En la Inglaterra victoriana, cuando la pobreza, la mortalidad infantil y la falta de protección social afectaban a miles de familias, surgió una criminal cuya historia quedó asociada para siempre con uno de los capítulos más oscuros de la delincuencia británica. Amelia Dyer, conocida posteriormente como la “asesina de bebés de Reading”, fue una mujer que aprovechó la desesperación de madres solteras para obtener dinero y, según las investigaciones posteriores, acabar con la vida de numerosos niños.
Su historia es particularmente inquietante porque Dyer no era una asesina que atacaba a sus víctimas en la calle. Su método se desarrolló alrededor de una actividad que, en apariencia, debía ofrecer protección: cuidar niños cuyos padres no podían hacerse cargo de ellos.
Una sociedad vulnerable
Amelia Dyer nació en Bristol alrededor de 1836. Su juventud transcurrió en una época en la que las mujeres pobres tenían muy pocas alternativas económicas, especialmente si quedaban embarazadas fuera del matrimonio.
Los llamados baby farmers —personas que recibían niños a cambio de dinero— formaban parte de una realidad social compleja. Algunas personas realmente cuidaban a los pequeños; otras explotaban el sistema.
Dyer descubrió que allí podía existir una oportunidad criminal.
Las madres, muchas de ellas jóvenes y solteras, pagaban dinero para que alguien se hiciera cargo de sus hijos. En numerosos casos se les prometía que los niños serían adoptados o recibirían un hogar adecuado.
Dyer comenzó a aceptar bebés bajo este sistema.
Pero la realidad podía ser muy diferente de lo que prometía.
El primer descubrimiento
En 1879, Dyer fue detenida después de que un médico sospechara que un bebé bajo su cuidado había muerto en circunstancias extrañas. Fue condenada por negligencia, pero recibió una pena relativamente leve.
Ese episodio debería haber sido una señal de alarma.
Sin embargo, Dyer regresó posteriormente a una actividad relacionada con el cuidado y la adopción de niños.
Durante los años siguientes, las sospechas alrededor de ella continuaron creciendo.
Su conducta tenía una característica particularmente siniestra: aparentemente utilizaba diferentes identidades y cambiaba de residencia para evitar llamar demasiado la atención.
El asesinato de la pequeña Doris
El caso que finalmente conduciría a su caída comenzó con una niña llamada Doris Marmon.
En 1895, una mujer llamada Evelina Marmon entregó a su hija a Dyer después de haber pagado por su cuidado. Dyer había prometido hacerse cargo de la niña.
Pero las autoridades posteriormente reconstruyeron una historia muy diferente.
Dyer recibió a Doris y posteriormente la niña desapareció.
La policía comenzó a investigar.
El caso adquirió una importancia enorme cuando se descubrieron indicios que vinculaban a Dyer con la muerte de otros niños.
El río y el paquete
Uno de los elementos más importantes de la investigación fue el descubrimiento de restos de bebés relacionados con el río Támesis y otras zonas de Inglaterra.
Las autoridades encontraron un paquete que contenía el cuerpo de un bebé.
Una cinta blanca hallada alrededor del cuello se convirtió en una evidencia particularmente importante. La policía comenzó a conectar diferentes muertes y desapariciones con Dyer.
La investigación reveló además que la acusada había recibido numerosas cartas de madres preguntando por sus hijos.
Algunas de esas madres jamás volvieron a verlos.
¿Cuántos niños asesinó Amelia Dyer?
Esta es una de las cuestiones más difíciles del caso.
Durante décadas se ha afirmado que Dyer pudo haber asesinado cientos de bebés. Algunas versiones populares llegaron incluso a hablar de más de 400 víctimas.
Sin embargo, esas cifras no pueden considerarse demostradas.
La única condena por asesinato que recibió Dyer fue por la muerte de Doris Marmon.
Las autoridades encontraron evidencias de otros niños y existían numerosos indicios de que Dyer había participado en un sistema criminal mucho más amplio, pero no fue posible establecer judicialmente el número total de víctimas.
Esta distinción es fundamental.
En la historia criminal, una cifra repetida durante generaciones puede terminar transformándose en un supuesto hecho histórico. En el caso de Dyer, las estimaciones de cientos de víctimas deben tratarse como posibilidades o estimaciones históricas, no como asesinatos comprobados individualmente.
El negocio detrás de los crímenes
Lo que hacía particularmente terrible el sistema era que Dyer aparentemente aprovechaba una combinación de pobreza, vergüenza social y desesperación.
Una madre podía encontrarse sin recursos y sin apoyo familiar. En una sociedad profundamente moralista, tener un hijo fuera del matrimonio podía provocar graves consecuencias sociales y económicas.
Dyer ofrecía una solución.
Recibía al bebé y cobraba dinero.
La madre podía creer que su hijo sería cuidado o adoptado.
En cambio, según la acusación, Dyer utilizaba el dinero y eliminaba a algunos de los niños.
La explotación de estas mujeres constituía una parte esencial del mecanismo.
No necesitaba secuestrar a sus víctimas.
Las víctimas le eran entregadas.
La captura definitiva
Después del descubrimiento del cuerpo de Doris, la policía siguió las pistas hasta Dyer.
Fue arrestada en 1896.
Durante los interrogatorios y la investigación aparecieron evidencias relacionadas con otros bebés. Las autoridades también descubrieron objetos y documentos que reforzaron las sospechas de que llevaba años involucrada en el negocio.
El proceso judicial generó una enorme conmoción pública.
Los periódicos británicos presentaron a Dyer como un monstruo.
Su imagen apareció en publicaciones de todo el país y el público exigió un castigo severo.
El juicio
El juicio de Amelia Dyer comenzó en Old Bailey, Londres, en mayo de 1896.
La acusación se concentró en la muerte de Doris Marmon.
Dyer se declaró culpable.
El tribunal la condenó a muerte.
Su ejecución se produjo el 10 de junio de 1896, en la prisión de Newgate.
Tenía aproximadamente 59 años.
Su ejecución puso fin a su vida, pero no al misterio.
El verdadero número de víctimas
El caso Dyer continúa siendo objeto de debate precisamente porque existe una enorme diferencia entre lo que puede probarse y lo que probablemente ocurrió.
Los investigadores encontraron indicios de que pudo haber existido una cantidad mucho mayor de víctimas.
También aparecieron documentos y objetos relacionados con otros niños.
Sin embargo, demostrar que un niño desaparecido había sido asesinado por Dyer era extremadamente difícil en una época sin registros modernos de ADN, bases de datos nacionales de desaparecidos o sistemas eficientes de seguimiento de adopciones.
Por ello, las afirmaciones de que Dyer asesinó cientos de niños deben considerarse con cautela.
Lo que sí está fuera de discusión es que fue condenada por el asesinato de Doris Marmon y que la investigación reveló un patrón extremadamente sospechoso relacionado con numerosos bebés.
Un caso que cambió la percepción pública
La historia de Amelia Dyer provocó una fuerte reacción en Gran Bretaña.
El caso contribuyó a llamar la atención sobre los peligros de un sistema en el que personas podían recibir niños a cambio de dinero sin controles suficientes.
También puso de manifiesto la vulnerabilidad de las madres solteras y de los bebés pobres.
La tragedia no consistía solamente en la existencia de una asesina.
Existía también un sistema social que había permitido que una persona sospechosa pudiera operar durante años utilizando la desesperación de otras personas.
El legado oscuro
Amelia Dyer pasó a la historia como una de las mujeres más siniestras de la criminalidad británica.
Pero su verdadero legado no debería medirse solamente por una cifra espectacular de víctimas que nunca pudo demostrarse.
Su historia resulta perturbadora por algo más profundo: la confianza depositada en ella por madres desesperadas y la vulnerabilidad de niños que dependían completamente de los adultos para sobrevivir.
Dyer encontró un entorno en el que la pobreza, el estigma social y la falta de regulación podían convertirse en herramientas criminales.
Fue descubierta finalmente por una investigación que comenzó con un solo cuerpo, pero que abrió la puerta a sospechas sobre muchos otros.
Más de un siglo después, Amelia Dyer continúa apareciendo en libros sobre asesinos seriales. Sin embargo, la historia más responsable es también la más precisa: sabemos que asesinó a Doris Marmon; existen fuertes indicios de que estuvo relacionada con la muerte de otros niños; pero no sabemos cuántas víctimas tuvo realmente.
Las cifras de cientos de asesinatos forman parte de la leyenda criminal que creció alrededor de su nombre.
La tragedia comprobada, en cambio, es suficiente para explicar por qué su nombre continúa siendo recordado: una mujer que recibió niños bajo la promesa de cuidarlos y terminó convirtiéndose en una de las figuras más infames de la Inglaterra victoriana.
Joseph Stalin fue uno de los gobernantes más poderosos y represivos del siglo XX. Dirigió la Unión Soviética desde finales de la década de 1920 hasta su muerte en 1953 y construyó un sistema político en el que la persecución, las deportaciones, las ejecuciones y el encarcelamiento masivo se convirtieron en instrumentos fundamentales para conservar el poder.
Hablar de los “asesinatos de Stalin” requiere una precisión importante. No todas las personas que murieron durante su gobierno fueron ejecutadas personalmente por orden directa de Stalin, ni existe una cifra única aceptada por todos los historiadores. Algunas muertes fueron consecuencia de políticas económicas, hambrunas, deportaciones o condiciones de trabajo forzado. Otras fueron ejecuciones deliberadas.
Lo que sí está ampliamente documentado es que el régimen estalinista fue responsable de una represión masiva que causó millones de víctimas.
El ascenso de Stalin
Stalin nació como Iósif Vissariónovich Dzhugashvili en 1878, en Georgia, entonces parte del Imperio ruso.
Se incorporó al movimiento revolucionario bolchevique y participó en actividades clandestinas contra el régimen zarista.
Después de la Revolución de 1917, ocupó distintos cargos dentro del Partido Comunista.
Su posición como secretario general le permitió construir una enorme red de colaboradores y controlar progresivamente los nombramientos dentro del partido.
Después de la muerte de Vladimir Lenin en 1924, Stalin inició una lucha política contra sus rivales.
Uno de sus principales adversarios fue León Trotski.
Stalin terminó derrotándolo políticamente.
Trotski fue expulsado de la Unión Soviética y posteriormente asesinado en México en 1940 por un agente soviético, Ramón Mercader.
Aunque la operación fue ejecutada por un agente, la responsabilidad política del régimen soviético en el asesinato está ampliamente establecida.
La construcción de una dictadura
Durante la década de 1930, Stalin había conseguido concentrar prácticamente todo el poder soviético.
Pero todavía veía enemigos potenciales en todas partes.
Viejos revolucionarios.
Militares.
Funcionarios.
Intelectuales.
Campesinos.
Miembros del Partido Comunista.
Personas acusadas de espionaje.
Cualquiera podía ser presentado como enemigo del Estado.
El instrumento principal de esta represión fue la policía política, que pasó por diferentes organizaciones y finalmente quedó integrada en el sistema conocido como NKVD.
La colectivización y la tragedia rural
Uno de los primeros grandes episodios de violencia ocurrió con la colectivización forzosa de la agricultura.
Stalin quería transformar la agricultura soviética y eliminar la propiedad campesina independiente.
Millones de campesinos fueron obligados a incorporarse a granjas colectivas.
Los considerados campesinos ricos, conocidos como kulaks, fueron especialmente perseguidos.
Muchos fueron deportados.
Otros fueron encarcelados.
Otros murieron durante las deportaciones o como consecuencia de las condiciones impuestas.
La resistencia campesina fue respondida con una represión extremadamente dura.
Las hambrunas
La colectivización contribuyó a una serie de crisis agrícolas y hambrunas devastadoras.
Entre 1932 y 1933, enormes regiones de la Unión Soviética sufrieron hambre.
Ucrania fue particularmente afectada, aunque también hubo millones de víctimas en otras regiones soviéticas.
Existe un intenso debate historiográfico sobre la caracterización exacta de la hambruna ucraniana, conocida como Holodomor, y sobre la intención específica de Stalin.
Lo que no está en discusión es que millones de personas murieron durante las hambrunas soviéticas de esos años.
El Estado continuó requisando cantidades importantes de alimentos mientras muchas comunidades rurales sufrían una escasez extrema.
El Gran Terror
La etapa más conocida de las purgas ocurrió entre 1936 y 1938 y recibió el nombre de Gran Terror.
Stalin decidió eliminar a los posibles enemigos políticos y a sectores enteros que consideraba peligrosos.
Miles de dirigentes comunistas fueron detenidos.
Muchos fueron acusados de pertenecer a supuestas conspiraciones.
Los procesos judiciales eran frecuentemente manipulados.
Los acusados eran obligados mediante coerción a realizar confesiones.
Después eran condenados.
En numerosos casos, la sentencia terminaba en ejecución.
Los procesos de Moscú
Entre 1936 y 1938 se realizaron los famosos Procesos de Moscú.
Algunos de los principales dirigentes bolcheviques que habían participado en la Revolución de 1917 fueron acusados públicamente de traición.
Entre ellos estaban Grigori Zinóviev, Lev Kámenev y Nikolái Bujarin.
Muchos fueron ejecutados.
El mensaje era claro:
La revolución no protegía a nadie.
Ni siquiera a sus propios fundadores.
Stalin había convertido al Partido Comunista en un instrumento de obediencia personal.
La destrucción del Ejército Rojo
Stalin también llevó a cabo una enorme purga dentro de las fuerzas armadas.
Miles de oficiales fueron arrestados.
Una gran cantidad fue ejecutada o encarcelada.
La represión alcanzó los niveles superiores del Ejército Rojo.
Esto tuvo consecuencias graves.
Cuando Alemania invadió la Unión Soviética en 1941, el ejército soviético había perdido una parte considerable de sus mandos experimentados.
Algunos historiadores consideran que las purgas militares contribuyeron a las dificultades iniciales soviéticas frente a la invasión alemana.
Las ejecuciones masivas
Durante el Gran Terror se produjo una cantidad enorme de ejecuciones.
Los archivos soviéticos abiertos después de la caída de la Unión Soviética permitieron conocer mejor la dimensión de la represión.
Según los datos archivísticos estudiados por historiadores, cientos de miles de personas fueron ejecutadas durante las operaciones represivas de 1937 y 1938.
Una de las campañas más importantes fue la llamada Orden 00447, dirigida principalmente contra supuestos “elementos antisoviéticos”.
Las víctimas eran divididas en categorías.
Los considerados más peligrosos podían ser ejecutados.
Otros eran enviados al Gulag.
El sistema funcionaba mediante cuotas y listas.
Esto demuestra que la represión no fue simplemente una sucesión de excesos locales.
Fue organizada desde el centro del poder soviético.
El Gulag
No todas las víctimas fueron ejecutadas.
Millones fueron enviados al Gulag, una enorme red de campos de trabajo forzado.
Los prisioneros eran utilizados para construir carreteras, canales, ferrocarriles, minas y otras grandes obras.
Las condiciones eran extremadamente duras.
El frío, el hambre, las enfermedades, la sobreexplotación y la falta de atención médica provocaron numerosas muertes.
El Gulag no fue un único campo.
Fue una red gigantesca de instalaciones distribuidas por diferentes regiones de la Unión Soviética.
El sistema se convirtió en una parte importante de la economía soviética.
Las deportaciones de pueblos enteros
Stalin también utilizó las deportaciones como instrumento político.
Durante la Segunda Guerra Mundial y sus años posteriores, diferentes grupos étnicos fueron deportados colectivamente.
Entre ellos estuvieron los chechenos, ingushes, tártaros de Crimea, kalmukos, karacháis y balkarios.
Familias enteras fueron obligadas a abandonar sus hogares.
Las condiciones del traslado y del asentamiento fueron extremadamente difíciles.
Miles murieron durante los viajes o posteriormente.
Una de las características más graves de estas operaciones fue que la culpa se aplicaba colectivamente.
No se perseguía solamente a individuos.
Se castigaba a poblaciones enteras.
Stalin y la Segunda Guerra Mundial
La invasión alemana de 1941 produjo una nueva dimensión de violencia.
La Unión Soviética sufrió una cantidad extraordinaria de muertos durante la guerra.
Sin embargo, no todas esas muertes pueden atribuirse a Stalin.
La Alemania nazi fue responsable de una guerra de exterminio en territorio soviético.
Pero el régimen de Stalin también tomó decisiones extremadamente duras.
Soldados soviéticos acusados de cobardía o deserción podían ser ejecutados.
Familias y comunidades consideradas sospechosas fueron deportadas.
Los prisioneros de guerra soviéticos que regresaron después de haber sido capturados por Alemania podían ser investigados por las autoridades soviéticas.
La guerra fue una catástrofe humana de dimensiones gigantescas.
El asesinato de opositores en el extranjero
La represión soviética no se limitó al territorio de la URSS.
Los servicios secretos persiguieron a opositores en otros países.
El ejemplo más famoso fue Trotski.
En 1940, Ramón Mercader atacó a Trotski en su residencia de Ciudad de México con un piolet.
Trotski murió poco después.
Mercader fue condenado a prisión.
El asesinato eliminó a uno de los principales enemigos políticos históricos de Stalin.
¿Cuántas personas fueron asesinadas?
No existe una cifra única.
Durante décadas circularon estimaciones extremadamente elevadas que atribuían a Stalin decenas de millones de muertes directas.
La apertura de los archivos soviéticos permitió realizar cálculos más precisos.
Los historiadores distinguen entre:
ejecuciones;
muertes en el Gulag;
deportaciones;
hambrunas;
muertes relacionadas con la colectivización;
víctimas de operaciones militares y de guerra.
Si hablamos exclusivamente de ejecuciones políticas y criminales realizadas por el Estado, las cifras son mucho menores que el total de personas que murieron como consecuencia de las políticas estalinistas.
Si incluimos las hambrunas, deportaciones y otras formas de mortalidad vinculadas al régimen, el número asciende a millones.
Por eso es fundamental no presentar una cifra única como si existiera consenso absoluto.
¿Stalin fue peor que Hitler?
Es una comparación frecuente, pero históricamente complicada.
Ambos fueron dictadores responsables de asesinatos masivos.
Stalin construyó un sistema de represión política que asesinó, deportó y encarceló a millones.
Hitler desarrolló una política genocida basada en una ideología racial y lanzó una guerra de conquista que produjo una catástrofe mundial.
El Holocausto fue específicamente un proyecto de exterminio racial.
El sistema estalinista tuvo objetivos diferentes: consolidar el poder, eliminar opositores, transformar la economía y controlar la sociedad.
Ambos regímenes fueron extraordinariamente represivos, pero sus ideologías, objetivos y mecanismos no fueron idénticos.
La muerte de Stalin
Stalin murió el 5 de marzo de 1953 después de sufrir una hemorragia cerebral.
Su muerte provocó una lucha por el poder.
Finalmente, Nikita Jrushchov se convirtió en una de las figuras principales de la nueva dirección soviética.
En 1956, durante el XX Congreso del Partido Comunista, Jrushchov pronunció su famoso “Discurso secreto”, en el que denunció el culto a la personalidad y numerosos crímenes cometidos durante la época de Stalin.
Comenzó entonces la desestalinización.
Miles de presos fueron liberados.
Algunas víctimas fueron rehabilitadas.
La imagen oficial de Stalin comenzó a cambiar.
El legado
Stalin dejó una Unión Soviética transformada.
Durante su gobierno, el país pasó de ser una sociedad mayoritariamente rural a convertirse en una gran potencia industrial y militar.
La Unión Soviética derrotó a la Alemania nazi y emergió de la Segunda Guerra Mundial como una superpotencia.
Pero ese desarrollo tuvo un costo humano enorme.
Millones de personas fueron asesinadas, encarceladas, deportadas o murieron como consecuencia de políticas estatales.
El terror destruyó la libertad política y creó una sociedad dominada por el miedo.
Conclusión
Los asesinatos asociados al régimen de Stalin no fueron una serie de crímenes aislados.
Formaron parte de un sistema de represión política.
La policía secreta, las ejecuciones, los campos de trabajo, las deportaciones y las purgas fueron utilizados para eliminar enemigos reales o imaginarios y garantizar la supervivencia del poder de Stalin.
Quizás uno de los aspectos más inquietantes sea que muchas víctimas fueron acusadas de delitos inexistentes.
Un campesino podía ser considerado enemigo de clase.
Un militar podía ser acusado de conspiración.
Un dirigente comunista podía convertirse de repente en “traidor”.
Un ciudadano común podía ser denunciado por un vecino.
La maquinaria represiva no necesitaba pruebas sólidas.
Necesitaba obediencia.
Stalin murió en 1953, pero el trauma de sus políticas sobrevivió durante décadas.
Su gobierno demuestra que el asesinato político puede adquirir una dimensión aterradora cuando un Estado posee una policía secreta poderosa, controla la información, elimina la independencia judicial y convierte la sospecha en una razón suficiente para destruir la vida de una persona.
La historia de Stalin, por eso, no es solamente la historia de un dictador.
Es también la historia de cómo el poder absoluto puede convertir el miedo en una herramienta cotidiana de gobierno.
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CARLOS SOTO DÁVILA de 78 años, es un exjuez federal (renunció en el año 2019 por razones “personales”) con un agradable aspecto de “abuelito” muy familiar a quien cualquier honesto/a ciudadano/a desprevenido le confiaría el cuidado de su nietito mientras realiza alguna diligencia del diario vivir. Durante 22 años se desempeñó como titular del Juzgado Federal N° 1 de Corrientes y así en su larga trayectoria intervino en la etapa de instrucción y procesamiento en causas por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad. Entonces demostró ser un implacable ejecutor de la ilegal “política de estado”, es decir “al enemigo ni justicia” imperante desde hace más de 2 décadas en este territorio llamado Argentina.
En octubre de 2004 en la causa REGIMIENTO DE INFANTERÍA 9 (RI 9): dictó procesamientos y prisiones preventivas contra los miembros del Ejército Argentino HORACIO LOSITO, RAFAEL BARREIRO, y JUAN CARLOS DE MARCHI, también del Gendarme RAÚL ALFREDO REYNOSO. En agosto de 2008 en la causa “CÁRCEL DE CORRIENTES” procesó con prisión preventiva al General (R) EDMUNDO BERTORELLO. En abril de 2017, continuó dictando procesamientos en tramos residuales de la causa REGIMIENTO DE INFANTERÍA 9 (RI 9) unificando y elevando diversas piezas documentales y testimoniales al Tribunal Oral Federal de Corrientes para la realización de los juicios orales. Finalmente como ya dijimos, en 2019 presentó su renuncia al cargo por razones “personales”, que no fueron otras que la trascendencia de su obscena relación por dinero con NARCOTRAFICANTES, los genocidas del presente y del futuro. La blanda aceptación de la dimisión lleva las firmas de la vicepresidenta de la Nación de esa época, GABRIELA MICHETTI (a cargo del Poder Ejecutivo), y del ministro de Justicia y Derechos Humanos, GERMÁN GARAVANO. En junio de 2023, el Tribunal Oral Federal de Corrientes como si fuera una broma de mal gusto condenó al togado nada más que a SEIS AÑOS de prisión por “cohecho pasivo agravado por su condición de magistrado en tres oportunidades en concurso ideal con tres hechos de prevaricato”. Por su parte sus secretarios tan inmorales como él, PABLO MOLINA y FEDERICO GRAU recibieron penas de CINCO y CUATRO años de prisión respectivamente. ¿No es una siniestra maravilla? A multas de 2024, la Cámara Federal de Casación Penal agravó la situación de los procesados al sumarle el delito de asociación ilícita, ordenando elevar el monto de sus penas. Por su parte MOLINA adicionalmente, fue condenado en una causa paralela a 4 años de prisión por abuso de autoridad tras comprobarse que usamos el juzgado para espiar ilegalmente a su esposa. El 2 de septiembre pasado fue detenido en Resistencia luego de que la Corte Suprema de Justicia rechazó su último recurso legal, dejando firme su condena por el caso de espionaje ilegal. Los otros 2 aún no se encuentran en prisión efectiva por la causa principal, en espera que se fijen los nuevos montos definitivos de las penas agravadas. Es digno de destacar que en esta época la “relación” de miembros del desprestigiado poder judicial argentino con narcotraficantes es frecuente, dado que allí está el dinero fuerte que invita a la corrupción tanto de los leguleyos como de políticos y empresarios, por supuesto sin que a ninguno le moleste su conciencia pensando en el futuro de sus hijos o nietos. Así repugnantes sujetos como los de esta nota son quienes jugando a ser semidioses de la “memoria, verdad y justicia” se prestan al doble juego de estar en las 2 veredas. Para enriquecer, y para condenarnos de por vida a como dé lugar previo despojo de nuestros derechos constitucionales, judiciales y humanos. ¿SERÁ JUSTICIA?
“Porque lo más doloroso de aquella época es que nada resultaba desastroso. Todo era erróneo, siniestro y desgraciado, y estaba tratamiento de cinismo; pero nada era trágico, no ocurría nada que pudiera motivar el cambio de algo o de alguien. De vez en cuando, la tormenta emocional se encendía e iluminaba un paisaje de sufrimiento individual. Pero luego continuábamos bailando.”
El día 12 de junio pasado, cuando el León que hace temblar a los zurdos de no sé dónde, y que además admira a AUGUSTO PINOCHET pero no a RAFAEL VIDELA, impuso contra viento y marea la designación de JUAN EMILIO ROSATTI como juez del Tribunal Oral Federal de Juicio de Santa Fe, ejecutó una jugada maestra digna de un ajedrecista. Nombró un togado cuestionado y obtuvo 2 “amigos”, uno de ellos nada menos que presidente de la Corte Suprema de la Nación. Si cualquiera de nosotros consulta con la IA sobre el novel magistrado, esta le responderá: El funcionario judicial Emilio Rosatti (cuyo nombre completo es Juan Emilio Rosatti y es hijo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti) tiene antecedentes por conducción en estado de ebriedad y por violencia de género.
ANTECEDENTES POR CONDUCCIÓN EN ESTADO DE EBRIEDAD
PRIMER REGISTRO (2021): El 13 de marzo de 2021 fue demorado en la Ruta Provincial 1 de Santa Fe tras dar positivo con 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre. Recibió una sanción de 15 días de retención de licencia.
SEGUNDO REGISTRO: El 8 de enero de 2022, en la misma ruta, un control de alcoholemia le detectó 2,24 gramos de alcohol en sangre. Fue sancionado como reincidente, se le retiró el carnet de conducir por 36 días y pagó una multa.
ANTECEDENTES POR VIOLENCIA DE GÉNERO
IMPUTACIÓN (2020): Fue denunciado por su expareja y madre de su hija en medio de un proceso de separación.
DETALLES DE LA CAUSA: El fiscal IGNACIO SUASNABAR llevó adelante la investigación penal bajo la carátula de lesiones dolosas (expediente CUIH 21-08448726-8), en la cual se le impuso originalmente una medida perimetral de restricción de acercamiento. Posteriormente, la denunciante retiró la acusación, por lo que la causa judicial terminó siendo desestimada. Estos episodios generaron fuertes reclamos de diversas organizaciones civiles de seguridad vial y de género, quienes impugnaron formalmente su IDONEIDAD MORAL durante sus postulaciones en los concursos para el cargo de juez federal. Lamentablemente en Argentina jueces como ROSATTI, son el tipo de funcionarios que el poder político necesita dada la corrupción que impera, y porque ¿se imaginan que peligroso podría ser un magistrado valiente, honesto, justo e independiente? ¿Qué podría llegar a pasar entre otras muchas con las causas como la de los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad en las que se vulneraron groseramente la Constitución, leyes a granel, derechos humanos, y se provocaron y provocan muertes dolosas de adultos mayores encarcelados? Si bien opinólogos critican la violencia de genero que habría evidenciado ROSATTI, esta no es nada nuevo ni excepcional en miembros del poder judicial. ¿Acaso entre estos depredadores, desde hace largos años no se destaca el juez federal GUSTAVO HORNOS, integrante de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal, un verdadero odiador de uniformados y de “otros”, entre ellos personas del sexo femenino de quienes es golpeador serial? Publicado en: ATRAPADA EN LA TELARAÑA DEL TEMIBLE JUEZ GUSTAVO HORNOS https://prisioneroenargentina.com/atrapada-en-la-telarana-del-temible-juez-gustavo-hornos/ Esto es Argentina señores y pese a haber tenido en un pasado muy lejano próceres como SAN MARTÍN, BELGRANO y muchos otros, entre todos, todas, y “todes” degradamos sus legados, construyendo un presente como el de hoy… aun viviendo en “democracia”.
“Donde se niega la justicia, donde se impone la pobreza, donde prevalece la ignorancia y donde se hace sentir a cualquier clase que la sociedad es una conspiración organizada para oprimirlos, robarlos y degradarlos, ni las personas ni la propiedad estarán a salvo.”
Por Dr. Gonzalo P. Miño para PrisioneroEnArgentina.com
12 de Setiembre de 1976, domingo a la tarde, tipo 18 hs. un colectivo policial que traía jóvenes agentes y suboficiales de la Guardia de Infantería de la Policía de la Provincia de Santa Fe, que habían cumplido adicionales en un partido en la cancha de Rosario Central, volvía raudo a la Jefatura de Policía, pues debía trasladar a otro personal que haría también adicionales, esta vez, en un partido de basquetbol.
Estos jóvenes agentes y suboficiales estaban contentos, habían hecho “unos mangos” más, pues se acercaba el día de la Madre y sus magros salarios (también en esa época) les impedían comprar “ese regalo especial” con el que querían agasajar a sus mamás o sus esposas.
Estaban totalmente ajenos a lo que se denominaba la lucha contra la subversión, solo sabían de ello por lo que escuchaban en la radio, leían en algún diario, o por comentarios de algún superior. Totalmente distendidos y satisfechos, porque volvían a sus casas luego de una larga jornada laboral dominical y se reencontrarían con sus seres queridos; encontraron la muerte en la esquina de las calles Junín y Rawson de la ciudad de Rosario.
En efecto, la organización terrorista Montoneros había sentenciado que esos jóvenes policías debían morir, por el solo hecho de ser policías, nada más.
Para ello, al paso del colectivo policial por la intersección de esas calles, detonaron vía remota una bomba tipo vietnamita, colocada en un automóvil Citroën 2 CV que habían robado y estacionaron estratégicamente en ese punto, QUE NO SOLO CONTENÍA EXPLOSIVO, SINO TAMBIÉN TUERCAS, BULONES Y HASTA MATERIA FECAL. SALDO DE ESTE CRIMINAL ACCIONAR: 9 POLICÍAS Y 2 CIVILES MUERTOS CON MÁS DE 22 HERIDOS, ALGUNOS DE SUMA GRAVEDAD.
Sobre el particular no se puede dejar de mencionar que los dos civiles asesinados, era un matrimonio que circulaba, ocasionalmente, atrás del colectivo policial y que venía de señar el salón de fiestas donde su hija festejaría sus 15 años, la que se salvó, como se dice de milagro, aunque jamás se pudo recuperar de semejante atrocidad.
La demencia de estos terroristas no terminó allí.
Esa noche, en momentos en que se disponían a celebrar el velatorio de los jóvenes policías asesinados en la misma Jefatura de Policía; mientras bajan los féretros, entre dantescas imágenes de interminables y desgarradores llantos de sus familiares, las detenidas en la Alcaida, ubicada en el patio central de esa Jefatura de Policía, QUE PERTENECÍAN A LA ORGANIZACIÓN TERRORISTAS MONTONEROS, COMENZARON A CANTAR VIVAS A LA AGRUPACIÓN Y “FESTEJAR” EL ATENTADO Y LAS “BAJAS” QUE GENERARON.
Aunque esos detenidos “negaron” ello en sus declaraciones como “victimas” en los juicios “de lesa” que se desarrollaron en Rosario, aduciendo que solo estaban cantado “canciones de Sui Generis”; los testimonios de los familiares de las víctimas fueron muy precisas y concretas en ello, narrados, incluso al día de hoy con lágrimas en sus ojos.
Más aún, el chofer del colectivo, internado en la Asistencia Pública, debió ser evacuado rápidamente a otro nosocomio, pues la custodia que tenía había advertido que, una enfermera, que luego se supo también pertenecía a la organización terrorista Montoneros, tenía previsto asesinarlo, apenas pudiera.
Cincuenta años después y ante la denuncia efectuada por ese crimen, la Justicia Federal, a pesar de las pruebas aportas, decidió cerrar el expediente, por prescripción, porque considero que no era un delito de lesa humanidad.
Para ello, se basó en el dictamen del Ministerio Publico Fiscal que expresó: “En definitiva, puede afirmarse el grado de sospecha necesario para continuar la investigación con miras a comprobar la asunción de responsabilidad en la ejecución de la orden, puesto que el hecho comparte las características y el propósito de decisión de la organización “Montoneros”, tal como también lo sostiene la querella”, dejando sentado que: “La evaluación realizada hasta el momento me permite afirmar que la sospecha verificada en los dos esquemas de responsabilidad descriptos precedentemente – decisión y ejecución- plantean la necesidad de profundizar la investigación ya sea para constatar o bien para descartar la hipótesis denominada “Montoneros”, para concluir: ”Al respecto, de acuerdo con el tipo de organización que constituyó el grupo llamado “Montoneros” y su forma de llevar adelante sus acciones, es claro que las personas que efectivamente materializaron el atentado no hubiesen podido actuar sin estar bajo la orden, o al menos el consentimiento, de sus superiores -en este caso, la cúpula de la Conducción -al menos regional- de Montoneros”. Sin embargo, a pesar de ello, entendió que estaba prescripta la acción penal porque el hecho no constituya un “delito de lesa humanidad”, pues: “La naturaleza aberrante del suceso y el inconmensurable daño ocasionado, no bastan por sí para superar los diques estrictos que contienen y perfilan dicha materia…”.
La resolución se encuentra recurrida ante la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, la misma que sepultó el caso “Larraburre”.
Justamente, para la Justicia argentina, los crímenes cometidos por las organizaciones terroristas no son violación a los derechos humanos, ellos son tan solo para sus miembros, lo que se “auto perciben” victimas ante los estrados judiciales mientras que en los actos políticos o en las conferencias o charlas que dan, se jactan de sus “heroicas acciones” (léase: sus crímenes) como “verdaderos combatientes” de la causa nacional y popular; reconociendo públicamente una guerra que niegan ante los Jueces, quienes a su vez, también la niegan, obcecadamente, en sus extensas sentencias.
Las “orgas” de los derechos humanos escrituraron “los derechos humanos” solo para satisfacer sus espurios intereses, a través de la Justicia, que ofició y oficia de escribanía interviniente, con la mansa complacencia de todo el arco políticos, sin distinción alguna.
Esta “política de estado” impuesta por el entonces gobierno kirchnerista y avalada por una Justicia, ideologizada en algunos casos o por simple comodidad en otros, es mantenida “a rajatabla” hasta nuestros días, incluso por este gobierno libertario, el que brama “zurdos de mierdas’ y “zurdos mugrosos” y reivindica el golpe militar en Chile, a la par que guarda absoluto silencio de lo que pasó en su propio país en la década del 70, al punto de seguir manteniendo las querellas de la Subsecretaria de los Derechos Humanos de la Nación en los juicios de “lesa” y espetar que este tema “no es parte de su agenda”.
La historia, la verdadera historia, sigue transitando por carriles separados de la que nos cuenta la clase política y los Jueces, manteniéndose un fraudulento relato de “buenos y malos” tan solo por no contradecir lo que se ha implantado y hasta naturalizado como “lo políticamente correcto”. Ante ello, solo queda seguir recordando y rindiendo homenaje a estas olvidadas víctimas de esa verdadera y a la vez negada tragedia, que SE HARA ESTE SABADO 12 DE SETIEMBRE A LAS 15 HS EN EL MONOLITO DE JUNIN Y RAWSON EN LA CIUDAD DE ROSARIO.
“Cuando la ley ya no te protege de los corruptos, sino que protege a los corruptos de ti, sabes que la nación está condenada”.
Ayn Rand
La Justicia, en su concepción platónica, es una virtud. En la Argentina, en cambio, se ha convertido demasiadas veces en una variable de ajuste político. Cuando los ciudadanos comienzan a sospechar que una misma ley puede tener distinto significado según quién sea el acusado, quién la víctima o qué intereses estén en juego, ya no estamos ante una simple deficiencia del servicio de Justicia: estamos ante una enfermedad de la República. La Corte Suprema, como cabeza del Poder Judicial, tiene la obligación de percibir el enorme desprestigio que éste ha acumulado ante una ciudadanía que contempla, entre inerme y resignada, el manto de impunidad que demasiados jueces y camaristas federales tienden sobre los poderosos — sean empresarios, políticos o dirigentes de la AFA — termina preguntándose si existe realmente una Justicia igual para todos.
Y esa pregunta es devastadora. No hay República posible cuando el ciudadano común siente que la ley cae sobre él con todo su peso mientras se vuelve maleable cuando llega a los despachos donde se deciden los destinos de los poderosos. No me refiero solamente a la proverbial lentitud de nuestros tribunales. El problema es más profundo: la percepción de que los tiempos, las interpretaciones y hasta las competencias judiciales pueden modificarse según las circunstancias. Hay causas que duermen durante décadas y otras que de pronto adquieren una velocidad sorprendente. Hay decisiones que parecen definitivas hasta que cambia el escenario político y jueces que sostienen una interpretación para luego encontrar argumentos para sostener exactamente la contraria.
El propio diseño constitucional atribuyó al Consejo de la Magistratura la selección mediante concursos públicos, cuya terna es elevada luego al Poder Ejecutivo. El problema aparece cuando los mecanismos destinados a garantizar el mérito se convierten en terrenos fértiles para la discrecionalidad, las negociaciones y los favoritismos. La alteración de órdenes de mérito, las sospechas sobre concursos, las designaciones y subrogancias y el peso de las relaciones personales alimentan una percepción particularmente dañina: que para llegar a determinados cargos judiciales no siempre alcanza con ser el mejor. Y, si esa percepción se instala, la toga pierde autoridad antes incluso de que su titular dicte su primera sentencia.
Por eso resulta auspicioso que la propia Corte haya intentado recientemente corregir algunos de estos defectos. En marzo presentó un proyecto de reglamento para los concursos de magistrados destinado a reforzar la idoneidad y el mérito, reducir la discrecionalidad, garantizar el anonimato de las pruebas de oposición y establecer reglas más claras para las entrevistas personales. Es un paso en la dirección correcta. Pero una reforma reglamentaria no será suficiente si quienes deben aplicarla siguen sometidos a los mismos incentivos políticos que han deteriorado el sistema.
La causa relacionada con el ingreso de los Eskenazi a YPF, iniciada en 2006 y dormida desde entonces en el despacho del inefable Juez Ariel Lijo es un ejemplo de cómo el paso del tiempo se convierte en impunidad. Pero también preocupa la volatilidad de algunos criterios judiciales. Lo ocurrido recientemente con los jueces de Casación Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, al dar marcha atrás sobre sus propios criterios y disponer que la causa relacionada con la denominada “quinta de la AFA” sea instruida por el Juzgado Federal de Campana, como pretendían los imputados, vuelve a plantear una pregunta elemental: ¿qué principios permanecen inalterables cuando cambian las circunstancias? No se trata de exigir que los jueces jamás modifiquen sus decisiones; sería absurdo: pueden equivocarse y corregir sus errores. Lo que la sociedad no puede aceptar es que la coherencia jurídica parezca depender del viento político.
Existe, además, un problema mucho más doloroso. Los jueces y camaristas que intervienen en causas por delitos de lesa humanidad tienen una enorme responsabilidad respecto de las condiciones de detención de personas de edad avanzada que, en muchos casos, padecen enfermedades graves. El fallecimiento de más de mil detenidos durante los últimos años, y las condiciones en que muchos atravesaron sus últimos días, demuestra que el Estado argentino no ha cumplido sus obligaciones constitucionales. Un Estado de Derecho no puede convertirse en un Estado de venganza, y quienes administran justicia también están sometidos a la ley.
Aquí aparece el problema esencial: la captura de la toga. No hablo solamente de corrupción, que debe ser castigada con todo rigor, sino de algo más sutil y peligroso: la progresiva identificación de determinados magistrados con intereses del poder político, económico o corporativo. Un juez no debe ser amigo ni enemigo del Gobierno, ser oficialista ni opositor, buscar el aplauso de los medios ni de las redes sociales. Mucho menos debe preguntarse qué consecuencias políticas tendrá una sentencia antes de decidir conforme al derecho. Su obligación es sencilla y difícil: aplicar la ley. A veces esa decisión favorecerá al Gobierno y otras lo perjudicará, beneficiará a un empresario y otras lo condenará; puede proteger a un dirigente político o terminar con él en prisión. Eso es precisamente la independencia judicial. La verdadera independencia no consiste en que los jueces sean independientes cuando nadie los contradice, sino en que puedan ser impopulares sin miedo cuando la Constitución y la ley así lo exigen.
La Argentina necesita jueces que comprendan que su legitimidad no nace de su proximidad con el poder, sino de su capacidad para resistirlo. Necesita concursos transparentes, órdenes de mérito respetados, antecedentes evaluados con rigor, reglas previsibles y decisiones fundadas. Necesita una Justicia veloz, porque una Justicia tardía muchas veces equivale a una Justicia denegada. Y, sobre todo, una Justicia que no tenga miedo de equivocarse contra el poder.
La seguridad jurídica no es una abstracción. Es la certeza de que las reglas serán las mismas para todos: que un contrato será respetado, una inversión tendrá protección, una empresa no dependerá de una decisión arbitraria, un ciudadano podrá reclamar contra el Estado y un poderoso podrá ser condenado si viola la ley. Sin esa certeza no habrá inversiones genuinas, crédito, crecimiento sostenible ni trabajo registrado y bien remunerado. La Argentina ya ha demostrado una extraordinaria capacidad para destruir su moneda, su ahorro, sus empresas y sus oportunidades. Es imperdonable que haya destruido también la confianza en la Justicia.
Por eso, ésta es una carta abierta a los ministros de la Corte. No les pedimos que sean héroes sino algo mucho más elemental: que sean jueces. Que recuerden que la toga no es un escudo para proteger privilegios, sino una carga que obliga a soportar presiones. Que comprendan que la independencia judicial no se declama: se ejerce. Y que sepan que, cuando un juez se atreve a aplicar la ley aún contra el poder, quizá pierda amigos, titulares y aplausos, pero gana algo infinitamente más importante: la República.
Quiero compartir un artículo, publicado hace pocas horas en Arabia Saudí…
Este periódico es árabe y, por sus normas de publicación, el artículo tuvo que ser escrito y publicado en árabe.
Pero pinchando el link se puede leer en español.
El artículo habla de cómo la comida puede convertirse en un puente entre diferentes culturas, y de nuestro intercambio de recetas y tradiciones culinarias.
Aquí se puede ver el artículo original publicado en el periódico:
Es un acontecimiento que les da la razón para iniciar con una desesperación torpe el intento de reconvertido de los sucesos en un daño adecuado para evitarle cualquier posibilidad de acierto o logro al gobierno. Estamos hablando por supuesto de las medidas anunciadas en la cadena nacional sobre Malvinas y también por supuesto no estamos hablando de los ingleses sino de la oposición.
Desde 1982 (desde el conflicto armado) no hubo ninguna movida de parte de Argentina que pudiera considerarse una arremetida con una búsqueda de resultados concretos y específicos en la dirección de la reafirmación de nuestros derechos sobre las islas más allá de los reclamos simbólicos y siempre desatendidos hilvanados en ese antro de progresía en que se fue convirtiendo la ONU. Ilusorio sería tomar como logro cualquier resolución obtenida en la misma como favorable. Quizás solo alcancen a una constancia de lloriqueo formal en el medio más inexpedito y burocrático del planeta.
¿Quienes nos creemos que somos para pretender acojonar a empresas inglesas e israelíes por pretender explorar el mar argentino usurpado? Pues somos el país que ha salido del más repugnante horizonte de eventos del infierno socialista. Además somos el país que ha iniciado el giro ideológico de la región con clara diametralidad a las miserables expectativas ensalzadas por el progresismo. Todo eso con el imprescindible frenado de lo que habría sido uno de los más rimbombantes colapsos económicos, revertido con un ajuste excepcional elegido y reafirmado. Por todo esto somos el país de moda (bravucona), capaces de entrometernos en cuestiones ajenas exportando incomodidades extraoficiales. Somos el extremo del Escudo de las Américas, surgimiento ineludible en la nueva conformación del escenario.
Nada resulta difícil para las voces desde la siniestra y nada resulta infantil y facilista para ser adoptado como premisa contra cualquier gobierno que no sea afín al colectivismo socialista. La conclusión: es nuevamente Trump en apoyo de un gobierno entreguista y cipayo. Es nuevamente toda la parafernalia palabrera de los relatores de profesión obteniendo todas las interpretaciones necesarias para que la embestida del gobierno contra el nuevo intento de expandir la usurpación sea solo un acto de supervivencia de un gobierno que suponen acabado y busca votos a través de una repentina malvinizacion. Como Galtierizacion lo indicaron los que intentaron ir más profundo con comparaciones que les permita cerrar el círculo del relato del que queda totalmente afuera cualquier mención a una base china sobre soberanía cedida a plazo fijo y que su no renovación requerirá esfuerzo.
La muerte le truncó la posibilidad de un bronce específico y concreto. Habría sido su vuelta de Obligado lavadora de los calamitosos ’70. Aunque es muy probable que antes que su muerte, se lo hubieran truncado sus propios valores (alterados a la conveniencia). Las propuestas confidenciales entre Juan Perón y Gran Bretaña en 1974 de un condominio de soberanía compartida sobre Malvinas lo habrían bajado de león herbívoro a doméstico ante su propio movimiento ¿Cómo explicarle a las masas tal blandura? ¿Cómo evitar con tal cipayismo realimentar de razón a los imberbes? ¿Cómo habría podido lograr los votos de castidad activa ante tal penetración pasivamente aceptada? El león herbívoro no arrimo a ventilar ni oficializarlo, se supo después.
El león libertario ha lanzado 45 ofensivas acorde a su planteo de arremetida contra el intento de ampliación de la usurpación sobre las riquezas de la plataforma. Un tupé solo posible de esgrimir desde una macroeconomía en orden y con viento a favor en la oferta de inversiones energéticas ¿una casual coincidencia?
En el espantoso desorden macro de los ’70 logrado por Gelbard bajo la custodia de Perón, la oferta de la soberanía compartida solo puede haber nacido del paralelismo del desorden británico (solo compuesto más tarde por Thatcher). Cuando la oferta es tan grande hasta el santo desconfía. Perón no era santo, era preso de su estado vegetativo (anacronismo convencido). Desaprovechó por riesgo y desmintió en propio ejercicio su dogma paradigmático. Había dejado de ser algo bruto y entendía como necesario un cambio en su postura del obtuso nacionalismo propagandístico pero, también desmentía la segunda parte del dogma con la invariabilidad del “malo”. Malo en la negativa de clarificar la necesidad del giro ante la masa so riesgo de perder su dominio. La muerte lo eximió diluyendo lo confidencial. Gran Bretaña sabía lo mismo que sabía Perón, el rechazo al intento del principio del fin del conflicto sería bochornoso en un tono de burla teñida de antiimperialismo.
La pelea se puede extender por toda una ramificación de empresas y proveedores de logística de las dos petroleras con intentos de explotación usurpatoria. Literalmente sancionar o expulsar empresas de nuestro suelo haciéndolo desde la firmeza del orden macroeconómico, de una abundante oferta de posibles inversiones y desde un superávit energético. El renegado acuerdo de Perón con la Estándar Oil desde el desorden macro y el desabastecimiento energético pueden dar más claridad al cimiento de la actual arremetida de Milei.
La afirmación de Milei es certera “podemos hacerlo desde una economía en orden y una gran oferta de inversiones seguras”. Esa posibilidad se afirma en paralelo con ese surgimiento colateral al declive de la OTAN que alguien ya nombró como “El escudo de las Américas” donde ni Gran Bretaña, ni Dinamarca, ni la blandura de la cacofonía del francés aseguran el blindaje para América que Trump pretende. Irán será un plato frío que les será servido de recuerdo.
China ya utiliza las rutas árticas con fines comerciales y Rusia con fines non-sanctos. Groenlandia formara parte de la Américas de una forma real. Argentina es el país con mayor y más larga permanencia en Antártida, la anunciada base naval en Tierra del fuego es una necesidad concreta en el nuevo dibujo de bloques y un contrapeso necesario a la presencia china en Patagonia.
¿Es Milei malvinizandose o es una dinámica de cambios de la cual se puede obtener un espacio de provechos?
Supongo que Trump es el nuevo portavoz de prensa de la República Islámica de Japón.
Es difícil exagerar lo absurdo de esto. Afirma que Estados Unidos retiró todas las minas del Estrecho de Ormuz. Se estima que ese proceso tarda entre 50 y 180 días, y que lo haya logrado en 2 o 3 días, sin que nadie se diera cuenta ni le impidiera entrar en aguas iraníes, demuestra que es el mayor mentiroso que el país haya visto jamás.
Pero ya lo sabías, por eso preguntaste. Y eso nos lleva a…
¿POR QUÉ dijo algo tan estúpido, tan patético y tan ignorante de cómo le fue a George W. con su última declaración?
Redoble de tambores: No tengo ni idea.
Una posibilidad es que solo viera el ceño fruncido de su IA y pensara: “Se ve bien. Publícalo”.
Otra posibilidad es que quisiera decir que es mejor perdedor que W.
Otra es que Natalie simplemente está publicando todo lo que encuentra en las redes sociales de su jefe y amado, ya que la avalancha de fracasos en todos los frentes ha dejado a todos demasiado cansados para ejercer un juicio crítico.
Recuerden, no es la primera vez que hacen algo así. ¿Recuerdan el video de los Obama como simios de IA? Natalie lo publicó después de obtener la aprobación del jefe, aunque cualquiera con un mínimo de sentido común habría sabido que sería problemático.
Supongo que es una combinación de que le gusta cómo se ve y el deseo de mantener la farsa de “ganó en la primera hora” para evitar la humillante verdad de que fue derrotado por un oponente mucho más pequeño, mucho más inteligente y mucho más estratégico.
Pocas historias criminales en Estados Unidos han provocado tanto horror como la de Richard Trenton Chase, el asesino serial que aterrorizó la ciudad de Sacramento, California, a finales de la década de 1970. Sus crímenes fueron tan violentos y extraños que la prensa lo bautizó como “el Vampiro de Sacramento”. Sin embargo, detrás de ese apodo sensacionalista existía una historia todavía más perturbadora: la de un hombre con graves trastornos mentales, señales evidentes de deterioro y una conducta cada vez más peligrosa que culminó en una serie de asesinatos.
La historia de Chase sigue siendo objeto de análisis porque plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas señales fueron ignoradas antes de que ocurriera la tragedia?
Una infancia marcada por problemas
Richard Trenton Chase nació el 23 de mayo de 1950 en Santa Clara, California. Durante sus primeros años no parecía destinado a convertirse en uno de los asesinos más notorios de la historia criminal estadounidense. Pero, con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer comportamientos profundamente preocupantes.
De niño y adolescente, Chase tuvo dificultades para relacionarse normalmente con otras personas. Personas que lo conocieron describieron problemas emocionales y una personalidad cada vez más aislada. Durante su juventud aparecieron conductas destructivas y una creciente obsesión con ideas extrañas.
Años después, su estado psicológico se deterioraría de manera dramática. Chase comenzó a sufrir delirios y a creer que su cuerpo estaba siendo atacado desde dentro. En distintos momentos llegó a pensar que su sangre se estaba convirtiendo en otra sustancia y que necesitaba sangre para mantenerse con vida.
Aquellas ideas no eran simples excentricidades. Formaban parte de un grave deterioro de su contacto con la realidad.
También desarrolló una relación problemática con las drogas. El consumo de sustancias agravó su comportamiento y contribuyó a una vida cada vez más desordenada. Sus familiares y quienes lo rodeaban veían cómo Chase se alejaba progresivamente de una existencia normal.
Con el tiempo, fue internado y recibió atención psiquiátrica. Pero su paso por las instituciones de salud mental no impediría que, años más tarde, volviera a representar un peligro.
La obsesión con la sangre
Uno de los aspectos más conocidos de la historia de Richard Chase fue su obsesión enfermiza con la sangre. Según los informes sobre su conducta, llegó a realizar actos extraordinariamente perturbadores relacionados con animales.
Su comportamiento alarmó a quienes estaban cerca de él. En lugar de buscar ayuda de manera permanente, Chase continuó deteriorándose.
El problema central era que su visión del mundo estaba dominada por delirios. Para una persona que vive bajo una percepción completamente distorsionada de la realidad, una situación cotidiana puede adquirir un significado amenazante. En el caso de Chase, esas ideas se mezclaron con una conducta violenta y una creciente incapacidad para funcionar normalmente.
En 1976 fue internado en un hospital psiquiátrico después de haber mostrado un comportamiento extremadamente desorganizado. Allí se hizo evidente que padecía graves problemas mentales. Fue tratado y posteriormente liberado.
Esa decisión sería observada con enorme controversia después de los asesinatos.
Al salir, Chase regresó a la comunidad. Para quienes analizaban el caso después de los crímenes, resultaba inevitable preguntarse si el sistema había fallado en detectar el verdadero nivel de peligro que representaba.
Sin embargo, la enfermedad mental por sí sola no explica los asesinatos. Millones de personas padecen graves trastornos psicológicos y jamás cometen actos violentos. El caso de Chase fue el resultado de una combinación excepcionalmente peligrosa de deterioro mental, delirios, aislamiento, antecedentes de comportamiento perturbador y una posterior escalada criminal.
Sacramento bajo amenaza
A finales de 1977, Sacramento todavía no sabía que estaba a punto de convertirse en escenario de una de las persecuciones criminales más impactantes de su historia.
El 29 de diciembre de ese año, Chase cometió su primer asesinato conocido. La víctima fue Ambrose Griffin, un hombre de 51 años que recibió un disparo mientras descargaba compras de su automóvil.
El ataque desconcertó a los investigadores.
No existía, aparentemente, una relación personal entre Chase y Griffin. No parecía haber un motivo económico evidente. El crimen se presentaba como un ataque sin sentido contra una víctima elegida al azar.
Para la policía, aquel tipo de homicidio era especialmente difícil de investigar. Cuando existe un conflicto previo, una deuda, una relación familiar o una disputa conocida, los investigadores tienen puntos de partida. Pero un asesinato cometido contra un desconocido puede dejar muy pocas pistas sobre el responsable.
El crimen de Griffin fue, sin embargo, solamente el comienzo.
Durante las semanas siguientes, Chase continuó mostrando una conducta cada vez más peligrosa. Su método también revelaría una característica aterradora: entraba en viviendas y atacaba a personas que no necesariamente tenían relación alguna con él.
La puerta sin cerrar
Uno de los detalles más conocidos atribuidos a Richard Chase era su creencia de que una puerta cerrada significaba que no era bienvenido, mientras que una puerta sin seguro representaba, en su mente delirante, una especie de permiso para entrar.
Aquella idea puede parecer absurda, pero para los investigadores se convirtió en un elemento importante para comprender su comportamiento.
Chase recorría barrios y comprobaba puertas. Si una vivienda estaba cerrada, podía seguir adelante. Si encontraba una abierta o sin seguro, entraba.
Esto transformaba la seguridad doméstica en un elemento crucial. Después de sus crímenes, se popularizó una frase relacionada con el caso: “Las puertas cerradas son una señal de que no eres bienvenido”. La afirmación reflejaba la lógica distorsionada que, según las investigaciones, Chase utilizaba para justificar sus entradas en casas ajenas.
Para las víctimas, por supuesto, no existía ninguna lógica. Sus hogares eran lugares donde debían sentirse protegidas. Chase convirtió esa seguridad en una vulnerabilidad.
El asesinato de Teresa Wallin
El 23 de enero de 1978, Chase entró en la casa de Teresa Wallin, una joven embarazada de 22 años.
El ataque fue brutal.
Wallin se encontraba en su hogar cuando Chase irrumpió y la asesinó. La escena que dejó detrás fue extremadamente violenta y conmocionó a los investigadores. También mató al perro de la familia.
Para la policía, el crimen comenzaba a revelar que no se trataba de un homicidio común. El atacante mostraba una violencia extrema y una conducta que parecía carecer de un motivo convencional.
No había una disputa conocida entre la víctima y el asesino. No era un robo tradicional. Tampoco parecía un crimen pasional.
La investigación comenzó a enfrentarse a una posibilidad aterradora: Sacramento podía tener a un asesino que elegía víctimas sin una relación previa y que actuaba impulsado por una combinación de violencia y delirios.
Pero todavía faltaba el peor capítulo.
El día más oscuro
El 27 de enero de 1978, apenas cuatro días después del asesinato de Teresa Wallin, Richard Chase entró en la casa de Evelyn Miroth.
Lo que ocurrió dentro de aquella vivienda se convirtió en uno de los crímenes más horribles asociados con un asesino serial estadounidense.
Chase asesinó a Evelyn Miroth, de 38 años. También mató a su hijo Jason, de seis años; a su sobrino David Ferreira, de 22 meses; y a Daniel Meredith, un vecino que se encontraba en el lugar.
En cuestión de minutos, una casa se convirtió en el escenario de una masacre.
La violencia del ataque dejó una impresión profunda incluso entre investigadores acostumbrados a trabajar en escenas criminales. La policía encontró evidencias de una conducta extremadamente desorganizada y perturbadora.
El caso de Chase no se caracterizaba por la precisión de un criminal sofisticado que intentaba eliminar todas las pruebas. Al contrario, su comportamiento era caótico. Dejó pistas, huellas y elementos que permitieron a los investigadores avanzar rápidamente.
Pero esa misma desorganización revelaba otra cuestión inquietante: no parecía actuar siguiendo una estrategia criminal tradicional. Su conducta estaba profundamente ligada a su estado mental y a sus delirios.
La ciudad comenzó a vivir con miedo.
El asesino podía entrar en una casa. Las víctimas podían ser personas comunes. Familias enteras comenzaron a revisar cerraduras y puertas con mayor cuidado.
La sensación de seguridad había desaparecido.
La investigación se acelera
La policía de Sacramento enfrentaba una presión enorme. Había varios asesinatos graves y una posibilidad cada vez más clara de que un mismo individuo estuviera detrás de ellos.
Los investigadores comenzaron a comparar pruebas de las escenas.
La evidencia reunida tras la masacre en la casa de Evelyn Miroth resultó fundamental. Testigos habían visto a un hombre cerca de la vivienda. También existían huellas y otras pistas que ayudaron a orientar la investigación.
El nombre de Richard Chase comenzó a aparecer.
Las autoridades ya tenían información sobre su comportamiento anterior y sus antecedentes psiquiátricos. Personas que lo conocían también proporcionaron datos sobre sus extrañas conductas.
Uno de los elementos más importantes fue que Chase no parecía comprender la magnitud de la investigación que se estaba desarrollando a su alrededor. Su comportamiento posterior no mostró la sofisticación de alguien que hubiera planeado cuidadosamente escapar durante años.
El cerco se cerraba.
El 1 de febrero de 1978, pocos días después de la masacre, Richard Chase fue arrestado.
Tenía 27 años.
Su período de asesinatos había sido relativamente corto, pero había dejado seis personas muertas.
El juicio y la pregunta sobre la locura
La detención no puso fin a la controversia. Comenzaba entonces otra batalla: la judicial.
La defensa argumentó que Chase padecía una enfermedad mental grave. El debate se concentró en una de las preguntas más difíciles del derecho penal: ¿puede una persona ser considerada responsable de sus crímenes si sufría delirios y una grave pérdida de contacto con la realidad?
Los fiscales, por otro lado, sostuvieron que existían elementos suficientes para demostrar responsabilidad criminal.
El juicio generó enorme atención pública. Las familias de las víctimas querían justicia. La sociedad de Sacramento intentaba comprender cómo alguien con antecedentes tan graves había terminado nuevamente en libertad.
El jurado finalmente encontró a Chase culpable de los asesinatos. Fue condenado a muerte en la cámara de gas.
Sin embargo, nunca sería ejecutado.
Mientras permanecía en prisión, Chase continuó mostrando signos de graves problemas psicológicos. En diciembre de 1980 murió en su celda después de ingerir una sobredosis de medicamentos.
Tenía apenas 30 años.
Las víctimas detrás del asesino
Los grandes casos criminales suelen correr el riesgo de transformar al asesino en el protagonista absoluto. Los sobrenombres, los documentales y la fascinación por el horror pueden hacer que las víctimas queden en un segundo plano.
En el caso de Richard Chase, las víctimas fueron Ambrose Griffin, Teresa Wallin, Evelyn Miroth, Jason Miroth, David Ferreira y Daniel Meredith.
Seis personas perdieron la vida.
Entre ellas había adultos, una joven embarazada y niños.
Ese es el verdadero saldo del caso.
Detrás de cada nombre había familiares, amigos, proyectos y vidas que fueron destruidas. La historia de Chase no debería entenderse únicamente como la biografía de un asesino extraño. Es también la historia de seis víctimas y de familias que tuvieron que enfrentarse a una pérdida imposible de reparar.
El legado de un caso aterrador
Décadas después, Richard Chase sigue siendo recordado como uno de los asesinos seriales más perturbadores de Estados Unidos.
Su caso continúa siendo analizado por criminólogos, psicólogos e investigadores debido a varios factores: la extrema violencia de los crímenes, sus delirios, sus antecedentes psiquiátricos y la rapidez con la que pasó de una conducta gravemente perturbada al asesinato.
También generó un debate permanente sobre la relación entre enfermedad mental, responsabilidad criminal y seguridad pública.
Pero es importante evitar una conclusión simplista. La enfermedad mental no convierte automáticamente a una persona en violenta. La inmensa mayoría de las personas con trastornos mentales graves nunca comete asesinatos. Richard Chase fue un caso excepcional, marcado por circunstancias extremas y una escalada de violencia.
Su historia, sin embargo, dejó una advertencia.
Las señales de un comportamiento peligroso pueden aparecer antes de una tragedia. Reconocerlas, evaluar adecuadamente el riesgo y ofrecer tratamiento y supervisión cuando sean necesarios puede ser decisivo.
Richard Chase pasó a la historia con un apodo que evocaba terror: “el Vampiro de Sacramento”. Pero detrás del nombre existió una tragedia real, compuesta por violencia, fallas, enfermedad, miedo y seis vidas destruidas.
El horror de su caso no está solamente en la brutalidad de sus crímenes. Está también en la sensación de que, antes de que ocurrieran los asesinatos, había señales de que algo gravemente peligroso estaba sucediendo.
La dark web es una parte de Internet que no está indexada por buscadores convencionales y a la que normalmente se accede mediante redes diseñadas para preservar el anonimato, como Tor. No todo lo que existe allí es ilegal.
Se pueden encontrar, entre otras cosas:
Foros y comunidades privadas, algunas completamente legales.
Periodismo y sitios para denunciantes, especialmente útiles para personas que necesitan proteger su identidad.
Servicios de comunicación anónima, utilizados por periodistas, activistas y personas que viven bajo gobiernos represivos.
Mercados ilegales, donde se han comercializado drogas, documentos falsos, datos robados y otros bienes o servicios ilícitos.
Información y credenciales robadas, aunque gran parte de las supuestas “bases de datos gigantes” que se anuncian son falsas, recicladas o utilizadas para estafar.
Estafas, que constituyen una parte importante del ecosistema criminal.
Malware y servicios relacionados con ciberdelitos.
Contenido extremadamente perturbador e ilegal, aunque las historias de Internet que aseguran que la dark web está llena de “red rooms” donde se transmiten asesinatos en directo no tienen una base sólida y verificable.
La diferencia entre Deep Web y Dark Web
Aquí existe mucha confusión.
Deep web significa simplemente contenido que los buscadores no indexan: tu correo electrónico, tu cuenta bancaria, archivos privados en Google Drive, bases de datos universitarias, etc.
La dark web es una pequeña parte de esa web no indexada que utiliza tecnologías específicas para ocultar la ubicación de los servidores y/o la identidad de los usuarios.
Por eso, decir que “la dark web es el 90% de Internet” es un mito.
¿Es peligrosa?
Puede serlo, pero no necesariamente por las razones que aparecen en las películas.
Uno de los mayores peligros para un visitante es encontrarse con estafadores, malware, phishing o contenido ilegal. El anonimato tampoco garantiza impunidad: las fuerzas de seguridad han conseguido identificar y desmantelar numerosos mercados y servicios criminales de la dark web.
También hay un aspecto paradójico: la misma tecnología que puede utilizarse para ocultar actividades criminales puede servir para proteger a víctimas, periodistas y fuentes confidenciales.
¿Existe el “Internet más profundo”?
No existe una especie de tercer nivel secreto lleno de “cosas que nadie puede imaginar”. La idea de “dark web → Mariana’s Web → niveles secretos de Internet” es principalmente una leyenda de Internet.
La realidad es menos cinematográfica, pero probablemente más interesante: la dark web es una combinación de privacidad legítima, comunidades anónimas, actividad criminal, fraude y herramientas tecnológicas, todo mezclado en un entorno donde resulta particularmente difícil saber quién está detrás de una página.
El alcance universal y preexistente de la condición de preso político
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (Resolución 1900/2012)2 estableció que una persona privada de libertad adquiere la condición de «preso político» si su encarcelamiento responde a motivaciones políticas, si las condiciones de su detención resultan discriminatorias en comparación con otros imputados, o si la respuesta punitiva deviene manifiestamente desproporcionada. Para que una denuncia de persecución o proscripción ostente coherencia epistemológica, los principios que la sustentan deben aplicarse de manera universal, sin subordinarse a la conveniencia ideológica del observador.
Bajo este rigor analítico, si se afirma que desde 2003 la Justicia Federal argentina actúa desprovista de neutralidad, politizando sus fallos con arreglo al poder de turno, el estatus de «preso político» no emerge de forma contingente con los procesos instruidos contra figuras contemporáneas como Cristina Fernández de Kirchner. Dicha condición es temporal y sustancialmente preexistente, recayendo en primer término sobre los exagentes del Estado juzgados y condenas por esa misma jurisdicción penal por hechos del período 1976-1983.
Exigir garantías procesales y solidaridad internacional para una dirigencia política actual mientras se convalida la arbitrariedad hacia los exagentes detenidos con anterioridad desarticula la solidez ética del reclamo, reduciéndolo a un cálculo partidario. Esta inconsistencia se evidencia en las recientes posturas de parlamentarios y consejeros de la Magistratura, quienes apelan a investigaciones sobre las condiciones de detención federal para denunciar la supuesta proscripción de la expresidenta3. La paradoja estructural es evidente: los promotores de la tesis de la «justicia adicta» son los mismos sectores que, desde 2003, impulsaron, financiaron y legitimaron el accionar de ese fuero federal para juzgar a los exagentes del Estado de los 70’. Para aquel colectivo, el fuero penal actuó, según la narrativa oficial, bajo estándares impecables; sin embargo, cuando los mismos magistrados y fiscales aplican idénticos criterios a la exmandataria, la militancia descalifica la idoneidad republicana de esos administradores de justicia.
La precedencia temporal: Los exagentes como primer colectivo afectado : El pilar argumental radica en la precedencia temporal. Los exagentes del Estado acusados por hechos del período 1976-1983 han sido sometidos de manera continua a procesos en la Jurisdicción Federal bajo un régimen de excepción caracterizado por prisiones preventivas indeterminadas y la denegación sistemática de morigeraciones procesales. Dichas prácticas vulneran las garantías del artículo 4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCyP) y los Principios de Siracusa4.
En este contexto, cobra un valor jurídico central la aplicación del marco de derechos humanos de la ancianidad: tanto la expresidenta como los exagentes de los años 70 integran grupos vulnerables en razón de la edad, protegidos por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, incorporada al bloque de constitucionalidad a través del artículo 75, incisos 22 y 23 de la Constitución Nacional Argentina, las Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad (2008/2018) y las Reglas de Mallorca (1992). La omisión o aplicación selectiva de estos instrumentos supranacionales de tutela reforzada para adultos mayores expone una arbitrariedad de origen normativo y revela una flagrante doble vara judicial. Al examinar la situación bajo los parámetros del Consejo de Europa, el trato dispensado a los exagentes, configura las causales de detención discriminatoria, desproporción punitiva y motivación política por parte de las instituciones del Estado: La primacía del fuero: Si el fuero penal federal se encuentra viciado por motivaciones políticas, como sostienen hoy los defensores de la expresidenta, la primera y más prolongada víctima de esa deformación institucional es el colectivo de exagentes del Estado, juzgados bajo idéntica jurisdicción durante más de dos décadas.
La inconsistencia de la exclusión: Restringir la categoría de «preso político» a la clase dirigente actual excluyendo a los exagentes constituye una manipulación conceptual e ideológica. Resulta insostenible calificar al mismo fuero judicial como un engranaje de persecución arbitraria en el presente y, al mismo tiempo, pretender que actuó con idoneidad, imparcialidad y neutralidad inexpugnable al juzgar los hechos del pasado.
Refutación empírica a través del Informe del Consejo de la Magistratura : Para desmontar el relato militante que pretende victimizar a la dirigencia política atribuyéndole un trato punitivo riguroso mientras califica falsamente de «privilegiados» a otros colectivos de detenidos, los propios datos oficiales del Consejo de la Magistratura (AIP N° 2/2026, 3/2026 y 4/2026)5 ofrecen un contraste empírico irrefutable que desmiente cualquier beneficio de excepción hacia los exagentes del período 1976-1983: Mayor rigor en el monitoreo electrónico estatal: En la población penal general con prisión domiciliaria bajo la órbita de la Justicia Federal, únicamente el 22,89% cuenta con dispositivos de control electrónico (tobilleras) sobre el total de casos con información desagregada disponible. En contraste, dentro del colectivo de ex-agentes del Estado juzgados por causas del pasado, la presencia de tobilleras alcanza el 50,00 % de los casos informados. Esta disparidad (el control es más del doble de frecuente en este último grupo) demuestra una severidad de monitoreo ostensiblemente superior hacia los ex-agentes de Estado de los 76-83 en comparación con imputados por otros delitos federales de alta gravedad, como el narcotráfico o la delincuencia organizada.
Justificación estrictamente biológica y humanitaria: El 100% de las morigeraciones de prisión domiciliaria otorgadas a los exagentes de los años 70 responde de forma exclusiva a causales objetivas de salud grave y avanzada edad, amparadas en el artículo 32 de la Ley 24.660 y reafirmadas por la Convención Interamericana de Personas Mayores. Por el contrario, en el resto de los fueros penales, los beneficios domiciliarios y permisos de morigeración se conceden de manera habitual por motivos sociofamiliares, cuidado de terceros, estudio o reinserción laboral.
Opacidad institucional y doble estándar procesal: El propio relevamiento del Consejo de la Magistratura pone de manifiesto la falta de datos sistematizados sobre el régimen de visitas y el estado de detención real para la mayoría de las causas de lesa humanidad. Esta laguna de información oficial desmonta la narrativa mediático-política que pretende instalar la existencia de «privilegios impunes» y reafirma la vigencia de una marcada asimetría en el tratamiento procesal y penitenciario.
La vacuidad del discurso de proscripción ante la falta de universalidad: La estrategia desplegada por los defensores de Cristina Fernández de Kirchner, que moviliza recursos institucionales, presencia mediática y pronunciamientos de foros internacionales, pretende instalar su situación procesal como un caso excepcional de persecución judicial. Sin embargo, esta construcción argumental se desmorona por su propia inconsistencia lógica y ética:
La ausencia de fundamento ético universal: Afirmar que la exmandataria es víctima de una «justicia adicta» mientras se aplaude la actuación de los mismos jueces y fiscales cuando juzgan a los exagentes del período 1976-1983 invalida la causa como principio de derecho. Esta postura demuestra que la categoría de «preso político» no se invoca bajo una convicción garantista o republicana, sino como un dispositivo de impunidad partidaria adaptado a la conveniencia del momento.
La asimetría de resonancia mediática e institucional: La clase dirigente cuenta con redes de propaganda, articulación partidaria y plataformas de incidencia internacional para amplificar sus denuncias de proscripción. En contraste, los exagentes del Estado, desprovistos de esa estructura de presión política, han permanecido sometidos a la misma jurisdicción bajo un severo ostracismo público. Esta disparidad confirma que, si bien la arbitrariedad de un sistema judicial politizado afecta de fondo a ambos colectivos, solo uno dispone del poder mediático e institucional para proyectar su reclamo en la agenda pública.
CONCLUSIÓN GENERAL
Sostener que la condición de preso político alcanza a todo detenido sometido a un fuero penal instrumentalizado no implica homologar las trayectorias de los involucrados, sino restituir la rigurosidad y la universalidad a una categoría jurídica y procesal. Los exagentes del Estado sometidos a la Jurisdicción Federal por hechos del período 1976-1983 constituyen, por precedencia temporal y por la naturaleza de los procedimientos aplicados, el primer colectivo que encuadra en los criterios de detención política fijados por organismos internacionales como el Consejo de Europa. La negativa de los sectores militantes a extender dicho estatus a los ex-agentes del Estado de los años 76-83 desnuda la falta de sustento ético y doctrinal de sus reclamos. Quien condena la proscripción o la persecución penal de forma selectiva no defiende principios de legalidad ni garantías constitucionales; utiliza la noción de «preso político» como un mero artefacto retórico en la contienda por el poder.
Salvo que las reivindicaciones de la dirigencia partidaria reconozcan explícitamente que la condición de detenido por razones políticas también alcanza a los ex-agentes del Estado de los años 70, su discurso incurre en una contradicción insalvable. Tal como sostiene el debate público reciente sobre las salidas al conflicto (“Cristina: la solución es política”6), si se postula que la resolución del caso de la exmandataria exige una respuesta institucional y política, idéntica lógica debe aplicarse al colectivo de exagentes del Estado. Bajo la dinámica de un sistema judicial condicionado y politizado, ambas situaciones derivan de la misma matriz institucional y comparten idéntica naturaleza procesal de fondo.
Pese a los ataques ad hominem, yo elegí defender los derechos fundamentales de todos los presos políticos por igual, sin especulaciones dogmáticas ni condicionamientos políticos o ideológicos; los superficiales defensores de los derechos de los DDHH, no.
Prof. Mario Sandoval
Presidente Casppa-France
Campo de Mayo. ARGENTINA.
1-Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Detenido arbitrariamente por la Argentina, actualmente privado de libertad en la prisión de alta seguridad de la U34 del SPF. Presidente de Casppa-France.
2-Aprobada el 03octubre2012, esta resolución adoptó formalmente los criterios que un grupo de expertos independientes había estructurado originalmente en 2001. https://assembly.coe.int/nw/xml/XRef/Xref-XML2HTML-en.asp?fileid=19150, Perfil, 14febrero2020: “Todo preso es político” https://noticias.perfil.com/noticias/opinion/todo-preso-es-politico.phtml#:~:text=Que%20por%20motivos%20pol%C3%ADticos%2C,respecto%20del%20delito.
3-Página/12, 9junio2026, Todos preso es político, y también lo es Cristina. https://www.pagina12.com.ar/2026/06/09/todo-preso-es-politico-y-tambien-lo-es-cristina/
5- Informe del Consejo de la Magistratura de la Nación: https://www.facebook.com/Vsiley/posts/-informe-del-consejo-de-la-magistratura-de-la-naci%C3%B3n-sobre-condiciones-de-detenc/1546714470179357/, y https://drive.google.com/drive/folders/1qJQRGQFnPOklmdQyRkmkPXOrYbNgSkBv
Si medimos al asesino serial italiano por número de víctimas judicialmente reconocidas, el nombre que suele aparecer en primer lugar es Donato Bilancia, conocido como “el Monstruo de Liguria” y también como “el asesino de los trenes”. Entre octubre de 1997 y abril de 1998 asesinó a 17 personas —9 mujeres y 8 hombres— en apenas unos seis meses.
Bilancia nació en Potenza en 1951, aunque creció en Génova. Antes de los asesinatos ya tenía antecedentes relacionados con delitos contra la propiedad y una vida marcada por el juego y problemas personales.
Lo particularmente desconcertante de su serie criminal fue la falta de un perfil único de víctima. Mató a personas de diferentes edades y profesiones: cambistas, joyeros, vigilantes, prostitutas y mujeres que viajaban en tren. Esta variedad dificultó enormemente que la Policía encontrara un patrón.
Una escalada repentina
Su primera víctima conocida fue Giorgio Centanaro, asesinado en Génova en octubre de 1997. Posteriormente mató a varias personas relacionadas con robos y venganzas personales.
Pero pronto comenzó una sucesión de asesinatos aparentemente aleatorios.
Entre sus víctimas estuvieron Maurizio Parenti y Carla Scotto, Bruno Solari y Maria Luigia Pitto, el cambista Luciano Marro y el vigilante nocturno Giangiorgio Canu. Posteriormente comenzó a atacar a prostitutas y otras mujeres.
Uno de los aspectos que más aterrorizó a la población fue que empezó a atacar en trenes. Algunas mujeres fueron asesinadas dentro de los baños de los vagones, convirtiendo los trenes de Liguria en lugares de enorme temor.
La investigación
La Policía italiana tuvo enormes dificultades para identificar al responsable porque Bilancia no seguía un patrón sencillo.
Finalmente, los investigadores encontraron conexiones entre varios lugares de los crímenes y un Mercedes relacionado con Bilancia. Las pruebas forenses fueron decisivas, incluyendo ADN encontrado en elementos asociados a una de las escenas.
Bilancia fue detenido el 6 de mayo de 1998. Durante los interrogatorios terminó confesando los asesinatos y proporcionó información sobre las víctimas.
En 2000, fue condenado a múltiples cadenas perpetuas. Algunas fuentes hablan de 13 cadenas perpetuas, mientras que otras referencias judiciales y periodísticas registran distintas acumulaciones de penas.
Bilancia permaneció encarcelado hasta su muerte en 2020, a los 69 años, después de contraer COVID-19.
¿Fue realmente el peor asesino serial italiano?
Depende del criterio.
Por cantidad de víctimas atribuidas judicialmente, Bilancia es generalmente considerado el más prolífico entre los asesinos seriales italianos identificados: 17 víctimas.
Sin embargo, existe otro caso famoso: el Monstruo de Florencia, relacionado judicialmente con varios asesinatos de parejas y cuya historia continúa rodeada de controversias y preguntas sin resolver.
También existieron otros asesinos seriales italianos con cifras importantes, como Maurizio Minghella, a quien diversas fuentes atribuyen 15 víctimas.
Lo que hace particularmente extraordinario a Bilancia es la velocidad de su ola criminal: 17 asesinatos en aproximadamente medio año. Su caso produjo una enorme conmoción en Liguria y en toda Italia.
Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más estremecedores de criminalidad serial en Italia, no solamente por el número de víctimas sino porque durante meses los investigadores no podían determinar quién sería el siguiente objetivo ni dónde volvería a atacar.
Como dijo el general de división Chip Chapman, exasesor militar británico del Comando Central de EE. UU., en Times Radio el viernes:
“No se están quedando sin hombres. Se están quedando sin hombres baratos”.
El Kremlin ha recurrido a un mercado interno de cazarrecompensas, con informes esta semana de pagos de hasta 12.000 dólares (unos 9.400 libras esterlinas) por entregar a un desertor a la oficina de reclutamiento.
Este es el peor trabajo del mundo, donde delatar al vecino finalmente da sus frutos.
Si el jubilado de la KGB tuviera un montón de jóvenes patriotas dispuestos, se podría argumentar que su red global de estafadores laborales no necesitaría engañar a jóvenes de 20 años de Nepal, Nigeria, Sudáfrica, Kenia, Somalia y otras naciones más pobres para que se alisten en una guerra de la que nunca han oído hablar.
Se ha descubierto a reclutadores rusos ofreciendo falsas ofertas de trabajo y visas de estudiante antes de enviar a hombres extranjeros desconcertados al frente.
Las embajadas rusas en estos países, por supuesto, lo niegan todo, a pesar de haber sido obligadas, por ejemplo, en Kenia, a firmar humillantes acuerdos bilaterales que obligan a Moscú a detener cualquier intento local de contratar mano de obra local para cualquier puesto.
Cuando además se importa un ejército entero de un país cuya principal exportación es el aislamiento (Corea del Norte), se está admitiendo de hecho que la campaña de reclutamiento es tan exitosa como el despliegue de un portaaviones ruso.
El aparato de propaganda estatal, sin querer, hace justicia de vez en cuando.
El locutor de la televisión estatal, Vladimir Solovyov, exclamó recientemente furioso que si Occidente cree que Rusia se quedará sin hombres, el Kremlin debería liderar una contraofensiva de la OTAN para reunir hombres rusos, chinos, iraníes, bielorrusos e, incluso, indios, para disipar la idea de la escasez.
Si el principal propagandista exige airadamente que se demuestre que no hay escasez de mano de obra, cada diatriba podría interpretarse como una confesión informal de fracaso.
La Ofensiva del Abuelo
El Canal de la Mancha se ha convertido en la fuente más reveladora del Kremlin respecto al estado del reclutamiento ruso.
Los ataques relámpago semanales ofrecen pruebas contundentes de que el Kremlin está recurriendo a los estratos más bajos demográficos.
Se ha filmado a hombres de entre 50 y 60 años caminando solos por campos abiertos, aparentemente con la orden de infiltrarse tras las líneas ucranianas y esperar a que el próximo abuelo solitario se arrastre entre los arbustos.
Estos son los “hombres baratos” a los que el general Chip Chapman podría haberse referido en el programa Frontline de Times Radio.
El principal líder del Kremlin dirige, en la práctica, un esquema piramidal de carne de cañón, reclutando a cada miembro mediante promesas cada vez más desesperadas.
Arabia Saudita mantiene la pena de muerte y la utiliza activamente. De hecho, en los últimos años ha aumentado considerablemente el número de ejecuciones.
Arabia Saudita y la pena de muerte
En 2025, las autoridades sauditas ejecutaron al menos 356 personas, la cifra anual más elevada registrada hasta entonces y el segundo récord consecutivo: fueron 345 ejecuciones en 2024.
Una característica particularmente controvertida es que muchas ejecuciones fueron por delitos relacionados con drogas que no habían causado la muerte de ninguna persona. Según Human Rights Watch, 240 de las personas ejecutadas en 2025 habían sido condenadas por delitos no letales relacionados con drogas; 188 eran extranjeros.
En 2026, las ejecuciones continúan. Human Rights Watch informó que, hasta el 27 de julio de 2026, Arabia Saudita había ejecutado al menos 116 personas, entre ellas 17 ciudadanos etíopes por delitos no letales relacionados con drogas.
¿Por qué delitos se puede aplicar?
La pena capital puede utilizarse en Arabia Saudita para delitos extremadamente graves, como asesinato y determinados delitos relacionados con terrorismo, pero también se ha aplicado a delitos de drogas y otras categorías bajo el sistema jurídico saudí.
Existe además una importante controversia sobre los juicios y las garantías procesales. Organizaciones de derechos humanos han denunciado casos en los que los acusados habrían sufrido torturas, confesiones obtenidas bajo presión, falta de asistencia jurídica adecuada o procesos secretos.
¿Cómo se realizan las ejecuciones?
La forma tradicional de ejecución en Arabia Saudita ha sido la decapitación mediante espada, aunque también existen otros procedimientos contemplados o utilizados en determinadas circunstancias. Las ejecuciones pueden realizarse públicamente, aunque la práctica y la publicidad han variado con el tiempo.
Un aspecto especialmente polémico
Arabia Saudita ha declarado en distintas ocasiones que pretende limitar el uso de la pena de muerte. El príncipe heredero Mohammed bin Salman afirmó en 2022 que estaría restringida a determinados casos de homicidio intencional y a situaciones previstas por la ley islámica. Sin embargo, los datos de ejecuciones posteriores muestran un uso mucho más amplio.
Según Human Rights Watch, más de 2.000 personas fueron ejecutadas desde que el rey Salman llegó al trono en 2015, incluyendo extranjeros, personas condenadas por delitos de drogas y personas relacionadas con actividades políticas.
Por eso, Arabia Saudita es actualmente uno de los países del mundo que más utiliza la pena de muerte. En 2025 estuvo entre los países con mayor número de ejecuciones, junto con Irán y China, aunque las cifras de China no se hacen públicas. Amnistía Internacional registró al menos 356 ejecuciones sauditas en 2025.
En resumen: Arabia Saudita no solamente conserva la pena de muerte en sus leyes; la aplica con mucha frecuencia, y su utilización contra extranjeros y por delitos no letales de drogas constituye una de las principales controversias internacionales sobre el sistema judicial saudita.
Hay preguntas que llegan pidiendo una respuesta y otras que, apenas pronunciadas, abren una habitación que permanecía cerrada dentro de nosotros.
Lily, una amiga y lectora entrañable, me escribió después de recorrer las páginas de mi libro:
¿Has perdonado tu discapacidad?
Leí varias veces esas palabras.
Afuera, Tafí del Valle guardaba uno de sus largos silencios. Las montañas parecían saber que hay preguntas que no deben contestarse con rapidez. También ellas tienen cicatrices: quebradas por donde alguna vez descendieron las aguas, laderas heridas por el viento, piedras que conservan la memoria de antiguas tormentas. Sin embargo, ninguna montaña se avergüenza de sus grietas.
Entonces comprendí que aquella pregunta no pertenecía solamente a Lily. Tampoco me pertenecía únicamente a mí. Era una pregunta dirigida a todos aquellos que alguna vez debieron aprender a vivir con algo que no habían elegido.
¿He perdonado mi discapacidad?
Tenía nueve años cuando la vida cambió de dirección.
A esa edad un niño todavía cree que el cuerpo es una certeza, que las piernas estarán siempre allí, que el mundo ha sido construido a la medida de sus juegos. Pero bastó un instante para dividir mi historia en dos territorios: el niño que corría y el niño que tendría que aprender otra manera de llegar.
Después vinieron el dolor, la ausencia, la silla de ruedas, el pilón de yeso, las muletas, la bicicleta y el fatigoso aprendizaje de un nuevo equilibrio. Cada movimiento debió ser conquistado. Lo que para otros era natural, para mí se convirtió en una decisión.
No elegí la discapacidad.
No elegí la amputación.
No elegí las miradas que confundían compasión con lástima, ni los escalones que parecían levantarse como pequeñas murallas, ni el cansancio de los hombros obligados durante décadas a realizar el trabajo de una pierna ausente.
Hubo días de rebeldía. Hubo silencios que nadie escuchó. Hubo preguntas que aquel niño no sabía formular y respuestas que ningún adulto hubiera podido darle.
¿Por qué a mí?
¿Quién sería yo a partir de entonces?
¿Podría alguna vez dejar de ser solamente el niño al que le faltaba una pierna?
Durante mucho tiempo creí que debía perdonar aquello que me había sucedido. Pero para perdonar parece necesario que exista una culpa. Y mi discapacidad no era culpable. Mi cuerpo tampoco me había traicionado. La pierna ausente no había decidido marcharse. La vida, sencillamente, había irrumpido con su rostro más incomprensible.
Tal vez no necesitaba perdonar mi discapacidad.
Necesitaba perdonar a la vida por no haber respetado mis planes.
Necesitaba perdonar al destino por haberme enseñado, demasiado temprano, palabras que un niño no debería conocer: amputación, límite, dependencia, dolor.
Necesitaba perdonar algunas miradas, ciertas indiferencias y aquellas manos que, creyendo ayudarme, pretendieron reducirme a mi herida.
Y, sobre todo, necesitaba perdonarme a mí mismo.
Perdonarme por las veces en que tuve miedo.
Por los días en que me cansé de ser fuerte.
Por haber sentido rabia ante el cuerpo de quienes podían correr sin pensarlo.
Por cada ocasión en que la tristeza me hizo creer que la vida de los otros estaba completa y la mía había quedado para siempre incompleta.
En mi Carta al perdón escribí: “Perdonar es soltar la cuerda sin saber si el otro caerá, pero sabiendo, al fin, que uno deja de estar atado”.
Quizás durante muchos años permanecí sujetando una cuerda cuyo otro extremo estaba amarrado a aquel instante de mi infancia. Mientras la sostuviera, una parte de mí continuaría viviendo allí: en el momento exacto en que el mundo cambió.
Soltarla no significaba olvidar.
Tampoco negar el dolor, embellecer la tragedia o decir que todo había ocurrido por alguna razón providencial que yo estaba obligado a comprender. Hay dolores que no necesitan ser justificados. Basta con reconocer que existieron y que dejaron una marca.
Soltar la cuerda significaba dejar de exigirle al pasado que fuera diferente.
Comprendí entonces que aceptar no es resignarse. La resignación baja los brazos; la aceptación los libera. La resignación dice: “Ya nada puede hacerse”. La aceptación, en cambio, mira de frente aquello que no puede cambiarse y pregunta:
¿Qué haré ahora con lo que todavía tengo?
Yo decidí vivir.
No lo hice de una sola vez. Nadie conquista su herida para siempre. Existen mañanas en que el cuerpo vuelve a recordarnos sus límites. Hay dolores nuevos, caídas, prótesis que lastiman y hombros fatigados por tantos años de muletas. La reconciliación no es una anestesia ni una victoria definitiva. Es una conversación que debe recomenzar cada día.
Pero la discapacidad dejó de ser mi enemiga.
Y también dejó de ser mi dueña.
No permitió que corriera como los otros niños, pero me enseñó a mirar lo que muchos atravesaban corriendo sin alcanzar a verlo. Modificó mi manera de caminar, pero no pudo decidir la dirección de mis pasos. Me obligó a conocer el suelo, aunque acaso por eso mismo aprendí a levantar los ojos hacia el cielo.
Con los años apareció el Pez Volador.
No nació para negar la discapacidad, sino para demostrar que aquello que parece una contradicción puede convertirse en destino. Un pez no debería volar. Un niño con una pierna amputada quizá tampoco parecía destinado a recorrer tantos caminos. Sin embargo, hay criaturas que solo descubren su verdadera naturaleza cuando se atreven a desafiar el nombre que otros les han impuesto.
No todo lo que pierde una forma pierde su porvenir.
No todo lo que cae queda derrotado.
No toda ausencia es únicamente vacío.
Desde Tafí contemplo las montañas y comprendo que el valle existe precisamente porque dos alturas dejan entre ellas un espacio. Aquello que parece una falta también puede transformarse en un lugar donde la vida respire.
Por eso, Lily, mi respuesta es al mismo tiempo sí y no.
No he perdonado mi discapacidad porque ella jamás fue culpable.
Pero sí he soltado la cuerda que me mantenía atado al instante en que apareció.
He dejado de pedirle que me devuelva aquello que no puede devolverme. He aprendido a no medir mi vida por lo que falta, sino por todo lo que, a pesar de esa ausencia, ha podido nacer.
La cicatriz permanece. No deseo borrarla. Es una línea de mi historia, pero no contiene la historia completa.
No soy únicamente el hombre que perdió una pierna.
Soy el niño que volvió a levantarse; el joven que decidió no renunciar; el abogado que subió con muletas los peldaños de la Justicia; el hombre que amó formó una familia, conoció la derrota y la esperanza; el escritor que todavía conversa con las montañas; el Pez Volador que descubrió que también se puede volar desde la herida.
Tal vez en eso consista la verdadera reconciliación: en poder mirar aquello que nos cambió y decirle, sin odio y sin gratitud obligatoria: Ya no puedes devolverme lo perdido, pero tampoco podrás quitarme lo que he llegado a ser.
No todos conocen una amputación, pero todos conocen alguna ausencia. Un ser amado que se fue. Un sueño que no pudo cumplirse. Una injusticia. Una enfermedad. Una traición. Una parte de sí mismos que quedó detenida en algún rincón del pasado.
A ellos quisiera decirles que no siempre podemos recuperar lo que la vida nos quitó. Pero podemos impedir que esa ausencia continúe gobernándonos.
A veces sanar no significa cerrar la herida.
Significa retirarle el mando.
Hoy, mientras la tarde desciende sobre Tafí y las montañas se vuelven lentamente una sola sombra, comprendo que mi discapacidad no fue el final de mi camino. Fue el lugar inesperado desde donde tuve que comenzar a escribirlo.
¿La he perdonado?
Quizá la palabra más justa sea otra: Nos hemos reconciliado.
Ella permanece conmigo, pero ya no camina delante de mí. Marcha a mi lado, sin ocultarme el horizonte.
Y cuando el viento del valle sube hacia los cerros, vuelvo a sentir que el alma, aun herida, puede aprender otra manera de elevarse.
Porque mientras quede una palabra, una persona amada, una montaña y una razón para levantarnos, todavía no estará escrita la última página.
Hay palabras que se limitan a comentar lo escrito y existen otras —mucho más raras— que lo continúan. Las tuyas pertenecen a estas últimas: no se posaron sobre mi herida como un elogio, sino que descendieron respetuosamente hasta su sentido más secreto y encendieron allí una lámpara.
Has comprendido algo que acaso yo mismo necesité toda una vida para comprender: reconciliarse no significa llamar bueno al dolor, justificar la injusticia ni recuperar ilusoriamente aquello que perdimos. Significa impedir que lo irreversible continúe gobernando nuestra alma. Es mirar la ausencia sin negarla y poder decirle serenamente: fuiste parte de mi historia, pero ya no serás su dueño.
Por eso me conmueve profundamente esta verdad que nace de tus palabras: la reconciliación es el perdón compartido. Quien perdona suelta la cuerda que lo mantenía atado; pero cuando otra alma comprende ese gesto y lo acompaña, el perdón deja de ser una soledad y se convierte en comunión. Tal vez todo libro aspire, aun sin saberlo, a ese pequeño milagro: que una herida pronunciada por uno encuentre hospitalidad en el corazón de otro.
Te has llamado, con humildad, un “solidario pero falible e ineficaz Cirineo”. Permíteme disentir fraternalmente: ningún Cirineo es ineficaz. El Cirineo no evita el Calvario, no reemplaza al Crucificado ni borra el peso de la Cruz; simplemente acompaña durante una parte del camino. Y, para quien carga, ese breve tramo compartido puede contener la misericordia de un mundo entero.
Mi cruz jamás podría compararse con la de Cristo; apenas puedo depositarla a sus pies. Pero la fe me ha enseñado que Dios no glorifica el sufrimiento: lo rescata del absurdo cuando es atravesado por el amor. No fue el dolor el que me salvó, sino el Amor que no permitió que el dolor pronunciara la última palabra.
Cuando afirmas que este escrito consolida cuanto he venido reflexionando acerca de “la vida para la Vida”, me entregas al mismo tiempo una alegría y una responsabilidad. Si mi libro ha conseguido transmitir alguna verdad, acaso sea esta: la cicatriz también es una forma de escritura; el cuerpo recuerda aquello que el alma decidió transformar.
En aquel misterioso “Galpón de las Cruces” del que hablas, quizá ninguno de nosotros elija la madera ni la medida de la suya. Pero podemos decidir si permitiremos que su peso nos vuelva amargos o misericordiosos, encerrados o fraternales.
La mía me quitó una pierna durante la niñez, pero no consiguió quitarme el camino. Me obligó a recorrerlo de otra manera: con muletas visibles y, muchas veces, con alas invisibles. De esa antigua necesidad de volar nació, quizá, el Pez Volador: de la certeza de que también desde la ausencia puede levantarse una criatura hacia la luz.
Desde este Tafí en el que las montañas parecen custodiar el silencio de los siglos, recibo tu abrazo nacido en tu profética Santa Fe de la Vera Cruz. Entre ambos lugares puede existir una distancia en los mapas, pero ninguna en el espíritu.
Gracias, querido Adrián, por haber leído más allá de mis palabras; por no detenerte ante la herida y buscar, detrás de ella, el sentido; por recordarme que ningún libro termina en quien lo escribe: se cumple verdaderamente en el alma de quien lo recibe.
Tu lectura no solamente honra mi escrito: lo acompaña, lo prolonga y lo vuelve más verdadero.
Te abrazo con gratitud profunda, con afecto fraternal y con la esperanza de que continuemos unidos en esta vocación de buscar, entre las sombras del mundo, aquello que todavía conserva la belleza, la bondad y la verdad.
Que Dios te bendiga abundantemente y que María Santísima proteja siempre tu camino.
El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, aseguró que“siempre hay chance”de recuperar la Islas Malvinas y dijo que la Argentina continuará trabajando con ese objetivo en la vía diplomática.
El canciller dejó este concepto antes de abrir el foro “Vientos de Cambio” que organiza la Fundación Libertad y Progreso en un hotel céntrico, que siguió Agencia Noticias Argentinas.
El presidente, Javier Milei, ofrecerá el jueves un discurso en Cadena Nacional para referirse a los adelantos diplomáticos en la discusión para recuperar la soberanía sobre nuestras Islas Malvinas.
Durante su presentación en el foro, Quirno amplió la posición argentina y enfatizó que se seguirán realizando las acciones diplomáticas necesarias.
El canciller se abstuvo de dar detalles de lo que dirá Milei en su presentación de mañana.
“Tenemos una obligación y responsabilidad de responder a nuestros intereses allí”,afirmó Quirno.
El ministro remarcó que “es un trabajo diplomático de larga data y que tiene que tener, más allá del aspecto declamatorio, actividades muy concretas porque hoy están sucediendo cosas en Malvinas que con decisiones unilaterales del Reino Unido que repudiamos”.En ese sentido insistió en que “Argentina tiene que tener las herramientas posibles para defender nuestros intereses”.
En un tramo de su discurso, Quirno se refirió a la confrontación de intereses que existe en la relación con Estados Unidos y China.
“Estados Unidos es nuestro primer inversor extranjero y China es el segundo socio comercial”,puntualizó el canciller.
Quirno aclaró que “a nadie le esacapa que Argentina tiene una relación estratégica con Estados Unidos, pero eso no implica no tener relación con China”.
“Hay puntos de contactos con Estados Unidos, pero también hay contactos muy profundos con China”, insistió.
El responsable de la diplomacia argentina reiteró que “si el bloque del Mercosur no acompaña en la apertura del comercio el país avanzará en acuerdos bilaterales”.
Por otro lado, enfatizó que dadas las condiciones geopolíticas actuales Argentina se presenta ante el mundo como un proveedor de insumos básicos como alimentos y energía.
El Congreso impide que el Pentágono lleve a cabo el plan petrolero de Trump
El nuevo plan del presidente Donald Trump para intentar reducir los precios del combustible antes de las elecciones consistía en anunciar que se apropiaría de parte del petróleo venezolano. Sin embargo, el Congreso le comunicó al Pentágono que no es legal, según informó Semafor el jueves.
Los expertos han dejado claro que el petróleo espeso y alquitranado de los yacimientos venezolanos requiere refinerías especializadas para procesarlo y convertirlo en combustible utilizable. Además, existe un grave problema de infraestructura. El país carece de las mejoras necesarias para extraer el petróleo de los yacimientos. La infraestructura ha sufrido años de falta de inversión y deterioro, según informó CNBC. Reparar oleoductos, sistemas eléctricos, equipos de perforación y realizar mejoras podría llevar años.
Pero las reservas de petróleo no son lo mismo que los barriles que se producen actualmente. Los expertos coinciden en que, como mucho, el plan de Trump podría ejercer una modesta presión a la baja sobre los precios a largo plazo, pero probablemente no afectaría los precios del combustible durante los próximos 10 a 15 años, según el informe.
Semafor citó a una persona familiarizada con el asunto que afirmó que el Congreso le comunicó a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono que no tiene autoridad para adquirir participaciones en una empresa privada. Trump utilizó dicha oficina para adquirir una participación en la segunda mayor petrolera de Venezuela.
“Lo hizo al negarse a aprobar propuestas legislativas que le habrían otorgado la autoridad legal para buscar participaciones, propuestas que el Pentágono había presentado en los últimos años”, declaró la persona a Semafor.
Legisladores escépticos de ambos partidos están solicitando a la administración Trump información sobre esta iniciativa y su funcionamiento.
El problema más inmediato es el acceso al petróleo en otros lugares, como Irán. Los analistas dejaron claro que el conflicto con Irán y las interrupciones en las rutas petroleras mundiales están ejerciendo una influencia a corto plazo mucho mayor en los precios que el plan de Trump en Venezuela.
Los precios de la gasolina en Estados Unidos responden a los precios mundiales del crudo, la capacidad de las refinerías, los costos de transporte, la demanda estacional y las perturbaciones geopolíticas. El petróleo se negocia en el mercado global. Así pues, incluso la inyección masiva de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo (REP) por parte de Trump en el mercado estadounidense tiene un límite. La Reserva sigue consumiendo sus casi 290 millones de barriles restantes en un intento por mitigar el impacto del alza vertiginosa de los precios de la gasolina.
Actualmente, las refinerías estadounidenses operan casi a plena capacidad (97%), según informó el Wall Street Journal esta semana. Un mayor suministro de petróleo no implica automáticamente un mayor suministro de gasolina si no existe suficiente capacidad de refinación para procesarlo.
El petróleo venezolano sería solo una fuente de suministro adicional y no podría controlar el mercado global por sí solo.
Si por“sátiro argentino”entendemos el término utilizado históricamente por la prensa para referirse a un delincuente sexual que aterrorizó a una comunidad, uno de los casos más conocidos es el deJorge Burgos, aunque existen otros criminales argentinos que también recibieron ese calificativo.
El término “sátiro” pertenece principalmente al lenguaje periodístico antiguo y hoy se considera impreciso: no describe una categoría criminal o médica. En la crónica policial argentina fue utilizado para designar a hombres acusados de ataques sexuales reiterados.
Un fenómeno que aterrorizaba a la sociedad
Durante buena parte del siglo XX, los diarios argentinos utilizaban expresiones como “sátiro”, “degenerado” o “maníaco sexual” para describir a agresores sexuales.
Estos términos contribuían a crear una imagen casi monstruosa del delincuente.
En determinados casos, el miedo colectivo aumentaba cuando el atacante actuaba repetidamente en una misma zona y las víctimas eran mujeres jóvenes.
La policía recibía numerosas denuncias y la prensa seguía cada nuevo episodio.
Jorge Burgos
El nombre de Jorge Burgosquedó asociado a uno de esos episodios de enorme repercusión.
Su caso fue seguido con intensidad por los medios argentinos y generó preocupación pública.
Las investigaciones policiales intentaron establecer el alcance de sus actividades y determinar si diferentes ataques podían atribuirse a la misma persona.
La identificación de un agresor sexual serial representaba un desafío considerable para la policía de aquella época.
No existían las herramientas forenses modernas que hoy permiten comparar ADN, huellas genéticas y otros indicios con mucha mayor precisión.
La importancia de las víctimas
En este tipo de historias existe un problema frecuente: durante décadas, la prensa se concentró casi exclusivamente en el delincuente.
Los titulares hablaban del “sátiro” y describían sus características físicas, sus movimientos y su personalidad.
Las víctimas quedaban muchas veces relegadas a un segundo plano.
Desde una perspectiva moderna, el enfoque debería ser diferente.
Las víctimas y sobrevivientes deben ocupar el centro de la historia, preservando su identidad y dignidad.
Los ataques sexuales pueden producir consecuencias psicológicas y sociales que permanecen durante muchos años.
El papel de la prensa
Los casos de supuestos “sátiros” tenían un enorme atractivo para los periódicos.
El miedo era un elemento poderoso.
Una serie de ataques desconocidos permitía construir una narrativa sencilla:
un agresor oculto,
una ciudad aterrorizada,
una policía que lo buscaba,
y una eventual captura.
Pero la realidad podía ser mucho más compleja.
En algunos casos históricos, diferentes delitos fueron atribuidos rápidamente a un mismo sospechoso sin que todas las acusaciones pudieran demostrarse posteriormente.
Por eso es fundamental distinguir entreacusaciones, confesiones, condenas y hechos comprobados judicialmente.
El concepto cambió
La expresión “sátiro” también cambió de significado con el tiempo.
Actualmente se evita utilizarla como diagnóstico o explicación de una conducta criminal.
Un agresor sexual no actúa necesariamente debido a una supuesta “obsesión sexual incontrolable”.
Los delitos sexuales pueden estar relacionados con factores muy diferentes, entre ellos violencia, poder, dominación, trastornos de personalidad, antecedentes criminales y otras circunstancias.
No existe una única explicación.
Los grandes casos argentinos
Argentina tuvo numerosos casos criminales que recibieron una enorme cobertura periodística.
Entre los delincuentes sexuales y asesinos que quedaron grabados en la memoria popular aparecen figuras comoRobledo Puch, Carlos Eduardo Robledo Puch, y otros criminales que fueron protagonistas de investigaciones policiales durante el siglo XX.
Pero no todos deben ser clasificados como “sátiros”.
Robledo Puch, por ejemplo, fue principalmente conocido por sus múltiples homicidios y robos, aunque también fue condenado por delitos sexuales.
Por eso, si la pregunta es específicamente“¿cuál fue el delincuente sexual más famoso de Argentina?”, la respuesta requiere establecer qué período histórico y qué criterio utilizamos: cantidad de víctimas, notoriedad periodística, condenas o impacto social.
Un aspecto importante
Los casos históricos deben tratarse con especial cuidado porque muchos relatos periodísticos fueron escritos en una época en la que no existían los actuales estándares de investigación criminal.
La prensa podía publicar rumores como si fueran hechos.
También podía exagerar el número de víctimas.
Y las confesiones obtenidas durante interrogatorios no siempre tenían el mismo valor probatorio que hoy.
Por eso, una reconstrucción seria debe apoyarse en expedientes judiciales, documentación policial y fuentes históricas confiables.
En resumen
El término“sátiro argentino”fue utilizado por la prensa para describir a determinados agresores sexuales seriales, pero no constituye una categoría jurídica.
Jorge Burgos es uno de los nombres que aparecen asociados a esta tradición de la crónica policial argentina, aunque para determinar quién fue realmenteel más famosohabría que comparar varios casos y separar cuidadosamente las acusaciones de los delitos demostrados.
Estados Unidos tuvo, especialmente entre las décadas de 1960 y 1980, una importante ola de violencia política proveniente de grupos de extrema izquierda. Es importante distinguir entre la izquierda democrática y los grupos terroristas: millones de estadounidenses participaron pacíficamente en movimientos contra la guerra de Vietnam, por los derechos civiles o por reformas sociales. Los grupos que recurrieron a bombas, asesinatos, secuestros y robos representaban una pequeña minoría.
El propio FBI considera que, durante los años 60 y 70, los grupos izquierdistas radicales constituyeron una de las principales amenazas terroristas domésticas del país. Entre 1971 y junio de 1975 se registraron aproximadamente 641 incidentes terroristas en Estados Unidos; el FBI atribuyó la mayoría de ellos a extremistas de izquierda o anti-guerra.
Weather Underground
El grupo más conocido fue Weather Underground, surgido en 1969 de una facción radical de Students for a Democratic Society. Sus integrantes defendían ideas revolucionarias y comunistas y consideraban al gobierno estadounidense una potencia imperialista.
El grupo recurrió a bombardeos, robos y otras acciones violentas. El FBI registra que llegó a atribuirse alrededor de 25 atentados, incluyendo ataques contra el Capitolio, el Pentágono, una comisaría de Nueva York y la oficina del fiscal general de California.
Uno de los episodios más importantes ocurrió el 1 de marzo de 1971, cuando una bomba explotó en el Capitolio de Estados Unidos. El grupo dijo que el atentado era una protesta contra la intervención estadounidense en Laos.
En 1975, Weather Underground también colocó una bomba en el Departamento de Estado en Washington. Nadie murió, pero el edificio sufrió importantes daños.
Paradójicamente, algunos miembros del grupo intentaban evitar víctimas durante sus atentados y en determinadas ocasiones dieron advertencias antes de las explosiones. Pero esto no cambia el carácter violento de sus acciones.
Symbionese Liberation Army
Otro grupo fue el Symbionese Liberation Army (SLA), activo principalmente en California durante los años 70.
Su caso más famoso fue el secuestro de Patty Hearst, nieta del magnate periodístico William Randolph Hearst. El 4 de febrero de 1974, militantes armados entraron en su apartamento de Berkeley, la golpearon y se la llevaron.
El SLA había asesinado previamente a Marcus Foster, un funcionario escolar de Oakland, utilizando munición envenenada, e hirió gravemente a otra persona.
Posteriormente, Patty Hearst apareció participando con el grupo en un robo bancario, en una de las historias criminales más extraordinarias de Estados Unidos.
Black Liberation Army
El Black Liberation Army (BLA) fue otra organización militante asociada con la extrema izquierda revolucionaria y el nacionalismo negro. Sus miembros participaron en robos, ataques contra policías y otros actos violentos.
Algunos antiguos militantes del BLA terminaron vinculados con otras organizaciones revolucionarias, entre ellas la May 19th Communist Organization. El FBI y otras agencias investigaron conexiones entre estos grupos y campañas de atentados y robos destinados a financiar actividades revolucionarias.
United Freedom Front
Durante las décadas de 1970 y 1980 apareció también el United Freedom Front, responsable de numerosos atentados con bombas y robos bancarios.
Según el FBI, entre 1980 y 1985, de 184 incidentes terroristas o sospechosos registrados en Estados Unidos, 86 fueron atribuidos a terroristas de izquierda.
El grupo atacó instalaciones militares, edificios gubernamentales y empresas.
El caso de Sterling Hall
Uno de los atentados más mortales de esta época ocurrió el 24 de agosto de 1970, en la Universidad de Wisconsin-Madison.
Cuatro hombres colocaron una potente bomba en Sterling Hall, donde funcionaba el Army Mathematics Research Center. La explosión mató al investigador Robert Fassnacht e hirió a otras tres personas.
A diferencia de algunos atentados de Weather Underground, aquí hubo una víctima mortal que no tenía relación directa con el objetivo político de los atacantes.
El final de la ola terrorista
La violencia izquierdista comenzó a disminuir durante los años 80.
La desaparición progresiva de las organizaciones revolucionarias, el final de la Guerra de Vietnam, las investigaciones policiales y el colapso del comunismo europeo eliminaron buena parte del contexto político que había alimentado a estos grupos. El propio FBI señala que el terrorismo izquierdista disminuyó drásticamente durante los años 80.
Algunos militantes fueron detenidos; otros permanecieron clandestinos durante décadas.
Una cuestión importante
La historia estadounidense demuestra que el terrorismo no pertenece exclusivamente a una ideología. Estados Unidos también ha sufrido violencia de extrema derecha, terrorismo separatista, terrorismo religioso y ataques cometidos por individuos sin una organización clara.
Por eso, hablar de terrorismo de izquierda no significa considerar terroristas a todos los izquierdistas. La inmensa mayoría de quienes defendieron ideas socialistas, comunistas, pacifistas o contra la guerra lo hicieron mediante actividad política y protesta pacífica.
Los grupos mencionados aquí constituyeron una minoría radical que decidió utilizar la violencia para intentar conseguir objetivos políticos.
Su legado fue especialmente trágico porque demostraron que una causa política —por más convencidos que estuvieran sus integrantes de que era justa— podía transformarse en bombas, secuestros, robos y asesinatos.
Y la historia también deja otra enseñanza: cuando una democracia permite la protesta pacífica, la violencia política no se convierte en una alternativa legítima simplemente porque quienes la utilizan crean estar luchando por una causa noble.
Cuando morimos y dejamos de respirar, nuestro cerebro y nuestras células nerviosas mueren en unos minutos debido a la falta de oxígeno.
Sin embargo, una vez que una persona muere, su cuerpo entra en el llamado “crepúsculo de la muerte”.
Después del cerebro y las células nerviosas, mueren el corazón, el hígado, los riñones y el páncreas (en aproximadamente una hora), y luego la piel, los tendones, las válvulas cardíacas y la córnea. Pero durarán aproximadamente un día. Los glóbulos blancos incluso siguen funcionando durante casi tres días antes de dejar de funcionar finalmente.
En cierto sentido, algunas partes de nuestro cuerpo viven un poquito más que nosotros en su totalidad.
Pero eso no es lo aterrador del crepúsculo de la muerte.
En cuestión de días (a veces incluso horas) después de que se declare la muerte de la persona, comienza la transcripción genética, el primer paso de la expresión genética, donde un segmento de ADN se copia en ARN. Y las consecuencias son más que horribles.
Durante años, los investigadores han observado que los receptores de órganos donados (como hígados) a menudo presentan un mayor riesgo de cáncer después de un trasplante, y hoy en día algunos investigadores realmente creen que podría haber un vínculo profundo entre la transcripción del gen del “crepúsculo de la muerte” y este mayor riesgo de cáncer.
En un pánico ciego, algunas células intentan sobrevivir a la muerte de su anfitrión e intentan repararse a sí mismas en un último intento por permanecer en “modo vida”.
Y es en ese “estado mental” donde nacen las primeras semillas de las células que se vuelven locas, antes de que un cáncer real surja mucho más tarde en el receptor del órgano donado.
Como si la muerte del donante del órgano se hubiera sublimado en el cáncer del receptor, como el último eco de su dueño anterior, dispuesto a revivir una vez más.
La “asesina de bebés” que convirtió la maternidad en una pesadilla
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En la Inglaterra victoriana, cuando la pobreza, la mortalidad infantil y la falta de protección social afectaban a miles de familias, surgió una criminal cuya historia quedó asociada para siempre con uno de los capítulos más oscuros de la delincuencia británica. Amelia Dyer, conocida posteriormente como la “asesina de bebés de Reading”, fue una mujer que aprovechó la desesperación de madres solteras para obtener dinero y, según las investigaciones posteriores, acabar con la vida de numerosos niños.
Su historia es particularmente inquietante porque Dyer no era una asesina que atacaba a sus víctimas en la calle. Su método se desarrolló alrededor de una actividad que, en apariencia, debía ofrecer protección: cuidar niños cuyos padres no podían hacerse cargo de ellos.
Una sociedad vulnerable
Amelia Dyer nació en Bristol alrededor de 1836. Su juventud transcurrió en una época en la que las mujeres pobres tenían muy pocas alternativas económicas, especialmente si quedaban embarazadas fuera del matrimonio.
Los llamados baby farmers —personas que recibían niños a cambio de dinero— formaban parte de una realidad social compleja. Algunas personas realmente cuidaban a los pequeños; otras explotaban el sistema.
Dyer descubrió que allí podía existir una oportunidad criminal.
Las madres, muchas de ellas jóvenes y solteras, pagaban dinero para que alguien se hiciera cargo de sus hijos. En numerosos casos se les prometía que los niños serían adoptados o recibirían un hogar adecuado.
Dyer comenzó a aceptar bebés bajo este sistema.
Pero la realidad podía ser muy diferente de lo que prometía.
El primer descubrimiento
Ese episodio debería haber sido una señal de alarma.
Sin embargo, Dyer regresó posteriormente a una actividad relacionada con el cuidado y la adopción de niños.
Durante los años siguientes, las sospechas alrededor de ella continuaron creciendo.
Su conducta tenía una característica particularmente siniestra: aparentemente utilizaba diferentes identidades y cambiaba de residencia para evitar llamar demasiado la atención.
El asesinato de la pequeña Doris
El caso que finalmente conduciría a su caída comenzó con una niña llamada Doris Marmon.
En 1895, una mujer llamada Evelina Marmon entregó a su hija a Dyer después de haber pagado por su cuidado. Dyer había prometido hacerse cargo de la niña.
Pero las autoridades posteriormente reconstruyeron una historia muy diferente.
Dyer recibió a Doris y posteriormente la niña desapareció.
La policía comenzó a investigar.
El caso adquirió una importancia enorme cuando se descubrieron indicios que vinculaban a Dyer con la muerte de otros niños.
El río y el paquete
Uno de los elementos más importantes de la investigación fue el descubrimiento de restos de bebés relacionados con el río Támesis y otras zonas de Inglaterra.
Las autoridades encontraron un paquete que contenía el cuerpo de un bebé.
Una cinta blanca hallada alrededor del cuello se convirtió en una evidencia particularmente importante. La policía comenzó a conectar diferentes muertes y desapariciones con Dyer.
La investigación reveló además que la acusada había recibido numerosas cartas de madres preguntando por sus hijos.
Algunas de esas madres jamás volvieron a verlos.
¿Cuántos niños asesinó Amelia Dyer?
Esta es una de las cuestiones más difíciles del caso.
Durante décadas se ha afirmado que Dyer pudo haber asesinado cientos de bebés. Algunas versiones populares llegaron incluso a hablar de más de 400 víctimas.
Sin embargo, esas cifras no pueden considerarse demostradas.
La única condena por asesinato que recibió Dyer fue por la muerte de Doris Marmon.
Las autoridades encontraron evidencias de otros niños y existían numerosos indicios de que Dyer había participado en un sistema criminal mucho más amplio, pero no fue posible establecer judicialmente el número total de víctimas.
Esta distinción es fundamental.
En la historia criminal, una cifra repetida durante generaciones puede terminar transformándose en un supuesto hecho histórico. En el caso de Dyer, las estimaciones de cientos de víctimas deben tratarse como posibilidades o estimaciones históricas, no como asesinatos comprobados individualmente.
El negocio detrás de los crímenes
Lo que hacía particularmente terrible el sistema era que Dyer aparentemente aprovechaba una combinación de pobreza, vergüenza social y desesperación.
Una madre podía encontrarse sin recursos y sin apoyo familiar. En una sociedad profundamente moralista, tener un hijo fuera del matrimonio podía provocar graves consecuencias sociales y económicas.
Dyer ofrecía una solución.
Recibía al bebé y cobraba dinero.
La madre podía creer que su hijo sería cuidado o adoptado.
En cambio, según la acusación, Dyer utilizaba el dinero y eliminaba a algunos de los niños.
La explotación de estas mujeres constituía una parte esencial del mecanismo.
No necesitaba secuestrar a sus víctimas.
Las víctimas le eran entregadas.
La captura definitiva
Después del descubrimiento del cuerpo de Doris, la policía siguió las pistas hasta Dyer.
Fue arrestada en 1896.
Durante los interrogatorios y la investigación aparecieron evidencias relacionadas con otros bebés. Las autoridades también descubrieron objetos y documentos que reforzaron las sospechas de que llevaba años involucrada en el negocio.
El proceso judicial generó una enorme conmoción pública.
Los periódicos británicos presentaron a Dyer como un monstruo.
Su imagen apareció en publicaciones de todo el país y el público exigió un castigo severo.
El juicio
El juicio de Amelia Dyer comenzó en Old Bailey, Londres, en mayo de 1896.
La acusación se concentró en la muerte de Doris Marmon.
Dyer se declaró culpable.
El tribunal la condenó a muerte.
Su ejecución se produjo el 10 de junio de 1896, en la prisión de Newgate.
Tenía aproximadamente 59 años.
Su ejecución puso fin a su vida, pero no al misterio.
El verdadero número de víctimas
Los investigadores encontraron indicios de que pudo haber existido una cantidad mucho mayor de víctimas.
También aparecieron documentos y objetos relacionados con otros niños.
Sin embargo, demostrar que un niño desaparecido había sido asesinado por Dyer era extremadamente difícil en una época sin registros modernos de ADN, bases de datos nacionales de desaparecidos o sistemas eficientes de seguimiento de adopciones.
Por ello, las afirmaciones de que Dyer asesinó cientos de niños deben considerarse con cautela.
Lo que sí está fuera de discusión es que fue condenada por el asesinato de Doris Marmon y que la investigación reveló un patrón extremadamente sospechoso relacionado con numerosos bebés.
Un caso que cambió la percepción pública
La historia de Amelia Dyer provocó una fuerte reacción en Gran Bretaña.
El caso contribuyó a llamar la atención sobre los peligros de un sistema en el que personas podían recibir niños a cambio de dinero sin controles suficientes.
También puso de manifiesto la vulnerabilidad de las madres solteras y de los bebés pobres.
La tragedia no consistía solamente en la existencia de una asesina.
Existía también un sistema social que había permitido que una persona sospechosa pudiera operar durante años utilizando la desesperación de otras personas.
El legado oscuro
Amelia Dyer pasó a la historia como una de las mujeres más siniestras de la criminalidad británica.
Pero su verdadero legado no debería medirse solamente por una cifra espectacular de víctimas que nunca pudo demostrarse.
Su historia resulta perturbadora por algo más profundo: la confianza depositada en ella por madres desesperadas y la vulnerabilidad de niños que dependían completamente de los adultos para sobrevivir.
Dyer encontró un entorno en el que la pobreza, el estigma social y la falta de regulación podían convertirse en herramientas criminales.
Fue descubierta finalmente por una investigación que comenzó con un solo cuerpo, pero que abrió la puerta a sospechas sobre muchos otros.
Más de un siglo después, Amelia Dyer continúa apareciendo en libros sobre asesinos seriales. Sin embargo, la historia más responsable es también la más precisa: sabemos que asesinó a Doris Marmon; existen fuertes indicios de que estuvo relacionada con la muerte de otros niños; pero no sabemos cuántas víctimas tuvo realmente.
Las cifras de cientos de asesinatos forman parte de la leyenda criminal que creció alrededor de su nombre.
La tragedia comprobada, en cambio, es suficiente para explicar por qué su nombre continúa siendo recordado: una mujer que recibió niños bajo la promesa de cuidarlos y terminó convirtiéndose en una de las figuras más infames de la Inglaterra victoriana.
El terror como instrumento de poder
El mejor
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Para elegir al mejor futbolista de todos los tiempos, no existe una respuesta completamente objetiva, pero los argumentos más sólidos son:
Lionel Messi — Mi elección para el número 1.
Una combinación extraordinaria de gol, creación de juego, regate, longevidad y consistencia. Ganó la Copa Mundial de 2022, múltiples Balones de Oro y prácticamente todos los títulos importantes de su club.
Mi veredicto
Lionel Messi es el mejor jugador de la historia del fútbol.
Lo que distingue a Messi, en mi opinión, es la combinación de brillantez individual, creación de juego, goles, longevidad, grandes títulos y éxitos en la Copa del Mundo. Pelé y Maradona tienen argumentos convincentes, mientras que Cristiano Ronaldo es probablemente su rival moderno más cercano.
Si la pregunta es “¿Quién fue el más talentoso por naturaleza?”, pondría a Maradona y Messi en la cima. Si la pregunta es “¿Quién tuvo la mejor carrera?”, Messi tiene quizás el argumento más sólido.
CARLOS SOTO DÁVILA, UN SINIESTRO JUEZ FEDERAL CON CARA DE ABUELITO BUENO.
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CARLOS SOTO DÁVILA de 78 años, es un exjuez federal (renunció en el año 2019 por razones “personales”) con un agradable aspecto de “abuelito” muy familiar a quien cualquier honesto/a ciudadano/a desprevenido le confiaría el cuidado de su nietito mientras realiza alguna diligencia del diario vivir. Durante 22 años se desempeñó como titular del Juzgado Federal N° 1 de Corrientes y así en su larga trayectoria intervino en la etapa de instrucción y procesamiento en causas por los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad. Entonces demostró ser un implacable ejecutor de la ilegal “política de estado”, es decir “al enemigo ni justicia” imperante desde hace más de 2 décadas en este territorio llamado Argentina.
“Porque lo más doloroso de aquella época es que nada resultaba desastroso.
Todo era erróneo, siniestro y desgraciado, y estaba tratamiento de cinismo; pero nada era trágico, no ocurría nada que pudiera motivar el cambio de algo o de alguien. De vez en cuando, la tormenta emocional se encendía e iluminaba un paisaje de sufrimiento individual. Pero luego continuábamos bailando.”
Doris Lessing (1919-2013)
Claudio Kussman
Comisario Mayor (RAV)
Policía Prov. Buenos Aires
claudio@PrisioneroEnArgentina.com
www.PrisioneroEnArgentina.com
JUAN EMILIO ROSATTI ES EL JUEZ “PROBO” QUE NECESITA EL GOBIERNO
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El día 12 de junio pasado, cuando el León que hace temblar a los zurdos de no sé dónde, y que además admira a AUGUSTO PINOCHET pero no a RAFAEL VIDELA, impuso contra viento y marea la designación de JUAN EMILIO ROSATTI como juez del Tribunal Oral Federal de Juicio de Santa Fe, ejecutó una jugada maestra digna de un ajedrecista. Nombró un togado cuestionado y obtuvo 2 “amigos”, uno de ellos nada menos que presidente de la Corte Suprema de la Nación. Si cualquiera de nosotros consulta con la IA sobre el novel magistrado, esta le responderá: El funcionario judicial Emilio Rosatti (cuyo nombre completo es Juan Emilio Rosatti y es hijo del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti) tiene antecedentes por conducción en estado de ebriedad y por violencia de género.
ANTECEDENTES POR CONDUCCIÓN EN ESTADO DE EBRIEDAD
SEGUNDO REGISTRO: El 8 de enero de 2022, en la misma ruta, un control de alcoholemia le detectó 2,24 gramos de alcohol en sangre. Fue sancionado como reincidente, se le retiró el carnet de conducir por 36 días y pagó una multa.
ANTECEDENTES POR VIOLENCIA DE GÉNERO
IMPUTACIÓN (2020): Fue denunciado por su expareja y madre de su hija en medio de un proceso de separación.
DETALLES DE LA CAUSA: El fiscal IGNACIO SUASNABAR llevó adelante la investigación penal bajo la carátula de lesiones dolosas (expediente CUIH 21-08448726-8), en la cual se le impuso originalmente una medida perimetral de restricción de acercamiento. Posteriormente, la denunciante retiró la acusación, por lo que la causa judicial terminó siendo desestimada. Estos episodios generaron fuertes reclamos de diversas organizaciones civiles de seguridad vial y de género, quienes impugnaron formalmente su IDONEIDAD MORAL durante sus postulaciones en los concursos para el cargo de juez federal. Lamentablemente en Argentina jueces como ROSATTI, son el tipo de funcionarios que el poder político necesita dada la corrupción que impera, y porque ¿se imaginan que peligroso podría ser un magistrado valiente, honesto, justo e independiente? ¿Qué podría llegar a pasar entre otras muchas con las causas como la de los bien o mal llamados delitos de lesa humanidad en las que se vulneraron groseramente la Constitución, leyes a granel, derechos humanos, y se provocaron y provocan muertes dolosas de adultos mayores encarcelados? Si bien opinólogos critican la violencia de genero que habría evidenciado ROSATTI, esta no es nada nuevo ni excepcional en miembros del poder judicial. ¿Acaso entre estos depredadores, desde hace largos años no se destaca el juez federal GUSTAVO HORNOS, integrante de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal, un verdadero odiador de uniformados y de “otros”, entre ellos personas del sexo femenino de quienes es golpeador serial? Publicado en: ATRAPADA EN LA TELARAÑA DEL TEMIBLE JUEZ GUSTAVO HORNOS https://prisioneroenargentina.com/atrapada-en-la-telarana-del-temible-juez-gustavo-hornos/ Esto es Argentina señores y pese a haber tenido en un pasado muy lejano próceres como SAN MARTÍN, BELGRANO y muchos otros, entre todos, todas, y “todes” degradamos sus legados, construyendo un presente como el de hoy… aun viviendo en “democracia”.
Claudio Kussman
Comisario Mayor (RAV)
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12 DE SETIEMBRE DE 1976. MASACRE DE ROSARIO
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12 de Setiembre de 1976, domingo a la tarde, tipo 18 hs. un colectivo policial que traía jóvenes agentes y suboficiales de la Guardia de Infantería de la Policía de la Provincia de Santa Fe, que habían cumplido adicionales en un partido en la cancha de Rosario Central, volvía raudo a la Jefatura de Policía, pues debía trasladar a otro personal que haría también adicionales, esta vez, en un partido de basquetbol.
Estos jóvenes agentes y suboficiales estaban contentos, habían hecho “unos mangos” más, pues se acercaba el día de la Madre y sus magros salarios (también en esa época) les impedían comprar “ese regalo especial” con el que querían agasajar a sus mamás o sus esposas.
Estaban totalmente ajenos a lo que se denominaba la lucha contra la subversión, solo sabían de ello por lo que escuchaban en la radio, leían en algún diario, o por comentarios de algún superior. Totalmente distendidos y satisfechos, porque volvían a sus casas luego de una larga jornada laboral dominical y se reencontrarían con sus seres queridos; encontraron la muerte en la esquina de las calles Junín y Rawson de la ciudad de Rosario.
En efecto, la organización terrorista Montoneros había sentenciado que esos jóvenes policías debían morir, por el solo hecho de ser policías, nada más.
Para ello, al paso del colectivo policial por la intersección de esas calles, detonaron vía remota una bomba tipo vietnamita, colocada en un automóvil Citroën 2 CV que habían robado y estacionaron estratégicamente en ese punto, QUE NO SOLO CONTENÍA EXPLOSIVO, SINO TAMBIÉN TUERCAS, BULONES Y HASTA MATERIA FECAL. SALDO DE ESTE CRIMINAL ACCIONAR: 9 POLICÍAS Y 2 CIVILES MUERTOS CON MÁS DE 22 HERIDOS, ALGUNOS DE SUMA GRAVEDAD.
Sobre el particular no se puede dejar de mencionar que los dos civiles asesinados, era un matrimonio que circulaba, ocasionalmente, atrás del colectivo policial y que venía de señar el salón de fiestas donde su hija festejaría sus 15 años, la que se salvó, como se dice de milagro, aunque jamás se pudo recuperar de semejante atrocidad.
La demencia de estos terroristas no terminó allí.
Aunque esos detenidos “negaron” ello en sus declaraciones como “victimas” en los juicios “de lesa” que se desarrollaron en Rosario, aduciendo que solo estaban cantado “canciones de Sui Generis”; los testimonios de los familiares de las víctimas fueron muy precisas y concretas en ello, narrados, incluso al día de hoy con lágrimas en sus ojos.
Más aún, el chofer del colectivo, internado en la Asistencia Pública, debió ser evacuado rápidamente a otro nosocomio, pues la custodia que tenía había advertido que, una enfermera, que luego se supo también pertenecía a la organización terrorista Montoneros, tenía previsto asesinarlo, apenas pudiera.
Cincuenta años después y ante la denuncia efectuada por ese crimen, la Justicia Federal, a pesar de las pruebas aportas, decidió cerrar el expediente, por prescripción, porque considero que no era un delito de lesa humanidad.
Para ello, se basó en el dictamen del Ministerio Publico Fiscal que expresó: “En definitiva, puede afirmarse el grado de sospecha necesario para continuar la investigación con miras a comprobar la asunción de responsabilidad en la ejecución de la orden, puesto que el hecho comparte las características y el propósito de decisión de la organización “Montoneros”, tal como también lo sostiene la querella”, dejando sentado que: “La evaluación realizada hasta el momento me permite afirmar que la sospecha verificada en los dos esquemas de responsabilidad descriptos precedentemente – decisión y ejecución- plantean la necesidad de profundizar la investigación ya sea para constatar o bien para descartar la hipótesis denominada “Montoneros”, para concluir: ”Al respecto, de acuerdo con el tipo de organización que constituyó el grupo llamado “Montoneros” y su forma de llevar adelante sus acciones, es claro que las personas que efectivamente materializaron el atentado no hubiesen podido actuar sin estar bajo la orden, o al menos el consentimiento, de sus superiores -en este caso, la cúpula de la Conducción -al menos regional- de Montoneros”. Sin embargo, a pesar de ello, entendió que estaba prescripta la acción penal porque el hecho no constituya un “delito de lesa humanidad”, pues: “La naturaleza aberrante del suceso y el inconmensurable daño ocasionado, no bastan por sí para superar los diques estrictos que contienen y perfilan dicha materia…”.
La resolución se encuentra recurrida ante la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, la misma que sepultó el caso “Larraburre”.
Justamente, para la Justicia argentina, los crímenes cometidos por las organizaciones terroristas no son violación a los derechos humanos, ellos son tan solo para sus miembros, lo que se “auto perciben” victimas ante los estrados judiciales mientras que en los actos políticos o en las conferencias o charlas que dan, se jactan de sus “heroicas acciones” (léase: sus crímenes) como “verdaderos combatientes” de la causa nacional y popular; reconociendo públicamente una guerra que niegan ante los Jueces, quienes a su vez, también la niegan, obcecadamente, en sus extensas sentencias.
Las “orgas” de los derechos humanos escrituraron “los derechos humanos” solo para satisfacer sus espurios intereses, a través de la Justicia, que ofició y oficia de escribanía interviniente, con la mansa complacencia de todo el arco políticos, sin distinción alguna.
Esta “política de estado” impuesta por el entonces gobierno kirchnerista y avalada por una Justicia, ideologizada en algunos casos o por simple comodidad en otros, es mantenida “a rajatabla” hasta nuestros días, incluso por este gobierno libertario, el que brama “zurdos de mierdas’ y “zurdos mugrosos” y reivindica el golpe militar en Chile, a la par que guarda absoluto silencio de lo que pasó en su propio país en la década del 70, al punto de seguir manteniendo las querellas de la Subsecretaria de los Derechos Humanos de la Nación en los juicios de “lesa” y espetar que este tema “no es parte de su agenda”.
La historia, la verdadera historia, sigue transitando por carriles separados de la que nos cuenta la clase política y los Jueces, manteniéndose un fraudulento relato de “buenos y malos” tan solo por no contradecir lo que se ha implantado y hasta naturalizado como “lo políticamente correcto”. Ante ello, solo queda seguir recordando y rindiendo homenaje a estas olvidadas víctimas de esa verdadera y a la vez negada tragedia, que SE HARA ESTE SABADO 12 DE SETIEMBRE A LAS 15 HS EN EL MONOLITO DE JUNIN Y RAWSON EN LA CIUDAD DE ROSARIO.
Cuando la toga se arrodilla
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La Justicia, en su concepción platónica, es una virtud. En la Argentina, en cambio, se ha convertido demasiadas veces en una variable de ajuste político. Cuando los ciudadanos comienzan a sospechar que una misma ley puede tener distinto significado según quién sea el acusado, quién la víctima o qué intereses estén en juego, ya no estamos ante una simple deficiencia del servicio de Justicia: estamos ante una enfermedad de la República. La Corte Suprema, como cabeza del Poder Judicial, tiene la obligación de percibir el enorme desprestigio que éste ha acumulado ante una ciudadanía que contempla, entre inerme y resignada, el manto de impunidad que demasiados jueces y camaristas federales tienden sobre los poderosos — sean empresarios, políticos o dirigentes de la AFA — termina preguntándose si existe realmente una Justicia igual para todos.
Y esa pregunta es devastadora. No hay República posible cuando el ciudadano común siente que la ley cae sobre él con todo su peso mientras se vuelve maleable cuando llega a los despachos donde se deciden los destinos de los poderosos. No me refiero solamente a la proverbial lentitud de nuestros tribunales. El problema es más profundo: la percepción de que los tiempos, las interpretaciones y hasta las competencias judiciales pueden modificarse según las circunstancias. Hay causas que duermen durante décadas y otras que de pronto adquieren una velocidad sorprendente. Hay decisiones que parecen definitivas hasta que cambia el escenario político y jueces que sostienen una interpretación para luego encontrar argumentos para sostener exactamente la contraria.
El propio diseño constitucional atribuyó al Consejo de la Magistratura la selección mediante concursos públicos, cuya terna es elevada luego al Poder Ejecutivo. El problema aparece cuando los mecanismos destinados a garantizar el mérito se convierten en terrenos fértiles para la discrecionalidad, las negociaciones y los favoritismos. La alteración de órdenes de mérito, las sospechas sobre concursos, las designaciones y subrogancias y el peso de las relaciones personales alimentan una percepción particularmente dañina: que para llegar a determinados cargos judiciales no siempre alcanza con ser el mejor. Y, si esa percepción se instala, la toga pierde autoridad antes incluso de que su titular dicte su primera sentencia.
La causa relacionada con el ingreso de los Eskenazi a YPF, iniciada en 2006 y dormida desde entonces en el despacho del inefable Juez Ariel Lijo es un ejemplo de cómo el paso del tiempo se convierte en impunidad. Pero también preocupa la volatilidad de algunos criterios judiciales. Lo ocurrido recientemente con los jueces de Casación Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, al dar marcha atrás sobre sus propios criterios y disponer que la causa relacionada con la denominada “quinta de la AFA” sea instruida por el Juzgado Federal de Campana, como pretendían los imputados, vuelve a plantear una pregunta elemental: ¿qué principios permanecen inalterables cuando cambian las circunstancias? No se trata de exigir que los jueces jamás modifiquen sus decisiones; sería absurdo: pueden equivocarse y corregir sus errores. Lo que la sociedad no puede aceptar es que la coherencia jurídica parezca depender del viento político.
Existe, además, un problema mucho más doloroso. Los jueces y camaristas que intervienen en causas por delitos de lesa humanidad tienen una enorme responsabilidad respecto de las condiciones de detención de personas de edad avanzada que, en muchos casos, padecen enfermedades graves. El fallecimiento de más de mil detenidos durante los últimos años, y las condiciones en que muchos atravesaron sus últimos días, demuestra que el Estado argentino no ha cumplido sus obligaciones constitucionales. Un Estado de Derecho no puede convertirse en un Estado de venganza, y quienes administran justicia también están sometidos a la ley.
Aquí aparece el problema esencial: la captura de la toga. No hablo solamente de corrupción, que debe ser castigada con todo rigor, sino de algo más sutil y peligroso: la progresiva identificación de determinados magistrados con intereses del poder político, económico o corporativo. Un juez no debe ser amigo ni enemigo del Gobierno, ser oficialista ni opositor, buscar el aplauso de los medios ni de las redes sociales. Mucho menos debe preguntarse qué consecuencias políticas tendrá una sentencia antes de decidir conforme al derecho. Su obligación es sencilla y difícil: aplicar la ley. A veces esa decisión favorecerá al Gobierno y otras lo perjudicará, beneficiará a un empresario y otras lo condenará; puede proteger a un dirigente político o terminar con él en prisión. Eso es precisamente la independencia judicial. La verdadera independencia no consiste en que los jueces sean independientes cuando nadie los contradice, sino en que puedan ser impopulares sin miedo cuando la Constitución y la ley así lo exigen.
La Argentina necesita jueces que comprendan que su legitimidad no nace de su proximidad con el poder, sino de su capacidad para resistirlo. Necesita concursos transparentes, órdenes de mérito respetados, antecedentes evaluados con rigor, reglas previsibles y decisiones fundadas. Necesita una Justicia veloz, porque una Justicia tardía muchas veces equivale a una Justicia denegada. Y, sobre todo, una Justicia que no tenga miedo de equivocarse contra el poder.
La seguridad jurídica no es una abstracción. Es la certeza de que las reglas serán las mismas para todos: que un contrato será respetado, una inversión tendrá protección, una empresa no dependerá de una decisión arbitraria, un ciudadano podrá reclamar contra el Estado y un poderoso podrá ser condenado si viola la ley. Sin esa certeza no habrá inversiones genuinas, crédito, crecimiento sostenible ni trabajo registrado y bien remunerado. La Argentina ya ha demostrado una extraordinaria capacidad para destruir su moneda, su ahorro, sus empresas y sus oportunidades. Es imperdonable que haya destruido también la confianza en la Justicia.
Por eso, ésta es una carta abierta a los ministros de la Corte. No les pedimos que sean héroes sino algo mucho más elemental: que sean jueces. Que recuerden que la toga no es un escudo para proteger privilegios, sino una carga que obliga a soportar presiones. Que comprendan que la independencia judicial no se declama: se ejerce. Y que sepan que, cuando un juez se atreve a aplicar la ley aún contra el poder, quizá pierda amigos, titulares y aplausos, pero gana algo infinitamente más importante: la República.
Bs.As., 8 Sep 26– Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401 Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003 Cel. en Brasil (+5521) 98128 7896 E.mail: ega1@avogadro.com.ar E.mail: ega1avogadro@gmail.com Site: www.avogadro.com.ar Blog: http://egavogadro.blogspot.com Facebook: Enrique Guillermo Avogadro Twitter: @egavogadro
¡EN ARABIA SAUDÍ TAMBIÉN SE HABLA DEL ASADO DE TIRA ARGENTINO!
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Este periódico es árabe y, por sus normas de publicación, el artículo tuvo que ser escrito y publicado en árabe.
Pero pinchando el link se puede leer en español.
El artículo habla de cómo la comida puede convertirse en un puente entre diferentes culturas, y de nuestro intercambio de recetas y tradiciones culinarias.
Aquí se puede ver el artículo original publicado en el periódico:
IR A LA PAGINA:
El señor petróleo y su afloramiento malvinero
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Es un acontecimiento que les da la razón para iniciar con una desesperación torpe el intento de reconvertido de los sucesos en un daño adecuado para evitarle cualquier posibilidad de acierto o logro al gobierno. Estamos hablando por supuesto de las medidas anunciadas en la cadena nacional sobre Malvinas y también por supuesto no estamos hablando de los ingleses sino de la oposición.
Desde 1982 (desde el conflicto armado) no hubo ninguna movida de parte de Argentina que pudiera considerarse una arremetida con una búsqueda de resultados concretos y específicos en la dirección de la reafirmación de nuestros derechos sobre las islas más allá de los reclamos simbólicos y siempre desatendidos hilvanados en ese antro de progresía en que se fue convirtiendo la ONU. Ilusorio sería tomar como logro cualquier resolución obtenida en la misma como favorable. Quizás solo alcancen a una constancia de lloriqueo formal en el medio más inexpedito y burocrático del planeta.
¿Quienes nos creemos que somos para pretender acojonar a empresas inglesas e israelíes por pretender explorar el mar argentino usurpado? Pues somos el país que ha salido del más repugnante horizonte de eventos del infierno socialista. Además somos el país que ha iniciado el giro ideológico de la región con clara diametralidad a las miserables expectativas ensalzadas por el progresismo. Todo eso con el imprescindible frenado de lo que habría sido uno de los más rimbombantes colapsos económicos, revertido con un ajuste excepcional elegido y reafirmado. Por todo esto somos el país de moda (bravucona), capaces de entrometernos en cuestiones ajenas exportando incomodidades extraoficiales.
Somos el extremo del Escudo de las Américas, surgimiento ineludible en la nueva conformación del escenario.
Nada resulta difícil para las voces desde la siniestra y nada resulta infantil y facilista para ser adoptado como premisa contra cualquier gobierno que no sea afín al colectivismo socialista. La conclusión: es nuevamente Trump en apoyo de un gobierno entreguista y cipayo. Es nuevamente toda la parafernalia palabrera de los relatores de profesión obteniendo todas las interpretaciones necesarias para que la embestida del gobierno contra el nuevo intento de expandir la usurpación sea solo un acto de supervivencia de un gobierno que suponen acabado y busca votos a través de una repentina malvinizacion. Como Galtierizacion lo indicaron los que intentaron ir más profundo con comparaciones que les permita cerrar el círculo del relato del que queda totalmente afuera cualquier mención a una base china sobre soberanía cedida a plazo fijo y que su no renovación requerirá esfuerzo.
La muerte le truncó la posibilidad de un bronce específico y concreto. Habría sido su vuelta de Obligado lavadora de los calamitosos ’70. Aunque es muy probable que antes que su muerte, se lo hubieran truncado sus propios valores (alterados a la conveniencia). Las propuestas confidenciales entre Juan Perón y Gran Bretaña en 1974 de un condominio de soberanía compartida sobre Malvinas lo habrían bajado de león herbívoro a doméstico ante su propio movimiento ¿Cómo explicarle a las masas tal blandura? ¿Cómo evitar con tal cipayismo realimentar de razón a los imberbes? ¿Cómo habría podido lograr los votos de castidad activa ante tal penetración pasivamente aceptada? El león herbívoro no arrimo a ventilar ni oficializarlo, se supo después.
En el espantoso desorden macro de los ’70 logrado por Gelbard bajo la custodia de Perón, la oferta de la soberanía compartida solo puede haber nacido del paralelismo del desorden británico (solo compuesto más tarde por Thatcher). Cuando la oferta es tan grande hasta el santo desconfía. Perón no era santo, era preso de su estado vegetativo (anacronismo convencido). Desaprovechó por riesgo y desmintió en propio ejercicio su dogma paradigmático. Había dejado de ser algo bruto y entendía como necesario un cambio en su postura del obtuso nacionalismo propagandístico pero, también desmentía la segunda parte del dogma con la invariabilidad del “malo”. Malo en la negativa de clarificar la necesidad del giro ante la masa so riesgo de perder su dominio. La muerte lo eximió diluyendo lo confidencial. Gran Bretaña sabía lo mismo que sabía Perón, el rechazo al intento del principio del fin del conflicto sería bochornoso en un tono de burla teñida de antiimperialismo.
La pelea se puede extender por toda una ramificación de empresas y proveedores de logística de las dos petroleras con intentos de explotación usurpatoria. Literalmente sancionar o expulsar empresas de nuestro suelo haciéndolo desde la firmeza del orden macroeconómico, de una abundante oferta de posibles inversiones y desde un superávit energético. El renegado acuerdo de Perón con la Estándar Oil desde el desorden macro y el desabastecimiento energético pueden dar más claridad al cimiento de la actual arremetida de Milei.
La afirmación de Milei es certera “podemos hacerlo desde una economía en orden y una gran oferta de inversiones seguras”. Esa posibilidad se afirma en paralelo con ese surgimiento colateral al declive de la OTAN que alguien ya nombró como “El escudo de las Américas” donde ni Gran Bretaña, ni Dinamarca, ni la blandura de la cacofonía del francés aseguran el blindaje para América que Trump pretende. Irán será un plato frío que les será servido de recuerdo.
China ya utiliza las rutas árticas con fines comerciales y Rusia con fines non-sanctos. Groenlandia formara parte de la Américas de una forma real.
Argentina es el país con mayor y más larga permanencia en Antártida, la anunciada base naval en Tierra del fuego es una necesidad concreta en el nuevo dibujo de bloques y un contrapeso necesario a la presencia china en Patagonia.
¿Es Milei malvinizandose o es una dinámica de cambios de la cual se puede obtener un espacio de provechos?
Ing. Paul Battistón
PrisioneroEnArgentina.com
Set 07, 2026
Trump declaró “misión cumplida” en Irán. ¿A qué se refería?
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Supongo que Trump es el nuevo portavoz de prensa de la República Islámica de Japón.
Es difícil exagerar lo absurdo de esto. Afirma que Estados Unidos retiró todas las minas del Estrecho de Ormuz. Se estima que ese proceso tarda entre 50 y 180 días, y que lo haya logrado en 2 o 3 días, sin que nadie se diera cuenta ni le impidiera entrar en aguas iraníes, demuestra que es el mayor mentiroso que el país haya visto jamás.
Pero ya lo sabías, por eso preguntaste. Y eso nos lleva a…
Redoble de tambores: No tengo ni idea.
Una posibilidad es que solo viera el ceño fruncido de su IA y pensara: “Se ve bien. Publícalo”.
Otra posibilidad es que quisiera decir que es mejor perdedor que W.
Otra es que Natalie simplemente está publicando todo lo que encuentra en las redes sociales de su jefe y amado, ya que la avalancha de fracasos en todos los frentes ha dejado a todos demasiado cansados para ejercer un juicio crítico.
Recuerden, no es la primera vez que hacen algo así. ¿Recuerdan el video de los Obama como simios de IA? Natalie lo publicó después de obtener la aprobación del jefe, aunque cualquiera con un mínimo de sentido común habría sabido que sería problemático.
Supongo que es una combinación de que le gusta cómo se ve y el deseo de mantener la farsa de “ganó en la primera hora” para evitar la humillante verdad de que fue derrotado por un oponente mucho más pequeño, mucho más inteligente y mucho más estratégico.
La escalofriante historia del “Vampiro de Sacramento”
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Pocas historias criminales en Estados Unidos han provocado tanto horror como la de Richard Trenton Chase, el asesino serial que aterrorizó la ciudad de Sacramento, California, a finales de la década de 1970. Sus crímenes fueron tan violentos y extraños que la prensa lo bautizó como “el Vampiro de Sacramento”. Sin embargo, detrás de ese apodo sensacionalista existía una historia todavía más perturbadora: la de un hombre con graves trastornos mentales, señales evidentes de deterioro y una conducta cada vez más peligrosa que culminó en una serie de asesinatos.
La historia de Chase sigue siendo objeto de análisis porque plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas señales fueron ignoradas antes de que ocurriera la tragedia?
Una infancia marcada por problemas
Richard Trenton Chase nació el 23 de mayo de 1950 en Santa Clara, California. Durante sus primeros años no parecía destinado a convertirse en uno de los asesinos más notorios de la historia criminal estadounidense. Pero, con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer comportamientos profundamente preocupantes.
De niño y adolescente, Chase tuvo dificultades para relacionarse normalmente con otras personas. Personas que lo conocieron describieron problemas emocionales y una personalidad cada vez más aislada. Durante su juventud aparecieron conductas destructivas y una creciente obsesión con ideas extrañas.
Años después, su estado psicológico se deterioraría de manera dramática. Chase comenzó a sufrir delirios y a creer que su cuerpo estaba siendo atacado desde dentro. En distintos momentos llegó a pensar que su sangre se estaba convirtiendo en otra sustancia y que necesitaba sangre para mantenerse con vida.
Aquellas ideas no eran simples excentricidades. Formaban parte de un grave deterioro de su contacto con la realidad.
También desarrolló una relación problemática con las drogas. El consumo de sustancias agravó su comportamiento y contribuyó a una vida cada vez más desordenada. Sus familiares y quienes lo rodeaban veían cómo Chase se alejaba progresivamente de una existencia normal.
Con el tiempo, fue internado y recibió atención psiquiátrica. Pero su paso por las instituciones de salud mental no impediría que, años más tarde, volviera a representar un peligro.
La obsesión con la sangre
Uno de los aspectos más conocidos de la historia de Richard Chase fue su obsesión enfermiza con la sangre. Según los informes sobre su conducta, llegó a realizar actos extraordinariamente perturbadores relacionados con animales.
Su comportamiento alarmó a quienes estaban cerca de él. En lugar de buscar ayuda de manera permanente, Chase continuó deteriorándose.
El problema central era que su visión del mundo estaba dominada por delirios. Para una persona que vive bajo una percepción completamente distorsionada de la realidad, una situación cotidiana puede adquirir un significado amenazante. En el caso de Chase, esas ideas se mezclaron con una conducta violenta y una creciente incapacidad para funcionar normalmente.
En 1976 fue internado en un hospital psiquiátrico después de haber mostrado un comportamiento extremadamente desorganizado. Allí se hizo evidente que padecía graves problemas mentales. Fue tratado y posteriormente liberado.
Esa decisión sería observada con enorme controversia después de los asesinatos.
Al salir, Chase regresó a la comunidad. Para quienes analizaban el caso después de los crímenes, resultaba inevitable preguntarse si el sistema había fallado en detectar el verdadero nivel de peligro que representaba.
Sin embargo, la enfermedad mental por sí sola no explica los asesinatos. Millones de personas padecen graves trastornos psicológicos y jamás cometen actos violentos. El caso de Chase fue el resultado de una combinación excepcionalmente peligrosa de deterioro mental, delirios, aislamiento, antecedentes de comportamiento perturbador y una posterior escalada criminal.
Sacramento bajo amenaza
A finales de 1977, Sacramento todavía no sabía que estaba a punto de convertirse en escenario de una de las persecuciones criminales más impactantes de su historia.
El 29 de diciembre de ese año, Chase cometió su primer asesinato conocido. La víctima fue Ambrose Griffin, un hombre de 51 años que recibió un disparo mientras descargaba compras de su automóvil.
El ataque desconcertó a los investigadores.
No existía, aparentemente, una relación personal entre Chase y Griffin. No parecía haber un motivo económico evidente. El crimen se presentaba como un ataque sin sentido contra una víctima elegida al azar.
Para la policía, aquel tipo de homicidio era especialmente difícil de investigar. Cuando existe un conflicto previo, una deuda, una relación familiar o una disputa conocida, los investigadores tienen puntos de partida. Pero un asesinato cometido contra un desconocido puede dejar muy pocas pistas sobre el responsable.
El crimen de Griffin fue, sin embargo, solamente el comienzo.
Durante las semanas siguientes, Chase continuó mostrando una conducta cada vez más peligrosa. Su método también revelaría una característica aterradora: entraba en viviendas y atacaba a personas que no necesariamente tenían relación alguna con él.
La puerta sin cerrar
Uno de los detalles más conocidos atribuidos a Richard Chase era su creencia de que una puerta cerrada significaba que no era bienvenido, mientras que una puerta sin seguro representaba, en su mente delirante, una especie de permiso para entrar.
Aquella idea puede parecer absurda, pero para los investigadores se convirtió en un elemento importante para comprender su comportamiento.
Chase recorría barrios y comprobaba puertas. Si una vivienda estaba cerrada, podía seguir adelante. Si encontraba una abierta o sin seguro, entraba.
Esto transformaba la seguridad doméstica en un elemento crucial. Después de sus crímenes, se popularizó una frase relacionada con el caso: “Las puertas cerradas son una señal de que no eres bienvenido”. La afirmación reflejaba la lógica distorsionada que, según las investigaciones, Chase utilizaba para justificar sus entradas en casas ajenas.
Para las víctimas, por supuesto, no existía ninguna lógica. Sus hogares eran lugares donde debían sentirse protegidas. Chase convirtió esa seguridad en una vulnerabilidad.
El asesinato de Teresa Wallin
El 23 de enero de 1978, Chase entró en la casa de Teresa Wallin, una joven embarazada de 22 años.
El ataque fue brutal.
Wallin se encontraba en su hogar cuando Chase irrumpió y la asesinó. La escena que dejó detrás fue extremadamente violenta y conmocionó a los investigadores. También mató al perro de la familia.
Para la policía, el crimen comenzaba a revelar que no se trataba de un homicidio común. El atacante mostraba una violencia extrema y una conducta que parecía carecer de un motivo convencional.
No había una disputa conocida entre la víctima y el asesino. No era un robo tradicional. Tampoco parecía un crimen pasional.
La investigación comenzó a enfrentarse a una posibilidad aterradora: Sacramento podía tener a un asesino que elegía víctimas sin una relación previa y que actuaba impulsado por una combinación de violencia y delirios.
Pero todavía faltaba el peor capítulo.
El 27 de enero de 1978, apenas cuatro días después del asesinato de Teresa Wallin, Richard Chase entró en la casa de Evelyn Miroth.
Lo que ocurrió dentro de aquella vivienda se convirtió en uno de los crímenes más horribles asociados con un asesino serial estadounidense.
Chase asesinó a Evelyn Miroth, de 38 años. También mató a su hijo Jason, de seis años; a su sobrino David Ferreira, de 22 meses; y a Daniel Meredith, un vecino que se encontraba en el lugar.
En cuestión de minutos, una casa se convirtió en el escenario de una masacre.
La violencia del ataque dejó una impresión profunda incluso entre investigadores acostumbrados a trabajar en escenas criminales. La policía encontró evidencias de una conducta extremadamente desorganizada y perturbadora.
El caso de Chase no se caracterizaba por la precisión de un criminal sofisticado que intentaba eliminar todas las pruebas. Al contrario, su comportamiento era caótico. Dejó pistas, huellas y elementos que permitieron a los investigadores avanzar rápidamente.
Pero esa misma desorganización revelaba otra cuestión inquietante: no parecía actuar siguiendo una estrategia criminal tradicional. Su conducta estaba profundamente ligada a su estado mental y a sus delirios.
La ciudad comenzó a vivir con miedo.
El asesino podía entrar en una casa. Las víctimas podían ser personas comunes. Familias enteras comenzaron a revisar cerraduras y puertas con mayor cuidado.
La sensación de seguridad había desaparecido.
La investigación se acelera
La policía de Sacramento enfrentaba una presión enorme. Había varios asesinatos graves y una posibilidad cada vez más clara de que un mismo individuo estuviera detrás de ellos.
Los investigadores comenzaron a comparar pruebas de las escenas.
La evidencia reunida tras la masacre en la casa de Evelyn Miroth resultó fundamental. Testigos habían visto a un hombre cerca de la vivienda. También existían huellas y otras pistas que ayudaron a orientar la investigación.
El nombre de Richard Chase comenzó a aparecer.
Las autoridades ya tenían información sobre su comportamiento anterior y sus antecedentes psiquiátricos. Personas que lo conocían también proporcionaron datos sobre sus extrañas conductas.
Uno de los elementos más importantes fue que Chase no parecía comprender la magnitud de la investigación que se estaba desarrollando a su alrededor. Su comportamiento posterior no mostró la sofisticación de alguien que hubiera planeado cuidadosamente escapar durante años.
El cerco se cerraba.
El 1 de febrero de 1978, pocos días después de la masacre, Richard Chase fue arrestado.
Tenía 27 años.
Su período de asesinatos había sido relativamente corto, pero había dejado seis personas muertas.
El juicio y la pregunta sobre la locura
La detención no puso fin a la controversia. Comenzaba entonces otra batalla: la judicial.
La defensa argumentó que Chase padecía una enfermedad mental grave. El debate se concentró en una de las preguntas más difíciles del derecho penal: ¿puede una persona ser considerada responsable de sus crímenes si sufría delirios y una grave pérdida de contacto con la realidad?
Los fiscales, por otro lado, sostuvieron que existían elementos suficientes para demostrar responsabilidad criminal.
El juicio generó enorme atención pública. Las familias de las víctimas querían justicia. La sociedad de Sacramento intentaba comprender cómo alguien con antecedentes tan graves había terminado nuevamente en libertad.
El jurado finalmente encontró a Chase culpable de los asesinatos. Fue condenado a muerte en la cámara de gas.
Sin embargo, nunca sería ejecutado.
Mientras permanecía en prisión, Chase continuó mostrando signos de graves problemas psicológicos. En diciembre de 1980 murió en su celda después de ingerir una sobredosis de medicamentos.
Tenía apenas 30 años.
Las víctimas detrás del asesino
Los grandes casos criminales suelen correr el riesgo de transformar al asesino en el protagonista absoluto. Los sobrenombres, los documentales y la fascinación por el horror pueden hacer que las víctimas queden en un segundo plano.
En el caso de Richard Chase, las víctimas fueron Ambrose Griffin, Teresa Wallin, Evelyn Miroth, Jason Miroth, David Ferreira y Daniel Meredith.
Seis personas perdieron la vida.
Entre ellas había adultos, una joven embarazada y niños.
Ese es el verdadero saldo del caso.
Detrás de cada nombre había familiares, amigos, proyectos y vidas que fueron destruidas. La historia de Chase no debería entenderse únicamente como la biografía de un asesino extraño. Es también la historia de seis víctimas y de familias que tuvieron que enfrentarse a una pérdida imposible de reparar.
El legado de un caso aterrador
Décadas después, Richard Chase sigue siendo recordado como uno de los asesinos seriales más perturbadores de Estados Unidos.
Su caso continúa siendo analizado por criminólogos, psicólogos e investigadores debido a varios factores: la extrema violencia de los crímenes, sus delirios, sus antecedentes psiquiátricos y la rapidez con la que pasó de una conducta gravemente perturbada al asesinato.
También generó un debate permanente sobre la relación entre enfermedad mental, responsabilidad criminal y seguridad pública.
Pero es importante evitar una conclusión simplista. La enfermedad mental no convierte automáticamente a una persona en violenta. La inmensa mayoría de las personas con trastornos mentales graves nunca comete asesinatos. Richard Chase fue un caso excepcional, marcado por circunstancias extremas y una escalada de violencia.
Su historia, sin embargo, dejó una advertencia.
Las señales de un comportamiento peligroso pueden aparecer antes de una tragedia. Reconocerlas, evaluar adecuadamente el riesgo y ofrecer tratamiento y supervisión cuando sean necesarios puede ser decisivo.
Richard Chase pasó a la historia con un apodo que evocaba terror: “el Vampiro de Sacramento”. Pero detrás del nombre existió una tragedia real, compuesta por violencia, fallas, enfermedad, miedo y seis vidas destruidas.
El horror de su caso no está solamente en la brutalidad de sus crímenes. Está también en la sensación de que, antes de que ocurrieran los asesinatos, había señales de que algo gravemente peligroso estaba sucediendo.
Sacramento descubrió esa amenaza demasiado tarde.
Dark Web
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¿Qué hay realmente en la dark web?
La dark web es una parte de Internet que no está indexada por buscadores convencionales y a la que normalmente se accede mediante redes diseñadas para preservar el anonimato, como Tor. No todo lo que existe allí es ilegal.
Se pueden encontrar, entre otras cosas:
La diferencia entre Deep Web y Dark Web
Aquí existe mucha confusión.
Deep web significa simplemente contenido que los buscadores no indexan: tu correo electrónico, tu cuenta bancaria, archivos privados en Google Drive, bases de datos universitarias, etc.
La dark web es una pequeña parte de esa web no indexada que utiliza tecnologías específicas para ocultar la ubicación de los servidores y/o la identidad de los usuarios.
Por eso, decir que “la dark web es el 90% de Internet” es un mito.
¿Es peligrosa?
Uno de los mayores peligros para un visitante es encontrarse con estafadores, malware, phishing o contenido ilegal. El anonimato tampoco garantiza impunidad: las fuerzas de seguridad han conseguido identificar y desmantelar numerosos mercados y servicios criminales de la dark web.
También hay un aspecto paradójico: la misma tecnología que puede utilizarse para ocultar actividades criminales puede servir para proteger a víctimas, periodistas y fuentes confidenciales.
¿Existe el “Internet más profundo”?
No existe una especie de tercer nivel secreto lleno de “cosas que nadie puede imaginar”. La idea de “dark web → Mariana’s Web → niveles secretos de Internet” es principalmente una leyenda de Internet.
La realidad es menos cinematográfica, pero probablemente más interesante: la dark web es una combinación de privacidad legítima, comunidades anónimas, actividad criminal, fraude y herramientas tecnológicas, todo mezclado en un entorno donde resulta particularmente difícil saber quién está detrás de una página.
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¿TODO PRESO ES POLÍTICO? RECONOCIMIENTO PARA UNOS, NEGACIÓN PARA OTROS.
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El alcance universal y preexistente de la condición de preso político
La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (Resolución 1900/2012)2 estableció que una persona privada de libertad adquiere la condición de «preso político» si su encarcelamiento responde a motivaciones políticas, si las condiciones de su detención resultan discriminatorias en comparación con otros imputados, o si la respuesta punitiva deviene manifiestamente desproporcionada. Para que una denuncia de persecución o proscripción ostente coherencia epistemológica, los principios que la sustentan deben aplicarse de manera universal, sin subordinarse a la conveniencia ideológica del observador.
Bajo este rigor analítico, si se afirma que desde 2003 la Justicia Federal argentina actúa desprovista de neutralidad, politizando sus fallos con arreglo al poder de turno, el estatus de «preso político» no emerge de forma contingente con los procesos instruidos contra figuras contemporáneas como Cristina Fernández de Kirchner. Dicha condición es temporal y sustancialmente preexistente, recayendo en primer término sobre los exagentes del Estado juzgados y condenas por esa misma jurisdicción penal por hechos del período 1976-1983.
Exigir garantías procesales y solidaridad internacional para una dirigencia política actual mientras se convalida la arbitrariedad hacia los exagentes detenidos con anterioridad desarticula la solidez ética del reclamo, reduciéndolo a un cálculo partidario. Esta inconsistencia se evidencia en las recientes posturas de parlamentarios y consejeros de la Magistratura, quienes apelan a investigaciones sobre las condiciones de detención federal para denunciar la supuesta proscripción de la expresidenta3. La paradoja estructural es evidente: los promotores de la tesis de la «justicia adicta» son los mismos sectores que, desde 2003, impulsaron, financiaron y legitimaron el accionar de ese fuero federal para juzgar a los exagentes del Estado de los 70’. Para aquel colectivo, el fuero penal actuó, según la narrativa oficial, bajo estándares impecables; sin embargo, cuando los mismos magistrados y fiscales aplican idénticos criterios a la exmandataria, la militancia descalifica la idoneidad republicana de esos administradores de justicia.
La inconsistencia de la exclusión: Restringir la categoría de «preso político» a la clase dirigente actual excluyendo a los exagentes constituye una manipulación conceptual e ideológica. Resulta insostenible calificar al mismo fuero judicial como un engranaje de persecución arbitraria en el presente y, al mismo tiempo, pretender que actuó con idoneidad, imparcialidad y neutralidad inexpugnable al juzgar los hechos del pasado.
Justificación estrictamente biológica y humanitaria: El 100% de las morigeraciones de prisión domiciliaria otorgadas a los exagentes de los años 70 responde de forma exclusiva a causales objetivas de salud grave y avanzada edad, amparadas en el artículo 32 de la Ley 24.660 y reafirmadas por la Convención Interamericana de Personas Mayores. Por el contrario, en el resto de los fueros penales, los beneficios domiciliarios y permisos de morigeración se conceden de manera habitual por motivos sociofamiliares, cuidado de terceros, estudio o reinserción laboral.
Opacidad institucional y doble estándar procesal: El propio relevamiento del Consejo de la Magistratura pone de manifiesto la falta de datos sistematizados sobre el régimen de visitas y el estado de detención real para la mayoría de las causas de lesa humanidad. Esta laguna de información oficial desmonta la narrativa mediático-política que pretende instalar la existencia de «privilegios impunes» y reafirma la vigencia de una marcada asimetría en el tratamiento procesal y penitenciario.
La ausencia de fundamento ético universal: Afirmar que la exmandataria es víctima de una «justicia adicta» mientras se aplaude la actuación de los mismos jueces y fiscales cuando juzgan a los exagentes del período 1976-1983 invalida la causa como principio de derecho. Esta postura demuestra que la categoría de «preso político» no se invoca bajo una convicción garantista o republicana, sino como un dispositivo de impunidad partidaria adaptado a la conveniencia del momento.
La asimetría de resonancia mediática e institucional: La clase dirigente cuenta con redes de propaganda, articulación partidaria y plataformas de incidencia internacional para amplificar sus denuncias de proscripción. En contraste, los exagentes del Estado, desprovistos de esa estructura de presión política, han permanecido sometidos a la misma jurisdicción bajo un severo ostracismo público. Esta disparidad confirma que, si bien la arbitrariedad de un sistema judicial politizado afecta de fondo a ambos colectivos, solo uno dispone del poder mediático e institucional para proyectar su reclamo en la agenda pública.
CONCLUSIÓN GENERAL
Sostener que la condición de preso político alcanza a todo detenido sometido a un fuero penal instrumentalizado no implica homologar las trayectorias de los involucrados, sino restituir la rigurosidad y la universalidad a una categoría jurídica y procesal. Los exagentes del Estado sometidos a la Jurisdicción Federal por hechos del período 1976-1983 constituyen, por precedencia temporal y por la naturaleza de los procedimientos aplicados, el primer colectivo que encuadra en los criterios de detención política fijados por organismos internacionales como el Consejo de Europa. La negativa de los sectores militantes a extender dicho estatus a los ex-agentes del Estado de los años 76-83 desnuda la falta de sustento ético y doctrinal de sus reclamos. Quien condena la proscripción o la persecución penal de forma selectiva no defiende principios de legalidad ni garantías constitucionales; utiliza la noción de «preso político» como un mero artefacto retórico en la contienda por el poder.
Salvo que las reivindicaciones de la dirigencia partidaria reconozcan explícitamente que la condición de detenido por razones políticas también alcanza a los ex-agentes del Estado de los años 70, su discurso incurre en una contradicción insalvable. Tal como sostiene el debate público reciente sobre las salidas al conflicto (“Cristina: la solución es política”6), si se postula que la resolución del caso de la exmandataria exige una respuesta institucional y política, idéntica lógica debe aplicarse al colectivo de exagentes del Estado. Bajo la dinámica de un sistema judicial condicionado y politizado, ambas situaciones derivan de la misma matriz institucional y comparten idéntica naturaleza procesal de fondo.
Pese a los ataques ad hominem, yo elegí defender los derechos fundamentales de todos los presos políticos por igual, sin especulaciones dogmáticas ni condicionamientos políticos o ideológicos; los superficiales defensores de los derechos de los DDHH, no.
Prof. Mario Sandoval
Presidente Casppa-France
Campo de Mayo. ARGENTINA.
1-Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Detenido arbitrariamente por la Argentina, actualmente privado de libertad en la prisión de alta seguridad de la U34 del SPF. Presidente de Casppa-France.
2-Aprobada el 03octubre2012, esta resolución adoptó formalmente los criterios que un grupo de expertos independientes había estructurado originalmente en 2001. https://assembly.coe.int/nw/xml/XRef/Xref-XML2HTML-en.asp?fileid=19150, Perfil, 14febrero2020: “Todo preso es político” https://noticias.perfil.com/noticias/opinion/todo-preso-es-politico.phtml#:~:text=Que%20por%20motivos%20pol%C3%ADticos%2C,respecto%20del%20delito.
3-Página/12, 9junio2026, Todos preso es político, y también lo es Cristina. https://www.pagina12.com.ar/2026/06/09/todo-preso-es-politico-y-tambien-lo-es-cristina/
4-Principios de Siracusa 28sept1984: https://www.refworld.org/es/leg/resol/unchr/1984/57200
5- Informe del Consejo de la Magistratura de la Nación: https://www.facebook.com/Vsiley/posts/-informe-del-consejo-de-la-magistratura-de-la-naci%C3%B3n-sobre-condiciones-de-detenc/1546714470179357/, y https://drive.google.com/drive/folders/1qJQRGQFnPOklmdQyRkmkPXOrYbNgSkBv
6 -Página/12, 14junio2026: “Cristina: la solución es política” https://www.pagina12.com.ar/2026/06/14/cristina-la-solucion-es-politica/
El mayor asesino serial de Italia
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Si medimos al asesino serial italiano por número de víctimas judicialmente reconocidas, el nombre que suele aparecer en primer lugar es Donato Bilancia, conocido como “el Monstruo de Liguria” y también como “el asesino de los trenes”. Entre octubre de 1997 y abril de 1998 asesinó a 17 personas —9 mujeres y 8 hombres— en apenas unos seis meses.
Bilancia nació en Potenza en 1951, aunque creció en Génova. Antes de los asesinatos ya tenía antecedentes relacionados con delitos contra la propiedad y una vida marcada por el juego y problemas personales.
Lo particularmente desconcertante de su serie criminal fue la falta de un perfil único de víctima. Mató a personas de diferentes edades y profesiones: cambistas, joyeros, vigilantes, prostitutas y mujeres que viajaban en tren. Esta variedad dificultó enormemente que la Policía encontrara un patrón.
Una escalada repentina
Su primera víctima conocida fue Giorgio Centanaro, asesinado en Génova en octubre de 1997. Posteriormente mató a varias personas relacionadas con robos y venganzas personales.
Pero pronto comenzó una sucesión de asesinatos aparentemente aleatorios.
Entre sus víctimas estuvieron Maurizio Parenti y Carla Scotto, Bruno Solari y Maria Luigia Pitto, el cambista Luciano Marro y el vigilante nocturno Giangiorgio Canu. Posteriormente comenzó a atacar a prostitutas y otras mujeres.
La investigación
La Policía italiana tuvo enormes dificultades para identificar al responsable porque Bilancia no seguía un patrón sencillo.
Finalmente, los investigadores encontraron conexiones entre varios lugares de los crímenes y un Mercedes relacionado con Bilancia. Las pruebas forenses fueron decisivas, incluyendo ADN encontrado en elementos asociados a una de las escenas.
Bilancia fue detenido el 6 de mayo de 1998. Durante los interrogatorios terminó confesando los asesinatos y proporcionó información sobre las víctimas.
En 2000, fue condenado a múltiples cadenas perpetuas. Algunas fuentes hablan de 13 cadenas perpetuas, mientras que otras referencias judiciales y periodísticas registran distintas acumulaciones de penas.
Bilancia permaneció encarcelado hasta su muerte en 2020, a los 69 años, después de contraer COVID-19.
¿Fue realmente el peor asesino serial italiano?
Depende del criterio.
Por cantidad de víctimas atribuidas judicialmente, Bilancia es generalmente considerado el más prolífico entre los asesinos seriales italianos identificados: 17 víctimas.
Sin embargo, existe otro caso famoso: el Monstruo de Florencia, relacionado judicialmente con varios asesinatos de parejas y cuya historia continúa rodeada de controversias y preguntas sin resolver.
También existieron otros asesinos seriales italianos con cifras importantes, como Maurizio Minghella, a quien diversas fuentes atribuyen 15 víctimas.
Lo que hace particularmente extraordinario a Bilancia es la velocidad de su ola criminal: 17 asesinatos en aproximadamente medio año. Su caso produjo una enorme conmoción en Liguria y en toda Italia.
Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más estremecedores de criminalidad serial en Italia, no solamente por el número de víctimas sino porque durante meses los investigadores no podían determinar quién sería el siguiente objetivo ni dónde volvería a atacar.
¿Se le están acabando a Putin los soldados que enviar a Ucrania?
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No exactamente.
Sin embargo:
Como dijo el general de división Chip Chapman, exasesor militar británico del Comando Central de EE. UU., en Times Radio el viernes:
“No se están quedando sin hombres. Se están quedando sin hombres baratos”.
El Kremlin ha recurrido a un mercado interno de cazarrecompensas, con informes esta semana de pagos de hasta 12.000 dólares (unos 9.400 libras esterlinas) por entregar a un desertor a la oficina de reclutamiento.
Este es el peor trabajo del mundo, donde delatar al vecino finalmente da sus frutos.
Si el jubilado de la KGB tuviera un montón de jóvenes patriotas dispuestos, se podría argumentar que su red global de estafadores laborales no necesitaría engañar a jóvenes de 20 años de Nepal, Nigeria, Sudáfrica, Kenia, Somalia y otras naciones más pobres para que se alisten en una guerra de la que nunca han oído hablar.
Se ha descubierto a reclutadores rusos ofreciendo falsas ofertas de trabajo y visas de estudiante antes de enviar a hombres extranjeros desconcertados al frente.
Las embajadas rusas en estos países, por supuesto, lo niegan todo, a pesar de haber sido obligadas, por ejemplo, en Kenia, a firmar humillantes acuerdos bilaterales que obligan a Moscú a detener cualquier intento local de contratar mano de obra local para cualquier puesto.
Cuando además se importa un ejército entero de un país cuya principal exportación es el aislamiento (Corea del Norte), se está admitiendo de hecho que la campaña de reclutamiento es tan exitosa como el despliegue de un portaaviones ruso.
El aparato de propaganda estatal, sin querer, hace justicia de vez en cuando.
El locutor de la televisión estatal, Vladimir Solovyov, exclamó recientemente furioso que si Occidente cree que Rusia se quedará sin hombres, el Kremlin debería liderar una contraofensiva de la OTAN para reunir hombres rusos, chinos, iraníes, bielorrusos e, incluso, indios, para disipar la idea de la escasez.
Si el principal propagandista exige airadamente que se demuestre que no hay escasez de mano de obra, cada diatriba podría interpretarse como una confesión informal de fracaso.
La Ofensiva del Abuelo
El Canal de la Mancha se ha convertido en la fuente más reveladora del Kremlin respecto al estado del reclutamiento ruso.
Los ataques relámpago semanales ofrecen pruebas contundentes de que el Kremlin está recurriendo a los estratos más bajos demográficos.
Se ha filmado a hombres de entre 50 y 60 años caminando solos por campos abiertos, aparentemente con la orden de infiltrarse tras las líneas ucranianas y esperar a que el próximo abuelo solitario se arrastre entre los arbustos.
Estos son los “hombres baratos” a los que el general Chip Chapman podría haberse referido en el programa Frontline de Times Radio.
El principal líder del Kremlin dirige, en la práctica, un esquema piramidal de carne de cañón, reclutando a cada miembro mediante promesas cada vez más desesperadas.
Pena de Muerte: Arabia Saudita
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Arabia Saudita mantiene la pena de muerte y la utiliza activamente. De hecho, en los últimos años ha aumentado considerablemente el número de ejecuciones.
Arabia Saudita y la pena de muerte
En 2025, las autoridades sauditas ejecutaron al menos 356 personas, la cifra anual más elevada registrada hasta entonces y el segundo récord consecutivo: fueron 345 ejecuciones en 2024.
Una característica particularmente controvertida es que muchas ejecuciones fueron por delitos relacionados con drogas que no habían causado la muerte de ninguna persona. Según Human Rights Watch, 240 de las personas ejecutadas en 2025 habían sido condenadas por delitos no letales relacionados con drogas; 188 eran extranjeros.
En 2026, las ejecuciones continúan. Human Rights Watch informó que, hasta el 27 de julio de 2026, Arabia Saudita había ejecutado al menos 116 personas, entre ellas 17 ciudadanos etíopes por delitos no letales relacionados con drogas.
¿Por qué delitos se puede aplicar?
La pena capital puede utilizarse en Arabia Saudita para delitos extremadamente graves, como asesinato y determinados delitos relacionados con terrorismo, pero también se ha aplicado a delitos de drogas y otras categorías bajo el sistema jurídico saudí.
Existe además una importante controversia sobre los juicios y las garantías procesales. Organizaciones de derechos humanos han denunciado casos en los que los acusados habrían sufrido torturas, confesiones obtenidas bajo presión, falta de asistencia jurídica adecuada o procesos secretos.
¿Cómo se realizan las ejecuciones?
La forma tradicional de ejecución en Arabia Saudita ha sido la decapitación mediante espada, aunque también existen otros procedimientos contemplados o utilizados en determinadas circunstancias. Las ejecuciones pueden realizarse públicamente, aunque la práctica y la publicidad han variado con el tiempo.
Un aspecto especialmente polémico
Arabia Saudita ha declarado en distintas ocasiones que pretende limitar el uso de la pena de muerte. El príncipe heredero Mohammed bin Salman afirmó en 2022 que estaría restringida a determinados casos de homicidio intencional y a situaciones previstas por la ley islámica. Sin embargo, los datos de ejecuciones posteriores muestran un uso mucho más amplio.
Según Human Rights Watch, más de 2.000 personas fueron ejecutadas desde que el rey Salman llegó al trono en 2015, incluyendo extranjeros, personas condenadas por delitos de drogas y personas relacionadas con actividades políticas.
Por eso, Arabia Saudita es actualmente uno de los países del mundo que más utiliza la pena de muerte. En 2025 estuvo entre los países con mayor número de ejecuciones, junto con Irán y China, aunque las cifras de China no se hacen públicas. Amnistía Internacional registró al menos 356 ejecuciones sauditas en 2025.
En resumen: Arabia Saudita no solamente conserva la pena de muerte en sus leyes; la aplica con mucha frecuencia, y su utilización contra extranjeros y por delitos no letales de drogas constituye una de las principales controversias internacionales sobre el sistema judicial saudita.
PrisioneroEnArgentina.com
Setiembre 7, 2026
“El hombre que escribía desde el Valle”
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-Carta desde Tafí a la herida que dejó de mandar-
Hay preguntas que llegan pidiendo una respuesta y otras que, apenas pronunciadas, abren una habitación que permanecía cerrada dentro de nosotros.
Lily, una amiga y lectora entrañable, me escribió después de recorrer las páginas de mi libro:
¿Has perdonado tu discapacidad?
Leí varias veces esas palabras.
Afuera, Tafí del Valle guardaba uno de sus largos silencios. Las montañas parecían saber que hay preguntas que no deben contestarse con rapidez. También ellas tienen cicatrices: quebradas por donde alguna vez descendieron las aguas, laderas heridas por el viento, piedras que conservan la memoria de antiguas tormentas. Sin embargo, ninguna montaña se avergüenza de sus grietas.
Entonces comprendí que aquella pregunta no pertenecía solamente a Lily. Tampoco me pertenecía únicamente a mí. Era una pregunta dirigida a todos aquellos que alguna vez debieron aprender a vivir con algo que no habían elegido.
¿He perdonado mi discapacidad?
Tenía nueve años cuando la vida cambió de dirección.
A esa edad un niño todavía cree que el cuerpo es una certeza, que las piernas estarán siempre allí, que el mundo ha sido construido a la medida de sus juegos. Pero bastó un instante para dividir mi historia en dos territorios: el niño que corría y el niño que tendría que aprender otra manera de llegar.
Después vinieron el dolor, la ausencia, la silla de ruedas, el pilón de yeso, las muletas, la bicicleta y el fatigoso aprendizaje de un nuevo equilibrio. Cada movimiento debió ser conquistado. Lo que para otros era natural, para mí se convirtió en una decisión.
No elegí la discapacidad.
No elegí la amputación.
No elegí las miradas que confundían compasión con lástima, ni los escalones que parecían levantarse como pequeñas murallas, ni el cansancio de los hombros obligados durante décadas a realizar el trabajo de una pierna ausente.
Hubo días de rebeldía. Hubo silencios que nadie escuchó. Hubo preguntas que aquel niño no sabía formular y respuestas que ningún adulto hubiera podido darle.
¿Por qué a mí?
¿Quién sería yo a partir de entonces?
¿Podría alguna vez dejar de ser solamente el niño al que le faltaba una pierna?
Durante mucho tiempo creí que debía perdonar aquello que me había sucedido. Pero para perdonar parece necesario que exista una culpa. Y mi discapacidad no era culpable. Mi cuerpo tampoco me había traicionado. La pierna ausente no había decidido marcharse. La vida, sencillamente, había irrumpido con su rostro más incomprensible.
Tal vez no necesitaba perdonar mi discapacidad.
Necesitaba perdonar a la vida por no haber respetado mis planes.
Necesitaba perdonar al destino por haberme enseñado, demasiado temprano, palabras que un niño no debería conocer: amputación, límite, dependencia, dolor.
Necesitaba perdonar algunas miradas, ciertas indiferencias y aquellas manos que, creyendo ayudarme, pretendieron reducirme a mi herida.
Y, sobre todo, necesitaba perdonarme a mí mismo.
Perdonarme por las veces en que tuve miedo.
Por los días en que me cansé de ser fuerte.
Por haber sentido rabia ante el cuerpo de quienes podían correr sin pensarlo.
Por cada ocasión en que la tristeza me hizo creer que la vida de los otros estaba completa y la mía había quedado para siempre incompleta.
En mi Carta al perdón escribí: “Perdonar es soltar la cuerda sin saber si el otro caerá, pero sabiendo, al fin, que uno deja de estar atado”.
Quizás durante muchos años permanecí sujetando una cuerda cuyo otro extremo estaba amarrado a aquel instante de mi infancia. Mientras la sostuviera, una parte de mí continuaría viviendo allí: en el momento exacto en que el mundo cambió.
Soltarla no significaba olvidar.
Tampoco negar el dolor, embellecer la tragedia o decir que todo había ocurrido por alguna razón providencial que yo estaba obligado a comprender. Hay dolores que no necesitan ser justificados. Basta con reconocer que existieron y que dejaron una marca.
Soltar la cuerda significaba dejar de exigirle al pasado que fuera diferente.
Comprendí entonces que aceptar no es resignarse. La resignación baja los brazos; la aceptación los libera. La resignación dice: “Ya nada puede hacerse”. La aceptación, en cambio, mira de frente aquello que no puede cambiarse y pregunta:
¿Qué haré ahora con lo que todavía tengo?
Yo decidí vivir.
No lo hice de una sola vez. Nadie conquista su herida para siempre. Existen mañanas en que el cuerpo vuelve a recordarnos sus límites. Hay dolores nuevos, caídas, prótesis que lastiman y hombros fatigados por tantos años de muletas. La reconciliación no es una anestesia ni una victoria definitiva. Es una conversación que debe recomenzar cada día.
Pero la discapacidad dejó de ser mi enemiga.
Y también dejó de ser mi dueña.
No permitió que corriera como los otros niños, pero me enseñó a mirar lo que muchos atravesaban corriendo sin alcanzar a verlo. Modificó mi manera de caminar, pero no pudo decidir la dirección de mis pasos. Me obligó a conocer el suelo, aunque acaso por eso mismo aprendí a levantar los ojos hacia el cielo.
Con los años apareció el Pez Volador.
No nació para negar la discapacidad, sino para demostrar que aquello que parece una contradicción puede convertirse en destino. Un pez no debería volar. Un niño con una pierna amputada quizá tampoco parecía destinado a recorrer tantos caminos. Sin embargo, hay criaturas que solo descubren su verdadera naturaleza cuando se atreven a desafiar el nombre que otros les han impuesto.
No todo lo que pierde una forma pierde su porvenir.
No todo lo que cae queda derrotado.
No toda ausencia es únicamente vacío.
Desde Tafí contemplo las montañas y comprendo que el valle existe precisamente porque dos alturas dejan entre ellas un espacio. Aquello que parece una falta también puede transformarse en un lugar donde la vida respire.
Por eso, Lily, mi respuesta es al mismo tiempo sí y no.
No he perdonado mi discapacidad porque ella jamás fue culpable.
Pero sí he soltado la cuerda que me mantenía atado al instante en que apareció.
He dejado de pedirle que me devuelva aquello que no puede devolverme. He aprendido a no medir mi vida por lo que falta, sino por todo lo que, a pesar de esa ausencia, ha podido nacer.
La cicatriz permanece. No deseo borrarla. Es una línea de mi historia, pero no contiene la historia completa.
No soy únicamente el hombre que perdió una pierna.
Soy el niño que volvió a levantarse; el joven que decidió no renunciar; el abogado que subió con muletas los peldaños de la Justicia; el hombre que amó formó una familia, conoció la derrota y la esperanza; el escritor que todavía conversa con las montañas; el Pez Volador que descubrió que también se puede volar desde la herida.
Tal vez en eso consista la verdadera reconciliación: en poder mirar aquello que nos cambió y decirle, sin odio y sin gratitud obligatoria: Ya no puedes devolverme lo perdido, pero tampoco podrás quitarme lo que he llegado a ser.
No todos conocen una amputación, pero todos conocen alguna ausencia. Un ser amado que se fue. Un sueño que no pudo cumplirse. Una injusticia. Una enfermedad. Una traición. Una parte de sí mismos que quedó detenida en algún rincón del pasado.
A ellos quisiera decirles que no siempre podemos recuperar lo que la vida nos quitó. Pero podemos impedir que esa ausencia continúe gobernándonos.
A veces sanar no significa cerrar la herida.
Significa retirarle el mando.
Hoy, mientras la tarde desciende sobre Tafí y las montañas se vuelven lentamente una sola sombra, comprendo que mi discapacidad no fue el final de mi camino. Fue el lugar inesperado desde donde tuve que comenzar a escribirlo.
¿La he perdonado?
Quizá la palabra más justa sea otra: Nos hemos reconciliado.
Ella permanece conmigo, pero ya no camina delante de mí. Marcha a mi lado, sin ocultarme el horizonte.
Y cuando el viento del valle sube hacia los cerros, vuelvo a sentir que el alma, aun herida, puede aprender otra manera de elevarse.
Porque mientras quede una palabra, una persona amada, una montaña y una razón para levantarnos, todavía no estará escrita la última página.
Siempre se puede.
Jorge Bernabé Lobo Aragón
Tafí del Valle – Tucumán – Argentina
CUANDO EL LECTOR SE VUELVE CIRINEO
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Queridísimo Adrián Néstor Escudero:
Hay palabras que se limitan a comentar lo escrito y existen otras —mucho más raras— que lo continúan. Las tuyas pertenecen a estas últimas: no se posaron sobre mi herida como un elogio, sino que descendieron respetuosamente hasta su sentido más secreto y encendieron allí una lámpara.
Has comprendido algo que acaso yo mismo necesité toda una vida para comprender: reconciliarse no significa llamar bueno al dolor, justificar la injusticia ni recuperar ilusoriamente aquello que perdimos. Significa impedir que lo irreversible continúe gobernando nuestra alma. Es mirar la ausencia sin negarla y poder decirle serenamente: fuiste parte de mi historia, pero ya no serás su dueño.
Por eso me conmueve profundamente esta verdad que nace de tus palabras: la reconciliación es el perdón compartido. Quien perdona suelta la cuerda que lo mantenía atado; pero cuando otra alma comprende ese gesto y lo acompaña, el perdón deja de ser una soledad y se convierte en comunión. Tal vez todo libro aspire, aun sin saberlo, a ese pequeño milagro: que una herida pronunciada por uno encuentre hospitalidad en el corazón de otro.
Te has llamado, con humildad, un “solidario pero falible e ineficaz Cirineo”. Permíteme disentir fraternalmente: ningún Cirineo es ineficaz. El Cirineo no evita el Calvario, no reemplaza al Crucificado ni borra el peso de la Cruz; simplemente acompaña durante una parte del camino. Y, para quien carga, ese breve tramo compartido puede contener la misericordia de un mundo entero.
Mi cruz jamás podría compararse con la de Cristo; apenas puedo depositarla a sus pies. Pero la fe me ha enseñado que Dios no glorifica el sufrimiento: lo rescata del absurdo cuando es atravesado por el amor. No fue el dolor el que me salvó, sino el Amor que no permitió que el dolor pronunciara la última palabra.
Cuando afirmas que este escrito consolida cuanto he venido reflexionando acerca de “la vida para la Vida”, me entregas al mismo tiempo una alegría y una responsabilidad. Si mi libro ha conseguido transmitir alguna verdad, acaso sea esta: la cicatriz también es una forma de escritura; el cuerpo recuerda aquello que el alma decidió transformar.
En aquel misterioso “Galpón de las Cruces” del que hablas, quizá ninguno de nosotros elija la madera ni la medida de la suya. Pero podemos decidir si permitiremos que su peso nos vuelva amargos o misericordiosos, encerrados o fraternales.
La mía me quitó una pierna durante la niñez, pero no consiguió quitarme el camino. Me obligó a recorrerlo de otra manera: con muletas visibles y, muchas veces, con alas invisibles. De esa antigua necesidad de volar nació, quizá, el Pez Volador: de la certeza de que también desde la ausencia puede levantarse una criatura hacia la luz.
Desde este Tafí en el que las montañas parecen custodiar el silencio de los siglos, recibo tu abrazo nacido en tu profética Santa Fe de la Vera Cruz. Entre ambos lugares puede existir una distancia en los mapas, pero ninguna en el espíritu.
Gracias, querido Adrián, por haber leído más allá de mis palabras; por no detenerte ante la herida y buscar, detrás de ella, el sentido; por recordarme que ningún libro termina en quien lo escribe: se cumple verdaderamente en el alma de quien lo recibe.
Tu lectura no solamente honra mi escrito: lo acompaña, lo prolonga y lo vuelve más verdadero.
Te abrazo con gratitud profunda, con afecto fraternal y con la esperanza de que continuemos unidos en esta vocación de buscar, entre las sombras del mundo, aquello que todavía conserva la belleza, la bondad y la verdad.
Que Dios te bendiga abundantemente y que María Santísima proteja siempre tu camino.
Paz y Bien. Ora et Labora.
Jorge Bernabé Lobo Aragón
Jorge, el Pez Volador
“Siempre hay chance de recuperar las Islas Malvinas”
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El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, aseguró que“siempre hay chance”de recuperar la Islas Malvinas y dijo que la Argentina continuará trabajando con ese objetivo en la vía diplomática.
El canciller dejó este concepto antes de abrir el foro “Vientos de Cambio” que organiza la Fundación Libertad y Progreso en un hotel céntrico, que siguió Agencia Noticias Argentinas.
El presidente, Javier Milei, ofrecerá el jueves un discurso en Cadena Nacional para referirse a los adelantos diplomáticos en la discusión para recuperar la soberanía sobre nuestras Islas Malvinas.
Durante su presentación en el foro, Quirno amplió la posición argentina y enfatizó que se seguirán realizando las acciones diplomáticas necesarias.
El canciller se abstuvo de dar detalles de lo que dirá Milei en su presentación de mañana.
“Tenemos una obligación y responsabilidad de responder a nuestros intereses allí”,afirmó Quirno.
En un tramo de su discurso, Quirno se refirió a la confrontación de intereses que existe en la relación con Estados Unidos y China.
“Estados Unidos es nuestro primer inversor extranjero y China es el segundo socio comercial”,puntualizó el canciller.
Quirno aclaró que “a nadie le esacapa que Argentina tiene una relación estratégica con Estados Unidos, pero eso no implica no tener relación con China”.
“Hay puntos de contactos con Estados Unidos, pero también hay contactos muy profundos con China”, insistió.
El responsable de la diplomacia argentina reiteró que “si el bloque del Mercosur no acompaña en la apertura del comercio el país avanzará en acuerdos bilaterales”.
Por otro lado, enfatizó que dadas las condiciones geopolíticas actuales Argentina se presenta ante el mundo como un proveedor de insumos básicos como alimentos y energía.
El Congreso impide que el Pentágono lleve a cabo el plan petrolero de Trump
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El Congreso impide que el Pentágono lleve a cabo el plan petrolero de Trump
El nuevo plan del presidente Donald Trump para intentar reducir los precios del combustible antes de las elecciones consistía en anunciar que se apropiaría de parte del petróleo venezolano. Sin embargo, el Congreso le comunicó al Pentágono que no es legal, según informó Semafor el jueves.
Los expertos han dejado claro que el petróleo espeso y alquitranado de los yacimientos venezolanos requiere refinerías especializadas para procesarlo y convertirlo en combustible utilizable. Además, existe un grave problema de infraestructura. El país carece de las mejoras necesarias para extraer el petróleo de los yacimientos. La infraestructura ha sufrido años de falta de inversión y deterioro, según informó CNBC. Reparar oleoductos, sistemas eléctricos, equipos de perforación y realizar mejoras podría llevar años.
Semafor citó a una persona familiarizada con el asunto que afirmó que el Congreso le comunicó a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono que no tiene autoridad para adquirir participaciones en una empresa privada. Trump utilizó dicha oficina para adquirir una participación en la segunda mayor petrolera de Venezuela.
“Lo hizo al negarse a aprobar propuestas legislativas que le habrían otorgado la autoridad legal para buscar participaciones, propuestas que el Pentágono había presentado en los últimos años”, declaró la persona a Semafor.
Legisladores escépticos de ambos partidos están solicitando a la administración Trump información sobre esta iniciativa y su funcionamiento.
El problema más inmediato es el acceso al petróleo en otros lugares, como Irán. Los analistas dejaron claro que el conflicto con Irán y las interrupciones en las rutas petroleras mundiales están ejerciendo una influencia a corto plazo mucho mayor en los precios que el plan de Trump en Venezuela.
Los precios de la gasolina en Estados Unidos responden a los precios mundiales del crudo, la capacidad de las refinerías, los costos de transporte, la demanda estacional y las perturbaciones geopolíticas. El petróleo se negocia en el mercado global. Así pues, incluso la inyección masiva de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo (REP) por parte de Trump en el mercado estadounidense tiene un límite. La Reserva sigue consumiendo sus casi 290 millones de barriles restantes en un intento por mitigar el impacto del alza vertiginosa de los precios de la gasolina.
Actualmente, las refinerías estadounidenses operan casi a plena capacidad (97%), según informó el Wall Street Journal esta semana. Un mayor suministro de petróleo no implica automáticamente un mayor suministro de gasolina si no existe suficiente capacidad de refinación para procesarlo.
El petróleo venezolano sería solo una fuente de suministro adicional y no podría controlar el mercado global por sí solo.
El “sátiro” argentino más famoso: el caso de Jorge Burgos
Terroristas de izquierda y sus actos en Estados Unidos
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Estados Unidos tuvo, especialmente entre las décadas de 1960 y 1980, una importante ola de violencia política proveniente de grupos de extrema izquierda. Es importante distinguir entre la izquierda democrática y los grupos terroristas: millones de estadounidenses participaron pacíficamente en movimientos contra la guerra de Vietnam, por los derechos civiles o por reformas sociales. Los grupos que recurrieron a bombas, asesinatos, secuestros y robos representaban una pequeña minoría.
El propio FBI considera que, durante los años 60 y 70, los grupos izquierdistas radicales constituyeron una de las principales amenazas terroristas domésticas del país. Entre 1971 y junio de 1975 se registraron aproximadamente 641 incidentes terroristas en Estados Unidos; el FBI atribuyó la mayoría de ellos a extremistas de izquierda o anti-guerra.
Weather Underground
El grupo recurrió a bombardeos, robos y otras acciones violentas. El FBI registra que llegó a atribuirse alrededor de 25 atentados, incluyendo ataques contra el Capitolio, el Pentágono, una comisaría de Nueva York y la oficina del fiscal general de California.
Uno de los episodios más importantes ocurrió el 1 de marzo de 1971, cuando una bomba explotó en el Capitolio de Estados Unidos. El grupo dijo que el atentado era una protesta contra la intervención estadounidense en Laos.
En 1975, Weather Underground también colocó una bomba en el Departamento de Estado en Washington. Nadie murió, pero el edificio sufrió importantes daños.
Paradójicamente, algunos miembros del grupo intentaban evitar víctimas durante sus atentados y en determinadas ocasiones dieron advertencias antes de las explosiones. Pero esto no cambia el carácter violento de sus acciones.
Symbionese Liberation Army
Otro grupo fue el Symbionese Liberation Army (SLA), activo principalmente en California durante los años 70.
Su caso más famoso fue el secuestro de Patty Hearst, nieta del magnate periodístico William Randolph Hearst. El 4 de febrero de 1974, militantes armados entraron en su apartamento de Berkeley, la golpearon y se la llevaron.
El SLA había asesinado previamente a Marcus Foster, un funcionario escolar de Oakland, utilizando munición envenenada, e hirió gravemente a otra persona.
Posteriormente, Patty Hearst apareció participando con el grupo en un robo bancario, en una de las historias criminales más extraordinarias de Estados Unidos.
Black Liberation Army
El Black Liberation Army (BLA) fue otra organización militante asociada con la extrema izquierda revolucionaria y el nacionalismo negro. Sus miembros participaron en robos, ataques contra policías y otros actos violentos.
Algunos antiguos militantes del BLA terminaron vinculados con otras organizaciones revolucionarias, entre ellas la May 19th Communist Organization. El FBI y otras agencias investigaron conexiones entre estos grupos y campañas de atentados y robos destinados a financiar actividades revolucionarias.
United Freedom Front
Según el FBI, entre 1980 y 1985, de 184 incidentes terroristas o sospechosos registrados en Estados Unidos, 86 fueron atribuidos a terroristas de izquierda.
El grupo atacó instalaciones militares, edificios gubernamentales y empresas.
El caso de Sterling Hall
Uno de los atentados más mortales de esta época ocurrió el 24 de agosto de 1970, en la Universidad de Wisconsin-Madison.
Cuatro hombres colocaron una potente bomba en Sterling Hall, donde funcionaba el Army Mathematics Research Center. La explosión mató al investigador Robert Fassnacht e hirió a otras tres personas.
A diferencia de algunos atentados de Weather Underground, aquí hubo una víctima mortal que no tenía relación directa con el objetivo político de los atacantes.
El final de la ola terrorista
La violencia izquierdista comenzó a disminuir durante los años 80.
La desaparición progresiva de las organizaciones revolucionarias, el final de la Guerra de Vietnam, las investigaciones policiales y el colapso del comunismo europeo eliminaron buena parte del contexto político que había alimentado a estos grupos. El propio FBI señala que el terrorismo izquierdista disminuyó drásticamente durante los años 80.
Algunos militantes fueron detenidos; otros permanecieron clandestinos durante décadas.
Una cuestión importante
La historia estadounidense demuestra que el terrorismo no pertenece exclusivamente a una ideología. Estados Unidos también ha sufrido violencia de extrema derecha, terrorismo separatista, terrorismo religioso y ataques cometidos por individuos sin una organización clara.
Por eso, hablar de terrorismo de izquierda no significa considerar terroristas a todos los izquierdistas. La inmensa mayoría de quienes defendieron ideas socialistas, comunistas, pacifistas o contra la guerra lo hicieron mediante actividad política y protesta pacífica.
Los grupos mencionados aquí constituyeron una minoría radical que decidió utilizar la violencia para intentar conseguir objetivos políticos.
Su legado fue especialmente trágico porque demostraron que una causa política —por más convencidos que estuvieran sus integrantes de que era justa— podía transformarse en bombas, secuestros, robos y asesinatos.
Y la historia también deja otra enseñanza: cuando una democracia permite la protesta pacífica, la violencia política no se convierte en una alternativa legítima simplemente porque quienes la utilizan crean estar luchando por una causa noble.
Aterrador
◘
Cuando morimos y dejamos de respirar, nuestro cerebro y nuestras células nerviosas mueren en unos minutos debido a la falta de oxígeno.
Sin embargo, una vez que una persona muere, su cuerpo entra en el llamado “crepúsculo de la muerte”.
Después del cerebro y las células nerviosas, mueren el corazón, el hígado, los riñones y el páncreas (en aproximadamente una hora), y luego la piel, los tendones, las válvulas cardíacas y la córnea. Pero durarán aproximadamente un día. Los glóbulos blancos incluso siguen funcionando durante casi tres días antes de dejar de funcionar finalmente.
En cierto sentido, algunas partes de nuestro cuerpo viven un poquito más que nosotros en su totalidad.
Pero eso no es lo aterrador del crepúsculo de la muerte.
En cuestión de días (a veces incluso horas) después de que se declare la muerte de la persona, comienza la transcripción genética, el primer paso de la expresión genética, donde un segmento de ADN se copia en ARN. Y las consecuencias son más que horribles.
Durante años, los investigadores han observado que los receptores de órganos donados (como hígados) a menudo presentan un mayor riesgo de cáncer después de un trasplante, y hoy en día algunos investigadores realmente creen que podría haber un vínculo profundo entre la transcripción del gen del “crepúsculo de la muerte” y este mayor riesgo de cáncer.
En un pánico ciego, algunas células intentan sobrevivir a la muerte de su anfitrión e intentan repararse a sí mismas en un último intento por permanecer en “modo vida”.
Y es en ese “estado mental” donde nacen las primeras semillas de las células que se vuelven locas, antes de que un cáncer real surja mucho más tarde en el receptor del órgano donado.
Como si la muerte del donante del órgano se hubiera sublimado en el cáncer del receptor, como el último eco de su dueño anterior, dispuesto a revivir una vez más.
PrisioneroEnArgentina.com
Diciembre 13, 2024