hasta que Irán acepte un acuerdo.”
El gran interrogante de la historia será cuál de esas dos filosofías habría producido un Irán más estable y un Medio Oriente más seguro. Y, paradójicamente, la guerra de 2026 podría terminar demostrando que ninguna estrategia funciona por sí sola: la fuerza puede ser necesaria para contener una amenaza, pero finalmente la diplomacia es necesaria para terminar una guerra.
¿Por qué Estados Unidos no puede derrotar a Irán?
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Estados Unidos puede derrotar a Irán
Estados Unidos no puede permitirse derrotar a Irán
Hay una diferencia
Si tienes 30.000 dólares en tu cuenta, teóricamente podrías comprar una moto acuática de 29.000 dólares
No lo harías porque te quedarías sin ahorros
Estas son las realidades sobre el terreno
I. Irán es sorprendentemente resistente desde dentro
La estabilidad de Irán sigue siendo altísima
Los iraníes pueden odiar a su régimen, pero NO VENDERÁN A SU PUEBLO POR LOS ESTADOUNIDENSES, LOS ISRAELÍES NI LOS ÁRABES
Esto unificó a la nación y fortaleció la resistencia, especialmente tras el asesinato del antiguo ayatolá
II. La economía de la guerra ha cambiado significativamente.
La economía de la guerra ha experimentado un giro radical.
Irán es capaz de causar daños con armamento de bajo costo, como drones y misiles balísticos ocasionales, mientras que Estados Unidos simplemente no puede afrontar financieramente el ataque.
Irán puede destruir 1.000 millones de dólares en propiedades estadounidenses con tan solo 8-15 millones de dólares en activos, pero Estados Unidos necesita entre 400 y 600 millones de dólares en activos para destruir 1.000 millones de dólares en propiedades iraníes.
III. La doctrina de la desigualdad
En pocas palabras, la victoria se define de manera diferente.
Para Irán, la continuidad de su régimen ya es una victoria. Su capacidad para resistir a Estados Unidos también lo es.
Para Estados Unidos, deben obligar a Irán a rendirse o aceptar sus condiciones. Deben derrocar al régimen.
La potencia más fuerte debe ganar con mucha más contundencia y dificultad que la potencia más débil.
¿Puede Estados Unidos derrotar a Irán?
Sí.
Necesitaría concentrar muchos recursos, aumentar su producción y desplegar entre 300.000 y 400.000 soldados sobre el terreno durante 2 o 3 años. Quizás así Estados Unidos logre finalmente derrocar al régimen, con un costo de entre 600.000 y 1 billón de dólares.
Las reservas se agotarían.
Las tropas perderían vidas (al menos 5.000).
Esto debilitaría considerablemente a Estados Unidos frente a China o Rusia, y sin duda lo debilitaría aún más frente a ambos países juntos.
Proyectan que Donald Trump quedará arruinado
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El abogado George Conway proyecta que Donald Trump quedará arruinado una vez que se determinen las millonarias sanciones que le impondrá el juez Arthur Engoron por presuntamente haber cometido fraude.
George Conway, abogado conservador quien estuvo casado con Kellyanne Conway, exasesora de Donald Trump, sostiene que el multimillonario de 77 años está a punto de quedarse arruinado debido a las sanciones financieras que le impondrá un juez de New York.
Durante una entrevista el experto en derecho afirmó que el expresidente de la nación no tiene manera de eludir a la justicia y aunque no terminará en prisión su fortuna se habrá esfumado en cuanto se determinen su sentencia de indemnización por daños y perjuicios tras haber inflado el monto de su fortuna con el objetivo de obtener líneas de crédito para sus empresas.
“Está cometiendo errores. Está balbuceando incoherentemente incluso más de lo habitual. Esto es sorprendente.
Él era el magnate del aprendiz en New York durante 50 años y ahora se está derrumbando”, indicó.
Aunque presuntamente el juez Arthur Engoron ya dictaminó que Donald Trump y sus hijos Donald Trump Jr. y Eric Trump cometieron fraude, su proceso legal en curso está programado únicamente para determinar los daños y perjuicios ocasionados para de esta manera establecer las sanciones respectivas.
Extraoficialmente, los fiscales exigen multas de $250 millones de dólares, así como la prohibición para que clan Trump no vuelva a realizar negocios en New York, pues carecerá de licencias comerciales para efectuar cualquier tipo de trato financiero.
En este sentido, Conway no duda en señalar que el republicano, quien busca volver a ser presidente de la nación, también se verá obligado a vender de varios bienes emblemáticos del poder que todavía tiene.
“Eso lo deja fuera del negocio, lo que significa que tendrá que liquidarlo todo, incluidos lugares como Mar-a-Lago, que son propiedad de LLC de New York. Después surge la pregunta de cuánto de las ganancias de esas ventas, cuando tenga que cerrar, irá al estado de New York, de eso se trata esto. Es un golpe mortal para los negocios de Trump”, enfatizó.
Como pocas veces, Trump se ha enfurecido ante un par de multas impuestas por el magistrado Engoron debido a que presuntamente violó una orden de silencio limitada.
De cualquier manera, el actual favorito en las encuestas rumbo a la nominación a la candidatura republicana insiste en ser inocente y víctima de una conspiración para sacarlo de la boleta electoral.
PrisioneroEnArgentina.com
Noviembre 10, 2023
Rara Ley
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En 150 años, la Argentina produjo 32.234 leyes y decretos con jerarquía legal No todas las normas emanaron del Congreso de la nacion del Congreso de la Nación, el poder el Estado que representa a la voluntad popular. Muchas de esas leyes y decretos -que hoy siguen vigentes porque nunca fueron derogadas expresamente- surgieron de la pluma de dictadores y genocidas, que bautizaron como “leyes” a acciones antijurídicas tales como fusilamientos y prohibiciones ilegítimas.
El Digesto Jurídico Argentino, se propone reducir ese abominable bodoque de normas a tan sólo 3134, menos del diez por ciento del total. Todas las demás reglas jurídicas de esa jerarquía quedarán derogadas, cuando el Digesto sea convertido en ley.
Al trabajo de búsqueda, análisis, clasificación y calificación de las leyes y decretos se abocaron más de doscientos profesionales, guiados por una comisión de destacados juristas.
Leyes insólitas
En 1854, la ley 5 del Congreso de la Nación facultó al Poder Ejecutivo a “hacer la guerra o la paz con el gobierno de Buenos Aires”, cuando todavía la provincia se resistía a incorporarse a Confederación Argentina. La ley, que nunca fue derogada, se sancionó desde Paraná, que en ese entonces era la capital provisoria del Estado. La norma tuvo sentido hasta 1861, cuando Buenos Aires se incorporó definitivamente a la Nación, después de la batalla de Pavón.
La Ley 88 de 1864 autorizó al Poder Ejecutivo a “movilizar las Guardias Nacionales de las Provincias cuyo territorio estuviese amenazado por los indios”, según publicó el Boletín Oficial. A pesar de que Julio A. Roca impulsó la paradójica “Conquista del Desierto” pocos años después, lo que significó la masacre de la mayor parte de la población originaria del territorio, el Poder Ejecutivo aún conserva esa atribución.
La ley 94 de ese mismo año buscó penalizar la aplicación de azotes. La norma, que nunca fue incorporada al Código Penal, sanciona con inhabilitación para ejercer cualquier empleo nacional durante diez años a “todo el que ejerciendo autoridad civil o militar hiciese azotar a algún individuo de cualquier clase o condición”.
En 1870 se intentó regular un rubro del mercado que no resulta estratégico, pero que quizá en aquel entonces podría resultar necesario: la ley 432 declara “libres de derechos de importación a las planchas destinadas para la numeración de las puertas y de las calles de las ciudades de la República”.
En 1945, con el gobierno de Edelmiro Farrell, se estableció que “los ciudadanos argentinos que hayan prestado o que actualmente presten servicio en las fuerzas armadas en lucha con las potencias del Eje, por un tiempo mayor a un año, han cumplido con la obligación del servicio militar”. La ley 7365 podría resultar un tanto polémica hoy en día, pero después de casi setenta años, nadie se molestó en derogarla.
En 1955 y 1959 se dieron dos de las normas más ilegítimas de la historia institucional argentina. La primera, mediante el tristemente célebre decreto 3855, ordenó la “disolución de los partidos Peronista masculino y femenino en todo el territorio”.
La segunda, en 1959, prohibió de la misma forma “las actividades del Partido Comunista”. Ambos decretos se dieron en el gobierno de facto de Pedro Aramburu, que guarda varias de estas acciones en su haber.
Pena de muerte
Con el decreto ley 10364, el dictador impuso la “pena de muerte” a los participantes del levantamiento militar de Juan José Valle, en junio de 1956. La norma, única en su especie, lleva también la firma de Isaac Francisco Rojas, y es el único decreto que dispone la pena de muerte en toda la historia institucional argentina.
Ordenaba el fusilamiento de Cortinez, Ibageta, Cogorno, Cano, Caro, Noriega y Videla, entre otros soldados que se rebelaron al régimen dictatorial de Aramburu. El hecho se consumó el 12 de junio, en la Penitenciaría de Las Heras.
En 1968, Onganía le concedió al jefe de la policía de la Capital Federal, la facultad de dictaminar y establecer contravenciones, así como la de aplicar las sanciones. De esa forma, con una norma que lleva el número 17889 se autorizó a la autoridad policial a establecer sanciones y a aplicarlas, pasando por encima del Poder Legislativo –en ese entonces el Concejo Deliberante- y el Judicial.
En 1971, ya con Alejandro Agustín Lanusse en el poder, la “ley” 19216 dispuso una curiosa “amnistía general por delitos cometidos mediante la falsa inscripción, como propios, a hijos ajenos”. La norma se adelanta en tan sólo cinco años a lo que sería un plan sistemático de apropiación ilegal de bebés durante la última dictadura cívico militar, muchos de los cuales aún no conocen su verdadera identidad.
No plantar
La ley de facto 21671 fue obra del dictador Jorge Rafael Videla, que mucho de derecho no sabía. Establecía la prohibición de la siembra, plantación, cultivo y cosecha de la adormidera, cáñamo y coca; y de la tenencia y tráfico de cannabis, sus aceites, resinas y semillas. El detalle es que no dispone ninguna pena para quien incurra en esas conductas, sólo las declara “prohibidas”. En el documento final que la comisión encargada del Digesto Jurídico Argentino le entregó al Poder Ejecutivo, los juristas se refieren a esta norma preguntando irónicamente: ¿Y entonces? ¿Qué le pasa a quien viola esa prohibición?”
Quinto aniversario del ataque en Abbey Gate
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Nos solidarizamos con las familias de los caídos, cuyos seres queridos dieron su vida al servicio de nuestra gran nación. Nuestras oraciones siempre estarán con ellos y con los 45 militares estadounidenses que resultaron heridos durante este terrible ataque terrorista.
La desastrosa retirada de Afganistán por parte del gobierno de Biden sigue siendo una mancha oscura en la historia de nuestra nación. El gobierno de Trump mantiene su compromiso de honrar la memoria de quienes perdieron la vida en Abbey Gate —y durante los 20 años de presencia estadounidense en Afganistán— y de brindar al pueblo estadounidense las respuestas que merece.
Donald Trump es profundamente ignorante.
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Esto se agrava por la forma en que este presidente perpetúa su propia ignorancia.
El extracto del libro de Michael Wolff, publicado ayer en la revista New York Magazine, merece la pena leerse, aunque solo sea porque comienza confirmando la sospecha que muchos han tenido desde el principio sobre Donald Trump. No esperaba ganar la presidencia, ni siquiera la deseaba.
Pero me gustaría centrarme en otros detalles, ya que también confirman lo que ya sabíamos sobre este presidente.
Pocas personas que conocían a Trump se hacían ilusiones sobre él. Ese era su atractivo: era como era. Un brillo en los ojos, una maldad en el alma. Todos en su círculo social de hombres ricos conocían su profunda ignorancia. Al principio de la campaña, enviaron a Sam Nunberg para que le explicara la Constitución al candidato. “Llegué hasta la Cuarta Enmienda”, recordó Nunberg, “antes de que se llevara el dedo al labio y pusiera los ojos en blanco”.
De llamada en llamada —y su día, salvo las reuniones organizadas, consistía casi exclusivamente en llamadas— era imposible no entenderlo. No sabía conversar, no en el sentido de compartir información ni de mantener un diálogo equilibrado. Ni escuchaba atentamente lo que le decían ni reflexionaba sobre lo que respondía. Exigía atención y luego te consideraba débil por humillarte…
Se ha escrito mucho sobre la incapacidad de Donald Trump para ser presidente. Gran parte de ello se ha centrado en debatir si padece una enfermedad mental. Pero la imagen que pintan estas descripciones es igualmente preocupante. Me recuerda a lo que Tony Schwartz, escritor fantasma de El arte de la negociación, le dijo a Jane Mayer hace un año y medio.
«Se ha escrito sobre Trump de mil maneras, pero este aspecto fundamental de su personalidad no parece comprenderse del todo», me dijo Schwartz. “Está implícito en muchos escritos, pero nunca se menciona explícitamente —o al menos, yo no lo he visto—. Y es que es imposible mantenerlo concentrado en ningún tema, salvo en su propia autoexaltación, durante más de unos minutos, e incluso entonces…”, dijo Schwartz, dejando la frase inconclusa y sacudiendo la cabeza con asombro. Considera alarmante la incapacidad de Trump para concentrarse en un candidato presidencial. “Si tuviera que recibir información sobre una crisis en la Sala de Crisis, es imposible imaginar que prestara atención durante un periodo prolongado”, afirmó.
También hemos oído hablar de esto en relación con las sesiones informativas de inteligencia de Trump.
Las conversaciones con algunos funcionarios que han informado a Trump y con otros que conocen su forma de asimilar la información lo describen como un presidente con poca capacidad de atención.
Prefiere los memorandos de una sola página y los recursos visuales como mapas, tablas, gráficos y fotografías.
Según una fuente que relató conversaciones mantenidas con funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional, estos han incluido estratégicamente el nombre de Trump en “tantos párrafos como sea posible, porque sigue leyendo si se le menciona”.
Tenemos un presidente profundamente ignorante. Este es un problema que podría solucionarse. Sin embargo, se agrava por su impulsividad y narcisismo, que perpetúan su propia ignorancia. Ignora o descarta la información que podría cuestionar su forma de pensar, guiándose por su instinto. Sobre todo, es demasiado impaciente para asimilar cualquier cosa que no sirva para alimentar su ego.
Parece evidente que todos los que tratan con Trump habitualmente son conscientes de estos patrones. En lugar de alertar, permiten que esto continúe al ser complacientes con él. Es similar a quienes permiten la adicción a las drogas o al alcohol, salvo por la cantidad de personas que pagarán las consecuencias.
El próximo movimiento de Putin
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Vladimir Putin dejó claro a sus súbditos que no detendrá la guerra en Ucrania. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirma que los rusos “recurrirán a cualquier cosa”.
Según Zelenski, esta “contención” por parte de Rusia incluiría “cientos o miles de ciberataques, presión con misiles, intimidación, etc.”.
No solo contra Ucrania, sino también contra cualquier país que la apoye.
Advertencias de inteligencia de varias agencias nacionales indican que Rusia planea un ataque contra la OTAN, probablemente con el uso de drones ucranianos, que llevan tiempo derribando mediante guerra electrónica.
Al mismo tiempo, Putin planea una movilización masiva en Rusia, pero sin anunciarla públicamente: su orden de “movilización parcial” de septiembre de 2022 sigue vigente, por lo que no necesitan emitir un nuevo documento para reclutar soldados y enviarlos a la guerra.
Canales rusos informan que ya existen listas para movilizar a 800.000 hombres en Rusia: estos hombres no pueden obtener un pasaporte para salir del país, no pueden cruzar la frontera para salir ni viajar al extranjero; sus nombres están registrados en el sistema.
Zelensky explicó:
“Él [Putin] necesita vender una victoria.
No obtendrá una victoria en Ucrania.
Necesita tomar el Donbás.
No nos vamos a retirar por nuestra cuenta.
Entonces, ¿qué puede vender como victoria?
Distorsionará los términos de Anchorage que discutieron con la parte estadounidense, con el Presidente de los Estados Unidos.
Nadie va a abandonar su país, a su gente, y simplemente marcharse.
Porque nadie puede garantizar que este hombre no vaya más allá”.
Los funcionarios de Putin insisten en que “se lograrán todos los objetivos de la operación militar especial”.
El objetivo era convertir a Ucrania en un estado títere de Rusia, similar a Bielorrusia, y utilizarla como plataforma para subyugar a toda Europa y expulsar a las tropas estadounidenses del territorio europeo.
El régimen mafioso del FSB en Rusia se niega a renunciar a estos objetivos. Para ellos, es «ahora o nunca».
Europa debe asegurarse de que la respuesta sea «nunca».
¿Qué hicieron los países con las embajadas de sus enemigos durante la Segunda Guerra Mundial?
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En la madrugada del 22 de junio, el embajador alemán en la Unión Soviética, Schulenburg, entregó al ministro de Asuntos Exteriores soviético, Molotov, una nota oficial que, de facto, declaraba la guerra.
Con el estallido de la guerra, las relaciones diplomáticas entre ambos países cesaron. Ninguna de las partes reconoció la inmunidad diplomática de los diplomáticos. Ambos países acordaron que Bulgaria representaría a Alemania en Moscú y Suecia a la Unión Soviética en Berlín.
Sin embargo, la embajada, los consulados y las oficinas de representación comercial soviéticas en Alemania no recibieron ninguna advertencia y tuvieron que improvisar. Según algunos testigos presenciales, cuando los edificios fueron rodeados por tropas alemanas, los diplomáticos soviéticos comenzaron a quemar documentos. Sin embargo, como las estufas de uno de los edificios eran demasiado pequeñas, colocaron una placa de metal en el suelo y comenzaron a quemar los documentos dentro del edificio.
Dado que ambos países habían roto relaciones diplomáticas, el papel de Bulgaria y Suecia en la repatriación de diplomáticos y representantes comerciales de ambos países debió ser significativo. Parece haber poca información sobre sus funciones y responsabilidades exactas, pero el personal de ambas embajadas fue intercambiado sano y salvo en la frontera turca, lo que, considerando que ambos países estaban en guerra, debió ser un milagro.
El edificio de la embajada alemana en Moscú había sido confiscado por el NKVD y permaneció vacío hasta 1943. Posteriormente, el edificio fue transferido a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Uno de los coches confiscados, un modelo Horch 901, se utilizó para transportar a Zhukov durante la guerra. El conductor de Zhukov estaba satisfecho con el vehículo porque era robusto y cómodo.
La embajada soviética en Berlín fue destruida durante la guerra y tuvo que ser reconstruida desde cero.
Urguay, alli vamos…
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Uruguay está relativamente bien, sobre todo si se lo compara con buena parte de América Latina, por una combinación de instituciones sólidas, estabilidad política, continuidad de políticas públicas, prudencia económica y una sociedad relativamente cohesionada. No es un país perfecto: tiene problemas de pobreza infantil, seguridad, educación y crecimiento. Pero ha conseguido algo que Argentina ha tenido muchas dificultades para lograr: mantener reglas relativamente estables durante décadas.
1. Instituciones fuertes
Esta es probablemente la diferencia más importante. En Uruguay existe una tradición democrática mucho más estable. Gobiernos de izquierda y de derecha han podido alternarse en el poder sin destruir las reglas fundamentales del sistema.
En 2025 asumió Yamandú Orsi, del Frente Amplio, después de gobiernos de centroderecha. El cambio de orientación política no produjo una ruptura institucional ni una crisis de confianza generalizada.
Esto es fundamental para una economía: empresas y ciudadanos pueden tomar decisiones pensando en varios años, no solamente en quién será el próximo presidente.
2. Uruguay aprendió de sus crisis
Uruguay también tuvo crisis gravísimas. La crisis bancaria de 2002 fue particularmente importante. Sin embargo, después de aquella experiencia el país desarrolló una política macroeconómica más prudente. El Banco Mundial destaca precisamente la gestión macroeconómica responsable que siguió a aquella crisis y la calidad institucional del país.
Uruguay, en cambio, ha tendido a modificar sus políticas de manera más gradual.
3. No vive una inflación descontrolada
Este es otro punto fundamental.
Uruguay tuvo históricamente inflación relativamente elevada, pero consiguió reducirla considerablemente. El Banco Mundial señala que la inflación fue de aproximadamente 3,6% en 2025, por debajo del objetivo del Banco Central, mientras que el FMI destacó la mejora de la credibilidad de la política monetaria uruguaya.
Eso cambia completamente la vida cotidiana.
Cuando la inflación es baja, una persona puede ahorrar, pedir un préstamo, comprar una vivienda o planificar un negocio con mayor seguridad. Una empresa puede calcular sus costos y sus inversiones. El Estado también puede elaborar presupuestos con mayor previsibilidad.
4. Tiene una clase media grande
El Banco Mundial señala que más del 60% de los uruguayos pertenece a la clase media, una de las proporciones más altas de América Latina. También destaca que Uruguay tiene algunos de los niveles más bajos de pobreza y desigualdad de la región.
Esto crea estabilidad social.
Una sociedad con una clase media importante suele tener mayor capacidad para resistir crisis económicas y exigir buenos servicios públicos, educación, seguridad y estabilidad institucional.
5. Un Estado social relativamente fuerte
Uruguay construyó durante muchas décadas un sistema de protección social relativamente desarrollado: jubilaciones, salud pública, educación pública, políticas sociales y diferentes mecanismos de protección para los sectores vulnerables.
Eso no significa que haya eliminado la pobreza. De hecho, la pobreza infantil continúa siendo un problema importante. El Banco Mundial advierte que la pobreza afecta especialmente a niños y adolescentes y que existen importantes desafíos educativos.
Pero el Estado uruguayo tiene instrumentos para enfrentar esos problemas.
6. Es pequeño
También hay que reconocer una ventaja estructural: Uruguay tiene apenas unos 3,4 millones de habitantes.
Gobernar un país pequeño es diferente de gobernar Argentina, con más de 45 millones de habitantes y enormes diferencias económicas y geográficas entre sus regiones.
Uruguay puede tomar determinadas decisiones con mayor facilidad y tiene una sociedad relativamente integrada.
7. Exporta productos que el mundo necesita
Uruguay tiene importantes exportaciones agropecuarias, especialmente carne, soja y celulosa, y posee vínculos comerciales con China, Brasil, Estados Unidos y Europa.
Además, ha conseguido desarrollar una imagen internacional de país estable y confiable. Eso ayuda a atraer inversiones.
Pero Uruguay no es un paraíso
Es importante no idealizarlo.
El país tiene una economía pequeña y depende bastante de sus vecinos y de los mercados internacionales. También enfrenta problemas de crecimiento, educación, seguridad, envejecimiento demográfico y pobreza infantil. El Banco Mundial señala que el crecimiento se moderó a 1,8% en 2025 y proyecta alrededor de 1,6% para 2026.
Además, Uruguay tiene una deuda pública considerable y necesita seguir cuidando sus cuentas fiscales.
¿Y por qué Argentina no consiguió lo mismo?
Aquí está la gran pregunta.
Argentina posee recursos naturales extraordinarios, una población mucho mayor, una economía diversificada, energía, agricultura, minerales, industria y enormes posibilidades de crecimiento.
El problema histórico argentino no ha sido la falta de recursos.
Ha sido, en gran medida, la falta de continuidad.
Un gobierno cambia las reglas; el siguiente las modifica nuevamente. Se gasta demasiado; después llega un ajuste brutal. Se controla el dólar; posteriormente se libera. Se congela la economía; después se intenta liberalizarla. Se subsidia; después se elimina. Se endeuda el Estado; posteriormente se produce un default.
Uruguay ha sido mucho más constante.
Esa es quizás la principal lección uruguaya para Argentina: no hace falta que todos los gobiernos piensen igual; hace falta que todos respeten determinadas reglas básicas.
Uruguay demuestra que un país latinoamericano puede tener gobiernos de izquierda y de derecha, cambiar presidentes y modificar políticas económicas sin caer permanentemente en crisis institucionales.
Por eso, cuando se pregunta “¿por qué Uruguay está bien?”, la respuesta más profunda no es simplemente “porque tiene buenos políticos”.
Es porque durante décadas construyó instituciones, confianza y continuidad.
Y esa combinación puede ser incluso más valiosa que tener petróleo, minerales o tierras fértiles.
Historia de la ley Desde Jim Crow hasta el movimiento de derechos civiles
♦
Si bien a menudo se piensa que todos los blancos del sur discriminaron a los negros y apoyaron plenamente las leyes de segregación que ahora se conocen comúnmente como las leyes Jim Crow, este no es necesariamente el caso. Las presiones sociales que motivan el proceso político son muy diferentes de las motivaciones más familiares de hoy que impulsan el proceso económico. Las leyes de Jim Crow del Sur privaron de sus derechos a los votantes negros a través de una variedad de medios y, por lo tanto, aseguraron que solo se expresaran las opiniones blancas en el proceso político. Sin embargo, al igual que hoy, no se requería necesariamente una mayoría abrumadora de los votos blancos para ordenar legalmente la segregación racial. Si una minoría de votantes blancos poderosos quería hacer cumplir la segregación mientras que a otros blancos se les impidió votar por una variedad de razones (falta de opinión, desconocimiento del voto o incapacidad de conseguir tiempo libre en el trabajo para su poderoso arrendador), la votación fue se influyó fácilmente en la forma en que querían los votantes minoritarios. Este dominio absoluto sobre el estado de derecho se mantuvo en todo el Sur en gran parte debido a la supervisión decidida o incluso a la participación voluntaria en prácticas diseñadas para someter a la población negra por parte de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley designados para proteger sus derechos de ciudadanía recién ganados. No fue hasta el asesinato de Martin Luther King Jr. que se reconocieron verdaderamente los problemas de la aplicación de la ley en el sur y se iniciaron reformas diseñadas para reducir la influencia de las agendas políticas en la práctica del derecho.
Las leyes de Jim Crow fueron leyes estatales y locales introducidas en el sur de los Estados Unidos a fines del siglo XIX y principios del XX que impusieron la segregación racial, siendo “Jim Crow” (Jim Cuervo) un término peyorativo para un afroamericano. Tales leyes permanecieron en vigor hasta la década de 1960.
Las raíces del problema comenzaron con la Reconstrucción. Para Lincoln, la primera prioridad después del final de la guerra fue restablecer el estado de derecho seguido de la reconstrucción de la infraestructura y la economía e introducir medidas diseñadas para evitar la redacción de leyes que introducirían la discriminación racial en el código legal. Sin embargo, la visión de Lincoln fue subvertida luego de su asesinato por parte de su sucesor, el vicepresidente Andrew Johnson. Solo tres años antes de prestar juramento como nuevo presidente de los Estados Unidos, Johnson les había dicho a los ciudadanos de Tennessee: “Creo que los esclavos deben estar subordinados y viviré y moriré creyendo”. A pesar de los esfuerzos de Johnson para evitarlo, el Congreso aprobó varias Leyes de Reconstrucción, como la Ley de Derechos Civiles de 1866, las Enmiendas Decimocuarta y Decimoquinta. La Decimocuarta Enmienda dice: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de los Estados Unidos y del estado en el que residen” y ningún estado puede “privar a ninguna persona de la vida, la libertad o propiedad, sin el debido proceso de ley; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la igual protección de las leyes” (Enmienda XIV). Esta misma legislación hizo posible que los hombres negros mayores de 21 años votaran y se postularan para cargos públicos. A pesar de este intento de proteger a los negros en el sur, esta legislación no pudo evitar la aprobación y aplicación de las llamadas leyes Jim Crow que tenían a los oficiales de policía haciendo cumplir la eliminación de los derechos de los ciudadanos legales en respuesta a las fuerzas políticas.
Las leyes de Jim Crow y los medios para derrotarlas se introdujeron como resultado de la necesidad de que la organización terrorista blanca sobre negra conocida como Klu Klux Klan pasara a la clandestinidad. Los negros fueron aterrorizados y amenazados con no votar y ciertamente con no postularse para un cargo. La horrible violencia perpetrada por blancos sobre negros durante este período ha sido descrita como “el terrorismo más implacable ya gran escala en la historia de Estados Unidos”. Lo que le dio al Klan su fuerza y durabilidad fue la cantidad significativa de personas poderosas, incluidos funcionarios políticos, agentes del orden público, editores, ministros y soldados, que parecían ser ciudadanos respetables durante el día pero que participaban en estos actos violentos de terrorismo por la noche. En 1868, el Klan era bien conocido por su práctica de azotar, mutilar y linchar a los negros y sus simpatizantes, así como por crear un caos general dentro de las ciudades. Fue en respuesta a las actividades del Klan que el gobierno federal aprobó una nueva legislación que sería necesaria durante la Era de los Derechos Civiles. “Bajo la nueva ley federal, los sureños perdieron su jurisdicción sobre los delitos de asalto, robo y asesinato y el presidente fue autorizado a declarar la ley marcial. Se prohibía expresamente la conducción nocturna y el uso de mascarillas”.
A mediados de la década de 1870, los sureños habían recuperado la mayoría necesaria en los gobiernos estatales. La mayoría sureña revocó rápidamente muchas leyes de la legislación anterior, en particular las relativas a los derechos civiles de los negros. Las opresivas leyes de segregación de Jim Crow hicieron ilegal que un hombre negro hablara con una mujer blanca en público en muchas partes del sur. A los negros no se les permitía asistir a las escuelas públicas, usar los mismos baños u otras comodidades que los blancos y se les exigía que siempre proporcionaran a los blancos el derecho de paso, independientemente de las circunstancias. Aunque probadas en la Corte Suprema, estas leyes se mantuvieron siempre que se pusieran a disposición de los negros las mismas facilidades. “El resultado fue un sistema de segregación que fue la ley del país durante más de 80 años. A este sistema se le llamó “separados pero iguales”, lo cual era una verdad a medias, todo estaba separado, pero nada era igual”. Estas leyes permanecieron en los libros hasta la década de 1950.
Las leyes de segregación de Jim Crow fueron prohibidas por la Ley de Derechos Civiles de 1964, lo que provocó que la segregación se convirtiera en una cosa del oscuro pasado. Los negros ahora tenían igualdad social, al menos en términos legales. La Ley de Derechos Civiles también prohibió la discriminación en las prácticas laborales y la Ley de Derechos Electorales de 1965 hizo que el proceso de registro para votar fuera más accesible para los negros. Hasta este punto, se habían empleado numerosos métodos para restringir el voto negro, incluidos impuestos electorales altos (para los granjeros negros afectados por la pobreza) y las llamadas “pruebas de alfabetización administradas solo a personas negras y rara vez aprobadas en base a tecnicismos, por lo menos”. Estos y otros “trucos” se hicieron ilegales y permitieron a todos los negros adultos el derecho y los medios para votar, lo que les dio igualdad política. Todas las demás leyes discriminatorias también fueron prohibidas en la década de 1960, como las leyes que prohíben los matrimonios interraciales y las prácticas racistas de vivienda. A fines de la década de 1960, el “Movimiento de Derechos Civiles había logrado la igualdad social y política para los negros. Este fue un éxito significativo”
Ejemplos de leyes de Jim Crow en algunos estados:
ALABAMA
Enfermeras: Ninguna persona o corporación exigirá que una enfermera blanca amamante en las salas o habitaciones de los hospitales, ya sean públicos o privados, en los que se coloquen hombres negros.
Autobuses: Todas las estaciones de pasajeros en este estado operadas por cualquier compañía de transporte motorizado deberán tener salas o espacios de espera separados y ventanillas de boletos separadas para las carreras blanca y de color.
Ferrocarriles: El conductor de cada tren de pasajeros está autorizado y obligado a asignar cada pasajero al carro oa la división del carro, cuando ésta esté dividida por una partición, designada para la carrera a que pertenezca dicho pasajero.
Restaurantes: Será ilegal abrir un restaurante u otro lugar para servir comida en la ciudad, en el que se sirva a personas blancas y de color en la misma habitación, a menos que tales personas blancas y de color estén efectivamente separadas por una partición sólida que se extienda desde el piso hacia arriba a una distancia de siete pies o más, y a menos que se provea una entrada separada desde la calle para cada compartimiento.
Salas de billar y billar: Será ilegal que una persona negra y blanca jueguen juntas o en compañía en cualquier juego de billar o billar.
Instalaciones sanitarias, hombres: todo empleador de hombres blancos o negros deberá proporcionar instalaciones sanitarias separadas y razonablemente accesibles para dichos hombres blancos o negros.
FLORIDA
Matrimonio mixto: Todos los matrimonios entre una persona blanca y un negro, o entre una persona blanca y una persona de ascendencia negra hasta la cuarta generación inclusive, quedan prohibidos para siempre.
Convivencia: Cualquier hombre negro y mujer blanca, o cualquier hombre blanco y mujer negra, que no estén casados entre sí, que habitualmente vivan y ocupen durante la noche la misma habitación, será reprimido cada uno con pena privativa de libertad no mayor de doce (12) meses, o con multa que no exceda de quinientos ($500.00) dólares.
Educación: Las escuelas para niños blancos y las escuelas para niños negros se llevarán a cabo por separado.
Delincuentes Juveniles: Habrá edificios separados, a no más de un cuarto de milla entre sí, uno para niños blancos y otro para niños negros. Los niños blancos y los niños negros no se asociarán ni trabajarán juntos de ninguna manera.
MISSISSIPPÍ
Educación: Se mantendrán escuelas separadas para los niños de las razas blanca y de color.
Promoción de la Igualdad: Cualquier persona que sea culpable de imprimir, publicar o hacer circular material impreso, mecanografiado o escrito instando o presentando para la aceptación pública o información general, argumentos o sugerencias en favor de la igualdad social o de los matrimonios mixtos entre blancos y negros, será culpable de un delito menos grave y sujeto a multa o que no exceda los quinientos (500.00) dólares o prisión que no exceda los seis (6) meses o ambas.
Matrimonio mixto: El matrimonio de una persona blanca con un negro o mulato o una persona que tenga un octavo o más de sangre negra, será ilegal y nulo.
Entradas de hospitales: Las autoridades gubernamentales de cada hospital mantenido por el estado para el tratamiento de pacientes blancos y de color mantendrán entradas separadas para pacientes y visitantes blancos y de color, y dichas entradas serán utilizadas solo por la raza para la que están preparadas. .
Prisiones: El alcaide se asegurará de que los convictos blancos tengan departamentos separados para comer y dormir de los convictos negros.
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¿Mauricio Macri volverá a ser presidente de Argentina?
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La posibilidad de que Mauricio Macri vuelva a ocupar la Casa Rosada en 2027 ya no parece una fantasía política, pero tampoco puede considerarse hoy un escenario probable. A poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales, Macri ha vuelto a ocupar un lugar importante en la discusión política argentina. La pregunta es si ese regreso terminará convirtiéndose en una nueva candidatura presidencial.
Macri gobernó Argentina entre 2015 y 2019 y fue derrotado por Alberto Fernández en las elecciones de 2019. Después de abandonar la Presidencia, mantuvo una enorme influencia dentro del PRO, aunque el surgimiento de Javier Milei modificó profundamente el espacio político de la centroderecha argentina.
Durante 2026, Macri comenzó a recuperar protagonismo. El objetivo declarado de su movimiento parece ser reconstruir al PRO y mantenerlo como una fuerza política autónoma. En marzo, Macri reunió a dirigentes nacionales de su partido y sostuvo que el PRO no sería oposición a Milei, aunque conservaría su autonomía.
Esta posición es fundamental para entender su futuro. Macri sabe que una parte importante de su antiguo electorado se trasladó hacia Milei. Una candidatura presidencial independiente podría dividir nuevamente al electorado de derecha y facilitar el triunfo del peronismo. Pero, al mismo tiempo, una alianza demasiado estrecha con Milei podría terminar convirtiendo al PRO en un partido subordinado a La Libertad Avanza.
Ahí aparece el dilema de Macri.
¿Tiene posibilidades electorales?
Una encuesta realizada en julio de 2026 por Isasi-Burdman ofrece un dato interesante. Según ese estudio, cuando el PRO no presenta una candidatura independiente, La Libertad Avanza obtiene alrededor del 39% de intención de voto. Cuando Macri aparece como candidato del PRO, el porcentaje de Milei baja al 35%, mientras Macri obtiene aproximadamente el 10%.
Esto significa que Macri todavía posee un caudal electoral considerable, pero también muestra una dificultad importante: con los números actuales, no parece estar cerca de entrar al balotaje.
Sin embargo, una elección presidencial argentina puede cambiar radicalmente en doce meses. La economía, la inflación, el empleo, la seguridad, el estado de los servicios públicos y, especialmente, la situación social pueden modificar rápidamente las preferencias electorales.
Por eso sería prematuro afirmar que Macri está fuera de carrera.
El factor Milei
El principal obstáculo para Macri es Javier Milei.
Macri fue uno de los dirigentes que más contribuyó a facilitar la llegada de Milei al poder después de las elecciones de 2023. Muchos votantes que anteriormente apoyaban al PRO pasaron directamente a La Libertad Avanza.
Pero la relación entre ambos políticos nunca fue completamente estable. Macri ha respaldado varias reformas económicas de Milei, aunque también ha criticado aspectos de su liderazgo y ha reclamado mayor institucionalidad. En mayo de 2026 volvió a diferenciarse públicamente del Presidente.
Al mismo tiempo, durante agosto se produjo un nuevo acercamiento entre sectores de Milei y Macri. El diálogo entre ambos espacios resulta especialmente importante porque una alianza PRO-LLA podría evitar una división del voto de centroderecha.
Por eso, Macri podría terminar siendo candidato, pero también podría convertirse en uno de los principales negociadores de una alianza electoral con Milei.
Esta es probablemente la mayor incógnita.
Macri no ha confirmado una candidatura presidencial para 2027. Cuando periodistas le preguntaron directamente en mayo si sería candidato, respondió irónicamente: “Voy a volver… a cantar”.
La frase puede interpretarse como una negativa, pero en política argentina las puertas rara vez se cierran definitivamente con tanta anticipación.
Además, dirigentes del PRO han expresado entusiasmo por el regreso de Macri al centro de la actividad política y algunos sectores quieren verlo encabezando una boleta en 2027.
Macri tampoco necesita anunciarse ahora. Puede esperar para observar cómo evoluciona Milei, cómo queda organizado el peronismo y qué ocurre con la economía.
El gran problema: el pasado
Macri tiene una ventaja importante: experiencia presidencial. Ya conoce la Casa Rosada, las relaciones internacionales y el funcionamiento del Estado.
Pero también tiene una desventaja: su propia gestión presidencial será nuevamente evaluada por los argentinos.
La inflación, el endeudamiento, el acuerdo con el FMI, la crisis cambiaria de 2018 y las dificultades económicas de 2019 forman parte del recuerdo de su gobierno. Sus adversarios utilizarán esos antecedentes durante una eventual campaña.
Además, después de haber gobernado durante cuatro años, Macri tendría que explicar qué haría diferente en un eventual segundo período.
¿Puede producirse un regreso?
Sí, pero necesitaría una combinación de circunstancias.
Primero, Milei tendría que perder una parte significativa de su apoyo. Segundo, el peronismo debería continuar dividido. Tercero, Macri tendría que recuperar votantes que hoy están con La Libertad Avanza. Y cuarto, el PRO debería reconstruirse como una estructura política nacional suficientemente fuerte.
Paradójicamente, Macri podría beneficiarse de una crisis dentro del propio espacio de Milei.
Si el Gobierno llega a 2027 con buenos resultados económicos, una nueva candidatura de Milei sería muy difícil de enfrentar. Pero si la situación económica empeora y una parte de los votantes liberales comienza a buscar una alternativa más moderada e institucional, Macri podría presentarse nuevamente como una opción.
¿Cuál es mi pronóstico?
A agosto de 2026, no considero que Mauricio Macri sea el favorito para volver a ser presidente. Javier Milei continúa siendo el protagonista principal de la centroderecha y tiene la ventaja de estar en el poder.
Pero tampoco considero que Macri esté políticamente terminado.
Su verdadera fortaleza puede estar precisamente en esperar. Si Milei consigue consolidar su gobierno, Macri probablemente tendrá que negociar una alianza. Si Milei se debilita, Macri podría intentar recuperar el espacio liberal-conservador que alguna vez lideró.
La encuesta de julio demuestra que una candidatura de Macri ya sería capaz de modificar considerablemente el escenario electoral, aunque no le otorgue actualmente posibilidades claras de ganar.
En definitiva, Macri puede volver a ser presidente, pero hoy parece más probable que desempeñe el papel de árbitro de la centroderecha que el de candidato presidencial. El gran interrogante será qué ocurre durante los próximos doce meses.
Argentina tiene una larga tradición de elecciones imprevisibles. Y en política argentina, especialmente cuando todavía falta más de un año para votar, descartar definitivamente a Mauricio Macri sería un error.
Parece que los demócratas ganarán las elecciones de mitad de mandato. ¿Qué es lo peor que Trump puede hacer para perjudicar al país?
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Interpreto la pregunta como “¿Cuáles son las medidas más perjudiciales que un presidente podría tomar legalmente tras una importante derrota electoral?”, y mi respuesta sería que recurrirá con dureza al poder ejecutivo. El comercio, la inmigración, la política regulatoria y las relaciones exteriores estarán en el punto de
mira mientras hace un uso agresivo del veto.
Sabe perfectamente que cualquier cosa que exceda los límites constitucionales o legales probablemente enfrentará impugnaciones legales en los tribunales federales, como ha sucedido con ambos partidos. En cualquier caso, pondrá a prueba los límites.
Sin embargo, al final, incluso tras una derrota en las elecciones de mitad de mandato, el sistema estadounidense está sólidamente construido e impedirá que ninguna rama del gobierno tenga un poder ilimitado. Eso es un hecho, le guste o no. Y eso significa un gobierno dividido, como lo es ahora, y significa más negociación, más demandas y una formulación de políticas más lenta, en lugar de medidas unilaterales audaces.
¿Quién fue el peor presidente electo de la historia argentina?
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Determinar quién fue el “peor presidente electo” de la historia argentina no es sencillo. La respuesta depende de qué se considere más importante: la economía, las instituciones, la corrupción, los derechos humanos, la estabilidad política o la capacidad para dejar un país en mejores condiciones que las recibidas. Además, hay que diferenciar a los presidentes constitucionales de los gobiernos militares, porque estos últimos llegaron al poder mediante golpes de Estado y no mediante elecciones.
Si nos limitamos a los presidentes elegidos democráticamente, hay tres nombres que aparecen inevitablemente en cualquier discusión seria: Isabel Perón, Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. Cada uno gobernó en circunstancias extraordinariamente difíciles, pero sus resultados fueron muy diferentes.
Fernando de la Rúa: el candidato más fuerte
De la Rúa llegó a la Presidencia en diciembre de 1999 encabezando la Alianza, después de derrotar al peronismo. Recibió una economía que ya estaba entrando en recesión, con un sistema de convertibilidad que limitaba enormemente las herramientas económicas del Gobierno. La situación se agravó durante sus dos años de mandato.
Entre 1998 y 2001 Argentina sufrió cuatro años de recesión. En diciembre de 2001 la crisis financiera, social y política llegó a su punto máximo y De la Rúa terminó renunciando el 20 de diciembre.
El desenlace fue extraordinario: Argentina tuvo cinco presidentes en apenas trece días.
Sin embargo, sería injusto atribuir toda la crisis exclusivamente a De la Rúa. La convertibilidad había sido creada durante el gobierno de Carlos Menem y, para entonces, llevaba años acumulando desequilibrios. El país también había sufrido shocks externos, endeudamiento creciente y pérdida de competitividad.
Pero De la Rúa cometió errores graves. Su gobierno no consiguió generar confianza, tuvo conflictos internos, mantuvo durante demasiado tiempo un régimen económico que necesitaba modificaciones y terminó aplicando medidas de austeridad que profundizaron el conflicto social.
Por eso, si la pregunta es cuál fue el presidente electo que terminó con el fracaso institucional más dramático, De la Rúa probablemente ocupa el primer lugar.
Raúl Alfonsín: un fracaso económico, pero un éxito democrático
Llegó a la Presidencia en 1983, después de la dictadura militar. Su principal logro histórico fue reconstruir la democracia y consolidar las instituciones constitucionales. Pero económicamente su gobierno terminó en una situación extremadamente complicada.
Argentina atravesó una inflación extraordinaria durante su mandato. En 1989 la inflación llegó a niveles de hiperinflación y Alfonsín abandonó anticipadamente la Presidencia, entregando el poder a Carlos Menem. Estudios históricos señalan que la inflación anual de 1989 llegó a aproximadamente 4.923%.
Sería, por lo tanto, absurdo llamar a Alfonsín simplemente “el peor presidente”. Su gobierno fracasó en estabilizar la economía, pero logró algo fundamental: Argentina volvió a tener un gobierno constitucional después de años de dictadura y violencia política.
Isabel Perón: una de las gestiones más traumáticas
Isabel Perón también ocupa un lugar importante en esta discusión.
Asumió la Presidencia en 1974 después de la muerte de Juan Domingo Perón. Su gobierno estuvo marcado por una enorme violencia política, enfrentamientos dentro del peronismo, problemas económicos y una inflación creciente. En 1975 se produjo el llamado Rodrigazo, con una fuerte devaluación y enormes aumentos de precios.
La crisis económica y política terminó con el golpe militar del 24 de marzo de 1976.
No obstante, nuevamente hay que tener cuidado: atribuir todo lo ocurrido a Isabel Perón sería simplificar demasiado una época caracterizada por una profunda violencia política y una crisis que venía desarrollándose antes de su llegada al poder.
¿Y Carlos Menem?
Su gobierno tuvo enormes problemas: corrupción, desempleo, endeudamiento y una economía que finalmente desembocó en graves desequilibrios. Pero también consiguió terminar con la hiperinflación mediante la Convertibilidad y produjo un período inicial de fuerte crecimiento.
La Convertibilidad logró estabilizar los precios, pero terminó generando importantes problemas cuando la economía dejó de crecer y el peso quedó sobrevaluado. El sistema terminó colapsando en 2001.
Por eso, Menem fue un presidente de resultados contradictorios: grandes éxitos iniciales y enormes problemas estructurales posteriores.
¿Y Javier Milei?
Lo mismo ocurre con otros presidentes recientes. La historia necesita distancia para juzgar correctamente.
El veredicto
Si tenemos que elegir un solo presidente constitucional electo, mi respuesta sería Fernando de la Rúa, pero con una aclaración fundamental: no necesariamente fue “el peor” en todos los aspectos.
Fue probablemente el presidente electo cuyo gobierno terminó en el fracaso político más espectacular, con una crisis económica devastadora, protestas masivas, una crisis institucional y su renuncia antes de completar el mandato.
Alfonsín tuvo un fracaso económico mucho más dramático en términos de inflación, pero dejó como legado la recuperación democrática. Isabel Perón gobernó durante una etapa de violencia y descomposición política extraordinarias. Menem tuvo una combinación de éxitos y fracasos de enorme magnitud.
Por eso, una clasificación razonable sería:
1. Fernando de la Rúa — peor desenlace político de un presidente electo.
2. Isabel Perón — uno de los gobiernos más caóticos y conflictivos.
3. Raúl Alfonsín — enorme fracaso económico, pero enorme éxito democrático.
4. Carlos Menem — resultados extraordinariamente contradictorios.
La historia argentina demuestra algo importante: los presidentes no pueden ser juzgados solamente por la situación que encuentran ni solamente por la situación que dejan. También hay que analizar las circunstancias, las decisiones disponibles y las consecuencias de cada política.
Y esa es precisamente la razón por la cual De la Rúa continúa siendo, para muchos argentinos, el símbolo más fuerte del fracaso de un presidente elegido democráticamente: recibió un país que ya estaba en problemas, pero no consiguió impedir que esos problemas terminaran convirtiéndose en una de las mayores crisis políticas, económicas y sociales de la Argentina contemporánea.
Dolly…
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Dolly Parton, quien, a pesar de una infancia humilde y llena de amor en las montañas del este de Tennessee, se convirtió en la “Reina de la Música Country”, una estrella de Hollywood y un ícono estadounidense muy querido, falleció, según anunció su familia el martes.
Tenía 80 años.
Su sobrino, Brian Seaver, dio a conocer la noticia en un video publicado en su cuenta de Instagram. No proporcionó detalles sobre su muerte.
“Mi nombre es Brian Seaver, hijo de Cassie Parton, y hoy represento a las familias Parton y Owens para anunciar el fallecimiento de mi tía, Dolly Rebecca Parton Dean, hermana y abuela de una generación y abuela de la siguiente”, dijo Seaver en el video.
“Este anuncio en video es algo que Dolly me pidió hace años, antes de que lo asimilara por completo como una futura realidad. Como su jefe de seguridad durante más de dos décadas, un cargo que mi padre, Larry, desempeñó antes que yo, había imaginado la trascendencia de este momento, pero no la había sentido realmente hasta ahora”, añadió.
Seaver agregó que Parton “vivió en la luz y está en los brazos de Jesús, donde seguramente la recibieron (su difunto esposo) Carl, sus padres y muchísimas personas más”.
“Descansa en paz, tía Dolly: tía, abuela, Gigi. Que Dios bendiga a Dolly Parton y a todos ustedes. Ella siempre los amará”, dijo Seaver al final del video.
Su muerte se produce después de que Parton anunciara en mayo la cancelación de un espectáculo en Las Vegas y que llevaba varios años recibiendo tratamiento para cálculos renales.
Un exdirectivo de Techint confirmó que entregó paquetes con dinero a Baratta
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Héctor Zabaleta, exdirector de administración de la compañía Techint, declaró este martes en la Causa Cuadernos y admitió haber entregado paquetes con dinero a Roberto Baratta, exfuncionario y mano derecha de Julio De Vido.
“Sí, era cierto”, dijo al ser consultado sobre la información que aparece en los cuadernos de Oscar Centeno, exchofer de Baratta, que reveló las visitas del exsubsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal de Cristina Kirchner a las oficinas de la compañía.
Zabaleta, quien fue detenido e imputado en el marco de la causa y luego fue sobreseído, afirmó que entregó paquetes con dinero por instrucción de Luis Betnaza, entonces director de relaciones institucionales de Techint.
Según reveló, cada una de las entregas rondaba “entre los 600 y 700 mil pesos”. “La instrucción que me había dado Betnaza era que tenían que ser de cerca de un millón de dólares, y más o menos se cumplió. Se entregó en pesos”, agregó.
Confirmó además que las fechas que figuran en los cuadernos sobre los encuentros con Baratta eran correctas, y que todas las entregas de dinero las realizó él en una cochera en el subsuelo de la sede de la compañía porque el exfuncionario le dijo que “no quería ser visto por nadie”.
Dijo que Centeno “nunca estuvo cerca nuestro” ya que dejaba al exfuncionario a unos metros y él caminaba hasta su auto donde “le entregaba el paquete” y volvía con su entonces chofer. “Qué hacía después que se iba de mi oficina, desconozco”, sumó.
También dijo que en una comunicación que tuvo con quien fue mano derecha de De Vido, este “se enojó” porque la entrega de dinero iba a ser en pesos y no en dólares. “Me dijo: ‘Me tenés que dar dólares porque si no te voy a cortar el gas en la planta de Campana’”, comentó.
El futuro político del mundo
♣
El mundo entra en una etapa política mucho más peligrosa que la que predominó después del final de la Guerra Fría. No significa que una Tercera Guerra Mundial sea inevitable. De hecho, la guerra mundial no es el escenario más probable. Pero sí estamos entrando en una época de rivalidad entre grandes potencias, guerras regionales, conflictos civiles, terrorismo, ciberataques y enfrentamientos económicos.
El Comité Internacional de la Cruz Roja calcula que en 2024 existían alrededor de 130 conflictos armados, más del doble que 15 años antes. Además, más de 20 conflictos llevaban más de dos décadas.
La situación durante 2026 confirma esa tendencia: continúan guerras importantes en Ucrania, Sudán y Myanmar, mientras Oriente Medio permanece extremadamente inestable. El Council on Foreign Relations considera que el número de conflictos armados se encuentra en su nivel más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
1. Estados Unidos y China: el conflicto que puede definir el siglo
China quiere convertirse en la principal potencia económica, tecnológica y militar de Asia. Estados Unidos intenta conservar su posición y proteger a sus aliados: Japón, Corea del Sur, Filipinas, Australia y otros países.
El principal punto de peligro es Taiwán.
China considera Taiwán parte de su territorio y no renuncia al uso de la fuerza para conseguir la reunificación. Estados Unidos, por su parte, mantiene una política de ambigüedad estratégica, aunque continúa proporcionando apoyo militar y político a Taiwán.
Durante 2026 han aumentado las actividades militares y cibernéticas chinas alrededor de Taiwán. También se han producido operaciones navales y una creciente competencia tecnológica y económica entre Washington y Beijing.
¿Habrá una guerra por Taiwán?
Es imposible saberlo.
Una invasión china sería extraordinariamente peligrosa. Taiwán está separado del continente por un estrecho y una operación anfibia sería militarmente compleja. Además, una guerra probablemente involucraría a Estados Unidos y podría afectar a Japón y otros países asiáticos.
Por eso, Taiwán probablemente seguirá siendo el mayor riesgo de una guerra entre grandes potencias.
Pero también existe otra posibilidad: que China utilice presión económica, bloqueo, ciberataques y operaciones militares sin lanzar una invasión completa.
2. Rusia y Ucrania: una guerra que puede durar mucho tiempo
A mediados de agosto de 2026, los ataques rusos siguen produciéndose y Ucrania continúa atacando objetivos dentro de Rusia. Paralelamente, Europa está aumentando su apoyo militar a Ucrania.
El problema es que incluso si se alcanza un alto el fuego, eso no necesariamente significará una paz definitiva.
Rusia quiere conservar territorios conquistados y obtener garantías sobre la posición estratégica de Ucrania. Ucrania quiere recuperar territorio y obtener garantías de seguridad que impidan una nueva invasión.
¿Podría Rusia atacar a la OTAN?
Éste es uno de los escenarios que más preocupa a Europa.
Una guerra directa entre Rusia y un país de la OTAN sería mucho más peligrosa que la guerra actual porque activaría una confrontación entre Rusia y una alianza militar que incluye Estados Unidos.
Moldavia también es considerada vulnerable debido a su proximidad con Ucrania y a la presencia rusa en Transnistria. Algunos analistas consideran que Moscú podría intentar ampliar su presión sobre países europeos, aunque no existe certeza de que Rusia vaya a iniciar una guerra contra la OTAN.
3. Irán y Oriente Medio
Oriente Medio es probablemente la región más explosiva del mundo actualmente.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha transformado el equilibrio regional. El conflicto también afecta a grupos aliados de Irán y a la navegación comercial.
El estrecho de Ormuz es particularmente importante porque por allí circula una parte fundamental del petróleo mundial. Las tensiones alrededor del estrecho pueden provocar aumentos enormes del precio de la energía y afectar a países de todo el planeta.
Además, Yemen representa otro peligro. Naciones Unidas ha advertido que el país enfrenta su mayor riesgo de volver a una guerra a gran escala desde la tregua de 2022. Los hutíes han intensificado sus ataques y existe preocupación por la navegación en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Por eso, una guerra localizada entre Israel, Irán y sus aliados podría convertirse fácilmente en una crisis regional mucho mayor.
4. Israel y Palestina
Aunque se produzca un alto el fuego, las cuestiones fundamentales permanecen: Gaza, Cisjordania, Jerusalén, seguridad israelí, Estado palestino, refugiados y futuro de Hamas.
La destrucción de Gaza y la crisis humanitaria han generado una enorme presión internacional.
La Organización Mundial de la Salud informó en agosto de 2026 que todos los hospitales de Gaza habían sufrido daños y que solamente alrededor de la mitad continuaban funcionando parcialmente.
El peligro futuro es que el conflicto palestino-israelí continúe alimentando otros conflictos regionales.
5. Sudán: una de las tragedias menos conocidas
Mientras Ucrania y Oriente Medio ocupan los titulares, Sudán continúa siendo una de las mayores tragedias humanitarias del planeta.
La guerra entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido ha destruido ciudades, desplazado millones de personas y generado una enorme crisis alimentaria.
Sudán puede convertirse en un conflicto todavía más internacionalizado porque diferentes países tienen intereses en la región.
El problema fundamental es que no existe una solución militar sencilla.
El futuro de Sudán probablemente dependerá de si las potencias regionales aceptan presionar realmente a las partes para negociar.
6. Myanmar
Myanmar continúa atrapado en una guerra civil.
El conflicto comenzó a intensificarse después del golpe militar de 2021, cuando las fuerzas armadas derrocaron al gobierno civil.
En 2026 la violencia contra civiles ha aumentado. ACLED documentó más de una docena de incidentes particularmente graves durante el primer semestre del año que provocaron más de 450 muertes civiles.
Myanmar es importante porque China, India y otros países tienen intereses estratégicos en la zona.
Sin embargo, no parece probable que se transforme en una guerra mundial. Es más probable que continúe como una guerra civil prolongada con participación indirecta de potencias extranjeras.
7. África: el continente de los conflictos olvidados
El Sahel —especialmente Mali, Burkina Faso y Níger— seguirá siendo una región extremadamente peligrosa.
En Mali, grupos vinculados con Al Qaeda y el Estado Islámico continúan expandiendo su actividad. La situación se ha complicado todavía más por la presencia de fuerzas vinculadas a Rusia.
En 2026, los ataques de militantes en Mali aumentaron considerablemente.
También existen conflictos graves en:
El peligro para el futuro es que algunos Estados africanos pierdan progresivamente el control de grandes territorios.
8. ¿Volverá el terrorismo internacional?
Probablemente sí, pero de una manera diferente a la década posterior al 11 de septiembre.
Los grandes grupos terroristas pueden utilizar:
La tecnología está cambiando la naturaleza de la guerra. En 2026 ya existe una utilización creciente de inteligencia artificial y drones en operaciones militares.
Esto significa que un grupo relativamente pequeño puede conseguir capacidades que anteriormente estaban reservadas a Estados.
9. La guerra del futuro será también económica
Las grandes potencias utilizarán cada vez más:
sanciones → bloqueos tecnológicos → controles de minerales → guerra comercial → ciberataques → manipulación de información.
China controla posiciones muy importantes en determinadas cadenas de suministro de minerales y tecnologías. Estados Unidos domina sectores fundamentales de las finanzas y la tecnología.
Por eso, una guerra entre Washington y Beijing podría comenzar sin que se dispare un solo misil.
Podría empezar con sanciones, bloqueo de semiconductores, ataques informáticos o restricciones comerciales.
10. La inteligencia artificial cambiará la guerra
Éste será uno de los cambios más importantes.
Los ejércitos podrán utilizar IA para:
El problema es que las máquinas pueden acelerar enormemente la velocidad de una guerra.
Un ataque que anteriormente requería horas para planificarse podría ejecutarse en minutos.
Esto aumenta el peligro de errores de cálculo.
11. ¿Habrá una Tercera Guerra Mundial?
Mi respuesta es:
Es posible, pero no es el escenario más probable.
La razón principal es el poder nuclear.
Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte poseen armas nucleares o capacidades nucleares relevantes. Una guerra directa entre varias de esas potencias podría convertirse en una catástrofe mundial.
Por eso las grandes potencias tienen un incentivo enorme para evitar enfrentarse directamente.
La amenaza más probable no es una repetición exacta de 1939.
Es un mundo de guerras regionales conectadas entre sí.
Ucrania afecta a Europa.
Irán afecta a Oriente Medio.
Taiwán afecta a Estados Unidos, China y Japón.
El mar Rojo afecta al comercio mundial.
Sudán afecta al norte y este de África.
Una crisis puede repercutir sobre otra.
12. El futuro político del mundo
Durante décadas Estados Unidos fue la potencia dominante. Ahora China tiene una capacidad económica y tecnológica enorme, mientras Rusia conserva una importante capacidad militar y nuclear.
India está creciendo rápidamente y puede convertirse en una de las grandes potencias del siglo XXI.
Europa intentará aumentar su autonomía militar.
Los países del llamado Sur Global —Brasil, India, Indonesia, Sudáfrica y otros— intentarán evitar quedar atrapados entre Washington y Beijing.
El mundo será menos dominado por una sola potencia.
Y eso puede tener dos consecuencias opuestas:
más competencia, pero también más equilibrio.
¿Cuál será la guerra más peligrosa?
Si tuviera que clasificar los principales riesgos futuros:
1. Estados Unidos–China por Taiwán: el conflicto potencialmente más peligroso porque puede involucrar directamente a dos superpotencias.
2. Rusia–OTAN: menor probabilidad, pero consecuencias potencialmente catastróficas.
3. Irán–Israel–Estados Unidos: enorme riesgo de expansión regional.
4. Rusia–Ucrania: guerra con capacidad de afectar directamente a Europa y la seguridad mundial.
5. Yemen/Mar Rojo: puede afectar energía y comercio internacional.
6. Sudán: enorme crisis humanitaria y riesgo de expansión regional.
7. Myanmar: guerra civil prolongada con consecuencias regionales.
8. Sahel: expansión del terrorismo y debilitamiento de Estados.
Conclusión
El futuro del mundo no parece dirigirse hacia una sola gran guerra mundial, sino hacia una época de conflictos simultáneos.
La principal característica del nuevo orden será la competencia entre Estados Unidos y China, mientras Rusia intentará mantener su influencia, India aumentará su poder y las potencias regionales tendrán cada vez mayor autonomía.
El mayor peligro será que dos o más crisis se conecten.
Imagine, por ejemplo, una guerra por Taiwán al mismo tiempo que continúa la guerra de Ucrania y existe una crisis energética en Oriente Medio. Estados Unidos tendría que decidir dónde concentrar sus recursos. Europa tendría que aumentar enormemente su gasto militar. China podría aprovechar la distracción estadounidense. Los mercados energéticos podrían entrar en crisis.
Ese escenario no es inevitable, pero demuestra por qué el mundo actual es tan peligroso.
La buena noticia es que la mayoría de las grandes potencias todavía tienen enormes incentivos para evitar una guerra nuclear o mundial.
La mala noticia es que las instituciones internacionales están teniendo cada vez más dificultades para impedir guerras y contener conflictos. El International Crisis Group advierte que el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial se está debilitando mientras aumentan las hostilidades.
Por eso, el futuro dependerá menos de una supuesta “Tercera Guerra Mundial” y mucho más de la capacidad de los gobiernos para impedir que las guerras regionales se conecten.
El mundo de los próximos diez años probablemente será más militarizado, más tecnológico, más competitivo y menos previsible.
Pero todavía no está escrito.
La gran pregunta no es solamente qué guerra vendrá, sino si los líderes mundiales aprenderán a detener las guerras antes de que una de ellas provoque una reacción en cadena imposible de controlar.
Milei, Macri y Kicillof
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¿Por qué Irán está tan seguro de poder derrotar a Estados Unidos?
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Porque ya ha derrotado a Estados Unidos:
Todas las bases estadounidenses en Oriente Medio están destruidas.
Irán controla el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos fue incapaz de defender a los países del Golfo contra los drones y misiles iraníes.
Los países del Golfo están empezando a negociar directamente con Irán. Probablemente pronto le pedirán a Estados Unidos que cierre sus bases.
Estados Unidos ha acordado pagar a Irán 200 mil millones de dólares en reparaciones de guerra y desbloquear 40 mil millones de dólares en activos iraníes congelados.
Estados Unidos ha dejado de apoyar a Israel en su guerra contra el Líbano.
El programa iraní de enriquecimiento de uranio continúa (han prometido vagamente no crear una bomba nuclear, pero aún no existen controles para supervisar sus actividades).
En el memorándum con Estados Unidos no se menciona a Hezbolá, Hamás ni a los hutíes.
Lo mismo ocurre con el programa iraní de misiles balísticos.
Si esto no es una derrota total para Estados Unidos, ¡no sé qué lo es!
Irán consiguió todo lo que quería y Estados Unidos nada de lo que deseaba, punto.
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Este repugnante ser despreciable: James Patterson Smith (Foto principal).
En su vejez, este hombre comenzó a salir con una chica con problemas de salud mental… Kelly Anne Bates (18 de mayo de 1978 – 16 de abril de 1996). Cuando la madre de Kelly Anne conoció a James, se le erizó el vello de la nuca; podía percibir su pura maldad.
La madre de Kelly Anne le advirtió repetidamente que se mantuviera alejada, completamente aterrorizada por ese hombre.
Sin embargo, poco a poco, James manipuló a Kelly Anne, lavándole el cerebro para que dejara de llamar a su madre gradualmente, hasta que finalmente solo la llamaba en días festivos, y un día… dejó de llamarla por completo.
He leído tanto sobre esta historia que me he memorizado mucha información que desearía no haber memorizado. Mi fe en la humanidad jamás se recuperará. Aquí hay una lista de las cosas que le hizo…
Le quemó los muslos con una plancha caliente.
Le marcó las nalgas con una plancha caliente.
Casi con toda seguridad le cortó los dedos.
Le destrozó la cara y le arrancó los dientes.
Iba a ahogarla y luego resucitarla.
La dejó sin comer durante semanas.
La privó de agua durante cuatro o cinco días.
¡Dios mío!… James le sacó los ojos de las cuencas.
Después, estoy seguro de que le apuñaló las cuencas vacías.
Así que murió desangrada.
El forense británico dijo: «Su muerte debió ser un final misericordioso y bienvenido para su tortura. De 600 casos, este es el peor que he visto».