Tierra del Fuego, que considera a las islas Malvinas como parte de su territorio, respaldó la iniciativa del presidente Javier Milei de instalar una base militar en ese distrito cercano al archipiélago del Atlántico sur bajo ocupación británica.
“Valoramos la decisión de avanzar con la Base Naval Integrada. Fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y nuestra proyección antártica reafirma la importancia estratégica de Tierra del Fuego”, dijo el gobernador de esa provincia, Gustavo Melella, en un mensaje en redes sociales.
El jefe de Estado anunció en la noche del jueves un plan para instalar una gran base militar y logística en Tierra del Fuego, cuyo Gobierno ha cuestionado varias veces al Poder Ejecutivo Nacional por su supuesta débil defensa de los intereses de Argentina en la disputa con el Reino Unido por la soberanía de las islas, situadas a 13.000 kilómetros de Londres y a 464 kilómetros del territorio continental argentino.
“Como gobernador de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, destaco el cambio de posición del Gobierno nacional respecto de la causa de nuestras Islas Malvinas”, afirmó Melella.
El mandatario provincial sostuvo que, para concretar la construcción de la base naval, “será indispensable establecer presupuesto, plazos y una articulación efectiva con la provincia”.
Melella dijo que también se necesita “fortalecer las herramientas para impedir la explotación ilegítima de los recursos naturales” que forman parte del territorio argentino y provincial.
“No puede existir una política nacional sobre Malvinas que se construya sin Tierra del Fuego. Por eso solicitaremos formalmente una mayor apertura al diálogo y la participación efectiva de nuestra provincia en cada decisión que se adopte sobre las Islas y el Atlántico Sur”, sostuvo
Cuando se menciona a John Wayne Gacy, inmediatamente aparece la imagen de uno de los criminales más siniestros de la historia de Estados Unidos: un hombre que durante años consiguió mantener una apariencia de ciudadano respetable mientras asesinaba jóvenes y enterraba muchos de sus cuerpos debajo de su propia casa. Gacy fue condenado en 1980 por 33 asesinatos y posteriormente ejecutado en 1994.
Pero detrás de aquella historia criminal existía otra tragedia, mucho menos conocida: la de sus propios hijos.
John Wayne Gacy tuvo dos hijos con su primera esposa, Marlynn Myers: un hijo, Michael, nacido en 1966, y una hija, Christine, nacida en 1967. Por lo tanto, Michael fue el único hijo varón de Gacy, aunque no su único hijo.
La vida de Michael quedó marcada para siempre por los crímenes de su padre, aunque durante su infancia no podía imaginar la verdadera naturaleza del hombre que llevaba el apellido Gacy.
Una infancia aparentemente normal
Michael nació cuando su padre todavía estaba casado con Marlynn Myers. En aquella época, John Wayne Gacy no era conocido como uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos. Era simplemente un padre de familia que trabajaba y trataba de construir una vida aparentemente normal.
La familia vivió en Iowa durante parte de esos años. Gacy administraba restaurantes Kentucky Fried Chicken pertenecientes a su suegro y llevaba una existencia que, desde afuera, parecía convencional.
Pero detrás de esa fachada comenzaron a aparecer señales preocupantes.
En 1968, Gacy fue acusado de abusar sexualmente de un adolescente en Iowa. Se declaró culpable de un cargo relacionado con sodomía y recibió una condena de diez años de prisión. Sin embargo, solamente cumplió alrededor de 18 meses antes de obtener la libertad.
Para Michael, aquello significó el comienzo de una infancia sin su padre.
El divorcio
Después de la condena de Gacy, Marlynn Myers solicitó el divorcio. En 1969 obtuvo la custodia de Michael y Christine.
Los niños eran todavía muy pequeños.
Según las fuentes que han reconstruido la historia familiar, Michael y Christine dejaron prácticamente de tener contacto con su padre. Algunas publicaciones señalan que Gacy intentó posteriormente comunicarse con ellos mediante cartas y regalos, pero esos intentos fueron rechazados.
Esta circunstancia resulta particularmente importante porque significa que Michael no creció junto al hombre que posteriormente se convertiría en uno de los asesinos seriales más famosos del país.
No vivió con Gacy durante los años más sangrientos de sus crímenes.
El padre que se convirtió en monstruo
Después de salir de prisión, Gacy se trasladó a Illinois y comenzó una nueva vida.
Se convirtió en empresario de la construcción, participó en actividades comunitarias y llegó incluso a involucrarse en la política local. También comenzó a actuar como payaso en fiestas y eventos, adoptando el personaje conocido como “Pogo”.
La contradicción era estremecedora.
Para sus vecinos, Gacy podía ser un hombre amable, empresario y miembro activo de la comunidad. Para las víctimas que entraban en su círculo privado, era otra persona completamente distinta.
Entre 1972 y 1978 asesinó a por lo menos 33 jóvenes y adolescentes. La mayoría de los cuerpos fueron encontrados debajo de su vivienda en Norwood Park Township, Illinois.
Michael, mientras tanto, estaba completamente separado de esa vida.
El descubrimiento de la verdad
La pesadilla salió definitivamente a la luz en diciembre de 1978, después de la desaparición de Robert Piest, un adolescente de 15 años.
La investigación llevó a los detectives hasta Gacy. Posteriormente, la policía descubrió evidencias aterradoras dentro de su vivienda y comenzó a recuperar los restos de numerosas víctimas.
Gacy fue arrestado y finalmente condenado por 33 asesinatos.
Para el público estadounidense, aquella revelación fue impactante. Para los hijos de Gacy debió representar algo completamente diferente: el descubrimiento de que el hombre que llevaban como padre era, en realidad, responsable de una serie de asesinatos monstruosos.
Michael había tenido un padre que desapareció de su vida cuando era un niño pequeño. Ahora ese mismo padre aparecía en televisión como uno de los asesinos seriales más notorios de Estados Unidos.
Una víctima indirecta
Michael nunca fue acusado de ningún delito relacionado con su padre. Tampoco existe evidencia pública de que tuviera conocimiento de los asesinatos.
Esta distinción es fundamental.
Los hijos de los criminales no son responsables de los delitos cometidos por sus padres. Sin embargo, pueden sufrir consecuencias psicológicas y sociales enormes.
Llevar el apellido Gacy significaba estar asociado involuntariamente con uno de los casos criminales más famosos de Estados Unidos.
Cada vez que alguien pronunciaba su apellido, aparecía inevitablemente la sombra de John Wayne Gacy.
¿Qué ocurrió con Michael?
Aquí comienza la parte más misteriosa de la historia.
A diferencia de los hijos de otras figuras criminales famosas, Michael y Christine decidieron prácticamente desaparecer de la vida pública.
No se convirtieron en celebridades, no concedieron entrevistas regularmente y no intentaron beneficiarse de la fama de su padre.
Las fuentes recientes coinciden en que ambos han mantenido una vida extremadamente privada y han evitado deliberadamente la atención pública.
Por esa razón, existen numerosas historias en Internet sobre Michael: supuestas profesiones, fotografías, matrimonios, cambios de identidad y otras afirmaciones.
Muchas de ellas no están verificadas.
Lo responsable es reconocer que hay muy poca información pública fiable sobre su vida adulta.
El precio de un apellido
La historia de Michael Gacy plantea una cuestión que va mucho más allá del true crime.
¿Qué sucede con los hijos de una persona que comete crímenes extraordinarios?
Ellos no eligieron a sus padres.
Michael nació antes de que los crímenes de su padre fueran conocidos y era apenas un niño cuando sus padres se divorciaron. No participó en las actividades criminales de Gacy y no puede ser responsabilizado por ellas.
Sin embargo, la sociedad puede convertir involuntariamente a los familiares de un criminal en personajes secundarios de su historia.
Cada fotografía, cada rumor y cada especulación sobre Michael vuelve a colocar sobre él una identidad que nunca eligió.
Por eso, su decisión de permanecer en silencio puede entenderse como una forma de protección.
John Wayne Gacy murió, pero su sombra permaneció
Gacy fue condenado a muerte en 1980 y permaneció durante años en el corredor de la muerte. Finalmente fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994.
Su muerte puso fin a la vida del asesino, pero no terminó con la historia.
Los nombres de sus víctimas continuaron formando parte de investigaciones, identificaciones y procesos de memoria. Su casa fue demolida y posteriormente se construyó otra vivienda en el lugar, precisamente para tratar de romper con el pasado.
Y su apellido quedó asociado para siempre con el horror.
Para Michael, sin embargo, la historia probablemente fue mucho más personal.
No era solamente el hijo de un asesino serial.
Era un niño que perdió a su padre mucho antes de conocer la verdadera razón y que, años después, tuvo que descubrir por televisión que ese hombre estaba acusado de algunos de los crímenes más horribles de la historia criminal estadounidense.
Una vida que merece permanecer privada
La fascinación por John Wayne Gacy continúa décadas después de su muerte. Documentales, libros, películas y series siguen contando su historia. Nuevas generaciones conocen al “Killer Clown” y se preguntan cómo pudo cometer tantos asesinatos mientras mantenía una apariencia de normalidad.
Pero existe una frontera que debería respetarse.
Michael Gacy no es John Wayne Gacy.
Es su hijo.
Y, precisamente porque no tuvo participación conocida en los crímenes de su padre y porque ha elegido mantenerse fuera de los medios, su vida adulta merece ser tratada con respeto.
Quizá el aspecto más llamativo de su historia no sea descubrir dónde vive, qué profesión tiene o qué hizo después de la muerte de su padre.
Es comprender que, cuando un criminal destruye vidas, las consecuencias pueden alcanzar incluso a personas completamente inocentes que jamás participaron de sus delitos.
En el caso de Michael Gacy, la desaparición de la vida pública parece haber sido la respuesta más lógica.
Su padre buscó fama, poder y reconocimiento.
Michael hizo exactamente lo contrario.
Eligió el silencio.
Y después de haber heredado uno de los apellidos más siniestros de la historia criminal estadounidense, probablemente ese silencio haya sido su manera de recuperar algo que su padre le quitó para siempre: la posibilidad de vivir como una persona anónima.
Determinar cuál fue el mayor caso de corrupción política de la historia de Bahía Blanca no es sencillo. La ciudad ha atravesado investigaciones relacionadas con funcionarios, contrataciones públicas, irregularidades administrativas y episodios de enorme repercusión. Sin embargo, por la jerarquía del funcionario involucrado, la gravedad de las acusaciones y el impacto institucional que produjo, uno de los episodios que merece ocupar un lugar central es el caso del exintendente Rodolfo Lopes, ocurrido durante su gestión municipal a comienzos de la década de 2000.
El episodio alcanzó una dimensión extraordinaria porque no se trataba de un funcionario menor: Lopes era el intendente de Bahía Blanca, es decir, la máxima autoridad política del municipio. En marzo de 2006, la Justicia llegó a ordenar su detención por acusaciones de estafa reiterada, peculado y malversación de caudales públicos.
La acusación sostenía que determinadas maniobras podían haber estado vinculadas con la obtención de recursos para financiar actividades políticas.
Un intendente en el centro del escándalo
Rodolfo Lopes había llegado a la intendencia como representante del Frente para la Victoria. Su gobierno quedó posteriormente golpeado por una investigación judicial que puso bajo sospecha la utilización de recursos y bienes relacionados con el Estado municipal.
Según informó entonces La Nación, la jueza de Garantías Gilda Stemphelet consideró que existían elementos que permitían atribuirle, en principio, responsabilidad por tres hechos de estafa, además de un supuesto delito de peculado relacionado con empresas privadas.
El caso adquirió especial gravedad porque una parte de las acusaciones estaba relacionada con la presunta utilización de recursos para una campaña electoral.
Esto convertía el episodio en algo mucho más serio que una simple irregularidad administrativa. La pregunta que quedó instalada era fundamental para cualquier democracia: ¿pueden utilizarse recursos públicos para favorecer una campaña política?
Si la respuesta fuera afirmativa, se produciría una distorsión del proceso democrático, porque un partido estaría utilizando recursos pertenecientes a todos los ciudadanos para obtener una ventaja electoral.
Las empresas y el dinero
Entre las empresas mencionadas en la investigación figuraban Profértil, Solvay-Indupa y PBB Polisur. La Justicia investigaba operaciones que, según la acusación de entonces, habrían perjudicado a esas compañías y generado recursos que podían terminar vinculados con actividades políticas.
Es importante aclarar algo fundamental: una acusación judicial no equivale automáticamente a una condena. Las personas investigadas tienen derecho a defenderse y corresponde a la Justicia determinar responsabilidades sobre la base de pruebas.
Pero la gravedad institucional del caso ya era evidente.
Cuando un intendente es acusado de utilizar mecanismos ilegales para obtener dinero destinado a una actividad política, el problema deja de ser exclusivamente personal. Se transforma en una cuestión que afecta a toda la estructura municipal.
El automóvil municipal
Otro elemento señalado por la Justicia fue el supuesto préstamo de un automóvil perteneciente al municipio al intendente de La Costa, Juan de Jesús.
La utilización de bienes públicos para fines privados o partidarios puede constituir peculado cuando se reúnen los elementos establecidos por la legislación penal. En el caso Lopes, la jueza consideró que existían indicios suficientes para investigar también ese episodio.
El automóvil parece, comparado con otros casos de corrupción, un asunto menor. Pero precisamente por eso resulta importante.
La corrupción no comienza necesariamente con millones de dólares. Puede comenzar cuando un funcionario considera que los bienes del Estado son una extensión de sus propios recursos.
Un vehículo municipal, un teléfono oficial, empleados públicos o fondos presupuestarios pertenecen al Estado. No al intendente, al partido gobernante ni a un funcionario individual.
Los teléfonos municipales
La investigación también mencionó la utilización de teléfonos proporcionados por el municipio para actividades relacionadas con la campaña política del Frente para la Victoria.
La Justicia incluyó este episodio entre los elementos que, según la resolución de entonces, constituían indicios de un posible delito de peculado.
El hecho puede parecer pequeño, pero tiene una importancia simbólica enorme.
Un teléfono municipal es pagado por los contribuyentes. Si se utiliza para actividades partidarias, el costo termina siendo absorbido por toda la comunidad.
El principio democrático debería ser exactamente el contrario: el partido debe financiar sus actividades políticas con recursos permitidos por la ley, no con bienes del Estado.
La crisis política
El escándalo produjo una fuerte crisis política en Bahía Blanca. La posibilidad de que un intendente pudiera terminar detenido representaba un golpe extraordinario para la administración municipal y para la imagen de la ciudad.
Además, el caso mostró una característica frecuente de los grandes escándalos políticos: la frontera entre responsabilidad política, responsabilidad administrativa y responsabilidad penal puede resultar complicada.
Un funcionario puede cometer un error administrativo sin cometer un delito. También puede existir una irregularidad administrativa que posteriormente revele una conducta penalmente relevante.
Por eso, los tribunales deben determinar cuidadosamente qué ocurrió, quién participó y cuál fue la intención.
¿Fue realmente el mayor caso de corrupción?
Aquí aparece una cuestión interesante.
Bahía Blanca ha tenido otros episodios polémicos. Por ejemplo, en 2022 se conoció que el municipio había pagado aproximadamente $4 millones de más a los concejales debido a una liquidación incorrecta de salarios durante 2020. El Tribunal de Cuentas había observado la situación. Sin embargo, ese episodio fue presentado como un error administrativo, no como un caso comparable al proceso penal contra Lopes.
Más recientemente, en 2026 también surgieron cuestionamientos relacionados con la Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales. El Tribunal de Cuentas detectó que se había cobrado a la concesionaria un porcentaje inferior al que correspondía y formuló un cargo millonario contra integrantes del directorio.
Pero estos casos deben diferenciarse cuidadosamente de una condena penal por corrupción.
Por eso, si utilizamos como criterios la jerarquía del funcionario, la intervención directa de la Justicia penal, la gravedad de los delitos investigados y el impacto político, el caso Lopes aparece como uno de los candidatos más fuertes para ser considerado el mayor escándalo de corrupción política de Bahía Blanca.
Una ciudad que exige transparencia
Bahía Blanca cuenta actualmente con herramientas destinadas a aumentar la transparencia y el acceso ciudadano a la información. El municipio ofrece, por ejemplo, un sistema para consultar expedientes administrativos por número, año o carátula.
La existencia de estas herramientas es importante porque la lucha contra la corrupción no debería depender únicamente de fiscales y jueces.
También depende de los ciudadanos.
Una sociedad que puede consultar contratos, expedientes, gastos y decisiones gubernamentales tiene más posibilidades de detectar irregularidades antes de que se conviertan en grandes escándalos.
La verdadera lección del caso Lopes
El episodio de Rodolfo Lopes dejó una enseñanza que continúa siendo válida muchos años después.
El poder municipal es enorme. Un intendente controla presupuestos, contratos, empleados, vehículos, oficinas y numerosas decisiones que afectan directamente a los ciudadanos.
Por eso, cuanto mayor es el poder de un funcionario, mayor debe ser el nivel de control sobre sus actos.
La corrupción política destruye algo que no aparece en ningún presupuesto: la confianza.
Cuando un vecino sospecha que una licitación puede estar arreglada, que un vehículo público puede utilizarse para fines particulares o que los recursos municipales pueden terminar financiando campañas políticas, comienza a desconfiar de toda la administración.
Y recuperar esa confianza puede llevar décadas.
El caso Lopes permanece, por eso, como uno de los episodios políticos y judiciales más graves de la historia reciente de Bahía Blanca. No solamente por las acusaciones contra un intendente, sino porque planteó una cuestión mucho más profunda: quién controla a quienes controlan el dinero y los recursos de una ciudad.
Hablar del mayor hecho de corrupción política de la Argentina exige cierta cautela, porque no existe un ranking oficial que determine cuál fue “el más grande” de todos. Sin embargo, por la cantidad de personas involucradas, la duración del supuesto mecanismo, el volumen de dinero investigado y el alcance institucional, la Causa Cuadernos se convirtió en uno de los casos de corrupción política más importantes de la historia argentina. De hecho, el juicio iniciado en noviembre de 2025 es considerado el mayor proceso por corrupción política realizado en el país.
La historia comenzó públicamente en 2018, cuando salieron a la luz los llamados “cuadernos de las coimas”, atribuidos al chofer Oscar Centeno, quien durante años habría registrado recorridos, reuniones y entregas de bolsos con dinero vinculados a funcionarios y empresarios. Aquellas anotaciones se transformaron en el punto de partida de una investigación judicial de enormes dimensiones.
Un sistema que habría funcionado durante años
Nestor y Cristina Kirchner
La acusación sostiene que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, entre 2003 y 2015, habría funcionado un sistema organizado de recaudación de sobornos relacionado principalmente con contratos de obra pública.
Según la Fiscalía, empresarios que recibían contratos del Estado entregaban periódicamente dinero a funcionarios. Ese dinero habría sido trasladado en vehículos oficiales o particulares y distribuido entre distintos lugares. En los casos de sumas importantes, la acusación sostiene que parte del dinero habría llegado a domicilios vinculados con dirigentes políticos.
La investigación no se limita a una operación aislada. El proceso judicial reúne seis causas relacionadas y alcanza a funcionarios, empresarios y otros participantes. Cuando comenzó el juicio, había 87 imputados, una cifra extraordinaria para un proceso de corrupción de esta naturaleza.
La Fiscalía presentó una acusación de cientos de páginas y sostuvo que existió una asociación ilícita destinada a recaudar dinero mediante sobornos. Entre los principales acusados se encuentra Cristina Kirchner, quien rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de una persecución política.
El papel de los cuadernos
El elemento que dio nombre al caso fueron las anotaciones atribuidas a Centeno. En ellas aparecían fechas, direcciones, nombres y referencias a movimientos de dinero.
La importancia de esos documentos radica en que, según los investigadores, permitieron reconstruir una posible estructura de pagos que no se limitaba a un empresario o funcionario determinado.
El caso adquirió todavía mayor dimensión cuando algunos empresarios y exfuncionarios comenzaron a declarar ante la Justicia. Algunos reconocieron pagos, aunque las versiones sobre el motivo y las circunstancias fueron diferentes. Algunos empresarios sostuvieron que habían sido obligados a pagar; otros reconocieron mecanismos de corrupción.
La causa, por lo tanto, puso frente al mismo tribunal a dos sectores que históricamente habían mantenido relaciones estrechas: la dirigencia política y grandes empresas contratistas del Estado.
Cristina Kirchner, en el centro de la acusación
Cristina Fernández de Kirchner es una de las figuras centrales del proceso. La Fiscalía sostiene que ella habría ocupado una posición de liderazgo dentro del supuesto esquema.
En 2025, al comenzar el juicio, los fiscales la señalaron como una de las principales responsables de la estructura investigada. Posteriormente, en marzo de 2026, Kirchner declaró ante el tribunal y rechazó categóricamente las acusaciones. Afirmó que el proceso forma parte de una persecución política y cuestionó la utilización de las declaraciones de empresarios y de los cuadernos como elementos de prueba.
Es importante distinguir entre acusación y condena. Que una persona sea imputada o acusada no significa que haya sido declarada culpable en ese proceso. La responsabilidad penal debe ser determinada por los tribunales.
La conexión con la obra pública
La importancia del caso reside también en que la presunta corrupción habría estado vinculada con uno de los negocios más grandes del Estado argentino: la obra pública.
La obra pública mueve enormes cantidades de dinero. Carreteras, viviendas, infraestructura energética, ferrocarriles y otras construcciones dependen de contratos estatales que pueden alcanzar cifras multimillonarias.
Si un sistema de sobornos influye sobre quién obtiene esos contratos, las consecuencias van mucho más allá del dinero entregado ilegalmente. Puede afectar la competencia entre empresas, aumentar los costos de las obras, reducir la calidad de las construcciones y perjudicar directamente a los contribuyentes.
Por eso, la corrupción relacionada con la contratación pública es considerada particularmente grave: el dinero utilizado para pagar las obras pertenece al conjunto de la sociedad.
El antecedente de la Ruta del Dinero K
Baez
Los Cuadernos no aparecieron en un vacío. Antes ya había existido otra investigación gigantesca: la denominada Ruta del Dinero K, relacionada con el empresario Lázaro Báez.
La investigación periodística de Jorge Lanata en 2013 puso bajo los reflectores operaciones financieras vinculadas con Báez y empresas que habían obtenido contratos de obra pública. La investigación posterior terminó con condenas por lavado de activos y se convirtió en uno de los mayores escándalos de corrupción de la era kirchnerista.
También existieron otros casos emblemáticos, como el caso Ciccone, que terminó con la condena del exvicepresidente Amado Boudou por corrupción. Boudou recibió una pena de cinco años y diez meses de prisión y una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Esto demuestra que la corrupción argentina no puede reducirse a un único expediente. Durante las últimas décadas hubo numerosos casos que involucraron a funcionarios de diferentes niveles.
¿Por qué los Cuadernos son considerados tan importantes?
Hay cinco razones principales.
Primero, la dimensión temporal. La investigación sostiene que el mecanismo habría funcionado durante muchos años.
Segundo, la cantidad de involucrados. Decenas de funcionarios y empresarios quedaron vinculados al proceso.
Tercero, el dinero. Las acusaciones describen enormes cantidades de efectivo que supuestamente circularon fuera de los mecanismos legales de contratación y financiamiento político.
Cuarto, la conexión con la obra pública. El supuesto sistema habría utilizado un área fundamental del presupuesto nacional.
Quinto, la dimensión institucional. El caso no afecta únicamente a individuos: plantea preguntas sobre la relación entre empresarios, funcionarios, contrataciones estatales y financiamiento político.
Un problema que va más allá del kirchnerismo
Sin embargo, sería un error concluir que la corrupción argentina comenzó o terminó con el kirchnerismo. La corrupción política atraviesa diferentes gobiernos, partidos y épocas.
La cuestión fundamental es institucional: ¿cómo puede un Estado evitar que quienes administran recursos públicos los utilicen para beneficio personal, partidario o empresarial?
Argentina ha creado organismos de control, leyes de ética pública, mecanismos de licitación y sistemas de auditoría. Pero los grandes escándalos demuestran que las instituciones pueden resultar insuficientes cuando existe complicidad entre funcionarios y empresarios.
El desafío no consiste solamente en encarcelar a los responsables después de que ocurre el delito. También consiste en impedir que el delito pueda producirse.
Una prueba para la democracia argentina
La Causa Cuadernos representa, en definitiva, una prueba para la Justicia argentina. Si las acusaciones son ciertas, estaríamos ante una estructura de corrupción de dimensiones extraordinarias. Si algunas acusaciones resultaran falsas o insuficientemente demostradas, también sería fundamental que los tribunales lo establezcan.
Una democracia saludable necesita las dos cosas: castigar la corrupción cuando se demuestra y proteger a los acusados cuando no se demuestra.
Por eso, más allá de Cristina Kirchner, Néstor Kirchner, los empresarios o los funcionarios mencionados, el verdadero protagonista debería ser el Estado argentino. El objetivo final tendría que ser construir un sistema en el que ganar una licitación dependa de ofrecer el mejor servicio y el mejor precio, y no de tener contactos políticos.
Los Cuadernos pueden terminar siendo recordados como el mayor escándalo de corrupción política de la historia argentina, o como uno de los más importantes. Pero su verdadero significado dependerá de lo que determine definitivamente la Justicia. Lo esencial será que, cualquiera sea el resultado, el país aprenda una lección: cuando la corrupción captura al Estado, no roba solamente dinero; también roba confianza, oportunidades y futuro.
Oriundo de la localidad bonaerense de Campana, el asado de tira es mucho más que un plato tradicional: constituye una auténtica efigie de la cultura gastronómica y el símbolo definitivo de la argentinidad. En este marco, el historiador, escritor y docente Ing. Claudio Valerio rescató y documentó una historia poco conocida que revela el origen de uno de los cortes más venerados por los amantes de la carne. La investigación de Valerio sitúa este hito en 1882, con la instalación de The River Plate Fresh Meat Co. en Campana, el primer frigorífico de Sudamérica con tecnología de refrigeración. Situándonos a finales del siglo XIX, hasta ese momento, los vacunos se faenaban a cuchillo, descartando el espinazo y las costillas porque el personal no contaba con las herramientas necesarias para trozar el hueso.
La verdadera revolución llegó con la introducción de la sierra sinfin, un instrumento que permitió realizar cortes transversales en el costillar de la res. Lo notable es que en aquella época, los trabajadores del frigorífico comenzaron a llevar a sus hogares esos trozos de “asado de tira “, hueso con carne, dado que la empresa desechaba los costillares de las reses; solo exportaba cuarto trasero y delantera por separado. Al cocinar estos cortes a la parrilla, transformaron un descarte en una pieza cárnica que hoy corona la gastronomía nacional. Gracias a este redescubrimiento, Campana lleva ya realizando cuatro ediciones de la “fiesta del asado de tira”, siento la quinta edición a realizar próximamente y trabajando para declararla oficialmente como “Capital Nacional del Asado de Tira”, consolidando a este rincón bonaerense como la auténtica cuna de la mayor tradición culinaria argentina.
Pero la ciudad de Campana, y con orgullo, puede decir que ha conquistado dos países y once premios logrados y donde tres campanense han participado para lograrlos.
Todo arrancó en México, en el Mundial de Asadores Ancestrales. El evento se hizo los días 21 y 22 de marzo de 2026 en el Centro Dinámico Pegaso (Foro Pegaso), en Toluca, Estado de México.
Cuatro equipos seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla —presidente y vicepresidente de la Asociación Argentina de Asadores— lograron cinco (5) podios. Los equipos y sus integrantes fueron “Fuego Argentino”, con Bruno Portillo, Alejandro Mansilla, Guillermo Schioppa y Pablo Acosta; “Fuego Sagrado” con Fernando Merochenich, Agustín Escarpi y Leo Carena; “Malvinas Argentinas”, con Cristian Carluccio, Javier Aguirre, Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Argentina Raza Fuerte, con Eduardo Pérez, Erica Tolosa, Sergio Araya y Sebastián Martínez.
Todo arrancó en México, en el “Mundial de Asadores Ancestrales” los días 21 y 22 de marzo de 2026 en el Centro Dinámico Pegaso (Foro Pegaso) en Toluca (Estado de México), cuando cuatro equipos seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla, presidente y vicepresidente de la Asociación Argentina de Asadores respectivamente, “Fuego Argentino”, “Fuego Sagrado”, “Malvinas Argentinas” y “Argentina raza fuerte”, alcanzaron cinco podios. Los ganadores, Bruno Portillo, Alejandro Mansilla, Guillermo Schioppa, Pablo Acosta; Fernando Merochenich, Agustín Escarpi, Leo Carena; Cristian Carluccio, Javier Aguirre, Nicanor Giorda, Amilcar Plem; Eduardo Pérez, Erica Tolosa, Sergio Araya, Sebastián Martínez.
Con participación nacional, nuevamente la Asociación Argentina de Asadores estuvo presente en el Campeonato Iberoamericano de Chefs y Asadores Ancestrales que se realizó en Río Grande do Sul (Brasil) del 13 al 17 de mayo de este año y que estuviera organizado por la Federación Brasileña de Asadores y Chefs (FBAC). En el mismo, se destacó la presencia de tres equipos de Argentina y que incluían representantes de Campana. Los equipos, también seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla, fueron “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla y Jorge “Kike” Wagner; “Malvinas Argentinas”, integrado por Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Fuego Sagrado”, integrado por Daniel García y su esposa, David Medina y Claudio Arévalo; David y Claudio son campanenses y hacen parte de la agrupación local “Perros de Campana”. En este campeonato brasileño, y a través de sus representantes, la Asociación Argentina de Asadores consiguió 6 (seis) podios.
En el caso de México, con la celebración del Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales, al igual que en Brasil, se busca honrar la memoria de los pueblos originarios a través del fuego. De este modo, se preservan y ponen en valor técnicas milenarias de cocción a cielo abierto y tradiciones nativas de combustión, transformando estos eventos en espectáculos donde la cocina y la cultura global son las protagonistas.
Pero otros eventos nacionales, uno en Uruguay y otro en Chile, la Asociación Argentina de Asadores dijo presente y en donde hubo también premios para campanense. En Chile, en el Campeonato del cerdo en Talca, que forma parte de la XVI Fiesta Costumbrista del Chancho 2026, el equipo “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla, Miguel Calveira, Pablo Acosta y Jésica Lingua, obtuvieron podio en la categoría “Panceta” (Lou Kubidi). En Fray Bentos (Uruguay), se realizó el II Campeonato Binacional de Asadores (categoría asado a la estaca y Plato de autor), en donde “Perros de Campana”, integrado por Claudio Arevalo y Davíd Medina, obtuvieron podio. En este campeonato se evaluaba la destreza de los competidores en manejar tiempos lentos de cocción con brasa y fuego, además de la creatividad en la realización de platos de autor.
¡Felicitaciones a los equipos argentinos! A cada uno de sus integrantes y ganadores. Con su entrega, honor y sacrificio en este y otros torneos gastronómicos, logran que la competencia supere el simple espectáculo. Se convierten en verdaderos difusores y guardianes de nuestras costumbres ancestrales… Y, destacando, que todos estos logros fueron alcanzados sin apoyo económico, logrado solo a pulmón.
Claudio Valerio es Ingeniero Electricista, Especialista en Docencia Universitaria; investigador y escritor. Autor de la tetralogía ASADO DE TIRA: ASADO DE TIRA, Clásico Argento y Legado campanense; ASADO DE TIRA, Manual del buen asador; ASADO DE TIRA, Anthology; ASADO DE TIRA, Urbano, Federal y a la Estaca. Autor de “los miedos de crecer”, “Ser o no epicúreo y vivir para contarlo”
Columnista, redactor y colaborador en diarios locales e internacionales: TestimoniosBA (CABA); CAMPANA NOTICIAS (Campana); El Buscador Diario (Uruguay); Prisionero en Argentina (USA, Orlando); La Opinión (Puebla, México); ESCOBAR A DIARIO (Escobar); Norte en Línea (Zona norte de la provincia de Buenos Aires)… En Revistas: GLOBAL (Paraguay); Best Of Gastronomie Magazine (Francia); SINERGIA (Bolivia); ATMOSFERA.MDE (Colombia); Salud y Familia (Perú).
Embajador Cultural y Gastronómico: Best of Gastronomíe; Fédération des Chefs Congolais; Asociación Gastronómica del Perú; Star Chefs Culinary Arts; Máster Cuisine Recipe; Ases Culinarios de Centroamérica; Estrellas Mundiales de la Gastronomía.
Durante gran parte del siglo XX, Argentina y Chile mantuvieron una relación marcada por la cercanía geográfica, los vínculos culturales y, al mismo tiempo, por disputas territoriales. La más peligrosa de todas fue el conflicto del Beagle, una crisis que en 1978 llevó a ambos países al borde de una guerra que podía haber provocado una tragedia de enormes proporciones en América del Sur.
La disputa tenía raíces mucho más antiguas. El Tratado de Límites de 1881 había establecido importantes criterios para dividir los territorios australes, pero dejó cuestiones difíciles de interpretar en torno al Canal Beagle y las islas ubicadas al sur de Tierra del Fuego. Las principales islas en discusión fueron Picton, Nueva y Lennox, además de los espacios marítimos asociados.
Durante décadas, Argentina y Chile intentaron resolver el problema mediante negociaciones. Finalmente, en 1971, los gobiernos de Salvador Allende y Alejandro Agustín Lanusse acordaron someter la controversia a un arbitraje internacional, con la Corona británica como instancia arbitral.
El resultado llegó en mayo de 1977. El laudo arbitral reconoció derechos de navegación para ambos países, pero otorgó a Chile la soberanía sobre las principales islas disputadas y una posición favorable respecto de los espacios marítimos.
El gobierno argentino rechazó el laudo y lo declaró “insubsanablemente nulo”. Aquella decisión transformó una disputa diplomática en una crisis militar. Chile, por su parte, consideró válido el arbitraje y se preparó para defender su posición.
Dos dictaduras frente a frente
El contexto político hacía todavía más peligrosa la situación.
Argentina estaba gobernada por una junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla. Chile estaba bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Ambos gobiernos habían llegado al poder mediante golpes militares y tenían importantes sectores de sus fuerzas armadas dispuestos a utilizar la fuerza para defender lo que consideraban intereses nacionales.
Durante 1978 aumentaron las tensiones. Las conversaciones directas fracasaron y los sectores más duros de ambos países comenzaron a considerar la posibilidad de una guerra.
En Argentina existían sectores militares convencidos de que aceptar el laudo significaría una derrota nacional. En Chile, la defensa de las islas era presentada como una cuestión de soberanía que no podía ser abandonada.
La frontera comenzó a militarizarse.
Soldados, vehículos, aviones y buques fueron desplegados en distintos puntos estratégicos. El extremo austral de Sudamérica se convirtió en una zona donde cualquier incidente podía desencadenar una escalada.
Diciembre de 1978: el peligro máximo
A finales de 1978 la situación llegó a un punto crítico.
La Argentina había preparado la denominada Operación Soberanía, un plan militar destinado a ocupar las islas disputadas. Chile, naturalmente, preparaba su defensa.
La noche del 21 al 22 de diciembre fue particularmente peligrosa. Las fuerzas militares de ambos países estaban preparadas para enfrentarse. La guerra parecía inminente.
Pero ocurrió algo extraordinario.
Una combinación de factores diplomáticos y circunstancias militares permitió ganar tiempo. Las condiciones meteorológicas dificultaron el comienzo de las operaciones y evitaron que el enfrentamiento comenzara en el momento previsto.
Ese tiempo fue fundamental.
Mientras las tropas permanecían preparadas, la diplomacia internacional buscaba desesperadamente una salida.
Juan Pablo II entra en escena
El papa Juan Pablo II decidió intervenir.
El pontífice anunció el envío de su representante personal, el cardenal italiano Antonio Samoré, para intentar detener la escalada.
Samoré llegó a Buenos Aires el 26 de diciembre de 1978 y posteriormente viajó a Santiago. Su misión inicial consistía en establecer contactos y conseguir que los dos gobiernos aceptaran abandonar el camino de la guerra.
La diplomacia de Samoré fue extraordinariamente importante porque consiguió algo que parecía casi imposible: que los dos gobiernos aceptaran continuar buscando una solución diplomática.
El 8 de enero de 1979, Argentina y Chile firmaron en Montevideo el Acta de Montevideo, mediante la cual solicitaron formalmente la mediación de la Santa Sede. Ambos países se comprometieron a buscar una solución pacífica y a evitar el uso de la fuerza.
La guerra había sido evitada, pero el conflicto todavía estaba lejos de terminar.
Una negociación de seis años
La mediación papal no produjo una solución inmediata.
Durante años, diplomáticos argentinos y chilenos negociaron bajo la supervisión de la Santa Sede. Samoré murió en 1983 sin haber visto el acuerdo definitivo.
El proceso atravesó además un cambio histórico fundamental: Argentina recuperó la democracia en 1983.
Raúl Alfonsín heredó una cuestión territorial extremadamente delicada. Su gobierno decidió someter la propuesta papal a una consulta popular no vinculante en noviembre de 1984.
El resultado fue contundente: aproximadamente el 82 % de los votantes apoyó la propuesta.
Finalmente, el 29 de noviembre de 1984, los cancilleres Dante Caputo, por Argentina, y Jaime del Valle, por Chile, firmaron en el Vaticano el Tratado de Paz y Amistad. Argentina aprobó posteriormente el tratado mediante la Ley 23.172.
El acuerdo estableció una solución definitiva para la controversia austral y creó un marco destinado a impedir que futuras diferencias terminaran nuevamente en una amenaza militar.
¿Quién ganó?
Ésta es una de las preguntas más difíciles.
Argentina no obtuvo todo lo que reclamaba originalmente. Chile conservó la soberanía sobre las islas principales del conflicto. Sin embargo, Argentina consiguió importantes delimitaciones y reconocimientos en materia marítima.
Pero quizá la verdadera victoria fue que ninguno de los dos países tuvo que enviar a miles de jóvenes a morir.
Una guerra entre Argentina y Chile habría sido particularmente terrible.
No se trataba de dos países separados por un océano. Compartían una extensa frontera, especialmente difícil de controlar en la cordillera de los Andes y en el extremo austral. Un conflicto podía haberse extendido desde Tierra del Fuego hasta otras zonas fronterizas.
Además, ambos países atravesaban dictaduras militares y tenían economías sometidas a fuertes tensiones. Una guerra habría generado enormes costos humanos y económicos.
El legado de la crisis
Juan Pablo IIAntonio Samore
El conflicto del Beagle dejó una enseñanza fundamental: los nacionalismos pueden convertir disputas territoriales complejas en cuestiones de honor nacional de las que resulta cada vez más difícil retroceder.
Cuando una nación declara que un territorio es una cuestión irrenunciable, cualquier concesión comienza a interpretarse como una humillación.
Eso ocurrió en Argentina y Chile durante 1978.
La diplomacia consiguió finalmente romper ese círculo.
El Tratado de Paz y Amistad de 1984 no sólo resolvió la cuestión del Beagle. También estableció como principio que Argentina y Chile debían solucionar sus controversias por medios pacíficos y renunciar a la amenaza o al uso de la fuerza.
Años más tarde, la relación bilateral continuó profundizándose. El Tratado de Maipú de 2009 presentó el acuerdo de 1984 como el marco permanente de una relación basada en la cooperación, la integración y los vínculos históricos entre ambos pueblos.
La guerra que no fue
Quizá el aspecto más impresionante de aquella crisis sea precisamente que la guerra no ocurrió.
En diciembre de 1978 hubo tropas preparadas, planes militares y una enorme tensión política. Durante algunas horas, Argentina y Chile estuvieron peligrosamente cerca de dispararse mutuamente.
Sin embargo, la intervención de Juan Pablo II, el trabajo de Antonio Samoré, la presión diplomática y la decisión final de ambos países de continuar negociando evitaron una catástrofe.
La historia del Beagle demuestra que una guerra puede comenzar por decisiones políticas, pero también que una guerra puede evitarse mediante decisiones políticas.
Argentina y Chile tuvieron la oportunidad de convertirse en enemigos permanentes.
Eligieron finalmente convertirse en vecinos.
Y quizás ésa sea la verdadera importancia histórica del conflicto del Beagle: dos países que estuvieron a punto de enfrentarse en una guerra terminaron convirtiendo aquella crisis en uno de los principales fundamentos de su relación pacífica posterior.
Me he tomado un descanso de la relectura de 1984, y siento como si el libro hubiera cobrado vida.
¿Cuántos edificios crees que construyó Trump en Nueva York? ¿Cientos? ¿Docenas?
La respuesta correcta: entre 5 y 10.
(La cifra más alta le da crédito por propiedades que no construyó, pero que renovó considerablemente).
En total, 17 edificios llevan su nombre, pero aproximadamente la mitad son solo acuerdos de licencia.
Aunque sea solo una pequeña fracción de lo que parece que tienes en mente, ¿por qué la gente lo odia por su contribución menor a la prometida? En parte, se debe a CÓMO los construyó, es decir, a que no les pagaba a los contratistas por su trabajo.
Una vez terminado el trabajo, les decía que les pagaría la mitad. O el 20%. O nada en absoluto. Y les decía que si no les gustaban esas “condiciones revisadas”, podían demandarlo.
Excepto que la mayoría eran contratistas familiares que tenían que administrar su flujo de caja, mientras que él vivía a costa del dinero de su padre, de sus abogados y de sus contactos políticos.
Mi anécdota favorita sobre esto involucra al arquitecto Andrew Tesoro, quien pasó años diseñando el campo de golf Trump National en Westchester. Cuando terminó, Trump lo apartó para felicitarlo por su excelente trabajo. Incluso le escribió una carta de recomendación entusiasta.
Y luego hizo que sus subordinados le dijeran a Tesoro que solo le pagarían 15 centavos por dólar.
La actitud entonces era la misma que ahora: “Puedo hacer lo que quiera”. Y no lo hizo, desafiando a nadie a detenerlo.
Pregúntenle a Canadá —que acaba de recibir aranceles del 50% por los incendios forestales provocados por el cambio climático— cómo se siente eso.
Hay muchísimas historias sobre lo canalla que es. Cuando sus casinos de Atlantic City quebraron, alardeó de que, como ÉL ganaba dinero —recibe comisiones y pagos por adelantado que no dependen del rendimiento—, no le importaba que los demás lo perdieran.
Exactamente igual que hoy.
Y luego está aquella vez, justo después del 11-S, cuando llamó a una emisora de radio local para presumir de que ahora tenía el edificio más alto de Manhattan.
Soy de la costa este. Todos sabíamos lo fracasado que era Donald Trump como persona… y lo sigue siendo. Todavía nos asombra que alguien votara por ese horrible estafador.
Que incluso miente sobre cuántos edificios construyó.
Hubo una época en la que una fotografía de una niña francesa recorrió el mundo. Tenía enormes ojos azules, cabello castaño claro, cejas marcadas y unos rasgos que llamaban inmediatamente la atención. Se llamaba Thylane Léna-Rose Blondeau y tenía apenas seis años cuando comenzó a ser conocida internacionalmente como “la niña más bella del mundo”.
El título no era un premio oficial ni una clasificación científica. Fue una etiqueta mediática que se hizo popular después de que Thylane apareciera en publicaciones de moda y fotografías que se difundieron ampliamente por internet. Pero detrás de aquella frase había una historia mucho más interesante: la de una niña que comenzó a trabajar en la industria de la moda cuando todavía estaba en edad preescolar y que tuvo que crecer bajo una enorme atención pública.
Una niña diferente
Thylane nació en Francia y es hija del exfutbolista Patrick Blondeau y de la presentadora y actriz Véronika Loubry. Desde muy pequeña estuvo familiarizada con el mundo del espectáculo.
Su carrera comenzó extraordinariamente pronto. Según diferentes perfiles publicados sobre ella, cuando tenía alrededor de cuatro años participó en un desfile de Jean Paul Gaultier. A esa edad, la mayoría de los niños apenas están comenzando la escuela; Thylane ya estaba entrando en un universo reservado normalmente para adultos y adolescentes.
Su apariencia era una de las razones de aquel interés. Las fotografías mostraban a una niña con rasgos muy definidos y una presencia ante las cámaras poco habitual para su edad.
Con el tiempo comenzó a aparecer en revistas y producciones de moda. Su imagen llegó incluso a publicaciones vinculadas con Vogue, y su nombre empezó a circular fuera de Francia.
Fue entonces cuando apareció aquella expresión que terminaría acompañándola durante años: “la niña más bella del mundo”.
Cuando una fotografía se convierte en fenómeno
Internet tuvo un papel fundamental en la historia.
Las fotografías de Thylane fueron compartidas miles y posteriormente millones de veces. Para muchas personas, su rostro representaba una belleza extraordinaria. Para otras, el fenómeno demostraba hasta qué punto la sociedad podía concentrarse en la apariencia de una niña.
La controversia aumentó especialmente por algunas producciones fotográficas realizadas cuando todavía era menor. En 2017, Teen Vogue recordó que su aparición en publicaciones como Vogue francesa había provocado críticas relacionadas con la edad de la modelo.
La cuestión planteaba un debate importante: ¿hasta dónde debe llegar la industria de la moda cuando trabaja con niños?
Una cosa es que una niña tenga talento para posar delante de una cámara. Otra muy diferente es someterla desde una edad temprana a las expectativas, comentarios y presiones que normalmente acompañan a las modelos adultas.
El caso de Thylane se convirtió así en algo más que una historia sobre belleza. Se transformó también en una discusión sobre infancia, fama y responsabilidad.
El parecido que sorprendía al público
Parte del fenómeno se explicaba porque muchas personas consideraban que Thylane tenía una apariencia más madura que la esperada para una niña.
Sin embargo, decir que “parecía una mujer” debe entenderse como una descripción de la percepción del público, no como una característica extraordinaria o sobrenatural. Su rostro tenía rasgos muy definidos y la fotografía profesional, el vestuario, la iluminación y el maquillaje podían modificar considerablemente la impresión que producía una imagen.
Precisamente por eso resulta importante observar las fotografías infantiles dentro de su contexto.
Thylane era una niña. El hecho de que trabajara como modelo no cambiaba esa realidad.
El mundo de la moda
La fama inicial no desapareció.
Durante su adolescencia, Thylane continuó trabajando en la moda y fue vinculada con importantes marcas internacionales. Su trayectoria incluyó trabajos relacionados con L’Oréal Paris, Dolce & Gabbana, Versace, Ralph Lauren, Miu Miu y Hugo Boss, entre otras firmas.
También firmó con IMG, una de las agencias internacionales más importantes del modelaje. A los 14 años ya podía presentar una trayectoria profesional que muchas modelos adultas tardaban años en construir. Teen Vogue señaló en 2017 que llevaba más de una década vinculada al modelaje.
Pero hubo una diferencia fundamental: ahora podía comenzar a decidir qué quería hacer con su carrera.
La niña que había sido observada por millones de personas estaba convirtiéndose en una joven capaz de controlar progresivamente su propia imagen.
De niña famosa a mujer adulta
Una de las mayores curiosidades del público fue comprobar cómo cambiaría Thylane con los años.
La pregunta aparecía constantemente en medios y redes sociales: ¿qué ocurriría con aquella niña que había sido considerada una de las más bellas del mundo?
La respuesta fue sencilla: creció.
Y, como sucede con cualquier persona, su rostro cambió.
Las fotografías actuales muestran a una mujer adulta, no a la niña de aquellas primeras imágenes. Pero algunos de sus rasgos característicos permanecieron: los ojos azules, las cejas marcadas y determinados rasgos faciales que habían llamado la atención durante su infancia.
En los últimos años continuó apareciendo relacionada con la moda y la belleza. En 2025, por ejemplo, volvió a recibir atención durante la Semana de la Moda de París.
Su historia también llegó a una nueva etapa personal. En junio de 2026, a los 25 años, contrajo matrimonio en París con el actor Benjamin Attal.
El precio de la fama infantil
La historia de Thylane también permite reflexionar sobre un fenómeno mucho más amplio.
Las redes sociales han creado una generación de niños que pueden convertirse en celebridades prácticamente de la noche a la mañana. Una fotografía puede alcanzar millones de personas sin que el niño comprenda completamente las consecuencias.
La fama infantil puede traer oportunidades extraordinarias: educación, contactos profesionales, viajes y una carrera internacional.
Pero también puede producir presión.
Thylane fue fotografiada, comentada y juzgada desde una edad en la que todavía estaba formando su personalidad. Algunos artículos posteriores sobre su infancia han hablado precisamente del lado complicado de crecer dentro de la industria de la moda.
Por eso su historia debe ser contada con cuidado. El interés periodístico no debería estar únicamente en determinar si fue “la niña más bella”, sino en entender cómo una niña pasó de ser fotografiada por curiosidad a convertirse en una profesional de la moda.
¿Fue realmente la niña más bella del mundo?
La respuesta es imposible de determinar objetivamente.
No existe una institución universal capaz de establecer quién es “la persona más bella del mundo”. La belleza depende de la cultura, la época, las preferencias individuales y los criterios utilizados.
Thylane recibió ese título de manera mediática, no científica.
Lo que sí puede afirmarse es que consiguió algo excepcional: su imagen infantil se convirtió en un fenómeno internacional y posteriormente logró construir una carrera profesional propia.
Eso probablemente sea más importante que cualquier título de belleza.
Una historia que todavía sorprende
La historia de Thylane Blondeau comenzó con una fotografía de una niña que impresionó al mundo. Después llegaron las pasarelas, las revistas, las grandes marcas, las redes sociales y una fama extraordinaria.
Pero detrás de la fotografía había una persona que tuvo que crecer.
Quizás esa sea la parte más interesante de toda la historia.
Durante años, el mundo quiso saber si aquella niña conservaría su belleza al convertirse en adulta. Sin embargo, la pregunta más importante debería ser otra: ¿podría convertirse en una mujer capaz de elegir su propio camino después de haber crecido bajo los ojos de millones de personas?
Thylane parece haber encontrado ese camino.
La niña que un día fue presentada por los medios como “la más bella del mundo” ya no es una niña. Es una mujer adulta, modelo, empresaria y figura pública que ha construido su propia identidad.
Y quizá la verdadera historia no sea que una niña parecía una mujer.
La verdadera historia es que una niña famosa tuvo que aprender a convertirse en adulta delante de todo el mundo.
Funcionarios federales afirman que no hay otra opción: el “Arco del Triunfo” de Trump debe construirse, incluso si perjudica los sitios históricos circundantes.
Una réplica del “Arco del Triunfo” en el césped lleva los lemas “Dinero a cambio de nada” y “¡El arco de Trump es 32 veces más grande que este!”
Arte de protesta cerca del Puente Memorial de Arlington critica el “Arco del Triunfo” de 76 metros propuesto por el presidente Donald Trump, 26 de mayo de 2026. Anna Moneymaker/Getty Images La administración Trump admite que su propuesto “Arco del Triunfo” en Washington, D.C., perjudicará los sitios históricos, pero que debe construirse de todos modos.
El Washington Post, citando un documento del Servicio de Parques Nacionales y correspondencia por correo electrónico, informa que los funcionarios gubernamentales reconocen plenamente que el arco propuesto, que se construiría en la rotonda de Memorial Circle, proyectaría sombra sobre el cercano Cementerio Nacional de Arlington y tendría un impacto negativo en otros sitios históricos, incluido el Monumento a Lincoln.
Según un documento del Servicio de Parques Nacionales (NPS), los efectos adversos no se pueden evitar por completo, pero no hay otro lugar donde se pueda construir el arco, ya que la ubicación propuesta en Memorial Circle es fundamental para el proyecto. El documento es un acuerdo propuesto que los funcionarios de Trump desean que las organizaciones de preservación histórica firmen como parte de los requisitos federales.
El NPS reconoce que Memorial Circle se encuentra dentro de un paisaje histórico y conmemorativo de gran sensibilidad y que la ubicación del proyecto contribuye a efectos adversos en propiedades históricas cuya importancia radica en su entorno, diseño, ambiente, asociación, organización espacial, circulación y vistas panorámicas, según indica el documento.
Las únicas soluciones que ofrece la Casa Blanca para mitigar estos efectos negativos son nuevos letreros y páginas web que expliquen el proyecto al público, la gestión de la construcción para no interferir con los entierros en el cementerio y la documentación del paisaje circundante antes de comenzar la construcción.
Un correo electrónico indica que el NPS solicitó a los conservacionistas históricos y otros grupos que revisaran y firmaran el acuerdo antes del mediodía del lunes, lo que superaría los obstáculos legales y garantizaría la aprobación final del arco. La Casa Blanca espera presentar el proyecto a la Comisión Nacional de Planificación de la Capital para su aprobación final en noviembre.
Tres veteranos y un historiador de la arquitectura han presentado una demanda para detener la construcción del arco, y la jueza federal Tanya Chutkan ordenó la semana pasada al gobierno que diera 48 horas antes de iniciar las obras, una decisión que la administración Trump está impugnando. Sin embargo, dado que la Casa Blanca acaba de admitir la validez de la demanda, el proyecto del arco podría prolongarse en los tribunales.
El nombre de Ken Paxton quedó en el centro de una fuerte controversia judicial y política en Texas durante 2026, después de que la oficina del fiscal general propusiera inicialmente un acuerdo judicial que habría permitido a un abogado de Waco acusado de abusar sexualmente de un menor cumplir solamente un día de cárcel.
El acusado era Adam Dean Hoffman, un abogado de 49 años. El caso había comenzado con acusaciones mucho más graves: Hoffman enfrentaba un cargo de primer grado por abuso sexual continuado de un menor. Sin embargo, después de un juicio que terminó con un jurado sin veredicto, los fiscales de la oficina de Paxton negociaron una salida que reducía considerablemente las acusaciones.
La controversia no consiste simplemente en que un acusado recibiera una sentencia corta. El punto central es cómo se llegó al acuerdo y por qué la fiscalía consideró que una reducción tan importante era la alternativa disponible.
Un juicio que terminó sin veredicto
Hoffman
El caso había llegado a juicio en 2025. Hoffman estaba acusado de haber abusado repetidamente de un niño durante varios años. De acuerdo con documentos judiciales citados por Texas Tribune y PolitiFact, el menor había relatado a investigadores diferentes formas de abuso.
Pero el juicio presentó dificultades importantes para la acusación.
Después de aproximadamente nueve horas de deliberaciones, los miembros del jurado no pudieron llegar a un acuerdo. Cinco jurados se inclinaban por declarar al acusado no culpable, mientras que siete consideraban que el testimonio del menor y el de expertos era suficiente para demostrar la culpabilidad. Al no existir unanimidad, el juicio terminó en un mistrial, es decir, sin una sentencia definitiva de culpabilidad o inocencia.
Para los fiscales quedaban entonces varias posibilidades: intentar un segundo juicio, negociar un acuerdo o abandonar el caso.
Pero había un problema particularmente delicado: el menor no quería volver a declarar.
Los fiscales explicaron posteriormente que obligarlo a repetir su testimonio podía provocar nuevamente un trauma considerable. Según una carta de los fiscales Brenda Cantu y Dorian Cotlar, el menor había expresado su deseo de continuar con su vida y proteger su salud emocional y mental.
El acuerdo de un día
En ese contexto apareció la propuesta que provocaría la tormenta política.
La oficina del fiscal general aceptó retirar el cargo grave de abuso sexual continuado de un menor y permitir que Hoffman se declarara culpable de dos delitos menores: indecent assault y exhibición de material perjudicial para un menor.
Como parte del acuerdo, Hoffman reconoció judicialmente que había tocado los genitales de la víctima con intención sexual y sin su consentimiento.
La propuesta inicial establecía que Hoffman cumpliría solamente el tiempo que ya había pasado detenido.
Eso significaba aproximadamente un día de cárcel.
Además, los delitos menores negociados no exigían que Hoffman se inscribiera en el registro de delincuentes sexuales.
Fue precisamente esta combinación —la reducción de un delito grave a delitos menores, una pena inicial equivalente a un día y la ausencia de registro como delincuente sexual— la que generó una enorme controversia.
El juez interviene
El acuerdo no pasó silenciosamente por el tribunal.
El juez visitante Roy Sparkman escuchó la propuesta y cuestionó abiertamente la pena de un día.
Según la transcripción judicial publicada por Texas Tribune, el juez preguntó esencialmente cómo podía justificarse una sentencia semejante.
La fiscalía explicó que había considerado el estado de las pruebas, las dificultades del caso y el posible trauma que sufriría nuevamente el menor.
Sparkman decidió no aceptar la propuesta original.
Posteriormente se presentó una versión modificada del acuerdo. Hoffman recibiría una pena de cárcel mayor y tendría que renunciar a su licencia para ejercer la abogacía. También se estableció una orden de protección permanente que le impedía tener contacto con la víctima.
Pero la controversia todavía no había terminado.
De 30 a 60 días
Inicialmente, el juez aceptó considerar una pena de 30 días. Sin embargo, durante la audiencia formal de sentencia, Sparkman volvió a preguntarle a la madre del menor si estaba de acuerdo.
Su respuesta fue diferente.
La madre manifestó que la pena no era suficiente y que consideraba que Hoffman representaba un peligro. El juez finalmente aumentó la sentencia a 60 días de cárcel.
Hoffman terminó cumpliendo 29 días de esa condena antes de recuperar su libertad.
Por eso, decir simplemente que “Ken Paxton condenó a un abusador a un día de cárcel” sería incorrecto. Paxton no era el juez y no impuso personalmente la sentencia. La fiscalía de su oficina propuso inicialmente un acuerdo equivalente a un día, pero el juez no lo aceptó y posteriormente impuso una pena mayor.
Esa distinción es fundamental para entender el caso.
¿Por qué la oficina de Paxton ofreció el acuerdo?
Paxton
Los fiscales defendieron su decisión señalando las dificultades probatorias.
El primer juicio había terminado con un jurado dividido. Además, el menor no quería declarar nuevamente. Sin su testimonio, los fiscales consideraban que tenían dificultades para demostrar todos los elementos necesarios del delito grave.
PolitiFact señaló que la oficina de Paxton argumentó que no tenía una vía clara para conseguir una condena por el delito grave sin volver a contar con el testimonio del menor.
También existieron problemas relacionados con la investigación original. Según los documentos revisados por Texas Tribune, un policía que no era especialista en entrevistas de abuso infantil interrogó inicialmente al menor, algo que expertos consideraron alejado de las mejores prácticas.
Eso no significa que el acusado hubiera sido declarado inocente. Significa que la fiscalía enfrentaba obstáculos para obtener una condena por el cargo original.
La dimensión política
El caso adquirió una dimensión política porque Paxton era una figura central de la política republicana de Texas y posteriormente candidato al Senado estadounidense.
Su rival demócrata, James Talarico, convirtió el acuerdo en uno de los principales argumentos contra Paxton durante la campaña. También otros políticos republicanos criticaron la decisión.
Talarico pidió que la oficina de Paxton hiciera públicos documentos y comunicaciones relacionados con la negociación.
Pero también surgieron voces que rechazaron algunas de las acusaciones políticas.
El abogado defensor de Hoffman negó que Paxton hubiera intervenido personalmente en las negociaciones y sostuvo que él nunca había hablado con Paxton sobre el caso. También rechazó la idea de que el acuerdo hubiera sido producto de una relación política.
Hasta ahora, las informaciones disponibles documentan la existencia del acuerdo y las decisiones de los fiscales, pero no establecen que Paxton haya ordenado personalmente la propuesta ni que hubiera cometido un delito relacionado con ella.
La familia pide quedar fuera de la política
Otro aspecto importante apareció meses después.
La familia del menor manifestó públicamente su frustración por la utilización política del caso. En julio de 2026, familiares dijeron que estaban cansados de ser utilizados en la disputa electoral y de las acusaciones provenientes de ambos bandos.
Esto introduce una dimensión diferente en la historia.
El caso puede ser utilizado legítimamente para discutir cómo funcionan los acuerdos de culpabilidad, la protección de menores, la discrecionalidad de los fiscales y las dificultades de los segundos juicios. Pero la familia dejó claro que no quería que el sufrimiento del menor se convirtiera simplemente en un instrumento de campaña.
Un caso que plantea preguntas difíciles
El caso Hoffman muestra la diferencia entre lo que ocurre en el discurso político y lo que ocurre dentro de una sala judicial.
La acusación original era extremadamente grave. El primer juicio terminó sin veredicto. El menor no quería volver a declarar. Los fiscales optaron por negociar. El juez rechazó la propuesta inicial de un día y aumentó posteriormente la pena a 60 días.
Hoffman se declaró culpable de un delito menor relacionado con contacto sexual no consentido y otro delito menor, entregó su licencia profesional y quedó sujeto a una orden de protección permanente. No tuvo que registrarse como delincuente sexual.
El episodio dejó abierta una discusión que va mucho más allá de Ken Paxton: ¿hasta dónde debe llegar una fiscalía cuando un segundo juicio puede obligar a una víctima menor de edad a revivir públicamente el abuso, pero una negociación puede producir una pena muy inferior a la inicialmente buscada?
Esa pregunta no tiene una respuesta sencilla. El caso demuestra, además, que una propuesta inicial de la fiscalía no necesariamente se convierte en sentencia: en este episodio, el juez intervino y modificó sustancialmente el resultado.
La historia del “día de cárcel” es, por tanto, solo el comienzo. Lo que realmente explica la controversia es la combinación de un juicio sin veredicto, un menor que no quería declarar nuevamente, dificultades probatorias, una negociación de la fiscalía y un juez que finalmente decidió imponer una pena diferente.
Natalie Harp, estrecha colaboradora del presidente Donald Trump, expresó su absoluta lealtad hacia él en al menos dos cartas dirigidas al mandatario que fueron publicadas por The Daily Beast el jueves, en medio de un creciente escrutinio sobre la relación entre ambos.
“Quiero que las cosas estén siempre bien entre nosotros”, escribió Harp en una de las cartas, que fueron impresas y están firmadas a mano. El texto comenzaba con “Estimado señor presidente” y concluía con “Con todo mi corazón, Natalie”. Fragmentos de una de las cartas ya habían sido publicados anteriormente por The New York Times.
Natalie Harp, asistente ejecutiva del presidente, durante una ceremonia de firma de un decreto en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, el martes 31 de marzo de 2026. Artículo relacionado Natalie Harp, la asesora tan cercana a Trump que llegó a viajar en la cajuela de una camioneta para acompañarlo
La presencia constante y dedicada de Harp junto a Trump ha cobrado protagonismo esta semana después de que el senador demócrata Jon Ossoff la mencionara por su nombre en un discurso en el que arremetía contra Trump y que se hizo viral. El senador por Georgia criticó que el presidente “viajara con Natalie en su palacio volador, aparentemente indefenso, regalado por el emir de Qatar”; una referencia al momento en que ella acompañó al presidente —junto a un grupo muy reducido de colaboradores— cuando este abordó en secreto una aeronave más pequeña para abandonar Turquía debido a una amenaza de Irán en julio.
En la carta de 2023, añadió: “Nunca quiero causarle otra cosa que no sea alegría. Lamento haber perdido el enfoque. Usted es todo lo que me importa. No quiero defraudarlo jamás. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida”.
En otra carta, Harp recordó la época de su relación cuando ella trabajaba como presentadora en la cadena conservadora One America News Network.
“Extraño los días en que usted llamaba, cuando yo tenía mi programa de entrevistas, y hablábamos de todo y de nada”, escribió Harp. “Quiero recuperar esa sinergia. ¡¡No deberíamos tener que hablar de trabajo todo el tiempo!!”.
En esa misma carta, Harp agregó: “Y por favor, cuando yo falle, ¿me lo dirá? Tiene todo el derecho a regañarme duramente, si es necesario y cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que usted”.
CNN no ha confirmado de forma independiente que Harp escribiera o enviara estas cartas a Trump en 2023. The Daily Beast afirmó que el escritor Michael Wolff las obtuvo mientras escribía un libro sobre la campaña de Trump en 2024.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, defendió a Harp en una declaración a CNN a principios de esta semana, al afirmar que es “una de las colaboradoras más leales y trabajadoras del equipo del presidente Trump”.
El senador Jon Ossoff, demócrata de Georgia, durante un acto de campaña para su reelección en Atlanta, Georgia, el 7 de febrero. Artículo relacionado ¿Por qué la mordaz sátira de Ossoff contra Trump está teniendo tanto éxito?
Sin embargo, funcionarios de la Casa Blanca han reconocido en privado en los últimos días que los ataques más duros y generalizados han tenido el efecto adverso de atraer más atención a la relación de Harp con Trump.
Harp es tan cercano a Trump que una vez viajó en el maletero de una camioneta para acompañarlo a una comparecencia judicial en la ciudad de Nueva York en octubre de 2023, según informó CNN el martes. No había sitio para ella en el vehículo, pero insistió en que Trump le había pedido personalmente que la asistiera y estaba decidida a no quedarse atrás.
Harp es omnipresente en el círculo de Trump, según informó CNN funcionarios conocidos con su papel. Pero a diferencia de anteriores secretarios y asesores del presidente —como su exsecretaria personal, Madeleine Westerhout, quien también se utiliza como la encargada de filtrar la información del presidente durante su primer mandato—, ella no se sienta fuera del Despacho Oval, sino dentro. Harp está con Trump gran parte del día, asistiendo a reuniones y en constante comunicación con él.
Los estrategas militares que velan por los intereses de Estados Unidos, no por los de Israel, coinciden en que lo mejor que Estados Unidos puede hacer ahora mismo es reconocer que la guerra de Trump contra el pueblo iraní en nombre de Israel, en el marco del caso Epstein, ha sido un fracaso y ha costado a los contribuyentes estadounidenses cientos de miles de millones de dólares, además de la muerte y mutilación de numerosos soldados estadounidenses. También ha provocado la pérdida de gran cantidad de aeronaves estadounidenses y la destrucción, o casi destrucción, de todas las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico.
La única razón por la que Trump se embarcó en esta desastrosa guerra, que va en contra de los intereses de los estadounidenses, es porque está comprado por multimillonarios sionistas y por eso ha estado siguiendo las instrucciones de Netanyahu. Israel quiere destruir a Irán porque Irán se opone al genocidio que Israel está cometiendo en Gaza y a la masacre y limpieza étnica de cristianos y musulmanes en el Líbano y Cisjordania, al igual que el pueblo estadounidense. Netanyahu quiere más guerra porque quiere mantenerse en el poder y evitar la cárcel. Los intereses de Israel no son los de Estados Unidos. Esto ha sido un desastre y los estadounidenses deben reconocerlo, minimizar las pérdidas y marcharse.
Fernando de la Rúa llegó a la Presidencia argentina el 10 de diciembre de 1999 al frente de la Alianza, prometiendo terminar con los excesos del menemismo, combatir la corrupción y devolver seriedad a las instituciones. Dos años después abandonaría la Casa Rosada en helicóptero, convertido en uno de los presidentes más cuestionados de la historia democrática argentina.
Hablar de los “delirios” de De la Rúa no significa atribuirle una enfermedad mental. Se trata, más bien, de analizar algunas de sus decisiones, declaraciones y percepciones políticas que, vistas retrospectivamente, parecen desconectadas de la gravedad de la situación que enfrentaba.
Uno de sus principales errores fue subestimar la profundidad de la crisis económica. La recesión había comenzado antes de su llegada al poder, pero durante su gobierno se agravaron el endeudamiento, la falta de crecimiento, el desempleo y la pérdida de confianza. En lugar de producir rápidamente un cambio de rumbo, el Gobierno insistió durante demasiado tiempo en sostener la convertibilidad y aplicar ajustes fiscales.
La llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía, en marzo de 2001, fue otra muestra de la confusión estratégica del Gobierno. Cavallo había sido el arquitecto de la Convertibilidad durante el menemismo y regresó para salvar un sistema que ya estaba prácticamente agotado. El Gobierno apostó nuevamente por el hombre que había construido aquel modelo, cuando buena parte de sus problemas provenían precisamente de las limitaciones de la convertibilidad.
El episodio más dramático fue el corralito, impuesto en diciembre de 2001. Los retiros de efectivo quedaron severamente restringidos para frenar la fuga de depósitos. La medida terminó destruyendo todavía más la confianza de la clase media y provocó una explosión social.
Pero quizá el aspecto más llamativo de De la Rúa fue su dificultad para comprender la dimensión política de lo que estaba ocurriendo. Mientras el país entraba en una situación de extrema tensión, el Presidente intentaba mantener la apariencia de normalidad. Su estilo personal, caracterizado por una enorme cautela y lentitud en la toma de decisiones, contrastaba con una crisis que exigía respuestas inmediatas.
El 19 de diciembre declaró el estado de sitio. La medida no consiguió detener las protestas y contribuyó a multiplicar la indignación. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre terminaron con decenas de muertos y una crisis institucional de enormes proporciones.
Después de abandonar el poder, De la Rúa desarrolló una explicación muy particular de su caída. En distintas entrevistas sostuvo que había existido un complot encabezado por dirigentes peronistas, especialmente Eduardo Duhalde, y que la ofensiva política coincidió con presiones del Fondo Monetario Internacional. Llegó a definir su caída como una especie de “golpe civil”.
Esta interpretación es uno de los puntos más controvertidos de su legado. Es cierto que existía una enorme lucha política entre el oficialismo y el peronismo y que el Gobierno perdió apoyo dentro de su propia coalición. Pero atribuir fundamentalmente el derrumbe a una conspiración externa permite dejar en segundo plano los problemas propios del Gobierno: la recesión, el desempleo, el endeudamiento, la fuga de depósitos, el corralito, la pérdida de autoridad presidencial y la incapacidad para construir una mayoría política.
Incluso De la Rúa reconoció posteriormente que abandonar la Casa Rosada en helicóptero había sido un error por la imagen que produjo. Sin embargo, sostuvo que su renuncia evitó un golpe de Estado y permitió preservar la continuidad democrática.
El verdadero “delirio” político de De la Rúa, entonces, quizás no haya sido una sola decisión, sino la incapacidad de aceptar que su gobierno había perdido el control de la situación. Mientras la sociedad gritaba “que se vayan todos”, el Gobierno todavía buscaba acuerdos parlamentarios y fórmulas de supervivencia.
La historia fue implacable. El 20 de diciembre de 2001, después de fracasar los intentos de formar un gobierno de unidad nacional, De la Rúa presentó su renuncia. Minutos después abandonó la Casa Rosada en helicóptero.
Su tragedia política fue haber llegado a la Presidencia prometiendo normalidad institucional y haber terminado simbolizando, para millones de argentinos, exactamente lo contrario: un Estado paralizado frente a una crisis que ya no podía controlar.
De la Rúa no fue responsable de todos los problemas que llevaron a la Argentina al desastre de 2001. Pero su gran fracaso fue no haber comprendido a tiempo que el país necesitaba algo más que discursos, ajustes y medidas de emergencia: necesitaba recuperar la confianza. Y cuando finalmente comprendió la magnitud del problema, ya era demasiado tarde.
Pocos nombres producen tanto impacto en la historia criminal estadounidense como John Wayne Gacy. Durante años fue visto por sus vecinos como un hombre trabajador, empresario y miembro activo de su comunidad. Participaba en actividades sociales, organizaba fiestas y, en ocasiones, se disfrazaba de payaso para entretener a niños.
Pero detrás de aquella imagen existía un asesino serial.
Gacy terminó siendo condenado por el asesinato de 33 jóvenes, convirtiéndose en uno de los criminales más infames de Estados Unidos. El FBI colaboró con las autoridades de Illinois durante la investigación.
Su historia es también una advertencia sobre una de las características más inquietantes de algunos asesinos seriales: su capacidad para vivir durante años dentro de una sociedad aparentemente normal.
Un hombre aparentemente común
John Wayne Gacy nació en 1942 en Chicago, Illinois, y durante buena parte de su vida intentó construir una imagen respetable.
Trabajó en distintos negocios y desarrolló una empresa de construcción. Tenía contactos sociales y participaba en actividades de su comunidad.
Pero su vida personal estaba marcada por problemas, conflictos y antecedentes criminales.
En la década de 1960 había sido condenado en Iowa por delitos sexuales contra un adolescente y recibió una pena de prisión. Posteriormente recuperó cierta apariencia de normalidad y regresó a Illinois.
Fue allí donde comenzó el período más terrible de su vida criminal.
El personaje de “Pogo”
La imagen del payaso es inseparable de Gacy.
Utilizaba el personaje de “Pogo the Clown” en fiestas, reuniones y actividades comunitarias. El disfraz y el maquillaje permitían que el hombre que se presentaba como un simpático payaso pudiera ser visto por vecinos y familias como alguien agradable.
La ironía resulta estremecedora.
La figura del payaso, tradicionalmente asociada con diversión infantil, quedó después vinculada para siempre a uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos.
Pero es importante recordar que Gacy no asesinaba disfrazado de payaso.
La imagen de “Pogo” se convirtió posteriormente en un elemento central de la mitología alrededor de su caso.
Las víctimas
La mayoría de las víctimas eran adolescentes o jóvenes.
El FBI señala que Gacy fue condenado por 33 asesinatos de jóvenes de entre 14 y 21 años.
Muchos desaparecieron sin que inicialmente se comprendiera qué les había ocurrido.
Ese es uno de los aspectos más dolorosos de la historia.
Las familias denunciaban desapariciones.
Los jóvenes no regresaban a sus casas.
Y durante un tiempo no existía una explicación capaz de conectar todos los casos.
La investigación tardó años en revelar que detrás de varias desapariciones existía un mismo responsable.
La casa de la muerte
Gacy vivía en una vivienda de la localidad de Norwood Park Township, en el área metropolitana de Chicago.
La casa terminó convirtiéndose en uno de los lugares más famosos de la historia criminal estadounidense.
Bajo la vivienda fueron encontrados numerosos restos humanos.
El descubrimiento transformó completamente la investigación.
Lo que inicialmente podía parecer una sucesión de desapariciones independientes comenzó a revelar la existencia de un asesino serial que había actuado durante años.
La magnitud del hallazgo fue extraordinaria.
Los investigadores llegaron a recuperar numerosos cuerpos y restos en la propiedad.
Gacy había conseguido ocultar durante años una parte fundamental de sus crímenes prácticamente debajo del lugar donde vivía.
El caso que lo derrumbó
La desaparición de Robert Piest, un joven de 15 años, fue decisiva para la investigación.
Piest desapareció en diciembre de 1978 después de haber hablado con Gacy.
La policía comenzó a investigar sus movimientos y descubrió conexiones que condujeron hasta él.
Los investigadores comenzaron a observar la propiedad de Gacy y a reconstruir sus actividades.
La situación cambió rápidamente.
Las autoridades obtuvieron una orden para registrar la vivienda.
Lo que encontraron confirmó los peores temores.
La investigación reveló que la casa escondía restos humanos.
Gacy ya no podía sostener su imagen de empresario respetable.
El descubrimiento de los cuerpos
El registro de la propiedad fue uno de los momentos decisivos del caso.
Los investigadores encontraron restos humanos en diferentes lugares de la vivienda.
La investigación posteriormente permitió identificar a numerosas víctimas.
El FBI conserva documentación relacionada con Gacy y señala que prestó asistencia investigativa a la policía de Illinois durante el caso.
La magnitud de los crímenes convirtió la investigación en una de las más importantes de su época.
También permitió demostrar algo que las autoridades habían tardado años en comprender: las desapariciones de numerosos jóvenes no eran hechos aislados.
Formaban parte de una serie.
El juicio
Gacy fue llevado a juicio en 1980.
La evidencia acumulada era abrumadora.
Fue declarado culpable de 33 asesinatos.
El caso se convirtió inmediatamente en uno de los procesos criminales más importantes de Estados Unidos.
La condena a muerte fue dictada en Illinois.
Gacy permaneció en el corredor de la muerte durante años mientras sus abogados presentaban diferentes recursos.
Mientras tanto, investigadores y especialistas continuaron estudiando su comportamiento.
El FBI recuerda que agentes de su Unidad de Ciencias del Comportamiento entrevistaron a Gacy como parte de los esfuerzos iniciales por comprender el comportamiento de los asesinos seriales. El FBI también señala que aquellos trabajos contribuyeron al desarrollo de técnicas de análisis criminal.
¿Por qué lo hacía?
Esta es una de las preguntas más difíciles.
Los asesinos seriales suelen presentar combinaciones complejas de motivaciones, fantasías, necesidades de control y rasgos de personalidad.
En el caso de Gacy se ha hablado extensamente de dominación, violencia sexual y necesidad de controlar a sus víctimas.
Pero no existe una explicación simple capaz de responder por qué una persona decide asesinar repetidamente.
Tampoco debe confundirse enfermedad mental con criminalidad.
La inmensa mayoría de las personas que padecen problemas de salud mental no son violentas.
Gacy fue responsable de sus actos criminales y fue juzgado y condenado por ellos.
El hombre detrás del personaje
Quizás la parte más inquietante del caso no sea el payaso.
Es el hombre.
Gacy podía conversar con vecinos.
Podía hacer negocios.
Podía participar en actividades comunitarias.
Podía presentarse ante otros como una persona completamente normal.
Y precisamente esa capacidad de mantener una doble vida dificultó durante años que los demás comprendieran lo que realmente estaba sucediendo.
La historia de Gacy demuestra que los asesinos seriales no necesariamente tienen la apariencia que la sociedad imagina.
No todos viven aislados.
No todos parecen peligrosos.
Algunos pueden construir cuidadosamente una identidad social que les permita ocultar sus crímenes.
El final
Después de pasar años en prisión, John Wayne Gacy agotó sus recursos legales.
Fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994 en el Centro Correccional de Stateville, Illinois.
Su ejecución puso fin a la vida del hombre.
Pero no cerró completamente el caso.
Durante décadas, investigadores continuaron trabajando para identificar víctimas cuyos nombres no habían podido establecerse.
La ciencia forense moderna permitió posteriormente resolver algunos de esos misterios.
Eso demuestra que una investigación criminal puede continuar mucho después de que el acusado haya sido condenado.
El verdadero significado del caso
Gacy se convirtió en una figura de la cultura popular.
Películas, libros, documentales y programas de televisión han reproducido su historia.
Su rostro maquillado como “Pogo” se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del true crime.
Pero existe un peligro en convertir a un asesino serial en una celebridad.
Cuando se habla demasiado del criminal, las víctimas pueden desaparecer nuevamente detrás de su sombra.
Ellos fueron el centro verdadero de esta tragedia.
Eran jóvenes con familias, amigos, proyectos y vidas que fueron brutalmente interrumpidas.
El payaso que no era un monstruo de película
La historia de John Wayne Gacy es aterradora precisamente porque no pertenece al mundo de la ficción.
No era un monstruo sobrenatural.
Era un hombre que vivía dentro de una comunidad.
Construyó una apariencia de normalidad.
Y utilizó esa apariencia para ocultar una cadena de asesinatos.
El FBI registra oficialmente 33 víctimas por las cuales fue condenado.
El caso también dejó una enseñanza fundamental para la criminología: la apariencia social de una persona no puede sustituir a una investigación seria cuando existen desapariciones, denuncias y evidencias que requieren explicación.
John Wayne Gacy murió en 1994.
Pero su nombre continúa asociado con una de las preguntas más inquietantes del crimen estadounidense:
¿Cómo pudo un hombre que se disfrazaba de payaso para hacer reír a los demás esconder durante tantos años una realidad tan terrible?
La respuesta está en la capacidad humana para construir máscaras.
Y quizás esa sea la verdadera historia de John Wayne Gacy.
No la del payaso.
Sino la del hombre que aprendió a esconderse detrás de él.
Durante años, cuatro ataques sexuales cometidos en Quilmes permanecieron como investigaciones separadas. Las víctimas eran distintas, las fechas también y no existía una identificación definitiva del responsable. Sin embargo, había algo que permanecía intacto: una evidencia biológica.
Finalmente, un cruce realizado por el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires permitió establecer una conexión que durante años había permanecido oculta. El perfil genético encontrado en diferentes investigaciones coincidía con el de Sebastián Ariel Figueroa, un hombre que ya tenía antecedentes por delitos sexuales.
En julio de 2026, el Tribunal en lo Criminal N.º 1 de Quilmes lo condenó a 30 años de prisión por cuatro ataques sexuales y robos cometidos entre 2010 y 2013. La sentencia convirtió el caso en un ejemplo particularmente importante del papel que puede desempeñar la genética forense en la investigación de delitos seriales.
Un patrón que se repitió durante años
Los cuatro episodios ocurrieron en el partido de Quilmes y presentaron características similares. El agresor abordaba a mujeres jóvenes, utilizaba amenazas y armas para someterlas y, en distintos casos, las trasladaba hasta lugares apartados.
El primer ataque probado ocurrió en julio de 2010. La víctima tenía 18 años y se dirigía a trabajar cuando fue interceptada. El agresor la amenazó con un arma blanca, la obligó a desplazarse y posteriormente abusó sexualmente de ella. También le robó pertenencias.
La joven quedó profundamente afectada. Según declaró durante el proceso judicial, después del ataque sufrió miedo, problemas de sueño y dificultades para recuperar una vida normal. El impacto no terminó cuando terminó la agresión: continuó durante años.
El segundo hecho ocurrió el 31 de enero de 2012. La víctima tenía 15 años y presentaba una discapacidad intelectual. Figueroa la conocía del barrio y utilizó esa familiaridad para convencerla de acompañarlo en una motocicleta. La llevó hasta un descampado, donde cometió el abuso.
El tercer ataque probado ocurrió en abril de 2013. La víctima era una adolescente de 13 años que se dirigía hacia la escuela. El agresor la amenazó con un arma de fuego y la llevó hasta un terreno baldío, donde abusó de ella. También le robó el teléfono celular.
En diciembre de 2013 se produjo un cuarto ataque contra otra joven de 18 años. Nuevamente apareció un elemento común: una mujer que se desplazaba por la vía pública era interceptada, amenazada y llevada hacia un lugar aislado.
Las similitudes entre los casos permitieron comenzar a comprender que no se trataba de episodios independientes. Existía un patrón.
La huella que nunca desapareció
La investigación demuestra una de las características más importantes de la criminalística moderna: un delincuente puede desaparecer durante años, pero resulta mucho más difícil hacer desaparecer una evidencia genética.
En las investigaciones originales se habían obtenido muestras biológicas. Durante mucho tiempo no pudieron ser vinculadas con una persona determinada.
El punto de inflexión llegó cuando esas muestras fueron incorporadas y comparadas mediante el Banco de Datos Genéticos bonaerense.
El organismo detectó que perfiles genéticos provenientes de distintas causas correspondían al mismo individuo. Además, ese perfil coincidía con uno que ya se encontraba registrado debido a una condena anterior de Figueroa por un delito sexual.
A partir de esa coincidencia se pudo orientar la investigación hacia él. Posteriormente se obtuvo una nueva muestra genética y se realizó el cotejo correspondiente, fortaleciendo la identificación.
La Suprema Corte bonaerense destacó que fue la primera vez que en la Justicia provincial un caso de estas características llegó a juicio y terminó en una condena después de que el acusado fuera individualizado mediante el entrecruzamiento de muestras de víctimas con perfiles almacenados en el Banco de Datos Genéticos.
Un antecedente que ya existía
Figueroa no era un desconocido para la Justicia cuando comenzó a emerger esta conexión.
Según las investigaciones periodísticas sobre el caso, en 2016 había sido condenado a tres años de prisión en suspenso por un abuso simple en concurso con privación ilegítima de la libertad ocurrido en 2015.
Aquella condena terminó siendo fundamental para la investigación posterior porque su perfil genético quedó incorporado a los registros correspondientes.
En otras palabras, un delito cometido años después permitió descubrir conexiones con hechos mucho más antiguos.
El caso demuestra la importancia de conservar y cruzar información entre distintas investigaciones. Durante años, los cuatro ataques de Quilmes fueron expedientes separados. La genética permitió encontrar el hilo conductor.
El juicio
Durante el juicio oral, la Fiscalía sostuvo que Figueroa era responsable de los cuatro ataques. La acusación estuvo a cargo de la fiscal María de los Ángeles Attarian Mena.
Los jueces Fernando Ernesto Celesia, María Cecilia Maffei y Analía Verónica Reyes integraron el Tribunal en lo Criminal N.º 1 de Quilmes.
La Fiscalía había solicitado una pena de 45 años. Finalmente, el tribunal impuso 30 años de prisión.
La condena tuvo en cuenta no solamente la evidencia genética, sino también los testimonios de las víctimas, informes médicos y psicológicos y las demás pruebas reunidas durante años de investigación.
Antes de conocerse la sentencia, Figueroa tuvo la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras y pidió perdón a las víctimas y a sus familias. Pero las disculpas no borraron las consecuencias de los ataques ni modificaron la evidencia presentada durante el proceso.
Más que un caso policial
El caso Figueroa tiene una dimensión que va mucho más allá de la condena de un delincuente.
Las víctimas tuvieron que esperar años para que distintas investigaciones encontraran una conexión. Durante ese tiempo, cada una tuvo que enfrentar individualmente las consecuencias del trauma.
La utilización del ADN permitió finalmente transformar cuatro historias aparentemente aisladas en una investigación común.
También demuestra la importancia de que las instituciones compartan información. Un agresor serial puede beneficiarse de las divisiones entre expedientes, jurisdicciones y organismos. Una base de datos capaz de cruzar evidencias puede hacer exactamente lo contrario: unir las piezas.
La Suprema Corte bonaerense señaló que su Banco de Datos Genéticos almacena perfiles obtenidos de evidencias biológicas de investigaciones por delitos contra la integridad sexual y perfiles correspondientes a imputados o condenados. El objetivo es precisamente permitir comparaciones que puedan ayudar a identificar responsables.
¿Puede haber más víctimas?
Este es uno de los interrogantes que todavía rodean el caso.
Las autoridades y medios señalaron que existen otras investigaciones relacionadas con Figueroa. Eso no significa que esas causas ya estén judicialmente probadas ni que puedan atribuirse automáticamente al condenado.
La distinción es fundamental: una condena establece responsabilidades por hechos concretos. Otros casos deberán ser investigados y, si corresponde, llevados ante la Justicia con sus propias pruebas.
Por eso tampoco resulta correcto afirmar que Figueroa sea responsable de todos los ataques sexuales no resueltos de la zona.
Lo que sí está probado judicialmente es la responsabilidad por los cuatro hechos incluidos en la condena de 2026.
La importancia del ADN
Quizá la mayor enseñanza del caso sea que la tecnología puede cambiar completamente una investigación.
En 2010, cuando ocurrió el primer ataque, la genética ya era una herramienta importante, pero todavía quedaban enormes posibilidades de mejorar la manera en que se almacenaban y comparaban los perfiles.
Años después, una muestra biológica aparentemente anónima pudo encontrar una coincidencia dentro de una base de datos.
El agresor había dejado una huella invisible.
No importó cuánto tiempo hubiera pasado. No importó que los expedientes hubieran avanzado por caminos diferentes. La evidencia genética permitió reconstruir el vínculo.
La historia de Sebastián Figueroa termina, por ahora, con una condena de 30 años de prisión. Pero el aspecto más significativo del caso no es solamente la duración de la pena. Es la manera en que una investigación que parecía fragmentada pudo finalmente encontrar al responsable.
En los delitos seriales, el tiempo suele jugar a favor del criminal. En este caso ocurrió lo contrario.
El tiempo no destruyó la evidencia. La evidencia esperó. Y finalmente habló.
Hay crímenes que parecen incomprensibles. Dos personas que alguna vez se amaron, compartieron una casa, tuvieron hijos o construyeron durante años una vida en común terminan enfrentadas en un escenario de violencia que puede acabar con una muerte. En Estados Unidos, estos casos suelen ser llamados en el lenguaje periodístico “crímenes pasionales”, aunque esa expresión puede resultar engañosa.
No existe una categoría jurídica única llamada “muerte pasional”. Para la justicia, se trata de homicidios que pueden tener diferentes circunstancias y motivaciones. Sin embargo, una parte de ellos ocurre dentro de relaciones íntimas y está relacionada con celos, separación, posesividad, conflictos sentimentales o violencia doméstica.
El fenómeno es mucho más serio de lo que podría sugerir la expresión “pasional”.
Cuando los celos se convierten en violencia
Los celos pueden aparecer en cualquier relación. El problema comienza cuando dejan de ser una emoción pasajera y se transforman en control, amenazas, persecución u obsesión.
Una persona puede comenzar preguntando constantemente dónde está su pareja, con quién habla o por qué salió. Después puede intentar controlar sus amistades, su dinero, su teléfono o sus movimientos.
En los casos más peligrosos, la ruptura de la relación se convierte en el detonante.
La persona abandonada puede interpretar la separación como una humillación o una pérdida de control. En lugar de aceptar que la relación terminó, intenta recuperarla mediante amenazas o violencia.
El Instituto Nacional de Justicia ha identificado entre los factores asociados con los homicidios-suicidios familiares la existencia previa de violencia doméstica, amenazas, acceso a armas y determinados problemas relacionados con salud mental o consumo de sustancias. También señala que los comportamientos posesivos y celosos aparecen con frecuencia en estos episodios.
Una realidad especialmente peligrosa para las mujeres
Las estadísticas estadounidenses muestran que las mujeres enfrentan un riesgo particularmente importante dentro de las relaciones íntimas.
Según la Oficina de Estadísticas de Justicia, en 2023 la tasa de homicidio cometido por una pareja íntima fue de 0,9 por cada 100.000 mujeres, frente a 0,5 por cada 100.000 hombres.
Otra investigación de la misma agencia encontró que, entre las víctimas femeninas de homicidio en 2021, aproximadamente el 34% fueron asesinadas por una pareja íntima. Para los hombres, la proporción fue de alrededor del 6%.
Estos números ayudan a desmontar una idea equivocada: la “muerte pasional” no es simplemente una pelea de pareja que se salió de control.
En numerosos casos existe detrás una historia de violencia, control, amenazas o intimidación.
El momento de la separación
Uno de los momentos más peligrosos puede producirse cuando una persona intenta abandonar una relación violenta.
El agresor puede sentir que está perdiendo definitivamente el control sobre la víctima. Por eso, investigadores estadounidenses han estudiado especialmente las amenazas realizadas durante el proceso de separación.
El National Institute of Justice señala que el período inmediatamente posterior a que una mujer abandona a una pareja abusiva puede ser especialmente peligroso.
Esto explica por qué las organizaciones dedicadas a la violencia doméstica recomiendan elaborar planes de seguridad cuando existe una relación abusiva.
La frase “me voy” puede ser emocionalmente sencilla de pronunciar, pero en determinadas circunstancias puede representar el comienzo de una etapa de alto riesgo.
El arma que transforma una crisis en tragedia
Estados Unidos presenta además una circunstancia particular: la enorme disponibilidad de armas de fuego.
Una discusión puede terminar en gritos. Una persona puede abandonar la vivienda y la situación puede terminar allí.
Pero cuando existe acceso inmediato a un arma, una reacción impulsiva puede convertirse en una muerte en cuestión de segundos.
El National Institute of Justice ha señalado que las armas aparecen con mucha frecuencia en los casos de homicidio-suicidio familiar y que su disponibilidad constituye un importante factor de riesgo.
Esto no significa que todas las personas que poseen armas sean violentas. Significa que, en una situación de extrema tensión, el acceso a un arma puede aumentar enormemente las consecuencias de una conducta impulsiva.
Celos y homicidio-suicidio
Uno de los escenarios más dramáticos es el llamado homicidio-suicidio: una persona mata a su pareja y después se quita la vida.
Un estudio publicado en 2024 utilizando datos del National Violent Death Reporting System analizó 5.335 casos de homicidios de parejas íntimas ocurridos entre 2016 y 2020. La investigación encontró que los celos estaban registrados como factor precipitante en el 9% de los casos de homicidio-suicidio, frente al 6% de los homicidios de pareja sin suicidio posterior. Los autores encontraron además que los casos de homicidio-suicidio tenían 3,5 veces mayores probabilidades de registrar celos como acontecimiento precipitante.
Los números no significan que los celos sean la explicación de todos estos asesinatos.
Significan que constituyen una señal importante dentro de determinados casos.
La expresión “crimen pasional” puede ocultar el problema
Existe otro problema con la expresión.
Hablar de “pasión” puede hacer parecer que el homicida perdió momentáneamente el control debido a un amor demasiado intenso.
Pero matar a una pareja no es una demostración extrema de amor.
Con frecuencia, detrás del crimen aparecen conceptos muy diferentes: posesión, dominación, resentimiento, deseo de castigar o incapacidad para aceptar la autonomía de la otra persona.
Por eso muchos especialistas prefieren hablar de homicidio de pareja íntima o violencia letal de pareja.
El lenguaje importa.
Decir “la mató por amor” puede convertir al agresor en protagonista romántico de una historia cuyo verdadero protagonista debería ser la víctima.
También existen hombres víctimas
Aunque las mujeres representan una proporción mucho mayor de las víctimas de homicidios cometidos por parejas íntimas, los hombres también pueden ser víctimas.
Los datos del Bureau of Justice Statistics muestran que en 2023 los hombres también sufrieron homicidios cometidos por parejas íntimas, aunque a una tasa inferior a la de las mujeres.
Por eso el problema debe analizarse desde una perspectiva amplia.
No se trata simplemente de hombres contra mujeres.
Se trata de violencia dentro de relaciones humanas cuando una persona considera que tiene derecho a controlar, castigar o destruir a otra.
Las señales antes de la tragedia
Muchos de estos asesinatos parecen repentinos cuando aparecen en los periódicos.
Sin embargo, algunas investigaciones muestran que la violencia extrema puede estar precedida por señales.
Amenazas.
Persecución.
Violencia física.
Acoso.
Control extremo.
Amenazas de suicidio.
Amenazas contra los hijos.
Amenazas de matar a la pareja.
Aumento de la violencia después de una separación.
El problema es que familiares, amigos e incluso las propias víctimas pueden interpretar algunos de estos comportamientos como simples problemas sentimentales.
“Está celoso.”
“Está sufriendo.”
“Todavía me ama.”
“Solamente está enojado.”
En determinadas circunstancias, esas explicaciones pueden ser peligrosamente equivocadas.
Una tragedia que afecta a toda la familia
Cuando ocurre un homicidio de pareja, no mueren solamente dos vidas.
Quedan hijos sin padres.
Familias destruidas.
Amigos traumatizados.
Vecinos afectados.
Niños que pueden crecer preguntándose por qué uno de sus progenitores mató al otro.
Y en los casos de homicidio-suicidio, la tragedia puede alcanzar dimensiones todavía mayores.
El National Institute of Justice utiliza el término familicide para describir algunos casos en los que una persona mata a su pareja, a sus hijos y posteriormente se suicida. Aunque son casos poco frecuentes, reciben una enorme atención debido a su devastador impacto.
El verdadero mensaje
La llamada “muerte pasional” no debería entenderse como una historia de amor que terminó mal.
Es una historia de violencia.
El amor puede terminar en tristeza, separación, divorcio o recuerdos dolorosos. Pero una ruptura no convierte a una persona en propiedad de otra.
Nadie tiene derecho a matar porque fue abandonado.
Nadie tiene derecho a matar porque descubrió una infidelidad.
Nadie tiene derecho a matar porque siente celos.
Y nadie tiene derecho a decidir que, si la relación termina, la otra persona tampoco debe seguir viviendo.
Estados Unidos ha estudiado durante décadas estos crímenes y ha desarrollado herramientas para identificar factores de riesgo. Los datos muestran que la violencia íntima puede llegar al extremo del homicidio y que los antecedentes de abuso, las amenazas, los celos extremos y el acceso a armas pueden ser señales particularmente importantes.
La conclusión más importante, por eso, no está en el asesinato.
Está en todo lo que ocurre antes.
Una amenaza puede ser una advertencia.
Un episodio de violencia puede ser una advertencia.
Una persecución puede ser una advertencia.
Una amenaza de muerte debe tomarse seriamente.
La tragedia que aparece en la primera página de un periódico puede haber comenzado meses o incluso años antes, dentro de una relación que desde afuera parecía completamente normal.
Por eso, más que hablar de “crímenes pasionales”, quizás deberíamos hablar de muertes anunciadas por señales que no siempre fueron escuchadas.
Porque cuando el amor se transforma en posesión, los celos en control y el control en violencia, ya no estamos ante una historia de pasión.
Estamos ante una tragedia que puede terminar en asesinato.
La administración Trump solicitó a la Corte Suprema que levante el bloqueo al plan del Servicio Postal para restringir el voto por correo en las elecciones de medio término, pero aspectos clave siguen suspendidos por una orden temporal de un tribunal federal. El voto por correo continúa operando bajo las normas vigentes, y se espera que el Servicio Postal entregue las boletas con normalidad por el momento. El plan requeriría que los estados compartan las listas de votantes con el Servicio Postal y adjunten códigos de barras a los sobres de las boletas, y el Servicio Postal se compromete a no entregar boletas a funcionarios que no cumplan con estos requisitos.
Los expertos afirman que el momento es demasiado tardío para una implementación sin contratiempos en las elecciones de medio término, y un informante alega que los problemas con las pruebas y la verificación de sobres podrían poner en peligro la entrega oportuna. La Corte Suprema aún no se ha pronunciado sobre la legalidad del plan, habiendo abordado únicamente cuestiones de procedimiento en agosto.
La administración ha solicitado a la Corte Suprema que levante el bloqueo ordenado por el tribunal al plan del Servicio Postal, que busca restringir el voto por correo antes de las elecciones de medio término.
Un juez federal en Boston emitió una orden de restricción temporal que impide la entrada en vigor de partes clave del plan, incluidos los requisitos estatales.
Según la norma propuesta, los funcionarios electorales estatales compartirían con el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) las listas de votantes por correo y sus direcciones, y los sobres de las papeletas llevarían códigos de barras específicos.
El USPS ha declarado que rechazará la entrega a las jurisdicciones que no cumplan con los nuevos requisitos, lo que retrasará la entrega de algunas papeletas.
Carolina del Norte comenzó a enviar las papeletas de voto por correo al inicio de la temporada electoral, y muchos otros estados tienen previsto hacer lo mismo a finales de mes.
Un denunciante alega que el portal en línea del USPS para recopilar datos de votantes no se probó adecuadamente y que las políticas de verificación de sobres podrían impedir la entrega oportuna de las papeletas.
Un sospechoso de incendio provocado, de 29 años, fue arrestado cerca de Reno tras el hallazgo de un pequeño incendio de maleza, vinculado a una ignición deliberada, junto con materiales para iniciar el fuego. Los investigadores relacionaron el incidente con los grandes incendios que asolan la frontera entre California y Nevada, donde más de 200.000 acres han sido arrasados y se están llevando a cabo evacuaciones. Las autoridades señalaron que los tres incendios principales —Hawk, Bug y Stallion— han sido controlados en gran medida, aunque el incidente subraya los riesgos persistentes y la sospecha de incendios provocados por el hombre.
El arresto se produjo después de que las autoridades encontraran al sospechoso en un negocio cercano y hallaran pruebas en el lugar. La investigación continúa para determinar los motivos y las acciones exactas. El caso pone de relieve la magnitud de los esfuerzos para combatir los incendios y el potencial de nuevos brotes a medida que avanza la contención.
Damien Pineda-Contreras, de 29 años, fue detenido en el norte de Reno y acusado de incendio premeditado en tercer grado, un delito grave, luego de que los agentes lo encontraran en posesión de líquido para encendedores y materiales para iniciar fuego. Fue localizado tras un incidente en el que un vehículo salió de un terreno baldío con las luces apagadas. Los agentes que acudieron al lugar observaron un pequeño incendio de maleza en la zona de donde acababa de salir, el cual fue posteriormente extinguido. La policía informó que el fuego fue provocado intencionalmente con troncos de madera dispuestos en forma de tipi entre la maleza circundante.
Entre las pruebas recuperadas en el lugar se encontraban troncos partidos, líquido para encendedores y otros materiales para iniciar fuego, lo que respalda la hipótesis de que el incendio fue intencional y no accidental. Fue trasladado al Centro de Detención del Condado de Washoe para ser procesado por el cargo de incendio premeditado.
Los incendios forestales a lo largo de la frontera entre Nevada y California arrasaron aproximadamente 200,000 acres en agosto, lo que complicó las evacuaciones y las labores de respuesta. Los incendios Hawk, Bug y Stallion se consideran los sucesos más importantes de la región. El incendio Bug, por sí solo, arrasó unas 94 000 acres, mientras que el Stallion afectó a unas 41 000 acres. Las autoridades han descrito la contención como un proceso en curso, no completado.
Decenas de viviendas resultaron destruidas por los incendios, lo que subraya la gravedad de la situación y las molestias ocasionadas a los residentes. Las autoridades han indicado que los incendios fueron provocados por individuos, si bien continúan investigando las acciones precisas que los originaron y si existió un patrón coordinado.
El caso sigue bajo investigación mientras la fiscalía prepara el caso de incendio provocado y las autoridades evalúan posibles vínculos con la actividad de incendios en curso en la zona. Las medidas de contención continúan evolucionando a medida que los equipos trabajan para prevenir nuevos brotes.
El incidente ocurrió en medio de un amplio operativo de extinción de incendios en toda la región, lo que ilustra la tensión entre la rápida supresión y el riesgo de incendios adicionales cuando las condiciones lo permiten, e indica que se esperan más actualizaciones a medida que avancen las investigaciones.
En el corazón de Tierra del Fuego existe un lago de una belleza extraordinaria. Sus aguas transparentes, los bosques de lengas y el silencio de los paisajes australes hacen del Lago Yehuin uno de esos lugares que parecen pertenecer a otro mundo.
Pero Yehuin también está asociado con una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de Tierra del Fuego.
El 10 de diciembre de 1989, un paseo familiar terminó convertido en una pesadilla. Una embarcación se dio vuelta en medio del lago y sus doce ocupantes cayeron a las frías aguas: tres adultos y nueve niños y adolescentes.
Ninguno sobrevivió.
Y una de las víctimas, una niña de apenas diez años, nunca fue encontrada.
Desde entonces, alrededor del Lago Yehuin nació una leyenda oscura: algunos aseguran que, durante determinadas noches, pueden escucharse ruidos en el agua, chapoteos y hasta el llanto de una niña.
La tragedia es real.
Los fantasmas pertenecen al territorio de la leyenda.
Y quizás precisamente por eso la historia resulta todavía más inquietante.
El domingo que terminó en tragedia
Era domingo 10 de diciembre de 1989.
El verano se aproximaba y varias familias de Río Grande habían llegado a la zona del Lago Yehuin para pasar el día.
El lago, situado en el centro de Tierra del Fuego, era entonces un lugar mucho más aislado que en la actualidad. Sus aguas podían parecer tranquilas, pero escondían un peligro evidente: temperaturas extremadamente bajas.
Tres adultos decidieron salir a navegar.
Eran Mario Sura, Pedro “Cacho” Gallardo y Carlos Santana.
Con ellos subieron nueve chicos.
Cristian Sura tenía solamente cinco años.
Carolina Gallardo, diez.
Daniel Gallardo, siete.
Fernando Santana, dieciséis.
Rodrigo Muñoz, diez.
Arturo Muñoz, doce.
Cristian Muñoz, doce.
Fernando Saldivia, siete.
Y Fabián Alvarado, seis.
En total eran doce personas.
El paseo que debía durar unos minutos se convirtió en una tragedia que todavía permanece en la memoria de los fueguinos.
El vuelco
Cuando la embarcación se encontraba en una zona alejada de la costa, ocurrió el accidente.
Las crónicas posteriores difieren en algunos detalles sobre la causa exacta. Se mencionaron diferentes hipótesis relacionadas con el estado y las características de la embarcación, el peso de los pasajeros, el oleaje y otros factores.
Lo que sí está fuera de discusión es el resultado.
La embarcación se dio vuelta.
Los doce ocupantes terminaron en las aguas del lago.
No llevaban elementos adecuados de supervivencia y el frío hacía prácticamente imposible permanecer mucho tiempo en el agua.
La tragedia ocurrió rápidamente.
Para las familias que habían quedado en la costa comenzó entonces una espera desesperante.
Al principio existía esperanza.
Quizás alguien había conseguido alcanzar la orilla.
Quizás algunos estaban refugiados en algún sector del bosque.
Quizás aparecerían.
Pero las horas pasaron.
Y las esperanzas comenzaron a desaparecer.
La búsqueda
La respuesta fue enorme.
Personas de Río Grande y de otros lugares participaron en los rastrillajes. Se utilizaron helicópteros y diferentes equipos de rescate.
La búsqueda se extendió durante días.
Las condiciones eran extremadamente difíciles. El agua fría, la profundidad y las características del fondo complicaban enormemente las tareas.
Finalmente comenzaron a aparecer los cuerpos.
Primero fueron encontrados algunos de los desaparecidos.
Después, buzos y pescadores experimentados en aguas frías colaboraron para localizar la embarcación hundida.
La escena encontrada en el fondo del lago fue devastadora.
La embarcación estaba allí, junto con gran parte de las víctimas.
Pero faltaba una persona.
Carolina Gallardo.
Tenía diez años.
La niña que nunca apareció
Esta es la parte más misteriosa de la historia.
Después de localizar la embarcación y recuperar los cuerpos, la búsqueda de Carolina continuó.
Se revisaron las aguas.
Se recorrieron las orillas.
Se exploraron sectores del bosque.
Pero Carolina no apareció.
Nunca.
Su desaparición convirtió una tragedia terrible en un misterio que todavía genera preguntas.
¿Qué ocurrió con ella?
¿Fue arrastrada por alguna corriente?
¿Quedó atrapada en algún sector profundo del lago?
¿Su cuerpo fue llevado hacia un lugar que los buscadores nunca pudieron localizar?
No existe una respuesta definitiva.
Y precisamente esa ausencia alimentó la imaginación popular.
Nació la leyenda
Después de la tragedia comenzaron a circular historias sobre el Lago Yehuin.
Algunas personas aseguraron haber escuchado sonidos extraños cerca del agua.
Otros relatos hablan de chapoteos cuando no había nadie navegando.
También surgieron historias sobre una niña que podía aparecer fugazmente en las proximidades del lago.
En algunas versiones, se trataría del espíritu de Carolina.
Según estas historias, la niña continuaría buscando el camino hacia su familia.
Otros relatos dicen que quienes permanecen solos junto al lago pueden escuchar un llanto procedente del agua.
Estas historias forman parte del folklore posterior a la tragedia, pero no existe evidencia verificable de que se produzcan apariciones sobrenaturales.
La historia real, sin embargo, ya es suficientemente estremecedora.
El silencio de Yehuin
Quizás lo que más impresiona del lugar no sea una aparición.
Es el silencio.
Un lago rodeado de bosque.
Una enorme extensión de agua.
Una costa donde apenas se escucha el viento.
Y debajo de esa superficie está el recuerdo de aquella tarde de diciembre.
Para quienes conocieron a las familias, Yehuin dejó de ser simplemente un paisaje.
Se convirtió en un lugar asociado para siempre con una pérdida.
Durante un tiempo, muchas personas dejaron de concurrir al lago debido al impacto emocional de lo ocurrido.
Una cruz frente al lago
En 1990 se colocó una cruz de troncos y una placa cerca del embarcadero como homenaje a las víctimas.
El monumento representa algo más importante que una historia de fantasmas.
Representa memoria.
Porque detrás de los relatos sobrenaturales existieron doce personas reales.
Doce vidas.
Doce familias.
Nueve niños que habían salido a pasar un domingo.
Y una niña cuyo cuerpo nunca pudo ser recuperado.
Décadas después, las autoridades de Río Grande establecieron el 10 de diciembre como fecha conmemorativa para recordar la tragedia.
¿Hay fantasmas en el Lago Yehuin?
La pregunta resulta inevitable.
¿Es posible que el espíritu de Carolina continúe allí?
Desde el punto de vista histórico y científico, no existe evidencia que permita afirmar que una aparición sobrenatural recorra las costas de Yehuin.
Pero las leyendas no siempre nacen de la nada.
A veces nacen del dolor.
Una comunidad sufre una tragedia que no consigue olvidar y, con el paso de los años, transforma ese recuerdo en una historia.
El caso de Yehuin tiene todos los elementos necesarios para crear una leyenda.
Un lago remoto.
Una tragedia inexplicable.
Niños entre las víctimas.
Una niña desaparecida cuyo cuerpo jamás fue encontrado.
Una búsqueda que no consiguió resolver el misterio.
Y un paisaje silencioso y extraordinariamente aislado.
Es fácil comprender cómo nació el mito.
La verdadera historia de terror
Quizás la parte más aterradora de Yehuin no sea imaginar una niña caminando por la costa durante la noche.
Es imaginar aquella tarde.
Doce personas embarcándose para realizar un paseo.
Familiares esperando en la orilla.
La embarcación alejándose.
Y, de repente, desapareciendo.
Después, el silencio.
Las familias mirando el agua.
Los rescatistas buscando durante días.
Los cuerpos apareciendo lentamente.
Y finalmente una ausencia que nunca pudo ser explicada completamente.
Carolina no volvió.
El lago conservó su secreto.
Epílogo
Hoy, el Lago Yehuin continúa siendo un lugar de enorme belleza natural. Quienes llegan pueden pescar, caminar, acampar y contemplar uno de los paisajes más extraordinarios de Tierra del Fuego.
Pero para quienes conocen su historia, las aguas nunca parecen completamente tranquilas.
Porque debajo de ese espejo transparente permanece una tragedia ocurrida hace décadas.
Y cuando cae la noche, el viento atraviesa los árboles, las aguas golpean lentamente la costa y el bosque queda completamente oscuro.
Entonces vuelve la leyenda.
Dicen que a veces se escucha un pequeño chapoteo.
Después otro.
Y después, un sonido parecido al llanto de una niña.
No sabemos si alguien realmente lo escuchó.
No sabemos si fue el viento, el agua o simplemente la imaginación humana enfrentada con un recuerdo terrible.
Lo único que sabemos con certeza es mucho más triste:
el 10 de diciembre de 1989, doce personas murieron en el Lago Yehuin. Nueve eran niños. Y Carolina Gallardo, de diez años, nunca regresó a casa.
Quizás por eso Yehuin sigue produciendo miedo.
No porque sepamos que allí habitan fantasmas.
Sino porque hay lugares donde la tragedia dejó una huella tan profunda que el tiempo nunca consiguió borrarla.
El Tribunal Oral Criminal (TOC) N°5 absolvió al exministro de Planificación Federal Julio de Vido en la causa Sueños Compartidos, y condenó a los exfuncionarios kirchneristas José López y Abel Fatala y a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender a penas de menos de tres años.
También fueron absueltos Carlos Castellano, exfuncionario del Ministerio de Planificación; Daniel Freidin, exasesor de Fatala; y Daniel Nasif y Karina Nasif, exfuncionarios provinciales de Santiago del Estero.
El veredicto fue dictado por los jueces Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Adrián Grünberg en los tribunales de Comodoro Py 2002, un día antes de que prescribiera la acción penal según el plazo considerado por la Fiscalía.
Los Schoklender
López, exsecretario de Obras Públicas, y Fatala, exsubsecretario de Obras Públicas, fueron sentenciados a 2 años y 9 meses de prisión condicional e inhabilitación perpetua como coautores del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública.
Sergio y Pablo Schoklender, exapoderados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, recibieron condenas a 2 años y 8 meses y 2 años 4 meses de prisión condicional, respectivamente, como partícipes necesarios.
De esta forma, el tribunal adoptó penas menores a las solicitadas por el fiscal Diego Velasco, quien había pedido penas de 6 años para De Vido, López, Fatala y los Schoklender y de 4 años para el resto de los imputados.
Al comienzo de la audiencia, los magistrados rechazaron los planteos de las defensas por insubsistencia de la acción penal por vulneración del plazo razonable, prescripción de la acción penal y nulidad de los alegatos de los acusadores.
Por otro lado, por mayoría el tribunal dispuso el decomiso de los bienes cautelados por una suma de $206.438.454,05, el cual se determinó como el monto desviado de los fondos públicos destinados a la construcción de viviendas sociales. Deberá ser ajustado al momento en el que la sentencia adquiera firmeza”.
La jueza Palliotti también anunció que se fijó una audiencia para el 13 de noviembre a las 17:00 en la que se leerán los fundamentos de las condenas y absoluciones.
El juicio había comenzado en marzo pasado sobre la causa que involucraba a la fundación ‘Sueños Compartidos’, que investigó el desvío de fondos públicos, estimados en más de $206 millones de pesos, que el Estado Nacional había destinado a la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
Fue para la construcción de viviendas sociales, pero el programa funcionó con serias irregularidades entre los años 2005 y 2011, con la realización de obras públicas con sobreprecios e, incluso, sin licitación.
Ante una intimidacion (o simplemente una presión) no es una debilidad indagar unas concretas cuestiones previas a la acción de respuesta ¿porque fui agredido? ¿Cuál es la posición del que me agrede? ¿Hay alguna razón en el contexto que impulse el hostigamiento?
Desde Canadá recibir la exigencia de Trump a que se conviertan en el estado 51 de EEUU es un menosprecio (disimulado de aprecio) y rozando la agresión pero, inocuo si se mantiene en palabras.
Las posibilidades de una devuelta con firmeza subiendo el precio a la supuesta necesidad de Trump y de ella obtener provechos redituables fue dejada pasar por Canadá
Posiblemente la desconsideración hacia Trump en su primer mandato (un trato casi Europeo) que Canadá le dirigió puede ser el motivo del errático camino de respuestas bajo la suposición de que las palabras amenazantes de Trump obedecen a una devolución bravucona a aquel destrato (Trump no fue tenido seriamente en cuenta como estadista en ese contexto de progresismo y wokismo que ya parece tan lejano).
El escenario mundial ha cambiado completamente. Quienes suponen cambios momentáneos atribuyéndolos con exclusividad a caprichos de Trump han adoptado respuestas confrontativas. Quienes ven en Trump a un líder tratando de conservar la posición de primera potencia para su nación, logran entrever a través de sus movidas y supuestos desplantes las nuevas corrientes de este repentino nuevo escenario conformándose.
América no es un bloque a imaginar, es un hecho geográfico y concreto que toma relevancia especial en su distancia lineal e ideológica de las guerras convencionales (fuego abierto) con las que los gobernantes con iluminaciones divinas o cargas de pasado esplendoroso ido sacuden al planeta justo al otro lado de América.
Nuestra costumbre de girar el globo por su eje nos olvida de la cercanía surgida ante un giro transversal al mismo. Groenlandia tendrá bases permanentes de EEUU y posiblemente un periplo con el que Dinamarca no podrá lidiar desde una posición tan incómoda apretujada a metros del matón del barrio.
Canadá se ha saltado un paso. Un acuerdo con la comunidad Europea no es un pecado pero sí un error de timing. Malinterpretar o desmedir el reacomodamiento planetario es consecuencia de la falta de los cuestionamientos adecuados al origen de los bravucones requerimientos de Trump. El tiempo de corrección política se diluyó tan rápido como la ideología de género y el cambio de escenario se ha acelerado mucho más con la aparición de las IA. Una interpretación de una agresión personal de Trump solo puede ser tenida desde el viejo escenario ya con las luces apagadas.
La cuestión ártica sin resolver (tratados) se convierte en un aviso de precaución con respecto al helado vecino tras la invitación de Úrsula von der Leyen al primer ministro canadiense Mark Carney para que Canadá se convierta en miembro asociado de la Unión Europea.
Lo de “primero América” y lo de “América para los americanos” sufrió un salto de garrocha impulsado por los rezagos del escenario en disolución.
Canadá sin frontera norte (EEUU es el único que se la puede delimitar con demostración de fuerza) puede haber saltado directamente a las brasas justo cuando Groenlandia las abandona. No es Trump, el mundo es así ahora y no hay nada que indique un nostálgico regreso a ese ayer de unas horas atrás pleno de corrección política y wokismo para todos los gustos y necesidades
La preocupación de Trump en las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 no tiene nada que ver con un posible juicio político.
Si bien el juicio político en la Cámara de Representantes requiere solo una mayoría simple, la condena en el Senado exige una supermayoría de dos tercios. Actualmente, es extremadamente improbable —salvo un acontecimiento de gran trascendencia— que los demócratas obtengan 67 escaños más en el Senado en las elecciones de mitad de mandato (actualmente cuentan con 47).
La principal preocupación de Trump es que, si los demócratas recuperan la mayoría en al menos una de las dos cámaras del Congreso, podrán bloquear su agenda legislativa. Incluso una pequeña mayoría en la Cámara de Representantes les proporcionaría los votos suficientes para bloquear la legislación impulsada por Trump (o por MAGA), y los demócratas controlarían tanto la presidencia de la Cámara como todos los comités.
Tierra del Fuego y la instalación de una gran base militar
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Tierra del Fuego, que considera a las islas Malvinas como parte de su territorio, respaldó la iniciativa del presidente Javier Milei de instalar una base militar en ese distrito cercano al archipiélago del Atlántico sur bajo ocupación británica.
El jefe de Estado anunció en la noche del jueves un plan para instalar una gran base militar y logística en Tierra del Fuego, cuyo Gobierno ha cuestionado varias veces al Poder Ejecutivo Nacional por su supuesta débil defensa de los intereses de Argentina en la disputa con el Reino Unido por la soberanía de las islas, situadas a 13.000 kilómetros de Londres y a 464 kilómetros del territorio continental argentino.
“Como gobernador de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, destaco el cambio de posición del Gobierno nacional respecto de la causa de nuestras Islas Malvinas”, afirmó Melella.
El mandatario provincial sostuvo que, para concretar la construcción de la base naval, “será indispensable establecer presupuesto, plazos y una articulación efectiva con la provincia”.
Melella dijo que también se necesita “fortalecer las herramientas para impedir la explotación ilegítima de los recursos naturales” que forman parte del territorio argentino y provincial.
“No puede existir una política nacional sobre Malvinas que se construya sin Tierra del Fuego. Por eso solicitaremos formalmente una mayor apertura al diálogo y la participación efectiva de nuestra provincia en cada decisión que se adopte sobre las Islas y el Atlántico Sur”, sostuvo
La escalofriante historia de Michael Gacy, el único hijo del “payaso asesino” John Wayne Gacy.
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Cuando se menciona a John Wayne Gacy, inmediatamente aparece la imagen de uno de los criminales más siniestros de la historia de Estados Unidos: un hombre que durante años consiguió mantener una apariencia de ciudadano respetable mientras asesinaba jóvenes y enterraba muchos de sus cuerpos debajo de su propia casa. Gacy fue condenado en 1980 por 33 asesinatos y posteriormente ejecutado en 1994.
Pero detrás de aquella historia criminal existía otra tragedia, mucho menos conocida: la de sus propios hijos.
John Wayne Gacy tuvo dos hijos con su primera esposa, Marlynn Myers: un hijo, Michael, nacido en 1966, y una hija, Christine, nacida en 1967. Por lo tanto, Michael fue el único hijo varón de Gacy, aunque no su único hijo.
La vida de Michael quedó marcada para siempre por los crímenes de su padre, aunque durante su infancia no podía imaginar la verdadera naturaleza del hombre que llevaba el apellido Gacy.
Una infancia aparentemente normal
Michael nació cuando su padre todavía estaba casado con Marlynn Myers. En aquella época, John Wayne Gacy no era conocido como uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos. Era simplemente un padre de familia que trabajaba y trataba de construir una vida aparentemente normal.
La familia vivió en Iowa durante parte de esos años. Gacy administraba restaurantes Kentucky Fried Chicken pertenecientes a su suegro y llevaba una existencia que, desde afuera, parecía convencional.
Pero detrás de esa fachada comenzaron a aparecer señales preocupantes.
En 1968, Gacy fue acusado de abusar sexualmente de un adolescente en Iowa. Se declaró culpable de un cargo relacionado con sodomía y recibió una condena de diez años de prisión. Sin embargo, solamente cumplió alrededor de 18 meses antes de obtener la libertad.
Para Michael, aquello significó el comienzo de una infancia sin su padre.
El divorcio
Después de la condena de Gacy, Marlynn Myers solicitó el divorcio. En 1969 obtuvo la custodia de Michael y Christine.
Los niños eran todavía muy pequeños.
Según las fuentes que han reconstruido la historia familiar, Michael y Christine dejaron prácticamente de tener contacto con su padre. Algunas publicaciones señalan que Gacy intentó posteriormente comunicarse con ellos mediante cartas y regalos, pero esos intentos fueron rechazados.
Esta circunstancia resulta particularmente importante porque significa que Michael no creció junto al hombre que posteriormente se convertiría en uno de los asesinos seriales más famosos del país.
No vivió con Gacy durante los años más sangrientos de sus crímenes.
El padre que se convirtió en monstruo
Después de salir de prisión, Gacy se trasladó a Illinois y comenzó una nueva vida.
Se convirtió en empresario de la construcción, participó en actividades comunitarias y llegó incluso a involucrarse en la política local. También comenzó a actuar como payaso en fiestas y eventos, adoptando el personaje conocido como “Pogo”.
La contradicción era estremecedora.
Para sus vecinos, Gacy podía ser un hombre amable, empresario y miembro activo de la comunidad. Para las víctimas que entraban en su círculo privado, era otra persona completamente distinta.
Entre 1972 y 1978 asesinó a por lo menos 33 jóvenes y adolescentes. La mayoría de los cuerpos fueron encontrados debajo de su vivienda en Norwood Park Township, Illinois.
Michael, mientras tanto, estaba completamente separado de esa vida.
El descubrimiento de la verdad
La pesadilla salió definitivamente a la luz en diciembre de 1978, después de la desaparición de Robert Piest, un adolescente de 15 años.
La investigación llevó a los detectives hasta Gacy. Posteriormente, la policía descubrió evidencias aterradoras dentro de su vivienda y comenzó a recuperar los restos de numerosas víctimas.
Gacy fue arrestado y finalmente condenado por 33 asesinatos.
Para el público estadounidense, aquella revelación fue impactante. Para los hijos de Gacy debió representar algo completamente diferente: el descubrimiento de que el hombre que llevaban como padre era, en realidad, responsable de una serie de asesinatos monstruosos.
Michael había tenido un padre que desapareció de su vida cuando era un niño pequeño. Ahora ese mismo padre aparecía en televisión como uno de los asesinos seriales más notorios de Estados Unidos.
Una víctima indirecta
Michael nunca fue acusado de ningún delito relacionado con su padre. Tampoco existe evidencia pública de que tuviera conocimiento de los asesinatos.
Esta distinción es fundamental.
Los hijos de los criminales no son responsables de los delitos cometidos por sus padres. Sin embargo, pueden sufrir consecuencias psicológicas y sociales enormes.
Llevar el apellido Gacy significaba estar asociado involuntariamente con uno de los casos criminales más famosos de Estados Unidos.
Cada vez que alguien pronunciaba su apellido, aparecía inevitablemente la sombra de John Wayne Gacy.
¿Qué ocurrió con Michael?
Aquí comienza la parte más misteriosa de la historia.
A diferencia de los hijos de otras figuras criminales famosas, Michael y Christine decidieron prácticamente desaparecer de la vida pública.
No se convirtieron en celebridades, no concedieron entrevistas regularmente y no intentaron beneficiarse de la fama de su padre.
Las fuentes recientes coinciden en que ambos han mantenido una vida extremadamente privada y han evitado deliberadamente la atención pública.
Por esa razón, existen numerosas historias en Internet sobre Michael: supuestas profesiones, fotografías, matrimonios, cambios de identidad y otras afirmaciones.
Muchas de ellas no están verificadas.
Lo responsable es reconocer que hay muy poca información pública fiable sobre su vida adulta.
El precio de un apellido
La historia de Michael Gacy plantea una cuestión que va mucho más allá del true crime.
¿Qué sucede con los hijos de una persona que comete crímenes extraordinarios?
Ellos no eligieron a sus padres.
Michael nació antes de que los crímenes de su padre fueran conocidos y era apenas un niño cuando sus padres se divorciaron. No participó en las actividades criminales de Gacy y no puede ser responsabilizado por ellas.
Sin embargo, la sociedad puede convertir involuntariamente a los familiares de un criminal en personajes secundarios de su historia.
Cada fotografía, cada rumor y cada especulación sobre Michael vuelve a colocar sobre él una identidad que nunca eligió.
Por eso, su decisión de permanecer en silencio puede entenderse como una forma de protección.
John Wayne Gacy murió, pero su sombra permaneció
Gacy fue condenado a muerte en 1980 y permaneció durante años en el corredor de la muerte. Finalmente fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994.
Su muerte puso fin a la vida del asesino, pero no terminó con la historia.
Los nombres de sus víctimas continuaron formando parte de investigaciones, identificaciones y procesos de memoria. Su casa fue demolida y posteriormente se construyó otra vivienda en el lugar, precisamente para tratar de romper con el pasado.
Y su apellido quedó asociado para siempre con el horror.
Para Michael, sin embargo, la historia probablemente fue mucho más personal.
No era solamente el hijo de un asesino serial.
Era un niño que perdió a su padre mucho antes de conocer la verdadera razón y que, años después, tuvo que descubrir por televisión que ese hombre estaba acusado de algunos de los crímenes más horribles de la historia criminal estadounidense.
Una vida que merece permanecer privada
La fascinación por John Wayne Gacy continúa décadas después de su muerte. Documentales, libros, películas y series siguen contando su historia. Nuevas generaciones conocen al “Killer Clown” y se preguntan cómo pudo cometer tantos asesinatos mientras mantenía una apariencia de normalidad.
Pero existe una frontera que debería respetarse.
Michael Gacy no es John Wayne Gacy.
Es su hijo.
Y, precisamente porque no tuvo participación conocida en los crímenes de su padre y porque ha elegido mantenerse fuera de los medios, su vida adulta merece ser tratada con respeto.
Quizá el aspecto más llamativo de su historia no sea descubrir dónde vive, qué profesión tiene o qué hizo después de la muerte de su padre.
Es comprender que, cuando un criminal destruye vidas, las consecuencias pueden alcanzar incluso a personas completamente inocentes que jamás participaron de sus delitos.
En el caso de Michael Gacy, la desaparición de la vida pública parece haber sido la respuesta más lógica.
Su padre buscó fama, poder y reconocimiento.
Michael hizo exactamente lo contrario.
Eligió el silencio.
Y después de haber heredado uno de los apellidos más siniestros de la historia criminal estadounidense, probablemente ese silencio haya sido su manera de recuperar algo que su padre le quitó para siempre: la posibilidad de vivir como una persona anónima.
El caso Rodolfo Lopes en Bahia Blanca, Argentina
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Determinar cuál fue el mayor caso de corrupción política de la historia de Bahía Blanca no es sencillo. La ciudad ha atravesado investigaciones relacionadas con funcionarios, contrataciones públicas, irregularidades administrativas y episodios de enorme repercusión. Sin embargo, por la jerarquía del funcionario involucrado, la gravedad de las acusaciones y el impacto institucional que produjo, uno de los episodios que merece ocupar un lugar central es el caso del exintendente Rodolfo Lopes, ocurrido durante su gestión municipal a comienzos de la década de 2000.
El episodio alcanzó una dimensión extraordinaria porque no se trataba de un funcionario menor: Lopes era el intendente de Bahía Blanca, es decir, la máxima autoridad política del municipio. En marzo de 2006, la Justicia llegó a ordenar su detención por acusaciones de estafa reiterada, peculado y malversación de caudales públicos.
La acusación sostenía que determinadas maniobras podían haber estado vinculadas con la obtención de recursos para financiar actividades políticas.
Un intendente en el centro del escándalo
Rodolfo Lopes había llegado a la intendencia como representante del Frente para la Victoria. Su gobierno quedó posteriormente golpeado por una investigación judicial que puso bajo sospecha la utilización de recursos y bienes relacionados con el Estado municipal.
Según informó entonces La Nación, la jueza de Garantías Gilda Stemphelet consideró que existían elementos que permitían atribuirle, en principio, responsabilidad por tres hechos de estafa, además de un supuesto delito de peculado relacionado con empresas privadas.
El caso adquirió especial gravedad porque una parte de las acusaciones estaba relacionada con la presunta utilización de recursos para una campaña electoral.
Esto convertía el episodio en algo mucho más serio que una simple irregularidad administrativa. La pregunta que quedó instalada era fundamental para cualquier democracia: ¿pueden utilizarse recursos públicos para favorecer una campaña política?
Si la respuesta fuera afirmativa, se produciría una distorsión del proceso democrático, porque un partido estaría utilizando recursos pertenecientes a todos los ciudadanos para obtener una ventaja electoral.
Las empresas y el dinero
Entre las empresas mencionadas en la investigación figuraban Profértil, Solvay-Indupa y PBB Polisur. La Justicia investigaba operaciones que, según la acusación de entonces, habrían perjudicado a esas compañías y generado recursos que podían terminar vinculados con actividades políticas.
Es importante aclarar algo fundamental: una acusación judicial no equivale automáticamente a una condena. Las personas investigadas tienen derecho a defenderse y corresponde a la Justicia determinar responsabilidades sobre la base de pruebas.
Pero la gravedad institucional del caso ya era evidente.
Cuando un intendente es acusado de utilizar mecanismos ilegales para obtener dinero destinado a una actividad política, el problema deja de ser exclusivamente personal. Se transforma en una cuestión que afecta a toda la estructura municipal.
El automóvil municipal
Otro elemento señalado por la Justicia fue el supuesto préstamo de un automóvil perteneciente al municipio al intendente de La Costa, Juan de Jesús.
La utilización de bienes públicos para fines privados o partidarios puede constituir peculado cuando se reúnen los elementos establecidos por la legislación penal. En el caso Lopes, la jueza consideró que existían indicios suficientes para investigar también ese episodio.
El automóvil parece, comparado con otros casos de corrupción, un asunto menor. Pero precisamente por eso resulta importante.
La corrupción no comienza necesariamente con millones de dólares. Puede comenzar cuando un funcionario considera que los bienes del Estado son una extensión de sus propios recursos.
Un vehículo municipal, un teléfono oficial, empleados públicos o fondos presupuestarios pertenecen al Estado. No al intendente, al partido gobernante ni a un funcionario individual.
Los teléfonos municipales
La investigación también mencionó la utilización de teléfonos proporcionados por el municipio para actividades relacionadas con la campaña política del Frente para la Victoria.
La Justicia incluyó este episodio entre los elementos que, según la resolución de entonces, constituían indicios de un posible delito de peculado.
El hecho puede parecer pequeño, pero tiene una importancia simbólica enorme.
Un teléfono municipal es pagado por los contribuyentes. Si se utiliza para actividades partidarias, el costo termina siendo absorbido por toda la comunidad.
El principio democrático debería ser exactamente el contrario: el partido debe financiar sus actividades políticas con recursos permitidos por la ley, no con bienes del Estado.
La crisis política
El escándalo produjo una fuerte crisis política en Bahía Blanca. La posibilidad de que un intendente pudiera terminar detenido representaba un golpe extraordinario para la administración municipal y para la imagen de la ciudad.
Además, el caso mostró una característica frecuente de los grandes escándalos políticos: la frontera entre responsabilidad política, responsabilidad administrativa y responsabilidad penal puede resultar complicada.
Un funcionario puede cometer un error administrativo sin cometer un delito. También puede existir una irregularidad administrativa que posteriormente revele una conducta penalmente relevante.
Por eso, los tribunales deben determinar cuidadosamente qué ocurrió, quién participó y cuál fue la intención.
¿Fue realmente el mayor caso de corrupción?
Aquí aparece una cuestión interesante.
Bahía Blanca ha tenido otros episodios polémicos. Por ejemplo, en 2022 se conoció que el municipio había pagado aproximadamente $4 millones de más a los concejales debido a una liquidación incorrecta de salarios durante 2020. El Tribunal de Cuentas había observado la situación. Sin embargo, ese episodio fue presentado como un error administrativo, no como un caso comparable al proceso penal contra Lopes.
Más recientemente, en 2026 también surgieron cuestionamientos relacionados con la Zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales. El Tribunal de Cuentas detectó que se había cobrado a la concesionaria un porcentaje inferior al que correspondía y formuló un cargo millonario contra integrantes del directorio.
Pero estos casos deben diferenciarse cuidadosamente de una condena penal por corrupción.
Por eso, si utilizamos como criterios la jerarquía del funcionario, la intervención directa de la Justicia penal, la gravedad de los delitos investigados y el impacto político, el caso Lopes aparece como uno de los candidatos más fuertes para ser considerado el mayor escándalo de corrupción política de Bahía Blanca.
Una ciudad que exige transparencia
Bahía Blanca cuenta actualmente con herramientas destinadas a aumentar la transparencia y el acceso ciudadano a la información. El municipio ofrece, por ejemplo, un sistema para consultar expedientes administrativos por número, año o carátula.
La existencia de estas herramientas es importante porque la lucha contra la corrupción no debería depender únicamente de fiscales y jueces.
También depende de los ciudadanos.
Una sociedad que puede consultar contratos, expedientes, gastos y decisiones gubernamentales tiene más posibilidades de detectar irregularidades antes de que se conviertan en grandes escándalos.
La verdadera lección del caso Lopes
El episodio de Rodolfo Lopes dejó una enseñanza que continúa siendo válida muchos años después.
El poder municipal es enorme. Un intendente controla presupuestos, contratos, empleados, vehículos, oficinas y numerosas decisiones que afectan directamente a los ciudadanos.
Por eso, cuanto mayor es el poder de un funcionario, mayor debe ser el nivel de control sobre sus actos.
La corrupción política destruye algo que no aparece en ningún presupuesto: la confianza.
Cuando un vecino sospecha que una licitación puede estar arreglada, que un vehículo público puede utilizarse para fines particulares o que los recursos municipales pueden terminar financiando campañas políticas, comienza a desconfiar de toda la administración.
Y recuperar esa confianza puede llevar décadas.
El caso Lopes permanece, por eso, como uno de los episodios políticos y judiciales más graves de la historia reciente de Bahía Blanca. No solamente por las acusaciones contra un intendente, sino porque planteó una cuestión mucho más profunda: quién controla a quienes controlan el dinero y los recursos de una ciudad.
La respuesta debería ser clara: los tribunales,
La causa de los Cuadernos
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Hablar del mayor hecho de corrupción política de la Argentina exige cierta cautela, porque no existe un ranking oficial que determine cuál fue “el más grande” de todos. Sin embargo, por la cantidad de personas involucradas, la duración del supuesto mecanismo, el volumen de dinero investigado y el alcance institucional, la Causa Cuadernos se convirtió en uno de los casos de corrupción política más importantes de la historia argentina. De hecho, el juicio iniciado en noviembre de 2025 es considerado el mayor proceso por corrupción política realizado en el país.
La historia comenzó públicamente en 2018, cuando salieron a la luz los llamados “cuadernos de las coimas”, atribuidos al chofer Oscar Centeno, quien durante años habría registrado recorridos, reuniones y entregas de bolsos con dinero vinculados a funcionarios y empresarios. Aquellas anotaciones se transformaron en el punto de partida de una investigación judicial de enormes dimensiones.
Un sistema que habría funcionado durante años
La acusación sostiene que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, entre 2003 y 2015, habría funcionado un sistema organizado de recaudación de sobornos relacionado principalmente con contratos de obra pública.
Según la Fiscalía, empresarios que recibían contratos del Estado entregaban periódicamente dinero a funcionarios. Ese dinero habría sido trasladado en vehículos oficiales o particulares y distribuido entre distintos lugares. En los casos de sumas importantes, la acusación sostiene que parte del dinero habría llegado a domicilios vinculados con dirigentes políticos.
La investigación no se limita a una operación aislada. El proceso judicial reúne seis causas relacionadas y alcanza a funcionarios, empresarios y otros participantes. Cuando comenzó el juicio, había 87 imputados, una cifra extraordinaria para un proceso de corrupción de esta naturaleza.
La Fiscalía presentó una acusación de cientos de páginas y sostuvo que existió una asociación ilícita destinada a recaudar dinero mediante sobornos. Entre los principales acusados se encuentra Cristina Kirchner, quien rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de una persecución política.
El papel de los cuadernos
El elemento que dio nombre al caso fueron las anotaciones atribuidas a Centeno. En ellas aparecían fechas, direcciones, nombres y referencias a movimientos de dinero.
La importancia de esos documentos radica en que, según los investigadores, permitieron reconstruir una posible estructura de pagos que no se limitaba a un empresario o funcionario determinado.
El caso adquirió todavía mayor dimensión cuando algunos empresarios y exfuncionarios comenzaron a declarar ante la Justicia. Algunos reconocieron pagos, aunque las versiones sobre el motivo y las circunstancias fueron diferentes. Algunos empresarios sostuvieron que habían sido obligados a pagar; otros reconocieron mecanismos de corrupción.
La causa, por lo tanto, puso frente al mismo tribunal a dos sectores que históricamente habían mantenido relaciones estrechas: la dirigencia política y grandes empresas contratistas del Estado.
Cristina Kirchner, en el centro de la acusación
Cristina Fernández de Kirchner es una de las figuras centrales del proceso. La Fiscalía sostiene que ella habría ocupado una posición de liderazgo dentro del supuesto esquema.
En 2025, al comenzar el juicio, los fiscales la señalaron como una de las principales responsables de la estructura investigada. Posteriormente, en marzo de 2026, Kirchner declaró ante el tribunal y rechazó categóricamente las acusaciones. Afirmó que el proceso forma parte de una persecución política y cuestionó la utilización de las declaraciones de empresarios y de los cuadernos como elementos de prueba.
Es importante distinguir entre acusación y condena. Que una persona sea imputada o acusada no significa que haya sido declarada culpable en ese proceso. La responsabilidad penal debe ser determinada por los tribunales.
La conexión con la obra pública
La importancia del caso reside también en que la presunta corrupción habría estado vinculada con uno de los negocios más grandes del Estado argentino: la obra pública.
La obra pública mueve enormes cantidades de dinero. Carreteras, viviendas, infraestructura energética, ferrocarriles y otras construcciones dependen de contratos estatales que pueden alcanzar cifras multimillonarias.
Si un sistema de sobornos influye sobre quién obtiene esos contratos, las consecuencias van mucho más allá del dinero entregado ilegalmente. Puede afectar la competencia entre empresas, aumentar los costos de las obras, reducir la calidad de las construcciones y perjudicar directamente a los contribuyentes.
Por eso, la corrupción relacionada con la contratación pública es considerada particularmente grave: el dinero utilizado para pagar las obras pertenece al conjunto de la sociedad.
El antecedente de la Ruta del Dinero K
Los Cuadernos no aparecieron en un vacío. Antes ya había existido otra investigación gigantesca: la denominada Ruta del Dinero K, relacionada con el empresario Lázaro Báez.
La investigación periodística de Jorge Lanata en 2013 puso bajo los reflectores operaciones financieras vinculadas con Báez y empresas que habían obtenido contratos de obra pública. La investigación posterior terminó con condenas por lavado de activos y se convirtió en uno de los mayores escándalos de corrupción de la era kirchnerista.
También existieron otros casos emblemáticos, como el caso Ciccone, que terminó con la condena del exvicepresidente Amado Boudou por corrupción. Boudou recibió una pena de cinco años y diez meses de prisión y una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Esto demuestra que la corrupción argentina no puede reducirse a un único expediente. Durante las últimas décadas hubo numerosos casos que involucraron a funcionarios de diferentes niveles.
¿Por qué los Cuadernos son considerados tan importantes?
Hay cinco razones principales.
Primero, la dimensión temporal. La investigación sostiene que el mecanismo habría funcionado durante muchos años.
Segundo, la cantidad de involucrados. Decenas de funcionarios y empresarios quedaron vinculados al proceso.
Tercero, el dinero. Las acusaciones describen enormes cantidades de efectivo que supuestamente circularon fuera de los mecanismos legales de contratación y financiamiento político.
Cuarto, la conexión con la obra pública. El supuesto sistema habría utilizado un área fundamental del presupuesto nacional.
Quinto, la dimensión institucional. El caso no afecta únicamente a individuos: plantea preguntas sobre la relación entre empresarios, funcionarios, contrataciones estatales y financiamiento político.
Un problema que va más allá del kirchnerismo
Sin embargo, sería un error concluir que la corrupción argentina comenzó o terminó con el kirchnerismo. La corrupción política atraviesa diferentes gobiernos, partidos y épocas.
La cuestión fundamental es institucional: ¿cómo puede un Estado evitar que quienes administran recursos públicos los utilicen para beneficio personal, partidario o empresarial?
Argentina ha creado organismos de control, leyes de ética pública, mecanismos de licitación y sistemas de auditoría. Pero los grandes escándalos demuestran que las instituciones pueden resultar insuficientes cuando existe complicidad entre funcionarios y empresarios.
El desafío no consiste solamente en encarcelar a los responsables después de que ocurre el delito. También consiste en impedir que el delito pueda producirse.
Una prueba para la democracia argentina
La Causa Cuadernos representa, en definitiva, una prueba para la Justicia argentina. Si las acusaciones son ciertas, estaríamos ante una estructura de corrupción de dimensiones extraordinarias. Si algunas acusaciones resultaran falsas o insuficientemente demostradas, también sería fundamental que los tribunales lo establezcan.
Una democracia saludable necesita las dos cosas: castigar la corrupción cuando se demuestra y proteger a los acusados cuando no se demuestra.
Por eso, más allá de Cristina Kirchner, Néstor Kirchner, los empresarios o los funcionarios mencionados, el verdadero protagonista debería ser el Estado argentino. El objetivo final tendría que ser construir un sistema en el que ganar una licitación dependa de ofrecer el mejor servicio y el mejor precio, y no de tener contactos políticos.
Los Cuadernos pueden terminar siendo recordados como el mayor escándalo de corrupción política de la historia argentina, o como uno de los más importantes. Pero su verdadero significado dependerá de lo que determine definitivamente la Justicia. Lo esencial será que, cualquiera sea el resultado, el país aprenda una lección: cuando la corrupción captura al Estado, no roba solamente dinero; también roba confianza, oportunidades y futuro.
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CLAUDIO VALERIO Y EL REY DE LA PARRILLA: EL ASADO DE TIRA ES UN HITO DE LA IDENTIDAD ARGENTINA
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Oriundo de la localidad bonaerense de Campana, el asado de tira es mucho más que un plato tradicional: constituye una auténtica efigie de la cultura gastronómica y el símbolo definitivo de la argentinidad. En este marco, el historiador, escritor y docente Ing. Claudio Valerio rescató y documentó una historia poco conocida que revela el origen de uno de los cortes más venerados por los amantes de la carne. La investigación de Valerio sitúa este hito en 1882, con la instalación de The River Plate Fresh Meat Co. en Campana, el primer frigorífico de Sudamérica con tecnología de refrigeración. Situándonos a finales del siglo XIX, hasta ese momento, los vacunos se faenaban a cuchillo, descartando el espinazo y las costillas porque el personal no contaba con las herramientas necesarias para trozar el hueso.
La verdadera revolución llegó con la introducción de la sierra sinfin, un instrumento que permitió realizar cortes transversales en el costillar de la res. Lo notable es que en aquella época, los trabajadores del frigorífico comenzaron a llevar a sus hogares esos trozos de “asado de tira “, hueso con carne, dado que la empresa desechaba los costillares de las reses; solo exportaba cuarto trasero y delantera por separado. Al cocinar estos cortes a la parrilla, transformaron un descarte en una pieza cárnica que hoy corona la gastronomía nacional. Gracias a este redescubrimiento, Campana lleva ya realizando cuatro ediciones de la “fiesta del asado de tira”, siento la quinta edición a realizar próximamente y trabajando para declararla oficialmente como “Capital Nacional del Asado de Tira”, consolidando a este rincón bonaerense como la auténtica cuna de la mayor tradición culinaria argentina.
Pero la ciudad de Campana, y con orgullo, puede decir que ha conquistado dos países y once premios logrados y donde tres campanense han participado para lograrlos.
Todo arrancó en México, en el Mundial de Asadores Ancestrales. El evento se hizo los días 21 y 22 de marzo de 2026 en el Centro Dinámico Pegaso (Foro Pegaso), en Toluca, Estado de México.
Cuatro equipos seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla —presidente y vicepresidente de la Asociación Argentina de Asadores— lograron cinco (5) podios. Los equipos y sus integrantes fueron “Fuego Argentino”, con Bruno Portillo, Alejandro Mansilla, Guillermo Schioppa y Pablo Acosta; “Fuego Sagrado” con Fernando Merochenich, Agustín Escarpi y Leo Carena; “Malvinas Argentinas”, con Cristian Carluccio, Javier Aguirre, Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Argentina Raza Fuerte, con Eduardo Pérez, Erica Tolosa, Sergio Araya y Sebastián Martínez.
Con participación nacional, nuevamente la Asociación Argentina de Asadores estuvo presente en el Campeonato Iberoamericano de Chefs y Asadores Ancestrales que se realizó en Río Grande do Sul (Brasil) del 13 al 17 de mayo de este año y que estuviera organizado por la Federación Brasileña de Asadores y Chefs (FBAC). En el mismo, se destacó la presencia de tres equipos de Argentina y que incluían representantes de Campana. Los equipos, también seleccionados por Claudio Valerio y Alejandro Mansilla, fueron “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla y Jorge “Kike” Wagner; “Malvinas Argentinas”, integrado por Nicanor Giorda y Amilcar Plem; “Fuego Sagrado”, integrado por Daniel García y su esposa, David Medina y Claudio Arévalo; David y Claudio son campanenses y hacen parte de la agrupación local “Perros de Campana”. En este campeonato brasileño, y a través de sus representantes, la Asociación Argentina de Asadores consiguió 6 (seis) podios.
En el caso de México, con la celebración del Campeonato Mundial de Asadores y Parrilleros Ancestrales, al igual que en Brasil, se busca honrar la memoria de los pueblos originarios a través del fuego. De este modo, se preservan y ponen en valor técnicas milenarias de cocción a cielo abierto y tradiciones nativas de combustión, transformando estos eventos en espectáculos donde la cocina y la cultura global son las protagonistas.
Pero otros eventos nacionales, uno en Uruguay y otro en Chile, la Asociación Argentina de Asadores dijo presente y en donde hubo también premios para campanense. En Chile, en el Campeonato del cerdo en Talca, que forma parte de la XVI Fiesta Costumbrista del Chancho 2026, el equipo “Fuego Argentino”, integrado por Alejandro Mansilla, Miguel Calveira, Pablo Acosta y Jésica Lingua, obtuvieron podio en la categoría “Panceta” (Lou Kubidi). En Fray Bentos (Uruguay), se realizó el II Campeonato Binacional de Asadores (categoría asado a la estaca y Plato de autor), en donde “Perros de Campana”, integrado por Claudio Arevalo y Davíd Medina, obtuvieron podio. En este campeonato se evaluaba la destreza de los competidores en manejar tiempos lentos de cocción con brasa y fuego, además de la creatividad en la realización de platos de autor.
¡Felicitaciones a los equipos argentinos! A cada uno de sus integrantes y ganadores. Con su entrega, honor y sacrificio en este y otros torneos gastronómicos, logran que la competencia supere el simple espectáculo. Se convierten en verdaderos difusores y guardianes de nuestras costumbres ancestrales… Y, destacando, que todos estos logros fueron alcanzados sin apoyo económico, logrado solo a pulmón.
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Argentina y Chile: la guerra que casi ocurrió
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Durante gran parte del siglo XX, Argentina y Chile mantuvieron una relación marcada por la cercanía geográfica, los vínculos culturales y, al mismo tiempo, por disputas territoriales. La más peligrosa de todas fue el conflicto del Beagle, una crisis que en 1978 llevó a ambos países al borde de una guerra que podía haber provocado una tragedia de enormes proporciones en América del Sur.
La disputa tenía raíces mucho más antiguas. El Tratado de Límites de 1881 había establecido importantes criterios para dividir los territorios australes, pero dejó cuestiones difíciles de interpretar en torno al Canal Beagle y las islas ubicadas al sur de Tierra del Fuego. Las principales islas en discusión fueron Picton, Nueva y Lennox, además de los espacios marítimos asociados.
Durante décadas, Argentina y Chile intentaron resolver el problema mediante negociaciones. Finalmente, en 1971, los gobiernos de Salvador Allende y Alejandro Agustín Lanusse acordaron someter la controversia a un arbitraje internacional, con la Corona británica como instancia arbitral.
El resultado llegó en mayo de 1977. El laudo arbitral reconoció derechos de navegación para ambos países, pero otorgó a Chile la soberanía sobre las principales islas disputadas y una posición favorable respecto de los espacios marítimos.
El gobierno argentino rechazó el laudo y lo declaró “insubsanablemente nulo”. Aquella decisión transformó una disputa diplomática en una crisis militar. Chile, por su parte, consideró válido el arbitraje y se preparó para defender su posición.
Dos dictaduras frente a frente
El contexto político hacía todavía más peligrosa la situación.
Durante 1978 aumentaron las tensiones. Las conversaciones directas fracasaron y los sectores más duros de ambos países comenzaron a considerar la posibilidad de una guerra.
En Argentina existían sectores militares convencidos de que aceptar el laudo significaría una derrota nacional. En Chile, la defensa de las islas era presentada como una cuestión de soberanía que no podía ser abandonada.
La frontera comenzó a militarizarse.
Soldados, vehículos, aviones y buques fueron desplegados en distintos puntos estratégicos. El extremo austral de Sudamérica se convirtió en una zona donde cualquier incidente podía desencadenar una escalada.
Diciembre de 1978: el peligro máximo
A finales de 1978 la situación llegó a un punto crítico.
La Argentina había preparado la denominada Operación Soberanía, un plan militar destinado a ocupar las islas disputadas. Chile, naturalmente, preparaba su defensa.
La noche del 21 al 22 de diciembre fue particularmente peligrosa. Las fuerzas militares de ambos países estaban preparadas para enfrentarse. La guerra parecía inminente.
Pero ocurrió algo extraordinario.
Una combinación de factores diplomáticos y circunstancias militares permitió ganar tiempo. Las condiciones meteorológicas dificultaron el comienzo de las operaciones y evitaron que el enfrentamiento comenzara en el momento previsto.
Ese tiempo fue fundamental.
Mientras las tropas permanecían preparadas, la diplomacia internacional buscaba desesperadamente una salida.
Juan Pablo II entra en escena
El papa Juan Pablo II decidió intervenir.
El pontífice anunció el envío de su representante personal, el cardenal italiano Antonio Samoré, para intentar detener la escalada.
Samoré llegó a Buenos Aires el 26 de diciembre de 1978 y posteriormente viajó a Santiago. Su misión inicial consistía en establecer contactos y conseguir que los dos gobiernos aceptaran abandonar el camino de la guerra.
La diplomacia de Samoré fue extraordinariamente importante porque consiguió algo que parecía casi imposible: que los dos gobiernos aceptaran continuar buscando una solución diplomática.
El 8 de enero de 1979, Argentina y Chile firmaron en Montevideo el Acta de Montevideo, mediante la cual solicitaron formalmente la mediación de la Santa Sede. Ambos países se comprometieron a buscar una solución pacífica y a evitar el uso de la fuerza.
La guerra había sido evitada, pero el conflicto todavía estaba lejos de terminar.
Una negociación de seis años
Durante años, diplomáticos argentinos y chilenos negociaron bajo la supervisión de la Santa Sede. Samoré murió en 1983 sin haber visto el acuerdo definitivo.
El proceso atravesó además un cambio histórico fundamental: Argentina recuperó la democracia en 1983.
Raúl Alfonsín heredó una cuestión territorial extremadamente delicada. Su gobierno decidió someter la propuesta papal a una consulta popular no vinculante en noviembre de 1984.
El resultado fue contundente: aproximadamente el 82 % de los votantes apoyó la propuesta.
Finalmente, el 29 de noviembre de 1984, los cancilleres Dante Caputo, por Argentina, y Jaime del Valle, por Chile, firmaron en el Vaticano el Tratado de Paz y Amistad. Argentina aprobó posteriormente el tratado mediante la Ley 23.172.
El acuerdo estableció una solución definitiva para la controversia austral y creó un marco destinado a impedir que futuras diferencias terminaran nuevamente en una amenaza militar.
¿Quién ganó?
Ésta es una de las preguntas más difíciles.
Argentina no obtuvo todo lo que reclamaba originalmente. Chile conservó la soberanía sobre las islas principales del conflicto. Sin embargo, Argentina consiguió importantes delimitaciones y reconocimientos en materia marítima.
Pero quizá la verdadera victoria fue que ninguno de los dos países tuvo que enviar a miles de jóvenes a morir.
Una guerra entre Argentina y Chile habría sido particularmente terrible.
No se trataba de dos países separados por un océano. Compartían una extensa frontera, especialmente difícil de controlar en la cordillera de los Andes y en el extremo austral. Un conflicto podía haberse extendido desde Tierra del Fuego hasta otras zonas fronterizas.
Además, ambos países atravesaban dictaduras militares y tenían economías sometidas a fuertes tensiones. Una guerra habría generado enormes costos humanos y económicos.
El legado de la crisis
El conflicto del Beagle dejó una enseñanza fundamental: los nacionalismos pueden convertir disputas territoriales complejas en cuestiones de honor nacional de las que resulta cada vez más difícil retroceder.
Cuando una nación declara que un territorio es una cuestión irrenunciable, cualquier concesión comienza a interpretarse como una humillación.
Eso ocurrió en Argentina y Chile durante 1978.
La diplomacia consiguió finalmente romper ese círculo.
El Tratado de Paz y Amistad de 1984 no sólo resolvió la cuestión del Beagle. También estableció como principio que Argentina y Chile debían solucionar sus controversias por medios pacíficos y renunciar a la amenaza o al uso de la fuerza.
Años más tarde, la relación bilateral continuó profundizándose. El Tratado de Maipú de 2009 presentó el acuerdo de 1984 como el marco permanente de una relación basada en la cooperación, la integración y los vínculos históricos entre ambos pueblos.
La guerra que no fue
Quizá el aspecto más impresionante de aquella crisis sea precisamente que la guerra no ocurrió.
En diciembre de 1978 hubo tropas preparadas, planes militares y una enorme tensión política. Durante algunas horas, Argentina y Chile estuvieron peligrosamente cerca de dispararse mutuamente.
Sin embargo, la intervención de Juan Pablo II, el trabajo de Antonio Samoré, la presión diplomática y la decisión final de ambos países de continuar negociando evitaron una catástrofe.
La historia del Beagle demuestra que una guerra puede comenzar por decisiones políticas, pero también que una guerra puede evitarse mediante decisiones políticas.
Argentina y Chile tuvieron la oportunidad de convertirse en enemigos permanentes.
Eligieron finalmente convertirse en vecinos.
Y quizás ésa sea la verdadera importancia histórica del conflicto del Beagle: dos países que estuvieron a punto de enfrentarse en una guerra terminaron convirtiendo aquella crisis en uno de los principales fundamentos de su relación pacífica posterior.
Odio
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Me he tomado un descanso de la relectura de 1984, y siento como si el libro hubiera cobrado vida.
¿Cuántos edificios crees que construyó Trump en Nueva York? ¿Cientos? ¿Docenas?
La respuesta correcta: entre 5 y 10.
(La cifra más alta le da crédito por propiedades que no construyó, pero que renovó considerablemente).
En total, 17 edificios llevan su nombre, pero aproximadamente la mitad son solo acuerdos de licencia.
Aunque sea solo una pequeña fracción de lo que parece que tienes en mente, ¿por qué la gente lo odia por su contribución menor a la prometida? En parte, se debe a CÓMO los construyó, es decir, a que no les pagaba a los contratistas por su trabajo.
Una vez terminado el trabajo, les decía que les pagaría la mitad. O el 20%. O nada en absoluto. Y les decía que si no les gustaban esas “condiciones revisadas”, podían demandarlo.
Excepto que la mayoría eran contratistas familiares que tenían que administrar su flujo de caja, mientras que él vivía a costa del dinero de su padre, de sus abogados y de sus contactos políticos.
Mi anécdota favorita sobre esto involucra al arquitecto Andrew Tesoro, quien pasó años diseñando el campo de golf Trump National en Westchester. Cuando terminó, Trump lo apartó para felicitarlo por su excelente trabajo. Incluso le escribió una carta de recomendación entusiasta.
Y luego hizo que sus subordinados le dijeran a Tesoro que solo le pagarían 15 centavos por dólar.
La actitud entonces era la misma que ahora: “Puedo hacer lo que quiera”. Y no lo hizo, desafiando a nadie a detenerlo.
Pregúntenle a Canadá —que acaba de recibir aranceles del 50% por los incendios forestales provocados por el cambio climático— cómo se siente eso.
Hay muchísimas historias sobre lo canalla que es. Cuando sus casinos de Atlantic City quebraron, alardeó de que, como ÉL ganaba dinero —recibe comisiones y pagos por adelantado que no dependen del rendimiento—, no le importaba que los demás lo perdieran.
Exactamente igual que hoy.
Y luego está aquella vez, justo después del 11-S, cuando llamó a una emisora de radio local para presumir de que ahora tenía el edificio más alto de Manhattan.
Soy de la costa este. Todos sabíamos lo fracasado que era Donald Trump como persona… y lo sigue siendo. Todavía nos asombra que alguien votara por ese horrible estafador.
Que incluso miente sobre cuántos edificios construyó.
La niña que parecía una mujer
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Hubo una época en la que una fotografía de una niña francesa recorrió el mundo. Tenía enormes ojos azules, cabello castaño claro, cejas marcadas y unos rasgos que llamaban inmediatamente la atención. Se llamaba Thylane Léna-Rose Blondeau y tenía apenas seis años cuando comenzó a ser conocida internacionalmente como “la niña más bella del mundo”.
El título no era un premio oficial ni una clasificación científica. Fue una etiqueta mediática que se hizo popular después de que Thylane apareciera en publicaciones de moda y fotografías que se difundieron ampliamente por internet. Pero detrás de aquella frase había una historia mucho más interesante: la de una niña que comenzó a trabajar en la industria de la moda cuando todavía estaba en edad preescolar y que tuvo que crecer bajo una enorme atención pública.
Una niña diferente
Thylane nació en Francia y es hija del exfutbolista Patrick Blondeau y de la presentadora y actriz Véronika Loubry. Desde muy pequeña estuvo familiarizada con el mundo del espectáculo.
Su carrera comenzó extraordinariamente pronto. Según diferentes perfiles publicados sobre ella, cuando tenía alrededor de cuatro años participó en un desfile de Jean Paul Gaultier. A esa edad, la mayoría de los niños apenas están comenzando la escuela; Thylane ya estaba entrando en un universo reservado normalmente para adultos y adolescentes.
Su apariencia era una de las razones de aquel interés. Las fotografías mostraban a una niña con rasgos muy definidos y una presencia ante las cámaras poco habitual para su edad.
Con el tiempo comenzó a aparecer en revistas y producciones de moda. Su imagen llegó incluso a publicaciones vinculadas con Vogue, y su nombre empezó a circular fuera de Francia.
Fue entonces cuando apareció aquella expresión que terminaría acompañándola durante años: “la niña más bella del mundo”.
Cuando una fotografía se convierte en fenómeno
Internet tuvo un papel fundamental en la historia.
Las fotografías de Thylane fueron compartidas miles y posteriormente millones de veces. Para muchas personas, su rostro representaba una belleza extraordinaria. Para otras, el fenómeno demostraba hasta qué punto la sociedad podía concentrarse en la apariencia de una niña.
La controversia aumentó especialmente por algunas producciones fotográficas realizadas cuando todavía era menor. En 2017, Teen Vogue recordó que su aparición en publicaciones como Vogue francesa había provocado críticas relacionadas con la edad de la modelo.
La cuestión planteaba un debate importante: ¿hasta dónde debe llegar la industria de la moda cuando trabaja con niños?
Una cosa es que una niña tenga talento para posar delante de una cámara. Otra muy diferente es someterla desde una edad temprana a las expectativas, comentarios y presiones que normalmente acompañan a las modelos adultas.
El caso de Thylane se convirtió así en algo más que una historia sobre belleza. Se transformó también en una discusión sobre infancia, fama y responsabilidad.
El parecido que sorprendía al público
Parte del fenómeno se explicaba porque muchas personas consideraban que Thylane tenía una apariencia más madura que la esperada para una niña.
Sin embargo, decir que “parecía una mujer” debe entenderse como una descripción de la percepción del público, no como una característica extraordinaria o sobrenatural. Su rostro tenía rasgos muy definidos y la fotografía profesional, el vestuario, la iluminación y el maquillaje podían modificar considerablemente la impresión que producía una imagen.
Precisamente por eso resulta importante observar las fotografías infantiles dentro de su contexto.
Thylane era una niña. El hecho de que trabajara como modelo no cambiaba esa realidad.
El mundo de la moda
Durante su adolescencia, Thylane continuó trabajando en la moda y fue vinculada con importantes marcas internacionales. Su trayectoria incluyó trabajos relacionados con L’Oréal Paris, Dolce & Gabbana, Versace, Ralph Lauren, Miu Miu y Hugo Boss, entre otras firmas.
También firmó con IMG, una de las agencias internacionales más importantes del modelaje. A los 14 años ya podía presentar una trayectoria profesional que muchas modelos adultas tardaban años en construir. Teen Vogue señaló en 2017 que llevaba más de una década vinculada al modelaje.
Pero hubo una diferencia fundamental: ahora podía comenzar a decidir qué quería hacer con su carrera.
La niña que había sido observada por millones de personas estaba convirtiéndose en una joven capaz de controlar progresivamente su propia imagen.
De niña famosa a mujer adulta
Una de las mayores curiosidades del público fue comprobar cómo cambiaría Thylane con los años.
La pregunta aparecía constantemente en medios y redes sociales: ¿qué ocurriría con aquella niña que había sido considerada una de las más bellas del mundo?
La respuesta fue sencilla: creció.
Y, como sucede con cualquier persona, su rostro cambió.
Las fotografías actuales muestran a una mujer adulta, no a la niña de aquellas primeras imágenes. Pero algunos de sus rasgos característicos permanecieron: los ojos azules, las cejas marcadas y determinados rasgos faciales que habían llamado la atención durante su infancia.
En los últimos años continuó apareciendo relacionada con la moda y la belleza. En 2025, por ejemplo, volvió a recibir atención durante la Semana de la Moda de París.
Su historia también llegó a una nueva etapa personal. En junio de 2026, a los 25 años, contrajo matrimonio en París con el actor Benjamin Attal.
El precio de la fama infantil
La historia de Thylane también permite reflexionar sobre un fenómeno mucho más amplio.
Las redes sociales han creado una generación de niños que pueden convertirse en celebridades prácticamente de la noche a la mañana. Una fotografía puede alcanzar millones de personas sin que el niño comprenda completamente las consecuencias.
La fama infantil puede traer oportunidades extraordinarias: educación, contactos profesionales, viajes y una carrera internacional.
Pero también puede producir presión.
Thylane fue fotografiada, comentada y juzgada desde una edad en la que todavía estaba formando su personalidad. Algunos artículos posteriores sobre su infancia han hablado precisamente del lado complicado de crecer dentro de la industria de la moda.
Por eso su historia debe ser contada con cuidado. El interés periodístico no debería estar únicamente en determinar si fue “la niña más bella”, sino en entender cómo una niña pasó de ser fotografiada por curiosidad a convertirse en una profesional de la moda.
¿Fue realmente la niña más bella del mundo?
No existe una institución universal capaz de establecer quién es “la persona más bella del mundo”. La belleza depende de la cultura, la época, las preferencias individuales y los criterios utilizados.
Thylane recibió ese título de manera mediática, no científica.
Lo que sí puede afirmarse es que consiguió algo excepcional: su imagen infantil se convirtió en un fenómeno internacional y posteriormente logró construir una carrera profesional propia.
Eso probablemente sea más importante que cualquier título de belleza.
Una historia que todavía sorprende
La historia de Thylane Blondeau comenzó con una fotografía de una niña que impresionó al mundo. Después llegaron las pasarelas, las revistas, las grandes marcas, las redes sociales y una fama extraordinaria.
Pero detrás de la fotografía había una persona que tuvo que crecer.
Quizás esa sea la parte más interesante de toda la historia.
Durante años, el mundo quiso saber si aquella niña conservaría su belleza al convertirse en adulta. Sin embargo, la pregunta más importante debería ser otra: ¿podría convertirse en una mujer capaz de elegir su propio camino después de haber crecido bajo los ojos de millones de personas?
Thylane parece haber encontrado ese camino.
La niña que un día fue presentada por los medios como “la más bella del mundo” ya no es una niña. Es una mujer adulta, modelo, empresaria y figura pública que ha construido su propia identidad.
Y quizá la verdadera historia no sea que una niña parecía una mujer.
La verdadera historia es que una niña famosa tuvo que aprender a convertirse en adulta delante de todo el mundo.
Funcionarios de Trump admiten que el arco proyectado arruinaría todo a su alrededor
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Funcionarios federales afirman que no hay otra opción: el “Arco del Triunfo” de Trump debe construirse, incluso si perjudica los sitios históricos circundantes.
Una réplica del “Arco del Triunfo” en el césped lleva los lemas “Dinero a cambio de nada” y “¡El arco de Trump es 32 veces más grande que este!”
Arte de protesta cerca del Puente Memorial de Arlington critica el “Arco del Triunfo” de 76 metros propuesto por el presidente Donald Trump, 26 de mayo de 2026.
Anna Moneymaker/Getty Images
La administración Trump admite que su propuesto “Arco del Triunfo” en Washington, D.C., perjudicará los sitios históricos, pero que debe construirse de todos modos.
El Washington Post, citando un documento del Servicio de Parques Nacionales y correspondencia por correo electrónico, informa que los funcionarios gubernamentales reconocen plenamente que el arco propuesto, que se construiría en la rotonda de Memorial Circle, proyectaría sombra sobre el cercano Cementerio Nacional de Arlington y tendría un impacto negativo en otros sitios históricos, incluido el Monumento a Lincoln.
El NPS reconoce que Memorial Circle se encuentra dentro de un paisaje histórico y conmemorativo de gran sensibilidad y que la ubicación del proyecto contribuye a efectos adversos en propiedades históricas cuya importancia radica en su entorno, diseño, ambiente, asociación, organización espacial, circulación y vistas panorámicas, según indica el documento.
Las únicas soluciones que ofrece la Casa Blanca para mitigar estos efectos negativos son nuevos letreros y páginas web que expliquen el proyecto al público, la gestión de la construcción para no interferir con los entierros en el cementerio y la documentación del paisaje circundante antes de comenzar la construcción.
Un correo electrónico indica que el NPS solicitó a los conservacionistas históricos y otros grupos que revisaran y firmaran el acuerdo antes del mediodía del lunes, lo que superaría los obstáculos legales y garantizaría la aprobación final del arco. La Casa Blanca espera presentar el proyecto a la Comisión Nacional de Planificación de la Capital para su aprobación final en noviembre.
Tres veteranos y un historiador de la arquitectura han presentado una demanda para detener la construcción del arco, y la jueza federal Tanya Chutkan ordenó la semana pasada al gobierno que diera 48 horas antes de iniciar las obras, una decisión que la administración Trump está impugnando. Sin embargo, dado que la Casa Blanca acaba de admitir la validez de la demanda, el proyecto del arco podría prolongarse en los tribunales.
Ken Paxton y el polémico caso sexual de la condena de un dia
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El nombre de Ken Paxton quedó en el centro de una fuerte controversia judicial y política en Texas durante 2026, después de que la oficina del fiscal general propusiera inicialmente un acuerdo judicial que habría permitido a un abogado de Waco acusado de abusar sexualmente de un menor cumplir solamente un día de cárcel.
El acusado era Adam Dean Hoffman, un abogado de 49 años. El caso había comenzado con acusaciones mucho más graves: Hoffman enfrentaba un cargo de primer grado por abuso sexual continuado de un menor. Sin embargo, después de un juicio que terminó con un jurado sin veredicto, los fiscales de la oficina de Paxton negociaron una salida que reducía considerablemente las acusaciones.
La controversia no consiste simplemente en que un acusado recibiera una sentencia corta. El punto central es cómo se llegó al acuerdo y por qué la fiscalía consideró que una reducción tan importante era la alternativa disponible.
Un juicio que terminó sin veredicto
El caso había llegado a juicio en 2025. Hoffman estaba acusado de haber abusado repetidamente de un niño durante varios años. De acuerdo con documentos judiciales citados por Texas Tribune y PolitiFact, el menor había relatado a investigadores diferentes formas de abuso.
Pero el juicio presentó dificultades importantes para la acusación.
Después de aproximadamente nueve horas de deliberaciones, los miembros del jurado no pudieron llegar a un acuerdo. Cinco jurados se inclinaban por declarar al acusado no culpable, mientras que siete consideraban que el testimonio del menor y el de expertos era suficiente para demostrar la culpabilidad. Al no existir unanimidad, el juicio terminó en un mistrial, es decir, sin una sentencia definitiva de culpabilidad o inocencia.
Para los fiscales quedaban entonces varias posibilidades: intentar un segundo juicio, negociar un acuerdo o abandonar el caso.
Pero había un problema particularmente delicado: el menor no quería volver a declarar.
Los fiscales explicaron posteriormente que obligarlo a repetir su testimonio podía provocar nuevamente un trauma considerable. Según una carta de los fiscales Brenda Cantu y Dorian Cotlar, el menor había expresado su deseo de continuar con su vida y proteger su salud emocional y mental.
El acuerdo de un día
En ese contexto apareció la propuesta que provocaría la tormenta política.
La oficina del fiscal general aceptó retirar el cargo grave de abuso sexual continuado de un menor y permitir que Hoffman se declarara culpable de dos delitos menores: indecent assault y exhibición de material perjudicial para un menor.
Como parte del acuerdo, Hoffman reconoció judicialmente que había tocado los genitales de la víctima con intención sexual y sin su consentimiento.
La propuesta inicial establecía que Hoffman cumpliría solamente el tiempo que ya había pasado detenido.
Eso significaba aproximadamente un día de cárcel.
Además, los delitos menores negociados no exigían que Hoffman se inscribiera en el registro de delincuentes sexuales.
Fue precisamente esta combinación —la reducción de un delito grave a delitos menores, una pena inicial equivalente a un día y la ausencia de registro como delincuente sexual— la que generó una enorme controversia.
El juez interviene
El acuerdo no pasó silenciosamente por el tribunal.
El juez visitante Roy Sparkman escuchó la propuesta y cuestionó abiertamente la pena de un día.
Según la transcripción judicial publicada por Texas Tribune, el juez preguntó esencialmente cómo podía justificarse una sentencia semejante.
La fiscalía explicó que había considerado el estado de las pruebas, las dificultades del caso y el posible trauma que sufriría nuevamente el menor.
Sparkman decidió no aceptar la propuesta original.
Posteriormente se presentó una versión modificada del acuerdo. Hoffman recibiría una pena de cárcel mayor y tendría que renunciar a su licencia para ejercer la abogacía. También se estableció una orden de protección permanente que le impedía tener contacto con la víctima.
Pero la controversia todavía no había terminado.
De 30 a 60 días
Inicialmente, el juez aceptó considerar una pena de 30 días. Sin embargo, durante la audiencia formal de sentencia, Sparkman volvió a preguntarle a la madre del menor si estaba de acuerdo.
Su respuesta fue diferente.
La madre manifestó que la pena no era suficiente y que consideraba que Hoffman representaba un peligro. El juez finalmente aumentó la sentencia a 60 días de cárcel.
Hoffman terminó cumpliendo 29 días de esa condena antes de recuperar su libertad.
Por eso, decir simplemente que “Ken Paxton condenó a un abusador a un día de cárcel” sería incorrecto. Paxton no era el juez y no impuso personalmente la sentencia. La fiscalía de su oficina propuso inicialmente un acuerdo equivalente a un día, pero el juez no lo aceptó y posteriormente impuso una pena mayor.
Esa distinción es fundamental para entender el caso.
¿Por qué la oficina de Paxton ofreció el acuerdo?
Los fiscales defendieron su decisión señalando las dificultades probatorias.
El primer juicio había terminado con un jurado dividido. Además, el menor no quería declarar nuevamente. Sin su testimonio, los fiscales consideraban que tenían dificultades para demostrar todos los elementos necesarios del delito grave.
PolitiFact señaló que la oficina de Paxton argumentó que no tenía una vía clara para conseguir una condena por el delito grave sin volver a contar con el testimonio del menor.
También existieron problemas relacionados con la investigación original. Según los documentos revisados por Texas Tribune, un policía que no era especialista en entrevistas de abuso infantil interrogó inicialmente al menor, algo que expertos consideraron alejado de las mejores prácticas.
Eso no significa que el acusado hubiera sido declarado inocente. Significa que la fiscalía enfrentaba obstáculos para obtener una condena por el cargo original.
La dimensión política
El caso adquirió una dimensión política porque Paxton era una figura central de la política republicana de Texas y posteriormente candidato al Senado estadounidense.
Su rival demócrata, James Talarico, convirtió el acuerdo en uno de los principales argumentos contra Paxton durante la campaña. También otros políticos republicanos criticaron la decisión.
Talarico pidió que la oficina de Paxton hiciera públicos documentos y comunicaciones relacionados con la negociación.
Pero también surgieron voces que rechazaron algunas de las acusaciones políticas.
El abogado defensor de Hoffman negó que Paxton hubiera intervenido personalmente en las negociaciones y sostuvo que él nunca había hablado con Paxton sobre el caso. También rechazó la idea de que el acuerdo hubiera sido producto de una relación política.
Hasta ahora, las informaciones disponibles documentan la existencia del acuerdo y las decisiones de los fiscales, pero no establecen que Paxton haya ordenado personalmente la propuesta ni que hubiera cometido un delito relacionado con ella.
La familia pide quedar fuera de la política
Otro aspecto importante apareció meses después.
La familia del menor manifestó públicamente su frustración por la utilización política del caso. En julio de 2026, familiares dijeron que estaban cansados de ser utilizados en la disputa electoral y de las acusaciones provenientes de ambos bandos.
Esto introduce una dimensión diferente en la historia.
El caso puede ser utilizado legítimamente para discutir cómo funcionan los acuerdos de culpabilidad, la protección de menores, la discrecionalidad de los fiscales y las dificultades de los segundos juicios. Pero la familia dejó claro que no quería que el sufrimiento del menor se convirtiera simplemente en un instrumento de campaña.
Un caso que plantea preguntas difíciles
El caso Hoffman muestra la diferencia entre lo que ocurre en el discurso político y lo que ocurre dentro de una sala judicial.
La acusación original era extremadamente grave. El primer juicio terminó sin veredicto. El menor no quería volver a declarar. Los fiscales optaron por negociar. El juez rechazó la propuesta inicial de un día y aumentó posteriormente la pena a 60 días.
Hoffman se declaró culpable de un delito menor relacionado con contacto sexual no consentido y otro delito menor, entregó su licencia profesional y quedó sujeto a una orden de protección permanente. No tuvo que registrarse como delincuente sexual.
El episodio dejó abierta una discusión que va mucho más allá de Ken Paxton: ¿hasta dónde debe llegar una fiscalía cuando un segundo juicio puede obligar a una víctima menor de edad a revivir públicamente el abuso, pero una negociación puede producir una pena muy inferior a la inicialmente buscada?
Esa pregunta no tiene una respuesta sencilla. El caso demuestra, además, que una propuesta inicial de la fiscalía no necesariamente se convierte en sentencia: en este episodio, el juez intervino y modificó sustancialmente el resultado.
La historia del “día de cárcel” es, por tanto, solo el comienzo. Lo que realmente explica la controversia es la combinación de un juicio sin veredicto, un menor que no quería declarar nuevamente, dificultades probatorias, una negociación de la fiscalía y un juez que finalmente decidió imponer una pena diferente.
“Mi guardián y protector”
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Natalie Harp, estrecha colaboradora del presidente Donald Trump, expresó su absoluta lealtad hacia él en al menos dos cartas dirigidas al mandatario que fueron publicadas por The Daily Beast el jueves, en medio de un creciente escrutinio sobre la relación entre ambos.
“Quiero que las cosas estén siempre bien entre nosotros”, escribió Harp en una de las cartas, que fueron impresas y están firmadas a mano. El texto comenzaba con “Estimado señor presidente” y concluía con “Con todo mi corazón, Natalie”. Fragmentos de una de las cartas ya habían sido publicados anteriormente por The New York Times.
Natalie Harp, asistente ejecutiva del presidente, durante una ceremonia de firma de un decreto en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, el martes 31 de marzo de 2026.
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Natalie Harp, la asesora tan cercana a Trump que llegó a viajar en la cajuela de una camioneta para acompañarlo
La presencia constante y dedicada de Harp junto a Trump ha cobrado protagonismo esta semana después de que el senador demócrata Jon Ossoff la mencionara por su nombre en un discurso en el que arremetía contra Trump y que se hizo viral.
El senador por Georgia criticó que el presidente “viajara con Natalie en su palacio volador, aparentemente indefenso, regalado por el emir de Qatar”; una referencia al momento en que ella acompañó al presidente —junto a un grupo muy reducido de colaboradores— cuando este abordó en secreto una aeronave más pequeña para abandonar Turquía debido a una amenaza de Irán en julio.
En la carta de 2023, añadió: “Nunca quiero causarle otra cosa que no sea alegría. Lamento haber perdido el enfoque. Usted es todo lo que me importa. No quiero defraudarlo jamás. Gracias por ser mi guardián y protector en esta vida”.
En otra carta, Harp recordó la época de su relación cuando ella trabajaba como presentadora en la cadena conservadora One America News Network.
“Extraño los días en que usted llamaba, cuando yo tenía mi programa de entrevistas, y hablábamos de todo y de nada”, escribió Harp. “Quiero recuperar esa sinergia. ¡¡No deberíamos tener que hablar de trabajo todo el tiempo!!”.
En esa misma carta, Harp agregó: “Y por favor, cuando yo falle, ¿me lo dirá? Tiene todo el derecho a regañarme duramente, si es necesario y cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que usted”.
CNN no ha confirmado de forma independiente que Harp escribiera o enviara estas cartas a Trump en 2023. The Daily Beast afirmó que el escritor Michael Wolff las obtuvo mientras escribía un libro sobre la campaña de Trump en 2024.
El portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, defendió a Harp en una declaración a CNN a principios de esta semana, al afirmar que es “una de las colaboradoras más leales y trabajadoras del equipo del presidente Trump”.
El senador Jon Ossoff, demócrata de Georgia, durante un acto de campaña para su reelección en Atlanta, Georgia, el 7 de febrero.
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Sin embargo, funcionarios de la Casa Blanca han reconocido en privado en los últimos días que los ataques más duros y generalizados han tenido el efecto adverso de atraer más atención a la relación de Harp con Trump.
Harp es tan cercano a Trump que una vez viajó en el maletero de una camioneta para acompañarlo a una comparecencia judicial en la ciudad de Nueva York en octubre de 2023, según informó CNN el martes. No había sitio para ella en el vehículo, pero insistió en que Trump le había pedido personalmente que la asistiera y estaba decidida a no quedarse atrás.
Harp es omnipresente en el círculo de Trump, según informó CNN funcionarios conocidos con su papel. Pero a diferencia de anteriores secretarios y asesores del presidente —como su exsecretaria personal, Madeleine Westerhout, quien también se utiliza como la encargada de filtrar la información del presidente durante su primer mandato—, ella no se sienta fuera del Despacho Oval, sino dentro. Harp está con Trump gran parte del día, asistiendo a reuniones y en constante comunicación con él.
La mejor salida a la guerra con Irán
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La única razón por la que Trump se embarcó en esta desastrosa guerra, que va en contra de los intereses de los estadounidenses, es porque está comprado por multimillonarios sionistas y por eso ha estado siguiendo las instrucciones de Netanyahu. Israel quiere destruir a Irán porque Irán se opone al genocidio que Israel está cometiendo en Gaza y a la masacre y limpieza étnica de cristianos y musulmanes en el Líbano y Cisjordania, al igual que el pueblo estadounidense. Netanyahu quiere más guerra porque quiere mantenerse en el poder y evitar la cárcel. Los intereses de Israel no son los de Estados Unidos. Esto ha sido un desastre y los estadounidenses deben reconocerlo, minimizar las pérdidas y marcharse.
Los delirios de Fernando de la Rúa como presidente
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Fernando de la Rúa llegó a la Presidencia argentina el 10 de diciembre de 1999 al frente de la Alianza, prometiendo terminar con los excesos del menemismo, combatir la corrupción y devolver seriedad a las instituciones. Dos años después abandonaría la Casa Rosada en helicóptero, convertido en uno de los presidentes más cuestionados de la historia democrática argentina.
Hablar de los “delirios” de De la Rúa no significa atribuirle una enfermedad mental. Se trata, más bien, de analizar algunas de sus decisiones, declaraciones y percepciones políticas que, vistas retrospectivamente, parecen desconectadas de la gravedad de la situación que enfrentaba.
Uno de sus principales errores fue subestimar la profundidad de la crisis económica. La recesión había comenzado antes de su llegada al poder, pero durante su gobierno se agravaron el endeudamiento, la falta de crecimiento, el desempleo y la pérdida de confianza. En lugar de producir rápidamente un cambio de rumbo, el Gobierno insistió durante demasiado tiempo en sostener la convertibilidad y aplicar ajustes fiscales.
La llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía, en marzo de 2001, fue otra muestra de la confusión estratégica del Gobierno. Cavallo había sido el arquitecto de la Convertibilidad durante el menemismo y regresó para salvar un sistema que ya estaba prácticamente agotado. El Gobierno apostó nuevamente por el hombre que había construido aquel modelo, cuando buena parte de sus problemas provenían precisamente de las limitaciones de la convertibilidad.
El episodio más dramático fue el corralito, impuesto en diciembre de 2001. Los retiros de efectivo quedaron severamente restringidos para frenar la fuga de depósitos. La medida terminó destruyendo todavía más la confianza de la clase media y provocó una explosión social.
El 19 de diciembre declaró el estado de sitio. La medida no consiguió detener las protestas y contribuyó a multiplicar la indignación. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre terminaron con decenas de muertos y una crisis institucional de enormes proporciones.
Después de abandonar el poder, De la Rúa desarrolló una explicación muy particular de su caída. En distintas entrevistas sostuvo que había existido un complot encabezado por dirigentes peronistas, especialmente Eduardo Duhalde, y que la ofensiva política coincidió con presiones del Fondo Monetario Internacional. Llegó a definir su caída como una especie de “golpe civil”.
Esta interpretación es uno de los puntos más controvertidos de su legado. Es cierto que existía una enorme lucha política entre el oficialismo y el peronismo y que el Gobierno perdió apoyo dentro de su propia coalición. Pero atribuir fundamentalmente el derrumbe a una conspiración externa permite dejar en segundo plano los problemas propios del Gobierno: la recesión, el desempleo, el endeudamiento, la fuga de depósitos, el corralito, la pérdida de autoridad presidencial y la incapacidad para construir una mayoría política.
Incluso De la Rúa reconoció posteriormente que abandonar la Casa Rosada en helicóptero había sido un error por la imagen que produjo. Sin embargo, sostuvo que su renuncia evitó un golpe de Estado y permitió preservar la continuidad democrática.
El verdadero “delirio” político de De la Rúa, entonces, quizás no haya sido una sola decisión, sino la incapacidad de aceptar que su gobierno había perdido el control de la situación. Mientras la sociedad gritaba “que se vayan todos”, el Gobierno todavía buscaba acuerdos parlamentarios y fórmulas de supervivencia.
La historia fue implacable. El 20 de diciembre de 2001, después de fracasar los intentos de formar un gobierno de unidad nacional, De la Rúa presentó su renuncia. Minutos después abandonó la Casa Rosada en helicóptero.
Su tragedia política fue haber llegado a la Presidencia prometiendo normalidad institucional y haber terminado simbolizando, para millones de argentinos, exactamente lo contrario: un Estado paralizado frente a una crisis que ya no podía controlar.
De la Rúa no fue responsable de todos los problemas que llevaron a la Argentina al desastre de 2001. Pero su gran fracaso fue no haber comprendido a tiempo que el país necesitaba algo más que discursos, ajustes y medidas de emergencia: necesitaba recuperar la confianza. Y cuando finalmente comprendió la magnitud del problema, ya era demasiado tarde.
John Wayne Gacy, el payaso asesino
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Pocos nombres producen tanto impacto en la historia criminal estadounidense como John Wayne Gacy. Durante años fue visto por sus vecinos como un hombre trabajador, empresario y miembro activo de su comunidad. Participaba en actividades sociales, organizaba fiestas y, en ocasiones, se disfrazaba de payaso para entretener a niños.
Pero detrás de aquella imagen existía un asesino serial.
Gacy terminó siendo condenado por el asesinato de 33 jóvenes, convirtiéndose en uno de los criminales más infames de Estados Unidos. El FBI colaboró con las autoridades de Illinois durante la investigación.
Su historia es también una advertencia sobre una de las características más inquietantes de algunos asesinos seriales: su capacidad para vivir durante años dentro de una sociedad aparentemente normal.
Un hombre aparentemente común
John Wayne Gacy nació en 1942 en Chicago, Illinois, y durante buena parte de su vida intentó construir una imagen respetable.
Trabajó en distintos negocios y desarrolló una empresa de construcción. Tenía contactos sociales y participaba en actividades de su comunidad.
Pero su vida personal estaba marcada por problemas, conflictos y antecedentes criminales.
En la década de 1960 había sido condenado en Iowa por delitos sexuales contra un adolescente y recibió una pena de prisión. Posteriormente recuperó cierta apariencia de normalidad y regresó a Illinois.
Fue allí donde comenzó el período más terrible de su vida criminal.
El personaje de “Pogo”
La imagen del payaso es inseparable de Gacy.
Utilizaba el personaje de “Pogo the Clown” en fiestas, reuniones y actividades comunitarias. El disfraz y el maquillaje permitían que el hombre que se presentaba como un simpático payaso pudiera ser visto por vecinos y familias como alguien agradable.
La ironía resulta estremecedora.
La figura del payaso, tradicionalmente asociada con diversión infantil, quedó después vinculada para siempre a uno de los asesinos seriales más famosos de Estados Unidos.
Pero es importante recordar que Gacy no asesinaba disfrazado de payaso.
La imagen de “Pogo” se convirtió posteriormente en un elemento central de la mitología alrededor de su caso.
Las víctimas
El FBI señala que Gacy fue condenado por 33 asesinatos de jóvenes de entre 14 y 21 años.
Muchos desaparecieron sin que inicialmente se comprendiera qué les había ocurrido.
Ese es uno de los aspectos más dolorosos de la historia.
Las familias denunciaban desapariciones.
Los jóvenes no regresaban a sus casas.
Y durante un tiempo no existía una explicación capaz de conectar todos los casos.
La investigación tardó años en revelar que detrás de varias desapariciones existía un mismo responsable.
La casa de la muerte
Gacy vivía en una vivienda de la localidad de Norwood Park Township, en el área metropolitana de Chicago.
La casa terminó convirtiéndose en uno de los lugares más famosos de la historia criminal estadounidense.
Bajo la vivienda fueron encontrados numerosos restos humanos.
El descubrimiento transformó completamente la investigación.
Lo que inicialmente podía parecer una sucesión de desapariciones independientes comenzó a revelar la existencia de un asesino serial que había actuado durante años.
La magnitud del hallazgo fue extraordinaria.
Los investigadores llegaron a recuperar numerosos cuerpos y restos en la propiedad.
Gacy había conseguido ocultar durante años una parte fundamental de sus crímenes prácticamente debajo del lugar donde vivía.
El caso que lo derrumbó
La desaparición de Robert Piest, un joven de 15 años, fue decisiva para la investigación.
Piest desapareció en diciembre de 1978 después de haber hablado con Gacy.
La policía comenzó a investigar sus movimientos y descubrió conexiones que condujeron hasta él.
Los investigadores comenzaron a observar la propiedad de Gacy y a reconstruir sus actividades.
La situación cambió rápidamente.
Las autoridades obtuvieron una orden para registrar la vivienda.
Lo que encontraron confirmó los peores temores.
La investigación reveló que la casa escondía restos humanos.
Gacy ya no podía sostener su imagen de empresario respetable.
El descubrimiento de los cuerpos
El registro de la propiedad fue uno de los momentos decisivos del caso.
Los investigadores encontraron restos humanos en diferentes lugares de la vivienda.
La investigación posteriormente permitió identificar a numerosas víctimas.
El FBI conserva documentación relacionada con Gacy y señala que prestó asistencia investigativa a la policía de Illinois durante el caso.
La magnitud de los crímenes convirtió la investigación en una de las más importantes de su época.
También permitió demostrar algo que las autoridades habían tardado años en comprender: las desapariciones de numerosos jóvenes no eran hechos aislados.
Formaban parte de una serie.
El juicio
Gacy fue llevado a juicio en 1980.
La evidencia acumulada era abrumadora.
Fue declarado culpable de 33 asesinatos.
El caso se convirtió inmediatamente en uno de los procesos criminales más importantes de Estados Unidos.
La condena a muerte fue dictada en Illinois.
Gacy permaneció en el corredor de la muerte durante años mientras sus abogados presentaban diferentes recursos.
Mientras tanto, investigadores y especialistas continuaron estudiando su comportamiento.
El FBI recuerda que agentes de su Unidad de Ciencias del Comportamiento entrevistaron a Gacy como parte de los esfuerzos iniciales por comprender el comportamiento de los asesinos seriales. El FBI también señala que aquellos trabajos contribuyeron al desarrollo de técnicas de análisis criminal.
¿Por qué lo hacía?
Los asesinos seriales suelen presentar combinaciones complejas de motivaciones, fantasías, necesidades de control y rasgos de personalidad.
En el caso de Gacy se ha hablado extensamente de dominación, violencia sexual y necesidad de controlar a sus víctimas.
Pero no existe una explicación simple capaz de responder por qué una persona decide asesinar repetidamente.
Tampoco debe confundirse enfermedad mental con criminalidad.
La inmensa mayoría de las personas que padecen problemas de salud mental no son violentas.
Gacy fue responsable de sus actos criminales y fue juzgado y condenado por ellos.
El hombre detrás del personaje
Quizás la parte más inquietante del caso no sea el payaso.
Es el hombre.
Gacy podía conversar con vecinos.
Podía hacer negocios.
Podía participar en actividades comunitarias.
Podía presentarse ante otros como una persona completamente normal.
Y precisamente esa capacidad de mantener una doble vida dificultó durante años que los demás comprendieran lo que realmente estaba sucediendo.
La historia de Gacy demuestra que los asesinos seriales no necesariamente tienen la apariencia que la sociedad imagina.
No todos viven aislados.
No todos parecen peligrosos.
Algunos pueden construir cuidadosamente una identidad social que les permita ocultar sus crímenes.
El final
Después de pasar años en prisión, John Wayne Gacy agotó sus recursos legales.
Fue ejecutado mediante inyección letal el 10 de mayo de 1994 en el Centro Correccional de Stateville, Illinois.
Su ejecución puso fin a la vida del hombre.
Pero no cerró completamente el caso.
Durante décadas, investigadores continuaron trabajando para identificar víctimas cuyos nombres no habían podido establecerse.
La ciencia forense moderna permitió posteriormente resolver algunos de esos misterios.
Eso demuestra que una investigación criminal puede continuar mucho después de que el acusado haya sido condenado.
El verdadero significado del caso
Gacy se convirtió en una figura de la cultura popular.
Películas, libros, documentales y programas de televisión han reproducido su historia.
Su rostro maquillado como “Pogo” se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del true crime.
Pero existe un peligro en convertir a un asesino serial en una celebridad.
Cuando se habla demasiado del criminal, las víctimas pueden desaparecer nuevamente detrás de su sombra.
Ellos fueron el centro verdadero de esta tragedia.
Eran jóvenes con familias, amigos, proyectos y vidas que fueron brutalmente interrumpidas.
El payaso que no era un monstruo de película
La historia de John Wayne Gacy es aterradora precisamente porque no pertenece al mundo de la ficción.
No era un monstruo sobrenatural.
Era un hombre que vivía dentro de una comunidad.
Construyó una apariencia de normalidad.
Y utilizó esa apariencia para ocultar una cadena de asesinatos.
El FBI registra oficialmente 33 víctimas por las cuales fue condenado.
El caso también dejó una enseñanza fundamental para la criminología: la apariencia social de una persona no puede sustituir a una investigación seria cuando existen desapariciones, denuncias y evidencias que requieren explicación.
John Wayne Gacy murió en 1994.
Pero su nombre continúa asociado con una de las preguntas más inquietantes del crimen estadounidense:
¿Cómo pudo un hombre que se disfrazaba de payaso para hacer reír a los demás esconder durante tantos años una realidad tan terrible?
La respuesta está en la capacidad humana para construir máscaras.
Y quizás esa sea la verdadera historia de John Wayne Gacy.
No la del payaso.
Sino la del hombre que aprendió a esconderse detrás de él.
Sebastián Figueroa: el violador serial de Quilmes descubierto por su ADN
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Durante años, cuatro ataques sexuales cometidos en Quilmes permanecieron como investigaciones separadas. Las víctimas eran distintas, las fechas también y no existía una identificación definitiva del responsable. Sin embargo, había algo que permanecía intacto: una evidencia biológica.
Finalmente, un cruce realizado por el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires permitió establecer una conexión que durante años había permanecido oculta. El perfil genético encontrado en diferentes investigaciones coincidía con el de Sebastián Ariel Figueroa, un hombre que ya tenía antecedentes por delitos sexuales.
En julio de 2026, el Tribunal en lo Criminal N.º 1 de Quilmes lo condenó a 30 años de prisión por cuatro ataques sexuales y robos cometidos entre 2010 y 2013. La sentencia convirtió el caso en un ejemplo particularmente importante del papel que puede desempeñar la genética forense en la investigación de delitos seriales.
Un patrón que se repitió durante años
Los cuatro episodios ocurrieron en el partido de Quilmes y presentaron características similares. El agresor abordaba a mujeres jóvenes, utilizaba amenazas y armas para someterlas y, en distintos casos, las trasladaba hasta lugares apartados.
El primer ataque probado ocurrió en julio de 2010. La víctima tenía 18 años y se dirigía a trabajar cuando fue interceptada. El agresor la amenazó con un arma blanca, la obligó a desplazarse y posteriormente abusó sexualmente de ella. También le robó pertenencias.
La joven quedó profundamente afectada. Según declaró durante el proceso judicial, después del ataque sufrió miedo, problemas de sueño y dificultades para recuperar una vida normal. El impacto no terminó cuando terminó la agresión: continuó durante años.
El segundo hecho ocurrió el 31 de enero de 2012. La víctima tenía 15 años y presentaba una discapacidad intelectual. Figueroa la conocía del barrio y utilizó esa familiaridad para convencerla de acompañarlo en una motocicleta. La llevó hasta un descampado, donde cometió el abuso.
El tercer ataque probado ocurrió en abril de 2013. La víctima era una adolescente de 13 años que se dirigía hacia la escuela. El agresor la amenazó con un arma de fuego y la llevó hasta un terreno baldío, donde abusó de ella. También le robó el teléfono celular.
En diciembre de 2013 se produjo un cuarto ataque contra otra joven de 18 años. Nuevamente apareció un elemento común: una mujer que se desplazaba por la vía pública era interceptada, amenazada y llevada hacia un lugar aislado.
Las similitudes entre los casos permitieron comenzar a comprender que no se trataba de episodios independientes. Existía un patrón.
La huella que nunca desapareció
La investigación demuestra una de las características más importantes de la criminalística moderna: un delincuente puede desaparecer durante años, pero resulta mucho más difícil hacer desaparecer una evidencia genética.
En las investigaciones originales se habían obtenido muestras biológicas. Durante mucho tiempo no pudieron ser vinculadas con una persona determinada.
El punto de inflexión llegó cuando esas muestras fueron incorporadas y comparadas mediante el Banco de Datos Genéticos bonaerense.
El organismo detectó que perfiles genéticos provenientes de distintas causas correspondían al mismo individuo. Además, ese perfil coincidía con uno que ya se encontraba registrado debido a una condena anterior de Figueroa por un delito sexual.
A partir de esa coincidencia se pudo orientar la investigación hacia él. Posteriormente se obtuvo una nueva muestra genética y se realizó el cotejo correspondiente, fortaleciendo la identificación.
La Suprema Corte bonaerense destacó que fue la primera vez que en la Justicia provincial un caso de estas características llegó a juicio y terminó en una condena después de que el acusado fuera individualizado mediante el entrecruzamiento de muestras de víctimas con perfiles almacenados en el Banco de Datos Genéticos.
Un antecedente que ya existía
Según las investigaciones periodísticas sobre el caso, en 2016 había sido condenado a tres años de prisión en suspenso por un abuso simple en concurso con privación ilegítima de la libertad ocurrido en 2015.
Aquella condena terminó siendo fundamental para la investigación posterior porque su perfil genético quedó incorporado a los registros correspondientes.
En otras palabras, un delito cometido años después permitió descubrir conexiones con hechos mucho más antiguos.
El caso demuestra la importancia de conservar y cruzar información entre distintas investigaciones. Durante años, los cuatro ataques de Quilmes fueron expedientes separados. La genética permitió encontrar el hilo conductor.
El juicio
Durante el juicio oral, la Fiscalía sostuvo que Figueroa era responsable de los cuatro ataques. La acusación estuvo a cargo de la fiscal María de los Ángeles Attarian Mena.
Los jueces Fernando Ernesto Celesia, María Cecilia Maffei y Analía Verónica Reyes integraron el Tribunal en lo Criminal N.º 1 de Quilmes.
La Fiscalía había solicitado una pena de 45 años. Finalmente, el tribunal impuso 30 años de prisión.
La condena tuvo en cuenta no solamente la evidencia genética, sino también los testimonios de las víctimas, informes médicos y psicológicos y las demás pruebas reunidas durante años de investigación.
Antes de conocerse la sentencia, Figueroa tuvo la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras y pidió perdón a las víctimas y a sus familias. Pero las disculpas no borraron las consecuencias de los ataques ni modificaron la evidencia presentada durante el proceso.
Más que un caso policial
El caso Figueroa tiene una dimensión que va mucho más allá de la condena de un delincuente.
Las víctimas tuvieron que esperar años para que distintas investigaciones encontraran una conexión. Durante ese tiempo, cada una tuvo que enfrentar individualmente las consecuencias del trauma.
La utilización del ADN permitió finalmente transformar cuatro historias aparentemente aisladas en una investigación común.
También demuestra la importancia de que las instituciones compartan información. Un agresor serial puede beneficiarse de las divisiones entre expedientes, jurisdicciones y organismos. Una base de datos capaz de cruzar evidencias puede hacer exactamente lo contrario: unir las piezas.
La Suprema Corte bonaerense señaló que su Banco de Datos Genéticos almacena perfiles obtenidos de evidencias biológicas de investigaciones por delitos contra la integridad sexual y perfiles correspondientes a imputados o condenados. El objetivo es precisamente permitir comparaciones que puedan ayudar a identificar responsables.
¿Puede haber más víctimas?
Este es uno de los interrogantes que todavía rodean el caso.
Las autoridades y medios señalaron que existen otras investigaciones relacionadas con Figueroa. Eso no significa que esas causas ya estén judicialmente probadas ni que puedan atribuirse automáticamente al condenado.
La distinción es fundamental: una condena establece responsabilidades por hechos concretos. Otros casos deberán ser investigados y, si corresponde, llevados ante la Justicia con sus propias pruebas.
Por eso tampoco resulta correcto afirmar que Figueroa sea responsable de todos los ataques sexuales no resueltos de la zona.
Lo que sí está probado judicialmente es la responsabilidad por los cuatro hechos incluidos en la condena de 2026.
La importancia del ADN
Quizá la mayor enseñanza del caso sea que la tecnología puede cambiar completamente una investigación.
En 2010, cuando ocurrió el primer ataque, la genética ya era una herramienta importante, pero todavía quedaban enormes posibilidades de mejorar la manera en que se almacenaban y comparaban los perfiles.
Años después, una muestra biológica aparentemente anónima pudo encontrar una coincidencia dentro de una base de datos.
El agresor había dejado una huella invisible.
No importó cuánto tiempo hubiera pasado. No importó que los expedientes hubieran avanzado por caminos diferentes. La evidencia genética permitió reconstruir el vínculo.
La historia de Sebastián Figueroa termina, por ahora, con una condena de 30 años de prisión. Pero el aspecto más significativo del caso no es solamente la duración de la pena. Es la manera en que una investigación que parecía fragmentada pudo finalmente encontrar al responsable.
En los delitos seriales, el tiempo suele jugar a favor del criminal. En este caso ocurrió lo contrario.
El tiempo no destruyó la evidencia. La evidencia esperó. Y finalmente habló.
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Setiembre 22, 2026
Cuando el amor termina en tragedia
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Hay crímenes que parecen incomprensibles. Dos personas que alguna vez se amaron, compartieron una casa, tuvieron hijos o construyeron durante años una vida en común terminan enfrentadas en un escenario de violencia que puede acabar con una muerte. En Estados Unidos, estos casos suelen ser llamados en el lenguaje periodístico “crímenes pasionales”, aunque esa expresión puede resultar engañosa.
No existe una categoría jurídica única llamada “muerte pasional”. Para la justicia, se trata de homicidios que pueden tener diferentes circunstancias y motivaciones. Sin embargo, una parte de ellos ocurre dentro de relaciones íntimas y está relacionada con celos, separación, posesividad, conflictos sentimentales o violencia doméstica.
El fenómeno es mucho más serio de lo que podría sugerir la expresión “pasional”.
Cuando los celos se convierten en violencia
Los celos pueden aparecer en cualquier relación. El problema comienza cuando dejan de ser una emoción pasajera y se transforman en control, amenazas, persecución u obsesión.
Una persona puede comenzar preguntando constantemente dónde está su pareja, con quién habla o por qué salió. Después puede intentar controlar sus amistades, su dinero, su teléfono o sus movimientos.
En los casos más peligrosos, la ruptura de la relación se convierte en el detonante.
La persona abandonada puede interpretar la separación como una humillación o una pérdida de control. En lugar de aceptar que la relación terminó, intenta recuperarla mediante amenazas o violencia.
El Instituto Nacional de Justicia ha identificado entre los factores asociados con los homicidios-suicidios familiares la existencia previa de violencia doméstica, amenazas, acceso a armas y determinados problemas relacionados con salud mental o consumo de sustancias. También señala que los comportamientos posesivos y celosos aparecen con frecuencia en estos episodios.
Una realidad especialmente peligrosa para las mujeres
Las estadísticas estadounidenses muestran que las mujeres enfrentan un riesgo particularmente importante dentro de las relaciones íntimas.
Según la Oficina de Estadísticas de Justicia, en 2023 la tasa de homicidio cometido por una pareja íntima fue de 0,9 por cada 100.000 mujeres, frente a 0,5 por cada 100.000 hombres.
Otra investigación de la misma agencia encontró que, entre las víctimas femeninas de homicidio en 2021, aproximadamente el 34% fueron asesinadas por una pareja íntima. Para los hombres, la proporción fue de alrededor del 6%.
Estos números ayudan a desmontar una idea equivocada: la “muerte pasional” no es simplemente una pelea de pareja que se salió de control.
En numerosos casos existe detrás una historia de violencia, control, amenazas o intimidación.
El momento de la separación
Uno de los momentos más peligrosos puede producirse cuando una persona intenta abandonar una relación violenta.
El agresor puede sentir que está perdiendo definitivamente el control sobre la víctima. Por eso, investigadores estadounidenses han estudiado especialmente las amenazas realizadas durante el proceso de separación.
El National Institute of Justice señala que el período inmediatamente posterior a que una mujer abandona a una pareja abusiva puede ser especialmente peligroso.
Esto explica por qué las organizaciones dedicadas a la violencia doméstica recomiendan elaborar planes de seguridad cuando existe una relación abusiva.
La frase “me voy” puede ser emocionalmente sencilla de pronunciar, pero en determinadas circunstancias puede representar el comienzo de una etapa de alto riesgo.
El arma que transforma una crisis en tragedia
Estados Unidos presenta además una circunstancia particular: la enorme disponibilidad de armas de fuego.
Una discusión puede terminar en gritos. Una persona puede abandonar la vivienda y la situación puede terminar allí.
Pero cuando existe acceso inmediato a un arma, una reacción impulsiva puede convertirse en una muerte en cuestión de segundos.
El National Institute of Justice ha señalado que las armas aparecen con mucha frecuencia en los casos de homicidio-suicidio familiar y que su disponibilidad constituye un importante factor de riesgo.
Esto no significa que todas las personas que poseen armas sean violentas. Significa que, en una situación de extrema tensión, el acceso a un arma puede aumentar enormemente las consecuencias de una conducta impulsiva.
Celos y homicidio-suicidio
Uno de los escenarios más dramáticos es el llamado homicidio-suicidio: una persona mata a su pareja y después se quita la vida.
Un estudio publicado en 2024 utilizando datos del National Violent Death Reporting System analizó 5.335 casos de homicidios de parejas íntimas ocurridos entre 2016 y 2020. La investigación encontró que los celos estaban registrados como factor precipitante en el 9% de los casos de homicidio-suicidio, frente al 6% de los homicidios de pareja sin suicidio posterior. Los autores encontraron además que los casos de homicidio-suicidio tenían 3,5 veces mayores probabilidades de registrar celos como acontecimiento precipitante.
Los números no significan que los celos sean la explicación de todos estos asesinatos.
Significan que constituyen una señal importante dentro de determinados casos.
La expresión “crimen pasional” puede ocultar el problema
Existe otro problema con la expresión.
Hablar de “pasión” puede hacer parecer que el homicida perdió momentáneamente el control debido a un amor demasiado intenso.
Pero matar a una pareja no es una demostración extrema de amor.
Con frecuencia, detrás del crimen aparecen conceptos muy diferentes: posesión, dominación, resentimiento, deseo de castigar o incapacidad para aceptar la autonomía de la otra persona.
Por eso muchos especialistas prefieren hablar de homicidio de pareja íntima o violencia letal de pareja.
El lenguaje importa.
Decir “la mató por amor” puede convertir al agresor en protagonista romántico de una historia cuyo verdadero protagonista debería ser la víctima.
También existen hombres víctimas
Aunque las mujeres representan una proporción mucho mayor de las víctimas de homicidios cometidos por parejas íntimas, los hombres también pueden ser víctimas.
Los datos del Bureau of Justice Statistics muestran que en 2023 los hombres también sufrieron homicidios cometidos por parejas íntimas, aunque a una tasa inferior a la de las mujeres.
Por eso el problema debe analizarse desde una perspectiva amplia.
No se trata simplemente de hombres contra mujeres.
Se trata de violencia dentro de relaciones humanas cuando una persona considera que tiene derecho a controlar, castigar o destruir a otra.
Las señales antes de la tragedia
Sin embargo, algunas investigaciones muestran que la violencia extrema puede estar precedida por señales.
Amenazas.
Persecución.
Violencia física.
Acoso.
Control extremo.
Amenazas de suicidio.
Amenazas contra los hijos.
Amenazas de matar a la pareja.
Aumento de la violencia después de una separación.
El problema es que familiares, amigos e incluso las propias víctimas pueden interpretar algunos de estos comportamientos como simples problemas sentimentales.
“Está celoso.”
“Está sufriendo.”
“Todavía me ama.”
“Solamente está enojado.”
En determinadas circunstancias, esas explicaciones pueden ser peligrosamente equivocadas.
Una tragedia que afecta a toda la familia
Cuando ocurre un homicidio de pareja, no mueren solamente dos vidas.
Quedan hijos sin padres.
Familias destruidas.
Amigos traumatizados.
Vecinos afectados.
Niños que pueden crecer preguntándose por qué uno de sus progenitores mató al otro.
Y en los casos de homicidio-suicidio, la tragedia puede alcanzar dimensiones todavía mayores.
El National Institute of Justice utiliza el término familicide para describir algunos casos en los que una persona mata a su pareja, a sus hijos y posteriormente se suicida. Aunque son casos poco frecuentes, reciben una enorme atención debido a su devastador impacto.
El verdadero mensaje
La llamada “muerte pasional” no debería entenderse como una historia de amor que terminó mal.
Es una historia de violencia.
El amor puede terminar en tristeza, separación, divorcio o recuerdos dolorosos. Pero una ruptura no convierte a una persona en propiedad de otra.
Nadie tiene derecho a matar porque fue abandonado.
Nadie tiene derecho a matar porque descubrió una infidelidad.
Nadie tiene derecho a matar porque siente celos.
Y nadie tiene derecho a decidir que, si la relación termina, la otra persona tampoco debe seguir viviendo.
Estados Unidos ha estudiado durante décadas estos crímenes y ha desarrollado herramientas para identificar factores de riesgo. Los datos muestran que la violencia íntima puede llegar al extremo del homicidio y que los antecedentes de abuso, las amenazas, los celos extremos y el acceso a armas pueden ser señales particularmente importantes.
La conclusión más importante, por eso, no está en el asesinato.
Está en todo lo que ocurre antes.
Una amenaza puede ser una advertencia.
Un episodio de violencia puede ser una advertencia.
Una persecución puede ser una advertencia.
Una amenaza de muerte debe tomarse seriamente.
La tragedia que aparece en la primera página de un periódico puede haber comenzado meses o incluso años antes, dentro de una relación que desde afuera parecía completamente normal.
Por eso, más que hablar de “crímenes pasionales”, quizás deberíamos hablar de muertes anunciadas por señales que no siempre fueron escuchadas.
Porque cuando el amor se transforma en posesión, los celos en control y el control en violencia, ya no estamos ante una historia de pasión.
Estamos ante una tragedia que puede terminar en asesinato.
Trump solicita a la Corte Suprema que levante el bloqueo al plan del Servicio Postal para restringir el voto por correo
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La administración Trump solicitó a la Corte Suprema que levante el bloqueo al plan del Servicio Postal para restringir el voto por correo en las elecciones de medio término, pero aspectos clave siguen suspendidos por una orden temporal de un tribunal federal. El voto por correo continúa operando bajo las normas vigentes, y se espera que el Servicio Postal entregue las boletas con normalidad por el momento. El plan requeriría que los estados compartan las listas de votantes con el Servicio Postal y adjunten códigos de barras a los sobres de las boletas, y el Servicio Postal se compromete a no entregar boletas a funcionarios que no cumplan con estos requisitos.
Los expertos afirman que el momento es demasiado tardío para una implementación sin contratiempos en las elecciones de medio término, y un informante alega que los problemas con las pruebas y la verificación de sobres podrían poner en peligro la entrega oportuna. La Corte Suprema aún no se ha pronunciado sobre la legalidad del plan, habiendo abordado únicamente cuestiones de procedimiento en agosto.
La administración ha solicitado a la Corte Suprema que levante el bloqueo ordenado por el tribunal al plan del Servicio Postal, que busca restringir el voto por correo antes de las elecciones de medio término.
Un juez federal en Boston emitió una orden de restricción temporal que impide la entrada en vigor de partes clave del plan, incluidos los requisitos estatales.
Según la norma propuesta, los funcionarios electorales estatales compartirían con el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) las listas de votantes por correo y sus direcciones, y los sobres de las papeletas llevarían códigos de barras específicos.
El USPS ha declarado que rechazará la entrega a las jurisdicciones que no cumplan con los nuevos requisitos, lo que retrasará la entrega de algunas papeletas.
Carolina del Norte comenzó a enviar las papeletas de voto por correo al inicio de la temporada electoral, y muchos otros estados tienen previsto hacer lo mismo a finales de mes.
Un denunciante alega que el portal en línea del USPS para recopilar datos de votantes no se probó adecuadamente y que las políticas de verificación de sobres podrían impedir la entrega oportuna de las papeletas.
Detienen a un pirómano por provocar incendios cerca de los incendios forestales que asolan Nevada
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Un sospechoso de incendio provocado, de 29 años, fue arrestado cerca de Reno tras el hallazgo de un pequeño incendio de maleza, vinculado a una ignición deliberada, junto con materiales para iniciar el fuego. Los investigadores relacionaron el incidente con los grandes incendios que asolan la frontera entre California y Nevada, donde más de 200.000 acres han sido arrasados y se están llevando a cabo evacuaciones. Las autoridades señalaron que los tres incendios principales —Hawk, Bug y Stallion— han sido controlados en gran medida, aunque el incidente subraya los riesgos persistentes y la sospecha de incendios provocados por el hombre.
El arresto se produjo después de que las autoridades encontraran al sospechoso en un negocio cercano y hallaran pruebas en el lugar. La investigación continúa para determinar los motivos y las acciones exactas. El caso pone de relieve la magnitud de los esfuerzos para combatir los incendios y el potencial de nuevos brotes a medida que avanza la contención.
Entre las pruebas recuperadas en el lugar se encontraban troncos partidos, líquido para encendedores y otros materiales para iniciar fuego, lo que respalda la hipótesis de que el incendio fue intencional y no accidental. Fue trasladado al Centro de Detención del Condado de Washoe para ser procesado por el cargo de incendio premeditado.
Los incendios forestales a lo largo de la frontera entre Nevada y California arrasaron aproximadamente 200,000 acres en agosto, lo que complicó las evacuaciones y las labores de respuesta. Los incendios Hawk, Bug y Stallion se consideran los sucesos más importantes de la región. El incendio Bug, por sí solo, arrasó unas 94 000 acres, mientras que el Stallion afectó a unas 41 000 acres. Las autoridades han descrito la contención como un proceso en curso, no completado.
Decenas de viviendas resultaron destruidas por los incendios, lo que subraya la gravedad de la situación y las molestias ocasionadas a los residentes. Las autoridades han indicado que los incendios fueron provocados por individuos, si bien continúan investigando las acciones precisas que los originaron y si existió un patrón coordinado.
El caso sigue bajo investigación mientras la fiscalía prepara el caso de incendio provocado y las autoridades evalúan posibles vínculos con la actividad de incendios en curso en la zona. Las medidas de contención continúan evolucionando a medida que los equipos trabajan para prevenir nuevos brotes.
El incidente ocurrió en medio de un amplio operativo de extinción de incendios en toda la región, lo que ilustra la tensión entre la rápida supresión y el riesgo de incendios adicionales cuando las condiciones lo permiten, e indica que se esperan más actualizaciones a medida que avancen las investigaciones.
El Lago Yehuin, el lugar donde una niña desapareció para siempre
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En el corazón de Tierra del Fuego existe un lago de una belleza extraordinaria. Sus aguas transparentes, los bosques de lengas y el silencio de los paisajes australes hacen del Lago Yehuin uno de esos lugares que parecen pertenecer a otro mundo.
Pero Yehuin también está asociado con una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de Tierra del Fuego.
El 10 de diciembre de 1989, un paseo familiar terminó convertido en una pesadilla. Una embarcación se dio vuelta en medio del lago y sus doce ocupantes cayeron a las frías aguas: tres adultos y nueve niños y adolescentes.
Ninguno sobrevivió.
Y una de las víctimas, una niña de apenas diez años, nunca fue encontrada.
Desde entonces, alrededor del Lago Yehuin nació una leyenda oscura: algunos aseguran que, durante determinadas noches, pueden escucharse ruidos en el agua, chapoteos y hasta el llanto de una niña.
La tragedia es real.
Los fantasmas pertenecen al territorio de la leyenda.
Y quizás precisamente por eso la historia resulta todavía más inquietante.
El domingo que terminó en tragedia
Era domingo 10 de diciembre de 1989.
El verano se aproximaba y varias familias de Río Grande habían llegado a la zona del Lago Yehuin para pasar el día.
El lago, situado en el centro de Tierra del Fuego, era entonces un lugar mucho más aislado que en la actualidad. Sus aguas podían parecer tranquilas, pero escondían un peligro evidente: temperaturas extremadamente bajas.
Tres adultos decidieron salir a navegar.
Eran Mario Sura, Pedro “Cacho” Gallardo y Carlos Santana.
Con ellos subieron nueve chicos.
Cristian Sura tenía solamente cinco años.
Carolina Gallardo, diez.
Daniel Gallardo, siete.
Fernando Santana, dieciséis.
Rodrigo Muñoz, diez.
Arturo Muñoz, doce.
Cristian Muñoz, doce.
Fernando Saldivia, siete.
Y Fabián Alvarado, seis.
En total eran doce personas.
El paseo que debía durar unos minutos se convirtió en una tragedia que todavía permanece en la memoria de los fueguinos.
El vuelco
Cuando la embarcación se encontraba en una zona alejada de la costa, ocurrió el accidente.
Las crónicas posteriores difieren en algunos detalles sobre la causa exacta. Se mencionaron diferentes hipótesis relacionadas con el estado y las características de la embarcación, el peso de los pasajeros, el oleaje y otros factores.
Lo que sí está fuera de discusión es el resultado.
La embarcación se dio vuelta.
Los doce ocupantes terminaron en las aguas del lago.
No llevaban elementos adecuados de supervivencia y el frío hacía prácticamente imposible permanecer mucho tiempo en el agua.
La tragedia ocurrió rápidamente.
Para las familias que habían quedado en la costa comenzó entonces una espera desesperante.
Al principio existía esperanza.
Quizás alguien había conseguido alcanzar la orilla.
Quizás algunos estaban refugiados en algún sector del bosque.
Quizás aparecerían.
Pero las horas pasaron.
Y las esperanzas comenzaron a desaparecer.
La búsqueda
La respuesta fue enorme.
Personas de Río Grande y de otros lugares participaron en los rastrillajes. Se utilizaron helicópteros y diferentes equipos de rescate.
La búsqueda se extendió durante días.
Las condiciones eran extremadamente difíciles. El agua fría, la profundidad y las características del fondo complicaban enormemente las tareas.
Finalmente comenzaron a aparecer los cuerpos.
Primero fueron encontrados algunos de los desaparecidos.
Después, buzos y pescadores experimentados en aguas frías colaboraron para localizar la embarcación hundida.
La escena encontrada en el fondo del lago fue devastadora.
La embarcación estaba allí, junto con gran parte de las víctimas.
Pero faltaba una persona.
Carolina Gallardo.
Tenía diez años.
La niña que nunca apareció
Esta es la parte más misteriosa de la historia.
Después de localizar la embarcación y recuperar los cuerpos, la búsqueda de Carolina continuó.
Se revisaron las aguas.
Se recorrieron las orillas.
Se exploraron sectores del bosque.
Pero Carolina no apareció.
Nunca.
Su desaparición convirtió una tragedia terrible en un misterio que todavía genera preguntas.
¿Qué ocurrió con ella?
¿Fue arrastrada por alguna corriente?
¿Quedó atrapada en algún sector profundo del lago?
¿Su cuerpo fue llevado hacia un lugar que los buscadores nunca pudieron localizar?
No existe una respuesta definitiva.
Y precisamente esa ausencia alimentó la imaginación popular.
Nació la leyenda
Después de la tragedia comenzaron a circular historias sobre el Lago Yehuin.
Algunas personas aseguraron haber escuchado sonidos extraños cerca del agua.
Otros relatos hablan de chapoteos cuando no había nadie navegando.
También surgieron historias sobre una niña que podía aparecer fugazmente en las proximidades del lago.
En algunas versiones, se trataría del espíritu de Carolina.
Según estas historias, la niña continuaría buscando el camino hacia su familia.
Otros relatos dicen que quienes permanecen solos junto al lago pueden escuchar un llanto procedente del agua.
Estas historias forman parte del folklore posterior a la tragedia, pero no existe evidencia verificable de que se produzcan apariciones sobrenaturales.
La historia real, sin embargo, ya es suficientemente estremecedora.
El silencio de Yehuin
Quizás lo que más impresiona del lugar no sea una aparición.
Es el silencio.
Un lago rodeado de bosque.
Una enorme extensión de agua.
Una costa donde apenas se escucha el viento.
Y debajo de esa superficie está el recuerdo de aquella tarde de diciembre.
Para quienes conocieron a las familias, Yehuin dejó de ser simplemente un paisaje.
Se convirtió en un lugar asociado para siempre con una pérdida.
Durante un tiempo, muchas personas dejaron de concurrir al lago debido al impacto emocional de lo ocurrido.
Una cruz frente al lago
En 1990 se colocó una cruz de troncos y una placa cerca del embarcadero como homenaje a las víctimas.
El monumento representa algo más importante que una historia de fantasmas.
Representa memoria.
Porque detrás de los relatos sobrenaturales existieron doce personas reales.
Doce vidas.
Doce familias.
Nueve niños que habían salido a pasar un domingo.
Y una niña cuyo cuerpo nunca pudo ser recuperado.
Décadas después, las autoridades de Río Grande establecieron el 10 de diciembre como fecha conmemorativa para recordar la tragedia.
¿Hay fantasmas en el Lago Yehuin?
La pregunta resulta inevitable.
¿Es posible que el espíritu de Carolina continúe allí?
Desde el punto de vista histórico y científico, no existe evidencia que permita afirmar que una aparición sobrenatural recorra las costas de Yehuin.
Pero las leyendas no siempre nacen de la nada.
A veces nacen del dolor.
Una comunidad sufre una tragedia que no consigue olvidar y, con el paso de los años, transforma ese recuerdo en una historia.
El caso de Yehuin tiene todos los elementos necesarios para crear una leyenda.
Un lago remoto.
Una tragedia inexplicable.
Niños entre las víctimas.
Una niña desaparecida cuyo cuerpo jamás fue encontrado.
Una búsqueda que no consiguió resolver el misterio.
Y un paisaje silencioso y extraordinariamente aislado.
Es fácil comprender cómo nació el mito.
La verdadera historia de terror
Quizás la parte más aterradora de Yehuin no sea imaginar una niña caminando por la costa durante la noche.
Es imaginar aquella tarde.
Doce personas embarcándose para realizar un paseo.
Familiares esperando en la orilla.
La embarcación alejándose.
Y, de repente, desapareciendo.
Después, el silencio.
Las familias mirando el agua.
Los rescatistas buscando durante días.
Los cuerpos apareciendo lentamente.
Y finalmente una ausencia que nunca pudo ser explicada completamente.
Carolina no volvió.
El lago conservó su secreto.
Epílogo
Hoy, el Lago Yehuin continúa siendo un lugar de enorme belleza natural. Quienes llegan pueden pescar, caminar, acampar y contemplar uno de los paisajes más extraordinarios de Tierra del Fuego.
Pero para quienes conocen su historia, las aguas nunca parecen completamente tranquilas.
Porque debajo de ese espejo transparente permanece una tragedia ocurrida hace décadas.
Y cuando cae la noche, el viento atraviesa los árboles, las aguas golpean lentamente la costa y el bosque queda completamente oscuro.
Entonces vuelve la leyenda.
Dicen que a veces se escucha un pequeño chapoteo.
Después otro.
Y después, un sonido parecido al llanto de una niña.
No sabemos si alguien realmente lo escuchó.
No sabemos si fue el viento, el agua o simplemente la imaginación humana enfrentada con un recuerdo terrible.
Lo único que sabemos con certeza es mucho más triste:
el 10 de diciembre de 1989, doce personas murieron en el Lago Yehuin. Nueve eran niños. Y Carolina Gallardo, de diez años, nunca regresó a casa.
Quizás por eso Yehuin sigue produciendo miedo.
No porque sepamos que allí habitan fantasmas.
Sino porque hay lugares donde la tragedia dejó una huella tan profunda que el tiempo nunca consiguió borrarla.
La Justicia absolvió a De Vido y condenó a José López y a los hermanos Schoklender
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El Tribunal Oral Criminal (TOC) N°5 absolvió al exministro de Planificación Federal Julio de Vido en la causa Sueños Compartidos, y condenó a los exfuncionarios kirchneristas José López y Abel Fatala y a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender a penas de menos de tres años.
También fueron absueltos Carlos Castellano, exfuncionario del Ministerio de Planificación; Daniel Freidin, exasesor de Fatala; y Daniel Nasif y Karina Nasif, exfuncionarios provinciales de Santiago del Estero.
El veredicto fue dictado por los jueces Adriana Palliotti, Daniel Obligado y Adrián Grünberg en los tribunales de Comodoro Py 2002, un día antes de que prescribiera la acción penal según el plazo considerado por la Fiscalía.
López, exsecretario de Obras Públicas, y Fatala, exsubsecretario de Obras Públicas, fueron sentenciados a 2 años y 9 meses de prisión condicional e inhabilitación perpetua como coautores del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública.
Sergio y Pablo Schoklender, exapoderados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, recibieron condenas a 2 años y 8 meses y 2 años 4 meses de prisión condicional, respectivamente, como partícipes necesarios.
De esta forma, el tribunal adoptó penas menores a las solicitadas por el fiscal Diego Velasco, quien había pedido penas de 6 años para De Vido, López, Fatala y los Schoklender y de 4 años para el resto de los imputados.
Al comienzo de la audiencia, los magistrados rechazaron los planteos de las defensas por insubsistencia de la acción penal por vulneración del plazo razonable, prescripción de la acción penal y nulidad de los alegatos de los acusadores.
Por otro lado, por mayoría el tribunal dispuso el decomiso de los bienes cautelados por una suma de $206.438.454,05, el cual se determinó como el monto desviado de los fondos públicos destinados a la construcción de viviendas sociales. Deberá ser ajustado al momento en el que la sentencia adquiera firmeza”.
La jueza Palliotti también anunció que se fijó una audiencia para el 13 de noviembre a las 17:00 en la que se leerán los fundamentos de las condenas y absoluciones.
El juicio había comenzado en marzo pasado sobre la causa que involucraba a la fundación ‘Sueños Compartidos’, que investigó el desvío de fondos públicos, estimados en más de $206 millones de pesos, que el Estado Nacional había destinado a la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
Fue para la construcción de viviendas sociales, pero el programa funcionó con serias irregularidades entre los años 2005 y 2011, con la realización de obras públicas con sobreprecios e, incluso, sin licitación.
Equivocar el arco (El impulso del instinto básico)
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Ante una intimidacion (o simplemente una presión) no es una debilidad indagar unas concretas cuestiones previas a la acción de respuesta ¿porque fui agredido? ¿Cuál es la posición del que me agrede? ¿Hay alguna razón en el contexto que impulse el hostigamiento?
Desde Canadá recibir la exigencia de Trump a que se conviertan en el estado 51 de EEUU es un menosprecio (disimulado de aprecio) y rozando la agresión pero, inocuo si se mantiene en palabras.
Las posibilidades de una devuelta con firmeza subiendo el precio a la supuesta necesidad de Trump y de ella obtener provechos redituables fue dejada pasar por Canadá
Posiblemente la desconsideración hacia Trump en su primer mandato (un trato casi Europeo) que Canadá le dirigió puede ser el motivo del errático camino de respuestas bajo la suposición de que las palabras amenazantes de Trump obedecen a una devolución bravucona a aquel destrato (Trump no fue tenido seriamente en cuenta como estadista en ese contexto de progresismo y wokismo que ya parece tan lejano).
América no es un bloque a imaginar, es un hecho geográfico y concreto que toma relevancia especial en su distancia lineal e ideológica de las guerras convencionales (fuego abierto) con las que los gobernantes con iluminaciones divinas o cargas de pasado esplendoroso ido sacuden al planeta justo al otro lado de América.
Nuestra costumbre de girar el globo por su eje nos olvida de la cercanía surgida ante un giro transversal al mismo.
Groenlandia tendrá bases permanentes de EEUU y posiblemente un periplo con el que Dinamarca no podrá lidiar desde una posición tan incómoda apretujada a metros del matón del barrio.
Canadá se ha saltado un paso. Un acuerdo con la comunidad Europea no es un pecado pero sí un error de timing. Malinterpretar o desmedir el reacomodamiento planetario es consecuencia de la falta de los cuestionamientos adecuados al origen de los bravucones requerimientos de Trump. El tiempo de corrección política se diluyó tan rápido como la ideología de género y el cambio de escenario se ha acelerado mucho más con la aparición de las IA. Una interpretación de una agresión personal de Trump solo puede ser tenida desde el viejo escenario ya con las luces apagadas.
La cuestión ártica sin resolver (tratados) se convierte en un aviso de precaución con respecto al helado vecino tras la invitación de Úrsula von der Leyen al primer ministro canadiense Mark Carney para que Canadá se convierta en miembro asociado de la Unión Europea.
Lo de “primero América” y lo de “América para los americanos” sufrió un salto de garrocha impulsado por los rezagos del escenario en disolución.
Canadá sin frontera norte (EEUU es el único que se la puede delimitar con demostración de fuerza) puede haber saltado directamente a las brasas justo cuando Groenlandia las abandona. No es Trump, el mundo es así ahora y no hay nada que indique un nostálgico regreso a ese ayer de unas horas atrás pleno de corrección política y wokismo para todos los gustos y necesidades
Ing. Paul Battistón
Donald Trump y el juicio político
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La preocupación de Trump en las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 no tiene nada que ver con un posible juicio político.
La principal preocupación de Trump es que, si los demócratas recuperan la mayoría en al menos una de las dos cámaras del Congreso, podrán bloquear su agenda legislativa. Incluso una pequeña mayoría en la Cámara de Representantes les proporcionaría los votos suficientes para bloquear la legislación impulsada por Trump (o por MAGA), y los demócratas controlarían tanto la presidencia de la Cámara como todos los comités.